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Opinión

Entrevista a Ben Yedder en Le Parisien

Delantero del Sevilla FC, 29 años, ha subido de nivel esta temporada. Vuelve a la Selección francesa y espera ser un fijo a largo plazo.

Autor de 30 goles y 11 asistencias en todas las competiciones esta temporada con el Sevilla FC, Wissam Ben Yedder está justo detrás de Lionel Messi (51 goles) y al nivel de Karim Benzema (30 goles) en España. Si bien tuvo su tercera selección con la Azul contra Turquía (0-2) el domingo pasado en Nantes, el nativo de Sarcelles, en la reserva para la Copa del Mundo de 2018, espera surfear su buena ola para engancharse al vagón de la Eurocopa 2020.

 

¿Cuál es tu visión de la temporada con el Sevilla?

WISSAM BEN YEDDER. Este es uno de los mejores de mi carrera. Las estadísticas están ahí. Marcar 30 goles y estar entre los seis mejores anotadores de Europa, con grandes nombres, eso es bueno. Pero para mí ya es cosa del pasado. Mi objetivo es hacerlo mejor en los próximos años.

¿Qué ha cambiado para alcanzar este nivel?

Prefiero el trabajo de la sombra y presto mucha atención a mi estilo de vida, lo que me permitió completar una temporada con 50 partidos (NDLR: 54 exactamente). Después, siempre trato de mejorar mis puntos débiles. Por ejemplo, si fallo un gol o si pierdo el balón innecesariamente, enseguida trato de corregir lo que está mal en el siguiente entrenamiento. Esta es mi visión de las cosas. Me gusta sentirme cada vez más fuerte.

¿Quién dijo al hablar de usted: “si dejas 40 cm ya es demasiado tarde. Necesita muy pocas oportunidades para brillar y lo ha demostrado esta temporada, con una media de goles de muy, muy alto nivel “?

Clément (Nota del editor: Lenglet, su antiguo compañero en en el Sevilla, hoy en el Barça). Es cierto que soy hábil y trato de encadenar uno o dos toques de pelota en espacios pequeños lo más rápido posible. Eso, inevitablemente, desestabiliza a los defensores, porque es más difícil para ellos intervenir.

Al igual que Neymar o Lucas, el delantero del Tottenham, ha pasado por el fútbol sala. ¿En qué sentido eso le ha servido hoy?

Digamos que logramos salir de la marca más fácilmente y tener un tiempo de ventaja. Tenemos un poco más, especialmente en espacios reducidos.

Marca al menos 15 goles por temporada, desde hace siete años. Sin embargo, se habla poco de usted en Francia. ¿Le parece una injusticia?

Hago lo que puedo. Después es quizás menos visible. Pero no presto atención a lo que la gente dice o no dice. Me mantengo enfocado en mi trabajo.

¿Qué le parece que los medios de comunicación prefieran hablar de un triplete de Karim Benzema antes que de un triplete de Wissam Ben Yedder?

Eso ocurre. Son gajes del oficio, y es algo que no está cerca de terminarse.

¿Su viaje nocturno con la Sub-21 en 2012, con Antoine Griezmann y Yann M’Vila, manchó su reputación?

No, no creo. Todos cometemos errores cuando somos jóvenes. Es solo que debo abrirme, reír. Pero sé cómo hacerlo.

¿Crees que su carácter reservado puede explicar esta falta de reconocimiento?

Soy tímido, es verdad (se aclara la garganta). Pero trato de trabajar eso para abrirme. Tengo que mejorar eso. Este es el primer paso que me resulta difícil. Pero no soy un chico malo. No soy malo con los demás.

Para volver al equipo de Francia, ¿qué hay que hacer para que sea un fijo?

Me perdí el tren de la Copa del Mundo. Es duro en una carrera profesional. Ahora estoy seguro de que puedo aportar algo más.

Nunca has ganado nada en un club. ¿Echa en falta ganar títulos?

Nunca los he ganado, a pesar de las dos finales de la Copa de España y la Supercopa. Así que desde luego que se echa en falta. Sueño con ello.

Si fueras presidente de un gran club europeo, ¿ficharías a Wissam Ben Yedder?

(Ríe) Pues sí … Luego depende de ellos. Pero sueño con jugar a alto nivel, en los clubes más grandes del mundo y estar al lado de jugadores de clase mundial. Queda por ver hasta dónde puedo llegar en términos de nivel.

