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Lazio 0 – Sevilla FC 1. Se perdió la oportunidad de sentenciar

Buen partido del Sevilla, que salió muy mentalizado desde el minuto 1. Sin embargo, creo que faltó ambición para buscar con más ahínco un marcador más favorable.

La Lazio tenía bajas muy importantes y habría sido conveniente ampliar la ventaja para la vuelta, donde no estará Banega, por sanción.

El Sevilla dispuso de varias ocasiones para hacer el segundo gol, principalmente en varias contras facilitadas por los locales, aunque fueron todas desaprovechadas. Así fue como llegó el primer gol: al finalizar un contragolpe, con una excelente combinación entre Escudero, Sarabia y Ben Yedder.

Por su parte, la Lazio apenas inquietó. Si acaso, a balón parado.

Espero que no nos tengamos que acordar de las múltiples ocasiones erradas hoy, especialmente la que falló Vázquez en el minuto 89, completamente solo ante el portero, pero ni siquiera tiró. Amagó y esperó que el defensa, absurdamente, le marcara.

Sería una sorpresa que no nos clasificáramos, por la ventaja y porque el Ramón Sánchez Pizjuán debe decidir. Pero a nadie se le escapa que, a poco que hubiéramos estado acertados, este partido era para un 0-2, mínimo. El equipo parecía excesivamente preocupado por no encajar gol más que por incrementar la ventaja.

Villarreal, próxima parada.

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Sevilla FC 2 – Eibar 2. Final de locura y con recompensa 

Increíble punto el conseguido por el Sevilla en la noche de hoy, cuando parecía que estaba todo perdido.

El partido del Sevilla fue nefasto durante casi los noventa minutos de partido, en parte porque el Eibar hizo un gran partido y planteamiento, y en parte porque en el Sevilla hay varios jugadores que están a un nivel paupérrimo, pero a pesar de ello siguen gozando de la titularidad. Me refiero a jugadores como Banega, Sarabia, Escudero o André Silva.

No se puede decir que el Eibar sorprendiera, porque hizo lo que siempre se espera: presión asfixiante, juego raso y corto, y, a la menor ocasión, centrar al área o tirar a puerta. Ese juego lo llevaron a la perfección, encerrando al Sevilla en su campo, hasta que lograron el 0-1, tras una jugada con algo de fortuna, de uno de sus mejores jugadores: Orellana. Recortó bien, se llevó el balón en un rebote que le permitió plantarse solo ante Vaclík. Creo que Vaclík debió salir a tapar hueco como fuera. No lo hizo y Orellana no tuvo ningún problema en batirle.

El principal inconveniente que tenía el Sevilla es que el centro del campo no funcionaba, con lo que apenas se creaban ocasiones de gol, y las pocas que se tenían se desaprovechaban. Se nota una barbaridad la baja forma alarmante de Banega y Sarabia, en especial la del argentino, que además se buscó de manera absurda e innecesaria la segunda amarilla, cuando finalizaba el partido. No creo que le echemos mucho en falta, dado el nivel que está dando en los últimos partidos.

Tampoco ayuda el que Escudero, últimamente, no da una. Nunca desborda por su banda y, además, de vez en cuando también falla en defensa.

En la segunda parte llegó el mazazo del segundo gol. En jugada ensayada, en un córner –donde nosotros nunca creamos peligro–, perfectamente sacado al segundo palo, donde Arbilla centró atrás, al punto de penalti, rematando a placer Charles, imponiéndose a los centrales. El brasileño demostró que domina  el juego aéreo a la perfección, para nuestra desgracia.

Minutos antes ocurrió algo importante: se lesionó Ramis. En mi opinión, era uno de los responsables de la firmeza atrás del Eibar, y esa pérdida fue importante para la remontada del Sevilla.

Cuando parecía que el partido estaba sentenciado, con un jugador menos, y con 0-2 en el marcador, llegó lo que estábamos esperando: el primer gol. Obra del de siempre, Ben Yedder. Y sólo seis minutos después el de Sarabia. Se lograba lo impensable: empatar un partido donde no se había jugado bien y, además, no salía nada de lo que se intentaba.

Sarabia arregló su mal partido en los minutos finales. Desesperante, pero al final dio una asistencia y marcó el gol del empate.

A decir verdad, el empate a mí me supo a poco, ya que el Sevilla pudo llevarse el partido en dos ataques. Uno donde un defensa sacó un tiro cruzado de Bryan Gil, y otro donde André Silva no fue capaz de controlar un balón que le habría dejado solo ante el portero.

Por cierto, mientras más veo a André Silva, más convencido estoy de que no vale la barbaridad de millones que piden por él. Veremos a ver qué pasa a final de temporada, pero creo que en el mercado habrá jugadores que aporte mucho más que él, y a mejor precio.

