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El partido de ayer

Sevilla FC 1 – Vallladolid 1. Pudo ser peor

Punto que, a priori, es poca cosa, pero luego habrá que ver, dependiendo de los demás resultados, si puede ser de oro. Hay resultados entre rivales directos y podemos mantener la ventaja con algunos o incluso aumentarla con otros. Evidentemente, lo ideal habría sido ganar, pero como bien se dice, “si no puedes ganar, empata”.

Y la verdad es que el Sevilla no lo tuvo fácil. Parecía que todo salía mal. Los goles no llegaban por centímetros. Primero, Ocampos remató al larguero un buen pase de Jesús Navas, y después llegó el gol, pero fue anulado por un ajustadísimo fuera de juego, tras un buen remate de Munir, a pase, de nuevo, de Jesús Navas.

Sin embargo, al Valladolid le pasaba todo lo contrario. La primera ocasión que tuvo la coló dentro. Fue al botar una falta inexistente, donde Vaclík se tragó un remate que le cogió por sorpresa, a contrapié.

El partido se puso muy feo, porque el Valladolid seguía defendiendo como lo hizo desde el minuto uno: con los diez jugadores de campo, con las líneas muy juntas y sin dejar huecos. Y ya sabemos que el fuerte del Sevilla no es su delantera.

Menos mal que llegó el penalti, perfectamente transformado por Ocampos. A partir de aquí, el partido me pareció decepcionante. Esperaba un acoso total del Sevilla, en busca del gol de la victoria, pero lo cierto es que hubo precipitación y desorden, con lo que el Valladolid dispuso de un par de ocasiones claras, en la recta final, a las que en esta ocasión sí respondió con mucho acierto Vaclík. El checo nos salvó de la derrota.

El arbitraje del madrileño Pizarro Gómez no me gustó nada. Me pareció que utilizaba diferente criterio a la hora de señalar faltas –varias inexistentes, como la del gol– y mostrar tarjetas. Creo que también añadió poco tiempo extra.

Molesta perder puntos contra equipos de la parte baja de la tabla, pero no se puede ni se debe olvidar que en Primera no hay ningún rival fácil, y que este mismo Valladolid también puso en muchos apuros al Atlético de Madrid, hace un par de jornadas. De hecho, sólo pudo superar a los vallisoletanos por un gol marcado en el minuto 81, tras aprovechar una cantada de Masip a la salida de un córner. El gol entró tan ajustado que el VAR tuvo que revisar si el balón entró, pues un defensa lo sacó bajo palos. Simeone calificó el partido contra el Valladolid de durísimo.

Este empate probablemente provocará que el Atlético nos saque más ventaja, ya que recibe al Alavés. Lo ideal es que entre el Villarreal y el Valencia, ganen los amarillos –tienen un calendario muy difícil– o empaten, y que haya un empate entre Getafe y Real Sociedad.

Hay que ganar ya de tres en tres. Quedan muy pocos partidos y tenemos la Champions en la palma de la mano. Contra el Leganés tampoco será fácil. Nunca lo ha sido, y esta temporada además se juegan la vida.

 

Sevilla FC 0 – Barcelona 0. Lopetegui lo tiene fácil con Pablo Pérez

El partido contra el Barcelona me ha dejado sensaciones extrañas. Por un lado, se ha conseguido un punto con el que no contaba, como siempre que el Sevilla juega contra el Madrid o el Barcelona. Considero que estos dos equipos tienen tantas ventajas sobre los demás, económicas y deportivas, que deberían ganar todos sus partidos con claridad. Y por otro lado, tengo la sensación de que podríamos habernos llevado la victoria. Me acuerdo de una jugada de Ocampos, donde está poco generoso y tira a puerta, en lugar de centrar a un En-Nesyri desmarcado en el segundo palo, y sobre todo, de dos de Reguilón, una donde es incapaz de desprenderse del único defensor, con dos jugadores del Sevilla esperando su centro, y otra, donde tira flojo y centrado, desde corta distancia y con toda la portería para él.

También es verdad que el Barcelona tuvo sus ocasiones. La más clara, la que sacó Koundé en un tiro de falta de Messi, y una de Luis Suárez en la recta final del partido, que salió rozando el larguero. Pero no pude evitar pensar que si Lopetegui se hubiera atrevido a dar la titularidad a Pablo Pérez, probablemente se habría ganado. No le he visto jugar, pero si es tan bueno –hay clubes de postín interesados en su fichaje– que, según dicen, Lopetegui está encandilado con él, y viendo el bajo nivel que están mostrando Reguilón y Escudero, la verdad, no entiendo por qué no le da una oportunidad al canterano. Su pecado es que tiene 18 años. Pero a mí me parece una virtud. Y no hay que olvidar que en nuestra cantera tenemos antecedentes importantes: Reyes debutó con 16 años, Sergio Ramos con 17 (casi 18), Carlos Marchena con 18 y Jesus Navas con 18 recién cumplidos.

En cuanto a Reguilón, no sé si es que le he cogido manía, pero es un jugador que no me convence, ni atacando, ni defendiendo. Celebraré cuando se vaya. Puede ser en el futuro un gran jugador, porque aún es joven, pero ahora mismo no lo es. Y si quieremos ganar títulos y clasificación para la Champions, tenemos que tener buenos jugadores en todas las posiciones.

En líneas generales, hay que dar el punto por bueno, pues el Sevilla evitó ser víctima de sus archienemigos Messi y González González. Eso sí, para ver hasta qué punto ha sido importante el empate, habrá que esperar a ver qué hacen nuestros más directos rivales. La Real Sociedad tiene un hueso duro de roer con el Madrid, el Getafe recibe a un siempre complicado Eibar, el Valencia no debería tener problemas en ganar a Osasuna, al igual que el Atlético de Madrid ante el Valladolid. Y ojo con el Villarreal, nuestro próximo rival, porque lleva un nueve de nueve, y con la portería a cero. Si el Sevilla pierde, se convertirá en un rival directísimo y muy peligroso, puesto que tiene muchos jugadores de calidad y perderíamos el goal-average con ellos. Así, pues, partido importantísimo el de la próxima jornada.

Del partido de hoy me han gustado muchísimo Koundé y Fernando. Los dos han hecho un partidazo. Ambos estaban en todas. Y probablemente, ambos evitaron goles. Koundé en la falta de Messi que parecía que se colaba, y Fernando en aquel balón que se movía por el área pequeña tras la pifia de Vaclík. Por cierto, su único error.

El esfuerzo físico de hoy ha sido importante. El lunes tenemos un partido vital, sin que medien ni siquiera 72 horas entre partido. La mejor liga del mundo, dicen. Con gran sentido del humor, sin duda.

Levante 1 – Sevilla FC 1. El vértigo de Lopetegui impide sumar de tres en tres

Punto que sabe a poco, porque lo cierto es que el Sevilla hizo un gran partido durante 75 minutos, pero igual de cierto es que en los últimos 15 minutos pudo irse todo al traste, en lo que habría sido un partido calcado al que el Sevilla disputó en Vigo.

