Sevilla FC 2 – Wolfsburgo 0. Todo o nada en el último partido

Buen partido del Sevilla, que ha sido superior al equipo alemán. Dicen que el Sevilla tuvo suerte en el sorteo, pero cada día que pasa estoy convencido de que no fue así, ya que los tres rivales de grupo tienen un gran nivel y muy buenos jugadores. Muchos de esos jugadores a los que nos hemos enfrentado serán traspasados en breve, a cambio de varias decenas de millones de euros.

En la primera parte, el Sevilla dominó el partido, aunque, como suele ser habitual, creando muy poquitas ocasiones de gol. Pero en una de esas nos adelantamos. Un centro sensacional de Rakitic que fue rematado a bocajarro por Jordán.

Poco después llegó uno de los sustos del partido. Un fuerte disparo lo detuvo Bono, pero el balón fue hacia atrás y dio en el larguero. A mí me dio la sensación de que entraba. Nos salvamos por centímetros del mazazo que habría supuesto el empate.

La segunda parte me gustó menos. Mientras más avanzaba ésta, menos me gustaba. Primero porque el Sevilla se tomaba con demasiada parsimonia el partido, no poniendo demasiado entusiasmo en marcar el segundo, con el riesgo que ello implicaba. Y en segundo lugar, porque con el marcador a favor, nos precipitábamos en muchas ocasiones, perdiendo la posesión innecesariamente, lo que era especialmente desesperante en los últimos minutos del partido.

El segundo susto del partido llegó en un despeje de Diego Carlos, que a mí en el estadio me dio la sensación de que fue con la mano. Por lo visto, tras la revisión del VAR, parece que fue con el hombro.

Sufrimiento en los minutos finales, hasta que Rafa Mir remató a placer una asistencia de Ocampos, tras una gran jugada del argentino.

A decir verdad, Bono sólo tuvo que emplearse a fondo en aquella ocasión que dio en el larguero, pero la incertidumbre del resultado, y la importancia de los tres puntos, creaban un ambiente de tensión que hizo que el partido se me hiciera eterno.

En mi opinión, el mejor del partido fue Fernando. Partidazo descomunal.

Nos lo jugaremos todo en el último partido, ya veremos si en Austria o en otro país, por culpa del dichoso virus. Me habría gustado que este decisivo partido fuera intrascendente para el Salzburgo, pero no será así. La última jornada será un todo o nada, no solo para el Sevilla, sino para todos los clubes del grupo. Hay tanta igualdad que todos pueden quedar líderes o últimos.

El próximo partido será en Liga, ante el Madrid. Lógicamente, no se nos suele dar bien, porque o te ganan porque son muy buenos, o por las ayudas arbitrales. Habrá que hacer un grandísimo partido para puntuar.

Ojalá que Diego Carlos no tenga nada importante, pero se retiró cojeando ostensiblemente.

Sevilla FC 2 – Alavés 2. Con todo en contra, pero ni aún así muerde el polvo el Sevilla FC

Miedo me dan este tipo de partidos, contra rivales propensos a estar en la parte baja de la tabla, pero que, sin embargo, son más que capaces de complicarte un partido e incluso, si les acompaña la suerte, llevarse los tres puntos. Muy cerquita han estado hoy los alavesistas de llevarse la victoria. Habría sido totalmente injusto, pero en fútbol eso da lo mismo. No gana el mejor, sino el que haga más goles, aunque sean de rebote, en propia meta o de penalti inexistente.

Hoy el Sevilla ha tenido que luchar no sólo contra el Alavés, sino que también ha tenido que superar muchos obstáculos, concretamente tres:

  • Los errores propios. Por ejemplo, en el primer gol del Alavés, donde La Guardia remata a placer, completamente libre de marca.

En ataque también se fallaron tres o cuatro ocasiones clarísimas, pero que se tiraron, como se suele decir, «al muñeco» o fuera.

Para ser justos, también el Alavés tuvo dos ocasiones que no fueron gol de milagro, y que habrían supuesto el 1-3, poniendo prácticamente imposible voltear el marcador.

  • El arbitraje. No entro en si fue penalti o no, pero aparte de esto, el arbitraje me pareció criminal. No sé si el debutante Muñiz Ruiz es un corrupto o, simplemente, un incompetente más. Pero da que pensar algunas decisiones, como en las faltas (Koundé no hace falta en la que da lugar al penalti), las tarjetas, la permisividad en cuanto a la pérdida de tiempo, y el añadir sólamente cuatro minutos de tiempo añadido. En cuanto al VAR, si está el ladrón reincidente de González González a los mandos, es casi imposible que no haya lamentaciones al final.
  • La climatología. Evidentemente, la lluvia perjudicó más al Sevilla. El mal tiempo siempre reduce la asistencia al estadio. Además, el Alavés está más acostumbrado a la lluvia, y en algunos momentos el terreno de juego estuvo impracticable, a causa de la tromba de agua caída en poco tiempo, haciendo imposible jugar al fútbol y complicando la difícil tarea de remontar el marcador, y todo ello ante un rival encerrado.

Hoy no fue el mejor partido del Sevilla. Varios jugadores estuvieron bastante desacertados, como fue el caso de Rafa Mir. Este jugador me tiene desconcertado. Es capaz de lo mejor y de lo peor. Tiene a su favor que es joven y que puede mejorar, pero muchas veces desespera ver cómo falla ocasiones claras de gol. Sin embargo, él tuvo mucha parte de culpa en el gol del empate, al pelear el balón a La Guardia, y que acabó llegando a los pies de Rakitic, que la envió a la red.

