Bayern de Munich 2 – Sevilla FC 1. ¡¡Gracias!!

Gran partido con el que nos ha deleitado el Sevilla FC hoy. Desgraciadamente, no podemos sumar otro titulo a nuestro palmarés. Para ello, tendríamos que haber hecho un partido perfecto, y sólo lo hemos hecho casi perfecto. Hemos tenido algunos fallitos, que ante equipos como el Bayern se pagan siempre muy caro.

Y es que el Bayern no es un equipo. Es un equipazo. Impresiona ver cómo juegan. Son buenísimos en todo: en preparación física, técnica y táctica. En todos sus jugadores. No hay ninguno “normalito”. Son todos unso fuera de serie. Te exigen al máximo en cada balón. Un descuido, por pequeño que sea, lo pagas. Por tanto, el mérito que tiene que el Sevilla le haya disputado, con prórroga incluída, la final a estos tipos es descomunal.

Sin embargo, la sensación que tengo ahora mismo no es agradable. Es una mezcla de orgullo infinito, por la  entrega de nuestros jugadores, y de coraje, porque, de nuevo, hemos estado verdaderamente cerca de ser supercampeones de europa. El partido de hoy me ha recordado mucho a la Supercopa que perdimos contra el Madrid en el tiempo de descuento. También debimos ganar, pero perdonamos. Aquel día nos faltó un poquito de calidad y oficio. Hoy ha sido otro tanto de lo mismo.

También estoy un poco decepcionado porque me habría gustado ver a Oscar en acción. En mi opinión, nos habría venido muy bien su velocidad, desborde y golpeo de balón, pero Lopetegui se decantó por el Mudo Vázquez. En otras ocasiones el argentino ha sido decisivo, pero hoy no ha aportado absolutamente nada. Creo que el toledano acabará siendo titular, al igual que Acuña, pero, seguramente, Lopetegui considerará que ambos llevan poco tiempo trabajando con el grupo. También esperaba que entrara Munir –uno de los jugadores con más gol de la plantilla– por Suso, y que Ocampos cambiara de banda para aliarse con Navas. Mi gozo en un pozo.

Por otro lado, si hay algo que debemos aprender del partido de hoy es que –creo que a estas alturas tienen que ser conscientes en la Secretaría Técnica– hay que mejorar, subir de nivel, a nuestro delantero centro. El delantero centro titular, sobre todo porque sólo jugamos con uno, debe marcar diferencias. Y a día de hoy En-Nesyri y De Jong no lo hacen. Al marroquí lo considero aún un jugador de futuro, pero necesitamos uno de presente. Al holandés le falta una virtud que es esencial en el fútbol: velocidad. De hecho, la ocasión que ha fallado hoy En-Nesyri no la habría tenido De Jong en la vida. Le habrían cazado los defensas teutones. En realidad, los dos delanteros deben tener una técnica más depurada. En-Nesyri es joven y puede ganarla en un par de años, pero dudo que De Jong sea capaz de hacer lo mismo.

También está Carlos Fernández, pero creo que, si no renueva, saldrá traspasado. Lamentablemente, mucho me temo que el de hoy puede haber sido el último partido de Koundé con el Sevilla. Una lástima, porque considero al central francés nuestro mejor jugador de la plantilla, junto con Jesús Navas. Es el mejor central que han visto mis ojos en el Sevilla, con diferencia. Y los he visto muy buenos: Antonio Álvarez, Hibic, Escudé, Javi Navarro, Pablo Alfaro, Lenglet… Ninguno como Koundé. Si se va, creo que difícilmente Monchi encontrará otro jugador de su nivel, por lo que su marcha provocará una merma en el aspecto defensivo. Ojalá me equivoque y continue, al menos, una temporada más con nosotros.

Lo que más me ha gustado del partido de hoy es la entrega de nuestros jugadores. Han luchado hasta la extenuación. Yo me cansaba de verlos correr, de ver la paliza física que se han dado para contener a esa máquina de jugar al fútbol que es el Bayern de Munich. Un conjunto el alemán tan bien engranado, tan técnico, que juegan de memoria y sólo necesitan dos pases rápidos para pasar el balón de un área al otro.

Y sobre todo, me ha gustado esa fe que han tenido para luchar hasta el último segundo de la prórroga. Lo han dado todo y, por tanto, no se les puede exigir más. No se puede exigir que ganen títulos –sobre todo, cuando el rival es superior en todo–. Se debe exigir que lo den todo. Y lo han hecho. Desde luego que lo han hecho. Así que muchas gracias por defender de esa manera la camiseta, el escudo e intentar traer a Sevilla la segunda Supercopa de Europa.

Ahora toca recuperarse, física y anímicamente. Hay que ganar en Cádiz. Es muy importante empezar la Liga ganando. Y si apenas hay tiempo para la recuperación, desde luego, no lo hay para lamentaciones.

 

 

 

Sevilla FC 3 – Inter de Milán 2. Perdí la fe, pero la Europa League va de nuevo para Sevilla

Recuerdo cuando viajé a Eindhoven, muchos comentábamos: “Esto es una vez en la vida”. Ahora queda gracioso, pero realmente, nadie se imaginaba que al año siguiente llegaría otra, y más tarde la tercera, la cuarta, la quinta, y ayer la sexta. Nada más y nada menos que la sexta. Y sin olvidarme de las Copas del Rey, la Supercopa de España y la Supercopa de Europa donde vapuleamos al Barcelona de Messi, Etoo, Iniesta, Xavi… y una interminable constelación de estrellas.

Admito que en esta edición llegué a perder la fe. Y no me refiero a la final, donde a pesar de tener enfrente a un grandísimo equipo, como es el Inter, veía que, si hacíamos las cosas bien, podríamos superarles. Yo perdí la fe en este equipo en la semifinal, ante el Manchester United. Veia imposible superar a los ingleses cuando veía cómo combinaban, a velocidad de vértigo, Rashford, Greenwood y Martial, bajo la batuta de Bruno Fernandes. Pero perdonaron. Tuvieron una ocasión de oro para ponerse 0-2 en el marcador y la desaprovecharon. Mal asunto dejar con vida a cualquier equipo cuando lo puedes sentenciar. Y si es a este Sevilla más aún. Y ahí llegaron Navas y De Jong para demostrarme que estaba en un error y que no era imposible ganar al Manchester United, a pesar del equipazo que tienen.

Los mismos protagonistas, Navas y De Jong fueron los protagonistas del 1-1. Un golazo que casi para Handanovic, quien sólo pudo ser un espectador más en el segundo gol del Sevilla, de perfecto cabezazo de De Jong, a pase de Banega.

