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Barcelona 2 – Sevilla FC 1. De haber creído, se habría puntuado

Muy flojo partido del Sevilla en el Camp Nou, dando la sensación, en todo momento, de que el equipo no creía en la victoria y que salió derrotado al terreno de juego.

El partido, en general, fue bastante pobre, con muchas imprecisiones en el centro del campo que impedían crear ocasiones de gol, y dando muchas facilidades en defensa, como el estrepitoso fallo de Sergio Escudero, en el 1-0. Quizás David Soria pudo hacer algo más, porque el flojo remate de Alcácer le pasó por debajo del brazo.

En la segunda parte mejoró el Sevilla. Se estiraba algo, siendo, al menos, capaz de dar tres pases seguidos. Un contragolpe dio lugar a un córner, que fue perfectamente rematado por Pizarro, el mejor del partido, a la escuadra de la portería barcelonesa, tras picar el balón.

Lo malo es que quedaba muchísimo tiempo, más de media hora de juego, y el Sevilla no daba sensación de que pudiera aguantar el resultado y, ni mucho menos, atreverse a ir a por la victoria.

Difícil de entender la decisión de Berizzo de sustituir a Sarabia por Nolito. Aunque el madrileño no estaba haciendo un buen partido, al igual que sus compañeros, siempre es mejor mantener a los futbolistas de más calidad. Si tanto interés tenía en que jugara Nolito, podría haberlo sustituido por Navas, que no estaba haciendo absolutamente nada. El bajón de Navas también ha sido notorio.

A continuación de este incomprensible cambio llegó el 2-1, donde Kjaer no estuvo nada afortunado, puesto que le ganó la partida Alcácer, que estaba a su espalda. El danés tuvo que ser sustituido, al parecer, por problemas físicos. Esperemos que no sea una lesión importante, porque en la posición de central estamos cogidos con alfileres.

A partir de aquí, poco más dio el Sevilla, que volvió a desesperar cuando llega al área, ya que ni centra ni tira a puerta cuando tiene ocasión. Se limita a mover con parsimonia el balón, a retrasarlo innecesariamente, hasta que pierde la posesión.

Mirando el lado positivo, llegó la derrota de siempre, pero sin destrozarnos el goal-average. Por lo demás, todo es negativo, ya que tanto el Atlético como el Valencia ganaron. Mucho tendremos que mejorar para que podamos escuchar el himno de la Champions en nuestro estadio la próxima temporada.

 

 

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Sevilla FC 2 – Spartak de Moscú 1. A un difícil paso de la clasificación

Buen partido y buen resultado, que deja al Sevilla a un solo paso de la clasificación. Eso sí, será un paso complicado de dar, porque consiste en ganar al Liverpool, que tiene un equipazo y es el actual líder del grupo. Esta situación me recuerda a la temporada pasada, donde teníamos que vencer a la Juventus, y, lamentablemente, perdimos. Injustamente, con una penosa actuación arbitral de por medio, pero perdimos, y nos lo tuvimos que jugar todo en el último partido. Así que esperemos que la historia no se repita.

El pasito de ayer tampoco es que fuera fácil, porque el Spartak volvió a demostrar que tiene varios jugadores de mucha calidad –no es el campeón de Rusia por casualidad– y que funciona muy bien como equipo, con continuos apoyos y desmarques, intentando jugar siempre al primer toque.

El partido pudo ponerse de cara muy pronto, en los primeros minutos, pero Banega, solo ante el portero, la tiró fuera. Después llegarían ocasiones con cuentagotas, porque el Sevilla era muy consciente de que el principal peligro del Spartak era su contragolpe, siendo muy precavido con la posesión del balón, y además el equipo ruso se encerraba bien, con orden. Y, por supuesto, el Sevilla reincidía en su manía de no querer tirar a puerta, llegando a ser algunas veces desesperante. Como cuando Nolito se quedó justo en la frontal del área, en inmejorable posición para tirar, y no lo hizo en primera instancia, escorándose más, innecesariamente, para cruzar demasiado el balón y desaprovechar una oportunidad de oro.

