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El partido de ayer

Sevilla FC 1 – Alavés 0. Decepcionante fin de temporada

La decepción es porque esperaba que entre los titulares estuvieran Arana y los canteranos Lara y Pozo. Pero tendré que esperar para ver al que ha sido nombrado como el mejor lateral izquierdo de Brasil.

Al menos, esperaba que los canteranos  dispusieran de muchos minutos, pero ni eso. Sólo Lara, en los minutos finales, y apenas pudo tocar el balón.

El partido del Sevilla fue bueno, mereciendo ganar con más holgura, pero cuando no era Pacheco -buen guardameta- el que evitaba el gol, hacíamos gala, una vez más, de nuestra nulidad ofensiva.

El único gol del partido fue obra de Ben Yedder, a pase de Franco Vázquez.

Me gustaría saber cuantos goles habría marcado Ben Yedder de haber sido titular indiscutible. Jugando cuatro ratitos ha superado la veintena. En mi opinión es el mejor delantero que tenemos, con diferencia sobre los demás, y sería un gran error traspasarlo en el próximo mercado. Y, por otro lado, también sería arriesgadísimo. Porque Ben Yedder garantiza gol, pero estaría por ver si su  sustituto haría lo mismo.

No he mirado las estadísticas, pero estoy seguro que Yedder superará en relación minutos jugados/goles a delanteros que en su momento vistieron nuestra camiseta, como Gameiro o Bacca. Puede que no supere a Iago Aspas, porque el gallego también solía marcar en las poquísimas ocasiones que le daba Emery.

En defensa, el equipo estuvo casi perfecto. El Alavés llegó muy poco. Su ocasión más clara, un espectacular disparo que repelió la cruceta, en la primera parte. En la segunda, también tuvo un par de ocasiones, una desviada a corner por Soria, en una falta, y otra en un jugada donde el balón se paseó por las inmediaciones de nuestro área pequeña.

Por cierto, se volvió a notar muchísimo la ausencia de Nzonzi. En la primera parte, entre el francés y Roque Mesa, dominaron por completo el centro del campo. Y eso no ocurrió en la segunda mitad.

Probablemente, hoy hemos visto los últimos minutos como sevillistas de Sarabia, Nzonzi y Lenglet, que son de lo mejorcito de este Sevilla. Habrá que tener mucho acierto con sus sustitutos.

Gracias a Caparrós hemos entrado en Europa. Aunque sea por la puerta de atrás, pero hemos entrado. Eso no puede ocultar que la temporada liguera ha sido un gran fracaso, puesto que hemos acabado a muchos puntos de distancia de los puestos que dan acceso a Champions League, que era el objetivo marcado por el club.

Hoy se ha vuelto a demostrar que es absolutamente necesario poner una visera a todo el estadio. La entrada ha sido pobrísima, y no culpo a los que se quedan en casa, pues no te mojas y ves mejor el fútbol, porque en la grada, con los paraguas de los demás –¿es que no saben que hay chubasqueros y es mucho más cómodo?–, no se ve el fútbol todo lo bien que se debiera. Culpo a los que mandan. Y no me vale la excusa de que es caro. La ampliación y techado es una obra necesaria. Y si es cara, que se haga en siete o diez años, pero que se haga, poco a poco. Y el momento de empezar es ahora, que estamos en una bonanza económica, que esperemos perdure. Pero no se puede permitir lo de hoy.

Acabada la temporada, es momento de empezar a planificar la próxima. Bueno, ya debería estar más que planificada. Más nos vale que acertemos, tanto con el Director Deportivo como con el entrenador. Porque de eso va a depender nuestro futuro economico y deportivo.

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Betis 2 – Sevilla FC 2. Un Sevilla muy superior consigue plaza europea en el Villamarín

Tiene mucho mérito lo que ha conseguido Caparrós en sólo tres partidos. Cogió a una plantilla muerta, sin confianza, y ha logrado que compitan, dándoles a los jugadores un chute de intensidad que no se les ha visto en toda la temporada.

