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El Sevilla se quita un posible problema de en medio con la venta de Promes

Vaya por delante que el simple aficionado, como es mi caso, no conoce, ni conocerá, todos los entresijos de la venta de Quincy Promes al Ajax de Amsterdam, pero, a priori, la sensación que me da es que el Sevilla no ha querido desaprovechar la ocasión de deshacerse de un jugador que podía causar problemas y que, por otro lado, incrementaría de manera muy importante el poder adquisitivo para esta pretemporada, donde se espera una importantísima renovación de la plantilla.

En mi opinión, la clave del asunto está en que Promes se quería ir, quería jugar únicamente en el Ajax, y, además, según he leído, estaba incluso dispuesto a declararse en rebeldía. Si a esto le añadimos el hecho, importantísimo, de que no se trata de un jugador con vitola de titular indiscutible,  si no más bien al contrario, pues está claro que esto lo convertía en un firme candidato a salir del plantel.

En efecto, estamos hablando de un jugador que no ha contado con el favor ni de Machín, ni de Caparrós, y al que Munir le ha ganado la partida en muchas ocasiones, e incluso el jovencísimo canterano Bryan Gil. En su favor está el que no ha podido jugar en la posición en la que está acostumbrado y en la que más se pueden apreciar, en teoría, sus cualidades. Y también hay que agradecerle su buena predisposición a jugar incluso de lateral, cuando el equipo lo ha necesitado, y eso es algo a lo que muchos jugadores no están dispuestos a hacer, o lo hacen de mala gana.

Tras ver los primeros partidos de Promes con el Sevilla, pensé que nos habían “metido la bacalá”. Sin embargo, a mí no me gusta calificar a los jugadores a las primeras de cambio, sobre todo si son jóvenes y vienen del extranjero, pues no hay que olvidar que no son máquinas, sino personas, y que pueden necesitar un período de adaptación. Después de todo, cambian de vida, de país, en ocasiones dejan a su familia o parte de ella… En fin, infinidad de circunstancias que pueden afectar a su rendimiento. Por eso, prefiero esperar a su segunda temporada, para tener una opinión con más fundamento.

En el caso de Quincy Promes, es un jugador internacional con Holanda, relativamente joven — 27 años y, por tanto, con posibilidades de progresar– rápido, ambidiestro, con regate y con cierta facilidad tanto para asistir como para hacer goles. De hecho, sus números no han sido malos para lo poco que ha jugado, y principalmente en posiciones atrasadas: 3 goles y 6 asistencias. Sin embargo, no era un jugador determinante y, ni mucho menos, justificaba el fuerte desembolso que hizo el Sevilla, convirtiéndose en uno de los fichajes más caros de su historia, al pagar unos 20 millones de euros al Spartak de Moscú.

Una segunda temporada podía provocar o bien que se devaluara, si mantenía el nivel de esta primera, o bien que sobresaliera y el Sevilla diera el pelotazo, ya fuera aprovechándose de su rendimiento o traspasándolo por una cantidad importante, dado que su cláusula era de 150 millones de euros.

Al principio decía que la clave era que Promes se quería ir, pero hay una segunda clave: el dinerito fresco que deja su marcha. Porque parece ser que, de los algo más de 17 millones de euros que puede alcanzar su traspaso, una buena parte lo daría el Ajax al contado, y a eso hay que añadir la descomunal ficha que tenía, una de las más importantes de la plantilla. Es decir, que el Sevilla tenía comprometido un fortunón entre sueldo y traspaso, que ahora podrá invertir en nuevos jugadores. También he leído que el Sevilla se ha reservado un porcentaje de una futura venta, pero en ningún medio lo aclaran, ni dicen cuál es. También que el jugador ha perdonado algo de ficha. Y quién sabe si también han influido los pagos que aún le debe el Sevilla al Ajax por el traspaso de Wöeber. No me cabe duda de que, si se ha procedido al traspaso, es porque, en su conjunto, era una operación económicamente favorable.

Tal y como yo lo veo, Promes era una apuesta arriesgada. Era un jugador que no ha cumplido las expectativas, con sueldo de crack y que quería irse. Y el Sevilla ha decidido no arriesgar y recuperar toda o buena parte del dinero invertido. Ahora lo importante es reinvertir ese dinero en un jugador que sí sea determinante, que sí decida partidos, que sí dé un plus de calidad a la plantilla. Y para eso lo mejor es encomendarse a Monchi, que para eso es uno de los que más sabe de este tema.

