Archivo de la etiqueta: Sevilla

Sevilla FC, fin de una temporada de éxito y fracaso

Concluida la temporada, y teniendo en cuenta las circunstancias, creo que el sevillista debe estar muy satisfecho con la temporada realizada, aunque quede la sensación de que esta temporada, que ha sido buena, al haberse conseguido el objetivo principal, podría haber sido brillante y, con un poco de suerte, haber llegado algún título.

Las circunstancias a las que me refiero es, evidentemente, la inaudita plaga de lesiones que ha asolado a la plantilla durante, prácticamente, toda la temporada. Incluso diría que Lopetegui no ha podido conformar un once a su gusto desde las primeras jornadas. Raro era el partido que no caía uno o varios jugadores, ya fuera debido a lesiones musculares o traumáticas. Especialmente importante, desde mi punto de vista, han sido las bajas de Suso, ya que es uno de los pocos jugadores que tiene desborde y calidad, y también, por supuesto, la de Fernando, que es quien da equilibrio a la plantilla. Se ha notado una barbaridad la ausencia del brasileño en la recta final del campeonato, haciéndose el equipo más vulnerable en defensa y perdiendo capacidad ofensiva.

Ha sido una temporada de éxito y fracaso porque en Liga se ha hecho un extraordinario trabajo pero en otras competiciones la decepción ha sido máxima:

Champions League

En la competición estrella, la que da mucho dinero y prestigio, el equipo ha estado nefasto. Para empezar, creo que se ha cometido el error de subestimar a los rivales. En mi opinión, no me parecía un grupo fácil, como se empeñaba en asegurar la prensa y gran parte de la afición. El Lille era el campeón de Francia, superando al todopoderoso PSG; el Wolfsburgo, uno de los mejores equipos de la Bundesliga, que es un campeonato importante; y el Salzburgo, que era supuestamente la perita en dulce, pero que gana de calle la liga austriaca y tiene una serie de jugadores de bastante nivel. De hecho, su estrella, el joven delantero Adeyemi,  ha sido fichado por el Borussia Dortmund para sustituir a Haaland, pagando 30 M€ más variables.

El mal papel en esta competición, aparte de una gran decepción, ha supuesto también un descalabro económico, puesto que estaba presupuestado pasar la fase de grupos. Además, casi todos los partidos los hemos empatado o perdido, con lo que los ingresos han sido mínimos. Vamos, lo que se dice un desastre. Sin paliativos.

Europa League

Una vez eliminados de Champions, había la esperanza de llegar a la final, que este año se celebraba en el mejor escenario posible: el Ramón Sánchez Pizjuán. Pero, de nuevo, decepción. Sin embargo, en esta ocasión, no lo considero un fracaso, puesto que nos eliminó un buen equipo, como es el West Ham, y sobre todo, porque el Sevilla disputó la eliminatoria muy mermado por las numerosas bajas. Creo recordar que se viajó a Londres con sólo 12 fichas profesionales.

Copa del Rey

Más de lo mismo. Se hizo lo que se pudo. Aquí ya era el más difícil todavía, porque a las numerosas bajas (11) por las lesiones, Covid, y la Copa de África, se sumaba el hecho de que era a partido único, en campo rival, y, por cuestiones de reglamento –edad del tercer portero—tuvimos que jugar con el cuarto portero. Aún así, perdimos por la mínima y estuvimos muy cerca de llegar a los penaltis si el larguero no hubiera repelido el cabezazo de Koundé en el descuento. Por las circunstancias –sin contar el lamentable espectáculo de la agresión a Jordan y la sinvergonzonería de la Federación por obligar al Sevilla a jugar la continuación del partido con el jugador agredido de baja–,  tampoco considero un fracaso la eliminación, aunque fuera ante un rival inferior.

Liga

En esta competición sí que ha estado el equipo bien. Brillante diría yo. Casi todo el tiempo en segunda posición, y podríamos haber estado incluso líderes, de no haber sido por los arbitrajes criminales que ha recibido el equipo. Pero no es sólo lo que nos quitan a nosotros, sino lo que le dan a los demás. No hay más que ver la de puntos que le han regalado al Barcelona antes del mercado invernal (donde se reforzaron bien), con tal de meterlo en Europa primero, y de situarlo en la segunda posición después, para que disputara la Supercopa. O los favores hacia el Real Madrid, que increíblemente ha finalizado el campeonato sin ningún jugador expulsado, pese a que tiene en sus filas a Casemiro, que hace méritos, de sobra, para ser expulsado en cada partido. A mí esto me parece un escándalo, sobre todo porque ya no hay excusas al existir el VAR, que es una herramienta perfecta pero que parece utilizan para manipular los partidos. Esta temporada me he indignado en muchas ocasiones por culpa de los soplapitos, como, por ejemplo, la expulsión de Koundé en Cornellá, los goles anulados por unas supuestas manos que no se ven de manera clara en las imágenes, la no expulsión de Camavinga en el Sevilla-Madrid, por las muchas jugadas polémicas en el Rayo Vallecano-Sevilla, etc, etc…

Es decir, que podríamos haber asegurado los puestos Champions con muchas jornadas de antelación, pero hemos tenido que esperar a la penúltima jornada. No obstante, doy mucho mérito a esta clasificación para Champions porque llegué a pensar que la plantilla no podría superar la plaga de lesiones, el menosprecio arbitral y el cansancio físico, porque me daba la impresión de que el equipo ha finalizado la temporada bajo mínimos. Y no debemos olvidar un dato importante: hemos sacado 11 puntos de ventaja, más el goal-average, al que yo consideraba el principal rival por el cuarto puesto: el Villarreal, que tiene una grandísima plantilla.

La clave para la consecución del objetivo principal ha sido la fortaleza defensiva del equipo, que ha conllevado que Bono sea premiado con el Zamora, como el portero menos goleado. Es increíble que aun habiendo habido partidos donde sólo hemos tenido un central sano, el Sevilla haya sido el equipo menos goleado con sólo 30 goles en 38 partidos. Únicamente hemos mordido el polvo en cuatro ocasiones: ante Granada, Real Madrid en dos ocasiones y Barcelona. Cifras verdaderamente impresionantes y que serán difíciles de repetir, y que demuestra la gran labor defensiva del equipo, recayendo especialmente en  el rombo Fernando-Diego Carlos-Koundé-Bono.

Se acabó una temporada que se me ha hecho eterna, angustiosa por momentos, pero ya estoy deseando de que vuelva la que yo llamo “la peor liga del mundo”, por méritos propios. Evidentemente, el Sevilla 2022-2023 sufrirá una gran transformación, pero ahí estaré una temporada más para apoyarlo.

Atlético de Madrid 1 – Sevilla FC 1. Estoy más contento que unas castañuelas

Objetivo cumplido, que es lo importante. Estoy contentísimo porque llegué a creer que el Sevilla no podría superar la tremenda racha de lesiones y la masacre arbitral a la que le han sometido esta temporada. Pues sí, me equivoqué y se superó todo contratiempo.

