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Sevilla FC 1 – Alavés 0. Tostonazo, golazo y tres puntos para despedir la temporada

Mal partido el del Sevilla en la noche de hoy. Un Sevilla plagado de suplentes ha sido incapaz de superar la pobladísima defensa alavesa durante casi todo el partido. El Alavés defendía con orden, con presión, fuera del área –como debe ser–, y con las líneas muy juntas. El Sevilla, falto de calidad por los numerosos suplentes, apenas creaba un par de ocasiones de gol, por medio de En-Nesyri y Suso. Y demasiadas eran, porque se abusaba del juego lento y pase horizontal, sin profundidad, sin desborde por la banda.

El partido bien podría definirse como un tostonazo, excepto en los minutos finales, donde pudieron llegar varios goles. El que más cerca estuvo de inaugurar el marcador fue el Alavés, que tuvo dos ocasiones clarísimas: un disparo al poste y una ocasión de uno contra uno, donde Vaclík hizo un paradón, y el rechace posterior fue desaprovechado por Lucas Pérez, cuando lo tenía todo a favor para marcar.

Pero como se suele decir, “el que perdona, pierde”. Y eso es exactamente lo que sucedió. Papu Gómez controló fuera del área y su golpeo, seco y duro, con un efecto endiablado, superó a Pacheco. Era el minuto 92.

Bonita forma de despedir el último partido de la temporada, que había dado la sensación de tratarse de un amistoso, por la falta de intensidad que mostraban los dos conjuntos, que no se jugaban nada. El Sevilla, si acaso, el récord de puntos, pero nada más.

El árbitro Díaz de Mera, me parece uno de los peores de la categoría. Es de esos que no señalan las faltas clarísimas, bien porque no le da la gana –siguiendo la escuela de Mateu Lahoz– o, simplemente, porque no lo ve. Sea por una razón o por otra, muy mal árbitro. Por ejemplo, han habido dos faltas clarísimas que no ha señalado. Creo que en las dos el protagonista ha sido En-Nesyri. En una, iba a tirar a puerta, y en ese justo momento, le desequilibran, con un evidente empujón. Y en otra, un agarrón dentro del área, que acaba con En-Nesyri en el suelo, y que ni siquiera es revisado por el VAR.

Hoy se han despedido jugadores que habían sido importantes, como Vaclík, Escudero y Mudo Vázquez, a los que les deseo lo mejor, pero que, sinceramente, creo que ya no dan el nivel que el Sevilla necesita a día de hoy.

Llega el momento de decir adiós a esta extraordinaria y exitosa temporada, donde se ha conseguido el objetivo de clasificarse para la Champions con cinco jornadas de antelación, y donde se ha estado muy cerca de clasificarse para la final de la Copa del Rey. Llega el momento de descansar y de cargar las pilas para la próxima temporada, que a buen seguro Monchi se encargará de que sea muy ilusionante. Se prevén muchísimos cambios en la plantilla, entre los que acaban contratos y los que dan el nivel. A ver qué nos tiene preparado nuestro León de San Fernando.

Villarreal 4 – Sevilla FC 0. Falta de concentración inadmisible, con mucho en juego

Lamentablemente, no he podido ver casi la primera media hora del partido, que, parece ser, por lo que leo, es lo único destacable que ha hecho el Sevilla esta tarde. Perdonó y lo pagó, como suele suceder ante equipos importantes, y el Villarreal, a pesar de su mala temporada, lo es.

Los locales aprovecharon un córner, muy bien botado por Parejo, con lo que era difícil de defender, y cabeceado a la perfección por Bacca. Había que remontar, pero quedaría claro que hoy no era el día del Sevilla, y que muchos de los jugadores no saltaron al terreno de juego con la concentración que requería el partido.

El segundo tiempo empezó de la peor manera posible: encajando el segundo gol, donde, a mi modo de ver, Koundé no está muy acertado, al no prever el pase interior y estar demasiado cerca del delantero. Aunque también es verdad que había mucho espacio que cubrir y era una situación complicada.

Poco después llegaría la sentencia del partido, al cometer Diego Carlos un triple error que acabaría con su expulsión: en primer lugar, deja que el balón bote; en segundo lugar, se deja ganar la posición por Yeremi Pino; y en tercer lugar, le agarra, siendo el último hombre y teniendo ya una tarjeta amarilla previa, tan absurda como la segunda.

Estaba claro que, perdiendo 2-0 y en inferioridad numérica, ya estaba todo el pescado vendido. Entonces es cuando entró en el terreno de juego En-Nesyri. Esta decisión de Lopetegui no la entiendo. Resulta que tenemos un partido muy importante, donde está en juego la tercera plaza, y se le ocurre dejar al mejor goleador de la plantilla, con diferencia, en el banquillo. Cuando además, seguro que está el chaval extramotivado, deseando llegar a la veintena de goles.

Desgraciadamente, otros dos errores garrafales, primero de Rakitic y después de Bono, provocaron el tercer y cuarto gol en contra, consiguiéndose la mayor goleada esta temporada.

Muy decepcionado con el partido de hoy, ya que esperaba ganar, y de ningún modo, esta falta de concentración de muchos los jugadores del Sevilla en la tarde de hoy.

Además, el Barcelona ha perdido también hoy, en casa, ante el Celta de Vigo, por lo que la tercera plaza, de haberse ganado hoy, habría quedado prácticamente en nuestra mano. Por contra, ya es prácticamente imposible, pues el Barcelona visitará a un Eibar ya descendido.

Ahora sí, parece que ya es momento de pensar en la próxima temporada. Espero que Monchi no haga muchas ventas, las mínimas de jugadores importantes, si es que hay que cuadrar las cuentas, y que tenga su habitual acierto para poder mejorar una plantilla que tiene actualmente un importante nivel.

La temporada ha sido un gran éxito, lográndose el objetivo con cinco jornadas de antelación, pero hay que mejorar algunas cosas, entre ellas la mentalidad. A mi modo de ver, no hemos afrontado bien la eliminatoria de la Copa del Rey ante el Barcelona, en el partido de vuelta, y los últimos partidos de Liga.

R. Madrid 2 – Sevilla FC 2. Planteamiento de equipo pequeño y resultado que no sirve

No pintaba bien el partido en la previa. Lopetegui había decidido salir de inicio sin ningún delantero. Esto suponía cambiar el sistema totalmente, simplemente por tener enfrente al Real Madrid. ¿Os imagináis al Atlético dejando en el banquillo a su mejor delantero, Luis Suárez, o al Barcelona dejando a Messi, en un partido decisivo? No, ¿verdad? Pues eso es lo que ha hecho Lopetegui hoy.

