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Leicester 2 – Sevilla FC 0. A la Champions no se puede ir de pardillo

Pues se acabó la Champions League para el Sevilla FC, una competición muy exigente y que no perdona a equipos que van de pardillo.

Porque de pardillo es perdonar en la ida a un rival y encajar un gol, más que evitable, en la recta final del partido.

De pardillo es fallar dos penaltis, uno en cada partido, y, además, de la forma cómo se han fallado: tirando flojo y por el centro.

También es de pardillo, teniendo que hacer un gol en Leicester, dejar en el banquillo a Jovetic, que es uno de los jugadores ofensivos de más calidad que tenemos, si no el que más.

De pardillo es no ir a por el partido de ayer desde el principio. La primera ocasión de Nasri fue solo un espejismo. Después el equipo fue a verlas venir, y una vez encajado el primer gol, que nos eliminaba, todo era más complicado. El que marcara primero tenía mucho ganado, y fue el equipo inglés.

De pardillo fue encajar el segundo gol tontamente. Rami, de forma no forzada –pudo despejar a córner o banda–, despejó al centro del área, que es precisamente donde no se debe despejar nunca. No sé en qué estaría pensando un jugador internacional y de la experiencia de Rami, pero Albrighton no desperdició el regalo.

De pardillo fue no sustituir a Nasri en la segunda parte, cuando no estaba aportando absolutamente nada. Ralentizaba el juego, jugaba andando, sin chispa, parecía desganado, estaba desacertado y tenía tarjeta amarilla –absurda tarjeta amarilla–. El Nasri de antes de Navidad merecía ser titular siempre, el de después de Navidad no merece serlo nunca. No sé qué le inyectaron en la famosa clínica, pero parece otro jugador.

De pardillo fue caer en la provocación de Vardy. Nasri podría ser nombrado Pardillo Mayor del Reino por eso. Aunque en realidad no le hizo nada, teniendo ya una tarjeta amarilla, es de tontos siquiera encararse con un jugador que va buscando expulsarle. Con la mala suerte además de que el árbitro de turno no supo, o no quiso, ver que Vardy simuló la agresión.

De pardillo fue, necesitando marcar un gol, quitar a nuestro mejor delantero, que es Ben Yedder. Él y Jovetic deben ser titulares siempre, porque además se complementan bien. Y también habría que haber tenido en cuenta que, por lo visto, Ben Yedder es el único capacitado para transformar un penalti en la plantilla.

De pardillo fue quitar a nuestro mejor central, Mercado, cuando además se estaba incorporando bien al ataque y va bien por alto. Sus compañeros de River Plate le llamaban “El hombre de los goles importantes”. Pienso que era Pareja el que tendría que haber sido sustituido, porque no estaba haciendo un buen partido. Me sorprendió que ni siquiera tirara una falta peligrosa que, en su lugar, acabó lanzando Rami bastante mal.

Igual también es de pardillos considerar, como leía ayer en las redes sociales, que el Leicester es inferior al Sevilla. No sé si es muy acertado considerar inferior a un club que nos supera ampliamente en ingresos y que ha ganado la Premier League, que es el mejor campeonato del mundo, con diferencia. Porque el Leicester no es sólo Vardy y Mahrez, aunque hayan sido ellos, junto con Schmeichel, los que hayan decidido la eliminatoria. Quizás si hubiéramos tenido todos más respeto por el rival, nos habría ido mejor. Y tampoco habría estado mal tener un poco de más suerte, porque el 1-0, obra de Morgan, fue casi sin querer, y los palos han sido un handicap más, en ambos partidos.

Lo que sí tengo claro es que el Sevilla aún tiene mucho que aprender en la máxima competición europea. Y que, desde luego, en la Champions, a estas alturas, no hay lugar para los pardillos.

Espero que podamos volver a disfrutar de esta competición la próxima temporada y que no tropecemos en la misma piedra.

 

 

 

Tocó el Leicester. ¿Una perita en dulce?

