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Opinión

Celta 4 – Sevilla FC 0. Jornada que pasa, más difícil parece clasificarse para la Europa League

Otra goleada,  la enésima, en esta ocasión ante el Celta de Vigo. Estaba expectante por conocer la alineación, ya que Montella había calificado el encuentro como una “final”, pero, a la hora de la verdad, demostró estar pensando más en el partido del miércoles, en Munich, que ante el Celta, reservando a jugadores importanes, como Escudero y Lenglet, y ni siquiera convocando a Muriel. Los que salieron, lo cierto es que no lo hiceron mal, hasta que marcó el equipo local, y a partir de ahí, sobre todo a raíz del segundo gol, el equipo se vino abajo de forma estrepitosa.

El partido recordó a muchos otros partidos, donde el Sevilla perdona todo lo perdonable y más, y el rival necesita muy poquito para hacernos daño. Aunque parezca increíble, el Sevilla tuvo más ocasiones de gol, pero eso no sirve absolutamente para nada. Solamente para que nos desesperemos más.

Los goles, de nuevo, todos muy evitables, pero que, al final, acaban cayendo, ya sea por errores individuales  o  porque el equipo, en general, defiende rematadamente mal.

Para colmo, tampoco es que la suerte nos acompañe mucho. Si hace unos días, nos marcamos dos goles en propia puerta, ayer otros dos más, ambos de Arana. Hay quien ya le ha crucificado, pero yo quiero verlo jugar con continuidad. Supongo que si lo han elegido mejor lateral izquierdo de Brasil, debe ser por algo.

El panorama es desalentador, pero lo que más me preocupa es la falta de profesionalidad de nuestros jugadores. Es inadmisible que en partidos importantes, como los de Champions, den lo máximo y hagan grandes partidos, y los mismos jugadores dejen de lado la competición liguera. Parece que juegan desganados ante equipos como el Celta, Leganés, Alavés, Eibar… Y el resultado es una goleada tras otra. Si a eso le sumamos una planificación deportiva lamentable –aunque ganemos la Copa del Rey y eliminemos al Bayern– y un entrenador como Montella, que es incapaz de revertir un partido, dando continuas muestras de incapacidad de reacción… pues clasificarse para jugar en Europa la próxima temporada está pareciendo una quimera.

También hay falta de mentalidad. Ayer el Barcelona, que también juega Champions, jugó con los titulares ante el Leganés. El Barcelona no rotó y respetó a un equipo teóricamente muy inferior. Le da mucho valor a los tres puntos en juego, y eso que tiene la Liga en el bolsillo. Esa mentalidad ganadora no la tenemos aún, y es fundamental para crecer.

Si el Celta nos hizo cuatro, no quiero ni pensar los que nos hará el Bayern de Munich el miércoles. El Sevilla-Villarreal va a ser una auténtica final, porque, de perder, ya se estaría convirtiendo en una hazaña lograr jugar en Europa la temporada que viene.

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Que no nos distraiga el Bayern. El partido más importante es contra el Celta

A principios de temporada, cualquier sevillista habría supuesto que a estas alturas, en la jornada 30, estaríamos luchando por los puestos Champions junto con el Atlético de Madrid y otro equipo más, que este año ha resultado ser el Valencia, pero que bien podría haber sido el Villarreal. Sin embargo, estamos en séptima posición, y si perdemos en Vigo, podríamos bajar a la octava y salir de los puestos que dan derecho a jugar en Europa la próxima temporada.

Es decir, que estamos en la recta final de la temporada, con un calendario que no es nada fácil, y, por tanto, si no nos empleamos a fondo, podemos acabar con un estrepitoso  fracaso en Liga, como aquella temporada con Monchi, que finalizamos en novena posición pero que después, por fortuna, acabamos jugando, y ganando, la Europa League al no cumplir el Málaga el Fair Play financiero.