Bien es cierto que durante bastante tiempo el Sevilla dominó el partido, abrumadoramente al principio incluso, pero en muchas jugadas se rompía por banda, llegando a posición de centro al área, pero no se completaba porque no había nadie al remate, o estaba el Papu, que no destaca por su altura.

Afortunadamente, sonó la flauta y el Sevilla se adelantó gracias a una jugada a balón parado, donde Rakitic cedió de cabeza a Fernando, y éste, como si fuera un delantero de los caros, amagó y batió por bajo a Courtois.

Con 0-1 se llegó al descanso. Pero el Sevilla seguía pensando como un equipo pequeño en la reanudación. Quedaba muchísimo, pero, a pesar de ello, el Sevilla defendía muy atrás, excesivamente atrás, con lo que se favorecía que los jugadores del Madrid tuvieran la posibilidad de tirar desde cerca o desde la frontal del área, donde tiene un ramillete de jugadores con muy buen disparo lejano, como son Casemiro, Kroos o Modric, entre otros. Es más, así llegaron los dos goles del Madrid, obra de Asensio, desde dentro del área, ajustando muy bien el balón al primer palo, y el empate definitivo, ya en tiempo de descuento, de tiro lejano de Kroos, donde la suerte no acompaña y se cuela tras rebotar en Hazard.

Antes de esta jugada desgraciada llegó el 1-2, en una jugada donde me sorprendieron los árbitros. Yo no tenía dudas de que obviarían el doble penalti que comete Militao, al empujar a Diego Carlos, desequilibrándolo, y al dar con la mano al balón, y que señalarían el que hace Bono a Benzemá, en el contragolpe. Y no fue asi. Pitaron el del Sevilla. Aún no me lo creo, pero sucedió asi. El penalti lo transformó Rakitic a la perfección.

No entendí tampoco que Lopetegui, con el marcador a favor, y cuando salió de inicio sin delanteros, sacara a los dos delanteros de la plantilla. Si fuéramos perdiendo, lo entendería, pero es que daba la casualidad que íbamos ganando. La cuestión era defender con orden y dejar pasar los minutos. Afortunadamente, tenemos defensas rápidos que nos dan la posibilidad de adelantar la línea defensiva, para así evitar que nos disparen desde el borde del área. No había necesidad de marcar un tercer gol que, evidentemente, habría sido más que bienvenido. En lugar de eso, se seguía perdiendo el balon con mucha facilidad y defendiendo, prácticamente, bajo el larguero. En estas circunstancias, pasó lo que tenía que pasar cuando no se defiende bien ante un gran equipo: que nos hicieron el gol en el tiempo de descuento. Y no ganó el Madrid de milagro, porque, de nuevo desde la frontal del área, Casemiro pudo conseguir un 3-2 que no llegó por centímetros.

Martinez Munuera y González González barrieron para el Madrid, como siempre, pero más o menos se comportaron. Pasaron por alto varias faltas claras a favor del Sevilla, perdonaron la segunda amarilla a Casemiro –como pasa en casi todos los partidos del Madrid–, añadieron hasta seis minutos de tiempo añadido –yo pensé: “este tío es capaz de dar cuatro o cinco minutos”, pero nunca pensé en seis–, pero, al menos, acertaron en la jugada decisiva del partido.

Se estuvo cerca de ganar al Madrid en su estadio. Quizás se mereció más, pero para ganar al Madrid hay que pensar como un equipo grande. Hay que tener confianza y salir a ganar el partido. Hay que tener más oficio. Si te encierras atrás, y sin orden, lo más normal es que te acaben marcando un gol que eche por tierra el buen trabajo realizado durante casi todo el partido.

El empate no sirve a ninguno de los dos equipos. Si acaso, un poco al Sevilla, que podrá seguir luchando por la tercera plaza, y de paso para fastidiar al todopoderoso Madrid, que siempre es un placer.

El próximo partido será el miércoles, contra el Valencia, en casa.

Sevilla FC 0 – Athletic Club 1. Gil Manzano y Unai Simón evitan la victoria del Sevilla

La tercera plaza se complica muchísimo. No ha podido ser. El Sevilla ha caído ante un Athletic que apenas creó ocasiones, pero que coló, prácticamente, la única que tuvo.

La tan ansiada victoria no llegó por varios motivos:

.- Precisamente, la ansiedad. Creo que el Sevilla jugó, en algunos momentos precipitadamente. Algo que es de lo más normal cuando sólo te sirve ganar. Esa imperiosa necesidad de ganar no te deja pensar con claridad y tomas decisiones precipitadas.

.- La falta de acierto. Unai Simón tuvo su día. Lo paró todo. Prácticamente canté los dos goles… más bien lo que parecía que iba a ser dos goles de En-Nesyri. Pero el portero del Ahtletic paró las dos o tres ocasiones que estoy seguro no suele parar.

.- El arbitrucho de turno. Gil Manzano hizo bien su trabajo. Hizo la vista gorda en un penalti clarísimo. Cla-rí-si-mo. Tan claro que no hay lugar a dudas. Si siempre se ha dicho que la voluntariedad no importa, sino la posición natural de la mano, el jugador del Ahtletic tenía el brazo separado y evita un pase al área. Ni siquiera fue a consultar la imagen en el monitor del VAR. Tenía totalmente claro lo que tenía que hacer. Además, esta temporada al Sevilla le han pitado penaltis verdaderamente increíbles. Recuerdo uno, en el último minunto –no recuerdo el rival, pero se falló y no acabó en gol– donde le pitaron penalti a Koundé, por una mano que tenía apoyada en el suelo y que además le dio tras un rebote en un jugador rival. Y por contra, tenemos que ver otras jugadas, donde un jugador del Atlético se tira al suelo, para tapar un pase, cortando el balón con la mano, y no le pitan penalti. Hasta que no se acabe este cachondeo y se tenga un criterio uniforme, el Sevilla tendrá poco que hacer para ganar una Liga, a no ser que Monchi conforme un equipo con una calidad tan descomunal que gane los partidos sin despeinarse.

.- Falta de experiencia. Si no se puede ganar, al menos empata. El empate podría haber venido bien para la tercera plaza, que, en mi opinión, debería haber sido el nuevo objetivo. La Liga era una quimera, pero el tercer puesto era –o es aún– posible.

.- Lopetegui se equivoca. Bueno, en verdad igual no se equivoca. Igual soy yo, simplemente, el que no entiende que se quite al máximo goleador, cuando es fundamental marcar un gol, y se dé entrada a un jugador como Franco Vázquez, que prácticamente no cuenta para la próxima temporada y que apenas está disponiendo de minutos en esta temporada. Tampoco me gustó que quitara a Suso, porque es uno de los pocos, si no el único, que ve un pase imposible, o puede marcar desde fuera del área.

