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El partido de ayer

Sevilla FC 1 – Las Palmas 0. ¿La noche de Vitolo? No, la noche de Navas

Temía este partido por la posible reacción del público, que, al final, se comportó espléndidamente, a pesar de las falacias que llegan desde Madrid. Y es que, según Marca, se cantó “Vitolo muérete”. Yo no oí nada de eso. Sí oí muchos pitos y, cuando se retiró el traidor, “Vitolo, cabrón, fuera de Nervión. Y aunque la palabra “cabrón” sea malsonante, no puede considerarse un insulto, si nos atenemos al RAE, y más en concreto a su primera acepción: “Dicho de una persona, de un animal o de una cosa: Que hace malas pasadas o resulta molesto”. Definición que, sin duda, se ajusta a Vitolo.

Habrá que esperar el informe del chivato de la Liga, porque según he leído, algún periodista ya ha avanzado que es “demoledor”. Pues nada, habrá que irse al juzgado de nuevo, si esto es cierto. Pero tendremos que ir acostumbrándonos a la táctica del acose y derribo, porque mientras el Sevilla siga ahí arriba –esperemos que hasta el final–, resulta incómodo para los equipos capitalinos.

En cuanto al partido, no fue bueno. El Sevilla, sobre todo en la primera parte, hizo un juego parsimonioso y lento, de manera que Las Palmas, que se encerró bien, esperando el momento oportuno para montar un contragolpe, no concedió muchas ocasiones de gol. Y las pocas que tuvimos, que fueron bien claras, las fallamos estrepitosamente. No fue el día de Ben Yedder, que no marcó, pese a quedarse dos veces delante del portero. Bueno, en realidad fueron tres, pero el linier invalidó la jugada por un fuera de juego inexistente. Otro grave error arbitral, pero, por fortuna, al igual que ocurrió en Gerona, no tuvimos que acordarnos de él.

La segunda parte fue un monólogo sevillista. Los de Berizzo sitiaron el área amarilla, pero el agobio no surtía efecto. Hasta que llegó, en la recta final del partido, el gol de don Jesús Navas. Fue un gol con bastante suerte, ya que su intención era, claramente, la de centrar, pero tocó en un defensor y Chichizola, que estaba haciendo un buen partido, se limitó a ver cómo el sobrepasaba el balón. Me dio la impresión de que pudo hacer bastante más. En cualquier caso, Navas no pudo celebrar de mejor manera su partido número 400 –que se dice pronto– con la camiseta del Sevilla FC.

Las Palmas, por su afán en defenderse, apenas creó peligro. Alguna llegada por banda y a balón parado, pero Sergio Rico, prácticamente, fue un espectador más.

Me gustó mucho el argentino Jonathan Calleri, que ya sonó como futurible para el Sevilla el año pasado. Este jugador dio muchísimo trabajo a nuestros centrales, con sus desmarques y su movilidad. Además, es bastante corpulento y fuerte, por lo que tanto Kjaer como Pareja se vieron negros para frenarle, en muchas ocasiones haciéndole falta. Por cierto, a Pareja se le ve en  claro declive físico.

Los cambios me parecieron acertados, aunque yo creo que Banega –sensacional el tiempo que estuvo, aunque arriesgando mucho– y Sarabia tienen que jugar siempre.

Tres puntos más para el zurrón, a pesar de Vitolo, a pesar de los árbitros y a pesar de nuestra mala puntería. Manteniendo la puerta a cero, basta con colar una, aunque sea de rebote, para llevare el partido. Y es que las matemáticas, a veces, son así de simples.

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Gerona 0 – Sevilla FC 1. Victoria infravalorada

A veces, no deja de sorprenderme los comentarios de los aficionados sobre los partidos del Sevilla. Muchos, a pesar de la victoria, sólo se fijan en el juego propio, quizás esperando que ese juego sea brillante, que sea tan espectacular como para que haya goleada. Como si no hubiera otro equipo enfrente que ponga las cosas difíciles.

