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Sevilla FC 2 – Celta de Vigo 2. Punto muy meritorio

Temía este partido, por la baja de Koundé, y porque el Celta venía enrachado, habiendo ganado tres de los últimos cuatro partidos disputados. Y además, porque nos visitaba el gran Iago Aspas, que es para mí uno de los mejores delanteros nacionales, si no el mejor. Lástima que fuera malvendido en su día, porque podría habernos dado mucha gloria.

El partido fue bastante extraño, con una primera parte donde el Sevilla parecía nervioso, con poca paciencia e incómodo ante la presión celtiña. Como suele ser habitual, con dificultad para crear ocasiones de gol cuando el rival se encierra con orden.

Y precisamente cuando el Sevilla creó un par de ocasiones, pudiéndose adelantar perfectamente en el marcador, inmediatamente después, como justo castigo por perdonar a su rival, llegó el 0-1. Contragolpe visitante y Cervi la enganchó bien, batiendo a Dmitrovic.

Mazazo. Pero lo peor es que el Sevilla no tranquilizaba su juego, se precipitaba, y en otra pérdida de balón totalmente evitable, llegó el balón a Aspas. Rekik no debe conocer bien a Aspas, porque no le encimó y le dejó pensar al borde del área. Pecado mortal que llevó al 0-2.

Se ponía el partido negrísimo, porque la efectividad del Celta era abrumadora –llegó dos veces y marcó dos goles–, y, sobre todo, porque el Sevilla parecía ofuscado, sin ideas.

Pero la segunda parte fue otra cosa. El equipo tiró para arriba, arriesgando bastante, y empezó a crear ocasiones. Fue clave la aportación de Papu Gómez. Causó estragos al Celta por banda y con su movilidad. Él fue el encargado de acortar distancias, con un buen disparo desde la frontal que se coló por la escuadra. Y también centró al área, pocos minutos después, para que Óliver Torres cogiera un rechace y batiera por bajo a Dituro.

Habría sido precioso que Óliver Torres hubiera sido el héroe del partido al marcar el 3-2, pero, desgraciadamente, no fue así, y su cabezazo lo repelió el poste.

Los minutos finales fueron de bastante tensión, y cualquiera de los dos pudo llevarse el gato al agua.

En mi opinión, el jugador del partido fue Diego Carlos. Hizo un auténtico partidazo y salvó un gol cantado, cortando un contragolpe del Celta. Es un jugador tan importante que no lo vendía de ninguna de las maneras, a no ser que presionara para irse. Y en todo caso, por una cantidad cercana a su cláusula.

Por otro lado, Acuña hizo un mal partido. Irreconocible. Un error suyo costó uno de los goles. En la segunda parte mejoró, pareciéndose al Acuña que todos conocemos.

Muy bien la afición, animando al equipo y mostrando total indiferencia hacia el segundo equipo de la ciudad, con permiso del Sevilla Atlético.

No era lo previsto lograr sólo dos puntos de los últimos seis en juego, pero también es cierto que el Sevilla los ha afrontado con 10-12 bajas. En cuanto vuelvan a ser de la partida jugadores tan importantes como Bono, Koundé o En-Nesyri, el equipo debe notarlo para bien.

Para el próximo partido visitaremos al Osasuna, equipo siempre complicado. Esperemos que para entonces tengamos a algunos jugadores importantes recuperados.

Cádiz 0 – Sevilla FC 1. Tres puntos muy importantes para sacar ventaja al quinto

Con esta importante victoria ya le sacamos diez puntos al quinto, que ahora es el Barcelona. También sacamos ocho puntos al tercero (Betis) y nueve al cuarto (At. de Madrid). Es decir, que son cifras muy importantes, sobre todo teniendo en cuenta que ya ha finalizado la primera vuelta del campeonato y que estas últimas victorias se han conseguido con multitud de bajas, y bajas además de jugadores importantes.

La primera parte fue la habitual del Sevilla cuando juega como foráneo: soporífera, hasta tal punto que aburre hasta a las ovejas: juego muy lento, horizontal, con posesión absoluta pero sin buscar la portería contraria, muy previsible… Y, como es lógico, en este plan es muy difícil hacer ocasiones de gol. Y las pocas que tuvimos las fallamos.

En la segunda parte el Sevilla pisó algo el acelerador, pero sin abrumar tampoco al Cádiz. Pero ya se vio un cambio de actitud. Se buscó con más verticalidad la portería contraria y se crearon más ocasiones de gol.

Faltaba poco más de media hora de juego cuando el Sevilla consiguió el único gol del partido, tras una rápida combinación entre los Ivanes (Romero y Rakitic) y Ocampos, que sorprendió al portero por su palo, de un fuerte disparo.

El Sevilla pudo sentenciar el partido en varias ocasiones, pero o fallábamos las ocasiones –como la clarísima de Jordán que salió rozando la escuadra–, o el portero se lucía –paradón a Rakitic, que a punto estuvo de marcar por la escuadra–, o cuando marcábamos el gol era anulado por fuera de juego –justamente anulado–. La cuestión es que a punto estuvo de darme un infarto. No porque el Cádiz agobiara mucho, sino más bien por la incertidumbre del resultado. A decir verdad, si no recuerdo mal, el Cádiz sólo tuvo una ocasión clara, que fue un disparo lejano de Espino, que casi sorprende a Bono.

Es sorprendente cómo el equipo, a pesar de las múltiples bajas en defensa, sigue mostrando una fortaleza defensiva encomiable. De hecho, es el equipo menos goleado, con sólo 13 goles en contra. Los dos equipos que se le acercan en esta faceta son el Real Madrid y Ahtletic Club, ambos con 17 goles en contra pero con un partido más disputado. Obviamente, el mantener la portería a cero es el camino para mantenerse arriba, sobre todo porque nos cuesta muchísimo marcar goles. Sin embargo, paradójicamente, también somos de los equipos más anotadores.

Me ha gustado el partido de Acuña, Diego Carlos y Ocampos, que sigue en racha goleadora y sigue viendo puerta con facilidad.

Como no podía ser de otra manera, hoy también hubo un lesionado: Fernando. Ojalá sea sólo un golpe y se recupere pronto, porque se nota muchísimo cuando no está en el terreno de juego.

Ahora toca la Copa del Rey, frente al Zaragoza, y después se recibirá al renacido Getafe, que parece que tiene poco que ver con el que inició la Liga, con derrota tras derrota.