Por supuesto, muy orgulloso del equipo. No puede ser de otra forma. Se ha intentado lo posible y lo imposible. La derrota de hoy supone decir adiós a la posibilidad de luchar por la Liga, pero, como digo, aún se puede conseguir la tercera plaza. Para ello será fundamental ganar al Madrid en su propio estadio, y aún así, será complicado. Partido en el que no se podrá sentar en el banquillo Lopetegui, que hoy ha visto tarjeta amarilla y deberá cumplir sanción.

Por cierto, me suelo poner bastante nervioso cuando veo los partidos del Sevilla. Es una tontería, lo admito, pero no puedo evitarlo. Además, me pongo más nervioso cuando lo oigo por la radio, después cuando lo veo por televisión, y por último, cuando mejor lo llevo es cuando lo veo en el estadio. Pues hoy no estaba nervioso en absoluto. Eso es por dos motivos: porque era consciente de que el objetivo inicial ya estaba conseguido y que los otros objetivos marcados a posteriori eran complicadísimos: quedar en tercera posición o ganar la Liga.

Próximo partido: Real de Madrid. Rival poco propicio, y además jugándose la Liga. Partido muy interesante, porque el Sevilla puede ganar –y también perder– a cualquier rival.

Sevilla FC 2 – Granada 1. Objetivo conseguido tras un final de partido histórico

Pues el Sevilla de Lopetegui acaba de conseguir la clasificación matemática para Champions, que era el objetivo marcado por el club al inicio de temporada. Pero quizás lo más importante sea que lo ha conseguido restando aún cinco jornadas para el fin del campeonato y que le lleva, a día de hoy, veinte puntos de ventaja al quinto clasificado, que es la Real Sociedad. Los donostiarras jugarán el lunes, finalizando esta jornada.

El partido ha sido relativamente tranquilo, excepto en los minutos finales, pero lo cierto es que el control del partido ha sido total. De hecho, no recuerdo que Bono haya tenido que intervenir en la primera parte, y en la segunda sólo para sacar el balón de la red, al no poder evitar que Soldado transformara el penalti.

Esperaba que Lopetegui sacara la que es considerada la alineación de gala, pero dejó en el banquillo a Jordán y a En-Nesyri, jugadores que hoy día me parecen fundamentales. Pero lo cierto es que Lopetegui tiene una gran plantilla a su disposición –esperemos que peor que la de la próxima temporada–, y el Sevilla también se hizo dueño del partido sin ellos. Supongo que a En-Nesyri no le haría mucha gracia su suplencia, porque un goleador lo que quiere siempre es marcar, y más aún cuando lo venía haciendo en los últimos partidos.

En mi opinión, todo el equipo rindió a muy buen nivel, pero los goles fueron fabricados por los tres argentinos que fueron titulares hoy: Papu Gómez, Ocampos y Acuña. En el primero, un gran pase largo de Acuña, lo recoge Ocampos y pasa atrás al Papu, donde es objeto de penalti –transformado por Rakitic–. Y en el segundo, Acuña saca de banda, el Papu gana la línea de fondo y pasa atrás, para que Ocampos bata a Rui Silva de disparo raso centrado.

Incluso Acuña fue protagonista en el penalti y gol del Granada, al darle el balón en la mano en un remate de Soldado.

Afortunadamente, el gol visitante llegó casi en el descuento, y de nuevo, también el control fue absoluto, no dejando al Granada ninguna opción para empatar.

Pitido final, celebraciones, pero… espera, que resulta que el árbitro ha pitado el final un minuto antes. No importa, si ha pitado el final, es el final. Siempre ha sido así… menos hoy. Por increíble que parezca, los jugadores, que ya estaban incluso en el vestuario, tuvieron que vestirse de nuevo y volver al terreno de juego para jugar ese minuto. Minuto que fue de total posesión sevillista. Segundo pitido final, y ya sí, de verdad de las buenas, el Sevilla se llevó los tres puntos de manera definitiva.

No sé de quién fue culpa el error, pero lo cierto es que no encuentro explicación. Dado que De Burgos Bengoetxea señalaba convencido su reloj, dando explicaciones a los jugadores del Granada, parece que el motivo pudiera estar en que hubo un error al mostrar el tiempo añadido en la tablilla. A ver si nos enteramos qué ha ocurrido realmente, pero está claro que esto no puede ocurrir en una Liga seria. Y desde luego, estoy convencido de que en otros estadios –todos sabemos cuáles– los jugadores no vuelven al terreno de juego ni a punta de pistola.

El próximo partido será contra el Athletic Club, también en casa. Una vez conseguido el objetivo, hay que marcarse otro: la tercera plaza, que da derecho a disputar la Supercopa, y también conllevaría el doble premio de recibir más ingresos por derechos de televisión.

Levante 0 – Sevilla FC 1. La Champions a punto de conseguirse matemáticamente

Restan seis partidos en juego y la victoria del Sevilla en Valencia ha dejado casi hecha la clasificación matemática para la Champions, lo cual sería un éxito absoluto. Probablemente se conseguirá la próxima jornada, el domingo, tras recibir al Granada, aunque se pierda, que esperemos que no.

El partido de hoy no ha sido nada fácil, pues el Levante ha defendido bien, con las líneas muy juntas y presionando con insistencia, sobre todo en la primera parte. En la segunda, la presión bajó, como era obligado, pues era imposible mantener el ritmo inicial de los granotas.

Se pudo poner de cara el partido bien pronto, si Cárdenas no hubiera hecho un paradón, despejando, con la complicidad del larguero, el magnífico disparo de Jordán, a pase de Navas. También Papu Gómez pudo marcar, pero evitó el posible gol Ocampos, involuntariamente, como es lógico.

En la segunda parte hubo más espacios, pero no muchas más ocasiones de gol. El único tanto del partido llegó a los pocos minutos de la reanudación. Un error en la entrega en el centro del campo lo aprovechó Suso para dar un magnífico pase en profundidad a En-Nesyri, quien controla a la perfección, regatea al guardameta, amaga, mandando al defensa a por tabaco, y remata a puerta vacía. Golazo.

El Sevilla controló el partido de pe a pa, antes y después del gol. La defensa estuvo perfecta, hasta el punto de no conceder ningún disparo entre los tres palos al Levante. Los únicos sustos que nos llevábamos los sevillistas era cuando Bono esperaba a que se le echara encima el delantero, en la presión, para poner el balón en órbita. Parece que lo hace queriendo. No sé por qué no le da el patadón un segundo antes. De tanto hacerlo, algún día nos acabarán haciendo el gol tonto de la jornada.

