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Bayern de Munich 2 – Sevilla FC 1. ¡¡Gracias!!

Gran partido con el que nos ha deleitado el Sevilla FC hoy. Desgraciadamente, no podemos sumar otro titulo a nuestro palmarés. Para ello, tendríamos que haber hecho un partido perfecto, y sólo lo hemos hecho casi perfecto. Hemos tenido algunos fallitos, que ante equipos como el Bayern se pagan siempre muy caro.

Y es que el Bayern no es un equipo. Es un equipazo. Impresiona ver cómo juegan. Son buenísimos en todo: en preparación física, técnica y táctica. En todos sus jugadores. No hay ninguno “normalito”. Son todos unso fuera de serie. Te exigen al máximo en cada balón. Un descuido, por pequeño que sea, lo pagas. Por tanto, el mérito que tiene que el Sevilla le haya disputado, con prórroga incluída, la final a estos tipos es descomunal.

Sin embargo, la sensación que tengo ahora mismo no es agradable. Es una mezcla de orgullo infinito, por la  entrega de nuestros jugadores, y de coraje, porque, de nuevo, hemos estado verdaderamente cerca de ser supercampeones de europa. El partido de hoy me ha recordado mucho a la Supercopa que perdimos contra el Madrid en el tiempo de descuento. También debimos ganar, pero perdonamos. Aquel día nos faltó un poquito de calidad y oficio. Hoy ha sido otro tanto de lo mismo.

También estoy un poco decepcionado porque me habría gustado ver a Oscar en acción. En mi opinión, nos habría venido muy bien su velocidad, desborde y golpeo de balón, pero Lopetegui se decantó por el Mudo Vázquez. En otras ocasiones el argentino ha sido decisivo, pero hoy no ha aportado absolutamente nada. Creo que el toledano acabará siendo titular, al igual que Acuña, pero, seguramente, Lopetegui considerará que ambos llevan poco tiempo trabajando con el grupo. También esperaba que entrara Munir –uno de los jugadores con más gol de la plantilla– por Suso, y que Ocampos cambiara de banda para aliarse con Navas. Mi gozo en un pozo.

Por otro lado, si hay algo que debemos aprender del partido de hoy es que –creo que a estas alturas tienen que ser conscientes en la Secretaría Técnica– hay que mejorar, subir de nivel, a nuestro delantero centro. El delantero centro titular, sobre todo porque sólo jugamos con uno, debe marcar diferencias. Y a día de hoy En-Nesyri y De Jong no lo hacen. Al marroquí lo considero aún un jugador de futuro, pero necesitamos uno de presente. Al holandés le falta una virtud que es esencial en el fútbol: velocidad. De hecho, la ocasión que ha fallado hoy En-Nesyri no la habría tenido De Jong en la vida. Le habrían cazado los defensas teutones. En realidad, los dos delanteros deben tener una técnica más depurada. En-Nesyri es joven y puede ganarla en un par de años, pero dudo que De Jong sea capaz de hacer lo mismo.

También está Carlos Fernández, pero creo que, si no renueva, saldrá traspasado. Lamentablemente, mucho me temo que el de hoy puede haber sido el último partido de Koundé con el Sevilla. Una lástima, porque considero al central francés nuestro mejor jugador de la plantilla, junto con Jesús Navas. Es el mejor central que han visto mis ojos en el Sevilla, con diferencia. Y los he visto muy buenos: Antonio Álvarez, Hibic, Escudé, Javi Navarro, Pablo Alfaro, Lenglet… Ninguno como Koundé. Si se va, creo que difícilmente Monchi encontrará otro jugador de su nivel, por lo que su marcha provocará una merma en el aspecto defensivo. Ojalá me equivoque y continue, al menos, una temporada más con nosotros.

Lo que más me ha gustado del partido de hoy es la entrega de nuestros jugadores. Han luchado hasta la extenuación. Yo me cansaba de verlos correr, de ver la paliza física que se han dado para contener a esa máquina de jugar al fútbol que es el Bayern de Munich. Un conjunto el alemán tan bien engranado, tan técnico, que juegan de memoria y sólo necesitan dos pases rápidos para pasar el balón de un área al otro.

Y sobre todo, me ha gustado esa fe que han tenido para luchar hasta el último segundo de la prórroga. Lo han dado todo y, por tanto, no se les puede exigir más. No se puede exigir que ganen títulos –sobre todo, cuando el rival es superior en todo–. Se debe exigir que lo den todo. Y lo han hecho. Desde luego que lo han hecho. Así que muchas gracias por defender de esa manera la camiseta, el escudo e intentar traer a Sevilla la segunda Supercopa de Europa.

Ahora toca recuperarse, física y anímicamente. Hay que ganar en Cádiz. Es muy importante empezar la Liga ganando. Y si apenas hay tiempo para la recuperación, desde luego, no lo hay para lamentaciones.

 

 

 

Sevilla FC 3 – Inter de Milán 2. Perdí la fe, pero la Europa League va de nuevo para Sevilla

Recuerdo cuando viajé a Eindhoven, muchos comentábamos: “Esto es una vez en la vida”. Ahora queda gracioso, pero realmente, nadie se imaginaba que al año siguiente llegaría otra, y más tarde la tercera, la cuarta, la quinta, y ayer la sexta. Nada más y nada menos que la sexta. Y sin olvidarme de las Copas del Rey, la Supercopa de España y la Supercopa de Europa donde vapuleamos al Barcelona de Messi, Etoo, Iniesta, Xavi… y una interminable constelación de estrellas.

Admito que en esta edición llegué a perder la fe. Y no me refiero a la final, donde a pesar de tener enfrente a un grandísimo equipo, como es el Inter, veía que, si hacíamos las cosas bien, podríamos superarles. Yo perdí la fe en este equipo en la semifinal, ante el Manchester United. Veia imposible superar a los ingleses cuando veía cómo combinaban, a velocidad de vértigo, Rashford, Greenwood y Martial, bajo la batuta de Bruno Fernandes. Pero perdonaron. Tuvieron una ocasión de oro para ponerse 0-2 en el marcador y la desaprovecharon. Mal asunto dejar con vida a cualquier equipo cuando lo puedes sentenciar. Y si es a este Sevilla más aún. Y ahí llegaron Navas y De Jong para demostrarme que estaba en un error y que no era imposible ganar al Manchester United, a pesar del equipazo que tienen.

Los mismos protagonistas, Navas y De Jong fueron los protagonistas del 1-1. Un golazo que casi para Handanovic, quien sólo pudo ser un espectador más en el segundo gol del Sevilla, de perfecto cabezazo de De Jong, a pase de Banega.

La puñalada que supuso el empate, conseguido en la jugada inmediatamente posterior, sólo pudo sanarse con el gol de Diego Carlos, en colaboración con Lukaku. El belga tiene la fea costumbre de marcarnos cuando se enfrenta a nosotros. Ya lo hizo en Old Trafford con el United y ayer lo hizo con el Inter, aunque tuvo la gentileza de marcar también en propia puerta.

Final épica, con jugadores que acabaron lesionados, muy sufrida, ante un conjunto que creo que nos supera abismalmente en presupuesto y que puede permitirse el lujo de tener a fichajes multimillonarios en el banquillo, como Christian Eriksen.

