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Sevilla FC 2 – Celta de Vigo 2. Punto muy meritorio

Temía este partido, por la baja de Koundé, y porque el Celta venía enrachado, habiendo ganado tres de los últimos cuatro partidos disputados. Y además, porque nos visitaba el gran Iago Aspas, que es para mí uno de los mejores delanteros nacionales, si no el mejor. Lástima que fuera malvendido en su día, porque podría habernos dado mucha gloria.

El partido fue bastante extraño, con una primera parte donde el Sevilla parecía nervioso, con poca paciencia e incómodo ante la presión celtiña. Como suele ser habitual, con dificultad para crear ocasiones de gol cuando el rival se encierra con orden.

Y precisamente cuando el Sevilla creó un par de ocasiones, pudiéndose adelantar perfectamente en el marcador, inmediatamente después, como justo castigo por perdonar a su rival, llegó el 0-1. Contragolpe visitante y Cervi la enganchó bien, batiendo a Dmitrovic.

Mazazo. Pero lo peor es que el Sevilla no tranquilizaba su juego, se precipitaba, y en otra pérdida de balón totalmente evitable, llegó el balón a Aspas. Rekik no debe conocer bien a Aspas, porque no le encimó y le dejó pensar al borde del área. Pecado mortal que llevó al 0-2.

Se ponía el partido negrísimo, porque la efectividad del Celta era abrumadora –llegó dos veces y marcó dos goles–, y, sobre todo, porque el Sevilla parecía ofuscado, sin ideas.

Pero la segunda parte fue otra cosa. El equipo tiró para arriba, arriesgando bastante, y empezó a crear ocasiones. Fue clave la aportación de Papu Gómez. Causó estragos al Celta por banda y con su movilidad. Él fue el encargado de acortar distancias, con un buen disparo desde la frontal que se coló por la escuadra. Y también centró al área, pocos minutos después, para que Óliver Torres cogiera un rechace y batiera por bajo a Dituro.

Habría sido precioso que Óliver Torres hubiera sido el héroe del partido al marcar el 3-2, pero, desgraciadamente, no fue así, y su cabezazo lo repelió el poste.

Los minutos finales fueron de bastante tensión, y cualquiera de los dos pudo llevarse el gato al agua.

En mi opinión, el jugador del partido fue Diego Carlos. Hizo un auténtico partidazo y salvó un gol cantado, cortando un contragolpe del Celta. Es un jugador tan importante que no lo vendía de ninguna de las maneras, a no ser que presionara para irse. Y en todo caso, por una cantidad cercana a su cláusula.

Por otro lado, Acuña hizo un mal partido. Irreconocible. Un error suyo costó uno de los goles. En la segunda parte mejoró, pareciéndose al Acuña que todos conocemos.

Muy bien la afición, animando al equipo y mostrando total indiferencia hacia el segundo equipo de la ciudad, con permiso del Sevilla Atlético.

No era lo previsto lograr sólo dos puntos de los últimos seis en juego, pero también es cierto que el Sevilla los ha afrontado con 10-12 bajas. En cuanto vuelvan a ser de la partida jugadores tan importantes como Bono, Koundé o En-Nesyri, el equipo debe notarlo para bien.

Para el próximo partido visitaremos al Osasuna, equipo siempre complicado. Esperemos que para entonces tengamos a algunos jugadores importantes recuperados.

Valencia 1 – Sevilla FC 1. Nula efectividad, buen punto

Una lástima de partido el que hemos visto en Mestalla, porque el Sevilla ha tenido ocasiones para ganar con mucha claridad. Ahora bien, lo normal es que si las fallas todas, si perdonas a tu rival una y otra vez, también lo normal es acabar perdiendo el partido. Por eso considero que es un buen punto, aunque el sevillismo esté tirándose de los pelos por dejar de sumar de tres en tres. Pero hay que recordar el dicho: «Si no puedes ganar, al menos no pierdas». Incluso con superioridad numérica temí por el resultado, que volara ese punto que tenía el Sevilla en la mano. Vi demasiada precipitación, demasiados espacios, y el Valencia seguía teniendo sobre el césped a un Guedes que es quien marca diferencias en su equipo. Ningún otro jugador se le acerca en calidad y visión de juego.

El partido no pudo empezar mejor, con ese autogol de Diakhaby. Siguieron unos minutos de control de juego en el centro del campo, ese juego al que ya estamos más que acostumbrados: triangulaciones entre línea de defensa y centro del campo, pero casi sin mirar a puerta… hasta que el partido se volvió loco. Por un lado, el Valencia, sabedor de los problemas en defensa y portería del Sevilla, confíaba en colgar balones al área, y por otro lado, el Sevilla contragolpeaba con peligro aprovechando los espacios que regalaba el Valencia. Ocampos, Rafa Mir (al poste), Rakitic… Múltiples ocasiones para lograr un 0-2 que habría dado tranquilidad al equipo. Pero fue el Valencia el que aprovechó uno de esos centros al área para igualar el partido. En mi opinión fue un error de los centrales. El centro fue muy bueno de Gayá, haciendo imposible la salida del portero, y Guedes remató a placer, justo en la posición donde tendrían que estar los centrales –o al menos uno de ellos–, adelantándose a Marcos Acuña.

En la segunda parte no ocurrió gran cosa. Mucho centrocuentismo y poquísimas ocasiones de gol. La más clara la volvió a tener el Sevilla, por medio de Corona, pero su vaselina sobre la salida de Domenech salió fuera por poco.

