Sevilla FC 2 – Granada 0. Tres puntos para afianzar la cuarta plaza

Partido cómodo para el Sevilla en la noche de hoy, pero que bien podría haberse complicado en diferentes fases del partido y, sobre todo, al final, cuando Ponce y Carcela nos dieron un par de sustos. Es lo que ocurre cuando tienes tantísimas ocasiones de gol y las desperdicias casi todas. Por suerte, teníamos enfrente al Granada, que va a descender, salvo milagro de los gordos, por méritos propios.

No me gustó la alineación inicial, porque Sampaoli dejó en el banquillo a Ben Yedder, que sigue siendo nuestro mejor delantero, a pesar de lo poco que juega. Creo que el francés junto con Jovetic y Ganso, habría hecho mucho daño. Nos quedaremos con la duda, porque en los pocos minutos que jugó, apenas tuvo ocasiones y se le vio con la lógica ansiedad de un delantero que está acostumbrado a hacer goles pero que apenas rasca bola.

El partido se puso de cara pronto, con un buen gol de Ganso, que fue el mejor atacante, porque, desde mi punto de vista, el mejor del partido fue Pareja. El argentino estuvo soberbio en todo momento.

A pesar del gol, el Granada siguió encerrado, aunque no fue impedimento para que el Sevilla siguiera creando y fallando ocasiones. Hasta que en la segunda parte, otra vez Ganso, puso el marcador definitivo. El Sevilla seguía llegando con bastante facilidad, pero, para nuestra desesperación, también continuaba nulo de cara a puerta. Una pena que tuviéramos el alma en vilo hasta el final, porque el partido debió acabar en goleada de escándalo.

Creo que otra vez fuimos perjudicados por el arbitraje. En el estadio, me pareció que el gol de Correa anulado por fuera de juego, fue legal. Y me dio la impresión de que no fue la única vez que se equivocó el linier. Por cierto, Correa apunta maneras y puede ser un gran jugador en un futuro cercano, pero también es cierto que tiene menos sangre que un mosquito, y que eso le pierde muchas veces.

No entendí que Sampaoli tardara tantísimo en hacer los cambios, sobre todo cuando varios jugadores ya mostraban síntomas de cansancio.

Me pareció de lo más normal, pese a las visibles protestas de N’Zonzi, que el público silbara al equipo en determinados momentos, ya que es desesperante que se pueda montar un contragolpe y, finalmente, en lugar de eso, el balón acabe en Pareja o Sergio Rico.

En líneas generales, fue un buen partido del Sevilla, pero hay que corregir esa preocupante falta de acierto en los metros finales. Porque en otra ocasión el rival no será un Granada moribundo. Oscar Arias y su equipo ya deberían tener entre ceja y ceja el nombre de algún delantero goleador. Aunque estoy seguro de que alguno ya estará marcado en rojo desde hace tiempo.

 

 

Valencia 0 – Sevilla FC 0. Sin ambición y sin entrenador

Una vez más, el Sevilla de Sampaoli saltó al campo, en su papel de visitante, sin ambición alguna. Es vergonzoso que en El Calderón o el Nou Camp se juegue sin delanteros en el once inicial, pero ya que se haga en Mestalla, es que no sé cómo calificarlo. Incluso equipos que están por debajo del Sevilla en la clasificación juegan con delanteros en estadios complicados. El caso más reciente, el de la Real Sociedad, que esta jornada hizo sufrir al Barcelona hasta el último minuto, jugando con dos delanteros.

Por suerte –si se puede llamar suerte que se te lesione un jugador nada más empezar el partido–, la lesión de Vitolo provocó que Sampaoli se viera obligado a meter a un delantero, Jovetic, y cambiar a un esquema algo más ofensivo. De no haber ocurrido esto, probablemente el partido habría consistido en soportar las embestidas del Valencia hasta que mordiéramos el polvo.

El partido no fue gran cosa. Fútbol hubo bien poco y se contaron muy pocas ocasiones por parte de ambos equipos. La más clara del Valencia fue una que sacó Mariano de la misma línea de gol, con Sergio Rico ya batido. Por cierto, nuestro guardameta volvió a salvarnos con un par de intervenciones soberbias. Por lo demás, al Valencia le costó muchísimo superar a Iborra y N’Zonzi en el centro del campo, quienes facilitaban mucho el trabajo a los centrales, que apenas tuvieron trabajo.

