El Sevilla ofrece 13 millones por Gnagnon, pero Stade Rennais quiere más

Ouest France publica esta noticia, donde afirma que el Sevilla ha ofrecido 13 millones de euros por el joven central del Stade Rennais, Joris Gnagnon. Según este periódico, la oferta ha sido confirmada por un dirigente del Sevilla, y al jugador se le ofrece cuatro años de contrato.

Con contrato hasta junio de 2021, Joris Gnagnon es codiciado por muchos clubes europeos. Autor de un gol contra el Nantes (1-1, el 28 de enero), Gnagnon ha sido titular en 27 partidos esta temporada.

Según Ouest France, Stade Rennais quiere mantener a su jugador revelación de la temporada y no se conforma con 13 millones. El verano se presupone largo en este sentido.

En cuanto al entrenador, dice que es prioritario Berizzo, aunque también suena Mauricio Pellegrino.

Fin a una temporada notable, pero que debió ser de sobresaliente

Se acabó la temporada 2016-2017, una temporada de la que todo el mundo usa el término “agridulce” para referirse a ella. Parece un término apropiado, pues pienso que la gran mayoría de los sevillistas están contentos con el cuarto puesto obtenido, pero, al mismo tiempo, hay plena conciencia de que, de haber hecho las cosas medio bien en determinados momentos de las tres competiciones disputadas, habría podido ser una temporada histórica. Bueno, en realidad, lo ha sido, porque, desgraciadamente, no es muy habitual que quedemos clasificados en cuarta posición.

Y lo peor de todo, es que no ha sido de sobresaliente, más que nada, por torpeza, cuando el equipo iba disparado como un cohete.  La temporada de la torpeza, podría llamarse.

En la Copa del Rey se hizo un buen papel, hasta que tuvimos la mala suerte de enfrentarnos con el Real Madrid. A pesar de que Mateu Lahoz, con uno de sus desastrosos y malintencionados arbitrajes, dejó prácticamente sentenciada la eliminatoria en el Bernabéu, el equipo lo intentó siempre. Pero, como reza el dicho,  “lo que no puede ser, no puede ser y además es imposible”. En esta competición, por tanto, nada que objetar.

En la Champions, también se cumplió, ya que se logró el objetivo marcado al principio de temporada, que no era otro que pasar la fase de grupos. Una vez logrado, nos tocó el Leicester City, un equipo fuerte, pero asequible. A mi modo de ver, el Sevilla fue bastante superior, pudiendo dejar la eliminatoria sentenciada en la idea. Caímos eliminados por torpes. Fallamos dos penaltis –uno en cada estadio–, estrellamos varios balones en los postes y convertimos a su portero –buen portero–, Schmeichel, en héroe nacional. En esta competición cometimos tres errores graves:

Primero: Subestimar al rival. Había excesiva confianza en que el Sevilla pasaría, pero el Leicester es un buen equipo, con tres o cuatro jugadores muy buenos, y si ganaron la Premier League fue por algo. El estuvieran tan mal clasificados, posiblemente ayudó a que no se le tuviera tanto respeto a este buen equipo.

Segundo: No ir a por el partido, desde el inicio, en el partido de vuelta. A la Champions hay que ir a por todas, desde el minuto uno hasta el final, y, sobre todo, está fuera de lugar el saltar al campo a verlas venir y con un planteamiento cobarde. El más torpe de los torpes fue Nasry, que cayó en la provocación de Vardy como un colegial y fue expulsado.

Y tercero y último: marcar la Champions como prioridad absoluta, dejando de lado la Liga. Hubo partidos donde se abusó demasiado de las rotaciones. El Atlético de Madrid no cometió el mismo error y aprovechó para recortar bastantes puntos que luego serían decisivos para perder la tercera plaza.

