Athletic 2 – Sevilla FC 0. La derrota de todos los años en San Mamés

Derrota más que merecida, porque el partido del Sevilla ha sido muy flojito. Ningún jugador a estado a un nivel aceptable. Ni siquiera Navas. Eso lo dice todo.

Partido con muy pocas ocasiones de gol por parte de ambos conjuntos. El Sevilla ha tenido alguna ocasión más que el Athletic, pero los locales tuvieron más efectividad, que es lo único que cuenta.

El principal problema que tuvo el Sevilla es que no supo parar a Williams. Es extraño lo de este jugador, que tiene muy buenas condiciones pero no ve puerta con facilidad, excepto ayer. Una de esas condiciones, la que más sobresale es la velocidad. Es un velocista, y destaca aún más ante una defensa como la del Sevilla, con centrales más bien lentos. Los dos goles llegaron en contras, donde Williams pudo disfrutar de muchos espacios.

El Sevilla tuvo varias ocasiones para rehacerse, pero fueron todas desaprovechadas. Pasaban los minutos, pero el Sevilla era incapaz de darle la vuelta a la tortilla. En ningún momento controló el partido, por el nefasto nivel mostrado por los jugadores más importantes y, sobre todo, porque EL Athletic ponía más intensidad en todas las acciones.

Motivaba Escudero, tras el partido, que la intensidad del Athletic era debido a que “se jugaban mucho”. ¿Pero acaso el Sevilla no? A nosotros nos hacían también mucha falta los tres puntos, pero, afortunadamente, para mantenernos en los primeros puestos de la tabla.

El Sevilla volvió a perder, como todas las temporadas, en San Mamés, y por el mismo motivo de siempre: porque el rival sale más concienciado y con más intensidad. No aprendemos. Porque es más que evidente, y así lo refleja la clasificación, que este Sevilla es superior al Athletic. Y si no se puede ganar, al menos debería dar otra imagen.

Y lo peor es que el próximo partido es en otro escenario donde siempre salimos derrotados: el Bernabéu. Aunque al Madrid dé pena verlo, seguro que nos da un repaso. Es la costumbre, como en Bilbao.

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Sevilla FC 1 – At. de Madrid 1. Pese a que Mateu Lahoz volvió a reírse de nosotros, punto muy valioso

Empate que sabe a poco, aunque el punto hay que valorarlo como bueno, por dos motivos:!porque enfrente teníamos a un gran equipo, aunque hoy no lo pareciera, y porque al silbato estaba ese árbitro valenciano que ya ha demostrado, en multitud de ocasiones, que nos “quiere” con locura.

Pero bueno, ya sabíamos que no era casualidad que él fuera el designado, sino que su trabajo era el que ha hecho perfectamente hoy: utilizar dos varas de medir. Sólo recurrir al VAR cuando el beneficiado era el Atlético y, en definitiva, ser árbitro de baloncesto cuando el que tenía el balón era el visitante y de rugby cuando lo tenía el Sevilla.

Afortunadamente, el Sevilla no perdió la concentración por las provocaciones de Mateu y superó en todos los aspectos al Atlético en la primera parte, hasta el punto de que, en un determinado momento, Ben Yedder pudo hacer su segundo gol antes del descanso. El francés llegó muy justo al balón y a Oblak le dio tiempo de tapar mucho hueco.

En los últimos diez minutos de esta primera mitad, el Sevilla pareció perder un poco el norte, perdiendo mucha posesión y cometiendo el único error que tuvo: una estúpida falta al borde del área que era una caramelito para Griezzman y cualquier lanzador que se precie. Para colmo, la falta se defendió horriblemente, con demasiados jugadores en la barrera con jugadores saliendo a destiempo y sin estirada de Vaclík, quien probablemente estaría demasiado tapado y vería tarde el balón.

El empate además fue en el minuto 44, y en la única ocasión que había tenido el rival. Lo que se dice un mazazo.