Por parte del Sevilla, más o menos las mismas aproximaciones. Cuando más cerca tuvimos el gol fue en un disparo de Jovetic al poste, poco después de entrar por Vitolo. Ya en la segunda parte, el mismo Jovetic no llegó a empujar un buen pase de Escudero, por muy poco. Y también en un tiro lejano, de falta, del mismo Escudero. Y no hubo más. Y así, en ese plan, es verdaderamente complicado ganar un partido.

Me pareció alarmante la falta de ambición del Sevilla, que hizo una exhibición de “centrocuentismo”, es decir, tocar y tocar en el centro del campo, pero principalmente con pases horizontales y sin buscar el área. Parece como si el único motivo fuera tener al final del partido la estadística de la posesión a favor, algo que me parece absurdo. También me pareció llamativo que Sampaoli no hiciera el tercer cambio, como si se conformara con el empate, cuando cualquiera que tuviera una mentalidad mínimamente ganadora pedía a gritos la entrada de Ben Yedder. Tuve la sensación, durante todo el partido, que a poco que el Sevilla fuera a por el partido, se lo llevaría sin problemas. Pero para ganar, lo primero y básico es tener intención de ganar.

Después del partido de ayer, creo que nos hemos quedado sin entrenador, quien ya tiene la mente más puesta en la selección de Argentina que en el Sevilla. En este sentido, me parece lamentable, en primer lugar, que negocie a espaldas del club, con contrato en vigor, y, en segudo lugar, que mienta, descaradamente, en la rueda de prensa, diciendo que desconocía la reunión de su abogado con el presidente de la AFA. Es más, el propio Sampaoli ya habla de que le vinculan con el Sevilla seis partidos.

Especialmente penosa me pareció la rueda de prensa previa al partido de Sampaoli, que fingió indignación por su presunta negociación con la AFA cuando en Argentina es un clamor y los medios deportivos no hablan de otra cosa.

Pero cuando digo que nos hemos quedado sin entrenador, no sólo me refiero a que se irá, sino a que parece que nos lo han cambiado. ¿Donde quedó lo de someter al rival, sin tener en cuenta cuál sea? ¿Y lo de la recuperación tras pérdida? ¿Y la intensidad, que ha brillado por su ausencia en muchos partidos? ¿Y la ambición? Si conseguimos la cuarta plaza, será a pesar de Sampaoli.

En cuanto al arbitraje, como viene siendo habitual desde que estamos en lucha con el Atlético de Madrid por la tercera plaza, fue otro hándicap más. En esta ocasión fue González González. Sólo tuvo un error –más bien, doble error–, pero fue gravísimo. Permitió que el portero valencianista despejara con las manos fuera del área –claramente fuera del área–, arrollando de paso a N’Zonzi, quien se le había anticipado en el remate. No señaló ninguna de las dos acciones, con lo que perdonó la expulsión o, en el mejor de los casos, falta peligrosa y amarilla.

En fin, en Valencia sumamos un punto más, que quizás nos sirva para lograr la cuarta plaza, pero es claramente suficiente para luchar por la tercera. Habrá que estar pendiente de lo que haga hoy el Villarreal ante un Alavés que ya tiene conseguida la permanencia, a falta de siete jornadas.

El punto de ayer lo doy por bueno, por la sencilla razón de que no se salió a ganar, y cuando eso ocurre, lo mejor que se puede esperar es un empate.

Barcelona 3 – Sevilla FC 0. Justo castigo para otro planteamiento cobarde

Decía en mi anterior post que me gustaría que el Sevilla fuera valiente en el Camp Nou y que jugara de inicio con dos delanteros y sin Nasri, ya que el francés está desaparecido y es evidente que le falta implicación. Así que ya se pueden imaginar lo decepcionado que me sentí cuando vi la alineación inicial, porque Sampaoli, además a alinear a Nasri, no puso ningún delantero nato. Es más, es que incluso perdiendo 3-0 no entró un delantero (Jovetic) hasta el minuto 75.