La primera parte fue de total dominio sevillista. La única ocasión de los visitantes fue a continuación de haber conseguido el Sevilla el 1-0, a raíz de un córner, donde Sergio Rico tuvo que estirarse de lo lindo para despejar el buen golpe franco ejecutado por el brasileño Fernando.

La segunda parte ya fue otro cantar, pues el Spartak se estiró más. Sin embargo, sólo empezó a inquietar al Sevilla a partir de que Banega marcara el segundo gol. O, más bien, golazo, porque la rosca con que Banega puso el balón en la escuadra, desde fuera del área, es para que lo pongan como ejemplo en las escuelas de fútbol.

La salida del campo de Banega, por lesión, le dio vida al Spartak, que, además, no tenía ya nada que perder, yendo arriba con todo. Eso provocó que también el Sevilla tuviera opciones de sentenciar el partido, como la que tuvo clarísima Ben Yedder, y que fue sacada bajo palos por un defensa, cuando gran parte del balón había entrado.

Poco después llegaría el gol que daría intranquilidad a la grada y jugadores blancos, en una jugada muy bien trenzada por los rusos, con velocidad y profundidad. Sergio Rico hizo su segundo paradón de la noche, pero no sirvió para nada, porque el caboverdiano del Spartak, Zé Luis, cogió el rechace y sólo tuvo que empujar el balón al fondo de la red.

Quedaban 17 minutos de angustia, con el añadido incluido, pero el oficio de los jugadores y el empuje de la grada fue suficiente para que no se produjera un empate que nos habría complicado mucho la clasificación.

Por la rueda de prensa de Berizzo, parece que el Sevilla está condenado a jugar con el doble pivote. Un sistema que a mí no me gusta nada, ya que preferiría ver al Sevilla jugar con dos delanteros, y una línea de cuatro por detrás formada por Correa, N’Zonzi, Banega y Sarabia. Pero no creo que llegue a verlo, ni siquiera ante el Cartagena en Copa del Rey. De igual manera que me gustaría ver más a Ganso. Será mejor que espere sentado.

 

 

 

 

Sevilla FC 2 – Leganés 1. Menos mal que tenemos a Sarabia

Decía en mi anterior post que, si de mí dependiera, alineaba a Sarabia y a diez más, y que, además, me daba igual donde jugara, porque su calidad y entrega le permitía hacerlo bien en cualquier posición. Ayer, incluso en el lateral derecho. Difícil encontrar un jugador más polivalente. Ya está tardando Castro en ofrecerle una buena renovación y, por supuesto, una importante subida de cláusula.

De no haber sido por Sarabia, muy probablemente no habríamos ganado ayer el partido, porque el madrileño tuvo la clarividencia para dar una asistencia a Ben Yedder, dejándole solo ante el portero, para conseguir el 1-0, y después tuvo la calidad para conseguir el gol de la victoria, de fortísimo disparo a la escuadra.

Pero el Sevilla de Berizzo, a pesar de la victoria, sigue sin convencer. Vemos un equipo que marea demasiado el balón, abusa del juego horizontal en defensa, y sigue desesperando cuando retrasa en demasía el balón, casi siempre innecesariamente.

Sin embargo, lo peor es que el Sevilla perdona más que el Santo Pontífice. Dispuso de hasta cinco ocasiones clarísimas para finiquitar el partido: Nolito –tiró al larguero–, Ben Yedder, Banega, N’Zonzi… Esa incapacidad para apuntillar hizo que estuviéramos pidiendo la hora, a pesar de que el Leganés apenas inquietó y sólo logró marcar gracias a un penalti inexistente.

