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Sevilla FC 2 – Lazio 0. En octavos, con algún que otro susto

Misión cumplida. El Sevilla estará en el próximo sorteo. No ha sido un partido fácil, sobre todo en la primera parte, que fue bastante igualada y donde llegó el primer susto. Un despiste en la defensa, donde un italiano había pasado desapercibido, llegó a tener una ocasión clarísima de gol. Desde la grada me pareció que pudo ser hasta penalti.

Poco después llegaría el gol de Ben Yedder, que aprovechó un rechace del portero, a tiro de Sarabia, para empujar el balón al fondo de la red. Estos dos jugadores están en un momento extraordinario y sus estadísticas demuestran que fue un grave error que estuvieran en el banquillo en el importantísimo partido de Villarreal.

El segundo susto llegó tras la expulsión de Franco Vázquez. A mi modo de ver fue injusta. Me dio la sensación de que hasta es él el que recibe la falta. De cualquier forma, era un gran riesgo mantener a Vázquez en el césped con una tarjeta, porque es un jugador bastante alocado y no sabe contenerse.

La cuestión es que se planteaba un final de partido complicado, porque la Lazio tiene un buen equipo y quedaba mucho tiempo por delante, más de media hora. Afortunadamente, Marusic vio una estúpida tarjeta roja y, ya en igualdad numérica, quedaba prácticamente sentenciado el partido. Para despejar toda duda, Sarabia se encargó de hacer el 2-0, con la colaboración de un defensa que tocó el balón.

Por desgracia, a los pocos minutos, en un salto donde pisó mal, se lesionó Jesús Navas. Esperemos que no sea para mucho, porque es uno de los jugadores más importantes de la plantilla. La baja de Navas se une a la de Escudero, que se echó mano a los isquiotibiales nada más empezar el partido. La lesión de Escudero parece más importante, y además, como suele ocurrir, le ha cogido cuando parecía que estaba recuperando la forma.

Aparte del parido de Sarabia y Ben Yedder, me quedo con el buen partido de Promes y con el paradón de Vaclick, que evitó el gol del empate, casi a  bocajarro, despejando por encima del larguero.

Los ex sevillistas Immobile y Correa pasaron desapercibidos, haciendo un mal partido. No fue así el caso del ex bético Durmisi, que se llevó una sonora pitada.

Se cumplió el objetivo de estar en octavos de final, al superar a un rival importante y con solvencia. Yo, al menos, no esperaba un contundente 3-0 en el global de la eliminatoria. Ahora toca recuperarse de este intenso partido, porque el próximo rival es el Barcelona, que llegará más descansado y contará con la ayuda, más o menos descarada, de uno de los peores árbitros y más serviles del fútbol español: Mateu Lahoz. Que Dios nos coja confesados.

Villarreal 3 – Sevilla FC 0. Otro partido andando, otro bochorno

Otro partido igual. Desde los primeros minutos, viendo la actitud de los jugadores sevillistas y los de amarillo, ya se preveía el desastre. Mientras los primeros andaban, los segundos no paraban de correr y presionar. Si a eso le sumábamos el atrevimiento u osadía de Machín de dejar a los dos jugadores más determinantes y con más gol en el banquillo (Ben Yedder y Sarabia), el partido pintaba mal.

Pasaban los minutos y el Sevilla, como le suele ocurrir de visitante últimamente, no creaba ocasiones de gol. Hasta que llegó un córner, desastrosamente defendido, y el primer gol del partido. Woeber comete el error de principiante de estar más pendiente de su marca que del balón, al que ni mira. Cuando se vino a dar cuenta, ya era imposible evitar el remate de Álvaro.

Pudo el Sevilla dar un halo de esperanza, soi Munir hubiera batido a Asenjo en una clarísima ocasión, pero el guardameta hizo una gran parada.

En esos momentos, viendo el despropósito, yo ya deseaba llegar al descanso con 1-0, pero el Sevilla no tuvo esa suerte, y en los minutos de la prolongación, en otra jugada muy mal defendida, llegó el 2-0. Si ya pintaba mal el partido, ahora ya era necesario otro milagro como ante el Eibar.

