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Valencia 1 – Sevilla FC 1. Nula efectividad, buen punto

Una lástima de partido el que hemos visto en Mestalla, porque el Sevilla ha tenido ocasiones para ganar con mucha claridad. Ahora bien, lo normal es que si las fallas todas, si perdonas a tu rival una y otra vez, también lo normal es acabar perdiendo el partido. Por eso considero que es un buen punto, aunque el sevillismo esté tirándose de los pelos por dejar de sumar de tres en tres. Pero hay que recordar el dicho: «Si no puedes ganar, al menos no pierdas». Incluso con superioridad numérica temí por el resultado, que volara ese punto que tenía el Sevilla en la mano. Vi demasiada precipitación, demasiados espacios, y el Valencia seguía teniendo sobre el césped a un Guedes que es quien marca diferencias en su equipo. Ningún otro jugador se le acerca en calidad y visión de juego.

El partido no pudo empezar mejor, con ese autogol de Diakhaby. Siguieron unos minutos de control de juego en el centro del campo, ese juego al que ya estamos más que acostumbrados: triangulaciones entre línea de defensa y centro del campo, pero casi sin mirar a puerta… hasta que el partido se volvió loco. Por un lado, el Valencia, sabedor de los problemas en defensa y portería del Sevilla, confíaba en colgar balones al área, y por otro lado, el Sevilla contragolpeaba con peligro aprovechando los espacios que regalaba el Valencia. Ocampos, Rafa Mir (al poste), Rakitic… Múltiples ocasiones para lograr un 0-2 que habría dado tranquilidad al equipo. Pero fue el Valencia el que aprovechó uno de esos centros al área para igualar el partido. En mi opinión fue un error de los centrales. El centro fue muy bueno de Gayá, haciendo imposible la salida del portero, y Guedes remató a placer, justo en la posición donde tendrían que estar los centrales –o al menos uno de ellos–, adelantándose a Marcos Acuña.

En la segunda parte no ocurrió gran cosa. Mucho centrocuentismo y poquísimas ocasiones de gol. La más clara la volvió a tener el Sevilla, por medio de Corona, pero su vaselina sobre la salida de Domenech salió fuera por poco.

Buen partido, en líneas generales, del Sevilla. De nuevo se puede considerar una hazaña el hecho de puntuar ante un buen equipo, como es el Valencia, aun teniendo once bajas –que se dice pronto– y estar defendiendo la portería el tercer guardameta de la plantilla.

Esperemos que para el próximo partido, Lopetegui, o quien le sustituya, pueda recuperar jugadores, porque esta temporada está siendo un tormento, y en especial este mes, entre la dichosa Copa de África, las lesiones y la Covid. El rival será el Celta de Vigo, que aunque esté en la zona media de la tabla, tiene tres o cuatro jugadores muy habilidosos, destacando Iago Aspas, uno de los mejores delanteros nacionales.

Cádiz 0 – Sevilla FC 1. Tres puntos muy importantes para sacar ventaja al quinto

Con esta importante victoria ya le sacamos diez puntos al quinto, que ahora es el Barcelona. También sacamos ocho puntos al tercero (Betis) y nueve al cuarto (At. de Madrid). Es decir, que son cifras muy importantes, sobre todo teniendo en cuenta que ya ha finalizado la primera vuelta del campeonato y que estas últimas victorias se han conseguido con multitud de bajas, y bajas además de jugadores importantes.

La primera parte fue la habitual del Sevilla cuando juega como foráneo: soporífera, hasta tal punto que aburre hasta a las ovejas: juego muy lento, horizontal, con posesión absoluta pero sin buscar la portería contraria, muy previsible… Y, como es lógico, en este plan es muy difícil hacer ocasiones de gol. Y las pocas que tuvimos las fallamos.

En la segunda parte el Sevilla pisó algo el acelerador, pero sin abrumar tampoco al Cádiz. Pero ya se vio un cambio de actitud. Se buscó con más verticalidad la portería contraria y se crearon más ocasiones de gol.

Faltaba poco más de media hora de juego cuando el Sevilla consiguió el único gol del partido, tras una rápida combinación entre los Ivanes (Romero y Rakitic) y Ocampos, que sorprendió al portero por su palo, de un fuerte disparo.

El Sevilla pudo sentenciar el partido en varias ocasiones, pero o fallábamos las ocasiones –como la clarísima de Jordán que salió rozando la escuadra–, o el portero se lucía –paradón a Rakitic, que a punto estuvo de marcar por la escuadra–, o cuando marcábamos el gol era anulado por fuera de juego –justamente anulado–. La cuestión es que a punto estuvo de darme un infarto. No porque el Cádiz agobiara mucho, sino más bien por la incertidumbre del resultado. A decir verdad, si no recuerdo mal, el Cádiz sólo tuvo una ocasión clara, que fue un disparo lejano de Espino, que casi sorprende a Bono.

Es sorprendente cómo el equipo, a pesar de las múltiples bajas en defensa, sigue mostrando una fortaleza defensiva encomiable. De hecho, es el equipo menos goleado, con sólo 13 goles en contra. Los dos equipos que se le acercan en esta faceta son el Real Madrid y Ahtletic Club, ambos con 17 goles en contra pero con un partido más disputado. Obviamente, el mantener la portería a cero es el camino para mantenerse arriba, sobre todo porque nos cuesta muchísimo marcar goles. Sin embargo, paradójicamente, también somos de los equipos más anotadores.

Me ha gustado el partido de Acuña, Diego Carlos y Ocampos, que sigue en racha goleadora y sigue viendo puerta con facilidad.

Como no podía ser de otra manera, hoy también hubo un lesionado: Fernando. Ojalá sea sólo un golpe y se recupere pronto, porque se nota muchísimo cuando no está en el terreno de juego.

Ahora toca la Copa del Rey, frente al Zaragoza, y después se recibirá al renacido Getafe, que parece que tiene poco que ver con el que inició la Liga, con derrota tras derrota.

