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Opinión

Sevilla FC 0 – At. Madrid 2. Drama en defensa

Es casi imposible ganar un partido con una defensa tan endeble. Es más, no recuerdo una defensa tan endeble en el Sevilla, ni siquiera cuando jugaba en Segunda División. Si tenemos suerte, nos meten dos goles. Porque hoy hemos tenido bastante suerte. El resultado bien podría haber sido un 0-5 ó 0-6, puesto que el Atlético tuvo ocasiones muy claras, y sólo Bono o los fallos estrepitosos de los jugadores visitantes evitaron una goleada de escándalo.

El Atlético sólo tuvo que aprovechar dos de nuestros regalos para llevarse el partido. Encajar un gol, prácticamente supone decir adiós a los tres puntos en muchos partidos, porque la nulidad en ataque también es palpable. Un centro del campo lento, muy lento y horizontal, y un único delantero aislado –da lo mismo quien sea, porque está en total inferioridad– entre multitud de rivales son los culpables de la sequía goleadora.

La derrota de hoy ha sido la cuarta de la temporada, lo que supone que, nada más empezar la competición, ya llevamos el mismo número de derrotas que en toda la Liga pasada. Un dato demodelor que deja en evidencia lo que supone prescindir de dos de los mejores centrales de la pasada temporada, a nivel europeo, y sustituirlos por dos jugadores jóvenes sin calidad ni experiencia. Que igual dentro de unos años son unos fueras de serie, pero hoy día no tienen nivel para el Sevilla. Y el fútbol es presente. Si a eso le sumamos la ausencia de Fernando… La planificación esta temporada ha sido desastrosa, y ahora estamos viendo las consecuencias.

La mala noticia es que tiene difícil solución, porque únicamente puede solucionarse con buenos centrales, y no los tenemos. Queda la esperanza de que Marcao se recupere algún día y, además, resulte que sea un buen jugador.

La buena noticia es que hemos llegado a un nivel tan paupérrimo, no ya en defensa, sino en todas las líneas, que es muy fácil mejorar.

La situación es insostenible, y, por tanto, todo parece indicar que Lopetegui dejará de ser entrenador en las próximas horas. Si no ocurre esto, la única explicación que encuentro es que es debido a la mala situación económica del Sevilla y el coste que implicaría la destitución de Lopetegui.

El árbitro, De Burgos Bengoetxea, ha estado mal, aunque no ha influido en el marcador. Eso sí, ha dejado bien claro que es un sinvergüenza, por el doble rasero a la hora de mostrar las tarjetas amarillas.

A ver quién endereza esto, si es que se puede. Porque Lopetegui parece incapaz. Y no hay tiempo.

Villarreal 1 – Sevilla FC 1. Punto que no esperaba, pero punto insuficiente

Ciertamente, no estoy muy optimista últimamente, y no lo seré hasta que recuperemos la solvencia defensiva. Por eso esperaba que perderíamos ante el Villarreal, que es lo que suele ocurrir cuando enfrente tienes a un equipo bastante superior.

Alivia bastante que los locales no pudieran contar con Gerard Moreno, por lesión, porque es un jugador que marca diferencias. De igual modo, vino bastante bien para nuestros intereses la temprana lesión de Lo Celso, y que Yeremi Pino estuviera en el banquillo hasta el minuto 58. Con estas bajas el Villarreal perdía mucha verticalidad, velocidad, desborde y gol.

Al igual que ocurriera en Barcelona, el partido no pudo empezar mejor, con un pase de la muerte de Isco, que remató perfectamente Óliver Torres, ajustando el balón al palo. Era el minuto ocho y quedaba todo un partido por delante, nunca mejor dicho, sobre todo en estos tiempos, cuando ya no es raro que el tiempo añadido supere los ochos minutos.

El Sevilla se defendió bien en la primera mitad e intentó contragolpear para marcar el segundo, pero, claro, entre la lentitud del centro del campo y que en el sistema de Lopetegui el delantero siempre está más solo que la una, pues la verdad es que cuesta un pelín sorprender a la contra.

La segunda parte ya fue otro cantar. El Sevilla salió a defenderse, que es algo que parece un suicidio cuando no se sabe defender bien. Y a los pocos minutos, cinco en concreto, llegó el gol del empate. Un gol más que evitable, pero se dejó una autopista por el centro para que Capoue metiera un centro en profundidad, que remató Baena, y aunque atajó Dmitrovic, acabó dentro tras rebotar en el jugador del Villarreal. La suerte tampoco es que esté acompañando mucho.

En el gol hizo muy mal la línea Gudelj. A su favor tiene que no es defensa, y demasiado bien lo hizo. Es más, creo que fue de los jugadores más destacados, junto con Carmona, Kike Salas e Isco. Al menos, parece que la defensa Carmona-Salas-Gudelj-Acuña es aceptable. No es para tirar cohetes, pero en los últimos partidos no nos están metiendo una media de dos goles por partido.

Creí que el partido se iba al traste definitivamente cuando Telles derribó claramente a Yeremi Pino dentro del área. Menos mal que gracias al VAR quedó anulado por fuera de juego.

No me explico por qué Jordan, con el desesperante nivelito que está mostrando en los últimos meses, juega, y además de titular. Estoy seguro de que Pedro Ortiz lo haría mejor. De nuevo, hoy ha perdido un par de balones que no nos han costado goles de puro milagro. Y lo mismo digo de Suso, que hizo lo mismo en el descuento, con el agravante de que su pérdida fue con un compañero desmarcado en buena posición de gol.

El árbitro, Hernández Hernández, no me gustó. Mostró tarjetas amarillas con mucha facilidad a los jugadores del Sevilla. Algo que es habitual. En lo positivo, no nos señaló ningún chorropenalti, de esos que sólo ve el árbitro, como ya ocurriera en Pamplona y Barcelona. Eso es de agradecer.

Punto logrado ante un rival difícil, a domicilio, que en circunstancias normales sería considerado como bueno, pero que en las actuales resulta insuficiente, ya que no sirve para acercarnos a los puestos europeos. Aunque parezca increíble, a pesar de este desastroso inicio de temporada, sólo están a seis puntos.

Copenhague 0 – Sevilla FC 0. Buenas y malas noticias

Empate que puede venir bien para conseguir la tercera plaza. Porque, a día de hoy, estoy convencido de que lo mejor que puede el Sevilla este año, teniendo en cuenta la plantilla, es el tercer puesto de su grupo. Por tanto, este empate puede servir, siempre y cuando se logre la victoria en el Ramón Sánchez Pizjuán. Me parece imposible puntuar ante el City o el Dortmund. Ojalá me equivoque.