El arbitraje, del madrileño Pizarro Gómez, me pareció correcto. Puedo expulsar, por doble amarilla, a Acuña, aunque habría sido por dos tarjetas muy rigurosas. De igual manera, perdonó la expulsión a Doukouré, a pesar de que entró en la recta final del partido. Su segunda amarilla fue perdonada siendo muy clara, pues se desentendió del balón y agarró a Navas para evitar un contragolpe.

Lo peor del partido fue la posible lesión de Koundé, quien pidió el cambio por problemas físicos. Esperemos que no sea nada importante, porque, en mi opinión, es el jugador más importante de la plantilla, junto a Bono y Fernando.

La verdad es que este Sevilla 2020-2021 es impresionante. Tiene incluso en su mano el batir el récord de puntos en una temporada. Lamentablemente, no creo que dé para ganar la Liga. Para ello, tendrían que perder muchos puntos nuestros rivales, y el Sevilla ganar en el Bernabéu, o más bien en su ciudad deportiva. Y lo cierto es que los tres equipos que nos preceden, por unos motivos o por otros, raro es que se dejen puntos.

Real Sociedad 1 – Sevilla FC 2. Ya gana hasta permitiéndose el lujo de perdonar

Buen partido el realizado hoy por el Sevilla en San Sebastián. Y eso que empezó de la peor manera posible, que es encajando un gol en la primera ocasión del rival. El autor del gol, cómo no, fue Carlos Fernández. O más bien golazo, porque controló un balón que no era fácil, ya que había tocado en un defensa, y armó el disparo con rapidez, antes de que se le echara encima Koundé. Su disparo, fuerte y colocado, no pudo atajarlo Bono, aunque llegó a tocar el balón.

Tocaba remontar, y vaya si lo hizo. Atosigó a la Real Sociedad hasta que llegaron los goles, con apenas dos minutos de diferencia, obras de Fernando y de En-Nesyri. Ambos con algo de fortuna, pero es que en fútbol es fundamental que la suerte te acompañe. En el primero, Fernando se aprovecha de un mal control del defensa. Y en el segundo, un disparo de Ocampos da en un defensa y después en el poste, quedando el balón para que En-Nesyri rematara a placer.

El marroquí ha marcado ya 16 goles, siendo el máximo goleador del equipo, con diferencia. Y eso que ni siquiera es titular. Algo que, para mí, es incomprensible, sobre todo cuando Lopetegui ha llegado a dejarlo en el banquillo incluso estando enrachado, en detrimento de un lentísimo y, generalmente, poco acertado De Jong. Como se suele decir, “el que la lleva la entiende”, pero me da la sensación que la próxima temporada podría renovarse la vanguardia, y espero que no sea por traspaso de un En-Nesyri que es codiciado en la Premier League.

El Sevilla dispuso de varias ocasiones muy claras para marcar el 1-3. Dos de ellas fueron, precisamente, de En-Nesyri. Primero cabeceó al poste y más tarde, en una jugada donde se fue perfectamente de su marcador, se plantó solo ante Remiro, y cuando lo más fácil parecía marcar, tiró fuera, e incluso bastante desviado. Pienso que se precipitó. Es más, podía haberse acercado incluso más al portero.

Cuando se fallas ocasiones como esta, uno no puede evitar acordarse de “el que perdona, pierde”. Esta frase suele cumplirse en fútbol, sobre todo cuando enfrente hay un buen conjunto, como es la Real Sociedad. Pero no, no hubo que lamentar estos errores graves. A pesar de que la Real Sociedad mejoró mucho con el cambio de sistema en la segunda parte, el Sevilla no pasó apuros, no teniendo Bono que emplearse a fondo en ninguna ocasión. Y es que este equipo es tan bueno que ya gana hasta permitiéndose el lujo de perdonar a su rival. Pudo golear, pero ganó por la mínima.

Agradezco a Imanol Alguacil que no contara con Januzaj y Portu para su once inicial. En mi opinión, son dos de los mejores jugadores de la Real Sociedad. Ambos son rápidos, tienen desborde y gol. Únicamente jugaron en la recta final del partido.

Con esta importante victoria, la clasificación para la Champions ya está prácticamente atada, si es que no lo estaba ya. Se han hecho los deberes, pudiendo conseguirse la clasificación matemática con muchas jornadas de antelación.

El próximo rival es el Levante, también fuera de casa, en jornada intersemanal. Miércoles, a las 19 horas.

Celta 3 – Sevilla FC 4. Pesadilla con final feliz

El Sevilla ha ganado, pero no me ha gustado nada, pero nada, absolutamente nada el partido. Me apunto a sufrir tanto como hoy, si al final ganamos, pero partidos como el de esta noche me quitan años de vida.

El partido empezó fuerte. Cinco minutos de caos en las filas del Sevilla, donde no marcó el Celta de puro milagro. Esos minutos de desconcierto, donde parecía que la cabeza de los jugadores del Sevilla estaba en otro sitio, acabaron de la mejor manera posible: con el 0-1, obra de Koundé, a la salida de un córner, botado por Acuña.

A pesar de este gol, siguió sin gustarme el partido, porque el Celta seguía ganando en intensidad y concentración, y sobradamente además, al Sevilla. El resultado fue que el Celta le dio la vuelta al partido, con dos goles, cómo no, de Iago Aspas. Celebraré la retirada de Aspas al máximo, como lo haré cuando haga lo mismo Messi. Los odio.

Empató el partido Fernando, porque todo lo bueno que tiene el Celta en el centro del campo y la delantera, lo tiene malo en defensa. Duró poco la alegría, porque antes del descanso volvimos a hacer un tercer regalo que aprovechó, a la perfección, Brais Méndez, aguantando la salida de Bono y picándole el balón.

Se llegó al descanso con un sorprendente 3-2. Más que nada, porque es difícil que el Sevilla conceda tres goles, y más aún en sólo 45 minutos. Pero era lógico, porque se juntaban las facilidades que dábamos atrás con la calidad que tiene el Celta en la punta de ataque. Mucho tenía que cambiar la segunda parte para que el Sevilla se llevara algo positivo de Balaídos, y se cambió, sobre todo en defensa. No es que defendiéramos perfectamente, pero, al menos, se cometieron pocos errores. Uno de ellos fue gravísimo, de Acuña, pero Diego Carlos evitó el hat-trick de Iago Aspas.

Los goles que dieron la vuelta al marcador, de manera definitiva, fueron obra de Rakitic –muy mala primera parte la suya–, al aprovechar una buena internada de En-Nesyri, y de Papu Gómez, al aprovechar un error clamoroso de central celtiña Aidoo.

Según As, fue gol del Celta, y de Pau Gómez. Pero, afortunadamente, no fue así. Juro y perjuro que fue del Sevilla, y de Papu Gómez.