Obviamente, el Leicester no es ninguna perita en dulce. Sería absurdo ponerle ese calificativo cuando ha quedado primero en su grupo y, además, es el vigente campeón de la Premier League.

Ahora bien, entre los posibles rivales estaban el Ársenal, Nápoles y el Borussia Dortmund. Los tres equipos están plagados de buenos jugadores, pero, sobre todo, en mi opinión, los alemanes eran el principal objetivo a evitar. Y es que el Borussia tiene individualidades de mucha categoría y que te deciden el partido en un visto y no visto. De hecho, están disputándole el título al todopoderoso Bayern de Munich. Por tanto, se puede considerar que hemos estado afortunados en el sorteo. Pero sería un terrible error que eso nos llevara a un exceso de confianza.

Si llega ese exceso de confianza sería reincidente, porque no deberíamos olvidar que ya nos eliminó el CSKA de Moscú y el Fenerbahçe. Y si no recuerdo mal, el Ramón Sánchez Pizjuán no estaba lleno en ninguna de las dos ocasiones. Y en un partido de ese nivel, tendría que haber estado hasta la bandera y haber sido una olla a presión.

Por cierto, me ha llamado la atención las palabras de Ranieri. El técnico argentino, tras alabar al Sevilla, ha dicho que si equipo nunca es favorito, entiendo yo haciendo referencia a que el Leicester aún no tiene un gran nombre en Europa. Y eso puede hacerlo incluso más peligroso, porque lo que está claro es que sigue teniendo un buen equipo, aunque quizás esté echando en falta el equilibrio que daba Kanté.

Otro punto a tener en cuenta es que los partidos serán en febrero y marzo. Es decir, que habrá un mes para que ambas plantillas cambien. No quiero pensar por ejemplo, que llegue un club ricachón y pague la cláusula “irrisoria” de 30 millones de euros. En todo caso, el Leicester, o cualquier equipo inglés, es mucho más fuerte económicamente que nosotros.

Probablemente, el partido se decidirá en la vuelta, pero si queremos tener posibilidades de pasar a Cuartos de Final, tendremos que jugar a un gran nivel y llevar alguna ventaja, aunque sea mínima.

Bonita eliminatoria, donde estará en juego mucho dinero y prestigio. Como para perdérsela.

Olympique de Lyon – Sevilla FC. En juego, estar entre los mejores de Europa

En el partidazo de esta noche nos jugamos, nada más y nada menos, que conseguir uno de los objetivos marcados por la institución: superar la fase de grupos de la Europa Champions League y estar entre los dieciséis mejores equipos de Europa.

Ya sabíamos que no iba a ser fácil de conseguir, porque la Champions es una competición muy exigente, pero sí es verdad que a estas alturas todos esperábamos que el partido de hoy fuera un mero trámite. No lo será por el extraño gol que encajó la Juventus en su propio estadio ante el Lyon –rarísimo que un equipo con la calidad y experiencia que tiene en defensa y portería encaje un gol en una falta sin demasiado peligro en la recta final del partido– y por el desastroso arbitraje, del inglés Mark Clattenburg, que tuvimos que sufrir en el Ramón Sánchez Pizjuán ante la propia Juventus.

Así que habrá que poner toda la carne en el asador e ir a por el partido desde el principio. Las posibilidades de éxito las veo al 50%. Es cierto que al Sevilla le basta incluso con una derrota mínima, pero también hay que tener en cuenta que el Olympique de Lyon jugará ante su público, en un estadio lleno, y no se puede obviar que es un gran rival, con jugadores muy importantes, como Gonalons, Tolisso, Grenier, Darder –cuidado con su disparo lejano–, Fekir, Valbuena y, sobre todo, Alexandre Lacazette, su máxima figura. Ya el Lyon nos dio muchos problemas en nuestro estadio y les faltó Lacazette, aunque Cornet también nos dio algún susto.

El Sevilla tendrá otro handicap: Sampaoli no podrá sentarse en el banquillo, por sanción, aunque confío en que esto no será problema y no quedemos en manos de Lillo.

