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Sevilla FC 1 – Leganés 0. Tres puntos más, a pesar de Lopetegui

Esperaba un partido muy difícil en la mañana de hoy. Sabía que se iban a notar las bajas de Fernando y Ocampos, porque son dos jugadores que marcan diferencias. También sabía que el Leganés iba a, como se suele decir, poner el autobús y a perder tiempo al máximo. Pero lo que no me esperaba, de ninguna de las maneras era la segunda parte que hizo el Sevilla.

Porque la primera siguió el guión previsto: Cuéllar, por delante de él, cinco defensas, cuatro centrocampistas y arriba En-Nesyri, para intentar cazar algún balón, aprovechando su velocidad. El Sevilla, mientras tanto, armado de paciencia, intentando no cometer fallos en la salida de balón, y moviendo el balón con mucha lentitud, lo que hacía que tuviera muy pocas ocasiones, y, además, todas erradas.

En la segunda parte, yo esperaba una continuidad de la primera, pero ni mucho menos fue así. En los primeros minutos pudimos contemplar una jugada desastrosa que no acabó en el “gol tonto de la jornada” de puro milagro. Porque Vaclík se encontró el balón tras un rebote.

Poco después, En-Nesyri estuvo a punto de hacer un golazo de tijera, que salió rozando el poste. Ahí ya el descontento de la grada era manifiesto, y con toda la razón del mundo. Porque lo que no perdona, ni perdonará nunca, la grada de Nervión es la indolencia. Y parecía que los jugadores habían salido del túnel de vestuarios completamente desganados.

El Sevilla estaba KO y empecé a temer lo peor, porque el Leganés ya se dio cuenta de que podía marcar un gol perfectamente y, por tanto, comprar muchas papeletas para puntuar . Menos mal que el Sevilla abrió el marcador. Fue un centro al área rematado por Koundé. Cuéllar, estorbado por un defensa propio rechazó el balón con dificultad, pero lo dejó perfecto para que Diego Carlos rematara a placer. Ya lo único que le faltaba al brasileño es que también hiciera goles. Y encima un gol que vale tres puntos.

Pero quedaba casi media hora y el Sevilla seguía con dificultades para crear ocasiones y, por supuesto, finalizarlas. Con Nolito y De Jong en punta, difícilmente vamos a ganar partidos con claridad, porque ambos necesitan muchas ocasiones de gol y muchos minutos para marcar. Por eso Lopetegui cada día me desespera más: por su obstinación en dar la titularidad a estos dos jugadores, cuando, en mi opinión, aportarían más velocidad, desborde y gol todos los demás delanteros o extremos de la plantilla. Es decir, Munir, Dabbur, Chicharito, y hasta los canteranos Bryan Gil y Pozo, que cuentan más bien poco –aunque no tanto como Dabbur, que ni fue convocado– para el técnico.

Pero ya el colmo ha sido cuando Lopetegui, cuando por fin retira a De Jong, deja estupefecta a la grada cuando lo hace para dar entrada a Sergi Gómez. Es decir, ganando el partido, en lugar de ir a por el segundo para sentenciarlo, lo que hace es cederle al Leganés el centro del campo y permitirle que bombardee el área. Y no nos empataron de milagro. Porque, además, el juego del Leganés es ese: en cuanto tienen ocasión, la ponen en el área, ya que tienen buenos centradores y jugadores que van bien por alto, como En-Nesyri o Carrillo.

Verdaderamente, yo esperaba un final bien distinto: con el Sevilla tocando el balón y mandando en el partido, y, de ninguna de las maneras, un Sevilla atrincherado atrás y, prácticamente, renunciando al ataque tras retirar a su único delantero. Y además, haciéndolo ante el equipo que es merecido colista, pues sólo ha sido capaz de ganar seis puntos de los cuarenta y cinco que han disputado hasta ahora.

Lo bueno es que al final nos llevamos los tres puntos, y cuando se gana todo se da por bueno. Lo malo es que si Lopetegui sigue jugando a la ruleta rusa con esos planteamientos tan cobardes y arriesgados, alguna vez saldrá mal. Y entonces le lloverán críticas por todos lados. Pero por ahora, le está saliendo todo muy bien, hasta el punto de que estamos terceros, en plaza Champions. Y eso también hay que valorarlo y celebrarlo, a pesar de que algunas veces las decisiones de Lopetegui parece que las ha tomado el entrenador rival.