Así pues, no quiero ni pensar que la próxima temporada no estemos entre los mejores equipos de Europa. Después de años de crecimiento sostenido, a todos los niveles, eso supondría un importante paso atrás, aparte de las molestias por el horario, pues seguro que nuestro “amigo” Tebas nos condenaría a jugar un lunes sí y otro también.

Leo la prensa y no estoy seguro de que tanto Montella como los jugadores sean conscientes de lo que nos jugamos en Vigo. Algunos aún están hablando de que la remontada en Munich es posible, y se habla de rotaciones para el partido de mañana.

Y yo no salgo de mi asombro. En mi opinión, mañana hay que ir con los mejores y, sobre todo, con los que estén al cien por cien, con el fin de conseguir tres puntos que nos distancien de los perseguidores y nos meta en la pelea por el quinto puesto, que debe ser ahora nuestro principal objetivo. Porque tampoco tengo muy claro de que se sea consciente de que, en el caso de morder el polvo en Vigo, metemos al Celta de lleno en la pelea por Europa. Tendríamos  otro rival directo, y quién sabe si con el goal average en contra.

Ganar en Munich es un sueño de jugadores y afición, pero hay que ser realistas. Y la realidad es que hacerlo por dos goles de diferencia sería un auténtico milagro. No sólo porque a nosotros nos cuesta un mundo hacer goles, sino porque enfrente tendremos, como vimos el martes, a un auténtico equipazo, que no tiene nada que ver con el Manchester United. El Bayern es mucho mejor técnicamente, rara vez entregan mal el balón, cuentan con uno de los mejores delanteros del mundo, están imbatidos en su estadio, y van a ganar de calle su liga. Tácticamente también vimos que se desenvuelven con maestría: perfectamente posicionados sobre el tapete, combinan con rapidez, se repliegan en segundos cuando pierden el balón, presionan bien, cortando con eficacia las posibles líneas de pase… Intachables en todo.

Me parece muy bien que la plantilla piense que es posible la remontada, pero lo primero es lo primero. Y es ganar al Celta mañana. Estoy harto de esta temporada en Liga, que para mí está siendo muy decepcionante, con una pésima planificación deportiva y con muchas goleadas y derrotas ante equipos, en muchos casos, de bastante inferior nivel: Alavés, Leganés, Betis, Spartak de Moscú, R. Madrid, Valencia, R. Sociedad, Eibar… Estoy tan harto que, a día de hoy, hasta firmaría quedar en esta séptima plaza que ocupamos. Si así fuera, teniendo en cuenta los bandazos que llevamos dando desde agosto y el buen papel que estamos haciendo en la Champions y en la Copa del Rey, me parecería una temporada de notable. Y obviamente, si ganamos la Copa del Rey, que igualmente es un objetivo de máxima dificultad, de sobresaliente.

Sevilla FC 1 – Bayern 2. Eliminatoria sentenciada

Me gustaría pensar que aún tenemos posibilidades de eliminar al Bayern, pero después de lo que vi ayer, me parecería un auténtico milagro vencer, por más de un gol de diferencia, al Bayern de Munich, y en su propio estadio, donde aún no han mordido el polvo.

Y lo que vi ayer fue a un verdadero equipazo, y me refiero a nivel físico, técnico y táctico. El Bayern es un equipo que lo tiene todo: jugadores de mucha calidad –cualquiera, hasta los defensas, te dan un pase de treinta metros–, con fortaleza física, y juegan de memoria. Para tener una idea del nivel del equipo alemán, no hay más que ver los cambios que hicieron, donde el sustituto parecía mejor que el sustituido.

El Sevilla no hizo un mal partido, y prueba de ello fue que el equipo alemán tampoco es que pusiera en graves apuros a David Soria, excepto en un par de intervenciones donde tuvo que emplearse a fondo. En los goles, ambos en propia puerta, no tuvo nada que hacer. Me gustó su partido, aunque creo que, al igual que Sergio Rico, tampoco tiene nivel para ser titular en un club que aspire a lo máximo; esto es, Champions League y ganar títulos.