Buen partido, en líneas generales, del Sevilla. De nuevo se puede considerar una hazaña el hecho de puntuar ante un buen equipo, como es el Valencia, aun teniendo once bajas –que se dice pronto– y estar defendiendo la portería el tercer guardameta de la plantilla.

Esperemos que para el próximo partido, Lopetegui, o quien le sustituya, pueda recuperar jugadores, porque esta temporada está siendo un tormento, y en especial este mes, entre la dichosa Copa de África, las lesiones y la Covid. El rival será el Celta de Vigo, que aunque esté en la zona media de la tabla, tiene tres o cuatro jugadores muy habilidosos, destacando Iago Aspas, uno de los mejores delanteros nacionales.

Cádiz 0 – Sevilla FC 1. Tres puntos muy importantes para sacar ventaja al quinto

Con esta importante victoria ya le sacamos diez puntos al quinto, que ahora es el Barcelona. También sacamos ocho puntos al tercero (Betis) y nueve al cuarto (At. de Madrid). Es decir, que son cifras muy importantes, sobre todo teniendo en cuenta que ya ha finalizado la primera vuelta del campeonato y que estas últimas victorias se han conseguido con multitud de bajas, y bajas además de jugadores importantes.

La primera parte fue la habitual del Sevilla cuando juega como foráneo: soporífera, hasta tal punto que aburre hasta a las ovejas: juego muy lento, horizontal, con posesión absoluta pero sin buscar la portería contraria, muy previsible… Y, como es lógico, en este plan es muy difícil hacer ocasiones de gol. Y las pocas que tuvimos las fallamos.

En la segunda parte el Sevilla pisó algo el acelerador, pero sin abrumar tampoco al Cádiz. Pero ya se vio un cambio de actitud. Se buscó con más verticalidad la portería contraria y se crearon más ocasiones de gol.

Faltaba poco más de media hora de juego cuando el Sevilla consiguió el único gol del partido, tras una rápida combinación entre los Ivanes (Romero y Rakitic) y Ocampos, que sorprendió al portero por su palo, de un fuerte disparo.

El Sevilla pudo sentenciar el partido en varias ocasiones, pero o fallábamos las ocasiones –como la clarísima de Jordán que salió rozando la escuadra–, o el portero se lucía –paradón a Rakitic, que a punto estuvo de marcar por la escuadra–, o cuando marcábamos el gol era anulado por fuera de juego –justamente anulado–. La cuestión es que a punto estuvo de darme un infarto. No porque el Cádiz agobiara mucho, sino más bien por la incertidumbre del resultado. A decir verdad, si no recuerdo mal, el Cádiz sólo tuvo una ocasión clara, que fue un disparo lejano de Espino, que casi sorprende a Bono.

Es sorprendente cómo el equipo, a pesar de las múltiples bajas en defensa, sigue mostrando una fortaleza defensiva encomiable. De hecho, es el equipo menos goleado, con sólo 13 goles en contra. Los dos equipos que se le acercan en esta faceta son el Real Madrid y Ahtletic Club, ambos con 17 goles en contra pero con un partido más disputado. Obviamente, el mantener la portería a cero es el camino para mantenerse arriba, sobre todo porque nos cuesta muchísimo marcar goles. Sin embargo, paradójicamente, también somos de los equipos más anotadores.

Me ha gustado el partido de Acuña, Diego Carlos y Ocampos, que sigue en racha goleadora y sigue viendo puerta con facilidad.

Como no podía ser de otra manera, hoy también hubo un lesionado: Fernando. Ojalá sea sólo un golpe y se recupere pronto, porque se nota muchísimo cuando no está en el terreno de juego.

Ahora toca la Copa del Rey, frente al Zaragoza, y después se recibirá al renacido Getafe, que parece que tiene poco que ver con el que inició la Liga, con derrota tras derrota.

Sevilla FC 1 – Barcelona 1. Puntazo

Punto de oro el conseguido en la lluviosa noche de hoy. Primero, porque el Sevilla, desde mi punto de vista, no ha hecho un buen partido. Lo único notable ha sido el gol, en una jugada ensayada, a la salida de un córner. Papu Gómez se desmarcó muy bien y remató a la perfección, ajustado al poste, y lejos del alcance de Ter Stegen, al que convirtió en un espectador más.

A partir de aquí, el Sevilla no hizo absolutamente nada, al menos en el apartado ofensivo. Encajó el gol en un córner, en la última jugada del primer tiempo. Lo que se llama un gol sicológico, de esos que sientan como una patada en la zona más sensible. Un córner muy bien sacado por Dembelé, quien ha sido, en mi opinión, el mejor jugador del Barcelona en la noche de hoy, y perfectamente rematado por Araujo.

La segunda parte se presentaba interesante, con las espadas en todo lo alto. Seguía sin ocasiones claras, ni por parte del Barcelona ni por parte del Sevilla, hasta que a Koundé se le fue la olla, cometió un error impropio de un jugador profesional, cayendo en la muy posible provocación de Jordi Alba. Porque alguna explicación tiene que haber para que Koundé cometiera una estupidez de tal calibre, mereciéndose la roja directa.

Después de ver esta pérdida de papeles de nuestro mejor jugador, me hice a la idea de que perderíamos el partido. Y, verdaderamente, estuvimos muy cerquita. El poste repelió el magnífico disparo de Dembelé, y también Gavi estuvo a punto de marcar de cabeza, casi en el área pequeña. El Barcelona, a pesar de la superioridad, no tuvo muchas más ocasiones de gol, excepto en la última ocasión del partido, con el tiempo extra ya cumplido, y que sólo sirvió para demostrar que mi corazón está en buena forma.

