Sevilla FC, fin de una temporada de éxito y fracaso

Concluida la temporada, y teniendo en cuenta las circunstancias, creo que el sevillista debe estar muy satisfecho con la temporada realizada, aunque quede la sensación de que esta temporada, que ha sido buena, al haberse conseguido el objetivo principal, podría haber sido brillante y, con un poco de suerte, haber llegado algún título.

Las circunstancias a las que me refiero es, evidentemente, la inaudita plaga de lesiones que ha asolado a la plantilla durante, prácticamente, toda la temporada. Incluso diría que Lopetegui no ha podido conformar un once a su gusto desde las primeras jornadas. Raro era el partido que no caía uno o varios jugadores, ya fuera debido a lesiones musculares o traumáticas. Especialmente importante, desde mi punto de vista, han sido las bajas de Suso, ya que es uno de los pocos jugadores que tiene desborde y calidad, y también, por supuesto, la de Fernando, que es quien da equilibrio a la plantilla. Se ha notado una barbaridad la ausencia del brasileño en la recta final del campeonato, haciéndose el equipo más vulnerable en defensa y perdiendo capacidad ofensiva.

Ha sido una temporada de éxito y fracaso porque en Liga se ha hecho un extraordinario trabajo pero en otras competiciones la decepción ha sido máxima:

Champions League

En la competición estrella, la que da mucho dinero y prestigio, el equipo ha estado nefasto. Para empezar, creo que se ha cometido el error de subestimar a los rivales. En mi opinión, no me parecía un grupo fácil, como se empeñaba en asegurar la prensa y gran parte de la afición. El Lille era el campeón de Francia, superando al todopoderoso PSG; el Wolfsburgo, uno de los mejores equipos de la Bundesliga, que es un campeonato importante; y el Salzburgo, que era supuestamente la perita en dulce, pero que gana de calle la liga austriaca y tiene una serie de jugadores de bastante nivel. De hecho, su estrella, el joven delantero Adeyemi,  ha sido fichado por el Borussia Dortmund para sustituir a Haaland, pagando 30 M€ más variables.

El mal papel en esta competición, aparte de una gran decepción, ha supuesto también un descalabro económico, puesto que estaba presupuestado pasar la fase de grupos. Además, casi todos los partidos los hemos empatado o perdido, con lo que los ingresos han sido mínimos. Vamos, lo que se dice un desastre. Sin paliativos.

Europa League

Una vez eliminados de Champions, había la esperanza de llegar a la final, que este año se celebraba en el mejor escenario posible: el Ramón Sánchez Pizjuán. Pero, de nuevo, decepción. Sin embargo, en esta ocasión, no lo considero un fracaso, puesto que nos eliminó un buen equipo, como es el West Ham, y sobre todo, porque el Sevilla disputó la eliminatoria muy mermado por las numerosas bajas. Creo recordar que se viajó a Londres con sólo 12 fichas profesionales.

Copa del Rey

Más de lo mismo. Se hizo lo que se pudo. Aquí ya era el más difícil todavía, porque a las numerosas bajas (11) por las lesiones, Covid, y la Copa de África, se sumaba el hecho de que era a partido único, en campo rival, y, por cuestiones de reglamento –edad del tercer portero—tuvimos que jugar con el cuarto portero. Aún así, perdimos por la mínima y estuvimos muy cerca de llegar a los penaltis si el larguero no hubiera repelido el cabezazo de Koundé en el descuento. Por las circunstancias –sin contar el lamentable espectáculo de la agresión a Jordan y la sinvergonzonería de la Federación por obligar al Sevilla a jugar la continuación del partido con el jugador agredido de baja–,  tampoco considero un fracaso la eliminación, aunque fuera ante un rival inferior.

Liga

En esta competición sí que ha estado el equipo bien. Brillante diría yo. Casi todo el tiempo en segunda posición, y podríamos haber estado incluso líderes, de no haber sido por los arbitrajes criminales que ha recibido el equipo. Pero no es sólo lo que nos quitan a nosotros, sino lo que le dan a los demás. No hay más que ver la de puntos que le han regalado al Barcelona antes del mercado invernal (donde se reforzaron bien), con tal de meterlo en Europa primero, y de situarlo en la segunda posición después, para que disputara la Supercopa. O los favores hacia el Real Madrid, que increíblemente ha finalizado el campeonato sin ningún jugador expulsado, pese a que tiene en sus filas a Casemiro, que hace méritos, de sobra, para ser expulsado en cada partido. A mí esto me parece un escándalo, sobre todo porque ya no hay excusas al existir el VAR, que es una herramienta perfecta pero que parece utilizan para manipular los partidos. Esta temporada me he indignado en muchas ocasiones por culpa de los soplapitos, como, por ejemplo, la expulsión de Koundé en Cornellá, los goles anulados por unas supuestas manos que no se ven de manera clara en las imágenes, la no expulsión de Camavinga en el Sevilla-Madrid, por las muchas jugadas polémicas en el Rayo Vallecano-Sevilla, etc, etc…

Es decir, que podríamos haber asegurado los puestos Champions con muchas jornadas de antelación, pero hemos tenido que esperar a la penúltima jornada. No obstante, doy mucho mérito a esta clasificación para Champions porque llegué a pensar que la plantilla no podría superar la plaga de lesiones, el menosprecio arbitral y el cansancio físico, porque me daba la impresión de que el equipo ha finalizado la temporada bajo mínimos. Y no debemos olvidar un dato importante: hemos sacado 11 puntos de ventaja, más el goal-average, al que yo consideraba el principal rival por el cuarto puesto: el Villarreal, que tiene una grandísima plantilla.

La clave para la consecución del objetivo principal ha sido la fortaleza defensiva del equipo, que ha conllevado que Bono sea premiado con el Zamora, como el portero menos goleado. Es increíble que aun habiendo habido partidos donde sólo hemos tenido un central sano, el Sevilla haya sido el equipo menos goleado con sólo 30 goles en 38 partidos. Únicamente hemos mordido el polvo en cuatro ocasiones: ante Granada, Real Madrid en dos ocasiones y Barcelona. Cifras verdaderamente impresionantes y que serán difíciles de repetir, y que demuestra la gran labor defensiva del equipo, recayendo especialmente en  el rombo Fernando-Diego Carlos-Koundé-Bono.

Se acabó una temporada que se me ha hecho eterna, angustiosa por momentos, pero ya estoy deseando de que vuelva la que yo llamo “la peor liga del mundo”, por méritos propios. Evidentemente, el Sevilla 2022-2023 sufrirá una gran transformación, pero ahí estaré una temporada más para apoyarlo.

Sevilla FC 1- Athletic Club 0. Despedida con victoria

Buen partido del Sevilla, que bien puedo acabar en goleada, de no haber sido un día nefasto para En-Nesyri  y por el palo, que repelió un buen cabezazo de Lamela. Es tremenda la falta de confianza del marroquí, a pesar de que fue él quien logró el empate en el Wanda para dar la clasificación matemática para la Champions y librarnos del que habría sido un partido de nervios.

No fue así. Fue un partido muy tranquilo. Sólo el Ahtletic se jugaba algo, pues aún tenía posibilidades de clasificarse para la Conference League, cuya final se disputa este miércoles en Albania, entre Roma y Feyenord.

El dominio fue sevillista, salvo algún arreón de los visitantes, pero lo cierto es que Dmitrovic casi fue un espectador más. Tuvo muy poquito trabajo.