No me gustó nada la actuación de David Soria, que estuvo muy nervioso durante todo el partido. No salía en los corners, transmitiendo mucha inseguridad a la defensa. Su mayor error fue no salir en la jugada del penalti, pues el pase de El Zhar no era bueno: elevado y al área pequeña. Su fallo se habría quedado en anécdota de no ser porque también se equívoco el árbitro al señalar un supuesto empujón de Corchia como penalti.

En mi opinión, Sergio Rico debe ser el guardameta titular, porque es un portero más hecho, con más personalidad e internacional. A Soria le vendría bien una cesión en un equipo donde pueda jugar mucho. Es joven y necesita jugar con continuidad.

Berizzo, gracias a la lesión de Correa, tuvo una ocasión de oro para probar a Muriel como extremo, pero tendremos que esperar a verlo jugar en esa posición donde, según dicen algunos, es donde mejor rinde.

Mientras llega el juego, hay que sumar de tres en tres, que es lo importante. Ayer se consiguió, y ahora sólo queda pensar en el partido contra el Spartak, y hay que hacerlo con ánimo de venganza. Hay que devolver el 5-1 con un 4-0, para tener el goalaverage a nuestro favor. Es cuestión de afinar un poquito el punto de mira y de poner a los mejores sobre el tapete.

Llega el Leganés, el peor visitante posible en estos momentos

El partido de mañana es importantísimo. Podría decirse incluso que es una final, al menos para Berizzo, porque, afortunadamente, aún quedan 29 jornadas por disputar. Es decir, que esto no ha hecho más que empezar, y aún hay tiempo de sobra para enderezar el rumbo.

No debe engañarnos el nombre del rival. Sería un grave error, entre otras cosas porque el Leganés nos ha adelantado y está situado en quinta posición, aventajándonos en un punto.

Pero lo que más me preocupa del equipo madrileño es que, actualmente, es el equipo que mejor defiende… no de España, sino de Europa. Y es que sólo ha encajado tres goles en nueve partidos. Esta hazaña sólo la ha logrado igualar el Barcelona.

O sea, que el Sevilla, un equipo que necesita multitud de ocasiones para hacer un gol, se enfrenta al equipo que mejor defiende de Europa. A priori, el panorama no es muy alentador, pero esto es fútbol y todo es posible. También hay que mirar el lado positivo: el Leganés lleva incluso menos goles que nosotros, que ya es decir. Sólo tiene ocho en su casillero –nosotros, nueve–. Y esas cifras son más propias de la parte baja de la tabla, donde hay un par de equipos que incluso superan a ambos equipos en este apartado.

El problema de nuestra escasez goleadora hay que tenerlo muy en cuenta. Es necesario encontrar una solución, de manera inmediata, porque sin gol será imposible lograr los objetivos. Berizzo parece empeñado en jugar con un solo delantero, y además, ya juegue Muriel o Ben Yedder, están necesitando muchas ocasiones para hacer gol. Yo soy de la opinión que deberían jugar juntos, aunque uno de ellos tenga que hacerlo retrasado –me decanto por Muriel para esa posición–. Pero está claro que alguna cuerda hay que tocar para que el ataque sea mucho más efectivo.

Igual también podría funcionar dar la titularidad a Ganso –aunque ahora está lesionado–, en detrimento de Franco Vázquez, que no está pasando por un buen momento. O aprovechar más a menudo la velocidad y el desborde de Joaquín Correa, que últimamente no está siendo titular.

También pienso que debería ser de la partida Pablo Sarabia. Me da igual donde juegue, porque su calidad le permite hacerlo bien, ya sea como pivote, media punta, o en cualquiera de las dos bandas. Yo pondría a Sarabia y diez más, porque, además, es un jugador que ya ha demostrado que tiene gol.

Y, por supuesto, también es imprescindible cambiar la mentalidad ofensiva. No puede ser que mareemos el balón con pases sin profundidad, horizontales, parece que con la única finalidad de que tengamos una buena estadística de posesión al final del partido, y después lleguemos a las inmediaciones del área, en posiciones de centro o remate, y retrasemos el balón. Es, verdaderamente, desesperante. Llegan a darme envidia esos equipos que centran o tiran a puerta a la menor oportunidad que tienen, como el Eibar o el Athletic.

