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Sevilla FC 1 – Vallladolid 1. Pudo ser peor

Punto que, a priori, es poca cosa, pero luego habrá que ver, dependiendo de los demás resultados, si puede ser de oro. Hay resultados entre rivales directos y podemos mantener la ventaja con algunos o incluso aumentarla con otros. Evidentemente, lo ideal habría sido ganar, pero como bien se dice, “si no puedes ganar, empata”.

Y la verdad es que el Sevilla no lo tuvo fácil. Parecía que todo salía mal. Los goles no llegaban por centímetros. Primero, Ocampos remató al larguero un buen pase de Jesús Navas, y después llegó el gol, pero fue anulado por un ajustadísimo fuera de juego, tras un buen remate de Munir, a pase, de nuevo, de Jesús Navas.

Sin embargo, al Valladolid le pasaba todo lo contrario. La primera ocasión que tuvo la coló dentro. Fue al botar una falta inexistente, donde Vaclík se tragó un remate que le cogió por sorpresa, a contrapié.

El partido se puso muy feo, porque el Valladolid seguía defendiendo como lo hizo desde el minuto uno: con los diez jugadores de campo, con las líneas muy juntas y sin dejar huecos. Y ya sabemos que el fuerte del Sevilla no es su delantera.

Menos mal que llegó el penalti, perfectamente transformado por Ocampos. A partir de aquí, el partido me pareció decepcionante. Esperaba un acoso total del Sevilla, en busca del gol de la victoria, pero lo cierto es que hubo precipitación y desorden, con lo que el Valladolid dispuso de un par de ocasiones claras, en la recta final, a las que en esta ocasión sí respondió con mucho acierto Vaclík. El checo nos salvó de la derrota.

El arbitraje del madrileño Pizarro Gómez no me gustó nada. Me pareció que utilizaba diferente criterio a la hora de señalar faltas –varias inexistentes, como la del gol– y mostrar tarjetas. Creo que también añadió poco tiempo extra.

Molesta perder puntos contra equipos de la parte baja de la tabla, pero no se puede ni se debe olvidar que en Primera no hay ningún rival fácil, y que este mismo Valladolid también puso en muchos apuros al Atlético de Madrid, hace un par de jornadas. De hecho, sólo pudo superar a los vallisoletanos por un gol marcado en el minuto 81, tras aprovechar una cantada de Masip a la salida de un córner. El gol entró tan ajustado que el VAR tuvo que revisar si el balón entró, pues un defensa lo sacó bajo palos. Simeone calificó el partido contra el Valladolid de durísimo.

Este empate probablemente provocará que el Atlético nos saque más ventaja, ya que recibe al Alavés. Lo ideal es que entre el Villarreal y el Valencia, ganen los amarillos –tienen un calendario muy difícil– o empaten, y que haya un empate entre Getafe y Real Sociedad.

Hay que ganar ya de tres en tres. Quedan muy pocos partidos y tenemos la Champions en la palma de la mano. Contra el Leganés tampoco será fácil. Nunca lo ha sido, y esta temporada además se juegan la vida.

 

Villarreal 2 – Sevilla FC 2. El Sevilla de la segunda parte es el que yo quiero

La primera parte no me gustó nada. Bueno, de hecho no me gustó nada la alineación inicial. Si algo caracteriza al Sevilla esta temporada es la fortaleza defensiva, pero esta fortaleza sólo la ha mostrado cuando la pareja de centrales la conforman Diego Carlos y Koundé. Cuando no ha sido así, ha sido al contrario, el Sevilla ha mostrado una debilidad defensiva alarmante, encajando goles con facilidad. Me llevo toda la temporada rezando para que no cojan ni un simple resfriado uno de estos jugadores. O los dos.

La cuestión es que el Villarreal aprovechó esa debilidad defensiva, y marcó dos goles muy evitables, aprovechando prácticamente todas sus ocasiones de gol en el partido y dando sensación de peligro cada vez que tenía el balón. Y es que el equipo inicial del Sevilla era bastante inferior técnicamente al equipo inicial amarillo.

Lopetegui, afortunadamente, reaccionó en el descanso y sacó a la artillería pesada. Y como era de esperar, el panorama cambió completamente. La superioridad del Sevilla fue abismal en esta segunda mitad, mereciendo la victoria, que no llegó gracias a varias intervenciones de su portero, Asenjo.

Lo que más me gustó fue esa ambición de ir a por la victoria. Siempre se corre el riesgo de que te cojan en una contra y perder el partido, pero prefiero mil veces eso a atrincherarse atrás, acumulando defensores, con la línea defensiva casi en el área pequeña y mirando el cronómetro continuamente. Si Lopetegui hubiera hecho en otras ocasiones lo mismo que en esta segunda parte, a buen seguro que tendríamos unos cuantos puntos más en nuestro casillero. Y lo que más me molesta cuando no lo hace, es que tiene un gran equipo y una gran plantilla, aunque tiene sus puntos débiles que habrá que corregir para la próxima temporada. Desde mi punto de vista, estos puestos son: lateral izquierdo, un par de centrales de calidad, un delantero goleador, y un lateral derecho que pueda sustituir a Navas.

El punto logrado hoy, aunque sepa a poco, se puede dar como bueno, puesto que el equipo se puso en dos ocasiones por debajo en el marcador y se sacará un punto de ventaja a los perseguidores que pierdan, manteniendo a raya a un Villarreal que nos gana el goal-average, pero que sería una sorpresa que fuera un rival directo dentro de unas jornadas, puesto que tiene un durísimo calendario: Valencia (c), Betis (f), Barcelona (c), Getafe (f), Real Sociedad (c), Real Madrid (f) y Eibar (c). Es decir, cinco de sus sietes rivales son de alto nivel.

El partido le ha venido grande a Rony Lopes, que parece que será, indiscutiblemente, el único fiasco de Monchi en el mercado de fichajes. Aunque como suele decir el león, no hay malos jugadores, sino malos rendimientos. Y yo estoy seguro de que Rony no puede ser tan malo como parece.

Los dos goles del Sevilla fueron muy bonitos. Tanto el zapatazo de Escudero como la volea de Munir, ambos fuertes y ajustados, fueron unos golazos.

Ahora llegan tres partidos donde debería el Sevilla sumar los nueve puntos, pero todos sabemos que son precisamente en este tipo de partidos, contra rivales claramente inferiores, donde al Sevilla se le escapan puntos absurdos y relativamente fáciles de conseguir. Pero también hay que admitir que en Primera División cualquier rival te puede poner en apuros. Así que habrá que tener mucho cuidado, porque la cuarta plaza, aunque vamos en buen camino, hay que afianzarla y ya no hay tiempo para enmendar los posibles errores que se puedan cometer.