Viendo la alineación, pensé dedicar mi tiempo a otra cosa, pero se quedó sólo en eso, en pensarlo. No sé si seré un poco masoquista, pero al final decidí sentarme delante del televisor, pero concienciado de que, como predije ayer, recibiríamos una goleada escandalosa. En eso me equivoqué, fue una pequeña goleada, pero fue más bien porque el Barcelona, consciente de que se avecinan muchos partidos en poco tiempo, no quiso pisar el acelerador y jugó a medio gas. Si lo hubieran necesitado, nos habrían hecho cinco o seis goles sin mucho esfuerzo, porque el Sevilla dio todas las facilidades del mundo.

El partido del Sevilla fue desastroso, en todos los aspectos: mal planteamiento inicial, poca intensidad, presionaba mal, defendía mal, y, como siempre ocurre últimamente, nulo en ataque, fallándose todas y cada una de las pocas ocasiones de gol que creamos.

Yo no entiendo mucho de fútbol, más o menos como cualquier aficionado al que le guste este deporte, pero si un equipo sale con tres delanteros y otro con ninguno, lo que se transmite es que el primero va a salir a ganar y el segundo a mantener el 0-0, siempre que tenga mucha suerte, pero lo normal es que pierda. Es de Perogrullo que, si juegas sin delanteros, vas a tener más problemas para hacer gol. Lo primero que hay que hacer para ganar en el Camp Nou, o en cualquier otro estadio, es creer que se puede ganar, y ayer no se creyó, ni por parte de técnicos ni de jugadores.

Me llamó mucho la atención lo mal que defendíamos ante el que posiblemente sea el mejor equipo del mundo. La defensa estaba muy adelantada y presionábamos bastante arriba, pero lo hacíamos mal –para presionar mal, mejor no lo hagas–, y, además, perdíamos el balón con mucha facilidad en el centro del campo, con lo cual los contragolpes que recibíamos eran brutales, con mucho espacio para que Messi, Luis Suarez y Neymar lo aprovecharan con su velocidad. Los tres se sintieron como pez en el agua durante todo el partido. Así llegaron los dos primeros goles, pero es que algunos de esos contragolpes los recibíamos en minoría, como fue el caso del segundo gol.

El segundo y tercer gol deberían ponerse en las escuelas de fútbol como ejemplos de cómo no se debe defender. En el segundo gol, tenemos hasta cinco defensores en el área, pero todos se sitúan en el área pequeña, regalando el resto del área al rival. Por supuesto, Messi aprovechó el gentil detalle, pero es que incluso remató al borde del área pequeña, y nadie le estorbó. Sólo Lenglet se tira a última hora

El tercer gol dejó en pañales al segundo. Llegó por un triple fallo de Pareja, que  se dejó robar la cartera, concedió un córner evitable y, por último, a la salida de ese córner, despejó débilmente de cabeza a la frontal del área, en lugar de despejar a un lado o, de nuevo, a córner. Como es normal Messi tampoco desaprovechó el caramelito y fusiló a Sergio Rico, que ayer no estuvo precisamente bien, pero que en este gol no pudo hacer nada. La verdad, no entiendo cómo un central de la experiencia de Pareja puede despejar de esa forma, sabiendo además que enfrente tiene a tres de los mejores delanteros del mundo.

En la segunda parte, cambió algo el panorama, pero, en mi opinión, fue más porque el Barcelona se relajó, pues el partido estaba más que sentenciado, y se dedicó a jugar al ralentí, pensando más en el apretado calendario que queda. También tuvo que ver, por supuesto, que el Sevilla tenía un jugador más, ya que Nasri fue sustituido al descanso. Más vale tarde que nunca, pero lo mejor es que en el próximo partido tenga el banquillazo que lleva mucho tiempo mereciendo.

Como correspondía a un partido tan lamentable, el final fue el apropiado. Me refiero a la autoexpulsión de Vitolo. Totalmente absurda y poco profesional. No sé si Vitolo tiene pajaritos en la cabeza, con el tema de la Selección y las ofertas que a buen seguro tendrá de equipos poderosos, pero su comportamiento no es de recibo. Igual le viene bien un descanso, porque es uno de los jugadores que ha bajado su rendimiento de manera alarmante y lo está jugando todo.