La puñalada que supuso el empate, conseguido en la jugada inmediatamente posterior, sólo pudo sanarse con el gol de Diego Carlos, en colaboración con Lukaku. El belga tiene la fea costumbre de marcarnos cuando se enfrenta a nosotros. Ya lo hizo en Old Trafford con el United y ayer lo hizo con el Inter, aunque tuvo la gentileza de marcar también en propia puerta.

Final épica, con jugadores que acabaron lesionados, muy sufrida, ante un conjunto que creo que nos supera abismalmente en presupuesto y que puede permitirse el lujo de tener a fichajes multimillonarios en el banquillo, como Christian Eriksen.

Difícil saber quién es el máximo protagonista en esta sexta Europa League. En otras estaba claro que fueron la de Palop, M’Bia, Coke… Pero esta quizás sea la de Bono, con su retahíla de paradones. O puede que la de De Jong, que ha marcado tres goles decisivos en la semifinal y en la final. ¿Y dónde dejamos a Navas? No podemos olvidarnos de Navas, con sus innumerables asistencias, su portentoso físico y carácter ganador. ¿Y los centrales? Koundé es el mejor central que han visto mis ojos, superando a Antonio Álvarez. Y al final también ha tenido muchísimo protagonismo Diego Carlos, quien ha hecho tres absurdos penaltis ante Wolverhampton, Manchester United e Inter de Milán, pero que ha resultado ser decisivo al lograr el 3-2 definitivo.

No, esta copa no es de un jugador en concreto, es de un señor equipo. Ahora a ver si Monchi es capaz de evitar que se vaya la columna vertebral de este equipo y se corrijan las deficiencias que tiene la plantilla. Que no son muchas, pero que las hay. Supongo que además de encontrar al sustituto de Banega, tendrá que firmar, como mínimo, un lateral derecho, uno o dos centrales –dependiendo de si Sergi Gómez sale–, uno o dos laterales izquierdos –si se va Reguilón, como parece probable– y un delantero centro goleador, muy goleador, de esos que marcan diferencias un partido sí y otro también.

Ahora es tiempo de celebraciones y de prepararse para los próximos retos.

Por cierto, lo único “malo” de haber ganado hoy es que, casi con toda seguridad, tendremos que pasar por el mal trago de enfrentarnos al Bayern de Munich en la Supercopa de Europa. Y estos son mucho mejores que el Manchester United y el Inter de Milán. Pero bastante mejores.

Pero bueno, vivamos el momento y tengamos en cuenta que, si se juega al máximo nivel, siempre hay posibilidades de ganar a cualquier equipo, incluyendo al Bayern

Wolverhampton 0 – Sevilla FC 1. A semifinales tras superar a un gran rival

Otro partidazo de este Sevilla que nos tiene ilusionado con hacer algo grande, más grande aún que clasificarse para la Champions League, que es volver a tocar plata después de unos años sin hacerlo.

Era evidente que el partido iba a ser complicado, porque a estas alturas de la competición ya sólo quedan equipos de primer nivel. Las dificultades se hicieron patentes tras verse los primeros minutos, pues los wolves aceptaban su inferioridad, repoblando el centro del campo, cerrando bien atrás e intentando salir al contragolpe. La jugada le salió perfecta en los primeros minutos, porque el velocista Adama Traoré provocó un penalti que cometió Diego Carlos. Menos mal que Bono, que está a un grandísimo nivel, hizo un paradón a Raúl Jiménez. El marroquí supo aguantar perfectamente hasta el último momento y logró parar el disparo centrado del buen goleador mejicano. Llegué a creer que acabaría en gol, porque el rechace de Bono lo despejó Diego Carlos mal, flojo, hacia un jugador rival, quien, afortunadamente, remató desastrosamente.

A partir de esta decisiva jugada el Sevilla se hizo con el partido, dominándolo, aunque creando pocas ocasiones de gol. Sin embargo, este dominio se hizo total en la segunda parte, que se convirtió en un asedio constante al área del Wolverhampton. A los ingleses les costaba un mundo tener algo de posesión, hasta el punto que centraron al área una falta centrada desde su propio campo. Hasta ese punto estaban desesperados, incapaces de llegar a la puerta contraria con cierto peligro.

El Sevilla siguió apretando el acelerador, el equipo de Nuno achicando como podía, hasta que el Sevilla sorprendió en un córner. Los Wolves cometieron el pecado imperdonable de dejar solo a Banega cerca del córner, y su centro, perfecto en altura y potencia, fue rematado de forma impecable por Lucas Ocampos. Gol que me recordó al primer gol del Sevilla en Eindhoven: centro genial de Dani Alves y remate de O Fabuloso.

Control total del partido en los pocos minutos que quedaban, y pase más que merecido a una nueva semifinal europea. Ahora hay que rizar el rizo, porque si el Wolverhampton es un muy buen equipo, mejor aún es el Manchester United. Cuentan con una serie de jugadores muy importantes, especialmente su tripleta de ataque, formada por Rashford, Greenwood y Martial. Por si fuera poco,a  estos tres jugadores –los tres muy técnicos, rápidos, con buen driblling y goleadores– tienen como director de orquesta al portugués Bruno Fernandes. Casi nada.

¿Pero quién dijo que esto iba a ser fácil? Si quieres ganar la Europa League, tienes que superar a grandísimos equipos, y en eso estamos. Y hay que hacer hincapié en que en esta oasión será más difícil, porque, a diferencia de otras Europa Leagues, el Sevilla no podrá contar ni con el extraordinario apoyo de su afición, ni con un partido de vuelta que permita corregir algún fallo que se pueda tener.

Sevilla FC 2 – Roma 0. Exhibición que debió acabar en goleada

Partidazo, con todas las letras, el que ha hecho hoy el Sevilla, hasta el punto de que la Roma, uno de los mejores conjuntos de Italia, parecia un equipo de Segunda B española. Los romanos apenas crearon ocasiones de gol y, sin embargo, el Sevilla pudo lograr la goleada, pues tuvo ocasiones para ello. Entre ellas, dos tiros al travesaño (Koundé y Banega) y un gol anulado por fuera de juego, por centímetros, a Joules Koundé.

El Sevilla bordó el fútbol desde el minuto uno hasta el final. Abundaban las triangulaciones rápidas, cambios de juego de treinta metros, control del balón, presión atosigante cuando se perdía la posesión… Para ponerse el babero.

Y los goles también fueron bonitos, especialmente el primero, de Reguilón, donde, justo es decirlo, colaboró el ex bético Pau López, que pudo hacer más por atajar el balón.

Antes del partido esperaba un partido igualado. De ninguna manera me esperaba que el Sevilla pasara por encima de uno de los equipos más fuertes del campeonato. Todos los jugadores estuvieron a un gran nivel: Navas, Ocampos, Koundé, Diego Carlos, Fernando, En-Nesyri, Banega… Todos.

Del rival, en mi opinión, el mejor fue Dzeko, que estuvo a punto de poner el balón en la escuadra en una de las ocasiones que tuvieron los italianos.

