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Sevilla FC 2 – Celta 1. A Berizzo le gusta jugar con fuego.

Otro partido de Liga previo a Champions donde Berizzo, en lugar de ir partido a partido, saca un once pensando en el Liverpool, plagado de suplentes. Y a mí eso no me gusta nada. Me parece que es de equipo pequeño. El mismo Liverpool ha alineado hoy los titulares. Creo que en los partidos importantes, y el de hoy lo era, deben jugar los mejores, excepto, claro está los que tengan molestias físicas y no estén al cien por cien.
En mi opinión, en el Sevilla hay jugadores que deben jugar siempre, como es el caso, por ejemplo, de Sergio Rico. Yo sé que hay muchos sevillistas que prefieren a David Soria antes que a Rico. Pero cuando juega Soria, yo es que lo paso muy mal. No puedo evitarlo. Me llevo todo el partido temiendo la cantada que nos costará el gol. No veo a Soria como un guardameta hecho, consolidado. Considero que tiene aún muchísimo que aprender y necesita jugar con asiduidad. Y como no está hecho, mejor que lo haga cedido en otro equipo, porque, si no es así, sus actuaciones nos costarán goles. Por ahora, sus fallos en los goles del Leganés y el de hoy — ha tenido más, no sólo en la jugada del gol–, no nos han costado puntos porque pudimos remontar, pero no siempre será así. La portería es una posición fundamental y debe estar siempre ocupada por el mejor.
Tampoco entendí que fuera de la partida Escudero, ya que es el único lateral izquierdo inscrito en Champions. Teniendo a Carole, y dada la baja forma de Escudero, me pareció muy arriesgado que jugara. Ante el Liverpool nos jugamos mucho y sería un handicap importante tener que improvisar un lateral izquierdo ante un rival tan peligroso.
Pero bueno, al fin y al cabo, la ruleta rusa le salió bien a Berizzo, y hay que congratularse por ello. Pero igual le podría haber salido mal. La defensa hoy fue un flan, insegura a más no poder. Y si el Celta no se puso 0-2, fue de puro milagro. Antes y después de esa ocasión que pudo dejar el partido muy cuesta arriba, hubo ocasiones muy claras, principalmente por parte de Franco Vázquez, que erró cuatro clarísimas, pero también por parte celtiña. Podría haberse dado un resultado verdaderamente llamativo, de haber estado medianamente certeros los jugadores de cara a gol.
Para llevarnos los tres puntos y darle la vuelta al marcador valieron dos cabezazos: primero de Muriel, en una falta lateral, y después de Nolito, tras un extraordinario pase de otro jugador que considero imprescindible, como es Pablo Sarabia.
Me gustó el partido que hizo Geis, a pesar de jugar en un puesto donde no es habitual.
El arbitraje de Del Cerro Grande no pasó desapercibido, ni mucho menos. Estuvo desastroso, desquiciando a jugadores de ambos equipos y afición. Concatenaba un error con otro, dando la impresión de que, cuando acertaba, lo hacía de casualidad. Tal fue el despropósito, que hubo una falta a un jugador del Sevilla tan clara que los jugadores de ambos equipos se quedaron parados, creyendo que Del Cerro la había señalado. Casi nos marcan por la tontería.
Pienso que hoy Berizzo arriesgó muchísimo reservando jugadores para el martes. El Sevilla estaba en una situación delicada, pues de haber perdido o empatado, se habría alejado demasiado de los puestos Champions, pues los de arriba no suelen fallar demasiado. No hay que olvidar que ése es el objetivo marcado por la entidad, aunque sea bastante ambicioso, y el no lograrlo sería un fracaso.
Y ahora sí, a pensar sólo y exclusivamente en el Liverpool. Si nos ganaran, se cumpliría un año de la última derrota en el Ramón Sánchez Pizjuán, aquella que llegó inmerecidamente ante la Juventus, por 1-3, y con un arbitraje determinante, con una temprana expulsión del “Mudo” Vázquez. Nuestro estadio debe seguir el martes siendo un fortín inexpugnable.
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Sevilla FC 2 – Spartak de Moscú 1. A un difícil paso de la clasificación

Buen partido y buen resultado, que deja al Sevilla a un solo paso de la clasificación. Eso sí, será un paso complicado de dar, porque consiste en ganar al Liverpool, que tiene un equipazo y es el actual líder del grupo. Esta situación me recuerda a la temporada pasada, donde teníamos que vencer a la Juventus, y, lamentablemente, perdimos. Injustamente, con una penosa actuación arbitral de por medio, pero perdimos, y nos lo tuvimos que jugar todo en el último partido. Así que esperemos que la historia no se repita.