Nos llevamos dos pequeños sustos. Uno en el gol anulado a Yuri –un tipo que sólo marca al Sevilla FC—por controlar involuntariamente con la mano, y otro en la ocasión más clara del Athletic, cuando Iñaki Williams remató al palo un balón que no atajó bien Dmitrovic.

También hubo un gol anulado a Rekik. Bien anulado también, pero no por lo que protestaban los jugadores visitantes, que era una supuesta falta al portero, sino por una posición ligeramente adelantada de un jugador sevillista.

El único gol del partido fue marcado por Rafa Mir, al aprovechar un buen balón en profundidad de Lamela. Batió a Unai Simón, que es uno de los porteros menos goleados, en el uno contra uno.

Rafa Mir ha finalizado la temporada como máximo goleador del equipo, con 13 goles (10 de ellos en Liga). Lo cierto es que tiene buenas cualidades, como un buen disparo y una buena definición en el uno contra uno, pero tiene que mejorar en el juego aéreo y, sobre todo, en el juego de espaldas y control del balón. No obstante, ha logrado una buena cifra de goles, teniendo en cuenta que no es titular indiscutible. Creo recordar que ha marcado un par de goles más, pero, lamentablemente, fueron mal anulados.

El equipo finaliza como el menos goleado de la competición. Y menos lo habría sido de no haberse lesionado Fernando, que es pieza clave en el entramado defensivo, al igual que, por supuesto, Koundé, Diego Carlos y Bono. Con este rombo, que se partirá en dos con la muy probable marcha de Koundé y Diego Carlos, la sensación de fortaleza defensiva es tremenda.

Es de suponer que el Sevilla 2022-2023 sufrirá una importante renovación, sobre todo en defensa. Espero que también en el centro del campo, donde es necesario más calidad y, sobre todo, más fortaleza física. Y ojalá que, por fin, Monchi acierte con un delantero goleador que sea titular indiscutible. Uno de esos que marcan diferencias y que pasan de los 20 goles.  Algo que, por cierto, consiguió En-Nesyri la temporada pasada. En esta, donde apenas ha jugado entre lesiones, Copa de África y suplencias, sólo ha podido conseguir 5 goles.

Y veremos a ver si no hay también renovación en el banquillo. Julen Lopetegui ha vuelto a lograr el objetivo, pero hay una importante división entre la afición. Varios periodistas han afirmado que Lopetegui no seguirá, pero también es verdad que muchos otros periodistas daban como seguro, al 100% que un tal Mbappé ficharía por el Real Madrid. En resumen, habrá que esperar.

Atlético de Madrid 1 – Sevilla FC 1. Estoy más contento que unas castañuelas

Objetivo cumplido, que es lo importante. Estoy contentísimo porque llegué a creer que el Sevilla no podría superar la tremenda racha de lesiones y la masacre arbitral a la que le han sometido esta temporada. Pues sí, me equivoqué y se superó todo contratiempo.

La temporada que ha hecho el Sevilla me parece de muchísimo mérito. Porque ha sido una temporada durísima y muy larga. Particularmente, se me ha hecho eterna. Era tremendo preguntarse cuántos lesionados caerían en cada partido. Desde luego, sobrevivir a esto sólo ha sido posible por la calidad de la plantilla que ha conformado Monchi, aunque, a mi modo de ver, ha tenido un error grave de planificación, que nos ha costado puntos y, posiblemente, eliminatorias: tener únicamente tres centrales específicos en plantilla. Espero y deseo que no haya reincidencia en la planificación para la próxima temporada.

El final de temporada ha sido especialmente duro, viendo cómo nuestros rivales nos recortaban puntos, y con el equipo en una forma física lamentable. Barcelona y Atlético nos adelantaron, pero, por suerte, el Betis no dio el nivel –petardazo tremendo ante el Elche– y se quedará con un justo puesto de Europa League. Demasiado premio tuvo ya con la Copa del Rey, trofeo que no habría logrado, con toda seguridad, se no haberse enfrentado al Sevilla FC con once bajas, a partido único y con el cuarto portero defendiendo nuestra portería; en un partido además que pasará la historia por el vergonzoso ataque a Joan Jordan, desde la grada y desde el vestuario y palco verdiblanco. Y, desde luego, no se puede olvidar que también con la connivencia de la corrupta Federación Española de Fútbol obligando al Sevilla a disputar la reanudación del partido con el agredido aún de baja médica. Y lo que es peor, el Sevilla consintiéndolo. No entenderé jamás la actitud del Betis como institución, ni de la Federación, ni del Sevilla. Peor no pudieron actuar las tres partes.

Ha sido una lástima y una vergüenza que el Sevilla haya tenido que esperar a la penúltima jornada para asegurar plaza Champions, porque ha hecho méritos de sobra para afianzarla mucho antes. Habría sido así, sin ninguna duda, de no haber sido atracado por los árbitros y el VAR en numerosos partidos, como en el Madrid-Sevilla (penalti no pitado a Ocampos) y Sevilla-Madrid (expulsión perdonada a Camavinga con 2-0 en el marcador), Barcelona-Sevilla (penalti no pitado por manos de Araujo con 0-0 en el marcador), el Rayo Vallecano-Sevilla, Sevilla-Alavés… etc, etc. No los recuerdo todos, a bote pronto, pero son muchos partidos donde nos han anulado goles muy sospechosos, por supuestas manos que no se ven en ninguna imagen de VAR; penaltis que nos pitan pero que jamás en la vida pitarían a otros equipos… En fin, más vale que «los otros dieciocho» pongan pie en pared y arreglen el VAR, de manera que deje ser un despropósito. Es una herramienta estupenda, pero en malas manos ha quedado como una herramienta más para que los de siempre manipulen los partidos.

Y lo peor no es lo que nos han quitado, sino lo que han dado a los dos privilegiados de siempre. Estaba claro que el Barcelona tenía que acabar en segunda posición, antes incluso de que surgiera el escándalo entre Piqué y su amigo Rubi. Es increíble los puntos que le han dado al Barcelona antes del mercado de invierno, para que se enganchara, como fuera, a los puestos europeos. El ejemplo más claro fue el paradón –que quedó impune, como es lógico– de Piqué en el Villarreal-Barcelona, evitando un gol con la mano. Ya no fueron tan descarados una vez que el Barcelona se gastó una millonada, que no tenía, en reforzarse muy bien en enero. Al final, consiguieron el objetivo de situarlo en la segunda posición, para que fuera a la Supercopa.

Del partido de hoy no voy a decir nada, porque no he podido verlo. Me he tenido que conformar únicamente con el resumen, donde apenas han sacado ocasiones de gol por ambas partes. Supongo que habrán escaseado.

Veremos el Sevilla-Athletic Club con tranquilidad, sin nerviosismos. Habrá que despedir al Sevilla como se merece: con una gran ovación. Porque lo que ha hecho este equipo es muy grande. Ha luchado contra todo y contra todos.

Aún es posible la tercera plaza, pero será difícil que el Atlético no gane a la Real Sociedad.

Sevilla FC 0 – Mallorca 0. Un punto que no sirve, pero que puede ser fundamental

Mal partido del Sevilla, como, por desgracia, se está convirtiendo en habitual. Partidos como este lo hemos visto muchas veces, y ya nos lo sabemos de memoria: Equipo encerrado atrás, con las líneas muy juntas, perdiendo tiempo incluso antes de saltar al terreno de juego, y esperando que suene la flauta en algún contragolpe o a balón parado. Y ojo, porque a punto estuvo de sonar la flauta. Menos mal que tenemos un porterazo, a San Bono, al que deberíamos hacerle una estatua en la ciudad deportiva o incluso en el Ramón Sánchez Pizjuán.

