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Las notas finales de la temporada del Sevilla FC. Del deficiente al notable

Aún queda una jornada, pero la séptima posición es inamovible. Por fin, se acabó esta temporada que se me ha hecho eterna.

Ha sido una temporada atípica, a la cual temía desde pretemporada, pues era la primera que afrontábamos sin Monchi. También tuvimos un mes de julio bastante convulso, con el numerito de Vitolo y el Atlético de Madrid, y con Las Palmas como cooperador necesario. Aún cuesta creer lo bajo que cayó Vitolo, que fue capaz de engañar a un club que se portó maravillosamente con él en los malos momentos, e incluso a su amigo Nico Pareja,  y todo por el vil metal. Mucho vil metal, eso sí.

También nos hemos encontrado muchos inconvenientes, algunos de ellos fruto de una pésima planificación deportiva, como ha sido, por ejemplo, el poco rendimiento del fichaje estrella (Muriel), lo que ha llevado a una cifra de goles a favor realmente bajo; los fichajes de dos entrenadores que no han sido capaces de sacar un mínimo rendimiento a la plantilla (Berizzo y Montella) y las lesiones de dos de los centrales (Carriço y Pareja), aunque esto, visto los antecedentes, era más que previsible. Tampoco ha ayudado la poca profesionalidad de Nzonzi, uno de nuestros mejores jugadores, que ha sacado los pies del tiesto en varias ocasiones. En resumen, ha sido una temporada realmente complicada, que bien podría haber acabado en un auténtico desastre, tanto económico como deportivo.

Si analizamos las tres competiciones por separado, las notas difieren bastante:

En la Copa del Rey, yo pondría un bien. Habría sido de notable de no haber sido por el pobre partido de la final. No obstante, considero casi como único culpable a Montella, quien, a mi modo de ver, hizo un planteamiento de locos. A nadie, en su sano juicio, se le ocurre jugar contra el que probablemente sea el equipo más técnico del mundo, con Messi incluido, con la defensa en el centro del campo. Fue dejar el partido en bandeja al Barcelona. Verdaderamente, así había poco que hacer, y, quizá, pocos goles nos cayeron. Sin embargo, fue bastante meritorio ganarle los dos partidos al Atlético de Madrid, equipo que encaja poquísimos goles.

En la Champions League sí que le pongo el notable, ya que se pasó una difícil previa ante el Istanbul Basaksehir, que nos puso en apuros, ya que se trataba de un buen equipo, con jugadores de nivel. De hecho, está luchando por el título de Liga con los dos grandes de Turquía. Después se consiguió la clasificación como segundos de grupo, en pugna con el Spartak de Moscú. Y, finalmente se logró la hazaña de eliminar al siempre potente Manchester United. Nos eliminó el Bayern de Munich, en una eliminatoria donde ofrecimos guerra al gigante alemán y donde no nos sonrió la fortuna, con dos goles en propia meta en la ida y un tiro al larguero en la vuelta. Pero no hay que olvidar que hacía más de sesenta años que no se llegaba a Cuartos de Final de la máxima competición europea.

Es en la Liga donde no hemos dado la talla. Hemos estado dando tumbos, otorgando una clara prioridad a la Champions League y a la Copa del Rey. Hemos recibido goleadas escandalosas, y aunque algunas de ellas pueden considerarse anecdóticas, porque fueron partidos donde se tuvieron más ocasiones que el rival, como contra el Spartak de Moscú y Betis –pero si tú tienes nula efectividad y el rival las cuela todas…–, otras fueron realmente bochornosas, como las que se tuvieron contra el Real Madrid, Celta de Vigo o Eibar. Por haber conseguido la séptima plaza a última hora es por lo que mi nota es la de “Deficiente”. Habría sido de “Muy Deficiente” de habernos quedado fuera de Europa, lo cual habría sido un desastre a todos los niveles.

Haciendo una nota media, daría un aprobado raspón, por los pelos.