El punto de hoy me sabe a gloria, por haberse conseguido ante un buen rival, en inferioridad numérica durante buena parte del segundo tiempo, con un equipo de circunstancias, con muchísimas bajas e importantes, y, siendo sinceros, haciendo pocos méritos para conseguir la victoria.

Lo cierto es que es muy complicado que el Sevilla de Lopetegui pierda, jugando bien, regular e incluso mal, y, por supuesto, hay que felicitarse por ello. ¿Que el juego es muy mejorable? Por supuesto. Pero en fútbol, nos guste o no, lo único que importa es el resultado.

Lo mejor de hoy ha sido la vuelta de En-Nesyri, aunque lo perderemos por la Copa de África. Lo peor, evidentemente, la expulsión de Koundé. Con lo mal que estamos de efectivos, Koudé se suma a las bajas. Aunque, visto lo visto, mejor que sea por sanción que por lesión.

Empezaremos el año ante el Cádiz, un equipo duro, defensivamente hablando. Partido que también afrontaremos con muchas bajas. Es lo que hay.

A ver si el Mago Baltasar, alias Monchi, nos trae algún regalito en forma de fichaje, porque, desde luego, falta hace.

Athletic 0 – Sevilla FC 1. Basura de partido, golazo y tres milagrosos puntos

Nefasto partido del Sevilla en San Mamés. Defendió muy mal y atacó de igual forma. Normalmente, cuando un equipo hace un juego tan pobre, haciendo aguas por todas partes en defensa, acaba goleado. Y de hecho, podría haber quedado más que sentenciado el partido en la primera parte, a favor del Athletic, pero los bilbaínos se empeñaron en fallar ocasión tras ocasión, por muy claras que fueran. Las mejores fueron incluso regalos nuestros. Nuestro mejor valorado defensa, Koundé, parecía otro. Probablemente, haya sido el peor partido que le recuerde.

Normalmente, digo que el rival tiene que hacer muy poquito para hacerle un gol al Sevilla, pero hoy ha sido totalmente lo contrario. Incluso hemos tenido a los postes como aliados, a diferencia de lo que ocurrió en Salzburgo o Madrid. Todo salía bien. O más bien, todo le salía mal al Athletic.

Lo que decanta un partido siempre es la efectividad, y hoy los locales han tenido un 0% y el Sevilla un 50%. Sólo recuerdo dos ocasiones: un balón que desvía un defensa del Athletic, que sale lamiendo el poste, y el golazo de Delaney. Porque fue un verdadero golazo. Paró el balón, miró a la escuadra, interior del pie, y la puso donde quiso: en esa misma escuadra que había mirado, tan ajustado que hizo inútil la estirada de Unai Simón.

Este gol fue lo único que me gustó del partido, ya que el Sevilla apenas era capaz de dar dos pases seguidos. Incluso con el marcador a favor gestionó mal el partido, con constantes pérdidas innecesarias de balón.

Como suele ser habitual, el equipo se echó atrás, pero en esta ocasión sí salió bien la jugada. Y digo que se echó atrás, no que el Athletic le metiera atrás. Nada más había que ver dónde se situó la línea de defensa: dentro del área, cuando durante gran parte del partido estuvo bastantes metros por delante del área.

El lesionado de hoy fue Augustinsson, que se echó la mano a los isquiotibiales, con lo que parece que se trata de una lesión muscular más. Además, por sanción perderemos a Fernando, que será una notable baja para el importantísimo partido contra el Atlético de Madrid, el próximo sábado.

Cambio de chip. En esta ocasión toca la Copa del Rey, ante el Andratx. Espero que Lopetegui dé oportunidades a algún que otro canterano, pues el equipo está bajo mínimos físicamente y el próximo partido es de alta exigencia.

Sevilla FC 1 – Villarreal 0. El partido eterno

No recuerdo un partido que se me haya hecho tan largo como el de esta tarde. Parecía que el reloj no corría, ni cuando íbamos empate y, sobre todo, cuando íbamos ganando.

Le doy muchísimo mérito a la victoria de hoy, porque el Villarreal me parece un equipazo. No me explico cómo está tan abajo en la tabla, porque tiene una plantilla de mucha calidad, repleta de jugadores que marcan la diferencia y, además, con cualidades muy diferentes. En la delantera tiene, por ejemplo, a Gerard Moreno, Alcácer, Chukwueze, Danjuma, Dia y Yeremi Pino. Una auténtica barbaridad. Y si miramos al centro del campo, más de lo mismo. Su punto más débil es la defensa.

El partido ha estado muy equilibrado en todo momento, con dominio alterno, excepto al final, donde el Sevilla, ya muy limitado físicamente, estuvo prácticamente a merced de los castellonenses. Yo creía que nos iban a empatar, pero, afortunadamente, me equivoqué.

El único gol del partido llegó en una buena presión del Sevilla, que robó el balón en la banda izquierda, desde donde Acuña puso un balón magnífico a Ocampos, que cabeceó y, con la colaboración de un defensa, que desvió levemente el balón, aumentó su cuenta goleadora. Está en racha el argentino.

El Villarreal acosó con insistencia, pero siempre fallaban en el último pase o despejaba la defensa sevillista, que hizo al completo un auténtico partidazo.

La ocasión más clara del Villarreal fue una que erró Gerard Moreno casi en la línea de gol. Su remate forzado salió desviado. Yo lo vi dentro.

Se sufrió de lo lindo, porque además Del Cerro Grande añadió siete minutos de prolongación.

