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El Sevilla se quita un posible problema de en medio con la venta de Promes

Vaya por delante que el simple aficionado, como es mi caso, no conoce, ni conocerá, todos los entresijos de la venta de Quincy Promes al Ajax de Amsterdam, pero, a priori, la sensación que me da es que el Sevilla no ha querido desaprovechar la ocasión de deshacerse de un jugador que podía causar problemas y que, por otro lado, incrementaría de manera muy importante el poder adquisitivo para esta pretemporada, donde se espera una importantísima renovación de la plantilla.

En mi opinión, la clave del asunto está en que Promes se quería ir, quería jugar únicamente en el Ajax, y, además, según he leído, estaba incluso dispuesto a declararse en rebeldía. Si a esto le añadimos el hecho, importantísimo, de que no se trata de un jugador con vitola de titular indiscutible,  si no más bien al contrario, pues está claro que esto lo convertía en un firme candidato a salir del plantel.

En efecto, estamos hablando de un jugador que no ha contado con el favor ni de Machín, ni de Caparrós, y al que Munir le ha ganado la partida en muchas ocasiones, e incluso el jovencísimo canterano Bryan Gil. En su favor está el que no ha podido jugar en la posición en la que está acostumbrado y en la que más se pueden apreciar, en teoría, sus cualidades. Y también hay que agradecerle su buena predisposición a jugar incluso de lateral, cuando el equipo lo ha necesitado, y eso es algo a lo que muchos jugadores no están dispuestos a hacer, o lo hacen de mala gana.

Tras ver los primeros partidos de Promes con el Sevilla, pensé que nos habían “metido la bacalá”. Sin embargo, a mí no me gusta calificar a los jugadores a las primeras de cambio, sobre todo si son jóvenes y vienen del extranjero, pues no hay que olvidar que no son máquinas, sino personas, y que pueden necesitar un período de adaptación. Después de todo, cambian de vida, de país, en ocasiones dejan a su familia o parte de ella… En fin, infinidad de circunstancias que pueden afectar a su rendimiento. Por eso, prefiero esperar a su segunda temporada, para tener una opinión con más fundamento.

En el caso de Quincy Promes, es un jugador internacional con Holanda, relativamente joven — 27 años y, por tanto, con posibilidades de progresar– rápido, ambidiestro, con regate y con cierta facilidad tanto para asistir como para hacer goles. De hecho, sus números no han sido malos para lo poco que ha jugado, y principalmente en posiciones atrasadas: 3 goles y 6 asistencias. Sin embargo, no era un jugador determinante y, ni mucho menos, justificaba el fuerte desembolso que hizo el Sevilla, convirtiéndose en uno de los fichajes más caros de su historia, al pagar unos 20 millones de euros al Spartak de Moscú.

Una segunda temporada podía provocar o bien que se devaluara, si mantenía el nivel de esta primera, o bien que sobresaliera y el Sevilla diera el pelotazo, ya fuera aprovechándose de su rendimiento o traspasándolo por una cantidad importante, dado que su cláusula era de 150 millones de euros.

Al principio decía que la clave era que Promes se quería ir, pero hay una segunda clave: el dinerito fresco que deja su marcha. Porque parece ser que, de los algo más de 17 millones de euros que puede alcanzar su traspaso, una buena parte lo daría el Ajax al contado, y a eso hay que añadir la descomunal ficha que tenía, una de las más importantes de la plantilla. Es decir, que el Sevilla tenía comprometido un fortunón entre sueldo y traspaso, que ahora podrá invertir en nuevos jugadores. También he leído que el Sevilla se ha reservado un porcentaje de una futura venta, pero en ningún medio lo aclaran, ni dicen cuál es. También que el jugador ha perdonado algo de ficha. Y quién sabe si también han influido los pagos que aún le debe el Sevilla al Ajax por el traspaso de Wöeber. No me cabe duda de que, si se ha procedido al traspaso, es porque, en su conjunto, era una operación económicamente favorable.