El próximo partido, ante el Depor, se antoja vital para ambos conjuntos. Ninguno de los dos puede confiarse. El Sevilla tiene siete puntos de ventaja sobre su más inmediato perseguidor y el Depor está a seis del descenso.

Ahora bien, si queremos mantener la cuarta plaza, urge solucionar el asunto Biris y recuperar el Ramón Sánchez Pizjuán que todos conocemos. Castro ya no tiene escapatoria. Tiene que coger al toro por los cuernos y solucionarlo, porque lo que está claro es que hay más posibilidades de que me toque la Euromillones tres veces seguidas antes de que los Biris recapaciten. Es decir, él es el único que puede solucionarlo, aunque ambos, con sus actitudes, cláramente erróneas, están perjudicando a la plantilla. Ya están pidiendo encontrar una solución los jugadores, el entrenador y la afición. Castro no puede hacer oídos sordos, porque, además, aún hay mucho en juego. Aunque, a veces, por lo que se escucha en las ruedas de prensa, no lo parezca.

El panorama no puede ser más preocupante. Parece que nos han cambiado el estadio, la afición, el presidente, el entrenador y los jugadores. Parece que no son los mismos de hace unos meses. La esperanza es que sí lo son.

 

 

Barcelona – Sevilla FC. Si perdemos, que no sea por cobardía

Normalmente, el sevillista no es optimista cuando visita feudos como el de hoy. Y es lógico, dadas las enormes diferencias de potencial entre las plantillas. Pero lo que sí espero es que, al menos, se haya aprendido de las lecciones de Leicester y Madrid y no salgamos con el rabo entre las piernas, sin ambición y a  verlas venir. Porque como salgamos en ese plan, nos va a caer un saco de goles, ya que el Barcelona es muy superior a estos dos equipos y no tendrá piedad de un equipo timorato y débil.

Me gustaría que en la alineación inicial no estuviera Nasri, que está demostrando que no está para nada, y que se jugara con dos delanteros –Ben Yedder y Jovetic–, pero mucho me temo que el francés será de la partida y que tendremos a un solo punta. Para recuperar el gol, pienso que es fundamental jugar con dos delanteros, ya que Ben Yedder no puede fajarse con toda la defensa contraria y suele salir bastante a banda, siendo necesario que haya alguien al remate cuando eso suceda. Además, creo que se ha compenetrado bien con Jovetic en las pocas ocasiones que han jugado juntos. Si los dos delanteros son solidarios en defensa y presionan en el centro del campo, no es un suicidio jugar con dos puntas en el Nou Camp.

Como dice Sampaoli, será fundamental que el Sevilla tenga intensidad, y, por supuesto, un mínimo de acierto. Ambas cosas nos han faltado en los últimos cuatro partidos. Ante el Barcelona, como siempre, tendremos pocas ocasiones de gol y deberemos aprovecharlas al máximo.

Lo único que le pido es que Sampaoli haga un planteamiento valiente y que el equipo dé la cara y se esfuerce al máximo, porque todos sabemos que Messi, Suárez, Neymar, Iniesta… son buenísimos, de los mejores del mundo, y que, en el caso de que se les consiga hacer frente, por desgracia, también es habitual que surja el árbitro de turno para echar todo el trabajo por tierra. Pero ante eso, poco se puede hacer. Lo que sí se puede hacer es lo que hizo el Leganés y que casi le sale bien, de no haber sido por un penalti inexistente en el descuento: jugar con las líneas juntas –pero sin encerrarse atrás–, presionar como locos, e intentar salir al contragolpe.

El partido llega en el peor momento posible, dándose además la sensación, por declaraciones de personas importantes dentro del club, de que esta temporada está prácticamente finalizada, cuando ni mucho menos es así. Hay que luchar por lograr la tercera plaza y por mantener la cuarta, que, por supuesto, no está garantizada.