Lo peor, de nuevo, fueron las lesiones. Parece que Acuña tiene una lesión muscular, que podría ser incluso rotura, con lo que estaría un buen tiempo de baja. Esperemos que no sea así y se recupere pronto, porque es uno de los mejores jugadores de la plantilla. Ocampos también recibió una buena entrada, y aunque continuó jugando, también podría estar tocado. Para Bilbao se pierde también a Rakitic, que vio amarilla y cumplirá sanción.

Victoria fundamental para mantenernos arriba y sacar distancia a nuestros rivales directos. Ya se han disputado 15 o 16 jornadas, según los casos, y, a mi modo de ver, ya sabemos cuáles serán nuestros rivales directos para la Champions. Muy probablemente el Madrid ganará la Liga, porque tiene muy buena plantilla y reciben favores arbitrales día sí y día también. Después por las otras tres plazas Champions lucharán el Sevilla FC, Atlético de Madrid, Real Sociedad y Betis. Dada la calidad de la plantilla del Villarreal, los incluiría, de no ser porque están a trece puntos de diferencia del cuarto puesto. Y de igual modo, sólo incluyo al Barcelona por los favores arbitrales que también recibe. Parece que tienen que entrar a la fuerza en la Champions. Veremos a ver. Pero lo que sí es verdad es que el Sevilla parece, una temporada más, un serio candidato a acabar entre los cuatro primeros. Y eso teniendo en cuenta que los árbitros nos están machacando sin piedad y la gran cantidad de lesiones, y de jugadores importantes, que estamos sufriendo en esta durísima temporada.

Ahora toca pensar en el Salzburgo. Es el partido más importante de la temporada, sin ninguna duda. Nos jugamos muchísimo prestigio y, sobre todo, dinero. Es la diferencia entre salvar el presupuesto o tener un fracaso económico importante. Partido donde únicamente vale ganar. Partido de los grandes.

R. Madrid 2 – Sevilla FC 1. Mereció más pero pagó sus errores

Ya decía Lopetegui que para ganar había que hacer un partido perfecto. Yo añadiría también que hay que tener un mínimo de suerte (que no hubo), y el árbitro no te perjudique mucho, pero eso es demasiado pedir, visto lo visto durante toda la historia del fútbol español.

Los errores que pagó el Sevilla fueron, principalmente, dos: el grave error de Bono en el primer gol, que es incapaz de despejar un disparo muy lejano de Militao, y el error de siempre, al que estamos acostumbrados a ver los sevillistas: Lopetegui echa atrás al equipo, para amarrar el resultado. A partir de ahí, ya me hice a la idea de que perdíamos, porque el Madrid atacaba continuamente, y sólo estaba por ver, si marcaría en el 85, el 90, o el 94. Salvo milagro, que no ocurrió.

La Diosa Fortuna tampoco fue nuestra aliada. Los postes jugaron siempre para el Madrid. En el primer gol, el mal despeje de Bono da en el poste y queda muerto para que Benzema remate a placer. Y en la jugada anterior a este gol, Ocampos tira al larguero, que repelió lo que habría sido un golazo y el 0-2. Encima, el gol de la victoria fue un golazo de Vinicius, que muy probablemente no volverá a hacer un gol así ni en sueños.

Por supuesto, tampoco el árbitro fue nuestro aliado. Perdonó un par de tarjetas amarillas clarísimas a los locales y lo peor de todo es que no señaló un penalti sobre Ocampos, que podría habernos puesto de nuevo por delante en el marcador.

Partidazo de Acuña, que ha hecho una exhibición de principio a fin, y de Fernando.

Una lástima este resultado, porque el Sevilla, en líneas generales, hizo muy buen partido. Faltó creer. Lopetegui no creyó, y lo dejó claro con los cambios finales. Y también faltó acierto. Se fallaron un par de ocasiones muy claras.

En fin, es lo que hay. Nueva derrota y, desde ya, toca pensar en el próximo rival: el Villarreal, un conjunto, a pesar de lo que diga ahora mismo la clasificación, muy poderoso y un rival directo.

Lo único bueno de hoy ha sido la victoria del Sevilla Atlético, que ha conseguido 7 de los últimos 9 puntos en disputa, y la derrota de la Real Sociedad, otro rival directo.

Sevilla FC 2 – Wolfsburgo 0. Todo o nada en el último partido

Buen partido del Sevilla, que ha sido superior al equipo alemán. Dicen que el Sevilla tuvo suerte en el sorteo, pero cada día que pasa estoy convencido de que no fue así, ya que los tres rivales de grupo tienen un gran nivel y muy buenos jugadores. Muchos de esos jugadores a los que nos hemos enfrentado serán traspasados en breve, a cambio de varias decenas de millones de euros.

En la primera parte, el Sevilla dominó el partido, aunque, como suele ser habitual, creando muy poquitas ocasiones de gol. Pero en una de esas nos adelantamos. Un centro sensacional de Rakitic que fue rematado a bocajarro por Jordán.

Poco después llegó uno de los sustos del partido. Un fuerte disparo lo detuvo Bono, pero el balón fue hacia atrás y dio en el larguero. A mí me dio la sensación de que entraba. Nos salvamos por centímetros del mazazo que habría supuesto el empate.

La segunda parte me gustó menos. Mientras más avanzaba ésta, menos me gustaba. Primero porque el Sevilla se tomaba con demasiada parsimonia el partido, no poniendo demasiado entusiasmo en marcar el segundo, con el riesgo que ello implicaba. Y en segundo lugar, porque con el marcador a favor, nos precipitábamos en muchas ocasiones, perdiendo la posesión innecesariamente, lo que era especialmente desesperante en los últimos minutos del partido.