No me gustó el arbitraje del holandés Kuipers, que fue muy permisivo durante todo el partido. Perdonó muchas amarillas a los italianos. A Kolarov, por ejemplo, sólo le enseñó una, cuando tuvo hasta tres ocasiones para hacerlo. Sin embargo, sí mostró la roja en el minuto 97 a Mancini, en una jugada que en España muy probablemente habría sido amarilla o incluso quedado sin tarjeta.

Hay que celebrar el pase a cuartos, pero tampoco hay que tirar las campanas al vuelo, porque aún hay que ganar tres partidos para alzarse con el título y seguramente habrá que hacerlo ante equipos muy potentes: Manchester United, Inter de Milán, Bayern Leverkusen… Como siempre ocurre, ganar la Europa League es muy difícil, aunque el Sevilla en el pasado, como se suele decir, ha hecho fácil lo difícil.

Athletic Club 1 – Sevilla FC 2. Otra sorpresa en el 2020

Por increíble que parezca, el Sevilla FC ha vuelto a ganar en San Mamés. Durante buena parte del partido parecía que íbamos a morder el polvo, como era costumbre, pero el Sevilla fue muy superior en la segunda parte, sobre todo a raíz de la entrada de Munir.

La primera parte no me gustó en absoluto. Mucha posesión, pero inocua, ya que se distribuía el balón con mucha lentitud, sin buscar el gol con confianza. En realidad, es perder el tiempo, y te arriesgas a que pase lo que pasó: que el Athletic se adelante en cualquier ocasión, sobre todo a balón parado, que es su fuerte. Sin embargo, no llegó a balón parado, sino en un mal disparo, que tocó en Koundé, con la mala fortuna de que le llegó a Capa, que estaba solo y colocó el balón con el interior lejos del alcance de Bono, de disparo fuerte y cruzado.

A pesar del gol, el Sevilla seguía sin crear ocasiones claras. Hasta que, por fin, Lopetegui hizo cambios, ya entrada la segunda parte. Se notó especialmente la aportación de Munir, quien, en mi opinión, es uno de los mejores jugadores de la plantilla, ya que tiene desborde y, sobre todo, algo que escasea esta temporada: el gol.

En este partido, al igual que contra el Eibar, hubo dos jugadores clave para que el Sevilla se llevara los tres puntos. Contra el Eibar fueron Ocampos –marcó un gol y evitó otro en la última jugada del partido, jugando de guardameta–, y Jesús Navas –asistió a Ocampos en el gol y evitó un gol, sacando bajo palos el balón en la última jugada del partido, tras el paradón de Ocampos–, y hoy fueron Munir y Banega. El hispano-marroquí provocó la falta que antecedió al primer gol y marcó el definitivo 1-2, y el argentino marcó un golazo de falta y dio una asistencia sensacional a Munir.

Eso sí, Munir pudo meter la pata hasta el corvejón, porque bien que le pudieron señalar un absurdo penalti, por agarrar en el área a Iñigo Martínez. Es difícil apreciar si el agarrón es suficiente o no para derribar al jugador, que parece tirarse finalmente. Pero el agarrón es continuo y perfectamente podría haber señalado la máxima pena el árbitro. Son ganas de complicarse el partido, sobre todo con el VAR de por medio.

Una vez que el Sevilla se adelantó en el marcador, en ningún momento se pasaron apuros. Se controló perfectamente el tempo del partido, sin arriesgar la posesión innecesariamente y moviendo el balón con calidad.

Muy buen partido, en líneas generales, en la segunda parte. Muy acertados Bono –con alguna buena parada–, Navas, Ocampos, Jordán, Gudelj, Munir y Banega. Y por supuesto, los centrales. Tanto Koundé como Diego Carlos estuvieron a un altísimo nivel, como suele ser habitual.

No me gustaron hoy En-Nesyri, De Jong, Reguilón –vaya la ocasión que falló–, y, sobre todo, Suso. El gaditano parece otro desde que se reinició la competición. Está lento y fuera de forma. Por eso no entiendo que le quitara el puesto a Munir.

El Athletic no hizo un gran partido, pero nos perdonó hasta en dos ocasiones. Nos dejaron vivos y lo pagaron caro. Al final de la primera parte, en el único error de Koundé, que despejó mal y dejó un balón peligrosísimo a Munir, pudieron lograr el 2-0. Y lo mismo ocurrió cuando ya se jugaba la segunda parte, en un córner, un balón perdido que tiraron a las manos de Bono, desde cerca.

La Champions no está conseguida, pero falta muy poquito. Sería una hecatombe que no se lograra, porque le seguimos manteniendo seis puntos al Villarreal, cuando sólo quedan nueve por disputarse. Y lo más importante es que el próximo partido de los amarillos es ante un buen equipo, como es la Real Sociedad y, sobre todo, que el Real Madrid podría, si hace las cosas medio bien, proclamarse campeón de Liga precisamente ante el Villarreal, en su último partido casero.

Es decir, que si ganamos al Mallorca el próximo partido –no será fácil, porque se juegan la vida–, hay bastantes posibilidades de que ýa logremos la clasificacion matemática. Puede incluso que nos sobren una o dos jornadas.

 

Sevilla FC 1 – Eibar 0. Victoria de infarto que deja la Champions muy de cara

Esperaba que el partido de esta noche iba a ser muy complicado, por tres motivos: porque el Eibar siempre es un rival muy complicado (entrenador muy experimentado, con jugadores expertos en juego directo y equipo que siempre va al 100%, presionando como locos), porque nos faltaba una pieza fundamental para este tipo de encuentros (Koundé), y porque el soplapitos era Mateu Lahoz, que ha hecho todo lo posible para evitar que el Sevilla ganara, desde obviar dos penaltis claros –el tercero, aunque mano, creo que no lo es, porque está apoyada en el césped– hasta permitir que se sacara de banda, con el tiempo ya cumplido. Pero el penalti que no quiere pitar, la jugada de la mano que acaba con el balón golpeando el poste, creo que es clarísimo. No sólo porque le da en la mano, sino porque evita que remate a placer Fernando, que estaba justo detrás y tenía un remate franco. Pondría la mano en el fuego, sin miedo a quemarme, a que si en vez de ser el área del Sevilla hubiera sido del Madrid, ni se lo habría pensado para irse flechado al punto de penalti. Pero claro, no somos el Madrid, somos el Sevilla, y no se le va a echar medio país encima del impresentable de Mateu Lahoz. Es la misma historia de siempre. La misma historia, cansina, de siempre.

El partido no me gustó en ningún momento. En la primera parte no se imponían en la zona ancha Banega y Oliver Torres, y el Eibar llegaba con claridad. No tuvo ocasiones importantes, pero siempre daba sensación de peligro.