Me gusta la profundidad de Montiel. Cierto que falló en la marca, en el primer gol, pero también asistió muy bien a Ocampos en el empate.

Suso se lesionó al poco de saltar al césped. Otro contratiempo más, ante un calendario muy exigente y repleto de partidos.

Una pena que el Sevilla no se llevara los tres puntos esta tarde, porque hizo mucho más que el Alavés para ganar el partido.

Ahora hay que pensar en la Champions. Complicadísimo partido el del martes, donde hay que ganar para seguir teniendo opciones de clasificación.

Betis 0 – Sevilla FC 2. De los derbis más tranquilitos que recuerdo

Esperaba más del Betis, porque tiene dos o tres jugadores importantes que pueden causar problemas si tienen su día. En ningún momento pensé que la victoria del Sevilla –que la esperaba, como siempre– fuera tan plácida y tranquila. Y es que el Sevilla dominó completamente el partido. Desde el pitido inicial se hizo con el balón y no lo soltó. El Betis, mientras tanto, sólo inquietaba a balón parado, en alguna falta o córner. Ni siquiera el gol anulado al Betis, justamente anulado al Betis, me alteró el ritmo cardiaco, ya que me pareció fuera de juego en directo.

Siguió el dominio rojo durante toda la primera mitad, hasta que Guido Rodríguez cortó un prometedor contragolpe sevillista, haciendo falta sobre Rafa Mir y llevándose la segunda tarjeta amarilla de regalo.

Si ya la primera parte pintaba bien, la segunda, en superioridad numérica, a priori, pintaba mucho mejor. Parecía que era cuestión de tiempo que el Sevilla se adelantara en el marcador, y así fue. Ocampos cedió el balón hacia atrás, empalando Acuña el balón sin piedad, que entró, como diría el maestro Araujo, como una exhalación. El portero bético no pudo hacer nada ante lo que sólo puede calificarse como golazo.

Ya con delante en el marcador, si el Sevilla no cometía algún error grave, debía de tener controlado el partido. No obstante, no me gustó cómo gestionó el Sevilla esa superioridad numérica. Me gustó que no arriesgara la posesión del balón, pero pienso que podría haber buscado el segundo gol con más ahínco. Había que tener en cuenta que una segunda amarilla a Diego Carlos, un golpe de fortuna, un error arbitral, o un acierto del rival –que también era posible–, nivelara de nuevo el encuentro. En definitiva, me habría gustado que el Sevilla se hubiera lanzado a la yugular desde el 0-1, sin prisas pero sin pausa, como se suele decir.

En cualquier caso, en una de las llegadas del Sevilla por banda llegó el 0-2, cortesía de Bellerín, en propia meta. Este gol sí sentenciaba ya el partido, a no ser que hubiera un descalabro total, que no ocurrió.

También eché en falta que se fuera a buscar el 0-3. No sé si es que yo soy muy ambicioso o, tal vez, inmisericorde, pero lo cierto es que el Sevilla se dedicó en cuerpo y alma a mantener el 0-2 y no dar pie a que se acabara el partido mirando el cronómetro y que no ocurriera lo mismo que le ha ocurrido al Atlético de Madrid y al Barcelona en esta jornada: que han tirado a la basura dos puntos que tenían «en la buchaca», como diría Caparrós.

Todos los jugadores del Sevilla ha estado a un gran nivel. Me ha gustado mucho el partido de Jordán y Montiel, aunque también Acuña u Ocampos hicieron muy buen partido.

Otro derbi más que cae de lado del club que lleva el nombre de la ciudad. Victoria justa y que permite al Sevilla estar en lo más alto de la tabla, a sólo a un punto del líder, que es la Real Sociedad, pero con un partido menos. Y estaríamos incluso líderes en solitario, y con un partido menos, si no hubieran anulado aquel gol canallesco, en el descuento, obra de Ocampos, por supuestas manos previas de Fernando. Pero bueno, esa historia ya la conocemos de otras temporadas, por desgracia.

El parón de fútbol, por los compromisos internacionales, se hará más llevadero por estos tres puntos. El próximo rival será el Alavés, en casa. No será un rival fácil –ninguno lo es, aunque hoy lo haya parecido–, pero da confianza el mirar la tabla y ver que ya tenemos a seis puntos al quinto clasificado –que es el Betis–, a diez al Barcelona –sí, a diez– y al Valencia, que tiene un partido más que el Sevilla, y a doce al Villarreal. A pesar de que llevemos ya una ventaja considerable al Villarreal, no me fio de ellos ni un pelo. Es más, es al equipo que más temo de los que he dicho.

Más nos vale que ganemos al Alavés, porque después vienen curvas, muchas curvas: Real Madrid fuera, Villarreal en casa, Athletic Club fuera –estadio que se nos da fatal– y Atlético de Madrid en casa.

Mateu Lahoz hizo un buen arbitraje, pero erró gravemente en una supuesta falta de Lamela, donde en realidad no hubo nada, sino que fue Canales que se pasó de frenada. Se habría quedado solo el argentino.

Sevilla FC 1 – Lille 2. Máxima decepción

De verdad que no me esperaba un partido así, un partido tan pésimo, donde ni si quiera hemos sido capaces de controlar el partido. Mucha culpa de ello la ha tenido Renato Sánchez, que ha hecho prácticamente lo que le ha dado la gana.

El Lille, con tres jugadores presionando arriba la salida del balón, dificultaba mucho la creación de juego sevillista. Para colmo, nuestro centro del campo no daba una a derechas.