Entiendo el desconcierto de buen parte de la afición, ya que Promes, en primer lugar no estaba colocado entre los jugadores con más posibilidades de ser transferido, y, en segundo lugar, su precio ha estado muy por debajo de lo esperado. Yo esperaba, al menos, lo invertido. Y puede que haya sido así, si verdaderamente se ha incluido un porcentaje de un futuro traspaso. Pero no es menos cierto que ya por cualquier mindundi te piden 15 millones de euros como mínimo, y que hay infinidad de equipos que pueden superar esa cantidad por un jugador internacional y de calidad. Ahí creo que, principalmente, radica la decepción del sevillismo con esta venta, pues, esos 15 millones saben a muy poco, sobre todo sabiendo que aún queda mucho mercado por delante y que el fichaje de Promes era una prioridad para el Ajax –que ahora nada en la abundancia económica– y para el jugador, con lo que quizás se les podría haber apretado un poquito más las tuercas.

Entrevista a Ben Yedder en Le Parisien

Delantero del Sevilla FC, 29 años, ha subido de nivel esta temporada. Vuelve a la Selección francesa y espera ser un fijo a largo plazo.

Autor de 30 goles y 11 asistencias en todas las competiciones esta temporada con el Sevilla FC, Wissam Ben Yedder está justo detrás de Lionel Messi (51 goles) y al nivel de Karim Benzema (30 goles) en España. Si bien tuvo su tercera selección con la Azul contra Turquía (0-2) el domingo pasado en Nantes, el nativo de Sarcelles, en la reserva para la Copa del Mundo de 2018, espera surfear su buena ola para engancharse al vagón de la Eurocopa 2020.

 

¿Cuál es tu visión de la temporada con el Sevilla?

WISSAM BEN YEDDER. Este es uno de los mejores de mi carrera. Las estadísticas están ahí. Marcar 30 goles y estar entre los seis mejores anotadores de Europa, con grandes nombres, eso es bueno. Pero para mí ya es cosa del pasado. Mi objetivo es hacerlo mejor en los próximos años.

¿Qué ha cambiado para alcanzar este nivel?

Prefiero el trabajo de la sombra y presto mucha atención a mi estilo de vida, lo que me permitió completar una temporada con 50 partidos (NDLR: 54 exactamente). Después, siempre trato de mejorar mis puntos débiles. Por ejemplo, si fallo un gol o si pierdo el balón innecesariamente, enseguida trato de corregir lo que está mal en el siguiente entrenamiento. Esta es mi visión de las cosas. Me gusta sentirme cada vez más fuerte.

¿Quién dijo al hablar de usted: “si dejas 40 cm ya es demasiado tarde. Necesita muy pocas oportunidades para brillar y lo ha demostrado esta temporada, con una media de goles de muy, muy alto nivel “?

Clément (Nota del editor: Lenglet, su antiguo compañero en en el Sevilla, hoy en el Barça). Es cierto que soy hábil y trato de encadenar uno o dos toques de pelota en espacios pequeños lo más rápido posible. Eso, inevitablemente, desestabiliza a los defensores, porque es más difícil para ellos intervenir.

Al igual que Neymar o Lucas, el delantero del Tottenham, ha pasado por el fútbol sala. ¿En qué sentido eso le ha servido hoy?

Digamos que logramos salir de la marca más fácilmente y tener un tiempo de ventaja. Tenemos un poco más, especialmente en espacios reducidos.

Marca al menos 15 goles por temporada, desde hace siete años. Sin embargo, se habla poco de usted en Francia. ¿Le parece una injusticia?

Hago lo que puedo. Después es quizás menos visible. Pero no presto atención a lo que la gente dice o no dice. Me mantengo enfocado en mi trabajo.

¿Qué le parece que los medios de comunicación prefieran hablar de un triplete de Karim Benzema antes que de un triplete de Wissam Ben Yedder?

Eso ocurre. Son gajes del oficio, y es algo que no está cerca de terminarse.