Difícil saber quién es el máximo protagonista en esta sexta Europa League. En otras estaba claro que fueron la de Palop, M’Bia, Coke… Pero esta quizás sea la de Bono, con su retahíla de paradones. O puede que la de De Jong, que ha marcado tres goles decisivos en la semifinal y en la final. ¿Y dónde dejamos a Navas? No podemos olvidarnos de Navas, con sus innumerables asistencias, su portentoso físico y carácter ganador. ¿Y los centrales? Koundé es el mejor central que han visto mis ojos, superando a Antonio Álvarez. Y al final también ha tenido muchísimo protagonismo Diego Carlos, quien ha hecho tres absurdos penaltis ante Wolverhampton, Manchester United e Inter de Milán, pero que ha resultado ser decisivo al lograr el 3-2 definitivo.

No, esta copa no es de un jugador en concreto, es de un señor equipo. Ahora a ver si Monchi es capaz de evitar que se vaya la columna vertebral de este equipo y se corrijan las deficiencias que tiene la plantilla. Que no son muchas, pero que las hay. Supongo que además de encontrar al sustituto de Banega, tendrá que firmar, como mínimo, un lateral derecho, uno o dos centrales –dependiendo de si Sergi Gómez sale–, uno o dos laterales izquierdos –si se va Reguilón, como parece probable– y un delantero centro goleador, muy goleador, de esos que marcan diferencias un partido sí y otro también.

Ahora es tiempo de celebraciones y de prepararse para los próximos retos.

Por cierto, lo único “malo” de haber ganado hoy es que, casi con toda seguridad, tendremos que pasar por el mal trago de enfrentarnos al Bayern de Munich en la Supercopa de Europa. Y estos son mucho mejores que el Manchester United y el Inter de Milán. Pero bastante mejores.

Pero bueno, vivamos el momento y tengamos en cuenta que, si se juega al máximo nivel, siempre hay posibilidades de ganar a cualquier equipo, incluyendo al Bayern

Sevilla FC 2 – Roma 0. Exhibición que debió acabar en goleada

Partidazo, con todas las letras, el que ha hecho hoy el Sevilla, hasta el punto de que la Roma, uno de los mejores conjuntos de Italia, parecia un equipo de Segunda B española. Los romanos apenas crearon ocasiones de gol y, sin embargo, el Sevilla pudo lograr la goleada, pues tuvo ocasiones para ello. Entre ellas, dos tiros al travesaño (Koundé y Banega) y un gol anulado por fuera de juego, por centímetros, a Joules Koundé.

El Sevilla bordó el fútbol desde el minuto uno hasta el final. Abundaban las triangulaciones rápidas, cambios de juego de treinta metros, control del balón, presión atosigante cuando se perdía la posesión… Para ponerse el babero.

Y los goles también fueron bonitos, especialmente el primero, de Reguilón, donde, justo es decirlo, colaboró el ex bético Pau López, que pudo hacer más por atajar el balón.

Antes del partido esperaba un partido igualado. De ninguna manera me esperaba que el Sevilla pasara por encima de uno de los equipos más fuertes del campeonato. Todos los jugadores estuvieron a un gran nivel: Navas, Ocampos, Koundé, Diego Carlos, Fernando, En-Nesyri, Banega… Todos.

Del rival, en mi opinión, el mejor fue Dzeko, que estuvo a punto de poner el balón en la escuadra en una de las ocasiones que tuvieron los italianos.

No me gustó el arbitraje del holandés Kuipers, que fue muy permisivo durante todo el partido. Perdonó muchas amarillas a los italianos. A Kolarov, por ejemplo, sólo le enseñó una, cuando tuvo hasta tres ocasiones para hacerlo. Sin embargo, sí mostró la roja en el minuto 97 a Mancini, en una jugada que en España muy probablemente habría sido amarilla o incluso quedado sin tarjeta.

Hay que celebrar el pase a cuartos, pero tampoco hay que tirar las campanas al vuelo, porque aún hay que ganar tres partidos para alzarse con el título y seguramente habrá que hacerlo ante equipos muy potentes: Manchester United, Inter de Milán, Bayern Leverkusen… Como siempre ocurre, ganar la Europa League es muy difícil, aunque el Sevilla en el pasado, como se suele decir, ha hecho fácil lo difícil.

Athletic Club 1 – Sevilla FC 2. Otra sorpresa en el 2020

Por increíble que parezca, el Sevilla FC ha vuelto a ganar en San Mamés. Durante buena parte del partido parecía que íbamos a morder el polvo, como era costumbre, pero el Sevilla fue muy superior en la segunda parte, sobre todo a raíz de la entrada de Munir.

La primera parte no me gustó en absoluto. Mucha posesión, pero inocua, ya que se distribuía el balón con mucha lentitud, sin buscar el gol con confianza. En realidad, es perder el tiempo, y te arriesgas a que pase lo que pasó: que el Athletic se adelante en cualquier ocasión, sobre todo a balón parado, que es su fuerte. Sin embargo, no llegó a balón parado, sino en un mal disparo, que tocó en Koundé, con la mala fortuna de que le llegó a Capa, que estaba solo y colocó el balón con el interior lejos del alcance de Bono, de disparo fuerte y cruzado.

A pesar del gol, el Sevilla seguía sin crear ocasiones claras. Hasta que, por fin, Lopetegui hizo cambios, ya entrada la segunda parte. Se notó especialmente la aportación de Munir, quien, en mi opinión, es uno de los mejores jugadores de la plantilla, ya que tiene desborde y, sobre todo, algo que escasea esta temporada: el gol.

En este partido, al igual que contra el Eibar, hubo dos jugadores clave para que el Sevilla se llevara los tres puntos. Contra el Eibar fueron Ocampos –marcó un gol y evitó otro en la última jugada del partido, jugando de guardameta–, y Jesús Navas –asistió a Ocampos en el gol y evitó un gol, sacando bajo palos el balón en la última jugada del partido, tras el paradón de Ocampos–, y hoy fueron Munir y Banega. El hispano-marroquí provocó la falta que antecedió al primer gol y marcó el definitivo 1-2, y el argentino marcó un golazo de falta y dio una asistencia sensacional a Munir.

Eso sí, Munir pudo meter la pata hasta el corvejón, porque bien que le pudieron señalar un absurdo penalti, por agarrar en el área a Iñigo Martínez. Es difícil apreciar si el agarrón es suficiente o no para derribar al jugador, que parece tirarse finalmente. Pero el agarrón es continuo y perfectamente podría haber señalado la máxima pena el árbitro. Son ganas de complicarse el partido, sobre todo con el VAR de por medio.

Una vez que el Sevilla se adelantó en el marcador, en ningún momento se pasaron apuros. Se controló perfectamente el tempo del partido, sin arriesgar la posesión innecesariamente y moviendo el balón con calidad.

Muy buen partido, en líneas generales, en la segunda parte. Muy acertados Bono –con alguna buena parada–, Navas, Ocampos, Jordán, Gudelj, Munir y Banega. Y por supuesto, los centrales. Tanto Koundé como Diego Carlos estuvieron a un altísimo nivel, como suele ser habitual.

No me gustaron hoy En-Nesyri, De Jong, Reguilón –vaya la ocasión que falló–, y, sobre todo, Suso. El gaditano parece otro desde que se reinició la competición. Está lento y fuera de forma. Por eso no entiendo que le quitara el puesto a Munir.

El Athletic no hizo un gran partido, pero nos perdonó hasta en dos ocasiones. Nos dejaron vivos y lo pagaron caro. Al final de la primera parte, en el único error de Koundé, que despejó mal y dejó un balón peligrosísimo a Munir, pudieron lograr el 2-0. Y lo mismo ocurrió cuando ya se jugaba la segunda parte, en un córner, un balón perdido que tiraron a las manos de Bono, desde cerca.