El pasito de ayer tampoco es que fuera fácil, porque el Spartak volvió a demostrar que tiene varios jugadores de mucha calidad –no es el campeón de Rusia por casualidad– y que funciona muy bien como equipo, con continuos apoyos y desmarques, intentando jugar siempre al primer toque.

El partido pudo ponerse de cara muy pronto, en los primeros minutos, pero Banega, solo ante el portero, la tiró fuera. Después llegarían ocasiones con cuentagotas, porque el Sevilla era muy consciente de que el principal peligro del Spartak era su contragolpe, siendo muy precavido con la posesión del balón, y además el equipo ruso se encerraba bien, con orden. Y, por supuesto, el Sevilla reincidía en su manía de no querer tirar a puerta, llegando a ser algunas veces desesperante. Como cuando Nolito se quedó justo en la frontal del área, en inmejorable posición para tirar, y no lo hizo en primera instancia, escorándose más, innecesariamente, para cruzar demasiado el balón y desaprovechar una oportunidad de oro.

La primera parte fue de total dominio sevillista. La única ocasión de los visitantes fue a continuación de haber conseguido el Sevilla el 1-0, a raíz de un córner, donde Sergio Rico tuvo que estirarse de lo lindo para despejar el buen golpe franco ejecutado por el brasileño Fernando.

La segunda parte ya fue otro cantar, pues el Spartak se estiró más. Sin embargo, sólo empezó a inquietar al Sevilla a partir de que Banega marcara el segundo gol. O, más bien, golazo, porque la rosca con que Banega puso el balón en la escuadra, desde fuera del área, es para que lo pongan como ejemplo en las escuelas de fútbol.

La salida del campo de Banega, por lesión, le dio vida al Spartak, que, además, no tenía ya nada que perder, yendo arriba con todo. Eso provocó que también el Sevilla tuviera opciones de sentenciar el partido, como la que tuvo clarísima Ben Yedder, y que fue sacada bajo palos por un defensa, cuando gran parte del balón había entrado.

Poco después llegaría el gol que daría intranquilidad a la grada y jugadores blancos, en una jugada muy bien trenzada por los rusos, con velocidad y profundidad. Sergio Rico hizo su segundo paradón de la noche, pero no sirvió para nada, porque el caboverdiano del Spartak, Zé Luis, cogió el rechace y sólo tuvo que empujar el balón al fondo de la red.

Quedaban 17 minutos de angustia, con el añadido incluido, pero el oficio de los jugadores y el empuje de la grada fue suficiente para que no se produjera un empate que nos habría complicado mucho la clasificación.

Por la rueda de prensa de Berizzo, parece que el Sevilla está condenado a jugar con el doble pivote. Un sistema que a mí no me gusta nada, ya que preferiría ver al Sevilla jugar con dos delanteros, y una línea de cuatro por detrás formada por Correa, N’Zonzi, Banega y Sarabia. Pero no creo que llegue a verlo, ni siquiera ante el Cartagena en Copa del Rey. De igual manera que me gustaría ver más a Ganso. Será mejor que espere sentado.

 

 

 

 

Sevilla FC 2 – Leganés 1. Menos mal que tenemos a Sarabia

Decía en mi anterior post que, si de mí dependiera, alineaba a Sarabia y a diez más, y que, además, me daba igual donde jugara, porque su calidad y entrega le permitía hacerlo bien en cualquier posición. Ayer, incluso en el lateral derecho. Difícil encontrar un jugador más polivalente. Ya está tardando Castro en ofrecerle una buena renovación y, por supuesto, una importante subida de cláusula.

De no haber sido por Sarabia, muy probablemente no habríamos ganado ayer el partido, porque el madrileño tuvo la clarividencia para dar una asistencia a Ben Yedder, dejándole solo ante el portero, para conseguir el 1-0, y después tuvo la calidad para conseguir el gol de la victoria, de fortísimo disparo a la escuadra.

