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El partido de hoy

Sevilla FC 0 – Getafe 2. Otro horrible partido, donde además no salió nada

Vuelan tres puntos de nuestro estadio, y además no se puede decir que no haya sido merecidamente, pues, de nuevo, ningún jugador se salva de la quema. Si acaso, Navas, Ben Yedder o Silva, que siempre lo intentaron, aunque sin fortuna.

No pudo empezar peor el partido. A los tres minutos, se deja centrar al corazón del área, Sergi Gómez hace mal el fuera de juego, y Ángel batió a Vaklic en su salida. En el segundo gol, los protagonistas fueron los mismos. Error tremendo de Sergi Gómez y Ángel, que pasaba por allí, prácticamente sólo tuvo que empujarla.

El marcador mostraba un contundente 0-2, pero quedaba aún muchísimo tiempo para una posible remontada. No obstante, pudo ser incluso peor, porque el Getafe pudo marcar el 0-3 en un par de ocasiones.

Aparte del mal partido del Sevilla, también es verdad que en la noche de hoy no ha salido absolutamente nada. Todos los rebotes eran encontrados por jugadores azulones. Tampoco tuvimos suerte con las jugadas revisadas por el VAR y con las decisiones arbitrales. La más importante, la tarjeta amarilla a Djené, que debió ver la roja por su entrada a Roque Mesa, y el gol anulado a Ben Yedder, que si era fuera de juego, era por centímetros.

Lo más preocupante de hoy, a mí modo de ver, aparte de la baja forma de muchos de nuestros mejores jugadores, es la fragilidad mostrada en defensa. Ni Gnagnon ni Sergi Gómez han estado a la altura. Ojalá sea simplemente que han tenido un mal día, porque como no sea así, nos la vamos a ver y desear para conseguir plaza europea. Quizá sea cuestión de dar más minutos a Carriço y Amadou, si los centrales siguen cometiendo errores impropios de Primera División. Pero como digo, esperemos haya sido sólo un mal día, porque Gnagnon, según la prensa francesa, es uno de los futuribles para ser llamado para la Selección absoluta de Francia, y Sergi Gómez se hizo con un puesto de titular con el Celta e hizo una buena temporada.

Sobre el debut de Promes en casa, me pareció un jugador muy rápido y técnico. Debe estar, claramente, por delante de Nolito y Muriel. Considero que Machín ha querido dar descanso al holandés y a Franco Vázquez, al haber jugado ambos con sus selecciones, porque si no, es incomprensible que haya jugado Nolito de titular. Curiosamente, Nolito, a pesar de su mal partido, fue el único que puso a prueba a David Soria, junto con Ben Yedder. Imperdonable el error del gaditano, casi a puerta vacía.

En cuanto a los pitos a José Castro, me parecen lógicos. Es evidente que al primer revés iba a recibir silbidos, pues lleva una retahíla de errores, que se van acumulando, y, al final, si los resultados no acompañan, ésa acumulación sale a flote. Me refiero a episodios como el caso Vitolo, el estar de acuerdo con la final en Tánger y hacer un paripé con el presidente de la FEF, filtraciones de fichajes antes de que se cierren, no querer apuntalar la plantilla por querer presentar superávit en la Junta General de Accionistas (no se hicieron los fichajes de Portu y el central, ambos solicitados por Machín), declaraciones fuera de lugar, oscurantismo en la compra de acciones y la más que posible venta del club a un inversor extranjero… etc, etc.

Derrota inesperada. Todos esperábamos ver un partido muy distinto al que hemos visto hoy. Pero hay que tener los pies en el suelo. Estamos en la jornada 4, es decir, queda un mundo. Y siempre no vamos a jugar tan mal como hoy. Porque si no, bajaríamos a Segunda División del tirón.

