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Opinión

Barcelona 3 – Sevilla FC 0. Una vergüenza de partido

Da lo mismo el entrenador que tengamos. Cuando llega la visita al Nou Camp o al Bernabéu, ya sabemos que el planteamiento va a ser el de perdedor: equipo ultradefensivo y que no nos caigan muchos. Y efectivamente, eso es lo que ha ocurrido hoy. Milagrosamente, hemos llegado con un 0-0 al descanso, gracias a Bono y a los fallos de los jugadores locales, pero la suerte nos abandonó en la segunda parte, como era de esperar.

Me revienta ver al Sevilla con tan poco espíritu, con nula confianza en la victoria. Si el Barcelona es mejor, que lo es, y mucho mejor, nos ganará, pero no debería hacerlo con tantísima facilidad. Pero claro, si ya saltamos al césped derrotados de antemano, ¿qué vamos a esperar? Y el 3-0, vistas las circunstancias, me parece hasta buen resultado, porque lo normal es que en este plan, con una posesión tan nula y, prácticamente, sin tirar a puerta, es que caigan de cuatro para arriba.

Tendremos que esperar a ver una victoria en el Camp Nou. Tendremos que esperar hasta que nos plantemos allí con un equipo con muchísima más calidad que el de hoy y con un entrenador que haga un planteamiento un poquito más ambicioso. Si salimos a por un 0-0, lo más normal es que caigamos derrotados, y además con justicia.

A Montiel a ver si lo podemos largar en verano. Espero que el que sea campeón del mundo ayude. Increíble cómo se desentiende de la jugada en el 2-0. Las plazas de extranjeros deben ser para jugadores que marquen diferencias, y Montiel, a no ser que demuestre lo contrario, es un lateral de lo más normalito.

En fin, a ver qué pasa en el próximo partido, contra el Mallorca, que parece ser que sí es de nuestra Liga. O igual no. Ya veremos. Pero lo que sí está claro es que es un partido vital para alejarnos de los puestos de descenso.

Sevilla FC 3 – Elche 0. Por fin un partido tranquilito

Tres puntos importantísimos para coger confianza y alejarnos un poquito de los puestos de descenso. Aún queda mucho por mejorar, por supuesto, pero sacar estos seis de seis en casa era fundamental. Después del partido de hoy, el Elche ha sacado muchas papeletas para adjudicarse uno de los tres puestos de descenso, puesto que sólo ha sido capaz de sacar seis puntos en la primera vuelta.

El Sevilla ha dominado todo el partido, pero aún así, nos llevamos un susto, el único del partido, en un saque de banda, bien cabeceado por Boyé, pero atajado por Bono.

El Elche se defendía bien, con las líneas bastante juntas y con una presión adelantada, lo que provocaba que al Sevilla le costara crear ocasiones de gol. Hasta que a la media hora de partido se abrió la lata, tras un buen cabezazo de En-Nesyri, aprovechando una magnífica asistencia de Acuña.

En el minuto 40 llegaría la jugada que decidiría el partido: un agarrón a Suso como último hombre, siendo expulsado Bigas. En el estadio no me pareció roja, pero viendo las imágenes, parece que los defensas estaban lo suficientemente alejados de Suso como para evitar el uno contra uno del portero, es decir, evitando una ocasión manifiesta de gol.

A pesar de que quedaban sólo unos minutos para llegar al descanso, el Sevilla fue capaz de lograr los dos goles que cerrarían definitivamente el partido: un trallazo de Acuña, desde el borde del área, recogiendo un rechace; y el segundo gol de En-Nesyri, al rematar un excelente pase de Suso.

Lo peor del partido, dejando a un lado la lesión de Navas, fue la poca ambición que mostró el Sevilla en la segunda parte. Y la verdad es que no lo entiendo, en absoluto. El Sevilla tenía una oportunidad de oro para arreglar el goal-average. No entiendo por qué no puede el equipo buscar un par de goles más, sin forzar la máquina. Estando en superioridad no habría sido difícil. Pues nada, tocaba aburrimiento hasta el final del partido.

Hicieron un muy buen partido Badé –buen central–, Suso, Acuña –asistencia y gol– y En-Nesyri –doblete–. Se notó también la verticalidad de Ocampos.

El próximo partido no será tan fácil, en el Nou Camp, ante el Barcelona, uno de esos equipos que, aparte de tener una buena plantilla, juega con otras reglas. Por eso mismo lo normal es que como suele ocurrir, nos vengamos de vacío. Más asequible, en teoría, será el siguiente partido: Sevilla-Mallorca, el cual seguramente volverá a ser fundamental para alejarnos de la zona más desagradable de la clasificación.

Osasuna 2 – Sevilla FC 1. Eliminados, pero en progresión

Derrota que nos apea de una competición que, siendo honestos, parecía poco menos que imposible conseguir; por el nivel de los rivales que quedarán en semifinales y, sobre todo, por las carencias que tiene el Sevilla.

Hay que ver el lado positivo, si es que lo tiene. Al menos, se me una mejoría en el equipo. Se acerca al equipo que a mí me gustaría ver: un equipo con ambición, que va a por el partido de inicio y que domina al rival. Falta, por supuesto, crear más ocasiones y tener más acierto de cara a gol, pero eso sólo lo da la calidad de los jugadores, principalmente del centro del campo y delantera.

Si nos tienen que ganar, que sea porque el rival está más acertado que nosotros, y no por desidia o conformismo. Y eso es lo que ha ocurrido hoy, que Osasuna ha hecho dos buenos goles. Han llegado en dos muy buenas acciones de Ávila y Adbe. Porque hay que admitir que, aunque no debería ser así, Osasuna tiene más gol que el Sevilla, o mejor dicho, más calidad, porque en Liga ambos conjuntos llevan marcados 18 goles. Budimir y Ávila me parecen más completos que En-Nesyri y Rafa Mir.