La Champions no está conseguida, pero falta muy poquito. Sería una hecatombe que no se lograra, porque le seguimos manteniendo seis puntos al Villarreal, cuando sólo quedan nueve por disputarse. Y lo más importante es que el próximo partido de los amarillos es ante un buen equipo, como es la Real Sociedad y, sobre todo, que el Real Madrid podría, si hace las cosas medio bien, proclamarse campeón de Liga precisamente ante el Villarreal, en su último partido casero.

Es decir, que si ganamos al Mallorca el próximo partido –no será fácil, porque se juegan la vida–, hay bastantes posibilidades de que ýa logremos la clasificacion matemática. Puede incluso que nos sobren una o dos jornadas.

 

Sevilla FC 1 – Vallladolid 1. Pudo ser peor

Punto que, a priori, es poca cosa, pero luego habrá que ver, dependiendo de los demás resultados, si puede ser de oro. Hay resultados entre rivales directos y podemos mantener la ventaja con algunos o incluso aumentarla con otros. Evidentemente, lo ideal habría sido ganar, pero como bien se dice, “si no puedes ganar, empata”.

Y la verdad es que el Sevilla no lo tuvo fácil. Parecía que todo salía mal. Los goles no llegaban por centímetros. Primero, Ocampos remató al larguero un buen pase de Jesús Navas, y después llegó el gol, pero fue anulado por un ajustadísimo fuera de juego, tras un buen remate de Munir, a pase, de nuevo, de Jesús Navas.

Sin embargo, al Valladolid le pasaba todo lo contrario. La primera ocasión que tuvo la coló dentro. Fue al botar una falta inexistente, donde Vaclík se tragó un remate que le cogió por sorpresa, a contrapié.

El partido se puso muy feo, porque el Valladolid seguía defendiendo como lo hizo desde el minuto uno: con los diez jugadores de campo, con las líneas muy juntas y sin dejar huecos. Y ya sabemos que el fuerte del Sevilla no es su delantera.

Menos mal que llegó el penalti, perfectamente transformado por Ocampos. A partir de aquí, el partido me pareció decepcionante. Esperaba un acoso total del Sevilla, en busca del gol de la victoria, pero lo cierto es que hubo precipitación y desorden, con lo que el Valladolid dispuso de un par de ocasiones claras, en la recta final, a las que en esta ocasión sí respondió con mucho acierto Vaclík. El checo nos salvó de la derrota.

El arbitraje del madrileño Pizarro Gómez no me gustó nada. Me pareció que utilizaba diferente criterio a la hora de señalar faltas –varias inexistentes, como la del gol– y mostrar tarjetas. Creo que también añadió poco tiempo extra.

Molesta perder puntos contra equipos de la parte baja de la tabla, pero no se puede ni se debe olvidar que en Primera no hay ningún rival fácil, y que este mismo Valladolid también puso en muchos apuros al Atlético de Madrid, hace un par de jornadas. De hecho, sólo pudo superar a los vallisoletanos por un gol marcado en el minuto 81, tras aprovechar una cantada de Masip a la salida de un córner. El gol entró tan ajustado que el VAR tuvo que revisar si el balón entró, pues un defensa lo sacó bajo palos. Simeone calificó el partido contra el Valladolid de durísimo.

Este empate probablemente provocará que el Atlético nos saque más ventaja, ya que recibe al Alavés. Lo ideal es que entre el Villarreal y el Valencia, ganen los amarillos –tienen un calendario muy difícil– o empaten, y que haya un empate entre Getafe y Real Sociedad.

Hay que ganar ya de tres en tres. Quedan muy pocos partidos y tenemos la Champions en la palma de la mano. Contra el Leganés tampoco será fácil. Nunca lo ha sido, y esta temporada además se juegan la vida.

 

Villarreal 2 – Sevilla FC 2. El Sevilla de la segunda parte es el que yo quiero

La primera parte no me gustó nada. Bueno, de hecho no me gustó nada la alineación inicial. Si algo caracteriza al Sevilla esta temporada es la fortaleza defensiva, pero esta fortaleza sólo la ha mostrado cuando la pareja de centrales la conforman Diego Carlos y Koundé. Cuando no ha sido así, ha sido al contrario, el Sevilla ha mostrado una debilidad defensiva alarmante, encajando goles con facilidad. Me llevo toda la temporada rezando para que no cojan ni un simple resfriado uno de estos jugadores. O los dos.

La cuestión es que el Villarreal aprovechó esa debilidad defensiva, y marcó dos goles muy evitables, aprovechando prácticamente todas sus ocasiones de gol en el partido y dando sensación de peligro cada vez que tenía el balón. Y es que el equipo inicial del Sevilla era bastante inferior técnicamente al equipo inicial amarillo.

Lopetegui, afortunadamente, reaccionó en el descanso y sacó a la artillería pesada. Y como era de esperar, el panorama cambió completamente. La superioridad del Sevilla fue abismal en esta segunda mitad, mereciendo la victoria, que no llegó gracias a varias intervenciones de su portero, Asenjo.

Lo que más me gustó fue esa ambición de ir a por la victoria. Siempre se corre el riesgo de que te cojan en una contra y perder el partido, pero prefiero mil veces eso a atrincherarse atrás, acumulando defensores, con la línea defensiva casi en el área pequeña y mirando el cronómetro continuamente. Si Lopetegui hubiera hecho en otras ocasiones lo mismo que en esta segunda parte, a buen seguro que tendríamos unos cuantos puntos más en nuestro casillero. Y lo que más me molesta cuando no lo hace, es que tiene un gran equipo y una gran plantilla, aunque tiene sus puntos débiles que habrá que corregir para la próxima temporada. Desde mi punto de vista, estos puestos son: lateral izquierdo, un par de centrales de calidad, un delantero goleador, y un lateral derecho que pueda sustituir a Navas.

El punto logrado hoy, aunque sepa a poco, se puede dar como bueno, puesto que el equipo se puso en dos ocasiones por debajo en el marcador y se sacará un punto de ventaja a los perseguidores que pierdan, manteniendo a raya a un Villarreal que nos gana el goal-average, pero que sería una sorpresa que fuera un rival directo dentro de unas jornadas, puesto que tiene un durísimo calendario: Valencia (c), Betis (f), Barcelona (c), Getafe (f), Real Sociedad (c), Real Madrid (f) y Eibar (c). Es decir, cinco de sus sietes rivales son de alto nivel.

El partido le ha venido grande a Rony Lopes, que parece que será, indiscutiblemente, el único fiasco de Monchi en el mercado de fichajes. Aunque como suele decir el león, no hay malos jugadores, sino malos rendimientos. Y yo estoy seguro de que Rony no puede ser tan malo como parece.

Los dos goles del Sevilla fueron muy bonitos. Tanto el zapatazo de Escudero como la volea de Munir, ambos fuertes y ajustados, fueron unos golazos.

Ahora llegan tres partidos donde debería el Sevilla sumar los nueve puntos, pero todos sabemos que son precisamente en este tipo de partidos, contra rivales claramente inferiores, donde al Sevilla se le escapan puntos absurdos y relativamente fáciles de conseguir. Pero también hay que admitir que en Primera División cualquier rival te puede poner en apuros. Así que habrá que tener mucho cuidado, porque la cuarta plaza, aunque vamos en buen camino, hay que afianzarla y ya no hay tiempo para enmendar los posibles errores que se puedan cometer.