El partido empezó mal. Al igual que en la ida, el Betis marcó en la primera llegada a puerta. Bartra remató una falta que fue desastrosamente defendida por el Sevilla. Aunque realmente no debió subir al marcador, por estar Bartra en fuera de juego. Por poco, eso sí, pero fuera de juego al fin y al cabo.

A partir de aquí, el Sevilla se rehizo y dominó por completo la primera parte. No empató porque estuvo tremendamente fallón, tanto en el último pase como en el remate, y eso es algo a lo que, desgraciadamente, estamos acostumbrados.

En la segunda parte, el Sevilla continuó con el dominio y buscando con ahínco el empate, hasta que lo consiguió por obra de Ben Yedder. En una extraña jugada que parecía que iba a quedar en nada, por un inoportuno resbalón, fue el más listo y le “robó la cartera’ a varios defensores béticos, enviando con la puntera el balón a la red.

El Betis siguió grogui, pero en una jugada aislada Loren pudo lograr el 2-1. Incomprensiblemente no remató de primeras y se entretuvo lo justo para que Lenglet despejara a corner.

Sin embargo, fue el Sevilla quien le dio la vuelta al marcador. A raíz de un saque de esquina, Ben Yedder toca levemente, de tacón, dejando pasar el balón hasta el centro del área para que Kjaer fusilara a Pedro.

No duró mucho la alegría, porque el Sevilla volvió a demostrar su poco rigor defensivo, en una jugada donde ni los centrales ni Soria estuvieron contundentes, de lo que se aprovechó Loren para lograr el 2-2 definitivo.

Lamentablemente, la superioridad del Sevilla no sirvió para ganar un partido que, de haber tenido más mordiente y acierto arriba, debería de haber sido un paseo o, al menos, haberse ganado. De igual manera, de haberse aplicado el VAR, el resultado habría sido distinto, pero para eso habrá que esperar a la próxima temporada.

La mejor virtud del Betis, al igual que en el partido de ida, fue su alta eficacia de cara a gol. Tuvo tres ocasiones e hizo dos goles, lo que llevó a otro resultado engañoso.

El resultado no fue bueno, pero, al menos, se consiguió la clasificación para la Europa League. Hace tiempo, viendo el pobre rendimiento que le sacaban a la plantilla Berizzo y Montella, me hice a la idea de que el Sevilla quedaría fuera de Europa, como ya ocurrió con Monchi hace unos años. Por tanto, esta clasificación, aunque sea con tres rondas previas, me sabe a gloria.

Lo que ha hecho Caparrós, logrando competitividad, resultados y la clasificación para Europa, incluso sobrándole una jornada, vuelvo a repetir que es muy meritorio.

Otra consecuencia que tuvo el derbi de ayer, aunque sólo sea a efectos estadísticos, es que el Sevilla lleva ya doce o trece temporadas sin caer en el Benito Villamarín. Esta ocasión debe ser especialmente dolorosa para el aficionado bético, al menos para los más fanáticos, pues soñaban con una victoria, incluso con una goleada, que dejara fuera de Europa a su eterno rival. Tendrá que ser en otra ocasión. Si es que alguna vez sucede.

Espero que esta penosa temporada liguera sirva para aprender de los errores, de manera que se haga una buena planificación y se conforme una buena plantilla que devuelva al Sevilla las opciones de optar a la plaza de Champions League que queda libre y que deberemos pelear, en teoría, con el Valencia y Villarreal.

Sevilla FC 3 – R. Madrid 2. Triunfo vital, y más que merecido, para mirar a Europa

Buen partido del Sevilla, que ha superado a un Madrid que, pese a jugar con muchos habituales suplentes, ha alineado un once de mucha calidad, lo que da una idea del plantillón que tiene el equipo capitalino.

