Granada 0 – Sevilla FC 1. Cosas que mejorar, pero mientras se siga ganando…

Buen partido, en líneas generales, el que ha hecho el Sevilla en Granada, consiguiendo la segunda victoria en Liga, en un partido bastante complicado, pues el Granada lo intentó hasta el final, aunque sólo lograra inquietar la portería defendida por Vaclík a balón parado y con centros bombeados al área.

En realidad, el Sevilla concedió muy pocas ocasiones al equipo local. Eso fue debido, principalmente, al enorme trabajo del centro del campo, donde destacó Joan Jordán. Y si no, ahí estaban dos jabatos, como Diego Carlos y Daniel Carriço, para ganar o despejar todo balón que se les acercara.

Donde más flaqueó más el equipo fue en la delantera. Mientras más veo a De Jong, más convencido estoy de que Dabbur es mejor. El holandés estuvo lentísimo en el gol, desaprovechando el magnífico pase de Jordán de primeras, permitiendo que se le echaran los centrales encima. Menos mal que Jordán estuvo atento al rechace y pudo conseguir marcar el único tanto del partido.

Sustituido Banega, el Granada puso cerco a la portería del Sevilla, pero arriesgando mucho (no le quedaba otra), quedándose el partido propicio para sentenciar a la contra. Lo que no ocurrió porque al Mudo Vázquez le dio por hacer un inútil regate y perder el balón en una de esas jugadas en superioridad que deben acabar en gol siempre, absolutamente siempre.

Lo que más me gustó del partido es la calidad que tenemos en el centro del campo. Es un gustazo ver cómo el equipo es capaz de triangular, presionar, controlar, salir de la presión con pocos toques y con rapidez. Monchi se ha lucido al traer un ramillete de jugadores que saben lo que se hacen en la zona media, con mucha fortaleza física, experiencia y técnica.

Me da la impresión de que si Monchi acierta en dos o tres retoques que faltan, este equipo nos puede dar muchas alegrías. Aunque, evidentemente, muy mal haríamos lanzando las campanas al vuelo cuando sólo llevamos dos jornadas disputadas de treinta y ocho.

En mi opinión, esos retoques serían un portero titular o, al menos, que le dispute el puesto a Vaclík, y un delantero centro que haga goles. Pienso que puede ser Dabbur, pero parece que Lopetegui le tiene atravesado. Mientras tanto, no vendría mal que llegara otro delantero del tipo De Jong, que parece que es lo que quiere Lopetegui, porque al fin y al cabo, los jugadores disputarán cuatro competiciones y habrá minutos para todos y partidos muy importantes. No se debe olvidar que cuando se está arriba, en lo más alto de la clasificación, todos los partidos son importantes.

Lo que menos me gustó del partido es que no se supo sentenciar, dejando unos minutos finales angustiosos, más que nada por la poca ventaja en el marcador, y no porque el Granada tuviera ocasiones claras de gol.

Reguilón, jugador que mejora ostensiblemente a Escudero, está llamado a ser un jugador importante en este equipo. Se notó una barbaridad su ausencia. Además, tiene ese gen ganador que tanto se aprecia por estos lares.

Seis de seis, y a intentar convertirlo en un nueve de nueve en nuestra bombonera. No será fácil. Nunca lo es, aunque a veces lo parezca. Al igual que la temporada pasada, casi seguro que acabaremos bajando algunos puestos, pero mientras el equipo se siga fajando como gasta ahora, y con la calidad que hay, es para ilusionarse.

Y una cuestión a tener en cuenta. Si se mira al banquillo, o incluso a los no convocados, hay plantilla. Estoy seguro que Oliver acabará desbancando a Banega si éste sigue sin dar el nivel esperado, y que Dabbur, Munir, Koundé y Rony Lopes acabarán siendo titulares. Y además, por si fuera poco, también parece que hay grupo. Pero hay que bajarla al suelo, templarla y, como dice Caparrós, pensar en el partido a partido. Es decir, a pensar en el Celta de Vigo.