V0lviendo al Leganés, tengo que decir que me parece increíble que Gabriel Pires, a día de hoy, siga en el equipo pepinero. Sencillamente, daba por hecho que esta temporada lo ficharía algún equipo poderoso de España o de Europa. Me parece un jugador interesantísimo. Lo tiene todo: muy técnico, buen defensor, con gol –la temporada pasada nos marcó en el Ramón Sánchez Pizjuán de tacón–, estatura (1’86), va bien por arriba, también es bueno a balón parado… y acaba de cumplir 24 años. Para mí es un misterio que pase desapercibido para los Secretarios Técnicos, porque ya me gustaría tener a un jugador así en mi equipo. Dejo este enlace que define bien su juego.

Pero si Gabril Pires está demostrando que es fundamental en el Leganés, lo mismo ocurre con N’Zonzi en el Sevilla. Es una grandísima noticia que el francés ya esté recuperado, porque no creo que sea una casualidad que las debacles de Bilbao, Moscú y Valencia hayan tenido lugar cuando N’Zonzi estaba fuera de combate. En mi opinión, es el mejor jugador del Sevilla, y el que da el necesario equilibrio al equipo.

Habrá que tener mucha paciencia mañana, porque el Leganés funciona como un equipo, haciendo bien la presión, con agresividad, y saliendo a la contra. Sólo se pueden encajar tres goles en nueve partidos si el trabajo defensivo de todo el equipo, desde el portero hasta el delantero, es sublime. Pero sólo nos vale ganar. Acostumbrados a las alturas, es extraño mirar la tabla y ver al Sevilla situado en la octava posición. No obstante, es conveniente recordar, para los desmemoriados, que no hace mucho el Sevilla finalizó la temporada en novena posición –y con Monchi como Director Deportivo–. Pero gracias a nuestros amigos malagueños, que no cumplieron con sus deberes económicos del Fair Play financiero, logramos ir de carambola a la Europa League, la cual, ya que estábamos, de paso nos la trajimos para nuestras vitrinas.

La situación no es buena, pero la cuarta posición aún está a sólo tres puntos. Otra cosa es que no ganemos al Leganés, porque ya entonces se pondría la Champions muy complicada, porque aún quedando mucho trecho, los equipos de arriba tienen la sana costumbre de perder muy pocos partidos.

Confío en que a Berizzo ni se le ocurra hacer la alineación pensando en el Spartak de Moscú, pues mañana es vital conseguir la victoria.

El árbitro será David Medié Jiménez, y será la primera vez que arbitre al primer equipo del Sevilla, pues ya ha arbitrado al Sevilla Atlético en tres ocasiones, saldándose con una victoria, un empate y una derrota.

Valencia 4 – Sevilla FC 0. Lo normal cuando el rival es infinitamente superior y le echa más intensidad

Otra goleada, cuando aún están demasiada frescas las graves heridas de Moscú, dando la sensación no sólo de que el equipo no funciona, sino que el entrenador no sabe qué piezas cambiar. Berizzo parece incapaz de voltear la situación, que ya empieza a preocupar, y mucho.

El Sevilla cayó con todo merecimiento, y es que el Valencia hoy ha sido muy superior al Sevilla, que sólo con el 0-2 dio señales de vida y fue capaz de superar el magnífico centro del campo ché, pero ya era demasiado tarde. Un espectáculo ver jugar a jugadores como Guedes, Parejo y Kondogbia. Son tres jugadores de mucha calidad y que dan mucho equilibrio, puesto que son capaces de defender y atacar con eficacia, y además reciben mucha ayuda de dos delanteros que tienen mucha movilidad y gol entre ceja y ceja. El Valencia es la prueba de que se puede jugar perfectamente con dos delanteros y tener superioridad en el centro del campo.

