Chelsea 0 – Sevilla FC 0. Empate que sabe a poco

Controlar así a un superequipo, como es el Chelsea, tiene mucho mérito. Para ello ha sido necesario, por supuesto, calidad, y, en segundo lugar, mucha concentración, pues el rival seguramente habría aprovechado cualquier indecisión o error.

Empate que sabe a poco porque bien que se pudo ganar. El Sevilla dominó casi todo el encuentro, a excepción del inicio de la segunda parte, hasta el punto de que el conjunto inglés apenas creó ocasiones de gol durante los 90 minutos. La más clara que tuvieron, que fue clarísima, fue en la última acción de la primera parte, cuando Werner falló una volea, que era aparentemente fácil, cuando lo tenía todo a favor para estrenar marcador.

Esta noche todo el equipo ha estado a gran nivel, pero hay dos que han destacado especialmente, haciendo un partido descomunal, de principio a fin: Gudelj –que llegó a coste cero, ojo– y Fernando –que creo que llegó igualmente a coste cero, o casi–. El brasileño tuvo que sustituir como central a Sergi Gómez, que se lesionó a la media hora de juego. Y Fernando lo hizo tan bien que parecía que había jugado toda su vida de central.

Lo malo de esta decisión es que parece que Rekik no cuenta absolutamente para nada, al menos por ahora. Esperemos que sea porque Lopetegui considera que aún no ha trabajado lo suficiente con el grupo y que no sea porque tenga menos calidad que Sergi Gómez. De ser esta segunda opción, tenemos un problema, porque vamos a jugar cuatro competiciones –sin contar con los partidos intenacionales con las Selecciones– y no podemos confiar sólo en la pareja Diego Carlos – Koundé.

El Sevilla pudo ganar. Faltó esa “mala leche”, ese ir con determinación a la yugular. Por ejemplo, en la primera parte, Rakitic no se atrevió a disparar desde la frontal del área, cuando tiene un buen disparo a puerta, y Ocampos no centró al área cuando estaba en posición ideal y sin nadie que le estorbara.

Era importantísimo empezar con buen pie en esta competición tan exigente, como es la Champions, y el Sevilla lo ha hecho puntuando en casa del rival, a priori, más complicado del grupo.

El árbitro, el italiano Davide Massa, hizo un buen arbitraje. Ya habría sido perfecto si no hubiera perdonado la segunda amarilla a Jorginho, pero quizás habría sido mucho pedir, porque era aún en la primera parte y quedaba mucho partido por disputar. Pero el reglamento es el reglamento.

Eché en falta a Munir. Si este equipo tiene poco gol, no le veo mucho sentido no contar con el jugador que, probablemente, vea puerta con más facilidad y que menos necesite para crear peligro. Lopetegui sabrá. Tampoco entiende que siga sin contar con Oscar Rodríguez, al menos en los minutos finales.

Por cierto, muy buen partido también de Marcos Acuña, que me parece que, a este paso, se va a afianzar más pronto que tarde en el lateral izquierdo.

Toca cambiar el chip, porque hay que volver a la competición doméstica, donde deberemos quitarnos el mal sabor de boca que nos dejó la derrota en Granada. Y para ello habrá que superar a un siempre complicado rival, como es el Eibar, que en esta ocasión contará con dos canteranos del Sevilla: Bryan y Pozo.

Barcelona 1 – Sevilla FC 1. Faltó convicción

Lástima de partido que ha dejado escapar el Sevilla. Siempre he tenido la impresión de que faltaba convicción o sobraba respeto hacie el Barcelona. Pero lo cierto es que, en muchas ocasiones, cuando parecía que había posibilidades de hacer daño a la contra, en lugar de ir arriba con todo, se ralentizaba el juego o se pasaba hacia atrás.

En líneas generales, me ha parecido que el Sevilla ha hecho un buen partido, pero que ha dejado escapar una buena oportunidad para ganar en un estadio que se le lleva resistiendo demasiados años.

El partido se puso de cara pronto, cuando nos adelantamos con el gol de De Jong, que cazó un balón muerto que quedó rechazado tras una pugna de Koundé con un jugador azulgrana. Neto, prácticamente, fue fusilado y no pudo hacer nada.

El Sevilla no supo mantener la ventaja, ya que el Barcelona empató inmediatamente. Se mantuvo la defensa muy adelantada, lo cual aprovechó Messi para meter un pase peligrosísimo, que Navas convirtió en mortal al llegar muy forzado y no poder controlar ni despejar el balón, dejándolo de dulce para que Coutinho sólo tuviera que empujarla a la red.

El Sevilla pudo adelantarse de nuevo, pero, lamentablemente, hoy no era el día de dos jugadores que, normalmente, son fundamentales: Jesús Navas y Ocampos. El palaciego asistió con demasiada fuerza en lo que pudo haber sido el 1-2.

Los que sí hicieron un partido impresionante, de principio a fin, fueron Koundé, Diego Carlos y Fernando. También Bono hizo un par de paradas de mucho mérito.

En el último cuarto de hora, el partido se volvió loco, y temí que esa pérdida de orden nos costara el partido. El Sevilla pudo adelantarse, por un despeje de un defensa culé a un centro de En-Nesyri, pero también pudo hacerlo el Barcelona en los últimos minutos.

Creo que el empate se puede considerar justo, y también un buen resultado. Auque se me queda la sensación de que se hubiera habido más ambición y convicción en la victoria, ésta habría llegado.

Siete puntos de nueve posibles, no está nada mal. Y, sobre todo, lo más importante, es la sensación tan buen que transmite el equipo, que se ve trabajado, con calidad y con muchas y buenas alternativas en el banquillo.

Espero y confío en que este período de fichajes sirva para potenciar la plantilla y no para debilitarla. Es decir, que no se venda a ningún jugador importante, como Koundé u Ocampos.

Ahora llega un tedioso parón por Selecciones y después llegará un interesante Granada- Sevilla. Partido fundamental para llegar a plazas de Champios League, hacia donde vamos muy bien encaminados. Con sólo tres partidos, ya hemos llegado a plaza de Europa League, y eso es muy buena señal, cuando la mayoría de los equipos ya han disputado cinco.

Sevilla FC 1 – Levante 0. Gran victoria, pese a la mierda de arbitraje

Indignadísimo con el arbitraje del catalán Estrada Fernández. No me puedo creer que el Sevilla haya sido amonestado en cinco ocasiones y el Levante sólo en dos. Una prueba del arbitraje malintencionado de Estrada es que sólo Vukcevic ha podido ver la tarjeta amarilla hasta en cuatro ocasiones, haciendo incluso un par de entradas por detrás. Bueno, pues el tío no sólo ha acabado el partido, sino que se ha ido de rositas. Únicamente ha recibido una advertencia verbal. Tan increíble como cierto.