Pienso que esos aficionados tienen una mentalidad de superioridad a la que yo no encuentro explicación, de manera que creen que por visitar al Getafe o al Gerona, equipos recién ascendidos, le tenemos que meter un mínimo de cuatro goles. Y no, no es así. Pero no es así para casi nadie. Baste recordar que el todopoderoso Barcelona ha ganado esta jornada al Getafe por 1-2, marcando el gol de la victoria a falta de seis minutos, y que el Atlético sólo logró empatar en Gerona, llegando incluso a ir perdiendo por 2-0.

La realidad es que cualquier equipo de Primera División puede complicarte un partido, y más contra el Sevilla, que ya es considerado un grande y, por tanto,  todos los equipos juegan muy mentalizados contra nosotros, entregándose sus jugadores siempre al máximo. Y ayer el Gerona no fue una excepción. El equipo local empezó atosigando, ejerciendo una alta presión y centrando muchos balones al área, que fueron todos rechazados. Nos costó hacernos con el partido, pero lo conseguimos. Casi media hora tardamos en tener nuestra primera ocasión de gol, y a partir de ahí se entró en una fase de dominio alterno, donde hubo muy pocas ocasiones de gol, hasta que llegó la segunda parte, donde ya cambió todo.

Y cambió todo a mejor, excepto el cuarto de hora final, que fue un desastre. Pero hasta entonces el Sevilla estuvo muy firme en defensa, hasta el punto de que el Gerona apenas creó ocasiones de gol. Sergio Rico apenas tuvo trabajo. De hecho, sólo recuerdo, como ocasiones del Gerona, un disparo fortísimo, a raíz de un córner, que salió fuera por muy poco, y la que sacó Lenglet –gran partido el suyo– , ya con 0-1, en el área pequeña, cuando ya se colaba, tras una buena jugada de Mojica, que dio el pase de la muerte.

El Sevilla tampoco es que tuviera una gran cantidad de ocasiones: dos en la primera parte, de Ganso y N’Zonzi, y alguna más en la segunda. En el minuto 68 llegó el gol, obra de Muriel, tras una buena asistencia de Franco Vázquez –tenía ganas de que volviera–, sorprendiendo a Iraizoz, que esperaba el remate al segundo palo. Poco después pudo sentenciar el partido Pablo Sarabia, que, pese a quedarse solo, no logró batir a Iraizoz.

El partido se puso propicio para sentenciar a la contra, porque el Gerona arriesgaba, pero el Sevilla sólo inquietó a balón parado. Muriel tiró dos faltas durante todo el partido. Las dos bastante bien tiradas, pero Iraizoz las atajó bien.

No se pudo sentenciar y la consecuencia lógica es que se sufrió en los minutos finales. Y se sufrió de lo lindo, sobre todo por la banda de Corchia, que no tuvo su día. Pero de nuevo la defensa despejó todo lo que le llegaba…. hasta que llegó la primera “gracieta” arbitral de la temporada. De Burgos Bengoetxea pitó penalti al considerar que Franco Vázquez cometió juego peligroso, cuando ni mucho menos fue así. El despeje del argentino fue perfecto, haciendo contacto plenamente con el balón, sin tocar al jugador local, que le echó teatro al asunto.

Menos mal que el lanzamiento del penalti se estrelló en el larguero, porque los tres puntos eran muy necesarios para mantenerse en la cabeza de la tabla.

Me gustó el partido de Muriel. Aunque falló una clara ocasión, que cubrió bien Iraizoz con su salida, por fin se estrenó en partido oficial. Luchó y mostró velocidad y buen juego a balón parado. Me desconcierta un poco que cuando encara portería, vaya alejándose de ésta, tirando a banda, como en el gol de ayer.

El partido también nos dejó el debut de Carole, que hizo un buen partido.

No me gusta que Berizzo rote tantísimo. Hasta ocho jugadores diferentes con respecto a lo que jugaron en Liverpool. Ni tampoco me gusta que no convoque ni a Navas, cuando el de Los Palacios es mucho mejor que Montoya, y que la mayoría de los que juegan en su posición, hasta jugando cojo. Pero si después de todo eso se gana, pues mejor que mejor.

Diez puntos de doce posibles. Espléndido inicio. Que ante Las Palmas sean doce de quince, porque nuestras próximas salidas son bastante complicadas y, por si acaso, es conveniente llenar el zurrón de puntos: Atlético de Madrid, Athletic, Valencia, Barcelona, Villarreal, Real Madrid y Real Sociedad .