Eso sí, yo tengo el convencimiento de que la tercera plaza no la volveremos a recuperar. Y me baso en que el At. de Madrid tiene mejor plantilla, mejor calendario… y mejores arbitrajes. Ayer vi la segunda parte del Atlético-R. Sociedad y me pareció vergonzoso el arbitraje de Undiano Mallenco. A la Real no le dejaba pasar ni una, pero al Atlético le perdonaba todo: Dejaba sin sancionar claras tarjetas amarillas, faltas…. incluso permitió, en una falta peligrosísima, que la barrera se adelantara a la marca del espray, no haciendo caso de las protestas realistas, y que Gabi le echara una bronca, con gritos y aspavientos, en sus mismas narices. Y no se atrevió ni a enseñarle amarilla.

A nosotros, sin embargo, en los dos últimos partidos en casa, en uno nos anularon un gol legal, y en otro dejaron de sancionar un penalti clarísimo y perdonaron la expulsión de Amorebieta en dos ocasiones. Es decir, podríamos tener cuatro puntos más. Y así, la verdad, en este plan y habiéndose pegado además un bajón tremendo en todas las circunstancias del juego, parece imposible recuperar esa tercera plaza de la que hemos difrutado durante buena parte de la temporada.

Igual es que soy muy pesimista, pero yo lo veo así.

 

 

 

Sevilla FC 0 – Sporting de Gijón 0. Ventaja dilapidada

Tampoco llegó ayer esa victoria que cura todos los males y despeja todas las incertidumbres. El Sporting, un equipo que está en puestos de descenso por méritos propios, también rascó un punto, a pesar de que no hizo mucho por merecerlo.

Lo poco que hizo el Sporting, lo hizo en la primera parte, aprovechando que el Sevilla saltó al campo dormido. Hasta en tres ocasiones llegaron los asturianos hasta la línea de fondo y lograron centrar al punto de penalti. No se adelantaron en el marcador de milagro. Y es que la primera parte del Sevilla fue de pena. Con mucha posesión, eso sí, pero incapaz de superar las dos líneas defensivas del Sporting. Algo que también era lógico, por otra parte, ya que el Sevilla jugaba sin intensidad alguna y movía el balón con una lentitud desesperante, al ritmo cansino de Nasri, quien, a mi modo de ver, sigue sin justificar su titularidad.

Como ya ha ocurrido en otros partidos, el Sevilla desperdició la primera parte. En la segunda, sin embargo,  ya se vio a un Sevilla que se parecía más al que todos queremos ver. Desde el princio, se vio que algo había cambiado. La agresividad aumentó y se buscó el gol de forma constante. Las ocasiones se sucedieron, pero, para nuestra desgracia, la efectividad fue del 0%. N’Zonzi, por ejemplo, falló tres ocasiones claras, pero la mejor de todas fue un tiro fuerte, raso y ajustado de Vitolo. Una de esas jugadas que sólo un paradón puede evitar… y, lamentablemente, ahí estaba Cuéllar para evitarlo.

El partido fue un querer y no poder. No se pudo ni con el Sporting ni con el árbitro. Como ya ocurriera contra el Leganés, donde nos anularon un gol legal, volvimos a tener otro arbitraje perjudicial. Vicandi Garrido volvió a demostrar que es el peor árbitro de Primera, con permiso de Mateu Lahoz. Debe de tener un enchufe de primera categoría, porque, si no, no se explica que esté en Primera División. Sus errores fueron constantes, pero los más graves fueron perdonar, hasta en dos ocasiones, la segunda amarilla al central Amorebieta. Una de esas amarillas habría sido por manos dentro del área. Manos que, por supuesto, no vieron ni el asistente –que esta perfectamente colocado– ni Vicandi.

Vicandi también dejó muestras de su incapacidad al pitar un penalti contra el Sevilla por entender mal la indicación de su asistente –menos mal que rectificó– y al permitir que el guardameta del Sporting, Cuéllar, perdiera tiempo, de forma descarada, retrasando exageradamente los saques de puerta y fingiendo lesiones, durante los noventa y cinco minutos de partido. Ni siquiera le mostró tarjeta amarilla, quedando todo en una simple advertencia.

