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R. Madrid 4 – Sevilla FC 1. Goleada engañosa

Goleada en el Bernabéu, como se esperaba, dada la enorme diferencia que hay entre las dos plantillas. Pero, al menos, en esta ocasión sí se dio la cara y, durante algunos momentos, incluso una imagen brillante. No sirvió de nada, ni siquiera para llevarse un punto, porque el Sevilla reincidió en errores gravísimos, en todas las zonas del campo. Esos errores, contra un equipo normalito, te llevan a la derrota, pero contra un superequipo, te conducen a la goleada.

Nueve minutos duró el Sevilla con la portería a cero. Un Sevilla que hasta entonces, se había plantado bien el campo. Se abrió la lata por una jugada polémica. En mi opinión, el primer gol no debió subir al marcador, ya que Nacho no lanzó la falta desde el lugar donde se realizó, sino varios metros más atrás. Muchos árbitros permiten sacar las faltas a varios metros metros de distancia donde se han realizado, pero sobre todo en el centro del campo o en defensa. Sin embargo, no es lo mismo si se produce al borde del área, en una falta peligrosa. Ahí si importa, y mucho, que el balón se coloque varios metros más adelantado o atrasado, como bien saben los especialistas en golpes francos, que siempre intentan buscar el sitio perfecto, en muchas ocasiones aprovechando que el árbitro está mirando para otro sitio o colocando la barrera.

En el caso de ayer, es evidente que esos metros fueron decisivos para que la jugada acabara en gol. El balón debería haberse puesto donde estaba situado el árbitro. De hecho, creo que Undiano Mallenco se giró para pedir el balón y situarlo. Y en ese mismo momento, es cuando ve a Nacho tirar a puerta. Gol sorpresivo para todos (público y jugadores de ambos equipos), ya que, como digo, no se lanzó desde el lugar correcto. Y por supuesto, a Undiano le dio lo mismo. Estoy seguro de que, si hubiera sido al revés, lo habría anulado. Pero por algo el Madrid gana el 95% de partidos que juega con este árbitro.

El Sevilla se rehizo de este desgraciado e inusual gol, y buscó el empate, que no consiguió porque lo evitaron los postes, en dos ocasiones, y varias intervenciones meritorias de Navas, que evitó goles casi cantados de Jovetic y de Correa. Como siempre, el Sevilla falló lo que no se debe de fallar nunca, y lo acabó pagando.

Kranevitter, víctima del centrocuentismo –ese marear el balón en el centro del campo, horizontalmente, sin profundidad– perdió el balón y tras el contragolpe de rigor y un rechace de Sergio Rico, llegó el segundo. El Sevilla estaba mereciendo más, pero sin efectividad no hay premio posible.

Acortó distancias, por fin, el Sevilla, por medio de Jovetic, que batió a Navas con un disparo colocado. El montenegrino fue el mejor del partido. Lástima que no hubiera estado acompañado de Ben Yedder –que salió a dos minutos para el final, aunque no sé para qué–, pero supongo que eso ya habría sido una gran audacia para Sampaoli.

El 2-1 sirvió para dar un pequeño susto a Zidane y a su tropa, que enseguida sacó a los pesos pasados que tenía en su banquillo, como Modric y Casemiro. El croata es uno de los mejores centrocampistas del mundo, y el brasileño también es muy bueno. Tan bueno como sucio. Se notaron los cambios, porque el Sevilla apenas creó ya peligro y seguía con su juego lento y horizontal, hasta que otra pérdida absurda, en esta ocasión de Walter Montoya, llevó al 3-1 que ya sentenciaba el partido. Y poco después llegó el cuarto, que cerraba la goleada, obra de otra extraordinario centrocampista, como es Kroos.

Goleada, pero, al menos, fue una goleada digna y se vio otra actitud. El Sevilla no salió derrotado de antemano, como pasó en el Camp Nou.

Creo que ayer, por la gran cantidad de bajas que había, Sampaoli perdió una oportunidad de oro para alinear a algunos jugadores del filial que están pidiendo paso a gritos.