Y el Sevilla no es que se haya hartado de repartir leña, como ha hecho el Levante, sino todo lo contrario. Es más, Navas y Fernando han sido amonestados por protestar faltas inexistentes. Los dos centrales, Koundé y Diego Carlos, han recibido tarjetas por faltas dudosas. Posiblemente, no sean ni falta, pero, desde luego, no es tarjeta en ningún caso. Espero que el club recurra ambas tarjetas, porque son dos jugadores fundamentales. De igual modo, también es dudosa la falta donde recibe la tarjeta Ocampos. El único expulsado fue Lopetegui, también por protestar. Y  no me extraña, porque el calamitoso arbitraje de Estrada Fernández hoy hace hablar hasta a un muerto.

Dejando a un lado el lamentable y criminal arbitraje de hoy, tiene muchísimo mérito lo que ha hecho el Sevilla. No sólo porque un arbitraje así desespera y descentra a cualquiera, sino porque el Levante tiene cuatro jugadores que, en mi opinión, son buenísimos, como son Campaña, Bardhi, Morales y Roger. Por suerte, este último, no sé por qué razón, no suele jugar contra el Sevilla. Y yo que me alegro, porque es el típico delantero que necesita media ocasión para hacer un gol. Hoy jugó sólo los minutos finales.

Si no se controla a esos jugadores, te la lían en un santiamén, y para eso es necesario estar concentrado durante los noventa y tantos minutos de partido.

El partido no empezó nada bien, con un error garrafal de Ocampos, con toda la portería para él. Eso sí, gracias a otro gran error de un defensa granota, que perdió el balón como último hombre. Más tarde, Diego Carlos hizo más o menos lo mismo, y, por suerte, Morales también tiró fuera. Hoy no se aceptaban regalos por ninguna de las dos partes.

Fue un partido de pocas ocasiones, pero la mayoría fueron para el Sevilla, por lo que considero el resultado justo. El peligroso contragolpe del Levante fue controlado en todo momento y apenas dispuso de ocasiones en algún córner o a balón parado.

A Munir se le anuló un gol. En mi opinión, fue justamente anulado. Koundé toca levemente el brazo de De Frutos, pudiendo desequilibrarle y provocar su error. Es cierto que no queda claro si el agarrón es lo suficientemente fuerte como para desequilibrar al defensa, pero ante la duda, hay que anular el gol. Creo que es en lo único que ha acertado Estrada Fernández hoy. O más bien el VAR, porque Estrada concedió gol en un primer momento.

En la recta final, Lopetegui hizo cambios ofensivos para buscar la victoria. Y acertó, porque En-Nesyri, uno de esos cambios, cabeceó a la perfección uno de esos sensacionales centros a los que don Jesús Navas nos tiene acostumbrados. Era el minuto 92 y, con un poquito de oficio, el partido quedaba sentenciado. Así fue, ya que el Levante tampoco tuvo ninguna ocasión en ese par de minutos que restaban.

Me alegro mucho por que el goleador haya sido En-Nesyri. Le vendra muy bien para superar esa jugada de la final de la Supercopa de Europa, a la que seguro le estará dando vueltas aún. Probablemente, lo hará el resto de su vida.

Y a Jesús Navas ya va a haber que pensar en algo, porque el que le pongan su nombre a un estadio ya se le está quedando cortito. Se merece, como mínimo, una estatua de oro y brillantes al lado de su amigo Antonio Puerta.

Tres puntos de oro que son fundamentales, porque el próximo rival es en el Nou Camp, y ya sabemos que el Barcelona de Messi siempre es un duro hueso de roer. Un empate allí siempre es un buen resultado, al menos a priori. Después, si hacemos un buen partido, incluso puede saber a poco.

 

Cádiz 1 – Sevilla FC 3. Munir cambió el partido

Difícil papeleta se le presentaba al Sevilla después del enorme esfuerzo físico que supuso la Supercopa de Europa. Afortunadamente, el desplazamiento era cercano y el rival, teóricamente, de los más débiles, al ser un recién ascendido. Lopetegui se vio obligado a hacer bastantes rotaciones, dejando fuera a jugadores tan importantes como Koundé o Fernando, lo que, lógicamente, se notó. Esto es algo que se debería solucionar, pues hay una diferencia abismal entre los centrales titulares y los suplentes, que a día de hoy son Sergio Gómez y Gnagnon, si es que este último cuenta. Sería una temeridad disputar cuatro competiciones, más los partidos con la selecciones, con sólo dos centrales de garantías.

La primera parte no me gustó. Entiendo que, por el cansancio, se quisiera dar pausa al partido, pero me desespera ese juego lento y casi completamente horizontal que suele hacer mucho el Sevilla en los primeros tiempos. Tengo la sensación de que se están perdiendo minutos que luego, si las cosas salen mal dadas, se pueden echar en falta. Y es precisamente lo que ocurrió ayer, ya que el Cádiz se adelantó al inicio de la segunda parte y el Sevilla tuvo que ir a contrarreloj para conseguir la remontada.

Recibir este gol fue duro, porque el Sevilla fue el que había tenido las ocasiones más claras, como un tiro de Oliver al poste, el gol anulado a Ocampos, otro disparo de Rakitic desde la frontal, con todo a favor, y, por lo visto, una ocasión clarísima de En-Nesyri que no pude ver por problemas técnicos, y que hasta ahora no he podido ver en ningún resumen.

El gol anulado a Ocampos, la verdad es que no lo entiendo. No tiene lógica que se lleven varios minutos para decidir si es fuera de juego o no. En tal caso, si es tan ajustado, en mi opinión debería haber subido al marcador, ya que, si la norma no ha cambiado, en caso de duda, debe darse gol. Otra cosa es si hubiera un sistema automático, con una precisión tal, que garantizara, aunque fuera por centímetros, que hay fuera de juego. Desconozco cómo es el funcionamiento del sistema, pero me parece que las líneas las trazan manualmente los árbitros encargados del VAR, con lo que la fiabilidad está lejos de estar al 100%, ya que dependerá del criterio y la referencia que se tomen al trazar las líneas.

La cuestión es que se anuló el gol, por centímetros o milímetros, cualquiera sabe. Uno de esos goles que en otros casos, si le ocurre a otros equipos, habría sido válido.

Había que remontar, y para ello fueron fundamentales los cambios. De Jong sustituyó a un En-Nesyri que no está pasando por su mejor momento. Fue el que logró el empate, tras un sensacional pase de Jesús Navas.

Lo de Navas es que no tiene nombre. Me quedo con al boca abierta al ver el despliegue físico que hace partido tras partido, y la calidad que tiene. Una leyenda que ojalá podamos disfrutar muchos años más. Junto con Koundé, es el jugador más determinante de la plantilla.

Con media hora por delante entraron Jordán y Munir. Los dos fueron claves para la remontada. A partir de aquí, el dominio del Sevilla fue absoluto. Y a falta de un minuto para el final, Jordán asistió, con un gran pase en profundidad, a Munir para que éste batiera al guardameta cadista.