El segundo susto del partido llegó en un despeje de Diego Carlos, que a mí en el estadio me dio la sensación de que fue con la mano. Por lo visto, tras la revisión del VAR, parece que fue con el hombro.

Sufrimiento en los minutos finales, hasta que Rafa Mir remató a placer una asistencia de Ocampos, tras una gran jugada del argentino.

A decir verdad, Bono sólo tuvo que emplearse a fondo en aquella ocasión que dio en el larguero, pero la incertidumbre del resultado, y la importancia de los tres puntos, creaban un ambiente de tensión que hizo que el partido se me hiciera eterno.

En mi opinión, el mejor del partido fue Fernando. Partidazo descomunal.

Nos lo jugaremos todo en el último partido, ya veremos si en Austria o en otro país, por culpa del dichoso virus. Me habría gustado que este decisivo partido fuera intrascendente para el Salzburgo, pero no será así. La última jornada será un todo o nada, no solo para el Sevilla, sino para todos los clubes del grupo. Hay tanta igualdad que todos pueden quedar líderes o últimos.

El próximo partido será en Liga, ante el Madrid. Lógicamente, no se nos suele dar bien, porque o te ganan porque son muy buenos, o por las ayudas arbitrales. Habrá que hacer un grandísimo partido para puntuar.

Ojalá que Diego Carlos no tenga nada importante, pero se retiró cojeando ostensiblemente.

Sevilla FC 2 – Alavés 2. Con todo en contra, pero ni aún así muerde el polvo el Sevilla FC

Miedo me dan este tipo de partidos, contra rivales propensos a estar en la parte baja de la tabla, pero que, sin embargo, son más que capaces de complicarte un partido e incluso, si les acompaña la suerte, llevarse los tres puntos. Muy cerquita han estado hoy los alavesistas de llevarse la victoria. Habría sido totalmente injusto, pero en fútbol eso da lo mismo. No gana el mejor, sino el que haga más goles, aunque sean de rebote, en propia meta o de penalti inexistente.

Hoy el Sevilla ha tenido que luchar no sólo contra el Alavés, sino que también ha tenido que superar muchos obstáculos, concretamente tres:

  • Los errores propios. Por ejemplo, en el primer gol del Alavés, donde La Guardia remata a placer, completamente libre de marca.

En ataque también se fallaron tres o cuatro ocasiones clarísimas, pero que se tiraron, como se suele decir, «al muñeco» o fuera.

Para ser justos, también el Alavés tuvo dos ocasiones que no fueron gol de milagro, y que habrían supuesto el 1-3, poniendo prácticamente imposible voltear el marcador.

  • El arbitraje. No entro en si fue penalti o no, pero aparte de esto, el arbitraje me pareció criminal. No sé si el debutante Muñiz Ruiz es un corrupto o, simplemente, un incompetente más. Pero da que pensar algunas decisiones, como en las faltas (Koundé no hace falta en la que da lugar al penalti), las tarjetas, la permisividad en cuanto a la pérdida de tiempo, y el añadir sólamente cuatro minutos de tiempo añadido. En cuanto al VAR, si está el ladrón reincidente de González González a los mandos, es casi imposible que no haya lamentaciones al final.
  • La climatología. Evidentemente, la lluvia perjudicó más al Sevilla. El mal tiempo siempre reduce la asistencia al estadio. Además, el Alavés está más acostumbrado a la lluvia, y en algunos momentos el terreno de juego estuvo impracticable, a causa de la tromba de agua caída en poco tiempo, haciendo imposible jugar al fútbol y complicando la difícil tarea de remontar el marcador, y todo ello ante un rival encerrado.

Hoy no fue el mejor partido del Sevilla. Varios jugadores estuvieron bastante desacertados, como fue el caso de Rafa Mir. Este jugador me tiene desconcertado. Es capaz de lo mejor y de lo peor. Tiene a su favor que es joven y que puede mejorar, pero muchas veces desespera ver cómo falla ocasiones claras de gol. Sin embargo, él tuvo mucha parte de culpa en el gol del empate, al pelear el balón a La Guardia, y que acabó llegando a los pies de Rakitic, que la envió a la red.

Me gusta la profundidad de Montiel. Cierto que falló en la marca, en el primer gol, pero también asistió muy bien a Ocampos en el empate.

Suso se lesionó al poco de saltar al césped. Otro contratiempo más, ante un calendario muy exigente y repleto de partidos.

Una pena que el Sevilla no se llevara los tres puntos esta tarde, porque hizo mucho más que el Alavés para ganar el partido.

Ahora hay que pensar en la Champions. Complicadísimo partido el del martes, donde hay que ganar para seguir teniendo opciones de clasificación.

Betis 0 – Sevilla FC 2. De los derbis más tranquilitos que recuerdo

Esperaba más del Betis, porque tiene dos o tres jugadores importantes que pueden causar problemas si tienen su día. En ningún momento pensé que la victoria del Sevilla –que la esperaba, como siempre– fuera tan plácida y tranquila. Y es que el Sevilla dominó completamente el partido. Desde el pitido inicial se hizo con el balón y no lo soltó. El Betis, mientras tanto, sólo inquietaba a balón parado, en alguna falta o córner. Ni siquiera el gol anulado al Betis, justamente anulado al Betis, me alteró el ritmo cardiaco, ya que me pareció fuera de juego en directo.

Siguió el dominio rojo durante toda la primera mitad, hasta que Guido Rodríguez cortó un prometedor contragolpe sevillista, haciendo falta sobre Rafa Mir y llevándose la segunda tarjeta amarilla de regalo.