Sevilla FC 0 – Barcelona 0. Lopetegui lo tiene fácil con Pablo Pérez

El partido contra el Barcelona me ha dejado sensaciones extrañas. Por un lado, se ha conseguido un punto con el que no contaba, como siempre que el Sevilla juega contra el Madrid o el Barcelona. Considero que estos dos equipos tienen tantas ventajas sobre los demás, económicas y deportivas, que deberían ganar todos sus partidos con claridad. Y por otro lado, tengo la sensación de que podríamos habernos llevado la victoria. Me acuerdo de una jugada de Ocampos, donde está poco generoso y tira a puerta, en lugar de centrar a un En-Nesyri desmarcado en el segundo palo, y sobre todo, de dos de Reguilón, una donde es incapaz de desprenderse del único defensor, con dos jugadores del Sevilla esperando su centro, y otra, donde tira flojo y centrado, desde corta distancia y con toda la portería para él.

También es verdad que el Barcelona tuvo sus ocasiones. La más clara, la que sacó Koundé en un tiro de falta de Messi, y una de Luis Suárez en la recta final del partido, que salió rozando el larguero. Pero no pude evitar pensar que si Lopetegui se hubiera atrevido a dar la titularidad a Pablo Pérez, probablemente se habría ganado. No le he visto jugar, pero si es tan bueno –hay clubes de postín interesados en su fichaje– que, según dicen, Lopetegui está encandilado con él, y viendo el bajo nivel que están mostrando Reguilón y Escudero, la verdad, no entiendo por qué no le da una oportunidad al canterano. Su pecado es que tiene 18 años. Pero a mí me parece una virtud. Y no hay que olvidar que en nuestra cantera tenemos antecedentes importantes: Reyes debutó con 16 años, Sergio Ramos con 17 (casi 18), Carlos Marchena con 18 y Jesus Navas con 18 recién cumplidos.

En cuanto a Reguilón, no sé si es que le he cogido manía, pero es un jugador que no me convence, ni atacando, ni defendiendo. Celebraré cuando se vaya. Puede ser en el futuro un gran jugador, porque aún es joven, pero ahora mismo no lo es. Y si quieremos ganar títulos y clasificación para la Champions, tenemos que tener buenos jugadores en todas las posiciones.

En líneas generales, hay que dar el punto por bueno, pues el Sevilla evitó ser víctima de sus archienemigos Messi y González González. Eso sí, para ver hasta qué punto ha sido importante el empate, habrá que esperar a ver qué hacen nuestros más directos rivales. La Real Sociedad tiene un hueso duro de roer con el Madrid, el Getafe recibe a un siempre complicado Eibar, el Valencia no debería tener problemas en ganar a Osasuna, al igual que el Atlético de Madrid ante el Valladolid. Y ojo con el Villarreal, nuestro próximo rival, porque lleva un nueve de nueve, y con la portería a cero. Si el Sevilla pierde, se convertirá en un rival directísimo y muy peligroso, puesto que tiene muchos jugadores de calidad y perderíamos el goal-average con ellos. Así, pues, partido importantísimo el de la próxima jornada.

Del partido de hoy me han gustado muchísimo Koundé y Fernando. Los dos han hecho un partidazo. Ambos estaban en todas. Y probablemente, ambos evitaron goles. Koundé en la falta de Messi que parecía que se colaba, y Fernando en aquel balón que se movía por el área pequeña tras la pifia de Vaclík. Por cierto, su único error.

El esfuerzo físico de hoy ha sido importante. El lunes tenemos un partido vital, sin que medien ni siquiera 72 horas entre partido. La mejor liga del mundo, dicen. Con gran sentido del humor, sin duda.

Atlético de Madrid 2 – Sevilla FC 2. Punto importantísimo ante el rival más directo

Buen partido del Sevilla FC, en líneas generales, en el siempre complicado Wanda Metropolitano. En mi opinión, el Sevilla fue de más a menos, pero, en todo caso, mereció puntuar.

Sorprendió Lopetegui alineando de inicio a De Jong, en detrimento de En-Nesyri, quien parecía tener más papeletas para jugar, pues estaba en racha goleadora y, por su velocidad, parecía más propicio para aprovechar los espacios que dejara el Atlético. La jugada, al menos, no le salió muy mal, pues De Jong abrió el marcador, aprovechado un fallo de Savic –central del montón, muy sobrevalorado–, para batir a Oblak. Claro que tampoco sabemos qué habría ocurrido de haber jugado el marroquí. De Jong, aparte de su gol, no tuvo más ocasiones.

El Sevilla jugaba bien cuando el VAR le jugó una mala pasada, ya que le pitaron penalti a Diego Carlos. Desde mi punto de vista, no es penalti, ya que el balón golpea el hombro de nuestro central, y no la mano. En cualquier caso, de ser penalti, y considerando que le da en el antebrazo, sería por centímetros. En ningún caso es una mano clara.

El penalti fue transformado por Morata, no dejando ninguna opción a Vaclík. Esto fue un jarro de agua fría para el Sevilla, que pareció perder la concentración y encajó otro gol, apenas dos minutos después. Fue tras una pérdida en una mala salida del balón, donde se defendió mal, y para colmo, tampoco acompañó la suerte, pues en el inteno de Koundé por despejar el balón, lo desvió, siéndole imposible a Vaclík pararlo.

Sacó casta el equipo y fue a por el empate, lográndolo justo antes del final de la primera parte, y donde fue fundamental el VAR de nuevo, ya que Hernández Hernández no señaló penalti inicialmente en un claro derribo a Ocampos, que le ganó la posición a Trippier y fue arrollado por éste. El mismo Ocampos ejecutó a la perfección el penalti, engañando a Oblak.

En la segunda parte, el Sevilla siguió sin pasar apuros, controlando bien el partido, dejando al Atlético tener pocas opciones de gol… Pero hete aquí que a Lopetegui le da por sorprender de nuevo, dando entrada a En-Nesyri, sustituyendo a Suso.

Yo, la verdad, no entiendo a Lopetegui. Resulta que en casa, que vienen todos a encerrarse, poniendo una línea de seis defensas con cuatro centrocampistas por delante, juega con un solo delantero, y sólo se “arriesga” a jugar con dos cuando se va perdiendo. Y llega hoy, con empate en el marcador, controlando el partido, y decide jugar con dos delanteros, teniendo el rival centro del campo a temer. Supongo que el resultado no fue el que esperaba, pues a partir de ahí el Atlético fue el que se hizo dueño y señor del partido, y a nuestros dos delanteros no les llegaban balones, precisamente, porque no olíamos la pelota en la zona media. Afortunadamente, la línea defensiva hizo muy bien su trabajo, excepto en un despeje desastroso de Diego Carlos, raso, y que le cayó a los pies de… creo que Carrasco, y que, con toda la portería para él, y prácticamente a placer, la tiró fuera.

Buen partido de Vaclík, que hizo una gran parada, cuando el balón entraba, a un balón que desvío Koundé. También los centrales, Gudelj y Ocampos hicieron un muy buen partido.

Por cierto, creo que se debería cambiar el criterio arbitral a la hora de señalar penalti por manos. No puede ser que penaltis por manos totalmente involuntarias, o tan dudosos como el señalado hoy a Diego Carlos, acaben señalándose o se interrumpa constantemente el juego para ver si roza tal o cual mano.