Muy poquito después, ya en el tiempo de descuento, Munir asistió a Rakitic para lograr el 1-3 definitivo.

La verdad, no entiendo que con el poquito gol que tiene el Sevilla, Munir sea suplente. En mi opinión, es de los jugadores de más calidad de la plantilla. No sólo valoro su facilidad para marcar, sino también sus desmarques, su visión de juego, técnica… incluso su generosidad. Porque el balón que le dejó ayer en bandeja a Rakitic, para que sólo la empujara, otros jugadores no lo habrían hecho.

La jugada del 1-2 fue muy protestada por el Cádiz por entender que hubo una falta previa. A mí me dio la impresión de que sí la hubo, pero está claro que yo debo de tener un criterio muy diferente al del árbitro, ya que creo que se equivocó en muchísimas faltas. En cualquier caso, no he podido ver la jugada repetida.

Por último, ayer debutaron en partido oficial Oscar y Acuña. Ambos me dieron bastante buena impresión. Hay que verlos más, pero creo que van a ser dos buenos fichajes.

El próximo rival será el Levante, en casa, un rival muy duro, con varios jugadores de gran calidad.

Era muy importante empezar bien. Tan importante como darle continuidad a esos tres puntos, si queremos estar en los puestos de privilegio de la tabla.

Bayern de Munich 2 – Sevilla FC 1. ¡¡Gracias!!

Gran partido con el que nos ha deleitado el Sevilla FC hoy. Desgraciadamente, no podemos sumar otro titulo a nuestro palmarés. Para ello, tendríamos que haber hecho un partido perfecto, y sólo lo hemos hecho casi perfecto. Hemos tenido algunos fallitos, que ante equipos como el Bayern se pagan siempre muy caro.

Y es que el Bayern no es un equipo. Es un equipazo. Impresiona ver cómo juegan. Son buenísimos en todo: en preparación física, técnica y táctica. En todos sus jugadores. No hay ninguno “normalito”. Son todos unso fuera de serie. Te exigen al máximo en cada balón. Un descuido, por pequeño que sea, lo pagas. Por tanto, el mérito que tiene que el Sevilla le haya disputado, con prórroga incluída, la final a estos tipos es descomunal.

Sin embargo, la sensación que tengo ahora mismo no es agradable. Es una mezcla de orgullo infinito, por la  entrega de nuestros jugadores, y de coraje, porque, de nuevo, hemos estado verdaderamente cerca de ser supercampeones de europa. El partido de hoy me ha recordado mucho a la Supercopa que perdimos contra el Madrid en el tiempo de descuento. También debimos ganar, pero perdonamos. Aquel día nos faltó un poquito de calidad y oficio. Hoy ha sido otro tanto de lo mismo.

También estoy un poco decepcionado porque me habría gustado ver a Oscar en acción. En mi opinión, nos habría venido muy bien su velocidad, desborde y golpeo de balón, pero Lopetegui se decantó por el Mudo Vázquez. En otras ocasiones el argentino ha sido decisivo, pero hoy no ha aportado absolutamente nada. Creo que el toledano acabará siendo titular, al igual que Acuña, pero, seguramente, Lopetegui considerará que ambos llevan poco tiempo trabajando con el grupo. También esperaba que entrara Munir –uno de los jugadores con más gol de la plantilla– por Suso, y que Ocampos cambiara de banda para aliarse con Navas. Mi gozo en un pozo.

Por otro lado, si hay algo que debemos aprender del partido de hoy es que –creo que a estas alturas tienen que ser conscientes en la Secretaría Técnica– hay que mejorar, subir de nivel, a nuestro delantero centro. El delantero centro titular, sobre todo porque sólo jugamos con uno, debe marcar diferencias. Y a día de hoy En-Nesyri y De Jong no lo hacen. Al marroquí lo considero aún un jugador de futuro, pero necesitamos uno de presente. Al holandés le falta una virtud que es esencial en el fútbol: velocidad. De hecho, la ocasión que ha fallado hoy En-Nesyri no la habría tenido De Jong en la vida. Le habrían cazado los defensas teutones. En realidad, los dos delanteros deben tener una técnica más depurada. En-Nesyri es joven y puede ganarla en un par de años, pero dudo que De Jong sea capaz de hacer lo mismo.

También está Carlos Fernández, pero creo que, si no renueva, saldrá traspasado. Lamentablemente, mucho me temo que el de hoy puede haber sido el último partido de Koundé con el Sevilla. Una lástima, porque considero al central francés nuestro mejor jugador de la plantilla, junto con Jesús Navas. Es el mejor central que han visto mis ojos en el Sevilla, con diferencia. Y los he visto muy buenos: Antonio Álvarez, Hibic, Escudé, Javi Navarro, Pablo Alfaro, Lenglet… Ninguno como Koundé. Si se va, creo que difícilmente Monchi encontrará otro jugador de su nivel, por lo que su marcha provocará una merma en el aspecto defensivo. Ojalá me equivoque y continue, al menos, una temporada más con nosotros.

Lo que más me ha gustado del partido de hoy es la entrega de nuestros jugadores. Han luchado hasta la extenuación. Yo me cansaba de verlos correr, de ver la paliza física que se han dado para contener a esa máquina de jugar al fútbol que es el Bayern de Munich. Un conjunto el alemán tan bien engranado, tan técnico, que juegan de memoria y sólo necesitan dos pases rápidos para pasar el balón de un área al otro.

Y sobre todo, me ha gustado esa fe que han tenido para luchar hasta el último segundo de la prórroga. Lo han dado todo y, por tanto, no se les puede exigir más. No se puede exigir que ganen títulos –sobre todo, cuando el rival es superior en todo–. Se debe exigir que lo den todo. Y lo han hecho. Desde luego que lo han hecho. Así que muchas gracias por defender de esa manera la camiseta, el escudo e intentar traer a Sevilla la segunda Supercopa de Europa.

Ahora toca recuperarse, física y anímicamente. Hay que ganar en Cádiz. Es muy importante empezar la Liga ganando. Y si apenas hay tiempo para la recuperación, desde luego, no lo hay para lamentaciones.

 

 

 

Sevilla FC 3 – Inter de Milán 2. Perdí la fe, pero la Europa League va de nuevo para Sevilla

Recuerdo cuando viajé a Eindhoven, muchos comentábamos: “Esto es una vez en la vida”. Ahora queda gracioso, pero realmente, nadie se imaginaba que al año siguiente llegaría otra, y más tarde la tercera, la cuarta, la quinta, y ayer la sexta. Nada más y nada menos que la sexta. Y sin olvidarme de las Copas del Rey, la Supercopa de España y la Supercopa de Europa donde vapuleamos al Barcelona de Messi, Etoo, Iniesta, Xavi… y una interminable constelación de estrellas.