 

Sevilla FC 2 – Qarabag 0. El Sevilla sigue de paseo por el grupo

El Sevilla, hasta ahora, ha ganado todos los partidos del grupo sin apenas problemas. Sólo queda Chipre, y supuestamente no debería tener problemas para hacer el pleno. El visitante de hoy no ha ofrecido la más mínima resistencia. Aguantó la primera parte, metiendo atrás a todo el equipo. Y cuando digo todo el equipo, no es una exageración: seis defensas atrás, tres por delante de ellos (a veces cuatro), y uno más adelantado por si sonaba la flauta en algún posible contragolpe. Pero es que el Qarabag no tiene nada de nada, y no inquietó en absoluto.

La primera parte fue aburridísima, porque la única manera de romper el catenaccio que había propuesto el Qarabag era moviendo rápido el balón y desbordando por banda, y ni Pozo ni Rony lo consiguieron. Cualquier intento por el centro fue cortado por la maraña de defensas que montaban guardia en el área.

La segunda parte fue otra historia. Se notó bastante la entrada de Bryan, que marcó tras desviar un defensa. Era lo lógico, porque había tantos defensas que habría sido raro que su disparo no hubiera tocado a ninguno.

Ahí ya se envalentonaron los visitantes y sólo dejaron cuatro defensas. Con la entrada del Mudo se animó más el partido, apreciándose más verticalidad y desborde. Había más espacios, que los aprovechaban Munir, Pozo y Bryan con velocidad.

En una de estas jugadas llegó el segundo gol. Jugada entre Bryan y Dabbur. El israelí se busca hueco y tira de disparo fuerte y cruzado a la escuadra. Dabbur no había hecho prácticamente nada en todo el partido, fallando incluso un mano a mano, donde le sacó el balón un defensa in extremis, pero marcó un golazo y sentenció el partido. Si un jugador que no goza de continuidad, se pone de gol en varias ocasiones y hace un buen gol, igual es que es más que válido. Personalmente, lo prefiero a De Jong. Y estoy seguro de que acabará siendo titular. Si es que no lo largan en el mercado de invierno, claro.

El partido ha tenido momentos de verdadero tostón, pero será un día inolvidable para Bryan, que ha sido el primer jugador nacido en el siglo XXI en marcar en la Europa League, y para el también canterano Mena, que debutó con el primer equipo del Sevilla.

Quinto partido ganado, quinto partido jugando con los suplentes. Ahora viene lo bueno, que son las fases de eliminatorias, donde los errores son difíciles de enmendar y el nivel de los rivales aumenta considerablemente.

No sé si ganaremos la Europa League, pero sí parece que podemos llegar lejos.

Valladolid 0 – Sevilla FC 1. Tres puntos importantísimos, pero con un alto coste

El Sevilla se coloca tercero tras la importante victoria en Valladolid, un campo donde aún no había ganado nadie. Sin embargo, en el lado negativo, serán baja ante el Leganés Jesús Navas y Ocampos, por acciones en los últimos minutos del partido. El primero se llevó la mano a los isquiotibiales, en lo que parece que es una lesión muscular, y el segundo fue expulsado tontamente, por pasarse de revoluciones. Ocampos perdió el control en una jugada donde le señalaron una falta inexistente, cuando un par de minutos antes el mismo jugador, Nacho, se desentendió del balon y le dejó el codo a Ocampos, en las mismas narices del asistente. Protestó airadamente, de esa forma que no le gusta nada a los árbitros, y le enseñó la segunda amarilla. Nacho pudo ver la segunda amarilla en dos ocasiones pero al final fue Ocampos fue el que se marchó antes de tiempo a vestuarios. Esto es algo que veo observando que se repite en muchos partidos del Sevilla: a los jugadores rivales se les perdona la segunda amarilla con bastante frecuencia. Parece imposible que el Sevilla se quede en superioridad numérica.

Navas y Ocampos serán dos bajas muy  importantes para recbir al Leganés, pues Lopetegui tendrá que renovar la banda derecha completamente. Esperemos que la baja de Navas no sea para muchas semanas, porque es un jugador fundamental.