El punto conseguido hoy es vital, pues mantenemos la ventaja con el Atlético, igualando el goalaverage, y con el Valencia, que a día de hoy son los rivales a los que considero rivales directos, sin quitar un ojo a Getafe y, sobre todo, a la Real Sociedad, que también tiene una gran plantilla.

Para el próximo partido de Liga, en el derbi, será baja por sanción Gudelj. Parece que Jordán será de la partida, si no tiene problemas físicos –antes está el partido con el Roma–, porque al estar Fernando también lesionado, Lopetegui no tiene mucho dónde elegir.

 

Sevilla FC 3 – Osasuna 2. A Lopetegui ya le da la espalda hasta la suerte

No he podido ir al estadio, pero viendo el partido por televisión se pasa mucho peor.

Hoy no empezó mal el Sevilla: controlando el partido, adelantándose en el marcador, teniendo efectividad… Hasta marcando de córner, lo que casi nunca hace el Sevilla.

Yo soy muy desconfiado. Hasta que no vamos ganando por cuatro goles de diferencia, no veo el partido tranquilo. Pero tengo que reconocer que, ganando el partido 2-0 y con la expulsión del portero visitante, di por ganado el partido. Iluso de mí, creí que ya el Osasuna no tenía nada que hacer. No contaba con la desidia de los jugadores, que supongo que pensaban lo mismo que yo, con la diferencia de que yo creía que el Sevilla buscaría el tercero, y no se dedicaría a ver cómo el Osasuna pasaba, o mejor dicho, paseaba por nuestro centro del campo sin ningún problema.

Tampoco contaba con que los rojillos sacarían una falta impecablemente, con la que acortarían distancias. Ni con ese golpe de mala suerte que es hoy día, con el VAR, que el balón te dé en la mano. Da lo mismo que sea voluntaria o involuntaria. Ya la puedes tener atrás, como le ha pasado a un jugador del Villarreal, o delante, cubriendo las partes nobles, como ha hecho hoy Escudero, que como tengas la mala suerte de que te dé, penalti que te crió. Yo creo que eso va contra el espíritu de la norma y contra el sentido común. El penalti es la pena máxima, el máximo castigo en el fútbol, y no parece lógico penalizar tan duramente una acción involuntaria.

Lo cierto es que esta mano, este penalti, también lanzado impecablemente, puso muy complicado el partido. También porque imagino que el ambiente estaría enrarecido y muy crispado, porque es imperdonable dejar que te empaten cuando vas ganando con dos goles de ventaja y en superioridad numérica.

Con este panorama, creí que íbamos a empatar el partido, que iban a volar dos nuevos puntos de nuestro estadio. Menos mal que Lopetegui metió un segundo delantero y que apareció En-Nesyri para hacer su segundo gol del partido y darnos los tres puntos.

Lopetegui no lo está haciendo nada bien, sobre todo en casa, pero también es cierto que no está teniendo suerte en momentos puntuales. Tiene a la grada muy mosqueada, hasta el punto de que ya ha recibido dos avisos, dos sonoras pitadas. Y no quiero ni pensar que reciba una tercera, porque supongo que sería o ante la Roma o en el derbi. Y necesitamos ganar los dos partidos. Sin olvidar el partido del Wanda, donde no estará Fernando por sanción y por lesión. Lesión que se veía venir. Fernando lo juega todo y ya fue duda ante el Cluj, por molestias musculares. Se arriesgó forzando y se volvió a arriesgar hoy, hasta que se rompió. Seguramente, estaremos un mes sin uno de los jugadores más importantes de la plantilla en un momento clave de la temporada.

Por último, decir que Koundé debe ser uno de los titularísimos del equipo. No sólo porque es muy rápido, sino por lo que aporta en ataque. En Getafe marcó, hoy ha estado a punto de hacerlo y también dio la asistencia En-Nesyri en el gol de la victoria. Tendrá fallos, porque sólo tiene 21 años, pero está a años luz del tercer y único central que queda en plantilla, que es Sergi Gómez.

Sevilla FC 0 – Cluj 0. ¿Qué tiene que ocurrir para que Lopetegui cambie?

Pues eso. Me pregunto qué tiene que pasar para que Lopetegui se dé cuenta de lo que es evidente para el 99’9 % de los sevillistas: Que su sistema es más que válido para jugar fuera de casa, donde el rival va a buscarte, pero que es una nulidad para los partidos de casa, donde el rival, normalmente inferior técnicamente al Sevilla, ya que disponemos de una gran plantilla, viene con la idea de encerrarse atrás, como ha hecho hoy el Cluj y como hará el Osasuna el domingo.

Lopetegui tiene en la cabeza un sistema que para él es innegociable, y en el que sólo cuenta con un delantero. El problema es cuando el rival, como ha ocurrido hoy, se planta con una línea de seis defensas, con los otros cuatro por delante. Y nos encontramos con que un solo delantero, y que además es De Jong –que no es un virtuoso, técnicamente hablando–, tiene que vérselas y luchar… no en inferioridad, sino en total inferioridad, con la defensa rival. Pero es que De Jong, para colmo, seguramente por orden de Lopetegui, tambien va a presionar a banda, con lo que es habitual que lleguemos al área en posición de centrar, y no haya ni un solo jugador al remate. Al final, las jugadas de ataque se limitan a pasar el balón por la frontal del área, de lado a lado, con bastante lentitud, hasta que llega a Navas, quien centra a ese área totalmente poblada de rivales y, por tanto, con pocas posibilidades de éxito. Resumiéndolo en una palabra: aburrimiento.

Y a mí ese estilo de juego, sencillamente, me parece un disparate. Veo lógico que al Sevilla se le estén escapando infinidad de puntos en su estadio, y se le seguirán escapando como Lopetegui siga sin reaccionar, como siga sin cambiar su innegociable sistema.

Evidentemente, cuando Petrescu cayó en la cuenta de que tenía que marcar un gol forzosamente, y de que era una verdadera gilipollez mantener a seis defensas contra un solo delantero, cambió a una defensa de cuatro, reforzando el centro del campo y poniendo al Sevilla en muchísimos apuros. Tantos que incluso temi la eliminación. Los rumanos, a pesar de ser muy inferiores, se dieron cuenta de que, con la táctica del Sevilla, las posibilidades de que recibieran daño eran muy escasas, y pasaron a creer en la victoria. De hecho, tuvieron ocasiones muy claras. Si llegamos a tener enfrente a un equipo de calidad media, nos dan para el pelo.

Tampoco entiendo cómo Lopetegui no ha cambiado a De Jong, quien, si bien ante el Getafe hizo un auténtico partidazo –aunque no marcó, como, desgraciadamente, es habitual en él–, hoy ha sido un auténtico desastre. Pero es que, a pesar de eso, el tío no ha sido sustituido, y ha jugado los 98 minutos de partido. Ole ahí. Hoy ha estado tan mal De Jong que incluso ha evitado un gol, haciendo de defensa central y blocando un balón que se colaba en la meta contraria.