¿Su viaje nocturno con la Sub-21 en 2012, con Antoine Griezmann y Yann M’Vila, manchó su reputación?

No, no creo. Todos cometemos errores cuando somos jóvenes. Es solo que debo abrirme, reír. Pero sé cómo hacerlo.

¿Crees que su carácter reservado puede explicar esta falta de reconocimiento?

Soy tímido, es verdad (se aclara la garganta). Pero trato de trabajar eso para abrirme. Tengo que mejorar eso. Este es el primer paso que me resulta difícil. Pero no soy un chico malo. No soy malo con los demás.

Para volver al equipo de Francia, ¿qué hay que hacer para que sea un fijo?

Me perdí el tren de la Copa del Mundo. Es duro en una carrera profesional. Ahora estoy seguro de que puedo aportar algo más.

Nunca has ganado nada en un club. ¿Echa en falta ganar títulos?

Nunca los he ganado, a pesar de las dos finales de la Copa de España y la Supercopa. Así que desde luego que se echa en falta. Sueño con ello.

Si fueras presidente de un gran club europeo, ¿ficharías a Wissam Ben Yedder?

(Ríe) Pues sí … Luego depende de ellos. Pero sueño con jugar a alto nivel, en los clubes más grandes del mundo y estar al lado de jugadores de clase mundial. Queda por ver hasta dónde puedo llegar en términos de nivel.

Se habla de usted en el Barcelona la próxima temporada. ¿Dónde le gustaría jugar?

No me preocupa mi futuro. Haré un balance después de la Selección, pero también tendrá el Sevilla que decidir.

Tras tres temporadas en el Sevilla, hay la impresión de que este es el momento adecuado para que usted pueda dar un paso importante.

Sí, es el momento adecuado, como decimos. Yo también tengo esa impresión. Pero no puedo faltarle el respeto al club. Sea cual sea la elección final, estaré bien.

http://m.leparisien.fr/sports/football/wissam-ben-yedder-je-ne-suis-pas-un-mauvais-garcon-10-06-2019-8090025.php

Llega Lopetegui. Ojalá sea Monchi el que acierte y no la afición

La primera vez que leí en prensa que el Sevilla estaba interesado en Lopetegui, creí que era una mala broma. Pero pocos días después no sólo insistían con esa noticia, sino que además lo situaban como claro favorito para ocupar el banquillo. Ayer se hizo oficial, así que no queda otra que esperar a que la apuesta de Monchi sea acertada.

Creo que la mayoría de los sevillistas piensan como yo, es decir, que Lopetegui no ha hecho méritos suficientes como para entrenar al Sevilla FC. Mi aversión hacia Lopetegui no proviene de su desdén a la Selección, cuando negoció con el Madrid, a pocos días del inicio del Mundial, sino de su corta y desastrosa experiencia como técnico. En la Selección es donde, más o menos, ha tenido unos números aceptables, pero en los clubes los números son contundentes:

En el Rayo Vallecano, de 12 partidos sólo ganó 2. Fue cesado.

En el Castilla, de 38 partidos ganó 18. No consiguió el ascenso, que era el objetivo.

Con ese currículum, me extrañó muchísimo que fuera fichado por el Oporto, que es un equipo importante de Portugal y que, lógicamente, suele jugar en Champions y aspirar a ser campeón de la liga, donde únicamente tiene como serio rival al Benfica. Quedó segundo, a tres puntos del Benfica. Eso sí, llegó a cuartos de final de la Champions. En su segunda temporada, fue cesado cuando iba tercero y había sido eliminado de la fase de grupos de la Champions. En el Oporto, de 104 partidos, ganó 68.

Si ya me sorprendió su fichaje por el Oporto, donde fracasó, me quedé boquiabierto cuando fichó por el Madrid. Esperaba que iba a durar dos telediarios, pero me equivoqué. Llegó a jugar catorce partidos, de los cuáles sólo logró la victoria en seis de ellos, a pesar de tener en plantilla muchos jugadores de primer nivel.