Por contra, también nos conocemos de memoria el juego del Sevilla: juego horizontal, lentitud a raudales, nadie en el centro del campo con fortaleza física, capaz de aguantar un balón –desde que se fue Fernando. No lo puedo echar más de menos–… Nadie que se meta entre líneas, que desborde, que se desmarque en carrera, que vaya al espacio, que centre a la primera. Y además, si sólo tenemos un delantero, lo normal es que las ocasiones de gol brillen por su ausencia.

Hoy ha sido un partido muy complicado, donde, por desgracia ha ganado el antifútbol, con la colaboración del soplapitos de turno. En este caso, ha sido González González, que ha sido muy rápido a la hora de sacar amarillas a los jugadores del Sevilla, pero que ha perdonado varias tarjetas a los jugadores del Mallorca, incluso por entradas por detrás y por cortar contragolpes, desentendiéndose del balón. Si hoy no ha sido expulsado, como mínimo, un jugador del Mallorca, es porque al árbitro no le ha dado la gana, porque motivos ha tenido de sobra. Y qué decir de las pérdidas de tiempo. Una vergüenza que sólo haya añadido siete minutos, cuando se han realizado todos los cambios y las pérdidas de tiempo eran continuas. En fin, después de todo es lo normal, que nos pongan piedras en el camino. Sería de ilusos esperar otra cosa.

A pesar del mal juego, hemos tenido nuestras ocasiones y las hemos desaprovechado. Las más claras han sido en la segunda parte, cuando Martial, en lugar de centrar atrás, donde había un compañero para rematar a placer, le dio por tirar a puerta, parando el portero; y ese cabezazo de En-Nesyri en el descuento, donde Reina hizo un paradón. Sin duda, de haber estado Sergio Rico, quien llevaba una media de más de dos goles encajados por partido, habríamos ganado el partido. No pudo venir peor el 2-6 que les endosó el Granada en su propio campo, porque esto permitió ver la luz a Aguirre, que lo mandó, merecidamente, al banquillo, para nuestra desgracia. No podemos tener peor suerte esta temporada.

No ha sido justo el resultado. Pero el fútbol no va de justicia, sino de goles. Y el Sevilla ha hecho muy poquito para marcarlos. Ofensivamente, este equipo deja bastante que desear. Y defensivamente, hoy también hemos estado muy flojitos, con algunas pérdidas peligrosísimas, que no han acabado en gol por la poca calidad del rival, pero que, prácticamente, con cualquier otro rival, nos habría costado la derrota.

Finalmente, creo que nos clasificaremos, pero, desde luego, vamos a sufrir. Mi teoría es que el Betis ganará los dos partidos que les quedan, puesto que sus rivales no se juegan nada. Si acaso el Granada, pero, teniendo en cuenta el nivel del Mallorca, estos parecen que son los que bajarán, salvo hecatombe.

Por cierto, vaya suerte que estén teniendo nuestros malos vecinos esta temporada. Les esta saliendo absolutamente todo, tanto en Copa del Rey como en Liga. En Liga, se enfrentarán a Granada –casi salvado– y Madrid –pensando en la Champions y que jugará con el Madrid B–.

Y también creo que el Sevilla perderá en el Wanda, con lo que se jugará la Champions en la última jornada, ante un Athletic Club que no se jugará nada –confío ciegamente en el Villarreal– y donde, gracias al punto de hoy, bastará con un empate.

El partido contra el Atlético de Madrid no podré verlo. Un sufrimiento que me ahorro. Lo único que espero de ese partido es que no haya lesiones ni sanciones, y que Lopetegui, aunque sea por una vez en toda la temporada, pueda disponer de casi toda la plantilla. Porque disponer de toda la plantilla ya es imposible.

En fin, habrá que esperar para lograr el tan ansiado puesto Champions, el cual ya tendríamos que tener ya asegurado desde hace muchas jornadas, ya que hemos hecho méritos para ello.

Sevilla FC – Mallorca. Hay que ponerse en lo peor

Cuando digo que «hay que ponerse en lo peor», no me refiero a que vayamos a perder mañana, aunque tengo clarísimo que, si hacemos las cosas mal, lo haremos. Porque, después de todo, en el Mallorca no hay ningún jugador cojo y, si no recuerdo mal, fueron capaces de ganar al Atlético de Madrid a domicilio. Es decir, que confianzas ninguna. Si no es así, estamos perdidos.

Me refiero a que lo peor es que el Betis gane los dos partidos que le quedan. Y si lo pensamos bien, es bastante fácil que eso ocurra, ya que se enfrentará en casa a un Granada casi salvado y acabará la Liga jugando en Madrid, ante un equipo que únicamente piensa en la final de la Champions. Si ya ante el Atlético de Madrid, que se supone que es un derbi –los madrileños no tienen ni idea de lo que es un derbi–, pusieron a siete u ocho jugadores que son habituales titulares en el banquillo, no cuesta imaginar la alineación que saldrá ante el Betis, a seis días vista de la final.

Es decir, hay que dar por hecho que el Betis ganará los dos partidos que les quedan. Y ante eso, el Sevilla tiene dos oportunidades para estar un año más en Champions: o bien ganamos mañana o en la última jornada ante el Athletic. Aunque también sirven dos empates.

Habréis notado que no soy muy optimista en la única visita que queda, que es ante el Atlético de Madrid. Viendo lo que hay en juego, que el equipo está con el depósito de gasolina en reserva, desde hace mucho, y el trato arbitral con respecto a uno y otro equipo, la verdad es que me cuesta creer que vayamos, aunque sea, puntuar allí.

El puñetero calendario ha querido complicar aún más las cosas, emparejando al Sevilla con dos equipos que se juegan el objetivo liguero y al Betis con dos equipos que no se juegan nada, o casi nada, si pensamos en el Granada.

Confío en que el Sevilla sea tan superior al Mallorca como muestra la clasificación. Para ello sera muy importante que Sergio Rico sea titular en los bermellones. Pero mucho me temo que no será así, y que Aguirre, a estas alturas, le habrá calado y le pondrá en el banquillo. No tenemos suerte ni para eso.

En cualquier caso, lo que sí me gustaría, aunque me parezca imposible, es que el sevillista que acuda a nuestro templo, el Ramón Sánchez Pizjuán, sea consciente de que el encuentro no será fácil y que el equipo necesitará todo nuestro apoyo. Lo que más temo es el ambiente enrarecido que hay por este debate, esa discordia, entre los que están a favor de Lopetegui y los que están en contra. Esa falta de unión puede ser clave, en un momento donde hay que remar todos juntos, en la misma dirección. No es momento de titubear, de dudar, sino de tener confianza, y eso es lo que debe transmitir la grada.

Mañana hay muchísimo en juego. Eso lo ve cualquiera. Sería muy injusto que el Sevilla no se clasificara para la Champions cuando ha estado toda la temporada en esos puestos. Y lo peor es que el único rival que puede privar al Sevilla de ese logro –el Atlético se clasificará, por supuesto–, es el Betis. ¿A qué sevillista le gustaría eso? A ninguno. Por eso, mañana hay que darlo todo en el estadio. Sin excusas que valgan. No entendería otra cosa.