Menos mal que ya toca despedirse de la temporada en el próximo partido, contra el Alavés, pero hubo momentos donde miré las posiciones de descenso, sobre todo cuando veía al equipo de Berizzo totalmente perdido, dando la impresión de que era poco menos que imposible ganar un partido. Y eso es algo que también ha ocurrido con Montella, aunque ya teníamos puntos suficientes como para no mirar para abajo, excepto a última hora, cuando se puso en serio peligro la clasificación europea.

Hay muchísimo que corregir para la próxima temporada y muchísimo que hacer. Lo más prioritario es fichar al Director Deportivo y empezar a confeccionar la nueva plantilla inmediatamente. Porque empezamos a competir ya mismo, y no hay tiempo que perder.

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Que no nos distraiga el Bayern. El partido más importante es contra el Celta

A principios de temporada, cualquier sevillista habría supuesto que a estas alturas, en la jornada 30, estaríamos luchando por los puestos Champions junto con el Atlético de Madrid y otro equipo más, que este año ha resultado ser el Valencia, pero que bien podría haber sido el Villarreal. Sin embargo, estamos en séptima posición, y si perdemos en Vigo, podríamos bajar a la octava y salir de los puestos que dan derecho a jugar en Europa la próxima temporada.

Es decir, que estamos en la recta final de la temporada, con un calendario que no es nada fácil, y, por tanto, si no nos empleamos a fondo, podemos acabar con un estrepitoso  fracaso en Liga, como aquella temporada con Monchi, que finalizamos en novena posición pero que después, por fortuna, acabamos jugando, y ganando, la Europa League al no cumplir el Málaga el Fair Play financiero.

Así pues, no quiero ni pensar que la próxima temporada no estemos entre los mejores equipos de Europa. Después de años de crecimiento sostenido, a todos los niveles, eso supondría un importante paso atrás, aparte de las molestias por el horario, pues seguro que nuestro “amigo” Tebas nos condenaría a jugar un lunes sí y otro también.

Leo la prensa y no estoy seguro de que tanto Montella como los jugadores sean conscientes de lo que nos jugamos en Vigo. Algunos aún están hablando de que la remontada en Munich es posible, y se habla de rotaciones para el partido de mañana.

Y yo no salgo de mi asombro. En mi opinión, mañana hay que ir con los mejores y, sobre todo, con los que estén al cien por cien, con el fin de conseguir tres puntos que nos distancien de los perseguidores y nos meta en la pelea por el quinto puesto, que debe ser ahora nuestro principal objetivo. Porque tampoco tengo muy claro de que se sea consciente de que, en el caso de morder el polvo en Vigo, metemos al Celta de lleno en la pelea por Europa. Tendríamos  otro rival directo, y quién sabe si con el goal average en contra.

Ganar en Munich es un sueño de jugadores y afición, pero hay que ser realistas. Y la realidad es que hacerlo por dos goles de diferencia sería un auténtico milagro. No sólo porque a nosotros nos cuesta un mundo hacer goles, sino porque enfrente tendremos, como vimos el martes, a un auténtico equipazo, que no tiene nada que ver con el Manchester United. El Bayern es mucho mejor técnicamente, rara vez entregan mal el balón, cuentan con uno de los mejores delanteros del mundo, están imbatidos en su estadio, y van a ganar de calle su liga. Tácticamente también vimos que se desenvuelven con maestría: perfectamente posicionados sobre el tapete, combinan con rapidez, se repliegan en segundos cuando pierden el balón, presionan bien, cortando con eficacia las posibles líneas de pase… Intachables en todo.