Por cierto, el 2-0 fue marcado por Ekambi, que debió ser expulsado por una clara segunda amarilla, en las mismas narices del árbitro, pero éste no quiso expulsarlo. Simplemente, no le dio la gana, como ya nos ha ocurrido en esta temporada, creo que en tres ocasiones más. Una fue con el Getafe, en casa, otra en Leganés, y la otra ocasión no recuerdo el rival, pero estoy seguro que se dio. Es evidente que el respeto que nos tienen los árbitros sigue siendo nulo.

En la segunda parte, el Sevilla mejoró. No podía ser otra forma, porque hacerlo peor era realmente difícil. Machín dio entrada a Sarabia y Yedder, pero ya era demasiado tarde. El Sevilla tuvo varias ocasiones para acortar distancias, pero fueron todas desaprovechadas. La porcentaje de efectividad fuera del Ramón Sánchez Pizjuán debe ser ridículo.

Varias de esas ocasiones las tuvo André Silva, que hizo un partido verdaderamente lamentable. Todo lo hizo mal. Este jugador, o cambia radicalmente, o yo no pagaba 40 millones de euros por él, de ninguna de las maneras.  Sólo me gustó en las primeras jornadas, pero después ha pegado un bajón enorme.

No dábamos una en ataque, pero el que sí se encargó de estropearnos el goal-average fue Pedraza, consiguiendo el 3-0 definitivo, aprovechándose de que, aparte de que estábamos volcados, defendemos francamente mal.

Otro partido para olvidar, otro partido donde da la sensación de que el rival siempre le echa más huevos que nosotros, otro partido que se salda con derrota vergonzosa. Y ya van tantas que a Machín ya le salen detractores hasta de debajo de las piedras. Y es lógico, porque en el fútbol mandan los resultados y las sensaciones. Y las sensaciones son que ahora mismo no le ganamos a nadie y que Machín parece no encontrar solución a la falta de intensidad, a esa desgana que cabrea a cualquiera.

Y lo peor es que el próximo rival en liga es el Barcelona de Messi y que la próxima salida es en Huesca, donde a buen seguro ya se estarán frotando las manos.

Puede que ya salgamos de los puestos Champions esta jornada si el Alavés gana en el Villamarín. Pero si no, sólo es cuestión de tiempo. Jugando así no vamos a ningún sitio.

El Sevilla, eliminado de la Copa del Rey. Era un partido para los mejores

Bueno, pues se acabó lo que se daba. Esta temporada hemos llegado hasta Cuartos de Final solamente. Como era de esperar, no hemos podido eliminar al Barcelona, que aunque no nos guste, está a años luz del Sevilla, como se ha podido ver en el resultado.

Sin embargo, de haberse hecho las cosas medio bien, probablemente habríamos puesto en apuros al Barcelona. Para empezar, habríamos tenido más posibilidades de haber puesto sobre el tapete a nuestros mejores jugadores. Gran parte de la culpa de que estemos en puestos Champions la tiene Vaclík, que para mucho y bien, y Ben Yedder, que es nuestra principal baza ofensiva. Pues los dos en el banquillo. Y lo que es peor, con el electrónico mostrando un contundente 4-0, los cambios no llegaban. Parecía que el resultado nos servía para la clasificación. Pasaron, nada más y nada menos, 23 minutos hasta que Machín se dignó hacer un doble cambio, dando entrada a Vázquez y Ben Yedder. Yo es que no me lo explico. Que conste que creo que Machín es un buen entrenador y pienso que está haciendo una gran labor, pero hoy se ha equivocado gravísimamente, siendo él, a mi modo de ver, el principal responsable de la derrota y la eliminación.

Aparte de eso, también es verdad que no nos ha acompañado la suerte –vaya el postecito– ni el árbitro –ya esperado–, pues el 1-0, el que abría la lata y gol sicológico, llegó en un penalti inexistente.

Por supuesto, también es cierto que, en una eliminatoria ante un rival tan potente, tienes que tener una alta eficacia de cara a gol. Y tampoco fue así. Banega falló, de manera penosa, un penalti y, en el segundo tiempo, André Silva erró en un cabezazo a placer.

Lo único que me gustó del partido es que el Sevilla asustó a los culés durante el último cuarto de hora y lo intentó hasta el final, aunque ello conllevara que nos lleváramos un set. El Barcelona, con Messi y con espacios, simplemente, te machaca.

