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El partido de ayer

At. de Madrid 1 – Sevilla FC 2. Necesitábamos un partido así

Bocanada de esperanza la que recibimos los sevillistas ayer. Teníamos los ánimos… no ya por el suelo, sino por el subsuelo. Pero ayer vimos a un equipo capaz de competir, y ante uno de los rivales más fuertes de la Liga. Precisamente, ante el rival, en teoría, menos propicio, pues destaca por su intensidad, por la calidad de algunos de sus jugadores, y por su compenetración como equipo. Es decir, un fuerte contraste con el Sevilla que hemos visto arrastrarse en muchos estadios, como visitante, esta temporada.

Por el temprano horario, no pude ver la primera parte, pero el Sevilla me causó una buena impresión en la segunda. Era un Sevilla intenso, con las líneas juntas, defendiendo bien, triangulando en el centro del campo, e intentando sorprender a la contra. Y algo muy importante: fue capaz de sobreponerse al mazazo que supuso el gol de Diego Costa (minuto 79), a pesar del poco tiempo que quedaba.

El gol del Atlético llegó por una mezcla de errores defensivos y de mala suerte. Una mano involuntaria dio lugar a una falta. Nzonzi despejó mal, justo a la frontal del área, el remate de un jugador atlético rebotó en la defensa y se lo encontró Diego Costa, que estaba totalmente solo –increíble error de marcaje– y éste marcó de tiro fuerte, raso y cruzado, ante el que poco pudo hacer Sergio Rico.

En sólo ocho minutos, el Sevilla le dio la vuelta al marcador. Primero con un gol donde estuvimos bastante afortunados. Un centro de Jesús Navas, que acababa de entrar, fue desviado por un defensa y después palmeado por Moyá hacia dentro. El segundo llegó al cabecear Ben Yedder un balón largo, dejando con ventaja a Correa, que la aprovechó para plantearse solo ante Moyá y batirle de tiro cruzado.

En mi opinión, para lograr esta victoria ha sido básico que hayan jugado los dos mejores centrales que tenemos: Mercado y Lenglet –que casi marca en propia meta, despejando al poste– . Kjaer, visto el nivel que está dando hasta ahora, mejor que no juegue, a no ser que no haya más remedio. Para mí, el danés es la mayor decepción de los nuevos fichajes, junto con Muriel. Precisamente, ocupan las dos posiciones donde era vital acertar y donde más necesitábamos mejorar.

Me parece muy importante que Montella se esté dando cuenta ya de quiénes son los mejores jugadores e imprescindibles, y las posiciones que deben ocupar. Berizzo ya lo sabía, pero no le dio la gana de hacer un conjunto, empeñado en hacer continuas y numerosas rotaciones.

El 1-2 es un muy buen resultado, que ni el más optimista esperaba, pero no deja la eliminatoria sentenciada. De eso tendrá que encargarse un Ramón Sánchez Pizjuán que espero que muestre sus mejores galas. Y es que tenemos, nada más y nada menos, unas semifinales de Copa a la vuelta de la esquina.

Pero ahora toca aparcar esta competición que se nos está dando realmente bien en los últimos años y pensar en el Español. Hay que recobrar el pulso en Liga y poner fin a esta nefasta y larga racha que está a punto de sacarnos de la zona europea.

 

 

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Sevilla FC 2 – Cádiz 1. Pasamos a cuartos de final, pero con jugadores “sentenciados”

Tal y como se esperaba, no hubo ningún problema para eliminar al Cádiz y el Sevilla estará en el bombo de esta mañana para conocer a su nuevo rival en los Cuartos de Final de la Copa del Rey.

La eliminatoria, que ya estaba muy de cara, prácticamente quedó sentenciada con el gol de Ben Yedder, que incrementa su cuenta goleadora, llevando a estas alturas dieciséis goles, entre todas las competiciones. Una cifra nada desdeñable. El segundo gol llegó de perfecto cabezazo de Correa, al saque de un córner.

Hasta ahí, lo normal. Pero durante el partido ocurrieron un par de cosas que me dejaron bastante preocupado.

