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Cluj 1 – Sevilla FC 1. Sólo vi la segunda parte. Y menos mal

Muy desilusionado al final del partido. La segunda parte me pareció una verdadera porquería. El Cluj se nos subió a las barbas, a pesar de su escasa calidad técnica y se adelantó en el marcador, poniéndonos en serios apuros.

En el gol de los rumanos me pareció que no tuvimos suerte. Me dio la impresión de que Koundé pierde el equilibrio en el salto, de ahí el movimiento del brazo hacia arriba, con la mala fortuna de que tocó el balón. En cualquier caso, penalti claro, aunque, lógicamente, totalmente involuntario.

No obstante, el Sevilla apenas creó ocasiones ante el Cluj. Y eso es verdaderamente desesperante. Ves cómo el equipo está perdido, tocando con una lentitud increíble en el centro del campo y retrasando el balón, en muchas ocasiones, sin necesidad. Parece que está prohibido jugar al primer toque y hacer pases en profundidad. Eso es algo que nos hizo el Celta no hace muchos días, y que fue fundamental para que se llevaran la merecida victoria.

En definitiva, hay que ser atrevidos, arriesgar. Pienso que, sobre todo, ante equipos netamente inferiores, como son la mayoría de los rivales con los que nos enfrentamos, no ocurre absolutamente nada si jugamos con dos delanteros. Obviamente, siempre habrá más posibilidades de hacer goles si tenemos dos puntas en lugar de uno. Aunque la clave siempre estará en ser capaces de imponerse al rival en el centro del campo. Después de todo, da lo mismo el número de delanteros que tengamos si no les llegan balones.

El Sevilla de Lopetegui aburre, y mucho. Esa parsimonia, esa lentitud, ese juego horizontal, donde parece obligatorio dar dos toques antes de pasar el balón a un compañero… pasan los minutos y no se crean ocasiones de gol. El gol de En-Nesyri, gracias a la generosidad de De Jong –que aprenda Ocampos–, me parece tan importante como que Lopetegui no siga siendo el entrenador del Sevilla.

Aún estamos a tiempo. Los próximos partidos de Liga son Getafe, Osasuna y Atlético de Madrid. Todo lo que no sea sacar un seis o siete de nueve, significará que nos alejaremos de Europa. No ya de los puestos Champions, sino de Europa. Y mucho me temo que se esperará a eso para destituirle. O incluso más. No olvidemos que Lopetegui es una apuesta personal de Monchi. Y, la verdad, hoy por hoy no veo capaz de que este Sevilla de Lopetegui, sin ambición y sin ideas, gane dos partidos seguidos.

Y ojalá me equivoque. Ojalá me equivoque.

Yo estoy convencido de que la plantilla del Sevilla está capacitada para jugar al fútbol muchísimo mejor de lo que lo está haciendo, de que está capacitada para llevar el peso de los partidos y no para arrastrarse por el césped, como hace en muchas ocasiones. Al final, el tiempo pondrá a cada uno en su lugar, y por eso mismo no creo que Lopetegui llegue a final de temporada.

Celta 2 – Sevilla FC 1. Sin ambición, sin fútbol, sin ideas, sin gol y sin puntos. Derrota merecida

Pintaba bien el partido cuando En-Nesyri adelantó al Sevilla en Balaídos con un buen gol. O, en realidad, no tan bien, porque no estaba haciendo un buen partido, pero, al menos, tampoco pasaba apuros ante el Celta. Un Celta que estaba, más que nunca, con la soga al cuello, y al que podríamos haber ahogado si Ocampos hubiera tenido un poco de generosidad y se la hubiera pasado a En-Nesyri. Una ocasión de dos contra uno SIEMPRE tiene que acabar en gol.

En la segunda parte, mientras más pasaban los minutos menos me gustaba el partido. El Celta era el único que intentaba buscar portería, el único que tenía verticalidad, el único que intentaba combinar al borde del área y buscar centros… mientras que el Sevilla parecía que no tenía intención de buscar el 0-2. O a mí al menos me daba esa impresión.