Admito que en esta edición llegué a perder la fe. Y no me refiero a la final, donde a pesar de tener enfrente a un grandísimo equipo, como es el Inter, veía que, si hacíamos las cosas bien, podríamos superarles. Yo perdí la fe en este equipo en la semifinal, ante el Manchester United. Veia imposible superar a los ingleses cuando veía cómo combinaban, a velocidad de vértigo, Rashford, Greenwood y Martial, bajo la batuta de Bruno Fernandes. Pero perdonaron. Tuvieron una ocasión de oro para ponerse 0-2 en el marcador y la desaprovecharon. Mal asunto dejar con vida a cualquier equipo cuando lo puedes sentenciar. Y si es a este Sevilla más aún. Y ahí llegaron Navas y De Jong para demostrarme que estaba en un error y que no era imposible ganar al Manchester United, a pesar del equipazo que tienen.

Los mismos protagonistas, Navas y De Jong fueron los protagonistas del 1-1. Un golazo que casi para Handanovic, quien sólo pudo ser un espectador más en el segundo gol del Sevilla, de perfecto cabezazo de De Jong, a pase de Banega.

La puñalada que supuso el empate, conseguido en la jugada inmediatamente posterior, sólo pudo sanarse con el gol de Diego Carlos, en colaboración con Lukaku. El belga tiene la fea costumbre de marcarnos cuando se enfrenta a nosotros. Ya lo hizo en Old Trafford con el United y ayer lo hizo con el Inter, aunque tuvo la gentileza de marcar también en propia puerta.

Final épica, con jugadores que acabaron lesionados, muy sufrida, ante un conjunto que creo que nos supera abismalmente en presupuesto y que puede permitirse el lujo de tener a fichajes multimillonarios en el banquillo, como Christian Eriksen.

Difícil saber quién es el máximo protagonista en esta sexta Europa League. En otras estaba claro que fueron la de Palop, M’Bia, Coke… Pero esta quizás sea la de Bono, con su retahíla de paradones. O puede que la de De Jong, que ha marcado tres goles decisivos en la semifinal y en la final. ¿Y dónde dejamos a Navas? No podemos olvidarnos de Navas, con sus innumerables asistencias, su portentoso físico y carácter ganador. ¿Y los centrales? Koundé es el mejor central que han visto mis ojos, superando a Antonio Álvarez. Y al final también ha tenido muchísimo protagonismo Diego Carlos, quien ha hecho tres absurdos penaltis ante Wolverhampton, Manchester United e Inter de Milán, pero que ha resultado ser decisivo al lograr el 3-2 definitivo.

No, esta copa no es de un jugador en concreto, es de un señor equipo. Ahora a ver si Monchi es capaz de evitar que se vaya la columna vertebral de este equipo y se corrijan las deficiencias que tiene la plantilla. Que no son muchas, pero que las hay. Supongo que además de encontrar al sustituto de Banega, tendrá que firmar, como mínimo, un lateral derecho, uno o dos centrales –dependiendo de si Sergi Gómez sale–, uno o dos laterales izquierdos –si se va Reguilón, como parece probable– y un delantero centro goleador, muy goleador, de esos que marcan diferencias un partido sí y otro también.

Ahora es tiempo de celebraciones y de prepararse para los próximos retos.

Por cierto, lo único “malo” de haber ganado hoy es que, casi con toda seguridad, tendremos que pasar por el mal trago de enfrentarnos al Bayern de Munich en la Supercopa de Europa. Y estos son mucho mejores que el Manchester United y el Inter de Milán. Pero bastante mejores.

Pero bueno, vivamos el momento y tengamos en cuenta que, si se juega al máximo nivel, siempre hay posibilidades de ganar a cualquier equipo, incluyendo al Bayern

Wolverhampton 0 – Sevilla FC 1. A semifinales tras superar a un gran rival

Otro partidazo de este Sevilla que nos tiene ilusionado con hacer algo grande, más grande aún que clasificarse para la Champions League, que es volver a tocar plata después de unos años sin hacerlo.

Era evidente que el partido iba a ser complicado, porque a estas alturas de la competición ya sólo quedan equipos de primer nivel. Las dificultades se hicieron patentes tras verse los primeros minutos, pues los wolves aceptaban su inferioridad, repoblando el centro del campo, cerrando bien atrás e intentando salir al contragolpe. La jugada le salió perfecta en los primeros minutos, porque el velocista Adama Traoré provocó un penalti que cometió Diego Carlos. Menos mal que Bono, que está a un grandísimo nivel, hizo un paradón a Raúl Jiménez. El marroquí supo aguantar perfectamente hasta el último momento y logró parar el disparo centrado del buen goleador mejicano. Llegué a creer que acabaría en gol, porque el rechace de Bono lo despejó Diego Carlos mal, flojo, hacia un jugador rival, quien, afortunadamente, remató desastrosamente.

A partir de esta decisiva jugada el Sevilla se hizo con el partido, dominándolo, aunque creando pocas ocasiones de gol. Sin embargo, este dominio se hizo total en la segunda parte, que se convirtió en un asedio constante al área del Wolverhampton. A los ingleses les costaba un mundo tener algo de posesión, hasta el punto que centraron al área una falta centrada desde su propio campo. Hasta ese punto estaban desesperados, incapaces de llegar a la puerta contraria con cierto peligro.

El Sevilla siguió apretando el acelerador, el equipo de Nuno achicando como podía, hasta que el Sevilla sorprendió en un córner. Los Wolves cometieron el pecado imperdonable de dejar solo a Banega cerca del córner, y su centro, perfecto en altura y potencia, fue rematado de forma impecable por Lucas Ocampos. Gol que me recordó al primer gol del Sevilla en Eindhoven: centro genial de Dani Alves y remate de O Fabuloso.

Control total del partido en los pocos minutos que quedaban, y pase más que merecido a una nueva semifinal europea. Ahora hay que rizar el rizo, porque si el Wolverhampton es un muy buen equipo, mejor aún es el Manchester United. Cuentan con una serie de jugadores muy importantes, especialmente su tripleta de ataque, formada por Rashford, Greenwood y Martial. Por si fuera poco,a  estos tres jugadores –los tres muy técnicos, rápidos, con buen driblling y goleadores– tienen como director de orquesta al portugués Bruno Fernandes. Casi nada.

¿Pero quién dijo que esto iba a ser fácil? Si quieres ganar la Europa League, tienes que superar a grandísimos equipos, y en eso estamos. Y hay que hacer hincapié en que en esta oasión será más difícil, porque, a diferencia de otras Europa Leagues, el Sevilla no podrá contar ni con el extraordinario apoyo de su afición, ni con un partido de vuelta que permita corregir algún fallo que se pueda tener.

Sevilla FC 2 – Roma 0. Exhibición que debió acabar en goleada

Partidazo, con todas las letras, el que ha hecho hoy el Sevilla, hasta el punto de que la Roma, uno de los mejores conjuntos de Italia, parecia un equipo de Segunda B española. Los romanos apenas crearon ocasiones de gol y, sin embargo, el Sevilla pudo lograr la goleada, pues tuvo ocasiones para ello. Entre ellas, dos tiros al travesaño (Koundé y Banega) y un gol anulado por fuera de juego, por centímetros, a Joules Koundé.