Lo más importante de ayer es que volvió a jugar Krohn-Dehli, que hizo un buen partido, y que se consiguió el objetivo de clasificarse para Champions. Un objetivo que, en teoría, está por encima de nuestras posibilidades y que bien haríamos en valorar en su justa medida.

 

 

 

Sevilla 1 – R. Sociedad 1. De nuevo, mereció más, pero el punto puede ser suficiente

No puede ser que tengamos un fin de liga tranquilo, aunque la distancia con nuestros perseguidores puede hacer que el punto cosechado hoy sea suficiente para asegurar la cuarta plaza. Habrá que esperar a lo que hagan Villarreal –supongo que perderá– y Ahtletic –supongo que ganará–.

El partido ha sido muy bonito para el espectador neutral, pero a mi no me ha gustado nada. Pienso que Sampaoli arriesgó mucho alineando a un sólo centracampista defensivo, N’Zonzi, y a dos que no sólo son muy ofensivos, sino que apenas defienden, como son Franco Vázquez y Nasri. Esa disposición venía muy bien para los contragolpes o en el caso de robar el balón muy arriba, pero, sin embargo, en el juego estático, tenían ventaja los centrocampistas de la Real Sociedad, que además se conocen y compenetran muy bien.

El Sevilla pudo adelantarse en el marcador, en un balon robado en defensa, pero se erró en el pase decisivo y se estuvo lento. Después llegó un buen susto, en un contragolpe que tuvo que cortar Lenglet, cargándose muy pronto con una tarjeta amarilla.

Era un momento donde el dominio era alterno, y donde la Real Sociedad quería aprovechar la velocidad de sus delanteros para adelantarse a la contra. Pero fue el Sevilla el que lo consiguió, en un balón muy bien peleado por Ben Yedder, que asistió a Sarabia para que éste lograra, con mucha clase, el único tanto del Sevilla.

En la última jugada de la primera parte, el Sevilla tuvo otra ocasión de gol, pero al impresentable de González González le pareció que era el momento apropiado para irse a los vestuarios, dejando perplejos a los aficionados, que casi no lográbamos entender tal ineptitud. Se entiende que tendría prisa para irse a la Feria. Porque en la segunda parte, además, sólo añadió cuatro minutos, habiéndose completado todos los cambios y dando la Real Sociedad una exhibición de cómo perder tiempo.

En la segunda parte, el Sevilla pudo sentenciar, pero cuando peor lo estaba pasando la Real Sociedad, se encontró con un golpe de suerte. Un mal despeje de Lenglet, rebota en N’Zonzi, y Carlos Vela, el jugador donostiarra de más calidad, se encuentra un balón que sólo tuvo que empujar a la red.

Lenglet tiene visos de ser un gran central, pero los centrales jóvenes se tienen que hacer a base de fallos, a no ser que sean superfiguras. Esperemos que no tenga tantos como Fazio, pero su error hoy nos ha costado dos puntos.

El gol de Vela sentó como un jarro de agua helada, de manera que la Real olió sangre y fue a por el segundo. Lo tuvo en sus botas, otra vez, Vela, que tras un extraordinario recorte, se quedó sólo ante Sergio Rico, que hizo el paradón del partido.

Apenas tuvo más opciones de gol la Real, hasta que el partido se puso muy de cara con la expulsión de Zurutuza. No sacó provecho el Sevilla porque se empeñó en crear ocasiones por el centro, y con una lentitud desesperante, olvidando las bandas. Eso fue un regalo para la defensa donostiarra, que no pasó mayores apuros para mantener un empate que les supo a gloria.

De los jugadores, me ha llamado la atención la bajísima forma en la que está Gabriel Mercado. Parece otro jugador distinto al de la primera vuelta. Lo mismo ocurre con Nasri.

Me ha gustado el partido de Ben Yedder, que se ha hartado de correr durante todo el partido y que, aunque no estuvo acertado de cara a gol, sí asistió a Sarabia y fue un constante incordio para la Real.