Tal y como yo lo veo, Promes era una apuesta arriesgada. Era un jugador que no ha cumplido las expectativas, con sueldo de crack y que quería irse. Y el Sevilla ha decidido no arriesgar y recuperar toda o buena parte del dinero invertido. Ahora lo importante es reinvertir ese dinero en un jugador que sí sea determinante, que sí decida partidos, que sí dé un plus de calidad a la plantilla. Y para eso lo mejor es encomendarse a Monchi, que para eso es uno de los que más sabe de este tema.

Entiendo el desconcierto de buen parte de la afición, ya que Promes, en primer lugar no estaba colocado entre los jugadores con más posibilidades de ser transferido, y, en segundo lugar, su precio ha estado muy por debajo de lo esperado. Yo esperaba, al menos, lo invertido. Y puede que haya sido así, si verdaderamente se ha incluido un porcentaje de un futuro traspaso. Pero no es menos cierto que ya por cualquier mindundi te piden 15 millones de euros como mínimo, y que hay infinidad de equipos que pueden superar esa cantidad por un jugador internacional y de calidad. Ahí creo que, principalmente, radica la decepción del sevillismo con esta venta, pues, esos 15 millones saben a muy poco, sobre todo sabiendo que aún queda mucho mercado por delante y que el fichaje de Promes era una prioridad para el Ajax –que ahora nada en la abundancia económica– y para el jugador, con lo que quizás se les podría haber apretado un poquito más las tuercas.

At. Madrid 1 – Sevilla FC 1. Punto insuficiente tras una buena segunda parte

Hay que quedarse con la segunda parte del partido de hoy, porque la primera, como ha ocurrido demasiadas veces en esta temporada, ha sido para olvidar. Sin actitud y sin ambición no se consiguen los objetivos. Aparte de una falta de calidad tremenda, tanto en defensa como en el centro del campo — vaya el partidito de Roque Mesa–, que hacía impensable la victoria en el Wanda. El Atlético no es que hiciera gran cosa, porque jugaba con las chanclas puestas, pero en un contragolpe, muy mal defendido, se adelantó en el marcador. Me pareció absurdo que la defensa al completo reculara tanto y, encima, hasta dejaron tirar a Coke. Un desvío involuntario de Kjaer, que casi siempre sale en la foto, hizo el resto.

Sin embargo, en la segunda parte sí se notó un importante cambio, en todo, desde el pitido inicial. Se llegaba al área, se creaban ocasiones… Hasta que llegó el gol, de Sarabia, al aprovechar un buen pase de Mudo Vázquez.

El empate servía de poco, pues necesitábamos los tres puntos. Y el Sevilla lo intentó, pero Sarabia falló una de esas ocasiones que tienen que acabar en gol siempre. Se dispuso de varias ocasiones más, pero Oblak hizo de las suyas.

El Atlético también tuvo una oportunidad, por medio de Correa, para conseguir el 2-1, pero atajó el disparo Vaclík, que tuvo poco trabajo hoy.

El punto no sirve para mucho, porque nos jugaremos la sexta plaza en la última jornada, ante un rival directo. Sí nos puede servir para adelantar a Valencia o Getafe, en caso de victoria. Adelantar a los dos parece poco menos que imposible, porque además se enfrentan al Valladolid y Villarreal respectivamente, ambos sin nada en juego.

Podemos quedar entre el cuarto y el séptimo, aunque con más probabilidades para quedar sextos. Séptimos sería un desastre y significaría además cerrar la temporada con una nueva derrota. Despediremos una temporada donde el Sevilla se desinfló, hasta el punto de perder una plaza Champions que parecía asegurada. Por eso se acabará la temporada con la sensación de fracaso, aunque se gane al Athletic Club el sábado a las veinte horas. Si es que no cambian de nuevo el horario o incluso el día. Que en esta liga se puede esperar de todo.

La temporada del Sevilla FC, ¿un éxito o un fracaso?

Parece que hay algo de discrepancia entre la afición sevillista a la hora de valorar esta temporada, que aún no ha terminado pero que la victoria esta mañana del Getafe ante el débil Gerona deja, prácticamente, vista para sentencia. Salvo milagro, no alcanzaremos el cuarto puesto.