El Sevilla sólo llegaba con peligro cuando atacaba por su temida banda derecha: Ocampos-Navas. A estos dos jugadores principalmente le debemos la victoria de hoy. Verdaderamente, no tengo claro quién debería ser elegido jugador del partido, ya que el argentino marcó el gol del partido y evitó un gol, con un paradón, sustituyendo a Vaclík, en la última jugada del partido. Y Jesús Navas, por otro lado, dio una genial asistencia a Ocampos y sacó bajo palos, y tras el paradón de Ocampos, en el último segundo del partido, evitando también el gol. Ambos hicieron un buen partido, por lo que yo creo que sería, un fifty-fifty. El premio tendría que repartirse entre los dos, pues ambos han sido igual de decisivos.

Tampoco me gustó la segunda parte, sobre todo a raíz de que el Sevilla marcara el gol. No acabo de entender por qué el Sevilla se volvió loco, con continuas precipitaciones y pérdidas de balón, cuando era precisamente el momento de hacer todo lo contrario: controlar el partido, tener posesión y jugar con la desesperación de un rival que está en la parte baja de la clasificación y que necesitaba la victoria.

Pero para desesperación la mía, sobre todo cuando llegó la falta peligrosísima, al borde del área, lanzada por Pedro León, y a En-Nesyri, que se llevó el rebote, y con todo el equipo saliendo en tromba, no se le ocurre otra cosa que darle un voleón, cuando era el momento de tener un poquito de sangre fría y solucionar el partido a la contra. Es que era una ocasión clarísima, un contragolpe con una superioridad abrumadora de jugadores… En fin, supongo que habrá que estar ahí abajo, en el césped, para comprenderlo, y que por la tele se ve todo muy fácil.

Y ya el final de partido fue de infarto. Se nos apareció la virgen en las dos últimas jugadas del partido –al pobre Vaclík no–. Primero, cuando Kike García remató al palo. Y segundo, cuando Ocampos sacó el balón al remate de Dmitrovic –sensacional portero–, y cuando Navas, un segundo después, sacó el balón bajo palos.

Victoria que vale su peso en oro. Sacamos seis puntos al Villarreal, con el que tenemos el goal-average perdido, cuando sólo quedan doce por disputar. Y es que el Villarreal tiene un calendario bastante complicado: visita al Getafe, recibe a la Real Sociedad, visita a un Real Madrid que esperemos aún se esté jugando la Liga, y, por último, recibe al Eibar, que casi con toda seguridad, llegará ya salvado, porque le saca seis puntos al Mallorca, el primero de los que ocupan los puestos de descenso, y eso es una auténtica barbaridad, si tenemos en cuenta que los tres último no le ganan a nadie.

Aún no está todo hecho, pero el panorama se ha puesto muy bonito.

Mucho me temo que el final de Liga tendremos que disputarlo sin Vaclík, porque que te caiga una mole encima de la rodilla, con la pierna apoyada, tiene que ser una experiencia muy desagradable. Y los gestos de dolor del jugador no hacen presagiar nada bueno. Una lástima, porque es un jugador que siempre ha dado lo mejor. Algunas veces ha estado más acertado que otras, como todos los jugadores, pero siempre se ha esforzado al máximo, y estaba además en muy buen momento. Una baja importantísima para este esprint final.

Leganés 0 – Sevilla FC 3. Por fin, se vuelve a la victoria

Resultado contundente, y podría haber acabado con goleada de escándalo si En-Nesyri no hubiera fallado tres ocasiones de gol clarísimas. Ha trabajado a destajo, presionando hasta la extenuación, pero parecía que no quería ser verdugo de sus excompañeros. No le ha hecho ningun bien al marroquí que Lopetegui le diera banquillazo cuando estaba en su mejor momento, porque hoy ha dado muestras de una falta de confianza tremenda. En este sentido, Lopetegui es reincidente, porque ya ha hecho lo mismo con otros jugadores, como Jordán o Koundé.

La diferencia entre uno y otro equipo fue exactamente la que muestra la tabla: abismal o sideral, como diría uno que yo me sé. Dos buenos goles de Oliver Torres puso el partido muy de cara, pero no dejaba sentenciado el partido. Y el Sevilla, como suele ser habitual cuando se pone por delante en el marcador, se puso a tontear, dejando al Leganés bombear balones al área. Parecía que eran ganas de complicarse la vida tontamente, porque el Sevilla se encerró en su campo y apenas salió al contragolpe. Hasta que Munir logró su golazo, que entonces sí sentenciaba ya el partido.

Me parece increíble que Munir, un jugador con desborde, visión de juego y gol no haya tenido más oportunidades en esta temporada, pero lo cierto es que está en un estado de forma magnífico, y hoy lo ha vuelto a demostrar en el poco tiempo que ha jugado.

Lo peor es que Koundé vió tarjeta amarilla y no podrá jugar ante el Eibar. Espero que no juegue Sergi Gómez, porque cada vez que lo hace, nos meten mínimo dos goles y el equipo muestra una debilidad defensiva alarmante. Prefiero que juegue Gudelj, aunque no sea central nato. El Eibar centrará muchísimo al área, como hace siempre, y hay que estar fuertes atrás.

Muy bien todo el equipo, en general. Vaclík hizo dos paradas muy buenas, aunque el Leganés dispuso de muy pocas ocasiones de gol.

El arbitraje, como suele ser habitual, no me gustó nada. Soto Grado pitaba una falta a favor del Sevilla cada tres o cuatro que hacían los jugadores del Leganés.

Romper la racha de empates era fundamental para no poner en peligro la plaza de Champions. Presumiblemente, estos tres puntos servirán para distanciarnos del Getafe, que tiene que visitar al Madrid. Los demás perseguidores tienen partidos fáciles. El Villarreal visitara al Betis y la Real Sociedad recibirá al Español. El Valencia del que no me fío un pelo aún, por ese partido final de temporada del Sevilla-Valencia, recibirá al Athletic Club, rival siempre complicado.

Sevilla FC 1 – Vallladolid 1. Pudo ser peor

Punto que, a priori, es poca cosa, pero luego habrá que ver, dependiendo de los demás resultados, si puede ser de oro. Hay resultados entre rivales directos y podemos mantener la ventaja con algunos o incluso aumentarla con otros. Evidentemente, lo ideal habría sido ganar, pero como bien se dice, “si no puedes ganar, empata”.

Y la verdad es que el Sevilla no lo tuvo fácil. Parecía que todo salía mal. Los goles no llegaban por centímetros. Primero, Ocampos remató al larguero un buen pase de Jesús Navas, y después llegó el gol, pero fue anulado por un ajustadísimo fuera de juego, tras un buen remate de Munir, a pase, de nuevo, de Jesús Navas.