Aún así, nos acompañó la suerte, y en un afortunado rebote nos encontramos el gol. 1-0, pero el Sevilla seguía sin controlar el partido. Los franceses estaban mejor situados y el Sevilla seguía siendo incapaz de romper la doble línea de presión.

Ni siquiera con el marcador a favor me gustó el Sevilla. Parecía ansioso con marcar el segundo, cuando lo que pedía el cuerpo era ralentizar el ritmo de partido, tocar y tocar, hacer correr un poco al rival e intentar que dejara espacios.

Y entonces pasó lo inesperado y lo inexplicable. Porque no se puede explicar que un jugador con tanta experiencia como delaney haga un penalti tan absurdo, y más aún cuando hay VAR.

El 1-1 fue un mazazo, por las formas y porque fue al final del primer tiempo.

Debió gustarle a Lopetegui la primera parte que hizo el Sevilla –a mí, ni mijita–, porque, sorprendentemente no hizo ningún cambio al descanso.

A los pocos minutos de la reanudación, en una jugada muy mal defendida, se adelantó el Lille. Y lo peor es que todo siguió igual, a pesar de los cambios: el Lille controlando el partido y el Sevilla siendo incapaz de crear ocasiones. Y las poca que tenía, las fallaba, como la que tuvo Lamela.

Como hoy no era la noche, y parecía que todo salía mal, también hubo un lesionado: Jesús Navas. Esperemos que se recupere lo antes posible.

El Lille me pareció muy buen equipo. Muy físico. Se llevaron casi todos los balones divididos. Tiene mucha calidad arriba y, sobre todo, muchísima velocidad. Además perdió todo el tiempo del mundo y más. En mi opinión fue justo vencedor.

La clasificación se pone casi imposible. Habría que ganar los dos partidos que quedan, y eso es bastante difícil. A ver si, al menos, podemos quedar entre los mejores terceros y pasar a la Europa League. Que ya sería un desastre, económico y deportivo, pero nos permitiría soñar con ganar un título.

Sevilla FC 2 – Osasuna 0. Victoria cómoda y merecida

Partido tranquilito el que hemos visto hoy en el Ramón Sánchez Pizjuán. El Sevilla dominó con total claridad el partido, excepto algunos minutos donde el Osasuna nos encerró en el área, pero sin crear apenas peligro. Únicamente recuerdo un córner, y ya en el tiempo de descuento, una pérdida absurda de Koundé que pudo dar un poco de emoción al partido.

El Sevilla pudo incluso haber conseguido una victoria más amplia, de no haber fallado ocasiones clarísimas, de esas que no se pueden fallar nunca, Rafa Mir y Ocampos. El primero falló estrepitosamente un cabezazo en el área pequeña, y el segundo no fue capaz de convertir un mano a mano con el portero, desaprovechando el regalo de Lamela. Llega a levantar un poquito más el balón y habría marcado, porque la parada del portero no fue muy ortodoxa, ya que le dio con la cara.

El primer gol del partido fue de Diego Carlos, al rematar a la perfección un córner muy bien lanzado por Rakitic, a falta de cinco minutos para el final de la primera parte. El segundo lo hizo Ocampos –a pase de Bono, por así decirse–, al aprovechar un mal entendimiento entre el portero y uno de los centrales rojillos, marcando a puerta vacía.

Quedaba aún media hora para el final del partido, y, ciertamente, esperaba mucho más de Osasuna, sobre todo cuando entraron en juego Budimir y Moncayola, aunque Arrasate retiró a Chimi Ávila. Sustitución que no entendí, a no ser que el argentino estuviera lesionado o que ya diera el partido por perdido.

Ambos equipos hicieron muchos cambios con respecto a la jornada anterior, pero, como es lógico, Osasuna lo notó bastante más que el Sevilla, por la diferencia de calidad de las plantillas.

Lo peor del partido fue la lesión de Montiel, y lo mejor la vuelta de En-Nesyri.

El clima, con lluvia y viento, fue un fastidio para los espectadores y para los jugadores, ya que complicaba muchísimo el juego aéreo. Me acordé de toda la familia de Del Cerro Grande cuando decidió dar cinco minutos de tiempo añadido. En ese momento caía bastante lluvia.

En mi opinión, Del Cerro hizo un buen arbitraje. Fue un partido limpio, con pocas tarjetas. Quizás hasta sobró la amarilla a Bono, por perder tiempo. Fue a petición de un jugador rojillo, y, curiosamente, cuando ya había sacado de puerta.

El próximo partido de Liga es el derbi, pero antes está un partido clave contra el Lille, en Champions. Hay que ganar como sea.

Mallorca 1 – Sevilla FC 1. Otro robo escandaloso en Mallorca

Han pasado muchos años, pero el sevillista jamás olvidará cómo, posiblemente, nos arrebataron un título de Liga en Mallorca. Digo «posiblemente», porque habría que haber ganado al Villarreal en casa en el último partido –que se perdió–, pero nadie duda que ese partido se habría ganado, de haberse jugado la Liga el Sevilla.

Hoy también ha habido un robo escandaloso, y encima con el VAR de por medio. Iglesias Villanueva ha vuelto a demostrar que odia al Sevilla FC. Sólo así puede entenderse que llamara al árbitro para que revisara la jugada en el monitor. Incluso a cámara lenta, es muy dudoso que Fernando toque el balón con la mano, pero si lo hace, el contacto es mínimo, de manera que en ningún momento le permite controlar el balón. Es más un roce que otra cosa. Si es que le roza. Además, según parece –me he enterado hoy– las manos involuntarias, aunque acaben en gol, ya no se señalan. Para rizar el rizo, incluso hubo una mano más clara que la de Fernando, que habría supuesto un penalti a favor del Sevilla, y no se señaló como penalti.