La temporada que ha hecho el Sevilla me parece de muchísimo mérito. Porque ha sido una temporada durísima y muy larga. Particularmente, se me ha hecho eterna. Era tremendo preguntarse cuántos lesionados caerían en cada partido. Desde luego, sobrevivir a esto sólo ha sido posible por la calidad de la plantilla que ha conformado Monchi, aunque, a mi modo de ver, ha tenido un error grave de planificación, que nos ha costado puntos y, posiblemente, eliminatorias: tener únicamente tres centrales específicos en plantilla. Espero y deseo que no haya reincidencia en la planificación para la próxima temporada.

El final de temporada ha sido especialmente duro, viendo cómo nuestros rivales nos recortaban puntos, y con el equipo en una forma física lamentable. Barcelona y Atlético nos adelantaron, pero, por suerte, el Betis no dio el nivel –petardazo tremendo ante el Elche– y se quedará con un justo puesto de Europa League. Demasiado premio tuvo ya con la Copa del Rey, trofeo que no habría logrado, con toda seguridad, se no haberse enfrentado al Sevilla FC con once bajas, a partido único y con el cuarto portero defendiendo nuestra portería; en un partido además que pasará la historia por el vergonzoso ataque a Joan Jordan, desde la grada y desde el vestuario y palco verdiblanco. Y, desde luego, no se puede olvidar que también con la connivencia de la corrupta Federación Española de Fútbol obligando al Sevilla a disputar la reanudación del partido con el agredido aún de baja médica. Y lo que es peor, el Sevilla consintiéndolo. No entenderé jamás la actitud del Betis como institución, ni de la Federación, ni del Sevilla. Peor no pudieron actuar las tres partes.

Ha sido una lástima y una vergüenza que el Sevilla haya tenido que esperar a la penúltima jornada para asegurar plaza Champions, porque ha hecho méritos de sobra para afianzarla mucho antes. Habría sido así, sin ninguna duda, de no haber sido atracado por los árbitros y el VAR en numerosos partidos, como en el Madrid-Sevilla (penalti no pitado a Ocampos) y Sevilla-Madrid (expulsión perdonada a Camavinga con 2-0 en el marcador), Barcelona-Sevilla (penalti no pitado por manos de Araujo con 0-0 en el marcador), el Rayo Vallecano-Sevilla, Sevilla-Alavés… etc, etc. No los recuerdo todos, a bote pronto, pero son muchos partidos donde nos han anulado goles muy sospechosos, por supuestas manos que no se ven en ninguna imagen de VAR; penaltis que nos pitan pero que jamás en la vida pitarían a otros equipos… En fin, más vale que «los otros dieciocho» pongan pie en pared y arreglen el VAR, de manera que deje ser un despropósito. Es una herramienta estupenda, pero en malas manos ha quedado como una herramienta más para que los de siempre manipulen los partidos.

Y lo peor no es lo que nos han quitado, sino lo que han dado a los dos privilegiados de siempre. Estaba claro que el Barcelona tenía que acabar en segunda posición, antes incluso de que surgiera el escándalo entre Piqué y su amigo Rubi. Es increíble los puntos que le han dado al Barcelona antes del mercado de invierno, para que se enganchara, como fuera, a los puestos europeos. El ejemplo más claro fue el paradón –que quedó impune, como es lógico– de Piqué en el Villarreal-Barcelona, evitando un gol con la mano. Ya no fueron tan descarados una vez que el Barcelona se gastó una millonada, que no tenía, en reforzarse muy bien en enero. Al final, consiguieron el objetivo de situarlo en la segunda posición, para que fuera a la Supercopa.

Del partido de hoy no voy a decir nada, porque no he podido verlo. Me he tenido que conformar únicamente con el resumen, donde apenas han sacado ocasiones de gol por ambas partes. Supongo que habrán escaseado.

Veremos el Sevilla-Athletic Club con tranquilidad, sin nerviosismos. Habrá que despedir al Sevilla como se merece: con una gran ovación. Porque lo que ha hecho este equipo es muy grande. Ha luchado contra todo y contra todos.

Aún es posible la tercera plaza, pero será difícil que el Atlético no gane a la Real Sociedad.

Sevilla FC 0 – Mallorca 0. Un punto que no sirve, pero que puede ser fundamental

Mal partido del Sevilla, como, por desgracia, se está convirtiendo en habitual. Partidos como este lo hemos visto muchas veces, y ya nos lo sabemos de memoria: Equipo encerrado atrás, con las líneas muy juntas, perdiendo tiempo incluso antes de saltar al terreno de juego, y esperando que suene la flauta en algún contragolpe o a balón parado. Y ojo, porque a punto estuvo de sonar la flauta. Menos mal que tenemos un porterazo, a San Bono, al que deberíamos hacerle una estatua en la ciudad deportiva o incluso en el Ramón Sánchez Pizjuán.

Por contra, también nos conocemos de memoria el juego del Sevilla: juego horizontal, lentitud a raudales, nadie en el centro del campo con fortaleza física, capaz de aguantar un balón –desde que se fue Fernando. No lo puedo echar más de menos–… Nadie que se meta entre líneas, que desborde, que se desmarque en carrera, que vaya al espacio, que centre a la primera. Y además, si sólo tenemos un delantero, lo normal es que las ocasiones de gol brillen por su ausencia.

Hoy ha sido un partido muy complicado, donde, por desgracia ha ganado el antifútbol, con la colaboración del soplapitos de turno. En este caso, ha sido González González, que ha sido muy rápido a la hora de sacar amarillas a los jugadores del Sevilla, pero que ha perdonado varias tarjetas a los jugadores del Mallorca, incluso por entradas por detrás y por cortar contragolpes, desentendiéndose del balón. Si hoy no ha sido expulsado, como mínimo, un jugador del Mallorca, es porque al árbitro no le ha dado la gana, porque motivos ha tenido de sobra. Y qué decir de las pérdidas de tiempo. Una vergüenza que sólo haya añadido siete minutos, cuando se han realizado todos los cambios y las pérdidas de tiempo eran continuas. En fin, después de todo es lo normal, que nos pongan piedras en el camino. Sería de ilusos esperar otra cosa.

A pesar del mal juego, hemos tenido nuestras ocasiones y las hemos desaprovechado. Las más claras han sido en la segunda parte, cuando Martial, en lugar de centrar atrás, donde había un compañero para rematar a placer, le dio por tirar a puerta, parando el portero; y ese cabezazo de En-Nesyri en el descuento, donde Reina hizo un paradón. Sin duda, de haber estado Sergio Rico, quien llevaba una media de más de dos goles encajados por partido, habríamos ganado el partido. No pudo venir peor el 2-6 que les endosó el Granada en su propio campo, porque esto permitió ver la luz a Aguirre, que lo mandó, merecidamente, al banquillo, para nuestra desgracia. No podemos tener peor suerte esta temporada.

No ha sido justo el resultado. Pero el fútbol no va de justicia, sino de goles. Y el Sevilla ha hecho muy poquito para marcarlos. Ofensivamente, este equipo deja bastante que desear. Y defensivamente, hoy también hemos estado muy flojitos, con algunas pérdidas peligrosísimas, que no han acabado en gol por la poca calidad del rival, pero que, prácticamente, con cualquier otro rival, nos habría costado la derrota.