Sin embargo, al Valladolid le pasaba todo lo contrario. La primera ocasión que tuvo la coló dentro. Fue al botar una falta inexistente, donde Vaclík se tragó un remate que le cogió por sorpresa, a contrapié.

El partido se puso muy feo, porque el Valladolid seguía defendiendo como lo hizo desde el minuto uno: con los diez jugadores de campo, con las líneas muy juntas y sin dejar huecos. Y ya sabemos que el fuerte del Sevilla no es su delantera.

Menos mal que llegó el penalti, perfectamente transformado por Ocampos. A partir de aquí, el partido me pareció decepcionante. Esperaba un acoso total del Sevilla, en busca del gol de la victoria, pero lo cierto es que hubo precipitación y desorden, con lo que el Valladolid dispuso de un par de ocasiones claras, en la recta final, a las que en esta ocasión sí respondió con mucho acierto Vaclík. El checo nos salvó de la derrota.

El arbitraje del madrileño Pizarro Gómez no me gustó nada. Me pareció que utilizaba diferente criterio a la hora de señalar faltas –varias inexistentes, como la del gol– y mostrar tarjetas. Creo que también añadió poco tiempo extra.

Molesta perder puntos contra equipos de la parte baja de la tabla, pero no se puede ni se debe olvidar que en Primera no hay ningún rival fácil, y que este mismo Valladolid también puso en muchos apuros al Atlético de Madrid, hace un par de jornadas. De hecho, sólo pudo superar a los vallisoletanos por un gol marcado en el minuto 81, tras aprovechar una cantada de Masip a la salida de un córner. El gol entró tan ajustado que el VAR tuvo que revisar si el balón entró, pues un defensa lo sacó bajo palos. Simeone calificó el partido contra el Valladolid de durísimo.

Este empate probablemente provocará que el Atlético nos saque más ventaja, ya que recibe al Alavés. Lo ideal es que entre el Villarreal y el Valencia, ganen los amarillos –tienen un calendario muy difícil– o empaten, y que haya un empate entre Getafe y Real Sociedad.

Hay que ganar ya de tres en tres. Quedan muy pocos partidos y tenemos la Champions en la palma de la mano. Contra el Leganés tampoco será fácil. Nunca lo ha sido, y esta temporada además se juegan la vida.

 

Villarreal 2 – Sevilla FC 2. El Sevilla de la segunda parte es el que yo quiero

La primera parte no me gustó nada. Bueno, de hecho no me gustó nada la alineación inicial. Si algo caracteriza al Sevilla esta temporada es la fortaleza defensiva, pero esta fortaleza sólo la ha mostrado cuando la pareja de centrales la conforman Diego Carlos y Koundé. Cuando no ha sido así, ha sido al contrario, el Sevilla ha mostrado una debilidad defensiva alarmante, encajando goles con facilidad. Me llevo toda la temporada rezando para que no cojan ni un simple resfriado uno de estos jugadores. O los dos.

La cuestión es que el Villarreal aprovechó esa debilidad defensiva, y marcó dos goles muy evitables, aprovechando prácticamente todas sus ocasiones de gol en el partido y dando sensación de peligro cada vez que tenía el balón. Y es que el equipo inicial del Sevilla era bastante inferior técnicamente al equipo inicial amarillo.

Lopetegui, afortunadamente, reaccionó en el descanso y sacó a la artillería pesada. Y como era de esperar, el panorama cambió completamente. La superioridad del Sevilla fue abismal en esta segunda mitad, mereciendo la victoria, que no llegó gracias a varias intervenciones de su portero, Asenjo.

Lo que más me gustó fue esa ambición de ir a por la victoria. Siempre se corre el riesgo de que te cojan en una contra y perder el partido, pero prefiero mil veces eso a atrincherarse atrás, acumulando defensores, con la línea defensiva casi en el área pequeña y mirando el cronómetro continuamente. Si Lopetegui hubiera hecho en otras ocasiones lo mismo que en esta segunda parte, a buen seguro que tendríamos unos cuantos puntos más en nuestro casillero. Y lo que más me molesta cuando no lo hace, es que tiene un gran equipo y una gran plantilla, aunque tiene sus puntos débiles que habrá que corregir para la próxima temporada. Desde mi punto de vista, estos puestos son: lateral izquierdo, un par de centrales de calidad, un delantero goleador, y un lateral derecho que pueda sustituir a Navas.

El punto logrado hoy, aunque sepa a poco, se puede dar como bueno, puesto que el equipo se puso en dos ocasiones por debajo en el marcador y se sacará un punto de ventaja a los perseguidores que pierdan, manteniendo a raya a un Villarreal que nos gana el goal-average, pero que sería una sorpresa que fuera un rival directo dentro de unas jornadas, puesto que tiene un durísimo calendario: Valencia (c), Betis (f), Barcelona (c), Getafe (f), Real Sociedad (c), Real Madrid (f) y Eibar (c). Es decir, cinco de sus sietes rivales son de alto nivel.

El partido le ha venido grande a Rony Lopes, que parece que será, indiscutiblemente, el único fiasco de Monchi en el mercado de fichajes. Aunque como suele decir el león, no hay malos jugadores, sino malos rendimientos. Y yo estoy seguro de que Rony no puede ser tan malo como parece.

Los dos goles del Sevilla fueron muy bonitos. Tanto el zapatazo de Escudero como la volea de Munir, ambos fuertes y ajustados, fueron unos golazos.

Ahora llegan tres partidos donde debería el Sevilla sumar los nueve puntos, pero todos sabemos que son precisamente en este tipo de partidos, contra rivales claramente inferiores, donde al Sevilla se le escapan puntos absurdos y relativamente fáciles de conseguir. Pero también hay que admitir que en Primera División cualquier rival te puede poner en apuros. Así que habrá que tener mucho cuidado, porque la cuarta plaza, aunque vamos en buen camino, hay que afianzarla y ya no hay tiempo para enmendar los posibles errores que se puedan cometer.

Sevilla FC 0 – Barcelona 0. Lopetegui lo tiene fácil con Pablo Pérez

El partido contra el Barcelona me ha dejado sensaciones extrañas. Por un lado, se ha conseguido un punto con el que no contaba, como siempre que el Sevilla juega contra el Madrid o el Barcelona. Considero que estos dos equipos tienen tantas ventajas sobre los demás, económicas y deportivas, que deberían ganar todos sus partidos con claridad. Y por otro lado, tengo la sensación de que podríamos habernos llevado la victoria. Me acuerdo de una jugada de Ocampos, donde está poco generoso y tira a puerta, en lugar de centrar a un En-Nesyri desmarcado en el segundo palo, y sobre todo, de dos de Reguilón, una donde es incapaz de desprenderse del único defensor, con dos jugadores del Sevilla esperando su centro, y otra, donde tira flojo y centrado, desde corta distancia y con toda la portería para él.