Y también hay que tener bien claro algo: si, por lo que sea, no es posible ganar, hay que empatar. No es lo mismo que en el último partido baste con un empate, a que sea necesaria una victoria. Así que mucha cabeza y temple. Para quejarse está toda la pretemporada. Para estar con el equipo, sólo tres jornadas.

Villarreal 1 – Sevilla FC 1. Puntito, pese al mal partido

Muy flojo el partido que ha hecho hoy el Sevilla en Villarreal. Es de los que normalmente acaban en derrota, pero entre el palo, San Bono y el gol de Koundé in extremis, se ha logrado salvar un puntito que sirve para alejarnos un poco más del quinto puesto. Para lograr la clasificación a Champions habrá que esperar, pero parece que es cuestión de tiempo.

En defensa más o menos se ha cumplido, puesto que el Villarreal, en mi opinión, es un grandísimo equipo, con una plantilla de mucha calidad, pero en ataque el equipo ha sido una nulidad. Sólo recuerdo la ocasión de En-Nesyri, que lanzó a las manos de Rulli, cuando Corona se había desmarcado a la perfección, y una falta directa de Diego Carlos. La ocasión que falló Rafa Mir en la recta final del partido fue en fuera de juego, con lo que no habría subido al marcador.

El equipo me sigue transmitiendo la sensación de que está muy al límite físicamente. Un claro ejemplo ha sido Lamela, que ha entrado a pocos minutos del final y, prácticamente, no ha sido capaz de presionar o esprintar. No sé si es cuestión de actitud, pero eso sería incluso peor.

En realidad, si lo pensamos, es lógico que el Sevilla apenas hay tenido ocasiones de gol, puesto que el centro del campo no se sostiene. Una vez más, Rakitic y Jordán han estado nefastos. Y así es imposible. Para la próxima temporada, Monchi tendrá que corregir esto, incorporando más calidad y físico.

Hubo alguna jugada polémica. La anulación del gol marcado por Koundé, en propia puerta, fue muy protestado por los locales, pero, desde mi punto de vista, fue bien anulado. Koundé mete el gol al intentar evitar el remate del jugador que está en fuera de juego. Por lo que no entiendo que desde el VAR llame al árbitro para que vea el monitor, puesto que está claro que el jugador interviene en la jugada. Es más de no haber estado el jugador delante de Koundé, éste no habría cabeceado el balón en esa dirección.

El gol del Villarreal llegó tras una buena jugada de Capoue –muy buen jugador el francés–, un despeje forzado de Gudelj, que dejó el balón para que lo rematara a placer Lo Celso.

Cuando parecía que iba a llegar una nueva derrota, llegó el gol del empate, cuando estaba todo el equipo arriba, incluido Bono, al ser la última jugada del partido. Koundé, que casi con toda seguridad estará disputando sus últimos partidos con el Sevilla, tuvo el suficiente temple y sangre fría como para batir a Rulli desde muy corta distancia.

Habrá que conseguir la clasificación matemática el próximo miércoles, ante un Mallorca que ha sido vapuleado en esta jornada, por el Granada, con un contundente 2-6. Aunque también está la posibilidad de que ya estemos a esas horas clasificados para Champions, puesto que el punto conseguido hoy obliga al Betis a ganar en Mestalla el martes para apurar sus pocas posibilidades de clasificarse para Champions.

El arbitraje de Gil Manzano me pareció bueno, aunque no suela ser lo habitual.

Sevilla FC 1 – Cádiz 1. Mal resultado, pero pudo ser peor

Muy mal partido hoy del Sevilla FC. Probablemente, el peor de la temporada. Sólo se salvan los primeros minutos de partido, en concreto hasta que En-Nesyri marcó el gol. El resto del partido fue un suplicio, con el Cádiz dominando el partido, cercando y bombardeando nuestra área.

En mi opinión, el Cádiz hizo un gran partido y el Sevilla estuvo muy por debajo del nivel que se le espera y presupone. La explicación es que, quitando nuestros centrales y a Bono, todos los jugadores estuvieron nefastos. Ni siquiera Acuña estuvo bien, que ya es decir.

El centro del campo estuvo perdido, superado continuamente por los jugadores amarillos. Jordan estuvo desastroso, siendo él el máximo responsable del empate. Empate que no pudo ser más estúpido. En primer lugar a Delaney le da por tirar el balón a fuera de banda, supuestamente por estar el balón falto de presión. Nos da el balón el árbitro y a Jordan no se le ocurre otra que regalárselo a Lucas Pérez, al borde del área. Y por si fuera poco, le hace falta, en un lugar peligrosísimo. Tan peligroso que acabó en gol. Su lanzamiento fue perfecto, limpiando la escuadra de telarañas, como se suele decir. Seguramente, Lucas Pérez tirará a las nubes o a la barrera sus próximos treinta lanzamientos de falta, pero da la puta casualidad de que hoy le ha dado por marcar un golazo.

Jordan da la sensación de involucionar. Cada partido parece que juega peor. Está a un nivel paupérrimo, pero es que Rakitic no le mejoró mucho que digamos. Según parece, el que daba el equilibrio al equipo, la clave para que el Sevilla fuera prácticamente imbatible, era Fernando. Y por desgracia, no lo vamos a tener hasta la próxima temporada. Así que urge encontrar una solución, que no sé si será Gudelj, Delaney o alguien de la cantera, pero, desde luego, la dupla Rakitic-Jordan parece que no funciona.

Y arriba también falta pólvora. Corona, que estuvo toda la semana con problemas físicos –gripe, según leí–, salió para intentar cambiar el rumbo del partido, sin éxito. En-Nesyri, aparte del gol, estuvo negado. Falló un gol cantado, al intentar rematar de primeras. Ocampos tampoco fue capaz de desbordar por la derecha, y Lamela pronto dio muestras de cansancio, o quizás se lesionó. La cuestión es que las ocasiones de gol brillaron por su ausencia.

Vi al Sevilla perdido y a la afición muy nerviosa. Al final del partido temí lo peor, pues el Sevilla arriesgaba yendo a por el partido, a veces dejando a muy pocos efectivos en retaguardia, y el Cádiz estaba deseando sorprender a la contra. Ese contragolpe llegó, pero menos mal que fue abortado por Koundé. Habría sido muy duro caer derrotado esta noche. Ya es bastante duro el empate…

La sensación que tengo es que el Sevilla llega muy justo físicamente al final de temporada. No sé si también hay algo de cansancio mental, pero parece que nuestros jugadores no pueden ni con sus botas. Y eso es muy preocupante.

En principio, el punto sabe muy mal, pero siempre que se suma, aunque sea un mísero punto como el de hoy, puede sacarse ventaja a alguno o algunos de nuestros perseguidores. Habrá que esperar al lunes por la noche para saber cómo debe valorarse este punto.

Lo que sí es cierto que este empate convierte al partido contra el Villarreal en vital. De perder, la plaza Champions podría estar en serio peligro.

Levante 2 – Sevilla FC 3. De verdad que no lo entiendo.

Para mí es inexplicable las cosas que hace este Sevilla. Los de hoy eran tres puntos vitales, importantísimos, y los hemos puesto en peligro por errores increíbles. Algunas veces, diría que nuestros jugadores parecen juveniles, por el poco oficio que muestran.