Y este mazazo lo pareció notar el equipo en la segunda parte, donde el Atlético dominó, aunque sin crear mucho peligro. La más clara que tuvieron fue un mano a mano que sacó Vaclík a Griezzman. Aunque el Sevilla también pudo marcar antes con un zapatazo de Silva que hizo temblar el palo, y después, con un tiro de Ben Yedder que salío lamiendo el poste. También Oblak tuvo que lucirse ante un buen disparo de uno de los triunfadores de la tarde: Gnagnon. Espléndido partido el suyo. Al igual que el que hizo Jesús Navas. Su marcador, Lemar, fue desbordado en tantas ocasiones que Simeone tuvo que hacer ajustes.

También destacar que debutó Bryan Gil. Sin duda, debutar en Primera División con los suyos es el mejor regalo de Reyes que se le puede hacer a un canterano.

Seguimos ahí arriba, sacándole tres puntos de ventaja al Real Madrid y dos a la sorpresa de esta temporada: un Deportivo Alavés que espero que no aguante el ritmo hasta el final de temporada.

Leganés 1 – Sevilla FC 1. La falta de profesionalidad de Hernández Hernández y El Mudo Vázquez impiden la victoria en Butarque

El botín conseguido es menor, pues eran necesarios los tres puntos, pero muy meritorio, ya que el partido se puso realmente feo, cuando debería haberse puesto de cara si Hernández Hernández  y Vázquez hubieran hecho bien su trabajo.

El partido no pudo empezar peor. A los cuatro minutos, en el primer ataque del Leganés, Escudero deja centrar al área y a Vesga le da por cabecear, de manera impecable, ajustado al poste, de manear que Vaclík no pudo hacer nada por evitar el primer gol del partido.

Poco después el Leganés pudo hacer el segundo. Eran momentos donde el Sevilla no daba una a derechas, pero poco a poco, se fue recomponiendo y llegando al área local. Hasta que llegó la jugada que marcó el partido: Nyon, que ya tenía una tarjeta amarilla, agarra y derriba al Mudo Vázquez cuando éste se iba. El árbitro señala la falta, clarísima, pero decide pasarse el reglamento por donde le dio la gana, y no mostrarle la segunda amarilla. Es decir, que no lo expulsó porque ya tenía una tarjeta, y eso no es de buen profesional. Obviamente, Pellegrino agradeció el regalo y sustituyó a Nyon en la segunda mitad.

Y para empeorar las cosas, ahí estaba Franco Vázquez, que su supone que protestó y le dijo de todo al árbitro. Lo cual es absurdo, porque un árbitro, una vez que toma una decisión, es casi imposible que vuelva atrás. Evidentemente, Hernández Hernández expulsó a Vázquez, porque éste no tiene la patente de corso que tienen otros jugadores de la Liga, como Sergio Ramos o Messi. Sin ir más lejos, en el último partido de los culés, ante el Celta,  Messi no se cortó y abroncó al árbitro por no pitarle una ligera falta –no recuerdo quién era, pero da lo mismo, porque son todos igual de cobardes–. Le gritó, durante varios segundos, mirándole a la cara, desafiante, haciendo aspavientos, conocedor de que el trencilla no iba a tener arrestos para expulsarle. Y el árbitro, simplemente, se quedó impávido, con la mirada perdida, sin saber cómo reaccionar y dando la impresión de pensar: “tierra, trágame”. Ni siquiera le mostró amarilla.

Todos sabemos que en La Liga hay equipos y jugadores que tienen un trato diferente. Por lo visto, Mudo Vázquez aún no lo sabe. Espero que el club le ponga una buena sanción, y si se repitiera algo parecido, que lo traspase.

El panorama era desalentador: perdiendo y en inferioridad, y con 45 minutos por delante. Afortunadamente, el Leganés cometió un error garrafal, tremendo, y es que no aprovechó la superioridad para ir a sentenciar el partido, sino que se dedicó a tontear, a mover el balón en horizontal y sin crear peligro. Al no cerrar el partido, cada minuto que pasaba nos daba vida, porque en una jugada aislada podríamos empatar. Amadou estuvo muy cerca, al rematar al poste, a diez minutos del final. Y poco después de que Vaclik evitara con la punta de los dedos, y con la inestimable colaboración del larguero, el 2-0, llegó la jugada que los sevillistas estábamos esperando pero que parecía que no iba a llegar nunca: un centro al área para que el más listo, el de siempre, Ben Yedder, cabeceara al fondo de la red.