Ahora toca recuperarse y pensar, exclusivamente, en el Celta de Vigo. Porque los tres puntos son importantísimos. Y enfrente no tendremos un rival tan potente como este Barcelona de Messi, con lo que deberíamos traernos los puntos para Sevilla. Si hacemos las cosas medio bien y Machín no hace más tonterías, evidentemente.

Sevilla FC 1 – At. de Madrid 1. Pese a que Mateu Lahoz volvió a reírse de nosotros, punto muy valioso

Empate que sabe a poco, aunque el punto hay que valorarlo como bueno, por dos motivos:!porque enfrente teníamos a un gran equipo, aunque hoy no lo pareciera, y porque al silbato estaba ese árbitro valenciano que ya ha demostrado, en multitud de ocasiones, que nos “quiere” con locura.

Pero bueno, ya sabíamos que no era casualidad que él fuera el designado, sino que su trabajo era el que ha hecho perfectamente hoy: utilizar dos varas de medir. Sólo recurrir al VAR cuando el beneficiado era el Atlético y, en definitiva, ser árbitro de baloncesto cuando el que tenía el balón era el visitante y de rugby cuando lo tenía el Sevilla.

Afortunadamente, el Sevilla no perdió la concentración por las provocaciones de Mateu y superó en todos los aspectos al Atlético en la primera parte, hasta el punto de que, en un determinado momento, Ben Yedder pudo hacer su segundo gol antes del descanso. El francés llegó muy justo al balón y a Oblak le dio tiempo de tapar mucho hueco.

En los últimos diez minutos de esta primera mitad, el Sevilla pareció perder un poco el norte, perdiendo mucha posesión y cometiendo el único error que tuvo: una estúpida falta al borde del área que era una caramelito para Griezzman y cualquier lanzador que se precie. Para colmo, la falta se defendió horriblemente, con demasiados jugadores en la barrera con jugadores saliendo a destiempo y sin estirada de Vaclík, quien probablemente estaría demasiado tapado y vería tarde el balón.

El empate además fue en el minuto 44, y en la única ocasión que había tenido el rival. Lo que se dice un mazazo.

Y este mazazo lo pareció notar el equipo en la segunda parte, donde el Atlético dominó, aunque sin crear mucho peligro. La más clara que tuvieron fue un mano a mano que sacó Vaclík a Griezzman. Aunque el Sevilla también pudo marcar antes con un zapatazo de Silva que hizo temblar el palo, y después, con un tiro de Ben Yedder que salío lamiendo el poste. También Oblak tuvo que lucirse ante un buen disparo de uno de los triunfadores de la tarde: Gnagnon. Espléndido partido el suyo. Al igual que el que hizo Jesús Navas. Su marcador, Lemar, fue desbordado en tantas ocasiones que Simeone tuvo que hacer ajustes.

También destacar que debutó Bryan Gil. Sin duda, debutar en Primera División con los suyos es el mejor regalo de Reyes que se le puede hacer a un canterano.

Seguimos ahí arriba, sacándole tres puntos de ventaja al Real Madrid y dos a la sorpresa de esta temporada: un Deportivo Alavés que espero que no aguante el ritmo hasta el final de temporada.

Sevilla FC 2 – Gerona 0. Dos puntos vitales y muy trabajados

Viendo el marcador, parece que ha sido una victoria sencilla y cómoda, pero ni mucho menos ha sido así. El Gerona, a pesar de que apenas ha contado con ocasiones de gol durante los noventa minutos, ha demostrado ser un equipo muy trabajado y con jugadores de calidad. Si no han sido capaces de marcar, ha sido por el extraordinario trabajo en defensa de todo el equipo, mostrando una concentración total, excepto Banega en la primera parte, donde perdió varios de esos balones que acostumbra a perder tontamente, por suficiencia, pero que, por suerte, no suelen acabar en gol.

El resultado final debió ser bastante más abultado, pero el guardameta visitante se lució en dos intervenciones, y las demás ocasiones, alguna bastante clara, las desperdiciamos. No lográbamos hacer el 3-0 y me temía que lo pagaríamos con un final de partido de infarto, mirando el cronómetro, pero Vaclík, con una soberbia estirada, lo evitó.

El 2-0 nos viene bastante bien de cara al goal-average.

El mejor del partido me pareció Roque Mesa. Su partido fue completísimo, faltándole únicamente el gol. También los centrales, Kjaer, Carriço y Sergi Gómez hicieron un gran partido.