El Sevilla hizo lo más complicado, que fue parar a un Levante que tiene buenos jugadores –ganó a Madrid y Barcelona en su estadio–, pero que, sin embargo, no deja de ser un equipo inferior, como así reflejan las plantillas de uno y otro equipo y la clasificación. Por tanto, nunca me parecerá bien esa manía que tiene Lopetegui de, una vez que el Sevilla se ha puesto por delante en el marcador, atrincherarse atrás. Eso tiene lógica si enfrente tienes a un equipo superior y quieres mantener el resultado o sorprender a la contra, pero ante un equipo inferior siempre hay que intentar sentenciar el partido, precisamente para evitar lo que ha pasado hoy. Porque para más inri, Lopetegui además parece que no sabe defender. O al menos, su forma de defender no le está dando resultado. Se supone que su intención, tras acumular jugadores de tintes defensivos, cerca de la portería, era que no pasara nada. Y más bien pasó de todo. Hasta el punto de que, si no llega a ser por Koundé, probablemente nos habríamos ido de vacío.

El gol del Sevilla fue un auténtico golazo. En un visto y no visto, tres toques y a velocidad de vértigo: Diego Carlos, Munir y De Jong a gol.

Y el gol del Levante fue un auténtico churro: centro desde la banda, despeja Vaclík, rebota en Diego Carlos, con tan mala suerte que se cuela medio llorando en la portería. Para nuestra desgracia y para alegría granota, valen exactamente lo mismo. Claro ejemplo de que, en el fútbol, la suerte es determinante. La Diosa Fortuna también nos dio la espalda en el que podría haber sido el 0-2, obra de Diego Carlos, pero que fue anulado por un riguroso Hernández Hernández. Yo al menos no vi ninguna falta, ni siquiera en la repetición. Aunque también es verdad que no soy imparcial. Tan verdad como que a otros equipos no le habrían anulado ese gol.

En fin, una lástima que no se hayan conseguido los tres puntos, y sobre todo, por haberse dejado escapar la victoria de forma tan estúpida, por esa falta de ambición o por exceso de miedo, o por inseguridad, o por cualquiera sabe el motivo, de nuestro entrenador. Pero lo cierto es que es un error del que parece no aprender, porque lo repite una y otra vez. Hasta el punto de que, según he leído, ya nos han marcado nueve goles en los últimos cinco minutos. Y desde luego, eso no es por casualidad. Es incluso lógico. Si te encierras atrás, sin orden, con la última línea demasiado atrasada, dando por tanto, facilidades para que te centren al área, y dando sensación de ser incapaz de sentenciar a la contra, en realidad estás dando vida a un rival que está casi con la soga al cuello. Sobre todo, cuando éste no tiene nada que perder, ya que se va a llevar cero puntos, y decide echar toda la carne en el asador, e incluso ir a la desesperada. Como ocurrió en Ipurua, en Balaídos, y casi como ha ocurrido hoy.

Y lo peor es que el próximo partido es contra el Barcelona, sin público, y probablemente con Messi, con lo que puntuar –y ojalá me equivoque por completo– va a ser bastante complicado.

 

 

2-0. El Sevilla FC ya le gana al Betis hasta los entrenamientos

No tenía ninguna ilusión por este derbi. Es duro no poder ir al estadio en lo que tendría que haber sido una fiesta. Y al fin y al cabo, lo ha sido, pero en los bares y en las casas de los aficionado sevillistas.

En realidad, más que un derbi, parecía un entrenamiento, por lo que tiene muchísimo mérito que los jugadores hayan estado concentrados durante todo el partido.

El Sevilla ha dominado casi por completo el partido. En la primera parte, el dominio ha sido total, con un solo tiro a puerta, y desde muy lejos, por parte del Betis. Lo único malo es que el Sevilla debió irse, al menos, con un gol de ventaja al descanso. Y sólo en la segunda parte, a partir del 2-0, y porque Lopetegui, lógicamente, echó al equipo atrás, el Betis inquietó con algún centro al área. Vaclík, prácticamente, fue un espectador más. No tuvo que emplearse a fondo en ningún momento.

Los dos goles fueron a balón parado. El 1-0 llegó en un penalti, para mí claro, sobre De Jong, y transformado por Ocampos. Es más, antes de ese penalti hay otro igual o más claro, en un córner, que no se pitó.

El segundo y definitivo, en un córner, tras pase de tacón de Ocampos, que remató Fernando a bocajarro ante el portero.

Muchos jugadores del Sevilla han estado a un altísimo nivel. Ocampos, con un gol y una asistencia, ha sido definitivo. Los centrales han estado inmensos. Tanto Diego Carlos como Koundé se han mostrado inexpugnables. En mi opinión, Diego Carlos es un gran central, pero Koundé es mejor. El francés me parece completísimo: va muy bien por alto, técnico, con anticipación, inteligente tácticamente, muy rápido –una de las cualidades que más valoro en un central–, y además se incorpora al ataque con peligro. Y lo mejor de todo, es que sólo tiene 21 años, por lo que su margen de mejora es tremendo. En ningún momento, viendo cómo se comporta en el terreno de juego, parece que tenga esa edad. Lástima que a Lopetegui, por simple capricho, le diera por romper durante varias jornadas esa magnífica pareja de centrales que forman Diego Carlos y Koundé, porque por esa tontería se nos han ido varios puntos que no volverán y que nos tendría afianzados en los puestos Champions.

En el centro del campo, exhibición de Fernando, que además incluso marcó un gol. Los jugadores que entraron desde el banquillo cumplieron.

Temía este partido por la grada vacía y por el árbitro, un Mateu Lahoz que nos odia, pero que, sinceramente, creo que hoy ha estado bien, a pesar de que se ha tragado un penalti, muy similar al que luego señaló. Pero al final, como casi siempre, ganó el Sevilla, ganó el mejor, y con claridad.

Noche de silencio, que siempre en buena señal en un derbi, y tres puntazos que nos mantienen, una jornada más, en puestos Champions.

 

 

Atlético de Madrid 2 – Sevilla FC 2. Punto importantísimo ante el rival más directo

Buen partido del Sevilla FC, en líneas generales, en el siempre complicado Wanda Metropolitano. En mi opinión, el Sevilla fue de más a menos, pero, en todo caso, mereció puntuar.

Sorprendió Lopetegui alineando de inicio a De Jong, en detrimento de En-Nesyri, quien parecía tener más papeletas para jugar, pues estaba en racha goleadora y, por su velocidad, parecía más propicio para aprovechar los espacios que dejara el Atlético. La jugada, al menos, no le salió muy mal, pues De Jong abrió el marcador, aprovechado un fallo de Savic –central del montón, muy sobrevalorado–, para batir a Oblak. Claro que tampoco sabemos qué habría ocurrido de haber jugado el marroquí. De Jong, aparte de su gol, no tuvo más ocasiones.

El Sevilla jugaba bien cuando el VAR le jugó una mala pasada, ya que le pitaron penalti a Diego Carlos. Desde mi punto de vista, no es penalti, ya que el balón golpea el hombro de nuestro central, y no la mano. En cualquier caso, de ser penalti, y considerando que le da en el antebrazo, sería por centímetros. En ningún caso es una mano clara.