El Sevilla ha sido bastante superior al Osasuna durante, prácticamente, todo el partido. Lo malo es que eso no sirve absolutamente para nada. Por suerte o por desgracia, lo único que cuenta son los goles. Así que otra vez será. Otra vez donde la plantilla no tenga tantas deficiencias.

A pensar en el próximo partido, ante el Elche, donde una victoria nos alejaría bastante de la zona de descenso. Y tampoco vendría mal que Monchi se pusiera las pilas y trajera esos dos o tres jugadores de calidad que se necesitan para no pasar apuros y, si se hacen las cosas bien, acercarse a las plazas europeas. Porque aunque el Sevilla esté haciendo una temporada bastante desastrosa, no están tan lejos. Una buena prueba de la mediocridad de la Liga española.

Gerona 2 – Sevilla FC 1. Derrota tan estúpida como merecida

Partido indigno el que ha hecho hoy el Sevilla en Gerona. Era la hora de la siesta y, verdaderamente, parece que los jugadores sevillistas salieron dormidos al terreno de juego, porque, sólo en los primeros cinco minutos, los locales tuvieron ocasiones para hacer tres o cuatro goles tranquilamente. No se puede salir con menos tensión a disputar un partido.

Pero el fútbol te da sorpresas y una de ellas fue que el Sevilla, después de tantos regalos, se adelantara en el marcador, gracias a una falta muy bien botada por Rakitic y perfectamente rematada por Nianzou.

Lo malo es que el gol del Sevilla llegó en el minuto 13, y quedaba aún muchísimo partido por delante. El Sevilla seguía sin jugar bien, y sin buscar marcar el segundo gol con ahínco.

Se llegó a la segunda parte y, de nuevo, el equipo saltó dormido, puesto que en la primera ocasión marcó el Gerona, en una acción que ya vimos y sufrimos la pasada jornada: un pase hacia atrás, al punto de penalti. El llamado «pase de la muerte». La verdad, no entiendo cómo cuando el rival llega a la línea de fondo, el punto de penalti no está más que protegido, cuando debe ser la prioridad absoluta. Es decir, si solo hay dos defensas para defender un ataque por banda, uno debe ir a cubrir el primer palo, para evitar que marquen en línea de gol, y otro el punto de penalti. Pues nada, este Sevilla FC parece que es incapaz de asimilar los conceptos defensivos básicos. A veces da la impresión de ser un equipo de Segunda o Tercera División.

Llegados a este punto, y viendo el panorama, yo habría firmado gustoso el empate. El Sevilla pudo haber conseguido el 1-2 en un par de ocasiones, la más clara en una pérdida en defensa del Gerona, pero Suso, que no está para nada desde hace mucho tiempo, desaprovechó el regalo.

Parecía que el partido acabará en empate. Un empate que, por cierto, habría sido injusto, porque el Gerona fue superior durante casi todo el partido. Pero no. Una verdadera gilipollez entre Bono y Nianzou provocó el tanto de la victoria del Gerona. La mayoría de la gente culpa a Nianzou, pero yo le doy tanta o más importancia a Bono. No sé a qué viene dar el balón en corto a tu central cuando esta marcado. Lo normal, en un central experimentado es devolverla al primer toque a Bono, pero al bisoño Nianzou le dio por intentar sacar el balón jugado. La cuestión es que si está marcado, el portero no debe pasársela al central, sino darle un voleón y que el balón caiga con nieve en el centro del campo, donde además había muchas posibilidades de que cayese en poder del Sevilla, porque seis de los diez jugadores de campo del Gerona estaban entre el círculo central y el semicírculo del área sevillista, con lo que sólo habría cuatro jugadores locales para recoger el voleón de Bono. A veces, sacar el balón jugado es una temeridad, y, desde luego, no es el camino más directo para atacar. Para colmo, Gudelj estaba mal colocado, no dando lugar a un posible fuera de juego. En esta ocasión los locales sí aprovecharon el regalo que minutos antes había desaprovechado el Sevilla.

Y fin de la historia. Una derrota más, ante un rival que no es nada del otro mundo, pero que, como casi todos, es capaz de aprovechar el ínfimo nivel defensivo de un Sevilla que está haciendo méritos para descender. Porque no puede ser que en cada partido encajemos, como mínimo un gol, pero normalmente son dos o más.

O se ficha mucho y bien, o nos vamos para Segunda de cabeza.

Sevilla FC 2 – Getafe 1. Por fin llegó la primera victoria como local

Qué trabajito ha costado, pero el Sevilla ha logrado los tres primeros puntos caseros. Queda muchísimo que mejorar para no pasar apuros a final de temporada, pero al menos se nota un avance importante con respecto al Sevilla de Lopetegui. Se aprecia más profundidad y mejor circulación del balón.

Pero no nos engañemos, será fundamental acertar con los nuevos fichajes. No puede ser que encajemos al menos un gol por partido y que perdamos por completo la batalla en el centro del campo, cuando además es que tampoco el Getafe tenga jugadores en esa zona como para tirar cohetes. Sin embargo, nos ganan en físico, de forma abrumadora, como casi todos los equipos.

Badé me ha gustado en los pocos minutos que ha podido jugar. Habrá que verlo más, pero al menos es central. Tengo ganas de ver al equipo con dos centrales natos que tengan cierta continuidad y compenetración. Aunque justo es reconocer que Gudelj ha hecho un buen partido.