También es verdad que el Barcelona tuvo sus ocasiones. La más clara, la que sacó Koundé en un tiro de falta de Messi, y una de Luis Suárez en la recta final del partido, que salió rozando el larguero. Pero no pude evitar pensar que si Lopetegui se hubiera atrevido a dar la titularidad a Pablo Pérez, probablemente se habría ganado. No le he visto jugar, pero si es tan bueno –hay clubes de postín interesados en su fichaje– que, según dicen, Lopetegui está encandilado con él, y viendo el bajo nivel que están mostrando Reguilón y Escudero, la verdad, no entiendo por qué no le da una oportunidad al canterano. Su pecado es que tiene 18 años. Pero a mí me parece una virtud. Y no hay que olvidar que en nuestra cantera tenemos antecedentes importantes: Reyes debutó con 16 años, Sergio Ramos con 17 (casi 18), Carlos Marchena con 18 y Jesus Navas con 18 recién cumplidos.

En cuanto a Reguilón, no sé si es que le he cogido manía, pero es un jugador que no me convence, ni atacando, ni defendiendo. Celebraré cuando se vaya. Puede ser en el futuro un gran jugador, porque aún es joven, pero ahora mismo no lo es. Y si quieremos ganar títulos y clasificación para la Champions, tenemos que tener buenos jugadores en todas las posiciones.

En líneas generales, hay que dar el punto por bueno, pues el Sevilla evitó ser víctima de sus archienemigos Messi y González González. Eso sí, para ver hasta qué punto ha sido importante el empate, habrá que esperar a ver qué hacen nuestros más directos rivales. La Real Sociedad tiene un hueso duro de roer con el Madrid, el Getafe recibe a un siempre complicado Eibar, el Valencia no debería tener problemas en ganar a Osasuna, al igual que el Atlético de Madrid ante el Valladolid. Y ojo con el Villarreal, nuestro próximo rival, porque lleva un nueve de nueve, y con la portería a cero. Si el Sevilla pierde, se convertirá en un rival directísimo y muy peligroso, puesto que tiene muchos jugadores de calidad y perderíamos el goal-average con ellos. Así, pues, partido importantísimo el de la próxima jornada.

Del partido de hoy me han gustado muchísimo Koundé y Fernando. Los dos han hecho un partidazo. Ambos estaban en todas. Y probablemente, ambos evitaron goles. Koundé en la falta de Messi que parecía que se colaba, y Fernando en aquel balón que se movía por el área pequeña tras la pifia de Vaclík. Por cierto, su único error.

El esfuerzo físico de hoy ha sido importante. El lunes tenemos un partido vital, sin que medien ni siquiera 72 horas entre partido. La mejor liga del mundo, dicen. Con gran sentido del humor, sin duda.

Levante 1 – Sevilla FC 1. El vértigo de Lopetegui impide sumar de tres en tres

Punto que sabe a poco, porque lo cierto es que el Sevilla hizo un gran partido durante 75 minutos, pero igual de cierto es que en los últimos 15 minutos pudo irse todo al traste, en lo que habría sido un partido calcado al que el Sevilla disputó en Vigo.

El Sevilla hizo lo más complicado, que fue parar a un Levante que tiene buenos jugadores –ganó a Madrid y Barcelona en su estadio–, pero que, sin embargo, no deja de ser un equipo inferior, como así reflejan las plantillas de uno y otro equipo y la clasificación. Por tanto, nunca me parecerá bien esa manía que tiene Lopetegui de, una vez que el Sevilla se ha puesto por delante en el marcador, atrincherarse atrás. Eso tiene lógica si enfrente tienes a un equipo superior y quieres mantener el resultado o sorprender a la contra, pero ante un equipo inferior siempre hay que intentar sentenciar el partido, precisamente para evitar lo que ha pasado hoy. Porque para más inri, Lopetegui además parece que no sabe defender. O al menos, su forma de defender no le está dando resultado. Se supone que su intención, tras acumular jugadores de tintes defensivos, cerca de la portería, era que no pasara nada. Y más bien pasó de todo. Hasta el punto de que, si no llega a ser por Koundé, probablemente nos habríamos ido de vacío.

El gol del Sevilla fue un auténtico golazo. En un visto y no visto, tres toques y a velocidad de vértigo: Diego Carlos, Munir y De Jong a gol.

Y el gol del Levante fue un auténtico churro: centro desde la banda, despeja Vaclík, rebota en Diego Carlos, con tan mala suerte que se cuela medio llorando en la portería. Para nuestra desgracia y para alegría granota, valen exactamente lo mismo. Claro ejemplo de que, en el fútbol, la suerte es determinante. La Diosa Fortuna también nos dio la espalda en el que podría haber sido el 0-2, obra de Diego Carlos, pero que fue anulado por un riguroso Hernández Hernández. Yo al menos no vi ninguna falta, ni siquiera en la repetición. Aunque también es verdad que no soy imparcial. Tan verdad como que a otros equipos no le habrían anulado ese gol.

En fin, una lástima que no se hayan conseguido los tres puntos, y sobre todo, por haberse dejado escapar la victoria de forma tan estúpida, por esa falta de ambición o por exceso de miedo, o por inseguridad, o por cualquiera sabe el motivo, de nuestro entrenador. Pero lo cierto es que es un error del que parece no aprender, porque lo repite una y otra vez. Hasta el punto de que, según he leído, ya nos han marcado nueve goles en los últimos cinco minutos. Y desde luego, eso no es por casualidad. Es incluso lógico. Si te encierras atrás, sin orden, con la última línea demasiado atrasada, dando por tanto, facilidades para que te centren al área, y dando sensación de ser incapaz de sentenciar a la contra, en realidad estás dando vida a un rival que está casi con la soga al cuello. Sobre todo, cuando éste no tiene nada que perder, ya que se va a llevar cero puntos, y decide echar toda la carne en el asador, e incluso ir a la desesperada. Como ocurrió en Ipurua, en Balaídos, y casi como ha ocurrido hoy.

Y lo peor es que el próximo partido es contra el Barcelona, sin público, y probablemente con Messi, con lo que puntuar –y ojalá me equivoque por completo– va a ser bastante complicado.

 

 

2-0. El Sevilla FC ya le gana al Betis hasta los entrenamientos

No tenía ninguna ilusión por este derbi. Es duro no poder ir al estadio en lo que tendría que haber sido una fiesta. Y al fin y al cabo, lo ha sido, pero en los bares y en las casas de los aficionado sevillistas.

En realidad, más que un derbi, parecía un entrenamiento, por lo que tiene muchísimo mérito que los jugadores hayan estado concentrados durante todo el partido.