El penalti fue transformado por Morata, no dejando ninguna opción a Vaclík. Esto fue un jarro de agua fría para el Sevilla, que pareció perder la concentración y encajó otro gol, apenas dos minutos después. Fue tras una pérdida en una mala salida del balón, donde se defendió mal, y para colmo, tampoco acompañó la suerte, pues en el inteno de Koundé por despejar el balón, lo desvió, siéndole imposible a Vaclík pararlo.

Sacó casta el equipo y fue a por el empate, lográndolo justo antes del final de la primera parte, y donde fue fundamental el VAR de nuevo, ya que Hernández Hernández no señaló penalti inicialmente en un claro derribo a Ocampos, que le ganó la posición a Trippier y fue arrollado por éste. El mismo Ocampos ejecutó a la perfección el penalti, engañando a Oblak.

En la segunda parte, el Sevilla siguió sin pasar apuros, controlando bien el partido, dejando al Atlético tener pocas opciones de gol… Pero hete aquí que a Lopetegui le da por sorprender de nuevo, dando entrada a En-Nesyri, sustituyendo a Suso.

Yo, la verdad, no entiendo a Lopetegui. Resulta que en casa, que vienen todos a encerrarse, poniendo una línea de seis defensas con cuatro centrocampistas por delante, juega con un solo delantero, y sólo se “arriesga” a jugar con dos cuando se va perdiendo. Y llega hoy, con empate en el marcador, controlando el partido, y decide jugar con dos delanteros, teniendo el rival centro del campo a temer. Supongo que el resultado no fue el que esperaba, pues a partir de ahí el Atlético fue el que se hizo dueño y señor del partido, y a nuestros dos delanteros no les llegaban balones, precisamente, porque no olíamos la pelota en la zona media. Afortunadamente, la línea defensiva hizo muy bien su trabajo, excepto en un despeje desastroso de Diego Carlos, raso, y que le cayó a los pies de… creo que Carrasco, y que, con toda la portería para él, y prácticamente a placer, la tiró fuera.

Buen partido de Vaclík, que hizo una gran parada, cuando el balón entraba, a un balón que desvío Koundé. También los centrales, Gudelj y Ocampos hicieron un muy buen partido.

Por cierto, creo que se debería cambiar el criterio arbitral a la hora de señalar penalti por manos. No puede ser que penaltis por manos totalmente involuntarias, o tan dudosos como el señalado hoy a Diego Carlos, acaben señalándose o se interrumpa constantemente el juego para ver si roza tal o cual mano.

El punto conseguido hoy es vital, pues mantenemos la ventaja con el Atlético, igualando el goalaverage, y con el Valencia, que a día de hoy son los rivales a los que considero rivales directos, sin quitar un ojo a Getafe y, sobre todo, a la Real Sociedad, que también tiene una gran plantilla.

Para el próximo partido de Liga, en el derbi, será baja por sanción Gudelj. Parece que Jordán será de la partida, si no tiene problemas físicos –antes está el partido con el Roma–, porque al estar Fernando también lesionado, Lopetegui no tiene mucho dónde elegir.

 

Sevilla FC 3 – Osasuna 2. A Lopetegui ya le da la espalda hasta la suerte

No he podido ir al estadio, pero viendo el partido por televisión se pasa mucho peor.

Hoy no empezó mal el Sevilla: controlando el partido, adelantándose en el marcador, teniendo efectividad… Hasta marcando de córner, lo que casi nunca hace el Sevilla.

Yo soy muy desconfiado. Hasta que no vamos ganando por cuatro goles de diferencia, no veo el partido tranquilo. Pero tengo que reconocer que, ganando el partido 2-0 y con la expulsión del portero visitante, di por ganado el partido. Iluso de mí, creí que ya el Osasuna no tenía nada que hacer. No contaba con la desidia de los jugadores, que supongo que pensaban lo mismo que yo, con la diferencia de que yo creía que el Sevilla buscaría el tercero, y no se dedicaría a ver cómo el Osasuna pasaba, o mejor dicho, paseaba por nuestro centro del campo sin ningún problema.

Tampoco contaba con que los rojillos sacarían una falta impecablemente, con la que acortarían distancias. Ni con ese golpe de mala suerte que es hoy día, con el VAR, que el balón te dé en la mano. Da lo mismo que sea voluntaria o involuntaria. Ya la puedes tener atrás, como le ha pasado a un jugador del Villarreal, o delante, cubriendo las partes nobles, como ha hecho hoy Escudero, que como tengas la mala suerte de que te dé, penalti que te crió. Yo creo que eso va contra el espíritu de la norma y contra el sentido común. El penalti es la pena máxima, el máximo castigo en el fútbol, y no parece lógico penalizar tan duramente una acción involuntaria.

Lo cierto es que esta mano, este penalti, también lanzado impecablemente, puso muy complicado el partido. También porque imagino que el ambiente estaría enrarecido y muy crispado, porque es imperdonable dejar que te empaten cuando vas ganando con dos goles de ventaja y en superioridad numérica.

Con este panorama, creí que íbamos a empatar el partido, que iban a volar dos nuevos puntos de nuestro estadio. Menos mal que Lopetegui metió un segundo delantero y que apareció En-Nesyri para hacer su segundo gol del partido y darnos los tres puntos.

Lopetegui no lo está haciendo nada bien, sobre todo en casa, pero también es cierto que no está teniendo suerte en momentos puntuales. Tiene a la grada muy mosqueada, hasta el punto de que ya ha recibido dos avisos, dos sonoras pitadas. Y no quiero ni pensar que reciba una tercera, porque supongo que sería o ante la Roma o en el derbi. Y necesitamos ganar los dos partidos. Sin olvidar el partido del Wanda, donde no estará Fernando por sanción y por lesión. Lesión que se veía venir. Fernando lo juega todo y ya fue duda ante el Cluj, por molestias musculares. Se arriesgó forzando y se volvió a arriesgar hoy, hasta que se rompió. Seguramente, estaremos un mes sin uno de los jugadores más importantes de la plantilla en un momento clave de la temporada.

Por último, decir que Koundé debe ser uno de los titularísimos del equipo. No sólo porque es muy rápido, sino por lo que aporta en ataque. En Getafe marcó, hoy ha estado a punto de hacerlo y también dio la asistencia En-Nesyri en el gol de la victoria. Tendrá fallos, porque sólo tiene 21 años, pero está a años luz del tercer y único central que queda en plantilla, que es Sergi Gómez.

Sevilla FC 0 – Cluj 0. ¿Qué tiene que ocurrir para que Lopetegui cambie?

Pues eso. Me pregunto qué tiene que pasar para que Lopetegui se dé cuenta de lo que es evidente para el 99’9 % de los sevillistas: Que su sistema es más que válido para jugar fuera de casa, donde el rival va a buscarte, pero que es una nulidad para los partidos de casa, donde el rival, normalmente inferior técnicamente al Sevilla, ya que disponemos de una gran plantilla, viene con la idea de encerrarse atrás, como ha hecho hoy el Cluj y como hará el Osasuna el domingo.