Y en Liga, pues se ha dejado pasar una gran oportunidad para conseguir plaza directa a la fase de grupos de la Champions. Se han dado un conjunto de factores para que perdiéramos la ventaja de nueve puntos que llegamos a tener con respecto al Atlético de Madrid. Resumiendo, dejando aparte la ya referida distracción con la Champions:

1.- Perder el partido en el Vicente Calderón. Incluso un empate nos habría venido muy bien, pero el equipo salió derrotado de inicio, sin ambición y con otro planteamiento cobarde de Sampaoli. Parecía que era el Atlético el que estaba por delante en la clasificación, cuando le llevábamos cinco puntos de ventaja. Además, perdimos el goal-average.

2.- Los arbitrajes. No se me olvida que, de nuevo, a la hora de la verdad, el Sevilla fue perjudicado en determinados momentos. Parece que los árbitros siguen sin tenernos respeto. Cuando ya teníamos al Atlético pisándonos los talones, en casa nos fueron anulados un par de goles que fueron legales. Cuatro puntos que volaron.

3.- La guerra Consejo Administración-Biris. Aquí no pudo haber más torpeza, por ambos lados. En primer lugar, por parte del Consejo al seguirle el juego a Tebas y Antiviolencia, yendo en contra de los suyos, de los Biris, con una injusta y absurda decisión de prohibir la entrada de banderas o pancartas con la palabra “Biris”. Y en segundo lugar, torpeza también por parte de los Biris, que no encontraron mejor forma de protesta que la de no animar. Si bien es cierto que no están obligados a animar, también lo es que, de no hacerlo, se pierde el ambiente que nos ha hecho casi imbatibles en nuestro estadio, y, por tanto, se perjudica al equipo. De nada sirvió el llamamiento de los propios jugadores.

4.- La salida de Monchi. Decía Monchi, y con toda la razón del mundo, que nunca había un buen momento para irse. Pero yo creo que sí hay momentos mejores y otros peores. Y con el equipo jugándose el objetivo en Liga, no parecía el momento ideal. Por ejemplo, ahora habría sido un buen momento. Pienso que tampoco benefició al equipo que se hablara continuamente, día sí y día también,  de la salida de nuestro Director Deportivo.

5.- El affaire Sampaoli-AFA. Sin duda, tampoco ha venido bien el hecho de que el entrenador no esté cien por cien concentrado en el equipo y tenga la cabeza en su próximo proyecto, que, por lo visto, era su sueño de toda la vida. No me parece serio que, con contrato en vigor, se haya estado dedicando a hacer la lista y a reclutar el personal de confianza que tendrá con su Selección.

Alguno de estos factores habrán influido más que otros, pero todo ha sumado.

En definitiva, me parece normal que haya sevillistas que estén algo defraudados con ese cuarto puesto que, a decir verdad, tiene muchísimo mérito, y más aún si tenemos en cuenta todos los obstáculos a los que nos hemos tenido que enfrentar. Pero, obviamente, no es lo mismo estar toda la temporada quinto y después, a última hora, conseguir el cuarto puesto, que estando tercero y, en la recta final, quedar cuarto. Se consigue la misma meta, pero las sensaciones son distintas.

A ver cómo se da la próxima temporada, la 17-18, donde espero que se corrijan todos los errores que se han cometido en esta, que han sido muchos, pero que no han evitado que haya sido, una vez más, exitosa.

 

Sevilla FC 5 – Osasuna 0. Fin de temporada plácido

Partido de trámite el que hemos visto esta noche en el Ramón Sánchez Pizjuán. Desde el primer momento se han visto las diferencias abismales entre Sevilla y Osasuna, entre un equipo de Champions y uno que ya es de Segunda División por méritos propio, acabando como farolillo rojo.

El Sevilla hizo cinco goles porque no quiso ni necesitó hacer más. Las ocasiones se sucedían por parte del equipo de Sampaoli, mientras Osasuna se veía incapaz de frenar las incursiones que llegaban por todos lados. Y eso a pesar de que el partido parecía incluso un amistoso, ya que la falta de intensidad era total y absoluta.

