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Opinión

Sevilla FC 5 – R. Sociedad 2. ¡Por fin! 

Un poco más y se me saltan las lágrimas. Creía que no iba a ver ganar nunca más al Sevilla. Parecía que se iba a seguir el mismo camino de los últimos partidos, con el Sevilla creando bastantes ocasiones que no entraban por poco. Y cuando nos adelantamos, por medio de Sarabia, la Real nos empató a los pocos minutos, en la primera ocasión que tuvieron. Oyarzabal la puso imposible para Soriano, de tiro raso, cruzado, fuerte y ajustado.

Pero, afortunadamente, en la segunda parte cambió el viento y se puso a favor, con Ben Yedder haciendo un triplete, e incluso con un gol de Oyarzabal en propia meta. Este jugador también hizo el segundo de su equipo al transformar un penalti por manos involuntarias de Mercado.

Los tres puntos eran vitales, porque habríamos perdido posición europea, el Getafe se habría escapado y es que todos los rivales directos habían ganado o puntuado. Y supongo que Machín habría sido destituido.

En defensa se ha estado mejor que en otras ocasiones, con anticipación, presionando y yendo bien por arriba. Gran partido de Mercado, Promes y, por supuesto, Ben Yedder. Por favor, renueven ya al “miarma”. Esta renovación es mucho más importante que la de Sarabia o Banega. Y que alguien le diga que no haga tantos goles, no vaya a venir uno de esos clubes que están acostumbrados a robar, tanto partidos como jugadores, y se encapriche de él. Creo que tiene una cláusula de 30 o 40 millones, que es ridícula para un goleador. Él y Dabbur pueden liarla la próxima temporada si jugaran juntos.

Muy importante también la recuperación de jugadores clave, como Gonalons y Carriço. Ahora viene la recta final, tanto en Europa League como en Liga, y mientras más calidad y alternativas tenga Machín, mucho mejor.

Si somos capaces de ganar los dos próximos partidos, el Sevilla podría recuperar esa tranquilidad y confianza tan necesaria para ganar partidos y aspirar a todo. Pero para eso hay que volver a ganar fuera, que es algo que nos cuesta la misma vida. Tanto que parece misión imposible.

Sevilla FC 2 – Slavia Praga 2. Eliminatoria bastante complicada

Todo sigue igual: mal juego, mala suerte, malos resultados, y, en esta ocasión, hasta mal arbitraje. Porque, si no estoy equivocado, Ben Yedder no estaba en fuera de juego cuando se disponía a marcar el que hubiera sido el 3-2.

El partido de esta noche podría haber acabado en un 3-0 perfectamente, a pesar de haber hecho el Sevilla un partido bastante decepcionante, pero seguimos gafados. No hay más que ver los dos goles visitantes. Aunque también es verdad que se defendió muy mal en ambos goles.

El Sevilla tuvo ocasiones de gol bastante claras para, como mínimo, ganar el partido, pero seguimos teniendo poca efectividad arriba y, por contra, nuestros rivales ya marcan incluso sin querer, como en el segundo gol checo.

Con el 2-2 el Slavia nos perdió el respeto, presionando arriba y disponiendo de algunos contragolpes peligrosos. Creyeron que podían ganar el partido, probablemente también porque eran conscientes del nerviosismo, ansiedad y el poco orden con el que jugaba el Sevilla, abusando del juego aéreo (bastante absurdo, porque los checos nos superaban en altura) y del juego en largo, evitando así tocar y rasear el balón en el centro del campo, zona donde el Sevilla perdió el control en la segunda parte.

Como todo sale mal, tampoco faltó la lesión del día. En esta ocasión le tocó a Vaclík. Ojalá pueda recuperarse para el domingo, porque, a pesar de no estar en su mejor momento, es nuestro mejor guardameta.

La eliminatoria se queda bastante fea. El resultado nos obliga, prácticamente, a ganar allí y a hacer, como mínimo, dos goles. Y el Slavia no son unos chuflas, aunque sí son inferiores al Sevilla. Pero nos  hacen tanto daño con tan poco y nos han ganado ya tantos equipos inferiores, que a nadie extrañaría que quedáramos eliminados en nuestra competición.

Machin se la juega ante la Real Sociedad, y muy probablemente, el Sevilla también. De no ganar, las distancias con el puesto Champions podrían ser ya importantes.

Huesca 2 – Sevilla FC 1. Sigue sin capacidad de reacción 

Parece que no hay nada que hacer y que Machín se muestra incapaz de hacer reaccionar al equipo.