Es evidente que, en líneas generales, debe calificarse como fracaso. Desde mi punto de vista, no puede valorarse de otra forma, sobre todo teniendo en cuenta que a finales de diciembre, casi finalizada la primera vuelta, el Sevilla estaba asentado firmemente en la tercera o cuarta posición, sacando una ventaja considerable, de unos diez puntos, a sus más directos rivales. Es decir, por el rendimiento del equipo hasta entonces, tenía que ocurrir algo verdaderamente desastroso para que el Sevilla perdiera esos puestos de privilegio que dan derecho a jugar la máxima competición continental. Lo que no esperaba nadie es que ese desastre llegara. Fue cambiar el año y el Sevilla parecía otro. Lo que antes era solvencia y contundencia se había convertido en nulidad defensiva e incapacidad para ganar partidos. Los rivales, muchos de ellos, nos ganaban, prácticamente, sin hacer nada, sin apenas tener ocasiones, pero nuestro nivel de juego y nuestro lamentable sistema defensivo provocaba que los equipos de abajo, por muy poco que hicieran, se llevaran los tres puntos. Valga como muestra el partido que perdimos en Vigo, donde únicamente se limitaron a aprovechar un triple fallo defensivo al saque de un córner. Pues partidos como este hemos tenido a montones, hasta el punto de que al Sevilla se le calificaba como “el resucitador”.

Por tanto, nadie se debe escandalizar ni sorprender porque al final no vayamos a la Champions. Aún se puede, pero tenemos que ganar los dos partidos que nos quedan y esperar a que el Getafe la pifie. Pero siendo realistas, sería una sorpresa, una agradable sorpresa, que esto sucediera.

También hay quien critica o ve mal que ahora mismo el principal favorito para la cuarta plaza sea el Getafe. Según ellos, no es un equipo con calidad o poderío para ese premio tan grande. Pues señores, para mí el Getafe es un equipo que defiende muy bien –fundamental para lograr objetivos–, que se harta de correr desde el minuto uno hasta el noventa y tantos, y que tiene una delantera con gol. No son superestrellas, no han costado 60 millones de euros, pero hacen goles, que es lo único que cuenta.

Creo que la planificación no ha sido acertada, principalmente porque una vez más no se ha logrado formar una defensa fuerte –menos mal que Carriço, nuestro mejor central, ha jugado muchos partidos–. Tampoco hemos tenido suerte con las lesiones, ya que hemos tenido muchísimas lesiones óseas, de larga duración. Y ha sido una temporada larguísima, donde hemos tenido que jugar tres eliminatorias previas para jugar la Europa League. Eso si fue un éxito, ya que hubo equipos de primer nivel que cayeron en las previas y no pasaron a la fase de grupos.

En esta Europa League, por supuesto, también hay que hablar de fracaso. No nos puede eliminar un equipo tan inferior como el Slavia de Praga. Aunque también es cierto que, de no haber tenido que sufrir graves errores arbitrales –lástima que no haya VAR en la Europa League–, tanto en el partido de ida como en el de vuelta, que afectaron al marcador, nos habríamos clasificado sin problemas. Pero aún así, a conjuntos como el Slavia, sencillamente, hay que pasarles por encima. Por cierto, en Liga también tengo la impresión, como todos los años, de que hemos sido maltratados por los árbitros. Pero este año, al implantarse el VAR, ya me da que pensar que esto no tiene remedio. Y es que el VAR jamás cambiará a un mal árbitro en uno bueno. Es una buena herramienta que en España se utiliza para beneficiar a los de siempre y, por lo que se ve, también para perjudicar al Sevilla en caso de duda.

Y en la Copa del Rey, el fracaso estuvo en no saber competir en el Camp Nou. Hasta entonces, se había hecho un buen campeonato, ganando 2-0 al Barcelona en la ida, pero el Sevilla dio la sensación de no saltar mentalizado ante los azulgrana. Volvió a influir el arbitraje, porque el Barcelona abrió el marcador con un penalti que en realidad fue una patada al suelo de Messi. Pero fue más decisivo aún las claras ocasiones de gol que falló el Sevilla, penalti de Banega incluido. Y el Barcelona fue a lo suyo. Tienen tanta calidad que es fácil que goleen, sobre todo si juega el que es, sin duda, el mejor jugador del mundo. El todopoderoso Liverpool se llevó un 3-0 hace unos días, y eso que los reds  hicieron un buen partido.