Pero el Sevilla de Berizzo, a pesar de la victoria, sigue sin convencer. Vemos un equipo que marea demasiado el balón, abusa del juego horizontal en defensa, y sigue desesperando cuando retrasa en demasía el balón, casi siempre innecesariamente.

Sin embargo, lo peor es que el Sevilla perdona más que el Santo Pontífice. Dispuso de hasta cinco ocasiones clarísimas para finiquitar el partido: Nolito –tiró al larguero–, Ben Yedder, Banega, N’Zonzi… Esa incapacidad para apuntillar hizo que estuviéramos pidiendo la hora, a pesar de que el Leganés apenas inquietó y sólo logró marcar gracias a un penalti inexistente.

No me gustó nada la actuación de David Soria, que estuvo muy nervioso durante todo el partido. No salía en los corners, transmitiendo mucha inseguridad a la defensa. Su mayor error fue no salir en la jugada del penalti, pues el pase de El Zhar no era bueno: elevado y al área pequeña. Su fallo se habría quedado en anécdota de no ser porque también se equívoco el árbitro al señalar un supuesto empujón de Corchia como penalti.

En mi opinión, Sergio Rico debe ser el guardameta titular, porque es un portero más hecho, con más personalidad e internacional. A Soria le vendría bien una cesión en un equipo donde pueda jugar mucho. Es joven y necesita jugar con continuidad.

Berizzo, gracias a la lesión de Correa, tuvo una ocasión de oro para probar a Muriel como extremo, pero tendremos que esperar a verlo jugar en esa posición donde, según dicen algunos, es donde mejor rinde.

Mientras llega el juego, hay que sumar de tres en tres, que es lo importante. Ayer se consiguió, y ahora sólo queda pensar en el partido contra el Spartak, y hay que hacerlo con ánimo de venganza. Hay que devolver el 5-1 con un 4-0, para tener el goalaverage a nuestro favor. Es cuestión de afinar un poquito el punto de mira y de poner a los mejores sobre el tapete.

Llega el Leganés, el peor visitante posible en estos momentos

El partido de mañana es importantísimo. Podría decirse incluso que es una final, al menos para Berizzo, porque, afortunadamente, aún quedan 29 jornadas por disputar. Es decir, que esto no ha hecho más que empezar, y aún hay tiempo de sobra para enderezar el rumbo.

No debe engañarnos el nombre del rival. Sería un grave error, entre otras cosas porque el Leganés nos ha adelantado y está situado en quinta posición, aventajándonos en un punto.

Pero lo que más me preocupa del equipo madrileño es que, actualmente, es el equipo que mejor defiende… no de España, sino de Europa. Y es que sólo ha encajado tres goles en nueve partidos. Esta hazaña sólo la ha logrado igualar el Barcelona.

O sea, que el Sevilla, un equipo que necesita multitud de ocasiones para hacer un gol, se enfrenta al equipo que mejor defiende de Europa. A priori, el panorama no es muy alentador, pero esto es fútbol y todo es posible. También hay que mirar el lado positivo: el Leganés lleva incluso menos goles que nosotros, que ya es decir. Sólo tiene ocho en su casillero –nosotros, nueve–. Y esas cifras son más propias de la parte baja de la tabla, donde hay un par de equipos que incluso superan a ambos equipos en este apartado.

El problema de nuestra escasez goleadora hay que tenerlo muy en cuenta. Es necesario encontrar una solución, de manera inmediata, porque sin gol será imposible lograr los objetivos. Berizzo parece empeñado en jugar con un solo delantero, y además, ya juegue Muriel o Ben Yedder, están necesitando muchas ocasiones para hacer gol. Yo soy de la opinión que deberían jugar juntos, aunque uno de ellos tenga que hacerlo retrasado –me decanto por Muriel para esa posición–. Pero está claro que alguna cuerda hay que tocar para que el ataque sea mucho más efectivo.

Igual también podría funcionar dar la titularidad a Ganso –aunque ahora está lesionado–, en detrimento de Franco Vázquez, que no está pasando por un buen momento. O aprovechar más a menudo la velocidad y el desborde de Joaquín Correa, que últimamente no está siendo titular.