Si ya la primera parte pintaba bien, la segunda, en superioridad numérica, a priori, pintaba mucho mejor. Parecía que era cuestión de tiempo que el Sevilla se adelantara en el marcador, y así fue. Ocampos cedió el balón hacia atrás, empalando Acuña el balón sin piedad, que entró, como diría el maestro Araujo, como una exhalación. El portero bético no pudo hacer nada ante lo que sólo puede calificarse como golazo.

Ya con delante en el marcador, si el Sevilla no cometía algún error grave, debía de tener controlado el partido. No obstante, no me gustó cómo gestionó el Sevilla esa superioridad numérica. Me gustó que no arriesgara la posesión del balón, pero pienso que podría haber buscado el segundo gol con más ahínco. Había que tener en cuenta que una segunda amarilla a Diego Carlos, un golpe de fortuna, un error arbitral, o un acierto del rival –que también era posible–, nivelara de nuevo el encuentro. En definitiva, me habría gustado que el Sevilla se hubiera lanzado a la yugular desde el 0-1, sin prisas pero sin pausa, como se suele decir.

En cualquier caso, en una de las llegadas del Sevilla por banda llegó el 0-2, cortesía de Bellerín, en propia meta. Este gol sí sentenciaba ya el partido, a no ser que hubiera un descalabro total, que no ocurrió.

También eché en falta que se fuera a buscar el 0-3. No sé si es que yo soy muy ambicioso o, tal vez, inmisericorde, pero lo cierto es que el Sevilla se dedicó en cuerpo y alma a mantener el 0-2 y no dar pie a que se acabara el partido mirando el cronómetro y que no ocurriera lo mismo que le ha ocurrido al Atlético de Madrid y al Barcelona en esta jornada: que han tirado a la basura dos puntos que tenían «en la buchaca», como diría Caparrós.

Todos los jugadores del Sevilla ha estado a un gran nivel. Me ha gustado mucho el partido de Jordán y Montiel, aunque también Acuña u Ocampos hicieron muy buen partido.

Otro derbi más que cae de lado del club que lleva el nombre de la ciudad. Victoria justa y que permite al Sevilla estar en lo más alto de la tabla, a sólo a un punto del líder, que es la Real Sociedad, pero con un partido menos. Y estaríamos incluso líderes en solitario, y con un partido menos, si no hubieran anulado aquel gol canallesco, en el descuento, obra de Ocampos, por supuestas manos previas de Fernando. Pero bueno, esa historia ya la conocemos de otras temporadas, por desgracia.

El parón de fútbol, por los compromisos internacionales, se hará más llevadero por estos tres puntos. El próximo rival será el Alavés, en casa. No será un rival fácil –ninguno lo es, aunque hoy lo haya parecido–, pero da confianza el mirar la tabla y ver que ya tenemos a seis puntos al quinto clasificado –que es el Betis–, a diez al Barcelona –sí, a diez– y al Valencia, que tiene un partido más que el Sevilla, y a doce al Villarreal. A pesar de que llevemos ya una ventaja considerable al Villarreal, no me fio de ellos ni un pelo. Es más, es al equipo que más temo de los que he dicho.

Más nos vale que ganemos al Alavés, porque después vienen curvas, muchas curvas: Real Madrid fuera, Villarreal en casa, Athletic Club fuera –estadio que se nos da fatal– y Atlético de Madrid en casa.

Mateu Lahoz hizo un buen arbitraje, pero erró gravemente en una supuesta falta de Lamela, donde en realidad no hubo nada, sino que fue Canales que se pasó de frenada. Se habría quedado solo el argentino.

Sevilla FC 1 – Lille 2. Máxima decepción

De verdad que no me esperaba un partido así, un partido tan pésimo, donde ni si quiera hemos sido capaces de controlar el partido. Mucha culpa de ello la ha tenido Renato Sánchez, que ha hecho prácticamente lo que le ha dado la gana.

El Lille, con tres jugadores presionando arriba la salida del balón, dificultaba mucho la creación de juego sevillista. Para colmo, nuestro centro del campo no daba una a derechas.

Aún así, nos acompañó la suerte, y en un afortunado rebote nos encontramos el gol. 1-0, pero el Sevilla seguía sin controlar el partido. Los franceses estaban mejor situados y el Sevilla seguía siendo incapaz de romper la doble línea de presión.

Ni siquiera con el marcador a favor me gustó el Sevilla. Parecía ansioso con marcar el segundo, cuando lo que pedía el cuerpo era ralentizar el ritmo de partido, tocar y tocar, hacer correr un poco al rival e intentar que dejara espacios.

Y entonces pasó lo inesperado y lo inexplicable. Porque no se puede explicar que un jugador con tanta experiencia como delaney haga un penalti tan absurdo, y más aún cuando hay VAR.

El 1-1 fue un mazazo, por las formas y porque fue al final del primer tiempo.

Debió gustarle a Lopetegui la primera parte que hizo el Sevilla –a mí, ni mijita–, porque, sorprendentemente no hizo ningún cambio al descanso.

A los pocos minutos de la reanudación, en una jugada muy mal defendida, se adelantó el Lille. Y lo peor es que todo siguió igual, a pesar de los cambios: el Lille controlando el partido y el Sevilla siendo incapaz de crear ocasiones. Y las poca que tenía, las fallaba, como la que tuvo Lamela.

Como hoy no era la noche, y parecía que todo salía mal, también hubo un lesionado: Jesús Navas. Esperemos que se recupere lo antes posible.