A mi modo de ver, el partido tuvo varias claves:

1º.- La sempiterna falta de contundencia del Sevilla en ataque. Lo que falló ayer Sarabia, con toda la portería para él, no se puede fallar nunca. Aunque después si logró marcar en una situación más complicada. También hubo varias contras muy claras que se desaprovecharon.

2º.- La lesión de Vidal, pues creo que con James mejoró mucho ofensivamente el Bayern.

3º.- El gol del empate fue un verdadero mazazo, produciéndose además de una forma desgraciada, y a pocos minutos de habernos adelantado en el marcador. Y por supuesto, lo mismo ocurrió con el otro gol en propia puerta, de Escudero.

4º.- La falta de reacción de Montella. Como siempre, hizo los cambios muy tarde, demasiado quizás, y además, sólo hizo dos. Es algo que no entiendo.  Montella tiene a muchos jugadores que hace pocos días han hecho un gran esfuerzo contra el Barcelona, ve que el rival tiene el control del  partido, y a pesar de ello, no mueve un dedo para refrescar al equipo e intentar revertir la situación. La grada incluso llegó a pedirle a gritos que hiciera los cambios.

5º.- La ausencia de Banega. Estoy seguro de que con Banega en el campo, el partido habría sido muy distinto, porque su sustituto,  Pizarro, no le llega ni a la suela del zapato. Me habría gustado ver ayer a Roque Mesa, pero, por lo que sea –no sé si justa o injustamente—Montella le tiene sentenciado. El Roque Mesa que jugó en Las Palmas era un excelente recuperador de balones y también lo distribuía bien, y eso era exactamente lo que necesitábamos.

También me gustaría ver jugar a Muriel y Ben Yedder juntos, ya sea porque Muriel ocupe la posición de Franco Vázquez o la de Correa. Tendré que seguir esperando.

El resultado final deja muy pocas, casi nulas, opciones para la vuelta. Por tanto, aunque iría con todo a Munich, la prioridad debe ser la Liga. Hay que amarrar, como sea, una plaza europea para la temporada que viene. Este Sevilla no puede permitirse el lujo de no estar en Europa.

Leganés 2 – Sevilla FC 1. Bochornosa derrota que pone en peligro la clasificación para Europa

Como se temía, el Sevilla que se plantó en Butarque ha distado muchísimo del que triunfó en Old Trafford. No supo ponerse el traje de faena, ni competir, con lo que la derrota fue justa.

Al igual que otros muchos rivales esta temporada, el Leganés no tuvo que hacer gran cosa para llevarse el partido. Simplemente, aprovechar dos de los muchos errores que tuvimos. En el primero, llama la atención la facilidad con que se deja centrar al área y también cómo se traga el gol Sergio Rico, quien pudo hacer mucho más, ya que no era un balón fuerte ni ajustado. Y ya en la segunda parte, llegó el segundo gol, donde, a pesar de que hay muchos jugadores del Sevilla prestos a despejar el centro, se permite hacer un pase de la muerte, para que Eraso remate a placer. Aquí llama la atención la actitud de Nzonzi, que persigue a Eraso pero sin intentar anticiparse ni inquietarlo lo más mínimo.

Con 2-0 y quedando sólo 22 minutos, y teniendo en cuenta la patética actuación de los nuestros, el partido quedaba sentenciado. Sobre todo, cuando Sarabia fue expulsado por una falta normalita, quedándonos en inferioridad.

El 2-1 llegó en el descuento, tras buen disparo de Layún, pero sólo sirvió para arreglar un poquito el maltrecho goal-average.

Es verdaderamente lamentable que apenas hayamos sido capaces de crear ocasiones de gol durante los noventa minutos. Y no me sirve la excusa del cansancio, porque han pasado casi cinco días desde Old Trafford.