La primera es que el Sevilla sigue defendiendo rematadamente mal. El Cádiz, sin hacer nada del otro mundo, se encontró con dos o tres ocasiones clarísimas para adelantarse en el marcador. Y es que, con la defensa muy adelantada, perdía el balón en el centro del campo, en zonas muy comprometidas, dejando muchos espacios, con lo que los jugadores cadistas podían montar los contragolpes a placer. Alguna de esas pérdidas fue de lo más absurda, como la que tuvo Geis, que regaló el balón a un rival, acabando el balón estrellado en la cruceta de la portería defendida por Sergio Rico.

La segunda es que, a falta de quince minutos para el final del partido, a parte de la afición le dio por tomarla con varios jugadores: Muriel, Franco Vázquez, Nzonzi y Sergio Rico. Correa se libró de la quema, probablemente por su gol y porque estuvo muy participativo, pero muchos también lo tienen enfilado.

La verdad, no entiendo a esos aficionados que silban a jugadores que están defendiendo la camiseta de su equipo. ¿Esperan acaso que su juego mejore? Más bien lo contrario, pues se verán más presionados y nerviosos. No ayuda en absoluto.

Es evidente que los cuatro jugadores que fueron blanco de las iras de esos aficionados no están pasando por su mejor momento:

                Muriel no está para nada. Los 23 millones de su coste es una losa muy pesada, y ni por asomo está rindiendo como se espera de un jugador internacional por Colombia, al que se le presupone cierta calidad. También hay que tener en cuenta que está jugando en una posición que es nueva para él.

                Franco Vázquez  me está decepcionando bastante esta temporada. Esperaba que, al ser su segundo año, iba a mejorar su rendimiento, pero lo ha bajado. No es un jugador rápido ni fuerte físicamente. En mi opinión, por lo visto hasta ahora, no es un jugador que marque diferencias, por lo que si llegara una buena oferta por él, lo traspasaría. Cuando Monchi lo fichó, lo ponía por las nubes, y puede que, por ese motivo, todos esperáramos más de él.

                Nzonzi. Ayer no hizo un buen partido y está lejos del Nzonzi al que estamos acostumbrados a ver. Pero las protestas contra él fueron más que nada por su actitud irrespetuosa hacia el club que le paga, Berizzo y compañeros. Debería ser traspasado a final de temporada, siempre que llegue una oferta cercana a su cláusula de rescisión, porque de nada sirve tener a un jugador a disgusto.

             Sergio Rico. Para mí es el caso más sangrante, porque me parece tremendamente injusto cómo se le está tratando. Después queremos que jueguen más canteranos, pero a la mínima nos tiramos al cuello y no les dejamos pasar ni una. Si Sergio Rico hubiera costado una millonada y fuera extranjero, seguro que el trato sería muy distinto.

Es cierto que Sergio Rico está atravesando una mala racha, encajando bastantes goles donde puede hacer más. Desde mi punto de vista, le ha perjudicado muchísimo que Berizzo lo rotara continuamente con David Soria. Esa falta de continuidad no le ha venido nada bien en el aspecto anímico y le ha puesto casi imposible el ir al Mundial de Rusia. Desde el principio no ha encajado con buena parte de la afición, que considera que no tiene calidad para defender la portería del Sevilla.

En el partido de ayer Sergio Rico volvió a mostrarse inseguro y cometió varios fallos. Uno de ellos acabó en gol, al calcular mal una salida. Pero vuelvo a lo de antes. ¿De qué sirve silbarle? Además, en el caso de Serio Rico la crítica es más cruel, porque es uno de los pocos jugadores de la plantilla que sienten verdaderamente el escudo del Sevilla. Estoy seguro de que le habrá dolido muchísimo los pitidos de su propia afición.

Con la presión que tiene que soportar Sergio Rico será difícil que haga buenos partidos, al menos ante su gente. También ha tenido grandes actuaciones  donde ha salvado puntos, pero eso no parece tenerlo en cuenta sus detractores. Es triste, pero seguramente Sergio Rico sería más valorado en otro club, como ya le ha ocurrido a infinidad de canteranos.