 

Sevilla FC 1 – Español 1. Tropiezo por tener la cabeza en otro partido

Es evidente que el partido de Champions League es mucho más importante que el de ayer, pues hay mucho dinero y prestigio en juego. Ahí estamos todos de acuerdo. En lo que diferimos los aficionados es en la forma de afrontar dos partidos importantes en cuatro días. Berizzo es de los que piensan que hay que rotar prácticamente a todo el equipo, y yo creo que eso es una barbaridad, ya que en Primera División no hay ningún equipo fácil, cualquiera te puede complicar la vida, y el alinear a tanto suplente es arriesgar tres puntos, que también son muy necesarios para lograr el objetivo, ya casi obligatorio, de clasificarse para la Champions League. Por tanto, yo soy de la opinión de que las rotaciones deben ser al estilo Juan de Ramos. El manchego rotaba tres o cuatro jugadores, de manera que tenía a toda la plantilla implicada, refrescaba a los jugadores y no perdía potencial. O si lo hacía, era levemente.
En cuanto al partido en sí, me pareció que el Español hizo un partido muy serio. Por supuesto, ellos sí alinearon al mejor once posible. Fueron conscientes de su inferioridad, incluso cuando jugaron con uno más en los minutos finales del partido, por la absurda expulsión de Banega –merecedora de una fuerte multa–. La táctica que utilizaron fue la que harán el 90% de los equipos que nos visitaran: encerrados atrás, con las líneas muy juntas, esperando cualquier oportunidad para contraatacar.
Varias de esas oportunidades llegaron por pérdidas, principalmente por parte de Borja Lasso, en zonas muy delicadas. Parece que el canterano aún no se ha enterado de lo que es la Primera División, donde cualquier error te cuesta un gol. Ayer no fue el caso, de milagro, porque lo evitaron David Soria –qué mala suerte tiene este chaval con las lesiones– y Sergio Rico, quien hizo un espectacular paradón al rechazar el remate a bocajarro de Leo Baptistao, fuerte y abajo.
Hicimos lo más difícil, que fue adelantarnos en el marcador ante un equipo que se había encerrado con mucho orden y que nos estaba dando problemas a la contra. El gol fue de los llamados fantasma. Como nuestra liga es tercermundista y no disponemos del VAR, no podremos saber si Langlet marcó verdaderamente gol o no. Lo importante es que lo dieron por válido.
La alegría no duró mucho, porque un error infantil de N’Zonzi, que regaló el balón a Baptistao, provocó el empate. Para evitar goles como el de ayer, donde el brasileño se fue en velocidad de dos de nuestros defensas, considero que es fundamental fichar un central rápido. Eso es imprescindible para jugar con la defensa muy adelantada.
A partir de aquí, el dominio del Sevilla fue total, creando y desperdiciando bastantes ocasiones de gol, sobre todo a raíz de la entrada de Ever Banega. Y el acoso, asfixiante en algunos momentos, se acabó por la autoexpulsión del argentino, que se acordó de la madre del árbitro  — normal– y además se lo dijo –de anormal–.
Entramos en unos minutos finales de tensión, porque la niñería de Banega podía costar el punto que teníamos. No fue así porque como digo, el Español era consciente de su inferioridad, y ni con uno más se decidió a ir abiertamente a por el partido.
Incomprensible, el árbitro sólo añadió tres minutos. Se le olvidó la pausa de dos minutos para que se refrescaran los jugadores. De otra forma, no tiene sentido que se añadieran tres minutos, habiéndose agotado los cambios y habiendo habido una expulsión. No obstante, su peor error fue no mostrar la tarjeta roja a Baptistao por su brutal entrada por detrás a Corchia, a la altura de la rodilla.
El punto sabe a poco, pero no es tan malo si pensamos que los jugadores y entrenador tenían la cabeza en otro partido, los innumerables fallos en defensa y la expulsión de Banega.