El trío arbitral estuvo desastroso, aunque no cometió errores muy graves. Sin embargo, me parece que, siempre que no se trate a los dos equipos por igual, no es un buen arbitraje. No se puede tener diferentes criterios a la hora de mostrar las tarjetas –perdonando al Leganés varias muy claras y expulsado injustamente a Sarabia–. También Arberola Rojas no supo gestionar el tiempo añadido. Sólo añadió tres minutos y no tuvo en cuenta el tiempo perdido al realizarse una sustitución en el añadido. Los asistentes también tuvieron varios errores en fueras de juego y en saques de banda, desesperando a Nolito y Sarabia.

Lo que está claro es que no se puede tener dos caras. No se puede ganar a domicilio en el Metropolitano o en Old Trafford, y hacer el ridículo en Ipurua o Butarque. Hay que ser más profesional, tener más orgullo y ser consciente de que se está representando y vistiendo la camiseta de uno de los equipos más importantes del mundo. Pero la realidad es que, con tanto perder partidos ante equipos de la parte media-baja de la tabla, nos estamos complicando tontamente la clasificación para jugar en Europa la temporada que viene. No tenemos un calendario nada fácil, pues tenemos que recibir a Barcelona, Madrid y Villarreal, y, evidentemente, a estas alturas, quedar fuera de Europa sería un fracaso tan grande que no lo podría ocultar ni una final de Copa de Rey, ni una clasificación de Cuartos de Final de Champions.

El próximo partido, el Barcelona. Si el Atlético nos hizo cinco, mejor no pensar en un posible resultado.  Y para colmo, el Villarreal ya nos aventaja en dos puntos. Le ha dado la vuelta al marcador, en los últimos diez minutos de partido, ganando a un Atlético de Madrid que había marcado gracias a un penalti de chiste.

Valencia y Manchester United en tres días. Los equipos grandes no priorizan

El calendario es caprichoso y ha querido que el Sevilla se juegue la temporada en dos partidos que sólo estarán separados por tres días. Primero recibiremos al Valencia y después visitaremos al Manchester. Los dos partidos son vitales porque hay mucho dinero y prestigio en juego, y, posiblemente, también buena parte de la planificación de la próxima temporada.

Parte de la afición piensa que el partido más importante es contra el Manchester, ya que de pasar, aparte de ganar muchos millones de euros, igualaríamos la mejor participación europea de la historia del club. La otra parte cree que el partido más importante es el del Valencia, ya que el objetivo marcado por el club al inicio de la temporada era quedar entre los cuatro primeros. En mi opinión, no hay un partido que sea más importante que el otro, ya que en los dos nos jugamos muchísimo. Por tanto, en esta ocasión, más que nunca, hay que recordar a Joaquín Caparrós con su “partido a partido”.

Otro objetivo del club, éste a largo plazo, es tener un crecimiento sostenido, tanto en lo deportivo como en lo económico, y para ello es fundamental la clasificación para la Champions, lo que nos permitiría además que el Sevilla FC siguiera siendo considerado, por parte de los jugadores, como uno de los mejores destinos posibles. No hay que olvidar que muchos jugadores, en caso de duda, aunque influyan muchos factores –campeonato, dinero, país…– siempre se decantarán por un equipo Champions.

Si queremos ser un equipo grande de verdad, de los que tienen muchísimos ingresos por publicidad, verdaderos plantillones y que, por tanto, están acostumbrados a ganar títulos y juegan Champions todos los años, no estaría mal que nos fijáramos en lo que hacen, por ejemplo, Madrid o Barcelona. A ellos, con la Liga en juego, no se les ocurriría priorizar entre partidos importantes de Champions y Liga. Esta temporada es atípica, porque el Madrid ha quedado sin posibilidades en Liga, desde hace mucho tiempo, y sí ha priorizado, descaradamente, la Champions. Pero ¿acaso el Barcelona reserva a Messi, Luis Suárez o a Piqué? Si están bien, lo juegan absolutamente todo. Y rara vez se lesionan. Para ellos no existe cansancio. Son jugadores de los llamados top, de primer nivel. Están acostumbrados a jugar cada tres días.

