Para mantener a nuestros mejores jugadores hay que crecer. Y no es tan fácil, lleva tiempo

Recuerdo que hace algunos años, cuando festejábamos las clasificaciones para la Copa de la UEFA, José María Cruz decía que, para crecer, era necesario conseguir la clasificación europea todos los años, y no sólo uno. Por aquel entonces, parecía una quimera, algo imposible, pero hoy es una bonita realidad. Realmente, muy mal lo tiene que hacer el Sevilla para no estar en Europa.

Ahora seguimos creciendo, con el objetivo marcado de conseguir todos los años la clasificación… no ya para la Europa League, sino para la Champions League. Este objetivo es bastante complicado, ya que Madrid y Barcelona tienen aseguradas las dos primeras plazas, y el Atlético tiene recursos y potencial para tener, prácticamente, asegurada la tercera.  Con lo cual, para entrar en Champions debemos hacer una gran temporada y superar a equipos importantes, como Valencia, Villarreal o Athletic de Bilbao, junto con la típica sorpresa que salta todas temporadas, que en esta última fue la Real Sociedad.

Tener plaza Champions asegurada, año tras año, nos dará un gran potencial, tanto económico como deportivo, pero, no obstante, hay que ser conscientes de que siempre habrá equipos por encima nuestra, a todos los niveles. Por tanto, los sevillistas no deberíamos sentirnos frustrados porque tal o cual jugador no quiera seguir en el Sevilla, o no le podamos pagar la ficha. Me refiero, concretamente, a los recientes casos de Vitolo, N’Zonzi o Jovetic.

Hay que recordar que el Sevilla tiene que cumplir con un tope salarial. A nadie debería sorprender que el Sevilla no pueda pagar una ficha de 3,5 millones de euros, libres de impuestos, que tiene Jovetic. Es más, muy pocos clubes pueden pagarla. Aunque, si bien es cierto que ahora no podemos pagarla, hay que aspirar a poderlo hacer, a corto o medio plazo. Hay que crecer, y eso no sólo pasa por la clasificación anual para la Champions, que es fundamental, sino que también es importantísimo aumentar todos los ingresos, principalmente por derechos de televisión, marketing, abonos y taquillas.

En todos estos conceptos estamos muy… pero que muy por detrás de muchos clubes. Por ejemplo, el Sevilla no tiene patrocinador principal en las camisetas, y ése es un lujo que no puede permitirse. El Manchester United cobra más de 70 millones de euros al año por llevar de patrocinador a Chevrolet. El Chelsea, 55 millones; Arsenal, 40; Barcelona, 35… Nosotros nunca podremos llegar a esas cifras, pero, desde luego, no debe ser de cero euros.

Para crecer, también deberíamos ampliar el Ramón Sánchez Pizjuán. La reforma que ha hecho Castro no está mal, pero llevamos varias temporadas donde el número de abonados está a tope. No se hacen más porque sólo quedan libres los abonos más caros y que no todo el mundo puede permitirse. Las zonas más asequibles están llenas. También, durante la temporada, se llena el estadio en los partidos más importantes. Es decir, llevamos varios años perdiendo dinero. Es cierto que una ampliación del estadio cuesta un dineral, pero pienso que es posible si se hace poco a poco o con un patrocinador. Pero, claro, supongo que si no somos capaces de encontrar un patrocinador para la camiseta, para el estadio ya ni hablamos. Eso sí, la reforma del estadio tendría que hacerse sin riesgos económicos y de manera que el potencial del primer equipo no se viera afectado. Sería imperdonable repetir errores del pasado.

Mientras crecemos, debemos aceptar que haya jugadores, como Vitolo o N’Zonzi, que quieran emigrar a equipos que están por delante de nosotros, y que, por tanto, le pagarán mucho más y donde tendrán más posibilidades de ganar títulos. Lo que sí sería de lamentar es que se fueran por menos de lo que marcan sus cláusulas de rescisión.

Pero no podemos olvidar que, por mucho que crezcamos, siempre habrá clubes que nos superen en masa social, ingresos por TV, marketing, patrocinadores, y en todo tipo de ingresos. Hay que intentar que esos clubes sean cada vez menos, pero eso lleva mucho tiempo. Mientras tanto, bien haríamos en disfrutar del enorme mérito que supone ser el octavo equipo con mejor coeficiente UEFA. Mantener o mejorar ese octavo puesto sólo lo podremos hacer siguiendo el método que tan buen resultado nos está dando: vendiendo por más de lo que compramos, es decir, generando plusvalías. Hay que ser conscientes de que muchos de nuestros competidores nos superan en todo, y sería absurdo no valorar, en su justa medida, lo mucho que se está consiguiendo.