Se habla de usted en el Barcelona la próxima temporada. ¿Dónde le gustaría jugar?

No me preocupa mi futuro. Haré un balance después de la Selección, pero también tendrá el Sevilla que decidir.

Tras tres temporadas en el Sevilla, hay la impresión de que este es el momento adecuado para que usted pueda dar un paso importante.

Sí, es el momento adecuado, como decimos. Yo también tengo esa impresión. Pero no puedo faltarle el respeto al club. Sea cual sea la elección final, estaré bien.

http://m.leparisien.fr/sports/football/wissam-ben-yedder-je-ne-suis-pas-un-mauvais-garcon-10-06-2019-8090025.php

Llega Lopetegui. Ojalá sea Monchi el que acierte y no la afición

La primera vez que leí en prensa que el Sevilla estaba interesado en Lopetegui, creí que era una mala broma. Pero pocos días después no sólo insistían con esa noticia, sino que además lo situaban como claro favorito para ocupar el banquillo. Ayer se hizo oficial, así que no queda otra que esperar a que la apuesta de Monchi sea acertada.

Creo que la mayoría de los sevillistas piensan como yo, es decir, que Lopetegui no ha hecho méritos suficientes como para entrenar al Sevilla FC. Mi aversión hacia Lopetegui no proviene de su desdén a la Selección, cuando negoció con el Madrid, a pocos días del inicio del Mundial, sino de su corta y desastrosa experiencia como técnico. En la Selección es donde, más o menos, ha tenido unos números aceptables, pero en los clubes los números son contundentes:

En el Rayo Vallecano, de 12 partidos sólo ganó 2. Fue cesado.

En el Castilla, de 38 partidos ganó 18. No consiguió el ascenso, que era el objetivo.

Con ese currículum, me extrañó muchísimo que fuera fichado por el Oporto, que es un equipo importante de Portugal y que, lógicamente, suele jugar en Champions y aspirar a ser campeón de la liga, donde únicamente tiene como serio rival al Benfica. Quedó segundo, a tres puntos del Benfica. Eso sí, llegó a cuartos de final de la Champions. En su segunda temporada, fue cesado cuando iba tercero y había sido eliminado de la fase de grupos de la Champions. En el Oporto, de 104 partidos, ganó 68.

Si ya me sorprendió su fichaje por el Oporto, donde fracasó, me quedé boquiabierto cuando fichó por el Madrid. Esperaba que iba a durar dos telediarios, pero me equivoqué. Llegó a jugar catorce partidos, de los cuáles sólo logró la victoria en seis de ellos, a pesar de tener en plantilla muchos jugadores de primer nivel.

Y ahora llega al Sevilla, para preocupación de muchos. Espero que Monchi sea capaz de poner a su disposición un buen ramillete de jugadores, porque, al fin y al cabo, los entrenadores dependen en gran parte de ellos. Pero confianza en él, como técnico, a día de hoy, no tengo ninguna. En el lado opuesto está Monchi, que confía en él plenamente. No se puede explicar de otra forma que se le haya firmado por tres temporadas y con un sueldo de varios millones –he leído cinco brutos–, aunque parece ser que hay cláusulas de rescisión por ambas partes.

En fin, espero que Monchi acierte y, finalmentel, Lopetegui sea un caso parecido al de Juande Ramos, que no era del agrado de la afición pero que acabó siendo uno de los entrenadores que mejor juego y resultados consiguió.

 

 

At. Madrid 1 – Sevilla FC 1. Punto insuficiente tras una buena segunda parte

Hay que quedarse con la segunda parte del partido de hoy, porque la primera, como ha ocurrido demasiadas veces en esta temporada, ha sido para olvidar. Sin actitud y sin ambición no se consiguen los objetivos. Aparte de una falta de calidad tremenda, tanto en defensa como en el centro del campo — vaya el partidito de Roque Mesa–, que hacía impensable la victoria en el Wanda. El Atlético no es que hiciera gran cosa, porque jugaba con las chanclas puestas, pero en un contragolpe, muy mal defendido, se adelantó en el marcador. Me pareció absurdo que la defensa al completo reculara tanto y, encima, hasta dejaron tirar a Coke. Un desvío involuntario de Kjaer, que casi siempre sale en la foto, hizo el resto.