Sevilla FC 1 – Barcelona 1. Puntazo

Punto de oro el conseguido en la lluviosa noche de hoy. Primero, porque el Sevilla, desde mi punto de vista, no ha hecho un buen partido. Lo único notable ha sido el gol, en una jugada ensayada, a la salida de un córner. Papu Gómez se desmarcó muy bien y remató a la perfección, ajustado al poste, y lejos del alcance de Ter Stegen, al que convirtió en un espectador más.

A partir de aquí, el Sevilla no hizo absolutamente nada, al menos en el apartado ofensivo. Encajó el gol en un córner, en la última jugada del primer tiempo. Lo que se llama un gol sicológico, de esos que sientan como una patada en la zona más sensible. Un córner muy bien sacado por Dembelé, quien ha sido, en mi opinión, el mejor jugador del Barcelona en la noche de hoy, y perfectamente rematado por Araujo.

La segunda parte se presentaba interesante, con las espadas en todo lo alto. Seguía sin ocasiones claras, ni por parte del Barcelona ni por parte del Sevilla, hasta que a Koundé se le fue la olla, cometió un error impropio de un jugador profesional, cayendo en la muy posible provocación de Jordi Alba. Porque alguna explicación tiene que haber para que Koundé cometiera una estupidez de tal calibre, mereciéndose la roja directa.

Después de ver esta pérdida de papeles de nuestro mejor jugador, me hice a la idea de que perderíamos el partido. Y, verdaderamente, estuvimos muy cerquita. El poste repelió el magnífico disparo de Dembelé, y también Gavi estuvo a punto de marcar de cabeza, casi en el área pequeña. El Barcelona, a pesar de la superioridad, no tuvo muchas más ocasiones de gol, excepto en la última ocasión del partido, con el tiempo extra ya cumplido, y que sólo sirvió para demostrar que mi corazón está en buena forma.

El punto de hoy me sabe a gloria, por haberse conseguido ante un buen rival, en inferioridad numérica durante buena parte del segundo tiempo, con un equipo de circunstancias, con muchísimas bajas e importantes, y, siendo sinceros, haciendo pocos méritos para conseguir la victoria.

Lo cierto es que es muy complicado que el Sevilla de Lopetegui pierda, jugando bien, regular e incluso mal, y, por supuesto, hay que felicitarse por ello. ¿Que el juego es muy mejorable? Por supuesto. Pero en fútbol, nos guste o no, lo único que importa es el resultado.

Lo mejor de hoy ha sido la vuelta de En-Nesyri, aunque lo perderemos por la Copa de África. Lo peor, evidentemente, la expulsión de Koundé. Con lo mal que estamos de efectivos, Koudé se suma a las bajas. Aunque, visto lo visto, mejor que sea por sanción que por lesión.

Empezaremos el año ante el Cádiz, un equipo duro, defensivamente hablando. Partido que también afrontaremos con muchas bajas. Es lo que hay.

A ver si el Mago Baltasar, alias Monchi, nos trae algún regalito en forma de fichaje, porque, desde luego, falta hace.

Sevilla FC 2 – Wolfsburgo 0. Todo o nada en el último partido

Buen partido del Sevilla, que ha sido superior al equipo alemán. Dicen que el Sevilla tuvo suerte en el sorteo, pero cada día que pasa estoy convencido de que no fue así, ya que los tres rivales de grupo tienen un gran nivel y muy buenos jugadores. Muchos de esos jugadores a los que nos hemos enfrentado serán traspasados en breve, a cambio de varias decenas de millones de euros.

En la primera parte, el Sevilla dominó el partido, aunque, como suele ser habitual, creando muy poquitas ocasiones de gol. Pero en una de esas nos adelantamos. Un centro sensacional de Rakitic que fue rematado a bocajarro por Jordán.

Poco después llegó uno de los sustos del partido. Un fuerte disparo lo detuvo Bono, pero el balón fue hacia atrás y dio en el larguero. A mí me dio la sensación de que entraba. Nos salvamos por centímetros del mazazo que habría supuesto el empate.

La segunda parte me gustó menos. Mientras más avanzaba ésta, menos me gustaba. Primero porque el Sevilla se tomaba con demasiada parsimonia el partido, no poniendo demasiado entusiasmo en marcar el segundo, con el riesgo que ello implicaba. Y en segundo lugar, porque con el marcador a favor, nos precipitábamos en muchas ocasiones, perdiendo la posesión innecesariamente, lo que era especialmente desesperante en los últimos minutos del partido.

El segundo susto del partido llegó en un despeje de Diego Carlos, que a mí en el estadio me dio la sensación de que fue con la mano. Por lo visto, tras la revisión del VAR, parece que fue con el hombro.

Sufrimiento en los minutos finales, hasta que Rafa Mir remató a placer una asistencia de Ocampos, tras una gran jugada del argentino.

A decir verdad, Bono sólo tuvo que emplearse a fondo en aquella ocasión que dio en el larguero, pero la incertidumbre del resultado, y la importancia de los tres puntos, creaban un ambiente de tensión que hizo que el partido se me hiciera eterno.

En mi opinión, el mejor del partido fue Fernando. Partidazo descomunal.

Nos lo jugaremos todo en el último partido, ya veremos si en Austria o en otro país, por culpa del dichoso virus. Me habría gustado que este decisivo partido fuera intrascendente para el Salzburgo, pero no será así. La última jornada será un todo o nada, no solo para el Sevilla, sino para todos los clubes del grupo. Hay tanta igualdad que todos pueden quedar líderes o últimos.

El próximo partido será en Liga, ante el Madrid. Lógicamente, no se nos suele dar bien, porque o te ganan porque son muy buenos, o por las ayudas arbitrales. Habrá que hacer un grandísimo partido para puntuar.

Ojalá que Diego Carlos no tenga nada importante, pero se retiró cojeando ostensiblemente.