Se va Wissam Ben Yedder, el miarma, uno de los mejores delanteros que han pasado por el Sevilla FC

Ya es oficial la marcha de Ben Yedder, uno de los mejores delanteros que he visto en el Sevilla, pues, a pesar de no haber sido titular indiscutible nunca –ni con Sampaoli, Berizzo, Montella o Machín–, ha conseguido tener mejor promedio goleador que auténticas leyendas del sevillismo, como Kanouté, Luis Fabiano, Negredo, Carlos Bacca o Gameiro.

No es de extrañar sus números, porque Wissam es un delantero muy completo. Quizá le falte un poco de velocidad y, sobre todo, corpulencia –su principal defecto–, pero huele el gol, es oportunista, sabe aprovechar cualquier pequeño despiste del defensor, tiene visión de juego, se desmarca continuamente, es ambidextro, se esfuerza siempre por el equipo… Como digo, muy completo.

Lamentablemente, su obsesión con jugar con su selección le ha llevado a querer dejar el Sevilla. Su ambición era llegar a fichar por un club de los que acostumbran a jugar la Champions, pero se ha tenido que conformar con el Mónaco, donde ni siquiera jugará competiciones europeas, aunque sí cobrará más. Sin duda, jugando en uno de los equipos más importantes de Francia, aunque haya coqueteado con el descenso esta última temporada, le servirá para que Deschamps se fije más en él.

Me habría gustado verlo jugar junto a Dabbur. Creo que habrían conformado una dupla temible. Su marcha, junto con la de Sarabia, deja una duda importante en la línea de la delantera, pues es difícil saber si Dabbur y De Jong, goleadores contrastados en ligas menores, estarán a la altura de los dos máximos goleadores del Sevilla la temporada pasada.

Ben Yedder nos deja para el recuerdo, al menos a mí, dos momentos clave, uno negativo y otro positivo:

El negativo fue cuando falló, hace un año y un día, aquel penalti en la Supercopa de España, celebrada en Tánger, en el minuto 90 de partido, que podría haber llevado al Sevilla a la prórroga. No es habitual que Ben Yedder falle penaltis. De hecho, creo que es el único que ha fallado. Pero se le ocurrió hacerlo, nada más y nada menos que en una final. Probablemente, le pudo la falta de experiencia.

El positivo, claro está, fue su exhibición en Old Trafford, en Champions League. Entró en juego en el minuto 73 de partido (Montella era de los que no sabían apreciar sus cualidades), y marcó en los minutos 74 y 78. Cinco minutos le bastaron para darle la vuelta al marcador y darle a su equipo una victoria histórica, ante uno los equipos más importantes y laureados del mundo, y en su propio estadio. Nunca se me olvidará el subidón tras aquel partido.

Se va Wissam Ben Yedder, nuestro “miarma”. Se va un jugador que cayó de pie, que congenió con la afición inmediatamente, por su carácter y entrega. Nunca levantó la voz, aunque tuviera motivos para ello. Debe ser duro ser relegado al banquillo por compañeros que aportan menos goles y trabajo.

Y se va dejando una importante plusvalía. Llegó por 9 millones de euros del Toulouse y se va por 40 millones al Mónaco. Lástima que quiera irse, porque estoy seguro de que aquí habría ganado títulos y le habría ido mejor que en el Mónaco. De cualquier forma, le deseo toda la suerte del mundo en su nuevo equipo.

 

 

El Sevilla se quita un posible problema de en medio con la venta de Promes

Vaya por delante que el simple aficionado, como es mi caso, no conoce, ni conocerá, todos los entresijos de la venta de Quincy Promes al Ajax de Amsterdam, pero, a priori, la sensación que me da es que el Sevilla no ha querido desaprovechar la ocasión de deshacerse de un jugador que podía causar problemas y que, por otro lado, incrementaría de manera muy importante el poder adquisitivo para esta pretemporada, donde se espera una importantísima renovación de la plantilla.