Y ahora llega al Sevilla, para preocupación de muchos. Espero que Monchi sea capaz de poner a su disposición un buen ramillete de jugadores, porque, al fin y al cabo, los entrenadores dependen en gran parte de ellos. Pero confianza en él, como técnico, a día de hoy, no tengo ninguna. En el lado opuesto está Monchi, que confía en él plenamente. No se puede explicar de otra forma que se le haya firmado por tres temporadas y con un sueldo de varios millones –he leído cinco brutos–, aunque parece ser que hay cláusulas de rescisión por ambas partes.

En fin, espero que Monchi acierte y, finalmentel, Lopetegui sea un caso parecido al de Juande Ramos, que no era del agrado de la afición pero que acabó siendo uno de los entrenadores que mejor juego y resultados consiguió.

 

 

Sevilla FC 2 – Athletic Club 0. Dentro de lo malo, lo menos malo

Como era de esperar, no hubo doble milagro, es decir, que perdieran sus partidos tanto Valencia como Getafe. Así que, como el Sevilla no falló y ganó a un débil Athletic, puede decirse que se acabó la temporada lo mejor posible. Porque habría sido de traca que el conjunto bilbaíno nos hubiera ganado y hubiésemos finalizado séptimos, condenándonos a otra larguísima temporada de sesenta partidos (61 partidos jugados en la 18-19), que ya vemos que tiene muchas consecuencias tanto en la planificación de pretemporada como en las competiciones oficiales. Y es lógico, pues al final jugamos casi 20 partidos más –media temporada– que los equipos que no juegan competición europea y caen eliminados a las primeras de cambio en la Copa del Rey.

Como digo, por suerte, no volverán a repetirse las previas de la Europa League. Y ése fue el primer éxito de la temporada, porque no deberíamos olvidar que varios equipos importantes, como el Atalanta, cayeron eliminados en esa fase. El segundo éxito ha sido clasificarnos un año más para Europa. Y me parece un éxito, aunque un pequeño éxito, porque viendo cómo perdíamos muchísimos partidos con los equipos de la parte baja de la tabla, incluso farolillos rojos, me temí lo peor, que era quedar fuera de Europa después de muchos años.

Y, por supuesto, lo que no podemos obviar es que no ir a Champions es un fracaso, más que nada porque hemos dilapidado la enorme ventaja que teníamos sobre nuestros perseguidores. Pero también es cierto que no podemos pretender ir a la máxima competición europea perdiendo tantos puntos absurdos. Aún así, hemos quedado muy cerca. Habría bastado, por ejemplo, que no hubiéramos encajado el gol en Mestalla, no ya en el descuento, sino en la última jugada del partido. O si Banega no hubiera hecho el absurdo penalti en el Sevilla-Valencia. O si en ese mismo partido, González González hubiera señalado el claro penalti que nos birló en el descuento. O si… Y así podríamos estar toda la eternidad.

El partido de hoy ha sido, por momentos, soporífero, con muy pocas ocasiones de gol. Sólo se animó algo cuando Ben Yedder consiguió el 1-0, al filo del descanso. La segunda parte ya fue otra cosa, porque el Athletic no podía permitirse perder el partido y quedarse fuera de Europa. Pero es que el equipo norteño lo hizo tan mal que no pudo superar a un Sevilla que sacó un once de circunstancias, y estas circunstancias fueron incluso empeorando el potencial del equipo, hasta el punto de que acabamos viendo a Gnagnon como mediocentro.

El 2-0 que sentenciaba el partido llegó en una jugada algo absurda, ya que Herrerín, en el centro del campo, no quiso cortar un contragolpe del Sevilla por las bravas, aunque viera la tarjeta amarlla. Normalmente, cuando los porteros se ven en esa desagradable situación, son capaces de hacer hasta un placaje de rugby con tal de evitar el gol. Aunque llegó a tiempo para evitar el gol de Ben Yedder, éste pudo ceder para que Munir rematara a placer.