En resumen, sí, ha sido un fracaso, en las tres competiciones, pero mal haríamos si fuéramos incapaces de valorar el que el Sevilla FC, una temporada más, se haya clasificado para jugar en Europa la próxima temporada. Porque, a decir verdad, dado el nivel tan paupérrimo que hemos ofrecido en muchos partidos, en demasiados partidos, he llegado a considerar como una seria posibilidad el quedarse fuera de los puestos europeos. Y eso sí que habría sido un FRACASO. Con mayúsculas.

 

Sevilla FC 3 – Betis 2. El Sevilla se llevó un derbi a la antigua

A mí particularmente me gustaban más los derbis más recientes, donde el Betis se presentaba en el templo sevillista con un equipo plagado de medianías, y donde la duda era si íbamos a ganar por cuatro o por cinco goles de diferencia. No fue el caso de ayer, donde los que reniegan de Sevilla plantaron sobre el césped un ramillete de buenos jugadores, donde destacan en el centro del campo. En esa zona tienen a jugadores de primerísimo nivel, como Guardado (aunque ya tenga una edad), Canales y, sobre todo, Lo Celso, que es un jugadorazo como la copa de un pino, y que no me explico ni por qué no jugaba en el PSG, ni por qué lo ha dejado salir con opción de compra.

Fue una lástima que Gonalons estuviera lesionado, porque, si no, creo que el Sevilla se habría impuesto con más solvencia y no habría sido un derbi tan disputado. Eché mucho de menos la verticalidad y visión de juego del francés. El Sevilla tuvo problemas para crear juego, debido a la presión tan adelantada del Betis, y, posiblemente, con Gonalons sobre el césped, habría sido más fácil bularla.

Fue  muy importante adelantarse en el marcador, como ocurre en todos los partidos, pero más aún lo es en un derbi. Fue una pena que Ben Yedder fallara una ocasión clarísima de gol, que habría supuesto el 2-0, cuando lo tenía todo a su favor, tras pase genial del Mudo Vázquez. El empate llegó en una jugada muy mal defendida y sentó como un jarro de agua fría, pero el Sevilla supo sobreponerse con dos buenos goles. Espectacular el 3-1, de extraordinario disparo de Mudo Vázquez.

El lógico miedo en el cuerpo llegó cuando acortó distancias Tello, de otro espectacular trallazo. No entiendo cómo este jugador no es titular, cuando yo creo que es el mejor delantero que tiene el Betis, pero Setién sabrá.

El Sevilla no estuvo bien en defensa, teniendo que realizar Vaclík varias intervenciones de mérito. Tenía dudas de si era acertado poner al checo de titular, dado que Soriano lo estaba haciendo muy bien, pero hizo un gran partido.

El arbitraje de Hernández Hernández no me gustó absolutamente nada, y, por lo visto, tampoco agradó en la otra acera.

Lo mejor del Sevilla fue su efectividad, con un alto porcentaje de acierto de cara a gol.

El ambiente fue sensacional, con un bonito tifo realizado por los Biris. Sin duda se dio una gran imagen de cara al exterior, pues el derbi se retransmitió a 183 países. Nunca un derbi Sevilla-Betis había tenido tanta difusión, nunca antes tanta gente se había enterado de quién manda en Sevilla. Y fue un gran derbi, un muy buen partido por ambos conjuntos.

La victoria fue importantísima. No ya por el gustazo de ganar el Betis, sino porque dejamos a un posible rival por las plazas europeas a nueve puntos y metemos presión al Getafe y Valencia, que son nuestros más fuertes rivales por la ansiada y valiosa cuarta plaza.