Se suma algo, un puntito. Ya se verá a final de temporada la importancia que tiene.

Ahora, a pensar en la Europa League.

 

 

Celta 1 – Sevilla FC 0. Derrota más vergonzosa incluso que la del Nou Camp

Pues sí, era difícil hacerlo peor que ante el Barcelona en la Copa del Rey, pero el Sevilla lo ha conseguido esta noche, cayendo derrotado ante un Celta que ha demostrado que está en el furgón de cola por méritos propios, y al que, de haber hecho un partido medio serio, el Sevilla le tendría que haber metido cuatro, como mínimo.

Esperaba un Sevilla espoleado por el partidito de hace tres días, pero no. El Sevilla se dedicó a tirar a la basura el primer tiempo. Tenemos un problema grave en la creación, pues Banega, Vázquez y Sarabia están a un nivel ínfimo. Y claro, así es muy difícil hacer ocasiones de gol. Si además abusamos de los pases horizontales y lo hacemos a una lentitud desesperante, pues es casi un milagro que marquemos algún gol.

Y menos mal que el Celta no está para nada. Es lamentable que nuestros rivales, fuera de casa, tengan que hacer tan poquísimo para llevarse el gato al agua. Al Celta hoy le basó aprovechar un triple fallo del Sevilla para llevarse los tres puntos. Y lo hizo poco después de que Ben Yedder –el mejor hoy– fallara un mano a mano con el portero, lanzando al poste.

La jugada del gol es para analizarla, porque da la sensación de que Machín no entrena los córners, ni en ataque ni en defensa. Como digo, hubo tres errores, a cual más grave. Primero, Kjaer despeja a córner de manera innecesaria, pues su despeje no fue forzado. Segundo, es André Silva, un delantero, el que va a defender al primer palo, y lo hace mal, no despejando el balón y permitiendo que pase al segundo palo. Y, en tercer lugar, por incomprensible que parezca, no hay ningún defensor en el segundo palo, con lo que Okay remata completamente solo y a placer.

Por cierto, de nuevo muy mal partido de André Silva. Un jugador que cuesta 38-40 millones de euros tiene que hacer mucho más que peinar hacia atrás en la mejor ocasión de gol que tuvimos y que desaprovechó Ben Yedder. Su calidad es innegable, pero creo que es un jugador muy sobrevalorado. A mí, junto con el Mudo Vázquez, es el que más me desespera de este Sevilla.

Con el 1-0, y quedando poco más de quince minutos, fue un querer y no poder. Al Celta le bastó perder tiempo y el juego sucio (hasta dos agarrones desentendiéndose del balón y cortando contragolpes) para aguantar hasta el final y llevarse los tres puntos en juego con el mínimo esfuerzo.

Nos ganó un equipo inferior, muy inferior, y eso, aparte de ser muy decepcionante es gravísimo, porque deja en evidencia los múltiples defectos que muestra el Sevilla fuera de su estadio, donde parece otro equipo distinto. De no corregirse la debacle sevillista como foráneo, dudo mucho que logremos plaza Champions a final de temporada.

Machín también me defraudó. Ya por detrás en el marcador, quita a Sarabia. Aunque estaba haciendo un nefasto partido, siempre va a tener más gol y va a atacar mejor que Escudero, que fue quien le sustituyó.

Partido para olvidar, porque lo único que debe importar ya es el Éibar. Pero qué pena de estos tres puntos tirados a la basura, de manera tan estúpida.

El Sevilla, eliminado de la Copa del Rey. Era un partido para los mejores

Bueno, pues se acabó lo que se daba. Esta temporada hemos llegado hasta Cuartos de Final solamente. Como era de esperar, no hemos podido eliminar al Barcelona, que aunque no nos guste, está a años luz del Sevilla, como se ha podido ver en el resultado.

Sin embargo, de haberse hecho las cosas medio bien, probablemente habríamos puesto en apuros al Barcelona. Para empezar, habríamos tenido más posibilidades de haber puesto sobre el tapete a nuestros mejores jugadores. Gran parte de la culpa de que estemos en puestos Champions la tiene Vaclík, que para mucho y bien, y Ben Yedder, que es nuestra principal baza ofensiva. Pues los dos en el banquillo. Y lo que es peor, con el electrónico mostrando un contundente 4-0, los cambios no llegaban. Parecía que el resultado nos servía para la clasificación. Pasaron, nada más y nada menos, 23 minutos hasta que Machín se dignó hacer un doble cambio, dando entrada a Vázquez y Ben Yedder. Yo es que no me lo explico. Que conste que creo que Machín es un buen entrenador y pienso que está haciendo una gran labor, pero hoy se ha equivocado gravísimamente, siendo él, a mi modo de ver, el principal responsable de la derrota y la eliminación.