El Sevilla mereció ganar, pero en fútbol lo único que se valora es el gol, y si fallas todo lo que creas, lo mejor que se puede conseguir es un empate a cero que no nos sirve para luchar por la tercera plaza, aunque sí para mantener la cuarta a buen recaudo, al menos por el momento.

Una vez perdida la tercera plaza, después de dilapidar en un nefasto mes la gran ventaja que se tenía con el Atlético de Madrid, dudo que la volvamos a recuperar, ya que el Atlético lo está ganando todo y tenemos que visitar el Bernabéu y el Nou Camp. Tampoco es que las sensaciones que transmite el equipo sean muy buenas, ya que los jugadores importantes siguen estando lejos de su mejor nivel. Y por supuesto, no se puede olvidar que ya no contamos con el factor campo, y que así es mucho más complicado lograr los objetivos, ya que el Ramón Sánchez Pizjuán ha pasado de ser casi inexpugnable a bastante asequible, pues hasta los equipos que habitan la parte baja de la tabla están logrando puntuar.

Quizás sea el momento de mirar hacia abajo y no hacia arriba, porque mucho tienen que cambiar las cosas para que consigamos recuperar esa tercera plaza que hemos ocupado durante gran parte de la temporada. La cuarta plaza, si se consiguiera –aún quedan muchos puntos en juego–, no sería un fracaso, pero no garantiza ir a la fase de grupos de la Champions y sabe a poco después de la temporada que se estaba haciendo.

 

Y a todo esto, llega el Sporting de Gijón

Por fin se acaba el mes de marzo, donde parece que todo nos sale mal. El panorama no puede ser más desalentador: dos empates y una derrota ante nuestro más mediato perseguidor, el Atlético de Madrid, han hecho que los colchoneros estén a sólos dos puntos y amenacen con arrebatarnos nuestra privilegiada posición. Pero también nos ha eliminado de la Champions uno de los rivales más asequibles que había en el bombo, inversores extranjeros acechan para hacerse con el control del club, hay dos absurdas e injustas propuestas de sanción de cierre parcial del estadio, el estadio sigue siendo un cementerio –el conflicto Consejo-Biris no tiene visos de solucionarse–, tres de nuestros seis internacionales han llegado con lesiones de duración media, la Federación Argentina insiste de nuevo en fichar a nuestro entrenador, quien últimamente, dicho sea de paso, no ha estado muy acertado; y nuestro Director Deportivo, pieza clave de los éxitos de los últimos años, según informan desde Italia, ha firmado con la Roma.

No sé si me dejo algo en el tintero, pero si ahora mismo dijeran desde la NASA que un asteroide se acerca a La Tierra y que no va a quedar títere con cabeza a corto plazo, creo que los sevillistas casi nos sentiríamos aliviados.

De todos estos contratiempos, el que menos me preocupa es el de las propuestas de cierre parcial del estadio, sobre todo si el Consejo de Administración cumple su palabra y está dispuesto a ir a la justicia ordinaria. Y el que más me preocupa, es, sin duda, la marcha de Monchi.

En este sentido, no entiendo un par de cosas. En primer lugar, no comprendo que alguien que se jacta de ser sevillista, decida abandonar el club cuando está en su mejor momento y cuando tiene más medios y facilidades para formar una plantilla a su gusto, a no ser que prime la cuestión económica, que es algo muy humano. Y, en segundo lugar, no entiendo cómo esa salida se puede llevar a cabo de una forma tan desastrosa. Es decir, con la temporada en marcha, en la recta final, donde nos jugamos tantísimo, salta la noticia de la firma de Monchi por otro club.

No sé qué habrá de cierto en todo lo publicado, pero el hecho de que haya periodistas de reconocido prestigio que lo afirmen, preocupa bastante. Además, ha coincidido con un parón en Liga, con lo que los medios, siempre ávidos de noticias cuando hay poco que publicar por la ausencia de fútbol, han tenido y van a tener carnaza durante varios días.

Para colmo, salta nuestro Presidente, José Castro, y dice que él no sabe nada del asunto de Monchi, y que se lo pregunten a él. Pues si el propio Presidente no lo sabe, mal vamos.