Por otra parte, podremos contar con nuestro equipo de gala. Por fin, no será de la partida Franco Vázquez, sancionado. Creo que merece un banquillazo desde hace tiempo. Me gustaría que su sustituto fuera Ben Yedder, o bien que jugara el francés en lugar de Vietto, pero me da a mí que Sampaoli se decidirá a alinear a Iborra, para liberar a Nasri de tareas defensivas. Por cierto, si como dice Sampaoli, Nasri no está en el estado de forma ideal, pienso que no debería jugar, ya que el partido será muy exigente. Yo, al menos, espero un partido “a cara de perro”.

En Francia son optimistas por varios motivos, aunque son conscientes de la dificultad: porque el estadio estará a reventar, porque el Lyon ya ha realizado varias “hazañas” con anterioridad, por la facilidad goleadora que están mostrando últimamente y, la más peculiar: porque el Sevilla tiene un idilio con la Europa League.

No estar en octavos sería un duro revés, pero nos daría paso a otra ilusionante competición, la Europa League, donde seríamos uno de los favoritos y donde tendríamos otra vía para clasificarnos para la Champions League. Esperemos que no sea el caso y podamos estar en Octavos de Final.

 

Sevilla FC 1 – Juventus 3. Clattenburg nos privó de ver un gran espectáculo

Imposible hablar del partido sin hacer referencia a Clattenburg, un invitado inesperado que apareció en la fiesta que se celebraba en el Ramón Sánchez Pizjuán y que se cargó el partido bien pronto, en el minuto 35 expulsando a Vázquez por doble amarilla, y después, para dar la puntilla, señalando un riguroso penalti en el descuento del primer tiempo. Fue el típico penalti que hay que todos los corners, pero tuvimos la mala suerte de que sólo viera ese.

Clattenburg se ha ganado a pulso integrar la galería sevillista de los horrores arbitrales, junto a García de Loza –por sus innumerables tropelías cuando arbitraba al Real Madrid–, Iturralde –por el mangazo en Mallorca que muy probablemente nos impidió alzarnos con el título de Liga– y Mateu Lahoz — por el 2-3 del Sevilla-Barcelona en octubre de 2012.

La primera amarilla de Vázquez fue clara y merecida, pero no se habría producido si Clattenburg hubiera señalado una falta previa de Cuadrado, sensacional jugador, por cierto. Temí que le enseñara la roja a Vázquez, y no la amarilla, porque hizo la falta con la única intención de cortar el juego, con violencia, desentendiéndose del balón y en respuesta a la falta no señalada de Cuadrado. En realidad, lo que hizo el árbitro fue posponer unos minutos la tarjeta roja, porque, como se suele decir, le cogió la matrícula y poco después, en una falta normalita en el centro del campo, en una acción que no era violenta ni cortaba jugada de peligro, le mostró la segunda amarilla a Vázquez, dejando muchísimos minutos al Sevilla a merced de la Juventus y prácticamente sentenciando el partido. Si ya es difícil hacer frente a cualquier equipo jugando en inferioridad, ante uno de los equipos más potentes de Europa, poco hay que hacer.

El esfuerzo del Sevilla fue encomiable, de principio a fin. Cuando eran once contra once, el Sevilla dominó el partido y pudo incluso conseguir el 2-0, por medio de Escudero, y ya en inferioridad, lo intentó siempre, incluso cuando recibió un nuevo rejonazo de Clattenburg, con el penalti, y también cuando Marchisio conseguía el injusto 1-2.

A destacar el partidazo de Vitolo. No me explico cómo, jugándolo todo, puede hacer tal despliegue físico. No tuvo tanta suerte Mariano Ferreira, que tuvo que ser sustituido por calambres. Esperemos que sólo se queden en eso, porque es un jugador importante.