Sevilla FC 1 – Barcelona 1. Puntazo

Punto de oro el conseguido en la lluviosa noche de hoy. Primero, porque el Sevilla, desde mi punto de vista, no ha hecho un buen partido. Lo único notable ha sido el gol, en una jugada ensayada, a la salida de un córner. Papu Gómez se desmarcó muy bien y remató a la perfección, ajustado al poste, y lejos del alcance de Ter Stegen, al que convirtió en un espectador más.

A partir de aquí, el Sevilla no hizo absolutamente nada, al menos en el apartado ofensivo. Encajó el gol en un córner, en la última jugada del primer tiempo. Lo que se llama un gol sicológico, de esos que sientan como una patada en la zona más sensible. Un córner muy bien sacado por Dembelé, quien ha sido, en mi opinión, el mejor jugador del Barcelona en la noche de hoy, y perfectamente rematado por Araujo.

La segunda parte se presentaba interesante, con las espadas en todo lo alto. Seguía sin ocasiones claras, ni por parte del Barcelona ni por parte del Sevilla, hasta que a Koundé se le fue la olla, cometió un error impropio de un jugador profesional, cayendo en la muy posible provocación de Jordi Alba. Porque alguna explicación tiene que haber para que Koundé cometiera una estupidez de tal calibre, mereciéndose la roja directa.

Después de ver esta pérdida de papeles de nuestro mejor jugador, me hice a la idea de que perderíamos el partido. Y, verdaderamente, estuvimos muy cerquita. El poste repelió el magnífico disparo de Dembelé, y también Gavi estuvo a punto de marcar de cabeza, casi en el área pequeña. El Barcelona, a pesar de la superioridad, no tuvo muchas más ocasiones de gol, excepto en la última ocasión del partido, con el tiempo extra ya cumplido, y que sólo sirvió para demostrar que mi corazón está en buena forma.

El punto de hoy me sabe a gloria, por haberse conseguido ante un buen rival, en inferioridad numérica durante buena parte del segundo tiempo, con un equipo de circunstancias, con muchísimas bajas e importantes, y, siendo sinceros, haciendo pocos méritos para conseguir la victoria.

Lo cierto es que es muy complicado que el Sevilla de Lopetegui pierda, jugando bien, regular e incluso mal, y, por supuesto, hay que felicitarse por ello. ¿Que el juego es muy mejorable? Por supuesto. Pero en fútbol, nos guste o no, lo único que importa es el resultado.

Lo mejor de hoy ha sido la vuelta de En-Nesyri, aunque lo perderemos por la Copa de África. Lo peor, evidentemente, la expulsión de Koundé. Con lo mal que estamos de efectivos, Koudé se suma a las bajas. Aunque, visto lo visto, mejor que sea por sanción que por lesión.

Empezaremos el año ante el Cádiz, un equipo duro, defensivamente hablando. Partido que también afrontaremos con muchas bajas. Es lo que hay.

A ver si el Mago Baltasar, alias Monchi, nos trae algún regalito en forma de fichaje, porque, desde luego, falta hace.

Sevilla FC 2 – Atlético de Madrid 1. El Sevilla se sobrepuso a todo

Gran partido del Sevilla en la noche de hoy. Me sigue desesperando por su falta de verticalidad, por su lentitud en el juego, por tanta cesión innecesaria al portero… pero me sigue entusiasmando la garra que ponen en cada partido y, sobre todo, lo más importante, que consigue buenos resultados, y ya incluso aunque no los merezca. Porque el Athletic de Bilbao falló multitud de ocasiones, tantas que podría haber acabado en goleada el partido en San Mamés. Y hay que reconocer que hoy ha habido momentos donde lo hemos pasado muy mal, donde el Atlético llegaba con mucha claridad, pero, en parte por la sensacional defensa sevillista y en parte por la falta de acierto atlética, no consiguieron imponerse en el marcador. El Sevilla se sobrepuso a este dominio atosigador del rival, con mucho trabajo, esfuerzo, y también un poco de fortuna.

También se sobrepuso a las lesiones, esa plaga que nos está machacando jornada tras jornada. Para mí fue clave la lesión de Montiel, ya que Koundé tuvo que pasar al lateral. Probablemente, de no haber ocurrido esto, el Atlético no habría equilibrado el marcador a la salida de un córner. Este gol supuso un mazazo, porque el Sevilla tenía muy controlado el partido desde el golazo de Rakitic. Tremendo su disparo, un verdadero misil tierra-aire que se coló por toda la escuadra, inalcanzable para Oblak.

Y por último, también supo sobreponerse al vergonzoso arbitraje de De Burgos Bengoetxea. No me extraña que el Atlético no hubiese perdido con este árbitro, hasta el día de hoy, a pesar de haberle arbitrado ya en multitud de ocasiones. No sé cuántas tarjetas les perdonó a los jugadores del Atlético. Perdí la cuenta. A Coke varias. Lo que sí tenía claro es que la primera caería del lado sevillista, como así fue. Se la llevó, merecidamente, Rekik. Pero lo más gracioso es que el Atlético sólo vio una, y fue a Cunha, por protestar. Por si había alguna duda, De Burgos Bengoetxea se quitó la careta en una jugada en concreto: El Papu hizo una dura entrada a Lemar, por supuesto, merecedora de amarilla, pero el árbitro dejó seguir la jugada, que acabó con otra dura entrada de Coke sobre Ocampos. Pues el muy sinvergüenza tuvo la desfachatez de sacar sólo la amarilla al Papu, saliendo impune, una vez más, Coke.

Me pareció un grave error, y totalmente innecesario, forzar la aparición de Acuña. El argentino estaba saliendo de una lesión muscular y muy probablemente no podrá jugar con el Barcelona, al haber recaído.

Varios jugadores dieron un rendimiento impresionante, y fueron claves para la victoria:

Rakitic. No sólo por su golazo, sino por su gran despliegue físico. Se hartó de correr y supo capitanear la nave cuando hacía aguas.

Koundé. En mi opinión, es el mejor defensa que he visto con la camiseta del Sevilla. Es el defensa total. Juega bien donde lo pongan. Quitando su error inicial en los primeros minutos, que pudo provocar el 0-1, hizo un partidazo, tanto de central como cuando pasó al lateral derecho. Se nota una barbaridad que ya está en plenitud física, al igual que se notaba muchísimo que no lo estaba al inicio de la temporada, jugando tocado varios partidos. Demostró que está físicamente a tope en varias arrancadas, donde se incorporó al ataque con descaro y velocidad. También participó en el gol de la victoria.