El Sevilla bordó el fútbol desde el minuto uno hasta el final. Abundaban las triangulaciones rápidas, cambios de juego de treinta metros, control del balón, presión atosigante cuando se perdía la posesión… Para ponerse el babero.

Y los goles también fueron bonitos, especialmente el primero, de Reguilón, donde, justo es decirlo, colaboró el ex bético Pau López, que pudo hacer más por atajar el balón.

Antes del partido esperaba un partido igualado. De ninguna manera me esperaba que el Sevilla pasara por encima de uno de los equipos más fuertes del campeonato. Todos los jugadores estuvieron a un gran nivel: Navas, Ocampos, Koundé, Diego Carlos, Fernando, En-Nesyri, Banega… Todos.

Del rival, en mi opinión, el mejor fue Dzeko, que estuvo a punto de poner el balón en la escuadra en una de las ocasiones que tuvieron los italianos.

No me gustó el arbitraje del holandés Kuipers, que fue muy permisivo durante todo el partido. Perdonó muchas amarillas a los italianos. A Kolarov, por ejemplo, sólo le enseñó una, cuando tuvo hasta tres ocasiones para hacerlo. Sin embargo, sí mostró la roja en el minuto 97 a Mancini, en una jugada que en España muy probablemente habría sido amarilla o incluso quedado sin tarjeta.

Hay que celebrar el pase a cuartos, pero tampoco hay que tirar las campanas al vuelo, porque aún hay que ganar tres partidos para alzarse con el título y seguramente habrá que hacerlo ante equipos muy potentes: Manchester United, Inter de Milán, Bayern Leverkusen… Como siempre ocurre, ganar la Europa League es muy difícil, aunque el Sevilla en el pasado, como se suele decir, ha hecho fácil lo difícil.

Athletic Club 1 – Sevilla FC 2. Otra sorpresa en el 2020

Por increíble que parezca, el Sevilla FC ha vuelto a ganar en San Mamés. Durante buena parte del partido parecía que íbamos a morder el polvo, como era costumbre, pero el Sevilla fue muy superior en la segunda parte, sobre todo a raíz de la entrada de Munir.

La primera parte no me gustó en absoluto. Mucha posesión, pero inocua, ya que se distribuía el balón con mucha lentitud, sin buscar el gol con confianza. En realidad, es perder el tiempo, y te arriesgas a que pase lo que pasó: que el Athletic se adelante en cualquier ocasión, sobre todo a balón parado, que es su fuerte. Sin embargo, no llegó a balón parado, sino en un mal disparo, que tocó en Koundé, con la mala fortuna de que le llegó a Capa, que estaba solo y colocó el balón con el interior lejos del alcance de Bono, de disparo fuerte y cruzado.

A pesar del gol, el Sevilla seguía sin crear ocasiones claras. Hasta que, por fin, Lopetegui hizo cambios, ya entrada la segunda parte. Se notó especialmente la aportación de Munir, quien, en mi opinión, es uno de los mejores jugadores de la plantilla, ya que tiene desborde y, sobre todo, algo que escasea esta temporada: el gol.

En este partido, al igual que contra el Eibar, hubo dos jugadores clave para que el Sevilla se llevara los tres puntos. Contra el Eibar fueron Ocampos –marcó un gol y evitó otro en la última jugada del partido, jugando de guardameta–, y Jesús Navas –asistió a Ocampos en el gol y evitó un gol, sacando bajo palos el balón en la última jugada del partido, tras el paradón de Ocampos–, y hoy fueron Munir y Banega. El hispano-marroquí provocó la falta que antecedió al primer gol y marcó el definitivo 1-2, y el argentino marcó un golazo de falta y dio una asistencia sensacional a Munir.

Eso sí, Munir pudo meter la pata hasta el corvejón, porque bien que le pudieron señalar un absurdo penalti, por agarrar en el área a Iñigo Martínez. Es difícil apreciar si el agarrón es suficiente o no para derribar al jugador, que parece tirarse finalmente. Pero el agarrón es continuo y perfectamente podría haber señalado la máxima pena el árbitro. Son ganas de complicarse el partido, sobre todo con el VAR de por medio.

Una vez que el Sevilla se adelantó en el marcador, en ningún momento se pasaron apuros. Se controló perfectamente el tempo del partido, sin arriesgar la posesión innecesariamente y moviendo el balón con calidad.

Muy buen partido, en líneas generales, en la segunda parte. Muy acertados Bono –con alguna buena parada–, Navas, Ocampos, Jordán, Gudelj, Munir y Banega. Y por supuesto, los centrales. Tanto Koundé como Diego Carlos estuvieron a un altísimo nivel, como suele ser habitual.

No me gustaron hoy En-Nesyri, De Jong, Reguilón –vaya la ocasión que falló–, y, sobre todo, Suso. El gaditano parece otro desde que se reinició la competición. Está lento y fuera de forma. Por eso no entiendo que le quitara el puesto a Munir.

El Athletic no hizo un gran partido, pero nos perdonó hasta en dos ocasiones. Nos dejaron vivos y lo pagaron caro. Al final de la primera parte, en el único error de Koundé, que despejó mal y dejó un balón peligrosísimo a Munir, pudieron lograr el 2-0. Y lo mismo ocurrió cuando ya se jugaba la segunda parte, en un córner, un balón perdido que tiraron a las manos de Bono, desde cerca.

La Champions no está conseguida, pero falta muy poquito. Sería una hecatombe que no se lograra, porque le seguimos manteniendo seis puntos al Villarreal, cuando sólo quedan nueve por disputarse. Y lo más importante es que el próximo partido de los amarillos es ante un buen equipo, como es la Real Sociedad y, sobre todo, que el Real Madrid podría, si hace las cosas medio bien, proclamarse campeón de Liga precisamente ante el Villarreal, en su último partido casero.

Es decir, que si ganamos al Mallorca el próximo partido –no será fácil, porque se juegan la vida–, hay bastantes posibilidades de que ýa logremos la clasificacion matemática. Puede incluso que nos sobren una o dos jornadas.