Sevilla FC 0 – Valencia 1. Como siempre, el rival nos ganó con muy poco

El peor día para perder, el peor día para hacer un pésimo partido, el peor día para hacer un penalti estúpido que a la postre nos costó el partido.

El Valencia, como nos ha pasado en muchas ocasiones esta temporada, nos ganó con lo mínimo. Simplemente, se limitó a transformar el absurdo penalti cometido por Banega. Y sólo tuvo una ocasión más, donde Gameiro estrelló su disparo en el larguero. Por lo demás, Javi Díaz fue otro espectador más.

El Sevilla no hizo un buen partido. En la primera parte, salvo el arreón inicial, perdió el control del centro del campo por completo. En la segunda, tuvo varias ocasiones claras para empatar, pero hoy no era el día de nuestros jugadores ofensivos. En general, el partido de la mayoría de los jugadores fue muy discreto. En mi opinión, sólo se salvan Navas y Promes. Ben Yedder estuvo desconocido.

No me gustaron algunos cambios. Por ejemplo, no entendí que sustituyera a Promes, a no ser que tuviera molestias, ni tampoco la entrada de Mudo Vázquez, que está en una notable baja forma.

Para colmo, el arbitraje de González González, como suele ser habitual fue desastroso. Ni siquiera acertó al calcular el tiempo añadido, pues hubo muchos parones, pérdidas de tiempo y se hicieron todos los cambios. En el descuento, en mi opinión, hubo un claro penalti a Gonalons, pero ni el árbitro ni los del VAR lo vieron.

Partido para olvidar. Y hay que hacerlo pronto, porque el jueves hay otro partido ante un rival directo. Con la derrota de hoy, la Champions se complica muchísimo, algo totalmente normal cuando los rivales necesitan hacer tan poco para puntuar.

Sevilla FC 2 – Lazio 0. En octavos, con algún que otro susto

Misión cumplida. El Sevilla estará en el próximo sorteo. No ha sido un partido fácil, sobre todo en la primera parte, que fue bastante igualada y donde llegó el primer susto. Un despiste en la defensa, donde un italiano había pasado desapercibido, llegó a tener una ocasión clarísima de gol. Desde la grada me pareció que pudo ser hasta penalti.

Poco después llegaría el gol de Ben Yedder, que aprovechó un rechace del portero, a tiro de Sarabia, para empujar el balón al fondo de la red. Estos dos jugadores están en un momento extraordinario y sus estadísticas demuestran que fue un grave error que estuvieran en el banquillo en el importantísimo partido de Villarreal.

El segundo susto llegó tras la expulsión de Franco Vázquez. A mi modo de ver fue injusta. Me dio la sensación de que hasta es él el que recibe la falta. De cualquier forma, era un gran riesgo mantener a Vázquez en el césped con una tarjeta, porque es un jugador bastante alocado y no sabe contenerse.

La cuestión es que se planteaba un final de partido complicado, porque la Lazio tiene un buen equipo y quedaba mucho tiempo por delante, más de media hora. Afortunadamente, Marusic vio una estúpida tarjeta roja y, ya en igualdad numérica, quedaba prácticamente sentenciado el partido. Para despejar toda duda, Sarabia se encargó de hacer el 2-0, con la colaboración de un defensa que tocó el balón.

Por desgracia, a los pocos minutos, en un salto donde pisó mal, se lesionó Jesús Navas. Esperemos que no sea para mucho, porque es uno de los jugadores más importantes de la plantilla. La baja de Navas se une a la de Escudero, que se echó mano a los isquiotibiales nada más empezar el partido. La lesión de Escudero parece más importante, y además, como suele ocurrir, le ha cogido cuando parecía que estaba recuperando la forma.

Aparte del parido de Sarabia y Ben Yedder, me quedo con el buen partido de Promes y con el paradón de Vaclick, que evitó el gol del empate, casi a  bocajarro, despejando por encima del larguero.

Los ex sevillistas Immobile y Correa pasaron desapercibidos, haciendo un mal partido. No fue así el caso del ex bético Durmisi, que se llevó una sonora pitada.