Sin embargo, en la segunda parte sí se notó un importante cambio, en todo, desde el pitido inicial. Se llegaba al área, se creaban ocasiones… Hasta que llegó el gol, de Sarabia, al aprovechar un buen pase de Mudo Vázquez.

El empate servía de poco, pues necesitábamos los tres puntos. Y el Sevilla lo intentó, pero Sarabia falló una de esas ocasiones que tienen que acabar en gol siempre. Se dispuso de varias ocasiones más, pero Oblak hizo de las suyas.

El Atlético también tuvo una oportunidad, por medio de Correa, para conseguir el 2-1, pero atajó el disparo Vaclík, que tuvo poco trabajo hoy.

El punto no sirve para mucho, porque nos jugaremos la sexta plaza en la última jornada, ante un rival directo. Sí nos puede servir para adelantar a Valencia o Getafe, en caso de victoria. Adelantar a los dos parece poco menos que imposible, porque además se enfrentan al Valladolid y Villarreal respectivamente, ambos sin nada en juego.

Podemos quedar entre el cuarto y el séptimo, aunque con más probabilidades para quedar sextos. Séptimos sería un desastre y significaría además cerrar la temporada con una nueva derrota. Despediremos una temporada donde el Sevilla se desinfló, hasta el punto de perder una plaza Champions que parecía asegurada. Por eso se acabará la temporada con la sensación de fracaso, aunque se gane al Athletic Club el sábado a las veinte horas. Si es que no cambian de nuevo el horario o incluso el día. Que en esta liga se puede esperar de todo.

La temporada del Sevilla FC, ¿un éxito o un fracaso?

Parece que hay algo de discrepancia entre la afición sevillista a la hora de valorar esta temporada, que aún no ha terminado pero que la victoria esta mañana del Getafe ante el débil Gerona deja, prácticamente, vista para sentencia. Salvo milagro, no alcanzaremos el cuarto puesto.

Es evidente que, en líneas generales, debe calificarse como fracaso. Desde mi punto de vista, no puede valorarse de otra forma, sobre todo teniendo en cuenta que a finales de diciembre, casi finalizada la primera vuelta, el Sevilla estaba asentado firmemente en la tercera o cuarta posición, sacando una ventaja considerable, de unos diez puntos, a sus más directos rivales. Es decir, por el rendimiento del equipo hasta entonces, tenía que ocurrir algo verdaderamente desastroso para que el Sevilla perdiera esos puestos de privilegio que dan derecho a jugar la máxima competición continental. Lo que no esperaba nadie es que ese desastre llegara. Fue cambiar el año y el Sevilla parecía otro. Lo que antes era solvencia y contundencia se había convertido en nulidad defensiva e incapacidad para ganar partidos. Los rivales, muchos de ellos, nos ganaban, prácticamente, sin hacer nada, sin apenas tener ocasiones, pero nuestro nivel de juego y nuestro lamentable sistema defensivo provocaba que los equipos de abajo, por muy poco que hicieran, se llevaran los tres puntos. Valga como muestra el partido que perdimos en Vigo, donde únicamente se limitaron a aprovechar un triple fallo defensivo al saque de un córner. Pues partidos como este hemos tenido a montones, hasta el punto de que al Sevilla se le calificaba como “el resucitador”.

Por tanto, nadie se debe escandalizar ni sorprender porque al final no vayamos a la Champions. Aún se puede, pero tenemos que ganar los dos partidos que nos quedan y esperar a que el Getafe la pifie. Pero siendo realistas, sería una sorpresa, una agradable sorpresa, que esto sucediera.

También hay quien critica o ve mal que ahora mismo el principal favorito para la cuarta plaza sea el Getafe. Según ellos, no es un equipo con calidad o poderío para ese premio tan grande. Pues señores, para mí el Getafe es un equipo que defiende muy bien –fundamental para lograr objetivos–, que se harta de correr desde el minuto uno hasta el noventa y tantos, y que tiene una delantera con gol. No son superestrellas, no han costado 60 millones de euros, pero hacen goles, que es lo único que cuenta.

Creo que la planificación no ha sido acertada, principalmente porque una vez más no se ha logrado formar una defensa fuerte –menos mal que Carriço, nuestro mejor central, ha jugado muchos partidos–. Tampoco hemos tenido suerte con las lesiones, ya que hemos tenido muchísimas lesiones óseas, de larga duración. Y ha sido una temporada larguísima, donde hemos tenido que jugar tres eliminatorias previas para jugar la Europa League. Eso si fue un éxito, ya que hubo equipos de primer nivel que cayeron en las previas y no pasaron a la fase de grupos.