El partido en El Alcoraz ha seguido el mismo patrón de siempre que jugamos fuera: el rival necesita poco, poquísimo, para hacernos daño y al Sevilla le cuesta un mundo hacer ocasiones y goles. No es que el Sevilla haya sido inferior al Huesca, más bien al contrario, pero da igual, porque perdemos siempre. Con un centro del campo y una defensa tan endeble, que defiende tan mal, es difícil ganar partidos.

Y el equipo, a veces, parece desquiciado. El gol de la derrota llegó tras una pérdida de balón absurda. Falta evidente de concentración, calidad y, sobre todo, oficio. Dijo Machín en rueda de prensa que fue por un exceso de ambición, pero fue por no tener cabeza. Si tienes seis jugadores arriba, rondando el área, tienes que garantizar que el balón va a llegar al área, y no tiene ningún sentido pegar un pelotazo en defensa y rifarla en el centro del campo, en una zona donde, por increíble que pareciera, no teníamos jugadores. 

En la recta final hubo una jugada que pudo cambiarlo todo: el gol anulado a Munir. Claro fuera de juego. Pero la duda está en sí el defensor que saca el balón bajo palos – – hasta cuatro veces le ha pasado hoy al Sevilla– lo hace con la mano, lo que habría sido penalti y expulsión. Es de suponer que lo vieron en el VAR, pero el nivel de los arbitrajes son tan calamitoso que ya no me fío.

Otro aspecto importante, y ante el que no se puede hacer nada, es que, definitivamente, la suerte nos ha dado la espalda. Estamos gafados. No nos sale nada y a los rivales le sale todo: rebotes, goles por la escuadra… En fin, hay que esperar que cambie el viento y se ponga a favor en este sentido. 

El partido de hoy no ha sido bueno, pero con lo hecho, en circunstancias normales, habríamos ganado con claridad. Ocasiones hemos tenido para ello.

En cuanto a Machín, yo creo que se le ha acabado el crédito. Hay dos opciones: huída hacia adelante o cesarlo. Si es la huída, supongo que será por poco tiempo, y si es cesado, no será nada fácil encontrarle un sustituto. Costaría bastante dinero y empezaríamos de cero en la recta final del campeonato.

Difícil decisión, pero yo cesaría ya a Machín. Se le han dado ya muchas oportunidades y no tiene el respaldo de la afición. Aún estamos a tiempo de clasificarnos para Europa, e incluso la Champions, pero hay que cambiar radicalmente. Y con Machín, eso parece imposible. 

El Sevilla se juega la temporada en una miniliga de trece jornadas contra seis equipos

A finales de diciembre de 2018, dada la ventaja que tenía el Sevilla sobre sus más inmediatos perseguidores, todos pensábamos que muy mal se tenían que hacer las cosas para no estar en Champions la próxima temporada. Y efectivamente, así ha sido. Todo ha salido verdaderamente mal, con lo que el Sevilla tendrá que mejorar mucho en lo que le queda de este desastroso 2019. El nivel mostrado por el Sevilla ha sido tan ínfimo que se ha dejado arrebatar la plaza Champions por el Getafe. Y no sólo eso, sino que, de seguir así, será complicado que no se escapen también las plazas de Europa League.

Una vez esfumada la ventaja, es como si empezáramos el próximo sábado una nueva competición, una pequeña liga donde partimos con el pequeño privilegio de tener algún punto, o algunos puntos de ventaja, según el caso, sobre la mayoría de los rivales. Y también deberíamos beneficiarnos del hecho de que siete partidos tendrán lugar en nuestro feudo y seis fuera.

Los teóricos rivales directos, que disminuirán según vayan pasando las jornadas, serán los siguientes:

Getafe, Alavés, Betis, R. Sociedad, Valencia y Athletic Club.

El Ramón Sánchez Pizjuán decidirá gran parte de nuestro destino, pues aún nos queda por enfrentarnos a estos seis rivales, y cinco de ellos lo harán en nuestra bombonera. El único “rival directo” al que visitaremos será el Getafe, en la jornada 33.

Es importante destacar que en la penúltima jornada visitaremos al Atlético de Madrid. Aunque, muy probablemente, ya a esas alturas no tendrá ninguna opción a conseguir el título de Liga, los madrileños siempre son un rival complicado. El Atlético está a siete puntos del Barcelona, que se dejarán muy poquitos puntos en el camino, y además los colchoneros aún tienen que visitar el Nou Camp.

Por otro lado, el Sevilla exceptuando esta penúltima jornada, contra el Atlético de Madrid, ya ha jugado todos los partidos contra los tres primeros rivales de la Liga. Lo cual es un alivio.