Hay que ganar en Europa League y, sobre todo, en Valencia, ante el Levante, campo que, por cierto no es muy propicio, últimamente, para llevarnos la victoria. Tres derrotas consecutivas serían muy… pero que muy preocupantes. Máxima concentración y entrega, aunque el rival, como el Getafe, no sea muy glamuroso.

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Sevilla FC 1 – R. Sociedad 0. Increíblemente, ganamos un partido

Parecía imposible que ganáramos un partido, porque lo mereciéramos o no, nunca llegaba la victoria. Hoy se han hecho bien las cosas y hemos tenido la pizca de suerte necesaria.

Es evidente que Caparrós, en apenas unos días, le ha dado su toque personal al equipo, en aspectos importantísimos que tanto Berizzo como Montella descuidaban o, directamente, no hacían.

Por ejemplo, se ha notado muchísimo la intensidad que han puesto todos los jugadores. Bueno, casi todos. Tampoco vamos a esperar intensidad en Correa.

También me ha dado la impresión de que Caparros ha insistido en la defensa. Me ha gustado mucho cómo ha defendido hoy el Sevilla: en la zona adecuada, ni muy adelante ni muy atrás; con las líneas muy juntas, con un doble pivote capaz de robar y distribuir, con más intensidad en la marca… En definitiva, un cambio abismal con el Sevilla al que estamos acostumbrados. De hecho, la Real, que es muy buen equipo, con jugadores de mucho talento, apenas nos ha creado ocasiones de gol.

Caparrós se ha dado cuenta de algo que a todos los sevillistas nos parece evidente: que Roque Mesa es mucho mejor jugador que Pizarro. Mesa, además de robar más balones, tiene más capacidad para retener el balón y más rapidez y precisión para distribuirlo. Y eso, a la hora de la verdad, se hace patente en la fluidez del juego.

De la alineación, no me ha gustado que jugara de inicio Nolito, pues aportar bien poco al juego ofensivo, aunque hay que reconocer que voluntad no le falta. Sin embargo, el único gol del partido llegó tras un buen pase suyo, de penalti. Penalti que, desde mi posición, no me pareció. La televisión me sacará de dudas.

Tampoco me gustó ver a Banega tan adelantado. Creo que ahí se desaprovechan sus cualidades. Para jugar en esa posición quizás le vendría mejor un poco más de velocidad. Pero a estas alturas Banega no va a cambiar, porque eso es innato. Lanzó a la perfección el penalti. Con los pocos que nos pitan, como para que lo hubiéramos fallado.

Buen partido de Sandro, que se hartó de correr. A Sarabia no le sale absolutamente nada. Falló algún gol cantado. Espero que el descanso que se ha buscado –provocó descaradamente la amarilla– le venga bien, porque es un jugador que debe ser determinante, si lo recuperamos física y mentalmente.

El equipo lo dio todo, y eso es lo único que le pedimos. Después el resultado depende de muchos factores.

Partido trabajadísimo, con pérdidas de tiempo, luchas metro a metro… angustioso, porque se veía con claridad que había muchos jugadores fatigados, dando la impresión de que los de la Real estaban más frescos.

Tres puntos y a esperar. Hay que seguir sumando, de tres en tres, en esta recta final de temporada.

Sevilla FC 0 – Barcelona 5. Faltó todo

El partido de esta noche no es un partido para olvidar, sino para recordar. Es para tenerlo muy presente porque en él se reflejan todos los defectos de este Sevilla que es el más goleado de la historia. Jamás antes había recibido tantas goleadas en una misma temporada. A pesar de eso, no descenderemos, pero será harto complicado jugar en Europa la próxima temporada.