Lopetegui tiene en la cabeza un sistema que para él es innegociable, y en el que sólo cuenta con un delantero. El problema es cuando el rival, como ha ocurrido hoy, se planta con una línea de seis defensas, con los otros cuatro por delante. Y nos encontramos con que un solo delantero, y que además es De Jong –que no es un virtuoso, técnicamente hablando–, tiene que vérselas y luchar… no en inferioridad, sino en total inferioridad, con la defensa rival. Pero es que De Jong, para colmo, seguramente por orden de Lopetegui, tambien va a presionar a banda, con lo que es habitual que lleguemos al área en posición de centrar, y no haya ni un solo jugador al remate. Al final, las jugadas de ataque se limitan a pasar el balón por la frontal del área, de lado a lado, con bastante lentitud, hasta que llega a Navas, quien centra a ese área totalmente poblada de rivales y, por tanto, con pocas posibilidades de éxito. Resumiéndolo en una palabra: aburrimiento.

Y a mí ese estilo de juego, sencillamente, me parece un disparate. Veo lógico que al Sevilla se le estén escapando infinidad de puntos en su estadio, y se le seguirán escapando como Lopetegui siga sin reaccionar, como siga sin cambiar su innegociable sistema.

Evidentemente, cuando Petrescu cayó en la cuenta de que tenía que marcar un gol forzosamente, y de que era una verdadera gilipollez mantener a seis defensas contra un solo delantero, cambió a una defensa de cuatro, reforzando el centro del campo y poniendo al Sevilla en muchísimos apuros. Tantos que incluso temi la eliminación. Los rumanos, a pesar de ser muy inferiores, se dieron cuenta de que, con la táctica del Sevilla, las posibilidades de que recibieran daño eran muy escasas, y pasaron a creer en la victoria. De hecho, tuvieron ocasiones muy claras. Si llegamos a tener enfrente a un equipo de calidad media, nos dan para el pelo.

Tampoco entiendo cómo Lopetegui no ha cambiado a De Jong, quien, si bien ante el Getafe hizo un auténtico partidazo –aunque no marcó, como, desgraciadamente, es habitual en él–, hoy ha sido un auténtico desastre. Pero es que, a pesar de eso, el tío no ha sido sustituido, y ha jugado los 98 minutos de partido. Ole ahí. Hoy ha estado tan mal De Jong que incluso ha evitado un gol, haciendo de defensa central y blocando un balón que se colaba en la meta contraria.

No fue hasta el minuto 75 cuando Lopetegui se dignó de dar entrada a En-Nesyri y jugar con dos delanteros. A partir de ahí, el Sevilla controló más el partido, pero el daño ya estaba hecho. El Cluj no tenía nada que perder y fue con todo a buscar el gol de la clasificación. Los nervios evidentes en los jugadores del Sevilla tampoco ayudaban. Creo que fue Koundé quien hizo una falta absurda en el tiempo de descuento, y Bono tuvo dos cantadas que pudieron costar la eliminatoria. Una donde se le escapó el balón y Koundé estuvo, milagrosamente, al quite, para despejar a córner, y otra donde, incomprensiblemente, se dejó tirar a un jugador rumano desde la frontal del área, tragándose Bono el balón. Menos mal que el el VAR anuló el gol, por mano previa, totalmente involuntaria, de Traoré. Pero se pudo ver un numerito. Bueno, mejor dicho, se pudo haber visto un numerito más grande del que se vio.

Encima, tenemos que aguantar las ruedas de prensa de Lopetegui, que parece que vio otro partido. Dice que el Sevilla dominó el 85% del partido y de que tuvo claras ocasiones de marcar. Hombre, alguna sí tuvimos. Faltaría más. Pero el Cluj también tuvo unas cuantas muy claras. Por ejemplo, el cabezazo de Traoré no entró porque… ni idea. No me explico cómo no entró. Yo lo vi dentro. Lo tuvo todo a su favor, pero se fue fuera por muy poquito.

Yo creo que lo de jugar con dos delanteros ya es un clamor en la grada. Por lo menos, en la zona donde tengo mi asiento, los aficionados comentan ese tema. Además, es que jugar con dos delanteros no sólo aumenta las posibilidades de hacer gol, sino que también dificulta la salida del balón del rival y le obliga a defender, a estar más concentrado, a no poder irse tan alegremente al ataque. Por eso, como se suele decir, la mejor defensa es un buen ataque. El rival sabe que el más mínimo despiste le costará un gol.

Y lo que más coraje me da es que este año tenemos una gran plantilla, de manera que el potencial defensivo del equipo no se vería muy mermado si Lopetegui se decidiera a jugar con dos puntas. Tenemos dos grandes centrales, como Koundé y Diego Carlos –rápidos, fuertes, técnicos y que van bien por alto– y dos centrocampistas defensivos muy buenos, como son Gudelj y Fernando.

Leí un twitter esta tarde donde alguien decía que no tenemos plantilla para ganar la Europa League. Yo discrepo totalmente. Tenemos una plantilla muy completa, y perfectamente capacitada para levantar la sexta Europa League. Lo que no tenemos es entrenador. Y lo peor es que Lopetegui es una apuesta personal de Monchi y que ha firmado por tres años. Con lo que sólo se irá si el Sevilla hace el ridículo –más de lo que lo ha hecho hoy– y en Liga empezara a alejarse de los puestos europeos. Con lo cual, tenemos que hacernos a la idea de que hay Lopetegui para rato.

Pero qué harto estoy de Lopetegui. ¡¡Qué harto!! Es que no lo puedo aguantar.

 

Getafe 0 – Sevilla FC 3. Vuelve Koundé, vuelve la portería a cero y la seguridad en defensa

Partido muy serio, y con mucha seguridad en defensa, el realizado hoy por el Sevilla en Getafe. Se volvió a hacer un partido como los de antes, cuando el rival se las veía y se las deseaba para crearnos ocasiones de gol. Y estoy seguro, segurísimo, de que no ha sido casualidad que esto haya ocurrido con la vuelta de Koundé. En mi opinión, el francés tiene que ser, obligatoriamente, quien forme la pareja de centrales junto con Diego Carlos. No sólo porque es la única pareja que ha dado consistencia y fortaleza a la defensa, sino porque además Koundé aporta bastante en ataque, tanto a balón parado como en contragolpes o desplazamientos en largo. Hoy ha marcado un gol, pero también fue muy llamativa la velocidad con la que salió al contragolpe en el minuto 88 de partido, dejando atrás a varios rivales. Esa velocidad viene de perlas a un equipo que no es que destaque precisamente por la rapidez a la contra.

También otros jugadores estuvieron a un altísimo nivel, como fueron los casos de Gudelj, Fernando (marcó un gol y asistió a Koundé) o Dejong. El holandés, aunque no marcó, como suele ser habitual, dio muchos quebraderos de cabeza a la defensa azulona y asistió a Fernando en el 0-2, tras falta lateral magistralmente botada por Suso.

Hay que admitir que también tuvimos esa suerte que he echado en falta en oros partidos. Fue fundamental para abrir el marcador el resbalón en el área de Etebo, lo que permitió a Reguilón robar y dar un perfecto pase medido a Ocampos, quien sólo tuvo que empujar el esférico a puerta vacía.