Sólo diez minutos tardó en llegar el primero, obra de Vitolo, para quedar poco después sentenciado el partido con goles de Franco Vázquez y Jovetic, que hizo el mejor gol del partido, de fuerte trallazo.

Ya en la segunda parte, llegaron otros dos, repitiendo Vitolo y Franco Vázquez.

No me gustó que no debutara ningún chaval del filial, siendo un partido ideal para ello. ¿Para qué los convoca entonces Sampaoli?

Ahora toca empezar de nuevo. Lo primero será buscar al sustituto de Sampaoli, quien, lógicamente, fue silbado, aunque la actitud mayoritaria fue de indiferencia, como fue mi caso.

A partir de ahí, habrá que volver a montar un equipo competitivo, porque mucho me temo que hoy hemos visto el último partido con la camiseta sevillista de Vitolo y N’Zonzi, quienes son, en mi opinión, nuestros dos mejores jugadores.

También me gustaría que continuara Jovetic, pero el problema no son los trece millones que hay que pagar al Inter, sino los siete millones de euros que cobra de ficha el montenegrino.

Ojalá que también forme parte del Sevilla 2017-2018 algún jugador del filial, como podría ser Ivi, pues Segunda División se le ha quedado ya pequeña.

Recién terminada la temporada y ya estoy deseando que empiece la siguiente. Ahora hay que afrontar, como se pueda, un par de meses sin ver al Sevilla.

 

 

R. Madrid 4 – Sevilla FC 1. Goleada engañosa

Goleada en el Bernabéu, como se esperaba, dada la enorme diferencia que hay entre las dos plantillas. Pero, al menos, en esta ocasión sí se dio la cara y, durante algunos momentos, incluso una imagen brillante. No sirvió de nada, ni siquiera para llevarse un punto, porque el Sevilla reincidió en errores gravísimos, en todas las zonas del campo. Esos errores, contra un equipo normalito, te llevan a la derrota, pero contra un superequipo, te conducen a la goleada.

Nueve minutos duró el Sevilla con la portería a cero. Un Sevilla que hasta entonces, se había plantado bien el campo. Se abrió la lata por una jugada polémica. En mi opinión, el primer gol no debió subir al marcador, ya que Nacho no lanzó la falta desde el lugar donde se realizó, sino varios metros más atrás. Muchos árbitros permiten sacar las faltas a varios metros metros de distancia donde se han realizado, pero sobre todo en el centro del campo o en defensa. Sin embargo, no es lo mismo si se produce al borde del área, en una falta peligrosa. Ahí si importa, y mucho, que el balón se coloque varios metros más adelantado o atrasado, como bien saben los especialistas en golpes francos, que siempre intentan buscar el sitio perfecto, en muchas ocasiones aprovechando que el árbitro está mirando para otro sitio o colocando la barrera.

En el caso de ayer, es evidente que esos metros fueron decisivos para que la jugada acabara en gol. El balón debería haberse puesto donde estaba situado el árbitro. De hecho, creo que Undiano Mallenco se giró para pedir el balón y situarlo. Y en ese mismo momento, es cuando ve a Nacho tirar a puerta. Gol sorpresivo para todos (público y jugadores de ambos equipos), ya que, como digo, no se lanzó desde el lugar correcto. Y por supuesto, a Undiano le dio lo mismo. Estoy seguro de que, si hubiera sido al revés, lo habría anulado. Pero por algo el Madrid gana el 95% de partidos que juega con este árbitro.

El Sevilla se rehizo de este desgraciado e inusual gol, y buscó el empate, que no consiguió porque lo evitaron los postes, en dos ocasiones, y varias intervenciones meritorias de Navas, que evitó goles casi cantados de Jovetic y de Correa. Como siempre, el Sevilla falló lo que no se debe de fallar nunca, y lo acabó pagando.

Kranevitter, víctima del centrocuentismo –ese marear el balón en el centro del campo, horizontalmente, sin profundidad– perdió el balón y tras el contragolpe de rigor y un rechace de Sergio Rico, llegó el segundo. El Sevilla estaba mereciendo más, pero sin efectividad no hay premio posible.