Gol y punto que saben a gloria. Al Leganés le ocurrió lo mismo que al Sevilla en Mestalla: no sentenció, cuando lo tenía todo a favor, y lo pagó en el descuento.

No me gustó nada, de nuevo, el partido de André Silva. Estuvo deambulando, sin crear peligro, y fue sustituído.

Lo peor es que perdemos para el primer partido del año, ante el Atlético de Madrid, a Mercado, Mudo Vázquez y puede ser que a Jesús Navas, que tuvo que retirarse por una sobrecarga en el sóleo.

 

 

 

Sevilla FC 2 – Gerona 0. Dos puntos vitales y muy trabajados

Viendo el marcador, parece que ha sido una victoria sencilla y cómoda, pero ni mucho menos ha sido así. El Gerona, a pesar de que apenas ha contado con ocasiones de gol durante los noventa minutos, ha demostrado ser un equipo muy trabajado y con jugadores de calidad. Si no han sido capaces de marcar, ha sido por el extraordinario trabajo en defensa de todo el equipo, mostrando una concentración total, excepto Banega en la primera parte, donde perdió varios de esos balones que acostumbra a perder tontamente, por suficiencia, pero que, por suerte, no suelen acabar en gol.

El resultado final debió ser bastante más abultado, pero el guardameta visitante se lució en dos intervenciones, y las demás ocasiones, alguna bastante clara, las desperdiciamos. No lográbamos hacer el 3-0 y me temía que lo pagaríamos con un final de partido de infarto, mirando el cronómetro, pero Vaclík, con una soberbia estirada, lo evitó.

El 2-0 nos viene bastante bien de cara al goal-average.

El mejor del partido me pareció Roque Mesa. Su partido fue completísimo, faltándole únicamente el gol. También los centrales, Kjaer, Carriço y Sergi Gómez hicieron un gran partido.

No me gustó nada el partido de André Silva. Desesperante en ocasiones, desaprovechó un uno contra uno que no se puede fallar nunca. Cada vez estoy más convencido de que no es un jugador que vale 43 millones de euros. Aunque tenga un gran futuro por delante. Eso sí, un buen recorte suyo provocó el penalti que abrió el marcador, perfectamente lanzado por Banega. Ben Yedder si aportó mucho trabajo y acierto. Aunque no marcó, asistió a Sabaria en el definitivo 2-0.

 A pesar de haber conseguido esta fundamental victoria que nos mantiene en los puestos de privilegio, debemos de pisar el acelerador y cerrar el año con otra victoria en Butarque. Allí no podremos contar con Kjaer, lesionado, ni con Banega y Sarabia, sancionados, pero recuperaremos a Mudo Vázquez. Estando segundos sólo vale ganar. Cualquier otro resultado es malo.

Sevilla FC 3 – Krasnodar 0. Obstáculo superado por la vía rápida 

No hubo lugar a sustos. El Krasnodar duró apenas diez minutos. Ben Yedder no perdona la mínima oportunidad que tiene, y tuvo dos.

El primer gol me pareció un clarísimo fuera de juego. Lo único que se me ocurre es que el asistente pensara que el balón llegó a Yedder al pasar atrás un defensor, pero me dio la impresión de que no fue así, sino que Roque Mesa le pasó el balón.

El Krasnodar dio algún susto en los primeros minutos y con el 1-0, pero después se fue diluyendo conforme pasaban los minutos.

En la segunda parte se acabó de rematar el partido con la jugada del penalti y expulsión. Llegó entonces el momento de hacer los cambios y reservar jugadores para el importantísimo partido de la matinal del domingo ante el Gerona.

Lo fundamental es que se logró la clasificación, y como primeros de grupo, a pesar de las penosas actuaciones que hemos tenido fuera del Ramón Sánchez Pizjuán.