Finalmente, creo que nos clasificaremos, pero, desde luego, vamos a sufrir. Mi teoría es que el Betis ganará los dos partidos que les quedan, puesto que sus rivales no se juegan nada. Si acaso el Granada, pero, teniendo en cuenta el nivel del Mallorca, estos parecen que son los que bajarán, salvo hecatombe.

Por cierto, vaya suerte que estén teniendo nuestros malos vecinos esta temporada. Les esta saliendo absolutamente todo, tanto en Copa del Rey como en Liga. En Liga, se enfrentarán a Granada –casi salvado– y Madrid –pensando en la Champions y que jugará con el Madrid B–.

Y también creo que el Sevilla perderá en el Wanda, con lo que se jugará la Champions en la última jornada, ante un Athletic Club que no se jugará nada –confío ciegamente en el Villarreal– y donde, gracias al punto de hoy, bastará con un empate.

El partido contra el Atlético de Madrid no podré verlo. Un sufrimiento que me ahorro. Lo único que espero de ese partido es que no haya lesiones ni sanciones, y que Lopetegui, aunque sea por una vez en toda la temporada, pueda disponer de casi toda la plantilla. Porque disponer de toda la plantilla ya es imposible.

En fin, habrá que esperar para lograr el tan ansiado puesto Champions, el cual ya tendríamos que tener ya asegurado desde hace muchas jornadas, ya que hemos hecho méritos para ello.

Barcelona 1 – Sevilla FC 0. Buen partido, arbitraje criminal y primera derrota del 2022

Como suele ser habitual, el Sevilla ha mordido el polvo en el Nou Camp. Desgraciadamente, es lo de siempre: si no caemos por nuestros errores, es debido a los «errores» arbitrales, por una genialidad del rival o por falta de mentalidad. En mi opinión, hoy ha sido por una conjunción de los tres primeros motivos que he enunciado.

En cuanto a nuestros errores, han sido en ataque. En defensa el Sevilla ha rozado la perfección, pero ha sido en las jugadas de ataque donde siempre se ha elegido la peor opción y donde hemos errado las pocas oportunidades de gol que hemos tenido. Los mayores responsables de este desaguisado ofensivo han sido Ocampos y Martial. Ambos han estado negados, hasta el punto de que no alcanzo a comprender por qué Lopetegui no los ha sustituido antes. También se han desaprovechado las ocasiones a balón parado. Rakitic estuvo muy cerca de marcar de falta directa, pero el balón fue a parar encima de la red.

El arbitraje me ha parecido criminal. Cuando Sánchez Martínez decidió no señalar un penalti clarísimo, y que vio perfectamente puesto que estaba magníficamente situado, lo hizo para mandar un mensaje claro: «Si queréis ganar aquí, será por encima de mi cadáver». El penati es que no admite discusión: Araujo tiene el brazo separado del cuerpo y ocupa un espacio, precisamente el espacio que cortó y evitó el centro al área del Barcelona. Por supuesto, el VAR fue cómplice necesario de la fechoría. Se esfumaba así una magnífica posibilidad de poner el 0-1 en el marcador. Cierto que luego hay que meterlo, pero mejor ocasión que un penalti no hay, excepto los disparos a puerta vacía.

Pero Sánchez Martínez no se quedó ahí, sino que dejó sin señalar innumerables faltas en contra del Barcelona, la mayoría de ellas muy claras, perdonando, por ejemplo, una amarilla a Piqué, que probablemente habría supuesto su expulsión en los minutos finales del partido, o un par de faltas sobre Martial, una de ellas al borde del área. Incluso evitó el saque rápido de una falta a favor del Sevilla, mandándola repetir, por sacarse a pocos metros de donde se había producido. Lo que fuera necesario, que por él no iba a quedar.

Espero que ya que la Federación y la Liga tienen lo que deseaban, que el Madrid y el Barcelona se disputen la Liga y jueguen la Supercopa –que para eso la han modificado para que la jueguen cuatro equipos–, dejen de machacarnos los árbitros, jornada sí y jornada también, porque así es muy difícil ganar.

Y por último, el partido se decidió en una genialidad de uno de los muchos y buenos jugadores con los que cuenta el Barcelona. En esta ocasión fue Pedri. Que conste que a mí me parece un jugador sobrevalorado, pero tengo que admitir que hizo un golazo, ajustando el balón al palo y dejándolo imposible para Bono.

Lógicamente, era mucho pedir que el Sevilla no perdiera jugadores para el próximo partido. En esta ocasión le ha tocado a Rekik –de nuevo, lesión muscular, que hace pensar que no se ha recuperado bien– y a Montiel, por sanción, al ver una amarilla por protestar.

Pintan bastos. Toca defender la cuarta plaza, y para eso el principal rival será el Betis, ya que tiene un calendario bastante favorable, teniendo la suerte de enfrentarse al Madrid en la última jornada, cuando será ya, previsiblemente, campeón de Liga.

Por tanto, cada partido de los ocho que queda son primordiales. El primero será el Granada. Pero aún nos quedan rivales durísimos, como Real Madrid, Atlético o Villarreal. Será fundamental recuperar en esta recta final a jugadores tan importantes y decisivos como Papu Gómez y Acuña. Y por favor, si Martial no va a aportar absolutamente nada, que no juegue. Porque si mal está pagar un pastizal por unos meses, mucho peor va a ser que no vayamos a la Champions por una sequía goleadora que parece que podría tener mejor remedio en Rafa Mir o En-Nesyri. Ambos marcarán o no, pero al menos se matan corriendo y dan lo máximo.

Sevilla FC 0 – Real Sociedad 0. Un punto más importante de lo que parece

Evidentemente, empatar en tu propio feudo, ante un rival que está por debajo de la tabla, no puede considerarse un buen resultado, pero, si lo pensamos bien, el punto conseguido no es tan malo como parece. Por los siguientes motivos:

  1. – La Real Sociedad ha sido bastante superior al Sevilla, hasta el punto de que, de haber ganado, me habrían parecido justos vencedores. En varias fases del partido el Sevilla lo pasó bastante mal. Incluso podrían haber logrado una victoria holgada. Por ejemplo, se nos apareció la Virgen y los nueve coros celestiales cuando, con todo a su favor, con toda la portería para él solito, a bocajarro, a Sorloth se le ocurrió la brillante idea de disparar a los pies de Portu, que había caído al suelo, con la fuerza suficiente además como para que el balón saliera por encima del larguero. Tampoco podemos olvidar que los palos nos salvaron en dos ocasiones, y que también tuvieron alguna bastante clara.
  2. – Hoy lo que no se podía dar, bajo ningún concepto, era un derrota, porque eso habría conllevado el buscarnos un rival directo, ya que habrían quedado a sólo seis puntos y con el goal-average perdido. En cualquier caso, creo que ni aún así la Real Sociedad habría sido un pretendiente serio para entrar entre los cuatro primeros, ya que tienen un calendario difícil y, en mi opinión, no tienen un buen entrenador.
  3. – Le sacamos un punto más al Villarreal. Muchos pensaréis que el Villarreal no es rival, pero yo no me fío. Es cierto que ahora mismo, con su pinchazo ante el Cádiz, se quedan a 12 puntos de distancia, pero no es menos cierto que tienen un buen entrenador y una gran plantilla. De hecho, considero que es el rival más serio para disputarnos el cuarto puesto, junto con el Betis. El Betis, en teoría, no tendría que estar ahí, pero tiene dos o tres jugadores bastante buenos, un calendario que no es muy difícil –cierra la temporada en el Bernabéu, cuando previsiblemente el Madrid ya será campeón de Liga–, y les ha salido todo, pero todo, durante gran parte de la temporada.
  4. – Sé que hay muchos que no lo tienen en cuenta, pero yo valoro muchísimo, una barbaridad, el gran esfuerzo que está haciendo la plantilla esta temporada, con ocho, nueve, diez bajas por jornada, durante muchos meses. Es más, me sigo maravillando al ver al Sevilla en segunda posición todavía. Hoy faltaban Suso, Fernando, Rekik, Diego Carlos, Acuña, Bono, Papu Gómez y Rafa Mir. No sé si me dejo alguno, pero casi todos son titulares. Coged a cualquier equipo de Primera División y quitadle a cinco o seis titulares, y veréis en qué se quedan.