Me ha dado la sensación, durante todo el partido, de que a poco que el Sevilla se fuera al ataque, sin miedo, se llevaba los tres puntos sin problemas, puesto que el Levante es muy inferior. Pues nada, se han dedicado todo el tiempo a contemporizar, a tener posesión, poniendo en peligro el botín, puesto que cualquier golpe de fortuna –como el primer penalti– o una buena acción del rival, podría haber echado por tierra todo.

Y precisamente, cuando tiene que ponerse a hacerlo, a mover el balón, a dejar pasar el tiempo, a jugar con la desesperación de un rival hundido, con 1-3 en el marcador, se deja hacer un gol, permitiendo un absurdo contragolpe. Y menos mal, menos mal, que Bono en su cantada, tan inexplicable como el partido del Sevilla hoy, tuvo suerte y el balón rebotado en Soldado se fue fuera. Porque se habrían ido dos puntos de la manera más estúpida posible.

El partido ha tenido de todo: jugarreta arbitral –ninguno de lo dos penaltis se los habrían pitado al Madrid o al Barcelona–, un penalti fallado por el rival, buenos goles, emoción… Pero lo que yo quiero, que parece ser imposible, es ver un partido tranquilito, donde ganemos con claridad y no nos compliquemos la vida tontamente.

Lo mejor del partido ha sido Corona y el golazo de Koundé, quien al fin y al cabo ha logrado el gol de la victoria.

Más nos vale que el Papu no se vuelva a lesionar en lo que queda de temporada, porque es el jugador, con diferencia, con mejor visión de juego y más capacidad para retener el balón. Es más, yo diría, por lo visto en los últimos partidos, que es el único.

Sufrimiento máximo e innecesario, pero los tres puntos vuelan para Sevilla, que mucha falta hacía. Esta victoria nos permitiría ir a Champions con sólo ganar los tres partidos que nos quedan en casa.

Sevilla FC 2 – Madrid 3. La prevaricación arbitral y una nefasta segunda parte evitaron la victoria

Creo que todos los sevillistas sabíamos lo que iba a pasar antes de empezar el partido, que es lo que pasa siempre. El Madrid te gana, o por los árbitros, o porque son muy buenos. Y hoy han ocurrido ambas cosas, unido a la desastrosa segunda parte que ha hecho el equipo.

En resumen, se puede decir que el Sevilla duró hasta que el Papu estuvo sobre el terreno de juego. La excelente primera mitad, donde el Sevilla fue muy superior, no sirvió de nada. Todo se fue al traste cuando faltó sobre el tapete la calidad del Papu, Lamela o Acuña. El Sevilla tiene una buena plantilla, pero hay jugadores diferenciales, y cuando faltan varios de estos el equipo se vuelve vulgar. Y cuando enfrente tienes a un equipo con muchísima calidad, pues ocurre lo que tiene que ocurrir.

En mi opinión, hubo dos claves en el partido:

La no expulsión de Camavinga. Si el árbitro hubiera hecho bien su trabajo, hoy estaríamos de fiesta y casi celebrando que tendríamos bien encaminada la clasificación para Champions. O quizás sí hizo bien su trabajo, si éste fuera barrer para el poderoso. Lo que hemos visto hoy en el Ramón Sánchez Pizjuán sólo puede llamarse prevaricación. La segunda amarilla y expulsión de Camavinga era clarísima, sin dar opción a la duda. Y además lesionó a Martial. Lógicamente, Ancelotti no es tonto, agradeció la generosidad arbitral y retiró inmediatamente al francés para dar entrada a Rodrigo, quien además fue fundamental en la remontada.

La segunda clave fue la desastrosa segunda parte que hizo el Sevilla, incapaz de dar dos pases seguidos. A la falta de calidad se debe añadir la lamentable preparación física. El equipo se arrastraba, los jugadores del Madrid parecía que iban en moto. Es más, parecía que quien había jugado una prórroga hace unos días eran ellos y no los jugadores visitantes.

También faltó oficio. Ahora sí era el momento de hartarse de dar pases horizontales, sin arriesgar el balón, como acostumbra a hacer el equipo de Lopetegui. Pero el problema era que ni lo olíamos. Faltaba quien templara el balón, quien fuera capaz de retenerlo, de jugarlo con sentido, de jugarlo con precisión…

Por otro lado, no se pudo defender peor. Hoy no ha sido el mejor día de los centrales. Los tres goles han sido rematados desde el punto de penalti, o incluso más cerca.

Arriba tampoco hicimos nada de nada. Sólo Rafa Mir tuvo una ocasión. Clarísima, eso sí, para fusilar a Courtois. Pero su cabezazo fue muy mal rematado, yéndose alto.

La Champions se complica. No ya por lo que hagan los demás, que también, sino porque el equipo está tan mal físicamente que no parece capaz de llegar al final de los partidos sin arrastrar la lengua. Y los partidos duran noventa minutos. O noventa y tantos. Hasta que marque el Madrid, o el Atlético, o el Barcelona. Ya lo sabemos.

Una cosa está clara. Para la próxima temporada hay que fichar físico. Casi todos los equipos europeos nos superan en ese sentido. No podemos tener un centro del campo con jugadores como Óliver Torres o Rakitic, que son lentísimos y poco corpulentos. Jordán está haciendo una temporada decepcionante… Hay que encontrar un sustituto a Fernando –cuánto se le echa de menos–… Hay que vender bien y hacer una buena limpia.

Mientras tanto, hay que levantarse. Algo que ahora mismo parece imposible cuando faltan jugadores tan importantes. Pero, al menos, hay que intentarlo.

Sevilla FC 4 – Granada 2. Van a acabar conmigo

Muy contento por la victoria de hoy, por dos motivos: por saber que mi corazón está en perfecto estado de forma y porque los tres puntos de hoy se antojaban vitales para lograr el primer objetivo de la temporada, que no es otro que conseguir puesto Champions por tercera vez consecutiva. Ese puesto que corre peligro después de tanto empate, ya que, como es lógico, los equipos que vienen detrás aprietan fuerte.

El partido no empezó bien, con el Granada bien situado, presionando, y el Sevilla viéndose incapaz para hincarle el diente.

Me sorprendió el Granada, al que esperaba bastante más defensivo. Pero contragolpeaba con mucho peligro, saliendo con rapidez. En el minuto 22 llegó el mazazo: tiro fuerte y ajustado de Machís, desde la frontal del área, y sin que le molestaran mucho los centrales. Poco pudo hacer Bono.

Tocaba hacer lo más difícil, que era darle la vuelta al marcador ante un equipo que defendía con orden y que bien pudo conseguir el 0-2, de no haber sido por Diego Carlos, que despejó un fortísimo disparo que iba entre los tres palos. Poco después, el central brasileño fue el protagonista del empate, al cabecear al segundo palo un magnífico centro de don Jesús Navas.

La segunda parte parecía pertenecer al Sevilla, sobre todo cuando Ocampos conseguió el segundo, a pase de Corona, pero nada más lejos de la realidad. Contra todo pronóstico, el Sevilla gestionó muy mal la ansiada ventaja en el marcador, con muchas pérdidas de balón e imprecisiones. Sin embargo, Rafa Mir consiguió el tercero. O eso creíamos, porque fue anulado, cómo no, por el VAR. Y la verdad es que no me lo explico. Se han hartado de decir que el VAR sólo entra en errores manifiestos y no de apreciación. Salvo, claro está, cuando está el Sevilla implicado. A mí no me pareció ni falta.