Bien es cierto que si el Sevilla hubiera hecho bien su trabajo, nos habría dado igual que estos dos ladrones, sospechosos habituales cuando se trata de arbitrar al Sevilla, dados sus antecedentes, hubieran anulado el gol de Ocampos –buena falta le hacía– en el minuto 95. Ocasiones hubo para ello. Rafa Mir falló una sin portero, que había salido por uvas. Después, un disparo a bocajarro del mismo jugador, no entró porque al portero más malo de Primera, como es Reina, le dio por hacer un paradón y el rechace fue escupido por el poste. Y por último, Ocampos falló un remate de cabeza, casi en la línea de gol, de esos que son difíciles de fallar.

Es decir, ocasiones hubo para ganar el partido. También es verdad que el Mallorca también las tuvo. De hecho, estuvo muy cerca de lograr el 2-0, salvándonos el poste.

Y por supuesto, de haber saltado al terreno de juego con más ambición y más concentración, muy probablemente, tampoco estaríamos ahora lamentándonos por los dos puntos desaparecidos o robados.

También tuvo bastante que ver la mala actuación de varios jugadores. Navas, por ejemplo, falla estrepitósamente en la jugada del gol mallorquín, rompiendo el fuera de juego primero y no siendo capaz de defender su zona con acierto. También dejó mucho que desear el partido de Óliver Torres o Munir, que fueron decisivos ante el Levante, o el de Jordán. Incluso Acuña parecía otro. Si me dicen que estaba jugando su hermano gemelo, me lo creo. Por el lado positivo, me gustó bastante el aporte de Delaney y Augustinsson.

También hay que dar su mérito al Mallorca, que algunos creen que es un equipo al que hay que meterle cuatro o cinco goles sin despeinarse, pero que también tiene buenos jugadores. Se hartaron de correr y de presionar –algo que no hizo el Sevilla–, y su doble pivote, sobre todo con el africano Baba, dio muchos problemas al Sevilla en el centro del campo. Realizaron algunos contragolpes muy peligrosos, donde pudieron también marcar.

Lo mejor del partido fue el golazo de Lamela. Lo peor, sin duda, que te quiten dos puntos de manera injusta. Y lo que ya clama al cielo es que lo hagan con VAR. Tienen toda la tecnología a su favor, pero como suelo decir, el que es mal árbitro sigue siendo mal árbitro, con VAR y sin VAR.

Toca pensar en el Osasuna. Ojalá que no llueva. Y, por supuesto, no será un partido fácil. Ahora mismo está jugando con el todopoderoso Madrid, que es el líder, van por el minuto 85, y siguen empate a cero.

Sevilla FC 5 – Levante 3. El Sevilla que todos queremos

Empiezo aclarando que, eso de «el Sevilla que todos queremos» es sin tener en cuenta los dos goles regalados al rival, pero es de suponer que ni Dmitrovic ni Diego Carlos, ambos magníficos jugadores, no tendrán fallos tan garrafales en mucho tiempo.

Pero, por lo demás, el partido del Sevilla me encantó. Contrastó totalmente con otros. En este se notaba la intensidad desde el principio, moviendo rápido el balón y sin jugar al trote, con continuos desmarques y apoyos. Se notó mucho el buen partido que hizo Oliver Torres, que además abrió el marcador con un golazo de volea impresionante, al rematar un córner lanzado por Augustinsson, que fue otro jugador que estuvo a buen nivel.

Valoro muchísimo el esfuerzo que tuvo que hacer Koundé ayer, sin duda porque sólo nos queda un central sano, que es Diego Carlos. Salió de titular, luciendo un aparatoso vendaje en la rodilla, pero bastó la primera carrera para ver que Koundé estaba lejos de su mejor forma, pues una de sus virtudes es la velocidad, y ayer estuvo falto de ella en varias ocasiones.

En mi opinión, ayer se ganó con relativa facilidad –de no haber sido por los dos regalos, habría sido un paseo– por partido tan completo que hicieron gran parte de la plantilla:

Oliver Torres: Mucha movilidad y mentalidad ofensiva. Dio rapidez al juego

Jesús Navas. Va a cumplir 36 años y ayer le tuvieron que agarrar porque se iba en velocidad en la recta final del partido. Eso lo dice todo de él. Sigue teniendo la misma calidad de siempre, y dio el pase de la muerte a Fernando para que consiguiera el gol que sentenciaba el partido.

Fernando. Otra exhibición, y además ya hasta hace goles. No sé a qué espera el Sevilla para renovarlo, porque este, al igual que Navas, tiene cuerda para rato.

Munir. Es uno de los jugadores con más gol, visión de juego y calidad de la plantilla, y ayer lo demostró. Marcó un gran gol, de tiro fuerte, raso y ajustado. Pudo conseguir otro, que habría sido de pañuelos.

Suso. Centros magistrales. Se burló de su lateral en alguna ocasión. Mereció el gol que le impidió el poste.

Delaney. Dio equilibrio. Es bueno defendiendo y también atacando.

Rafa Mir. Volvió a marcar, y eso siempre es importante para un delantero. Además hizo un gran despliegue físico y puso en jaque a los centrales.

El árbitro, Pizarro Gómez, no me gustó. Creo que hubo un penalti a Koundé que pasó por alto –y que dio lugar al primer gol del Levante–, y se equivocó gravemente al señalar penalti en la jugada de Ocampos. Menos mal que está el VAR, porque, si no, lo habríamos pasado mal en los últimos minutos.