En mi opinión, la clave del asunto está en que Promes se quería ir, quería jugar únicamente en el Ajax, y, además, según he leído, estaba incluso dispuesto a declararse en rebeldía. Si a esto le añadimos el hecho, importantísimo, de que no se trata de un jugador con vitola de titular indiscutible,  si no más bien al contrario, pues está claro que esto lo convertía en un firme candidato a salir del plantel.

En efecto, estamos hablando de un jugador que no ha contado con el favor ni de Machín, ni de Caparrós, y al que Munir le ha ganado la partida en muchas ocasiones, e incluso el jovencísimo canterano Bryan Gil. En su favor está el que no ha podido jugar en la posición en la que está acostumbrado y en la que más se pueden apreciar, en teoría, sus cualidades. Y también hay que agradecerle su buena predisposición a jugar incluso de lateral, cuando el equipo lo ha necesitado, y eso es algo a lo que muchos jugadores no están dispuestos a hacer, o lo hacen de mala gana.

Tras ver los primeros partidos de Promes con el Sevilla, pensé que nos habían “metido la bacalá”. Sin embargo, a mí no me gusta calificar a los jugadores a las primeras de cambio, sobre todo si son jóvenes y vienen del extranjero, pues no hay que olvidar que no son máquinas, sino personas, y que pueden necesitar un período de adaptación. Después de todo, cambian de vida, de país, en ocasiones dejan a su familia o parte de ella… En fin, infinidad de circunstancias que pueden afectar a su rendimiento. Por eso, prefiero esperar a su segunda temporada, para tener una opinión con más fundamento.

En el caso de Quincy Promes, es un jugador internacional con Holanda, relativamente joven — 27 años y, por tanto, con posibilidades de progresar– rápido, ambidiestro, con regate y con cierta facilidad tanto para asistir como para hacer goles. De hecho, sus números no han sido malos para lo poco que ha jugado, y principalmente en posiciones atrasadas: 3 goles y 6 asistencias. Sin embargo, no era un jugador determinante y, ni mucho menos, justificaba el fuerte desembolso que hizo el Sevilla, convirtiéndose en uno de los fichajes más caros de su historia, al pagar unos 20 millones de euros al Spartak de Moscú.

Una segunda temporada podía provocar o bien que se devaluara, si mantenía el nivel de esta primera, o bien que sobresaliera y el Sevilla diera el pelotazo, ya fuera aprovechándose de su rendimiento o traspasándolo por una cantidad importante, dado que su cláusula era de 150 millones de euros.

Al principio decía que la clave era que Promes se quería ir, pero hay una segunda clave: el dinerito fresco que deja su marcha. Porque parece ser que, de los algo más de 17 millones de euros que puede alcanzar su traspaso, una buena parte lo daría el Ajax al contado, y a eso hay que añadir la descomunal ficha que tenía, una de las más importantes de la plantilla. Es decir, que el Sevilla tenía comprometido un fortunón entre sueldo y traspaso, que ahora podrá invertir en nuevos jugadores. También he leído que el Sevilla se ha reservado un porcentaje de una futura venta, pero en ningún medio lo aclaran, ni dicen cuál es. También que el jugador ha perdonado algo de ficha. Y quién sabe si también han influido los pagos que aún le debe el Sevilla al Ajax por el traspaso de Wöeber. No me cabe duda de que, si se ha procedido al traspaso, es porque, en su conjunto, era una operación económicamente favorable.

Tal y como yo lo veo, Promes era una apuesta arriesgada. Era un jugador que no ha cumplido las expectativas, con sueldo de crack y que quería irse. Y el Sevilla ha decidido no arriesgar y recuperar toda o buena parte del dinero invertido. Ahora lo importante es reinvertir ese dinero en un jugador que sí sea determinante, que sí decida partidos, que sí dé un plus de calidad a la plantilla. Y para eso lo mejor es encomendarse a Monchi, que para eso es uno de los que más sabe de este tema.