No me gustó nada el partido de André Silva. Desesperante en ocasiones, desaprovechó un uno contra uno que no se puede fallar nunca. Cada vez estoy más convencido de que no es un jugador que vale 43 millones de euros. Aunque tenga un gran futuro por delante. Eso sí, un buen recorte suyo provocó el penalti que abrió el marcador, perfectamente lanzado por Banega. Ben Yedder si aportó mucho trabajo y acierto. Aunque no marcó, asistió a Sabaria en el definitivo 2-0.

 A pesar de haber conseguido esta fundamental victoria que nos mantiene en los puestos de privilegio, debemos de pisar el acelerador y cerrar el año con otra victoria en Butarque. Allí no podremos contar con Kjaer, lesionado, ni con Banega y Sarabia, sancionados, pero recuperaremos a Mudo Vázquez. Estando segundos sólo vale ganar. Cualquier otro resultado es malo.

Junta General de Accionistas 2018. La Junta de la decepción

La Junta General de Accionistas, que era ordinaria, resultó ser extraordinaria. Pero extraordinaria en cuanto a la tremenda decepción que nos llevamos los ilusos sevillistas que creíamos que el Sevilla no estaba vendido o no iba a venderse. Nada más lejos de la realidad. Ayer los máximos accionistas dejaron claro que dan la espalda al sevillismo de base, al no blindar el estadio Ramón Sánchez Pizjuán y la ciudad deportiva José Ramón Cisneros Palacios.

Sin embargo, esto se veía venir. No se entendería entonces, que viéndose el alarmismo entre los pequeños accionistas y su lucha por sindicar el 5% de las acciones necesarias para incluir nuevos puntos en el orden del día, los máximos accionistas no sólo no se pronunciaran, sino que no solicitaran esta modificación de motu proprio. Evidentemente, no estaban por la labor. Pero siempre quedaba la esperanza de que, a última hora, sucumbieran ante la presión de los accionistas minoritarios y cambiaran de opinión.

Parece obvio que, si no han vendido ya sus acciones a un inversor extranjero, lo van a hacer próximamente, pues cabe deducir que tienen ya más que acordados los términos de la venta y sólo deben quedar detalles. En este sentido, resultó reveladora la lamentable intervención de Carolina Alés, que se destapó, admitiendo que ellos “venden sus acciones, no venden al Sevilla”. Pues no, Carolina. Si yo vendo mis dos acciones, sería así. Pero si tú, que eres una de las principales accionistas, las vendes, también vendes al Sevilla FC. Poco después intentó retractarse, quedando incluso peor.

Pero no quedó ahí la cosa. Carolina Alés también se lució con su desprecio a los pequeños accionistas, cuando preguntó por qué ellos no habían comprado acciones. Haciendo un alarde de soberbia, poco menos que se rió de aquellos que no podían permitirse comprar acciones, o sólo unas pocas, como es el caso de la gran mayoría de los aficionados. Sin duda, Carolina, quien probablemente habrá nadado en la abundancia desde que nació, no tiene la capacidad de entender que mucha gente no puede permitirse comprar acciones, o si lo hace, es con gran esfuerzo.

Como contrapunto a Carolina Alés, destacar la impresionante y conmovedora intervención de Alejandro Cadenas. Faltó poco para que lo sacaran a hombros, pero, lamentablemente, pese al gran esfuerzo de los pequeños accionistas, mucho me temo que se ha llegado tarde. Ya está todo el pescado vendido.

Ahora hay que apretarse los machos, pues se entra en una situación muy complicada, donde hay un patente enfrentamiento entre los accionistas mayoritarios y el aficionado de base. Será harto complicado que eso no afecte al rendimiento del equipo. Esto se verá muy pronto, en el importantísimo partido del jueves, ante el Krasnodar. Yo espero un gran abucheo al palco, pues es lo mínimo que merecen.

Empieza una época de incertidumbre, donde el Sevilla dejará de pertenecer a los sevillistas y estaremos en manos de un grupo inversor que podrá disponer, a su antojo, de nuestro estadio y ciudad deportiva. Desde luego, si con el tiempo acabamos trasladándonos a la Cartuja, sería mi fin como abonado. Llevo treinta y dos años siéndolo, pero me niego a ver al Sevilla en la Cartuja si no es algo temporal, mientras se amplía el Ramón Sánchez Pizjuán. El estadio olímpico es para ver atletismo, no fútbol. Si lo veo mejor por televisión, me quedaré en casa y no soportaré las inclemencias del tiempo, ni tendré que desplazarme.