También dicen que cuando toca un jugador rival, ya se considera otra jugada. Salvo cuando es el Sevilla. Entonces se «rebobina» lo que haga falta con tal de encontrar una supuesta infracción, aunque no sea manifiesta, aunque haya el más mínimo indicio de que haya podido rozar una mano… Al final, el Sevilla perjudicado. Lo que contrasta enormemente cuando el VAR tiene que revisar jugadas del Atlético, Madrid o Barcelona. En fin, lo que ya sabemos todos. Como bien gritaba la grada: «estamos hasta los huevos del Barça y del Madrid».

Duro golpe este gol anulado, porque quedaba poco tiempo y obligaba al Sevilla a seguir esforzándose a tope y a la grada a sufrir. Y vaya si sufrimos. Porque el Granada se lanzó a tumba abierta a por el empate, y avisó muy seriamente en dos ocasiones. En poco tiempo el poste y Bono, con una muy buena intervención, logró enviar a córner un balón que se colaba ajustado al palo. Pero en este córner, muy mal defendido por el Sevilla, Victor Díaz logró empatar el partido, a falta de sólo tres minutos para el final.

Este gol me dejó dos sensaciones: que Bono pudo hacer más, porque le remataron en el área pequeña, y que, de haber estado Diego Carlos, que había sido sustituido minutos antes, no habrían marcado.

Parecía todo perdido, pero el soplapitos de turno añadió nueve minutos de tiempo de prolongación. Y en nueve minutos pueden pasar muchas cosas. En este caso ocurrieron dos. Dos goles. Uno de Rafa Mir, a pase de Rakitic, y otro de Papu Gómez, a pase de Oliver Torres. El argentino, esta vez sí, logró sentenciar el partido. Hay quién se fue con el marcador 2-2 y no vio lo mejor del partido. Eso no lo entenderé jamás, que haya gente que pague una entrada o un abono y se vaya antes del pitido final, cuando es un período donde se marcan muchos goles y, si el marcador es ajustado, muy emocionante.

Si el Sevilla no supo manejar el ritmo del partido cuando se puso 2-1, sí lo hizo perfectamente con el 3-2, moviendo el balón y buscando posesión junto al banderín de córner

Rafa Mir no es un virtuoso técnico, pero tiene buen golpeo y velocidad. En mi opinión, ahora mismo debe ser el delantero titular, por delante de En-Nesyri. Por lo que sea, el marroquí no está bien y está peleado con el gol.

El próximo partido será contra el Madrid. Un rival temible, pero no es nada comparado con el árbitro y el VAR. Impresionante el show que montaron ante el Celta. Aquí habrá que esperar tres cuartos de lo mismo, a no ser que el Madrid te gane por derecho. De vez en cuando, muy de vez en cuando, también lo hacen.

Barcelona 1 – Sevilla FC 0. Buen partido, arbitraje criminal y primera derrota del 2022

Como suele ser habitual, el Sevilla ha mordido el polvo en el Nou Camp. Desgraciadamente, es lo de siempre: si no caemos por nuestros errores, es debido a los «errores» arbitrales, por una genialidad del rival o por falta de mentalidad. En mi opinión, hoy ha sido por una conjunción de los tres primeros motivos que he enunciado.

En cuanto a nuestros errores, han sido en ataque. En defensa el Sevilla ha rozado la perfección, pero ha sido en las jugadas de ataque donde siempre se ha elegido la peor opción y donde hemos errado las pocas oportunidades de gol que hemos tenido. Los mayores responsables de este desaguisado ofensivo han sido Ocampos y Martial. Ambos han estado negados, hasta el punto de que no alcanzo a comprender por qué Lopetegui no los ha sustituido antes. También se han desaprovechado las ocasiones a balón parado. Rakitic estuvo muy cerca de marcar de falta directa, pero el balón fue a parar encima de la red.

El arbitraje me ha parecido criminal. Cuando Sánchez Martínez decidió no señalar un penalti clarísimo, y que vio perfectamente puesto que estaba magníficamente situado, lo hizo para mandar un mensaje claro: «Si queréis ganar aquí, será por encima de mi cadáver». El penati es que no admite discusión: Araujo tiene el brazo separado del cuerpo y ocupa un espacio, precisamente el espacio que cortó y evitó el centro al área del Barcelona. Por supuesto, el VAR fue cómplice necesario de la fechoría. Se esfumaba así una magnífica posibilidad de poner el 0-1 en el marcador. Cierto que luego hay que meterlo, pero mejor ocasión que un penalti no hay, excepto los disparos a puerta vacía.

Pero Sánchez Martínez no se quedó ahí, sino que dejó sin señalar innumerables faltas en contra del Barcelona, la mayoría de ellas muy claras, perdonando, por ejemplo, una amarilla a Piqué, que probablemente habría supuesto su expulsión en los minutos finales del partido, o un par de faltas sobre Martial, una de ellas al borde del área. Incluso evitó el saque rápido de una falta a favor del Sevilla, mandándola repetir, por sacarse a pocos metros de donde se había producido. Lo que fuera necesario, que por él no iba a quedar.

Espero que ya que la Federación y la Liga tienen lo que deseaban, que el Madrid y el Barcelona se disputen la Liga y jueguen la Supercopa –que para eso la han modificado para que la jueguen cuatro equipos–, dejen de machacarnos los árbitros, jornada sí y jornada también, porque así es muy difícil ganar.

Y por último, el partido se decidió en una genialidad de uno de los muchos y buenos jugadores con los que cuenta el Barcelona. En esta ocasión fue Pedri. Que conste que a mí me parece un jugador sobrevalorado, pero tengo que admitir que hizo un golazo, ajustando el balón al palo y dejándolo imposible para Bono.

Lógicamente, era mucho pedir que el Sevilla no perdiera jugadores para el próximo partido. En esta ocasión le ha tocado a Rekik –de nuevo, lesión muscular, que hace pensar que no se ha recuperado bien– y a Montiel, por sanción, al ver una amarilla por protestar.

Pintan bastos. Toca defender la cuarta plaza, y para eso el principal rival será el Betis, ya que tiene un calendario bastante favorable, teniendo la suerte de enfrentarse al Madrid en la última jornada, cuando será ya, previsiblemente, campeón de Liga.

Por tanto, cada partido de los ocho que queda son primordiales. El primero será el Granada. Pero aún nos quedan rivales durísimos, como Real Madrid, Atlético o Villarreal. Será fundamental recuperar en esta recta final a jugadores tan importantes y decisivos como Papu Gómez y Acuña. Y por favor, si Martial no va a aportar absolutamente nada, que no juegue. Porque si mal está pagar un pastizal por unos meses, mucho peor va a ser que no vayamos a la Champions por una sequía goleadora que parece que podría tener mejor remedio en Rafa Mir o En-Nesyri. Ambos marcarán o no, pero al menos se matan corriendo y dan lo máximo.