En los últimos quince minutos el partido se desmadró. Se perdió el orden en el centro del campo, ofrecimos grandes espacios que el Celta aprovechó para contragolpear y para hacer el empate. Empate que creo que fue en propia puerta de Diego Carlos, más que de Aspas. Un poco absurdo que te hagan un contragolpe cuando vas ganando y el equipo rival está desesperado, pero eso es lo que pasó.

Este gol hizo que el partido se volviera más loco aún. El Sevilla buscó el gol pero sin cabeza, sin sentido, y encontró su merecido castigo de la forma más cruel: con gol en el descuento.

El Sevilla de Lopetegui de las primeras jornadas tenía virtudes y defectos, pero ahora sólo tiene defectos. Una de las virtudes fue la fortaleza defensiva que consiguió con la pareja de centrales Diego Carlos-Koundé (quien además también aporta ofensivamente). Desde que cambió eso, bien con la entrada de Carriço, Gudelj o Sergi Gómez, la defensa se ha vuelto bastante vulnerable. Ya no vale un solo gol para llevarse un partido, sino que ya es necesario hacer, como mínimo, dos, y eso difícilmente lo va a conseguir Lopetegui jugando con un solo delantero y con tantos jugadores dedicados a la resta.

Y lo malo es que Lopetegui, al igual que le ocurrió a Pablo Machín, es de los que mueren con sus ideas, de los que ni si quiera piensan en cambiar de sistema, con lo que el futuro se vislumbra bastante negro. Para empezar, ya hemos salido de los puestos Champions, donde llevábamos muchas jornadas, y tenemos a tiro de piedra a Real Sociedad y Valencia.

Veremos a ver qué pasa, porque yo creo que la plantilla que tiene Lopetegui es para que se juegue mucho más al fútbol de lo que lo hace este Sevilla, y es para que se busque los partidos con más ambición, sea cual sea el rival que tengamos enfrente. Y por supuesto, a un rival como el de hoy, no hay que permitirle ni la más mínima opción, y hoy le hemos dado la vida, por no ir a por el partido de verdad cuando el control era total, por esa falta de ambición tan típica de los perdedores. Me desespera cuando el Sevilla se pone por delante en el marcador y se encierra atrás. Eso es culpa de Lopetegui, y lo ha hecho en muchísimas ocasiones esta temporada. Algunas veces le ha salido bien y otras, como hoy, no. Llegó incluso a quitar a los dos delanteros en un partido en el Sánchez Pizjuán.

En fin, habrá que esperar, pero la temporada pasada también hubo partidos como el que se ha marcado hoy el Sevilla, y fueron el principio del fin del entrenador. Así que vaya tomando nota Lopetegui, porque si había aficionados que estaban con él, era porque se estaban consiguiendo resultados. Si estos siguen sin llegar… es que no vamos ni a la Europa League.

Sevilla FC 1 – Alavés 1. Urge un cambio de sistema como local

Lopetegui no lo va a hacer, porque le pasará lo mismo que a Machín, que morirá con su sistema, que era intocable. Pero, en mi opinión, si queremos jugar en Champions, hay que cambiar la dinámica que tenemos en el Ramón Sánchez Pizjuán, de donde ya han volado, nada más y nada menos, que dieciséis puntos. Aún así, después del tropezón de hoy, seguimos clasificados en cuarta posición.

¿Qué quiere decir esto? Pues que el sistema es muy válido para jugar fuera de nuestro estadio y que no nos sirve como locales. Y pienso que la solución pasa por arriesgar más.