Pensaba que era una temeridad alinear a un Nico Pareja que ya ha dejado más que demostrado que está en las últimas. Pero tengo que reconocer que ha hecho un buen partido, al igual que todo el equipo.

Al descanso nos fuimos con un resultado que ni soñado: 2-0, con goles de Ben Yedder y Layún. Yedder, como suele ser habitual cuando juega el partido completo, marcó, pero también falló una de esas ocasiones que no se pueden fallar en la vida.

El tercer gol, que daba cierta tranquilidad (con jugadores de la calidad del Madrid y con Mateu Lahoz de soplapitos no se sabe nunca), fue obra de Mercado, con muy poco ángulo y con bastante fortuna, pues tocó en Sergio Ramos y en el poste antes de cruzar el balón la línea de gol.

No me gustó el paso atrás que dio el Sevilla con la entrada de otro central, Carriço, porque además no sirvió para nada. Un centro al área fue suficiente para que Mayoral rematara a placer para acortar distancias. Una gracieta de Mateu, pitando el segundo penalti a favor del Madrid, dejó el marcador definitivo. Por suerte, ya no había tiempo para más, que si no, habría llegado el empate casi con toda seguridad, pues los jugadores del Sevilla estaban exhaustos.

Temí la expulsión de Mercado, que tuvo que jugar muchos minutos con tarjeta amarilla. Estuvo torpe al caer en la provocación de Theo, en el segundo penalti, porque, evidentemente, era ponerle las cosas fáciles a Mateu, que estaba loco por ayudar a hacer posible la remontada, y que sólo vio lo que quiso ver en esa jugada, donde los dos jugadores se empujan.

No entendí las prisas, cuando el equipo estaba ganando 2-0, por poner en juego el balón. Está bien buscar el tercero, pero siempre siendo conscientes del potencial del rival y de que el cronómetro jugaba a nuestro favor.

La clave hoy quizás ha estado en el gran partido que han hecho Nzonzi y Pizarro. El argentino ha estado sensacional y puede que haya hecho su mejor partido con la camiseta del Sevilla. Incluso Franco Vázquez, jugador que no es de mi devoción, no me ha desagradado, a pesar de hacer el primer penalti, de forma absurda, pero que, afortunadamente, Sergio Ramos desaprovechó y no tuvo consecuencias. Habría sido un fuerte mazazo, porque segundos antes Ben Yedder falló un gol cantado.

Europa está al alcance de la mano, pese a la lamentable Liga que estamos haciendo. A pesar de lo que han dicho en Sevilla FC Radio, el Villarreal no tiene la Europa League asegurada. El Getafe puede adelantarles, y nosotros, de ganar el próximo partido, podemos adelantar tanto al Villarreal, al que tenemos el goalaverage ganado, como al Betis, con goalaverage aún por decidir.

No sabemos si jugaremos en la Europa League la próxima temporada, pero sí sabemos que con Caparrós sí vamos a competir y que los jugadores lo van a dar todo. Y eso es mucho. Muchísimo.

Levante 2 – Sevilla FC 1. Con Montella parece imposible ganar un partido 

Tras el partido de ayer, ya tengo dudas de si Montella lo está haciendo adrede, para que lo echen y cobrar un millonario finiquito, o simplemente es que no tiene capacidad para entrenar a un equipo de primer nivel. Porque la plantilla es muy mejorable, pero no es para que se arrastre como lo está haciendo en los últimos partidos.

Montella volvió a repetir los mismos errores que ante el Barcelona, pero, afortunadamente, el rival era el Levante, y “sólo” encajamos dos goles.

De nuevo, el jugar con la defensa muy adelantada, sin tener defensas rápidos y sin ejercer una correcta presión en el centro del campo, parecía presagio de desastre. Un error en esa presión fue el inicio del primer gol del Levante, al que siguió una buena jugada de Morales (no me explico cómo este jugador sigue en el Levante. Di por hecho que saldría al descender su equipo, pero ahí sigue), que se deshizo bien de la defensa y asistió para que Roger batiera a Soria, sin dificultad. Aunque tiró al muñeco, Soria fue incapaz de despejar.