Sevilla FC 0 – Real Sociedad 0. Un punto más importante de lo que parece

Evidentemente, empatar en tu propio feudo, ante un rival que está por debajo de la tabla, no puede considerarse un buen resultado, pero, si lo pensamos bien, el punto conseguido no es tan malo como parece. Por los siguientes motivos:

  1. – La Real Sociedad ha sido bastante superior al Sevilla, hasta el punto de que, de haber ganado, me habrían parecido justos vencedores. En varias fases del partido el Sevilla lo pasó bastante mal. Incluso podrían haber logrado una victoria holgada. Por ejemplo, se nos apareció la Virgen y los nueve coros celestiales cuando, con todo a su favor, con toda la portería para él solito, a bocajarro, a Sorloth se le ocurrió la brillante idea de disparar a los pies de Portu, que había caído al suelo, con la fuerza suficiente además como para que el balón saliera por encima del larguero. Tampoco podemos olvidar que los palos nos salvaron en dos ocasiones, y que también tuvieron alguna bastante clara.
  2. – Hoy lo que no se podía dar, bajo ningún concepto, era un derrota, porque eso habría conllevado el buscarnos un rival directo, ya que habrían quedado a sólo seis puntos y con el goal-average perdido. En cualquier caso, creo que ni aún así la Real Sociedad habría sido un pretendiente serio para entrar entre los cuatro primeros, ya que tienen un calendario difícil y, en mi opinión, no tienen un buen entrenador.
  3. – Le sacamos un punto más al Villarreal. Muchos pensaréis que el Villarreal no es rival, pero yo no me fío. Es cierto que ahora mismo, con su pinchazo ante el Cádiz, se quedan a 12 puntos de distancia, pero no es menos cierto que tienen un buen entrenador y una gran plantilla. De hecho, considero que es el rival más serio para disputarnos el cuarto puesto, junto con el Betis. El Betis, en teoría, no tendría que estar ahí, pero tiene dos o tres jugadores bastante buenos, un calendario que no es muy difícil –cierra la temporada en el Bernabéu, cuando previsiblemente el Madrid ya será campeón de Liga–, y les ha salido todo, pero todo, durante gran parte de la temporada.
  4. – Sé que hay muchos que no lo tienen en cuenta, pero yo valoro muchísimo, una barbaridad, el gran esfuerzo que está haciendo la plantilla esta temporada, con ocho, nueve, diez bajas por jornada, durante muchos meses. Es más, me sigo maravillando al ver al Sevilla en segunda posición todavía. Hoy faltaban Suso, Fernando, Rekik, Diego Carlos, Acuña, Bono, Papu Gómez y Rafa Mir. No sé si me dejo alguno, pero casi todos son titulares. Coged a cualquier equipo de Primera División y quitadle a cinco o seis titulares, y veréis en qué se quedan.

Eso sí, si miramos a la segunda plaza, la cosa está bien jodida. Con tanto empate hemos, prácticamente, perdido la ventaja con Atlético y Barcelona. Sería un error olvidar que estos equipos juegan con otras reglas, como vemos «jornada sí y jornada también». Y al Sevilla pues le pasa lo contrario: que nos maltratan siempre que pueden. También es evidente que el Barcelona ha conseguido reforzarse muy bien en el mercado invernal, con los fichajes de Aubameyang y Ferrán Torres. Como ya tenían un gran equipo y antes de llegar a ese mercado le habían regalado muchísimos puntos para acercarlos a las posiciones europeas, sería un verdadero milagro que no finalizaran en segunda posición.

En resumidas cuentas, hoy hemos ganado un punto que no hemos merecido –bienvenido sea–, y la cuarta plaza sigue pintando bastante bien, aunque tengamos un calendario bastante complicado. Ojalá recuperemos jugadores tras el parón, pero somos tan desgraciados que probablemente no se recupere ninguno y además se lesione alguno de los que se van a ir con sus Selecciones.

West Ham 2 – Sevilla FC 0. Con las mismas sensaciones que en la Copa del Rey

Duele caer eliminado de la Europa League, pero en fútbol hay que tener acierto, y el Sevilla, más o menos, ha defendido bien, pero ha faltado efectividad de cara a gol. No hemos tenido muchas, pero alguna sí debió entrar, como la que sacó Areola, sacando a contrapié el remate de En-Nesyri. Ocasión clave, pues de habernos adelantado en el marcador, probablemente, habría sido un partido bastante distinto.

La primera parte se controló bien, hasta la recta final, donde el West Ham avisó, pero Gudelj –gran partido el suyo– estuvo al quite cuando parecía que el gol era inevitable, pues sólo quedaba empujar el balón cerca de la línea de gol. Poco después llegó el 1-0, que igualaba la eliminatoria, tras una buena jugada del «boxeador» –parece más un boxeador que un futbolista– jamaicano, Michail Antonio, que la pone muy bien al segundo palo, donde Soucek, además de ganarle la partida a Augustinsson, cabecea a la escuadra, cruzado y ajusado, dejándola imposible para Bono.

Es lo que ocurre cuando tienes rivales de primer nivel, que al mínimo descuido, el mínimo error, y te encuentras por debajo en el marcador. Y además en un mal momento, pues quedaba muy poco para el descanso.

Tocaba remontar en el segundo tiempo, y no se hizo. El West Ham fue mejor, e incluso pudo marcar el 2-0 antes. En el Sevilla Martial no daba señales de vida. Menos mal que sólo va a estar seis meses, porque como este sea su nivel habitual, me parece que no tiene sitio en el Sevilla. Es de suponer que es bastante mejor de lo que está demostrando. Me da la impresión de que le ocurre lo mismo que a En-Nesyri, que es el tipo de jugador que depende mucho de su velocidad, y este Martial no se parece en nada al que jugó contra nosotros ante el Manchester United. Aquél era una auténtica bala.

A medida que pasaba el tiempo, el Sevilla perdía fuelle y se notaba mucho el cansancio en los jugadores. No quería, de ninguna de las maneras, una prórroga, porque daba por sentado que varios jugadores no iban a aguantarla. Pero se dio, y el Sevilla duró hasta que Gudelj dijo basta. Espero que sólo fueran calambres y no una lesión, porque, si no, no sé quién va a jugar contra la Real Sociedad.

Fue salir Gudelj y encajar el 2-0 definitivo. El West Ham aguantó bien, y, lamentablemente, se acabó lo que se daba. Esta temporada tampoco tocaremos plata.

La sensación que me deja esta eliminación es la misma que cuando caímos en la Copa del Rey: que de no haber tenido tantísimas bajas, y tan importantes, nos habríamos clasificado. Pero los partidos hay que afrontarlos como vienen. Y por mucho que diga Monchi, sigo pensando que en una plantilla que aspire a todo, que ha jugado cinco competiciones (Liga, Champions, Europa League, Copa del Rey y partidos internacionales) no puede tener jamás, pero jamás de los jamases, únicamente tres centrales natos. Porque después llegan partidos vitales, donde te juegas prestigio y dinero, y tienes que afrontarlos con un centrocampista o un joven inexperto como centrales.

Ahora toca levantarse, intentar recuperar jugadores y ganar a la Real Sociedad. Porque el partido del domingo también se las trae.

La tremenda falta de respeto, desde todos los ámbitos, al Sevilla FC

Es evidente que al Sevilla se le respeta más fuera de su propio país. Desgraciadamente, aquí, por el contrario, se ningunea y desprecia a una de las entidades más antiguas, como es el Sevilla FC.

Ese desprecio se hace patente en cada arbitraje, pero especialmente en algunos casos, como los de González Fuertes y Martínez Munuera. Es casi imposible ganar con ellos, a no ser que se haga un partidazo. Con González Fuertes se da por seguro que, como mínimo, nos expulsa a un jugador. Y Martínez Munuera nos obsequia siempre con su amplio repertorio. Ayer, sin ir más lejos, nos anuló un gol legal (no hay ninguna imagen donde se aprecie que Rafa Mir controló el balón con el brazo), dio por válido un gol del Rayo donde Bebé pisa a Augustisson, y para finalizar, se echó para atrás en un penalti que había señalado, haciendo caso al VAR, cuando precisamente él seguía de cerca la jugada, en una posición tan privilegiada que le permitió ver la acción en mejores condiciones que cualquier imagen que le pudieran pasar desde el VAR. Es decir, convirtió lo que debió ser una victoria clara del Sevilla en un empate.