Lamentablemente, no pudimos disfrutar del gran espectáculo que hubiera sido un Sevilla-Juventus con un buen arbitraje. Estoy seguro de que habríamos visto un gran partido y ahora mismo estaríamos clasificados para los Octavos de Final. Por desgracia, tendremos que jugarnos todas las opciones en Lyon, en campo hostil y ante un gran equipo. Habrá que dar lo mejor para seguir en Champions y tener un mínimo de esa suerte que ayer nos dio la espalda. Y, por supuesto, también será imprescindible un poco de respeto arbitral.

Hay quien piensa que lo de ayer fue un escarmiento por parte de la UEFA, debido a la reyerta del lunes entre aficionados del Sevilla y la Juventus. Yo me niego a creer que eso sea así. No tiene sentido castigar a 40.000 personas y a toda una afición por lo que hacen 40 descerebrados, cuando además el club no tiene responsabilidad alguna y ha reaccionado enérgicamente ante los hechos.

En cualquier caso, ahora toca olvidar la derrota de ayer, lo antes posible y pensar desde ya en el Valencia, que seguro que nos pondrá las cosas muy difíciles para que podamos seguir manteniendo una plaza Champions.

Sevilla FC 4 – Dinamo Zagreb 0. Goleada que deja a las puertas de Octavos de Final

Como se esperaba, victoria fácil ante el Dinamo de Zagreb, por un contundente 4-0. No podía ser de otra forma, dada la debilidad el rival. Ya me dio la impresión, cuando vi el Dinamo-Sevilla, que los croatas no tendrían nivel para jugar en la Primera División Española. Creo que ayer quedó confirmado, ya que Sergio Rico fue un espectador más.

Los tres puntos no dan la clasificación para octavos porque el Olympique de Lyon dio la sorpresa al empatar en el Juventus Stadium, en la recta final del partido. Sin duda, la importante baja de Dybala habrá tenido bastante que ver, ya que es un jugador que marca diferencias. Ojalá que el argentino no esté recuperado para el día 22. La clasificación del grupo ha quedado así:

1.- Sevilla FC, 10 pts.

2.- Juventus, 8 pts.

3.- Olympique Lyon, 4 pts.

4..- Dinamo Zagreb, 0 pts.

Curiosamente, a pesar de lo que pueda parecer, el equipo que tiene más fácil y yo diría que asegurada al 100% es la Juventus, ya que el OL no puede llegar nunca a los 11 puntos, y a los italianos, aunque pierdan en el Ramón Sánchez Pizjuán, les bastaría con ganar a los croatas, que ya están eliminados matemáticamente, en el Juventus Stadium.

El equipo que tiene más complicada la clasificación es el Olympique de Lyon, ya que tendrían que ganar en Croacia –lo cual es fácil– pero un simple empate del Sevilla les dejaría sin ninguna opción. En el caso de que el Sevilla perdiera, habría que disputar un partido “a vida o muerte” en Lyon. Esperemos que no se dé este caso, pero si se da, creo que el Sevilla puede puntuar allí, aunque no sería nada fácil, pues el Lyon, como ya tuvimos la oportunidad de comprobar, es un equipo bastante fuerte. Arriba tiene jugadores rapidísimos y de mucha calidad, como Lacazette, Fekir o Tolisso, que podrían jugar en cualquier equipo del mundo.

En cuanto al partido, fue dominado, de principio a fin, por el Sevilla, y quedó sentenciado a raíz de la absurda expulsión de Stojanovic, que hizo una fuerte entrada a Vitolo, más que evitable, en el centro del campo, y, además, justo delante de las narices del árbitro, el alemán Felix Zwaye. Quedaba toda la segunda parte por delante y el Dinamo ya perdía 1-0, con gol de  Vietto, quien, a la media hora de juego, batió a Livakovic de un fuerte disparo raso, a pesar de que no tenía mucho ángulo.

En la segunda parte, el Sevilla siguió percutiendo sobre el área croata, hasta que los goles fueron cayendo con relativa facilidad. El segundo llegó tras una extraordinaria pared entre Vitolo y Escudero, que definió perfectamente –otro gran partido de nuestro lateral–. El tercero llegó en un córner, rematado por N’Zonzi, y el cuarto fue otra de Ben Yedder, a pase de Mariano.