El Sevilla ha dominado casi por completo el partido. En la primera parte, el dominio ha sido total, con un solo tiro a puerta, y desde muy lejos, por parte del Betis. Lo único malo es que el Sevilla debió irse, al menos, con un gol de ventaja al descanso. Y sólo en la segunda parte, a partir del 2-0, y porque Lopetegui, lógicamente, echó al equipo atrás, el Betis inquietó con algún centro al área. Vaclík, prácticamente, fue un espectador más. No tuvo que emplearse a fondo en ningún momento.

Los dos goles fueron a balón parado. El 1-0 llegó en un penalti, para mí claro, sobre De Jong, y transformado por Ocampos. Es más, antes de ese penalti hay otro igual o más claro, en un córner, que no se pitó.

El segundo y definitivo, en un córner, tras pase de tacón de Ocampos, que remató Fernando a bocajarro ante el portero.

Muchos jugadores del Sevilla han estado a un altísimo nivel. Ocampos, con un gol y una asistencia, ha sido definitivo. Los centrales han estado inmensos. Tanto Diego Carlos como Koundé se han mostrado inexpugnables. En mi opinión, Diego Carlos es un gran central, pero Koundé es mejor. El francés me parece completísimo: va muy bien por alto, técnico, con anticipación, inteligente tácticamente, muy rápido –una de las cualidades que más valoro en un central–, y además se incorpora al ataque con peligro. Y lo mejor de todo, es que sólo tiene 21 años, por lo que su margen de mejora es tremendo. En ningún momento, viendo cómo se comporta en el terreno de juego, parece que tenga esa edad. Lástima que a Lopetegui, por simple capricho, le diera por romper durante varias jornadas esa magnífica pareja de centrales que forman Diego Carlos y Koundé, porque por esa tontería se nos han ido varios puntos que no volverán y que nos tendría afianzados en los puestos Champions.

En el centro del campo, exhibición de Fernando, que además incluso marcó un gol. Los jugadores que entraron desde el banquillo cumplieron.

Temía este partido por la grada vacía y por el árbitro, un Mateu Lahoz que nos odia, pero que, sinceramente, creo que hoy ha estado bien, a pesar de que se ha tragado un penalti, muy similar al que luego señaló. Pero al final, como casi siempre, ganó el Sevilla, ganó el mejor, y con claridad.

Noche de silencio, que siempre en buena señal en un derbi, y tres puntazos que nos mantienen, una jornada más, en puestos Champions.

 

 

Alabanzas a Julen Lopetegui desde Francia

En Being Sports Francia han escrito este pequeño artículo sobre nuestro entrenador:

Julen Lopetegui, una resurrección sevillana

Desde su nombramiento como entrenador del Sevilla FC, Julen Lopetegui ha demostrado que es uno de los mejores entrenadores españoles. Los resultados del club andaluz han limpiado la imagen que había quedado del entrenador tras haber pasado dos experiencias contrapuestas.

En dos años, Julen Lopetegui ha pasado por todas las emociones: confianza, esperanza, desilusión, duda, decepción y, finalmente, ha vuelto a encontrar la felicidad. Para llegar a esta última etapa ha tenido que demostrar resiliencia. Él, el entrenador despedido unas horas antes de la Copa del Mundo 2018, a pesar de tener un balance de 14 victorias y 6 empates al frente de La Roja, se ha tomado el tiempo para adaptarse a su nuevo estado. En el Real Madrid, su experiencia se convirtió en una pesadilla con un cese tras 14 pobres partidos. Un duro golpe en la carrera del que había pasado con éxito todas las pruebas para convertirse en un entrenador de renombre.

Pero el pasado junio, tras unos meses alejado, el cincuentón comenzó de nuevo firmando por el Sevilla FC. Una verdadera apuesta. Algunos incluso pensaban que el contrato sería su última oportunidad. Una oportunidad que le permitió superarse a sí mismo. Y para volver a llevar a los compañeros de equipo de Jesús Navas a la cima. Los resultados y el juego propuesto por el club andaluz entusiasmaron a muchos observadores antes de la suspensión de La Liga. Su equipo era tercero en la clasificación y aún seguía disputando la Europa League cuando llegó el confinamiento. Un balance muy prometedor para un equipo que se ha quedado fuera del podio español durante tres años. El tiempo de las decepciones tras las epopeyas europeas finalmente podría terminarse.

El Sevilla aún compite por la Champions

Con su preferido 4-3-3, el vasco permitió a los sevillanos recuperar el top 3 nacional. Con un equipo bien equilibrado y sin grandes nombres, volvió a poner al Sevilla FC en su lugar. Entre los peces gordo de la Liga. Al mismo tiempo, recuperó su posición, la de un entrenador respetado. Su experiencia verdaderamente fue importante cuando su equipo parecía estar en dificultades durante el invierno. Al igual que las últimas dos temporadas, un período complicado, con cinco partidos consecutivos sin ganar casi hizo caer a los Blanquirrojos en la clasificación. Pero los éxitos en Getafe y Osasuna, así como el empate en el Wanda Metropolitano, dejaron intactas las posibilidades del podio final. Prometedor en caso de reanudación del campeonato. Pero, sobre todo, la esperanza está de vuelta en el estadio Ramón Sánchez-Pizjuán. Una clasificación para la Champions League es posible y la estabilidad podría volver a encontrarse gracias a Julen Lopetegui.

Un entrenador y un club que tienen el mismo destino

El técnico no pidió tanto tras todas las pruebas que tuvo que pasar. Su equipo tampoco. También se vivieron momentos tormentosos con cambios de entrenadores y la salida de sus mejores piezas, como Wissam Ben Yedder y Pablo Sarabia al comienzo de la temporada. El entrenador y su club se encontraron bien. Se parecen. Después de progresar al más alto nivel mundial o europeo, han experimentado crisis pero están buscando volver. De ahora en adelante, estables y juntos, pueden apuntar lejos y alto. Están vinculados hasta 2022. Es hora de construir una bonita historia. Y de multiplicar las oportunidades de hacer vivir bonitas emociones a los seguidores del Sevilla FC.

Atlético de Madrid 2 – Sevilla FC 2. Punto importantísimo ante el rival más directo

Buen partido del Sevilla FC, en líneas generales, en el siempre complicado Wanda Metropolitano. En mi opinión, el Sevilla fue de más a menos, pero, en todo caso, mereció puntuar.

Sorprendió Lopetegui alineando de inicio a De Jong, en detrimento de En-Nesyri, quien parecía tener más papeletas para jugar, pues estaba en racha goleadora y, por su velocidad, parecía más propicio para aprovechar los espacios que dejara el Atlético. La jugada, al menos, no le salió muy mal, pues De Jong abrió el marcador, aprovechado un fallo de Savic –central del montón, muy sobrevalorado–, para batir a Oblak. Claro que tampoco sabemos qué habría ocurrido de haber jugado el marroquí. De Jong, aparte de su gol, no tuvo más ocasiones.