Me parece muy bien que la plantilla piense que es posible la remontada, pero lo primero es lo primero. Y es ganar al Celta mañana. Estoy harto de esta temporada en Liga, que para mí está siendo muy decepcionante, con una pésima planificación deportiva y con muchas goleadas y derrotas ante equipos, en muchos casos, de bastante inferior nivel: Alavés, Leganés, Betis, Spartak de Moscú, R. Madrid, Valencia, R. Sociedad, Eibar… Estoy tan harto que, a día de hoy, hasta firmaría quedar en esta séptima plaza que ocupamos. Si así fuera, teniendo en cuenta los bandazos que llevamos dando desde agosto y el buen papel que estamos haciendo en la Champions y en la Copa del Rey, me parecería una temporada de notable. Y obviamente, si ganamos la Copa del Rey, que igualmente es un objetivo de máxima dificultad, de sobresaliente.

Sevilla FC 1 – Bayern 2. Eliminatoria sentenciada

Me gustaría pensar que aún tenemos posibilidades de eliminar al Bayern, pero después de lo que vi ayer, me parecería un auténtico milagro vencer, por más de un gol de diferencia, al Bayern de Munich, y en su propio estadio, donde aún no han mordido el polvo.

Y lo que vi ayer fue a un verdadero equipazo, y me refiero a nivel físico, técnico y táctico. El Bayern es un equipo que lo tiene todo: jugadores de mucha calidad –cualquiera, hasta los defensas, te dan un pase de treinta metros–, con fortaleza física, y juegan de memoria. Para tener una idea del nivel del equipo alemán, no hay más que ver los cambios que hicieron, donde el sustituto parecía mejor que el sustituido.

El Sevilla no hizo un mal partido, y prueba de ello fue que el equipo alemán tampoco es que pusiera en graves apuros a David Soria, excepto en un par de intervenciones donde tuvo que emplearse a fondo. En los goles, ambos en propia puerta, no tuvo nada que hacer. Me gustó su partido, aunque creo que, al igual que Sergio Rico, tampoco tiene nivel para ser titular en un club que aspire a lo máximo; esto es, Champions League y ganar títulos.

A mi modo de ver, el partido tuvo varias claves:

1º.- La sempiterna falta de contundencia del Sevilla en ataque. Lo que falló ayer Sarabia, con toda la portería para él, no se puede fallar nunca. Aunque después si logró marcar en una situación más complicada. También hubo varias contras muy claras que se desaprovecharon.

2º.- La lesión de Vidal, pues creo que con James mejoró mucho ofensivamente el Bayern.

3º.- El gol del empate fue un verdadero mazazo, produciéndose además de una forma desgraciada, y a pocos minutos de habernos adelantado en el marcador. Y por supuesto, lo mismo ocurrió con el otro gol en propia puerta, de Escudero.

4º.- La falta de reacción de Montella. Como siempre, hizo los cambios muy tarde, demasiado quizás, y además, sólo hizo dos. Es algo que no entiendo.  Montella tiene a muchos jugadores que hace pocos días han hecho un gran esfuerzo contra el Barcelona, ve que el rival tiene el control del  partido, y a pesar de ello, no mueve un dedo para refrescar al equipo e intentar revertir la situación. La grada incluso llegó a pedirle a gritos que hiciera los cambios.

5º.- La ausencia de Banega. Estoy seguro de que con Banega en el campo, el partido habría sido muy distinto, porque su sustituto,  Pizarro, no le llega ni a la suela del zapato. Me habría gustado ver ayer a Roque Mesa, pero, por lo que sea –no sé si justa o injustamente—Montella le tiene sentenciado. El Roque Mesa que jugó en Las Palmas era un excelente recuperador de balones y también lo distribuía bien, y eso era exactamente lo que necesitábamos.

También me gustaría ver jugar a Muriel y Ben Yedder juntos, ya sea porque Muriel ocupe la posición de Franco Vázquez o la de Correa. Tendré que seguir esperando.

El resultado final deja muy pocas, casi nulas, opciones para la vuelta. Por tanto, aunque iría con todo a Munich, la prioridad debe ser la Liga. Hay que amarrar, como sea, una plaza europea para la temporada que viene. Este Sevilla no puede permitirse el lujo de no estar en Europa.