Sampaoli, héroe y villano

Sampaoli ha dejado el Sevilla con sensaciones dispares entre los aficionados. Hay quien se queda con haber logrado el cuarto puesto clasificatorio y, sin embargo, otros se quedan con su forma de salir.

Desde luego, hay que reconocer que tiene mucho mérito quedar cuarto, sobre todo, teniendo en cuenta que Sampaoli no había entrenado nunca en Europa y de que se hacía cargo de una plantilla muy renovada y, por tanto, sin acoplar. Eso, muy posiblemente, se pagó en las Supercopas de Europa y de España, pero, despúes de hacer algunos ajustes tácticos –el primer partido de Liga ante el Español fue una locura–  logró conformar un equipo bastante competitivo, hasta el punto de que estuvimos buena parte de la temporada en la tercera posición, y muy cerca de los dos privilegiados (Barcelona y Real Madrid).

Es decir, en lo deportivo estuvo francamente bien. Lo único que yo le culparía es de cierta cobardía en estadios importantes, donde el equipo salió perdedor desde el minuto uno, y de distraerse con la Champions. Dar prioridad absoluta a la máxima competición europea conllevó el desprecio a la Liga. Se reservaron los titulares en varios partidos y se perdieron puntos que eran, a priori, fáciles de conseguir. Nuestro máximo rival directo, el Atlético de Madrid –ni por supuesto, ni Madrid ni Barcelona, con mucha experiencia en la Champions League–, no cayó en ese error, y por ahí nos empezaron a recortar buena parte de los puntos que necesitaban para arrebatarnos la tercera plaza.

El buen nivel del equipo duró hasta que los pesos pesados del equipo bajaron su nivel de manera alarmante. Nasri, fundamental al principio, desapareció en diciembre, y Vitolo y N’Zonzi también tuvieron un período de mal estado de forma. Con lo cual, si el centro del campo no funcionaba, y en la delantera, entre que Sampaoli no tenía las ideas claras –casi siempre jugando con un solo delantero y no era el máximo goleador, Ben Yedder– y entre que nos faltaba un delantero centro nato –Ben Yedder cae mucho a banda y parece que se aprovechan mejor sus cualidades con un segundo delantero–, era difícil sacar los partidos adelante. Por eso pienso que el bajón fue, en realidad, debido a un mal estado de forma de varios jugadores importantes, y no a una mala preparación física, como daba a entender la prensa y pensaban muchos aficionados.

Y después está el Sampaoli villano, el Sampaoli que es capaz de pasar de ser idolatrado por la afición a ser silbado y abucheado.

Me sorprendo muchísimo cuando veo que hay sevillistas que ven bien cómo ha actuado Sampaoli, defendiéndole por el simple hecho de haber logrado el objetivo deportivo. Pues será que yo soy muy raro o muy exigente, pero a mí me parece de mal profesional, con tantísimo en juego, el estar negociando con la AFA. Y no sólo eso, sino que también se dedicó a  conformar el equipo de trabajo que tendría en la Selección Argentina, e incluso realizó la primera convocatoria de Argentina siendo aún entrenador del Sevilla.

¿Y donde dejamos tantas mentiras? A nadie le gusta que le mientan, y Sampaoli se hartó de mentir y de desmentir todo lo que llegaba desde Argentina. Y por supuesto, todo resultó ser verdad. Desde la negociación de AFA con el abogado de Sampaoli en Barcelona, hasta la contratación de su personal de confianza en la Selección, y, claro está, que acabaría siendo Sampaoli el seleccionador.

Entiendo que haya quien esté contento con Sampaoli y quien esté molesto. Yo, desde luego, no le echaré de menos. Estoy seguro de que el entrenador que le sustituya estará a la altura. Lo más importante es que tenga a su disposición jugadores de calidad, que marquen diferencias y que hagan asequible el lograr la tercera o cuarta posición. De las dos primeras nos olvidamos hasta que el VAR se instale, y aún así, será complicadísimo, pero, al menos, habrá una posibilidad, aunque sea remota.