Admito que no entendí las sustituciones de Lopetegui. Creo que Jordán era más necesario que Rakitic y que En-Nesyri habría sido muy útil con espacios. También es verdad que me pareció que el marroquí estuvo lento, probablemente porque no se haya recuperado totalmente de las molestias que apenas le han permitido entrenar. La cuestión es que la apuesta de Lopetegui salió bien, porque se ganó, que es lo único que cuenta.

Los minutos finales tampoco me gustaron. Considero que el Sevilla, más que buscar el quinto, debió asegurar más el balón en los últimos minutos. Esas pérdidas innecesarias cuando sólo quedan un par de minutos de descuento me matan, porque se da vida a un rival que está muerto, cuando la prioridad no es marcar, sino no encajar un gol que, por la falta de tiempo, ya no tendría solución.

La victoria es muy sufrida, pero valiosísima, ya que pone al Sevilla clasificado para Champions virtualmente. Cuando quedan sólo 24 puntos en juego, llevar 14 de ventaja sobre el quinto clasificado parece, a priori, una diferencia imposible de salvar. Sería un batacazo sin precedentes.

La próxima jornada se visita al Levante.

Sevilla FC 1 – At. de Madrid 0 . Partidazo y tres puntos que acercan el objetivo de la Champions

Partidazo, ésa es la palabra que mejor define la actuación del Sevilla sobre el césped del Ramón Sánchez Pizjuán en la noche de hoy. No hay otra manera de vencer al Atlético de Madrid, un equipo que está plagado de muy buenos y muy caros jugadores y que, hasta hoy, sólo había perdido dos partidos y encajados 18 goles en lo que llevamos de Liga.

La primera mitad fue casi perfecta. El Sevilla dominó, prácticamente, por completo al Atllético y debió de irse con ventaja al descanso. Lamentablemente, se fallaron todas las ocasiones de gol de este primer tiempo, sobre todo el penalti. Parece que Ocampos ha perdido confianza a la hora de lanzarlos, porque es el segundo consecutivo que falla, tras el de la Copa del Rey. También es cierto que los falló ante, posiblemente, dos de los mejores porteros del mundo, como son Ter Stegen y Oblak.

El Atlético sólo dispuso de una ocasión clara de gol, que paró Bono. Los madrileños se vieron superados en el centro del campo por el buen hacer de Jordán y Fernando, que hicieron un partido completísimo. Hasta el punto de que Simeone hizo algo que no es habitual: hacer su primer cambio a la media hora de partido. Esto es algo que no suelen hacer los entrenadores, como, por ejemplo, Lopetegui. Sin embargo, yo lo veo lo más normal del mundo. Si ves que el equipo no funciona, que es superado, lo lógico es intentar hacer cambios antes de que sea demasiado tarde, es decir, antes de que el rival se adelante en el marcador. Y le salió más o menos bien, porque a partir de aquí ya el Sevilla no dominó con tanta claridad el partido.

La segunda parte fue mucho más igualada, aunque el Sevilla disfrutó de las mejores ocasiones. En una de ellas llegó el gol de la victoria, y único gol del partido. Pase del incansable Navas y remate de cabeza de Acuña, cruzado, cogiendo a contrapié a Oblak, logrando su primer gol de la temporada. El gol fue muy protestado por los atléticos, ya que en el inicio de la jugada hay una mano involuntaria de Ocampos. Personalmente, me parecería un escándalo que se hubiera anulado el gol por una mano fortuita al inicio de la jugada. Además de que con el reglamento actual, sólo se puede anular el gol si la mano es inmediata al gol, aunque sea involuntaria, pero nunca si es al inicio de la jugada.

Hubo otras jugadas polémicas, como la posible expulsión de Felipe al inicio del partido –por durísima entrada a Ocampos sin intención de jugar el balón– o un posible penalti a Ocampos, que se saldaron de manera favorable a los intereses del Atlético.

Una vez por delante en el marcador, el Sevilla se replegó algo más, aunque se defendió bien. Por supuesto, estaba cantada la entrada de Gudelj, como hace siempre Lopetegui cuando se va ganando y queda poco tiempo. No me gusta ni un pelo que haga eso, sobre todo si al que retira es Jordán. En cualquier caso, el Atllético sólo dispuso de una ocasión clara de gol. O más bien clarísima. En el tiempo de descuento, Suárez pasó el balón por encima de Diego Carlos y Correa remató a placer, aunque centrado, lo que permitió a Bono hacer un paradón que salvó dos puntos.

El esfuerzo físico que hizo el Sevilla fue descomunal, y muchos jugadores rindieron a un extraordinario nivel, como la pareja de centrales, Bono y Fernando –el rombo defensivo base de los triunfos y porterías a cero–, Jordán… En realidad, todo el equipo estuvo muy bien.

El objetivo de la Champions pinta muy bien. No sólo porque la distancia con los perseguidores es importante, sino porque ahora el Sevilla sólo está disputando una competición y podra disponer de su equiipo de gala en muchas ocasiones. Y este equipo de gala es realmente bueno. Lo único que no me gustó hoy fue que saliera de inicio De Jong. Yo pondría a En-Nesyri siempre, aunque estuviera cojo. Por algo es el máximo goleador del equipo. Y, en mi opinión, el máximo goleador debe jugar siempre, a no ser que esté lesionado.

El próximo partido será el día 12 de abril, lunes, en abierto, retransmitido por Gol TV, ante el Celta de Vigo, en Balaídos. Partido complicado, porque el Celta tiene muy buena delantera, con jugadores como Santi Mina y, sobre todo, Iago Aspas, uno de los mejores delanteros de la Liga. Además, el Celta ha mejorado mucho desde que se hizo cargo Coudet, estando clasificado cómodamente en octava posición, lejos de Europa y de los puestos de descenso.

Sólo quedan nueve partidos de Liga. Recta final, último esfuerzo.

Valladolid 1 – Sevilla FC 1. Flojo partido, pero el Sevilla mereció ganar

No ha sido bueno el partido que ha hecho el Sevilla esta noche. Empezó con fuerza, con una clara ocasión que desaprovechó En-Nesyri, que no pudo enganchar el rechace del guardameta Roberto. Siguieron minutos de “centrocuentismo”, es decir, muchos pases en horizontal y mucha posesión sin buscar el área rival. En realidad, es perder el tiempo y dar una posibilidad a un rival inferior, el Valladolid, que vio el cielo abierto al filo del descanso, con un penalti que se encontraron sin comerlo ni beberlo. El penalti lo hizo Rekik, involuntariamente. Penalti tonto, pero clarísimo. Tan claro como el que le hicieron a Diego Carlos en los últimos minutos de partido. También pudo señalar penalti Estrada Fernández en una mano de un jugador del Valladolid, pero el único que señaló, de los tres posibles, fue el del Valladolid, que fue transformado en el 1-0.