La temporada 2018-2019 se me ha hecho eterna, como imagino que le ha ocurrido a todos los sevillistas. Y menos mal que, de nuevo, volvió Caparrós al rescate. Creo que lo de Caparrós ha tenido mucho mérito, por dos motivos:

Primero, porque me parece que la plantilla que confeccionó, siendo un neófito, no es tan mala como parece, lo que ocurre es que ha tenido muy mala suerte. La racha de lesiones óseas fue impresionante, llegando a ir a una por partido. Y en segundo lugar, varios jugadores, de los que se esperaba más, han estado a un nivel paupérrimo. Ahí meto a Banega y André Silva, principalmente. Estos incluso se han quitado del cartel, voluntariamente, en los últimos partidos, que es donde nos jugábamos más, precisamente. Si a eso le añadimos que la temporada no ha sido para tirar cohetes, más bien bastante decepcionante, en los casos de jugadores como Escudero, Mudo Vázquez, Roque Mesa, Aleix Vidal, Promes, Kjaer… pues no es de extrañar que no haya sido una temporada exitosa.

En cuanto a los arbitrajes, sigo con la misma sensación de siempre: no nos tienen el más mínimo respeto y suelen perjudicarnos bastante. Me molesta especialmente el distinto rasero con las tarjetas. Nos las muestran con una facilidad pasmosa y, sin embargo, los rivales, prácticamente, tienen que hacer una llave de kárate para que les amonesten. Ni siquiera el VAR ha sido solución para los nefastos arbitrajes del Villamarín, Mendizorroza o aquí en el Ramón Sánchez Pizjuán, ante el Getafe, por poner algunos ejemplos.

Ahora sólo queda pensar en la próxima temporada, donde tenemos la garantía de que Monchi confeccionará una plantilla que no sé si logrará títulos o clasificación para la Champions, pero seguro que mejorará a la actual. De momento, Caparrós ya le ha dado dos buenas piezas en enero: Munir y Dabbur. A ver con qué nos sorprende.

At. Madrid 1 – Sevilla FC 1. Punto insuficiente tras una buena segunda parte

Hay que quedarse con la segunda parte del partido de hoy, porque la primera, como ha ocurrido demasiadas veces en esta temporada, ha sido para olvidar. Sin actitud y sin ambición no se consiguen los objetivos. Aparte de una falta de calidad tremenda, tanto en defensa como en el centro del campo — vaya el partidito de Roque Mesa–, que hacía impensable la victoria en el Wanda. El Atlético no es que hiciera gran cosa, porque jugaba con las chanclas puestas, pero en un contragolpe, muy mal defendido, se adelantó en el marcador. Me pareció absurdo que la defensa al completo reculara tanto y, encima, hasta dejaron tirar a Coke. Un desvío involuntario de Kjaer, que casi siempre sale en la foto, hizo el resto.

Sin embargo, en la segunda parte sí se notó un importante cambio, en todo, desde el pitido inicial. Se llegaba al área, se creaban ocasiones… Hasta que llegó el gol, de Sarabia, al aprovechar un buen pase de Mudo Vázquez.

El empate servía de poco, pues necesitábamos los tres puntos. Y el Sevilla lo intentó, pero Sarabia falló una de esas ocasiones que tienen que acabar en gol siempre. Se dispuso de varias ocasiones más, pero Oblak hizo de las suyas.

El Atlético también tuvo una oportunidad, por medio de Correa, para conseguir el 2-1, pero atajó el disparo Vaclík, que tuvo poco trabajo hoy.

El punto no sirve para mucho, porque nos jugaremos la sexta plaza en la última jornada, ante un rival directo. Sí nos puede servir para adelantar a Valencia o Getafe, en caso de victoria. Adelantar a los dos parece poco menos que imposible, porque además se enfrentan al Valladolid y Villarreal respectivamente, ambos sin nada en juego.

Podemos quedar entre el cuarto y el séptimo, aunque con más probabilidades para quedar sextos. Séptimos sería un desastre y significaría además cerrar la temporada con una nueva derrota. Despediremos una temporada donde el Sevilla se desinfló, hasta el punto de perder una plaza Champions que parecía asegurada. Por eso se acabará la temporada con la sensación de fracaso, aunque se gane al Athletic Club el sábado a las veinte horas. Si es que no cambian de nuevo el horario o incluso el día. Que en esta liga se puede esperar de todo.

La temporada del Sevilla FC, ¿un éxito o un fracaso?

Parece que hay algo de discrepancia entre la afición sevillista a la hora de valorar esta temporada, que aún no ha terminado pero que la victoria esta mañana del Getafe ante el débil Gerona deja, prácticamente, vista para sentencia. Salvo milagro, no alcanzaremos el cuarto puesto.