También pienso que debería ser de la partida Pablo Sarabia. Me da igual donde juegue, porque su calidad le permite hacerlo bien, ya sea como pivote, media punta, o en cualquiera de las dos bandas. Yo pondría a Sarabia y diez más, porque, además, es un jugador que ya ha demostrado que tiene gol.

Y, por supuesto, también es imprescindible cambiar la mentalidad ofensiva. No puede ser que mareemos el balón con pases sin profundidad, horizontales, parece que con la única finalidad de que tengamos una buena estadística de posesión al final del partido, y después lleguemos a las inmediaciones del área, en posiciones de centro o remate, y retrasemos el balón. Es, verdaderamente, desesperante. Llegan a darme envidia esos equipos que centran o tiran a puerta a la menor oportunidad que tienen, como el Eibar o el Athletic.

V0lviendo al Leganés, tengo que decir que me parece increíble que Gabriel Pires, a día de hoy, siga en el equipo pepinero. Sencillamente, daba por hecho que esta temporada lo ficharía algún equipo poderoso de España o de Europa. Me parece un jugador interesantísimo. Lo tiene todo: muy técnico, buen defensor, con gol –la temporada pasada nos marcó en el Ramón Sánchez Pizjuán de tacón–, estatura (1’86), va bien por arriba, también es bueno a balón parado… y acaba de cumplir 24 años. Para mí es un misterio que pase desapercibido para los Secretarios Técnicos, porque ya me gustaría tener a un jugador así en mi equipo. Dejo este enlace que define bien su juego.

Pero si Gabril Pires está demostrando que es fundamental en el Leganés, lo mismo ocurre con N’Zonzi en el Sevilla. Es una grandísima noticia que el francés ya esté recuperado, porque no creo que sea una casualidad que las debacles de Bilbao, Moscú y Valencia hayan tenido lugar cuando N’Zonzi estaba fuera de combate. En mi opinión, es el mejor jugador del Sevilla, y el que da el necesario equilibrio al equipo.

Habrá que tener mucha paciencia mañana, porque el Leganés funciona como un equipo, haciendo bien la presión, con agresividad, y saliendo a la contra. Sólo se pueden encajar tres goles en nueve partidos si el trabajo defensivo de todo el equipo, desde el portero hasta el delantero, es sublime. Pero sólo nos vale ganar. Acostumbrados a las alturas, es extraño mirar la tabla y ver al Sevilla situado en la octava posición. No obstante, es conveniente recordar, para los desmemoriados, que no hace mucho el Sevilla finalizó la temporada en novena posición –y con Monchi como Director Deportivo–. Pero gracias a nuestros amigos malagueños, que no cumplieron con sus deberes económicos del Fair Play financiero, logramos ir de carambola a la Europa League, la cual, ya que estábamos, de paso nos la trajimos para nuestras vitrinas.

La situación no es buena, pero la cuarta posición aún está a sólo tres puntos. Otra cosa es que no ganemos al Leganés, porque ya entonces se pondría la Champions muy complicada, porque aún quedando mucho trecho, los equipos de arriba tienen la sana costumbre de perder muy pocos partidos.

Confío en que a Berizzo ni se le ocurra hacer la alineación pensando en el Spartak de Moscú, pues mañana es vital conseguir la victoria.

El árbitro será David Medié Jiménez, y será la primera vez que arbitre al primer equipo del Sevilla, pues ya ha arbitrado al Sevilla Atlético en tres ocasiones, saldándose con una victoria, un empate y una derrota.

Valencia 4 – Sevilla FC 0. Lo normal cuando el rival es infinitamente superior y le echa más intensidad

Otra goleada, cuando aún están demasiada frescas las graves heridas de Moscú, dando la sensación no sólo de que el equipo no funciona, sino que el entrenador no sabe qué piezas cambiar. Berizzo parece incapaz de voltear la situación, que ya empieza a preocupar, y mucho.