Sevilla FC 2 – Barcelona 2. Perdonamos lo imperdonable y, por tanto, hay que dar el punto como bueno

No se puede perdonar más que el Sevilla en la noche de hoy. Las falló de todos los colores y pudo conseguir el 3-0 en multitud de ocasiones. Creo que si hubiera estado Ben Yedder en el once, se habría hinchado de hacer goles. Nunca lo sabremos. Estaba Muriel, que a pesar de su gol, ha vuelto a demostrar, una vez más, que no es un delantero de los caros.

A cada ocasión perdida, no se podía evitar pensar que el partido se perdía, sobre todo cuando ya estaba Messi en el césped. Con él, el Barcelona era otro equipo totalmente distinto. Como lo sería cualquier otro equipo con él en sus filas.

El Sevilla no supo gestionar la ventaja del 2-0. Eché en falta más experiencia, más malicia, menos ingenuidad a la hora de mantener más el balón o sentenciar en alguna contra. Y el Barcelona no perdonó. Claro que no. O igual sí, porque también pudo ganar el partido. Algo que habría sido muy injusto, pero perfectamente posible cuando se tiene enfrente a Messi, Luís Suárez, Coutinho, Iniesta…

No entendí que Montella diera minutos a Nolito. Con dos goles de ventaja, en mi opinión, era necesario un jugador más defensivo. Diría que cualquiera antes que Nolito. Y Roque Mesa, un gran recuperador de balones, sin convocar. Son cosas que se me escapan.

Mercado nos pudo poner el partido imposible, pues con una amarilla hizo una dura entrada por detrás y pudo ver la segunda. Menos mal que el árbitro se la perdonó y Montella agradeció el favor sustituyéndolo al descanso.

Gran partido de todo el equipo, en especial de Mudo Vázquez, Nzonzi y Navas, que esperemos que su lesión no tenga importancia, porque ahora mismo es un jugador muy importante.

La única nota discordante la puso Sergio Rico, con dos errores gravísimos. El primero, con 0-0, despejó mal, hacia Iniesta, quien falló a puerta vacía. El segundo fallo también fue importante, al atajar un balón, que se le escapó, y que no acabó en gol de puro milagro. No está haciendo, desde luego, una buena temporada Sergio Rico.

El derroche físico del equipo ha sido impresionante y digno de elogio. Quizás por eso también se han ido dos puntos, porque muchos jugadores acabaron exhaustos.

El Sevilla pudo con el Barcelona, haciendo un fútbol de categoría, pero no pudo con Messi, sin duda, el mejor jugador del mundo. La incógnita es saber si también es el mejor de la historia.

El punto sabe a muy poco, casi a derrota, pero ahora sólo queda recuperarse y pensar únicamente en el Bayern de Munich, que hoy se ha entretenido hacerle un 6-0 al Dormund.

France Football se hace eco de la delicada situación de Ben Yedder en el Sevilla

Esta mañana ha publicado France Football el siguiente artículo:

 

Sevilla: Wissam Ben Yedder está en una situación delicada en Andalucía

Excelente durante la primera mitad de la temporada, Wissam Ben Yedder estuvo incluso cerca de la Selección Francesa en 2017. Pero no parece tener la confianza de Vincenzo Montella, quien llegó al club en diciembre pasado, y ve disminuir sus escasas posibilidades de volar a Rusia considerablemente.