Desde luego, a mí no me parece recibo que un trabajador con contrato en vigor –creo que hasta 2020– se reúna con otro club, de espaldas al club que le paga, por mucho que ya haya presentado, por escrito, su deseo de abandonar el club. Creo que no son formas y que no es el momento. Aunque también es cierto que encontrar el momento adecuado es bastante complicado. Tampoco me parece bien que ya no tome decisiones en posibles fichajes como el de Jesús Navas o Jovetic.

También leo hoy, para ahondar más en la preocupación, que no está claro que la marcha de Monchi sea aislada, ya que todos los miembros de la Secretaría Técnica terminan contrato en junio. Habrá qué esperar a la decisión que tome el Consejo de Administración en este asunto.

Lo que está claro es que encontrar al sustituto de Monchi será un asunto peliagudo. Será difícil que el nuevo Director Deportivo logre los éxitos alcanzados por el de San Fernando, sobre todo si hay más bajas en la Secretaría Técnica.

Pienso que el Sevilla también tendrá más dificultades a la hora de fichar. Monchi tiene un prestigio mundial y eso allanaba el fichaje de jugadores que reconocían que era un orgullo que recibir su llamada. También Monchi será un “rival directo”, ya que, sin ir más lejos, Il Messaggero asegura que Rodrigo Caio y Ozyakup, jugadores que ya han sonado para el Sevilla, son ya objetivos de La Roma. Es decir, que, entre la Roma de Monchi y el PSG de Emery, vamos a tener competencia en muchos fichajes.

Y ahora viene otro problema, y es que el domingo llega el Sporting de Gijón, y aquí se habla de todo menos del partido. Con el agravante de que el equipo asturiano es uno de esos habitantes de la zona baja que se nos dan tan mal. Están a cinco puntos de la salvación. Es decir, que vendrán a “pegar bocaos”. Y a las doce de la mañana, con un calorcito curioso.

Ambos equipos tendrán numerosas bajas, especialmente el Sevilla. En el Sporting están confirmadas las ausencias de Jorge Meré y Douglas, por sanción, y son duda Amorebieta, Borja Viguera y Moi Gómez. Rubí recupera a Cuéllar y Nacho Cases, que han cumplido sanción, y a sus tres internacionales, que parecen que han llegado bien físicamente: Elderson (Nigeria), Čop (Croacia) y Afif (Qatar).

Y ojo, que nos pita Vicandi Garrido, que si no es el peor árbitro de Primera División, es porque está Mateu Lahoz.

Evidentemente, no será un partido fácil, pero si hacemos las cosas medianamente bien, debemos llevarnos los tres puntos. Debemos lograr esa victoria que es el remedio para todos los males.

Quiero acabar el post con lo que, sin duda, ha sido lo mejor de la semana: la estatua que le han hecho a Cristiano Ronaldo en el aeropuerto de su ciudad natal –Ronaldo es de Madeira, como Pinocho–. Dejo algunos memes:

@CazonPalangana:

@ActuFoot_:

 

@_tuan_

 

 

 

¿La presión? Las razones del bajón en el Sevilla FC son otras

Últimamente, oigo que el Sevilla ha podido notar la presión que supone el verse forzado a seguir el ritmo que marcan el Barcelona y el Madrid. Yo me pregunto: ¿qué presión? ¿Se siente presión cuando un club como el Sevilla está tercero, con el cuarto a siete puntos? En caso de sentir presión, ahora hay más motivos para sentirla, cuando el cuarto está a sólo dos puntos y con el goal-average en contra. En cualquier caso, no creo que nuestros jugadores, bastantes experimentados, sientan presión por ganar la Liga. En primer lugar, porque no era el objetivo marcado, y, en segundo lugar, porque es de ilusos creer que se puede competir con Madrid y Barcelona, y más aún en una competición como la nuestra, tan manipulada en todos los sentidos –horarios, árbitros, ingresos televisivos…–, con el único fin de favorecer a los dos de siempre.

En mi opinión, la única presión que deben notar los jugadores es por mantener la tercera plaza, y sólo porque llevamos ya muchas jornadas en esa posición y sería un pena perderla en la recta final del campeonato. Pero, en realidad, también podría considerarse una hazaña lograr ese tercer puesto, porque, por potencial económico y deportivo, tampoco nos correspondería.