Sevilla FC 0 – Barcelona 0. Lopetegui lo tiene fácil con Pablo Pérez

El partido contra el Barcelona me ha dejado sensaciones extrañas. Por un lado, se ha conseguido un punto con el que no contaba, como siempre que el Sevilla juega contra el Madrid o el Barcelona. Considero que estos dos equipos tienen tantas ventajas sobre los demás, económicas y deportivas, que deberían ganar todos sus partidos con claridad. Y por otro lado, tengo la sensación de que podríamos habernos llevado la victoria. Me acuerdo de una jugada de Ocampos, donde está poco generoso y tira a puerta, en lugar de centrar a un En-Nesyri desmarcado en el segundo palo, y sobre todo, de dos de Reguilón, una donde es incapaz de desprenderse del único defensor, con dos jugadores del Sevilla esperando su centro, y otra, donde tira flojo y centrado, desde corta distancia y con toda la portería para él.

También es verdad que el Barcelona tuvo sus ocasiones. La más clara, la que sacó Koundé en un tiro de falta de Messi, y una de Luis Suárez en la recta final del partido, que salió rozando el larguero. Pero no pude evitar pensar que si Lopetegui se hubiera atrevido a dar la titularidad a Pablo Pérez, probablemente se habría ganado. No le he visto jugar, pero si es tan bueno –hay clubes de postín interesados en su fichaje– que, según dicen, Lopetegui está encandilado con él, y viendo el bajo nivel que están mostrando Reguilón y Escudero, la verdad, no entiendo por qué no le da una oportunidad al canterano. Su pecado es que tiene 18 años. Pero a mí me parece una virtud. Y no hay que olvidar que en nuestra cantera tenemos antecedentes importantes: Reyes debutó con 16 años, Sergio Ramos con 17 (casi 18), Carlos Marchena con 18 y Jesus Navas con 18 recién cumplidos.

En cuanto a Reguilón, no sé si es que le he cogido manía, pero es un jugador que no me convence, ni atacando, ni defendiendo. Celebraré cuando se vaya. Puede ser en el futuro un gran jugador, porque aún es joven, pero ahora mismo no lo es. Y si quieremos ganar títulos y clasificación para la Champions, tenemos que tener buenos jugadores en todas las posiciones.

En líneas generales, hay que dar el punto por bueno, pues el Sevilla evitó ser víctima de sus archienemigos Messi y González González. Eso sí, para ver hasta qué punto ha sido importante el empate, habrá que esperar a ver qué hacen nuestros más directos rivales. La Real Sociedad tiene un hueso duro de roer con el Madrid, el Getafe recibe a un siempre complicado Eibar, el Valencia no debería tener problemas en ganar a Osasuna, al igual que el Atlético de Madrid ante el Valladolid. Y ojo con el Villarreal, nuestro próximo rival, porque lleva un nueve de nueve, y con la portería a cero. Si el Sevilla pierde, se convertirá en un rival directísimo y muy peligroso, puesto que tiene muchos jugadores de calidad y perderíamos el goal-average con ellos. Así, pues, partido importantísimo el de la próxima jornada.

Del partido de hoy me han gustado muchísimo Koundé y Fernando. Los dos han hecho un partidazo. Ambos estaban en todas. Y probablemente, ambos evitaron goles. Koundé en la falta de Messi que parecía que se colaba, y Fernando en aquel balón que se movía por el área pequeña tras la pifia de Vaclík. Por cierto, su único error.

El esfuerzo físico de hoy ha sido importante. El lunes tenemos un partido vital, sin que medien ni siquiera 72 horas entre partido. La mejor liga del mundo, dicen. Con gran sentido del humor, sin duda.

Atlético de Madrid 2 – Sevilla FC 2. Punto importantísimo ante el rival más directo

Buen partido del Sevilla FC, en líneas generales, en el siempre complicado Wanda Metropolitano. En mi opinión, el Sevilla fue de más a menos, pero, en todo caso, mereció puntuar.

Sorprendió Lopetegui alineando de inicio a De Jong, en detrimento de En-Nesyri, quien parecía tener más papeletas para jugar, pues estaba en racha goleadora y, por su velocidad, parecía más propicio para aprovechar los espacios que dejara el Atlético. La jugada, al menos, no le salió muy mal, pues De Jong abrió el marcador, aprovechado un fallo de Savic –central del montón, muy sobrevalorado–, para batir a Oblak. Claro que tampoco sabemos qué habría ocurrido de haber jugado el marroquí. De Jong, aparte de su gol, no tuvo más ocasiones.

El Sevilla jugaba bien cuando el VAR le jugó una mala pasada, ya que le pitaron penalti a Diego Carlos. Desde mi punto de vista, no es penalti, ya que el balón golpea el hombro de nuestro central, y no la mano. En cualquier caso, de ser penalti, y considerando que le da en el antebrazo, sería por centímetros. En ningún caso es una mano clara.

El penalti fue transformado por Morata, no dejando ninguna opción a Vaclík. Esto fue un jarro de agua fría para el Sevilla, que pareció perder la concentración y encajó otro gol, apenas dos minutos después. Fue tras una pérdida en una mala salida del balón, donde se defendió mal, y para colmo, tampoco acompañó la suerte, pues en el inteno de Koundé por despejar el balón, lo desvió, siéndole imposible a Vaclík pararlo.

Sacó casta el equipo y fue a por el empate, lográndolo justo antes del final de la primera parte, y donde fue fundamental el VAR de nuevo, ya que Hernández Hernández no señaló penalti inicialmente en un claro derribo a Ocampos, que le ganó la posición a Trippier y fue arrollado por éste. El mismo Ocampos ejecutó a la perfección el penalti, engañando a Oblak.

En la segunda parte, el Sevilla siguió sin pasar apuros, controlando bien el partido, dejando al Atlético tener pocas opciones de gol… Pero hete aquí que a Lopetegui le da por sorprender de nuevo, dando entrada a En-Nesyri, sustituyendo a Suso.

Yo, la verdad, no entiendo a Lopetegui. Resulta que en casa, que vienen todos a encerrarse, poniendo una línea de seis defensas con cuatro centrocampistas por delante, juega con un solo delantero, y sólo se “arriesga” a jugar con dos cuando se va perdiendo. Y llega hoy, con empate en el marcador, controlando el partido, y decide jugar con dos delanteros, teniendo el rival centro del campo a temer. Supongo que el resultado no fue el que esperaba, pues a partir de ahí el Atlético fue el que se hizo dueño y señor del partido, y a nuestros dos delanteros no les llegaban balones, precisamente, porque no olíamos la pelota en la zona media. Afortunadamente, la línea defensiva hizo muy bien su trabajo, excepto en un despeje desastroso de Diego Carlos, raso, y que le cayó a los pies de… creo que Carrasco, y que, con toda la portería para él, y prácticamente a placer, la tiró fuera.

Buen partido de Vaclík, que hizo una gran parada, cuando el balón entraba, a un balón que desvío Koundé. También los centrales, Gudelj y Ocampos hicieron un muy buen partido.

Por cierto, creo que se debería cambiar el criterio arbitral a la hora de señalar penalti por manos. No puede ser que penaltis por manos totalmente involuntarias, o tan dudosos como el señalado hoy a Diego Carlos, acaben señalándose o se interrumpa constantemente el juego para ver si roza tal o cual mano.

El punto conseguido hoy es vital, pues mantenemos la ventaja con el Atlético, igualando el goalaverage, y con el Valencia, que a día de hoy son los rivales a los que considero rivales directos, sin quitar un ojo a Getafe y, sobre todo, a la Real Sociedad, que también tiene una gran plantilla.

Para el próximo partido de Liga, en el derbi, será baja por sanción Gudelj. Parece que Jordán será de la partida, si no tiene problemas físicos –antes está el partido con el Roma–, porque al estar Fernando también lesionado, Lopetegui no tiene mucho dónde elegir.

 

Sevilla FC 3 – Osasuna 2. A Lopetegui ya le da la espalda hasta la suerte

No he podido ir al estadio, pero viendo el partido por televisión se pasa mucho peor.