El Sevilla está tercero, con un partido menos, y además, en esta ocasión, jugando bien. Aunque la clasificación es un poco engañosa, ya que, a falta del partido de esta noche, diez equipos han disputado los diez partidos, y otros diez equipos han disputado sólo nueve partidos.

Visitaremos al Mallorca la próxima jornada, equipo de mitad de la tabla pero está más que capacitado para darnos problemas, sobre todo si volvemos a jugar andando y con pases lentos y horizontales. Pero como juguemos como ayer, no tendrán mucha opción.

Lille 0 – Sevilla FC 0. Otro pobre puntito

De nada sirvió ser superior al Lille. Cuesta muchísimo marcar goles, y no es de extrañar, ya que ni Suso ni Ocampos están en su mejor momento. Ponen toda la voluntad del mundo, pero acierto nulo. Llegadas claras, con buen número de efectivos, pero siempre falló el último pase o el remate.

Urge ganar, porque, yendo de puntito en puntito, no vamos a tener un futuro halagüeño. Aún así, estamos segundos de grupo, pero el Salzburgo ya ha puesto muchísima tierra de por medio. Prácticamente, estamos obligados a ganar en su estadio para ser primeros de grupo.

En defensa, eso sí, estamos en un estado de forma envidiable. Sólo nos queda un central sano, después de la lesión de Rekik de hoy, pero aún así, prácticamente no nos tiran a puerta. Magnífico el trabajo de Fernando, ya sea en la zona ancha o en defensa.

Me habría gustado ver a Munir unos minutitos, porque es uno de los pocos jugadores que tiene gol de la plantilla. Como suponía, me quedé con las ganas. Lopetegui le ha hecho la cruz, y no parece que haya mucha solución a estas alturas.

Buen partido del Sevilla, en líneas generales, pero tenemos tan poquita pegada que es verdaderamente complicado ganar partidos. A ver si cuando vuelva En-Nesyri y recuperen su nivel los jugadores que ahora están bajo mínimos, mejoramos algo. Al menos, la tremenda fortaleza defensiva que muestra el equipo da cierta tranquilidad, porque ésa es la base para que lleguen los triunfos.

Pero claro, esa red que trenza el equipo, ese trabajo defensivo que también exige mucho despliegue físico, provoca una descompensación en ataque, y más jugando con un único delantero, con lo que hay pocos espacios y jugadores ofensivos cuando se recupera el balón en los contragolpes. Es lo malo que tiene el sistema de Lopetegui, que es difícil encontrar un balance, un equilibrio entre defensa y ataque. Una solución, evidentemente, sería tener jugadores con más gol, desborde y velocidad en bandas y en punta, pero hay lo que hay. Ojalá tuviéramos al Ocampos de la primera temporada y a En-Nesyri enchufado, como en la pasada temporada, porque otro gallo nos cantaría. También ayudaría que las transiciones se hicieran más rápidas, jugando más al primer toque, porque, a día de hoy, cada jugador da dos o tres toquecitos antes de pasar el balón. Habrá que esperar a que lleguen tiempos mejores en cuanto a la vistosidad del juego.

Ahora, a recuperarse y pensar en el Levante. No hay tregua, no hay descanso, pero hay que llevarse los tres puntos el domingo, como sea.

Celta de Vigo 0 – Sevilla FC 1. Se ganó con muy poco

Normalmente, me quejo de que los rivales tienen que hacer muy poquito para ganarnos. Sirva de ejemplo el último partido donde mordimos el polvo: Granada. Pues lo mismo ha hecho hoy el Sevilla: ganar con el mínimo esfuerzo. Ha bastado un rebote, en la segunda parte, para que se la encontrara Rafa Mir y batiera al guardameta celtiña con mucha tranquilidad.

A mi modo de ver, el Sevilla hizo más méritos en Granada que en Vigo, pero el fútbol tiene estas cosas. Si tienes a la Diosa Fortuna de aliada, será más fácil ganar. No sólo nos acompañó la suerte en la jugada del gol, sino también en la jugada donde Santi Mina, con toda la portería para él y con Bono saliendo a la desesperada, le da por estrellar el balón en el poste. Obviamente, habría cambiado el partido completamente en esa jugada, y muy probablemente no estaríamos ahora felicitándonos por la victoria. Porque a este equipo le cuesta un mundo hacer un gol, así que hacer dos parece misión prácticamente imposible.

La victoria es importantísima por varios motivos: porque se ha logrado con bajas muy importantes, como son las de Koundé y Diego Carlos, porque permite que sigamos en los puestos de privilegio de la clasificación, y también porque permite encarar de manera muy diferente el vital partido del miércoles, contra el Lille, en Champions.

Esto de encarar un partido tan importante como el de hoy con sólo un central específico en el once inicial se veía venir.Si sólo tienes tres centrales en plantilla, basta con que llegen las lesiones y las sanciones para que se quede temblando la defensa. Afortunadamente, tenemos a Fernando. Y también, para ser honestos, y aunque no sea santo de mi devoción, hay que reconocer que Gudelj también ha hecho un buen partido. Urge fichar a un central en invierno, para evitar vernos en una tesitura como la de hoy, pero teniendo enfrente a un rival potente o un partido donde nos juguemos muchísimo.

El partido, en líneas generales, ha sido bastante malo. La primera parte fue aburridísima, sin apenas ocasiones de gol por ningún equipo. La segunda, al menos, marcamos y, lo que es más importante, supimos controlar el partido, excepto en los últimos minutos de descuento, donde no supimos mantener la posesión e incluso concedimos un disparo muy evitable, en el último minuto, a Cervi.