El Sevilla jugaba bien cuando el VAR le jugó una mala pasada, ya que le pitaron penalti a Diego Carlos. Desde mi punto de vista, no es penalti, ya que el balón golpea el hombro de nuestro central, y no la mano. En cualquier caso, de ser penalti, y considerando que le da en el antebrazo, sería por centímetros. En ningún caso es una mano clara.

El penalti fue transformado por Morata, no dejando ninguna opción a Vaclík. Esto fue un jarro de agua fría para el Sevilla, que pareció perder la concentración y encajó otro gol, apenas dos minutos después. Fue tras una pérdida en una mala salida del balón, donde se defendió mal, y para colmo, tampoco acompañó la suerte, pues en el inteno de Koundé por despejar el balón, lo desvió, siéndole imposible a Vaclík pararlo.

Sacó casta el equipo y fue a por el empate, lográndolo justo antes del final de la primera parte, y donde fue fundamental el VAR de nuevo, ya que Hernández Hernández no señaló penalti inicialmente en un claro derribo a Ocampos, que le ganó la posición a Trippier y fue arrollado por éste. El mismo Ocampos ejecutó a la perfección el penalti, engañando a Oblak.

En la segunda parte, el Sevilla siguió sin pasar apuros, controlando bien el partido, dejando al Atlético tener pocas opciones de gol… Pero hete aquí que a Lopetegui le da por sorprender de nuevo, dando entrada a En-Nesyri, sustituyendo a Suso.

Yo, la verdad, no entiendo a Lopetegui. Resulta que en casa, que vienen todos a encerrarse, poniendo una línea de seis defensas con cuatro centrocampistas por delante, juega con un solo delantero, y sólo se “arriesga” a jugar con dos cuando se va perdiendo. Y llega hoy, con empate en el marcador, controlando el partido, y decide jugar con dos delanteros, teniendo el rival centro del campo a temer. Supongo que el resultado no fue el que esperaba, pues a partir de ahí el Atlético fue el que se hizo dueño y señor del partido, y a nuestros dos delanteros no les llegaban balones, precisamente, porque no olíamos la pelota en la zona media. Afortunadamente, la línea defensiva hizo muy bien su trabajo, excepto en un despeje desastroso de Diego Carlos, raso, y que le cayó a los pies de… creo que Carrasco, y que, con toda la portería para él, y prácticamente a placer, la tiró fuera.

Buen partido de Vaclík, que hizo una gran parada, cuando el balón entraba, a un balón que desvío Koundé. También los centrales, Gudelj y Ocampos hicieron un muy buen partido.

Por cierto, creo que se debería cambiar el criterio arbitral a la hora de señalar penalti por manos. No puede ser que penaltis por manos totalmente involuntarias, o tan dudosos como el señalado hoy a Diego Carlos, acaben señalándose o se interrumpa constantemente el juego para ver si roza tal o cual mano.

El punto conseguido hoy es vital, pues mantenemos la ventaja con el Atlético, igualando el goalaverage, y con el Valencia, que a día de hoy son los rivales a los que considero rivales directos, sin quitar un ojo a Getafe y, sobre todo, a la Real Sociedad, que también tiene una gran plantilla.

Para el próximo partido de Liga, en el derbi, será baja por sanción Gudelj. Parece que Jordán será de la partida, si no tiene problemas físicos –antes está el partido con el Roma–, porque al estar Fernando también lesionado, Lopetegui no tiene mucho dónde elegir.

 

Sevilla FC 3 – Osasuna 2. A Lopetegui ya le da la espalda hasta la suerte

No he podido ir al estadio, pero viendo el partido por televisión se pasa mucho peor.

Hoy no empezó mal el Sevilla: controlando el partido, adelantándose en el marcador, teniendo efectividad… Hasta marcando de córner, lo que casi nunca hace el Sevilla.

Yo soy muy desconfiado. Hasta que no vamos ganando por cuatro goles de diferencia, no veo el partido tranquilo. Pero tengo que reconocer que, ganando el partido 2-0 y con la expulsión del portero visitante, di por ganado el partido. Iluso de mí, creí que ya el Osasuna no tenía nada que hacer. No contaba con la desidia de los jugadores, que supongo que pensaban lo mismo que yo, con la diferencia de que yo creía que el Sevilla buscaría el tercero, y no se dedicaría a ver cómo el Osasuna pasaba, o mejor dicho, paseaba por nuestro centro del campo sin ningún problema.

Tampoco contaba con que los rojillos sacarían una falta impecablemente, con la que acortarían distancias. Ni con ese golpe de mala suerte que es hoy día, con el VAR, que el balón te dé en la mano. Da lo mismo que sea voluntaria o involuntaria. Ya la puedes tener atrás, como le ha pasado a un jugador del Villarreal, o delante, cubriendo las partes nobles, como ha hecho hoy Escudero, que como tengas la mala suerte de que te dé, penalti que te crió. Yo creo que eso va contra el espíritu de la norma y contra el sentido común. El penalti es la pena máxima, el máximo castigo en el fútbol, y no parece lógico penalizar tan duramente una acción involuntaria.

Lo cierto es que esta mano, este penalti, también lanzado impecablemente, puso muy complicado el partido. También porque imagino que el ambiente estaría enrarecido y muy crispado, porque es imperdonable dejar que te empaten cuando vas ganando con dos goles de ventaja y en superioridad numérica.

Con este panorama, creí que íbamos a empatar el partido, que iban a volar dos nuevos puntos de nuestro estadio. Menos mal que Lopetegui metió un segundo delantero y que apareció En-Nesyri para hacer su segundo gol del partido y darnos los tres puntos.

Lopetegui no lo está haciendo nada bien, sobre todo en casa, pero también es cierto que no está teniendo suerte en momentos puntuales. Tiene a la grada muy mosqueada, hasta el punto de que ya ha recibido dos avisos, dos sonoras pitadas. Y no quiero ni pensar que reciba una tercera, porque supongo que sería o ante la Roma o en el derbi. Y necesitamos ganar los dos partidos. Sin olvidar el partido del Wanda, donde no estará Fernando por sanción y por lesión. Lesión que se veía venir. Fernando lo juega todo y ya fue duda ante el Cluj, por molestias musculares. Se arriesgó forzando y se volvió a arriesgar hoy, hasta que se rompió. Seguramente, estaremos un mes sin uno de los jugadores más importantes de la plantilla en un momento clave de la temporada.

Por último, decir que Koundé debe ser uno de los titularísimos del equipo. No sólo porque es muy rápido, sino por lo que aporta en ataque. En Getafe marcó, hoy ha estado a punto de hacerlo y también dio la asistencia En-Nesyri en el gol de la victoria. Tendrá fallos, porque sólo tiene 21 años, pero está a años luz del tercer y único central que queda en plantilla, que es Sergi Gómez.