A mi modo de ver, el Sevilla debería hacer lo mismo. Debe acostumbrarse a tratar con la misma importancia un partido de Liga y un partido de Champions. Posiblemente, por priorizar la Champions, como hizo Berizzo, con rotaciones salvajes, hemos estado dando bandazos en Liga durante buena parte de la temporada, teniendo, a día de hoy, bastante complicado quedar entre los cuatro primeros. Porque no nos engañemos. Aunque consigamos ganar al Valencia, seguirá estando difícil arrebatarles la cuarta plaza, pues seguirán estando a cinco puntos más el goalaverage. Pero debemos tener claro que, mientras queden puntos, hay que intentarlo, por muy difícil que parezca. En los finales de Liga suele haber muchas sorpresas, pues todo los equipos se juegan mucho. Se juega al límite, hay lesiones… Y el Sevilla tiene que estar ahí, al acecho, echándole el aliento en el cogote al Valencia.

Este sábado se nos presenta una oportunidad magnífica para acortar distancias con ellos, y no podemos dejarla escapar. Un empate o una victoria del Valencia nos alejaría definitivamente del objetivo Champions. Una vez que pase este partido, entonces será el momento para pensar en el Manchester. Pero no antes, porque lo único que conseguiremos es afrontar el partido más ilusionante de la temporada con una derrota previa, y ésa no es la mejor manera de encarar un partido de tanta importancia.

Por tanto, yo apostaría, sin ninguna duda, por alinear a los mejores el sábado –siempre que estén al cien por cien, evidentemente—, y después Dios dirá.

Hay que estar en Champions la próxima temporada. En esa competición es donde están los mejores jugadores y los mejores clubes. En esa competición es donde tiene que estar el Sevilla FC.

Sevilla FC 2 – Athletic 0. Victoria más cómoda de lo previsto, pero ¿y el goal-average?

Partido tranquilo el de ayer. Ziganda nos hizo el favor de no pensar demasiado en nosotros, sino en la Europa League, dejando en el banquillo a sus mejores jugadores: Beñat, Aduriz y Raúl García. Sólo cuando estos entraron en la segunda parte, el Athletic inquietó algo más, pero sin poner en verdaderos apuros al Sevilla.

La primera parte empezó con el Sevilla arrollando. En pocos minutos dispuso de varias ocasiones de gol, y siguió percutiendo sobre el área hasta que, por fin abrió el marcador, por medio de Muriel, quien poco antes falló otro gol cantado, al estilo del de Manchester: con toda la portería para él, cabeceó a la cruceta, cuando lo más fácil era colarla.

Sólo cinco minutos después, Vázquez logró el 2-0 definitivo, cabeceando al fondo de la red, ganándole el salto a Yeray.

En la segunda parte, sobre todo en los primeros minutos, cambió el panorama, dominando el partido el Athletic, pero volvió a hacerse con las riendas el Sevilla y tuvo ocasiones clarísimas para golear al Athletic, pero, al igual que en Málaga, se desaprovecharon, unas veces por la gran intervención de Kepa, que evitó un golazo por la escuadra, de volea, de Nolito, y otras por perdonar lo que no se puede perdonar jamás en la vida. Tanto Vázquez como Nolito fallaron ocasiones de mano a mano con el portero.

Buen partido de todo el equipo, destacando Vázquez, Banega y Nzonzi, además de los centrales.

Sigo sin entender por qué nuestro mejor goleador, Ben Yedder, sigue sin contar con minutos, sobre todo cuando hemos dado otro recital de fallar ocasiones claras.