En esta Europa League, por supuesto, también hay que hablar de fracaso. No nos puede eliminar un equipo tan inferior como el Slavia de Praga. Aunque también es cierto que, de no haber tenido que sufrir graves errores arbitrales –lástima que no haya VAR en la Europa League–, tanto en el partido de ida como en el de vuelta, que afectaron al marcador, nos habríamos clasificado sin problemas. Pero aún así, a conjuntos como el Slavia, sencillamente, hay que pasarles por encima. Por cierto, en Liga también tengo la impresión, como todos los años, de que hemos sido maltratados por los árbitros. Pero este año, al implantarse el VAR, ya me da que pensar que esto no tiene remedio. Y es que el VAR jamás cambiará a un mal árbitro en uno bueno. Es una buena herramienta que en España se utiliza para beneficiar a los de siempre y, por lo que se ve, también para perjudicar al Sevilla en caso de duda.

Y en la Copa del Rey, el fracaso estuvo en no saber competir en el Camp Nou. Hasta entonces, se había hecho un buen campeonato, ganando 2-0 al Barcelona en la ida, pero el Sevilla dio la sensación de no saltar mentalizado ante los azulgrana. Volvió a influir el arbitraje, porque el Barcelona abrió el marcador con un penalti que en realidad fue una patada al suelo de Messi. Pero fue más decisivo aún las claras ocasiones de gol que falló el Sevilla, penalti de Banega incluido. Y el Barcelona fue a lo suyo. Tienen tanta calidad que es fácil que goleen, sobre todo si juega el que es, sin duda, el mejor jugador del mundo. El todopoderoso Liverpool se llevó un 3-0 hace unos días, y eso que los reds  hicieron un buen partido.

En resumen, sí, ha sido un fracaso, en las tres competiciones, pero mal haríamos si fuéramos incapaces de valorar el que el Sevilla FC, una temporada más, se haya clasificado para jugar en Europa la próxima temporada. Porque, a decir verdad, dado el nivel tan paupérrimo que hemos ofrecido en muchos partidos, en demasiados partidos, he llegado a considerar como una seria posibilidad el quedarse fuera de los puestos europeos. Y eso sí que habría sido un FRACASO. Con mayúsculas.

 

Sevilla FC 0 – Leganés 3. Justa derrota ante un Leganés muy superior

Derrota importantísima, porque se une a la de Gerona y, muy probablemente, a la de la próxima jornada. Mucho tiene que cambiar el Sevilla para que no muerda el polvo ante el Atlético. Tendrá que hacer un partido perfecto, o casi, no ya para ganar, sino para puntuar.

La decepción de esta noche ha sido tremenda. Esperaba a un Leganés correoso, encerrado para salir al contragolpe, como hacen casi todos los equipos que visitan el Ramón Sánchez Pizjuán, pero se ve que Pellegrino nos ha estudiado bien. Los madrileños salieron a presionar desde el minuto uno a nuestra débil defensa –cómo se nota que no está Carriço– con una línea de tres muy adelantada. Nuestros defensas, por su escasez de calidad técnica, se veían negros para enlazar con el centro del campo, donde también nos presionaban sin parar, con una defensa adelantada. Esa presión provocó un robo, en una mala entrega de Promes –muy mal hoy–, con muchos atacantes del Lega arriba, llegando el primer gol.

Este gol, lógicamente, sentó como un mazazo, a pesar de que ya nos habían dado un par de avisos. El Sevilla no supo sobreponerse, jugando con precipitación y siendo incapaz de dominar el centro del campo. Y esto fue debido a dos motivos: en primer lugar, la perfecta colocación de los visitantes, hasta el punto de que daba la impresión de que estaban en superioridad numérica, unido al gran despliegue físico que hicieron, incansables en la presión. Y en segundo lugar, a que nuestros jugadores estaban negados. Todos jugaron a un nivel muy inferior al habitual. No se salva ni Jesús Navas, y con eso lo digo todo. Tampoco Sarabia dio una a derechas y Ben Yedder tuvo que bajar a recibir al centro del campo varias veces. Tampoco tenía mucho sentido que se quedara en el área, rodeado de las torres que tienen los pepineros en defensa.