Acortó distancias, por fin, el Sevilla, por medio de Jovetic, que batió a Navas con un disparo colocado. El montenegrino fue el mejor del partido. Lástima que no hubiera estado acompañado de Ben Yedder –que salió a dos minutos para el final, aunque no sé para qué–, pero supongo que eso ya habría sido una gran audacia para Sampaoli.

El 2-1 sirvió para dar un pequeño susto a Zidane y a su tropa, que enseguida sacó a los pesos pasados que tenía en su banquillo, como Modric y Casemiro. El croata es uno de los mejores centrocampistas del mundo, y el brasileño también es muy bueno. Tan bueno como sucio. Se notaron los cambios, porque el Sevilla apenas creó ya peligro y seguía con su juego lento y horizontal, hasta que otra pérdida absurda, en esta ocasión de Walter Montoya, llevó al 3-1 que ya sentenciaba el partido. Y poco después llegó el cuarto, que cerraba la goleada, obra de otra extraordinario centrocampista, como es Kroos.

Goleada, pero, al menos, fue una goleada digna y se vio otra actitud. El Sevilla no salió derrotado de antemano, como pasó en el Camp Nou.

Creo que ayer, por la gran cantidad de bajas que había, Sampaoli perdió una oportunidad de oro para alinear a algunos jugadores del filial que están pidiendo paso a gritos.

Lo más importante de ayer es que volvió a jugar Krohn-Dehli, que hizo un buen partido, y que se consiguió el objetivo de clasificarse para Champions. Un objetivo que, en teoría, está por encima de nuestras posibilidades y que bien haríamos en valorar en su justa medida.

 

 

 

Sevilla 1 – R. Sociedad 1. De nuevo, mereció más, pero el punto puede ser suficiente

No puede ser que tengamos un fin de liga tranquilo, aunque la distancia con nuestros perseguidores puede hacer que el punto cosechado hoy sea suficiente para asegurar la cuarta plaza. Habrá que esperar a lo que hagan Villarreal –supongo que perderá– y Ahtletic –supongo que ganará–.

El partido ha sido muy bonito para el espectador neutral, pero a mi no me ha gustado nada. Pienso que Sampaoli arriesgó mucho alineando a un sólo centracampista defensivo, N’Zonzi, y a dos que no sólo son muy ofensivos, sino que apenas defienden, como son Franco Vázquez y Nasri. Esa disposición venía muy bien para los contragolpes o en el caso de robar el balón muy arriba, pero, sin embargo, en el juego estático, tenían ventaja los centrocampistas de la Real Sociedad, que además se conocen y compenetran muy bien.

El Sevilla pudo adelantarse en el marcador, en un balon robado en defensa, pero se erró en el pase decisivo y se estuvo lento. Después llegó un buen susto, en un contragolpe que tuvo que cortar Lenglet, cargándose muy pronto con una tarjeta amarilla.

Era un momento donde el dominio era alterno, y donde la Real Sociedad quería aprovechar la velocidad de sus delanteros para adelantarse a la contra. Pero fue el Sevilla el que lo consiguió, en un balón muy bien peleado por Ben Yedder, que asistió a Sarabia para que éste lograra, con mucha clase, el único tanto del Sevilla.

En la última jugada de la primera parte, el Sevilla tuvo otra ocasión de gol, pero al impresentable de González González le pareció que era el momento apropiado para irse a los vestuarios, dejando perplejos a los aficionados, que casi no lográbamos entender tal ineptitud. Se entiende que tendría prisa para irse a la Feria. Porque en la segunda parte, además, sólo añadió cuatro minutos, habiéndose completado todos los cambios y dando la Real Sociedad una exhibición de cómo perder tiempo.

En la segunda parte, el Sevilla pudo sentenciar, pero cuando peor lo estaba pasando la Real Sociedad, se encontró con un golpe de suerte. Un mal despeje de Lenglet, rebota en N’Zonzi, y Carlos Vela, el jugador donostiarra de más calidad, se encuentra un balón que sólo tuvo que empujar a la red.