El Sevilla cayó con todo merecimiento, y es que el Valencia hoy ha sido muy superior al Sevilla, que sólo con el 0-2 dio señales de vida y fue capaz de superar el magnífico centro del campo ché, pero ya era demasiado tarde. Un espectáculo ver jugar a jugadores como Guedes, Parejo y Kondogbia. Son tres jugadores de mucha calidad y que dan mucho equilibrio, puesto que son capaces de defender y atacar con eficacia, y además reciben mucha ayuda de dos delanteros que tienen mucha movilidad y gol entre ceja y ceja. El Valencia es la prueba de que se puede jugar perfectamente con dos delanteros y tener superioridad en el centro del campo.

Así pues, no es de extrañar que casi siempre se impusiera el Valencia en la zona media, porque Kondogbia, al que ya conocemos todos, hizo una exhibición de las suyas, tanto en el corte como en la distribución, y Guedes –al que no conocía– volvió a demostrar que es un futbolista como la copa de un pino. Espectacular su golazo por la escuadra, pero es que, además de marcar dos goles, también asistió en el tercero.

Me llamó la atención que el Valencia se permitiera el lujo de rasear el balón en pases más bien largos, y casi nunca había anticipación de los jugadores sevillistas. Incluso en la mayoría de las ocasiones, recibían los jugadores del Valencia sin que ningún jugador sevillista estuviera cerca. Apenas encontraban resistencia para mover el balón por la zona media. Por contra, el Sevilla perdía el balón en zonas muy peligrosas, como Banega que lo hizo, al menos, en un par de ocasiones, costando el segundo gol.

En mi opinión, este déficit, en todos los aspectos, debe atenuarse, o mejorar ostensiblemente, con la vuelta de N’Zonzi. Creo que es un jugador fundamental en nuestro centro del campo, y las dos goleadas me hacen pensar que es más importante de lo que yo creía.

Y en defensa, mucho ojo porque la fragilidad defensiva es pasmosa. Tanto Athletic, como Spartak y Valencia han tenido una efectividad altísima. Y eso no es casualidad, sino porque el rival consigue llegar al área o a sus inmediaciones en situaciones muy ventajosas.

Muy preocupante la lesión de Lenglet –esperemos que no sea grave–. Y cuidado con Kjaer. Me están entrando muchas dudas con el central danés. A sus fallos en Moscú, hay que sumar los que ha tenido hoy. Zaza poco menos que se ríe de él en su gol, y también falla en el cuarto, puesto que es Kjaer quien no hace la línea con el resto de sus compañeros y habilita a Guedes.

Pero si ya da que pensar las últimas actuaciones de nuestras líneas defensiva y media, no podemos obviar el grave problema que tenemos en la delantera. Da la sensación de que, aunque los partidos duraran 180 minutos, no haríamos gol. Y eso es totalmente inaceptable, sobre todo en un plantel que tiene como objetivo clasificarse entre los cuatro primeros. Lo cual, por cierto, parece que este año va a estar muy complicado, porque el Valencia ya nos saca cinco puntos –muy probablemente serán seis, por el goal-average– y no tiene el desgaste que supone jugar competiciones europeas.

Berizzo parece que sigue despistado. Nolito no hizo absolutamente nada, tenía tarjeta amarilla, y no fue sustituido hasta el minuto 67. Muriel también estuvo negado de cara a gol, no aportando nada, y no fue sustituido.

Pero lo que está claro es que, como bien dice Sergio Escudero, “esto no puede seguir así”. No hay afición, plantilla, entrenador, ni Consejo de Administración que soporte estos malísimos resultados y, lo que es peor, malísimas sensaciones. Hacemos agua en todas las líneas. Hay que cambiar, y si Berizzo no es capaz de conseguirlo, habrá que pensar en otro. Es Ley de fútbol.

 

Spartak de Moscú 5 – Sevilla FC 1. Desastre total en las dos áreas y en algún que otro sitio más

El partido de ayer ya lo ha repetido el Sevilla muchas veces en lo que llevamos de temporada. Sin ir más lejos, en San Mamés, con la diferencia de que el Spartak es mucho mejor equipo –no es sólo Promes, como he leído– y, lo más importante, porque es lo que decide todos los partidos, es que tuvo una altísima efectividad de cara a gol. Porque aunque parezca increíble para alguien que no viera el partido y sólo se quedara con el resultado, el Sevilla creó más ocasiones de gol y tiró más a puerta que su rival.