Las buenas noticias son que, por fin, por fin, por fin, hemos logrado mantener la portería a cero, y para ello ha sido clave la actuación de Kike Salas y José Ángel Carmona. Me alegro mucho de ver canteranos en el once inicial, y que además ver que lo están haciendo bien. Mantener la portería a cero es fundamental, porque es la base para ganar partidos. Desde luego, encajando dos goles de media no vamos a ningún sitio.

Las malas noticias son, por supuesto, que tenemos poquísimo gol. Nos cuesta un mundo crear ocasiones y hacer goles.

Carmona pinta bien. Si gana en confianza, lo puede hacer aún mejor. En ocasiones, puede llegar a la línea de fondo y centrar, pero no lo hace por buscar pasar a un compañero. Eso está bien, pero mucho mejor si se hace desde la línea de fondo, porque, al no haber fuera de juego, son centros que siempre son difíciles de defender. También pudo, de haber pasado de primeras, haber habilitado a En-Nesyri, para que sólo tuviera que empujar el balón a la red. Si se le da continuidad, irá puliendo estos defectos. Por ahora, me está gustando mucho su juego y su verticalidad.

Kike Salas también lo ha hecho estupendamente. El Copenhague apenas ha creado ocasiones de gol, y eso es señal de que el equipo ha mostrado un buen nivel defensivo.

Este punto es importante, porque nos vamos a jugar el tercer puesto con el Copenhage. No sé si soy pesimista o realista, pero ahora mismo veo al Sevilla incapaz de lograr puntuar ante el City y el Borussia. Con lo cual, quiere decir que, si estoy en lo cierto, nos jugaremos la tercera plaza de grupo en el Ramón Sánchez Pizjuán ante el Copenhague.

Y ahora, a pensar en Liga, en el difilísimo partido –todos lo son si no defendemos bien– ante el Villarreal.

Español 2 – Sevilla FC 3. Un penalti y una expulsión de chiste pusieron en peligro la justa victoria

Por fin llegó la primera victoria, más que merecida, sobre todo por la buena primera parte que se hizo, pero que a punto estuvo de irse al traste por un penalti que, a mi modo de ver, es inexistente. Rezaba para llegar al descanso con un 0-3, pero no pudo ser, por una gracieta arbitral. En esta ocasión fue por un balón que supuestamente da en el brazo de Acuña, que salta a por un balón, pero no llega y le da el balón en el brazo, de espaldas. Yo creo que le da en el costado, y si el da en el brazo, es un simple roce. Las manos de Acuña estaban en posición natural, puesto que estaba saltando y tenía los brazos en posición para mantener el equilibrio, y además no cortaba ningún pase, ni ocasión de gol. Era un balón intranscendente y una acción totalmente involuntaria. Pues nada, penalti que te crió. Las penas máximas supuestamente están para castigar una infracción grave, no para premiar un golpe de suerte. Pero para pena máxima los árbitros que tenemos que aguantar en Primera División.

Esta polémica jugada fue decisiva, puesto que daba opciones a los locales de remontar el resultado. Eso sí, estaba en manos del Sevilla ir a por el cuarto, o recular y echarse atrás. Y el Sevilla, como suele ocurrir, optó por lo segundo. Y además lo hizo mal, con la defensa demasiado atrasada, dentro del área, y permitiendo centros al área con desesperante facilidad. Y en uno de esos centros llegó el gol que nos haría sufrir hasta el final, en un doble remate del que fuera compañero de nuestro «miarma» en el Toulouse, Braithwaite, que se aprovechó de un mal despeje de Bono y de la lentitud y poca contundencia de los centrales.

Por si fuera poco, por si fuera necesaria más madera, otra gracieta arbitral, al expulsar a Lamela. Supongo que el Sevilla recurrirá las tarjetas, porque la primera no es ni falta y la segunda, según decían por TV tampoco, ya que no tocó al jugador. En cualquier caso, a la calle y un efectivo menos para defender el resultado. También es verdad que Lamela, teniendo ya una amarilla, no debería haber entrado con tanta fuerza.

Y como no hay dos sin tres, la última gracieta que tenía reservada Cuadra Fernández fue añadir once minutos de descuento, cuando apenas hubieron interrupciones, excepto en los minutos finales.

Pero bueno, se sufrió de lo lindo, pero los tres puntos para Sevilla, que es lo importante.

Lo mejor fue la aportación canterana, en especial de José Ángel Carmona. Me alegro muchísimo por el chaval, que tuvo una actuación estelar y decisiva, al hacer dos goles y dar la asistencia en el gol de Lamela.

Victoria muy merecida y necesaria para afrontar los dos próximos y difíciles partidos, ante Villarreal y Atlético de Madrid.

La (posible) injusticia del cese de Lopetegui

Conste que no me gusta ni el sistema ni el estilo de juego del Sevilla de Lopetegui. Me aburre su excesiva horizontalidad, ese continuo pase atrás, ya sea a la defensa o al portero, en muchas ocasiones de manera innecesaria; esa habitual escasez de juego ofensivo, con un solitario y huérfano delantero para presionar y para finalizar … Pero me parecía buena su continuidad porque, hasta ahora, estaba consiguiendo lo más importante y lo único que importa en el fútbol: resultados y éxito deportivo.

Se acabó. Ya Lopetegui no consigue resultados, pero sería muy injusto señalarle como culpable. Es más, me parece lógico que no consiga resultados, ya que no sólo no se ha corregido los defectos que ya tenía la plantilla, sino que se le han incrementado al traspasar a dos de los mejores centrales de Europa y sustituirlos por un joven inexperto –Nianzou—y un central que, sencillamente, no tenemos ni idea de si es bueno o malo, porque no le hemos visto jugar ni un solo minuto, pues se fichó lesionado y aún no se ha recuperado. Es decir, se ha perdido lo más importante que tenía el Sevilla: su fortaleza defensiva. La defensa se ha vuelto tan frágil que los equipos de la parte baja de la tabla nos hacen dos goles y los de primer nivel, si tienen un día regularcito, tres o cuatro. Porque el Barcelona nos hizo tres y el Manchester City cuatro, porque fallaron ocasiones muy claras. Vamos, que tuvimos hasta suerte, ya que pudo haber sido bastante peor, sobre todo de no haber tenido a un guardameta de primerísimo nivel, como es Bono.