Así pues, no es de extrañar que casi siempre se impusiera el Valencia en la zona media, porque Kondogbia, al que ya conocemos todos, hizo una exhibición de las suyas, tanto en el corte como en la distribución, y Guedes –al que no conocía– volvió a demostrar que es un futbolista como la copa de un pino. Espectacular su golazo por la escuadra, pero es que, además de marcar dos goles, también asistió en el tercero.

Me llamó la atención que el Valencia se permitiera el lujo de rasear el balón en pases más bien largos, y casi nunca había anticipación de los jugadores sevillistas. Incluso en la mayoría de las ocasiones, recibían los jugadores del Valencia sin que ningún jugador sevillista estuviera cerca. Apenas encontraban resistencia para mover el balón por la zona media. Por contra, el Sevilla perdía el balón en zonas muy peligrosas, como Banega que lo hizo, al menos, en un par de ocasiones, costando el segundo gol.

En mi opinión, este déficit, en todos los aspectos, debe atenuarse, o mejorar ostensiblemente, con la vuelta de N’Zonzi. Creo que es un jugador fundamental en nuestro centro del campo, y las dos goleadas me hacen pensar que es más importante de lo que yo creía.

Y en defensa, mucho ojo porque la fragilidad defensiva es pasmosa. Tanto Athletic, como Spartak y Valencia han tenido una efectividad altísima. Y eso no es casualidad, sino porque el rival consigue llegar al área o a sus inmediaciones en situaciones muy ventajosas.

Muy preocupante la lesión de Lenglet –esperemos que no sea grave–. Y cuidado con Kjaer. Me están entrando muchas dudas con el central danés. A sus fallos en Moscú, hay que sumar los que ha tenido hoy. Zaza poco menos que se ríe de él en su gol, y también falla en el cuarto, puesto que es Kjaer quien no hace la línea con el resto de sus compañeros y habilita a Guedes.

Pero si ya da que pensar las últimas actuaciones de nuestras líneas defensiva y media, no podemos obviar el grave problema que tenemos en la delantera. Da la sensación de que, aunque los partidos duraran 180 minutos, no haríamos gol. Y eso es totalmente inaceptable, sobre todo en un plantel que tiene como objetivo clasificarse entre los cuatro primeros. Lo cual, por cierto, parece que este año va a estar muy complicado, porque el Valencia ya nos saca cinco puntos –muy probablemente serán seis, por el goal-average– y no tiene el desgaste que supone jugar competiciones europeas.

Berizzo parece que sigue despistado. Nolito no hizo absolutamente nada, tenía tarjeta amarilla, y no fue sustituido hasta el minuto 67. Muriel también estuvo negado de cara a gol, no aportando nada, y no fue sustituido.

Pero lo que está claro es que, como bien dice Sergio Escudero, “esto no puede seguir así”. No hay afición, plantilla, entrenador, ni Consejo de Administración que soporte estos malísimos resultados y, lo que es peor, malísimas sensaciones. Hacemos agua en todas las líneas. Hay que cambiar, y si Berizzo no es capaz de conseguirlo, habrá que pensar en otro. Es Ley de fútbol.

 

Athletic Club 1 – Sevilla FC 0. Pensando en Moscú, llegó la derrota de siempre en San Mamés

Segunda derrota de la temporada, en un campo que no se le da nada bien al Sevilla, donde suele perder, aunque su rival haga bien poco por ganar. Y eso es lo que ocurrió, una vez más, porque el Athletic hizo bien poquito, pero, a pesar de ello, se llevó los tres puntos.

El Sevilla hizo muy buena primera parte, donde los bilbaínos crearon muy pocas ocasiones de gol, aunque dos de ellas fueron muy claras, y que no subieron al marcador por la soberbia intervención de Sergio Rico. La primera, al rechazar un mal despeje de Carole, quien hizo un buen partido, y la segunda, un verdadero paradón, a Susaeta, al que le permitieron disparar desde la frontal del área. Menos mal que Sergio Rico se estiró y consiguió despejar el fuerte disparo, cruzado, ajustado y raso, del jugador vasco.