Hoy no empezó mal el Sevilla: controlando el partido, adelantándose en el marcador, teniendo efectividad… Hasta marcando de córner, lo que casi nunca hace el Sevilla.

Yo soy muy desconfiado. Hasta que no vamos ganando por cuatro goles de diferencia, no veo el partido tranquilo. Pero tengo que reconocer que, ganando el partido 2-0 y con la expulsión del portero visitante, di por ganado el partido. Iluso de mí, creí que ya el Osasuna no tenía nada que hacer. No contaba con la desidia de los jugadores, que supongo que pensaban lo mismo que yo, con la diferencia de que yo creía que el Sevilla buscaría el tercero, y no se dedicaría a ver cómo el Osasuna pasaba, o mejor dicho, paseaba por nuestro centro del campo sin ningún problema.

Tampoco contaba con que los rojillos sacarían una falta impecablemente, con la que acortarían distancias. Ni con ese golpe de mala suerte que es hoy día, con el VAR, que el balón te dé en la mano. Da lo mismo que sea voluntaria o involuntaria. Ya la puedes tener atrás, como le ha pasado a un jugador del Villarreal, o delante, cubriendo las partes nobles, como ha hecho hoy Escudero, que como tengas la mala suerte de que te dé, penalti que te crió. Yo creo que eso va contra el espíritu de la norma y contra el sentido común. El penalti es la pena máxima, el máximo castigo en el fútbol, y no parece lógico penalizar tan duramente una acción involuntaria.

Lo cierto es que esta mano, este penalti, también lanzado impecablemente, puso muy complicado el partido. También porque imagino que el ambiente estaría enrarecido y muy crispado, porque es imperdonable dejar que te empaten cuando vas ganando con dos goles de ventaja y en superioridad numérica.

Con este panorama, creí que íbamos a empatar el partido, que iban a volar dos nuevos puntos de nuestro estadio. Menos mal que Lopetegui metió un segundo delantero y que apareció En-Nesyri para hacer su segundo gol del partido y darnos los tres puntos.

Lopetegui no lo está haciendo nada bien, sobre todo en casa, pero también es cierto que no está teniendo suerte en momentos puntuales. Tiene a la grada muy mosqueada, hasta el punto de que ya ha recibido dos avisos, dos sonoras pitadas. Y no quiero ni pensar que reciba una tercera, porque supongo que sería o ante la Roma o en el derbi. Y necesitamos ganar los dos partidos. Sin olvidar el partido del Wanda, donde no estará Fernando por sanción y por lesión. Lesión que se veía venir. Fernando lo juega todo y ya fue duda ante el Cluj, por molestias musculares. Se arriesgó forzando y se volvió a arriesgar hoy, hasta que se rompió. Seguramente, estaremos un mes sin uno de los jugadores más importantes de la plantilla en un momento clave de la temporada.

Por último, decir que Koundé debe ser uno de los titularísimos del equipo. No sólo porque es muy rápido, sino por lo que aporta en ataque. En Getafe marcó, hoy ha estado a punto de hacerlo y también dio la asistencia En-Nesyri en el gol de la victoria. Tendrá fallos, porque sólo tiene 21 años, pero está a años luz del tercer y único central que queda en plantilla, que es Sergi Gómez.

Sevilla FC 0 – Cluj 0. ¿Qué tiene que ocurrir para que Lopetegui cambie?

Pues eso. Me pregunto qué tiene que pasar para que Lopetegui se dé cuenta de lo que es evidente para el 99’9 % de los sevillistas: Que su sistema es más que válido para jugar fuera de casa, donde el rival va a buscarte, pero que es una nulidad para los partidos de casa, donde el rival, normalmente inferior técnicamente al Sevilla, ya que disponemos de una gran plantilla, viene con la idea de encerrarse atrás, como ha hecho hoy el Cluj y como hará el Osasuna el domingo.

Lopetegui tiene en la cabeza un sistema que para él es innegociable, y en el que sólo cuenta con un delantero. El problema es cuando el rival, como ha ocurrido hoy, se planta con una línea de seis defensas, con los otros cuatro por delante. Y nos encontramos con que un solo delantero, y que además es De Jong –que no es un virtuoso, técnicamente hablando–, tiene que vérselas y luchar… no en inferioridad, sino en total inferioridad, con la defensa rival. Pero es que De Jong, para colmo, seguramente por orden de Lopetegui, tambien va a presionar a banda, con lo que es habitual que lleguemos al área en posición de centrar, y no haya ni un solo jugador al remate. Al final, las jugadas de ataque se limitan a pasar el balón por la frontal del área, de lado a lado, con bastante lentitud, hasta que llega a Navas, quien centra a ese área totalmente poblada de rivales y, por tanto, con pocas posibilidades de éxito. Resumiéndolo en una palabra: aburrimiento.

Y a mí ese estilo de juego, sencillamente, me parece un disparate. Veo lógico que al Sevilla se le estén escapando infinidad de puntos en su estadio, y se le seguirán escapando como Lopetegui siga sin reaccionar, como siga sin cambiar su innegociable sistema.

Evidentemente, cuando Petrescu cayó en la cuenta de que tenía que marcar un gol forzosamente, y de que era una verdadera gilipollez mantener a seis defensas contra un solo delantero, cambió a una defensa de cuatro, reforzando el centro del campo y poniendo al Sevilla en muchísimos apuros. Tantos que incluso temi la eliminación. Los rumanos, a pesar de ser muy inferiores, se dieron cuenta de que, con la táctica del Sevilla, las posibilidades de que recibieran daño eran muy escasas, y pasaron a creer en la victoria. De hecho, tuvieron ocasiones muy claras. Si llegamos a tener enfrente a un equipo de calidad media, nos dan para el pelo.

Tampoco entiendo cómo Lopetegui no ha cambiado a De Jong, quien, si bien ante el Getafe hizo un auténtico partidazo –aunque no marcó, como, desgraciadamente, es habitual en él–, hoy ha sido un auténtico desastre. Pero es que, a pesar de eso, el tío no ha sido sustituido, y ha jugado los 98 minutos de partido. Ole ahí. Hoy ha estado tan mal De Jong que incluso ha evitado un gol, haciendo de defensa central y blocando un balón que se colaba en la meta contraria.

No fue hasta el minuto 75 cuando Lopetegui se dignó de dar entrada a En-Nesyri y jugar con dos delanteros. A partir de ahí, el Sevilla controló más el partido, pero el daño ya estaba hecho. El Cluj no tenía nada que perder y fue con todo a buscar el gol de la clasificación. Los nervios evidentes en los jugadores del Sevilla tampoco ayudaban. Creo que fue Koundé quien hizo una falta absurda en el tiempo de descuento, y Bono tuvo dos cantadas que pudieron costar la eliminatoria. Una donde se le escapó el balón y Koundé estuvo, milagrosamente, al quite, para despejar a córner, y otra donde, incomprensiblemente, se dejó tirar a un jugador rumano desde la frontal del área, tragándose Bono el balón. Menos mal que el el VAR anuló el gol, por mano previa, totalmente involuntaria, de Traoré. Pero se pudo ver un numerito. Bueno, mejor dicho, se pudo haber visto un numerito más grande del que se vio.

Encima, tenemos que aguantar las ruedas de prensa de Lopetegui, que parece que vio otro partido. Dice que el Sevilla dominó el 85% del partido y de que tuvo claras ocasiones de marcar. Hombre, alguna sí tuvimos. Faltaría más. Pero el Cluj también tuvo unas cuantas muy claras. Por ejemplo, el cabezazo de Traoré no entró porque… ni idea. No me explico cómo no entró. Yo lo vi dentro. Lo tuvo todo a su favor, pero se fue fuera por muy poquito.