Sevilla FC 2 – Alavés 2. Con todo en contra, pero ni aún así muerde el polvo el Sevilla FC

Miedo me dan este tipo de partidos, contra rivales propensos a estar en la parte baja de la tabla, pero que, sin embargo, son más que capaces de complicarte un partido e incluso, si les acompaña la suerte, llevarse los tres puntos. Muy cerquita han estado hoy los alavesistas de llevarse la victoria. Habría sido totalmente injusto, pero en fútbol eso da lo mismo. No gana el mejor, sino el que haga más goles, aunque sean de rebote, en propia meta o de penalti inexistente.

Hoy el Sevilla ha tenido que luchar no sólo contra el Alavés, sino que también ha tenido que superar muchos obstáculos, concretamente tres:

  • Los errores propios. Por ejemplo, en el primer gol del Alavés, donde La Guardia remata a placer, completamente libre de marca.

En ataque también se fallaron tres o cuatro ocasiones clarísimas, pero que se tiraron, como se suele decir, «al muñeco» o fuera.

Para ser justos, también el Alavés tuvo dos ocasiones que no fueron gol de milagro, y que habrían supuesto el 1-3, poniendo prácticamente imposible voltear el marcador.

  • El arbitraje. No entro en si fue penalti o no, pero aparte de esto, el arbitraje me pareció criminal. No sé si el debutante Muñiz Ruiz es un corrupto o, simplemente, un incompetente más. Pero da que pensar algunas decisiones, como en las faltas (Koundé no hace falta en la que da lugar al penalti), las tarjetas, la permisividad en cuanto a la pérdida de tiempo, y el añadir sólamente cuatro minutos de tiempo añadido. En cuanto al VAR, si está el ladrón reincidente de González González a los mandos, es casi imposible que no haya lamentaciones al final.
  • La climatología. Evidentemente, la lluvia perjudicó más al Sevilla. El mal tiempo siempre reduce la asistencia al estadio. Además, el Alavés está más acostumbrado a la lluvia, y en algunos momentos el terreno de juego estuvo impracticable, a causa de la tromba de agua caída en poco tiempo, haciendo imposible jugar al fútbol y complicando la difícil tarea de remontar el marcador, y todo ello ante un rival encerrado.

Hoy no fue el mejor partido del Sevilla. Varios jugadores estuvieron bastante desacertados, como fue el caso de Rafa Mir. Este jugador me tiene desconcertado. Es capaz de lo mejor y de lo peor. Tiene a su favor que es joven y que puede mejorar, pero muchas veces desespera ver cómo falla ocasiones claras de gol. Sin embargo, él tuvo mucha parte de culpa en el gol del empate, al pelear el balón a La Guardia, y que acabó llegando a los pies de Rakitic, que la envió a la red.

Me gusta la profundidad de Montiel. Cierto que falló en la marca, en el primer gol, pero también asistió muy bien a Ocampos en el empate.

Suso se lesionó al poco de saltar al césped. Otro contratiempo más, ante un calendario muy exigente y repleto de partidos.

Una pena que el Sevilla no se llevara los tres puntos esta tarde, porque hizo mucho más que el Alavés para ganar el partido.

Ahora hay que pensar en la Champions. Complicadísimo partido el del martes, donde hay que ganar para seguir teniendo opciones de clasificación.

Sevilla FC 1 – Lille 2. Máxima decepción

De verdad que no me esperaba un partido así, un partido tan pésimo, donde ni si quiera hemos sido capaces de controlar el partido. Mucha culpa de ello la ha tenido Renato Sánchez, que ha hecho prácticamente lo que le ha dado la gana.

El Lille, con tres jugadores presionando arriba la salida del balón, dificultaba mucho la creación de juego sevillista. Para colmo, nuestro centro del campo no daba una a derechas.

Aún así, nos acompañó la suerte, y en un afortunado rebote nos encontramos el gol. 1-0, pero el Sevilla seguía sin controlar el partido. Los franceses estaban mejor situados y el Sevilla seguía siendo incapaz de romper la doble línea de presión.

Ni siquiera con el marcador a favor me gustó el Sevilla. Parecía ansioso con marcar el segundo, cuando lo que pedía el cuerpo era ralentizar el ritmo de partido, tocar y tocar, hacer correr un poco al rival e intentar que dejara espacios.

Y entonces pasó lo inesperado y lo inexplicable. Porque no se puede explicar que un jugador con tanta experiencia como delaney haga un penalti tan absurdo, y más aún cuando hay VAR.

El 1-1 fue un mazazo, por las formas y porque fue al final del primer tiempo.

Debió gustarle a Lopetegui la primera parte que hizo el Sevilla –a mí, ni mijita–, porque, sorprendentemente no hizo ningún cambio al descanso.

A los pocos minutos de la reanudación, en una jugada muy mal defendida, se adelantó el Lille. Y lo peor es que todo siguió igual, a pesar de los cambios: el Lille controlando el partido y el Sevilla siendo incapaz de crear ocasiones. Y las poca que tenía, las fallaba, como la que tuvo Lamela.

Como hoy no era la noche, y parecía que todo salía mal, también hubo un lesionado: Jesús Navas. Esperemos que se recupere lo antes posible.

El Lille me pareció muy buen equipo. Muy físico. Se llevaron casi todos los balones divididos. Tiene mucha calidad arriba y, sobre todo, muchísima velocidad. Además perdió todo el tiempo del mundo y más. En mi opinión fue justo vencedor.

La clasificación se pone casi imposible. Habría que ganar los dos partidos que quedan, y eso es bastante difícil. A ver si, al menos, podemos quedar entre los mejores terceros y pasar a la Europa League. Que ya sería un desastre, económico y deportivo, pero nos permitiría soñar con ganar un título.

Sevilla FC 1 – Salzburgo 1. Punto importantísimo

Lo normal cuando haces tres penaltis, a cual más tonto, y tienes que jugar cuarenta y seis minutos en inferioridad numérica ante un equipo Champions es que pierdas, y eso, afortunadamente, no ha ocurrido. Por tanto, este punto, que a priori sería malo, puede ser oro puro cuando se finalice la fase de grupos. Además, económicamente también tiene su importancia.