Dadas las circunstancia actuales, y siendo el puesto de guardameta uno de los más importantes de la plantilla, si no el que más, vería bien la contratación de un portero para la próxima temporada, ya que considero que la presión que tiene que soportar Sergio Rico es casi imposible de llevar. Ahora bien, encontrar un guardameta de primer nivel no es nada fácil, ni barato. Ojalá encontráramos un Palop, pero encontrar ese tipo de porteros, de gran calidad, es muy complicado.

Y en cuanto David Soria, me parece que está por debajo de Sergio Rico. Y pienso que se ha demostrado cuando ha jugado. Pero hay quien piensa que debería ser titular.

Del partido me quedo con lo más importante, y es que logramos pasar a Cuartos de Final, aunque no hayamos dado una buena imagen. Montella tiene mucho trabajo por delante. Mucho trabajo y muy poquito tiempo, que es lo peor.

Cádiz 0 – Sevilla FC 2. Montella se estrena con victoria

Montella lleva muy pocos días trabajando con el Sevilla, pero ya ha hecho algo muy importante, que es darle plaza de titular indiscutible a Nzonzi. No sabemos si el francés va a estar con nosotros unos días o hasta el final de temporada. Eso dependerá de que su padre encuentre una oferta de 40 millones de euros, o muy cercana. Pero, mientras tanto, tendremos una pieza muy valiosa en el centro del campo, como pudo verse ayer en Cádiz.

Me gustó sólo la primera parte. Confío en que el bajón se debiera a que con el 0-2 se dejaran llevar, pensando en el importante partido del sábado.

En esta primrea parte el equipo jugó con intensidad, con mucha movilidad, y moviendo el balón con más rapidez y verticalidad que a la que estábamos acostumbrados con Berizzo. También se tuvo eficacia en el gol, primero con un buen disparo de Nolito, marca de la casa, sorprendiendo al primer palo, con un disparo fuerte y raso; y después con Jesús Navas, también de disparo fuerte y raso. Pudo quedar más que sentenciada –si no lo está ya– la eliminatoria, si Nolito no hubiera enviado al poste una asistencia de Muriel. Fue lo único meritorio que hizo el colombiano, quien volvió a desaprovechar una ocasión para lucirse.

Ojalá Montella sea capaz de sacar rendimiento a Muriel, aunque sea en la posición en la que jugaba en la Sampdoria, de extremo izquierdo. Lo que está cada día más claro es que no es delantero centro, con lo cual sólo contamos con Ben Yedder y, por tanto, se hace necesario incorporar uno en el mercado invernal. Quiero pensar que los técnicos del Sevilla habrán estado observando a Muriel durante mucho tiempo y que, si decidieron pagar 23 millones de euros por el 80% de su pase, sería porque en los partidos donde le vieron se salió. Si no, no se entiende tal dispendio. Un jugador que cueste ese pastizal, debe tener unas cifras goleadoras muy importantes y marcar las diferencias en los partidos. Y por ahora, no está haciendo ni lo uno, ni lo otro.

También vendría bien, tanto para Ben Yedder como para Muriel, que alguna vez jugaran juntos. Pienso que con Montella es posible que lo veamos, al igual que ver jugar a Geis en su posición natural. Con la baja de Pizarro para el sábado, espero que el alemán sea de la partida, y no se decante por Krohn-Delhi.

El partido de ayer también nos dejó la agradable sorpresa de ver parar un penalti a Sergio Rico. Penalti que fue más que evitable. Primero, porque ninguno de los centrales reaccionó ante el desmarque en diagonal que dejó solo a un jugador cadista, y, en segundo lugar, porque Rico sale tarde y mal. Luego enmendó su error con un paradón, porque el disparo de Salvi era fuerte y Sergio Rico desvió lo justo para que diera en el poste.

Sigue sin gustarme la defensa. Ayer, aparte de Rico, también tuvo un error individual importante Lenglet, que se saldó con tarjeta amarilla porque estaba Kjaer cerca. El danés sigue sin convencerme. Un central indiscutible con su país y que ha costado 13 millones debe ser más contundente y más técnico. No se complica nunca, y abusa del voleón para despejar a saque de banda. Donde parece que más destaca es en su juego aéreo.