Yo creo que lo de jugar con dos delanteros ya es un clamor en la grada. Por lo menos, en la zona donde tengo mi asiento, los aficionados comentan ese tema. Además, es que jugar con dos delanteros no sólo aumenta las posibilidades de hacer gol, sino que también dificulta la salida del balón del rival y le obliga a defender, a estar más concentrado, a no poder irse tan alegremente al ataque. Por eso, como se suele decir, la mejor defensa es un buen ataque. El rival sabe que el más mínimo despiste le costará un gol.

Y lo que más coraje me da es que este año tenemos una gran plantilla, de manera que el potencial defensivo del equipo no se vería muy mermado si Lopetegui se decidiera a jugar con dos puntas. Tenemos dos grandes centrales, como Koundé y Diego Carlos –rápidos, fuertes, técnicos y que van bien por alto– y dos centrocampistas defensivos muy buenos, como son Gudelj y Fernando.

Leí un twitter esta tarde donde alguien decía que no tenemos plantilla para ganar la Europa League. Yo discrepo totalmente. Tenemos una plantilla muy completa, y perfectamente capacitada para levantar la sexta Europa League. Lo que no tenemos es entrenador. Y lo peor es que Lopetegui es una apuesta personal de Monchi y que ha firmado por tres años. Con lo que sólo se irá si el Sevilla hace el ridículo –más de lo que lo ha hecho hoy– y en Liga empezara a alejarse de los puestos europeos. Con lo cual, tenemos que hacernos a la idea de que hay Lopetegui para rato.

Pero qué harto estoy de Lopetegui. ¡¡Qué harto!! Es que no lo puedo aguantar.

 

Getafe 0 – Sevilla FC 3. Vuelve Koundé, vuelve la portería a cero y la seguridad en defensa

Partido muy serio, y con mucha seguridad en defensa, el realizado hoy por el Sevilla en Getafe. Se volvió a hacer un partido como los de antes, cuando el rival se las veía y se las deseaba para crearnos ocasiones de gol. Y estoy seguro, segurísimo, de que no ha sido casualidad que esto haya ocurrido con la vuelta de Koundé. En mi opinión, el francés tiene que ser, obligatoriamente, quien forme la pareja de centrales junto con Diego Carlos. No sólo porque es la única pareja que ha dado consistencia y fortaleza a la defensa, sino porque además Koundé aporta bastante en ataque, tanto a balón parado como en contragolpes o desplazamientos en largo. Hoy ha marcado un gol, pero también fue muy llamativa la velocidad con la que salió al contragolpe en el minuto 88 de partido, dejando atrás a varios rivales. Esa velocidad viene de perlas a un equipo que no es que destaque precisamente por la rapidez a la contra.

También otros jugadores estuvieron a un altísimo nivel, como fueron los casos de Gudelj, Fernando (marcó un gol y asistió a Koundé) o Dejong. El holandés, aunque no marcó, como suele ser habitual, dio muchos quebraderos de cabeza a la defensa azulona y asistió a Fernando en el 0-2, tras falta lateral magistralmente botada por Suso.

Hay que admitir que también tuvimos esa suerte que he echado en falta en oros partidos. Fue fundamental para abrir el marcador el resbalón en el área de Etebo, lo que permitió a Reguilón robar y dar un perfecto pase medido a Ocampos, quien sólo tuvo que empujar el esférico a puerta vacía.

También me ha parecido muy importante que el árbitro, Estrada Fernández, echara mano de las tarjetas y no se dedicara a perdonarlas, como hacen otros. Así, hasta siete jugadores del Getafe vieron amarilla.

Me sentó como tres patadas donde más duele que Lopetegui decidiera, con 0-2 en el marcador, retirar a Suso y dar entrada a Sergi Gómez. De nuevo, echaba al equipo atrás, cuando, aparentemente, no había necesidad de cambiar nada en el aspecto táctico, pues el Getafe era incapaz de crearnos peligro. Afortunadamente, llegó el 0-3 al poco tiempo y no hubo consecuencias en los balones que los locales centraban sin cesar al área.

Con la seriedad mostrada hoy, con la intensidad y, sobre todo, con la efectividad del que ha hecho gala hoy el Sevilla, pocos puntos se nos deben ir. Hay que seguir mejorando en ataque, porque una efectivdad tan alta no la vamos a tener siempre –ojalá– y hay que crear más ocasiones de gol.

La victoria de hoy pone fin a una racha de varios partidos sin ganar, que, curiosamente, ha coincidido con los partidos en los que a Lopetegui le dio por quitar a Koundé de las alineaciones y sustituirlo por Carriço o por Sergi Gómez, ambos, sobre todo este último, muy lejos de las capacidades de Koundé. Confío en que, si a Lopetegui se le antoja cambiar algo, que ni mire a los centrales, y que más bien mire a la delantera. Al menos en casa, deberíamos arriesgar más y jugar con dos delanteros. Hay que poner fin a la fuga de puntos del Ramón Sánhez Pizjuán.

Habrá que estar atentos a la lesión de Vaclík. No parece buena señal que sea en la rodilla y que estuviera llorando. Si no pudiera jugar, Bono demostró ser un buen portero en el Gerona. En caulquier caso, ojalá no sea nada grave y se quede todo en un susto.

Próximo rival en Liga, el Osasuna. Equipo que no parece el mismo desde la lesión del Chimy Ávila. Tres puntos fundamentales para afrontar con tranquilidad el importantísimo partido ante el Atlético de Madrid, que hoy ha ganado con claridad, por 3-1, a un Villarreal que se adelantó en el marcador y que se queda a cinco puntos del Sevilla.

Los tres puntos de hoy, aparte de hacernos volver a los puestos Champions, nos dan el goalaverage a favor ante el Getafe (5-0), rival que se supone estará en puestos europeos hasta final de temporada, Final de temporada que se prevé muy disputada por la calidad y cantidad de los equipos que se disputan entrar en Europa: Atlético, Sevilla, Getafe, Real Sociedad, Villarreal y Valencia. Seis equipos para cuatro plazas.

Cluj 1 – Sevilla FC 1. Sólo vi la segunda parte. Y menos mal

Muy desilusionado al final del partido. La segunda parte me pareció una verdadera porquería. El Cluj se nos subió a las barbas, a pesar de su escasa calidad técnica y se adelantó en el marcador, poniéndonos en serios apuros.

En el gol de los rumanos me pareció que no tuvimos suerte. Me dio la impresión de que Koundé pierde el equilibrio en el salto, de ahí el movimiento del brazo hacia arriba, con la mala fortuna de que tocó el balón. En cualquier caso, penalti claro, aunque, lógicamente, totalmente involuntario.

No obstante, el Sevilla apenas creó ocasiones ante el Cluj. Y eso es verdaderamente desesperante. Ves cómo el equipo está perdido, tocando con una lentitud increíble en el centro del campo y retrasando el balón, en muchas ocasiones, sin necesidad. Parece que está prohibido jugar al primer toque y hacer pases en profundidad. Eso es algo que nos hizo el Celta no hace muchos días, y que fue fundamental para que se llevaran la merecida victoria.

En definitiva, hay que ser atrevidos, arriesgar. Pienso que, sobre todo, ante equipos netamente inferiores, como son la mayoría de los rivales con los que nos enfrentamos, no ocurre absolutamente nada si jugamos con dos delanteros. Obviamente, siempre habrá más posibilidades de hacer goles si tenemos dos puntas en lugar de uno. Aunque la clave siempre estará en ser capaces de imponerse al rival en el centro del campo. Después de todo, da lo mismo el número de delanteros que tengamos si no les llegan balones.