También me ha parecido muy importante que el árbitro, Estrada Fernández, echara mano de las tarjetas y no se dedicara a perdonarlas, como hacen otros. Así, hasta siete jugadores del Getafe vieron amarilla.

Me sentó como tres patadas donde más duele que Lopetegui decidiera, con 0-2 en el marcador, retirar a Suso y dar entrada a Sergi Gómez. De nuevo, echaba al equipo atrás, cuando, aparentemente, no había necesidad de cambiar nada en el aspecto táctico, pues el Getafe era incapaz de crearnos peligro. Afortunadamente, llegó el 0-3 al poco tiempo y no hubo consecuencias en los balones que los locales centraban sin cesar al área.

Con la seriedad mostrada hoy, con la intensidad y, sobre todo, con la efectividad del que ha hecho gala hoy el Sevilla, pocos puntos se nos deben ir. Hay que seguir mejorando en ataque, porque una efectivdad tan alta no la vamos a tener siempre –ojalá– y hay que crear más ocasiones de gol.

La victoria de hoy pone fin a una racha de varios partidos sin ganar, que, curiosamente, ha coincidido con los partidos en los que a Lopetegui le dio por quitar a Koundé de las alineaciones y sustituirlo por Carriço o por Sergi Gómez, ambos, sobre todo este último, muy lejos de las capacidades de Koundé. Confío en que, si a Lopetegui se le antoja cambiar algo, que ni mire a los centrales, y que más bien mire a la delantera. Al menos en casa, deberíamos arriesgar más y jugar con dos delanteros. Hay que poner fin a la fuga de puntos del Ramón Sánhez Pizjuán.

Habrá que estar atentos a la lesión de Vaclík. No parece buena señal que sea en la rodilla y que estuviera llorando. Si no pudiera jugar, Bono demostró ser un buen portero en el Gerona. En caulquier caso, ojalá no sea nada grave y se quede todo en un susto.

Próximo rival en Liga, el Osasuna. Equipo que no parece el mismo desde la lesión del Chimy Ávila. Tres puntos fundamentales para afrontar con tranquilidad el importantísimo partido ante el Atlético de Madrid, que hoy ha ganado con claridad, por 3-1, a un Villarreal que se adelantó en el marcador y que se queda a cinco puntos del Sevilla.

Los tres puntos de hoy, aparte de hacernos volver a los puestos Champions, nos dan el goalaverage a favor ante el Getafe (5-0), rival que se supone estará en puestos europeos hasta final de temporada, Final de temporada que se prevé muy disputada por la calidad y cantidad de los equipos que se disputan entrar en Europa: Atlético, Sevilla, Getafe, Real Sociedad, Villarreal y Valencia. Seis equipos para cuatro plazas.

Cluj 1 – Sevilla FC 1. Sólo vi la segunda parte. Y menos mal

Muy desilusionado al final del partido. La segunda parte me pareció una verdadera porquería. El Cluj se nos subió a las barbas, a pesar de su escasa calidad técnica y se adelantó en el marcador, poniéndonos en serios apuros.

En el gol de los rumanos me pareció que no tuvimos suerte. Me dio la impresión de que Koundé pierde el equilibrio en el salto, de ahí el movimiento del brazo hacia arriba, con la mala fortuna de que tocó el balón. En cualquier caso, penalti claro, aunque, lógicamente, totalmente involuntario.

No obstante, el Sevilla apenas creó ocasiones ante el Cluj. Y eso es verdaderamente desesperante. Ves cómo el equipo está perdido, tocando con una lentitud increíble en el centro del campo y retrasando el balón, en muchas ocasiones, sin necesidad. Parece que está prohibido jugar al primer toque y hacer pases en profundidad. Eso es algo que nos hizo el Celta no hace muchos días, y que fue fundamental para que se llevaran la merecida victoria.

En definitiva, hay que ser atrevidos, arriesgar. Pienso que, sobre todo, ante equipos netamente inferiores, como son la mayoría de los rivales con los que nos enfrentamos, no ocurre absolutamente nada si jugamos con dos delanteros. Obviamente, siempre habrá más posibilidades de hacer goles si tenemos dos puntas en lugar de uno. Aunque la clave siempre estará en ser capaces de imponerse al rival en el centro del campo. Después de todo, da lo mismo el número de delanteros que tengamos si no les llegan balones.

El Sevilla de Lopetegui aburre, y mucho. Esa parsimonia, esa lentitud, ese juego horizontal, donde parece obligatorio dar dos toques antes de pasar el balón a un compañero… pasan los minutos y no se crean ocasiones de gol. El gol de En-Nesyri, gracias a la generosidad de De Jong –que aprenda Ocampos–, me parece tan importante como que Lopetegui no siga siendo el entrenador del Sevilla.

Aún estamos a tiempo. Los próximos partidos de Liga son Getafe, Osasuna y Atlético de Madrid. Todo lo que no sea sacar un seis o siete de nueve, significará que nos alejaremos de Europa. No ya de los puestos Champions, sino de Europa. Y mucho me temo que se esperará a eso para destituirle. O incluso más. No olvidemos que Lopetegui es una apuesta personal de Monchi. Y, la verdad, hoy por hoy no veo capaz de que este Sevilla de Lopetegui, sin ambición y sin ideas, gane dos partidos seguidos.

Y ojalá me equivoque. Ojalá me equivoque.

Yo estoy convencido de que la plantilla del Sevilla está capacitada para jugar al fútbol muchísimo mejor de lo que lo está haciendo, de que está capacitada para llevar el peso de los partidos y no para arrastrarse por el césped, como hace en muchas ocasiones. Al final, el tiempo pondrá a cada uno en su lugar, y por eso mismo no creo que Lopetegui llegue a final de temporada.

Sevilla FC 2 – Español 2. Lo que le faltaba ya a Lopetegui

Lopetegui sigue sin poner solución a la fuga de puntos del Ramón Sánchez Pizjuán. Lo que no hace mucho era un fortín, ahora es una bicoca. Y me parece lógico que sigamos en el mismo plan si el entrenador no cambia nada. Mismo dibujo, mismos jugadores… Lo único que ha cambiado ha sido poner a Ocampos por la izquierda y a Suso por la derecha, lo que no está muy claro que haya sido buena idea, pues Ocampos se entendía a las mil maravillas con Navas, y eso es algo que con Suso, por el momento, no ocurre, ya que el ex milanista, prácticamente, acaba de aterrizar.

Con lo que cuesta marcar un gol a este rácano Sevilla de un solo punta, ya lo que faltaba es que el árbitro de turno se inventara una nueva regla del protocolo del VAR, y volviera a rearbitrar una jugada que no era de expulsión. Dejando a un lado la imperdonable metedura de pata arbitral de todos los árbitros, pero especialmente del principal y el de la sala de VAR (nuestro enemigo González González), la jugada tiene su miga. El despiste de Sergi Gómez es impresionante, dejando una autopista por el centro, reaccionando tarde y haciendo la falta que, si no llega a ser porque Diego Carlos estaba cerca, le habría costado la roja. Y en la falta, de la barrera mejor no hablar. Estaba claro que el disparo iba a ser raso, porque el balón estaba prácticamente en la línea de la frontal de área y es casi imposible que supere la barrera y dé tiempo a bajar. Pues para sorpresa de todos, saltaron varios jugadores de la barrera y se coló por debajo. El gol más absurdo no pudo ser.