Con un tiempo de juego reducido en las últimas semanas, no es momento de fiesta para Wissam Ben Yedder. Hubo un momento en que todo iba bien para el delantero de 27 años en Andalucía. Aunque sólo jugó ante el Atlético de Madrid y el Barcelona, y estuvo en el banquillo ante el Real Madrid, en la primera mitad de la temporada, logró anotar 5 goles en 12 apariciones en La Liga. Sobre todo, Ben Yedder brilló en la más prestigiosa de las competiciones, la Champions League, anotando 6 goles en la fase de grupos. Con un hat-trick ante el Maribor y un doblete ante el Liverpool en el espectacular empate  (3-3) de noviembre pasado, en el Ramón Sánchez Pizjuán. Ese rendimiento fue posible gracias a la confianza otorgada por su ex entrenador, Eduardo Berizzo, quien lo hizo titular en la delantera en todos los partidos de la Champions League.

Se pensaba entonces que el ex del Toulouse había elegido bien su año, con la Copa del Mundo de Rusia el próximo junio. Sus actuaciones incluso le abrieron la puerta de la Selección Francesa, siendo preseleccionado por Didier Deschamps el pasado septiembre. No fue suficiente, sin embargo, para aparecer en la lista del entrenador. El ex internacional con las inferiores (3 convocatorias) no fue elegido para los partidos amistosos de octubre. En ese momento, sin embargo, no se habían enfriado sus esperanzas de jugar para los Blues, como dijo en el sitio web de la UEFA en noviembre de 2017: “Mi sueño es ir a la Selección Francesa, para jugar la Copa del Mundo, por supuesto.

El cambio de entrenador, un punto de inflexión.

Pero aunque las posibilidades del jugador de vestir la camiseta azul A siempre han sido muy escasas, la situación actual no parece ser de su agrado. Desde finales de 2017, un pequeño grano de arena ha llegado a cortar la dinámica del delantero, cuando Berizzo fue despedido y reemplazado por Vincenzo Montella en la dirección técnica del equipo. Un cambio de entrenador que, definitivamente, ha terminado con las posibilidades del principal interesado. Porque el técnico italiano parece haber decidido y confiar en Luis Muriel en punta, en detrimento del francés. Hay muchas rotaciones con el colombiano (Ben Yedder ha sido titular en 9 partidos de los 18, desde la llegada de Montella) en punta, con un 4-2-3-1. Pero el nativo de Sarcelles hierve de impaciencia. No jugó, para su sorpresa, un solo minuto de Octavos de Final, en el partido de ida de Champions League, contra el Manchester United, el 21 de febrero.

Un partido que el Sevilla no perdió (0-0), pero tras el cual Ben Yedder habló sobre su situación en las redes sociales: “Nunca pierdas la paciencia. Es la ultima llave que abre la puerta. #VamosMiSevilla”. La situación del francés tampoco ha escapado a la prensa española, que no se ha hecho de rogar para revelar su cláusula de rescisión – 30M de euros – al final de la ventana de transferencia, hace algunas semanas. Estadio de Deportivo incluso afirmó en febrero que el delantero había rechazado un contrato con el Beijing Guoan, quien finalmente puso su mira en Cédric Bakambu. Y como un problema nunca viene solo, no parece que la llegada de Sandro Ramírez, cedido en invierno, vaya a arreglar la situación del ex jugador del TFC. El delantero español fue incluso quien sustituyó a Muriel en los dos últimos e importantes partidos, en semifinales de la Copa del Rey y en Champions League. Mientras que la llegada de Montella parece haber sido el punto de inflexión de su temporada, Ben Yedder podría ser relegado a la tercera posición en la jerarquía de los delanteros del Sevilla. Si Montella no le da una oportunidad, el final de la temporada podría ser muy largo…

Hugo Girardot

Valencia y Manchester United en tres días. Los equipos grandes no priorizan

El calendario es caprichoso y ha querido que el Sevilla se juegue la temporada en dos partidos que sólo estarán separados por tres días. Primero recibiremos al Valencia y después visitaremos al Manchester. Los dos partidos son vitales porque hay mucho dinero y prestigio en juego, y, posiblemente, también buena parte de la planificación de la próxima temporada.