 

Sevilla FC 1 – Eibar 0. Victoria de infarto que deja la Champions muy de cara

Esperaba que el partido de esta noche iba a ser muy complicado, por tres motivos: porque el Eibar siempre es un rival muy complicado (entrenador muy experimentado, con jugadores expertos en juego directo y equipo que siempre va al 100%, presionando como locos), porque nos faltaba una pieza fundamental para este tipo de encuentros (Koundé), y porque el soplapitos era Mateu Lahoz, que ha hecho todo lo posible para evitar que el Sevilla ganara, desde obviar dos penaltis claros –el tercero, aunque mano, creo que no lo es, porque está apoyada en el césped– hasta permitir que se sacara de banda, con el tiempo ya cumplido. Pero el penalti que no quiere pitar, la jugada de la mano que acaba con el balón golpeando el poste, creo que es clarísimo. No sólo porque le da en la mano, sino porque evita que remate a placer Fernando, que estaba justo detrás y tenía un remate franco. Pondría la mano en el fuego, sin miedo a quemarme, a que si en vez de ser el área del Sevilla hubiera sido del Madrid, ni se lo habría pensado para irse flechado al punto de penalti. Pero claro, no somos el Madrid, somos el Sevilla, y no se le va a echar medio país encima del impresentable de Mateu Lahoz. Es la misma historia de siempre. La misma historia, cansina, de siempre.

El partido no me gustó en ningún momento. En la primera parte no se imponían en la zona ancha Banega y Oliver Torres, y el Eibar llegaba con claridad. No tuvo ocasiones importantes, pero siempre daba sensación de peligro.

El Sevilla sólo llegaba con peligro cuando atacaba por su temida banda derecha: Ocampos-Navas. A estos dos jugadores principalmente le debemos la victoria de hoy. Verdaderamente, no tengo claro quién debería ser elegido jugador del partido, ya que el argentino marcó el gol del partido y evitó un gol, con un paradón, sustituyendo a Vaclík, en la última jugada del partido. Y Jesús Navas, por otro lado, dio una genial asistencia a Ocampos y sacó bajo palos, y tras el paradón de Ocampos, en el último segundo del partido, evitando también el gol. Ambos hicieron un buen partido, por lo que yo creo que sería, un fifty-fifty. El premio tendría que repartirse entre los dos, pues ambos han sido igual de decisivos.

Tampoco me gustó la segunda parte, sobre todo a raíz de que el Sevilla marcara el gol. No acabo de entender por qué el Sevilla se volvió loco, con continuas precipitaciones y pérdidas de balón, cuando era precisamente el momento de hacer todo lo contrario: controlar el partido, tener posesión y jugar con la desesperación de un rival que está en la parte baja de la clasificación y que necesitaba la victoria.

Pero para desesperación la mía, sobre todo cuando llegó la falta peligrosísima, al borde del área, lanzada por Pedro León, y a En-Nesyri, que se llevó el rebote, y con todo el equipo saliendo en tromba, no se le ocurre otra cosa que darle un voleón, cuando era el momento de tener un poquito de sangre fría y solucionar el partido a la contra. Es que era una ocasión clarísima, un contragolpe con una superioridad abrumadora de jugadores… En fin, supongo que habrá que estar ahí abajo, en el césped, para comprenderlo, y que por la tele se ve todo muy fácil.

Y ya el final de partido fue de infarto. Se nos apareció la virgen en las dos últimas jugadas del partido –al pobre Vaclík no–. Primero, cuando Kike García remató al palo. Y segundo, cuando Ocampos sacó el balón al remate de Dmitrovic –sensacional portero–, y cuando Navas, un segundo después, sacó el balón bajo palos.

Victoria que vale su peso en oro. Sacamos seis puntos al Villarreal, con el que tenemos el goal-average perdido, cuando sólo quedan doce por disputar. Y es que el Villarreal tiene un calendario bastante complicado: visita al Getafe, recibe a la Real Sociedad, visita a un Real Madrid que esperemos aún se esté jugando la Liga, y, por último, recibe al Eibar, que casi con toda seguridad, llegará ya salvado, porque le saca seis puntos al Mallorca, el primero de los que ocupan los puestos de descenso, y eso es una auténtica barbaridad, si tenemos en cuenta que los tres último no le ganan a nadie.

Aún no está todo hecho, pero el panorama se ha puesto muy bonito.

Mucho me temo que el final de Liga tendremos que disputarlo sin Vaclík, porque que te caiga una mole encima de la rodilla, con la pierna apoyada, tiene que ser una experiencia muy desagradable. Y los gestos de dolor del jugador no hacen presagiar nada bueno. Una lástima, porque es un jugador que siempre ha dado lo mejor. Algunas veces ha estado más acertado que otras, como todos los jugadores, pero siempre se ha esforzado al máximo, y estaba además en muy buen momento. Una baja importantísima para este esprint final.

Leganés 0 – Sevilla FC 3. Por fin, se vuelve a la victoria

Resultado contundente, y podría haber acabado con goleada de escándalo si En-Nesyri no hubiera fallado tres ocasiones de gol clarísimas. Ha trabajado a destajo, presionando hasta la extenuación, pero parecía que no quería ser verdugo de sus excompañeros. No le ha hecho ningun bien al marroquí que Lopetegui le diera banquillazo cuando estaba en su mejor momento, porque hoy ha dado muestras de una falta de confianza tremenda. En este sentido, Lopetegui es reincidente, porque ya ha hecho lo mismo con otros jugadores, como Jordán o Koundé.

La diferencia entre uno y otro equipo fue exactamente la que muestra la tabla: abismal o sideral, como diría uno que yo me sé. Dos buenos goles de Oliver Torres puso el partido muy de cara, pero no dejaba sentenciado el partido. Y el Sevilla, como suele ser habitual cuando se pone por delante en el marcador, se puso a tontear, dejando al Leganés bombear balones al área. Parecía que eran ganas de complicarse la vida tontamente, porque el Sevilla se encerró en su campo y apenas salió al contragolpe. Hasta que Munir logró su golazo, que entonces sí sentenciaba ya el partido.

Me parece increíble que Munir, un jugador con desborde, visión de juego y gol no haya tenido más oportunidades en esta temporada, pero lo cierto es que está en un estado de forma magnífico, y hoy lo ha vuelto a demostrar en el poco tiempo que ha jugado.

Lo peor es que Koundé vió tarjeta amarilla y no podrá jugar ante el Eibar. Espero que no juegue Sergi Gómez, porque cada vez que lo hace, nos meten mínimo dos goles y el equipo muestra una debilidad defensiva alarmante. Prefiero que juegue Gudelj, aunque no sea central nato. El Eibar centrará muchísimo al área, como hace siempre, y hay que estar fuertes atrás.

Muy bien todo el equipo, en general. Vaclík hizo dos paradas muy buenas, aunque el Leganés dispuso de muy pocas ocasiones de gol.

El arbitraje, como suele ser habitual, no me gustó nada. Soto Grado pitaba una falta a favor del Sevilla cada tres o cuatro que hacían los jugadores del Leganés.

Romper la racha de empates era fundamental para no poner en peligro la plaza de Champions. Presumiblemente, estos tres puntos servirán para distanciarnos del Getafe, que tiene que visitar al Madrid. Los demás perseguidores tienen partidos fáciles. El Villarreal visitara al Betis y la Real Sociedad recibirá al Español. El Valencia del que no me fío un pelo aún, por ese partido final de temporada del Sevilla-Valencia, recibirá al Athletic Club, rival siempre complicado.