Franco Vázquez lo intentó todo y no le salió nada. A Vitolo, recién salido de una lesión muscular, también se le ve sin chispa, pero aún así logró expulsar a Zurutuza, en un acción que fue muy protestada por el vasco, ya que apenas toca a Vitolo.

Tambien sobrevivimos al arbitraje de González González, y eso también es de valorar, porque es más malo que un dolor de muelas.

Ahora sólo queda esperar que nuestros rivales directos no ganen y que en el Bernabéu no nos destrocen mucho el goal-average. En cualquier caso, ganando a Osasuna, en la última jornada de Liga, tendremos asegurada la tan ansiada cuarta plaza.

 

Sevilla – R. Sociedad. Casi sin margen de error

El partido de esta noche bien puede considerarse casi una final, pues está en juego el dejar prácticamente asegurada la cuarta plaza, o bien, en caso de perder, pasar a depender de otros. Por tanto, el margen de error es mínimo. Hoy debe ganarse o, como mal menor, empatar, con lo que nos lo jugaríamos todo, en caso de que nuestros rivales hagan los deberes, en el último partido de Liga, contra el Osasuna.

Como ven, obvio el partido contra el Real Madrid. No sólo porque haya distancias siderales entre ambas plantillas y en respeto arbitral, sino porque Sampaoli ya ha dado sobradas muestras de que se arruga en los grandes estadios. Es decir, el uno en la quiniela parece asegurado.

En cuanto a nuestros perseguidores, el que más me preocupa no es el Villarreal, sino el Athletic Club. A no ser, evidentemente, que el conjunto amarillo dé la campanada y gane en el Camp Nou. Pero eso, jugándose el Barcelona la Liga y, sobre todo, jugando Messi, parece tan improbable como que el Sevilla gane en el Bernabéu.

Sin embargo, el Athletic tiene que visitar al Alavés, y entre equipos vascos ya sabemos que no es que se echen una mano, sino las dos. Aunque puede que ahora se lo piensen dos veces, ya que uno de los factores que se tienen en cuenta a la hora de repartir los derechos de televisión es la posición clasificatoria, y el Alavés podría perder un dinerito si baja en la clasificación.

Después el Athletic recibirá a un Leganés que podría tener ya asegurada la permanencia, pues esta jornada recibe al Betis, una presa fácil, ya que se trata de un equipo que está con “las chanclas puestas” y que se permite incluso el bochorno de ser goleado en su propio estadio por el Alavés.

El conjunto de Valverde finalizará la Liga en el Vicente Calderón. A priori, un partido muy complicado, pero el Atlético de Madrid no se jugará ya nada. Mi esperanza, en caso de que necesitemos que pinche el Athletic, es que el conjunto de Simeone quiera despedirse de los suyos, y de su estadio, con una victoria.

Pero, sin duda, lo más importante es lo que hagamos nosotros. Las cuentas son bien sencillas si se ganan los partidos, y esta noche nos visita un conjunto como la Real Sociedad, que está haciendo una gran temporada y que tiene como objetivo meter la cabeza en los puestos de Europa League.

Si la Real Sociedad está séptimo, y con buenas opciones matemáticas incluso para hacerse con la quinta plaza, es porque tienen un buen equipo. Desde mi punto de vista, destacan  Carlos Vela, Oyarzabal, Illarramendi y Xavi Prieto, aunque también tiene jugadores que están dando un buen rendimiento, como Canales o el malagueño Juanmi, que está haciendo bastantes goles esta temporada. De William José no tendremos que preocuparnos, pues es una de las bajas por lesión, junto a Aguirretxe, Carlos Martínez y David Concha.

En cualquier caso, si el Sevilla está a su nivel y el árbitro –González González– no nos perjudica mucho, deberíamos ganar el partido, aunque seguro que no será fácil. De hecho, el equipo blanquiazul ya ha ganado en nueve ocasiones fuera de su estadio, lo que demuestra claramente su potencial. El Sevilla sólo ha ganado fuera siete partidos.