Es evidente que, en líneas generales, debe calificarse como fracaso. Desde mi punto de vista, no puede valorarse de otra forma, sobre todo teniendo en cuenta que a finales de diciembre, casi finalizada la primera vuelta, el Sevilla estaba asentado firmemente en la tercera o cuarta posición, sacando una ventaja considerable, de unos diez puntos, a sus más directos rivales. Es decir, por el rendimiento del equipo hasta entonces, tenía que ocurrir algo verdaderamente desastroso para que el Sevilla perdiera esos puestos de privilegio que dan derecho a jugar la máxima competición continental. Lo que no esperaba nadie es que ese desastre llegara. Fue cambiar el año y el Sevilla parecía otro. Lo que antes era solvencia y contundencia se había convertido en nulidad defensiva e incapacidad para ganar partidos. Los rivales, muchos de ellos, nos ganaban, prácticamente, sin hacer nada, sin apenas tener ocasiones, pero nuestro nivel de juego y nuestro lamentable sistema defensivo provocaba que los equipos de abajo, por muy poco que hicieran, se llevaran los tres puntos. Valga como muestra el partido que perdimos en Vigo, donde únicamente se limitaron a aprovechar un triple fallo defensivo al saque de un córner. Pues partidos como este hemos tenido a montones, hasta el punto de que al Sevilla se le calificaba como “el resucitador”.

Por tanto, nadie se debe escandalizar ni sorprender porque al final no vayamos a la Champions. Aún se puede, pero tenemos que ganar los dos partidos que nos quedan y esperar a que el Getafe la pifie. Pero siendo realistas, sería una sorpresa, una agradable sorpresa, que esto sucediera.

También hay quien critica o ve mal que ahora mismo el principal favorito para la cuarta plaza sea el Getafe. Según ellos, no es un equipo con calidad o poderío para ese premio tan grande. Pues señores, para mí el Getafe es un equipo que defiende muy bien –fundamental para lograr objetivos–, que se harta de correr desde el minuto uno hasta el noventa y tantos, y que tiene una delantera con gol. No son superestrellas, no han costado 60 millones de euros, pero hacen goles, que es lo único que cuenta.

Creo que la planificación no ha sido acertada, principalmente porque una vez más no se ha logrado formar una defensa fuerte –menos mal que Carriço, nuestro mejor central, ha jugado muchos partidos–. Tampoco hemos tenido suerte con las lesiones, ya que hemos tenido muchísimas lesiones óseas, de larga duración. Y ha sido una temporada larguísima, donde hemos tenido que jugar tres eliminatorias previas para jugar la Europa League. Eso si fue un éxito, ya que hubo equipos de primer nivel que cayeron en las previas y no pasaron a la fase de grupos.

En esta Europa League, por supuesto, también hay que hablar de fracaso. No nos puede eliminar un equipo tan inferior como el Slavia de Praga. Aunque también es cierto que, de no haber tenido que sufrir graves errores arbitrales –lástima que no haya VAR en la Europa League–, tanto en el partido de ida como en el de vuelta, que afectaron al marcador, nos habríamos clasificado sin problemas. Pero aún así, a conjuntos como el Slavia, sencillamente, hay que pasarles por encima. Por cierto, en Liga también tengo la impresión, como todos los años, de que hemos sido maltratados por los árbitros. Pero este año, al implantarse el VAR, ya me da que pensar que esto no tiene remedio. Y es que el VAR jamás cambiará a un mal árbitro en uno bueno. Es una buena herramienta que en España se utiliza para beneficiar a los de siempre y, por lo que se ve, también para perjudicar al Sevilla en caso de duda.

Y en la Copa del Rey, el fracaso estuvo en no saber competir en el Camp Nou. Hasta entonces, se había hecho un buen campeonato, ganando 2-0 al Barcelona en la ida, pero el Sevilla dio la sensación de no saltar mentalizado ante los azulgrana. Volvió a influir el arbitraje, porque el Barcelona abrió el marcador con un penalti que en realidad fue una patada al suelo de Messi. Pero fue más decisivo aún las claras ocasiones de gol que falló el Sevilla, penalti de Banega incluido. Y el Barcelona fue a lo suyo. Tienen tanta calidad que es fácil que goleen, sobre todo si juega el que es, sin duda, el mejor jugador del mundo. El todopoderoso Liverpool se llevó un 3-0 hace unos días, y eso que los reds  hicieron un buen partido.