Entiendo el desconcierto de buen parte de la afición, ya que Promes, en primer lugar no estaba colocado entre los jugadores con más posibilidades de ser transferido, y, en segundo lugar, su precio ha estado muy por debajo de lo esperado. Yo esperaba, al menos, lo invertido. Y puede que haya sido así, si verdaderamente se ha incluido un porcentaje de un futuro traspaso. Pero no es menos cierto que ya por cualquier mindundi te piden 15 millones de euros como mínimo, y que hay infinidad de equipos que pueden superar esa cantidad por un jugador internacional y de calidad. Ahí creo que, principalmente, radica la decepción del sevillismo con esta venta, pues, esos 15 millones saben a muy poco, sobre todo sabiendo que aún queda mucho mercado por delante y que el fichaje de Promes era una prioridad para el Ajax –que ahora nada en la abundancia económica– y para el jugador, con lo que quizás se les podría haber apretado un poquito más las tuercas.

Entrevista a Ben Yedder en Le Parisien

Delantero del Sevilla FC, 29 años, ha subido de nivel esta temporada. Vuelve a la Selección francesa y espera ser un fijo a largo plazo.

Autor de 30 goles y 11 asistencias en todas las competiciones esta temporada con el Sevilla FC, Wissam Ben Yedder está justo detrás de Lionel Messi (51 goles) y al nivel de Karim Benzema (30 goles) en España. Si bien tuvo su tercera selección con la Azul contra Turquía (0-2) el domingo pasado en Nantes, el nativo de Sarcelles, en la reserva para la Copa del Mundo de 2018, espera surfear su buena ola para engancharse al vagón de la Eurocopa 2020.

 

¿Cuál es tu visión de la temporada con el Sevilla?

WISSAM BEN YEDDER. Este es uno de los mejores de mi carrera. Las estadísticas están ahí. Marcar 30 goles y estar entre los seis mejores anotadores de Europa, con grandes nombres, eso es bueno. Pero para mí ya es cosa del pasado. Mi objetivo es hacerlo mejor en los próximos años.

¿Qué ha cambiado para alcanzar este nivel?

Prefiero el trabajo de la sombra y presto mucha atención a mi estilo de vida, lo que me permitió completar una temporada con 50 partidos (NDLR: 54 exactamente). Después, siempre trato de mejorar mis puntos débiles. Por ejemplo, si fallo un gol o si pierdo el balón innecesariamente, enseguida trato de corregir lo que está mal en el siguiente entrenamiento. Esta es mi visión de las cosas. Me gusta sentirme cada vez más fuerte.

¿Quién dijo al hablar de usted: “si dejas 40 cm ya es demasiado tarde. Necesita muy pocas oportunidades para brillar y lo ha demostrado esta temporada, con una media de goles de muy, muy alto nivel “?

Clément (Nota del editor: Lenglet, su antiguo compañero en en el Sevilla, hoy en el Barça). Es cierto que soy hábil y trato de encadenar uno o dos toques de pelota en espacios pequeños lo más rápido posible. Eso, inevitablemente, desestabiliza a los defensores, porque es más difícil para ellos intervenir.

Al igual que Neymar o Lucas, el delantero del Tottenham, ha pasado por el fútbol sala. ¿En qué sentido eso le ha servido hoy?

Digamos que logramos salir de la marca más fácilmente y tener un tiempo de ventaja. Tenemos un poco más, especialmente en espacios reducidos.

Marca al menos 15 goles por temporada, desde hace siete años. Sin embargo, se habla poco de usted en Francia. ¿Le parece una injusticia?

Hago lo que puedo. Después es quizás menos visible. Pero no presto atención a lo que la gente dice o no dice. Me mantengo enfocado en mi trabajo.

¿Qué le parece que los medios de comunicación prefieran hablar de un triplete de Karim Benzema antes que de un triplete de Wissam Ben Yedder?

Eso ocurre. Son gajes del oficio, y es algo que no está cerca de terminarse.

¿Su viaje nocturno con la Sub-21 en 2012, con Antoine Griezmann y Yann M’Vila, manchó su reputación?

No, no creo. Todos cometemos errores cuando somos jóvenes. Es solo que debo abrirme, reír. Pero sé cómo hacerlo.