Supongo que, una vez más, me quedaré con las ganas de ver como titulares a Ganso y Ben Yedder. Creo que esa dupla tendría bastante peligro, aunque lo ideal sería ver a Ganso-Ben Yedder-Jovetic. Pero eso quizás ya sea mucho pedir, y también es cierto que Franco Vázquez hizo un gran partido en Málaga, donde marcó, por partida doble.

Dada la importancia del encuentro, el estadio debería estar lleno, porque, además, no se prevé lluvia para la hora del partido.

 

 

 

Málaga 4 – Sevilla FC 2. Ejemplo de cómo tirar un partido

Demasiado castigo el que se llevó ayer el Sevilla. Cualquiera que no hubiera visto el partido, habría pensado que el Málaga pasó por encima del Sevilla, y ni mucho menos fue así.

El Sevilla dominó el partido, y se le puso de cara a la media hora de partido, tras una buena jugada entre Ben Yedder y Franco Vázquez, quien batió a Kameni.

Poco después, Franco Vázquez asistió a Correa, quien completamente solo y con todo a favor, erró estrepitosamente. Fue una de esas ocasiones que no se deben fallar nunca, sobre todo, porque errores de ese calado se suelen pagar caro. Y precisamente, en la jugada siguiente, se le deja a Fornals controlar en el borde del área, incluso dejarle tiempo para prepararse el balón y fusilar a un Sergio Rico que no pudo hacer nada ante un balón que iba fuerte y a la escuadra. Es decir, de un posible 0-2, se pasa, en un minuto, al 1-1, con el que se llegó al descanso.

En la segunda parte, siguió el Sevilla dominando, pero el que se adelantó en el marcador fue el Málaga. Un grave error de Pareja dejó solo a Sandro –el mejor malaguista, con diferencia–, que batió por bajo a Sergio Rico. Aquí, desde mi punto de vista, el guardameta sí pudo hacer más. Sandro remata con poco ángulo y raso, con lo que Sergio Rico debería haberlo parado, o desviado, sin demasiados problemas.

Por cierto, el primer error de Pareja es no dejar a Sandro en fuera de juego. No sé el motivo, pero Pareja es uno de esos centrales que prefiere correr detrás del delantero antes que dar un paso al frente, en el momento justo, y dejarle en fuera de juego.

Pero si grave fue el fallo de Pareja, no lo fue menos el que tuvo Luis Muñoz, cuya pifia en el despeje dejó el balón a Franco Vázquez, para que rematara a placer y batiera a Kameni. Regalo por Regalo.

Con 2-2 y las espadas en todo lo alto, llegó lo que, en mi opinión, fue lo peor del partido –junto con el árbitro–: Sampaoli dio entrada a Jovetic, en detrimento de Ben Yedder. Desde mi punto de vista, el partido requería ir a por los tres puntos, y me decepcionó que Sampaoli no se atreviera a jugar con dos delanteros, quitando además a Ben Yedder, nuestro mejor goleador. Pienso que, al hacer eso, Sampaoli pecó de falta de ambición.

A continuación, como justo castigo por no ir a por el partido, llegó el tercer gol del Málaga, probablemente el más lamentable de todos, por el momento en que se produce y porque hasta un equipo de parvulitos habría defendido mejor. En una falta centrada, se nos ocurre poner la línea defensiva en el punto de penalti, cuando debería de haber estado en la línea frontal del área o en el semicírculo. Si no se hace así, se está dando una gran ventaja a un buen lanzador, como es Sandro, y a cualquier rematador, que sólo tiene que rozar o peinar el balón para hacer gol. Y, por supuesto, en caso de que haya remate, el portero, por la cercanía, no tiene nada que hacer, a no ser que tenga la suerte de encontrarse con el balón, que no fue el caso.

Vamos a tener que contratar a la defensa de la Juventus de Turín para que nos den unas clases magistrales, porque los italianos, como cualquier defensa de cierto nivel, jamás habrían cometido ese error. Con la defensa más adelantada, no cayendo en la tentación de ir tras los delanteros hasta que no se saque la falta, casi con toda probabilidad habrían caído en fuera de juego, y de no haber sido así, el portero habría tenido ventaja, bien porque habría llegado al balón o le habrían rematado desde más lejos.