Diego Carlos. Una pared para los delanteros del Atlético. Estuvo salvador en un par de ocasiones. A Luis Suárez lo frenó en seco.

Ocampos. También se fajó durante todo el partido. A veces le faltó acierto, pero siempre lo intentó. Desbordó en más de una ocasión y, por supuesto, fue fundamental, porque fue el autor del gol de la victoria. Se retiró lesionado, en camilla. Esperemos que no sea una baja más, porque está de dulce, de cara a puerta.

Siendo honestos, no me habría parecido injusto si el tiro en el descuento de Joao Felix hubiera entrado, en lugar de haber sido repelido por el larguero. Sin embargo, me pareció maravilloso.

El próximo partido será el martes, contra el Barcelona. También será vital, porque el Barcelona, al final, seguro que estará en puestos Champions. Si no por méritos propios, será a base de empujones arbitrales. Ya le han dado unos cuantos. Esperemos que no le den otro, al menos hasta que haya pasado el partido contra el Sevilla.

Athletic 0 – Sevilla FC 1. Basura de partido, golazo y tres milagrosos puntos

Nefasto partido del Sevilla en San Mamés. Defendió muy mal y atacó de igual forma. Normalmente, cuando un equipo hace un juego tan pobre, haciendo aguas por todas partes en defensa, acaba goleado. Y de hecho, podría haber quedado más que sentenciado el partido en la primera parte, a favor del Athletic, pero los bilbaínos se empeñaron en fallar ocasión tras ocasión, por muy claras que fueran. Las mejores fueron incluso regalos nuestros. Nuestro mejor valorado defensa, Koundé, parecía otro. Probablemente, haya sido el peor partido que le recuerde.

Normalmente, digo que el rival tiene que hacer muy poquito para hacerle un gol al Sevilla, pero hoy ha sido totalmente lo contrario. Incluso hemos tenido a los postes como aliados, a diferencia de lo que ocurrió en Salzburgo o Madrid. Todo salía bien. O más bien, todo le salía mal al Athletic.

Lo que decanta un partido siempre es la efectividad, y hoy los locales han tenido un 0% y el Sevilla un 50%. Sólo recuerdo dos ocasiones: un balón que desvía un defensa del Athletic, que sale lamiendo el poste, y el golazo de Delaney. Porque fue un verdadero golazo. Paró el balón, miró a la escuadra, interior del pie, y la puso donde quiso: en esa misma escuadra que había mirado, tan ajustado que hizo inútil la estirada de Unai Simón.

Este gol fue lo único que me gustó del partido, ya que el Sevilla apenas era capaz de dar dos pases seguidos. Incluso con el marcador a favor gestionó mal el partido, con constantes pérdidas innecesarias de balón.

Como suele ser habitual, el equipo se echó atrás, pero en esta ocasión sí salió bien la jugada. Y digo que se echó atrás, no que el Athletic le metiera atrás. Nada más había que ver dónde se situó la línea de defensa: dentro del área, cuando durante gran parte del partido estuvo bastantes metros por delante del área.

El lesionado de hoy fue Augustinsson, que se echó la mano a los isquiotibiales, con lo que parece que se trata de una lesión muscular más. Además, por sanción perderemos a Fernando, que será una notable baja para el importantísimo partido contra el Atlético de Madrid, el próximo sábado.

Cambio de chip. En esta ocasión toca la Copa del Rey, ante el Andratx. Espero que Lopetegui dé oportunidades a algún que otro canterano, pues el equipo está bajo mínimos físicamente y el próximo partido es de alta exigencia.

Sevilla FC 1 – Villarreal 0. El partido eterno

No recuerdo un partido que se me haya hecho tan largo como el de esta tarde. Parecía que el reloj no corría, ni cuando íbamos empate y, sobre todo, cuando íbamos ganando.

Le doy muchísimo mérito a la victoria de hoy, porque el Villarreal me parece un equipazo. No me explico cómo está tan abajo en la tabla, porque tiene una plantilla de mucha calidad, repleta de jugadores que marcan la diferencia y, además, con cualidades muy diferentes. En la delantera tiene, por ejemplo, a Gerard Moreno, Alcácer, Chukwueze, Danjuma, Dia y Yeremi Pino. Una auténtica barbaridad. Y si miramos al centro del campo, más de lo mismo. Su punto más débil es la defensa.

El partido ha estado muy equilibrado en todo momento, con dominio alterno, excepto al final, donde el Sevilla, ya muy limitado físicamente, estuvo prácticamente a merced de los castellonenses. Yo creía que nos iban a empatar, pero, afortunadamente, me equivoqué.

El único gol del partido llegó en una buena presión del Sevilla, que robó el balón en la banda izquierda, desde donde Acuña puso un balón magnífico a Ocampos, que cabeceó y, con la colaboración de un defensa, que desvió levemente el balón, aumentó su cuenta goleadora. Está en racha el argentino.

El Villarreal acosó con insistencia, pero siempre fallaban en el último pase o despejaba la defensa sevillista, que hizo al completo un auténtico partidazo.

La ocasión más clara del Villarreal fue una que erró Gerard Moreno casi en la línea de gol. Su remate forzado salió desviado. Yo lo vi dentro.

Se sufrió de lo lindo, porque además Del Cerro Grande añadió siete minutos de prolongación.

Lo peor, de nuevo, fueron las lesiones. Parece que Acuña tiene una lesión muscular, que podría ser incluso rotura, con lo que estaría un buen tiempo de baja. Esperemos que no sea así y se recupere pronto, porque es uno de los mejores jugadores de la plantilla. Ocampos también recibió una buena entrada, y aunque continuó jugando, también podría estar tocado. Para Bilbao se pierde también a Rakitic, que vio amarilla y cumplirá sanción.

Victoria fundamental para mantenernos arriba y sacar distancia a nuestros rivales directos. Ya se han disputado 15 o 16 jornadas, según los casos, y, a mi modo de ver, ya sabemos cuáles serán nuestros rivales directos para la Champions. Muy probablemente el Madrid ganará la Liga, porque tiene muy buena plantilla y reciben favores arbitrales día sí y día también. Después por las otras tres plazas Champions lucharán el Sevilla FC, Atlético de Madrid, Real Sociedad y Betis. Dada la calidad de la plantilla del Villarreal, los incluiría, de no ser porque están a trece puntos de diferencia del cuarto puesto. Y de igual modo, sólo incluyo al Barcelona por los favores arbitrales que también recibe. Parece que tienen que entrar a la fuerza en la Champions. Veremos a ver. Pero lo que sí es verdad es que el Sevilla parece, una temporada más, un serio candidato a acabar entre los cuatro primeros. Y eso teniendo en cuenta que los árbitros nos están machacando sin piedad y la gran cantidad de lesiones, y de jugadores importantes, que estamos sufriendo en esta durísima temporada.