No fue hasta el minuto 75 cuando Lopetegui se dignó de dar entrada a En-Nesyri y jugar con dos delanteros. A partir de ahí, el Sevilla controló más el partido, pero el daño ya estaba hecho. El Cluj no tenía nada que perder y fue con todo a buscar el gol de la clasificación. Los nervios evidentes en los jugadores del Sevilla tampoco ayudaban. Creo que fue Koundé quien hizo una falta absurda en el tiempo de descuento, y Bono tuvo dos cantadas que pudieron costar la eliminatoria. Una donde se le escapó el balón y Koundé estuvo, milagrosamente, al quite, para despejar a córner, y otra donde, incomprensiblemente, se dejó tirar a un jugador rumano desde la frontal del área, tragándose Bono el balón. Menos mal que el el VAR anuló el gol, por mano previa, totalmente involuntaria, de Traoré. Pero se pudo ver un numerito. Bueno, mejor dicho, se pudo haber visto un numerito más grande del que se vio.

Encima, tenemos que aguantar las ruedas de prensa de Lopetegui, que parece que vio otro partido. Dice que el Sevilla dominó el 85% del partido y de que tuvo claras ocasiones de marcar. Hombre, alguna sí tuvimos. Faltaría más. Pero el Cluj también tuvo unas cuantas muy claras. Por ejemplo, el cabezazo de Traoré no entró porque… ni idea. No me explico cómo no entró. Yo lo vi dentro. Lo tuvo todo a su favor, pero se fue fuera por muy poquito.

Yo creo que lo de jugar con dos delanteros ya es un clamor en la grada. Por lo menos, en la zona donde tengo mi asiento, los aficionados comentan ese tema. Además, es que jugar con dos delanteros no sólo aumenta las posibilidades de hacer gol, sino que también dificulta la salida del balón del rival y le obliga a defender, a estar más concentrado, a no poder irse tan alegremente al ataque. Por eso, como se suele decir, la mejor defensa es un buen ataque. El rival sabe que el más mínimo despiste le costará un gol.

Y lo que más coraje me da es que este año tenemos una gran plantilla, de manera que el potencial defensivo del equipo no se vería muy mermado si Lopetegui se decidiera a jugar con dos puntas. Tenemos dos grandes centrales, como Koundé y Diego Carlos –rápidos, fuertes, técnicos y que van bien por alto– y dos centrocampistas defensivos muy buenos, como son Gudelj y Fernando.

Leí un twitter esta tarde donde alguien decía que no tenemos plantilla para ganar la Europa League. Yo discrepo totalmente. Tenemos una plantilla muy completa, y perfectamente capacitada para levantar la sexta Europa League. Lo que no tenemos es entrenador. Y lo peor es que Lopetegui es una apuesta personal de Monchi y que ha firmado por tres años. Con lo que sólo se irá si el Sevilla hace el ridículo –más de lo que lo ha hecho hoy– y en Liga empezara a alejarse de los puestos europeos. Con lo cual, tenemos que hacernos a la idea de que hay Lopetegui para rato.

Pero qué harto estoy de Lopetegui. ¡¡Qué harto!! Es que no lo puedo aguantar.

 

Cluj 1 – Sevilla FC 1. Sólo vi la segunda parte. Y menos mal

Muy desilusionado al final del partido. La segunda parte me pareció una verdadera porquería. El Cluj se nos subió a las barbas, a pesar de su escasa calidad técnica y se adelantó en el marcador, poniéndonos en serios apuros.

En el gol de los rumanos me pareció que no tuvimos suerte. Me dio la impresión de que Koundé pierde el equilibrio en el salto, de ahí el movimiento del brazo hacia arriba, con la mala fortuna de que tocó el balón. En cualquier caso, penalti claro, aunque, lógicamente, totalmente involuntario.

No obstante, el Sevilla apenas creó ocasiones ante el Cluj. Y eso es verdaderamente desesperante. Ves cómo el equipo está perdido, tocando con una lentitud increíble en el centro del campo y retrasando el balón, en muchas ocasiones, sin necesidad. Parece que está prohibido jugar al primer toque y hacer pases en profundidad. Eso es algo que nos hizo el Celta no hace muchos días, y que fue fundamental para que se llevaran la merecida victoria.

En definitiva, hay que ser atrevidos, arriesgar. Pienso que, sobre todo, ante equipos netamente inferiores, como son la mayoría de los rivales con los que nos enfrentamos, no ocurre absolutamente nada si jugamos con dos delanteros. Obviamente, siempre habrá más posibilidades de hacer goles si tenemos dos puntas en lugar de uno. Aunque la clave siempre estará en ser capaces de imponerse al rival en el centro del campo. Después de todo, da lo mismo el número de delanteros que tengamos si no les llegan balones.

El Sevilla de Lopetegui aburre, y mucho. Esa parsimonia, esa lentitud, ese juego horizontal, donde parece obligatorio dar dos toques antes de pasar el balón a un compañero… pasan los minutos y no se crean ocasiones de gol. El gol de En-Nesyri, gracias a la generosidad de De Jong –que aprenda Ocampos–, me parece tan importante como que Lopetegui no siga siendo el entrenador del Sevilla.

Aún estamos a tiempo. Los próximos partidos de Liga son Getafe, Osasuna y Atlético de Madrid. Todo lo que no sea sacar un seis o siete de nueve, significará que nos alejaremos de Europa. No ya de los puestos Champions, sino de Europa. Y mucho me temo que se esperará a eso para destituirle. O incluso más. No olvidemos que Lopetegui es una apuesta personal de Monchi. Y, la verdad, hoy por hoy no veo capaz de que este Sevilla de Lopetegui, sin ambición y sin ideas, gane dos partidos seguidos.

Y ojalá me equivoque. Ojalá me equivoque.

Yo estoy convencido de que la plantilla del Sevilla está capacitada para jugar al fútbol muchísimo mejor de lo que lo está haciendo, de que está capacitada para llevar el peso de los partidos y no para arrastrarse por el césped, como hace en muchas ocasiones. Al final, el tiempo pondrá a cada uno en su lugar, y por eso mismo no creo que Lopetegui llegue a final de temporada.

Sevilla FC 2 – Español 2. Lo que le faltaba ya a Lopetegui

Lopetegui sigue sin poner solución a la fuga de puntos del Ramón Sánchez Pizjuán. Lo que no hace mucho era un fortín, ahora es una bicoca. Y me parece lógico que sigamos en el mismo plan si el entrenador no cambia nada. Mismo dibujo, mismos jugadores… Lo único que ha cambiado ha sido poner a Ocampos por la izquierda y a Suso por la derecha, lo que no está muy claro que haya sido buena idea, pues Ocampos se entendía a las mil maravillas con Navas, y eso es algo que con Suso, por el momento, no ocurre, ya que el ex milanista, prácticamente, acaba de aterrizar.