Sólo tardó cinco minutos el Sevilla en empatar, con un golazo de Carlos Fernández, que se preparó el balón y lo puso en la escuadra, a la media vuelta. Llegaron entonces los mejores minutos del Sevilla, que pudo incluso adelantarse en la última jugada de la primera parte, pero Navas, el mejor del equipo ayer, tiró fuera.

En la segunda parte todo fue a peor. El Sevilla siguió arriesgando con la defensa adelantadísima, lo que unido a la nula recuperación de balones en la zona media, provocaba que los locales dispusieran de varias ocasiones de gol claras, hasta que Morales consiguió el 1-2 definitivo.

Segundos antes, Montella había tenido la genial idea de dar entrada a Layún por Vázquez. Extraña forma de ir a buscar los tres puntos, cuando lo más lógico era que entrase un delantero.

El resto del partido fue un querer y no poder del Sevilla, pero la habitual nulidad en ataque hizo imposible el empate.

Finalizó el partido con un posible penalti por manos dentro del área del Levante y con la sensación de que el Sevilla de Montella tiene tantísimos defectos y está tan poco trabajado que parece poco menos que imposible ganar un partido.

Ahora la cuestión es fácil: o se despide a Montella, pagando varios millones de euros, o se aguanta con él hasta el final y se ahorra algunos millones que se podrán invertir la próxima temporada. En cualquier caso, parece complicado clasificarse pata Europa la próxima temporada. Tendría que tener lugar un cambio radical en banquillo y estilo de juego, y sólo quedan cuatro jornadas de Liga. El tiempo se acaba.

Sevilla FC 2 – Villarreal 2. Falló el corazón 

Otro pinchazo en casa, ante un rival directo. Pero bien que podemos darnos con un canto en los dientes porque, a falta de un cuarto de hora para el final, perdíamos 0-2 y jugábamos con uno menos, gracias a la falta de profesionalidad de Ben Yedder.

No fue un buen partido del Sevilla, sobre todo en la primera parte, donde Asenjo fue otro espectador más. Sólo pudimos marcar en una ocasión de Sandro.

Decía Jupp Heynckes, entrenador del Bayern de Munich, en la previa del partido de Champions que Banega es el corazón del Sevilla. Pues bien, el corazón del Sevilla falló. Cuando el argentino está mal, el equipo se resiente mucho, y ayer los dos goles del Villarreal tuvieron su origen en pérdidas de balón de Banega. Para colmo, no pudo resarcirse de sus errores en el lanzamiento de penalti porque, para nuestra desgracia, Nolito ganó la disputa que tuvieron. No lo pudo tirar peor el sanluqueño.

En el primer gol del Villarreal, además de Banega, falló estrepitosamente David Soria, que prácticamente se tragó un balón que Raba no cabeceó con fuerza. Aunque también es verdad que minutos antes hizo una intervención de mérito, parece claro que tendremos que fichar un portero la próxima temporada. Hay que fichar un portero que dé seguridad atrás, y no como los que tenemos ahora, que raro es el partido que no cometen errores graves. También casi la lió en un mal despeje de puños, blandito y al centro, que, por fortuna, fue a parar a uno de los nuestros.

Montella arriesgó mucho jugando con la defensa muy adelantada ante un equipo como el Villarreal, con un centro del campo muy fuerte y con jugadores muy rápidos y que juegan de memoria, como Bacca o Castillejo. Sin embargo salió bien la jugada, hasta el segundo gol, donde ya jugábamos en inferioridad.