Quiere esto decir que no todo se hizo mal, aunque es evidente que, si encajas cinco goles, tampoco es que hayas hecho las cosas muy bien.

Pero hablar sólo de efectividad sería hacer un análisis demasiado simple del partido. Ayer el Sevilla salió goleado porque muchos jugadores no estuvieron a su nivel habitual y porque, a diferencia de su rival, no le salió bien absolutamente nada. Como muestra, el primer gol, que llegó en la primera ocasión que tuvieron los rusos, previo rebote en Escudero.

Un partido de fútbol se decide en momentos clave, y el Sevilla recibió un durísimo golpe en la segunda parte, al que ya no pudo sobreponerse: el segundo gol. El gol de Melgarejo llegó cuando mejor lo estaba haciendo el Sevilla y poco después de que Ben Yedder fallara la ocasión más clara de gol, sin portero, y que sacó un defensa bajo palos. Se trataba de la segunda llegada clara del Spartak, y fue el segundo gol. Demoledor, sobre todo cuando el Sevilla había tenido varias ocasiones más, muy claras, de marcar, convirtiendo al guardameta rival –desgraciadamente, esto suele ser habitual en el Sevilla–, Selikhov, en héroe del partido.

A partir de este momento clave, de este auténtico mazazo, el Sevilla perdió el orden. Esto, unido a que el Sevilla cometió graves errores en la contención, tanto en la zona media como en defensa, y al hecho de que el Spartak seguía colando todo lo que le llegaba, fue lo que provocó la goleada.

Por tanto, no estoy de acuerdo con las crónicas que hablan de falta de actitud del equipo, quizás dejándose llevar por la contundencia del 5-1, aunque sí reconozco que el Spartak tuvo más intensidad, algo lógico, ya que jugaba en casa. Pero pienso que el Sevilla no bajó nunca los brazos y siguió buscando siempre la puerta contraria, incluso cuando llegó el tercer y cuarto gol, este último tras fallo garrafal de Kjaer.

Pero si se pierde el orden, ya no tienes nada que hacer, especialmente cuando enfrente tienes un equipo con jugadores de calidad que saben aprovechar los espacios. Y pienso que el motivo fue el ansia por empatar y acortar distancias, lo que llevaba, en ocasiones, a la precipitación.

Ayer no fue el día de muchos jugadores. Sergio Escudero parecía otro, desubicado, cargándose pronto con una amarilla innecesaria, y nulo en ataque. Tampoco estuvo muy acertado Sergio Rico, quien pudo hacer algo más en varios goles. Ben Yedder, Nolito, Banega, Vázquez, Sarabia… ninguno estuvo a su nivel habitual.

No me gustó nada la falta de reacción de Berizzo. No entiendo por qué hay que llegar al 3-1 para hacer los cambios. Faltando veintidós minutos para la finalización entró Franco Vázquez –yo esperaba a Muriel–, y más tarde aún entraron Jesús Navas –a falta de catorce– y Muriel –a falta de ocho y con 4-1 en el marcador–. Creo que el primer cambio debió hacerse al inicio del segundo período, buscando más efectividad de cara a gol. Por eso me dio la impresión de que Berizzo no reaccionaba y actuó tarde.

Está claro que hay que cambiar muchas cosas para que no se repita lo de ayer. Quizás no deberían hacerse tantas rotaciones y puede que jugando con dos delanteros nos iría mejor.

Por cierto, tampoco me gusta la explicación de Berizzo sobre las rotaciones. El Sevilla no se cayó en la segunda vuelta de la pasada temporada por cuestiones físicas. Se cayó porque bajaron su nivel, de forma alarmante, dos jugadores que eran fundamentales en el centro del campo: Nasri y N’Zonzi. Y probablemente, porque ya Sampaoli estaba tonteando con la selección Argentina y tenía la cabeza en otro sitio. Otros equipos, como el Barcelona o el Atlético, no rotan, siempre ponen a los mejores, y también juegan tres competiciones, y con éxito. Me parecen bien las rotaciones si son mínimas, pero nunca seis o siete por partido.