El Sevilla ha sido vapuleado varias veces esta temporada. Actualmente tiene un goal–average de -4. Por lo visto en Málaga y ayer, parece que no preocupa ponerlo en positivo. Ojalá no nos haga falta.

 

Sevilla FC 2 – At. de Madrid 5. Tres puntos regalados

Desastroso partido el que hemos visto esta noche en el Ramón Sánchez Pizjuán. De inicio, pintaba bastante bien, con el Sevilla dominando al Atlético, pero se empezó a torcer en cuanto Muriel se quedó solo delante de Oblak, con toda la portería para él, y no se le ocurrió otra cosa que tirar al muñeco. Ante el equipo menos batido de la Primera División, y seguramente de Europa, no se pueden fallar goles cantados.

Se siguió torciendo el partido en el minuto 17, cuando tuvo que retirarse Navas por lesión. Fue un importante contratiempo, porque el Sevilla perdía velocidad, tanto en defensa como en ataque, profundidad y desborde. Layún, su sustituto, tiene toda la pinta, a no ser que cambie totalmente, de estar aquí muy poquito tiempo. Entre él y Navas hay un abismo.

Y se acabó de torcer definitivamente cuando Banega perdió un balón ante Diego Costa en una zona donde no se pueden hacer tonterías. Y el brasileño, con toda la ventaja del mundo, no tuvo problemas en batir a Sergio Rico. El principal culpable del gol es Banega, pero, probablemente, Sergio Rico no debía haberle pasado el balón con varios contrarios cerca de él.

No se puede regalar un gol a nadie, pero mucho menos a un equipo tan bueno como el Atlético de Madrid, construido a base de soltar muchísimos millones de euros. El problema es que no sólo se regaló un gol, sino tres, y así es imposible.

Con el 0-1, y viendo que el Sevilla estaba tocado por recibir un gol tan estúpido, rezaba para llegar al descanso con el 0-1, y en ese “tiempo muerto”, tener la posibilidad de recomponerse. Pero no fue así, porque a Griezmann, un jugador de los caros de verdad, le dio por marcar un golazo, poniendo el balón en la escuadra, lejos del alcance de Sergio Rico.

Remontar un 0-2 ante un equipo de los menos goleados se antojaba poco menos que imposible. Los errores se sucedieron hasta llegar al 0-5, y ahí el equipo tiró de coraje para arreglar el destrozado goal-average. Primero marcó Sarabia, tras magnífica asistencia de Ben Yedder, y después Nolito, haciendo uno de sus habituales goles: disparo al primer poste, fuerte, ajustado y raso.

Se pudo arreglar el goal-average un poquito más si a Martínez Munuera hubiera pitado un penalti CLARÍSIMO de Oblak sobre Sarabia, pero al trencilla no le dio la gana. No me creo que ni él ni el asistente vieran la falta.

En mi opinión, Montella se equivoca al poner como delantero titular a Muriel, en lugar de Ben Yedder, quien tiene más gol y aporta más al equipo.

Partido muy malo de los argentinos Franco Vázquez y Correa, que no aportaron nada.

El árbitro fue un amiguete de los atléticos. Apenas influyó en el resultado –quizás en ese penalti a Sarabia, de haberlo pitado–, pero el doble rasero a la hora de pitar las faltas y sacar las amarillas era evidente.

Aunque pueda parecer lo contrario, por la contundencia del resultado, podría haber sido mucho peor, porque Griezmann tiró al palo, cuando tenía todo a favor para marcar. Porque Vitolo perdonó una contra de cinco contra tres. Y porque Griezmann y Gameiro se pusieron a tontear en un gol cantado y acabaron perdonando otro gol.

Tengo claro que hoy hemos regalado tres puntos, pero de nada sirve seguir pensando en ello. Dentro de menos de 72 horas hay otro partido importantísimo ante el Málaga, porque la Champions se ha puesto imposible, pero la Europa League no está ni mucho menos asegurada.