Sevilla FC 5 – Osasuna 0. Fin de temporada plácido

Partido de trámite el que hemos visto esta noche en el Ramón Sánchez Pizjuán. Desde el primer momento se han visto las diferencias abismales entre Sevilla y Osasuna, entre un equipo de Champions y uno que ya es de Segunda División por méritos propio, acabando como farolillo rojo.

El Sevilla hizo cinco goles porque no quiso ni necesitó hacer más. Las ocasiones se sucedían por parte del equipo de Sampaoli, mientras Osasuna se veía incapaz de frenar las incursiones que llegaban por todos lados. Y eso a pesar de que el partido parecía incluso un amistoso, ya que la falta de intensidad era total y absoluta.

Sólo diez minutos tardó en llegar el primero, obra de Vitolo, para quedar poco después sentenciado el partido con goles de Franco Vázquez y Jovetic, que hizo el mejor gol del partido, de fuerte trallazo.

Ya en la segunda parte, llegaron otros dos, repitiendo Vitolo y Franco Vázquez.

No me gustó que no debutara ningún chaval del filial, siendo un partido ideal para ello. ¿Para qué los convoca entonces Sampaoli?

Ahora toca empezar de nuevo. Lo primero será buscar al sustituto de Sampaoli, quien, lógicamente, fue silbado, aunque la actitud mayoritaria fue de indiferencia, como fue mi caso.

A partir de ahí, habrá que volver a montar un equipo competitivo, porque mucho me temo que hoy hemos visto el último partido con la camiseta sevillista de Vitolo y N’Zonzi, quienes son, en mi opinión, nuestros dos mejores jugadores.

También me gustaría que continuara Jovetic, pero el problema no son los trece millones que hay que pagar al Inter, sino los siete millones de euros que cobra de ficha el montenegrino.

Ojalá que también forme parte del Sevilla 2017-2018 algún jugador del filial, como podría ser Ivi, pues Segunda División se le ha quedado ya pequeña.

Recién terminada la temporada y ya estoy deseando que empiece la siguiente. Ahora hay que afrontar, como se pueda, un par de meses sin ver al Sevilla.

 

 

R. Madrid 4 – Sevilla FC 1. Goleada engañosa

Goleada en el Bernabéu, como se esperaba, dada la enorme diferencia que hay entre las dos plantillas. Pero, al menos, en esta ocasión sí se dio la cara y, durante algunos momentos, incluso una imagen brillante. No sirvió de nada, ni siquiera para llevarse un punto, porque el Sevilla reincidió en errores gravísimos, en todas las zonas del campo. Esos errores, contra un equipo normalito, te llevan a la derrota, pero contra un superequipo, te conducen a la goleada.

Nueve minutos duró el Sevilla con la portería a cero. Un Sevilla que hasta entonces, se había plantado bien el campo. Se abrió la lata por una jugada polémica. En mi opinión, el primer gol no debió subir al marcador, ya que Nacho no lanzó la falta desde el lugar donde se realizó, sino varios metros más atrás. Muchos árbitros permiten sacar las faltas a varios metros metros de distancia donde se han realizado, pero sobre todo en el centro del campo o en defensa. Sin embargo, no es lo mismo si se produce al borde del área, en una falta peligrosa. Ahí si importa, y mucho, que el balón se coloque varios metros más adelantado o atrasado, como bien saben los especialistas en golpes francos, que siempre intentan buscar el sitio perfecto, en muchas ocasiones aprovechando que el árbitro está mirando para otro sitio o colocando la barrera.

En el caso de ayer, es evidente que esos metros fueron decisivos para que la jugada acabara en gol. El balón debería haberse puesto donde estaba situado el árbitro. De hecho, creo que Undiano Mallenco se giró para pedir el balón y situarlo. Y en ese mismo momento, es cuando ve a Nacho tirar a puerta. Gol sorpresivo para todos (público y jugadores de ambos equipos), ya que, como digo, no se lanzó desde el lugar correcto. Y por supuesto, a Undiano le dio lo mismo. Estoy seguro de que, si hubiera sido al revés, lo habría anulado. Pero por algo el Madrid gana el 95% de partidos que juega con este árbitro.