Nianzou ha vuelto a demostrar que no es un central hecho, por su juventud. Tiene buenas condiciones, pero esa inexperiencia ha costado y costará puntos. Hoy, por ejemplo, ha tenido un error garrafal, dejando solo a Borja Mayoral, quien, afortunadamente, tiró fuera. También en el gol está pendiente únicamente del centro, sin ni siquiera mirar si se incorpora a su espalda algún jugador al remate, como fue el caso de Mayoral.

El gol del Getafe es para correr a gorrazos a media plantilla del Sevilla. Es incomprensible cómo ganando 2-0, a falta de pocos minutos para el final, se permite un contragolpe, que entre por la banda Portu como Pedro por su casa, y al que no se le hace falta; que llegue a la línea de fondo, y que su centro, que iba a la zona que tendría que estar más vigilada por nuestros centrales –el punto de penalti– no lo previera nadie, permitiendo que Mayoral rematara a placer. Un gol que sólo es posible ante un equipo con un nivel defensivo paupérrimo. Y esto hay que mejorarlo, y mucho.

Rafa Mir logró marcar, pese a disputar poco más de quince minutos. No es un alarde de técnica, pero si se le dan buenos balones, suele colarla. Bono ejerció de nuevo como salvador, con una gran parada. También hicieron un buen partido Acuña –golazo el suyo–, Oliver Torres y Fernando. Por contra, estuvieron mal En-Nesyri, Nianzou, Jordán, Lamela y Rakitic. El croata asistió en el gol de Acuña, pero tuvo dos pérdidas absurdas, en una zona peligrosa, que bien pudieron costar un disgusto.

Me sorprendió el árbitro, Martínez Munuera. Es muy mal árbitro, pero hoy hizo un buen arbitraje, en líneas generales, con alguna trastada incomprensible, como el saque neutral que se supone que era para el Sevilla o perdonar una tarjeta amarilla a un jugador del Getafe por derribar a Navas en una ocasión con peligro de gol.

El próximo rival será fuera, ante el Gerona, y después tendremos dos partidos en casa, ante el Cádiz –equipo que defiende bastante bien– y el Elche. Si lo hacemos medianamente bien en estos tres partidos, deberíamos de estar alejados ya de los puestos de descenso cuando llegue el momento de afrontar al siguiente rival: el Barcelona en el Nou Camp

Betis 1 – Sevilla FC 1. La Diosa Fortuna rescata al Betis

El Sevilla ha dejado de ganar hoy dos puntos. O ha ganado uno. Depende de cómo se mire, porque la verdad es que el partido se puso casi imposible cuando Montiel –ojalá haga un buen mundial y lo traspasen– hizo la estupidez de entrar a la altura de la rodilla a un jugador bético, y Jesús Navas tuvo la desgracia de meterse un gol en propia meta de los que son difíciles de ver. Una carambola, donde Bono no está muy acertado. Me dio la impresión de que estuvo lento de reflejos y que pudo hacer más.

El Betis se hace el harakiri

Churrigol en contra, inferioridad numérica… Feo panorama. Pero a esto que llega Fekir y hace una de las suyas. Estos codazos que suele soltar y que se suele ir de rositas, con una simple amarilla, en esta ocasión fue roja, VAR mediante. Y también Borja Iglesias fue expulsado, también justamente, VAR mediante. Es decir, lo que se puso complicadísimo, se puso de cara, gracias a estas dos estupideces verdiblancas.

Sampaoli no se entera

El Sevilla se queda en superioridad, pero Sampaoli no parece enterarse. Estuvo jugando muchos minutos con cinco defensas y En-Nesyri solo en punta. Tardó en meter a un segundo delantero, que tuvo que ser Dolberg, que no hizo nada reseñable en los minutos que jugó. Sin duda, un incomprensible respiro para los perdedores de Sevilla, que aceptaban la generosidad de Sampaoli de buen grado.

Llegó un periodo de «centrocuentismo» donde el Sevilla movía el balón con demasiada parsimonia y horizontalidad, y el Betis rechazaba todos los centros al área. Hasta que llegó el gol del empate, a falta de nueve minutos para el final. Bueno, más bien, el golazo del empate.

Gudelj el mejor del partido

Gudelj hizo lo mismo que en Mallorca: dar un zapatazo, un misil tierra-aire, imparable para el portero bético, quien sólo pudo ser un espectador de excepción. Además, pudo hacer otro golazo igual de impresionante, al rematar de volea al larguero. Y, por último, tuvo la última ocasión del partido, a pase de don Jesús Navas, pero su remate le salió demasiado centrado, y Bravo no tuvo problemas para despejarlo.

Sensación agridulce

La sensación que me deja el partido es extraña. Tan extraña como el derbi, que es el derbi más extraño que he visto en mi vida. Es la primera vez que hay un derbi donde tengo la sensación de que el Betis tiene bastante mejor equipo que el Sevilla, puesto que este Sevilla tiene muchas deficiencias en todas sus líneas.

El derbi de hoy, posiblemente, se pudo perder por goleada, de haber estado jugando en inferioridad durante toda la segunda parte. Y debió ganarse, una vez que estuvo el Sevilla en superioridad. Habrá que conformarse con un punto, pero la sensación que me queda es que hemos dejado escapar dos, porque el Sevilla, en líneas generales, ha sido superior al Betis durante los noventa y tantos minutos de juego.

Betis aplasta

Era el grito de guerra de las criaturitas en este derbi, porque se verían con la superioridad que les da la clasificación, además de que el Sevilla llegaba al derbi con bajas importantísimas, como son las de Marcao, Nianzou y Fernando, con un solo central disponible (Rekik). Pues ni aún así. No sólo el Betis no aplastó, sino que tienen que darse con un canto en los dientes por haber logrado un empate que no han merecido.