Aparte de eso, también es verdad que no nos ha acompañado la suerte –vaya el postecito– ni el árbitro –ya esperado–, pues el 1-0, el que abría la lata y gol sicológico, llegó en un penalti inexistente.

Por supuesto, también es cierto que, en una eliminatoria ante un rival tan potente, tienes que tener una alta eficacia de cara a gol. Y tampoco fue así. Banega falló, de manera penosa, un penalti y, en el segundo tiempo, André Silva erró en un cabezazo a placer.

Lo único que me gustó del partido es que el Sevilla asustó a los culés durante el último cuarto de hora y lo intentó hasta el final, aunque ello conllevara que nos lleváramos un set. El Barcelona, con Messi y con espacios, simplemente, te machaca.

Ahora toca recuperarse y pensar, exclusivamente, en el Celta de Vigo. Porque los tres puntos son importantísimos. Y enfrente no tendremos un rival tan potente como este Barcelona de Messi, con lo que deberíamos traernos los puntos para Sevilla. Si hacemos las cosas medio bien y Machín no hace más tonterías, evidentemente.

El Sevilla FC celebra su cumpleaños ante el Levante (5-0)

El Sevilla tiene 129 años de vida y un día. Y vaya día. Tan soleado que parecía primavera y perfecto para disfrutar del fútbol. Y bien que se disfrutó, pero en la segunda parte, porque la primera fue más bien igualada, aunque fue el Sevilla el que dispuso de las mejores ocasiones de gol.

Ben Yedder pudo poner de cara el partido, en los primeros minutos de partido, pero no aprovechó el magnífico pase de Aleix Vidal, y no pudo sortear la salida de Oier. El Levante únicamente inquietó a balón parado, en una falta lateral y tres lanzamientos de córner. En uno de ellos, Boateng a punto estuvo de darnos un disgusto, porque su testarazo casi roza el larguero. Y ya acabando esta primera parte, Roque Mesa pudo lograr el 1-0, pero el poste lo evitó.

La segunda parte fue totalmente distinta, pues el Sevilla barrió a su rival, y aunque parezca que cinco goles son muchos, en realidad pudo caer alguno más. Por ejemplo, por increíble que pueda parecer, se fue al garete un contragolpe de cinco o seis jugadores sevillistas contra un solo defensor granota. Y el larguero rechazó un cabezazo de Silva, que pudo haber sido el 6-0.

Abrió la lata Ben Yedder, aprovechando un magnífico pase de Roque Mesa. El francés sigue incrementando su cuenta goleadora, en esta ocasión colando el balón entre las piernas de Oier, en un disparo raso y esquinado.

Llegó entonces la ocasión más clara del Levante: un disparo de Bardhi, tocó en Mercado, se elevó y se estrelló en el poste. Habría supuesto un jarro de agua fría el empate, pero en esta ocasión el poste sí jugó a nuestro favor.

A falta de media hora, André Silva lograba el 2-0, al enganchar un perfecto pase de Promes, quien previamente había contralado el balón de manera magistral con la puntera.

Con este segundo gol se ponía muy de cara el partido, pero la tranquilidad absoluta llegó cuando Mudo Vázquez logró el 3-0, a pase de Sarabia. Quedaban sólo veinte minutos para el final y la ventaja era ya insalvable.

El cuarto y el quinto llegarían desde el punto de penalti. El primero sobre Promes y transformado por Sarabia, y el segundo fue sobre Roque Mesa y transformado por Promes.

Varios nombres propios por parte sevilllista:

Promes. Fue el héroe del partido. Su partido fue impresionante, especialmente cuando pasó al lateral derecho. Dejó en bandeja el 2-0, para que rematara a placer André Silva, provocó el penalti que dio lugar al 4-0, y, aunque erró el segundo penalti, cogió su propio rechace para hacer el 5-0. Además, en defensa estuvo perfecto, cortando alguna contra peligrosa. Sin duda, el mejor partido que ha hecho hasta ahora el holandés, recibiendo una ovación más que merecida.

Maximiliam Wöeber. No pudo dejar mejores sensaciones en su debut. Lógicamente, habrá que verlo más, pero estuvo bien colocado y rápido. Se mostró expeditivo por alto y subió con seguridad al ataque. De hecho, estuvo cerca incluso de hacer gol, en un disparo raso y cruzado.

Roque Mesa. Completísimo su partido. Asistió a Ben Yedder en el primero y le hicieron el penalti que resultó en el 5-0 definitivo. Tuvo un par de ocasiones que desaprovechó por poco. Ojalá consiga corregir su disparo a puerta, porque no suele echar el cuerpo sobre el balón y, en consecuencia, casi siempre sus tiros se van por encima del larguero.

Pablo Sarabia. Su visión de juego y su calidad provocaron que cada contra del Sevilla fuera peligrosísima. El Sevilla ganó mucho en ataque con él sobre el campo. Marcó el 4-0 de penalti, con un lanzamiento perfecto.