Con lo que cuesta marcar un gol a este rácano Sevilla de un solo punta, ya lo que faltaba es que el árbitro de turno se inventara una nueva regla del protocolo del VAR, y volviera a rearbitrar una jugada que no era de expulsión. Dejando a un lado la imperdonable metedura de pata arbitral de todos los árbitros, pero especialmente del principal y el de la sala de VAR (nuestro enemigo González González), la jugada tiene su miga. El despiste de Sergi Gómez es impresionante, dejando una autopista por el centro, reaccionando tarde y haciendo la falta que, si no llega a ser porque Diego Carlos estaba cerca, le habría costado la roja. Y en la falta, de la barrera mejor no hablar. Estaba claro que el disparo iba a ser raso, porque el balón estaba prácticamente en la línea de la frontal de área y es casi imposible que supere la barrera y dé tiempo a bajar. Pues para sorpresa de todos, saltaron varios jugadores de la barrera y se coló por debajo. El gol más absurdo no pudo ser.

La segunda parte empezó fatal. Con un gol también incomprensible, donde no sé qué es peor, si la blandura de Reguilón o, de nuevo, el despiste al hacer la línea de Sergi Gómez, bastante más atrasado, y sin motivo alguno –había que despejar un saque en largo del portero rival–, que el resto de defensores.

En los dos goles tiene mucha responsabilidad Sergi Gómez, y ahí es donde yo creo que hay que volver a tocar, si queremos recuperar la fortaleza defensiva. Nuestra mejor racha en defensa, de varios partidos con portería a cero, la pareja de centrales era Diego Carlos-Koundé. A Lopetegui le dio un día por dar entrada a Carriço, y después a Sergi Gómez, y desde entonces la defensa es un flan. En mi opinión, aunque Koundé tiene aún bastante que mejorar –lógico, porque es muy joven–, supera en todo, pero principalmente en velocidad y juego aéreo, tanto a Sergi Gómez como a Gudelj, que ni siquiera es central, aunque haya jugado ahí, ocasionalmente.

El nivel del equipo hoy ha sido bastante bajo. Sólo se salvan Navas, Suso y En-Nesyri. Navas porque aunque no ha hecho su mejor partido, siempre da lo máximo. El marroquí porque se fajó con la defensa rival durante todo el encuentro, con un gran esfuerzo físico. Tuvo un par de ocasiones, donde llegó algo forzado al remate, y fue clave en la expulsión de Víctor Sánchez. Y Suso… bueno, prácticamente este punto se lo debemos a él, pues en el primer gol se sacó un pase perfecto, medido, a Ocampos, y el segundo lo marcó él, de tiro raso, fuerte y ajustado.

En cuanto a los peores jugadores, sin duda han sido Banega, Reguilón y Sergi Gómez. Banega se ha empañado en demostrar que tiene la cabeza en otro lugar. Parece otro. Su calidad es innegable, pero raro es el partido en el que hace más bien que mal al equipo.

Me preocupa esta racha, sobre todo, porque Lopetegui parece, cada día que pasa, más incapaz de sacar el equipo a flote. Milagrosamente, a pesar de los muchos puntos perdidos en las últimas jornadas, aún estamos en puestos europeos, pero me pregunto hasta cuándo se aguantará a Lopetegui, quien, según Monchi, era su apuesta personal. ¿Vamos a esperar a que estemos fuera de Europa? ¿O quizás vamos a esperar a que estemos en la octava plaza? Probablemente, será cuando se dé este último caso, porque, al fin y al cabo, queda feo cesar a un entrenador cuando tiene al equipo quinto, con los mismos puntos que el cuarto, o cuando esté a poca distancia de los puestos Champions.

Sin embargo, la realidad es que en Getafe tenemos una oportunidad de oro para dar un gran paso adelante. Pero hay que ser conscientes de que allí va a ser muy difícil sacar algo positivo. No ya porque es un estadio que se nos da mal, sino porque es que este Sevilla no está para nada, y menos si seguimos con defensas como Reguilón y Sergi Gómez, que son coladeros. Ojalá me equivoque, pero uno ve un ratito a uno y otro conjunto, y lo veo negro. Más negro que el futuro de Lopetegui en el Sevilla.

 

Celta 2 – Sevilla FC 1. Sin ambición, sin fútbol, sin ideas, sin gol y sin puntos. Derrota merecida

Pintaba bien el partido cuando En-Nesyri adelantó al Sevilla en Balaídos con un buen gol. O, en realidad, no tan bien, porque no estaba haciendo un buen partido, pero, al menos, tampoco pasaba apuros ante el Celta. Un Celta que estaba, más que nunca, con la soga al cuello, y al que podríamos haber ahogado si Ocampos hubiera tenido un poco de generosidad y se la hubiera pasado a En-Nesyri. Una ocasión de dos contra uno SIEMPRE tiene que acabar en gol.

En la segunda parte, mientras más pasaban los minutos menos me gustaba el partido. El Celta era el único que intentaba buscar portería, el único que tenía verticalidad, el único que intentaba combinar al borde del área y buscar centros… mientras que el Sevilla parecía que no tenía intención de buscar el 0-2. O a mí al menos me daba esa impresión.

En los últimos quince minutos el partido se desmadró. Se perdió el orden en el centro del campo, ofrecimos grandes espacios que el Celta aprovechó para contragolpear y para hacer el empate. Empate que creo que fue en propia puerta de Diego Carlos, más que de Aspas. Un poco absurdo que te hagan un contragolpe cuando vas ganando y el equipo rival está desesperado, pero eso es lo que pasó.

Este gol hizo que el partido se volviera más loco aún. El Sevilla buscó el gol pero sin cabeza, sin sentido, y encontró su merecido castigo de la forma más cruel: con gol en el descuento.

El Sevilla de Lopetegui de las primeras jornadas tenía virtudes y defectos, pero ahora sólo tiene defectos. Una de las virtudes fue la fortaleza defensiva que consiguió con la pareja de centrales Diego Carlos-Koundé (quien además también aporta ofensivamente). Desde que cambió eso, bien con la entrada de Carriço, Gudelj o Sergi Gómez, la defensa se ha vuelto bastante vulnerable. Ya no vale un solo gol para llevarse un partido, sino que ya es necesario hacer, como mínimo, dos, y eso difícilmente lo va a conseguir Lopetegui jugando con un solo delantero y con tantos jugadores dedicados a la resta.

Y lo malo es que Lopetegui, al igual que le ocurrió a Pablo Machín, es de los que mueren con sus ideas, de los que ni si quiera piensan en cambiar de sistema, con lo que el futuro se vislumbra bastante negro. Para empezar, ya hemos salido de los puestos Champions, donde llevábamos muchas jornadas, y tenemos a tiro de piedra a Real Sociedad y Valencia.

Veremos a ver qué pasa, porque yo creo que la plantilla que tiene Lopetegui es para que se juegue mucho más al fútbol de lo que lo hace este Sevilla, y es para que se busque los partidos con más ambición, sea cual sea el rival que tengamos enfrente. Y por supuesto, a un rival como el de hoy, no hay que permitirle ni la más mínima opción, y hoy le hemos dado la vida, por no ir a por el partido de verdad cuando el control era total, por esa falta de ambición tan típica de los perdedores. Me desespera cuando el Sevilla se pone por delante en el marcador y se encierra atrás. Eso es culpa de Lopetegui, y lo ha hecho en muchísimas ocasiones esta temporada. Algunas veces le ha salido bien y otras, como hoy, no. Llegó incluso a quitar a los dos delanteros en un partido en el Sánchez Pizjuán.