 

El Sevilla ofrece 13 millones por Gnagnon, pero Stade Rennais quiere más

Ouest France publica esta noticia, donde afirma que el Sevilla ha ofrecido 13 millones de euros por el joven central del Stade Rennais, Joris Gnagnon. Según este periódico, la oferta ha sido confirmada por un dirigente del Sevilla, y al jugador se le ofrece cuatro años de contrato.

Con contrato hasta junio de 2021, Joris Gnagnon es codiciado por muchos clubes europeos. Autor de un gol contra el Nantes (1-1, el 28 de enero), Gnagnon ha sido titular en 27 partidos esta temporada.

Según Ouest France, Stade Rennais quiere mantener a su jugador revelación de la temporada y no se conforma con 13 millones. El verano se presupone largo en este sentido.

En cuanto al entrenador, dice que es prioritario Berizzo, aunque también suena Mauricio Pellegrino.

Fin a una temporada notable, pero que debió ser de sobresaliente

Se acabó la temporada 2016-2017, una temporada de la que todo el mundo usa el término “agridulce” para referirse a ella. Parece un término apropiado, pues pienso que la gran mayoría de los sevillistas están contentos con el cuarto puesto obtenido, pero, al mismo tiempo, hay plena conciencia de que, de haber hecho las cosas medio bien en determinados momentos de las tres competiciones disputadas, habría podido ser una temporada histórica. Bueno, en realidad, lo ha sido, porque, desgraciadamente, no es muy habitual que quedemos clasificados en cuarta posición.

Y lo peor de todo, es que no ha sido de sobresaliente, más que nada, por torpeza, cuando el equipo iba disparado como un cohete.  La temporada de la torpeza, podría llamarse.

En la Copa del Rey se hizo un buen papel, hasta que tuvimos la mala suerte de enfrentarnos con el Real Madrid. A pesar de que Mateu Lahoz, con uno de sus desastrosos y malintencionados arbitrajes, dejó prácticamente sentenciada la eliminatoria en el Bernabéu, el equipo lo intentó siempre. Pero, como reza el dicho,  “lo que no puede ser, no puede ser y además es imposible”. En esta competición, por tanto, nada que objetar.

En la Champions, también se cumplió, ya que se logró el objetivo marcado al principio de temporada, que no era otro que pasar la fase de grupos. Una vez logrado, nos tocó el Leicester City, un equipo fuerte, pero asequible. A mi modo de ver, el Sevilla fue bastante superior, pudiendo dejar la eliminatoria sentenciada en la idea. Caímos eliminados por torpes. Fallamos dos penaltis –uno en cada estadio–, estrellamos varios balones en los postes y convertimos a su portero –buen portero–, Schmeichel, en héroe nacional. En esta competición cometimos tres errores graves:

Primero: Subestimar al rival. Había excesiva confianza en que el Sevilla pasaría, pero el Leicester es un buen equipo, con tres o cuatro jugadores muy buenos, y si ganaron la Premier League fue por algo. El estuvieran tan mal clasificados, posiblemente ayudó a que no se le tuviera tanto respeto a este buen equipo.

Segundo: No ir a por el partido, desde el inicio, en el partido de vuelta. A la Champions hay que ir a por todas, desde el minuto uno hasta el final, y, sobre todo, está fuera de lugar el saltar al campo a verlas venir y con un planteamiento cobarde. El más torpe de los torpes fue Nasry, que cayó en la provocación de Vardy como un colegial y fue expulsado.

Y tercero y último: marcar la Champions como prioridad absoluta, dejando de lado la Liga. Hubo partidos donde se abusó demasiado de las rotaciones. El Atlético de Madrid no cometió el mismo error y aprovechó para recortar bastantes puntos que luego serían decisivos para perder la tercera plaza.

Y en Liga, pues se ha dejado pasar una gran oportunidad para conseguir plaza directa a la fase de grupos de la Champions. Se han dado un conjunto de factores para que perdiéramos la ventaja de nueve puntos que llegamos a tener con respecto al Atlético de Madrid. Resumiendo, dejando aparte la ya referida distracción con la Champions:

1.- Perder el partido en el Vicente Calderón. Incluso un empate nos habría venido muy bien, pero el equipo salió derrotado de inicio, sin ambición y con otro planteamiento cobarde de Sampaoli. Parecía que era el Atlético el que estaba por delante en la clasificación, cuando le llevábamos cinco puntos de ventaja. Además, perdimos el goal-average.