Prácticamente, todo el equipo jugó a un gran nivel. Los defensas estuvieron perfectos, Mercado y Rami no dieron ninguna opción a sus rivales y Escudero y Mariano, además de cumplir en defensa, subieron la banda en multitud de ocasiones.

En la zona media, el Sevilla fue el dueño y señor. N’Zonzi volvió a hacer un partidazo, como ya es habitual. Además, marcó un gol. Como encima marque goles, con la cláusula tan ridícula que tiene, nos va a durar diez minutos. Entre él y Kranevitter, cortaban todo lo poquito que intentaba el Dinamo.

También me gustó el partido de Ganso, que fue todo un espectáculo. Es impresionante con la facilidad que ve el último pase y a los compañeros desmarcados. Lo vi mejor físicamente, aunque se retiró con molestias, que, según parece, se trataba de unos simples calambres.

En mi opinión, el partido era ideal para haber dado descanso a algunos jugadores que lo están jugando todo, como Mariano o Vitolo, aunque también es cierto que la goleada nos puede venir bien para una hipotética clasificación ajustada.

Lo bueno es que esta gran victoria no puede apenas disfrutarse, porque ya asoma el todopoderoso Barcelona. Que viene sin Iniesta y sin Piqué, pero sí serán de la partida Messi, Suárez y Neymar. Vaya tres.

Dinamo Zagreb 0 – Sevilla FC 1. Tres puntos más, pero qué nos gusta complicarnos la vida

El Sevilla consiguió ayer una importantísima victoria que le deja prácticamente a las puertas de la clasificación para octavos de final. El dominio del Sevilla fue total, de principio a fin, y, de no haber sido por la poca efectividad de cara a gol, habría quedado sentenciado el partido en la primera parte. Si hace unos días, contra el Leganés, todo lo que tocábamos acababa dentro, ayer nos dio por fallarlas casi todas. Por fortuna, Nasri finalizó con acierto un contragolpe para lograr el único tanto del partido.

El Dinamo Zagreb facilitó bastante las cosas, ya que nos tenía un grandísimo respeto y su única intención era jugar al contragolpe, cediéndonos el centro del campo, y ahí Nasri y N’Zonzi hicieron lo que quisieron. Ambos hicieron un gran partido. Los croatas sólo inquietaban por medio de Soudani, que se mostró muy rápido y batallador.

La primera parte me gustó, porque el Sevilla buscaba con ahínco la meta contraria, pero la segunda parte me decepcionó mucho. No entiendo cómo se puede jugar con una renta mínima, de 0-1, como si se fuera ganando por 0-5. Un partido se puede complicar por miles de razones: un fallo defensivo, un penalti, una expulsión, un fallo arbitral… o simplemente porque ellos hagan una buena jugada. Porque el Dinamo era muy inferior, pero ninguno de ellos era cojo. De hecho, estuvieron cerca de marcar en dos ocasiones.

El Sevilla se dedicó a jugar a la ruleta rusa, pero, afortunadamente, no hubo que lamentarse. Habría sido una lástima dejarnos dos puntos por no haber sido capaz de sentenciar un partido fácil.

Sampaoli tiene toda la razón del mundo cuando dice que, si no ganamos en contundencia, no podremos superar a rivales más complicados. Uno de los culpables de esa falta de contundencia volvió a ser Vietto, que falló una ocasión clarísima, prácticamente a placer. Desde luego, si falla eso ante el Atlético de Madrid, el próximo domingo, nadie podrá pensar que lo hizo queriendo, ya que nos está acostumbrando a fallos clamorosos.

Ayer se volvió a demostrar la importancia de mantener la puerta a cero. Con sólo dos goles a favor, llevamos siete puntos y podríamos dejar lista la clasificación en el próximo partido en el Ramón Sánchez Pizjuán.