En fin, habrá que esperar, pero la temporada pasada también hubo partidos como el que se ha marcado hoy el Sevilla, y fueron el principio del fin del entrenador. Así que vaya tomando nota Lopetegui, porque si había aficionados que estaban con él, era porque se estaban consiguiendo resultados. Si estos siguen sin llegar… es que no vamos ni a la Europa League.

Madrid 2 – Sevilla FC 1. Derrota por prevaricación

Hace más de una década que el Sevilla no gana en el Bernabéu. Y no es de extrañar. En el Bernabéu siempre nos toman muy en serio y no admiten excesos de confianza con nosotros. Además de que el Madrid, por su poderío económico, siempre tiene una gran plantilla, solemos perder por dos motivos: porque salimos derrotados de antemano, no presentándonos para la batalla; o bien porque tienen que intervenir los árbitros, como ha sido el caso de hoy. La cuestión es que, por una u otra razón, siempre salimos derrotados.

Dejando aparte el mangazo, que es indiscutible, el partido del Sevilla no me ha gustado mucho. Es cierto que, en general, el Sevilla ha controlado bastante bien al Madrid, concediendo muy pocas ocasiones de gol, pero he echado de menos más confianza, creérselo e ir de verdad a por el partido. Y al final hemos encajado dos goles totalmente evitables. En realidad han sido dos regalos. En el primero, Reguilón está muy blandito y permite que Casemiro se quede solo ante Vaclík. En el segundo, Casemiro remata casi en el área pequeña, rodeado de sevillistas que ni le molestan aunque sólo sea un poquito. Y ante un equipo como el Madrid no se pueden permitir esos regalos.

En cuanto a los jugadores, no me gustó Reguilón. Tiene buenas condiciones, pero no defiende bien (no ha sido el primer gol encajado donde puede hacer mucho más), y a la hora de atacar, tampoco es que sea muy decisivo. Si no siguiera la próxima temporada, creo que es perfectamente sustituible.

El mejor del partido me pareció De Jong. Marcó dos buenos goles, aunque la cacicada de Martínez Munuera dejara sin valor el primero de ellos.

Debutó En-Nesyri, y no con muy buen pie, pues tuvo una clara oportunidad y la desperdició. En cualquier caso, parece un buen fichaje, aunque espero un delantero contrastado al final del mercado. Si no llegara, podemos tener problemas para mantener la plaza Champions o para tocar plata. Me refiero a Copa del Rey o Europa League. Lo demás aún está fuera de nuestro alcance.

Derrota, inmerecida, pero al menos se compitió y se tuvo buena actitud, y ya con eso, teniendo en cuenta los esperpentos que hemos visto en ese estadio, no es poco.

Ahora toca pensar en el Granada. Pero ojalá, como ha dicho Monchi, alguna vez retiremos al equipo del césped. O lo haga algún otro equipo. Pero eso sí, las represalias serían tremendas. Por eso, seguramente, aún no lo ha hecho nadie, por muchas veces que se haya sido pisoteado.

Sevilla FC 1 – Athletic Club 1. Tres posibles soluciones para la falta de gol

Ayer, una vez más, el Sevilla se mostró inoperante a la hora de crear ocasiones y, lógicamente, así lo más probable es que sigan volando puntos del Ramón Sánchez Pizjuán. Además, los rivales necesitan hacer muy poquito para llevarse el botín. Ante este panorama, yo sólo veo tres posibles soluciones:

La primera opción es cambiar el sistema de juego. Esto parece que no pasa por la cabeza de Lopetegui, que sigue fiel a su sistema con un solo delantero. Pero, a mi modo de ver, un solo delantero apenas exige a una defensa bien armada, como suele ser habitual en nuestro estadio, donde los equipos se encierran con las líneas muy juntas, acumulando defensas y más defensas. Por tanto, y teniendo en cuenta que tenemos un centro del campo y defensa fuertes, tendríamos más opciones de gol jugando con dos delanteros, al menos en los partidos de casa, porque fuera se están sacando los partidos adelante con más o menos apuros.

La segunda opción es cambiar al delantero centro. Esto sí ha pasado por la cabeza de Lopetegui, pero no le ha dado resultado, ya que ni Munir ni Chicharito reúnen las condiciones para jugar como único delantero, sobre todo ante defensas muy pobladas. Aunque le he visto muy poco, parece que nuestro mejor delantero para jugar como único punta podría ser Dabbur. Tiene más corpulencia que Munir y Chicharito y más técnica, visión de juego y gol que De Jong. Bueno, cualquiera tiene más gol que De Jong. Sólo ha marcado dos goles –los mismos que Diego Carlos– y ayer mismo nos volvió a dar muestras de su incapacidad anotadora al rematar al poste un excelente pase de Jesús Navas, cuando tenía toda la portería para él.

Como quiera que Lopetegui, por motivos que se me escapan, tiene más que sentenciado a Dabbur, y no lo alinea ni a punta de pistola, sólo queda una tercera opción: fichar en el mercado de invierno.

Esto de fichar en el mercado de invierno siempre es difícil, pues a los mejores jugadores no le van a dejar salir a mitad de temporada y además, si provienen de otra liga o son de otra nacionalidad, podrían necesitar un periodo de adaptación, y lo cierto es que tiempo no nos sobra. Posiblemente, habría de salir uno de nuestros delanteros y llegaría un cedido con opción a compra o un bueno-bonito-barato, uno de esos mirlos blancos tan difícil de encontrar.

Pero es obvio que hay que hacer algo. Si queremos ir a Champions no podemos permitirnos el lujo de estar media hora sin tirar a puerta. O si nos meten un gol, ver casi imposible la remontada. Lopetegui y Monchi deben encontrar una solución al gol. Pero sobre todo, Lopetegui, porque me da la impresión de que esta plantilla puede gestionarse mejor, y de que esa falta de equilibrio entre defensa y ataque tiene solución. Es cuestión de hacer cambios hasta dar con la clave. Y esos cambios no pasan precisamente por cambiar lo que funciona, es decir, por alinear a Carriço en detrimento de Koundé.

Sevilla FC 1 – Leganés 0. Tres puntos más, a pesar de Lopetegui

Esperaba un partido muy difícil en la mañana de hoy. Sabía que se iban a notar las bajas de Fernando y Ocampos, porque son dos jugadores que marcan diferencias. También sabía que el Leganés iba a, como se suele decir, poner el autobús y a perder tiempo al máximo. Pero lo que no me esperaba, de ninguna de las maneras era la segunda parte que hizo el Sevilla.