2.- Los arbitrajes. No se me olvida que, de nuevo, a la hora de la verdad, el Sevilla fue perjudicado en determinados momentos. Parece que los árbitros siguen sin tenernos respeto. Cuando ya teníamos al Atlético pisándonos los talones, en casa nos fueron anulados un par de goles que fueron legales. Cuatro puntos que volaron.

3.- La guerra Consejo Administración-Biris. Aquí no pudo haber más torpeza, por ambos lados. En primer lugar, por parte del Consejo al seguirle el juego a Tebas y Antiviolencia, yendo en contra de los suyos, de los Biris, con una injusta y absurda decisión de prohibir la entrada de banderas o pancartas con la palabra “Biris”. Y en segundo lugar, torpeza también por parte de los Biris, que no encontraron mejor forma de protesta que la de no animar. Si bien es cierto que no están obligados a animar, también lo es que, de no hacerlo, se pierde el ambiente que nos ha hecho casi imbatibles en nuestro estadio, y, por tanto, se perjudica al equipo. De nada sirvió el llamamiento de los propios jugadores.

4.- La salida de Monchi. Decía Monchi, y con toda la razón del mundo, que nunca había un buen momento para irse. Pero yo creo que sí hay momentos mejores y otros peores. Y con el equipo jugándose el objetivo en Liga, no parecía el momento ideal. Por ejemplo, ahora habría sido un buen momento. Pienso que tampoco benefició al equipo que se hablara continuamente, día sí y día también,  de la salida de nuestro Director Deportivo.

5.- El affaire Sampaoli-AFA. Sin duda, tampoco ha venido bien el hecho de que el entrenador no esté cien por cien concentrado en el equipo y tenga la cabeza en su próximo proyecto, que, por lo visto, era su sueño de toda la vida. No me parece serio que, con contrato en vigor, se haya estado dedicando a hacer la lista y a reclutar el personal de confianza que tendrá con su Selección.

Alguno de estos factores habrán influido más que otros, pero todo ha sumado.

En definitiva, me parece normal que haya sevillistas que estén algo defraudados con ese cuarto puesto que, a decir verdad, tiene muchísimo mérito, y más aún si tenemos en cuenta todos los obstáculos a los que nos hemos tenido que enfrentar. Pero, obviamente, no es lo mismo estar toda la temporada quinto y después, a última hora, conseguir el cuarto puesto, que estando tercero y, en la recta final, quedar cuarto. Se consigue la misma meta, pero las sensaciones son distintas.

A ver cómo se da la próxima temporada, la 17-18, donde espero que se corrijan todos los errores que se han cometido en esta, que han sido muchos, pero que no han evitado que haya sido, una vez más, exitosa.

 

Sevilla FC 5 – Osasuna 0. Fin de temporada plácido

Partido de trámite el que hemos visto esta noche en el Ramón Sánchez Pizjuán. Desde el primer momento se han visto las diferencias abismales entre Sevilla y Osasuna, entre un equipo de Champions y uno que ya es de Segunda División por méritos propio, acabando como farolillo rojo.

El Sevilla hizo cinco goles porque no quiso ni necesitó hacer más. Las ocasiones se sucedían por parte del equipo de Sampaoli, mientras Osasuna se veía incapaz de frenar las incursiones que llegaban por todos lados. Y eso a pesar de que el partido parecía incluso un amistoso, ya que la falta de intensidad era total y absoluta.

Sólo diez minutos tardó en llegar el primero, obra de Vitolo, para quedar poco después sentenciado el partido con goles de Franco Vázquez y Jovetic, que hizo el mejor gol del partido, de fuerte trallazo.

Ya en la segunda parte, llegaron otros dos, repitiendo Vitolo y Franco Vázquez.

No me gustó que no debutara ningún chaval del filial, siendo un partido ideal para ello. ¿Para qué los convoca entonces Sampaoli?

Ahora toca empezar de nuevo. Lo primero será buscar al sustituto de Sampaoli, quien, lógicamente, fue silbado, aunque la actitud mayoritaria fue de indiferencia, como fue mi caso.

A partir de ahí, habrá que volver a montar un equipo competitivo, porque mucho me temo que hoy hemos visto el último partido con la camiseta sevillista de Vitolo y N’Zonzi, quienes son, en mi opinión, nuestros dos mejores jugadores.

También me gustaría que continuara Jovetic, pero el problema no son los trece millones que hay que pagar al Inter, sino los siete millones de euros que cobra de ficha el montenegrino.

Ojalá que también forme parte del Sevilla 2017-2018 algún jugador del filial, como podría ser Ivi, pues Segunda División se le ha quedado ya pequeña.