El Valladolid se puso por delante sin hacer prácticamente nada, y no había más remedio que darle la vuelta en la segunda parte. Para ello, había que ir de verdad a por el partido, y fue lo que hizo el Sevilla. Sin mucho acierto, eso sí, pero fue a por el partido, que era lo importante.

Lo que sí hicieron muy bien los locales fue defenderse, con lo que el Sevilla creó pocas ocasiones de gol, y perder tiempo, mucho tiempo. Para mí me resultó inconcebible que Estrada sólo añadiera cuatro minutos de tiempo añadido, pues se hicieron todos los cambios y sólo en uno de ellos se perdieron dos minutos.

Ocasiones de Rakitic, De Jong –al palo–, Koundé, Suso… hasta que en una jugada rocambolesca, un balón que parecía condenado a perderse por la línea de fondo, un pase atrás y Bono, el portero, por fin, la clava entre los tres palos.

El empate sabe a poco, pero habría sido injustísimo que el único equipo que buscó la victoria hubiera perdido. Sin embargo, lograr el empate en la última jugada del partido sabe a gloria, sobre todo si mañana la Real Sociedad no consigue puntuar en su difícil partido contra el Barcelona.

A ver si el parón sirve para que algunos jugadores, como Fernando –vital, porque entre él y Gudelj hay un abismo– o Navas logran recuperarse físicamente. Quedan diez partidos, el primero de ellos el más difícil, porque será ante el líder, el Atlético de Madrid. Pero el más importante, sin duda, será ante la Real Sociedad, en la jornada 33, en San Sebastián. Queda mucha tela por cortar aún, pero llevamos una buena ventaja y ya no jugaremos cada tres días.

Sevilla FC 2 – Elche 0. Gran partido y tres puntos más para afianzarse en puestos Champions

Me ha sorprendido leer, mientras veía el partido, comentarios sobre la mala primera parte que estaba haciendo el Sevilla. Sin embargo, a mí me parecía que estaba haciendo un partido muy serio y con mucha concentración. Partidos como el de ayer lo hemos visto muchas veces los sevillistas: un rival agazapado atrás, con mucho orden y preparado para golpear con dureza en cualquier descuido. Una pérdida atrás, un contragolpe, una falta… y puede ocurrir como el día del Eibar, donde se pusieron por delante en el marcador y ya es muy difícil voltear el marcador. Era un partido para armarse de paciencia, de mucha paciencia. Quedaba mucho partido por delante y lo importante era desgastar al rival y no verse sorprendido en ningún momento.

Es cierto que el Sevilla tuvo muy pocas ocasiones en este primer período, pero yo valoro especialmente que era un partido donde el Sevilla tenía muchas bajas importantes (Fernando, Ocampos, Jordán y Diego Carlos) y que también tuvo que hacer un gran esfuerzo físico hace pocos días ante el Betis. Y por supuesto, también tengo en cuenta que es muy difícil crear ocasiones cuando un equipo defiende con un 4-4-2 –en ocasiones era un 4-3-3–, con las líneas muy juntas y la presión muy alta. Era necesario bascular continuamente y mover rápido el balón, lo que se conseguía en pocas ocasiones. Se echaba en falta desborde por la banda izquierda –se notó la ausencia de Ocampos–, llegando casi todo el peligro por la derecha, por la vía Suso. Fue el gaditano el que tuvo la ocasión más clara, con un tiro desde la frontal, antes de que asistiera a En-Nesyri en el primer gol del partido, donde el marroquí cabeceó a la perfección para ponerla imposible para Edgar Badía. El gol llegó en un momento importante, porque sólo faltaban dos minutos para el descanso.

En la segunda parte, el Sevilla salió decidido a poner tierra de por medio, teniendo dos o tres ocasiones muy claras para lograr el 2-0. No lo consiguió y el Elche también tuvo sus ocasiones para empatar el partido. Afortunadamente, la defensa o Bono, en última instancia, lo evitaron.

También valoro positivamente el partido de Sergi Gómez. Creo que estuvo bien y supo sobrellevar la tempranera tarjeta que vio. Tarjeta justa y necesaria, para evitar males mayores por una pérdida en zona de riesgo. Yo no soy muy de Sergi Gómez, pues creo que no tiene nivel para este Sevilla. Si ya me da miedo Sergi sin tarjeta, imagináos con ella.

En la recta final del partido se intuía un segundo gol, aunque no se sabía para quién. Por un lado, el Elche arriesgaba cada vez más, pues, lógicamente, la derrota no le servía para nada, y por otro al Sevilla se le notaba ya cansado, especialmente jugadores como Rakitic y Oliver Torres, pero podría aprovechar los espacios, cada vez mayores, que dejaban los visitantes en la zona media. Ocurrió esto último.

Para mi gusto, Lopetegui arriesgó mucho haciendo los últimos cambios tan tarde, pero vinieron como agua de mayo. Al poco tiempo de hacerse, Mudo Vázquez logró el 2-0 definitivo, a su estilo. Esto es, de tacón. Yo creo que no he visto a ningún jugador en el Sevilla tan obsesionado con las filigranas, ya sea un túnel o un taconazo. Hasta el punto de que, en ocasiones, han provocado pérdidas de balón que han resultado fatales.

Esta victoria ha sido muy trabajada, ante un rival que, si bien es verdad que está en la zona baja, dispone de jugadores de calidad, como Fidel, Raúl Guti, Carrillo o el incansable Lucas Boyé. Dos de estos ya nos dieron un disgusto no hace mucho.

La victoria es fundamental para mantener la distancia con el quinto clasificado, la Real Sociedad, que queda a nueve puntos, a la que tendremos como rival en la jornada 33 –vamos por la 27–, en el partido que puede ser determinante para lograr el objetivo.

El próximo rival será el Valladolid, en Pucela. Será el último antes del parón y, como todos los partidos de Primera División, será un partido complicado. Además nos han hecho la gracieta de ponerlo en sábado, cuando podría haberse jugado en domingo, perfectamente, no dejando ni 72 horas de margen. Como para ganar la Liga.

Ganarlo sería un importante paso para lograr el objetivo, que no es otro que mantener ese privilegiado cuarto puesto. Y ya sólo quedan once pasos.

B. Dortmund 2 – Sevilla FC 2. Gran partido, pero faltó gol

El equipo lo dio todo, como en la ida, pero no fue suficiente. Faltó gol, ese mismo gol que le sobra al Borussia con jugadores de la talla de Haaland o Jadón Sancho, quien, afortunadamente, fue baja hoy.