El Sevilla se rehizo de este desgraciado e inusual gol, y buscó el empate, que no consiguió porque lo evitaron los postes, en dos ocasiones, y varias intervenciones meritorias de Navas, que evitó goles casi cantados de Jovetic y de Correa. Como siempre, el Sevilla falló lo que no se debe de fallar nunca, y lo acabó pagando.

Kranevitter, víctima del centrocuentismo –ese marear el balón en el centro del campo, horizontalmente, sin profundidad– perdió el balón y tras el contragolpe de rigor y un rechace de Sergio Rico, llegó el segundo. El Sevilla estaba mereciendo más, pero sin efectividad no hay premio posible.

Acortó distancias, por fin, el Sevilla, por medio de Jovetic, que batió a Navas con un disparo colocado. El montenegrino fue el mejor del partido. Lástima que no hubiera estado acompañado de Ben Yedder –que salió a dos minutos para el final, aunque no sé para qué–, pero supongo que eso ya habría sido una gran audacia para Sampaoli.

El 2-1 sirvió para dar un pequeño susto a Zidane y a su tropa, que enseguida sacó a los pesos pasados que tenía en su banquillo, como Modric y Casemiro. El croata es uno de los mejores centrocampistas del mundo, y el brasileño también es muy bueno. Tan bueno como sucio. Se notaron los cambios, porque el Sevilla apenas creó ya peligro y seguía con su juego lento y horizontal, hasta que otra pérdida absurda, en esta ocasión de Walter Montoya, llevó al 3-1 que ya sentenciaba el partido. Y poco después llegó el cuarto, que cerraba la goleada, obra de otra extraordinario centrocampista, como es Kroos.

Goleada, pero, al menos, fue una goleada digna y se vio otra actitud. El Sevilla no salió derrotado de antemano, como pasó en el Camp Nou.

Creo que ayer, por la gran cantidad de bajas que había, Sampaoli perdió una oportunidad de oro para alinear a algunos jugadores del filial que están pidiendo paso a gritos.

Lo más importante de ayer es que volvió a jugar Krohn-Dehli, que hizo un buen partido, y que se consiguió el objetivo de clasificarse para Champions. Un objetivo que, en teoría, está por encima de nuestras posibilidades y que bien haríamos en valorar en su justa medida.

 

 

 

Sevilla 1 – R. Sociedad 1. De nuevo, mereció más, pero el punto puede ser suficiente

No puede ser que tengamos un fin de liga tranquilo, aunque la distancia con nuestros perseguidores puede hacer que el punto cosechado hoy sea suficiente para asegurar la cuarta plaza. Habrá que esperar a lo que hagan Villarreal –supongo que perderá– y Ahtletic –supongo que ganará–.

El partido ha sido muy bonito para el espectador neutral, pero a mi no me ha gustado nada. Pienso que Sampaoli arriesgó mucho alineando a un sólo centracampista defensivo, N’Zonzi, y a dos que no sólo son muy ofensivos, sino que apenas defienden, como son Franco Vázquez y Nasri. Esa disposición venía muy bien para los contragolpes o en el caso de robar el balón muy arriba, pero, sin embargo, en el juego estático, tenían ventaja los centrocampistas de la Real Sociedad, que además se conocen y compenetran muy bien.

El Sevilla pudo adelantarse en el marcador, en un balon robado en defensa, pero se erró en el pase decisivo y se estuvo lento. Después llegó un buen susto, en un contragolpe que tuvo que cortar Lenglet, cargándose muy pronto con una tarjeta amarilla.

Era un momento donde el dominio era alterno, y donde la Real Sociedad quería aprovechar la velocidad de sus delanteros para adelantarse a la contra. Pero fue el Sevilla el que lo consiguió, en un balón muy bien peleado por Ben Yedder, que asistió a Sarabia para que éste lograra, con mucha clase, el único tanto del Sevilla.

En la última jugada de la primera parte, el Sevilla tuvo otra ocasión de gol, pero al impresentable de González González le pareció que era el momento apropiado para irse a los vestuarios, dejando perplejos a los aficionados, que casi no lográbamos entender tal ineptitud. Se entiende que tendría prisa para irse a la Feria. Porque en la segunda parte, además, sólo añadió cuatro minutos, habiéndose completado todos los cambios y dando la Real Sociedad una exhibición de cómo perder tiempo.