La Real Sociedad

El miércoles, entre semana, otro partido importantísimo antes del Mundial. La Real Sociedad es un rival muy complicado, con jugadores de calidad. No es el rival ideal, ni el horario ideal, para lograr la primera victoria en casa, pero es un partido que hay que ganar como sea.

Sevilla FC 0 – Rayo Vallecano 1. Lo más preocupante es la pérdida de papeles de Sampaoli

Por nada del mundo me esperaba el esperpento de hoy. Creía que íbamos a ganar. Con sufrimiento, porque la plantilla no da para mucho, pero esperaba ganar. Hasta que vi que en el once inicial de Sampaoli no había ningún delantero. Ahí ya me entraron dudas, porque significaba tirar la primera parte a la basura, y quedaba rezar para llegar con un 0-0 al descanso, con la esperanza de que se solventara el desaguisado en la segunda parte.

No sé qué es lo que lleva a Sampaoli a jugar sin delanteros, porque ninguna de las veces que lo ha hecho, ha conseguido ventaja sobre el rival. No sé qué es lo que le ha llevado a tropezar tres veces con la misma piedra. Pero el remate ha sido hoy, porque lo ha hecho en casa y ante un rival menos técnico que nosotros. Yo es que creo que a todos los entrenadores les gustaría que el rival jugara sin delanteros. Así que no entiendo por qué el nuestro lo hace.

La primera parte fue lo que se esperaba. El Rayo tranquilísimo, sin nadie que le pusiera en aprietos. Ni había nadie al remate, ni había quien rompiera líneas, ni quien centrara al área.

El Sevilla desespera. Todos los equipos, cuando pueden centrar al área, lo hacen; cuando tienen buena posición para tirar a puerta, tiran… Menos el Sevilla. Es que es lo más básico en fútbol. Lo hacen hasta los equipos de Preferente. Pero es que además, han habido jugadas donde ha faltado inteligencia. Recuerdo una especialmente, donde íbamos atacando por la banda derecha, en superioridad, y hacemos un cambio de juego a la banda izquierda, donde estábamos en igualdad. Absurdo. Otras jugadas que han sido absurdas y donde también ha faltado claramente inteligencia han sido en las que hemos arriesgado el balón, innecesariamente, en la última línea. Y claro, nos han cogido, en total superioridad, y si no han marcado ha sido porque el Rayo es un equipo que también deja mucho que desear.

En la segunda parte, ya con un delantero, al menos hemos atacado algo y hemos puesto en apuros al Rayo. La ocasión más clara fue la que desaprovechó Rafa Mir, en dos ocasiones, solo ante el portero. El Sevilla sí hacía ya lo que se esperaba, pero precisamente en una jugada donde teníamos todo a favor, una pérdida tontísima llevó a un contragolpe que acabó en el 0-1.

A partir de aquí ya fue un querer y no poder. Con el Rayo perdiendo todo el tiempo del mundo y el Sevilla siguiendo en el mismo plan: lento, sin ideas y perdiendo balones en zonas que normalmente cuestan goles.

Una de las ocasiones más claras para el Sevilla fue un mal despeje de un defensa del Rayo, que casi la mete en propia puerta.

Tras el partidito de hoy ya empiezo a preocuparme mucho. No tanto por los defectos que tiene la plantilla, que son muchos, sino porque parece que Sampaoli está dando palos de ciego y ha perdido los papeles.

Me pareció buena idea su fichaje, porque esperaba que potenciara el ataque. Pensé que ya que teníamos una defensa que era una mierda, lo mejor era atacar más, dando por hecho que jugaríamos con dos delanteros. Y vaya chasco que me estoy llevando.

Del partido de hoy no se salva nadie. Todos han jugado calamitosamente.

Ahora toca Champions, un partido donde lo más importante es que no haya lesionados, porque, hoy por hoy, el Sevilla no parece capaz de ganar a nadie.

Que llegue ya el mercado de invierno, a ver si se encuentra una solución a esto. A ver si se configura un Sevilla que al menos salga a ganar y que tenga un poquito de calidad y un poquito de físico. Porque el Sevilla de ahora, donde no están los cuatro que marcaban diferencias –Bono, Fernando, Koundé y Diego Carlos– es de lo más vulgar.

Sevilla FC 3 – Copenhague 0. El Sevilla de las viejas glorias gana sufriendo

Se ha sufrido hoy de lo lindo, pero ha merecido la pena, pues se ha logrado la clasificación para la Europa League, algo que, desde mi punto de vista, es importantísimo, y más teniendo en cuenta las circunstancias que rodean a este pobre Sevilla, que dista muchísimo del que estamos acostumbrados a ver en los últimos años.

No me gustó nada la primera parte. De partida, me dio la sensación de que el equipo saltó demasiado relajado al terreno de juego, con muy poca intensidad, como no siendo consciente de lo muchísimo que había en juego.

El juego era lentísimo y desesperante, con lo que el Sevilla era incapaz de superar la red defensiva que habían puesto los daneses delante de su área. Mucha culpa de ello lo tenían las cuatro «viejas glorias». De los diez jugadores de campo, cuatro eran extremadamente veteranos, y parecía que competían entre ellos para demostrar cuál era el más lento: Papu –34–, Suso –28, pero parece que tiene 42–, Isco –30, pero parece que tiene 37– y Rakitic –34–. Han perdido velocidad, resistencia, pero, por suerte, aún les queda calidad. De hecho, dos de ellos solventaron el partido en la segunda parte, con dos destellos: Papu asistiendo a En-Nesyri, con un pase perfecto, en fuerza y altura; e Isco, con un disparo lejano pero muy ajustado, que no pudo atajar el guardameta danés. Para rematar la extraña goleada, el remate a placer de Montiel, aprovechando un rechace del portero.