Los austriacos me han sorprendido, por su planteamiento ofensivo y por la calidad de algunos de sus jugadores, como Adeyemi, Camara o Aaronson.

Me ha dado la impresión de que los jugadores del Sevilla no han salido con la suficiente concentración ante una competición tan importante, donde cada error se paga caro. No puede explicarse de otra forma los absurdos penaltis de Jesús Navas y Bono, o la expulsión de En-Nesyri, aunque a mi modo de ver, ya con el VAR en funcionamiento, me parece incomprensible que el árbitro expulse a un jugador por simular un penalti. Y es que además lo hace hasta mal. Con una amonestación verbal habría sido suficiente, o simplemente, como hacen muchos árbitros, haber dado continuidad al juego y no parar el partido.

A pesar de los palos que recibía el Sevilla cada pocos minutos, lo cierto es que al final incluso tuvo ocasiones para llevarse los tres puntos. Lo mismo le ocurrió al Salzburgo, que si no llega a ser por dos paradones impresionantes de Bono, habría caído una dolorosa derrota.

Me ha gustado mucho Lamela, y me ha parecido evidente que su compatriota Lucas Ocampos está bastante lejos de alcanzar su mejor estado de forma.

La fase de grupos es bien larga y queda mucho recorrido para enmendar la pérdida de estos dos puntos. Pero lo que está claro es que el Sevilla deberá mejorar muchísimo su juego para lograr la clasificación. Jugando al nivel mostrado hoy no vamos a ningún sitio.

Sevilla FC 1 – Alavés 0. Tostonazo, golazo y tres puntos para despedir la temporada

Mal partido el del Sevilla en la noche de hoy. Un Sevilla plagado de suplentes ha sido incapaz de superar la pobladísima defensa alavesa durante casi todo el partido. El Alavés defendía con orden, con presión, fuera del área –como debe ser–, y con las líneas muy juntas. El Sevilla, falto de calidad por los numerosos suplentes, apenas creaba un par de ocasiones de gol, por medio de En-Nesyri y Suso. Y demasiadas eran, porque se abusaba del juego lento y pase horizontal, sin profundidad, sin desborde por la banda.

El partido bien podría definirse como un tostonazo, excepto en los minutos finales, donde pudieron llegar varios goles. El que más cerca estuvo de inaugurar el marcador fue el Alavés, que tuvo dos ocasiones clarísimas: un disparo al poste y una ocasión de uno contra uno, donde Vaclík hizo un paradón, y el rechace posterior fue desaprovechado por Lucas Pérez, cuando lo tenía todo a favor para marcar.

Pero como se suele decir, «el que perdona, pierde». Y eso es exactamente lo que sucedió. Papu Gómez controló fuera del área y su golpeo, seco y duro, con un efecto endiablado, superó a Pacheco. Era el minuto 92.

Bonita forma de despedir el último partido de la temporada, que había dado la sensación de tratarse de un amistoso, por la falta de intensidad que mostraban los dos conjuntos, que no se jugaban nada. El Sevilla, si acaso, el récord de puntos, pero nada más.

El árbitro Díaz de Mera, me parece uno de los peores de la categoría. Es de esos que no señalan las faltas clarísimas, bien porque no le da la gana –siguiendo la escuela de Mateu Lahoz– o, simplemente, porque no lo ve. Sea por una razón o por otra, muy mal árbitro. Por ejemplo, han habido dos faltas clarísimas que no ha señalado. Creo que en las dos el protagonista ha sido En-Nesyri. En una, iba a tirar a puerta, y en ese justo momento, le desequilibran, con un evidente empujón. Y en otra, un agarrón dentro del área, que acaba con En-Nesyri en el suelo, y que ni siquiera es revisado por el VAR.

Hoy se han despedido jugadores que habían sido importantes, como Vaclík, Escudero y Mudo Vázquez, a los que les deseo lo mejor, pero que, sinceramente, creo que ya no dan el nivel que el Sevilla necesita a día de hoy.

Llega el momento de decir adiós a esta extraordinaria y exitosa temporada, donde se ha conseguido el objetivo de clasificarse para la Champions con cinco jornadas de antelación, y donde se ha estado muy cerca de clasificarse para la final de la Copa del Rey. Llega el momento de descansar y de cargar las pilas para la próxima temporada, que a buen seguro Monchi se encargará de que sea muy ilusionante. Se prevén muchísimos cambios en la plantilla, entre los que acaban contratos y los que dan el nivel. A ver qué nos tiene preparado nuestro León de San Fernando.

Villarreal 4 – Sevilla FC 0. Falta de concentración inadmisible, con mucho en juego

Lamentablemente, no he podido ver casi la primera media hora del partido, que, parece ser, por lo que leo, es lo único destacable que ha hecho el Sevilla esta tarde. Perdonó y lo pagó, como suele suceder ante equipos importantes, y el Villarreal, a pesar de su mala temporada, lo es.

Los locales aprovecharon un córner, muy bien botado por Parejo, con lo que era difícil de defender, y cabeceado a la perfección por Bacca. Había que remontar, pero quedaría claro que hoy no era el día del Sevilla, y que muchos de los jugadores no saltaron al terreno de juego con la concentración que requería el partido.

El segundo tiempo empezó de la peor manera posible: encajando el segundo gol, donde, a mi modo de ver, Koundé no está muy acertado, al no prever el pase interior y estar demasiado cerca del delantero. Aunque también es verdad que había mucho espacio que cubrir y era una situación complicada.

Poco después llegaría la sentencia del partido, al cometer Diego Carlos un triple error que acabaría con su expulsión: en primer lugar, deja que el balón bote; en segundo lugar, se deja ganar la posición por Yeremi Pino; y en tercer lugar, le agarra, siendo el último hombre y teniendo ya una tarjeta amarilla previa, tan absurda como la segunda.