Ahora toca pensar en el Salzburgo. Es el partido más importante de la temporada, sin ninguna duda. Nos jugamos muchísimo prestigio y, sobre todo, dinero. Es la diferencia entre salvar el presupuesto o tener un fracaso económico importante. Partido donde únicamente vale ganar. Partido de los grandes.

R. Madrid 2 – Sevilla FC 1. Mereció más pero pagó sus errores

Ya decía Lopetegui que para ganar había que hacer un partido perfecto. Yo añadiría también que hay que tener un mínimo de suerte (que no hubo), y el árbitro no te perjudique mucho, pero eso es demasiado pedir, visto lo visto durante toda la historia del fútbol español.

Los errores que pagó el Sevilla fueron, principalmente, dos: el grave error de Bono en el primer gol, que es incapaz de despejar un disparo muy lejano de Militao, y el error de siempre, al que estamos acostumbrados a ver los sevillistas: Lopetegui echa atrás al equipo, para amarrar el resultado. A partir de ahí, ya me hice a la idea de que perdíamos, porque el Madrid atacaba continuamente, y sólo estaba por ver, si marcaría en el 85, el 90, o el 94. Salvo milagro, que no ocurrió.

La Diosa Fortuna tampoco fue nuestra aliada. Los postes jugaron siempre para el Madrid. En el primer gol, el mal despeje de Bono da en el poste y queda muerto para que Benzema remate a placer. Y en la jugada anterior a este gol, Ocampos tira al larguero, que repelió lo que habría sido un golazo y el 0-2. Encima, el gol de la victoria fue un golazo de Vinicius, que muy probablemente no volverá a hacer un gol así ni en sueños.

Por supuesto, tampoco el árbitro fue nuestro aliado. Perdonó un par de tarjetas amarillas clarísimas a los locales y lo peor de todo es que no señaló un penalti sobre Ocampos, que podría habernos puesto de nuevo por delante en el marcador.

Partidazo de Acuña, que ha hecho una exhibición de principio a fin, y de Fernando.

Una lástima este resultado, porque el Sevilla, en líneas generales, hizo muy buen partido. Faltó creer. Lopetegui no creyó, y lo dejó claro con los cambios finales. Y también faltó acierto. Se fallaron un par de ocasiones muy claras.

En fin, es lo que hay. Nueva derrota y, desde ya, toca pensar en el próximo rival: el Villarreal, un conjunto, a pesar de lo que diga ahora mismo la clasificación, muy poderoso y un rival directo.

Lo único bueno de hoy ha sido la victoria del Sevilla Atlético, que ha conseguido 7 de los últimos 9 puntos en disputa, y la derrota de la Real Sociedad, otro rival directo.

Betis 0 – Sevilla FC 2. De los derbis más tranquilitos que recuerdo

Esperaba más del Betis, porque tiene dos o tres jugadores importantes que pueden causar problemas si tienen su día. En ningún momento pensé que la victoria del Sevilla –que la esperaba, como siempre– fuera tan plácida y tranquila. Y es que el Sevilla dominó completamente el partido. Desde el pitido inicial se hizo con el balón y no lo soltó. El Betis, mientras tanto, sólo inquietaba a balón parado, en alguna falta o córner. Ni siquiera el gol anulado al Betis, justamente anulado al Betis, me alteró el ritmo cardiaco, ya que me pareció fuera de juego en directo.

Siguió el dominio rojo durante toda la primera mitad, hasta que Guido Rodríguez cortó un prometedor contragolpe sevillista, haciendo falta sobre Rafa Mir y llevándose la segunda tarjeta amarilla de regalo.

Si ya la primera parte pintaba bien, la segunda, en superioridad numérica, a priori, pintaba mucho mejor. Parecía que era cuestión de tiempo que el Sevilla se adelantara en el marcador, y así fue. Ocampos cedió el balón hacia atrás, empalando Acuña el balón sin piedad, que entró, como diría el maestro Araujo, como una exhalación. El portero bético no pudo hacer nada ante lo que sólo puede calificarse como golazo.

Ya con delante en el marcador, si el Sevilla no cometía algún error grave, debía de tener controlado el partido. No obstante, no me gustó cómo gestionó el Sevilla esa superioridad numérica. Me gustó que no arriesgara la posesión del balón, pero pienso que podría haber buscado el segundo gol con más ahínco. Había que tener en cuenta que una segunda amarilla a Diego Carlos, un golpe de fortuna, un error arbitral, o un acierto del rival –que también era posible–, nivelara de nuevo el encuentro. En definitiva, me habría gustado que el Sevilla se hubiera lanzado a la yugular desde el 0-1, sin prisas pero sin pausa, como se suele decir.

En cualquier caso, en una de las llegadas del Sevilla por banda llegó el 0-2, cortesía de Bellerín, en propia meta. Este gol sí sentenciaba ya el partido, a no ser que hubiera un descalabro total, que no ocurrió.

También eché en falta que se fuera a buscar el 0-3. No sé si es que yo soy muy ambicioso o, tal vez, inmisericorde, pero lo cierto es que el Sevilla se dedicó en cuerpo y alma a mantener el 0-2 y no dar pie a que se acabara el partido mirando el cronómetro y que no ocurriera lo mismo que le ha ocurrido al Atlético de Madrid y al Barcelona en esta jornada: que han tirado a la basura dos puntos que tenían «en la buchaca», como diría Caparrós.

Todos los jugadores del Sevilla ha estado a un gran nivel. Me ha gustado mucho el partido de Jordán y Montiel, aunque también Acuña u Ocampos hicieron muy buen partido.

Otro derbi más que cae de lado del club que lleva el nombre de la ciudad. Victoria justa y que permite al Sevilla estar en lo más alto de la tabla, a sólo a un punto del líder, que es la Real Sociedad, pero con un partido menos. Y estaríamos incluso líderes en solitario, y con un partido menos, si no hubieran anulado aquel gol canallesco, en el descuento, obra de Ocampos, por supuestas manos previas de Fernando. Pero bueno, esa historia ya la conocemos de otras temporadas, por desgracia.