Parte de la afición piensa que el partido más importante es contra el Manchester, ya que de pasar, aparte de ganar muchos millones de euros, igualaríamos la mejor participación europea de la historia del club. La otra parte cree que el partido más importante es el del Valencia, ya que el objetivo marcado por el club al inicio de la temporada era quedar entre los cuatro primeros. En mi opinión, no hay un partido que sea más importante que el otro, ya que en los dos nos jugamos muchísimo. Por tanto, en esta ocasión, más que nunca, hay que recordar a Joaquín Caparrós con su “partido a partido”.

Otro objetivo del club, éste a largo plazo, es tener un crecimiento sostenido, tanto en lo deportivo como en lo económico, y para ello es fundamental la clasificación para la Champions, lo que nos permitiría además que el Sevilla FC siguiera siendo considerado, por parte de los jugadores, como uno de los mejores destinos posibles. No hay que olvidar que muchos jugadores, en caso de duda, aunque influyan muchos factores –campeonato, dinero, país…– siempre se decantarán por un equipo Champions.

Si queremos ser un equipo grande de verdad, de los que tienen muchísimos ingresos por publicidad, verdaderos plantillones y que, por tanto, están acostumbrados a ganar títulos y juegan Champions todos los años, no estaría mal que nos fijáramos en lo que hacen, por ejemplo, Madrid o Barcelona. A ellos, con la Liga en juego, no se les ocurriría priorizar entre partidos importantes de Champions y Liga. Esta temporada es atípica, porque el Madrid ha quedado sin posibilidades en Liga, desde hace mucho tiempo, y sí ha priorizado, descaradamente, la Champions. Pero ¿acaso el Barcelona reserva a Messi, Luis Suárez o a Piqué? Si están bien, lo juegan absolutamente todo. Y rara vez se lesionan. Para ellos no existe cansancio. Son jugadores de los llamados top, de primer nivel. Están acostumbrados a jugar cada tres días.

A mi modo de ver, el Sevilla debería hacer lo mismo. Debe acostumbrarse a tratar con la misma importancia un partido de Liga y un partido de Champions. Posiblemente, por priorizar la Champions, como hizo Berizzo, con rotaciones salvajes, hemos estado dando bandazos en Liga durante buena parte de la temporada, teniendo, a día de hoy, bastante complicado quedar entre los cuatro primeros. Porque no nos engañemos. Aunque consigamos ganar al Valencia, seguirá estando difícil arrebatarles la cuarta plaza, pues seguirán estando a cinco puntos más el goalaverage. Pero debemos tener claro que, mientras queden puntos, hay que intentarlo, por muy difícil que parezca. En los finales de Liga suele haber muchas sorpresas, pues todo los equipos se juegan mucho. Se juega al límite, hay lesiones… Y el Sevilla tiene que estar ahí, al acecho, echándole el aliento en el cogote al Valencia.

Este sábado se nos presenta una oportunidad magnífica para acortar distancias con ellos, y no podemos dejarla escapar. Un empate o una victoria del Valencia nos alejaría definitivamente del objetivo Champions. Una vez que pase este partido, entonces será el momento para pensar en el Manchester. Pero no antes, porque lo único que conseguiremos es afrontar el partido más ilusionante de la temporada con una derrota previa, y ésa no es la mejor manera de encarar un partido de tanta importancia.

Por tanto, yo apostaría, sin ninguna duda, por alinear a los mejores el sábado –siempre que estén al cien por cien, evidentemente—, y después Dios dirá.

Hay que estar en Champions la próxima temporada. En esa competición es donde están los mejores jugadores y los mejores clubes. En esa competición es donde tiene que estar el Sevilla FC.

Málaga 0 – Sevilla FC 1. Victoria sufrida, pero que debió ser muy holgada

Buen partido del Sevilla, sobre todo en defensa, ya que controló en todo momento el partido, siendo incapaz el Málaga de crear ocasiones de gol. De hecho, Sergio Rico no tuvo que intervenir, excepto en algún que otro balón colgado al área.