El Sevilla no está jugando nada bien, eso salta a la vista, pero mirándolo desde el lado positivo, estamos bien clasificados y a los rivales les cuesta una barbaridad ganarnos. Particularmente, me desespera ver jugar al equipo andando, con tanto juego horizontal, sin buscar profundizar; con multitud de pases fáciles para tener posesión, pero sin mentalidad ofensiva. Pienso que hay jugadores para hacer un fútbol más agradable para la vista.

El arbitraje de De Burnos Bengoetxea no me gustó. Me pareció demasiado permisivo con los jugadores del Celta, que podían agarrar, cortar contragolpes o hacer fuertes entradas sin ver tarjeta amarilla.

A ver qué hacemos el miércoles. Partido donde sólo vale ganar.

Granada 1 – Sevilla FC 0. Echo mucho de menos a En-Nesyri

Primera derrota del Sevilla FC en la temporada que nos deja muy mal sabor de boca de cara al parón. Sé que el equipo va a recibir muchas críticas por parte de la afición y prensa deportiva, pero, en mi opinión, el Sevilla ha merecido, al menos, el empate.

Es cierto que en la primera parte el Sevilla ha estado muy por debajo del nivel que se le espera, pero aún así ha tenido tres o cuatro ocasiones para darle la vuelta al marcador, desaprovechándolas todas. Y en la segunda parte, el Sevilla, aunque fue muy superior, no le sirvió de nada, pues la efectividad de cara a gol siguió siendo nula. Por eso echo mucho de menos a En-Nesyri, porque se nota una barbaridad su ausencia: por sus desmarques, su juego aéreo, su presión, y sus goles. Porque, desgraciadamente, en este juego, por muy superior que seas al rival, si no la cuelas no te llevas ningún punto.

La derrota me parece bastante injusta, porque el Granada, como casi todos los rivales que nos arrebatan puntos, ha tenido que hacer muy poquito para llevarse el premio gordo. Simplemente, ha tenido que aprovechar un doble error en defensa, primero en un mal despeje –creo que de Diego Carlos– y, a continuación, en un mal paso de Bono, que le impidió blocar el buen disparo de Rochina. Y ya está. El Granada apenas tuvo más ocasiones. Su mérito fue presionar sin descanso y defender bien. Algo que ojalá hubiera hecho el Sevilla. Porque ahí sí que nos ganó el Granada por goleada, en despliegue físico.

Mal momento para tener la pólvora mojada, porque el Granada era un rival propicio. Aún no había ganado ningún partido, mostrando un pobre juego y con el entrenador más que cuestionado. Hoy no es que haya mejorado, pero ha tenido efectividad, que es la solución a todos los males.

No se puede obviar que el Sevilla necesita mejorar mucho su juego, si queremos estar al final de temporada entre los cuatro primeros. No podemos tirar a la basura 30 o 45 minutos en todos los partidos. Normalmente, eso ocurre en el primer tiempo. No sé si es falta de actitud o de concentración, pero urge encontrar una solución.

También hay que controlar las estupideces. Si la semana pasada fue Delaney, ahora la ha hecho Diego Carlos, buscándose una segunda amarilla absurda que le impedirá ser de la partida tras el parón.

A pesar del descalabro de esta noche, el Sevilla sigue estando en puestos Champions, cuarto, con un partido menos. En positivo, Madrid y Barcelona han pisado el polvo. En teoría, ambos no deberían ser nunca rivales nuestros, pero cualquiera sabe. También se puede considerar positivo que Real Sociedad y Valencia no hayan podido pasar del empate. Y lo negativo es la victoria del Villarreal, ya que es el equipo que más me preocupa para la lucha por los puestos Champions. Aunque sea el que esté más abajo, décimoprimero, con once puntos, no me fio de ellos ni un pelo. Tienen una gran plantilla.

El próximo partido también será fuera del Ramón Sánchez Pizjuán, ante el Celta, un rival que tampoco se nos da precisamente bien, al menos fuera de casa.

Sevilla FC 2 – Español 0. Victoria muy meritoria que nos sitúa en segunda posición

Buen partido, en líneas generales del Sevilla FC, que fue superior al Español durante gran parte del partido.

No fue un partido de muchas ocasiones, pues ambos equipos presionaban y estaban bien posicionados en el centro del campo. Sin embargo, en una de los pocos contragolpes de la primera mitad llegó el 1-0. Jugada iniciada por Jordan y que finalizó En-Nesyri, rematando casi en línea de gol un magnífico pase de Jesús Navas.

Susto gordo el que nos llevamos a los pocos minutos, cuando un despiste de los centrales y una media salida de Bono dejó a Raúl de Tomás prácticamente con la puerta vacía. Menos mal que hubo un fuera de juego, bastante ajustado, pero lo suficiente como para que el gol no subiera al marcador.

Bono también tuvo que intervenir para despejar un disparo fuerte y ajustado de Darder a córner. Este jugador aprovechaba la más mínima ocasión que tenía para probar su magnífico golpeo desde larga distancia.

El Sevilla pudo lograr el 2-0, con algo de fortuna, pero Diego López logró sacar el balón prácticamente en la línea de gol.

El Español siguió moviendo bien el balón, pero sin crear apenas ocasiones. El partido discurría con normalidad hasta que González Fuertes la lió al señalar una falta inexistente a Delaney. Éste no se lo podía creer –ni nadie– e hizo un aspaviento. Un árbitro puede perdonarte una entrada por detrás, un placaje de rugby, pero un aspaviento es como si te metieras con su madre. Así que tarjeta. Como tampoco se lo podía creer, puesto que seguramente en su país no se sacarán amarilla por estas tonterías, no se le ocurrió otra cosa que aplaudirle. Y no sé en otros países, pero aquí es tarjeta sí o sí. Lo hizo a las espaldas de González Fuertes, pero debió de recibir un chivatazo por el pinganillo, porque le sacó la segunda amarilla y lo expulsó.