Del partido lo que más me ha gustado ha sido el resultado, porque yo no me siento cómodo, no me gusta un pelo, ese partido de control que suele proponer Lopetegui en cuanto el Sevilla se pone por delante en el marcador. No me importa que lo haga cuando se lleva una ventaja importante, de dos o tres goles, pero con una ventaja mínima me parece que es jugar con fuego. Y nos pudimos quemar ante el Betis y hoy también. Por fortuna, el Valladolid apenas tuvo ocasiones de gol, y tenemos que felicitarnos por ello, porque está siendo una constante esta temporada.

El único gol del partido llegó en un claro penalti cometido sobre Nolito. Lo lanzó desastrosamente Banega, pero gracias al VAR, se repitió por haberse salido de la línea antes de tiempo. Eso caldeó al público, pero el reglamento es el reglamento. Ahora con el VAR casi todos lo penaltis acaban en gol. La parada de Vaclík ante el Atlético de Madrid ha sido uno de los pocos parados por el guardameta. Banega, en su segunda oportunidad, lo hizo perfecto: fuerte y a la escuadra.

Nolito pudo hacer el segundo antes del descanso, pero falló estrepitosamente, cuando lo más fácil era marcar. Otro partido más donde los delanteros no marcan. Creo que el Sevilla no ganará con solvencia hasta que Lopetegui no se dé cuenta de que Munir, Chicharito y Dabbur son mejores que Nolito y De Jong. Estos últimos ponen toda la voluntad del mundo, pero acierto y goles bien poquito.

En la segunda parte, Lopetegui, obsesionado con ese fútbol control, llegó a jugar sin delanteros. No importó demasiado, porque el Valladolid no inquietó en absoluto. Lo que sí inquietaba y mucho, era lo incierto del resultado, porque en fútbol cualquier rechace o golpe de fortuna del rival te echa por tierra el resultado, y habrían volado dos puntos que tenían que ir para Sevilla sí o sí.

Los máximos culpables del resultado de hoy ha sido Fernando, Diego Carlos y Koundé. Los tres han estado imperiales, inexpugnables e imponiéndose siempre.

Los tropiezos de Valencia y Villarreal –en casa– nos han venido de maravilla. También ha caído la Real Sociedad, pero es previsible jugando en el Bernabéu.

El próximo objetivo en Liga es el Leganés, al que recibiremos en la matinal del domingo. Antes, el jueves, los suplentes tendrán que dar buen cuenta del Qarabag, para conseguir la quinta victoria en la Europa League.

Betis 1 – Sevilla FC 2. Tres puntos merecidos y otro derbi más para la buchaca

Buen partido del Sevilla en líneas generales, ya que el equipo local, si no recuerdo mal, sólo tuvo tres ocasiones claras de gol: un disparo de Fekir por encima del larguero, el gol, y una oportunidad que Vaclík sacó al lateral izquierdo del Betis, quien cabeceó a bocajarro.

El Sevilla fue superior, en todos los sentidos, durante gran parte del partido, donde Ocampos adelantó pronto al Sevilla, en el minuto trece de partido. Poco después dio la sensación de que el Sevilla podría marcar el segundo, pues el Betis estaba grogui, pero, al igual que ocurrió en Valencia, el Sevilla no buscó con decisión ampliar la ventaja. Y el Betis lo aprovechó. Como suele ser habitual, nos ganaron la partida por banda. El punto fuerte de la defensa del Sevilla son sus centrales, y el punto débil sus laterales. Tanto Navas como Reguilón no suelen encimar a los atacantes y permiten que centren al área con demasiada facilidad. Además, ambos flaquean en el juego áreo, como ha mostrado hoy Reguilón, al que el lateral derecho del Betis le ganó el salto en el gol del empate. Además, Loren le ganó la partida a Koundé, quien podría haber dejado en fuera de juego al delantero bético de haber dado un paso adelante para dejarlo en fuera de juego, en lugar de marcarlo de cerca.

El gol fue un mazazo porque era prácticamente la primera ocasión clara del Betis y además fue en los últimos minutos de la primera parte. Sin embargo, el Sevilla se rehizo bien y saltó en el segundo tiempo buscando otra vez la portería bética. De nuevo, lo consiguió al poco tiempo de juego, a los diez minutos de la reanudación. Golazo de De Jong, que aprovechó una buena asistencia de Banega para golpear el balón con violencia y a la escuadra, con su pierna izquierda.