A partir de aquí sólo existió el Sevilla, que dispuso de tres o cuatro ocasiones de gol, todas erradas. Las más clara la que dispuso Ben Yedder, que hoy no estuvo acertado. Solo ante el portero cruzó flojo cuando debió fusilar a Kepa.

Cuando mejor estaba jugando el Sevilla llegó el mazazo del gol, a raíz de un  afortunado rebote que dejó solo a Vesga, con el balón botando, y batió a Sergio Rico levantando el balón.

Había que darle la vuelta al marcador en la segunda parte, pero el Sevilla estuvo muy desdibujado durante lo poco que se jugó en esta segunda mitad, puesto que el Athletic se dedicó a perder tiempo, de forma descarada, simulando continuas lesiones, y con el consentimiento del árbitro, que cambió radicalmente en la segunda parte. Iglesias Villanueva parecía otro árbitro, totalmente distinto al de la primera parte, pues el criterio a la hora de mostrar amarillas y señalar faltas cambió, de manera que cualquier falta o protesta sevillista era sancionada con amarilla.

A pesar de esta mala segunda mitad, el Sevilla tuvo tres ocasiones claras de gol, de nuevo todas erradas: un cabezado de Ben Yedder, casi en el área pequeña, que se fue alto; un disparo de Krohn-Delhi, desde la frontal del área, que salió ligeramente desviado; y un intento de vaselina de Ben Yedder que acabó atajando Kepa.

Pero, verdaderamente, el Sevilla hizo muy poco para dar la vuelta al marcador. Tan poco como hizo el equipo local para llevarse la victoria. Quizás, si no se estuviera pensando en Moscú, todo habría sido diferente. Nunca lo sabremos.

Jamás entenderé que un jugador de la calidad de Pablo Sarabia, al que eché de menos durante el partido, sea el que se quede sin vestir. Ni tampoco que el Mudo Vázquez, que no se destaca precisamente por su garra, sea titular en un estadio donde hay que dar lo máximo para lograr puntuar. No obstante, justo es decir que fue Vázquez el jugador que puso de gol a Ben Yedder en la ocasión más clara del partido.

Ahora sólo queda esperar que las lesiones de N’Zonzi y Kjaer no sean importantes, porque son dos jugadores importantísimos, sobre todo el danés, en un momento en que tanto Pareja como Carriço son bajas de larga duración.

Ahora sí hay que pensar en Moscú, y nada más que en Moscú. Y no antes, porque eso sólo lleva a la derrota. Ojalá Berizzo haya aprendido la lección y no vuelva a repetir lo de hoy, porque si no, es muy probable que perdamos, o en el mejor de los casos, empatemos, todos los partidos previos a los de Champions. Y el Sevilla, si quiere estar entre los cuatro primeros, no puede permitirse ese lujo.

 

Con ganas de ver un Sevilla con dos delanteros

Si no recuerdo mal, fue Unai Emery el entrenador que empezó a utilizar un solo delantero. Buscaba con ello dominar los partidos y parar la sangría de goles que estaba sufriendo. Y lo consiguió. A partir de entonces el Sevilla mostró más consistencia. Ya no encajaba goles con tanta facilidad, ganó en posesión, y la calidad de los delanteros hacía el resto, ya que Bacca, Gameiro y Aspas eran delanteros de primerísimo nivel, como demostraban sus cifras goleadoras. Como sólo jugaba uno (Bacca), Gameiro no tenía todos los minutos que quería, y menos aún Iago Aspas, que tuvo mucho menos opciones de jugar de las que mereció.

Después llegó Sampaoli. El argentino jugó algunos encuentros con dos delanteros, pero, a medida que fue conociendo el fútbol español y su plantilla, finalmente también se decantó por jugar con un delantero, o incluso, ante los rivales más potentes, con ninguno.