El partido del Sevilla ha sido muy bueno, superando al Borussia con claridad, con mucha claridad, como demuestran las estadísticas, pero un error en la salida del balón puso la eliminatoria casi imposible, al obligar a hacer ya tres goles. Una lástima, porque la primera parte fue extraordinaria, pero hay que admitir que el Borussia defendió muy bien durante todo el partido. Los centrales amarillos estuvieron sensacionales, despejando todo lo que les llegaba por arriba y a ras de suelo, que era muchísimo.

El Sevilla mereció al menos marcar algún gol, pero en el fútbol no valen de nada los merecimientos, sino los goles. Y el segundo de los locales llegó en una jugada disparatada, absurda, gracias al VAR. El árbitro turco estaba revisando si anulaba el segundo gol de Haaland, por empujón a Fernando, y resulta que se remonta a una jugada anterior donde Koundé agarra levemente de la camiseta a Haaland y éste se tira a la piscina, descaradamente. Evidentemente, Koundé no debe agarrar a nadie de la camiseta, pero los árbitros deberían de saber un mínimo de física básica. Para parar a una mole como Haaland, y además en carrera, no basta con un simple agarrón de la camiseta, sino que tendría que hacerle prácticamente un placaje. Y por supuesto, habría caído hacia atrás. La caída lógica hacia adelante es si le hubiera empujado, que no fue el caso. Pero bueno, increíblemente señaló penalti. Los paradones de Bono a Haaland no sirvió de nada porque no tenía los pies sobre la línea de gol. Y en la repetición ya Haaland no perdonó.

Era el más difícil todavía. Ya no eran necesario tres goles, sino cuatro para la clasificación y tres para forzar la prórroga. Y la verdad es que se estuvo muy cerquita de lograrlo. Acortamos distancias por un penalti tonto de Emre Can sobre De Jong, perfectamente transformado por En-Nesyri. Y ya en el descuento, un magnífico pase de Rakitic fue cabeceado a la perfección, de nuevo, por En-Nesyri, poniendo el balón en la escuadra. Este gol daba mínimas esperanzas de llegar a la prórroga, porque sólo quedaba un minuto. Habría sido demasiado bonito para ser verdad, pero al menos se intentó, se dio todo, pero no pudo ser. Marcó la diferencia la gran eficacia cara a gol de Haaland, pero el Sevilla hizo una eliminatoria muy digna, siendo bastante superior al Borussia Dortmund en gran parte de la eliminatoria.

Por cierto, el Borussia no es sólo Haaland. Tiene una plantilla extraordinaria: Jadon Sancho, Marco Reus, Reyna, Hummels, Hazard, Emre Can, Guerreiro, Dahoud, Akanji… Meunier es incluso suplente. Vamos, un plantillón.

Ahora ya sólo queda lamerse las heridas, recuperarse físicamente y ponerlo todo en la Liga. No será nada fácil mantener la cuarta plaza, puesto que la Real Sociedad está apretando de lo lindo y tiene una gran plantilla. No descarto incluso al Betis. Y no lo descarto porque está enrachado y le sale absolutamente todo. Gana aunque no lo merezca. Si le ganamos el derbi, donde por supuesto el Sevilla es favorito –aunque eso no sirve para nada, sólo para las casas de apuestas–, prácticamente lo dejamos desahuciado, pero si es al revés… Por tanto, el próximo partido es de vital importancia, como lo son el resto de partidos que siguen. Ya no hay tregua hasta el final.

Osasuna 0 – Sevilla FC 2. Otro partidazo que acerca más aún el objetivo de la Champions

Muy buen partido del Sevilla en un campo siempre difícil, como es El Sadar. Exceptuando los primeros minutos, de total acoso local, y donde el poste evitó el 1-0, el partido que hizo el Sevilla fue muy completo: con intensidad, concentración y con una aceptable efectividad, que tuvo como consecuencia que los tres puntos fueran para Sevilla.

Osasuna sólo inquietó a balón parado, en alguna que otra falta señalada por el muy quisquilloso Arberola Rojas. Alguna de esas faltas, que no las pitan ni en baloncesto, pudo costarnos algún disgusto. Una de ellas, inexistente, evitó un contragolpe del Sevilla que, seguramente, por la superioridad numérica en ataque, habría acabado en gol. Me pareció increíble que la primera tarjeta del partido fuera para el Sevilla, cuando el repeinado Alberola Rojas había dejado impunes varias entradas duras de Osasuna, o faltas que cortaban contragolpes peligrosos del Sevilla. En fin, nada que deba de extrañarnos ya a los sevillistas, pues estamos más que acostumbrados a arbitrajes de este estilo.

Curiosamente, el Sevilla se adelantó a balón parado, que es el fuerte de Osasuna, con Diego Carlos imponiéndose a los centrales rojillos y rematando a placer.

El Sevilla supo controlar el partido, con los locales siendo incapaces de tener ocasiones claras de gol. Hasta que en el inicio de la segunda parte, De Jong, con un buen remate ajustado al palo, conseguía el 0-2, que daba mucha tranquilidad.

Parecía que habría que sufrir, porque Osasuna tenía minutos de dominio, aunque escasos, pero nada más lejos de la realidad, pues el Sevilla siguió controlando con oficio el partido, quedando Bono, prácticamente, como un espectador más. El trabajo en defensa fue sensacional, como es habitual. El resultado, otra portería a cero más.

Ojalá Suso no se haya lesionado. Parecía que se retiraba con molestias en los isquiotibiales. El gaditano es un jugador muy importante para el equipo, al nivel que está mostrando en los últimos partidos.

La victoria es importantísima para lograr el objetivo de la Champions, puesto que adelantamos al Barcelona, nuestro próximo rival, y, lo que es más importante, aventajamos en siete puntos al quinto, que es la Real Sociedad –con un partido disputado más, es decir, que pueden ser diez– y en once puntos al Villarreal. En mi opinión, los amarillos son nuestro más duro rival para la Champions, ya que creo que tienen mejor equipo y entrenador que la Real Sociedad.

Quedan quince partidos de Liga. Prácticamente, se puede decir que la clasificación para la Champions se pone muy de cara. No sólo por la importante ventaja que se le empieza a sacar a los perseguidores, sino también por las sensaciones que transmite el equipo.

Pasar la eliminatoria de Champions es muy complicado, aunque la esperanza es lo último que se pierde. Pero también queda un ilusionante partido de semifinal de la Copa del Rey, que, aunque se prevé muy difícil por la calidad y posibles favores que pudiera tener el poderoso rival –hay preocupantes antecedentes–, es la opción más sencilla para alzar un título a final de temporada.

Aún queda mucho, pero esta temporada, por ahora, pinta bien.