Hoy ha sido uno de los mejores partidos del holandés, pero a mí particularmente sigue sin convencerme, a pesar del gran trabajo de desgaste realizado hoy. Prefiero a jugadores más técnicos y con gol, y creo que estas condiciones las cumplen Chicharito y, sobre todo, Munir y Dabbur. De Jong, por ejemplo, en una recuperación en la última línea bética, desperdició un dos contra uno, por una mala entrega del holandés, al hacer una pared, que era muy fácil.

El Sevilla pudo marcar el tercero por medio de Ocampos, pero Joel hizo una gran intervención.

El Betis, ya por debajo en el marcador, hizo cambios muy ofensivos para lograr el empate, y a partir de aquí no me gustó nada lo que hizo Lopetegui, que fue hacer, precisamente, lo contrario: cambios defensivos para, supuestamente, controlar el partido. Pero lo cierto es que el Sevilla, con esta decisión del entrenador, prácticamente dejó de buscar la opción del tercer gol, dándole oportunidades al Betis, que no desperdiciaba ninguna oportunidad para poner el balón en el área. Por suerte, el equipo local apenas tuvo ocasiones de gol, pero sí pudo complicarse el partido en dos jugadas polémicas que quedaron en nada tras ser revisadas por el VAR. En las dos ocasiones el protagonista fue Mudo Vázquez. En la primera jugada, el balón le da en la mano, dentro del área, de forma involuntaria. Y en la segunda, el Mudo toca levemente a Fekir y éste se tira. Por suerte, las dos jugadas nos favorecieron, pero he visto jugadas parecidas a estas que han acabado en penalti. Depende de que al árbitro que está viendo la pantallita se le crucen los cables o no.

Al final, tres puntos muy merecidos, muy trabajados, y que nos meten en los puestos Champions, en cuarta posición, aunque tenemos por detrás muchos equipos persiguiéndonos a corta distancia.

Parón por Selecciones y a recuperar jugadores. Nos espera otro partido fuera, ante el Valladolid.

 

 

Sevilla FC 1 – At. Madrid 1. Justo reparto de puntos

Otro empate, pero, a diferencia del conseguido contra el Valencia la jornada pasada, en esta ocasión me ha dejado mejor sabor de boca. En Mestalla dio la sensación de que el Sevilla dejó escapar el partido y ayer la impresión que me dio es que el Atlético dejó escapar la ocasión de lograr la victoria ante el Sevilla. Y no lo digo sólo por el penalti –fallo de Diego Costa o paradón de Vaclík, según se mire–, sino porque el Atlético, cada vez que atacaba daba sensación de muchísimo peligro. Y sobre todo, no se puede olvidar la última jugada del partido, donde Koundé retiene el balón casi en la línea de gol, tras una jugada embarullada.

En cualquier caso, también es cierto que el Sevilla hizo lo más difícil (adelantarse en el marcador), y de haber tenido más potencial arriba, probablemente se habría llevado el partido. Pero faltó calidad en los metros finales. Calidad que igual está en el banquillo –no lo sabremos hasta que Dabbur tenga continuidad–, pero, mientras tanto, De Jong sigue con la pólvora mojada y se echa mucho de menos más peligro y efectividad en el área contraria.

Grandísimo partido del Mudo Vázquez, quien además hizo el gol del Sevilla. Lo único que hizo mal fue cargarse con una tarjeta estúpida e innecesaria.

El partido ofensivo del Sevilla fue muy, pero que muy discreto. De hecho, Oblak apenas tuvo que intervenir. Donde sí destacó el Sevilla fue en su labor defensiva, donde se lucieron los centrales. Magníficos tanto Koundé como Diego Carlos.

En mi opinión, el Atlético ha perdido mucho potencial con la marcha de Griezmann y Godín, pero sigue teniendo un gran equipo, ambicioso y con fortaleza física y técnica. Por tanto, el punto conseguido me parece meritorio y justo, aunque el Atlético me pareció ligeramente superior hoy, por lo que me parece un buen punto. Como se suele decir, “si no puedes ganar, al menos empata”. Y más aún si ese punto nos permite seguir en la cabeza de la tabla.

González González, al que personalmente temía más que a todo el Atlético de Madrid junto, hizo un buen arbitraje. Las cosas como son. Eso sí, tuvo la oportunidad de expulsar a Thomas por doble amarilla, pero hizo lo mismo que todos los árbitros de los últimos tres partidos que ha jugado el Sevilla: perdonarla y mirar para otro lado. Y es que parece que está prohibido que el Sevilla juegue en superioridad.