En resumen, sí, ha sido un fracaso, en las tres competiciones, pero mal haríamos si fuéramos incapaces de valorar el que el Sevilla FC, una temporada más, se haya clasificado para jugar en Europa la próxima temporada. Porque, a decir verdad, dado el nivel tan paupérrimo que hemos ofrecido en muchos partidos, en demasiados partidos, he llegado a considerar como una seria posibilidad el quedarse fuera de los puestos europeos. Y eso sí que habría sido un FRACASO. Con mayúsculas.

 

Sevilla Atlético 2 – Villanovense 1. Permanencia casi asegurada

Hacía casi una década que no iba a la Ciudad Deportiva del Sevilla. He recordado viejos tiempos, porque antes, cuando el tiempo me sobraba, no me perdía ni un partido del primer filial. Sabía que me iba a encontrar un gran cambio, pero no esperaba que tanto. La primera vez que he visitado el estadio Jesús Navas y me ha dado muy buena impresión. Lo único que he echado en falta es un marcador más grande –ya electrónico– o un segundo marcador, y esas hojitas que se repartían con las alineaciones a los aficionados. Sólo he visto que las hayan repartido en el palco, donde estaban Monchi y Castro.

No ha sido un buen partido del Sevilla Atlético. Ya lo había visto por televisión en varias ocasiones y hoy he vuelto a tener la sensación de que este equipo, dirigido por Luci, es uno de los menos dotados técnicamente de los últimos años. No me extraña que haya estado luchando hasta hace poco por el descenso –no es matemática la salvación, pero casi–, aunque, quizás, también tenga mucho que ver que muchos jugadores son muy jóvenes e inocentes, y eso se aprecia mucho, tanto en ataque como en defensa.

El árbitro, del colegio madrileño, malísimo. Con lo fácil que es enseñar una tarjeta amarilla cuando hay una entrada dura… Pues nada, parecía que le gustaban las protestas del público. Afortunadamente, no era tan malo como para no darse cuenta del clarísimo penalti que le hicieron a Curro –transformado por él mismo– justo delante de sus narices.

Al inicio de la segunda parte llegó el empate, al defenderse nefastamente un córner, que fue aprovechado por Luis Martínez. Tras este gol, hubo varios minutos donde el filial perdió el norte y a punto estuvo de recibir el 1-2. Menos mal que Moussa, el delantero centro negro del Villanovense erró en un cabezazo que era más fácil colarla dentro que tirarla fuera. Este jugador fue el que dio problemas por su fortaleza y corpulencia. Pero si llega a tener calidad, lo más normal es que no estuviera en el Villanovense, aunque el guineano aún es joven –23 años– y tiene tiempo para mejorar.

En los minutos finales, como ninguno de los dos equipos daba por bueno el empate y dejaban bastantes huecos que facilitaban los contragolpes, me daba la sensación de que uno de los dos se iba a llevar el gato al agua. Yo creía que iba a ser el villanovense, porque veía tan inocente y con tan poca calidad a nuestra defensa, que esperaba que iba a pasar como en el último partido en casa, ante el Recreativo de Huelva, donde el Sevilla perdió injustamente en el descuento. Pero, por suerte, me equivoqué, y el Sevilla logró el importantísimo 2-1 en el minuto 91. Gol que, a la postre, le daría la victoria.

El 2-1 fue marcado por Mena, al aprovechar un rechace del portero a disparo de Bryan Gil. El barbateño estuvo muy marcado y apenas creó peligro, con contadas intervenciones, pero al final fue decisivo. Fue importante también la aportación de Juanpe, muy acertado en el centro del campo. Sustituyó al lesionado Diego García en el minuto 45.

Ojalá la próxima temporada del Sevilla Atlético sea más tranquila y no tengamos que mirar la parte baja de la clasificación continuamente. Porque aunque sea verdad que el primer objetivo del Sevilla Atlético sea la de formar jugadores para el primer equipo, no es menos cierto que, mientras mayor sea la categoría en donde se formen, mejor.