La miniliga empieza este sábado, en El Alcoraz, ante el farolillo rojo. Una nueva derrota creo que incluso pondría en juego la continuidad de Machín. Ningún entrenador –si exceptuamos a Tevenet la pasada temporada con el Sevilla Atlético—es capaz de sobrevivir a los malos resultados. Y si no somos capaces de ganar al último clasificado, ¿a quién vamos a ganar? Una nueva derrota significaría que Machín es incapaz de encontrar soluciones a estos dos meses en caída libre. Porque es evidente que la plantilla, aunque haya tenido muchos lesionados y un calendario muy cargado de partidos, no debe, bajo ningún concepto, dar los bochornosos espectáculos de Balaídos o el Estadio de la Cerámica, por poner algunos ejemplos.

El tiempo se acaba. Hay que reaccionar ya. Y aunque, por ahora, quede en la recámara la opción de ganar la Europa League para clasificarnos para la Champions, mejor hacerlo por la vía teóricamente más fácil: la Liga.

Sevilla FC 2-Barcelona 4. Ellos tienen a Messi

Como en casi todos los partidos que juega el Barcelona, Messi volvió a decidir. Es un jugador demasiado determinante, increíble, y, además, parece que cuando juega contra el Sevilla, le sale todo. Pero también es verdad que el Sevilla cometió demasiados errores, y eso ante un equipo contra el Barcelona, se paga con goles.

La primera parte fue bastante buena. De hecho, el Barcelona apenas tuvo ocasiones, pero en la que tuvo, Messi la puso en la escuadra, de volea e inalcanzable para cualquier portero. El Sevilla se adelantó en el marcador, con goles de Navas, y después de Mercado, haciéndonos mantener la esperanza de que ganar era posible.

Sin embargo, la segunda parte fue otra historia completamente distinta. Probablemente fue por los cambios, tanto en el Sevilla como en el Barcelona. Por ejemplo, Vidal es el jugador menos técnico del Barcelona, y estaba cantado que sería sustituido. Dembelé, su sustituto, sí dio quebraderos de cabeza, sobre todo por su velocidad y desborde.

También en esta segunda parte nos dio por cometer errores graves. No fue el día de Vaclík, que falló en el segundo gol y en el cuarto.

Para colmo, tampoco nos acompañó la suerte. El tercero del Barcelona, que daba la vuelta al partido, fue a raíz de un rebote, quedando el balón muerto a los pies de Messi, quien hoy ha marcado su 50 hat-trick en su carrera deportiva. Y seguro que no será el último.

Se intentó, se jugó muy bien a ratos, se tuvo al Barcelona contra las cuerdas durante muchos minutos, pero faltó calidad para rematar la faena y una pizca de fortuna.

La derrota conlleva salir de los puestos Champions, donde llevábamos muchísimo tiempo. Pero, a decir verdad, era algo esperado. Si no ganamos casi nunca, lo más lógico es que te adelanten.

Ahora a ganar en Huesca. Y si no ganamos, por lo menos espero que los jugadores tengan un poquito de vergüenza y no arrastren el escudo. Porque andando no gana nadie. Si acaso, el Barcelona de Messi, pero ningún equipo más.

Sevilla FC 2 – Lazio 0. En octavos, con algún que otro susto

Misión cumplida. El Sevilla estará en el próximo sorteo. No ha sido un partido fácil, sobre todo en la primera parte, que fue bastante igualada y donde llegó el primer susto. Un despiste en la defensa, donde un italiano había pasado desapercibido, llegó a tener una ocasión clarísima de gol. Desde la grada me pareció que pudo ser hasta penalti.

Poco después llegaría el gol de Ben Yedder, que aprovechó un rechace del portero, a tiro de Sarabia, para empujar el balón al fondo de la red. Estos dos jugadores están en un momento extraordinario y sus estadísticas demuestran que fue un grave error que estuvieran en el banquillo en el importantísimo partido de Villarreal.

El segundo susto llegó tras la expulsión de Franco Vázquez. A mi modo de ver fue injusta. Me dio la sensación de que hasta es él el que recibe la falta. De cualquier forma, era un gran riesgo mantener a Vázquez en el césped con una tarjeta, porque es un jugador bastante alocado y no sabe contenerse.

La cuestión es que se planteaba un final de partido complicado, porque la Lazio tiene un buen equipo y quedaba mucho tiempo por delante, más de media hora. Afortunadamente, Marusic vio una estúpida tarjeta roja y, ya en igualdad numérica, quedaba prácticamente sentenciado el partido. Para despejar toda duda, Sarabia se encargó de hacer el 2-0, con la colaboración de un defensa que tocó el balón.

Por desgracia, a los pocos minutos, en un salto donde pisó mal, se lesionó Jesús Navas. Esperemos que no sea para mucho, porque es uno de los jugadores más importantes de la plantilla. La baja de Navas se une a la de Escudero, que se echó mano a los isquiotibiales nada más empezar el partido. La lesión de Escudero parece más importante, y además, como suele ocurrir, le ha cogido cuando parecía que estaba recuperando la forma.