El Sevilla de Lopetegui aburre, y mucho. Esa parsimonia, esa lentitud, ese juego horizontal, donde parece obligatorio dar dos toques antes de pasar el balón a un compañero… pasan los minutos y no se crean ocasiones de gol. El gol de En-Nesyri, gracias a la generosidad de De Jong –que aprenda Ocampos–, me parece tan importante como que Lopetegui no siga siendo el entrenador del Sevilla.

Aún estamos a tiempo. Los próximos partidos de Liga son Getafe, Osasuna y Atlético de Madrid. Todo lo que no sea sacar un seis o siete de nueve, significará que nos alejaremos de Europa. No ya de los puestos Champions, sino de Europa. Y mucho me temo que se esperará a eso para destituirle. O incluso más. No olvidemos que Lopetegui es una apuesta personal de Monchi. Y, la verdad, hoy por hoy no veo capaz de que este Sevilla de Lopetegui, sin ambición y sin ideas, gane dos partidos seguidos.

Y ojalá me equivoque. Ojalá me equivoque.

Yo estoy convencido de que la plantilla del Sevilla está capacitada para jugar al fútbol muchísimo mejor de lo que lo está haciendo, de que está capacitada para llevar el peso de los partidos y no para arrastrarse por el césped, como hace en muchas ocasiones. Al final, el tiempo pondrá a cada uno en su lugar, y por eso mismo no creo que Lopetegui llegue a final de temporada.

Sevilla FC 2 – Español 2. Lo que le faltaba ya a Lopetegui

Lopetegui sigue sin poner solución a la fuga de puntos del Ramón Sánchez Pizjuán. Lo que no hace mucho era un fortín, ahora es una bicoca. Y me parece lógico que sigamos en el mismo plan si el entrenador no cambia nada. Mismo dibujo, mismos jugadores… Lo único que ha cambiado ha sido poner a Ocampos por la izquierda y a Suso por la derecha, lo que no está muy claro que haya sido buena idea, pues Ocampos se entendía a las mil maravillas con Navas, y eso es algo que con Suso, por el momento, no ocurre, ya que el ex milanista, prácticamente, acaba de aterrizar.

Con lo que cuesta marcar un gol a este rácano Sevilla de un solo punta, ya lo que faltaba es que el árbitro de turno se inventara una nueva regla del protocolo del VAR, y volviera a rearbitrar una jugada que no era de expulsión. Dejando a un lado la imperdonable metedura de pata arbitral de todos los árbitros, pero especialmente del principal y el de la sala de VAR (nuestro enemigo González González), la jugada tiene su miga. El despiste de Sergi Gómez es impresionante, dejando una autopista por el centro, reaccionando tarde y haciendo la falta que, si no llega a ser porque Diego Carlos estaba cerca, le habría costado la roja. Y en la falta, de la barrera mejor no hablar. Estaba claro que el disparo iba a ser raso, porque el balón estaba prácticamente en la línea de la frontal de área y es casi imposible que supere la barrera y dé tiempo a bajar. Pues para sorpresa de todos, saltaron varios jugadores de la barrera y se coló por debajo. El gol más absurdo no pudo ser.

La segunda parte empezó fatal. Con un gol también incomprensible, donde no sé qué es peor, si la blandura de Reguilón o, de nuevo, el despiste al hacer la línea de Sergi Gómez, bastante más atrasado, y sin motivo alguno –había que despejar un saque en largo del portero rival–, que el resto de defensores.

En los dos goles tiene mucha responsabilidad Sergi Gómez, y ahí es donde yo creo que hay que volver a tocar, si queremos recuperar la fortaleza defensiva. Nuestra mejor racha en defensa, de varios partidos con portería a cero, la pareja de centrales era Diego Carlos-Koundé. A Lopetegui le dio un día por dar entrada a Carriço, y después a Sergi Gómez, y desde entonces la defensa es un flan. En mi opinión, aunque Koundé tiene aún bastante que mejorar –lógico, porque es muy joven–, supera en todo, pero principalmente en velocidad y juego aéreo, tanto a Sergi Gómez como a Gudelj, que ni siquiera es central, aunque haya jugado ahí, ocasionalmente.

El nivel del equipo hoy ha sido bastante bajo. Sólo se salvan Navas, Suso y En-Nesyri. Navas porque aunque no ha hecho su mejor partido, siempre da lo máximo. El marroquí porque se fajó con la defensa rival durante todo el encuentro, con un gran esfuerzo físico. Tuvo un par de ocasiones, donde llegó algo forzado al remate, y fue clave en la expulsión de Víctor Sánchez. Y Suso… bueno, prácticamente este punto se lo debemos a él, pues en el primer gol se sacó un pase perfecto, medido, a Ocampos, y el segundo lo marcó él, de tiro raso, fuerte y ajustado.

En cuanto a los peores jugadores, sin duda han sido Banega, Reguilón y Sergi Gómez. Banega se ha empañado en demostrar que tiene la cabeza en otro lugar. Parece otro. Su calidad es innegable, pero raro es el partido en el que hace más bien que mal al equipo.

Me preocupa esta racha, sobre todo, porque Lopetegui parece, cada día que pasa, más incapaz de sacar el equipo a flote. Milagrosamente, a pesar de los muchos puntos perdidos en las últimas jornadas, aún estamos en puestos europeos, pero me pregunto hasta cuándo se aguantará a Lopetegui, quien, según Monchi, era su apuesta personal. ¿Vamos a esperar a que estemos fuera de Europa? ¿O quizás vamos a esperar a que estemos en la octava plaza? Probablemente, será cuando se dé este último caso, porque, al fin y al cabo, queda feo cesar a un entrenador cuando tiene al equipo quinto, con los mismos puntos que el cuarto, o cuando esté a poca distancia de los puestos Champions.

Sin embargo, la realidad es que en Getafe tenemos una oportunidad de oro para dar un gran paso adelante. Pero hay que ser conscientes de que allí va a ser muy difícil sacar algo positivo. No ya porque es un estadio que se nos da mal, sino porque es que este Sevilla no está para nada, y menos si seguimos con defensas como Reguilón y Sergi Gómez, que son coladeros. Ojalá me equivoque, pero uno ve un ratito a uno y otro conjunto, y lo veo negro. Más negro que el futuro de Lopetegui en el Sevilla.

 

Celta 2 – Sevilla FC 1. Sin ambición, sin fútbol, sin ideas, sin gol y sin puntos. Derrota merecida

Pintaba bien el partido cuando En-Nesyri adelantó al Sevilla en Balaídos con un buen gol. O, en realidad, no tan bien, porque no estaba haciendo un buen partido, pero, al menos, tampoco pasaba apuros ante el Celta. Un Celta que estaba, más que nunca, con la soga al cuello, y al que podríamos haber ahogado si Ocampos hubiera tenido un poco de generosidad y se la hubiera pasado a En-Nesyri. Una ocasión de dos contra uno SIEMPRE tiene que acabar en gol.

En la segunda parte, mientras más pasaban los minutos menos me gustaba el partido. El Celta era el único que intentaba buscar portería, el único que tenía verticalidad, el único que intentaba combinar al borde del área y buscar centros… mientras que el Sevilla parecía que no tenía intención de buscar el 0-2. O a mí al menos me daba esa impresión.

En los últimos quince minutos el partido se desmadró. Se perdió el orden en el centro del campo, ofrecimos grandes espacios que el Celta aprovechó para contragolpear y para hacer el empate. Empate que creo que fue en propia puerta de Diego Carlos, más que de Aspas. Un poco absurdo que te hagan un contragolpe cuando vas ganando y el equipo rival está desesperado, pero eso es lo que pasó.