A partir de aquí, el partido pareció sentenciado, sobre todo cuando Nolito desperdició el penalti, que fue señalado a instancias del asistente, porque el árbitro, nefasto durante todo el partido, perjudicándonos gravemente en varias ocasiones, no estaba por la labor de señalarlo.

Pero poco después Nolito sí acertó con la portería, tras asistencia de Lenglet. Se cambió el guión del partido, porque el Villarreal empezó a dudar y porque el Sevilla fue de verdad a por el partido.

El gol, o más bien golazo, de Nzonzi hizo algo de justicia en el marcador. Sensacional su trallazo ajustado, desde fuera del área, ante el que no pudo hacer nada Asenjo.

Estoy seguro que, de no haber hecho Ben Yedder la tonteria que hizo, nos habríamos llevado los tres puntos. De igual manera que si hubiéramos tenido un árbitro medio decente.

Después de todo, la jornada no ha estado tan mal. Teniendo en cuenta que, por una cosa o por otra somos incapaces de ganar un partido, al menos no se nos escapa el Villarreal, le ganamos el goal average – – detalle éste muy importante– e incrementamos, aunque sea mínimamente, la distancia con Gerona y Celta.

Como dice Nzonzi, hay que seguir trabajando. Y mucho, porque sin ganar va a ser imposible clasificarse para Europa.

Bayern Munich 0 – Sevilla FC 0. El Bayern no cometió el mismo error que el Manchester United

El Sevilla puso ayer fin a su brillante recorrido en la Champions League, competición donde, lamentablemente, estará, como mínimo, una temporada ausente.

Había que remontar un resultado muy adverso, que obligaba a marcar al menos dos goles, y eso para este Sevilla es muchísimo. Quizás si el árbitro nos hubiera pitado el penalti, por manos dentro del área, o aquel cabezazo de Correa a la escuadra hubiera entrado, como sí hizo ante el Cádiz –habría sido un gol calcado–, o hubiéramos aprovechado algunas de las contadas ocasiones que tuvimos, habríamos tenido una posibilidad de dar la sorpresa. Pero la mayor dificultad que se encontró el Sevilla en tierras bávaras es que el Bayern no cometió el mismo error que llevó al Manchester United a la eliminación: el exceso de confianza. En Manchester, desde el mismo momento en que se conoció que el Sevilla sería, ya se veían en Cuartos de Final. Sin embargo, al Bayern esta eliminación le sirvió de aviso, y tanto en el partido de ida, como en la vuelta, tomaron muchas precauciones. En ningún momento hicieron declaraciones prepotentes, ni se vieron claros vencedores. Se esforzaron al máximo y mostraron mucho respeto por el Sevilla, tanto que ni en su propio estadio salieron con la intención de sentenciar la eliminatoria por la vía rápida, sino que tenían como máxima prioridad el mantener la portería a cero. De modo que el Sevilla se encontró con muchas dificultades para sorprender a la contra, pues apenas encontró espacios, salvo en un par de entregas fallidas de los jugadores alemanes.

Tampoco ayudó que nuestros jugadores de ataque estuvieran muy desacertados. Sarabia y Correa estuvieron desaparecidos, así como Vázquez, con lo que apenas llegamos a asustar al Bayern. Ben Yedder volvió a jugar solo en punta, lo que no le viene nada bien. El francés no tiene cualidades para ser el único delantero. Ya que había que marcar un par de goles, creo que habría sido acertado por parte de Montella el haber jugado con dos delanteros, o al menos, haber puesto en la banda izquierda a Muriel o a Sandro, que es un jugador que se ha mostrado muy voluntarioso cuando ha salido, y además es muy rápido y tiene desborde.

Sin embargo, en defensa el equipo estuvo muy bien, de ahí que el Bayern no consiguiera hacer ningún gol, lo cual tiene muchísimo mérito. Soberbio también el partido de David Soria, muy seguro en todo momento. Como siga así, le va a ser imposible a Sergio Rico recuperar la titularidad.