Eso sí, si miramos a la segunda plaza, la cosa está bien jodida. Con tanto empate hemos, prácticamente, perdido la ventaja con Atlético y Barcelona. Sería un error olvidar que estos equipos juegan con otras reglas, como vemos «jornada sí y jornada también». Y al Sevilla pues le pasa lo contrario: que nos maltratan siempre que pueden. También es evidente que el Barcelona ha conseguido reforzarse muy bien en el mercado invernal, con los fichajes de Aubameyang y Ferrán Torres. Como ya tenían un gran equipo y antes de llegar a ese mercado le habían regalado muchísimos puntos para acercarlos a las posiciones europeas, sería un verdadero milagro que no finalizaran en segunda posición.

En resumidas cuentas, hoy hemos ganado un punto que no hemos merecido –bienvenido sea–, y la cuarta plaza sigue pintando bastante bien, aunque tengamos un calendario bastante complicado. Ojalá recuperemos jugadores tras el parón, pero somos tan desgraciados que probablemente no se recupere ninguno y además se lesione alguno de los que se van a ir con sus Selecciones.

Osasuna 0 – Sevilla FC 0. Falta de ambición alarmante

Conste que no veo aspirante a ser campeón de Liga al Sevilla, principalmente por dos motivos: por el tema arbitral, que ya nos han birlado varios puntos, y porque el Madrid tiene una plantilla bastante superior. Eso sí, si Benzemá se lesiona, como es el caso, creo que ya se iguala mucho la disputa. Pero el que no vea capaz al Sevilla de ganar la Liga no quiere decir que no deba intentarlo. Y a mi modo de ver, hoy no ha salido el equipo de Lopetegui con la mentalidad necesaria como para ganar el partido. Nos habría gustado ver un equipo vertical, asediando el área rojilla desde el minuto uno, y, sin embargo, hemos visto a un equipo que aburría hasta las ovejas, pasándose el balón continuamente entre centro del campo, defensa y portero, sin ni siquiera intentar llegar al área rival. Verdaderamente, esto lo hemos visto muchas veces, sobre todo en los partidos de fuera, pero a mí no deja de sorprenderme que un equipo de la calidad del Sevilla tire a la basura 45 o 60 minutos, con un juego ramplón y anodino, para después ir a por la victoria en la recta final del partido.

Lo cierto es que el partido ya me daba sensaciones negativas al ver que en el once inicial no estaban ni Koundé ni Fernando, jugadores fundamentales en este Sevilla. Peor pintaba aún cuando se lesionó Ocampos en el calentamiento y Montiel a los cuatro minutos de juego. Es decir, la banda derecha del Sevilla y de la Selección Argentina completamente KO antes de los cinco minutos de partido. Un verdadero desastre.

Pero aún así el Sevilla debió ganar el partido. O al menos intentarlo. Pero pasaban los minutos y el Sevilla no daba la sensación de ir a por los tres puntos. Y eso a mí me parece verdaderamente desesperante. Me cuesta asimilarlo, sobre todo cuando se está clasificado en segunda posición y sólo a cuatro puntos del líder.

Dice Lopetegui que el Sevilla mereció ganar el partido. Puede ser que tenga razón, porque, a decir verdad, el Sevilla tuvo tres ocasiones clarísimas de gol: En-Nesyri, que parece dudar mucho entre las varias posibilidades de remate que se le ofrecían, y que al final acaba rematando mal, con la rodilla, flojo y centrado; la de Corona, que se le fue alto; y el penalti de Rakitic en el descuento. Me parece muy extraño que un jugador de la calidad y experiencia de Rakitic tire tan mal un penalti, pero su cara era un poema. Parecía imposible que lo metiera.

Por contra, el Osasuna apenas tuvo alguna clara. Si acaso, un tiro lejano que sacó Bono a mano cambiada, y un error en defensa que desperdició Ávila.

Tercer empate consecutivo del Sevilla, o lo que es lo mismo, un mísero tres de nueve. Vamos, que a este ritmo no se puede seguir. Así es imposible mantenerse en los puestos Champions.

Siendo positivos, este punto servirá para igualar o aumentar la distancia con algún que otro rival. Aunque también, evidentemente, hay muchas probabilidades de que alguno nos recorte distancia o que el Madrid la aumente. Lo más conveniente sería un empate entre Barcelona y Atlético, para que todo siga más o menos igual.

En cuanto a los cambios, no entendí que quitara a En-Nesyri y a Martial cuando se necesitaba marcar, dando entrada a Munir y a Rafa Mir, estando ambos a un nivel paupérrimo. A no ser que tuvieran problemas físicos, claro está.

El próximo rival será el Elche, que se dio un festín ante el Alavés. Tampoco tiene suerte el Sevilla con los rivales, pues parece que siempre los recibe cuando están en su mejor momento y cuando tienen más confianza, como ya ocurriera con el Celta.

En cualquier caso, lo más importante es recuperar jugadores. A ver si es posible que para el próximo partido Lopetegui pueda contar con Fernando, Koundé y Navas. Y por Dios, que no se lesione nadie más, porque esto ya parece una pesadilla.

Sevilla FC 2 – Celta de Vigo 2. Punto muy meritorio

Temía este partido, por la baja de Koundé, y porque el Celta venía enrachado, habiendo ganado tres de los últimos cuatro partidos disputados. Y además, porque nos visitaba el gran Iago Aspas, que es para mí uno de los mejores delanteros nacionales, si no el mejor. Lástima que fuera malvendido en su día, porque podría habernos dado mucha gloria.

El partido fue bastante extraño, con una primera parte donde el Sevilla parecía nervioso, con poca paciencia e incómodo ante la presión celtiña. Como suele ser habitual, con dificultad para crear ocasiones de gol cuando el rival se encierra con orden.

Y precisamente cuando el Sevilla creó un par de ocasiones, pudiéndose adelantar perfectamente en el marcador, inmediatamente después, como justo castigo por perdonar a su rival, llegó el 0-1. Contragolpe visitante y Cervi la enganchó bien, batiendo a Dmitrovic.