Es decir, jugar con dos delanteros. Posiblemente, un 4-4-2 nos daría más poder ofensivo, que es de lo que adolece el equipo, manteniendo un buen nivel de contención, sobre todo ante rivales cuya única intención es esperarnos atrás para sorprender al contragolpe y perder tiempo. Pero hacer recaer la principal responsabilidad en ataque en un único delantero me parece un error, máxime cuando este delantero no destaca precisamente por su facilidad goleadora, anticipación, técnica o velocidad. Alguien que le acompañara, le vendría de perlas, no sólo de cara a gol, sino también para formar la primera línea de contención y dificultar la salida del balón al rival.

Lo que no puede ser es que vuelva a ocurrir lo de hoy, y lo que ya hemos visto otras veces en esta temporada: que al equipo visitante le basta con poner una línea de cinco defensas, con otra por delante, muy cerquita de cuatro centrocampistas, para neutralizarnos. Con esa simple táctica, con ese posicionamiento de catenaccio puro y duro consiguen que les creemos muy pocas ocasiones de gol. Nos llevamos todo el partido moviendo el balón de banda a banda, con la lentitud suficiente como para no encontrar un hueco en la maraña defensiva rival y asemejándose más a un sistema de ataque de balonmano que de fútbol. Para colmo, muchas veces parece que nos da miedo centrar al área o tirar desde la frontal. Cuando posiblemente es la mejor opción: bombardear incesantemente el área, entrando por banda. Porque por el centro será imposible, a no ser que fichemos a jugadores similares a Xavi, Iniesta o Messi, que tenían una calidad que les permitían –o permiten aún– hacer lo que les daba la gana. Pero hay que centrar o tirar, de manera que, si no hay éxito, al menos un rebote o una mano –como ha ocurrido hoy– nos dé opciones de abrir la lata.

Es cierto que jugar con cinco centrocampistas nos dará más fortaleza defensiva, pero no es menos cierto que siempre es complicado defender a balón parado. La mayoría de los goles encajados en casa son en córners o faltas. Y como tenemos tan poco gol, encajar uno nos pone las cosas muy difíciles para dar la vuelta a cualquier resultado adverso. Afortunadamente, hoy a menos hemos podido empatar, pero me temí lo peor cuando marcó el gol el Alavés.

Además, teniendo en cuenta que esta temporada tenemos muy buenos centrales y centrocampistas, no parece una locura jugar con cuatro jugadores en la zona ancha. Lo más normal es que sigamos dominando los partidos ante la gran mayoría de los rivales, pero con más opciones de hacer gol y, por tanto, de ganar, que es lo único que vale cuando se juega en casa.

Por otro lado, creo que Lopetegui no está gestionando nada bien la plantilla. Y no me refiero sólo a los que se han ido aburridos, sin apenas tocar bola, como Chicharito, Pozo y Dabbur, sino a jugadores que están aún en la plantilla, como son los casos de Jordan, Koundé, Munir o Rony Lopes.

A Jordan, cuando mejor estaba jugando, a un nivel magnífico, lo puso en el banquillo sin ninguna razón aparente,  y ya no ha vuelto a ser el mismo.

Con Koundé, igual. Cuando formaba una pareja inexpugnable junto con Diego Carlos, decidió quitarlo para dar entrada a un Carriço que demostró no estar en buena forma. Koundé ha bajado su nivel desde entonces, aunque, en mi opinión, es uno de nuestros mejores centrales, no sólo defendiendo, sino también atacando –hoy ha estado muy cerquita de marcar el 1-0–. Lógicamente, por su falta de experiencia, cometerá errores, como ante el Mirandés, pero eso se soluciona teniendo minutos y continuidad.

Munir, prácticamente igual. Cuando ha jugado, normalmente lo ha hecho bien y ha hecho goles. Pues para Lopetegui prácticamente no cuenta. Y con Rony Lopes, lo mismo de lo mismo. El fichaje más caro de la temporada y yo aún no sé si es buen o mal jugador, porque no le he visto jugar dos partidos seguidos.