Recién terminada la temporada y ya estoy deseando que empiece la siguiente. Ahora hay que afrontar, como se pueda, un par de meses sin ver al Sevilla.

 

 

R. Madrid 4 – Sevilla FC 1. Goleada engañosa

Goleada en el Bernabéu, como se esperaba, dada la enorme diferencia que hay entre las dos plantillas. Pero, al menos, en esta ocasión sí se dio la cara y, durante algunos momentos, incluso una imagen brillante. No sirvió de nada, ni siquiera para llevarse un punto, porque el Sevilla reincidió en errores gravísimos, en todas las zonas del campo. Esos errores, contra un equipo normalito, te llevan a la derrota, pero contra un superequipo, te conducen a la goleada.

Nueve minutos duró el Sevilla con la portería a cero. Un Sevilla que hasta entonces, se había plantado bien el campo. Se abrió la lata por una jugada polémica. En mi opinión, el primer gol no debió subir al marcador, ya que Nacho no lanzó la falta desde el lugar donde se realizó, sino varios metros más atrás. Muchos árbitros permiten sacar las faltas a varios metros metros de distancia donde se han realizado, pero sobre todo en el centro del campo o en defensa. Sin embargo, no es lo mismo si se produce al borde del área, en una falta peligrosa. Ahí si importa, y mucho, que el balón se coloque varios metros más adelantado o atrasado, como bien saben los especialistas en golpes francos, que siempre intentan buscar el sitio perfecto, en muchas ocasiones aprovechando que el árbitro está mirando para otro sitio o colocando la barrera.

En el caso de ayer, es evidente que esos metros fueron decisivos para que la jugada acabara en gol. El balón debería haberse puesto donde estaba situado el árbitro. De hecho, creo que Undiano Mallenco se giró para pedir el balón y situarlo. Y en ese mismo momento, es cuando ve a Nacho tirar a puerta. Gol sorpresivo para todos (público y jugadores de ambos equipos), ya que, como digo, no se lanzó desde el lugar correcto. Y por supuesto, a Undiano le dio lo mismo. Estoy seguro de que, si hubiera sido al revés, lo habría anulado. Pero por algo el Madrid gana el 95% de partidos que juega con este árbitro.

El Sevilla se rehizo de este desgraciado e inusual gol, y buscó el empate, que no consiguió porque lo evitaron los postes, en dos ocasiones, y varias intervenciones meritorias de Navas, que evitó goles casi cantados de Jovetic y de Correa. Como siempre, el Sevilla falló lo que no se debe de fallar nunca, y lo acabó pagando.

Kranevitter, víctima del centrocuentismo –ese marear el balón en el centro del campo, horizontalmente, sin profundidad– perdió el balón y tras el contragolpe de rigor y un rechace de Sergio Rico, llegó el segundo. El Sevilla estaba mereciendo más, pero sin efectividad no hay premio posible.

Acortó distancias, por fin, el Sevilla, por medio de Jovetic, que batió a Navas con un disparo colocado. El montenegrino fue el mejor del partido. Lástima que no hubiera estado acompañado de Ben Yedder –que salió a dos minutos para el final, aunque no sé para qué–, pero supongo que eso ya habría sido una gran audacia para Sampaoli.

El 2-1 sirvió para dar un pequeño susto a Zidane y a su tropa, que enseguida sacó a los pesos pasados que tenía en su banquillo, como Modric y Casemiro. El croata es uno de los mejores centrocampistas del mundo, y el brasileño también es muy bueno. Tan bueno como sucio. Se notaron los cambios, porque el Sevilla apenas creó ya peligro y seguía con su juego lento y horizontal, hasta que otra pérdida absurda, en esta ocasión de Walter Montoya, llevó al 3-1 que ya sentenciaba el partido. Y poco después llegó el cuarto, que cerraba la goleada, obra de otra extraordinario centrocampista, como es Kroos.

Goleada, pero, al menos, fue una goleada digna y se vio otra actitud. El Sevilla no salió derrotado de antemano, como pasó en el Camp Nou.

Creo que ayer, por la gran cantidad de bajas que había, Sampaoli perdió una oportunidad de oro para alinear a algunos jugadores del filial que están pidiendo paso a gritos.

Lo más importante de ayer es que volvió a jugar Krohn-Dehli, que hizo un buen partido, y que se consiguió el objetivo de clasificarse para Champions. Un objetivo que, en teoría, está por encima de nuestras posibilidades y que bien haríamos en valorar en su justa medida.