Ante esto, ¿qué puede hacer Lopetegui? Bien poco, sobre todo como no tenga la suerte de encontrar una pareja de centrales de una mínima calidad. Mi esperanza es que siga confiando en  la dupla Nianzou-Carmona, porque no siempre va a tener enfrente al Manchester City, y me dio la impresión de que ante rivales más terrenales podrían, al menos, conformar una defensa digna para Primera División.

La gota que ha colmado el vaso ha sido la goleada en Champions ante el equipo inglés. A Lopetegui, supongo que desesperado, no se le ocurrió otra cosa que hacer un planteamiento ultradefensivo, sin ningún delantero, y encomendarse a todos los santos. Porque ya me diréis, con el poco gol que tiene el Sevilla, si ya jugamos sin delanteros, es prácticamente un milagro marcar gol, y más teniendo en cuenta que enfrente está uno de los mejores equipos de Europa.

El milagro no ocurrió, como es habitual en el fútbol, ya que el Manchester City nos superaba en todo: táctica, física y técnicamente. El conjunto de Guardiola dominó totalmente el partido porque el baño táctico fue patente, facilitado en gran parte porque sus defensas no tenían que ocuparse de ningún atacante del Sevilla, y esto se traduce en que podían incorporar más jugadores al ataque, con un control total de la zona ancha. Pero lo fundamental es que los rivales se apoyaban a la perfección, presionaban, replegaban y salían al unísono. Todo ello con una superioridad técnica y física tremenda. Todos los jugadores del City eran más veloces, más fuertes y más altos, lo que suponía que llegaban a todos los balones antes y ganaban casi todos los duelos aéreos. Esta superioridad física se hizo más evidente aún en la recta final del partido, cuando nuestros jugadores no podían con su alma y los del City llegaban en tromba a nuestro área, logrando dos goles, que pudieron ser más.

Especialmente llamativa me pareció una jugada que resaltaba la superioridad táctica del equipo de Guardiola. Tuvo lugar con el marcador 0-1. En  un centro al área, había hasta cinco jugadores del City dispuestos para el remate. Eso es algo que se me hace impensable que ocurra con Lopetegui, a no ser que sea la última jugada del partido y se esté intentando remontar.

En definitiva, a Lopetegui se le pueden achacar muchas cosas, pero, desde luego, tengo claro que no es el máximo responsable de la situación.  ¿Qué puede hacer Lopetegui con un equipo al que le falta gol, con un centro del campo lentísimo y envejecido, y una defensa que hace aguas? Pues lo que puede. Lopetegui necesita tiempo, que es justo lo que no hay. Y el que venga a sustituirle tendrá que apechugar con la nefasta planificación de esta temporada y tirar con lo que hay. No queda otra.

Sevilla FC 0 – Barcelona 3. El Sevilla muestra síntomas de equipo de parte baja de la tabla

De nuevo, esa desesperante sensación de que, aunque el partido dure tres días, el Sevilla es incapaz de hacer un gol. De nuevo, esa desagradable sensación de que cualquier aproximación al área, cualquier balón colgado tiene una alta probabilidad de acabar en gol. Esa dificultad para marcar y esa facilidad para encajar son cualidades que marcan a los equipos de la zona baja de la tabla. Por eso precisamente sólo hemos logrado un punto de doce posibles y llevamos ocho goles encajados en cuatro partidos, es decir, una media de dos goles por partido. Evidentemente, con esos números no vamos a ningún sitio.

El partido de hoy no empezó mal, con dos clarísimas ocasiones desperdiciadas por Rakitic y En-Nesyri. Lógicamente, cuando se falla eso ante un rival de la calidad del Barcelona es que, a la primera que tengan ellos, la cuelan. Y así fue. Se ponía el panorama negro con este primer gol de Rafinha, no ya porque se adelante en el marcador, sino porque que este Sevilla haga los dos goles necesarios para remontar el partido parece algo inviable, a día de hoy.

El segundo gol dejó en evidencia la tremenda fragilidad defensiva del equipo. Un pase desde la banda, de Koundé, no sólo no es despejado por los centrales, sino que Lewandowski pudo controlar con el pecho, con toda tranquilidad, sin que nadie le molestara lo más mínimo, antes de fusilar a Bono.

Partido prácticamente sentenciado en la primera mitad. En la segunda, más de lo mismo, el Sevilla fallando lo que nunca se debe fallar y el Barcelona llegando en tropel y pudiendo dejar un marcador de escándalo. Afortunadamente, ellos también fallaron lo que nunca se debe fallar. Con lo que el 0-3 puede considerarse como un mal menor, para lo que podría haber sido.

Espero que Marcao sea un grandísimo central, porque ahora mismo es la única esperanza que me queda. El objetivo, a día de hoy, debe ser ganar un partido. Cuando se logre, que esperemos que sea el próximo, ante el Español, a ver si mejoran las sensaciones; porque, hasta ahora, no pueden ser peores. Llevamos cuatro partidos. Cuando se disputen diez, tendremos una idea bastante aproximada de las aspiraciones de esta temporada.

Planificación del Sevilla inquietante y que deja muchas dudas

Finalizado el largo período de mercado, la verdad es que la planificación este año me ha dejado bastante preocupado. Fundamentalmente, porque, en mi opinión, no se ha corregido el serio problema que tenemos este año con los centrales, al haber vendido dos de los mejores centrales de la Liga y haberlos sustituidos por Marcao, al que ni siquiera hemos podido ver, y por Nianzou, un central al que se le presupone calidad y al que, evidentemente, por su edad, le falta experiencia. Considero otro error continuar una temporada más con únicamente tres centrales, jugando tres competiciones muy exigentes. Supongo que Lopetegui tendrá que tirar de Gudelj o Carmona cuando lleguen las sanciones y lesiones.

Daba por hecho que llegaría un cuarto central en los últimos días de mercado, y cuando he visto que no, la verdad es que, a priori, me sorprendería que el Sevilla se clasificara para jugar en Europa la próxima temporada. Y me baso en los datos. Si Osasuna o Almería han sido capaces de hacernos dos goles (y podrían haber sido más), miedo me da pensar cuántos goles encajaremos cuando nos enfrentemos a Madrid, Barcelona o Manchester City. Dentro de poco saldremos de dudas.

