La dificultad de reconocer los errores

Tenía ayer interés en ver el programa que dirige Roberto Arrocha en los medios oficiales, A balón parado, puesto que eran invitados los miembros de la Secretaría Técnica. Y la verdad es que me sorprendió el programa, por varios motivos.

Me llamó la atención que no asistiera Monchi. Seguramente, su ausencia estaría de sobra justificada, siendo los asistentes Víctor Orta, Ramón Vázquez, José Luis Ruda y José Manuel Santos. Víctor Orta era el que llevaba la voz cantante, y se le notó bastante nervioso y a la defensiva durante todo el programa.

Lógicamente, una de las preguntas que hizo Roberto Arrocha era si se preveía que pudiera llegar algún delantero o alguna incorporación. La respuesta era la esperada: que si no salía nadie, no llegaría ningún jugador. Hasta ahí, todo normal. Lo que no me pareció tan normal es que se incidiera en que no se había fallado en la planifación de la delantera. Explicaron que, dado que sabían que Míchel iba a utilizar un sistema 4-3-3, dos delanteros eran más que suficientes. Pero lo mejor llegó cuando Orta, para justificarse, recordó que el Madrid sólo tiene a Benzema e Higuaín –se olvidó de Cristiano Ronaldo–, y, según él, al Barcelona le ocurría, más o menos, lo mismo. Orta indició en algo que es evidente: que lo importante es que se sorprenda desde la segunda línea, que debe aportar un buen número de goles.

Lo que Víctor Orta pasó por alto –y me pareció bastante sorprendente– es que en la segunda línea del Madrid se pueden encontrar jugadores como Callejón, Di María, Modric, Ozil o Kaká, que son jugadores de un grandísimo nivel y con mucho gol. Y al Barcelona le ocurre lo mismo. Entre delanteros y medias puntas, cuenta con Iniesta, Cesc, Villa, Alexis Sánchez, Messi, Pedro y Tello. Todos ellos de mucha calidad. Coincido con Orta en que, con jugadores de tanta calidad, no es fundamental el papel de los delanteros. Pero ése no es nuestro caso. Nosotros tenemos a Navas –muy bueno, pero no como goleador–, Perotti –rara vez hace goles–, Rakitic –en teoría el más goleador, junto a Reyes–, Trochowski –lesionado de larga duración–, Del Moral  y Reyes. Ninguno de ellos destaca como goleador, de ahí que casi todo nuestro poder ofensivo recaiga en los delanteros. O más bien, en el delantero, porque sólo juega uno.

Comprendo que es difícil reconocer los errores. Dicen que “errar es de humanos, pero echarle la culpa a otros es todavía más humano”.  En el caso de ayer, se intentó explicar el mal rendimiento del equipo como una conjunción de factores: mala suerte, lesiones, expulsiones evitables, árbitros… Y es cierto que, con un poco de suerte y un poquitín de respeto por parte del estamento arbitral, tendríamos algunos puntos más. Pero no se puede tener una visión tan simple. Si estamos en la decimotercera posición es por algo. Yo creo que está claro que la planificación no ha sido la correcta. Si tenemos una defensa que encaja muchos goles y una delantera con poca pegada, es porque algo se habrá hecho mal.

Por cierto, se insiste mucho en la llegada de un delantero. Yo reconozco que nos hace falta de manera urgente, pero considero incluso más necesario aún la llegada de un central que dé un poco de orden y seguridad atrás. Cuando arreglemos los problemas en defensa –que son importantes–, ya nos ocuparemos de los demás. Pero vayamos por partes. Porque si somos incapaces de mantener nuestra portería a cero, mal vamos.

También me dejó con la boca abierta que Orta considerara una buena operación la cesión de Luis Alberto al Barcelona B. Habló de “operación perfecta”, pero yo estaría tirándome de los pelos, pues creo que el del San José Del Valle tiene calidad suficiente como para estar en la primera plantilla, si no para ser titular, para ser suplente de Rakitic. Si se busca obtener con la cesión y posible venta un rendimiento económico, pues puede que tenga razón, pero ¿y si el canterano acaba convirtiéndose en un jugador de élite? Sólo el tiempo podrá decir si la cesión de Luis Alberto ha sido un buen negocio o no. Por ahora, no veo ningún motivo para alegrarse.

El enfado de los aficionados que estuvieron viendo el programa se hizo patente a través de los mensajes por twitter, con el hashtag #abalónparado. Hasta el punto que Roberto Arrocha no leyó ningún mensaje, que es algo que no había hecho hasta ahora.

Confío en que el no reconocimiento de los errores de planificación sea sólo de cara a la galería y que en el mercado de invierno se traiga, al menos, un central y, si puede ser, un delantero. Ahora bien, si viene alguien, espero que sea para marcar diferencias. Y, por supuesto, también espero y deseo que cambie un poquito la situación y que vayamos con el viento a favor. Porque últimamente todo nos sale mal.

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2 Respuestas a “La dificultad de reconocer los errores

  1. Pienso exactamente igual. Se quedaron en la superficie, en los errores arbitrales y la mala suerte (que son ciertos), pero eso no puede ser lo único. Me decepcionó bastante, la verdad.

    Un saludo.

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  2. No se como fuiete capaz de ver ese bodrio de programa y en segundo lugar como van a reconocer que se han equivocado eso no va con los dirigentes del club solo le gustan colgarse medallas en los titulos y vivir del pasado. Ya esta bien de seguir engañando al aficionado: Solo espero que todo cambie de rumbo en proximas fechas porque de no ser asi el club se vera con sus huesos dando en la division de plata, algo que a todo slos equipos grandes le s ha pasado en los ultimos años

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