El 5-1 es una goleada histórica, un varapalo importante, que nos dificulta lograr la segunda plaza de grupo y la clasificación, pero ahora hay que recomponerse y pensar sólo en el Valencia. Huelga decir que el partido es complicadísimo, no sólo porque el Valencia es un gran equipo y está en un muy buen momento de forma, sino porque el Sevilla fuera, como mucho, hace sólo un gol, en el mejor de los casos, o ninguno. Y en ese plan es algo complicadillo ganar o puntuar fuera ante equipos de cierto nivel.

Athletic Club 1 – Sevilla FC 0. Pensando en Moscú, llegó la derrota de siempre en San Mamés

Segunda derrota de la temporada, en un campo que no se le da nada bien al Sevilla, donde suele perder, aunque su rival haga bien poco por ganar. Y eso es lo que ocurrió, una vez más, porque el Athletic hizo bien poquito, pero, a pesar de ello, se llevó los tres puntos.

El Sevilla hizo muy buena primera parte, donde los bilbaínos crearon muy pocas ocasiones de gol, aunque dos de ellas fueron muy claras, y que no subieron al marcador por la soberbia intervención de Sergio Rico. La primera, al rechazar un mal despeje de Carole, quien hizo un buen partido, y la segunda, un verdadero paradón, a Susaeta, al que le permitieron disparar desde la frontal del área. Menos mal que Sergio Rico se estiró y consiguió despejar el fuerte disparo, cruzado, ajustado y raso, del jugador vasco.

A partir de aquí sólo existió el Sevilla, que dispuso de tres o cuatro ocasiones de gol, todas erradas. Las más clara la que dispuso Ben Yedder, que hoy no estuvo acertado. Solo ante el portero cruzó flojo cuando debió fusilar a Kepa.

Cuando mejor estaba jugando el Sevilla llegó el mazazo del gol, a raíz de un  afortunado rebote que dejó solo a Vesga, con el balón botando, y batió a Sergio Rico levantando el balón.

Había que darle la vuelta al marcador en la segunda parte, pero el Sevilla estuvo muy desdibujado durante lo poco que se jugó en esta segunda mitad, puesto que el Athletic se dedicó a perder tiempo, de forma descarada, simulando continuas lesiones, y con el consentimiento del árbitro, que cambió radicalmente en la segunda parte. Iglesias Villanueva parecía otro árbitro, totalmente distinto al de la primera parte, pues el criterio a la hora de mostrar amarillas y señalar faltas cambió, de manera que cualquier falta o protesta sevillista era sancionada con amarilla.

A pesar de esta mala segunda mitad, el Sevilla tuvo tres ocasiones claras de gol, de nuevo todas erradas: un cabezado de Ben Yedder, casi en el área pequeña, que se fue alto; un disparo de Krohn-Delhi, desde la frontal del área, que salió ligeramente desviado; y un intento de vaselina de Ben Yedder que acabó atajando Kepa.

Pero, verdaderamente, el Sevilla hizo muy poco para dar la vuelta al marcador. Tan poco como hizo el equipo local para llevarse la victoria. Quizás, si no se estuviera pensando en Moscú, todo habría sido diferente. Nunca lo sabremos.

Jamás entenderé que un jugador de la calidad de Pablo Sarabia, al que eché de menos durante el partido, sea el que se quede sin vestir. Ni tampoco que el Mudo Vázquez, que no se destaca precisamente por su garra, sea titular en un estadio donde hay que dar lo máximo para lograr puntuar. No obstante, justo es decir que fue Vázquez el jugador que puso de gol a Ben Yedder en la ocasión más clara del partido.

Ahora sólo queda esperar que las lesiones de N’Zonzi y Kjaer no sean importantes, porque son dos jugadores importantísimos, sobre todo el danés, en un momento en que tanto Pareja como Carriço son bajas de larga duración.

Ahora sí hay que pensar en Moscú, y nada más que en Moscú. Y no antes, porque eso sólo lleva a la derrota. Ojalá Berizzo haya aprendido la lección y no vuelva a repetir lo de hoy, porque si no, es muy probable que perdamos, o en el mejor de los casos, empatemos, todos los partidos previos a los de Champions. Y el Sevilla, si quiere estar entre los cuatro primeros, no puede permitirse ese lujo.