La Junta de ayer me ha dejado tocado, o más bien hundido. Hasta el punto de que el partido contra el Krasnodar ha pasado de parecerme muy importante a ser totalmente secundario. No me explico cómo los máximos accionistas pueden tirar por los suelos los sentimientos de tantas generaciones de sevillistas. Y todo por el dinero, por el vil metal. ¡Qué triste!

Alavés 1 – Sevilla FC 1. Punto que sabe a poco. De nuevo, maltratados por el VAR

Lo positivo del día de ayer es que se consiguió puntuar en un estadio tan complicado como Mendizorroza, ante un rival que, hoy por hoy, es directo, pero que está llamado a dejar los puestos altos de la tabla. Al menos, para mí sería una sorpresa que siguiera ahí, en puestos europeos, al final de temporada. También me quedo con la segunda parte, donde el Sevilla fue a buscar la victoria, mereciendo llevarse los tres puntos.

Por el lado negativo, varios apuntes. En primer lugar, no me gustó la alineación. En un partido donde se defendía el liderato, es decir, donde hay que ganar obligatoriamente, no se debería de haber quedado en el banquillo Sarabia, ni haber dado entrada a Roque Mesa. Ojalá el canario dé pronto el nivel que nos ha demostrado que puede dar, pero a día de hoy, está muy lejos de él y, por tanto, creo que su lugar es el banquillo. Con el centro del campo Banega-Mudo-Roque el equipo no funcionó, sólo creando una ocasión de gol en la primera parte. También es verdad que no sólo fue culpa de Mesa, porque sus dos compañeros argentinos tampoco dieron una a derechas.

En segundo lugar, volvimos a ser perjudicados, una vez más, por el VAR. Es incomprensible que el gol del Alavés subiera al marcador, ya que Calleri estaba en órsay por muchos metros. En ningún caso puede considerarse que Sergio Gómez, que intenta despejar, quiere pasar o ceder el balón a Vaclík, en cuyo caso sí habría sido legal el gol. Y la verdad, me resulta muy sospechoso no sólo el caso de ayer, sino en las otras decisiones donde nos han perjudicado, a pesar de tener los árbitros la posibilidad de ver las jugadas polémicas repetidas las veces que consideren necesarias. Que González Fuertes estuviera ayer en el VAR, que ya ha demostrado que nos odia, no era ninguna garantía, pero, aún así, cuando veía la repetición de la jugada, no tenía ninguna duda de que anularían el gol. Pues no. Me quedé boquiabierto e indignado al ver la decisión arbitral.

Los otros antecedentes, que me vienen ahora a la memoria, son el Betis-Sevilla, con la famosa jugada donde el Sevilla debió quedarse en superioridad y con un penalti a favor, y el Sevilla-Getafe, donde anularon un gol a Ben Yedder y donde perdonaron la tarjeta roja directa a Djené. Porque si la entrada que hizo no era roja directa, ¿entonces qué hay que hacer para merecerla?

En cuanto a lo que me gustó, fue la línea defensiva y el trabajo incansable de Ben Yedder, quien además, fue el autor del gol. Todos los defensas estuvieron a un gran nivel, especialmente Carriço, como lo demuestra el hecho de que el Alavés sólo creara una ocasión clara de gol, que, por fortuna, dio en el poste.

El gol del empate llegó en un contragolpe de libro: Vázquez cambia el juego a Sarabia, desmarcado, y éste ve perfectamente el marcaje de Ben Yedder, que se adelanta a Pacheco.

También me gustaron los minutos de Promes. Se notó mucho su entrada, porque a partir de ahí el Sevilla tuvo más desborde y verticalidad. Pudo incluso marcar o asistir, pero llegó muy forzado y desaprovechó la ocasión.

El punto no es un buen resultado, pero nos permite seguir en puestos Champions y mantener la distancia con el Atlético de Madrid, que también empató. El próximo partido, en Mestalla, promete ser más complicado que el de ayer. Ojalá salgamos con buena nota de esta difícil doble salida.