Y cuando, por fin, llegó un entrenador como Berizzo, que estaba jugando muchos partidos con dos delanteros en el Celta, me alegré bastante, pues creí que ya iba a ver, después de mucho tiempo, a un Sevilla con dos delanteros titulares y dos delanteros suplentes.

Pero resulta que el Sevilla, por ahora, está jugando con un solo delantero, aunque Berizzo no descarta jugar con dos en determinadas ocasiones.

La cuestión es: ¿Tiene el Sevilla plantilla para jugar con dos delanteros? En mi opinión, por un lado sí, pues Muriel y Ben Yedder tienen cualidades que los hacen compatibles. Pero, por otro lado, no, ya que, aunque parezca increíble, sólo hay dos delanteros en plantilla.

Esta escasez de delanteros, la verdad, no la entiendo, y mucho menos aún si tenemos en cuenta las declaraciones de Berizzo, en los últimos días de mercado, reconociendo que el Sevilla buscaba un tercer delantero, de un perfil distinto al que ya tenía en plantilla. Por poner un ejemplo, nuestro más directo rival –ojalá que sea así hasta el final–, el Atlético de Madrid, tiene cinco delanteros (Griezmann, Fernando Torres, Correa, Gameiro y Vietto), y con la llegada de Diego Costa, serán seis, nada más y nada menos.

Con sólo dos delanteros, jugando un mínimo de tres competiciones, si no vamos a Europa League –Muriel cuatro, pues suele ir con su selección–, cualquier lesión o sanción, nos dejaría con lo mínimo en la línea que tiene la mayor responsabilidad a la hora de hacer goles.

Pienso que el Sevilla de Berizzo dispone de dos buenos delanteros y, en mi opinión, si se decidiera a alinearlos juntos, se complementarían bien. Y no por ello debería resentirse el centro del campo, siempre y cuando, como es lógico, los dos delanteros sean solidarios en defensa, es decir, que bajen al centro del campo a presionar, principalmente cuando no se tenga el balón, pero también cuando se esté en posesión del esférico, como hace Messi en el Barcelona, para crear superioridad numérica en determinadas zonas. Ahora bien, si nuestros dos delanteros fueran del estilo Luis Fabiano, al que no le gustaba defender y estaba acostumbrado a que el equipo jugara para él, entonces sí se podría perder la batalla en el centro del campo.

Obviamente, también depende mucho de la calidad de los delanteros. Si tienes la suerte de tener en tu plantilla a Neymar, Messi y Luis Suárez, sería poco comprensible dejar a uno de ellos en el banquillo. Es el mejor ejemplo del dicho: “La mejor defensa es un buen ataque”, ya que si tu rival dispone de tales elementos ofensivos, muchas precauciones debe tomar un equipo para lanzarse al ataque. Incluso inconscientemente, se tiende a tener bien vigilados y marcados a los delanteros de calidad, defendiendo más atrás, a veces incluso encerrándose y, por tanto, teniendo que recorrer más distancia para llegar al área rival, con lo que es más complicado crear más ocasiones.

Si el Sevilla jugara con dos delanteros, no sé si ganaría en ataque, si perdería en defensa, o si mantendría un equilibrio que lo hiciera más competitivo. Por eso tengo ganas de que Berizzo, por fin, se líe la manta a la cabeza y se decida de una vez.

Mientras tanto, a seguir esperando. Porque seguro que en San Mamés sólo veremos a uno de ellos. Precisamente, creo que en ese estadio la velocidad de Muriel nos vendría muy bien. Pero como jugó con su selección, lo más probable es que el que sea de la partida sea Ben Yedder.

El partido de mañana es muy importante, fundamental para mantenernos en cabeza. Así que sería imperdonable que el Athletic nos ganara por el mismo motivo de siempre: que le eche más huevos, hablando en román paladino.