La segunda parte empezó fatal. Con un gol también incomprensible, donde no sé qué es peor, si la blandura de Reguilón o, de nuevo, el despiste al hacer la línea de Sergi Gómez, bastante más atrasado, y sin motivo alguno –había que despejar un saque en largo del portero rival–, que el resto de defensores.

En los dos goles tiene mucha responsabilidad Sergi Gómez, y ahí es donde yo creo que hay que volver a tocar, si queremos recuperar la fortaleza defensiva. Nuestra mejor racha en defensa, de varios partidos con portería a cero, la pareja de centrales era Diego Carlos-Koundé. A Lopetegui le dio un día por dar entrada a Carriço, y después a Sergi Gómez, y desde entonces la defensa es un flan. En mi opinión, aunque Koundé tiene aún bastante que mejorar –lógico, porque es muy joven–, supera en todo, pero principalmente en velocidad y juego aéreo, tanto a Sergi Gómez como a Gudelj, que ni siquiera es central, aunque haya jugado ahí, ocasionalmente.

El nivel del equipo hoy ha sido bastante bajo. Sólo se salvan Navas, Suso y En-Nesyri. Navas porque aunque no ha hecho su mejor partido, siempre da lo máximo. El marroquí porque se fajó con la defensa rival durante todo el encuentro, con un gran esfuerzo físico. Tuvo un par de ocasiones, donde llegó algo forzado al remate, y fue clave en la expulsión de Víctor Sánchez. Y Suso… bueno, prácticamente este punto se lo debemos a él, pues en el primer gol se sacó un pase perfecto, medido, a Ocampos, y el segundo lo marcó él, de tiro raso, fuerte y ajustado.

En cuanto a los peores jugadores, sin duda han sido Banega, Reguilón y Sergi Gómez. Banega se ha empañado en demostrar que tiene la cabeza en otro lugar. Parece otro. Su calidad es innegable, pero raro es el partido en el que hace más bien que mal al equipo.

Me preocupa esta racha, sobre todo, porque Lopetegui parece, cada día que pasa, más incapaz de sacar el equipo a flote. Milagrosamente, a pesar de los muchos puntos perdidos en las últimas jornadas, aún estamos en puestos europeos, pero me pregunto hasta cuándo se aguantará a Lopetegui, quien, según Monchi, era su apuesta personal. ¿Vamos a esperar a que estemos fuera de Europa? ¿O quizás vamos a esperar a que estemos en la octava plaza? Probablemente, será cuando se dé este último caso, porque, al fin y al cabo, queda feo cesar a un entrenador cuando tiene al equipo quinto, con los mismos puntos que el cuarto, o cuando esté a poca distancia de los puestos Champions.

Sin embargo, la realidad es que en Getafe tenemos una oportunidad de oro para dar un gran paso adelante. Pero hay que ser conscientes de que allí va a ser muy difícil sacar algo positivo. No ya porque es un estadio que se nos da mal, sino porque es que este Sevilla no está para nada, y menos si seguimos con defensas como Reguilón y Sergi Gómez, que son coladeros. Ojalá me equivoque, pero uno ve un ratito a uno y otro conjunto, y lo veo negro. Más negro que el futuro de Lopetegui en el Sevilla.

 

Celta 2 – Sevilla FC 1. Sin ambición, sin fútbol, sin ideas, sin gol y sin puntos. Derrota merecida

Pintaba bien el partido cuando En-Nesyri adelantó al Sevilla en Balaídos con un buen gol. O, en realidad, no tan bien, porque no estaba haciendo un buen partido, pero, al menos, tampoco pasaba apuros ante el Celta. Un Celta que estaba, más que nunca, con la soga al cuello, y al que podríamos haber ahogado si Ocampos hubiera tenido un poco de generosidad y se la hubiera pasado a En-Nesyri. Una ocasión de dos contra uno SIEMPRE tiene que acabar en gol.

En la segunda parte, mientras más pasaban los minutos menos me gustaba el partido. El Celta era el único que intentaba buscar portería, el único que tenía verticalidad, el único que intentaba combinar al borde del área y buscar centros… mientras que el Sevilla parecía que no tenía intención de buscar el 0-2. O a mí al menos me daba esa impresión.

En los últimos quince minutos el partido se desmadró. Se perdió el orden en el centro del campo, ofrecimos grandes espacios que el Celta aprovechó para contragolpear y para hacer el empate. Empate que creo que fue en propia puerta de Diego Carlos, más que de Aspas. Un poco absurdo que te hagan un contragolpe cuando vas ganando y el equipo rival está desesperado, pero eso es lo que pasó.

Este gol hizo que el partido se volviera más loco aún. El Sevilla buscó el gol pero sin cabeza, sin sentido, y encontró su merecido castigo de la forma más cruel: con gol en el descuento.

El Sevilla de Lopetegui de las primeras jornadas tenía virtudes y defectos, pero ahora sólo tiene defectos. Una de las virtudes fue la fortaleza defensiva que consiguió con la pareja de centrales Diego Carlos-Koundé (quien además también aporta ofensivamente). Desde que cambió eso, bien con la entrada de Carriço, Gudelj o Sergi Gómez, la defensa se ha vuelto bastante vulnerable. Ya no vale un solo gol para llevarse un partido, sino que ya es necesario hacer, como mínimo, dos, y eso difícilmente lo va a conseguir Lopetegui jugando con un solo delantero y con tantos jugadores dedicados a la resta.

Y lo malo es que Lopetegui, al igual que le ocurrió a Pablo Machín, es de los que mueren con sus ideas, de los que ni si quiera piensan en cambiar de sistema, con lo que el futuro se vislumbra bastante negro. Para empezar, ya hemos salido de los puestos Champions, donde llevábamos muchas jornadas, y tenemos a tiro de piedra a Real Sociedad y Valencia.

Veremos a ver qué pasa, porque yo creo que la plantilla que tiene Lopetegui es para que se juegue mucho más al fútbol de lo que lo hace este Sevilla, y es para que se busque los partidos con más ambición, sea cual sea el rival que tengamos enfrente. Y por supuesto, a un rival como el de hoy, no hay que permitirle ni la más mínima opción, y hoy le hemos dado la vida, por no ir a por el partido de verdad cuando el control era total, por esa falta de ambición tan típica de los perdedores. Me desespera cuando el Sevilla se pone por delante en el marcador y se encierra atrás. Eso es culpa de Lopetegui, y lo ha hecho en muchísimas ocasiones esta temporada. Algunas veces le ha salido bien y otras, como hoy, no. Llegó incluso a quitar a los dos delanteros en un partido en el Sánchez Pizjuán.

En fin, habrá que esperar, pero la temporada pasada también hubo partidos como el que se ha marcado hoy el Sevilla, y fueron el principio del fin del entrenador. Así que vaya tomando nota Lopetegui, porque si había aficionados que estaban con él, era porque se estaban consiguiendo resultados. Si estos siguen sin llegar… es que no vamos ni a la Europa League.