El partido se pudo poner cuesta arriba de no haberse tenido como aliados a los postes. Uno de ellos con 0-0 en el marcador y otro con el 1-0. Habría sido un desastre el no haber ganado hoy, y ciertamente, se estuvo bastante cerca, a pesar del resultado final, que se gestó en los últimos minutos del partido.

Hubo una jugada polémica, por mano de un defensa danés dentro del área. Se revisó en el VAR, y creo que se arbitró bien, porque En-Nesyri hace falta a su defensor, provocando que éste toque involuntariamente con la mano.

El partido cambió a partir de la entrada de Lamela, que dió más velocidad, desborde y profundidad al juego ofensivo.

El Sevilla jugará la Europa League, con la confianza de que Monchi sea capaz de mejorar, y bastante, la plantilla, que es algo que, sorprendentemente, no consiguió en verano. Ni de lejos.

Madrid 3 – Sevilla FC 1. Poca plantilla para ganar en el Bernabéu

El partido de hoy ha tenido cosas buenas y cosas malas. Entre las buenas, que no se ha lesionado Marcao –o eso parece–, quizás uno de los jugadores más importantes de la plantilla, y que hemos pasado por el que puede considerarse el estadio más difícil sin que el goal average sufra mucho. Vamos, que ha sido una derrota que se suele llamar digna, y más aún teniendo en cuenta que el Sevilla iba con muchas bajas importantes, principalmente en el centro de la defensa. También hay que tener en cuenta que en once jornadas ya nos hemos enfrentado a los equipos más importantes: Madrid, Barcelona, Atlético de Madrid, Villarreal y a un Athletic Club que estaba siendo uno de los equipos más fuertes del campeonato, al menos cuando se enfrentó al Sevilla.

Entre las cosas malas, pues que ha pasado lo de siempre: que hemos perdido. Y hemos perdido por errores más que evitables –como siempre–, por la diferencia de calidad de plantillas –como siempre– y por falta de mentalización –como siempre–. Esto último es lo única explicación que encuentro a que Sampaoli se plante en el Bernabéu con un once titular donde no figura ningún delantero. Me quejaba de que Lopetegui sólo jugaba con un delantero, y ahora viene Sampaoli y juega sin delanteros en Mallorca y en Madrid. Pues qué bien.

Los errores más que evitables fueron la pérdida de Montiel en el 1-0, y el doble fallo de Rafa Mir en el 2-0. Mir, en primer lugar, falla en la entrega, pero, sobre todo, cuando no corta el contragolpe que llevaba claro marchamo de gol, lo cual sólo le costaría una tarjeta amarilla. Tampoco Carmona estuvo acertado en la jugada, pues, de haber mantenido la línea, habría dejado en fuera de juego a Vinicius. Para colmo, a los pocos minutos Valverde marcó el gol que sentenciaba el partido con un buen disparo, fuerte, ajustado y cruzado, que no pudo parar Bono.

A pesar de jugar sin delanteros, sonó la flauta y fuimos capaces de marcar un gol. Fue tras un buen pase en profundidad de Montiel y un sensacional remate de Lamela, que batió a Courtois con poco ángulo.

No obstante, los cambios de uno y otro equipo fueron decisivos en el resultado final, sobre todo con la entrada de Asensio, quien, a mi modo de ver, es uno de los mejores centrocampistas de la Liga.

El árbitro, Hernández Hernández, estuvo aceptable. Se le vio el plumero en un par de detalles sin importancia, como la amarilla al Papu, pero sin influir en el resultado.

Para ganar en el Bernabéu se tienen que dar tres circunstancias: que el árbitro tenga un mínimo de decencia y se comporte, que las estrellas del Madrid no tengan su día, y, sobre todo, plantarse con una plantilla de calidad, de muchísima más calidad como la que ha tenido a disposición hoy Sampaoli.

Eso sí, el resultado ha sido, más o menos, el de siempre, pero lo que sí tengo claro es que el Sevilla de Sampaoli me gusta bastante más que el de Lopetegui. Y me gustará más cuando se conforme la plantilla a su gusto.

Sevilla FC 1 – Valencia 1. Marcao y Nianzou sostienen al Sevilla

Si ha quedado algo claro en el partido de hoy ha sido que la estabilidad defensiva, sin ser nada del otro mundo, depende de que estén sobre el tapete Nianzou y, sobre todo, Marcao. Sin el brasileño se pierde mucha seguridad atrás, y ya cuando se tuvo que retirar Nianzou, por lesión, fue el remate. No vamos a ningún sitio con defensas de Tercera División. Y mira que me gustaría que Carmona y Kike Salas fueran dos pedazos de centrales, hechos y derechos, como lo eran los jovencísimos Sergio Ramos y Koundé cuando llegaron a la primera plantilla, pero no. Nada de eso. El gol del Valencia llegó en un centro lateral, donde ni Carmona ni Montiel molestan lo más mínimo a Cavani, que remata a placer.

A Nianzou aún le queda mucho por aprender, porque es muy joven y esa falta de experiencia le llevará a cometer fallos, pero al menos tiene cierto nivel. Por tanto, como falte uno de estos, mal asunto. Y si faltan los dos, ya ni hablamos.

El problema del Sevilla es que tiene poca calidad en todas sus líneas, sobre todo en defensa, pero es que el centro del campo está envejecido y, por tanto, ni hay velocidad ni resistencia. La consecuencia fue que el Valencia no tuvo que hacer un gran esfuerzo para imponerse en la zona ancha y controlar el partido. Hasta tal punto de que yo rezaba para que llegarámos con el 0-1 al descanso, con la esperanza de que los cambios fueran acertados en la segunda parte. Parecía más probable que el Valencia marcara el segundo del partido a que el Sevilla lograra el empate.