Como dije antes, dieciséis puntos han volado ya de nuestro estadio, y como no se hagan cambios, volarán muchos más. Con un ataque tan endeblito, aunque dominemos por completo el partido, como hemos hecho hoy ante el Alavés, estamos a expensas de que a nuestro rival de turno le suene la flauta en cualquier balón parado, golpe de suerte o error arbitral. Y sienta verdaderamente mal que nuestros rivales se lleven tanto con tan poco.

 

 

Mirandés 3 – Sevilla FC 1. El Mirandés fue muy superior. Clasificación más que merecida

Bueno, pues lo que muchos temíamos, ha ocurrido. Y lo temíamos porque el Mirandés jugaba en casa y estaba muy mentalizado. Para ellos es el partido del año, y para el Sevilla es uno más, uno que debe ganar, a no ser que se haga un muy mal partido. Y se hizo un mal partido. Vaya si se hizo. El formato actual de la Copa del Rey no permite errores. Si lo haces mal, palmas. Y palmamos.

En el desastre de hoy –porque es un desastre y de los gordos–, veo dos principales culpables: Lopetegui y Ever Banega. Lopetegui por no poner al equipo titular, cuando el partido de hoy era importantísimo, mucho más importante que el del domingo. Y Ever Banega por su lamentabilísimo partido. No quiero pensar en que su mente está en Arabia, en los treinta millones de euros que se va a llevar calentito, pero lo cierto es que hoy lo ha hecho todo mal. El segundo gol, el que marca una frontera difícil de superar y que es clave, es total responsabilidad suya.

Y menos mal que Vaclík ha hecho un buen partido, porque, de no ser por él, el marcador habría sido de escándalo. Evitó el 3-0 hasta en tres ocasiones, con grandes intervenciones. Especialmente brillante cuando paró el penalti, provocado estúpida e innecesariamente por Diego Carlos.

El Mirandés fue superior en todo: en ganas, concentración, tácticamente, y lo que es más importante: efectividad de cara a puerta. El Sevilla volvió a demostrar que tiene un problema con el gol, y aún está por ver que En- Nesyri y Suso sean la solución.

Él único gol del Sevilla, obra de Nolito, llegó demasiado tarde, con el tiempo ya cumplido.

Sienta mal la derrota, histórica y que debe servir para que no haya más confianzas en el futuro, pero hay que admitir que es merecida. Peor me sienta cuando es inmerecida o por culpa de errores arbitrales.

Y si os sentís mal, como es normal y lógico, pensad en los que se han recorrido los casi ochocientos kilómetros…. Que se dice pronto: casi ochocientos kilómetros que separan Miranda de Ebro de Sevilla, para ver este esperpento.

Evidentemente, la temporada aún puede ser exitosa, pues tenemos en nuestras manos la posibilidad de clasificarnos para la Champions League y alzarnos con la sexta Europa League. Pero lo de hoy ha sido una puñalada en el corazón, de la que hay que recuperarse lo antes posible, pues tenemos por delante retos tan complicados como motivantes.

Ojalá esta eliminación no afecte al importante partido del domingo, ante el Alavés, porque los ánimos pueden estar a flor de piel, y eso siempre es peligroso. Hay que hacer un gran partido, vencer y convencer, para intentar dejar atrás, lo antes posible, el lamentable partido que hemos visto hoy.

Sevilla FC 2 – Granada 0. Cumpleaños felíz, gracias a una soberbia primera parte

El Sevilla ha logrado tres puntos importantísimos, ya que Villarreal y Valencia han ganado sus partidos y hay varios equipos que están muy cerquita. Por tanto, era fundamental no perder más puntos en nuestro estadio.

La primera parte que hizo el Sevilla fue completísima. A los pocos minutos de empezar, el poste nos privó de ver un golazo de Ocampos. Pero el Sevilla siguió atacando la portería defendida por Rui Silva, que muy pronto, en el minuto 10, se convirtió en un espectador más para contemplar el sensacional cabezazo de De Jong a la escuadra, aprovechando un centro medido de Navas.