 

 

 

Sevilla 1 – R. Sociedad 1. De nuevo, mereció más, pero el punto puede ser suficiente

No puede ser que tengamos un fin de liga tranquilo, aunque la distancia con nuestros perseguidores puede hacer que el punto cosechado hoy sea suficiente para asegurar la cuarta plaza. Habrá que esperar a lo que hagan Villarreal –supongo que perderá– y Ahtletic –supongo que ganará–.

El partido ha sido muy bonito para el espectador neutral, pero a mi no me ha gustado nada. Pienso que Sampaoli arriesgó mucho alineando a un sólo centracampista defensivo, N’Zonzi, y a dos que no sólo son muy ofensivos, sino que apenas defienden, como son Franco Vázquez y Nasri. Esa disposición venía muy bien para los contragolpes o en el caso de robar el balón muy arriba, pero, sin embargo, en el juego estático, tenían ventaja los centrocampistas de la Real Sociedad, que además se conocen y compenetran muy bien.

El Sevilla pudo adelantarse en el marcador, en un balon robado en defensa, pero se erró en el pase decisivo y se estuvo lento. Después llegó un buen susto, en un contragolpe que tuvo que cortar Lenglet, cargándose muy pronto con una tarjeta amarilla.

Era un momento donde el dominio era alterno, y donde la Real Sociedad quería aprovechar la velocidad de sus delanteros para adelantarse a la contra. Pero fue el Sevilla el que lo consiguió, en un balón muy bien peleado por Ben Yedder, que asistió a Sarabia para que éste lograra, con mucha clase, el único tanto del Sevilla.

En la última jugada de la primera parte, el Sevilla tuvo otra ocasión de gol, pero al impresentable de González González le pareció que era el momento apropiado para irse a los vestuarios, dejando perplejos a los aficionados, que casi no lográbamos entender tal ineptitud. Se entiende que tendría prisa para irse a la Feria. Porque en la segunda parte, además, sólo añadió cuatro minutos, habiéndose completado todos los cambios y dando la Real Sociedad una exhibición de cómo perder tiempo.

En la segunda parte, el Sevilla pudo sentenciar, pero cuando peor lo estaba pasando la Real Sociedad, se encontró con un golpe de suerte. Un mal despeje de Lenglet, rebota en N’Zonzi, y Carlos Vela, el jugador donostiarra de más calidad, se encuentra un balón que sólo tuvo que empujar a la red.

Lenglet tiene visos de ser un gran central, pero los centrales jóvenes se tienen que hacer a base de fallos, a no ser que sean superfiguras. Esperemos que no tenga tantos como Fazio, pero su error hoy nos ha costado dos puntos.

El gol de Vela sentó como un jarro de agua helada, de manera que la Real olió sangre y fue a por el segundo. Lo tuvo en sus botas, otra vez, Vela, que tras un extraordinario recorte, se quedó sólo ante Sergio Rico, que hizo el paradón del partido.

Apenas tuvo más opciones de gol la Real, hasta que el partido se puso muy de cara con la expulsión de Zurutuza. No sacó provecho el Sevilla porque se empeñó en crear ocasiones por el centro, y con una lentitud desesperante, olvidando las bandas. Eso fue un regalo para la defensa donostiarra, que no pasó mayores apuros para mantener un empate que les supo a gloria.

De los jugadores, me ha llamado la atención la bajísima forma en la que está Gabriel Mercado. Parece otro jugador distinto al de la primera vuelta. Lo mismo ocurre con Nasri.

Me ha gustado el partido de Ben Yedder, que se ha hartado de correr durante todo el partido y que, aunque no estuvo acertado de cara a gol, sí asistió a Sarabia y fue un constante incordio para la Real.

Franco Vázquez lo intentó todo y no le salió nada. A Vitolo, recién salido de una lesión muscular, también se le ve sin chispa, pero aún así logró expulsar a Zurutuza, en un acción que fue muy protestada por el vasco, ya que apenas toca a Vitolo.

Tambien sobrevivimos al arbitraje de González González, y eso también es de valorar, porque es más malo que un dolor de muelas.

Ahora sólo queda esperar que nuestros rivales directos no ganen y que en el Bernabéu no nos destrocen mucho el goal-average. En cualquier caso, ganando a Osasuna, en la última jornada de Liga, tendremos asegurada la tan ansiada cuarta plaza.