Lenglet tiene visos de ser un gran central, pero los centrales jóvenes se tienen que hacer a base de fallos, a no ser que sean superfiguras. Esperemos que no tenga tantos como Fazio, pero su error hoy nos ha costado dos puntos.

El gol de Vela sentó como un jarro de agua helada, de manera que la Real olió sangre y fue a por el segundo. Lo tuvo en sus botas, otra vez, Vela, que tras un extraordinario recorte, se quedó sólo ante Sergio Rico, que hizo el paradón del partido.

Apenas tuvo más opciones de gol la Real, hasta que el partido se puso muy de cara con la expulsión de Zurutuza. No sacó provecho el Sevilla porque se empeñó en crear ocasiones por el centro, y con una lentitud desesperante, olvidando las bandas. Eso fue un regalo para la defensa donostiarra, que no pasó mayores apuros para mantener un empate que les supo a gloria.

De los jugadores, me ha llamado la atención la bajísima forma en la que está Gabriel Mercado. Parece otro jugador distinto al de la primera vuelta. Lo mismo ocurre con Nasri.

Me ha gustado el partido de Ben Yedder, que se ha hartado de correr durante todo el partido y que, aunque no estuvo acertado de cara a gol, sí asistió a Sarabia y fue un constante incordio para la Real.

Franco Vázquez lo intentó todo y no le salió nada. A Vitolo, recién salido de una lesión muscular, también se le ve sin chispa, pero aún así logró expulsar a Zurutuza, en un acción que fue muy protestada por el vasco, ya que apenas toca a Vitolo.

Tambien sobrevivimos al arbitraje de González González, y eso también es de valorar, porque es más malo que un dolor de muelas.

Ahora sólo queda esperar que nuestros rivales directos no ganen y que en el Bernabéu no nos destrocen mucho el goal-average. En cualquier caso, ganando a Osasuna, en la última jornada de Liga, tendremos asegurada la tan ansiada cuarta plaza.

 

Sevilla – R. Sociedad. Casi sin margen de error

El partido de esta noche bien puede considerarse casi una final, pues está en juego el dejar prácticamente asegurada la cuarta plaza, o bien, en caso de perder, pasar a depender de otros. Por tanto, el margen de error es mínimo. Hoy debe ganarse o, como mal menor, empatar, con lo que nos lo jugaríamos todo, en caso de que nuestros rivales hagan los deberes, en el último partido de Liga, contra el Osasuna.

Como ven, obvio el partido contra el Real Madrid. No sólo porque haya distancias siderales entre ambas plantillas y en respeto arbitral, sino porque Sampaoli ya ha dado sobradas muestras de que se arruga en los grandes estadios. Es decir, el uno en la quiniela parece asegurado.

En cuanto a nuestros perseguidores, el que más me preocupa no es el Villarreal, sino el Athletic Club. A no ser, evidentemente, que el conjunto amarillo dé la campanada y gane en el Camp Nou. Pero eso, jugándose el Barcelona la Liga y, sobre todo, jugando Messi, parece tan improbable como que el Sevilla gane en el Bernabéu.

Sin embargo, el Athletic tiene que visitar al Alavés, y entre equipos vascos ya sabemos que no es que se echen una mano, sino las dos. Aunque puede que ahora se lo piensen dos veces, ya que uno de los factores que se tienen en cuenta a la hora de repartir los derechos de televisión es la posición clasificatoria, y el Alavés podría perder un dinerito si baja en la clasificación.

Después el Athletic recibirá a un Leganés que podría tener ya asegurada la permanencia, pues esta jornada recibe al Betis, una presa fácil, ya que se trata de un equipo que está con “las chanclas puestas” y que se permite incluso el bochorno de ser goleado en su propio estadio por el Alavés.