De nuevo, el Málaga había marcado cuando minutos antes el Sevilla podría haber conseguido el 2-3, al cabecear Iborra un buen centro de Sarabia, pero, desgraciadamente, a Kameni le dio por hacer el paradón del partido.

Con menos de un cuarto de hora para el final, a pesar de que el Sevilla lo intentó siempre, sólo dio tiempo para que Pareja demostrara que no era su día, provocando un penalti algo riguroso, pero que Martínez Munuera, a diferencia de las jugadas polémicas que tuvieron lugar en el área del Málaga, no dudó ni un solo momento en dirigirse al punto de penalti. Penalti que, por fin, paró Sergio Rico, pero que no sirvió para nada, porque el rechace lo cazó Juankar, para lograr el 4-2 definitivo. Este gol no debería haber subido al marcador, ya que Juankar entró antes de tiempo en el área. Se entiende que es mucho pedir que tanto el árbitro principal, como el asistente, que sólo tienen que ocuparse de eso y de que si el balón cruce o no la línea de gol, fueran capaces de percatarse del detalle y anularan el gol.

Martínez Munuera fue caserísimo durante todo el partido, tanto a la hora de mostrar las tarjetas amarillas como en las jugadas polémicas de las áreas, donde el Sevilla salió perjudicado en las tres que hubo.

El mejor del partido fue Franco Vázquez, que marcó dos goles y dejó solo a Correa frente a Kameni. A pesar de que Sergio Rico está siendo criticado, en realidad sólo pudo hacer más en el segundo gol. Los demás fueron imparables. Y aunque parezca contradictorio, porque encajó cuatro goles, apenas tuvo trabajo. Pero el Málaga aprovechó el 100% de las ocasiones de gol que tuvo, algo que no es habitual en fútbol.

Dados los graves errores que cometimos en las dos áreas, la derrota es lógica, a pesar de que el Sevilla fue superior al Málaga en todo, menos en lo único que importa: en hacer más goles que el rival. Ahora la tercera plaza queda más imposible aún, y la cuarta está en peligro. Aunque la buena noticia es que se conseguirá si somos capaces de sacar cuatro de los seis puntos que quedan por disputarse en nuestro estadio. Porque, obviamente, visto lo visto, ganar o empatar en el Bernabéu es impensable, y más aún jugándose el Madrid el título de Liga.

 

 

Sevilla FC 2 – Celta 1. El Sevilla pudo con todo: un buen Celta, un arbitraje sospechoso y la mala suerte

Duro obstáculo el que superó el Sevilla ayer, buscando esa tercera plaza que nos ha pertenecido durante tanto tiempo pero que perdimos tontamente, distraídos por la Champions League.

Parecía que la tarde se había vuelto propicia para que el Celta diera un susto. En fútbol, siempre es un inconveniente la lluvia, pero, sobre todo cuando, el rival es del norte, que están más acostumbrados al terreno de juego mojado. Además, es más fácil que haya lesiones –tres ayer: Iborra, Mariano y Ganso– y muchos aficionados prefieren quedarse en casa, a ver el partido por televisión, con lo cual no hubo el lleno que merecía este importante partido.

El Celta sacó su equipo de gala, el mejor que pudo. Sin embargo, en la primera mitad sólo inquietó algo a balón parado, principalmente por levísimas faltas que eran señaladas por Gil Manzano, árbitro que estuvo en todo momento muy quisquilloso. El Sevilla dominó pero sin crear muchas ocasiones de gol. El Celta defendía bien, con las líneas juntas, y el Sevilla debía ir con cuidado para evitar los rápidos contragolpes celtiñas.

En la segunda parte, cambió todo. Al poco de empezar, llegó el magnífico gol de Joaquín Correa. Una vez abierta la lata, había que rematar la faena, pero la alegría duró bien poco, pues Gil Manzano señaló penalti en un leve agarrón de Lenglet, que transformó Iago Aspas. Ya uno piensa que la única posibilidad de que no nos marquen de penalti es que lo tiren fuera, porque Sergio Rico no para ni uno. Ni de casualidad.

