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Las tres razones del descalabro de España en el Mundial

La Selección Española ha vuelto a asombrar a todos en el torneo internacional de fútbol más importante del mundo, a nivel de selecciones nacionales, pero en esta ocasión no ha sido por su fútbol brillante, sino por todo lo contrario. Desde luego, esto no ha ocurrido por casualidad, sino que tiene sus razones. Entre ellas, yo destacaría tres, fundamentalmente:

1º. – Una muy desacertada convocatoria. Hasta ahora, Del Bosque había sido capaz de, en general, rodearse de los mejores jugadores. Siempre hay opiniones para todos los gustos, y todos pensamos que tal o cual jugador sobra. En este Mundial, sin embargo, se han echado en falta a varios jugadores que podrían haber aportado muchísimo, habiendo sido convocados otros que han rendido a muy bajo nivel en sus respectivas ligas. Incluso tenemos el caso excepcional de un jugador que no es español, como Diego Costa. Bueno, sí es español, pero como si no lo fuera, porque se ha nacionalizado únicamente por motivos profesionales.

Así, en la alineación titular, o con participación importante, encontramos jugadores que, a mi modo de ver, no han hecho méritos suficientes como para estar en Brasil. ¿Qué pintan Azpilicueta o Fernando Torres? ¿Y Diego Costa? Un brasileño al que, según dicen, han tenido que convencer para que fuera a la Selección Nacional. La única explicación que encuentro para la convocatoria de Costa es que Del Bosque haya caído ante la presión de los medios nacionales, puesto que es un jugador extranjero, probablemente el más antideportivo y violento de nuestro campeonato –junto con el portugués Pepe–,  que no cuenta con el apoyo unánime de los aficionados, y que muy posiblemente ni siquiera haya estado en forma, puesto que ha estado lesionado con lesiones musculares hasta hace muy poquito tiempo. Es justo decir que la calidad de Costa es innegable, pero también creo que ha demostrado una falta de implicación total en los dos partidos que ha jugado España. No ha sobresalido por su derroche físico y me ha dado la impresión de que ha buscado más su lucimiento personal que el bien del equipo. Y para colmo, cuando ha tenido ocasiones de gol claras –que no han sido muchas–, las ha fallado estrepitosamente.

Y mientras tanto, Navas y Llorente viendo el Mundial en sus casas, tranquilamente. Precisamente, dos jugadores que pueden marcar las diferencias. El primero, por su velocidad y desborde por banda,  y el segundo por su dominio del juego aéreo, que pude ser muy útil en determinadas circunstancias. Se trata de dos jugadores de características muy específicas, que faltan en el resto de la plantilla.

2º.-  No sé si ha sido por prepotencia, por exceso de confianza, por falta de actitud, o por las tres cosas juntas, pero lo cierto es que la Selección jugaba andando y nuestros rivales corrían. Y eso, actualmente, es dar mucha ventaja, sobre todo cuando los rivales tampoco es que sean cojos precisamente. No se puede obviar que tanto Holanda como Chile son dos buenos equipos, con jugadores determinantes y de muchísima calidad. Si ellos se matan presionando y nosotros jugamos en “plan señorito”, pues lo más normal es que pase lo que pasó: que ni la olimos. Probablemente, este segundo motivo haya sido el más importante.

3º.- El mal rendimiento y bajo estado de forma de muchos jugadores de la Selección. No estamos acostumbrados a ver fallar tanto, y de forma tan clara, a nuestros jugadores, pero algunos ya habían avisado, como era el caso de Casillas, quien había cometido dos fallos gravísimos en la final de la Champions. Eso, sin contar de que no ha sido titular en su equipo durante casi toda la temporada. Su baja forma era evidente, pero ¿quién es el guapo que se atreve a quitar a Casillas? Del Bosque, desde luego, no.

También es cierto que la defensa no ayudó a Casillas en nada. Fue un auténtico flan. Ni Ramos ni Piqué estuvieron a la altura, y en Jordi Alba tenemos el mismo caso que Casillas: totalmente fuera de forma y sin haber jugado con su equipo durante la temporada. El resultado: una defensa lenta, falta de contundencia y que dejaba unos espacios tremendos, que es el sueño ideal de los delanteros rápidos y con calidad. No era de extrañar la que nos armaron Robben y Van Persie. Y porque tuvimos suerte, que si no…

El centro del campo tampoco estuvo bien. Los peores, sin duda, Xavi Alonso y Busquets, ambos muy por debajo de sus posibilidades. Xavi, el del Barcelona, ya está casi para el arrastre  — va a cumplir 35 años en enero– y pensando más en los 8 millones de euros que se embolsará en su nuevo equipo, que en otra cosa. Incluso a Iniesta, a sus 30 años, ya se le va notando el declive, aunque es de los poquitos que ha mantenido el tipo. El de Fuentealbilla lo intentó siempre y se esforzó al máximo, que es algo que no pueden decir los demás compañeros, exceptuando quizás a Silva y Pedro, aunque no estuvieran muy afortunados.

Pero tampoco hay que rasgarse las vestiduras porque haya llegado el varapalo de ser eliminados a las primeras de cambio en el Mundial. No lo veo como algo vergonzoso, sino como algo que podía ocurrir. Todo tiene un fin. Hemos tenido la suerte de poder disfrutar de una generación extraordinaria, con jugadores increíbles, de la talla de Casillas, Ramos, Puyol, Xavi, Iniesta, Navas, Villa, Piqué… Algunos de estos aún pueden jugar perfectamente tres o cuatro años más, pero está claro que lo que ha ocurrido en Brasil es una señal de que hay que hacer una remodelación importante. No se ha sabido llevar a cabo el cambio generacional. Y lo veo hasta normal, puesto que es difícil darse cuenta de que es necesario un cambio si todo marcha bien, si vamos de triunfo en triunfo allá donde jugamos.

Ahora es cuestión de mirar al futuro, pues hay muchos jugadores jóvenes y de sobrada calidad que pueden llevarnos de nuevo a lo más alto. Si es que los convocan y juegan, claro está. Porque que Mata –26 años– aún no haya jugado ni un sólo minuto… es que clama al cielo.