El conjunto de Valverde finalizará la Liga en el Vicente Calderón. A priori, un partido muy complicado, pero el Atlético de Madrid no se jugará ya nada. Mi esperanza, en caso de que necesitemos que pinche el Athletic, es que el conjunto de Simeone quiera despedirse de los suyos, y de su estadio, con una victoria.

Pero, sin duda, lo más importante es lo que hagamos nosotros. Las cuentas son bien sencillas si se ganan los partidos, y esta noche nos visita un conjunto como la Real Sociedad, que está haciendo una gran temporada y que tiene como objetivo meter la cabeza en los puestos de Europa League.

Si la Real Sociedad está séptimo, y con buenas opciones matemáticas incluso para hacerse con la quinta plaza, es porque tienen un buen equipo. Desde mi punto de vista, destacan  Carlos Vela, Oyarzabal, Illarramendi y Xavi Prieto, aunque también tiene jugadores que están dando un buen rendimiento, como Canales o el malagueño Juanmi, que está haciendo bastantes goles esta temporada. De William José no tendremos que preocuparnos, pues es una de las bajas por lesión, junto a Aguirretxe, Carlos Martínez y David Concha.

En cualquier caso, si el Sevilla está a su nivel y el árbitro –González González– no nos perjudica mucho, deberíamos ganar el partido, aunque seguro que no será fácil. De hecho, el equipo blanquiazul ya ha ganado en nueve ocasiones fuera de su estadio, lo que demuestra claramente su potencial. El Sevilla sólo ha ganado fuera siete partidos.

Supongo que, una vez más, me quedaré con las ganas de ver como titulares a Ganso y Ben Yedder. Creo que esa dupla tendría bastante peligro, aunque lo ideal sería ver a Ganso-Ben Yedder-Jovetic. Pero eso quizás ya sea mucho pedir, y también es cierto que Franco Vázquez hizo un gran partido en Málaga, donde marcó, por partida doble.

Dada la importancia del encuentro, el estadio debería estar lleno, porque, además, no se prevé lluvia para la hora del partido.

 

 

 

Málaga 4 – Sevilla FC 2. Ejemplo de cómo tirar un partido

Demasiado castigo el que se llevó ayer el Sevilla. Cualquiera que no hubiera visto el partido, habría pensado que el Málaga pasó por encima del Sevilla, y ni mucho menos fue así.

El Sevilla dominó el partido, y se le puso de cara a la media hora de partido, tras una buena jugada entre Ben Yedder y Franco Vázquez, quien batió a Kameni.

Poco después, Franco Vázquez asistió a Correa, quien completamente solo y con todo a favor, erró estrepitosamente. Fue una de esas ocasiones que no se deben fallar nunca, sobre todo, porque errores de ese calado se suelen pagar caro. Y precisamente, en la jugada siguiente, se le deja a Fornals controlar en el borde del área, incluso dejarle tiempo para prepararse el balón y fusilar a un Sergio Rico que no pudo hacer nada ante un balón que iba fuerte y a la escuadra. Es decir, de un posible 0-2, se pasa, en un minuto, al 1-1, con el que se llegó al descanso.

En la segunda parte, siguió el Sevilla dominando, pero el que se adelantó en el marcador fue el Málaga. Un grave error de Pareja dejó solo a Sandro –el mejor malaguista, con diferencia–, que batió por bajo a Sergio Rico. Aquí, desde mi punto de vista, el guardameta sí pudo hacer más. Sandro remata con poco ángulo y raso, con lo que Sergio Rico debería haberlo parado, o desviado, sin demasiados problemas.

Por cierto, el primer error de Pareja es no dejar a Sandro en fuera de juego. No sé el motivo, pero Pareja es uno de esos centrales que prefiere correr detrás del delantero antes que dar un paso al frente, en el momento justo, y dejarle en fuera de juego.

Pero si grave fue el fallo de Pareja, no lo fue menos el que tuvo Luis Muñoz, cuya pifia en el despeje dejó el balón a Franco Vázquez, para que rematara a placer y batiera a Kameni. Regalo por Regalo.