A mi modo de ver, tenemos peor plantilla que la pasada temporada. Es cierto que hemos mejorado en el lateral izquierdo, con el cambio de Telles por Augustisson, pero seguimos manteniendo los defectos que esperaba que se iban a corregir. Es decir, era necesario un centro del campo más físico y con más calidad, y tener unos centrales que den seguridad a la defensa, no sólo como titulares, sino también en el banquillo. Aparte de corregir la ya archiconocida falta de gol. Está por ver si Dolberg será la solución. Si recuperamos al Dolberg del Ajax, por supuesto que sí, pero el de ahora, tras su paso por el Niza, es una incógnita, por su estado físico y su propensión a las lesiones. Igual ocurre con Januzaj, que parece ser que también se lesiona con asiduidad, además de que es bastante irregular.

Isco poco podrá aportar en su actual estado de forma. Cuando esté en un nivel aceptable, deberá ser un jugador que marque diferencias.

Por otro lado, no comprendo el show final con el fichaje de Ocampos, a no ser que la situación económica del Sevilla sea desesperante. Creí que se renegoció con el Ajax por tener una necesidad imperiosa de dejar una ficha libre para un centrocampista o defensa, pero finalmente se ha dejado libre. Pienso que es un lujo que no nos podemos permitir. Hacen falta muchos efectivos para jugar tres competiciones, para jugar cada tres días.

En fin, soy bastante negativo en este inicio de campeonato, pues tengo la impresión de que hay muchos equipos, demasiados, que tienen mejores plantillas que nosotros: Madrid, Atlético, Barcelona, Villarreal, Betis, Real Sociedad, y puede que alguno más. Se verá a final de temporada, pero ahora mismo creo que la clasificación para Champions es imposible, pues se falla en la base: la defensa.

Osasuna 2 – Sevilla FC 1. Primer robo, primera derrota, pero no se puede ocultar el mal partido

Lo peor del partido de hoy es, aparte de la falta de respeto de los árbitros, la sensación de la falta de ambición del equipo y la patente fragilidad defensiva. Esto último no debería extrañar a nadie, ya que hemos disputado el partido con sólo un central sano. Gudelj, aunque hace lo que puede, no es central, y se nota.

El partido ha sido calcado a muchos de los que hemos visto la temporada pasada. Algo lógico, porque no había ninguna cara nueva de inicio y el entrenador sigue siendo el mismo. Es decir, juego previsible, horizontal, retrasando líneas innecesariamentte… Desesperante es la palabra.

No pudo empezar peor el partido, con un gol tempranero, donde, a mi juicio, Bono puede hacer algo más. El centro de es muy bueno, Gudelj no marca bien, y Bono no es capaz de despejar un balón que le va al cuerpo.

Reaccionó bien el equipo, con un gol bastante bueno, tras una rápida combinación entre Acuña, Papu y Rafa Mir.

A partir de aquí, lo que suele ocurrir: el Sevilla empieza a tontear y no va a la yugular, arriesgándose a que una buena jugada del rival, un golpe de mala fortuna o una barrabasada arbitral lo eche todo a perder.

No obstante, el Sevilla también pudo marcar el 1-2 en alguna ocasión, como el remate que tiró el Papu al portero, con todo a su favor, o el tiro al Palo de Delaney. Aunque también es cierto que Osasuna también tiró al palo, en una jugada donde quedó en evidencia la fragilidad del Sevilla en defensa. No puede ser que un rival controle el balón en la frontal del área y disponga de mucho tiempo para pensar y golpear.

La segunda parte, en mi opinión, fue muy decepcionante. Esperaba que el Sevilla buscara con más ahínco la portería contraria, pero ni mucho menos fue así. Sin embargo, no fue superado por el Osasuna. Y en el minuto 72 llegó la jugada que determinó el resultado final. Es lo que se llama un penalti de chiste. No se entiende muy bien qué es lo que pita el árbitro, y mucho menos se entiende que no sea corregido desde el VAR. Porque el VAR está para eso, para evitar disparates como el que hemos visto hoy. Se supone que el árbitro considera que Papu Gómez le da un codazo en la cara al jugador de Osasuna, pero en las imágenes se ve que no es así y que el jugador del Osasuna finge. Uno de esos penaltis que a otros equipos –no hace falta decir ni cuáles– no les señalarían en la vida.

Urge corregir la fragilidad defensiva. Pero no sólo hemos perdido contundencia en defensa, sino también los valiosísimos pases en largo, la salida de balón y el aporte en ataque de Koundé y Diego Carlos.

Tampoco se puede obviar la falta de recursos para intentar empatar a dar la vuelta al marcador, puesto que el Osasuna no pasó ningún apuro en el corto tiempo extra que concedió Del Cerro Grande.

Este partido ha servido, sobre todo, para dejar claro que Monchi tiene muchísimo trabajo por delante. Y por supuesto, Lopetegui también debe corregir bastantes cosas. Principalmente, la falta de ambición que se ha desmostrado hoy.

Primer partido y no se puedo empezar peor: con derrota. No merecida, pero con derrota. Y con la desazón de que la Liga española sigue siendo una competición corrupta, y, lo que es peor, que no parece que sea algo que vaya a cambiar ni a corto, medio o largo plazo.

Asco de fútbol.

Arsenal 6 – Sevilla FC 0. Oportuna y conveniente goleada

No he podido ver el partido, pero es evidente que, si el resultado ha sido de 6-0, el Sevilla ha hecho aguas en todas las líneas.

Sonará raro, pero me preocupó más la victoria por 6-0 ante el Angers que la derrota por 6-0 ante el Arsenal. Y el motivo es que se corría el riesgo de que, debido a la goleada ante el débil conjunto francés, pasaran desapercibidos para nuestros técnicos o dirigentes, los defectos que tiene la plantilla, o se pecara de conformismo. Con la goleada de hoy, creo que todo el mundo es consciente de que esta plantilla, después de la salida de Koundé y Diego Carlos, es muy mejorable. Por tanto, que esta contundente derrota haya llegado en pretemporada, con tiempo suficiente para hacer correcciones en la plantilla, me parece perfecto. Ha llegado en el momento ideal.

Recuerdo perfectamente aquella temporada donde se hicieron muchísimos fichajes –creo que once–, y con Camacho en el banquillo. No se perdió ni un partido, y el club acabó bajando a Segunda División. Desde entonces no puedo evitar desconfiar de las pretemporadas donde el Sevilla acaba invicto. No me gusta un pelo. Una derrota de vez en cuando viene bien. Obviamente, si no es en un partido oficial.