Mazazo. Pero lo peor es que el Sevilla no tranquilizaba su juego, se precipitaba, y en otra pérdida de balón totalmente evitable, llegó el balón a Aspas. Rekik no debe conocer bien a Aspas, porque no le encimó y le dejó pensar al borde del área. Pecado mortal que llevó al 0-2.

Se ponía el partido negrísimo, porque la efectividad del Celta era abrumadora –llegó dos veces y marcó dos goles–, y, sobre todo, porque el Sevilla parecía ofuscado, sin ideas.

Pero la segunda parte fue otra cosa. El equipo tiró para arriba, arriesgando bastante, y empezó a crear ocasiones. Fue clave la aportación de Papu Gómez. Causó estragos al Celta por banda y con su movilidad. Él fue el encargado de acortar distancias, con un buen disparo desde la frontal que se coló por la escuadra. Y también centró al área, pocos minutos después, para que Óliver Torres cogiera un rechace y batiera por bajo a Dituro.

Habría sido precioso que Óliver Torres hubiera sido el héroe del partido al marcar el 3-2, pero, desgraciadamente, no fue así, y su cabezazo lo repelió el poste.

Los minutos finales fueron de bastante tensión, y cualquiera de los dos pudo llevarse el gato al agua.

En mi opinión, el jugador del partido fue Diego Carlos. Hizo un auténtico partidazo y salvó un gol cantado, cortando un contragolpe del Celta. Es un jugador tan importante que no lo vendía de ninguna de las maneras, a no ser que presionara para irse. Y en todo caso, por una cantidad cercana a su cláusula.

Por otro lado, Acuña hizo un mal partido. Irreconocible. Un error suyo costó uno de los goles. En la segunda parte mejoró, pareciéndose al Acuña que todos conocemos.

Muy bien la afición, animando al equipo y mostrando total indiferencia hacia el segundo equipo de la ciudad, con permiso del Sevilla Atlético.

No era lo previsto lograr sólo dos puntos de los últimos seis en juego, pero también es cierto que el Sevilla los ha afrontado con 10-12 bajas. En cuanto vuelvan a ser de la partida jugadores tan importantes como Bono, Koundé o En-Nesyri, el equipo debe notarlo para bien.

Para el próximo partido visitaremos al Osasuna, equipo siempre complicado. Esperemos que para entonces tengamos a algunos jugadores importantes recuperados.

Cádiz 0 – Sevilla FC 1. Tres puntos muy importantes para sacar ventaja al quinto

Con esta importante victoria ya le sacamos diez puntos al quinto, que ahora es el Barcelona. También sacamos ocho puntos al tercero (Betis) y nueve al cuarto (At. de Madrid). Es decir, que son cifras muy importantes, sobre todo teniendo en cuenta que ya ha finalizado la primera vuelta del campeonato y que estas últimas victorias se han conseguido con multitud de bajas, y bajas además de jugadores importantes.

La primera parte fue la habitual del Sevilla cuando juega como foráneo: soporífera, hasta tal punto que aburre hasta a las ovejas: juego muy lento, horizontal, con posesión absoluta pero sin buscar la portería contraria, muy previsible… Y, como es lógico, en este plan es muy difícil hacer ocasiones de gol. Y las pocas que tuvimos las fallamos.

En la segunda parte el Sevilla pisó algo el acelerador, pero sin abrumar tampoco al Cádiz. Pero ya se vio un cambio de actitud. Se buscó con más verticalidad la portería contraria y se crearon más ocasiones de gol.

Faltaba poco más de media hora de juego cuando el Sevilla consiguió el único gol del partido, tras una rápida combinación entre los Ivanes (Romero y Rakitic) y Ocampos, que sorprendió al portero por su palo, de un fuerte disparo.

El Sevilla pudo sentenciar el partido en varias ocasiones, pero o fallábamos las ocasiones –como la clarísima de Jordán que salió rozando la escuadra–, o el portero se lucía –paradón a Rakitic, que a punto estuvo de marcar por la escuadra–, o cuando marcábamos el gol era anulado por fuera de juego –justamente anulado–. La cuestión es que a punto estuvo de darme un infarto. No porque el Cádiz agobiara mucho, sino más bien por la incertidumbre del resultado. A decir verdad, si no recuerdo mal, el Cádiz sólo tuvo una ocasión clara, que fue un disparo lejano de Espino, que casi sorprende a Bono.

Es sorprendente cómo el equipo, a pesar de las múltiples bajas en defensa, sigue mostrando una fortaleza defensiva encomiable. De hecho, es el equipo menos goleado, con sólo 13 goles en contra. Los dos equipos que se le acercan en esta faceta son el Real Madrid y Ahtletic Club, ambos con 17 goles en contra pero con un partido más disputado. Obviamente, el mantener la portería a cero es el camino para mantenerse arriba, sobre todo porque nos cuesta muchísimo marcar goles. Sin embargo, paradójicamente, también somos de los equipos más anotadores.

Me ha gustado el partido de Acuña, Diego Carlos y Ocampos, que sigue en racha goleadora y sigue viendo puerta con facilidad.

Como no podía ser de otra manera, hoy también hubo un lesionado: Fernando. Ojalá sea sólo un golpe y se recupere pronto, porque se nota muchísimo cuando no está en el terreno de juego.

Ahora toca la Copa del Rey, frente al Zaragoza, y después se recibirá al renacido Getafe, que parece que tiene poco que ver con el que inició la Liga, con derrota tras derrota.

Sevilla FC 1 – Barcelona 1. Puntazo

Punto de oro el conseguido en la lluviosa noche de hoy. Primero, porque el Sevilla, desde mi punto de vista, no ha hecho un buen partido. Lo único notable ha sido el gol, en una jugada ensayada, a la salida de un córner. Papu Gómez se desmarcó muy bien y remató a la perfección, ajustado al poste, y lejos del alcance de Ter Stegen, al que convirtió en un espectador más.

A partir de aquí, el Sevilla no hizo absolutamente nada, al menos en el apartado ofensivo. Encajó el gol en un córner, en la última jugada del primer tiempo. Lo que se llama un gol sicológico, de esos que sientan como una patada en la zona más sensible. Un córner muy bien sacado por Dembelé, quien ha sido, en mi opinión, el mejor jugador del Barcelona en la noche de hoy, y perfectamente rematado por Araujo.

La segunda parte se presentaba interesante, con las espadas en todo lo alto. Seguía sin ocasiones claras, ni por parte del Barcelona ni por parte del Sevilla, hasta que a Koundé se le fue la olla, cometió un error impropio de un jugador profesional, cayendo en la muy posible provocación de Jordi Alba. Porque alguna explicación tiene que haber para que Koundé cometiera una estupidez de tal calibre, mereciéndose la roja directa.

Después de ver esta pérdida de papeles de nuestro mejor jugador, me hice a la idea de que perderíamos el partido. Y, verdaderamente, estuvimos muy cerquita. El poste repelió el magnífico disparo de Dembelé, y también Gavi estuvo a punto de marcar de cabeza, casi en el área pequeña. El Barcelona, a pesar de la superioridad, no tuvo muchas más ocasiones de gol, excepto en la última ocasión del partido, con el tiempo extra ya cumplido, y que sólo sirvió para demostrar que mi corazón está en buena forma.