Este gol hizo que el partido se volviera más loco aún. El Sevilla buscó el gol pero sin cabeza, sin sentido, y encontró su merecido castigo de la forma más cruel: con gol en el descuento.

El Sevilla de Lopetegui de las primeras jornadas tenía virtudes y defectos, pero ahora sólo tiene defectos. Una de las virtudes fue la fortaleza defensiva que consiguió con la pareja de centrales Diego Carlos-Koundé (quien además también aporta ofensivamente). Desde que cambió eso, bien con la entrada de Carriço, Gudelj o Sergi Gómez, la defensa se ha vuelto bastante vulnerable. Ya no vale un solo gol para llevarse un partido, sino que ya es necesario hacer, como mínimo, dos, y eso difícilmente lo va a conseguir Lopetegui jugando con un solo delantero y con tantos jugadores dedicados a la resta.

Y lo malo es que Lopetegui, al igual que le ocurrió a Pablo Machín, es de los que mueren con sus ideas, de los que ni si quiera piensan en cambiar de sistema, con lo que el futuro se vislumbra bastante negro. Para empezar, ya hemos salido de los puestos Champions, donde llevábamos muchas jornadas, y tenemos a tiro de piedra a Real Sociedad y Valencia.

Veremos a ver qué pasa, porque yo creo que la plantilla que tiene Lopetegui es para que se juegue mucho más al fútbol de lo que lo hace este Sevilla, y es para que se busque los partidos con más ambición, sea cual sea el rival que tengamos enfrente. Y por supuesto, a un rival como el de hoy, no hay que permitirle ni la más mínima opción, y hoy le hemos dado la vida, por no ir a por el partido de verdad cuando el control era total, por esa falta de ambición tan típica de los perdedores. Me desespera cuando el Sevilla se pone por delante en el marcador y se encierra atrás. Eso es culpa de Lopetegui, y lo ha hecho en muchísimas ocasiones esta temporada. Algunas veces le ha salido bien y otras, como hoy, no. Llegó incluso a quitar a los dos delanteros en un partido en el Sánchez Pizjuán.

En fin, habrá que esperar, pero la temporada pasada también hubo partidos como el que se ha marcado hoy el Sevilla, y fueron el principio del fin del entrenador. Así que vaya tomando nota Lopetegui, porque si había aficionados que estaban con él, era porque se estaban consiguiendo resultados. Si estos siguen sin llegar… es que no vamos ni a la Europa League.

Sevilla FC 1 – Alavés 1. Urge un cambio de sistema como local

Lopetegui no lo va a hacer, porque le pasará lo mismo que a Machín, que morirá con su sistema, que era intocable. Pero, en mi opinión, si queremos jugar en Champions, hay que cambiar la dinámica que tenemos en el Ramón Sánchez Pizjuán, de donde ya han volado, nada más y nada menos, que dieciséis puntos. Aún así, después del tropezón de hoy, seguimos clasificados en cuarta posición.

¿Qué quiere decir esto? Pues que el sistema es muy válido para jugar fuera de nuestro estadio y que no nos sirve como locales. Y pienso que la solución pasa por arriesgar más.

Es decir, jugar con dos delanteros. Posiblemente, un 4-4-2 nos daría más poder ofensivo, que es de lo que adolece el equipo, manteniendo un buen nivel de contención, sobre todo ante rivales cuya única intención es esperarnos atrás para sorprender al contragolpe y perder tiempo. Pero hacer recaer la principal responsabilidad en ataque en un único delantero me parece un error, máxime cuando este delantero no destaca precisamente por su facilidad goleadora, anticipación, técnica o velocidad. Alguien que le acompañara, le vendría de perlas, no sólo de cara a gol, sino también para formar la primera línea de contención y dificultar la salida del balón al rival.

Lo que no puede ser es que vuelva a ocurrir lo de hoy, y lo que ya hemos visto otras veces en esta temporada: que al equipo visitante le basta con poner una línea de cinco defensas, con otra por delante, muy cerquita de cuatro centrocampistas, para neutralizarnos. Con esa simple táctica, con ese posicionamiento de catenaccio puro y duro consiguen que les creemos muy pocas ocasiones de gol. Nos llevamos todo el partido moviendo el balón de banda a banda, con la lentitud suficiente como para no encontrar un hueco en la maraña defensiva rival y asemejándose más a un sistema de ataque de balonmano que de fútbol. Para colmo, muchas veces parece que nos da miedo centrar al área o tirar desde la frontal. Cuando posiblemente es la mejor opción: bombardear incesantemente el área, entrando por banda. Porque por el centro será imposible, a no ser que fichemos a jugadores similares a Xavi, Iniesta o Messi, que tenían una calidad que les permitían –o permiten aún– hacer lo que les daba la gana. Pero hay que centrar o tirar, de manera que, si no hay éxito, al menos un rebote o una mano –como ha ocurrido hoy– nos dé opciones de abrir la lata.

Es cierto que jugar con cinco centrocampistas nos dará más fortaleza defensiva, pero no es menos cierto que siempre es complicado defender a balón parado. La mayoría de los goles encajados en casa son en córners o faltas. Y como tenemos tan poco gol, encajar uno nos pone las cosas muy difíciles para dar la vuelta a cualquier resultado adverso. Afortunadamente, hoy a menos hemos podido empatar, pero me temí lo peor cuando marcó el gol el Alavés.

Además, teniendo en cuenta que esta temporada tenemos muy buenos centrales y centrocampistas, no parece una locura jugar con cuatro jugadores en la zona ancha. Lo más normal es que sigamos dominando los partidos ante la gran mayoría de los rivales, pero con más opciones de hacer gol y, por tanto, de ganar, que es lo único que vale cuando se juega en casa.

Por otro lado, creo que Lopetegui no está gestionando nada bien la plantilla. Y no me refiero sólo a los que se han ido aburridos, sin apenas tocar bola, como Chicharito, Pozo y Dabbur, sino a jugadores que están aún en la plantilla, como son los casos de Jordan, Koundé, Munir o Rony Lopes.

A Jordan, cuando mejor estaba jugando, a un nivel magnífico, lo puso en el banquillo sin ninguna razón aparente,  y ya no ha vuelto a ser el mismo.

Con Koundé, igual. Cuando formaba una pareja inexpugnable junto con Diego Carlos, decidió quitarlo para dar entrada a un Carriço que demostró no estar en buena forma. Koundé ha bajado su nivel desde entonces, aunque, en mi opinión, es uno de nuestros mejores centrales, no sólo defendiendo, sino también atacando –hoy ha estado muy cerquita de marcar el 1-0–. Lógicamente, por su falta de experiencia, cometerá errores, como ante el Mirandés, pero eso se soluciona teniendo minutos y continuidad.

Munir, prácticamente igual. Cuando ha jugado, normalmente lo ha hecho bien y ha hecho goles. Pues para Lopetegui prácticamente no cuenta. Y con Rony Lopes, lo mismo de lo mismo. El fichaje más caro de la temporada y yo aún no sé si es buen o mal jugador, porque no le he visto jugar dos partidos seguidos.

Como dije antes, dieciséis puntos han volado ya de nuestro estadio, y como no se hagan cambios, volarán muchos más. Con un ataque tan endeblito, aunque dominemos por completo el partido, como hemos hecho hoy ante el Alavés, estamos a expensas de que a nuestro rival de turno le suene la flauta en cualquier balón parado, golpe de suerte o error arbitral. Y sienta verdaderamente mal que nuestros rivales se lleven tanto con tan poco.