Estaba claro que, perdiendo 2-0 y en inferioridad numérica, ya estaba todo el pescado vendido. Entonces es cuando entró en el terreno de juego En-Nesyri. Esta decisión de Lopetegui no la entiendo. Resulta que tenemos un partido muy importante, donde está en juego la tercera plaza, y se le ocurre dejar al mejor goleador de la plantilla, con diferencia, en el banquillo. Cuando además, seguro que está el chaval extramotivado, deseando llegar a la veintena de goles.

Desgraciadamente, otros dos errores garrafales, primero de Rakitic y después de Bono, provocaron el tercer y cuarto gol en contra, consiguiéndose la mayor goleada esta temporada.

Muy decepcionado con el partido de hoy, ya que esperaba ganar, y de ningún modo, esta falta de concentración de muchos los jugadores del Sevilla en la tarde de hoy.

Además, el Barcelona ha perdido también hoy, en casa, ante el Celta de Vigo, por lo que la tercera plaza, de haberse ganado hoy, habría quedado prácticamente en nuestra mano. Por contra, ya es prácticamente imposible, pues el Barcelona visitará a un Eibar ya descendido.

Ahora sí, parece que ya es momento de pensar en la próxima temporada. Espero que Monchi no haga muchas ventas, las mínimas de jugadores importantes, si es que hay que cuadrar las cuentas, y que tenga su habitual acierto para poder mejorar una plantilla que tiene actualmente un importante nivel.

La temporada ha sido un gran éxito, lográndose el objetivo con cinco jornadas de antelación, pero hay que mejorar algunas cosas, entre ellas la mentalidad. A mi modo de ver, no hemos afrontado bien la eliminatoria de la Copa del Rey ante el Barcelona, en el partido de vuelta, y los últimos partidos de Liga.

R. Madrid 2 – Sevilla FC 2. Planteamiento de equipo pequeño y resultado que no sirve

No pintaba bien el partido en la previa. Lopetegui había decidido salir de inicio sin ningún delantero. Esto suponía cambiar el sistema totalmente, simplemente por tener enfrente al Real Madrid. ¿Os imagináis al Atlético dejando en el banquillo a su mejor delantero, Luis Suárez, o al Barcelona dejando a Messi, en un partido decisivo? No, ¿verdad? Pues eso es lo que ha hecho Lopetegui hoy.

Bien es cierto que durante bastante tiempo el Sevilla dominó el partido, abrumadoramente al principio incluso, pero en muchas jugadas se rompía por banda, llegando a posición de centro al área, pero no se completaba porque no había nadie al remate, o estaba el Papu, que no destaca por su altura.

Afortunadamente, sonó la flauta y el Sevilla se adelantó gracias a una jugada a balón parado, donde Rakitic cedió de cabeza a Fernando, y éste, como si fuera un delantero de los caros, amagó y batió por bajo a Courtois.

Con 0-1 se llegó al descanso. Pero el Sevilla seguía pensando como un equipo pequeño en la reanudación. Quedaba muchísimo, pero, a pesar de ello, el Sevilla defendía muy atrás, excesivamente atrás, con lo que se favorecía que los jugadores del Madrid tuvieran la posibilidad de tirar desde cerca o desde la frontal del área, donde tiene un ramillete de jugadores con muy buen disparo lejano, como son Casemiro, Kroos o Modric, entre otros. Es más, así llegaron los dos goles del Madrid, obra de Asensio, desde dentro del área, ajustando muy bien el balón al primer palo, y el empate definitivo, ya en tiempo de descuento, de tiro lejano de Kroos, donde la suerte no acompaña y se cuela tras rebotar en Hazard.

Antes de esta jugada desgraciada llegó el 1-2, en una jugada donde me sorprendieron los árbitros. Yo no tenía dudas de que obviarían el doble penalti que comete Militao, al empujar a Diego Carlos, desequilibrándolo, y al dar con la mano al balón, y que señalarían el que hace Bono a Benzemá, en el contragolpe. Y no fue asi. Pitaron el del Sevilla. Aún no me lo creo, pero sucedió asi. El penalti lo transformó Rakitic a la perfección.

No entendí tampoco que Lopetegui, con el marcador a favor, y cuando salió de inicio sin delanteros, sacara a los dos delanteros de la plantilla. Si fuéramos perdiendo, lo entendería, pero es que daba la casualidad que íbamos ganando. La cuestión era defender con orden y dejar pasar los minutos. Afortunadamente, tenemos defensas rápidos que nos dan la posibilidad de adelantar la línea defensiva, para así evitar que nos disparen desde el borde del área. No había necesidad de marcar un tercer gol que, evidentemente, habría sido más que bienvenido. En lugar de eso, se seguía perdiendo el balon con mucha facilidad y defendiendo, prácticamente, bajo el larguero. En estas circunstancias, pasó lo que tenía que pasar cuando no se defiende bien ante un gran equipo: que nos hicieron el gol en el tiempo de descuento. Y no ganó el Madrid de milagro, porque, de nuevo desde la frontal del área, Casemiro pudo conseguir un 3-2 que no llegó por centímetros.

Martinez Munuera y González González barrieron para el Madrid, como siempre, pero más o menos se comportaron. Pasaron por alto varias faltas claras a favor del Sevilla, perdonaron la segunda amarilla a Casemiro –como pasa en casi todos los partidos del Madrid–, añadieron hasta seis minutos de tiempo añadido –yo pensé: «este tío es capaz de dar cuatro o cinco minutos», pero nunca pensé en seis–, pero, al menos, acertaron en la jugada decisiva del partido.

Se estuvo cerca de ganar al Madrid en su estadio. Quizás se mereció más, pero para ganar al Madrid hay que pensar como un equipo grande. Hay que tener confianza y salir a ganar el partido. Hay que tener más oficio. Si te encierras atrás, y sin orden, lo más normal es que te acaben marcando un gol que eche por tierra el buen trabajo realizado durante casi todo el partido.