El punto de hoy me sabe a gloria, por haberse conseguido ante un buen rival, en inferioridad numérica durante buena parte del segundo tiempo, con un equipo de circunstancias, con muchísimas bajas e importantes, y, siendo sinceros, haciendo pocos méritos para conseguir la victoria.

Lo cierto es que es muy complicado que el Sevilla de Lopetegui pierda, jugando bien, regular e incluso mal, y, por supuesto, hay que felicitarse por ello. ¿Que el juego es muy mejorable? Por supuesto. Pero en fútbol, nos guste o no, lo único que importa es el resultado.

Lo mejor de hoy ha sido la vuelta de En-Nesyri, aunque lo perderemos por la Copa de África. Lo peor, evidentemente, la expulsión de Koundé. Con lo mal que estamos de efectivos, Koudé se suma a las bajas. Aunque, visto lo visto, mejor que sea por sanción que por lesión.

Empezaremos el año ante el Cádiz, un equipo duro, defensivamente hablando. Partido que también afrontaremos con muchas bajas. Es lo que hay.

A ver si el Mago Baltasar, alias Monchi, nos trae algún regalito en forma de fichaje, porque, desde luego, falta hace.

Sevilla FC 2 – Atlético de Madrid 1. El Sevilla se sobrepuso a todo

Gran partido del Sevilla en la noche de hoy. Me sigue desesperando por su falta de verticalidad, por su lentitud en el juego, por tanta cesión innecesaria al portero… pero me sigue entusiasmando la garra que ponen en cada partido y, sobre todo, lo más importante, que consigue buenos resultados, y ya incluso aunque no los merezca. Porque el Athletic de Bilbao falló multitud de ocasiones, tantas que podría haber acabado en goleada el partido en San Mamés. Y hay que reconocer que hoy ha habido momentos donde lo hemos pasado muy mal, donde el Atlético llegaba con mucha claridad, pero, en parte por la sensacional defensa sevillista y en parte por la falta de acierto atlética, no consiguieron imponerse en el marcador. El Sevilla se sobrepuso a este dominio atosigador del rival, con mucho trabajo, esfuerzo, y también un poco de fortuna.

También se sobrepuso a las lesiones, esa plaga que nos está machacando jornada tras jornada. Para mí fue clave la lesión de Montiel, ya que Koundé tuvo que pasar al lateral. Probablemente, de no haber ocurrido esto, el Atlético no habría equilibrado el marcador a la salida de un córner. Este gol supuso un mazazo, porque el Sevilla tenía muy controlado el partido desde el golazo de Rakitic. Tremendo su disparo, un verdadero misil tierra-aire que se coló por toda la escuadra, inalcanzable para Oblak.

Y por último, también supo sobreponerse al vergonzoso arbitraje de De Burgos Bengoetxea. No me extraña que el Atlético no hubiese perdido con este árbitro, hasta el día de hoy, a pesar de haberle arbitrado ya en multitud de ocasiones. No sé cuántas tarjetas les perdonó a los jugadores del Atlético. Perdí la cuenta. A Coke varias. Lo que sí tenía claro es que la primera caería del lado sevillista, como así fue. Se la llevó, merecidamente, Rekik. Pero lo más gracioso es que el Atlético sólo vio una, y fue a Cunha, por protestar. Por si había alguna duda, De Burgos Bengoetxea se quitó la careta en una jugada en concreto: El Papu hizo una dura entrada a Lemar, por supuesto, merecedora de amarilla, pero el árbitro dejó seguir la jugada, que acabó con otra dura entrada de Coke sobre Ocampos. Pues el muy sinvergüenza tuvo la desfachatez de sacar sólo la amarilla al Papu, saliendo impune, una vez más, Coke.

Me pareció un grave error, y totalmente innecesario, forzar la aparición de Acuña. El argentino estaba saliendo de una lesión muscular y muy probablemente no podrá jugar con el Barcelona, al haber recaído.

Varios jugadores dieron un rendimiento impresionante, y fueron claves para la victoria:

Rakitic. No sólo por su golazo, sino por su gran despliegue físico. Se hartó de correr y supo capitanear la nave cuando hacía aguas.

Koundé. En mi opinión, es el mejor defensa que he visto con la camiseta del Sevilla. Es el defensa total. Juega bien donde lo pongan. Quitando su error inicial en los primeros minutos, que pudo provocar el 0-1, hizo un partidazo, tanto de central como cuando pasó al lateral derecho. Se nota una barbaridad que ya está en plenitud física, al igual que se notaba muchísimo que no lo estaba al inicio de la temporada, jugando tocado varios partidos. Demostró que está físicamente a tope en varias arrancadas, donde se incorporó al ataque con descaro y velocidad. También participó en el gol de la victoria.

Diego Carlos. Una pared para los delanteros del Atlético. Estuvo salvador en un par de ocasiones. A Luis Suárez lo frenó en seco.

Ocampos. También se fajó durante todo el partido. A veces le faltó acierto, pero siempre lo intentó. Desbordó en más de una ocasión y, por supuesto, fue fundamental, porque fue el autor del gol de la victoria. Se retiró lesionado, en camilla. Esperemos que no sea una baja más, porque está de dulce, de cara a puerta.

Siendo honestos, no me habría parecido injusto si el tiro en el descuento de Joao Felix hubiera entrado, en lugar de haber sido repelido por el larguero. Sin embargo, me pareció maravilloso.

El próximo partido será el martes, contra el Barcelona. También será vital, porque el Barcelona, al final, seguro que estará en puestos Champions. Si no por méritos propios, será a base de empujones arbitrales. Ya le han dado unos cuantos. Esperemos que no le den otro, al menos hasta que haya pasado el partido contra el Sevilla.

Athletic 0 – Sevilla FC 1. Basura de partido, golazo y tres milagrosos puntos

Nefasto partido del Sevilla en San Mamés. Defendió muy mal y atacó de igual forma. Normalmente, cuando un equipo hace un juego tan pobre, haciendo aguas por todas partes en defensa, acaba goleado. Y de hecho, podría haber quedado más que sentenciado el partido en la primera parte, a favor del Athletic, pero los bilbaínos se empeñaron en fallar ocasión tras ocasión, por muy claras que fueran. Las mejores fueron incluso regalos nuestros. Nuestro mejor valorado defensa, Koundé, parecía otro. Probablemente, haya sido el peor partido que le recuerde.

Normalmente, digo que el rival tiene que hacer muy poquito para hacerle un gol al Sevilla, pero hoy ha sido totalmente lo contrario. Incluso hemos tenido a los postes como aliados, a diferencia de lo que ocurrió en Salzburgo o Madrid. Todo salía bien. O más bien, todo le salía mal al Athletic.

Lo que decanta un partido siempre es la efectividad, y hoy los locales han tenido un 0% y el Sevilla un 50%. Sólo recuerdo dos ocasiones: un balón que desvía un defensa del Athletic, que sale lamiendo el poste, y el golazo de Delaney. Porque fue un verdadero golazo. Paró el balón, miró a la escuadra, interior del pie, y la puso donde quiso: en esa misma escuadra que había mirado, tan ajustado que hizo inútil la estirada de Unai Simón.