Mateu Lahoz, uno de los peores árbitros de Primera División, no hizo de las suyas y pasó desapercibido.

En resumen, noté cierta mejoría en la primera parte, pero también me dio la sensación de que Montella tiene mucho trabajo por delante y que el Sevilla necesita traer dos jugadores más: un central rápido y un delantero centro que complemente a Ben Yedder. Si viene alguien más, bienvenido sea, pero esas dos posiciones me parecen fundamentales.

Real Sociedad 3 – Sevilla FC 1. Otro desastre total. ¿Borrón y cuenta nueva?

Pintaba mal el partido de San Sebastián, puesto que el Sevilla de Berizzo sigue transmitiendo muy malas sensaciones y, además, nos presentábamos con la importante baja de Lenglet, uno de los dos centrales que nos quedan sanos.

Berizzo sorprendió con una alineación sin jugadores de banda, esperando tener la posesión del balón y dominar el centro del campo, pero le salió el tiro por la culata, por las mismas razones de siempre: falta de intensidad, presión mal realizada, pérdidas constantes de balón…

La Real en los primeros minutos de partido se movió como pez en el agua. El Sevilla presionaba muy arriba, pero lo hacía mal, con lo que los jugadores de la Real no tenían el más mínimo problema para superar esta primera línea de presión y llegar a las inmediaciones del área. Y cuando los donostiarras llegaban a esa zona, comprobamos, una vez más, que somos una madres defendiendo. No se puede defender peor. Los realistas se desdoblaban por las bandas, donde tenían superioridad numérica, y bombardearon nuestro área sin cesar, hasta que lograron abrir el marcador. Era una simple cuestión de tiempo.

Pero por el centro también dábamos facilidades, permitiendo que los jugadores blanquiazules tiraran desde la frontal con total libertad. No llegó el 2-0 de esa forma porque David Soria hizo un paradón.

El Sevilla no se imponía, dando la sensación de que podría llegar otro mazazo que pusiera el panorama más negro de lo que ya estaba. No ayudaba, en absoluto, el que el Sevilla jugara con la defensa muy atrasada, con las líneas muy separadas y ejerciendo una nula o mínima presión, con lo que los jugadores rivales se sentían muy cómodos.

El Sevilla apenas llegaba con peligro, pero en una de esas ocasiones, en una magnífica jugada individual de Ben Yedder –el único delantero nato de la plantilla– consiguió empatar en el minuto 44, dando algo de esperanzas de conseguir algo positivo.

Pero la segunda parte fue decepcionante. El Sevilla hizo lo mismo que otras muchas veces: tocar y tocar, con lentitud, hasta aburrir a las ovejas. Mucha posesión pero ninguna profundidad. El Sevilla controlaba el partido, pero no iba a la yugular. Los de Berizzo no fueron de verdad a por los tres puntos –que era lo único que nos servía para no descolgarnos de los puestos Champions–. El partido transcurría con un juego simplón hasta que se llegó a ese momento donde recibir un gol tiene difícil solución. Y a falta de sólo quince minutos para el final llegó el segundo gol, de manera ridícula y totalmente evitable. Sergio Escudero, incomprensiblemente, abandona su posición de lateral para ayudar a los centrales en una internada por el centro –no se fiaría de ellos–, dejando totalmente solo a Zubeldia, que entró en el área como Pedro por su casa y batió a David Soria. Cuando Escudero quiso reaccionar ya fue tarde. Tarde y fatal, porque su actuación sólo sirvió para desviar un balón que probablemente habría parado David Soria.

Escuché la narración de Sevilla FC Radio y dijeron que en el gol había habido mala suerte. ¿Mala suerte? Si dejas a un jugador que entre solo en el área y que dispare a placer, lo más normal es que sea gol. No hay que escudarse en que el defensa desvía ligeramente el balón.