El Lille me pareció muy buen equipo. Muy físico. Se llevaron casi todos los balones divididos. Tiene mucha calidad arriba y, sobre todo, muchísima velocidad. Además perdió todo el tiempo del mundo y más. En mi opinión fue justo vencedor.

La clasificación se pone casi imposible. Habría que ganar los dos partidos que quedan, y eso es bastante difícil. A ver si, al menos, podemos quedar entre los mejores terceros y pasar a la Europa League. Que ya sería un desastre, económico y deportivo, pero nos permitiría soñar con ganar un título.

Lille 0 – Sevilla FC 0. Otro pobre puntito

De nada sirvió ser superior al Lille. Cuesta muchísimo marcar goles, y no es de extrañar, ya que ni Suso ni Ocampos están en su mejor momento. Ponen toda la voluntad del mundo, pero acierto nulo. Llegadas claras, con buen número de efectivos, pero siempre falló el último pase o el remate.

Urge ganar, porque, yendo de puntito en puntito, no vamos a tener un futuro halagüeño. Aún así, estamos segundos de grupo, pero el Salzburgo ya ha puesto muchísima tierra de por medio. Prácticamente, estamos obligados a ganar en su estadio para ser primeros de grupo.

En defensa, eso sí, estamos en un estado de forma envidiable. Sólo nos queda un central sano, después de la lesión de Rekik de hoy, pero aún así, prácticamente no nos tiran a puerta. Magnífico el trabajo de Fernando, ya sea en la zona ancha o en defensa.

Me habría gustado ver a Munir unos minutitos, porque es uno de los pocos jugadores que tiene gol de la plantilla. Como suponía, me quedé con las ganas. Lopetegui le ha hecho la cruz, y no parece que haya mucha solución a estas alturas.

Buen partido del Sevilla, en líneas generales, pero tenemos tan poquita pegada que es verdaderamente complicado ganar partidos. A ver si cuando vuelva En-Nesyri y recuperen su nivel los jugadores que ahora están bajo mínimos, mejoramos algo. Al menos, la tremenda fortaleza defensiva que muestra el equipo da cierta tranquilidad, porque ésa es la base para que lleguen los triunfos.

Pero claro, esa red que trenza el equipo, ese trabajo defensivo que también exige mucho despliegue físico, provoca una descompensación en ataque, y más jugando con un único delantero, con lo que hay pocos espacios y jugadores ofensivos cuando se recupera el balón en los contragolpes. Es lo malo que tiene el sistema de Lopetegui, que es difícil encontrar un balance, un equilibrio entre defensa y ataque. Una solución, evidentemente, sería tener jugadores con más gol, desborde y velocidad en bandas y en punta, pero hay lo que hay. Ojalá tuviéramos al Ocampos de la primera temporada y a En-Nesyri enchufado, como en la pasada temporada, porque otro gallo nos cantaría. También ayudaría que las transiciones se hicieran más rápidas, jugando más al primer toque, porque, a día de hoy, cada jugador da dos o tres toquecitos antes de pasar el balón. Habrá que esperar a que lleguen tiempos mejores en cuanto a la vistosidad del juego.

Ahora, a recuperarse y pensar en el Levante. No hay tregua, no hay descanso, pero hay que llevarse los tres puntos el domingo, como sea.

Sevilla FC 1 – Salzburgo 1. Punto importantísimo

Lo normal cuando haces tres penaltis, a cual más tonto, y tienes que jugar cuarenta y seis minutos en inferioridad numérica ante un equipo Champions es que pierdas, y eso, afortunadamente, no ha ocurrido. Por tanto, este punto, que a priori sería malo, puede ser oro puro cuando se finalice la fase de grupos. Además, económicamente también tiene su importancia.

Los austriacos me han sorprendido, por su planteamiento ofensivo y por la calidad de algunos de sus jugadores, como Adeyemi, Camara o Aaronson.

Me ha dado la impresión de que los jugadores del Sevilla no han salido con la suficiente concentración ante una competición tan importante, donde cada error se paga caro. No puede explicarse de otra forma los absurdos penaltis de Jesús Navas y Bono, o la expulsión de En-Nesyri, aunque a mi modo de ver, ya con el VAR en funcionamiento, me parece incomprensible que el árbitro expulse a un jugador por simular un penalti. Y es que además lo hace hasta mal. Con una amonestación verbal habría sido suficiente, o simplemente, como hacen muchos árbitros, haber dado continuidad al juego y no parar el partido.

A pesar de los palos que recibía el Sevilla cada pocos minutos, lo cierto es que al final incluso tuvo ocasiones para llevarse los tres puntos. Lo mismo le ocurrió al Salzburgo, que si no llega a ser por dos paradones impresionantes de Bono, habría caído una dolorosa derrota.

Me ha gustado mucho Lamela, y me ha parecido evidente que su compatriota Lucas Ocampos está bastante lejos de alcanzar su mejor estado de forma.

La fase de grupos es bien larga y queda mucho recorrido para enmendar la pérdida de estos dos puntos. Pero lo que está claro es que el Sevilla deberá mejorar muchísimo su juego para lograr la clasificación. Jugando al nivel mostrado hoy no vamos a ningún sitio.

Sevilla FC 1 – Alavés 0. Tostonazo, golazo y tres puntos para despedir la temporada

Mal partido el del Sevilla en la noche de hoy. Un Sevilla plagado de suplentes ha sido incapaz de superar la pobladísima defensa alavesa durante casi todo el partido. El Alavés defendía con orden, con presión, fuera del área –como debe ser–, y con las líneas muy juntas. El Sevilla, falto de calidad por los numerosos suplentes, apenas creaba un par de ocasiones de gol, por medio de En-Nesyri y Suso. Y demasiadas eran, porque se abusaba del juego lento y pase horizontal, sin profundidad, sin desborde por la banda.