El Holandés fue el mejor del partido. Todo lo hizo bien: distribuir, presionar, contener, robar balones –bajando hasta el centro del campo en numerosas ocasiones– y, para colmo, abrió la lata con su gol. En mi opinión, ha sido su mejor partido con la camiseta del Sevilla. Mejor incluso que en el Bernabéu.

Al 1-0 siguió un pequeño susto, pues el árbitro, Hernández Hernández, señaló penalti y tarjeta amarilla por una falta de Diego Carlos en el área. Afortunadamente, tras la revisión en el VAR, se retractó y mandó repetir la falta. Aunque la amarilla privará a nuestro mejor central de jugar el próximo partido de Liga, también en casa, ante el Alavés.

El VAR, en manos de árbitros honrados, es toda una garantía. El Sevilla FC llevaría bastantes menos puntos de no estar en marcha ya esta tecnología.

Pasaban pocos minutos de la media hora de partido cuando, en un contragolpe, Nolito hizo otro golazo, con el exterior del pie, ante la salida de Rui Silva, tras asistencia de Reguilón.

Sin embargo, si en la primera parte el dominio del Sevilla fue total, en la segunda fue otra historia. No es que el Granada atosigara mucho, pero todo el mundo era consciente de que había que marcar el tercero, el de la tranquilidad. De no ser así, un gol visitante llevaría a la intranquilidad en la recta final del partido.

El Granada sólo inquietó a balón parado, en córners y faltas, no pasando apuros Vaclík en ningún  momento.

Aunque De Jong fue el mejor del partido, otros jugadores también , rindieron a un muy alto nivel, como Fernando, Óliver Torres, Jesús Navas o Sergi Gómez. No me hizo mucha gracia que Sergi Gómez fuera titular, pues pienso que el que debe acompañar a Diego Carlos es Koundé, pero tengo que admitir que Sergi hizo muy buen partido.

El Sevilla fue incapaz de lograr anotar el tercero, pero al menos sí supo controlar el partido y finalizar con un cómodo 2-0.

Antes del inicio del partido, la celebración del 130 cumpleaños quedó algo empañada por la sorpresiva noticia de que Banega se irá a final de temporada a jugar a Arabia. Esto sólo tiene una explicación: que en Oriente Medio cobrará una verdadera montaña de billetes. Una lástima, porque a Banega aún le queda cuerda para rato, y no debería malgastar su talento en una liga menor.

Ahora bien, aunque Banega sea un jugador extraordinario, también es verdad que aquí no se acaba el mundo. Es cuestión de encontrar un reemplazo que le mejore, porque aunque Banega tiene muchas virtudes, también tiene defectos.

Una vez logrados los tres puntos que nos garantizan seguir en puestos Champions la próxima jornada, queda pensar únicamente en el Mirandés, que es un Segunda División ante el que no cabe confianza alguna, ya que sigue siendo a partido único y, por tanto, fuera de casa. No será fácil, pero no estar en Cuartos de Final de la Copa del Rey sería un fracaso mayúsculo.

 

Osasuna 1 – Sevilla FC 1. Si no puedes ganar, no pierdas

Buen punto el conseguido por el Sevilla en un campo dificilísimo, donde el público aprieta mucho y los jugadores locales siempre juegan con la máxima intensidad.

La primera parte del Sevilla no fue nada buena. A pesar de que se adelantó en el marcador con un buen gol de Munir, poco más hizo el Sevilla para aumentar distancias. En la única ocasión que tuvo, se anuló el gol a Chicharito por un fuera de juego de centímetros. Y cuando parecía que se iba a llegar al descanso con la victoria mínima, llegó el empate en una buena jugada entre Adrián y Chimy Ávila. Me dio la impresión de que Vaclík pudo hacer más en el gol. Aunque el disparo del argentino era muy fuerte, no era colocado.