El parón de fútbol, por los compromisos internacionales, se hará más llevadero por estos tres puntos. El próximo rival será el Alavés, en casa. No será un rival fácil –ninguno lo es, aunque hoy lo haya parecido–, pero da confianza el mirar la tabla y ver que ya tenemos a seis puntos al quinto clasificado –que es el Betis–, a diez al Barcelona –sí, a diez– y al Valencia, que tiene un partido más que el Sevilla, y a doce al Villarreal. A pesar de que llevemos ya una ventaja considerable al Villarreal, no me fio de ellos ni un pelo. Es más, es al equipo que más temo de los que he dicho.

Más nos vale que ganemos al Alavés, porque después vienen curvas, muchas curvas: Real Madrid fuera, Villarreal en casa, Athletic Club fuera –estadio que se nos da fatal– y Atlético de Madrid en casa.

Mateu Lahoz hizo un buen arbitraje, pero erró gravemente en una supuesta falta de Lamela, donde en realidad no hubo nada, sino que fue Canales que se pasó de frenada. Se habría quedado solo el argentino.

Lille 0 – Sevilla FC 0. Otro pobre puntito

De nada sirvió ser superior al Lille. Cuesta muchísimo marcar goles, y no es de extrañar, ya que ni Suso ni Ocampos están en su mejor momento. Ponen toda la voluntad del mundo, pero acierto nulo. Llegadas claras, con buen número de efectivos, pero siempre falló el último pase o el remate.

Urge ganar, porque, yendo de puntito en puntito, no vamos a tener un futuro halagüeño. Aún así, estamos segundos de grupo, pero el Salzburgo ya ha puesto muchísima tierra de por medio. Prácticamente, estamos obligados a ganar en su estadio para ser primeros de grupo.

En defensa, eso sí, estamos en un estado de forma envidiable. Sólo nos queda un central sano, después de la lesión de Rekik de hoy, pero aún así, prácticamente no nos tiran a puerta. Magnífico el trabajo de Fernando, ya sea en la zona ancha o en defensa.

Me habría gustado ver a Munir unos minutitos, porque es uno de los pocos jugadores que tiene gol de la plantilla. Como suponía, me quedé con las ganas. Lopetegui le ha hecho la cruz, y no parece que haya mucha solución a estas alturas.

Buen partido del Sevilla, en líneas generales, pero tenemos tan poquita pegada que es verdaderamente complicado ganar partidos. A ver si cuando vuelva En-Nesyri y recuperen su nivel los jugadores que ahora están bajo mínimos, mejoramos algo. Al menos, la tremenda fortaleza defensiva que muestra el equipo da cierta tranquilidad, porque ésa es la base para que lleguen los triunfos.

Pero claro, esa red que trenza el equipo, ese trabajo defensivo que también exige mucho despliegue físico, provoca una descompensación en ataque, y más jugando con un único delantero, con lo que hay pocos espacios y jugadores ofensivos cuando se recupera el balón en los contragolpes. Es lo malo que tiene el sistema de Lopetegui, que es difícil encontrar un balance, un equilibrio entre defensa y ataque. Una solución, evidentemente, sería tener jugadores con más gol, desborde y velocidad en bandas y en punta, pero hay lo que hay. Ojalá tuviéramos al Ocampos de la primera temporada y a En-Nesyri enchufado, como en la pasada temporada, porque otro gallo nos cantaría. También ayudaría que las transiciones se hicieran más rápidas, jugando más al primer toque, porque, a día de hoy, cada jugador da dos o tres toquecitos antes de pasar el balón. Habrá que esperar a que lleguen tiempos mejores en cuanto a la vistosidad del juego.

Ahora, a recuperarse y pensar en el Levante. No hay tregua, no hay descanso, pero hay que llevarse los tres puntos el domingo, como sea.

Sevilla FC 1 – Alavés 0. Tostonazo, golazo y tres puntos para despedir la temporada

Mal partido el del Sevilla en la noche de hoy. Un Sevilla plagado de suplentes ha sido incapaz de superar la pobladísima defensa alavesa durante casi todo el partido. El Alavés defendía con orden, con presión, fuera del área –como debe ser–, y con las líneas muy juntas. El Sevilla, falto de calidad por los numerosos suplentes, apenas creaba un par de ocasiones de gol, por medio de En-Nesyri y Suso. Y demasiadas eran, porque se abusaba del juego lento y pase horizontal, sin profundidad, sin desborde por la banda.

El partido bien podría definirse como un tostonazo, excepto en los minutos finales, donde pudieron llegar varios goles. El que más cerca estuvo de inaugurar el marcador fue el Alavés, que tuvo dos ocasiones clarísimas: un disparo al poste y una ocasión de uno contra uno, donde Vaclík hizo un paradón, y el rechace posterior fue desaprovechado por Lucas Pérez, cuando lo tenía todo a favor para marcar.

Pero como se suele decir, «el que perdona, pierde». Y eso es exactamente lo que sucedió. Papu Gómez controló fuera del área y su golpeo, seco y duro, con un efecto endiablado, superó a Pacheco. Era el minuto 92.

Bonita forma de despedir el último partido de la temporada, que había dado la sensación de tratarse de un amistoso, por la falta de intensidad que mostraban los dos conjuntos, que no se jugaban nada. El Sevilla, si acaso, el récord de puntos, pero nada más.

El árbitro Díaz de Mera, me parece uno de los peores de la categoría. Es de esos que no señalan las faltas clarísimas, bien porque no le da la gana –siguiendo la escuela de Mateu Lahoz– o, simplemente, porque no lo ve. Sea por una razón o por otra, muy mal árbitro. Por ejemplo, han habido dos faltas clarísimas que no ha señalado. Creo que en las dos el protagonista ha sido En-Nesyri. En una, iba a tirar a puerta, y en ese justo momento, le desequilibran, con un evidente empujón. Y en otra, un agarrón dentro del área, que acaba con En-Nesyri en el suelo, y que ni siquiera es revisado por el VAR.

Hoy se han despedido jugadores que habían sido importantes, como Vaclík, Escudero y Mudo Vázquez, a los que les deseo lo mejor, pero que, sinceramente, creo que ya no dan el nivel que el Sevilla necesita a día de hoy.

Llega el momento de decir adiós a esta extraordinaria y exitosa temporada, donde se ha conseguido el objetivo de clasificarse para la Champions con cinco jornadas de antelación, y donde se ha estado muy cerca de clasificarse para la final de la Copa del Rey. Llega el momento de descansar y de cargar las pilas para la próxima temporada, que a buen seguro Monchi se encargará de que sea muy ilusionante. Se prevén muchísimos cambios en la plantilla, entre los que acaban contratos y los que dan el nivel. A ver qué nos tiene preparado nuestro León de San Fernando.