La goleada de hoy es lógica, porque, en primer lugar, el Barcelona es inmensamente superior al Sevilla, pero, en segundo lugar, y sobre todo, porque al Sevilla no creyó en ningún momento en la victoria y falló en muchas cosas:

1.- El planteamiento. Me pareció un suicidio que el equipo jugara con la defensa tan adelantada. Yo creo que es lo soñado por los jugadores del Barcelona, que tienen tanta calidad que les basta unos metros para dar un pase medido al hueco. En el primer gol, la defensa está tan adelantada que todos los jugadores del Sevilla estaban en campo contrario, con lo que era imposible que existiera fuera de juego. Para colmo, un segundo error de David Soria, que se queda clavado en lugar de salir a despejar, y un tercer error de Mercado (totalmente despistado en la jugada) posibilitaron el gol que abrió el marcador y que es importantísimo en toda final.

2.- Faltó intensidad. El Sevilla apenas presionaba y cuando lo hacía, lo hacía mal, y eso sólo sirve para cansarse. Por otro lado, llamaba la atención lo estáticos que estaban los jugadores en defensa. Si enfrente tienes rivales que dan pases medidos y en su justo momento, como Messi, Coutinho, Rakitic, Luís Suárez…, disfrutando de un gran espacio, por la defensa tan adelantada, no tenían el más mínimo problema para romper en velocidad, como, por ejemplo, en el gol de Iniesta o el del penalti.

3. – Falta de calidad, tanto en defensa como en ataque. Es difícil encontrar un equipo que defienda tan mal como el Sevilla (ni siquiera en algunos equipos de la parte baja de la tabla). También el equipo se mostró incapaz de dar dos o tres pases seguidos. Y las pocas ocasiones de gol que tuvo, un par de ellas muy claras, las falló estrepitosamente, como suele ser habitual. Nuestros mejores jugadores, como son Banega y Nzonzi estuvieron muy desacertados, prácticamente desaparecidos.

A todos nos habría gustado que el equipo que es uno de los más goleados de la Liga y al que le cuesta un mundo hacer gol, hubiera vencido al que es el líder indiscutible, el más goleador (83 goles a favor, más del doble que el Sevilla) y que sólo ha encajado 19 goles. A todos nos habría gustado que el equipo que apenas tiene defectos fuera superado por el que tiene muchísimos, hasta para dar y regalar. Pero, lamentablemente, eso en fútbol ocurre muy poquitas veces.

El 5-0 duele, pero cuando se juega tan rematadamente mal, en todos los aspectos del fútbol, y además tienes enfrente a los mejores jugadores del mundo, es hasta normal la goleada. Es más, pudo ser incluso peor

Es tiempo de planificar el nuevo Sevilla, porque este no gusta a nadie. Debe ser un Sevilla que tenga un portero de calidad y contrastado, que defienda bien, que en el centro del campo sepa destruir y construir, y que en la delantera no necesite diez ocasiones para hacer un gol. Y por supuesto, deberá ser dirigido por un nuevo técnico (yo al menos considero que Montella no tiene nivel) Y también será necesario buscar un reemplazo a Oscar Arias, ya que no ha tenido mucho acierto, a pesar de la gran inversión en fichajes.

En otras palabras, volver a empezar. Como la película.

Sevilla FC 2 – At. de Madrid 5. Tres puntos regalados

Desastroso partido el que hemos visto esta noche en el Ramón Sánchez Pizjuán. De inicio, pintaba bastante bien, con el Sevilla dominando al Atlético, pero se empezó a torcer en cuanto Muriel se quedó solo delante de Oblak, con toda la portería para él, y no se le ocurrió otra cosa que tirar al muñeco. Ante el equipo menos batido de la Primera División, y seguramente de Europa, no se pueden fallar goles cantados.

Se siguió torciendo el partido en el minuto 17, cuando tuvo que retirarse Navas por lesión. Fue un importante contratiempo, porque el Sevilla perdía velocidad, tanto en defensa como en ataque, profundidad y desborde. Layún, su sustituto, tiene toda la pinta, a no ser que cambie totalmente, de estar aquí muy poquito tiempo. Entre él y Navas hay un abismo.