Aparte del parido de Sarabia y Ben Yedder, me quedo con el buen partido de Promes y con el paradón de Vaclick, que evitó el gol del empate, casi a  bocajarro, despejando por encima del larguero.

Los ex sevillistas Immobile y Correa pasaron desapercibidos, haciendo un mal partido. No fue así el caso del ex bético Durmisi, que se llevó una sonora pitada.

Se cumplió el objetivo de estar en octavos de final, al superar a un rival importante y con solvencia. Yo, al menos, no esperaba un contundente 3-0 en el global de la eliminatoria. Ahora toca recuperarse de este intenso partido, porque el próximo rival es el Barcelona, que llegará más descansado y contará con la ayuda, más o menos descarada, de uno de los peores árbitros y más serviles del fútbol español: Mateu Lahoz. Que Dios nos coja confesados.

Villarreal 3 – Sevilla FC 0. Otro partido andando, otro bochorno

Otro partido igual. Desde los primeros minutos, viendo la actitud de los jugadores sevillistas y los de amarillo, ya se preveía el desastre. Mientras los primeros andaban, los segundos no paraban de correr y presionar. Si a eso le sumábamos el atrevimiento u osadía de Machín de dejar a los dos jugadores más determinantes y con más gol en el banquillo (Ben Yedder y Sarabia), el partido pintaba mal.

Pasaban los minutos y el Sevilla, como le suele ocurrir de visitante últimamente, no creaba ocasiones de gol. Hasta que llegó un córner, desastrosamente defendido, y el primer gol del partido. Woeber comete el error de principiante de estar más pendiente de su marca que del balón, al que ni mira. Cuando se vino a dar cuenta, ya era imposible evitar el remate de Álvaro.

Pudo el Sevilla dar un halo de esperanza, soi Munir hubiera batido a Asenjo en una clarísima ocasión, pero el guardameta hizo una gran parada.

En esos momentos, viendo el despropósito, yo ya deseaba llegar al descanso con 1-0, pero el Sevilla no tuvo esa suerte, y en los minutos de la prolongación, en otra jugada muy mal defendida, llegó el 2-0. Si ya pintaba mal el partido, ahora ya era necesario otro milagro como ante el Eibar.

Por cierto, el 2-0 fue marcado por Ekambi, que debió ser expulsado por una clara segunda amarilla, en las mismas narices del árbitro, pero éste no quiso expulsarlo. Simplemente, no le dio la gana, como ya nos ha ocurrido en esta temporada, creo que en tres ocasiones más. Una fue con el Getafe, en casa, otra en Leganés, y la otra ocasión no recuerdo el rival, pero estoy seguro que se dio. Es evidente que el respeto que nos tienen los árbitros sigue siendo nulo.

En la segunda parte, el Sevilla mejoró. No podía ser otra forma, porque hacerlo peor era realmente difícil. Machín dio entrada a Sarabia y Yedder, pero ya era demasiado tarde. El Sevilla tuvo varias ocasiones para acortar distancias, pero fueron todas desaprovechadas. La porcentaje de efectividad fuera del Ramón Sánchez Pizjuán debe ser ridículo.

Varias de esas ocasiones las tuvo André Silva, que hizo un partido verdaderamente lamentable. Todo lo hizo mal. Este jugador, o cambia radicalmente, o yo no pagaba 40 millones de euros por él, de ninguna de las maneras.  Sólo me gustó en las primeras jornadas, pero después ha pegado un bajón enorme.

No dábamos una en ataque, pero el que sí se encargó de estropearnos el goal-average fue Pedraza, consiguiendo el 3-0 definitivo, aprovechándose de que, aparte de que estábamos volcados, defendemos francamente mal.

Otro partido para olvidar, otro partido donde da la sensación de que el rival siempre le echa más huevos que nosotros, otro partido que se salda con derrota vergonzosa. Y ya van tantas que a Machín ya le salen detractores hasta de debajo de las piedras. Y es lógico, porque en el fútbol mandan los resultados y las sensaciones. Y las sensaciones son que ahora mismo no le ganamos a nadie y que Machín parece no encontrar solución a la falta de intensidad, a esa desgana que cabrea a cualquiera.

Y lo peor es que el próximo rival en liga es el Barcelona de Messi y que la próxima salida es en Huesca, donde a buen seguro ya se estarán frotando las manos.

Puede que ya salgamos de los puestos Champions esta jornada si el Alavés gana en el Villamarín. Pero si no, sólo es cuestión de tiempo. Jugando así no vamos a ningún sitio.