Pero no todo podía ser de color de rosa. Desgraciadamente, la enfermería tiene dos nuevos inquilinos: Sergi Gómez y Aleix Vidal. A este paso va a tener que acabar jugando el Sevilla Atlético.

Ahora sólo queda pensar en conseguir la hazaña de eliminar al Barcelona. La ventaja que llevamos es muy corta. 2-0 es muy poca cosa cuando se visita el Nou Camp. Hay que marcar allí, como mínimo, un gol para tener esperanzas.

Los tres puntos de hoy son vitales, importantísimos, porque se corta una racha muy negativa y porque siempre sumar de tres en tres, inevitablemente, pone tierra de por medio con algunos de nuestros perseguidores. Por ejemplo, el Getafe acaba de morder el polvo ante el Atlético de Madrid (2-0).

 

R. Madrid 2 – Sevilla FC 0. El Sevilla, como suele ser habitual, no se presentó en el Bernabéu 

Como viene sucediendo en las últimas temporadas, el Sevilla hizo un partido desastroso en el Bernabéu, con el agravante de que hoy tenía enfrente a uno de los peores Real Madrid que recuerdo.

La primera parte tuvo un pase, donde se controló bien al rival y donde se llegó, de vez en cuando, al área local. Incluso Escudero tuvo una ocasión clarísima, en un mano a mano con el portero, pero finalizó de manera penosa, tirando fuera.

Pero la segunda parte no hay por donde cogerla. No se salva casi ningún jugador, si exceptuamos a Kjaer y Vaclík. Todos los demás estuvieron desaparecidos y a un nivel ínfimo. Tan ínfimo que casi mejor que, en ese plan, no hubieran jugado. Sarabia, Mudo, Silva… No hicieron absolutamente nada en este segundo tiempo. Y Banega más de lo mismo. De hecho, el primer gol del Madrid tuvo su origen en un pase fácil que se le quedó corto al argentino.

Tampoco estuvo acertado Machín, que viendo que el Madrid nos pasaba por encima, hizo los cambios tarde y mal.

La reacción del Sevilla al gol fue nula. Ni siquiera tiró a puerta.

El segundo gol fue en el descuento, en una pérdida ridícula de Carriço, como último hombre.

No sé qué ocurre, pero vayamos con el entrenador que vayamos, con una plantilla más o menos buena, en el Bernabéu, prácticamente, no nos presentamos. Ni siquiera ante un Madrid que ha estado toda la prinera vuelta por detrás del Sevilla.

Segunda derrota consecutiva, que hace que se encuentren un par de rivales a tiro de piedra de la cuarta plaza y que, por tanto, esté en peligro la plaza Champions.

Athletic 2 – Sevilla FC 0. La derrota de todos los años en San Mamés

Derrota más que merecida, porque el partido del Sevilla ha sido muy flojito. Ningún jugador a estado a un nivel aceptable. Ni siquiera Navas. Eso lo dice todo.

Partido con muy pocas ocasiones de gol por parte de ambos conjuntos. El Sevilla ha tenido alguna ocasión más que el Athletic, pero los locales tuvieron más efectividad, que es lo único que cuenta.

El principal problema que tuvo el Sevilla es que no supo parar a Williams. Es extraño lo de este jugador, que tiene muy buenas condiciones pero no ve puerta con facilidad, excepto ayer. Una de esas condiciones, la que más sobresale es la velocidad. Es un velocista, y destaca aún más ante una defensa como la del Sevilla, con centrales más bien lentos. Los dos goles llegaron en contras, donde Williams pudo disfrutar de muchos espacios.

El Sevilla tuvo varias ocasiones para rehacerse, pero fueron todas desaprovechadas. Pasaban los minutos, pero el Sevilla era incapaz de darle la vuelta a la tortilla. En ningún momento controló el partido, por el nefasto nivel mostrado por los jugadores más importantes y, sobre todo, porque EL Athletic ponía más intensidad en todas las acciones.

Motivaba Escudero, tras el partido, que la intensidad del Athletic era debido a que “se jugaban mucho”. ¿Pero acaso el Sevilla no? A nosotros nos hacían también mucha falta los tres puntos, pero, afortunadamente, para mantenernos en los primeros puestos de la tabla.

El Sevilla volvió a perder, como todas las temporadas, en San Mamés, y por el mismo motivo de siempre: porque el rival sale más concienciado y con más intensidad. No aprendemos. Porque es más que evidente, y así lo refleja la clasificación, que este Sevilla es superior al Athletic. Y si no se puede ganar, al menos debería dar otra imagen.

Y lo peor es que el próximo partido es en otro escenario donde siempre salimos derrotados: el Bernabéu. Aunque al Madrid dé pena verlo, seguro que nos da un repaso. Es la costumbre, como en Bilbao.