Porque la primera siguió el guión previsto: Cuéllar, por delante de él, cinco defensas, cuatro centrocampistas y arriba En-Nesyri, para intentar cazar algún balón, aprovechando su velocidad. El Sevilla, mientras tanto, armado de paciencia, intentando no cometer fallos en la salida de balón, y moviendo el balón con mucha lentitud, lo que hacía que tuviera muy pocas ocasiones, y, además, todas erradas.

En la segunda parte, yo esperaba una continuidad de la primera, pero ni mucho menos fue así. En los primeros minutos pudimos contemplar una jugada desastrosa que no acabó en el “gol tonto de la jornada” de puro milagro. Porque Vaclík se encontró el balón tras un rebote.

Poco después, En-Nesyri estuvo a punto de hacer un golazo de tijera, que salió rozando el poste. Ahí ya el descontento de la grada era manifiesto, y con toda la razón del mundo. Porque lo que no perdona, ni perdonará nunca, la grada de Nervión es la indolencia. Y parecía que los jugadores habían salido del túnel de vestuarios completamente desganados.

El Sevilla estaba KO y empecé a temer lo peor, porque el Leganés ya se dio cuenta de que podía marcar un gol perfectamente y, por tanto, comprar muchas papeletas para puntuar . Menos mal que el Sevilla abrió el marcador. Fue un centro al área rematado por Koundé. Cuéllar, estorbado por un defensa propio rechazó el balón con dificultad, pero lo dejó perfecto para que Diego Carlos rematara a placer. Ya lo único que le faltaba al brasileño es que también hiciera goles. Y encima un gol que vale tres puntos.

Pero quedaba casi media hora y el Sevilla seguía con dificultades para crear ocasiones y, por supuesto, finalizarlas. Con Nolito y De Jong en punta, difícilmente vamos a ganar partidos con claridad, porque ambos necesitan muchas ocasiones de gol y muchos minutos para marcar. Por eso Lopetegui cada día me desespera más: por su obstinación en dar la titularidad a estos dos jugadores, cuando, en mi opinión, aportarían más velocidad, desborde y gol todos los demás delanteros o extremos de la plantilla. Es decir, Munir, Dabbur, Chicharito, y hasta los canteranos Bryan Gil y Pozo, que cuentan más bien poco –aunque no tanto como Dabbur, que ni fue convocado– para el técnico.

Pero ya el colmo ha sido cuando Lopetegui, cuando por fin retira a De Jong, deja estupefecta a la grada cuando lo hace para dar entrada a Sergi Gómez. Es decir, ganando el partido, en lugar de ir a por el segundo para sentenciarlo, lo que hace es cederle al Leganés el centro del campo y permitirle que bombardee el área. Y no nos empataron de milagro. Porque, además, el juego del Leganés es ese: en cuanto tienen ocasión, la ponen en el área, ya que tienen buenos centradores y jugadores que van bien por alto, como En-Nesyri o Carrillo.

Verdaderamente, yo esperaba un final bien distinto: con el Sevilla tocando el balón y mandando en el partido, y, de ninguna de las maneras, un Sevilla atrincherado atrás y, prácticamente, renunciando al ataque tras retirar a su único delantero. Y además, haciéndolo ante el equipo que es merecido colista, pues sólo ha sido capaz de ganar seis puntos de los cuarenta y cinco que han disputado hasta ahora.

Lo bueno es que al final nos llevamos los tres puntos, y cuando se gana todo se da por bueno. Lo malo es que si Lopetegui sigue jugando a la ruleta rusa con esos planteamientos tan cobardes y arriesgados, alguna vez saldrá mal. Y entonces le lloverán críticas por todos lados. Pero por ahora, le está saliendo todo muy bien, hasta el punto de que estamos terceros, en plaza Champions. Y eso también hay que valorarlo y celebrarlo, a pesar de que algunas veces las decisiones de Lopetegui parece que las ha tomado el entrenador rival.

 

Sevilla FC 2 – Qarabag 0. El Sevilla sigue de paseo por el grupo

El Sevilla, hasta ahora, ha ganado todos los partidos del grupo sin apenas problemas. Sólo queda Chipre, y supuestamente no debería tener problemas para hacer el pleno. El visitante de hoy no ha ofrecido la más mínima resistencia. Aguantó la primera parte, metiendo atrás a todo el equipo. Y cuando digo todo el equipo, no es una exageración: seis defensas atrás, tres por delante de ellos (a veces cuatro), y uno más adelantado por si sonaba la flauta en algún posible contragolpe. Pero es que el Qarabag no tiene nada de nada, y no inquietó en absoluto.

La primera parte fue aburridísima, porque la única manera de romper el catenaccio que había propuesto el Qarabag era moviendo rápido el balón y desbordando por banda, y ni Pozo ni Rony lo consiguieron. Cualquier intento por el centro fue cortado por la maraña de defensas que montaban guardia en el área.

La segunda parte fue otra historia. Se notó bastante la entrada de Bryan, que marcó tras desviar un defensa. Era lo lógico, porque había tantos defensas que habría sido raro que su disparo no hubiera tocado a ninguno.

Ahí ya se envalentonaron los visitantes y sólo dejaron cuatro defensas. Con la entrada del Mudo se animó más el partido, apreciándose más verticalidad y desborde. Había más espacios, que los aprovechaban Munir, Pozo y Bryan con velocidad.

En una de estas jugadas llegó el segundo gol. Jugada entre Bryan y Dabbur. El israelí se busca hueco y tira de disparo fuerte y cruzado a la escuadra. Dabbur no había hecho prácticamente nada en todo el partido, fallando incluso un mano a mano, donde le sacó el balón un defensa in extremis, pero marcó un golazo y sentenció el partido. Si un jugador que no goza de continuidad, se pone de gol en varias ocasiones y hace un buen gol, igual es que es más que válido. Personalmente, lo prefiero a De Jong. Y estoy seguro de que acabará siendo titular. Si es que no lo largan en el mercado de invierno, claro.

El partido ha tenido momentos de verdadero tostón, pero será un día inolvidable para Bryan, que ha sido el primer jugador nacido en el siglo XXI en marcar en la Europa League, y para el también canterano Mena, que debutó con el primer equipo del Sevilla.

Quinto partido ganado, quinto partido jugando con los suplentes. Ahora viene lo bueno, que son las fases de eliminatorias, donde los errores son difíciles de enmendar y el nivel de los rivales aumenta considerablemente.

No sé si ganaremos la Europa League, pero sí parece que podemos llegar lejos.

Valladolid 0 – Sevilla FC 1. Tres puntos importantísimos, pero con un alto coste

El Sevilla se coloca tercero tras la importante victoria en Valladolid, un campo donde aún no había ganado nadie. Sin embargo, en el lado negativo, serán baja ante el Leganés Jesús Navas y Ocampos, por acciones en los últimos minutos del partido. El primero se llevó la mano a los isquiotibiales, en lo que parece que es una lesión muscular, y el segundo fue expulsado tontamente, por pasarse de revoluciones. Ocampos perdió el control en una jugada donde le señalaron una falta inexistente, cuando un par de minutos antes el mismo jugador, Nacho, se desentendió del balon y le dejó el codo a Ocampos, en las mismas narices del asistente. Protestó airadamente, de esa forma que no le gusta nada a los árbitros, y le enseñó la segunda amarilla. Nacho pudo ver la segunda amarilla en dos ocasiones pero al final fue Ocampos fue el que se marchó antes de tiempo a vestuarios. Esto es algo que veo observando que se repite en muchos partidos del Sevilla: a los jugadores rivales se les perdona la segunda amarilla con bastante frecuencia. Parece imposible que el Sevilla se quede en superioridad numérica.