El empate no sirve a ninguno de los dos equipos. Si acaso, un poco al Sevilla, que podrá seguir luchando por la tercera plaza, y de paso para fastidiar al todopoderoso Madrid, que siempre es un placer.

El próximo partido será el miércoles, contra el Valencia, en casa.

Sevilla FC 0 – Athletic Club 1. Gil Manzano y Unai Simón evitan la victoria del Sevilla

La tercera plaza se complica muchísimo. No ha podido ser. El Sevilla ha caído ante un Athletic que apenas creó ocasiones, pero que coló, prácticamente, la única que tuvo.

La tan ansiada victoria no llegó por varios motivos:

.- Precisamente, la ansiedad. Creo que el Sevilla jugó, en algunos momentos precipitadamente. Algo que es de lo más normal cuando sólo te sirve ganar. Esa imperiosa necesidad de ganar no te deja pensar con claridad y tomas decisiones precipitadas.

.- La falta de acierto. Unai Simón tuvo su día. Lo paró todo. Prácticamente canté los dos goles… más bien lo que parecía que iba a ser dos goles de En-Nesyri. Pero el portero del Ahtletic paró las dos o tres ocasiones que estoy seguro no suele parar.

.- El arbitrucho de turno. Gil Manzano hizo bien su trabajo. Hizo la vista gorda en un penalti clarísimo. Cla-rí-si-mo. Tan claro que no hay lugar a dudas. Si siempre se ha dicho que la voluntariedad no importa, sino la posición natural de la mano, el jugador del Ahtletic tenía el brazo separado y evita un pase al área. Ni siquiera fue a consultar la imagen en el monitor del VAR. Tenía totalmente claro lo que tenía que hacer. Además, esta temporada al Sevilla le han pitado penaltis verdaderamente increíbles. Recuerdo uno, en el último minunto –no recuerdo el rival, pero se falló y no acabó en gol– donde le pitaron penalti a Koundé, por una mano que tenía apoyada en el suelo y que además le dio tras un rebote en un jugador rival. Y por contra, tenemos que ver otras jugadas, donde un jugador del Atlético se tira al suelo, para tapar un pase, cortando el balón con la mano, y no le pitan penalti. Hasta que no se acabe este cachondeo y se tenga un criterio uniforme, el Sevilla tendrá poco que hacer para ganar una Liga, a no ser que Monchi conforme un equipo con una calidad tan descomunal que gane los partidos sin despeinarse.

.- Falta de experiencia. Si no se puede ganar, al menos empata. El empate podría haber venido bien para la tercera plaza, que, en mi opinión, debería haber sido el nuevo objetivo. La Liga era una quimera, pero el tercer puesto era –o es aún– posible.

.- Lopetegui se equivoca. Bueno, en verdad igual no se equivoca. Igual soy yo, simplemente, el que no entiende que se quite al máximo goleador, cuando es fundamental marcar un gol, y se dé entrada a un jugador como Franco Vázquez, que prácticamente no cuenta para la próxima temporada y que apenas está disponiendo de minutos en esta temporada. Tampoco me gustó que quitara a Suso, porque es uno de los pocos, si no el único, que ve un pase imposible, o puede marcar desde fuera del área.

Por supuesto, muy orgulloso del equipo. No puede ser de otra forma. Se ha intentado lo posible y lo imposible. La derrota de hoy supone decir adiós a la posibilidad de luchar por la Liga, pero, como digo, aún se puede conseguir la tercera plaza. Para ello será fundamental ganar al Madrid en su propio estadio, y aún así, será complicado. Partido en el que no se podrá sentar en el banquillo Lopetegui, que hoy ha visto tarjeta amarilla y deberá cumplir sanción.

Por cierto, me suelo poner bastante nervioso cuando veo los partidos del Sevilla. Es una tontería, lo admito, pero no puedo evitarlo. Además, me pongo más nervioso cuando lo oigo por la radio, después cuando lo veo por televisión, y por último, cuando mejor lo llevo es cuando lo veo en el estadio. Pues hoy no estaba nervioso en absoluto. Eso es por dos motivos: porque era consciente de que el objetivo inicial ya estaba conseguido y que los otros objetivos marcados a posteriori eran complicadísimos: quedar en tercera posición o ganar la Liga.

Próximo partido: Real de Madrid. Rival poco propicio, y además jugándose la Liga. Partido muy interesante, porque el Sevilla puede ganar –y también perder– a cualquier rival.

Sevilla FC 2 – Granada 1. Objetivo conseguido tras un final de partido histórico

Pues el Sevilla de Lopetegui acaba de conseguir la clasificación matemática para Champions, que era el objetivo marcado por el club al inicio de temporada. Pero quizás lo más importante sea que lo ha conseguido restando aún cinco jornadas para el fin del campeonato y que le lleva, a día de hoy, veinte puntos de ventaja al quinto clasificado, que es la Real Sociedad. Los donostiarras jugarán el lunes, finalizando esta jornada.

El partido ha sido relativamente tranquilo, excepto en los minutos finales, pero lo cierto es que el control del partido ha sido total. De hecho, no recuerdo que Bono haya tenido que intervenir en la primera parte, y en la segunda sólo para sacar el balón de la red, al no poder evitar que Soldado transformara el penalti.

Esperaba que Lopetegui sacara la que es considerada la alineación de gala, pero dejó en el banquillo a Jordán y a En-Nesyri, jugadores que hoy día me parecen fundamentales. Pero lo cierto es que Lopetegui tiene una gran plantilla a su disposición –esperemos que peor que la de la próxima temporada–, y el Sevilla también se hizo dueño del partido sin ellos. Supongo que a En-Nesyri no le haría mucha gracia su suplencia, porque un goleador lo que quiere siempre es marcar, y más aún cuando lo venía haciendo en los últimos partidos.