El penalti me pareció rigurosísimo –más penalti me pareció una mano de Iborra, en el primer tiempo, que aunque fue involuntaria, cortó un disparo que iba, o podría haber ido a puerta–. Es cierto que, con el reglamento en la mano, es penalti, pero no es menos cierto que en cada córner hay uno o más de esos agarrones, a veces auténticos placajes,  y en rara ocasión se señalan. Y volvemos a lo de siempre: ¿Gil Manzano se habría atrevido a señalar ese penalti en el Bernabéu, Nou Camp o Vicente Calderón? Todos sabemos que la respuesta a esa pregunta es negativa.

No sé si será casualidad, pero desde que estamos luchando con el Atlético por la tercera plaza, los arbitrajes nos están perjudicando bastante. Cuando no se le perdona la expulsión a Diego Alves, por claras manos fuera del área, nos anulan dos goles totalmente legales, en dos partidos, que nos podrían haber dado cuatro puntos más en el casillero. Y ayer, un penalti de chiste que bien nos podría haber costado dos puntos más.

Tampoco estamos teniendo suerte de cara a gol. Nada más y nada menos, nos dio por tirar a los postes en tres ocasiones.

El empate no cambió nada. El Celta seguía esperando su momento y el Sevilla atosigándole, hasta que se produjo una jugada importante en el devenir del encuentro: la expulsión de Pablo Hernández. El chileno vio la segunda amarilla por una fortísima entrada a N’Zonzi.

Quedaban 35 minutos por delante para lograr la victoria. Era el momento ideal para dar entrada a Ben Yedder, nuestro único delantero nato y principal goleador, a pesar de lo poquísimo que juega… Pero Sampaoli prefirió a Nasri en su lugar. Me pareció lógico que el sustituido fuera Sarabia, porque ya tenía una amarilla, pero no que el que entrara no fuera un delantero.

Menos mal que, al menos, Sampaoli le otorgó quince minutitos a Ben Yedder, quien sólo necesitó tres para enviar al fondo de la red un sensacional pase de Nasri. Hacía mucho que el francés no hacía algo de mérito. Si está implicado, ahora con la lesión de Ganso, puede aportar bastante.

El partido se puso de cara, pero en la jugada previa al gol, pudo adelantarse el Celta, por medio de Wass, quien finalizó un contragolpe que jamás debió de haber permitido el Sevilla.

Sorprendentemente, el Sevilla, a pesar de ir ya con ventaja en el marcador y de tener superioridad numérica, seguía buscando el tercero, yo diría que incluso con demasiado ahínco, lo que provocó que, en ocasiones, se perdiera el orden. Se enloqueció un poco el partido. Aunque no se convirtió en un correcalles, sí se le dio facilidad y espacios al Celta para que soltara alguna contra. Afortunadamente, el equipo de Berizzo no aprovechó ninguna de las pocas ocasiones de las que dispuso, pero sí consiguieron que tuviéramos el alma en vilo hasta que Gil Manzano dio por finalizado el encuentro.

Los tres puntos de ayer son importantísimos, ya que casi aseguramos la cuarta plaza y nos permite seguir peleando por la tercera. Pero no nos engañemos. Esta tercera plaza sigue estando complicadísima, ya que tenemos que visitar el Bernabéu y en la penúltima jornada hay un Betis-Atlético de Madrid que ya sabemos quién ganará. Y lo sabemos por el histórico cainismo y porque el Atlético es muy superior a un Betis que ya no se juega absolutamente nada.

 

 

 

 

Sevilla-Celta. En juego, mirar sólo para arriba

Tras la derrota in extremis del Atlético de Madrid ayer, en su propio estadio, ante el Villarreal, la lucha por la tercera plaza –esperemos que no por la cuarta– se pone al rojo vivo. El Villarreal fue capaz de ganar en el Calderón porque creyó en la victoria desde el primer momento. La prueba fue la actitud de los jugadores amarillos durante todo el partido y, por supuesto, la de su entrenador, que alineó a dos delanteros. Esto dista bastante de lo que hizo hace unas semanas el Sevilla de Sampaoli, que, prácticamente, salió derrotado desde vestuarios.