El partido bien podría definirse como un tostonazo, excepto en los minutos finales, donde pudieron llegar varios goles. El que más cerca estuvo de inaugurar el marcador fue el Alavés, que tuvo dos ocasiones clarísimas: un disparo al poste y una ocasión de uno contra uno, donde Vaclík hizo un paradón, y el rechace posterior fue desaprovechado por Lucas Pérez, cuando lo tenía todo a favor para marcar.

Pero como se suele decir, «el que perdona, pierde». Y eso es exactamente lo que sucedió. Papu Gómez controló fuera del área y su golpeo, seco y duro, con un efecto endiablado, superó a Pacheco. Era el minuto 92.

Bonita forma de despedir el último partido de la temporada, que había dado la sensación de tratarse de un amistoso, por la falta de intensidad que mostraban los dos conjuntos, que no se jugaban nada. El Sevilla, si acaso, el récord de puntos, pero nada más.

El árbitro Díaz de Mera, me parece uno de los peores de la categoría. Es de esos que no señalan las faltas clarísimas, bien porque no le da la gana –siguiendo la escuela de Mateu Lahoz– o, simplemente, porque no lo ve. Sea por una razón o por otra, muy mal árbitro. Por ejemplo, han habido dos faltas clarísimas que no ha señalado. Creo que en las dos el protagonista ha sido En-Nesyri. En una, iba a tirar a puerta, y en ese justo momento, le desequilibran, con un evidente empujón. Y en otra, un agarrón dentro del área, que acaba con En-Nesyri en el suelo, y que ni siquiera es revisado por el VAR.

Hoy se han despedido jugadores que habían sido importantes, como Vaclík, Escudero y Mudo Vázquez, a los que les deseo lo mejor, pero que, sinceramente, creo que ya no dan el nivel que el Sevilla necesita a día de hoy.

Llega el momento de decir adiós a esta extraordinaria y exitosa temporada, donde se ha conseguido el objetivo de clasificarse para la Champions con cinco jornadas de antelación, y donde se ha estado muy cerca de clasificarse para la final de la Copa del Rey. Llega el momento de descansar y de cargar las pilas para la próxima temporada, que a buen seguro Monchi se encargará de que sea muy ilusionante. Se prevén muchísimos cambios en la plantilla, entre los que acaban contratos y los que dan el nivel. A ver qué nos tiene preparado nuestro León de San Fernando.

Villarreal 4 – Sevilla FC 0. Falta de concentración inadmisible, con mucho en juego

Lamentablemente, no he podido ver casi la primera media hora del partido, que, parece ser, por lo que leo, es lo único destacable que ha hecho el Sevilla esta tarde. Perdonó y lo pagó, como suele suceder ante equipos importantes, y el Villarreal, a pesar de su mala temporada, lo es.

Los locales aprovecharon un córner, muy bien botado por Parejo, con lo que era difícil de defender, y cabeceado a la perfección por Bacca. Había que remontar, pero quedaría claro que hoy no era el día del Sevilla, y que muchos de los jugadores no saltaron al terreno de juego con la concentración que requería el partido.

El segundo tiempo empezó de la peor manera posible: encajando el segundo gol, donde, a mi modo de ver, Koundé no está muy acertado, al no prever el pase interior y estar demasiado cerca del delantero. Aunque también es verdad que había mucho espacio que cubrir y era una situación complicada.

Poco después llegaría la sentencia del partido, al cometer Diego Carlos un triple error que acabaría con su expulsión: en primer lugar, deja que el balón bote; en segundo lugar, se deja ganar la posición por Yeremi Pino; y en tercer lugar, le agarra, siendo el último hombre y teniendo ya una tarjeta amarilla previa, tan absurda como la segunda.

Estaba claro que, perdiendo 2-0 y en inferioridad numérica, ya estaba todo el pescado vendido. Entonces es cuando entró en el terreno de juego En-Nesyri. Esta decisión de Lopetegui no la entiendo. Resulta que tenemos un partido muy importante, donde está en juego la tercera plaza, y se le ocurre dejar al mejor goleador de la plantilla, con diferencia, en el banquillo. Cuando además, seguro que está el chaval extramotivado, deseando llegar a la veintena de goles.

Desgraciadamente, otros dos errores garrafales, primero de Rakitic y después de Bono, provocaron el tercer y cuarto gol en contra, consiguiéndose la mayor goleada esta temporada.

Muy decepcionado con el partido de hoy, ya que esperaba ganar, y de ningún modo, esta falta de concentración de muchos los jugadores del Sevilla en la tarde de hoy.

Además, el Barcelona ha perdido también hoy, en casa, ante el Celta de Vigo, por lo que la tercera plaza, de haberse ganado hoy, habría quedado prácticamente en nuestra mano. Por contra, ya es prácticamente imposible, pues el Barcelona visitará a un Eibar ya descendido.

Ahora sí, parece que ya es momento de pensar en la próxima temporada. Espero que Monchi no haga muchas ventas, las mínimas de jugadores importantes, si es que hay que cuadrar las cuentas, y que tenga su habitual acierto para poder mejorar una plantilla que tiene actualmente un importante nivel.

La temporada ha sido un gran éxito, lográndose el objetivo con cinco jornadas de antelación, pero hay que mejorar algunas cosas, entre ellas la mentalidad. A mi modo de ver, no hemos afrontado bien la eliminatoria de la Copa del Rey ante el Barcelona, en el partido de vuelta, y los últimos partidos de Liga.