Y se acabó de torcer definitivamente cuando Banega perdió un balón ante Diego Costa en una zona donde no se pueden hacer tonterías. Y el brasileño, con toda la ventaja del mundo, no tuvo problemas en batir a Sergio Rico. El principal culpable del gol es Banega, pero, probablemente, Sergio Rico no debía haberle pasado el balón con varios contrarios cerca de él.

No se puede regalar un gol a nadie, pero mucho menos a un equipo tan bueno como el Atlético de Madrid, construido a base de soltar muchísimos millones de euros. El problema es que no sólo se regaló un gol, sino tres, y así es imposible.

Con el 0-1, y viendo que el Sevilla estaba tocado por recibir un gol tan estúpido, rezaba para llegar al descanso con el 0-1, y en ese “tiempo muerto”, tener la posibilidad de recomponerse. Pero no fue así, porque a Griezmann, un jugador de los caros de verdad, le dio por marcar un golazo, poniendo el balón en la escuadra, lejos del alcance de Sergio Rico.

Remontar un 0-2 ante un equipo de los menos goleados se antojaba poco menos que imposible. Los errores se sucedieron hasta llegar al 0-5, y ahí el equipo tiró de coraje para arreglar el destrozado goal-average. Primero marcó Sarabia, tras magnífica asistencia de Ben Yedder, y después Nolito, haciendo uno de sus habituales goles: disparo al primer poste, fuerte, ajustado y raso.

Se pudo arreglar el goal-average un poquito más si a Martínez Munuera hubiera pitado un penalti CLARÍSIMO de Oblak sobre Sarabia, pero al trencilla no le dio la gana. No me creo que ni él ni el asistente vieran la falta.

En mi opinión, Montella se equivoca al poner como delantero titular a Muriel, en lugar de Ben Yedder, quien tiene más gol y aporta más al equipo.

Partido muy malo de los argentinos Franco Vázquez y Correa, que no aportaron nada.

El árbitro fue un amiguete de los atléticos. Apenas influyó en el resultado –quizás en ese penalti a Sarabia, de haberlo pitado–, pero el doble rasero a la hora de pitar las faltas y sacar las amarillas era evidente.

Aunque pueda parecer lo contrario, por la contundencia del resultado, podría haber sido mucho peor, porque Griezmann tiró al palo, cuando tenía todo a favor para marcar. Porque Vitolo perdonó una contra de cinco contra tres. Y porque Griezmann y Gameiro se pusieron a tontear en un gol cantado y acabaron perdonando otro gol.

Tengo claro que hoy hemos regalado tres puntos, pero de nada sirve seguir pensando en ello. Dentro de menos de 72 horas hay otro partido importantísimo ante el Málaga, porque la Champions se ha puesto imposible, pero la Europa League no está ni mucho menos asegurada.

Leganés-Sevilla. A dejar la eliminatoria encarrilada ante un rival durísimo

Es evidente que tuvimos suerte en el sorteo, ya que nos tocó el rival teóricamente más débil, o al menos eso dice la clasificación, pero eso no quita que vaya a ser un rival fácil. Más bien, al contrario. Yo espero un equipo muy duro de batir. Tan duro que ya ha eliminado a dos equipos que nos preceden en la tabla: Villarreal y Real Madrid.

Por tanto, bien haríamos en no caer en el pecado mortal que sería la suficiencia o el exceso de confianza, porque de ser así, podríamos recibir un buen varapalo esta noche.

La tabla clasificatoria también nos dice que no hay mucha diferencia entre Sevilla y Leganés, porque sólo nos distancian cinco puntos, y que el equipo madrileño defiende bastante mejor que el Sevilla, puesto que es el cuarto equipo que menos goles ha encajado (21, por los 29 del Sevilla), sólo superándoles en la faceta defensiva el Barcelona, Real Madrid y Atlético de Madrid.