Con 2-2 y las espadas en todo lo alto, llegó lo que, en mi opinión, fue lo peor del partido –junto con el árbitro–: Sampaoli dio entrada a Jovetic, en detrimento de Ben Yedder. Desde mi punto de vista, el partido requería ir a por los tres puntos, y me decepcionó que Sampaoli no se atreviera a jugar con dos delanteros, quitando además a Ben Yedder, nuestro mejor goleador. Pienso que, al hacer eso, Sampaoli pecó de falta de ambición.

A continuación, como justo castigo por no ir a por el partido, llegó el tercer gol del Málaga, probablemente el más lamentable de todos, por el momento en que se produce y porque hasta un equipo de parvulitos habría defendido mejor. En una falta centrada, se nos ocurre poner la línea defensiva en el punto de penalti, cuando debería de haber estado en la línea frontal del área o en el semicírculo. Si no se hace así, se está dando una gran ventaja a un buen lanzador, como es Sandro, y a cualquier rematador, que sólo tiene que rozar o peinar el balón para hacer gol. Y, por supuesto, en caso de que haya remate, el portero, por la cercanía, no tiene nada que hacer, a no ser que tenga la suerte de encontrarse con el balón, que no fue el caso.

Vamos a tener que contratar a la defensa de la Juventus de Turín para que nos den unas clases magistrales, porque los italianos, como cualquier defensa de cierto nivel, jamás habrían cometido ese error. Con la defensa más adelantada, no cayendo en la tentación de ir tras los delanteros hasta que no se saque la falta, casi con toda probabilidad habrían caído en fuera de juego, y de no haber sido así, el portero habría tenido ventaja, bien porque habría llegado al balón o le habrían rematado desde más lejos.

De nuevo, el Málaga había marcado cuando minutos antes el Sevilla podría haber conseguido el 2-3, al cabecear Iborra un buen centro de Sarabia, pero, desgraciadamente, a Kameni le dio por hacer el paradón del partido.

Con menos de un cuarto de hora para el final, a pesar de que el Sevilla lo intentó siempre, sólo dio tiempo para que Pareja demostrara que no era su día, provocando un penalti algo riguroso, pero que Martínez Munuera, a diferencia de las jugadas polémicas que tuvieron lugar en el área del Málaga, no dudó ni un solo momento en dirigirse al punto de penalti. Penalti que, por fin, paró Sergio Rico, pero que no sirvió para nada, porque el rechace lo cazó Juankar, para lograr el 4-2 definitivo. Este gol no debería haber subido al marcador, ya que Juankar entró antes de tiempo en el área. Se entiende que es mucho pedir que tanto el árbitro principal, como el asistente, que sólo tienen que ocuparse de eso y de que si el balón cruce o no la línea de gol, fueran capaces de percatarse del detalle y anularan el gol.

Martínez Munuera fue caserísimo durante todo el partido, tanto a la hora de mostrar las tarjetas amarillas como en las jugadas polémicas de las áreas, donde el Sevilla salió perjudicado en las tres que hubo.

El mejor del partido fue Franco Vázquez, que marcó dos goles y dejó solo a Correa frente a Kameni. A pesar de que Sergio Rico está siendo criticado, en realidad sólo pudo hacer más en el segundo gol. Los demás fueron imparables. Y aunque parezca contradictorio, porque encajó cuatro goles, apenas tuvo trabajo. Pero el Málaga aprovechó el 100% de las ocasiones de gol que tuvo, algo que no es habitual en fútbol.

Dados los graves errores que cometimos en las dos áreas, la derrota es lógica, a pesar de que el Sevilla fue superior al Málaga en todo, menos en lo único que importa: en hacer más goles que el rival. Ahora la tercera plaza queda más imposible aún, y la cuarta está en peligro. Aunque la buena noticia es que se conseguirá si somos capaces de sacar cuatro de los seis puntos que quedan por disputarse en nuestro estadio. Porque, obviamente, visto lo visto, ganar o empatar en el Bernabéu es impensable, y más aún jugándose el Madrid el título de Liga.