El árbitro fue bastante casero, ya que tuvo diferente criterio a la hora de mostrar las tarjetas. De gatillo rápido cuando las faltas las hacía el Sevilla, y todo lo contrario cuando las hacía el Bayern.

Es una lástima la eliminación, sobre todo porque el Bayern no ha sido mejor, pero se le puso la eliminatoria muy de cara con los dos goles en propia puerta de la ida. Hay que quedarse con el buen papel realizado en esta competición tan exigente, donde se ha recaudado muchos millones de euros y se ha ganado en prestigio, pues no es moco de pavo salir imbatido de Anfield, Old Trafford o el Allianz Arena de Munich.

Ahora, a ver si somos capaces de ganar al Villarreal, porque, en mi opinión, la temporada sería un fracaso si no logramos estar en Europa la próxima temporada. Mejor hagámoslo por la vía fácil, que es la Liga, y no confiemos en la vía difícil, es decir, vencer en la final de la Copa del Rey al todopoderoso Barcelona de Messi

Celta 4 – Sevilla FC 0. Jornada que pasa, más difícil parece clasificarse para la Europa League

Otra goleada,  la enésima, en esta ocasión ante el Celta de Vigo. Estaba expectante por conocer la alineación, ya que Montella había calificado el encuentro como una “final”, pero, a la hora de la verdad, demostró estar pensando más en el partido del miércoles, en Munich, que ante el Celta, reservando a jugadores importanes, como Escudero y Lenglet, y ni siquiera convocando a Muriel. Los que salieron, lo cierto es que no lo hiceron mal, hasta que marcó el equipo local, y a partir de ahí, sobre todo a raíz del segundo gol, el equipo se vino abajo de forma estrepitosa.

El partido recordó a muchos otros partidos, donde el Sevilla perdona todo lo perdonable y más, y el rival necesita muy poquito para hacernos daño. Aunque parezca increíble, el Sevilla tuvo más ocasiones de gol, pero eso no sirve absolutamente para nada. Solamente para que nos desesperemos más.

Los goles, de nuevo, todos muy evitables, pero que, al final, acaban cayendo, ya sea por errores individuales  o  porque el equipo, en general, defiende rematadamente mal.

Para colmo, tampoco es que la suerte nos acompañe mucho. Si hace unos días, nos marcamos dos goles en propia puerta, ayer otros dos más, ambos de Arana. Hay quien ya le ha crucificado, pero yo quiero verlo jugar con continuidad. Supongo que si lo han elegido mejor lateral izquierdo de Brasil, debe ser por algo.

El panorama es desalentador, pero lo que más me preocupa es la falta de profesionalidad de nuestros jugadores. Es inadmisible que en partidos importantes, como los de Champions, den lo máximo y hagan grandes partidos, y los mismos jugadores dejen de lado la competición liguera. Parece que juegan desganados ante equipos como el Celta, Leganés, Alavés, Eibar… Y el resultado es una goleada tras otra. Si a eso le sumamos una planificación deportiva lamentable –aunque ganemos la Copa del Rey y eliminemos al Bayern– y un entrenador como Montella, que es incapaz de revertir un partido, dando continuas muestras de incapacidad de reacción… pues clasificarse para jugar en Europa la próxima temporada está pareciendo una quimera.

También hay falta de mentalidad. Ayer el Barcelona, que también juega Champions, jugó con los titulares ante el Leganés. El Barcelona no rotó y respetó a un equipo teóricamente muy inferior. Le da mucho valor a los tres puntos en juego, y eso que tiene la Liga en el bolsillo. Esa mentalidad ganadora no la tenemos aún, y es fundamental para crecer.

Si el Celta nos hizo cuatro, no quiero ni pensar los que nos hará el Bayern de Munich el miércoles. El Sevilla-Villarreal va a ser una auténtica final, porque, de perder, ya se estaría convirtiendo en una hazaña lograr jugar en Europa la temporada que viene.