Villarreal 4 – Sevilla FC 0. Falta de concentración inadmisible, con mucho en juego

Lamentablemente, no he podido ver casi la primera media hora del partido, que, parece ser, por lo que leo, es lo único destacable que ha hecho el Sevilla esta tarde. Perdonó y lo pagó, como suele suceder ante equipos importantes, y el Villarreal, a pesar de su mala temporada, lo es.

Los locales aprovecharon un córner, muy bien botado por Parejo, con lo que era difícil de defender, y cabeceado a la perfección por Bacca. Había que remontar, pero quedaría claro que hoy no era el día del Sevilla, y que muchos de los jugadores no saltaron al terreno de juego con la concentración que requería el partido.

El segundo tiempo empezó de la peor manera posible: encajando el segundo gol, donde, a mi modo de ver, Koundé no está muy acertado, al no prever el pase interior y estar demasiado cerca del delantero. Aunque también es verdad que había mucho espacio que cubrir y era una situación complicada.

Poco después llegaría la sentencia del partido, al cometer Diego Carlos un triple error que acabaría con su expulsión: en primer lugar, deja que el balón bote; en segundo lugar, se deja ganar la posición por Yeremi Pino; y en tercer lugar, le agarra, siendo el último hombre y teniendo ya una tarjeta amarilla previa, tan absurda como la segunda.

Estaba claro que, perdiendo 2-0 y en inferioridad numérica, ya estaba todo el pescado vendido. Entonces es cuando entró en el terreno de juego En-Nesyri. Esta decisión de Lopetegui no la entiendo. Resulta que tenemos un partido muy importante, donde está en juego la tercera plaza, y se le ocurre dejar al mejor goleador de la plantilla, con diferencia, en el banquillo. Cuando además, seguro que está el chaval extramotivado, deseando llegar a la veintena de goles.

Desgraciadamente, otros dos errores garrafales, primero de Rakitic y después de Bono, provocaron el tercer y cuarto gol en contra, consiguiéndose la mayor goleada esta temporada.

Muy decepcionado con el partido de hoy, ya que esperaba ganar, y de ningún modo, esta falta de concentración de muchos los jugadores del Sevilla en la tarde de hoy.

Además, el Barcelona ha perdido también hoy, en casa, ante el Celta de Vigo, por lo que la tercera plaza, de haberse ganado hoy, habría quedado prácticamente en nuestra mano. Por contra, ya es prácticamente imposible, pues el Barcelona visitará a un Eibar ya descendido.

Ahora sí, parece que ya es momento de pensar en la próxima temporada. Espero que Monchi no haga muchas ventas, las mínimas de jugadores importantes, si es que hay que cuadrar las cuentas, y que tenga su habitual acierto para poder mejorar una plantilla que tiene actualmente un importante nivel.

La temporada ha sido un gran éxito, lográndose el objetivo con cinco jornadas de antelación, pero hay que mejorar algunas cosas, entre ellas la mentalidad. A mi modo de ver, no hemos afrontado bien la eliminatoria de la Copa del Rey ante el Barcelona, en el partido de vuelta, y los últimos partidos de Liga.

R. Madrid 2 – Sevilla FC 2. Planteamiento de equipo pequeño y resultado que no sirve

No pintaba bien el partido en la previa. Lopetegui había decidido salir de inicio sin ningún delantero. Esto suponía cambiar el sistema totalmente, simplemente por tener enfrente al Real Madrid. ¿Os imagináis al Atlético dejando en el banquillo a su mejor delantero, Luis Suárez, o al Barcelona dejando a Messi, en un partido decisivo? No, ¿verdad? Pues eso es lo que ha hecho Lopetegui hoy.

Bien es cierto que durante bastante tiempo el Sevilla dominó el partido, abrumadoramente al principio incluso, pero en muchas jugadas se rompía por banda, llegando a posición de centro al área, pero no se completaba porque no había nadie al remate, o estaba el Papu, que no destaca por su altura.

Afortunadamente, sonó la flauta y el Sevilla se adelantó gracias a una jugada a balón parado, donde Rakitic cedió de cabeza a Fernando, y éste, como si fuera un delantero de los caros, amagó y batió por bajo a Courtois.

Con 0-1 se llegó al descanso. Pero el Sevilla seguía pensando como un equipo pequeño en la reanudación. Quedaba muchísimo, pero, a pesar de ello, el Sevilla defendía muy atrás, excesivamente atrás, con lo que se favorecía que los jugadores del Madrid tuvieran la posibilidad de tirar desde cerca o desde la frontal del área, donde tiene un ramillete de jugadores con muy buen disparo lejano, como son Casemiro, Kroos o Modric, entre otros. Es más, así llegaron los dos goles del Madrid, obra de Asensio, desde dentro del área, ajustando muy bien el balón al primer palo, y el empate definitivo, ya en tiempo de descuento, de tiro lejano de Kroos, donde la suerte no acompaña y se cuela tras rebotar en Hazard.

Antes de esta jugada desgraciada llegó el 1-2, en una jugada donde me sorprendieron los árbitros. Yo no tenía dudas de que obviarían el doble penalti que comete Militao, al empujar a Diego Carlos, desequilibrándolo, y al dar con la mano al balón, y que señalarían el que hace Bono a Benzemá, en el contragolpe. Y no fue asi. Pitaron el del Sevilla. Aún no me lo creo, pero sucedió asi. El penalti lo transformó Rakitic a la perfección.

No entendí tampoco que Lopetegui, con el marcador a favor, y cuando salió de inicio sin delanteros, sacara a los dos delanteros de la plantilla. Si fuéramos perdiendo, lo entendería, pero es que daba la casualidad que íbamos ganando. La cuestión era defender con orden y dejar pasar los minutos. Afortunadamente, tenemos defensas rápidos que nos dan la posibilidad de adelantar la línea defensiva, para así evitar que nos disparen desde el borde del área. No había necesidad de marcar un tercer gol que, evidentemente, habría sido más que bienvenido. En lugar de eso, se seguía perdiendo el balon con mucha facilidad y defendiendo, prácticamente, bajo el larguero. En estas circunstancias, pasó lo que tenía que pasar cuando no se defiende bien ante un gran equipo: que nos hicieron el gol en el tiempo de descuento. Y no ganó el Madrid de milagro, porque, de nuevo desde la frontal del área, Casemiro pudo conseguir un 3-2 que no llegó por centímetros.