Navas y Ocampos serán dos bajas muy  importantes para recbir al Leganés, pues Lopetegui tendrá que renovar la banda derecha completamente. Esperemos que la baja de Navas no sea para muchas semanas, porque es un jugador fundamental.

Del partido lo que más me ha gustado ha sido el resultado, porque yo no me siento cómodo, no me gusta un pelo, ese partido de control que suele proponer Lopetegui en cuanto el Sevilla se pone por delante en el marcador. No me importa que lo haga cuando se lleva una ventaja importante, de dos o tres goles, pero con una ventaja mínima me parece que es jugar con fuego. Y nos pudimos quemar ante el Betis y hoy también. Por fortuna, el Valladolid apenas tuvo ocasiones de gol, y tenemos que felicitarnos por ello, porque está siendo una constante esta temporada.

El único gol del partido llegó en un claro penalti cometido sobre Nolito. Lo lanzó desastrosamente Banega, pero gracias al VAR, se repitió por haberse salido de la línea antes de tiempo. Eso caldeó al público, pero el reglamento es el reglamento. Ahora con el VAR casi todos lo penaltis acaban en gol. La parada de Vaclík ante el Atlético de Madrid ha sido uno de los pocos parados por el guardameta. Banega, en su segunda oportunidad, lo hizo perfecto: fuerte y a la escuadra.

Nolito pudo hacer el segundo antes del descanso, pero falló estrepitosamente, cuando lo más fácil era marcar. Otro partido más donde los delanteros no marcan. Creo que el Sevilla no ganará con solvencia hasta que Lopetegui no se dé cuenta de que Munir, Chicharito y Dabbur son mejores que Nolito y De Jong. Estos últimos ponen toda la voluntad del mundo, pero acierto y goles bien poquito.

En la segunda parte, Lopetegui, obsesionado con ese fútbol control, llegó a jugar sin delanteros. No importó demasiado, porque el Valladolid no inquietó en absoluto. Lo que sí inquietaba y mucho, era lo incierto del resultado, porque en fútbol cualquier rechace o golpe de fortuna del rival te echa por tierra el resultado, y habrían volado dos puntos que tenían que ir para Sevilla sí o sí.

Los máximos culpables del resultado de hoy ha sido Fernando, Diego Carlos y Koundé. Los tres han estado imperiales, inexpugnables e imponiéndose siempre.

Los tropiezos de Valencia y Villarreal –en casa– nos han venido de maravilla. También ha caído la Real Sociedad, pero es previsible jugando en el Bernabéu.

El próximo objetivo en Liga es el Leganés, al que recibiremos en la matinal del domingo. Antes, el jueves, los suplentes tendrán que dar buen cuenta del Qarabag, para conseguir la quinta victoria en la Europa League.

El primer paso para que el Sevilla FC gane la liga ya está dado

                Hace unos días Monchi pronunció unas llamativas palabras: “Ganar la Liga no tiene por qué ser una utopía”. Y desde mi punto de vista, tiene toda la razón del mundo. La prueba está en la plantilla que conformó en el año 2006, que se destapó como la mejor de la Liga, hasta el punto de que muy probablemente la habría ganado, de no haber sido por, el tristemente recordado por el sevillismo, Iturralde González.

                Obviamente, ganar la Liga es muy difícil, porque para eso hay que superar a tres clubes que nos sacan una ventaja enorme, tanto en lo económico como en lo deportivo. Verdaderamente, es casi imposible competir con Barcelona, Madrid y Atlético, los cuáles pueden permitirse fichajes que superan los 50 o 100 millones de euros. Pero la realidad es que, a día de hoy, están a un solo punto de ventaja, tras haberse disputado un tercio del campeonato.

                A decir verdad, no creo que vayamos a ganar la Liga esta temporada, pero puede darse la circunstancia de que alguna vez volvamos a tener una plantilla tan potente como la del 2006, a la que daba gusto verla jugar. Con el añadido de que, si esa ocasión se presenta, estará el VAR. Y es a esto a lo que me refería en el título del post, cuando digo que el primer paso para que el Sevilla gane la Liga está dado.

                Evidentemente, el VAR no es la panacea, pues los árbitros han tardado poco en demostrar que es una herramienta que mal utilizada también puede decantar un partido a conveniencia. Y, por supuesto, en caso de duda, siempre se pondrán del lado del grande, o más bien, del poderoso. Basta recordar el penalti que le pitaron a Quincy Promes, la temporada pasada, supuestamente realizado sobre Messi, en la Copa del Rey. El holandés ni tocó al argentino, sino que éste golpeó al suelo. A pesar del VAR, el Barcelona abrió el marcador, de manera temprana, en lo que sería el inicio de la remontada culé.

                Pero el VAR supone el fin de los piscinazos, de los penaltis injustos –para la historia quedará el que pitó Mateu Lahoz al Sevilla por empujón de un jugador del Madrid a uno de sus compañeros–, los goles fantasmas, los goles en fuera de juego…  ¿Cuántos goles marcaban el Madrid y el Barcelona en fuera de juego antes? Al final de temporada los “favores” arbitrales suponían 10-15 puntos de diferencia sobre los mortales, tirando por lo bajo. Así pues, no es de extrañar que Madrid y Barcelona ya se hayan pronunciado en contra del VAR. Me parece lo más lógico del mundo. A ellos no les interesa la limpieza de la competición. A ellos sólo les interesa aumentar las arcas y ganar la Liga, sin importarles cómo. Llaneza, el Vicepresidente del Villarreal lo explica claramente en unas declaraciones que han sido tildadas de polémicas, pero que es la pura verdad:

https://www.defensacentral.com/real_madrid/1574279198-el-dardo-del-villarreal-al-real-madrid-por-el-chollito-del-var

Afortunadamente, el VAR ha llegado para quedarse. Puede decirse que aún está en gestación. Queda evolucionar, corregir imperfecciones, pero sin él sí que me parecería una utopía que el Sevilla ganara la Liga.

              Las bases están puestas, pero creo que aún queda mucho. Sería más fácil si el club mostrara ambición –intentar retener a los mejores jugadores y no venderlos a las primeras de cambio— y consiguiera recortar la distancia con los poderosos en cuanto a los derechos de televisión –guerra donde es imprescindible contar los demás clubes–. Y, por supuesto, es fundamental acertar con los fichajes, de manera que tengamos un buen puñado de jugadores que marquen diferencias. Porque al final son los jugadores los que deciden.

              ¿Una utopía ganar la Liga? En absoluto. ¿Muy difícil? Por supuesto.