Yo creía que la tontería de Delaney nos iba a costar puntos, porque el Español estaba apretando y quedaba media hora por delante, jugando en inferioridad. Un partido que estaba, más o menos, controlado, se ponía cuesta arriba por una falta inventada y por la poca cabeza de un jugador tan veterano que se le presupone que no debería haber perdido los papeles de esa forma.

Entró el partido en una fase donde el Sevilla tiró de oficio. Supo perder tiempo, defender con las líneas muy juntas y rechazar las muchas internadas y centros al área que llegaban desde los laterales. Y también supo sentenciar el partido pese a estar en inferioridad. A cinco minutos para el final del partido Rekik, que por circunstancias estaba en la frontal del área, dejó solo, aunque escorado, a Rafa Mir, que batió por bajo, de tiro cruzado y ajustado al poste, a Diego López.

Nuestro «amigo» González Fuertes añadió 7 minutos extra, pero no se pasaron apuros.

Lo peor del partido, aparte de la expulsión de Delaney, fue la lesión de En-Nesyri, cuyo alcance no es posible evaluar hasta que se le realicen pruebas.

Ahora toca Champions. Visita a Alemania. Mucho tendremos que mejorar el juego mostrado ante el Salzburgo si queremos superar al Wolfsburgo.

Sevilla FC 3 – Valencia 1. Iba para fiesta y llegó el aguafiestas

Buen partido del Sevilla FC, que saltó al césped muy mentalizado de la importancia del partido y del potencial del rival, donde sobresale Guedes. Lujo de futbolista el portugués. Cuando Bordalás tuvo la deferencia de retitarlo del partido, me hice a la idea de que ya prácticamente, salvo hecatombe, no se escaparían los tres puntos.

Comienzo arrollador del Sevilla, hasta el punto de que, cuando nos dimos cuenta, ya íbamos tres a cero en el electrónico, cuando apenas llevábamos 20 minutos de juego. Pero he aquí que hizo acto de presencia el árbitro del encuentro, Sánchez Martínez, para igualar él sólito el partido, desquiciando con sus increíbles decisiones a público y jugadores locales. El muchacho hizo de todo, desde blocar pases y salida del balón a los jugadores del Sevilla y perdonar la expulsión a Alderete, hasta pasar por alto infinidad de faltas merecedoras de tarjetas amarillas a los jugadores visitantes. Algunas de estas tarjetas eran tan claras como agarrar a un jugador, desentendiéndose del balón, y derribarlo cuando se escapaba. Señalaba la falta pero se ahorraba la tarjeta. Si digo que perdonó seis o siete tarjetas, me quedo corto. Verdaderamente desesperante. Incluso fue decisivo en el único gol del Valencia, pues Montiel no hizo falta. Y encima se llevó tarjeta.

Lo importante es que el Sevilla supo sobreponerse a todo, controlando a un potente rival y llevándose los tres puntos. Y además lo hizo sin contar de inicio con jugadores que son importantes o se espera que lo sean a lo largo de la temporada, como son Acuña y Suso.

Se estrenó Rafa Mir, que también tiene su importancia, ya que es importante que los delanteros cojan confianza. Como se sabe, Papu Gómez rinde muchísimo más por el centro, y hoy lo volvió a demostrar. Buen partido de Lamela. Ocampos y Jordan volvieron a evidenciar que necesitan alcanzar su verdadero nivel, y en ello están. Bien los centrales, aunque Diego Carlos falló en el gol. De hecho, si no llega a intervenir, la falta habría quedado en nada. Buen début de Montiel. Y el mejor del partido, desde mi punto de vista, fue Fernando, que acabó exhausto.

En definitiva, partido muy completo y objetivo conseguido. Ahora a pensar en el Español, que tiene a varios exsevillistas entre sus filas.

Tres puntos vitales. Todos los son cuando se está arriba (o abajo) en la tabla.

R. Sociedad 0 – Sevilla FC 0. Punto que puede darse por bueno

Difícil partido el que tenía hoy el Sevilla, porque la Real tiene muy buenos jugadores y, por tanto, siempre es un rival complicado.

En mi opinión, el resultado puede darse por bueno, porque la primera parte del Sevilla fue muy mala, verdaderamente mala, donde no se adelantó la Real Socidad de milagro, y donde apenas tiramos a puerta. Afortunadamente, Bono nos salvó una vez más, parando un penati a Oyarzábal, un especialista en la materia, pero no es menos cierto que Bono también es un especilista parando penaltis. Le aguantó a la perfección y paró, evitando tener que remontar el partido.

En la segunda parte, el Sevilla cambió bastante. Es cierto que mostrando un juego que aún están muy lejos de lo que esperamos todos los sevillistas, pero también es verdad que ya sí se mostró otra cara, bastante más ofensiva, y se dispuso de ocasiones como para marcar. Quizás, la más clara fuera la que le sacó Remiro a Rafa Mir.

Lo mejor del partido ha sido, una vez más la defensa, a pesar del más que evitable penalti de Diego Carlos. Es involuntario, pero debe acostumbrarse a quitar las manitas de cualquier posible trayectoria del balón.