Sevilla FC 1 – Alavés 1. Urge un cambio de sistema como local

Lopetegui no lo va a hacer, porque le pasará lo mismo que a Machín, que morirá con su sistema, que era intocable. Pero, en mi opinión, si queremos jugar en Champions, hay que cambiar la dinámica que tenemos en el Ramón Sánchez Pizjuán, de donde ya han volado, nada más y nada menos, que dieciséis puntos. Aún así, después del tropezón de hoy, seguimos clasificados en cuarta posición.

¿Qué quiere decir esto? Pues que el sistema es muy válido para jugar fuera de nuestro estadio y que no nos sirve como locales. Y pienso que la solución pasa por arriesgar más.

Es decir, jugar con dos delanteros. Posiblemente, un 4-4-2 nos daría más poder ofensivo, que es de lo que adolece el equipo, manteniendo un buen nivel de contención, sobre todo ante rivales cuya única intención es esperarnos atrás para sorprender al contragolpe y perder tiempo. Pero hacer recaer la principal responsabilidad en ataque en un único delantero me parece un error, máxime cuando este delantero no destaca precisamente por su facilidad goleadora, anticipación, técnica o velocidad. Alguien que le acompañara, le vendría de perlas, no sólo de cara a gol, sino también para formar la primera línea de contención y dificultar la salida del balón al rival.

Lo que no puede ser es que vuelva a ocurrir lo de hoy, y lo que ya hemos visto otras veces en esta temporada: que al equipo visitante le basta con poner una línea de cinco defensas, con otra por delante, muy cerquita de cuatro centrocampistas, para neutralizarnos. Con esa simple táctica, con ese posicionamiento de catenaccio puro y duro consiguen que les creemos muy pocas ocasiones de gol. Nos llevamos todo el partido moviendo el balón de banda a banda, con la lentitud suficiente como para no encontrar un hueco en la maraña defensiva rival y asemejándose más a un sistema de ataque de balonmano que de fútbol. Para colmo, muchas veces parece que nos da miedo centrar al área o tirar desde la frontal. Cuando posiblemente es la mejor opción: bombardear incesantemente el área, entrando por banda. Porque por el centro será imposible, a no ser que fichemos a jugadores similares a Xavi, Iniesta o Messi, que tenían una calidad que les permitían –o permiten aún– hacer lo que les daba la gana. Pero hay que centrar o tirar, de manera que, si no hay éxito, al menos un rebote o una mano –como ha ocurrido hoy– nos dé opciones de abrir la lata.

Es cierto que jugar con cinco centrocampistas nos dará más fortaleza defensiva, pero no es menos cierto que siempre es complicado defender a balón parado. La mayoría de los goles encajados en casa son en córners o faltas. Y como tenemos tan poco gol, encajar uno nos pone las cosas muy difíciles para dar la vuelta a cualquier resultado adverso. Afortunadamente, hoy a menos hemos podido empatar, pero me temí lo peor cuando marcó el gol el Alavés.

Además, teniendo en cuenta que esta temporada tenemos muy buenos centrales y centrocampistas, no parece una locura jugar con cuatro jugadores en la zona ancha. Lo más normal es que sigamos dominando los partidos ante la gran mayoría de los rivales, pero con más opciones de hacer gol y, por tanto, de ganar, que es lo único que vale cuando se juega en casa.

Por otro lado, creo que Lopetegui no está gestionando nada bien la plantilla. Y no me refiero sólo a los que se han ido aburridos, sin apenas tocar bola, como Chicharito, Pozo y Dabbur, sino a jugadores que están aún en la plantilla, como son los casos de Jordan, Koundé, Munir o Rony Lopes.

A Jordan, cuando mejor estaba jugando, a un nivel magnífico, lo puso en el banquillo sin ninguna razón aparente,  y ya no ha vuelto a ser el mismo.

Con Koundé, igual. Cuando formaba una pareja inexpugnable junto con Diego Carlos, decidió quitarlo para dar entrada a un Carriço que demostró no estar en buena forma. Koundé ha bajado su nivel desde entonces, aunque, en mi opinión, es uno de nuestros mejores centrales, no sólo defendiendo, sino también atacando –hoy ha estado muy cerquita de marcar el 1-0–. Lógicamente, por su falta de experiencia, cometerá errores, como ante el Mirandés, pero eso se soluciona teniendo minutos y continuidad.

Munir, prácticamente igual. Cuando ha jugado, normalmente lo ha hecho bien y ha hecho goles. Pues para Lopetegui prácticamente no cuenta. Y con Rony Lopes, lo mismo de lo mismo. El fichaje más caro de la temporada y yo aún no sé si es buen o mal jugador, porque no le he visto jugar dos partidos seguidos.

Como dije antes, dieciséis puntos han volado ya de nuestro estadio, y como no se hagan cambios, volarán muchos más. Con un ataque tan endeblito, aunque dominemos por completo el partido, como hemos hecho hoy ante el Alavés, estamos a expensas de que a nuestro rival de turno le suene la flauta en cualquier balón parado, golpe de suerte o error arbitral. Y sienta verdaderamente mal que nuestros rivales se lleven tanto con tan poco.

 

 

Mirandés 3 – Sevilla FC 1. El Mirandés fue muy superior. Clasificación más que merecida

Bueno, pues lo que muchos temíamos, ha ocurrido. Y lo temíamos porque el Mirandés jugaba en casa y estaba muy mentalizado. Para ellos es el partido del año, y para el Sevilla es uno más, uno que debe ganar, a no ser que se haga un muy mal partido. Y se hizo un mal partido. Vaya si se hizo. El formato actual de la Copa del Rey no permite errores. Si lo haces mal, palmas. Y palmamos.

En el desastre de hoy –porque es un desastre y de los gordos–, veo dos principales culpables: Lopetegui y Ever Banega. Lopetegui por no poner al equipo titular, cuando el partido de hoy era importantísimo, mucho más importante que el del domingo. Y Ever Banega por su lamentabilísimo partido. No quiero pensar en que su mente está en Arabia, en los treinta millones de euros que se va a llevar calentito, pero lo cierto es que hoy lo ha hecho todo mal. El segundo gol, el que marca una frontera difícil de superar y que es clave, es total responsabilidad suya.

Y menos mal que Vaclík ha hecho un buen partido, porque, de no ser por él, el marcador habría sido de escándalo. Evitó el 3-0 hasta en tres ocasiones, con grandes intervenciones. Especialmente brillante cuando paró el penalti, provocado estúpida e innecesariamente por Diego Carlos.

El Mirandés fue superior en todo: en ganas, concentración, tácticamente, y lo que es más importante: efectividad de cara a puerta. El Sevilla volvió a demostrar que tiene un problema con el gol, y aún está por ver que En- Nesyri y Suso sean la solución.

Él único gol del Sevilla, obra de Nolito, llegó demasiado tarde, con el tiempo ya cumplido.

Sienta mal la derrota, histórica y que debe servir para que no haya más confianzas en el futuro, pero hay que admitir que es merecida. Peor me sienta cuando es inmerecida o por culpa de errores arbitrales.