El Leganés olió sangre y ambicionaba el segundo. La velocidad y fortaleza de sus delanteros En-Nesyri y Braithwate daban mucha sensación de peligro. Este último, excompañero de Ben Yedder en el Toulouse, casi dejaba el partido sentenciado con un buen gol. Aún tenía la esperanza de que algún cambio táctico y de alineación de Caparrós diera resultado, porque aún quedaban setenta minutos por delante para arreglar el entuerto. Pero no sólo no fue así, sino que el Sevilla incluso empeoró en la segunda parte. Se perdió el orden y, de no haber sido por Vaclík, el 0-3 habría llegado al inicio de esta segunda mitad y no casi al final de ésta.

Caparrós recurrió al Mudo, pero volvió a hacer un partido pésimo, muy malo, siendo incapaz tanto de distribuir juego con eficacia como de contener en la zona media. Por cierto, Rog tampoco hizo nada de nada. No me explico qué vieron en este jugador. Supongo que en el pasado mostraría otro nivel, porque el Nápoles no se habría gastado entonces un buen dinero en él, ni habría sido internacional con su país. Pero, desde luego, en el Sevilla no está haciendo méritos para que se planteen su fichaje a final de temporada.

Tampoco Gonalons fue la solución. Con él se mejoró algo, pero sin poner en apuros al Leganés en ningún momento.

El Leganés, a mi modo de ver, hizo un partido completísimo. Presionó con maestría durante todo el partido, con velocidad en las contras, con contundencia en defensa y eficacia en ataque. A eso se le añadía que al Sevilla no le salía nada –todos los rebotes se los llevaban los visitantes y las pocas ocasiones que tuvimos, algunas claras, las fallamos– y que Undiano Mallenco estuvo al nivel que nos acostumbra: desastroso. No influyó en el marcador, pero quizá nos habría ayudado algo el que no hubiera perdonado varias tarjetas amarillas clarísimas al Leganés. Era desesperante ver cómo advertía, una y otra vez, a los jugadores que a la próxima habría tarjeta. El rival se aprovechaba cortando por la tremenda cualquier posibilidad de desborde del Sevilla. También permitió que se perdiera todo el tiempo del mundo. En fin, tampoco vamos a descubrir a Undiano Mallenco ahora.

El palo de hoy ha sido gordo. En dos jornadas, con dos bochornosas derrotas, hemos pasado de encarrilar la plaza Champions a temer que no haya clasificación europea.

Lo que sí ha quedado claro hoy es que Monchi tiene muchísimo trabajo por delante. Empezando por fichar físico, en todas las líneas, pero principalmente en defensa –aquí también se necesita velocidad– y centro del campo. Y arriba se echa en falta un delantero centro como el que se hartó de pedir Machín, que en partidos como el de hoy nos habría venido de perlas.

La sensación ahora mismo, al menos la que yo tengo, es que un “virgencita, que me quede como estoy” sería un gran éxito.

 

Sevilla FC 5 – Rayo Vallecano 0. Tres puntos que casi aseguran Europa un año más

Importantísima victoria, que nos distancia del Valencia y nos iguala al Getafe. Para una vez que quiero que gane el Madrid – – sensación extrañísima–, sólo logra empatar.

No vi la primera parte, ya que llegué al estadio justo con el pitido inicial del segundo tiempo. Y, desde luego, vi lo mejor: los cinco goles del partido.

La verdad es que el Sevilla ha sido muy superior, tal y como indica el resultado. Ha sabido aprovechar la línea defensiva tan adelantada de los visitantes y los enormes espacios que ofrecían a partir del 1-0. Los equipos de Jémez son muy vulnerables por esta forma de jugar tan arriesgada, sobre todo porque además no es que el Rayo tengan una defensa muy contundente que digamos. Así que no es de extrañar que los goles se fueran sucediendo, porque también el Sevilla se mostraba bastante efectivo de cara a gol.

De los goles, me alegró que viera puerta Promes, que Ben Yedder pusiera fin a su sequía – – marcó en Valladolid, pero fue anulado por la tontería del Mudo y por el error arbitral, ya que la falta fue sin el balón en juego–, y, especialmente, por el primer gol de Bryan Gil, que ya fue el primer jugador nacido en el siglo XXI en asistir, y hoy se ha convertido en el primero en marcar. Este chaval, si se fortalece un poco y va cogiendo experiencia, se puede convertir en un jugador de muchos kilates. Su velocidad y desborde le auguran un gran futuro.