Martinez Munuera y González González barrieron para el Madrid, como siempre, pero más o menos se comportaron. Pasaron por alto varias faltas claras a favor del Sevilla, perdonaron la segunda amarilla a Casemiro –como pasa en casi todos los partidos del Madrid–, añadieron hasta seis minutos de tiempo añadido –yo pensé: «este tío es capaz de dar cuatro o cinco minutos», pero nunca pensé en seis–, pero, al menos, acertaron en la jugada decisiva del partido.

Se estuvo cerca de ganar al Madrid en su estadio. Quizás se mereció más, pero para ganar al Madrid hay que pensar como un equipo grande. Hay que tener confianza y salir a ganar el partido. Hay que tener más oficio. Si te encierras atrás, y sin orden, lo más normal es que te acaben marcando un gol que eche por tierra el buen trabajo realizado durante casi todo el partido.

El empate no sirve a ninguno de los dos equipos. Si acaso, un poco al Sevilla, que podrá seguir luchando por la tercera plaza, y de paso para fastidiar al todopoderoso Madrid, que siempre es un placer.

El próximo partido será el miércoles, contra el Valencia, en casa.

Sevilla FC 0 – Athletic Club 1. Gil Manzano y Unai Simón evitan la victoria del Sevilla

La tercera plaza se complica muchísimo. No ha podido ser. El Sevilla ha caído ante un Athletic que apenas creó ocasiones, pero que coló, prácticamente, la única que tuvo.

La tan ansiada victoria no llegó por varios motivos:

.- Precisamente, la ansiedad. Creo que el Sevilla jugó, en algunos momentos precipitadamente. Algo que es de lo más normal cuando sólo te sirve ganar. Esa imperiosa necesidad de ganar no te deja pensar con claridad y tomas decisiones precipitadas.

.- La falta de acierto. Unai Simón tuvo su día. Lo paró todo. Prácticamente canté los dos goles… más bien lo que parecía que iba a ser dos goles de En-Nesyri. Pero el portero del Ahtletic paró las dos o tres ocasiones que estoy seguro no suele parar.

.- El arbitrucho de turno. Gil Manzano hizo bien su trabajo. Hizo la vista gorda en un penalti clarísimo. Cla-rí-si-mo. Tan claro que no hay lugar a dudas. Si siempre se ha dicho que la voluntariedad no importa, sino la posición natural de la mano, el jugador del Ahtletic tenía el brazo separado y evita un pase al área. Ni siquiera fue a consultar la imagen en el monitor del VAR. Tenía totalmente claro lo que tenía que hacer. Además, esta temporada al Sevilla le han pitado penaltis verdaderamente increíbles. Recuerdo uno, en el último minunto –no recuerdo el rival, pero se falló y no acabó en gol– donde le pitaron penalti a Koundé, por una mano que tenía apoyada en el suelo y que además le dio tras un rebote en un jugador rival. Y por contra, tenemos que ver otras jugadas, donde un jugador del Atlético se tira al suelo, para tapar un pase, cortando el balón con la mano, y no le pitan penalti. Hasta que no se acabe este cachondeo y se tenga un criterio uniforme, el Sevilla tendrá poco que hacer para ganar una Liga, a no ser que Monchi conforme un equipo con una calidad tan descomunal que gane los partidos sin despeinarse.

.- Falta de experiencia. Si no se puede ganar, al menos empata. El empate podría haber venido bien para la tercera plaza, que, en mi opinión, debería haber sido el nuevo objetivo. La Liga era una quimera, pero el tercer puesto era –o es aún– posible.

.- Lopetegui se equivoca. Bueno, en verdad igual no se equivoca. Igual soy yo, simplemente, el que no entiende que se quite al máximo goleador, cuando es fundamental marcar un gol, y se dé entrada a un jugador como Franco Vázquez, que prácticamente no cuenta para la próxima temporada y que apenas está disponiendo de minutos en esta temporada. Tampoco me gustó que quitara a Suso, porque es uno de los pocos, si no el único, que ve un pase imposible, o puede marcar desde fuera del área.

Por supuesto, muy orgulloso del equipo. No puede ser de otra forma. Se ha intentado lo posible y lo imposible. La derrota de hoy supone decir adiós a la posibilidad de luchar por la Liga, pero, como digo, aún se puede conseguir la tercera plaza. Para ello será fundamental ganar al Madrid en su propio estadio, y aún así, será complicado. Partido en el que no se podrá sentar en el banquillo Lopetegui, que hoy ha visto tarjeta amarilla y deberá cumplir sanción.

Por cierto, me suelo poner bastante nervioso cuando veo los partidos del Sevilla. Es una tontería, lo admito, pero no puedo evitarlo. Además, me pongo más nervioso cuando lo oigo por la radio, después cuando lo veo por televisión, y por último, cuando mejor lo llevo es cuando lo veo en el estadio. Pues hoy no estaba nervioso en absoluto. Eso es por dos motivos: porque era consciente de que el objetivo inicial ya estaba conseguido y que los otros objetivos marcados a posteriori eran complicadísimos: quedar en tercera posición o ganar la Liga.

Próximo partido: Real de Madrid. Rival poco propicio, y además jugándose la Liga. Partido muy interesante, porque el Sevilla puede ganar –y también perder– a cualquier rival.

Levante 0 – Sevilla FC 1. La Champions a punto de conseguirse matemáticamente

Restan seis partidos en juego y la victoria del Sevilla en Valencia ha dejado casi hecha la clasificación matemática para la Champions, lo cual sería un éxito absoluto. Probablemente se conseguirá la próxima jornada, el domingo, tras recibir al Granada, aunque se pierda, que esperemos que no.

El partido de hoy no ha sido nada fácil, pues el Levante ha defendido bien, con las líneas muy juntas y presionando con insistencia, sobre todo en la primera parte. En la segunda, la presión bajó, como era obligado, pues era imposible mantener el ritmo inicial de los granotas.

Se pudo poner de cara el partido bien pronto, si Cárdenas no hubiera hecho un paradón, despejando, con la complicidad del larguero, el magnífico disparo de Jordán, a pase de Navas. También Papu Gómez pudo marcar, pero evitó el posible gol Ocampos, involuntariamente, como es lógico.