No hay tiempo para disfrutar de esta idílica situación en Champions, ya que nos espera un durísimo rival, como es el Atlético de Madrid, el actual líder, pero que sólo está a un punto de ventaja. Tres puntos decisivos para auparnos a lo más alto de la tabla.

Sevilla FC 1 – Olympique Lyonnais 0. El show de Nasri

Mucho tuvo que esforzarse ayer el Sevilla para superar al equipo francés del Olympique de Lyon. Sabía que el Olympique era un buen equipo, pero no esperaba que, con las bajas que tenía, diera tantos problemas. Problemas que tenían como fuente a Darder y a los rapidísimos y habilidosos Fakir, Tolisso y Cornet. El Sevilla hacía aguas en el centro del campo, con un Franco Vázquez que nada tiene que ver con el que ilusionó en los primeros partidos. El argentino se mostraba lento y fallón, perdiendo continuamente balones en el centro del campo que permitían peligrosos contragolpes. De hecho, el Olympique dispuso de varias ocasiones para adelantarse en el marcador, pero un sensacional Sergio Rico y el travesaño lo evitaron.

En la primera parte ganó la partida el Oympique, aunque, por fortuna sin conseguir gol. El Sevilla también dispuso de alguna clara ocasión, pero, sobre todo, sería en la segunda donde se vio al Sevilla que todos queremos ver: con más intensidad, más velocidad y teniendo la puerta contraria entre ceja y ceja.

En mi opinión, para ver este cambio fue clave que el Sevilla ya empezó a jugar con 11 jugadores, ya que Vázquez estuvo tan nulo que no aportó nada, y su recambio, Iborra, aunque mucho menos dotado técnicamente, estuvo bastante más acertado. Llegó el gol de Ben Yedder y las ocasiones empezaron a sucederse, pues el Sevilla quiso aumentar la ventaja. Aunque el Olympique siguió inquietando por la calidad de sus jugadores, fue el Sevilla el que tuvo hasta seis ocasiones clarísimas de gol, por medio de Vietto (dos solo ante el guardameta y el penalti que lanzó desastrosamente), dos de Iborra y una de Vitolo.

Fue una pena que Vietto estuviera negado de cara a gol, porque el partido habría pudo haber perdido la emoción a mediados de la segunda parte. Creo que, cuando Vietto se fue a quitarle el balón a Ben Yedder porque quería tirar el penalti, la mayoría de los aficionados estábamos pensando “No, por Dios, que lo tire Yedder”. Se hizo un silencio sepulcral en la grada y lo lanzó flojo y a las nubes. Y es que el argentino debe estar falto de confianza. Por contra, sí hizo buenos desmarques y asistió a Yedder en el gol.

Muy buen partido de la defensa en general y de Pareja y Mercado en particular. En la zona media destacaron N’Zonzi, Vitolo y, especialmente, Samir Nasri, que hizo toda una exhibición. Fue objeto de penalti y demostró estar a otro nivel, no sólo a técnicamente, sino también en entrega. Nasri está siendo una agradable sorpresa.

El árbitro, el holandés Bas Nijhuis, no me gustó nada. Tuvo mala colocación, por delante del balón y estorbando el juego, ya que seguía tan de cerca las jugadas que cubría líneas de pase. En la primera parte anuló una jugada que acabó en gol del Sevilla por fuera de juego inexistente y dejó sin pitar un penalti que, al menos desde la grada, pareció claro. También mostró una tarjeta a Mercado, cuando en realidad fue él quien recibió la falta. De hecho, el argentino siguió cojeando el resto del partido hasta que fue sustituido.

Victoria muy trabajada, ante un potente rival, y que aúpa al Sevilla en puestos que dan lugar a la fase de octavos, en segunda posición, igualado a puntos con la Juventus.

Ahora, a cambiar el chip y a pensar en el Alavés. Que esto no para y el Sánchez Pizjuán debe seguir siendo un fortín. Porque lo que es ganar fuera… como que parece que no va con nosotros.