En la segunda parte, el Sevilla salió a por el partido. Parecía que nos íbamos a adelantar de nuevo, por un penalti sobre Chicharito, pero Estrada Fernández rectificó tras ver la jugada por el monitor del VAR. Chicharito también falló un mano a mano contra Juan Pérez, tras un extraordinario pase de Banega. Para nuestra desgracia, el guardameta local hizo dos o tres paradas de bastante mérito.

La última media hora la jugó el Sevilla en superioridad numérica. Por fin. Llevamos varios partidos consecutivos donde el árbitro perdona la segunda amarilla a jugadores rivales, y ya era hora.

A partir de aquí, fue un asedio del Sevilla al área local, y el Osasuna se defendía como podía. Cuando más cerca estuvimos de la victoria fue cuando el palo rechazó el disparo de Dabbur y el Mudo no pudo cazar el rechace.

Sin embargo, el Sevilla también corrió bastantes riesgos. No me gustaba nada que Carriço tuviera que vérselas con el rapidísimo Ávila, con la defensa tan adelantada, pero en la única ocasión que pudo escaparse al contragolpe, el portugués le ganó la partida. Y menos mal, porque se podría haber quedado solo ante Vaclík.

El Sevilla controló bastante bien al Osasuna, no dando pie a que pudieran marcar el segundo a la contra, o a balón parado, y no concedió ningún córner ni hizo faltas tontas.

Puede pensarse que el Sevilla debió ganar el partido, porque tuvo más ocasiones que el Osasuna. Pero también es cierto que los rojillos, aunque sólo tuvieron tres, fueron muy claras. En los primeros minutos, Ávila cabeceó al larguero. Después este mismo jugador marcó el gol. Y por último, en un error de Koundé, que dejó botar el balón, pasándole por encima, Rubén García remató de nuevo al palo.

No sé si es justo o no el resultado, pero es lo que hay. Lo importante es que se puntuó en uno de los estadios más complicados, que sigue sin conocerse la derrota desde hace mucho tiempo, y que estamos en tercera posición, sacándole cinco puntos de ventaja a nuestros más directos rivales: un Atlético de Madrid que ha perdido bastante poderío y un Valencia que parece que se ha espabilado definitivamente. Es poca cosa, porque quedan aún sesenta y seis puntos por disputar, pero bienvenidos sean esos puntos.

Los triunfadores de hoy creo que han sido Ever Banega, que ha hecho un partidazo y Dabbur, que ha aprovechado los pocos minutos que le ha dado Lopetegui. Tengo ganas de ver una delantera formada por Munir, Dabbur y Ocampos, porque creo que con ellos tres se nos acabarían los problemas con el gol. Pero mientras Lopetegui siga contando con Nolito y De Jong, lo tenemos crudo. Chicharito hoy ha estado regular. Lo hizo muy bien en el gol anulado, incordió siempre, luchó lo indecible, pero también falló una ocasión de gol clarísima.

Jesús Navas sigue sin estar bien. No sé si hace bien Lopetegui en forzarlo, sin estar al cien por cien físicamente. Quizás debería dar alguna oportunidad a Pozo, porque Navas no ha desbordado por su banda casi nunca.

El próximo partido será ante el Villarreal, en el Ramón Sánchez Pizjuán. A pesar de que les llevemos a los amarillos doce puntos de ventaja, no me fio de ellos ni un pelo. Seguro que estarán luchando, como mínimo, por entrar en Europa.

 

 

Sevilla FC 1 – Leganés 0. Tres puntos más, a pesar de Lopetegui

Esperaba un partido muy difícil en la mañana de hoy. Sabía que se iban a notar las bajas de Fernando y Ocampos, porque son dos jugadores que marcan diferencias. También sabía que el Leganés iba a, como se suele decir, poner el autobús y a perder tiempo al máximo. Pero lo que no me esperaba, de ninguna de las maneras era la segunda parte que hizo el Sevilla.