Afortunadamente, en la segunda parte cambió el panorama, y el Sevilla acorraló al Valencia en su área. Se sucedieron las ocasiones de gol, algunas muy claras, como el cabezazo de Gudelj al larguero, hasta que Lamela, en un córner, logró el justo empate. Delaney mejoró bastante la salida del balón, y eso lo notó el equipo.

A mi modo de ver, a partir de ese momento el Sevilla gestionó muy mal el partido, con el Valencia prácticamente KO. Era momento de tener cabeza y, sin embargo, el juego del Sevilla fue alocado, sin orden. Parecía que todo el esfuerzo y buena segunda parte se iría al traste por una jugada absurda de Navas, perdiendo el balón siendo el último hombre, y provocando una contragolpe en total inferioridad. No acabó en gol porque Dios no quiso, y porque Papu Gómez hizo falta al borde del área… No, espera, que hay sorpresita del VAR. Penalti y expulsión. Menos mal que tenemos un porterazo, uno de los mejores del mundo, y se llama Bono. De nuevo, como ya ocurrió en Mallorca, sumamos gracias a su decisiva actuación. En esta ocasión, sólo un punto, pero al menos no queda esa sensación tan desagradable que da el perder los partidos.

El próximo partido es en el Bernabéu. Es decir, que perdemos seguro. Si no es por las buenas, por las malas. Si no es por que ellos, que son infinitamente superiores, nos superan en buena lid, será el árbitro el que tenga que echar una mano, o dos, o las que haga falta. Pero al final los tres puntos se quedarán en Madrid.

Y ojalá me equivoque. No me gustaría nada más que eso, pero la plantilla de este año tiene muchísimos defectos. Demasiados.

Mucho más importante me parece el partido de Champions. Ahí sí que nos jugamos muchísimo. Más nos vale que para ese partido dispongamos de nuestros mejores jugadores en buen estado físico. Tenemos que aferrarnos a la Europa League como sea, con la esperanza de que en el mercado invernal Monchi sea capaz de mejorar el desastre –aún no me creo que sólo tengamos tres centrales y una ficha libre– que ha hecho en el mercado estival. Parece que lo tiene fácil. Veremos.

Mallorca 0 – Sevilla FC 1. Mal partido, sensacional resultado

Sorprendía hoy Sampaoli con la alineación, sin ninguno de los tres delanteros que tenemos como titulares. No me gustan esas tonterías. Para que salga bien un plan así, creo que hay que tener unos jugadores con características muy concretas: centrocampistas con mucha técnica, movilidad, velocidad y, por supuesto, gol. Precisamente, todo lo que nos falta en la zona ancha.

Eso significa, además, que los defensas rivales están más libres para incorporarse al ataque, al estar menos presionados, pues el único jugador avanzado era Lamela. Antes de los diez minutos podríamos habernos puesto con un 2-0 en el marcador, de no haber sido por dos extraordinarias intervenciones de Super Bono, quien, además fue salvador, una vez más, en la recta final del partido, al evitar un gol a bocajarro que acabó sacando Marcao bajo palos.

La primera parte del Sevilla fue calamitosa. No tiró a puerta ni una sola vez. Lo mejor fue que nos fuimos al descanso sin encajar gol, algo que es primordial si queremos ir a Europa esta temporada. Al menos, defensivamente, más o menos se cumplía.

En la segunda parte, más de lo mismo, con la diferencia de que a Gudelj le dio por colarla por la escuadra, de tremendo zapatazo, desde 30 metros. Golazo impresionante que, seguramente, no volverá a repetir el serbio en lo que le queda de vida deportiva. Aunque una vez oí decir a un periodista de los medios oficiales del club que Gudelj tenía un buen disparo lejano, lo cierto es que se prodiga muy poquito.

Sorprendentemente, el Mallorca, durante unos buenos minutos no se fue al ataque para intentar empatar el partido, sino que siguió como si nada, lo cual aprovechó gustoso el Sevilla. Pero a falta de quince minutos para el final sí fueron ya los locales a por todas, y el Sevilla pasó apuros. El árbitro también puso su granito de arena, añadiendo seis minutos de añadido, que luego convirtió en siete, no se sabe muy bien el motivo. También, como suele ser habitual, tuvo diferente rasero a la hora de sacar tarjetas. A Mafeo, por ejemplo, le pudo expulsar perfectamente por dos entradas fuertes por detrás, sin posibilidad de jugar el balón, y ni siquiera fue amonestado. Sin embargo, el Sevilla en la primera parte se cargó de tarjetas. Prácticamente, cada falta era tarjeta. En fin, como digo, suele ser lo habitual.

Al final, final feliz, a pesar del mal partido. El resultado es lo único que cuenta, y si ganamos, aunque sea sufriendo y jugando mal, estoy contento. Soy así de conformista. Me conformo con ganar y punto. Y más estando, como estábamos, en posición de descenso.

Próximo partido será contra el Valencia, en nuestro estadio, jugándonos tres puntos que nos pueden acercar a la zona Europa League.

Borussia Dortmund 1 – Sevilla FC 1. Esto ya es otra cosa

Se percibió ante el Athletic Club y se confirmó esta noche en Alemania. Este Sevilla es diferente, bastante diferente al entrenado por Lopetegui. Por un lado, da tranquilidad el saber que se podrá salir del pozo, pero, por otro, también sabemos que el nivel mostrado en la recién comenzada etapa de Sampaoli pende de un hilo, pues la defensa sigue estando cogida con alfileres. Más nos vale que no se resfríe Marcao, que hoy tuvo un fallo que pudo echar a perder el partido, pero que hizo una exhibición de saber estar, de anticipación, de veteranía, y de fuerza física. Además, tiene buena salida del balón. Espero y confío en que su retirada en los últimos minutos de partido fuera una estratagema para perder tiempo o para coger aire, porque debió de acabar medio muerto.