En la segunda parte hubo más espacios, pero no muchas más ocasiones de gol. El único tanto del partido llegó a los pocos minutos de la reanudación. Un error en la entrega en el centro del campo lo aprovechó Suso para dar un magnífico pase en profundidad a En-Nesyri, quien controla a la perfección, regatea al guardameta, amaga, mandando al defensa a por tabaco, y remata a puerta vacía. Golazo.

El Sevilla controló el partido de pe a pa, antes y después del gol. La defensa estuvo perfecta, hasta el punto de no conceder ningún disparo entre los tres palos al Levante. Los únicos sustos que nos llevábamos los sevillistas era cuando Bono esperaba a que se le echara encima el delantero, en la presión, para poner el balón en órbita. Parece que lo hace queriendo. No sé por qué no le da el patadón un segundo antes. De tanto hacerlo, algún día nos acabarán haciendo el gol tonto de la jornada.

El arbitraje, del madrileño Pizarro Gómez, me pareció correcto. Puedo expulsar, por doble amarilla, a Acuña, aunque habría sido por dos tarjetas muy rigurosas. De igual manera, perdonó la expulsión a Doukouré, a pesar de que entró en la recta final del partido. Su segunda amarilla fue perdonada siendo muy clara, pues se desentendió del balón y agarró a Navas para evitar un contragolpe.

Lo peor del partido fue la posible lesión de Koundé, quien pidió el cambio por problemas físicos. Esperemos que no sea nada importante, porque, en mi opinión, es el jugador más importante de la plantilla, junto a Bono y Fernando.

La verdad es que este Sevilla 2020-2021 es impresionante. Tiene incluso en su mano el batir el récord de puntos en una temporada. Lamentablemente, no creo que dé para ganar la Liga. Para ello, tendrían que perder muchos puntos nuestros rivales, y el Sevilla ganar en el Bernabéu, o más bien en su ciudad deportiva. Y lo cierto es que los tres equipos que nos preceden, por unos motivos o por otros, raro es que se dejen puntos.

Sevilla FC 2 – Elche 0. Gran partido y tres puntos más para afianzarse en puestos Champions

Me ha sorprendido leer, mientras veía el partido, comentarios sobre la mala primera parte que estaba haciendo el Sevilla. Sin embargo, a mí me parecía que estaba haciendo un partido muy serio y con mucha concentración. Partidos como el de ayer lo hemos visto muchas veces los sevillistas: un rival agazapado atrás, con mucho orden y preparado para golpear con dureza en cualquier descuido. Una pérdida atrás, un contragolpe, una falta… y puede ocurrir como el día del Eibar, donde se pusieron por delante en el marcador y ya es muy difícil voltear el marcador. Era un partido para armarse de paciencia, de mucha paciencia. Quedaba mucho partido por delante y lo importante era desgastar al rival y no verse sorprendido en ningún momento.

Es cierto que el Sevilla tuvo muy pocas ocasiones en este primer período, pero yo valoro especialmente que era un partido donde el Sevilla tenía muchas bajas importantes (Fernando, Ocampos, Jordán y Diego Carlos) y que también tuvo que hacer un gran esfuerzo físico hace pocos días ante el Betis. Y por supuesto, también tengo en cuenta que es muy difícil crear ocasiones cuando un equipo defiende con un 4-4-2 –en ocasiones era un 4-3-3–, con las líneas muy juntas y la presión muy alta. Era necesario bascular continuamente y mover rápido el balón, lo que se conseguía en pocas ocasiones. Se echaba en falta desborde por la banda izquierda –se notó la ausencia de Ocampos–, llegando casi todo el peligro por la derecha, por la vía Suso. Fue el gaditano el que tuvo la ocasión más clara, con un tiro desde la frontal, antes de que asistiera a En-Nesyri en el primer gol del partido, donde el marroquí cabeceó a la perfección para ponerla imposible para Edgar Badía. El gol llegó en un momento importante, porque sólo faltaban dos minutos para el descanso.

En la segunda parte, el Sevilla salió decidido a poner tierra de por medio, teniendo dos o tres ocasiones muy claras para lograr el 2-0. No lo consiguió y el Elche también tuvo sus ocasiones para empatar el partido. Afortunadamente, la defensa o Bono, en última instancia, lo evitaron.

También valoro positivamente el partido de Sergi Gómez. Creo que estuvo bien y supo sobrellevar la tempranera tarjeta que vio. Tarjeta justa y necesaria, para evitar males mayores por una pérdida en zona de riesgo. Yo no soy muy de Sergi Gómez, pues creo que no tiene nivel para este Sevilla. Si ya me da miedo Sergi sin tarjeta, imagináos con ella.

En la recta final del partido se intuía un segundo gol, aunque no se sabía para quién. Por un lado, el Elche arriesgaba cada vez más, pues, lógicamente, la derrota no le servía para nada, y por otro al Sevilla se le notaba ya cansado, especialmente jugadores como Rakitic y Oliver Torres, pero podría aprovechar los espacios, cada vez mayores, que dejaban los visitantes en la zona media. Ocurrió esto último.

Para mi gusto, Lopetegui arriesgó mucho haciendo los últimos cambios tan tarde, pero vinieron como agua de mayo. Al poco tiempo de hacerse, Mudo Vázquez logró el 2-0 definitivo, a su estilo. Esto es, de tacón. Yo creo que no he visto a ningún jugador en el Sevilla tan obsesionado con las filigranas, ya sea un túnel o un taconazo. Hasta el punto de que, en ocasiones, han provocado pérdidas de balón que han resultado fatales.

Esta victoria ha sido muy trabajada, ante un rival que, si bien es verdad que está en la zona baja, dispone de jugadores de calidad, como Fidel, Raúl Guti, Carrillo o el incansable Lucas Boyé. Dos de estos ya nos dieron un disgusto no hace mucho.

La victoria es fundamental para mantener la distancia con el quinto clasificado, la Real Sociedad, que queda a nueve puntos, a la que tendremos como rival en la jornada 33 –vamos por la 27–, en el partido que puede ser determinante para lograr el objetivo.

El próximo rival será el Valladolid, en Pucela. Será el último antes del parón y, como todos los partidos de Primera División, será un partido complicado. Además nos han hecho la gracieta de ponerlo en sábado, cuando podría haberse jugado en domingo, perfectamente, no dejando ni 72 horas de margen. Como para ganar la Liga.

Ganarlo sería un importante paso para lograr el objetivo, que no es otro que mantener ese privilegiado cuarto puesto. Y ya sólo quedan once pasos.