El Leganés no es un equipo con grandes estrellas, aunque yo me traía para el Sevilla, sin pensarlo, al brasileño Gabriel Pires, jugador que aún no me explico que continúe en el Leganés tras haberse consolidado en Primera División. En la parte ofensiva cuentan con dos o tres jugadores que con capaces de lo mejor y de lo peor –espero que hoy sean de lo peor–, como son Amrabat, Beauvue y El Zhar. Uno de sus jugadores más destacados, el argentino Szymanowski, será baja hoy.

No obstante, lo que sobresale en el Leganés es su juego como equipo, con presión constante. Así que tendremos que tener mucho cuidado con las habituales pérdidas absurdas que tenemos en la zona media.

Ojito con el Leganés, porque su mejor arma será la ilusión. Y ya sabemos que es un arma muy poderosa.

Por contra, espero que noten su falta de experiencia en partidos como el de hoy, donde es fundamental mantener a raya los nervios y la puerta a cero, siendo conscientes de que aún queda un partido de vuelta.

Con ganas de que llegue ya la hora del partido, que presupongo que será muy disputado e igualado. Probablemente, la eliminatoria se decidirá en un Ramón Sánchez Pizjuán que vestiría, una vez más, sus mejores galas.

Alavés 1 – Sevilla FC 0. Este Sevilla no tiene pulso

El Sevilla va de mal en peor. Ya está sin constantes vitales. Incapaz de ganar a un Alavés que, como todos los rivales, nos ha ganado con la ley del mínimo esfuerzo. Les bastó con aprovechar nuestro desorden y desidia en un córner.

Es desesperante ver al Sevilla. El primer bajón anímico llega cuando se ve en la alineación inicial a jugadores como Kjaer, Pizarro o Carole, que ni siquiera dan el nivel para jugar en  Primera División. Después el desánimo sigue creciendo en el aficionado cuando ve la total inoperancia en ataque, creando muy pocas ocasiones de gol, y desaprovechándolas todas. Pasan los minutos y el equipo es incapaz de reaccionar, hasta que se llega al final del partido.

El problema de fichar a un entrenador como Montella es que, ni conoce la liga española, ni a su propia plantilla. Y cuando la conozca, ya habrán pasado muchos partidos, y habrán volado muchos puntos.

El entrenador italiano me dejó desconcertado cuando decidió dar entrada a Corchia, cuando nos hacía falta gol y posesión. Creí que iba a echarse atrás cuando el Alavés se quedó en inferioridad numérica. Pero no, siguió con el cambio. Y por supuesto, fue infructuoso.

Veo al Sevilla tan mal que he mirado la clasificación para ver a cuánto estamos del descenso. Sin implicación de los jugadores, sin calidad, sin defensa, sin portero –pésimo estado de forma de Sergio Rico–, sin gol, con el entrenador sin conocer a sus jugadores… parece imposible ganar un partido. Afortunadamente, sabemos que eso no es así. No hay plantilla para ir a la Champions, pero sí para la Europa League y, sobre todo, para no dar una imagen tan penosa y desastrosa.

Vamos en picado y urge cambiar la dinámica. Si tienen que venir fichajes, que vengan, pero sin grandes desembolsos. No se debe hipotecar la planificación de la próxima temporada, cuando el objetivo principal ya está perdido.

Me gustaría decir algo positivo del partido de hoy, pero no se me ocurre nada, excepto que no hubo lesionados.

Hay que cambiar, pero a la voz de ya.

Ante el Cádiz, sin confianzas y con madurez

No puedo estar más en desacuerdo con el artículo que publica Jesús Alba en el Diario de Sevilla, titulado “Cuando la bronca está asegurada“. Yo pienso que está muy equivocado, y que los pocos que vayamos a ir al estadio hoy –eliminatoria muy de cara, ante un Segunda División, a las siete y media de la tarde de un día laboral y con bajas temperaturas– vamos a tener más que olvidado el derbi. Si no fuera así, la afición demostraría una inmadurez preocupante.