Se cumplió el objetivo de estar en octavos de final, al superar a un rival importante y con solvencia. Yo, al menos, no esperaba un contundente 3-0 en el global de la eliminatoria. Ahora toca recuperarse de este intenso partido, porque el próximo rival es el Barcelona, que llegará más descansado y contará con la ayuda, más o menos descarada, de uno de los peores árbitros y más serviles del fútbol español: Mateu Lahoz. Que Dios nos coja confesados.

Villarreal 3 – Sevilla FC 0. Otro partido andando, otro bochorno

Otro partido igual. Desde los primeros minutos, viendo la actitud de los jugadores sevillistas y los de amarillo, ya se preveía el desastre. Mientras los primeros andaban, los segundos no paraban de correr y presionar. Si a eso le sumábamos el atrevimiento u osadía de Machín de dejar a los dos jugadores más determinantes y con más gol en el banquillo (Ben Yedder y Sarabia), el partido pintaba mal.

Pasaban los minutos y el Sevilla, como le suele ocurrir de visitante últimamente, no creaba ocasiones de gol. Hasta que llegó un córner, desastrosamente defendido, y el primer gol del partido. Woeber comete el error de principiante de estar más pendiente de su marca que del balón, al que ni mira. Cuando se vino a dar cuenta, ya era imposible evitar el remate de Álvaro.

Pudo el Sevilla dar un halo de esperanza, soi Munir hubiera batido a Asenjo en una clarísima ocasión, pero el guardameta hizo una gran parada.

En esos momentos, viendo el despropósito, yo ya deseaba llegar al descanso con 1-0, pero el Sevilla no tuvo esa suerte, y en los minutos de la prolongación, en otra jugada muy mal defendida, llegó el 2-0. Si ya pintaba mal el partido, ahora ya era necesario otro milagro como ante el Eibar.

Por cierto, el 2-0 fue marcado por Ekambi, que debió ser expulsado por una clara segunda amarilla, en las mismas narices del árbitro, pero éste no quiso expulsarlo. Simplemente, no le dio la gana, como ya nos ha ocurrido en esta temporada, creo que en tres ocasiones más. Una fue con el Getafe, en casa, otra en Leganés, y la otra ocasión no recuerdo el rival, pero estoy seguro que se dio. Es evidente que el respeto que nos tienen los árbitros sigue siendo nulo.

En la segunda parte, el Sevilla mejoró. No podía ser otra forma, porque hacerlo peor era realmente difícil. Machín dio entrada a Sarabia y Yedder, pero ya era demasiado tarde. El Sevilla tuvo varias ocasiones para acortar distancias, pero fueron todas desaprovechadas. La porcentaje de efectividad fuera del Ramón Sánchez Pizjuán debe ser ridículo.

Varias de esas ocasiones las tuvo André Silva, que hizo un partido verdaderamente lamentable. Todo lo hizo mal. Este jugador, o cambia radicalmente, o yo no pagaba 40 millones de euros por él, de ninguna de las maneras.  Sólo me gustó en las primeras jornadas, pero después ha pegado un bajón enorme.

No dábamos una en ataque, pero el que sí se encargó de estropearnos el goal-average fue Pedraza, consiguiendo el 3-0 definitivo, aprovechándose de que, aparte de que estábamos volcados, defendemos francamente mal.

Otro partido para olvidar, otro partido donde da la sensación de que el rival siempre le echa más huevos que nosotros, otro partido que se salda con derrota vergonzosa. Y ya van tantas que a Machín ya le salen detractores hasta de debajo de las piedras. Y es lógico, porque en el fútbol mandan los resultados y las sensaciones. Y las sensaciones son que ahora mismo no le ganamos a nadie y que Machín parece no encontrar solución a la falta de intensidad, a esa desgana que cabrea a cualquiera.

Y lo peor es que el próximo rival en liga es el Barcelona de Messi y que la próxima salida es en Huesca, donde a buen seguro ya se estarán frotando las manos.

Puede que ya salgamos de los puestos Champions esta jornada si el Alavés gana en el Villamarín. Pero si no, sólo es cuestión de tiempo. Jugando así no vamos a ningún sitio.