Y si os sentís mal, como es normal y lógico, pensad en los que se han recorrido los casi ochocientos kilómetros…. Que se dice pronto: casi ochocientos kilómetros que separan Miranda de Ebro de Sevilla, para ver este esperpento.

Evidentemente, la temporada aún puede ser exitosa, pues tenemos en nuestras manos la posibilidad de clasificarnos para la Champions League y alzarnos con la sexta Europa League. Pero lo de hoy ha sido una puñalada en el corazón, de la que hay que recuperarse lo antes posible, pues tenemos por delante retos tan complicados como motivantes.

Ojalá esta eliminación no afecte al importante partido del domingo, ante el Alavés, porque los ánimos pueden estar a flor de piel, y eso siempre es peligroso. Hay que hacer un gran partido, vencer y convencer, para intentar dejar atrás, lo antes posible, el lamentable partido que hemos visto hoy.

Sevilla FC 2 – Granada 0. Cumpleaños felíz, gracias a una soberbia primera parte

El Sevilla ha logrado tres puntos importantísimos, ya que Villarreal y Valencia han ganado sus partidos y hay varios equipos que están muy cerquita. Por tanto, era fundamental no perder más puntos en nuestro estadio.

La primera parte que hizo el Sevilla fue completísima. A los pocos minutos de empezar, el poste nos privó de ver un golazo de Ocampos. Pero el Sevilla siguió atacando la portería defendida por Rui Silva, que muy pronto, en el minuto 10, se convirtió en un espectador más para contemplar el sensacional cabezazo de De Jong a la escuadra, aprovechando un centro medido de Navas.

El Holandés fue el mejor del partido. Todo lo hizo bien: distribuir, presionar, contener, robar balones –bajando hasta el centro del campo en numerosas ocasiones– y, para colmo, abrió la lata con su gol. En mi opinión, ha sido su mejor partido con la camiseta del Sevilla. Mejor incluso que en el Bernabéu.

Al 1-0 siguió un pequeño susto, pues el árbitro, Hernández Hernández, señaló penalti y tarjeta amarilla por una falta de Diego Carlos en el área. Afortunadamente, tras la revisión en el VAR, se retractó y mandó repetir la falta. Aunque la amarilla privará a nuestro mejor central de jugar el próximo partido de Liga, también en casa, ante el Alavés.

El VAR, en manos de árbitros honrados, es toda una garantía. El Sevilla FC llevaría bastantes menos puntos de no estar en marcha ya esta tecnología.

Pasaban pocos minutos de la media hora de partido cuando, en un contragolpe, Nolito hizo otro golazo, con el exterior del pie, ante la salida de Rui Silva, tras asistencia de Reguilón.

Sin embargo, si en la primera parte el dominio del Sevilla fue total, en la segunda fue otra historia. No es que el Granada atosigara mucho, pero todo el mundo era consciente de que había que marcar el tercero, el de la tranquilidad. De no ser así, un gol visitante llevaría a la intranquilidad en la recta final del partido.

El Granada sólo inquietó a balón parado, en córners y faltas, no pasando apuros Vaclík en ningún  momento.

Aunque De Jong fue el mejor del partido, otros jugadores también , rindieron a un muy alto nivel, como Fernando, Óliver Torres, Jesús Navas o Sergi Gómez. No me hizo mucha gracia que Sergi Gómez fuera titular, pues pienso que el que debe acompañar a Diego Carlos es Koundé, pero tengo que admitir que Sergi hizo muy buen partido.

El Sevilla fue incapaz de lograr anotar el tercero, pero al menos sí supo controlar el partido y finalizar con un cómodo 2-0.

Antes del inicio del partido, la celebración del 130 cumpleaños quedó algo empañada por la sorpresiva noticia de que Banega se irá a final de temporada a jugar a Arabia. Esto sólo tiene una explicación: que en Oriente Medio cobrará una verdadera montaña de billetes. Una lástima, porque a Banega aún le queda cuerda para rato, y no debería malgastar su talento en una liga menor.

Ahora bien, aunque Banega sea un jugador extraordinario, también es verdad que aquí no se acaba el mundo. Es cuestión de encontrar un reemplazo que le mejore, porque aunque Banega tiene muchas virtudes, también tiene defectos.

Una vez logrados los tres puntos que nos garantizan seguir en puestos Champions la próxima jornada, queda pensar únicamente en el Mirandés, que es un Segunda División ante el que no cabe confianza alguna, ya que sigue siendo a partido único y, por tanto, fuera de casa. No será fácil, pero no estar en Cuartos de Final de la Copa del Rey sería un fracaso mayúsculo.

 

Madrid 2 – Sevilla FC 1. Derrota por prevaricación

Hace más de una década que el Sevilla no gana en el Bernabéu. Y no es de extrañar. En el Bernabéu siempre nos toman muy en serio y no admiten excesos de confianza con nosotros. Además de que el Madrid, por su poderío económico, siempre tiene una gran plantilla, solemos perder por dos motivos: porque salimos derrotados de antemano, no presentándonos para la batalla; o bien porque tienen que intervenir los árbitros, como ha sido el caso de hoy. La cuestión es que, por una u otra razón, siempre salimos derrotados.

Dejando aparte el mangazo, que es indiscutible, el partido del Sevilla no me ha gustado mucho. Es cierto que, en general, el Sevilla ha controlado bastante bien al Madrid, concediendo muy pocas ocasiones de gol, pero he echado de menos más confianza, creérselo e ir de verdad a por el partido. Y al final hemos encajado dos goles totalmente evitables. En realidad han sido dos regalos. En el primero, Reguilón está muy blandito y permite que Casemiro se quede solo ante Vaclík. En el segundo, Casemiro remata casi en el área pequeña, rodeado de sevillistas que ni le molestan aunque sólo sea un poquito. Y ante un equipo como el Madrid no se pueden permitir esos regalos.

En cuanto a los jugadores, no me gustó Reguilón. Tiene buenas condiciones, pero no defiende bien (no ha sido el primer gol encajado donde puede hacer mucho más), y a la hora de atacar, tampoco es que sea muy decisivo. Si no siguiera la próxima temporada, creo que es perfectamente sustituible.

El mejor del partido me pareció De Jong. Marcó dos buenos goles, aunque la cacicada de Martínez Munuera dejara sin valor el primero de ellos.

Debutó En-Nesyri, y no con muy buen pie, pues tuvo una clara oportunidad y la desperdició. En cualquier caso, parece un buen fichaje, aunque espero un delantero contrastado al final del mercado. Si no llegara, podemos tener problemas para mantener la plaza Champions o para tocar plata. Me refiero a Copa del Rey o Europa League. Lo demás aún está fuera de nuestro alcance.

Derrota, inmerecida, pero al menos se compitió y se tuvo buena actitud, y ya con eso, teniendo en cuenta los esperpentos que hemos visto en ese estadio, no es poco.

Ahora toca pensar en el Granada. Pero ojalá, como ha dicho Monchi, alguna vez retiremos al equipo del césped. O lo haga algún otro equipo. Pero eso sí, las represalias serían tremendas. Por eso, seguramente, aún no lo ha hecho nadie, por muchas veces que se haya sido pisoteado.