Ahora ya toca pensar en el derbi, donde como siempre, seremos los favoritos. Lo cual no quiere decir absolutamente nada. Si jugamos a nuestro nivel habitual, probablemente ganaremos, pero si nos dedicamos a tontear, como ante el Eibar o el Valencia, podemos moder el polvo perfectamente. Confianzas, ninguna.

Valencia 1 – Sevilla FC 1. Punto de oro, pero con la sensación de que se debieron ganar los tres puntos

El punto que ha logrado el Sevilla puede considerarse bueno, porque es un rival directo y porque en la segunda parte, lo hizo casi todo mal, pudiendo perder hasta el partido. No habria sido justo, porque la verdad es que el Sevilla, a poco que hubiera tenido ambición, debió llevarse los tres puntos en litigio. En general, fue superior al Valencia, pero cometió el mismo error que en la temporada pasada: no apuntilló a su rival cuando tuvo la ocasión, y eso ante equipos del nivel del Valencia, se suele pagar hasta incluso con la derrota.

En la primera mitad el equipo de Lopetegui hizo lo más difícil: adelantarse en el marcador. Fue una gran acción en ataque, que culminó con un pase de la muerte de Fernando al punto de penalti, donde remató perfectamente Ocampos, el máximo goleador del equipo.

En la segunda parte no ocurrió lo mismo que en la primera, donde la contienda fue disputada e igualada. El Sevilla se impuso con claridad, pero, para mi gusto, abusó del toque. Obviamente, me gusta que el equipo tenga una alta posesión, pero siempre que se tenga entre ceja y ceja buscar la portería contraria, con verticalidad, para buscar sentenciar el partido. Y el Sevilla no lo hizo. Teniendo una ventaja mínima, eso se llama “jugar con fuego”. Así consiguió dar vida a un Valencia que estaba casi muerto y que daba claras muestras de desesperación en el terreno de juego (no creaban ocasiones), en el banquillo (Celades hizo lo tres cambios cuando quedaba casi media hora de partido) y en la grada (se palpaba el nerviosimo).

Pasaban los minutos y el Sevilla no sentenciaba, y además se permitía el lujo de cometer faltas tan innecesarias como peligrosas. Una de ellas fue justo en la frontal del área. Un caramelito para un jugador de la calidad de Parejo, quien, sin embargo, estrelló el balón en la barrera. Pero el Valencia no desaprovechó otro regalo, en esta ocasión una falta de Chicharito. Una de esas faltas laterales que son tan difíciles de defender cuando un equipo tiene buenos lanzadores y rematadores. El saque de Parejo y el cabezazo de Sobrino fueron perfectos. Balón abajo y ajustado al poste. Imposible para Vaclík.

El Sevilla pudo marcar el segundo en algún contragolpe, por ejemplo, cuando Ocampos buscó el lucimiento personal, tirando sin ángulo a puerta, cuando había compañeros en buena posición de remate. Eso sí, el argentino fue de los mejores en Mestalla.

También es cierto que el Sevilla pudo venirse de vacío, pues hizo dos faltas innecesarias más, una de Jordán, y otra, que no recuerdo de quién, pero que fue la última ocasión del partido, ya con el descuento casi cumplido. Y en mi opinión, ambas se defendieron bastante mal, con muchos jugadores en el área, cuando creo que no debió de haber ninguno. Por eso respiré cuando el árbitro señaló el final del partido. En primer lugar, porque normalmente, el que perdona pierde, sobre todo cuando tienes enfrente a un rival de primer nivel. Y en segundo lugar, porque el Valencia es un rival directo, nuestro rival más directo, y al menos le mantenemos la ventaja.

Probablemente, con un poquito más de ambición y confianza para ir a por el partido, nos habríamos llevado lo tres puntos, pero no ha podido ser.

El arbitraje de Del Cerro Grande no me gustó. Demasiadas tarjetas, cuando el partido no fue duro. La que mostró a Ocampos no fue ni falta, con lo que espero que el club la recurra, dado que, hoy por hoy, es el jugador más determinante de la plantilla.