Pero es que ni siquiera se quedó ahí el asunto. Tampoco mostró piedad con las tarjetas. No mostró ni una sola al Rayo, cuando hubo dos clarísimas, donde el reglamento no deja ninguna duda, ambas con agarrones, desentendiéndose del balón; una cortando un contragolpe y otra, que era más bien un placaje, evitando una internada de Corona en el área.

Esto de las tarjetas es algo que vengo observando de forma generalizada con todos los árbitros. Y por el contrario, es muy fácil que le saquen tarjeta amarilla a los jugadores del Sevilla. Y para empeorar las cosas, da la “casualidad” de que a nuestros rivales directos (Madrid, Atlético y Barcelona) les ocurre precisamente lo contrario. A Casemiro, por ejemplo, yo creo que si le pegara dos tiros a un rival en el pecho, sólo le enseñarían amarilla. Es prácticamente imposible que le expulsen, aunque, como ya vimos, haga una entrada por detrás con los dos pies por delante.

Pero si hay algo que ya clama al cielo es con la aplicación del VAR, que es una magnífica herramienta para hacer el fútbol más justo, pero que aquí en España se utiliza para manipular los partidos y beneficiar a los tres de siempre.

Un caso reciente, y verdaderamente sorprendente, es la jugada donde expulsan, merecidamente, a Reinildo, jugador del Atlético de Madrid. Fue expulsado por entrar con los dos pies por delante a Alcaraz, jugador del Cádiz, habiendo contacto. Roja sin discusión, y pese a ello le llaman desde el VAR a González Fuertes para que “corrija” su decisión. Imagino que la convirtieron en amarilla porque se escapó vivo y pudo seguir el partido.

No deja de tener su gracia que, para una vez que acierta González Fuertes, tiene que desdecirse por culpa del VAR. Pero estaba claro que el Atlético no podía quedarse en inferioridad en el primer tiempo. Sin embargo, me imagino la conversación de la sala VAR con Martínez Munuera cuando marcó el Sevilla el gol del empate en Vallecas: ”Vas a tener que darlo por válido, porque no encontramos ningún motivo para anularlo”. Incluso ya se llega al caso de que el VAR entre en supuestos de apreciación, en los que se supone que no debe entrar, como en las manos que le señalaron a Fernando para anular el gol de Ocampos en Mallorca, en el descuento; como en el penalti de chiste que señalaron en contra del Sevilla, en el Sevilla-Alavés; o ayer mismo. Seis puntos que volaron por este motivo y que echaremos de menos a final de temporada. Y sólo son los casos que me han venido a la memoria, porque hay más.

No sé si es por corrupción o miedo, o por ambas cosas, pero lo cierto es que los árbitros no tienen el mismo trato para todos los equipos. En el Atlético de Madrid-Cádiz, según he leído –no vi el partido–, González Fuertes perdonó otra roja a un jugador del Atlético por aplaudirle en su cara. Estamos hablando de un árbitro que ya expulsó por ese motivo a Ben Yedder y a Delaney. Vamos, que más cobarde no puede ser: muy valiente con el débil y canguelo con el fuerte.

Pero el principal problema no es sólo lo que nos quitan, sino lo que regalan a los demás. Al Barcelona le están regalando lo que no hay en los escritos, previsiblemente para que quede en segunda posición y pueda jugar la Supercopa de España y tenga la posibilidad de enfrentarse al Madrid, que es lo que parece que interesa económicamente.

Y por último, otro asunto del que se ha quejado Lopetegui y que es bastante importante, a pesar de que suele pasar desapercibido para el aficionado al fútbol: el privilegio de tener los mejores horarios. Es habitual que el Sevilla no disfrute ni de 72 horas de descanso, y eso con la plaga de lesiones que se está teniendo esta temporada es de vital importancia. No es necesario decir que es un problema que no padecen los  tres de siempre.

No sé si el Consejo de Administración del Sevilla está haciendo algo para intentar evitar los vergonzosos arbitrajes y rearbitrajes que estamos teniendo esta temporada, pero si lo está haciendo, evidentemente, no está dando resultado.

En definitiva, que en este plan el Sevilla no va a ganar la Liga hasta que las ranas críen pelo. No sé si llegaré a conocer una Liga limpia –supongo que no–, pero ahora mismo no tengo ninguna duda de que es una Liga totalmente corrupta y manipulada, por lo que quedar entre los cuatro primeros sólo puede calificarse como de éxito absoluto.

Rayo Vallecano 1 – Sevilla FC 1. El VAR a la carta y un arbitraje lamentable evitan la victoria del Sevilla

Tampoco pudo ser esta vez. De nuevo hay que confomarse con un empate. Para ganar un partido con Martínez Munuera es misión casi imposible. Su arbitraje ha sido nefasto. Ha perdonado incontables tarjetas a los jugadores locales, y de todo tipo, algunas tan claras como cortar un contragolpe o evitar con un placaje que Corona entrara al área.

Y lo del VAR ya es increíble. Una buena herramienta la están utilizando para manipular los partidos. Ya pudo verse ayer, que lo usaron para evitar la justa expulsión de Reinildo en la primera parte, lo que habría dejado al Atlético en inferioridad ante el Cádiz durante muchísimos minutos de juego. Y hoy han reincidido para manipular también el resultado de hoy, hasta en dos ocasiones: en primer lugar, anulando un gol totalmente legal a Rafa Mir, pues no se aprecia que el balón toque el brazo; y en segundo lugar, rearbitrando una jugada y anulando un penalti con que había sido sancionado el Rayo.

Vamos, que si acabamos manteniendo la segunda plaza va a ser un milagro de los gordos. No ya sólo por los puntos que le están birlando al Sevilla, sino por los numerosos puntos que les están regalando a sus perseguidores.

En cuanto al partido, la primera parte no fue nada buena. Excepto el gol anulado, el Sevilla hizo bien poco. Era incapaz de salir de la presión avanzada del Rayo Vallecano y apenas llegaba a las inmediaciones del área. Y en ese plan es muy complicado ganar un partido.

La segunda parte ya cambió bastante, pero no pudo empezar peor, con un gol encajado tras doble error de la defensa sevillista. Por un lado, Augustisson está blandido ante Bebé, y después Bono se traga un balón que, aunque fuerte, iba por su palo y con poco ángulo.

Después entraron una serie de jugadores que le dieron un plus al equipo, como Acuña, que, cómo no, se lesionó. Alguien tenía que lesionarse, como siempre, y le tocó a él. Lo peor es que probablemente tampoco estará ante el West Ham.

El empate llegó en un extraordinario remate de Delaney, aprovechando un magnífico pase de Corona.

Pudo ganar el Sevilla, pero el palo rechazó un cabezazo de Delaney y también a Dimitrievski le dio por hacer un paradón a Martial, que dicho sea de paso, hizo bien poco. Lástima que no jugara Enzo Zidane, porque este portero es bastante mejor. Estaba claro que todo estaba hoy en contra, y cuando no se puede ganar, lo mejor es empatar. Y con eso hay que conformarse, aunque sepa a muy poco, visto lo visto.

El próximo partido de Liga será ante la Real Sociedad, siempre un duro rival, con jugadores de mucha calidad