Ya sólo quedó el tiempo suficiente para que el Sevilla diera otro ejemplo de impotencia y para que Carlos Vela –muy buen delantero– se despidiera con honores, marcando el tercero de la tarde en el minuto 89. Vela se coló entre los centrales sin ningún problema y remató tranquilamente para batir a Soria.

El equipo está roto, no juega a nada, la imagen que damos es penosa, los resultados no acompañan… Parece que esto sólo tiene un camino: borrón y cuenta nueva.

Maribor 1 – Sevilla FC 1. Clasificados, pero habrá que mejorar mucho para tener opciones de pasar a cuartos

Mal partido del Sevilla ayer en Eslovenia. Se logró el empate, que era lo mínimo exigible, pero, a decir verdad, yo esperaba una victoria, porque considero que el Sevilla es, o debería ser, inmensamente superior al Maribor, por muchos internacionales que tenga. Tampoco es que sean “unos mataos”, pero el Liverpool les metió siete en Inglaterra, y nosotros tres en el Ramón Sánchez Pizjuán. De ahí mi decepción con el partido de ayer, donde, dicho sea de paso, tiramos por la borda casi un millón de euros, que es la diferencia entre empatar y ganar en la Champions League.

La primera parte no hubo donde cogerla. Lo mejor fue que sólo nos marcaron un gol, pero pudieron ser más. Como suele ser habitual, el equipo rival no debe hacer gran cosa para crearnos peligro, y en el primer contragolpe nos marcaron. Fue una buena jugada por la banda derecha, con un centro perfecto, con una velocidad y altura que hizo que fuera imposible de atajar por Sergio Rico. Pero lo que no se puede permitir es que el único delantero del equipo esloveno rematara completamente solo en el segundo palo. Esos fallos de marcaje no se pueden cometer en un equipo de primer nivel.

El Sevilla, durante toda esa primera mitad, hizo un fútbol muy simplón, horizontal y lentísimo, con lo que el Maribor, que se encerró descaradamente, con la única intención de sorprender al contragolpe, no pasó ningún apuro para mantener su portería a cero.

En la segunda parte cambiaron algo las tornas, sobre todo a raíz de la entrada de Ganso, que es uno de los pocos jugadores que tenemos en la plantilla capacitado para desenmarañar la red que había trenzado el Maribor, con las líneas muy juntas y con constante presión. Y además de su extraordinaria visión de juego, el brasileño también tiene gol. Ve puerta con facilidad, y ayer no fue una excepción, aunque mucha parte de culpa la tuvo el veterano guardameta Handanovic, que se tragó el balón.

Partido con mucha posesión de balón, pero que no sirve para nada, porque, a veces, se pierde en posiciones peligrosas ,y además se abusa del juego horizontal, con lo que se crean muy pocas ocasiones de gol.

Lo que sí tengo muy claro es que el Sevilla deberá reforzarse bien en enero si quiere tener opciones de pasar a cuartos de final, sobre todo en defensa. En mi opinión, es fundamental fichar un central de calidad, con buena salida de balón y que tenga velocidad, ya que jugamos con la defensa muy adelantada y un equipo de calidad media-alta nos fulmina al contragolpe, como ya han demostrado el Spartak de Moscú, el Liverpool y ayer el Maribor. Si no reforzamos la línea defensiva, será casi imposible superar a los posibles rivales que nos pueden tocar en el sorteo del lunes. Mi orden de preferencia sería el siguiente: Besiktas, Roma, Tottenham, Manchester United, Paris Saint Germain y Manchester City.

Pero vamos, que está claro que nos va a tocar la Roma de Monchi, Perotti y Fazio (o Facsio, como diría el maestro Araujo).

Sevilla FC 2 – Deportivo 0. Victoria casi sin pisar el acelerador

Partido flojo el del Sevilla en el día de ayer, pero a pesar de ello, le bastó un par de zarpazos para liquidar a un Deportivo que inquietó en algún que otro contragolpe.

El Deportivo presionó mucho y bien durante la primera parte, intentando adelantarse en el marcador aprovechando algunas de las pérdidas del Sevilla en el centro del campo. No fue el día de Banega, y eso se notó en la creación.