El partido se puso de cara muy pronto, ya que en el minuto 15 llegó el único gol, tras una bonita jugada. Magnífico pase de Nolito, por encima de la defensa, y perfecto remate de Correa, a bote pronto, cruzado, y ajustado al poste.

A partir de aquí, el guión empezó a repetirse: el Málaga quería pero no podía, y el Sevilla juntó líneas, con el objetivo de que los de la Costa del Sol, un equipo falto de técnica, le diera oportunidades para sentenciar a la contra, pero, como suele ser habitual, nuestros jugadores no estuvieron muy afortunados de cara a gol.

En algunos momentos, eché en falta más determinación, por parte de nuestros jugadores, para ir a por el partido, porque daba la impresión de que, a poco que se lo propusiera, no tendría muchos problemas para dejar el partido sentenciado.

Lamentablemente, volvimos a sufrir un arbitraje horrible, con tres errores muy graves –obviando el ya repetitivo y mosqueante diferente criterio a la hora de mostrar las tarjetas amarillas–, que podrían haber convertido el partido en un paseo, con lo que no tendríamos que haber pasado las fatiguitas que pasamos para llevarnos los tres puntos. Fatiguitas, más que nada, por lo incierto del resultado, no porque el Málaga tuviera ocasiones de gol.

El primer error arbitral evitó que nos fuéramos con un 0-2 al descanso, ya que el asistente anuló un gol por fuera de juego de Ben Yedder, que no era. El segundo error, ya en la segunda parte, fue no señalar un penalti, por manos de Rosales, que tenía amarilla. Y el tercer y último error fue señalar un fuera de juego inexistente a Sandro, evitando que se quedaran dos jugadores sevillistas solos ante el portero. No era fuera de juego porque los diez jugadores del Málaga estaban en campo sevillista.

En cualquier caso, no hubo goleada porque a estos fallos arbitrales, hay que sumarles los que tuvimos arriba. Los más claros fueron en la recta final del partido, cuando Sarabia, casi en boca de gol, no llegó por muy poco a un buen centro de Vázquez, y cuando este mismo jugador, en el descuento, fue incapaz de batir a Roberto, cuando además tenía completamente solo, a su derecha, a Sarabia.

Hay que destacar el sensacional partido de los centrales, pues tanto Kjaer como Lenglet despejaron todo lo que le llegaron y tuvieron que lidiar con los peleones En-Nesyri e Ideye, que fueron unos verdaderos incordios. El Málaga sólo creaba peligro a balón parado, y no dudaban en central al área a la más mínima ocasión, quizás queriendo aprovechar la inseguridad que mostraba Sergio Rico, quien en más de una ocasión se quedó bajo palos cuando debió salir.

El único defensor que desentonó fue Layún, que no pudo frenar en ningún momento al veloz Rolán. En ataque estuvo algo mejor.

Agradezco al entrenador del Málaga que no alineara a Juanpi y a Borja Bastón, que me parecen dos de los jugadores de más calidad que tiene a su disposición.

Por fin debutó Arana. En mi opinión, hizo un buen partido, ya que no pasó ningún apuro por su banda. Apenas se incorporó al ataque, que se supone es su fuerte. Hay que darle tiempo a este jugador, no sólo por la edad, sino porque llega de una competición muy diferente.

Los tres puntos son importantísimos para clasificarnos para Europa, ya sea Europa League o Champions. Esta última competición, ahora se ve muy difícil, pero quizás dentro de unas jornadas el panorama puede cambiar por completo. Son las cuentas de la lechera, porque no son partidos fáciles, pero si ganamos los dos próximos encuentros en casa –Bilbao y Valencia–, y al Betis le da por hacernos el “favor” de ganar en Mestalla, la cuarta plaza quedaría a tiro de piedra.

Lo que está claro es que, mientras matemáticamente queden posibilidades, hay que intentarlo, por difícil que parezca.