¿Crees que su carácter reservado puede explicar esta falta de reconocimiento?

Soy tímido, es verdad (se aclara la garganta). Pero trato de trabajar eso para abrirme. Tengo que mejorar eso. Este es el primer paso que me resulta difícil. Pero no soy un chico malo. No soy malo con los demás.

Para volver al equipo de Francia, ¿qué hay que hacer para que sea un fijo?

Me perdí el tren de la Copa del Mundo. Es duro en una carrera profesional. Ahora estoy seguro de que puedo aportar algo más.

Nunca has ganado nada en un club. ¿Echa en falta ganar títulos?

Nunca los he ganado, a pesar de las dos finales de la Copa de España y la Supercopa. Así que desde luego que se echa en falta. Sueño con ello.

Si fueras presidente de un gran club europeo, ¿ficharías a Wissam Ben Yedder?

(Ríe) Pues sí … Luego depende de ellos. Pero sueño con jugar a alto nivel, en los clubes más grandes del mundo y estar al lado de jugadores de clase mundial. Queda por ver hasta dónde puedo llegar en términos de nivel.

Se habla de usted en el Barcelona la próxima temporada. ¿Dónde le gustaría jugar?

No me preocupa mi futuro. Haré un balance después de la Selección, pero también tendrá el Sevilla que decidir.

Tras tres temporadas en el Sevilla, hay la impresión de que este es el momento adecuado para que usted pueda dar un paso importante.

Sí, es el momento adecuado, como decimos. Yo también tengo esa impresión. Pero no puedo faltarle el respeto al club. Sea cual sea la elección final, estaré bien.

http://m.leparisien.fr/sports/football/wissam-ben-yedder-je-ne-suis-pas-un-mauvais-garcon-10-06-2019-8090025.php

Llega Lopetegui. Ojalá sea Monchi el que acierte y no la afición

La primera vez que leí en prensa que el Sevilla estaba interesado en Lopetegui, creí que era una mala broma. Pero pocos días después no sólo insistían con esa noticia, sino que además lo situaban como claro favorito para ocupar el banquillo. Ayer se hizo oficial, así que no queda otra que esperar a que la apuesta de Monchi sea acertada.

Creo que la mayoría de los sevillistas piensan como yo, es decir, que Lopetegui no ha hecho méritos suficientes como para entrenar al Sevilla FC. Mi aversión hacia Lopetegui no proviene de su desdén a la Selección, cuando negoció con el Madrid, a pocos días del inicio del Mundial, sino de su corta y desastrosa experiencia como técnico. En la Selección es donde, más o menos, ha tenido unos números aceptables, pero en los clubes los números son contundentes:

En el Rayo Vallecano, de 12 partidos sólo ganó 2. Fue cesado.

En el Castilla, de 38 partidos ganó 18. No consiguió el ascenso, que era el objetivo.

Con ese currículum, me extrañó muchísimo que fuera fichado por el Oporto, que es un equipo importante de Portugal y que, lógicamente, suele jugar en Champions y aspirar a ser campeón de la liga, donde únicamente tiene como serio rival al Benfica. Quedó segundo, a tres puntos del Benfica. Eso sí, llegó a cuartos de final de la Champions. En su segunda temporada, fue cesado cuando iba tercero y había sido eliminado de la fase de grupos de la Champions. En el Oporto, de 104 partidos, ganó 68.

Si ya me sorprendió su fichaje por el Oporto, donde fracasó, me quedé boquiabierto cuando fichó por el Madrid. Esperaba que iba a durar dos telediarios, pero me equivoqué. Llegó a jugar catorce partidos, de los cuáles sólo logró la victoria en seis de ellos, a pesar de tener en plantilla muchos jugadores de primer nivel.

Y ahora llega al Sevilla, para preocupación de muchos. Espero que Monchi sea capaz de poner a su disposición un buen ramillete de jugadores, porque, al fin y al cabo, los entrenadores dependen en gran parte de ellos. Pero confianza en él, como técnico, a día de hoy, no tengo ninguna. En el lado opuesto está Monchi, que confía en él plenamente. No se puede explicar de otra forma que se le haya firmado por tres temporadas y con un sueldo de varios millones –he leído cinco brutos–, aunque parece ser que hay cláusulas de rescisión por ambas partes.