En mi opinión, todo el equipo rindió a muy buen nivel, pero los goles fueron fabricados por los tres argentinos que fueron titulares hoy: Papu Gómez, Ocampos y Acuña. En el primero, un gran pase largo de Acuña, lo recoge Ocampos y pasa atrás al Papu, donde es objeto de penalti –transformado por Rakitic–. Y en el segundo, Acuña saca de banda, el Papu gana la línea de fondo y pasa atrás, para que Ocampos bata a Rui Silva de disparo raso centrado.

Incluso Acuña fue protagonista en el penalti y gol del Granada, al darle el balón en la mano en un remate de Soldado.

Afortunadamente, el gol visitante llegó casi en el descuento, y de nuevo, también el control fue absoluto, no dejando al Granada ninguna opción para empatar.

Pitido final, celebraciones, pero… espera, que resulta que el árbitro ha pitado el final un minuto antes. No importa, si ha pitado el final, es el final. Siempre ha sido así… menos hoy. Por increíble que parezca, los jugadores, que ya estaban incluso en el vestuario, tuvieron que vestirse de nuevo y volver al terreno de juego para jugar ese minuto. Minuto que fue de total posesión sevillista. Segundo pitido final, y ya sí, de verdad de las buenas, el Sevilla se llevó los tres puntos de manera definitiva.

No sé de quién fue culpa el error, pero lo cierto es que no encuentro explicación. Dado que De Burgos Bengoetxea señalaba convencido su reloj, dando explicaciones a los jugadores del Granada, parece que el motivo pudiera estar en que hubo un error al mostrar el tiempo añadido en la tablilla. A ver si nos enteramos qué ha ocurrido realmente, pero está claro que esto no puede ocurrir en una Liga seria. Y desde luego, estoy convencido de que en otros estadios –todos sabemos cuáles– los jugadores no vuelven al terreno de juego ni a punta de pistola.

El próximo partido será contra el Athletic Club, también en casa. Una vez conseguido el objetivo, hay que marcarse otro: la tercera plaza, que da derecho a disputar la Supercopa, y también conllevaría el doble premio de recibir más ingresos por derechos de televisión.

Levante 0 – Sevilla FC 1. La Champions a punto de conseguirse matemáticamente

Restan seis partidos en juego y la victoria del Sevilla en Valencia ha dejado casi hecha la clasificación matemática para la Champions, lo cual sería un éxito absoluto. Probablemente se conseguirá la próxima jornada, el domingo, tras recibir al Granada, aunque se pierda, que esperemos que no.

El partido de hoy no ha sido nada fácil, pues el Levante ha defendido bien, con las líneas muy juntas y presionando con insistencia, sobre todo en la primera parte. En la segunda, la presión bajó, como era obligado, pues era imposible mantener el ritmo inicial de los granotas.

Se pudo poner de cara el partido bien pronto, si Cárdenas no hubiera hecho un paradón, despejando, con la complicidad del larguero, el magnífico disparo de Jordán, a pase de Navas. También Papu Gómez pudo marcar, pero evitó el posible gol Ocampos, involuntariamente, como es lógico.

En la segunda parte hubo más espacios, pero no muchas más ocasiones de gol. El único tanto del partido llegó a los pocos minutos de la reanudación. Un error en la entrega en el centro del campo lo aprovechó Suso para dar un magnífico pase en profundidad a En-Nesyri, quien controla a la perfección, regatea al guardameta, amaga, mandando al defensa a por tabaco, y remata a puerta vacía. Golazo.

El Sevilla controló el partido de pe a pa, antes y después del gol. La defensa estuvo perfecta, hasta el punto de no conceder ningún disparo entre los tres palos al Levante. Los únicos sustos que nos llevábamos los sevillistas era cuando Bono esperaba a que se le echara encima el delantero, en la presión, para poner el balón en órbita. Parece que lo hace queriendo. No sé por qué no le da el patadón un segundo antes. De tanto hacerlo, algún día nos acabarán haciendo el gol tonto de la jornada.

El arbitraje, del madrileño Pizarro Gómez, me pareció correcto. Puedo expulsar, por doble amarilla, a Acuña, aunque habría sido por dos tarjetas muy rigurosas. De igual manera, perdonó la expulsión a Doukouré, a pesar de que entró en la recta final del partido. Su segunda amarilla fue perdonada siendo muy clara, pues se desentendió del balón y agarró a Navas para evitar un contragolpe.

Lo peor del partido fue la posible lesión de Koundé, quien pidió el cambio por problemas físicos. Esperemos que no sea nada importante, porque, en mi opinión, es el jugador más importante de la plantilla, junto a Bono y Fernando.

La verdad es que este Sevilla 2020-2021 es impresionante. Tiene incluso en su mano el batir el récord de puntos en una temporada. Lamentablemente, no creo que dé para ganar la Liga. Para ello, tendrían que perder muchos puntos nuestros rivales, y el Sevilla ganar en el Bernabéu, o más bien en su ciudad deportiva. Y lo cierto es que los tres equipos que nos preceden, por unos motivos o por otros, raro es que se dejen puntos.

Real Sociedad 1 – Sevilla FC 2. Ya gana hasta permitiéndose el lujo de perdonar

Buen partido el realizado hoy por el Sevilla en San Sebastián. Y eso que empezó de la peor manera posible, que es encajando un gol en la primera ocasión del rival. El autor del gol, cómo no, fue Carlos Fernández. O más bien golazo, porque controló un balón que no era fácil, ya que había tocado en un defensa, y armó el disparo con rapidez, antes de que se le echara encima Koundé. Su disparo, fuerte y colocado, no pudo atajarlo Bono, aunque llegó a tocar el balón.

Tocaba remontar, y vaya si lo hizo. Atosigó a la Real Sociedad hasta que llegaron los goles, con apenas dos minutos de diferencia, obras de Fernando y de En-Nesyri. Ambos con algo de fortuna, pero es que en fútbol es fundamental que la suerte te acompañe. En el primero, Fernando se aprovecha de un mal control del defensa. Y en el segundo, un disparo de Ocampos da en un defensa y después en el poste, quedando el balón para que En-Nesyri rematara a placer.