Por tanto, las razones del bajón hay que buscarlas en otros aspectos. Y desde mi punto de vista, por orden de importancia, son estas tres:

1º.- El bajo rendimiento de varios jugadores del centro del campo. A nadie se le escapa que Vázquez, Nasri y N’Zonzi no son ni la sombra de lo que han sido durante buena parte de la temporada. Vázquez sólo deslumbró en los primeros partidos; Nasri, hasta Navidad; y N’Zonzi hasta que renovó. Y se nota una barbaridad que estas tres piezas están de capa caída. En el centro del campo es donde se decide el dominador del partido y, si no lo controlamos, tendremos muchos problemas para crear ocasiones de gol y, por lógica, el rival nos llegará con facilidad. Es lo que nos ha pasado, por ejemplo, con los planteamientos timoratos en Leicester y en Madrid, donde parecía que nos enfrentábamos a equipos muy superiores, cuando, en realidad, el equipo inglés estaba en mitad de la tabla en su competición, y el Atlético estaba cinco puntos por debajo. En ambos partidos regalamos el centro del campo, con la defensa muy atrasada y las líneas demasiado juntas, y eso es dar muchas facilidades al rival, sobre todo cuando éste está sobrado de calidad.

2º.- La falta de intensidad es otro de los factores decisivos. Hoy día, en Liga o en Champions, donde hasta el más tonto hace relojes –dicho que le gustaba a Luis Aragonés–, como no corras tanto como el rival, llevas todas las de perder. Y los jugadores de Alavés, Leganés, Leicester y Atlético corrieron y se esforzaron más que los del Sevilla, y con bastante diferencia. Especialmente preocupante fue el partido contra el Leganés, donde Sampaoli despreció al rival alineando un once, prácticamente, compuesto por suplentes, pensando más en la Champions que en el partido más inmediato. A un rival que no puntuó en el Nou Camp por un penalti injusto en el descuento, no se le debería haber tratado con tanta suficiencia. Si no nos ganó, fue de milagro.

3º.- El Ramón Sánchez Pizjuán ha dejado de ser un fortín. Y es que se nota una barbaridad que los Biris no animan. Este tema es preocupante, porque afecta tanto a los jugadores locales –que no entienden la falta de apoyo– como a los rivales, que se crecen en un campo que parece un cementerio, como a los árbitros, que le echan más poca vergüenza, aún si cabe, de lo habitual.

En este asunto me llama la atención la torpeza con la que han actuado tanto el Consejo de Administración, siguiéndole el juego a Tebas y al Comité Antiviolencia, como los Biris. El Consejo nunca debería haber permitido que se meta en el mismo saco a Biris Norte y a Biris, ya que Biri es un exjugador emblemático y Biris Norte es un grupo ultra, supuestamente peligroso. El Comité Antiviolencia, por lo visto, se escuda en la resolución de un juez para no dejar entrar pancartas con el nombre “Biris”, pero ahí es donde debe entrar el Consejo de Administración y dejar las cosas bien claras. Al juez se le debe exigir que sepa de leyes, pero no de fútbol. Que supiera distinguir entre Biris y Biris Norte habría sido ya demasiado.

Y, por supuesto, la actitud de Biris Norte no puede ser más torpe, ya que el único perjudicado con su forma de protesta es el equipo. Ya sé que nadie tiene obligación de animar, pero la actitud que han tomado me recuerda a la de una pataleta de un niño chico. Ninguna de las dos partes está dispuesta a rectificar, en lo que parece una lucha de egos, con lo que parece que el problema no tiene solución.

Ahora mismo estamos atravesando una mala racha, pero la mejor y única manera de salir de ella es a base de victorias. Por eso, el partido contra el Sporting será fundamental y uno de los más importantes de la temporada. Hay que mantener la tercera plaza a toda costa y no se pueden dejar escapar más puntos ante equipos de la parte baja de la tabla. Quizás, si respetáramos más a esta clase de equipos, estaríamos más holgados en la tabla y no tendríamos que estar mirando por el retrovisor al cuarto clasificado.