Pero lo más importante es que, como decía en el titular, esto ya es otra cosa. Ahora el equipo es mucho más vertical, favorecido por la disposición táctica de los jugadores, más escalonados y menos horizontal. Se acabó el juego aburrido de pasar el balón de banda a banda, con lentitud desesperante. Ahora se triangula más, y con más velocidad; hay más desmarques, y no tanto juego estático… En definitiva, se ha dado otra imagen muy distinta, y Sampaoli lo ha conseguido en sólo dos partidos. Y además lo ha hecho con un equipo bastante cambiado con el que logró empatar ante los bilbaínos.

Sin embargo, hoy el Sevilla ha tenido el lastre de contar con algunos jugadores que ahora mismo no están para nada, como es el caso de Suso o de Gudelj. A Suso le salva la grave lesión que tuvo, pero lo cierto es que debe recuperarse a un jugador que, aunque no sea un portento físico, sí tiene mucha calidad técnica y visión de juego. Gudelj es un caso perdido. De vez en cuando hace un buen partido, o incluso excepcional, pero muy de vez en cuando.

El empate, en realidad, no ha sido un buen resultado, porque el Sevilla mereció más. Falló algunas ocasiones muy claras, y tuvo el gran mérito de que el Borussia Dortmund apenas creara ocasiones de gol. Lamentablemente, en una de esas pocas ocasiones, llegó el gol del empate que equilibraba el buen gol marcado por Nianzou, al cabecear a la perfección una falta botada por Rakitic.

Eso indica el buen trabajo general del equipo, pues hay que reconocer que los alemanes tienen un equipazo, con un nivel de plantilla enorme. Los que salieron del banquillo eran tan buenos o mejores como los titulares, y tienen una calidad arriba apabullante, y de muchísimo futuro, con jugadores jovencísimos, como Adeyemi (20 años), Bellingham (19 años) o Moukoko, con sus increíbles 17 años.

Prácticamente decimos adiós a la Champions League, pero este empate probablemente nos servirá para jugarnos el pase a la Europa League ante los daneses del Copenhague, y de paso pillar casi un milloncito de euros (930.000 exactamente), que vendrán muy bien a la supuestamente maltrecha economía del club.

Ojalá Monchi sepa en esta ocasión reforzar convenientemente a la plantilla en el mercado de invierno, y logre, por fin, traer lo que verdaderamente necesita el Sevilla: un cuarto central, un centrocampista que pueda reemplazar a Fernando con garantías, y un delantero goleador.

En cualquier caso, aún queda mucho para el mercado de invierno, por lo que hay que centrarse en el próximo partido liguero, ante el Mallorca. Este partido es fundamental para salir del descenso, dar confianza, y empezar a recortar distancias con los de arriba.

Sevilla FC 0 – At. Madrid 2. Drama en defensa

Es casi imposible ganar un partido con una defensa tan endeble. Es más, no recuerdo una defensa tan endeble en el Sevilla, ni siquiera cuando jugaba en Segunda División. Si tenemos suerte, nos meten dos goles. Porque hoy hemos tenido bastante suerte. El resultado bien podría haber sido un 0-5 ó 0-6, puesto que el Atlético tuvo ocasiones muy claras, y sólo Bono o los fallos estrepitosos de los jugadores visitantes evitaron una goleada de escándalo.

El Atlético sólo tuvo que aprovechar dos de nuestros regalos para llevarse el partido. Encajar un gol, prácticamente supone decir adiós a los tres puntos en muchos partidos, porque la nulidad en ataque también es palpable. Un centro del campo lento, muy lento y horizontal, y un único delantero aislado –da lo mismo quien sea, porque está en total inferioridad– entre multitud de rivales son los culpables de la sequía goleadora.

La derrota de hoy ha sido la cuarta de la temporada, lo que supone que, nada más empezar la competición, ya llevamos el mismo número de derrotas que en toda la Liga pasada. Un dato demodelor que deja en evidencia lo que supone prescindir de dos de los mejores centrales de la pasada temporada, a nivel europeo, y sustituirlos por dos jugadores jóvenes sin calidad ni experiencia. Que igual dentro de unos años son unos fueras de serie, pero hoy día no tienen nivel para el Sevilla. Y el fútbol es presente. Si a eso le sumamos la ausencia de Fernando… La planificación esta temporada ha sido desastrosa, y ahora estamos viendo las consecuencias.

La mala noticia es que tiene difícil solución, porque únicamente puede solucionarse con buenos centrales, y no los tenemos. Queda la esperanza de que Marcao se recupere algún día y, además, resulte que sea un buen jugador.

La buena noticia es que hemos llegado a un nivel tan paupérrimo, no ya en defensa, sino en todas las líneas, que es muy fácil mejorar.

La situación es insostenible, y, por tanto, todo parece indicar que Lopetegui dejará de ser entrenador en las próximas horas. Si no ocurre esto, la única explicación que encuentro es que es debido a la mala situación económica del Sevilla y el coste que implicaría la destitución de Lopetegui.

El árbitro, De Burgos Bengoetxea, ha estado mal, aunque no ha influido en el marcador. Eso sí, ha dejado bien claro que es un sinvergüenza, por el doble rasero a la hora de mostrar las tarjetas amarillas.

A ver quién endereza esto, si es que se puede. Porque Lopetegui parece incapaz. Y no hay tiempo.