Sevilla FC 1 – Vallladolid 1. Pudo ser peor

Punto que, a priori, es poca cosa, pero luego habrá que ver, dependiendo de los demás resultados, si puede ser de oro. Hay resultados entre rivales directos y podemos mantener la ventaja con algunos o incluso aumentarla con otros. Evidentemente, lo ideal habría sido ganar, pero como bien se dice, “si no puedes ganar, empata”.

Y la verdad es que el Sevilla no lo tuvo fácil. Parecía que todo salía mal. Los goles no llegaban por centímetros. Primero, Ocampos remató al larguero un buen pase de Jesús Navas, y después llegó el gol, pero fue anulado por un ajustadísimo fuera de juego, tras un buen remate de Munir, a pase, de nuevo, de Jesús Navas.

Sin embargo, al Valladolid le pasaba todo lo contrario. La primera ocasión que tuvo la coló dentro. Fue al botar una falta inexistente, donde Vaclík se tragó un remate que le cogió por sorpresa, a contrapié.

El partido se puso muy feo, porque el Valladolid seguía defendiendo como lo hizo desde el minuto uno: con los diez jugadores de campo, con las líneas muy juntas y sin dejar huecos. Y ya sabemos que el fuerte del Sevilla no es su delantera.

Menos mal que llegó el penalti, perfectamente transformado por Ocampos. A partir de aquí, el partido me pareció decepcionante. Esperaba un acoso total del Sevilla, en busca del gol de la victoria, pero lo cierto es que hubo precipitación y desorden, con lo que el Valladolid dispuso de un par de ocasiones claras, en la recta final, a las que en esta ocasión sí respondió con mucho acierto Vaclík. El checo nos salvó de la derrota.

El arbitraje del madrileño Pizarro Gómez no me gustó nada. Me pareció que utilizaba diferente criterio a la hora de señalar faltas –varias inexistentes, como la del gol– y mostrar tarjetas. Creo que también añadió poco tiempo extra.

Molesta perder puntos contra equipos de la parte baja de la tabla, pero no se puede ni se debe olvidar que en Primera no hay ningún rival fácil, y que este mismo Valladolid también puso en muchos apuros al Atlético de Madrid, hace un par de jornadas. De hecho, sólo pudo superar a los vallisoletanos por un gol marcado en el minuto 81, tras aprovechar una cantada de Masip a la salida de un córner. El gol entró tan ajustado que el VAR tuvo que revisar si el balón entró, pues un defensa lo sacó bajo palos. Simeone calificó el partido contra el Valladolid de durísimo.

Este empate probablemente provocará que el Atlético nos saque más ventaja, ya que recibe al Alavés. Lo ideal es que entre el Villarreal y el Valencia, ganen los amarillos –tienen un calendario muy difícil– o empaten, y que haya un empate entre Getafe y Real Sociedad.

Hay que ganar ya de tres en tres. Quedan muy pocos partidos y tenemos la Champions en la palma de la mano. Contra el Leganés tampoco será fácil. Nunca lo ha sido, y esta temporada además se juegan la vida.

 

Villarreal 2 – Sevilla FC 2. El Sevilla de la segunda parte es el que yo quiero

La primera parte no me gustó nada. Bueno, de hecho no me gustó nada la alineación inicial. Si algo caracteriza al Sevilla esta temporada es la fortaleza defensiva, pero esta fortaleza sólo la ha mostrado cuando la pareja de centrales la conforman Diego Carlos y Koundé. Cuando no ha sido así, ha sido al contrario, el Sevilla ha mostrado una debilidad defensiva alarmante, encajando goles con facilidad. Me llevo toda la temporada rezando para que no cojan ni un simple resfriado uno de estos jugadores. O los dos.

La cuestión es que el Villarreal aprovechó esa debilidad defensiva, y marcó dos goles muy evitables, aprovechando prácticamente todas sus ocasiones de gol en el partido y dando sensación de peligro cada vez que tenía el balón. Y es que el equipo inicial del Sevilla era bastante inferior técnicamente al equipo inicial amarillo.

Lopetegui, afortunadamente, reaccionó en el descanso y sacó a la artillería pesada. Y como era de esperar, el panorama cambió completamente. La superioridad del Sevilla fue abismal en esta segunda mitad, mereciendo la victoria, que no llegó gracias a varias intervenciones de su portero, Asenjo.

Lo que más me gustó fue esa ambición de ir a por la victoria. Siempre se corre el riesgo de que te cojan en una contra y perder el partido, pero prefiero mil veces eso a atrincherarse atrás, acumulando defensores, con la línea defensiva casi en el área pequeña y mirando el cronómetro continuamente. Si Lopetegui hubiera hecho en otras ocasiones lo mismo que en esta segunda parte, a buen seguro que tendríamos unos cuantos puntos más en nuestro casillero. Y lo que más me molesta cuando no lo hace, es que tiene un gran equipo y una gran plantilla, aunque tiene sus puntos débiles que habrá que corregir para la próxima temporada. Desde mi punto de vista, estos puestos son: lateral izquierdo, un par de centrales de calidad, un delantero goleador, y un lateral derecho que pueda sustituir a Navas.

El punto logrado hoy, aunque sepa a poco, se puede dar como bueno, puesto que el equipo se puso en dos ocasiones por debajo en el marcador y se sacará un punto de ventaja a los perseguidores que pierdan, manteniendo a raya a un Villarreal que nos gana el goal-average, pero que sería una sorpresa que fuera un rival directo dentro de unas jornadas, puesto que tiene un durísimo calendario: Valencia (c), Betis (f), Barcelona (c), Getafe (f), Real Sociedad (c), Real Madrid (f) y Eibar (c). Es decir, cinco de sus sietes rivales son de alto nivel.

El partido le ha venido grande a Rony Lopes, que parece que será, indiscutiblemente, el único fiasco de Monchi en el mercado de fichajes. Aunque como suele decir el león, no hay malos jugadores, sino malos rendimientos. Y yo estoy seguro de que Rony no puede ser tan malo como parece.

Los dos goles del Sevilla fueron muy bonitos. Tanto el zapatazo de Escudero como la volea de Munir, ambos fuertes y ajustados, fueron unos golazos.

Ahora llegan tres partidos donde debería el Sevilla sumar los nueve puntos, pero todos sabemos que son precisamente en este tipo de partidos, contra rivales claramente inferiores, donde al Sevilla se le escapan puntos absurdos y relativamente fáciles de conseguir. Pero también hay que admitir que en Primera División cualquier rival te puede poner en apuros. Así que habrá que tener mucho cuidado, porque la cuarta plaza, aunque vamos en buen camino, hay que afianzarla y ya no hay tiempo para enmendar los posibles errores que se puedan cometer.