También es cierto que el Villarreal llega lanzado porque le está acompañando bastante la suerte. Ayer pudo perder claramente y hace unos días ganó con un gol postrero, marcado con la mano.

Mañana, ante el Celta de Vigo, nos jugamos, nada más y nada menos, que el mirar exclusivamente a la tercera plaza o seguir mirando hacia abajo. La victoria del Villarreal nos vendrá de perlas si somos capaces de vencer mañana. Sin embargo, será un duro revés si mordemos el polvo ante los vigueses, que, al igual que un empate, nos obligaría a seguir mirando en las dos direcciones.

Al Celta no lo vamos a descubrir ahora. Además de un excelente entrenador –Berizzo, que junto con Valverde es el entrenador que más me gusta para sustituir a Sampaoli–, está plagado de buenos jugadores, muchos de ellos internacionales, como son Pablo Hernández, Guidetti, Sisto, Wass o Iago Aspas, quien es, sin duda, el jugador más determinante del Celta. Lamentablemente, Emery no supo apreciar sus cualidades y ahora lo están disfrutando en Vigo.

Pero el Celta no se queda sólo en esos jugadores internacionales. También habrá que vigilar de cerca a otros como Bongonda –que es muy rápido–, Beauvue, las subidas de Hugo Mallo, o a nuestro canterano Jozabed, que suele ver puerta con facilidad.

Para superar al Celta tendremos que hacer un gran partido, como ya hicimos en la primera vuelta, donde Iborra marcó tres goles. Me gustaría que Sampaoli le diera una segunda oportunidad a Ganso, que se la merece después del gran partido que hizo ante el Granada, pero que pusiera por delante de él a Ben Yedder, que sigue siendo nuestro mejor goleador, a pesar de los poquísimos minutos que está jugando. Por las bandas, me decanto por Jovetic y Sarabia, que tienen más calidad y más gol que Correa, a pesar de que el argentino está en un buen momento de juego. A quien no quiero ver, ni en pintura, es a Nasri. Lleva varios meses a un nivel ínfimo, y no creo que vaya a cambiar en estos cinco partidos que quedan.

El Ramón Sánchez Pizjuán, dada la importancia del partido, debería estar abarrotado, pero mucho me temo que la amenaza de lluvia, y al jugarse en día laboral, retraerá a mucha gente.

La lista de convocados del Celta la forman: Sergio, Iván Villar, Hugo Mallo, Fontàs, Pape Diop, Radoja, Bongonda, Pablo Hernández, John Guidetti, Iago Aspas, Pione Sisto, Beauvue, Jozabed, Daniel Wass, Jonny, Sergi Gómez, Cabral y Roncaglia.

Son bajas por lesión Rubén, Rossi y Planas, y, por sanción, Marcelo Díaz –un problema menos– . Se quedan en Vigo, Lemos, Hjulsager y Señé.

El árbitro del partido será Gil Manzano. Esperemos se comporte.

Valencia 0 – Sevilla FC 0. Sin ambición y sin entrenador

Una vez más, el Sevilla de Sampaoli saltó al campo, en su papel de visitante, sin ambición alguna. Es vergonzoso que en El Calderón o el Nou Camp se juegue sin delanteros en el once inicial, pero ya que se haga en Mestalla, es que no sé cómo calificarlo. Incluso equipos que están por debajo del Sevilla en la clasificación juegan con delanteros en estadios complicados. El caso más reciente, el de la Real Sociedad, que esta jornada hizo sufrir al Barcelona hasta el último minuto, jugando con dos delanteros.

Por suerte –si se puede llamar suerte que se te lesione un jugador nada más empezar el partido–, la lesión de Vitolo provocó que Sampaoli se viera obligado a meter a un delantero, Jovetic, y cambiar a un esquema algo más ofensivo. De no haber ocurrido esto, probablemente el partido habría consistido en soportar las embestidas del Valencia hasta que mordiéramos el polvo.