En la segunda parte, el Sevilla pudo sentenciar, pero cuando peor lo estaba pasando la Real Sociedad, se encontró con un golpe de suerte. Un mal despeje de Lenglet, rebota en N’Zonzi, y Carlos Vela, el jugador donostiarra de más calidad, se encuentra un balón que sólo tuvo que empujar a la red.

Lenglet tiene visos de ser un gran central, pero los centrales jóvenes se tienen que hacer a base de fallos, a no ser que sean superfiguras. Esperemos que no tenga tantos como Fazio, pero su error hoy nos ha costado dos puntos.

El gol de Vela sentó como un jarro de agua helada, de manera que la Real olió sangre y fue a por el segundo. Lo tuvo en sus botas, otra vez, Vela, que tras un extraordinario recorte, se quedó sólo ante Sergio Rico, que hizo el paradón del partido.

Apenas tuvo más opciones de gol la Real, hasta que el partido se puso muy de cara con la expulsión de Zurutuza. No sacó provecho el Sevilla porque se empeñó en crear ocasiones por el centro, y con una lentitud desesperante, olvidando las bandas. Eso fue un regalo para la defensa donostiarra, que no pasó mayores apuros para mantener un empate que les supo a gloria.

De los jugadores, me ha llamado la atención la bajísima forma en la que está Gabriel Mercado. Parece otro jugador distinto al de la primera vuelta. Lo mismo ocurre con Nasri.

Me ha gustado el partido de Ben Yedder, que se ha hartado de correr durante todo el partido y que, aunque no estuvo acertado de cara a gol, sí asistió a Sarabia y fue un constante incordio para la Real.

Franco Vázquez lo intentó todo y no le salió nada. A Vitolo, recién salido de una lesión muscular, también se le ve sin chispa, pero aún así logró expulsar a Zurutuza, en un acción que fue muy protestada por el vasco, ya que apenas toca a Vitolo.

Tambien sobrevivimos al arbitraje de González González, y eso también es de valorar, porque es más malo que un dolor de muelas.

Ahora sólo queda esperar que nuestros rivales directos no ganen y que en el Bernabéu no nos destrocen mucho el goal-average. En cualquier caso, ganando a Osasuna, en la última jornada de Liga, tendremos asegurada la tan ansiada cuarta plaza.

 

Málaga 4 – Sevilla FC 2. Ejemplo de cómo tirar un partido

Demasiado castigo el que se llevó ayer el Sevilla. Cualquiera que no hubiera visto el partido, habría pensado que el Málaga pasó por encima del Sevilla, y ni mucho menos fue así.

El Sevilla dominó el partido, y se le puso de cara a la media hora de partido, tras una buena jugada entre Ben Yedder y Franco Vázquez, quien batió a Kameni.

Poco después, Franco Vázquez asistió a Correa, quien completamente solo y con todo a favor, erró estrepitosamente. Fue una de esas ocasiones que no se deben fallar nunca, sobre todo, porque errores de ese calado se suelen pagar caro. Y precisamente, en la jugada siguiente, se le deja a Fornals controlar en el borde del área, incluso dejarle tiempo para prepararse el balón y fusilar a un Sergio Rico que no pudo hacer nada ante un balón que iba fuerte y a la escuadra. Es decir, de un posible 0-2, se pasa, en un minuto, al 1-1, con el que se llegó al descanso.

En la segunda parte, siguió el Sevilla dominando, pero el que se adelantó en el marcador fue el Málaga. Un grave error de Pareja dejó solo a Sandro –el mejor malaguista, con diferencia–, que batió por bajo a Sergio Rico. Aquí, desde mi punto de vista, el guardameta sí pudo hacer más. Sandro remata con poco ángulo y raso, con lo que Sergio Rico debería haberlo parado, o desviado, sin demasiados problemas.

Por cierto, el primer error de Pareja es no dejar a Sandro en fuera de juego. No sé el motivo, pero Pareja es uno de esos centrales que prefiere correr detrás del delantero antes que dar un paso al frente, en el momento justo, y dejarle en fuera de juego.