El marroquí ha marcado ya 16 goles, siendo el máximo goleador del equipo, con diferencia. Y eso que ni siquiera es titular. Algo que, para mí, es incomprensible, sobre todo cuando Lopetegui ha llegado a dejarlo en el banquillo incluso estando enrachado, en detrimento de un lentísimo y, generalmente, poco acertado De Jong. Como se suele decir, «el que la lleva la entiende», pero me da la sensación que la próxima temporada podría renovarse la vanguardia, y espero que no sea por traspaso de un En-Nesyri que es codiciado en la Premier League.

El Sevilla dispuso de varias ocasiones muy claras para marcar el 1-3. Dos de ellas fueron, precisamente, de En-Nesyri. Primero cabeceó al poste y más tarde, en una jugada donde se fue perfectamente de su marcador, se plantó solo ante Remiro, y cuando lo más fácil parecía marcar, tiró fuera, e incluso bastante desviado. Pienso que se precipitó. Es más, podía haberse acercado incluso más al portero.

Cuando se fallas ocasiones como esta, uno no puede evitar acordarse de «el que perdona, pierde». Esta frase suele cumplirse en fútbol, sobre todo cuando enfrente hay un buen conjunto, como es la Real Sociedad. Pero no, no hubo que lamentar estos errores graves. A pesar de que la Real Sociedad mejoró mucho con el cambio de sistema en la segunda parte, el Sevilla no pasó apuros, no teniendo Bono que emplearse a fondo en ninguna ocasión. Y es que este equipo es tan bueno que ya gana hasta permitiéndose el lujo de perdonar a su rival. Pudo golear, pero ganó por la mínima.

Agradezco a Imanol Alguacil que no contara con Januzaj y Portu para su once inicial. En mi opinión, son dos de los mejores jugadores de la Real Sociedad. Ambos son rápidos, tienen desborde y gol. Únicamente jugaron en la recta final del partido.

Con esta importante victoria, la clasificación para la Champions ya está prácticamente atada, si es que no lo estaba ya. Se han hecho los deberes, pudiendo conseguirse la clasificación matemática con muchas jornadas de antelación.

El próximo rival es el Levante, también fuera de casa, en jornada intersemanal. Miércoles, a las 19 horas.

Celta 3 – Sevilla FC 4. Pesadilla con final feliz

El Sevilla ha ganado, pero no me ha gustado nada, pero nada, absolutamente nada el partido. Me apunto a sufrir tanto como hoy, si al final ganamos, pero partidos como el de esta noche me quitan años de vida.

El partido empezó fuerte. Cinco minutos de caos en las filas del Sevilla, donde no marcó el Celta de puro milagro. Esos minutos de desconcierto, donde parecía que la cabeza de los jugadores del Sevilla estaba en otro sitio, acabaron de la mejor manera posible: con el 0-1, obra de Koundé, a la salida de un córner, botado por Acuña.

A pesar de este gol, siguió sin gustarme el partido, porque el Celta seguía ganando en intensidad y concentración, y sobradamente además, al Sevilla. El resultado fue que el Celta le dio la vuelta al partido, con dos goles, cómo no, de Iago Aspas. Celebraré la retirada de Aspas al máximo, como lo haré cuando haga lo mismo Messi. Los odio.

Empató el partido Fernando, porque todo lo bueno que tiene el Celta en el centro del campo y la delantera, lo tiene malo en defensa. Duró poco la alegría, porque antes del descanso volvimos a hacer un tercer regalo que aprovechó, a la perfección, Brais Méndez, aguantando la salida de Bono y picándole el balón.

Se llegó al descanso con un sorprendente 3-2. Más que nada, porque es difícil que el Sevilla conceda tres goles, y más aún en sólo 45 minutos. Pero era lógico, porque se juntaban las facilidades que dábamos atrás con la calidad que tiene el Celta en la punta de ataque. Mucho tenía que cambiar la segunda parte para que el Sevilla se llevara algo positivo de Balaídos, y se cambió, sobre todo en defensa. No es que defendiéramos perfectamente, pero, al menos, se cometieron pocos errores. Uno de ellos fue gravísimo, de Acuña, pero Diego Carlos evitó el hat-trick de Iago Aspas.

Los goles que dieron la vuelta al marcador, de manera definitiva, fueron obra de Rakitic –muy mala primera parte la suya–, al aprovechar una buena internada de En-Nesyri, y de Papu Gómez, al aprovechar un error clamoroso de central celtiña Aidoo.

Según As, fue gol del Celta, y de Pau Gómez. Pero, afortunadamente, no fue así. Juro y perjuro que fue del Sevilla, y de Papu Gómez.

Admito que no entendí las sustituciones de Lopetegui. Creo que Jordán era más necesario que Rakitic y que En-Nesyri habría sido muy útil con espacios. También es verdad que me pareció que el marroquí estuvo lento, probablemente porque no se haya recuperado totalmente de las molestias que apenas le han permitido entrenar. La cuestión es que la apuesta de Lopetegui salió bien, porque se ganó, que es lo único que cuenta.

Los minutos finales tampoco me gustaron. Considero que el Sevilla, más que buscar el quinto, debió asegurar más el balón en los últimos minutos. Esas pérdidas innecesarias cuando sólo quedan un par de minutos de descuento me matan, porque se da vida a un rival que está muerto, cuando la prioridad no es marcar, sino no encajar un gol que, por la falta de tiempo, ya no tendría solución.

La victoria es muy sufrida, pero valiosísima, ya que pone al Sevilla clasificado para Champions virtualmente. Cuando quedan sólo 24 puntos en juego, llevar 14 de ventaja sobre el quinto clasificado parece, a priori, una diferencia imposible de salvar. Sería un batacazo sin precedentes.

La próxima jornada se visita al Levante.