Villarreal 1 – Sevilla FC 1. Punto que no esperaba, pero punto insuficiente

Ciertamente, no estoy muy optimista últimamente, y no lo seré hasta que recuperemos la solvencia defensiva. Por eso esperaba que perderíamos ante el Villarreal, que es lo que suele ocurrir cuando enfrente tienes a un equipo bastante superior.

Alivia bastante que los locales no pudieran contar con Gerard Moreno, por lesión, porque es un jugador que marca diferencias. De igual modo, vino bastante bien para nuestros intereses la temprana lesión de Lo Celso, y que Yeremi Pino estuviera en el banquillo hasta el minuto 58. Con estas bajas el Villarreal perdía mucha verticalidad, velocidad, desborde y gol.

Al igual que ocurriera en Barcelona, el partido no pudo empezar mejor, con un pase de la muerte de Isco, que remató perfectamente Óliver Torres, ajustando el balón al palo. Era el minuto ocho y quedaba todo un partido por delante, nunca mejor dicho, sobre todo en estos tiempos, cuando ya no es raro que el tiempo añadido supere los ochos minutos.

El Sevilla se defendió bien en la primera mitad e intentó contragolpear para marcar el segundo, pero, claro, entre la lentitud del centro del campo y que en el sistema de Lopetegui el delantero siempre está más solo que la una, pues la verdad es que cuesta un pelín sorprender a la contra.

La segunda parte ya fue otro cantar. El Sevilla salió a defenderse, que es algo que parece un suicidio cuando no se sabe defender bien. Y a los pocos minutos, cinco en concreto, llegó el gol del empate. Un gol más que evitable, pero se dejó una autopista por el centro para que Capoue metiera un centro en profundidad, que remató Baena, y aunque atajó Dmitrovic, acabó dentro tras rebotar en el jugador del Villarreal. La suerte tampoco es que esté acompañando mucho.

En el gol hizo muy mal la línea Gudelj. A su favor tiene que no es defensa, y demasiado bien lo hizo. Es más, creo que fue de los jugadores más destacados, junto con Carmona, Kike Salas e Isco. Al menos, parece que la defensa Carmona-Salas-Gudelj-Acuña es aceptable. No es para tirar cohetes, pero en los últimos partidos no nos están metiendo una media de dos goles por partido.

Creí que el partido se iba al traste definitivamente cuando Telles derribó claramente a Yeremi Pino dentro del área. Menos mal que gracias al VAR quedó anulado por fuera de juego.

No me explico por qué Jordan, con el desesperante nivelito que está mostrando en los últimos meses, juega, y además de titular. Estoy seguro de que Pedro Ortiz lo haría mejor. De nuevo, hoy ha perdido un par de balones que no nos han costado goles de puro milagro. Y lo mismo digo de Suso, que hizo lo mismo en el descuento, con el agravante de que su pérdida fue con un compañero desmarcado en buena posición de gol.

El árbitro, Hernández Hernández, no me gustó. Mostró tarjetas amarillas con mucha facilidad a los jugadores del Sevilla. Algo que es habitual. En lo positivo, no nos señaló ningún chorropenalti, de esos que sólo ve el árbitro, como ya ocurriera en Pamplona y Barcelona. Eso es de agradecer.

Punto logrado ante un rival difícil, a domicilio, que en circunstancias normales sería considerado como bueno, pero que en las actuales resulta insuficiente, ya que no sirve para acercarnos a los puestos europeos. Aunque parezca increíble, a pesar de este desastroso inicio de temporada, sólo están a seis puntos.

Copenhague 0 – Sevilla FC 0. Buenas y malas noticias

Empate que puede venir bien para conseguir la tercera plaza. Porque, a día de hoy, estoy convencido de que lo mejor que puede el Sevilla este año, teniendo en cuenta la plantilla, es el tercer puesto de su grupo. Por tanto, este empate puede servir, siempre y cuando se logre la victoria en el Ramón Sánchez Pizjuán. Me parece imposible puntuar ante el City o el Dortmund. Ojalá me equivoque.

Las buenas noticias son que, por fin, por fin, por fin, hemos logrado mantener la portería a cero, y para ello ha sido clave la actuación de Kike Salas y José Ángel Carmona. Me alegro mucho de ver canteranos en el once inicial, y que además ver que lo están haciendo bien. Mantener la portería a cero es fundamental, porque es la base para ganar partidos. Desde luego, encajando dos goles de media no vamos a ningún sitio.

Las malas noticias son, por supuesto, que tenemos poquísimo gol. Nos cuesta un mundo crear ocasiones y hacer goles.

Carmona pinta bien. Si gana en confianza, lo puede hacer aún mejor. En ocasiones, puede llegar a la línea de fondo y centrar, pero no lo hace por buscar pasar a un compañero. Eso está bien, pero mucho mejor si se hace desde la línea de fondo, porque, al no haber fuera de juego, son centros que siempre son difíciles de defender. También pudo, de haber pasado de primeras, haber habilitado a En-Nesyri, para que sólo tuviera que empujar el balón a la red. Si se le da continuidad, irá puliendo estos defectos. Por ahora, me está gustando mucho su juego y su verticalidad.

Kike Salas también lo ha hecho estupendamente. El Copenhague apenas ha creado ocasiones de gol, y eso es señal de que el equipo ha mostrado un buen nivel defensivo.

Este punto es importante, porque nos vamos a jugar el tercer puesto con el Copenhage. No sé si soy pesimista o realista, pero ahora mismo veo al Sevilla incapaz de lograr puntuar ante el City y el Borussia. Con lo cual, quiere decir que, si estoy en lo cierto, nos jugaremos la tercera plaza de grupo en el Ramón Sánchez Pizjuán ante el Copenhague.

Y ahora, a pensar en Liga, en el difilísimo partido –todos lo son si no defendemos bien– ante el Villarreal.