En fin, espero que Monchi acierte y, finalmentel, Lopetegui sea un caso parecido al de Juande Ramos, que no era del agrado de la afición pero que acabó siendo uno de los entrenadores que mejor juego y resultados consiguió.

 

 

Sevilla FC 2 – Athletic Club 0. Dentro de lo malo, lo menos malo

Como era de esperar, no hubo doble milagro, es decir, que perdieran sus partidos tanto Valencia como Getafe. Así que, como el Sevilla no falló y ganó a un débil Athletic, puede decirse que se acabó la temporada lo mejor posible. Porque habría sido de traca que el conjunto bilbaíno nos hubiera ganado y hubiésemos finalizado séptimos, condenándonos a otra larguísima temporada de sesenta partidos (61 partidos jugados en la 18-19), que ya vemos que tiene muchas consecuencias tanto en la planificación de pretemporada como en las competiciones oficiales. Y es lógico, pues al final jugamos casi 20 partidos más –media temporada– que los equipos que no juegan competición europea y caen eliminados a las primeras de cambio en la Copa del Rey.

Como digo, por suerte, no volverán a repetirse las previas de la Europa League. Y ése fue el primer éxito de la temporada, porque no deberíamos olvidar que varios equipos importantes, como el Atalanta, cayeron eliminados en esa fase. El segundo éxito ha sido clasificarnos un año más para Europa. Y me parece un éxito, aunque un pequeño éxito, porque viendo cómo perdíamos muchísimos partidos con los equipos de la parte baja de la tabla, incluso farolillos rojos, me temí lo peor, que era quedar fuera de Europa después de muchos años.

Y, por supuesto, lo que no podemos obviar es que no ir a Champions es un fracaso, más que nada porque hemos dilapidado la enorme ventaja que teníamos sobre nuestros perseguidores. Pero también es cierto que no podemos pretender ir a la máxima competición europea perdiendo tantos puntos absurdos. Aún así, hemos quedado muy cerca. Habría bastado, por ejemplo, que no hubiéramos encajado el gol en Mestalla, no ya en el descuento, sino en la última jugada del partido. O si Banega no hubiera hecho el absurdo penalti en el Sevilla-Valencia. O si en ese mismo partido, González González hubiera señalado el claro penalti que nos birló en el descuento. O si… Y así podríamos estar toda la eternidad.

El partido de hoy ha sido, por momentos, soporífero, con muy pocas ocasiones de gol. Sólo se animó algo cuando Ben Yedder consiguió el 1-0, al filo del descanso. La segunda parte ya fue otra cosa, porque el Athletic no podía permitirse perder el partido y quedarse fuera de Europa. Pero es que el equipo norteño lo hizo tan mal que no pudo superar a un Sevilla que sacó un once de circunstancias, y estas circunstancias fueron incluso empeorando el potencial del equipo, hasta el punto de que acabamos viendo a Gnagnon como mediocentro.

El 2-0 que sentenciaba el partido llegó en una jugada algo absurda, ya que Herrerín, en el centro del campo, no quiso cortar un contragolpe del Sevilla por las bravas, aunque viera la tarjeta amarlla. Normalmente, cuando los porteros se ven en esa desagradable situación, son capaces de hacer hasta un placaje de rugby con tal de evitar el gol. Aunque llegó a tiempo para evitar el gol de Ben Yedder, éste pudo ceder para que Munir rematara a placer.