El riesgo que ha asumido el Sevilla FC al renovar los dos centrales titularísimos de una tacada es enorme. Probablemente, sean los dos mejores centrales que ha tenido el Sevilla en los últimos 45 años. Ambos son completísimos. Evidentemente, no puedo evaluar a Marcao, porque no le he visto jugar ni un solo minuto. Pero ¡si sala rana y el sustituto de Koundé también, va a ser imposible clasificarse de nuevo para la Champions League, y bastante difícil para la Europa League. Los centrales, junto con el portero, son la base del sistema defensivo. Si estos fallan, cada centro al área, cada pase en profundidad, será un drama. Y también será inevitable que a final de temporada la casilla de goles encajados sea un guarismo elevado. Y por contra, si los centrales son rápidos, tienen calidad y van bien por alto, la sensación de invencibilidad será recurrente.

Me preocupa también que, por las declaraciones de Monchi, parece ser que se va a repetir el error de tener sólo tres centrales natos en plantilla. Supongo que cuando lleguen las sanciones y lesiones –que llegarán, y posiblemente en partidos importantes–, se tirará de Gudelj o, en su defecto, José Ángel. Y quizás también se reincida en el error de tener únicamente dos delanteros centros, recurriéndose a Iván cuando lleguen las temidas lesiones y sanciones.

Y por último, ¿se conseguirá músculo en el centro del campo o nos volveremos a echar a temblar cuando se lesione Fernando? ¿Se fichará un centrocampista con visión de juego, capaz de dar un pase medido, en profundidad, que piense y se mueva rápido, o tendremos que volver a ver en la zona ancha el juego lento, previsible y horizontal de la pasada temporada?

Son todas incógnitas a despejar por Monchi. El sevillismo se encomienda a él de nuevo. Y más nos vale que acierte.

Se fue Koundé, y no al Chelsea precisamente

Se acabó el culebrón, y desde mi punto de vista, no fue con final feliz, puesto que ni fue el Chelsea, ni ha sido traspasado por una cantidad ajustada al valor del jugador. Porque Koundé, en mi opinión, es uno de los mejores centrales del mundo. Lo tiene todo: es joven, rápido, muy técnico, con desborde, inteligente, buen marcador, va bien por alto, y también es muy peligroso cuando se incorpora al ataque. En definitiva, es el mejor central que he visto en los, aproximadamente, 45 años que llevo viendo fútbol. En consecuencia, no me parece un gran traspaso que salga por 50 millones fijos más diez en variables. Si esas cantidades son ciertas, según dicen, cinco millones de variables serían muy fáciles de conseguir y otros cinco algo más complicado, pues implicaría que su nuevo equipo lograra ser campeón de Liga o Champions. Además, no se debe olvidar que el Girondins, su antiguo club, se llevaría un 20% de la plusvalía. Por centrales de menos calidad se ha pagado bastante más dinero, aunque también es cierto que no había muchos posibles compradores y que la mayoría de los clubes están bastante “tiesos”. Lo que no logro entender es por qué motivo no se han puesto en cola los clubes más pudientes de Europa para fichar a Koundé, un polivalente internacional absoluto francés, joven y con mucho futuro por delante. Confieso que es algo que se me escapa.

Como no sé lo que se cuece en el club, entiendo que esta venta es más que obligada, puesto que Koundé quería salir y, de no haber sido traspasado ahora, el Sevilla se vería obligado a venderlo por un precio más bajo al entrar en su último año de contrato.

No me ha gustado un pelo que su destino haya sido el Barcelona, uno de los clubes mafiosos del fútbol español, pero, como se suele decir, los jugadores van a donde quieren. Y Koundé quería ir al Barcelona, club que ha actuado ilegalmente, mareando a Koundé, cuando aún no le estaba permitido. El mismo Koundé ha admitido que habló varias veces con Xavi.

Cuando vuelva Koundé al Ramón Sánchez Pizjuán, encontrará indiferencia por mi parte. No me ha gustado que forzara su salida la temporada pasada, negándose –según dicen, aunque no sé si será cierto—a viajar con el equipo en una ocasión. Y tampoco me ha gustado que haya estado mareando la perdiz tanto tiempo, cuando tenía más que decidido ir al Barcelona.

En fin, Koundé es pasado en el Sevilla FC. Glorioso pasado, pero pasado al fin y al cabo. Ahora toca pensar en el futuro, le toca el turno a Monchi. Porque es evidente que con las ventas de Diego Carlos y Koundé la defensa necesita reforzarse, y bien. Porque, a día de hoy, Marcao es una incógnita, al menos hasta que no le veamos jugar tres partidos seguidos. Si es que algún día le vemos jugar, que ya hasta lo dudo. Lo ideal es que se ficharan a dos centrales más, para tener a cuatro, o que se tire de la cantera, pero mucho me temo que sólo vendrá uno.

A esperar y a confiar en el de siempre.

El Consejo del Sevilla FC, ajeno a la realidad, decide subir los abonos.

Confiaba en que las noticias que leía de que se produciría una subida del precio del abono de en torno al 15% no fueran ciertas, pero no ha sido así. Creo que el Consejo se ha equivocado. No parece oportuno subir los precios con la inflación por las nubes, y quién sabe si estando abocados a la temida estanflación. Todos los precios han subido de forma preocupante para numerosas familias –carburantes, luz, hipotecas, cesta de la compra…–, y me parece de suma torpeza incrementar en estos momentos el abono, máxime cuando desde el propio Consejo se reconoce que lo abonos sólo suponen un 7% de los ingresos totales del club.

                Para colmo, sale Monchi diciendo que los abonos del Sevilla son baratos, comparándolos con los de nuestros rivales directos, es decir, Barcelona, Madrid y Atlético de Madrid. En mi opinión, estas declaraciones son desafortunadas, pues no se puede comparar la realidad económica de Madrid y Barcelona con la de Sevilla, donde hay más paro y menos renta per cápita.

                Esta subida supone poco para los ingresos del club pero mucho para el aficionado, sobre todo en los casos de familias donde no hay un solo abono, sino varios. Entiendo que muchos no podrán renovar el abono, porque el fútbol no deja algo de ser prescindible, pues hay otros asuntos más prioritarios.

                En mi opinión, el club debería dar facilidades para incrementar el número de abonados, en especial el abono infantil. Por eso jamás entenderé la política de pagar una cuota por las nuevas altas, que en este caso serán, nada más y nada menos, de 125 €.

                Sólo puede entenderse la subida de este año desde la perspectiva del Consejo, que parece bastante alejada de la realidad. Sin duda, debe verse todo muy distinto con nóminas de varias decenas de miles de euros y cobrando una buena cantidad por reparto de dividendos. Pero lo cierto es que muchas familias tienen que hacer encaje de bolillos para llegar a fin de mes.