Sevilla FC 0 – Barcelona 0. Lopetegui lo tiene fácil con Pablo Pérez

El partido contra el Barcelona me ha dejado sensaciones extrañas. Por un lado, se ha conseguido un punto con el que no contaba, como siempre que el Sevilla juega contra el Madrid o el Barcelona. Considero que estos dos equipos tienen tantas ventajas sobre los demás, económicas y deportivas, que deberían ganar todos sus partidos con claridad. Y por otro lado, tengo la sensación de que podríamos habernos llevado la victoria. Me acuerdo de una jugada de Ocampos, donde está poco generoso y tira a puerta, en lugar de centrar a un En-Nesyri desmarcado en el segundo palo, y sobre todo, de dos de Reguilón, una donde es incapaz de desprenderse del único defensor, con dos jugadores del Sevilla esperando su centro, y otra, donde tira flojo y centrado, desde corta distancia y con toda la portería para él.

También es verdad que el Barcelona tuvo sus ocasiones. La más clara, la que sacó Koundé en un tiro de falta de Messi, y una de Luis Suárez en la recta final del partido, que salió rozando el larguero. Pero no pude evitar pensar que si Lopetegui se hubiera atrevido a dar la titularidad a Pablo Pérez, probablemente se habría ganado. No le he visto jugar, pero si es tan bueno –hay clubes de postín interesados en su fichaje– que, según dicen, Lopetegui está encandilado con él, y viendo el bajo nivel que están mostrando Reguilón y Escudero, la verdad, no entiendo por qué no le da una oportunidad al canterano. Su pecado es que tiene 18 años. Pero a mí me parece una virtud. Y no hay que olvidar que en nuestra cantera tenemos antecedentes importantes: Reyes debutó con 16 años, Sergio Ramos con 17 (casi 18), Carlos Marchena con 18 y Jesus Navas con 18 recién cumplidos.

En cuanto a Reguilón, no sé si es que le he cogido manía, pero es un jugador que no me convence, ni atacando, ni defendiendo. Celebraré cuando se vaya. Puede ser en el futuro un gran jugador, porque aún es joven, pero ahora mismo no lo es. Y si quieremos ganar títulos y clasificación para la Champions, tenemos que tener buenos jugadores en todas las posiciones.

En líneas generales, hay que dar el punto por bueno, pues el Sevilla evitó ser víctima de sus archienemigos Messi y González González. Eso sí, para ver hasta qué punto ha sido importante el empate, habrá que esperar a ver qué hacen nuestros más directos rivales. La Real Sociedad tiene un hueso duro de roer con el Madrid, el Getafe recibe a un siempre complicado Eibar, el Valencia no debería tener problemas en ganar a Osasuna, al igual que el Atlético de Madrid ante el Valladolid. Y ojo con el Villarreal, nuestro próximo rival, porque lleva un nueve de nueve, y con la portería a cero. Si el Sevilla pierde, se convertirá en un rival directísimo y muy peligroso, puesto que tiene muchos jugadores de calidad y perderíamos el goal-average con ellos. Así, pues, partido importantísimo el de la próxima jornada.

Del partido de hoy me han gustado muchísimo Koundé y Fernando. Los dos han hecho un partidazo. Ambos estaban en todas. Y probablemente, ambos evitaron goles. Koundé en la falta de Messi que parecía que se colaba, y Fernando en aquel balón que se movía por el área pequeña tras la pifia de Vaclík. Por cierto, su único error.

El esfuerzo físico de hoy ha sido importante. El lunes tenemos un partido vital, sin que medien ni siquiera 72 horas entre partido. La mejor liga del mundo, dicen. Con gran sentido del humor, sin duda.

Levante 1 – Sevilla FC 1. El vértigo de Lopetegui impide sumar de tres en tres

Punto que sabe a poco, porque lo cierto es que el Sevilla hizo un gran partido durante 75 minutos, pero igual de cierto es que en los últimos 15 minutos pudo irse todo al traste, en lo que habría sido un partido calcado al que el Sevilla disputó en Vigo.

El Sevilla hizo lo más complicado, que fue parar a un Levante que tiene buenos jugadores –ganó a Madrid y Barcelona en su estadio–, pero que, sin embargo, no deja de ser un equipo inferior, como así reflejan las plantillas de uno y otro equipo y la clasificación. Por tanto, nunca me parecerá bien esa manía que tiene Lopetegui de, una vez que el Sevilla se ha puesto por delante en el marcador, atrincherarse atrás. Eso tiene lógica si enfrente tienes a un equipo superior y quieres mantener el resultado o sorprender a la contra, pero ante un equipo inferior siempre hay que intentar sentenciar el partido, precisamente para evitar lo que ha pasado hoy. Porque para más inri, Lopetegui además parece que no sabe defender. O al menos, su forma de defender no le está dando resultado. Se supone que su intención, tras acumular jugadores de tintes defensivos, cerca de la portería, era que no pasara nada. Y más bien pasó de todo. Hasta el punto de que, si no llega a ser por Koundé, probablemente nos habríamos ido de vacío.

El gol del Sevilla fue un auténtico golazo. En un visto y no visto, tres toques y a velocidad de vértigo: Diego Carlos, Munir y De Jong a gol.

Y el gol del Levante fue un auténtico churro: centro desde la banda, despeja Vaclík, rebota en Diego Carlos, con tan mala suerte que se cuela medio llorando en la portería. Para nuestra desgracia y para alegría granota, valen exactamente lo mismo. Claro ejemplo de que, en el fútbol, la suerte es determinante. La Diosa Fortuna también nos dio la espalda en el que podría haber sido el 0-2, obra de Diego Carlos, pero que fue anulado por un riguroso Hernández Hernández. Yo al menos no vi ninguna falta, ni siquiera en la repetición. Aunque también es verdad que no soy imparcial. Tan verdad como que a otros equipos no le habrían anulado ese gol.

En fin, una lástima que no se hayan conseguido los tres puntos, y sobre todo, por haberse dejado escapar la victoria de forma tan estúpida, por esa falta de ambición o por exceso de miedo, o por inseguridad, o por cualquiera sabe el motivo, de nuestro entrenador. Pero lo cierto es que es un error del que parece no aprender, porque lo repite una y otra vez. Hasta el punto de que, según he leído, ya nos han marcado nueve goles en los últimos cinco minutos. Y desde luego, eso no es por casualidad. Es incluso lógico. Si te encierras atrás, sin orden, con la última línea demasiado atrasada, dando por tanto, facilidades para que te centren al área, y dando sensación de ser incapaz de sentenciar a la contra, en realidad estás dando vida a un rival que está casi con la soga al cuello. Sobre todo, cuando éste no tiene nada que perder, ya que se va a llevar cero puntos, y decide echar toda la carne en el asador, e incluso ir a la desesperada. Como ocurrió en Ipurua, en Balaídos, y casi como ha ocurrido hoy.

Y lo peor es que el próximo partido es contra el Barcelona, sin público, y probablemente con Messi, con lo que puntuar –y ojalá me equivoque por completo– va a ser bastante complicado.