Por otro lado, desde mi punto de vista, es inexplicable que Lopetegui siga insistiendo en situar a Papu Gómez en la banda, cuando es evidente que es mucho más peligroso jugando por el centro. Hoy el rendimiento del equipo ha estado muy por debajo del nivel que se le presupone. El centro del campo ha tenido muchos problemas, con una pobre actuación tanto de Delaney como de Rakitic. Incluso Fernando ha estado fallón por momentos, algo a lo que no estamos acostumbrados.

Habrá que esperar a que el Sevilla mejore en su juego, pero, desde el punto de vista positivo, no es mala señal que, si hacemos un mal partido, al menos consigamos puntuar.

No hay tiempo para nada más que para pensar en el Valencia, otro gran equipo ante el habrá que dar lo mejor para llevarse los tres puntos.

A ver si tengo suerte para el sorteo y puedo ver el partido en la bombonera.

Sevilla FC 1 – Salzburgo 1. Punto importantísimo

Lo normal cuando haces tres penaltis, a cual más tonto, y tienes que jugar cuarenta y seis minutos en inferioridad numérica ante un equipo Champions es que pierdas, y eso, afortunadamente, no ha ocurrido. Por tanto, este punto, que a priori sería malo, puede ser oro puro cuando se finalice la fase de grupos. Además, económicamente también tiene su importancia.

Los austriacos me han sorprendido, por su planteamiento ofensivo y por la calidad de algunos de sus jugadores, como Adeyemi, Camara o Aaronson.

Me ha dado la impresión de que los jugadores del Sevilla no han salido con la suficiente concentración ante una competición tan importante, donde cada error se paga caro. No puede explicarse de otra forma los absurdos penaltis de Jesús Navas y Bono, o la expulsión de En-Nesyri, aunque a mi modo de ver, ya con el VAR en funcionamiento, me parece incomprensible que el árbitro expulse a un jugador por simular un penalti. Y es que además lo hace hasta mal. Con una amonestación verbal habría sido suficiente, o simplemente, como hacen muchos árbitros, haber dado continuidad al juego y no parar el partido.

A pesar de los palos que recibía el Sevilla cada pocos minutos, lo cierto es que al final incluso tuvo ocasiones para llevarse los tres puntos. Lo mismo le ocurrió al Salzburgo, que si no llega a ser por dos paradones impresionantes de Bono, habría caído una dolorosa derrota.

Me ha gustado mucho Lamela, y me ha parecido evidente que su compatriota Lucas Ocampos está bastante lejos de alcanzar su mejor estado de forma.

La fase de grupos es bien larga y queda mucho recorrido para enmendar la pérdida de estos dos puntos. Pero lo que está claro es que el Sevilla deberá mejorar muchísimo su juego para lograr la clasificación. Jugando al nivel mostrado hoy no vamos a ningún sitio.

Sevilla FC 1 – Alavés 0. Tostonazo, golazo y tres puntos para despedir la temporada

Mal partido el del Sevilla en la noche de hoy. Un Sevilla plagado de suplentes ha sido incapaz de superar la pobladísima defensa alavesa durante casi todo el partido. El Alavés defendía con orden, con presión, fuera del área –como debe ser–, y con las líneas muy juntas. El Sevilla, falto de calidad por los numerosos suplentes, apenas creaba un par de ocasiones de gol, por medio de En-Nesyri y Suso. Y demasiadas eran, porque se abusaba del juego lento y pase horizontal, sin profundidad, sin desborde por la banda.

El partido bien podría definirse como un tostonazo, excepto en los minutos finales, donde pudieron llegar varios goles. El que más cerca estuvo de inaugurar el marcador fue el Alavés, que tuvo dos ocasiones clarísimas: un disparo al poste y una ocasión de uno contra uno, donde Vaclík hizo un paradón, y el rechace posterior fue desaprovechado por Lucas Pérez, cuando lo tenía todo a favor para marcar.

Pero como se suele decir, «el que perdona, pierde». Y eso es exactamente lo que sucedió. Papu Gómez controló fuera del área y su golpeo, seco y duro, con un efecto endiablado, superó a Pacheco. Era el minuto 92.

Bonita forma de despedir el último partido de la temporada, que había dado la sensación de tratarse de un amistoso, por la falta de intensidad que mostraban los dos conjuntos, que no se jugaban nada. El Sevilla, si acaso, el récord de puntos, pero nada más.

El árbitro Díaz de Mera, me parece uno de los peores de la categoría. Es de esos que no señalan las faltas clarísimas, bien porque no le da la gana –siguiendo la escuela de Mateu Lahoz– o, simplemente, porque no lo ve. Sea por una razón o por otra, muy mal árbitro. Por ejemplo, han habido dos faltas clarísimas que no ha señalado. Creo que en las dos el protagonista ha sido En-Nesyri. En una, iba a tirar a puerta, y en ese justo momento, le desequilibran, con un evidente empujón. Y en otra, un agarrón dentro del área, que acaba con En-Nesyri en el suelo, y que ni siquiera es revisado por el VAR.

Hoy se han despedido jugadores que habían sido importantes, como Vaclík, Escudero y Mudo Vázquez, a los que les deseo lo mejor, pero que, sinceramente, creo que ya no dan el nivel que el Sevilla necesita a día de hoy.

Llega el momento de decir adiós a esta extraordinaria y exitosa temporada, donde se ha conseguido el objetivo de clasificarse para la Champions con cinco jornadas de antelación, y donde se ha estado muy cerca de clasificarse para la final de la Copa del Rey. Llega el momento de descansar y de cargar las pilas para la próxima temporada, que a buen seguro Monchi se encargará de que sea muy ilusionante. Se prevén muchísimos cambios en la plantilla, entre los que acaban contratos y los que dan el nivel. A ver qué nos tiene preparado nuestro León de San Fernando.