Este gol fue lo único que me gustó del partido, ya que el Sevilla apenas era capaz de dar dos pases seguidos. Incluso con el marcador a favor gestionó mal el partido, con constantes pérdidas innecesarias de balón.

Como suele ser habitual, el equipo se echó atrás, pero en esta ocasión sí salió bien la jugada. Y digo que se echó atrás, no que el Athletic le metiera atrás. Nada más había que ver dónde se situó la línea de defensa: dentro del área, cuando durante gran parte del partido estuvo bastantes metros por delante del área.

El lesionado de hoy fue Augustinsson, que se echó la mano a los isquiotibiales, con lo que parece que se trata de una lesión muscular más. Además, por sanción perderemos a Fernando, que será una notable baja para el importantísimo partido contra el Atlético de Madrid, el próximo sábado.

Cambio de chip. En esta ocasión toca la Copa del Rey, ante el Andratx. Espero que Lopetegui dé oportunidades a algún que otro canterano, pues el equipo está bajo mínimos físicamente y el próximo partido es de alta exigencia.

Sevilla FC 1 – Villarreal 0. El partido eterno

No recuerdo un partido que se me haya hecho tan largo como el de esta tarde. Parecía que el reloj no corría, ni cuando íbamos empate y, sobre todo, cuando íbamos ganando.

Le doy muchísimo mérito a la victoria de hoy, porque el Villarreal me parece un equipazo. No me explico cómo está tan abajo en la tabla, porque tiene una plantilla de mucha calidad, repleta de jugadores que marcan la diferencia y, además, con cualidades muy diferentes. En la delantera tiene, por ejemplo, a Gerard Moreno, Alcácer, Chukwueze, Danjuma, Dia y Yeremi Pino. Una auténtica barbaridad. Y si miramos al centro del campo, más de lo mismo. Su punto más débil es la defensa.

El partido ha estado muy equilibrado en todo momento, con dominio alterno, excepto al final, donde el Sevilla, ya muy limitado físicamente, estuvo prácticamente a merced de los castellonenses. Yo creía que nos iban a empatar, pero, afortunadamente, me equivoqué.

El único gol del partido llegó en una buena presión del Sevilla, que robó el balón en la banda izquierda, desde donde Acuña puso un balón magnífico a Ocampos, que cabeceó y, con la colaboración de un defensa, que desvió levemente el balón, aumentó su cuenta goleadora. Está en racha el argentino.

El Villarreal acosó con insistencia, pero siempre fallaban en el último pase o despejaba la defensa sevillista, que hizo al completo un auténtico partidazo.

La ocasión más clara del Villarreal fue una que erró Gerard Moreno casi en la línea de gol. Su remate forzado salió desviado. Yo lo vi dentro.

Se sufrió de lo lindo, porque además Del Cerro Grande añadió siete minutos de prolongación.

Lo peor, de nuevo, fueron las lesiones. Parece que Acuña tiene una lesión muscular, que podría ser incluso rotura, con lo que estaría un buen tiempo de baja. Esperemos que no sea así y se recupere pronto, porque es uno de los mejores jugadores de la plantilla. Ocampos también recibió una buena entrada, y aunque continuó jugando, también podría estar tocado. Para Bilbao se pierde también a Rakitic, que vio amarilla y cumplirá sanción.

Victoria fundamental para mantenernos arriba y sacar distancia a nuestros rivales directos. Ya se han disputado 15 o 16 jornadas, según los casos, y, a mi modo de ver, ya sabemos cuáles serán nuestros rivales directos para la Champions. Muy probablemente el Madrid ganará la Liga, porque tiene muy buena plantilla y reciben favores arbitrales día sí y día también. Después por las otras tres plazas Champions lucharán el Sevilla FC, Atlético de Madrid, Real Sociedad y Betis. Dada la calidad de la plantilla del Villarreal, los incluiría, de no ser porque están a trece puntos de diferencia del cuarto puesto. Y de igual modo, sólo incluyo al Barcelona por los favores arbitrales que también recibe. Parece que tienen que entrar a la fuerza en la Champions. Veremos a ver. Pero lo que sí es verdad es que el Sevilla parece, una temporada más, un serio candidato a acabar entre los cuatro primeros. Y eso teniendo en cuenta que los árbitros nos están machacando sin piedad y la gran cantidad de lesiones, y de jugadores importantes, que estamos sufriendo en esta durísima temporada.

Ahora toca pensar en el Salzburgo. Es el partido más importante de la temporada, sin ninguna duda. Nos jugamos muchísimo prestigio y, sobre todo, dinero. Es la diferencia entre salvar el presupuesto o tener un fracaso económico importante. Partido donde únicamente vale ganar. Partido de los grandes.

R. Madrid 2 – Sevilla FC 1. Mereció más pero pagó sus errores

Ya decía Lopetegui que para ganar había que hacer un partido perfecto. Yo añadiría también que hay que tener un mínimo de suerte (que no hubo), y el árbitro no te perjudique mucho, pero eso es demasiado pedir, visto lo visto durante toda la historia del fútbol español.

Los errores que pagó el Sevilla fueron, principalmente, dos: el grave error de Bono en el primer gol, que es incapaz de despejar un disparo muy lejano de Militao, y el error de siempre, al que estamos acostumbrados a ver los sevillistas: Lopetegui echa atrás al equipo, para amarrar el resultado. A partir de ahí, ya me hice a la idea de que perdíamos, porque el Madrid atacaba continuamente, y sólo estaba por ver, si marcaría en el 85, el 90, o el 94. Salvo milagro, que no ocurrió.

La Diosa Fortuna tampoco fue nuestra aliada. Los postes jugaron siempre para el Madrid. En el primer gol, el mal despeje de Bono da en el poste y queda muerto para que Benzema remate a placer. Y en la jugada anterior a este gol, Ocampos tira al larguero, que repelió lo que habría sido un golazo y el 0-2. Encima, el gol de la victoria fue un golazo de Vinicius, que muy probablemente no volverá a hacer un gol así ni en sueños.

Por supuesto, tampoco el árbitro fue nuestro aliado. Perdonó un par de tarjetas amarillas clarísimas a los locales y lo peor de todo es que no señaló un penalti sobre Ocampos, que podría habernos puesto de nuevo por delante en el marcador.

Partidazo de Acuña, que ha hecho una exhibición de principio a fin, y de Fernando.

Una lástima este resultado, porque el Sevilla, en líneas generales, hizo muy buen partido. Faltó creer. Lopetegui no creyó, y lo dejó claro con los cambios finales. Y también faltó acierto. Se fallaron un par de ocasiones muy claras.

En fin, es lo que hay. Nueva derrota y, desde ya, toca pensar en el próximo rival: el Villarreal, un conjunto, a pesar de lo que diga ahora mismo la clasificación, muy poderoso y un rival directo.

Lo único bueno de hoy ha sido la victoria del Sevilla Atlético, que ha conseguido 7 de los últimos 9 puntos en disputa, y la derrota de la Real Sociedad, otro rival directo.