El partido no fue gran cosa. Fútbol hubo bien poco y se contaron muy pocas ocasiones por parte de ambos equipos. La más clara del Valencia fue una que sacó Mariano de la misma línea de gol, con Sergio Rico ya batido. Por cierto, nuestro guardameta volvió a salvarnos con un par de intervenciones soberbias. Por lo demás, al Valencia le costó muchísimo superar a Iborra y N’Zonzi en el centro del campo, quienes facilitaban mucho el trabajo a los centrales, que apenas tuvieron trabajo.

Por parte del Sevilla, más o menos las mismas aproximaciones. Cuando más cerca tuvimos el gol fue en un disparo de Jovetic al poste, poco después de entrar por Vitolo. Ya en la segunda parte, el mismo Jovetic no llegó a empujar un buen pase de Escudero, por muy poco. Y también en un tiro lejano, de falta, del mismo Escudero. Y no hubo más. Y así, en ese plan, es verdaderamente complicado ganar un partido.

Me pareció alarmante la falta de ambición del Sevilla, que hizo una exhibición de “centrocuentismo”, es decir, tocar y tocar en el centro del campo, pero principalmente con pases horizontales y sin buscar el área. Parece como si el único motivo fuera tener al final del partido la estadística de la posesión a favor, algo que me parece absurdo. También me pareció llamativo que Sampaoli no hiciera el tercer cambio, como si se conformara con el empate, cuando cualquiera que tuviera una mentalidad mínimamente ganadora pedía a gritos la entrada de Ben Yedder. Tuve la sensación, durante todo el partido, que a poco que el Sevilla fuera a por el partido, se lo llevaría sin problemas. Pero para ganar, lo primero y básico es tener intención de ganar.

Después del partido de ayer, creo que nos hemos quedado sin entrenador, quien ya tiene la mente más puesta en la selección de Argentina que en el Sevilla. En este sentido, me parece lamentable, en primer lugar, que negocie a espaldas del club, con contrato en vigor, y, en segudo lugar, que mienta, descaradamente, en la rueda de prensa, diciendo que desconocía la reunión de su abogado con el presidente de la AFA. Es más, el propio Sampaoli ya habla de que le vinculan con el Sevilla seis partidos.

Especialmente penosa me pareció la rueda de prensa previa al partido de Sampaoli, que fingió indignación por su presunta negociación con la AFA cuando en Argentina es un clamor y los medios deportivos no hablan de otra cosa.

Pero cuando digo que nos hemos quedado sin entrenador, no sólo me refiero a que se irá, sino a que parece que nos lo han cambiado. ¿Donde quedó lo de someter al rival, sin tener en cuenta cuál sea? ¿Y lo de la recuperación tras pérdida? ¿Y la intensidad, que ha brillado por su ausencia en muchos partidos? ¿Y la ambición? Si conseguimos la cuarta plaza, será a pesar de Sampaoli.

En cuanto al arbitraje, como viene siendo habitual desde que estamos en lucha con el Atlético de Madrid por la tercera plaza, fue otro hándicap más. En esta ocasión fue González González. Sólo tuvo un error –más bien, doble error–, pero fue gravísimo. Permitió que el portero valencianista despejara con las manos fuera del área –claramente fuera del área–, arrollando de paso a N’Zonzi, quien se le había anticipado en el remate. No señaló ninguna de las dos acciones, con lo que perdonó la expulsión o, en el mejor de los casos, falta peligrosa y amarilla.

En fin, en Valencia sumamos un punto más, que quizás nos sirva para lograr la cuarta plaza, pero es claramente suficiente para luchar por la tercera. Habrá que estar pendiente de lo que haga hoy el Villarreal ante un Alavés que ya tiene conseguida la permanencia, a falta de siete jornadas.

El punto de ayer lo doy por bueno, por la sencilla razón de que no se salió a ganar, y cuando eso ocurre, lo mejor que se puede esperar es un empate.