Pero si grave fue el fallo de Pareja, no lo fue menos el que tuvo Luis Muñoz, cuya pifia en el despeje dejó el balón a Franco Vázquez, para que rematara a placer y batiera a Kameni. Regalo por Regalo.

Con 2-2 y las espadas en todo lo alto, llegó lo que, en mi opinión, fue lo peor del partido –junto con el árbitro–: Sampaoli dio entrada a Jovetic, en detrimento de Ben Yedder. Desde mi punto de vista, el partido requería ir a por los tres puntos, y me decepcionó que Sampaoli no se atreviera a jugar con dos delanteros, quitando además a Ben Yedder, nuestro mejor goleador. Pienso que, al hacer eso, Sampaoli pecó de falta de ambición.

A continuación, como justo castigo por no ir a por el partido, llegó el tercer gol del Málaga, probablemente el más lamentable de todos, por el momento en que se produce y porque hasta un equipo de parvulitos habría defendido mejor. En una falta centrada, se nos ocurre poner la línea defensiva en el punto de penalti, cuando debería de haber estado en la línea frontal del área o en el semicírculo. Si no se hace así, se está dando una gran ventaja a un buen lanzador, como es Sandro, y a cualquier rematador, que sólo tiene que rozar o peinar el balón para hacer gol. Y, por supuesto, en caso de que haya remate, el portero, por la cercanía, no tiene nada que hacer, a no ser que tenga la suerte de encontrarse con el balón, que no fue el caso.

Vamos a tener que contratar a la defensa de la Juventus de Turín para que nos den unas clases magistrales, porque los italianos, como cualquier defensa de cierto nivel, jamás habrían cometido ese error. Con la defensa más adelantada, no cayendo en la tentación de ir tras los delanteros hasta que no se saque la falta, casi con toda probabilidad habrían caído en fuera de juego, y de no haber sido así, el portero habría tenido ventaja, bien porque habría llegado al balón o le habrían rematado desde más lejos.

De nuevo, el Málaga había marcado cuando minutos antes el Sevilla podría haber conseguido el 2-3, al cabecear Iborra un buen centro de Sarabia, pero, desgraciadamente, a Kameni le dio por hacer el paradón del partido.

Con menos de un cuarto de hora para el final, a pesar de que el Sevilla lo intentó siempre, sólo dio tiempo para que Pareja demostrara que no era su día, provocando un penalti algo riguroso, pero que Martínez Munuera, a diferencia de las jugadas polémicas que tuvieron lugar en el área del Málaga, no dudó ni un solo momento en dirigirse al punto de penalti. Penalti que, por fin, paró Sergio Rico, pero que no sirvió para nada, porque el rechace lo cazó Juankar, para lograr el 4-2 definitivo. Este gol no debería haber subido al marcador, ya que Juankar entró antes de tiempo en el área. Se entiende que es mucho pedir que tanto el árbitro principal, como el asistente, que sólo tienen que ocuparse de eso y de que si el balón cruce o no la línea de gol, fueran capaces de percatarse del detalle y anularan el gol.

Martínez Munuera fue caserísimo durante todo el partido, tanto a la hora de mostrar las tarjetas amarillas como en las jugadas polémicas de las áreas, donde el Sevilla salió perjudicado en las tres que hubo.

El mejor del partido fue Franco Vázquez, que marcó dos goles y dejó solo a Correa frente a Kameni. A pesar de que Sergio Rico está siendo criticado, en realidad sólo pudo hacer más en el segundo gol. Los demás fueron imparables. Y aunque parezca contradictorio, porque encajó cuatro goles, apenas tuvo trabajo. Pero el Málaga aprovechó el 100% de las ocasiones de gol que tuvo, algo que no es habitual en fútbol.

Dados los graves errores que cometimos en las dos áreas, la derrota es lógica, a pesar de que el Sevilla fue superior al Málaga en todo, menos en lo único que importa: en hacer más goles que el rival. Ahora la tercera plaza queda más imposible aún, y la cuarta está en peligro. Aunque la buena noticia es que se conseguirá si somos capaces de sacar cuatro de los seis puntos que quedan por disputarse en nuestro estadio. Porque, obviamente, visto lo visto, ganar o empatar en el Bernabéu es impensable, y más aún jugándose el Madrid el título de Liga.