                Seguro que habrá momentos durante la temporada, como ocurre en todas las temporadas, donde el Consejo pedirá el apoyo de la afición. Ahora era el momento para que el Consejo diera facilidades a la afición para ese apoyo. Una buena oportunidad perdida para dar una satisfacción al aficionado.

Sevilla FC, fin de una temporada de éxito y fracaso

Concluida la temporada, y teniendo en cuenta las circunstancias, creo que el sevillista debe estar muy satisfecho con la temporada realizada, aunque quede la sensación de que esta temporada, que ha sido buena, al haberse conseguido el objetivo principal, podría haber sido brillante y, con un poco de suerte, haber llegado algún título.

Las circunstancias a las que me refiero es, evidentemente, la inaudita plaga de lesiones que ha asolado a la plantilla durante, prácticamente, toda la temporada. Incluso diría que Lopetegui no ha podido conformar un once a su gusto desde las primeras jornadas. Raro era el partido que no caía uno o varios jugadores, ya fuera debido a lesiones musculares o traumáticas. Especialmente importante, desde mi punto de vista, han sido las bajas de Suso, ya que es uno de los pocos jugadores que tiene desborde y calidad, y también, por supuesto, la de Fernando, que es quien da equilibrio a la plantilla. Se ha notado una barbaridad la ausencia del brasileño en la recta final del campeonato, haciéndose el equipo más vulnerable en defensa y perdiendo capacidad ofensiva.

Ha sido una temporada de éxito y fracaso porque en Liga se ha hecho un extraordinario trabajo pero en otras competiciones la decepción ha sido máxima:

Champions League

En la competición estrella, la que da mucho dinero y prestigio, el equipo ha estado nefasto. Para empezar, creo que se ha cometido el error de subestimar a los rivales. En mi opinión, no me parecía un grupo fácil, como se empeñaba en asegurar la prensa y gran parte de la afición. El Lille era el campeón de Francia, superando al todopoderoso PSG; el Wolfsburgo, uno de los mejores equipos de la Bundesliga, que es un campeonato importante; y el Salzburgo, que era supuestamente la perita en dulce, pero que gana de calle la liga austriaca y tiene una serie de jugadores de bastante nivel. De hecho, su estrella, el joven delantero Adeyemi,  ha sido fichado por el Borussia Dortmund para sustituir a Haaland, pagando 30 M€ más variables.

El mal papel en esta competición, aparte de una gran decepción, ha supuesto también un descalabro económico, puesto que estaba presupuestado pasar la fase de grupos. Además, casi todos los partidos los hemos empatado o perdido, con lo que los ingresos han sido mínimos. Vamos, lo que se dice un desastre. Sin paliativos.

Europa League

Una vez eliminados de Champions, había la esperanza de llegar a la final, que este año se celebraba en el mejor escenario posible: el Ramón Sánchez Pizjuán. Pero, de nuevo, decepción. Sin embargo, en esta ocasión, no lo considero un fracaso, puesto que nos eliminó un buen equipo, como es el West Ham, y sobre todo, porque el Sevilla disputó la eliminatoria muy mermado por las numerosas bajas. Creo recordar que se viajó a Londres con sólo 12 fichas profesionales.

Copa del Rey

Más de lo mismo. Se hizo lo que se pudo. Aquí ya era el más difícil todavía, porque a las numerosas bajas (11) por las lesiones, Covid, y la Copa de África, se sumaba el hecho de que era a partido único, en campo rival, y, por cuestiones de reglamento –edad del tercer portero—tuvimos que jugar con el cuarto portero. Aún así, perdimos por la mínima y estuvimos muy cerca de llegar a los penaltis si el larguero no hubiera repelido el cabezazo de Koundé en el descuento. Por las circunstancias –sin contar el lamentable espectáculo de la agresión a Jordan y la sinvergonzonería de la Federación por obligar al Sevilla a jugar la continuación del partido con el jugador agredido de baja–,  tampoco considero un fracaso la eliminación, aunque fuera ante un rival inferior.

Liga

En esta competición sí que ha estado el equipo bien. Brillante diría yo. Casi todo el tiempo en segunda posición, y podríamos haber estado incluso líderes, de no haber sido por los arbitrajes criminales que ha recibido el equipo. Pero no es sólo lo que nos quitan a nosotros, sino lo que le dan a los demás. No hay más que ver la de puntos que le han regalado al Barcelona antes del mercado invernal (donde se reforzaron bien), con tal de meterlo en Europa primero, y de situarlo en la segunda posición después, para que disputara la Supercopa. O los favores hacia el Real Madrid, que increíblemente ha finalizado el campeonato sin ningún jugador expulsado, pese a que tiene en sus filas a Casemiro, que hace méritos, de sobra, para ser expulsado en cada partido. A mí esto me parece un escándalo, sobre todo porque ya no hay excusas al existir el VAR, que es una herramienta perfecta pero que parece utilizan para manipular los partidos. Esta temporada me he indignado en muchas ocasiones por culpa de los soplapitos, como, por ejemplo, la expulsión de Koundé en Cornellá, los goles anulados por unas supuestas manos que no se ven de manera clara en las imágenes, la no expulsión de Camavinga en el Sevilla-Madrid, por las muchas jugadas polémicas en el Rayo Vallecano-Sevilla, etc, etc…

Es decir, que podríamos haber asegurado los puestos Champions con muchas jornadas de antelación, pero hemos tenido que esperar a la penúltima jornada. No obstante, doy mucho mérito a esta clasificación para Champions porque llegué a pensar que la plantilla no podría superar la plaga de lesiones, el menosprecio arbitral y el cansancio físico, porque me daba la impresión de que el equipo ha finalizado la temporada bajo mínimos. Y no debemos olvidar un dato importante: hemos sacado 11 puntos de ventaja, más el goal-average, al que yo consideraba el principal rival por el cuarto puesto: el Villarreal, que tiene una grandísima plantilla.

La clave para la consecución del objetivo principal ha sido la fortaleza defensiva del equipo, que ha conllevado que Bono sea premiado con el Zamora, como el portero menos goleado. Es increíble que aun habiendo habido partidos donde sólo hemos tenido un central sano, el Sevilla haya sido el equipo menos goleado con sólo 30 goles en 38 partidos. Únicamente hemos mordido el polvo en cuatro ocasiones: ante Granada, Real Madrid en dos ocasiones y Barcelona. Cifras verdaderamente impresionantes y que serán difíciles de repetir, y que demuestra la gran labor defensiva del equipo, recayendo especialmente en  el rombo Fernando-Diego Carlos-Koundé-Bono.