Lo peor fue la lesión de Escudero. Para colmo, Lopetegui dejó fuera de la convocatoria a Reguilón y tuvo que parchear la defensa, doblemente además, pasando Koundé al lateral izquierdo y Gudelj a central.

Igual que pienso que Celades hizo los cambios demasiado pronto, creo que Lopetegui los hizo demasiado tarde, sobre todo el de Munir. Habría venido mejor refrescar al equipo antes, y no en la recta final. Quitando el cambio forzado por Escudero (minuto 28), los otros fueron en los minutos 78 y 84.

Fernando vio la quinta amarilla, con lo que será baja importantísima ante el Atlético de Madrid. A buen seguro que lo echaremos mucho de menos.

El punto sirve para adelantar a la Real Sociedad, que ha caído en su estadio ante el Levante, por 1-2. Aunque con tanta temporada por delante, no tiene importancia, siempre gusta estar lo más arriba posible.

 

 

 

Sevilla FC 2 – Getafe 0. Partidazo de principio a fin, sin fisuras

El Sevilla fue capaz de sacar adelante uno de esos partidos difíciles, feos, donde hay que fajarse casi en cada metro del terreno de juego. Y también supo tener paciencia y concentración para no cometer ese error que provocara el contragolpe o la falta que el Gatafe se llevó esperando durante todo el partido.

Para afear aún más el encuentro, el Getafe se dedicó descaradamente a perder tiempo, sin que el árbitro, el murciano Sánchez Martínez, pusiera ninguna pega. El colegiado, además, también enfadó al público con algunos errores clamorosos de apreciación, o con decisiones inexplicables, como cuando perdonó la segunda amarilla a Mata, en la primera parte. Aunque, en honor a la verdad, también perdonó la segunda amarilla a Banega en el segundo tiempo.

Pero el Sevilla supo sobreponerse a todo.Y lo hizo con una mezcla de fortaleza física, calidad y, como he dicho antes, mucha paciencia. Porque el Getafe presionó de lo lindo, con las líneas muy juntas y con dos puntas que estaban ávidos de coger algún rechace, balón en largo, o simplemente, de aprovecharse de algún error de nuestros centrales, quienes hicieron un gran partido, al igual que casi la totalidad del equipo.

Obviamente, el desgaste que hizo el Getafe en la primera parte fue tremendo, ya que el dominio del Sevilla era total y los azulones se dedicaban a bascular, de banda a banda, en busca de un balón que rara vez tocaban.

El resultado me pareció muy corto, porque, como suele ser habitual, fallamos muchas ocasiones de gol, aunque en algunas de ellas se lució nuestro exguardameta David Soria.

La defensa del Sevilla fue capaz de mantener, una vez más, la portería a cero. Y eso no era fácil, pues Mata, Jorge Molina y Ángel han desmostrado tener facilidad goleadora. La explicación hay que buscarla en el gran partido defensivo del equipo –no sólo la defensa– , que ha posibilitado que el Getafe creara muy pocas ocasiones de gol. Por ejemplo, el partido que ha hecho Fernando ha sido descomunal. Ahí radica parte del éxito del Sevilla de Lopetegui. El brasileño aúna calidad y esfuerzo, siendo un jugador clave. También Jordán hizo un buen partido, pero Banega sigue dando una de cal (su tiro al poste y algún que otro buen pase) y otra de arena (pérdidas absurdas y peligrosas, y su poca cabeza para evitar tarjetas). Para mí, ha sido un milagro que Banega no fuera expulsado. Es más, no entiendo por qué Lopetegui no lo sustituyó. Del mismo modo, creo que Nolito debió ser sustituido antes. Es cierto que Nolito pone toda la voluntad del mundo, pero no es menos cierto que aporta más bien poco. En mi opinión, hay jugadores como Dabbur, Pozo o Bryan Gil que lo harían mejor que el sanluqueño.

Los dos goles fueron muy buenos, de excelente definición, de Chicharito y Ocampos, con asistencias de Óliver Torres y Jesús Navas, respectivamente.

Al final, tres puntos más para la buchaca, en un partido muy trabajado, muy meritorio, ante uno de esos rivales a los que nos cuesta superar y que se nos suele dar mal. Ahí estamos, en quinta posiición, a un punto del Granada, sorprendente líder.

Próximo partido, el Valencia, un rival directo y con mucha calidad en su plantilla. Para puntuar habrá que hacer otro grandísimo partido.