La temporada 2018-2019 se me ha hecho eterna, como imagino que le ha ocurrido a todos los sevillistas. Y menos mal que, de nuevo, volvió Caparrós al rescate. Creo que lo de Caparrós ha tenido mucho mérito, por dos motivos:

Primero, porque me parece que la plantilla que confeccionó, siendo un neófito, no es tan mala como parece, lo que ocurre es que ha tenido muy mala suerte. La racha de lesiones óseas fue impresionante, llegando a ir a una por partido. Y en segundo lugar, varios jugadores, de los que se esperaba más, han estado a un nivel paupérrimo. Ahí meto a Banega y André Silva, principalmente. Estos incluso se han quitado del cartel, voluntariamente, en los últimos partidos, que es donde nos jugábamos más, precisamente. Si a eso le añadimos que la temporada no ha sido para tirar cohetes, más bien bastante decepcionante, en los casos de jugadores como Escudero, Mudo Vázquez, Roque Mesa, Aleix Vidal, Promes, Kjaer… pues no es de extrañar que no haya sido una temporada exitosa.

En cuanto a los arbitrajes, sigo con la misma sensación de siempre: no nos tienen el más mínimo respeto y suelen perjudicarnos bastante. Me molesta especialmente el distinto rasero con las tarjetas. Nos las muestran con una facilidad pasmosa y, sin embargo, los rivales, prácticamente, tienen que hacer una llave de kárate para que les amonesten. Ni siquiera el VAR ha sido solución para los nefastos arbitrajes del Villamarín, Mendizorroza o aquí en el Ramón Sánchez Pizjuán, ante el Getafe, por poner algunos ejemplos.

Ahora sólo queda pensar en la próxima temporada, donde tenemos la garantía de que Monchi confeccionará una plantilla que no sé si logrará títulos o clasificación para la Champions, pero seguro que mejorará a la actual. De momento, Caparrós ya le ha dado dos buenas piezas en enero: Munir y Dabbur. A ver con qué nos sorprende.

At. Madrid 1 – Sevilla FC 1. Punto insuficiente tras una buena segunda parte

Hay que quedarse con la segunda parte del partido de hoy, porque la primera, como ha ocurrido demasiadas veces en esta temporada, ha sido para olvidar. Sin actitud y sin ambición no se consiguen los objetivos. Aparte de una falta de calidad tremenda, tanto en defensa como en el centro del campo — vaya el partidito de Roque Mesa–, que hacía impensable la victoria en el Wanda. El Atlético no es que hiciera gran cosa, porque jugaba con las chanclas puestas, pero en un contragolpe, muy mal defendido, se adelantó en el marcador. Me pareció absurdo que la defensa al completo reculara tanto y, encima, hasta dejaron tirar a Coke. Un desvío involuntario de Kjaer, que casi siempre sale en la foto, hizo el resto.

Sin embargo, en la segunda parte sí se notó un importante cambio, en todo, desde el pitido inicial. Se llegaba al área, se creaban ocasiones… Hasta que llegó el gol, de Sarabia, al aprovechar un buen pase de Mudo Vázquez.

El empate servía de poco, pues necesitábamos los tres puntos. Y el Sevilla lo intentó, pero Sarabia falló una de esas ocasiones que tienen que acabar en gol siempre. Se dispuso de varias ocasiones más, pero Oblak hizo de las suyas.

El Atlético también tuvo una oportunidad, por medio de Correa, para conseguir el 2-1, pero atajó el disparo Vaclík, que tuvo poco trabajo hoy.

El punto no sirve para mucho, porque nos jugaremos la sexta plaza en la última jornada, ante un rival directo. Sí nos puede servir para adelantar a Valencia o Getafe, en caso de victoria. Adelantar a los dos parece poco menos que imposible, porque además se enfrentan al Valladolid y Villarreal respectivamente, ambos sin nada en juego.

Podemos quedar entre el cuarto y el séptimo, aunque con más probabilidades para quedar sextos. Séptimos sería un desastre y significaría además cerrar la temporada con una nueva derrota. Despediremos una temporada donde el Sevilla se desinfló, hasta el punto de perder una plaza Champions que parecía asegurada. Por eso se acabará la temporada con la sensación de fracaso, aunque se gane al Athletic Club el sábado a las veinte horas. Si es que no cambian de nuevo el horario o incluso el día. Que en esta liga se puede esperar de todo.