Al derbi no hay que darle más importancia de la que tiene. Y me refiero a todos los casos, tanto cuando se nos da bien –la inmensa mayoría de las veces, afortunadamente– como cuando se nos da mal. Lo peor del derbi fue que perdimos tres puntos, y eso es algo que ya nos pudo ocurrir perfectamente contra el Celta o contra el Levante, pero tuvimos la suerte de que estos equipos perdonaron ocasiones clarísimas de gol. Y ese fue el motivo por el que perdimos el derbi, y no otro. El Betis únicamente nos superó en lo único que importa: el acierto de cara a gol. Si no recuerdo mal, tiraron seis veces a puerta, logrando cinco goles y un tiro al palo. Les salió todo. Supieron aguantar el chaparrón y enfriar el partido con el llamado “otro fútbol” –sí, ése que es de todo menos fútbol–, logrando un resultado engañoso y abultado, en la última jugada del partido, cuando el Sevilla se volcó a la desesperada, sin orden, y con todo, para lograr el empate.

Siempre sienta mal perder un partido, sobre todo cuando es en casa y ante un rival inferior, pero lo más importante ahora es corregir errores y sentar las bases para que podamos volver a la senda del triunfo. Porque ahora mismo el Sevilla da la sensación de no poder ganar a nadie. Y eso pasa, en primer lugar, por arreglar el desaguisado en defensa, donde, como es lógico, se está echando mucho de menos a los centrales llamados a ser titulares, como son Pareja y Carrriço, que llevan ya, y se dice pronto, tres meses en el dique seco.

Mucho me temo que el Sevilla no fichará a ningún central en el mercado invernal. Ojalá fuera cierto lo que he leído de que hay interés en Musacchio, del Milán, porque es justo el tipo de jugador que necesitamos. Pero supongo que sólo llegaremos a fichar un lateral derecho, con el fin de que Mercado pase a jugar de central.

Eso es precisamente una de las cosas que espero ver en el partido de hoy: ver a Mercado jugando de central. Teniendo en cuenta el nivel mostrado por Kjaer –la mayor decepción de los fichajes de este año, junto con Muriel–, parece totalmente necesario probar con Mercado. Es algo que ya esperaba que hiciera Berizzo, pero, por motivos que se me escapan, no lo llegó a hacer nunca.

El partido de hoy, ante el Cádiz, será una buena oportunidad para ver a los menos habituales y para hacer probaturas, ya que Montella, por ahora, tiene que encontrar soluciones con lo que hay, con el importante hándicap de que aún no conoce a su plantilla.

A pesar de que el Cádiz es equipo de Segunda División, no espero un partido fácil. Nunca lo espero, porque cualquier equipo te puede poner en problemas, máxime cuando el equipo se está mostrando tan frágil atrás. Por supuesto, confío en la victoria, pero si el Cádiz, por lo que fuera, se adelantara en el marcador, espero que la afición reaccione bien y esté con el equipo. Porque lo único importante hoy, aparte de que no haya más lesiones, es lograr que el Sevilla esté en el bombo el viernes. Y para eso será imprescindible que no haya confianzas por la teórica inferioridad del rival y por el claro resultado a favor de la ida.

Una vez en el bombo, que esperemos que así sea, será momento de pensar en el fundamental partido contra el Alavés. Porque ya no podemos perder más puntos ante equipos de la parte media-baja de la tabla. Y no lo digo pensando en los puestos que dan acceso a la Champions –a los que ya doy por perdidos, salvo que Arias acierte de lleno en el mercado invernal y Montella saque el máximo rendimiento a los buenos jugadores de los que dispone–, sino en los puestos de Europa League, ya que hemos dejado escapar tantos puntos en las últimas jornadas que hasta estamos poniendo en peligro lo que ya parecía casi asegurado: estar en Europa una temporada más.