Sin embargo, en una buena jugada trenzada, la última de la primera parte, se adelantó el Sevilla, por medio de Ben Yedder, nuestro mejor delantero, a pase de Nolito.

Se puso el partido de cara en un momento crucial. El Depor tenía que arriesgar más, pero aún así, el centro del campo sevillista seguía sin funcionar y apenas se creaban ocasiones de gol. Los visitantes tuvieron alguna ocasión para empatar, pero los gallegos mostraban poco poder ofensivo. Hasta que quedó sentenciado el partido al marcar Krohn-Dehli el segundo gol. El tiro fuerte y raso se lo tragó Rubén, quien minutos después hizo una gran parada y evitó el que pudo ser el 3-0, a tiro de Sarabia. El ex del Getafe volvió a vaciarse en el terreno de juego, pero sin la brillantez de otras ocasiones.

Me gustó mucho el partido de Escudero, Pizarro y Lenglet, a quien habría que revisar su claúsula de rescisión inmediatamente. David Soria, aunque hizo un par de intervenciones de mérito, sigue sin darme seguridad, sobre todo en los balones aéreos, donde tiende a quedarse bajo palos. Me resulta curioso que a Sergio Rico le pite la grada cuando sus saques de puerta se pierden directamente por la línea de banda y no ocurra lo mismo cuando lo hace David Soria.

Partido a medio gas, con poca intensidad durante gran parte del partido, quizás pensando en el partido de Champions del miércoles. Pero el Sevilla tiene un nivel que, aunque no pise el acelerador a fondo, le basta para superar a buena parte de los equipos de Primera División.

Barcelona 2 – Sevilla FC 1. De haber creído, se habría puntuado

Muy flojo partido del Sevilla en el Camp Nou, dando la sensación, en todo momento, de que el equipo no creía en la victoria y que salió derrotado al terreno de juego.

El partido, en general, fue bastante pobre, con muchas imprecisiones en el centro del campo que impedían crear ocasiones de gol, y dando muchas facilidades en defensa, como el estrepitoso fallo de Sergio Escudero, en el 1-0. Quizás David Soria pudo hacer algo más, porque el flojo remate de Alcácer le pasó por debajo del brazo.

En la segunda parte mejoró el Sevilla. Se estiraba algo, siendo, al menos, capaz de dar tres pases seguidos. Un contragolpe dio lugar a un córner, que fue perfectamente rematado por Pizarro, el mejor del partido, a la escuadra de la portería barcelonesa, tras picar el balón.

Lo malo es que quedaba muchísimo tiempo, más de media hora de juego, y el Sevilla no daba sensación de que pudiera aguantar el resultado y, ni mucho menos, atreverse a ir a por la victoria.

Difícil de entender la decisión de Berizzo de sustituir a Sarabia por Nolito. Aunque el madrileño no estaba haciendo un buen partido, al igual que sus compañeros, siempre es mejor mantener a los futbolistas de más calidad. Si tanto interés tenía en que jugara Nolito, podría haberlo sustituido por Navas, que no estaba haciendo absolutamente nada. El bajón de Navas también ha sido notorio.

A continuación de este incomprensible cambio llegó el 2-1, donde Kjaer no estuvo nada afortunado, puesto que le ganó la partida Alcácer, que estaba a su espalda. El danés tuvo que ser sustituido, al parecer, por problemas físicos. Esperemos que no sea una lesión importante, porque en la posición de central estamos cogidos con alfileres.

A partir de aquí, poco más dio el Sevilla, que volvió a desesperar cuando llega al área, ya que ni centra ni tira a puerta cuando tiene ocasión. Se limita a mover con parsimonia el balón, a retrasarlo innecesariamente, hasta que pierde la posesión.

Mirando el lado positivo, llegó la derrota de siempre, pero sin destrozarnos el goal-average. Por lo demás, todo es negativo, ya que tanto el Atlético como el Valencia ganaron. Mucho tendremos que mejorar para que podamos escuchar el himno de la Champions en nuestro estadio la próxima temporada.