En cuanto al ambiente, lo esperaba bastante más crispado. Aunque no nos guste, lo cierto es que el Sevilla es una Sociedad Anónima Deportiva y al aficionado no nos queda más que el derecho al pataleo. Ahora bien, es muy difícil de asimilar que el Sevilla FC ha sido, o vaya a ser vendido porque unos supuestos sevillistas, cuatro viejos, como escribía un periodista hoy (bueno, decía “ancianos”, que es lo mismo), quieran dejar la vida resuelta a sus herederos. Cuatro ancianos que ya son ricos. Por eso son los accionistas mayoritarios. Pero se ve que es cierto el dicho de que nadie, por mucho dinero que tenga, dice: “Ya tengo suficiente dinero. Ya no quiero más”

Pero eso es lo que hay. El Sevilla dejará de estar en manos de sevillistas, como siempre ha sido. Nos guste o no nos guste. Sólo queda seguir animando al Sevilla FC. Y el próximo episodio es el domingo.  De vencer al Gerona, seguiremos en lo más alto.

Junta General de Accionistas 2018. La Junta de la decepción

La Junta General de Accionistas, que era ordinaria, resultó ser extraordinaria. Pero extraordinaria en cuanto a la tremenda decepción que nos llevamos los ilusos sevillistas que creíamos que el Sevilla no estaba vendido o no iba a venderse. Nada más lejos de la realidad. Ayer los máximos accionistas dejaron claro que dan la espalda al sevillismo de base, al no blindar el estadio Ramón Sánchez Pizjuán y la ciudad deportiva José Ramón Cisneros Palacios.

Sin embargo, esto se veía venir. No se entendería entonces, que viéndose el alarmismo entre los pequeños accionistas y su lucha por sindicar el 5% de las acciones necesarias para incluir nuevos puntos en el orden del día, los máximos accionistas no sólo no se pronunciaran, sino que no solicitaran esta modificación de motu proprio. Evidentemente, no estaban por la labor. Pero siempre quedaba la esperanza de que, a última hora, sucumbieran ante la presión de los accionistas minoritarios y cambiaran de opinión.

Parece obvio que, si no han vendido ya sus acciones a un inversor extranjero, lo van a hacer próximamente, pues cabe deducir que tienen ya más que acordados los términos de la venta y sólo deben quedar detalles. En este sentido, resultó reveladora la lamentable intervención de Carolina Alés, que se destapó, admitiendo que ellos “venden sus acciones, no venden al Sevilla”. Pues no, Carolina. Si yo vendo mis dos acciones, sería así. Pero si tú, que eres una de las principales accionistas, las vendes, también vendes al Sevilla FC. Poco después intentó retractarse, quedando incluso peor.

Pero no quedó ahí la cosa. Carolina Alés también se lució con su desprecio a los pequeños accionistas, cuando preguntó por qué ellos no habían comprado acciones. Haciendo un alarde de soberbia, poco menos que se rió de aquellos que no podían permitirse comprar acciones, o sólo unas pocas, como es el caso de la gran mayoría de los aficionados. Sin duda, Carolina, quien probablemente habrá nadado en la abundancia desde que nació, no tiene la capacidad de entender que mucha gente no puede permitirse comprar acciones, o si lo hace, es con gran esfuerzo.

Como contrapunto a Carolina Alés, destacar la impresionante y conmovedora intervención de Alejandro Cadenas. Faltó poco para que lo sacaran a hombros, pero, lamentablemente, pese al gran esfuerzo de los pequeños accionistas, mucho me temo que se ha llegado tarde. Ya está todo el pescado vendido.

Ahora hay que apretarse los machos, pues se entra en una situación muy complicada, donde hay un patente enfrentamiento entre los accionistas mayoritarios y el aficionado de base. Será harto complicado que eso no afecte al rendimiento del equipo. Esto se verá muy pronto, en el importantísimo partido del jueves, ante el Krasnodar. Yo espero un gran abucheo al palco, pues es lo mínimo que merecen.