Porque la primera siguió el guión previsto: Cuéllar, por delante de él, cinco defensas, cuatro centrocampistas y arriba En-Nesyri, para intentar cazar algún balón, aprovechando su velocidad. El Sevilla, mientras tanto, armado de paciencia, intentando no cometer fallos en la salida de balón, y moviendo el balón con mucha lentitud, lo que hacía que tuviera muy pocas ocasiones, y, además, todas erradas.

En la segunda parte, yo esperaba una continuidad de la primera, pero ni mucho menos fue así. En los primeros minutos pudimos contemplar una jugada desastrosa que no acabó en el “gol tonto de la jornada” de puro milagro. Porque Vaclík se encontró el balón tras un rebote.

Poco después, En-Nesyri estuvo a punto de hacer un golazo de tijera, que salió rozando el poste. Ahí ya el descontento de la grada era manifiesto, y con toda la razón del mundo. Porque lo que no perdona, ni perdonará nunca, la grada de Nervión es la indolencia. Y parecía que los jugadores habían salido del túnel de vestuarios completamente desganados.

El Sevilla estaba KO y empecé a temer lo peor, porque el Leganés ya se dio cuenta de que podía marcar un gol perfectamente y, por tanto, comprar muchas papeletas para puntuar . Menos mal que el Sevilla abrió el marcador. Fue un centro al área rematado por Koundé. Cuéllar, estorbado por un defensa propio rechazó el balón con dificultad, pero lo dejó perfecto para que Diego Carlos rematara a placer. Ya lo único que le faltaba al brasileño es que también hiciera goles. Y encima un gol que vale tres puntos.

Pero quedaba casi media hora y el Sevilla seguía con dificultades para crear ocasiones y, por supuesto, finalizarlas. Con Nolito y De Jong en punta, difícilmente vamos a ganar partidos con claridad, porque ambos necesitan muchas ocasiones de gol y muchos minutos para marcar. Por eso Lopetegui cada día me desespera más: por su obstinación en dar la titularidad a estos dos jugadores, cuando, en mi opinión, aportarían más velocidad, desborde y gol todos los demás delanteros o extremos de la plantilla. Es decir, Munir, Dabbur, Chicharito, y hasta los canteranos Bryan Gil y Pozo, que cuentan más bien poco –aunque no tanto como Dabbur, que ni fue convocado– para el técnico.

Pero ya el colmo ha sido cuando Lopetegui, cuando por fin retira a De Jong, deja estupefecta a la grada cuando lo hace para dar entrada a Sergi Gómez. Es decir, ganando el partido, en lugar de ir a por el segundo para sentenciarlo, lo que hace es cederle al Leganés el centro del campo y permitirle que bombardee el área. Y no nos empataron de milagro. Porque, además, el juego del Leganés es ese: en cuanto tienen ocasión, la ponen en el área, ya que tienen buenos centradores y jugadores que van bien por alto, como En-Nesyri o Carrillo.

Verdaderamente, yo esperaba un final bien distinto: con el Sevilla tocando el balón y mandando en el partido, y, de ninguna de las maneras, un Sevilla atrincherado atrás y, prácticamente, renunciando al ataque tras retirar a su único delantero. Y además, haciéndolo ante el equipo que es merecido colista, pues sólo ha sido capaz de ganar seis puntos de los cuarenta y cinco que han disputado hasta ahora.

Lo bueno es que al final nos llevamos los tres puntos, y cuando se gana todo se da por bueno. Lo malo es que si Lopetegui sigue jugando a la ruleta rusa con esos planteamientos tan cobardes y arriesgados, alguna vez saldrá mal. Y entonces le lloverán críticas por todos lados. Pero por ahora, le está saliendo todo muy bien, hasta el punto de que estamos terceros, en plaza Champions. Y eso también hay que valorarlo y celebrarlo, a pesar de que algunas veces las decisiones de Lopetegui parece que las ha tomado el entrenador rival.