Betis 0 – Sevilla FC 2. De los derbis más tranquilitos que recuerdo

Esperaba más del Betis, porque tiene dos o tres jugadores importantes que pueden causar problemas si tienen su día. En ningún momento pensé que la victoria del Sevilla –que la esperaba, como siempre– fuera tan plácida y tranquila. Y es que el Sevilla dominó completamente el partido. Desde el pitido inicial se hizo con el balón y no lo soltó. El Betis, mientras tanto, sólo inquietaba a balón parado, en alguna falta o córner. Ni siquiera el gol anulado al Betis, justamente anulado al Betis, me alteró el ritmo cardiaco, ya que me pareció fuera de juego en directo.

Siguió el dominio rojo durante toda la primera mitad, hasta que Guido Rodríguez cortó un prometedor contragolpe sevillista, haciendo falta sobre Rafa Mir y llevándose la segunda tarjeta amarilla de regalo.

Si ya la primera parte pintaba bien, la segunda, en superioridad numérica, a priori, pintaba mucho mejor. Parecía que era cuestión de tiempo que el Sevilla se adelantara en el marcador, y así fue. Ocampos cedió el balón hacia atrás, empalando Acuña el balón sin piedad, que entró, como diría el maestro Araujo, como una exhalación. El portero bético no pudo hacer nada ante lo que sólo puede calificarse como golazo.

Ya con delante en el marcador, si el Sevilla no cometía algún error grave, debía de tener controlado el partido. No obstante, no me gustó cómo gestionó el Sevilla esa superioridad numérica. Me gustó que no arriesgara la posesión del balón, pero pienso que podría haber buscado el segundo gol con más ahínco. Había que tener en cuenta que una segunda amarilla a Diego Carlos, un golpe de fortuna, un error arbitral, o un acierto del rival –que también era posible–, nivelara de nuevo el encuentro. En definitiva, me habría gustado que el Sevilla se hubiera lanzado a la yugular desde el 0-1, sin prisas pero sin pausa, como se suele decir.

En cualquier caso, en una de las llegadas del Sevilla por banda llegó el 0-2, cortesía de Bellerín, en propia meta. Este gol sí sentenciaba ya el partido, a no ser que hubiera un descalabro total, que no ocurrió.

También eché en falta que se fuera a buscar el 0-3. No sé si es que yo soy muy ambicioso o, tal vez, inmisericorde, pero lo cierto es que el Sevilla se dedicó en cuerpo y alma a mantener el 0-2 y no dar pie a que se acabara el partido mirando el cronómetro y que no ocurriera lo mismo que le ha ocurrido al Atlético de Madrid y al Barcelona en esta jornada: que han tirado a la basura dos puntos que tenían «en la buchaca», como diría Caparrós.

Todos los jugadores del Sevilla ha estado a un gran nivel. Me ha gustado mucho el partido de Jordán y Montiel, aunque también Acuña u Ocampos hicieron muy buen partido.

Otro derbi más que cae de lado del club que lleva el nombre de la ciudad. Victoria justa y que permite al Sevilla estar en lo más alto de la tabla, a sólo a un punto del líder, que es la Real Sociedad, pero con un partido menos. Y estaríamos incluso líderes en solitario, y con un partido menos, si no hubieran anulado aquel gol canallesco, en el descuento, obra de Ocampos, por supuestas manos previas de Fernando. Pero bueno, esa historia ya la conocemos de otras temporadas, por desgracia.

El parón de fútbol, por los compromisos internacionales, se hará más llevadero por estos tres puntos. El próximo rival será el Alavés, en casa. No será un rival fácil –ninguno lo es, aunque hoy lo haya parecido–, pero da confianza el mirar la tabla y ver que ya tenemos a seis puntos al quinto clasificado –que es el Betis–, a diez al Barcelona –sí, a diez– y al Valencia, que tiene un partido más que el Sevilla, y a doce al Villarreal. A pesar de que llevemos ya una ventaja considerable al Villarreal, no me fio de ellos ni un pelo. Es más, es al equipo que más temo de los que he dicho.

Más nos vale que ganemos al Alavés, porque después vienen curvas, muchas curvas: Real Madrid fuera, Villarreal en casa, Athletic Club fuera –estadio que se nos da fatal– y Atlético de Madrid en casa.

Mateu Lahoz hizo un buen arbitraje, pero erró gravemente en una supuesta falta de Lamela, donde en realidad no hubo nada, sino que fue Canales que se pasó de frenada. Se habría quedado solo el argentino.

Lille 0 – Sevilla FC 0. Otro pobre puntito

De nada sirvió ser superior al Lille. Cuesta muchísimo marcar goles, y no es de extrañar, ya que ni Suso ni Ocampos están en su mejor momento. Ponen toda la voluntad del mundo, pero acierto nulo. Llegadas claras, con buen número de efectivos, pero siempre falló el último pase o el remate.

Urge ganar, porque, yendo de puntito en puntito, no vamos a tener un futuro halagüeño. Aún así, estamos segundos de grupo, pero el Salzburgo ya ha puesto muchísima tierra de por medio. Prácticamente, estamos obligados a ganar en su estadio para ser primeros de grupo.

En defensa, eso sí, estamos en un estado de forma envidiable. Sólo nos queda un central sano, después de la lesión de Rekik de hoy, pero aún así, prácticamente no nos tiran a puerta. Magnífico el trabajo de Fernando, ya sea en la zona ancha o en defensa.

Me habría gustado ver a Munir unos minutitos, porque es uno de los pocos jugadores que tiene gol de la plantilla. Como suponía, me quedé con las ganas. Lopetegui le ha hecho la cruz, y no parece que haya mucha solución a estas alturas.

Buen partido del Sevilla, en líneas generales, pero tenemos tan poquita pegada que es verdaderamente complicado ganar partidos. A ver si cuando vuelva En-Nesyri y recuperen su nivel los jugadores que ahora están bajo mínimos, mejoramos algo. Al menos, la tremenda fortaleza defensiva que muestra el equipo da cierta tranquilidad, porque ésa es la base para que lleguen los triunfos.

Pero claro, esa red que trenza el equipo, ese trabajo defensivo que también exige mucho despliegue físico, provoca una descompensación en ataque, y más jugando con un único delantero, con lo que hay pocos espacios y jugadores ofensivos cuando se recupera el balón en los contragolpes. Es lo malo que tiene el sistema de Lopetegui, que es difícil encontrar un balance, un equilibrio entre defensa y ataque. Una solución, evidentemente, sería tener jugadores con más gol, desborde y velocidad en bandas y en punta, pero hay lo que hay. Ojalá tuviéramos al Ocampos de la primera temporada y a En-Nesyri enchufado, como en la pasada temporada, porque otro gallo nos cantaría. También ayudaría que las transiciones se hicieran más rápidas, jugando más al primer toque, porque, a día de hoy, cada jugador da dos o tres toquecitos antes de pasar el balón. Habrá que esperar a que lleguen tiempos mejores en cuanto a la vistosidad del juego.

Ahora, a recuperarse y pensar en el Levante. No hay tregua, no hay descanso, pero hay que llevarse los tres puntos el domingo, como sea.