Es curioso que habiendo marcado cinco goles, ninguno haya sido de Sarabia. Eso no ocurre muy a menudo.

Munir se está empeñando en demostrar que va camino de ser un gran fichaje: goleador, joven, con mucha proyección y a coste cero. La verdad es que no estoy echando de menos a André Silva, que me parece un buen jugador pero sobrevalorado. No creo que el precio de 40 M€ se ajuste al rendimiento que está ofreciendo en el Sevilla.

En defensa, me ha gustado el equipo. Creo que los mejores centrales que tenemos son Carriço y Mercado, y cuando juegan ambos, se nota.

Ahora toca lo más difícil, que es ganar en Gerona, donde además de enfrentarnos a un equipo que, a pesar de tener buenos jugadores, está luchando por salir del descenso, también tendremos que superar los obstáculos que nos ponga el colegiado de turno, que en esta ocasión volverá a ser el inútil de González González. Es decir, que el partido, a priori, se presenta bastante complicado.

Hay que seguír luchando por esa cuarta plaza, pero, la plaza que nos garantice la participación en la Europa League y, por tanto, una pretemporada sin partidos oficiales que nos compliquen la planificación, está casi asegurada. Lo cual tiene mucho mérito, aunque ya estemos acostumbrados.

Sevilla FC 3 – Betis 2. El Sevilla se llevó un derbi a la antigua

A mí particularmente me gustaban más los derbis más recientes, donde el Betis se presentaba en el templo sevillista con un equipo plagado de medianías, y donde la duda era si íbamos a ganar por cuatro o por cinco goles de diferencia. No fue el caso de ayer, donde los que reniegan de Sevilla plantaron sobre el césped un ramillete de buenos jugadores, donde destacan en el centro del campo. En esa zona tienen a jugadores de primerísimo nivel, como Guardado (aunque ya tenga una edad), Canales y, sobre todo, Lo Celso, que es un jugadorazo como la copa de un pino, y que no me explico ni por qué no jugaba en el PSG, ni por qué lo ha dejado salir con opción de compra.

Fue una lástima que Gonalons estuviera lesionado, porque, si no, creo que el Sevilla se habría impuesto con más solvencia y no habría sido un derbi tan disputado. Eché mucho de menos la verticalidad y visión de juego del francés. El Sevilla tuvo problemas para crear juego, debido a la presión tan adelantada del Betis, y, posiblemente, con Gonalons sobre el césped, habría sido más fácil bularla.

Fue  muy importante adelantarse en el marcador, como ocurre en todos los partidos, pero más aún lo es en un derbi. Fue una pena que Ben Yedder fallara una ocasión clarísima de gol, que habría supuesto el 2-0, cuando lo tenía todo a su favor, tras pase genial del Mudo Vázquez. El empate llegó en una jugada muy mal defendida y sentó como un jarro de agua fría, pero el Sevilla supo sobreponerse con dos buenos goles. Espectacular el 3-1, de extraordinario disparo de Mudo Vázquez.

El lógico miedo en el cuerpo llegó cuando acortó distancias Tello, de otro espectacular trallazo. No entiendo cómo este jugador no es titular, cuando yo creo que es el mejor delantero que tiene el Betis, pero Setién sabrá.

El Sevilla no estuvo bien en defensa, teniendo que realizar Vaclík varias intervenciones de mérito. Tenía dudas de si era acertado poner al checo de titular, dado que Soriano lo estaba haciendo muy bien, pero hizo un gran partido.

El arbitraje de Hernández Hernández no me gustó absolutamente nada, y, por lo visto, tampoco agradó en la otra acera.

Lo mejor del Sevilla fue su efectividad, con un alto porcentaje de acierto de cara a gol.

El ambiente fue sensacional, con un bonito tifo realizado por los Biris. Sin duda se dio una gran imagen de cara al exterior, pues el derbi se retransmitió a 183 países. Nunca un derbi Sevilla-Betis había tenido tanta difusión, nunca antes tanta gente se había enterado de quién manda en Sevilla. Y fue un gran derbi, un muy buen partido por ambos conjuntos.

La victoria fue importantísima. No ya por el gustazo de ganar el Betis, sino porque dejamos a un posible rival por las plazas europeas a nueve puntos y metemos presión al Getafe y Valencia, que son nuestros más fuertes rivales por la ansiada y valiosa cuarta plaza.