Se acabó una temporada que se me ha hecho eterna, angustiosa por momentos, pero ya estoy deseando de que vuelva la que yo llamo “la peor liga del mundo”, por méritos propios. Evidentemente, el Sevilla 2022-2023 sufrirá una gran transformación, pero ahí estaré una temporada más para apoyarlo.

Sevilla FC 1- Athletic Club 0. Despedida con victoria

Buen partido del Sevilla, que bien puedo acabar en goleada, de no haber sido un día nefasto para En-Nesyri  y por el palo, que repelió un buen cabezazo de Lamela. Es tremenda la falta de confianza del marroquí, a pesar de que fue él quien logró el empate en el Wanda para dar la clasificación matemática para la Champions y librarnos del que habría sido un partido de nervios.

No fue así. Fue un partido muy tranquilo. Sólo el Ahtletic se jugaba algo, pues aún tenía posibilidades de clasificarse para la Conference League, cuya final se disputa este miércoles en Albania, entre Roma y Feyenord.

El dominio fue sevillista, salvo algún arreón de los visitantes, pero lo cierto es que Dmitrovic casi fue un espectador más. Tuvo muy poquito trabajo.

Nos llevamos dos pequeños sustos. Uno en el gol anulado a Yuri –un tipo que sólo marca al Sevilla FC—por controlar involuntariamente con la mano, y otro en la ocasión más clara del Athletic, cuando Iñaki Williams remató al palo un balón que no atajó bien Dmitrovic.

También hubo un gol anulado a Rekik. Bien anulado también, pero no por lo que protestaban los jugadores visitantes, que era una supuesta falta al portero, sino por una posición ligeramente adelantada de un jugador sevillista.

El único gol del partido fue marcado por Rafa Mir, al aprovechar un buen balón en profundidad de Lamela. Batió a Unai Simón, que es uno de los porteros menos goleados, en el uno contra uno.

Rafa Mir ha finalizado la temporada como máximo goleador del equipo, con 13 goles (10 de ellos en Liga). Lo cierto es que tiene buenas cualidades, como un buen disparo y una buena definición en el uno contra uno, pero tiene que mejorar en el juego aéreo y, sobre todo, en el juego de espaldas y control del balón. No obstante, ha logrado una buena cifra de goles, teniendo en cuenta que no es titular indiscutible. Creo recordar que ha marcado un par de goles más, pero, lamentablemente, fueron mal anulados.

El equipo finaliza como el menos goleado de la competición. Y menos lo habría sido de no haberse lesionado Fernando, que es pieza clave en el entramado defensivo, al igual que, por supuesto, Koundé, Diego Carlos y Bono. Con este rombo, que se partirá en dos con la muy probable marcha de Koundé y Diego Carlos, la sensación de fortaleza defensiva es tremenda.

Es de suponer que el Sevilla 2022-2023 sufrirá una importante renovación, sobre todo en defensa. Espero que también en el centro del campo, donde es necesario más calidad y, sobre todo, más fortaleza física. Y ojalá que, por fin, Monchi acierte con un delantero goleador que sea titular indiscutible. Uno de esos que marcan diferencias y que pasan de los 20 goles.  Algo que, por cierto, consiguió En-Nesyri la temporada pasada. En esta, donde apenas ha jugado entre lesiones, Copa de África y suplencias, sólo ha podido conseguir 5 goles.

Y veremos a ver si no hay también renovación en el banquillo. Julen Lopetegui ha vuelto a lograr el objetivo, pero hay una importante división entre la afición. Varios periodistas han afirmado que Lopetegui no seguirá, pero también es verdad que muchos otros periodistas daban como seguro, al 100% que un tal Mbappé ficharía por el Real Madrid. En resumen, habrá que esperar.

Atlético de Madrid 1 – Sevilla FC 1. Estoy más contento que unas castañuelas

Objetivo cumplido, que es lo importante. Estoy contentísimo porque llegué a creer que el Sevilla no podría superar la tremenda racha de lesiones y la masacre arbitral a la que le han sometido esta temporada. Pues sí, me equivoqué y se superó todo contratiempo.

La temporada que ha hecho el Sevilla me parece de muchísimo mérito. Porque ha sido una temporada durísima y muy larga. Particularmente, se me ha hecho eterna. Era tremendo preguntarse cuántos lesionados caerían en cada partido. Desde luego, sobrevivir a esto sólo ha sido posible por la calidad de la plantilla que ha conformado Monchi, aunque, a mi modo de ver, ha tenido un error grave de planificación, que nos ha costado puntos y, posiblemente, eliminatorias: tener únicamente tres centrales específicos en plantilla. Espero y deseo que no haya reincidencia en la planificación para la próxima temporada.

El final de temporada ha sido especialmente duro, viendo cómo nuestros rivales nos recortaban puntos, y con el equipo en una forma física lamentable. Barcelona y Atlético nos adelantaron, pero, por suerte, el Betis no dio el nivel –petardazo tremendo ante el Elche– y se quedará con un justo puesto de Europa League. Demasiado premio tuvo ya con la Copa del Rey, trofeo que no habría logrado, con toda seguridad, se no haberse enfrentado al Sevilla FC con once bajas, a partido único y con el cuarto portero defendiendo nuestra portería; en un partido además que pasará la historia por el vergonzoso ataque a Joan Jordan, desde la grada y desde el vestuario y palco verdiblanco. Y, desde luego, no se puede olvidar que también con la connivencia de la corrupta Federación Española de Fútbol obligando al Sevilla a disputar la reanudación del partido con el agredido aún de baja médica. Y lo que es peor, el Sevilla consintiéndolo. No entenderé jamás la actitud del Betis como institución, ni de la Federación, ni del Sevilla. Peor no pudieron actuar las tres partes.