Empieza una época de incertidumbre, donde el Sevilla dejará de pertenecer a los sevillistas y estaremos en manos de un grupo inversor que podrá disponer, a su antojo, de nuestro estadio y ciudad deportiva. Desde luego, si con el tiempo acabamos trasladándonos a la Cartuja, sería mi fin como abonado. Llevo treinta y dos años siéndolo, pero me niego a ver al Sevilla en la Cartuja si no es algo temporal, mientras se amplía el Ramón Sánchez Pizjuán. El estadio olímpico es para ver atletismo, no fútbol. Si lo veo mejor por televisión, me quedaré en casa y no soportaré las inclemencias del tiempo, ni tendré que desplazarme.

La Junta de ayer me ha dejado tocado, o más bien hundido. Hasta el punto de que el partido contra el Krasnodar ha pasado de parecerme muy importante a ser totalmente secundario. No me explico cómo los máximos accionistas pueden tirar por los suelos los sentimientos de tantas generaciones de sevillistas. Y todo por el dinero, por el vil metal. ¡Qué triste!

Valencia 1 – Sevilla FC 1. Un punto que sabe a menos aún que el conseguido en Vitoria

Las dos salidas consecutivas del Sevilla se han saldado con empates, y en ambos partidos dio la sensación de que, de haber estado un poco más acertados, o de haber tenido un poco más de suerte –fundamental en fútbol–, se podrían haber conseguido dos victorias.

La primera parte del Sevilla no me gustó. Aunque se controló bien al Valencia, fueron los locales los únicos que crearon peligro, aunque también es verdad que a cuentagotas. El Sevilla fue incapaz de mantener la posesión del balón, con contínuos errores en el pase, y de tirar a puerta con peligro.

La segunda parte ya fue otra cosa. El Sevilla fue a por el partido, y una buena jugada entre Promes, Sarabia (goleador) y Ben Yedder (pasador), dio lugar al 0-1.

Entró el partido en una fase donde el Valencia quería y no podía, y el Sevilla estaba atento para apuntillar al contragolpe, si tenía ocasión. Y las tuvo, en las botas de Banega y André Silva, pero el poste no estuvo por la labor de colaborar. Especialmente clara fue la que tuvo Silva, que hizo lo más difícil, que era regatear al portero, y falló lo más fácil, que era no colarla entre los tres palos. Cuando vi el grave error de Silva, me hice a la idea de que no ganaríamos en Mestalla. El fútbol suele ser implacable cuando no se cierran los partidos, sobre todo cuando enfrente tienes a un rival importante, como es el Valencia.

Y desgraciadamente, así fue. En la última jugada del partido, en una falta lateral, perfectamente botada por Parejo, llegó el empate.

Hoy Vaclík no ha estado acertado en los despejes de puños. En dos ocasiones, en lugar de golpear el balón, lo hizo en la cara de sus compañeros, primero de Sergi Gómez y después de André Silva. No me extrañaría que en la falta del empate, los defensores estuvieran más pendientes de una posible “agresión” de su propio portero que de despejar el balón. Bromas aparte, Vaclík ha hecho un buen partido hoy, al igual que toda la defensa. La agradable sorpresa ha sido el sensacional partido de Promes. En mi opinión, su partido ha sido completísimo, y me ha parecido el mejor del partido.

En cuanto a André Silva, me viene decepcionando en los últimos partidos. Me parece un buen jugador, pero no estoy seguro de que sea un jugador de 40 millones de euros. Creo que, para pagar una millonada así, un jugador tiene que ser más decisivo, más determinante, más participativo de lo que lo está haciendo André Silva. Para mí, Ben Yedder es más completo, aunque menos valorado. Lo que sí tiene el portugués a su favor es su juventud y, por tanto, margen de mejora.

Si la actuación de Promes fue una buena  noticia, la mala fue que Mudo Vázquez vio la quinta amarilla y será baja contra el Gerona.

Pero antes de pensar en el próximo partido de Liga, que será fundamental para mantenernos arriba, hay que ocuparse del Krasnodar. No superar la fase de grupos sería un gran fracaso. Nos jugamos, además, ser primeros de grupo, lo cual implicaría más dinero y un rival teóricamente más asequible en la fase de eliminatorias.