Sevilla FC 2 – Borussia Dortmund 3. Casi imposible para la vuelta, pero queda un hilito de esperanza

Parece imposible ganar por dos goles de diferencia a este gran equipo como es el Borussia Dortmund, pero el Sevilla también es un gran equipo, y nunca se sabe lo que puede de dar de sí un partido. Noventa minutos dan para mucho. Hoy, por ejemplo, el Borussia ha estado muy efectivo de cara a gol, y eso suele ser sinónimo de victoria. Hay que confiar, hay que luchar hasta el final, pero, a priori, es harto complicado pasar esta eliminatoria.

Ciertamente, no esperaba un rival tan duro. Me sorprendió la fuerte intensidad, la presión constante de los alemanes desde el minuto 1. Y, desde luego, tampoco esperaba que tuvieran tanta calidad Jadón Sancho y Haaland. Ambos son rapidisimos, muy técnicos, con gol y muchisimo desborde. No sé si es que los teutones han hecho el partido de su vida hoy, porque, si no, no me explico que estén en la sexta posición de la Bundesliga, fuera de los puestos europeos.

El partido no pudo empezar mejor, con el primer gol del partido, tras una gran jugada individual de Suso, pero con fortuna, ya que desvió un defensa su disparo. Y, sin embargo, no pudo ponerse más feo a la media hora de partido. Primero, con un golazo de Dahoud, que pegó un zapatazo a la escuadra, poniéndola imposible para Bono –Tiene cojones que a un tío nacido en Siria, donde no juega casi nadie bien al fútbol, y que además hacía más de un mes que no jugaba de titular, le dé por hacer eso, pero eso es lo que ocurrió–. Y segundo, con otro buen gol de Haaland, que hizo una pared a velocidad de vértigo con Sancho, en la frontal del área, y batió a Bono en su salida.

El Sevilla no daba señales de poder parar al Dortmund y parecía noqueado. Yo rezaba para llegar al descanso con ese resultado, porque, no sé por qué motivo, pero los entrenadores parece que tienen prohibido hacer cambio antes del descanso. Ya pueden tener al equipo haciendo aguas por todos lados, que hasta el descanso no mueven un dedo. Era mucho pedir, porque al filo del descanso, una terrible pérdida de Papu Gómez en esa zona donde no se puede perder el balón nunca, provocó un contragolpe de tres contra uno que, evidentemente, como marca la Ley de la Champions, acabó en gol. Concretamente, el segundo gol de Haaland.

En la segunda parte, se controló más el partido. En parte, porque el Dortmund levantó un pie del acelerador, pues un 1-3 era un muy buen resultado y pusieron más interes en mantener la ventaja que en incrementarla. Y en parte también porque el Sevilla puso un centro del campo más físico, con la entrada de Gudelj y Oscar.

Faltó un poco de suerte, quizás, en ese disparo al poste de Óscar, en un extraordinario lanzamiento de falta directa. Parecía que iba dentro, sobre todo cuando después del poste, dio en el guardameta.

También faltó que nuestros mejores jugadores estuvieran a su nivel. Papu y Navas hicieron una pésima primera parte. En-Nesyri, sin espacios, estuvo desaparecido entre la tupida red que formaba el 4-1-4-1 del Borussia. Hasta Koundé parecía un simple ser terrenal

Había que mejorar el resultado y, al menos, se consiguió acordar distancias en la recta final del partido, a raíz de otra falta bien lanzada por Oscar y rematada por De Jong.

El arbitraje del holandés Makkelie no me gustó. En líneas generales no estuvo mal, pero dejó de pitar dos o tres faltas al Sevilla que me parecieron muy claras, una de ellas casi nos cuesta el cuarto gol, que ya habría puesto la eliminatoria totalmente imposible.

El resultado, obviamente, es muy malo. Una derrota en casa es muy difícil de remontar, por el valor doble de los goles en campo contrario, pero queda un minúsculo hilo de esperanza al que aferrarse. Porque tirar la toalla… todos sabemos que no es una opción.

Sevilla FC 1 – Huesca 0. SuperBono, Munir y tres puntos más

Preveía que el partido de hoy iba a ser complicado, pero, desde luego, no me imaginaba las penurias por las que íbamos a tener que pasar para conseguir los tres puntos. Al Huesca ya le ganamos a domicilio con muchos apuros, y hoy esperaba la misma clase de partido.

El riesgo que corría Lopetegui, al poner de inicio tantos suplentes, era máximo. Todos sabemos que hay una enorme diferencia entre algunos titulares y suplentes, como Fernando-Gudelj, Koundé-Sergi Gómez o De Jong-En-Nesyri. Pero hay un partido importantísimo, en unos días, de Champions y los cambios eran obligados.

La primera parte me gustó bastante, con el Sevilla como total dominador y disponiendo de las ocasiones más claras para marcar. Por contra, el Huesca sólo tuvo un tiro lejano de Rafa Mir, que estuvo a punto de marcar desde el centro del campo. Ciertamente, habría sido un golazo, porque la parábola era tan alta que tendría que haber botado el balón a pocos centímetros de la línea de gol. De otra manera, se habría ido por encima del larguero.

Mereció el Sevilla haberse ido al descanso con ventaja en el marcador, pero no lo logró hasta el minuto 57, al finalizar una buena jugada por la banda derecha. Aleix metió un pase en profundidad a Oliver Torres y éste, sobre la linea, centró al segundo palo, donde Munir cabeceó a la red desde cerca.

Lo que vino después no me gustó absolutamente nada. Se cambió el sistema, que pasó a ser de tres centrales, y se perdió el centro del campo por completo. El Sevilla no tenía el balón y además se encerraba atrás, poniéndonos el Huesca en jaque, continuamente, con centros laterales. Hasta el punto de que, muy probablemente, de haber tenido otro portero, habríamos perdido. Bono paró todo que se podía parar y todo lo que parecía imparable, como el remate a bocajarro de Rafa Mir, picando el balón, u otra parada, también desde muy cerca, con Bono ya en el suelo. Hasta el gran Palop, comentarista en Movistar, alucinaba con las paradas del marroquí.

El agobio a nuestra portería era total, y no cedió ni siquiera con la entrada de jugadores importantes, como Fernando, Koundé, Suso, Jordán y En-Nesyri.

El arbitraje de Medié Jiménez no me gustó. Creo que podría haber expulsado a dos jugadores del Huesca con roja directa. La primera ocasión fue una entrada por detrás a Diego Carlos, con tacos al tendón de aquiles del brasileño, sin posibilidad de llegar al balón. Y la otra en un fuerte plantillazo a Aleix Vidal, que tuvo que ser atendido del fuerte golpe, pero que, por suerte, pudo continuar. Las dos se quedaron en amarilla.

El próximo partido ya es de Champions, ante un rival dificilísimo. A ver si somos capaces de lograr un buen resultado para la vuelta y mantener la portería a cero, lo que cobra especial importancia al tener valor doble los goles en campo contrario.