Ha sido una lástima y una vergüenza que el Sevilla haya tenido que esperar a la penúltima jornada para asegurar plaza Champions, porque ha hecho méritos de sobra para afianzarla mucho antes. Habría sido así, sin ninguna duda, de no haber sido atracado por los árbitros y el VAR en numerosos partidos, como en el Madrid-Sevilla (penalti no pitado a Ocampos) y Sevilla-Madrid (expulsión perdonada a Camavinga con 2-0 en el marcador), Barcelona-Sevilla (penalti no pitado por manos de Araujo con 0-0 en el marcador), el Rayo Vallecano-Sevilla, Sevilla-Alavés… etc, etc. No los recuerdo todos, a bote pronto, pero son muchos partidos donde nos han anulado goles muy sospechosos, por supuestas manos que no se ven en ninguna imagen de VAR; penaltis que nos pitan pero que jamás en la vida pitarían a otros equipos… En fin, más vale que «los otros dieciocho» pongan pie en pared y arreglen el VAR, de manera que deje ser un despropósito. Es una herramienta estupenda, pero en malas manos ha quedado como una herramienta más para que los de siempre manipulen los partidos.

Y lo peor no es lo que nos han quitado, sino lo que han dado a los dos privilegiados de siempre. Estaba claro que el Barcelona tenía que acabar en segunda posición, antes incluso de que surgiera el escándalo entre Piqué y su amigo Rubi. Es increíble los puntos que le han dado al Barcelona antes del mercado de invierno, para que se enganchara, como fuera, a los puestos europeos. El ejemplo más claro fue el paradón –que quedó impune, como es lógico– de Piqué en el Villarreal-Barcelona, evitando un gol con la mano. Ya no fueron tan descarados una vez que el Barcelona se gastó una millonada, que no tenía, en reforzarse muy bien en enero. Al final, consiguieron el objetivo de situarlo en la segunda posición, para que fuera a la Supercopa.

Del partido de hoy no voy a decir nada, porque no he podido verlo. Me he tenido que conformar únicamente con el resumen, donde apenas han sacado ocasiones de gol por ambas partes. Supongo que habrán escaseado.

Veremos el Sevilla-Athletic Club con tranquilidad, sin nerviosismos. Habrá que despedir al Sevilla como se merece: con una gran ovación. Porque lo que ha hecho este equipo es muy grande. Ha luchado contra todo y contra todos.

Aún es posible la tercera plaza, pero será difícil que el Atlético no gane a la Real Sociedad.

Sevilla FC 0 – Mallorca 0. Un punto que no sirve, pero que puede ser fundamental

Mal partido del Sevilla, como, por desgracia, se está convirtiendo en habitual. Partidos como este lo hemos visto muchas veces, y ya nos lo sabemos de memoria: Equipo encerrado atrás, con las líneas muy juntas, perdiendo tiempo incluso antes de saltar al terreno de juego, y esperando que suene la flauta en algún contragolpe o a balón parado. Y ojo, porque a punto estuvo de sonar la flauta. Menos mal que tenemos un porterazo, a San Bono, al que deberíamos hacerle una estatua en la ciudad deportiva o incluso en el Ramón Sánchez Pizjuán.

Por contra, también nos conocemos de memoria el juego del Sevilla: juego horizontal, lentitud a raudales, nadie en el centro del campo con fortaleza física, capaz de aguantar un balón –desde que se fue Fernando. No lo puedo echar más de menos–… Nadie que se meta entre líneas, que desborde, que se desmarque en carrera, que vaya al espacio, que centre a la primera. Y además, si sólo tenemos un delantero, lo normal es que las ocasiones de gol brillen por su ausencia.

Hoy ha sido un partido muy complicado, donde, por desgracia ha ganado el antifútbol, con la colaboración del soplapitos de turno. En este caso, ha sido González González, que ha sido muy rápido a la hora de sacar amarillas a los jugadores del Sevilla, pero que ha perdonado varias tarjetas a los jugadores del Mallorca, incluso por entradas por detrás y por cortar contragolpes, desentendiéndose del balón. Si hoy no ha sido expulsado, como mínimo, un jugador del Mallorca, es porque al árbitro no le ha dado la gana, porque motivos ha tenido de sobra. Y qué decir de las pérdidas de tiempo. Una vergüenza que sólo haya añadido siete minutos, cuando se han realizado todos los cambios y las pérdidas de tiempo eran continuas. En fin, después de todo es lo normal, que nos pongan piedras en el camino. Sería de ilusos esperar otra cosa.

A pesar del mal juego, hemos tenido nuestras ocasiones y las hemos desaprovechado. Las más claras han sido en la segunda parte, cuando Martial, en lugar de centrar atrás, donde había un compañero para rematar a placer, le dio por tirar a puerta, parando el portero; y ese cabezazo de En-Nesyri en el descuento, donde Reina hizo un paradón. Sin duda, de haber estado Sergio Rico, quien llevaba una media de más de dos goles encajados por partido, habríamos ganado el partido. No pudo venir peor el 2-6 que les endosó el Granada en su propio campo, porque esto permitió ver la luz a Aguirre, que lo mandó, merecidamente, al banquillo, para nuestra desgracia. No podemos tener peor suerte esta temporada.

No ha sido justo el resultado. Pero el fútbol no va de justicia, sino de goles. Y el Sevilla ha hecho muy poquito para marcarlos. Ofensivamente, este equipo deja bastante que desear. Y defensivamente, hoy también hemos estado muy flojitos, con algunas pérdidas peligrosísimas, que no han acabado en gol por la poca calidad del rival, pero que, prácticamente, con cualquier otro rival, nos habría costado la derrota.

Finalmente, creo que nos clasificaremos, pero, desde luego, vamos a sufrir. Mi teoría es que el Betis ganará los dos partidos que les quedan, puesto que sus rivales no se juegan nada. Si acaso el Granada, pero, teniendo en cuenta el nivel del Mallorca, estos parecen que son los que bajarán, salvo hecatombe.

Por cierto, vaya suerte que estén teniendo nuestros malos vecinos esta temporada. Les esta saliendo absolutamente todo, tanto en Copa del Rey como en Liga. En Liga, se enfrentarán a Granada –casi salvado– y Madrid –pensando en la Champions y que jugará con el Madrid B–.

Y también creo que el Sevilla perderá en el Wanda, con lo que se jugará la Champions en la última jornada, ante un Athletic Club que no se jugará nada –confío ciegamente en el Villarreal– y donde, gracias al punto de hoy, bastará con un empate.

El partido contra el Atlético de Madrid no podré verlo. Un sufrimiento que me ahorro. Lo único que espero de ese partido es que no haya lesiones ni sanciones, y que Lopetegui, aunque sea por una vez en toda la temporada, pueda disponer de casi toda la plantilla. Porque disponer de toda la plantilla ya es imposible.

En fin, habrá que esperar para lograr el tan ansiado puesto Champions, el cual ya tendríamos que tener ya asegurado desde hace muchas jornadas, ya que hemos hecho méritos para ello.