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Sevilla FC 3 – Krasnodar 0. Obstáculo superado por la vía rápida 

No hubo lugar a sustos. El Krasnodar duró apenas diez minutos. Ben Yedder no perdona la mínima oportunidad que tiene, y tuvo dos.

El primer gol me pareció un clarísimo fuera de juego. Lo único que se me ocurre es que el asistente pensara que el balón llegó a Yedder al pasar atrás un defensor, pero me dio la impresión de que no fue así, sino que Roque Mesa le pasó el balón.

El Krasnodar dio algún susto en los primeros minutos y con el 1-0, pero después se fue diluyendo conforme pasaban los minutos.

En la segunda parte se acabó de rematar el partido con la jugada del penalti y expulsión. Llegó entonces el momento de hacer los cambios y reservar jugadores para el importantísimo partido de la matinal del domingo ante el Gerona.

Lo fundamental es que se logró la clasificación, y como primeros de grupo, a pesar de las penosas actuaciones que hemos tenido fuera del Ramón Sánchez Pizjuán.

En cuanto al ambiente, lo esperaba bastante más crispado. Aunque no nos guste, lo cierto es que el Sevilla es una Sociedad Anónima Deportiva y al aficionado no nos queda más que el derecho al pataleo. Ahora bien, es muy difícil de asimilar que el Sevilla FC ha sido, o vaya a ser vendido porque unos supuestos sevillistas, cuatro viejos, como escribía un periodista hoy (bueno, decía “ancianos”, que es lo mismo), quieran dejar la vida resuelta a sus herederos. Cuatro ancianos que ya son ricos. Por eso son los accionistas mayoritarios. Pero se ve que es cierto el dicho de que nadie, por mucho dinero que tenga, dice: “Ya tengo suficiente dinero. Ya no quiero más”

Pero eso es lo que hay. El Sevilla dejará de estar en manos de sevillistas, como siempre ha sido. Nos guste o no nos guste. Sólo queda seguir animando al Sevilla FC. Y el próximo episodio es el domingo.  De vencer al Gerona, seguiremos en lo más alto.

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Junta General de Accionistas 2018. La Junta de la decepción

La Junta General de Accionistas, que era ordinaria, resultó ser extraordinaria. Pero extraordinaria en cuanto a la tremenda decepción que nos llevamos los ilusos sevillistas que creíamos que el Sevilla no estaba vendido o no iba a venderse. Nada más lejos de la realidad. Ayer los máximos accionistas dejaron claro que dan la espalda al sevillismo de base, al no blindar el estadio Ramón Sánchez Pizjuán y la ciudad deportiva José Ramón Cisneros Palacios.

Sin embargo, esto se veía venir. No se entendería entonces, que viéndose el alarmismo entre los pequeños accionistas y su lucha por sindicar el 5% de las acciones necesarias para incluir nuevos puntos en el orden del día, los máximos accionistas no sólo no se pronunciaran, sino que no solicitaran esta modificación de motu proprio. Evidentemente, no estaban por la labor. Pero siempre quedaba la esperanza de que, a última hora, sucumbieran ante la presión de los accionistas minoritarios y cambiaran de opinión.

Parece obvio que, si no han vendido ya sus acciones a un inversor extranjero, lo van a hacer próximamente, pues cabe deducir que tienen ya más que acordados los términos de la venta y sólo deben quedar detalles. En este sentido, resultó reveladora la lamentable intervención de Carolina Alés, que se destapó, admitiendo que ellos “venden sus acciones, no venden al Sevilla”. Pues no, Carolina. Si yo vendo mis dos acciones, sería así. Pero si tú, que eres una de las principales accionistas, las vendes, también vendes al Sevilla FC. Poco después intentó retractarse, quedando incluso peor.

Pero no quedó ahí la cosa. Carolina Alés también se lució con su desprecio a los pequeños accionistas, cuando preguntó por qué ellos no habían comprado acciones. Haciendo un alarde de soberbia, poco menos que se rió de aquellos que no podían permitirse comprar acciones, o sólo unas pocas, como es el caso de la gran mayoría de los aficionados. Sin duda, Carolina, quien probablemente habrá nadado en la abundancia desde que nació, no tiene la capacidad de entender que mucha gente no puede permitirse comprar acciones, o si lo hace, es con gran esfuerzo.

Como contrapunto a Carolina Alés, destacar la impresionante y conmovedora intervención de Alejandro Cadenas. Faltó poco para que lo sacaran a hombros, pero, lamentablemente, pese al gran esfuerzo de los pequeños accionistas, mucho me temo que se ha llegado tarde. Ya está todo el pescado vendido.

Ahora hay que apretarse los machos, pues se entra en una situación muy complicada, donde hay un patente enfrentamiento entre los accionistas mayoritarios y el aficionado de base. Será harto complicado que eso no afecte al rendimiento del equipo. Esto se verá muy pronto, en el importantísimo partido del jueves, ante el Krasnodar. Yo espero un gran abucheo al palco, pues es lo mínimo que merecen.

Empieza una época de incertidumbre, donde el Sevilla dejará de pertenecer a los sevillistas y estaremos en manos de un grupo inversor que podrá disponer, a su antojo, de nuestro estadio y ciudad deportiva. Desde luego, si con el tiempo acabamos trasladándonos a la Cartuja, sería mi fin como abonado. Llevo treinta y dos años siéndolo, pero me niego a ver al Sevilla en la Cartuja si no es algo temporal, mientras se amplía el Ramón Sánchez Pizjuán. El estadio olímpico es para ver atletismo, no fútbol. Si lo veo mejor por televisión, me quedaré en casa y no soportaré las inclemencias del tiempo, ni tendré que desplazarme.

La Junta de ayer me ha dejado tocado, o más bien hundido. Hasta el punto de que el partido contra el Krasnodar ha pasado de parecerme muy importante a ser totalmente secundario. No me explico cómo los máximos accionistas pueden tirar por los suelos los sentimientos de tantas generaciones de sevillistas. Y todo por el dinero, por el vil metal. ¡Qué triste!

Sevilla FC 1 Villanovense 0. A octavos de final, con más apuros de los previstos

No ha sido una eliminatoria de coser y cantar, como casi todo el mundo esperaba. Al menos, yo creía que el Sevilla iba a pasearse en ambos partidos, y no ha sido así. El Villanovense ha dado problemas hasta el final. No ha sido el típico equipo acomplejado, que sale a encerrarse para que no le caiga un saco de goles, sino que ha intentado estirarse, a veces con buen trato de balón, aunque con las limitaciones propias de un equipo tan humilde, pero estando lejos de lo que hacen muchos equipos de Primera, que es meterse atrás, con un planteamiento ultradefensivo, con las líneas muy juntas y perder tiempo desde el minuto uno.

Sin embargo, los apuros no han venido porque el Villlanovense haya tenido muchas ocasiones de gol. De hecho, Soriano ha sido, prácticamente, un espectador más. Pero gracias al valor doble de los goles visitantes en caso de empate, la incertidumbre se ha mantenido hasta el final. Un error defensivo, una falta, córner, un error arbitral, un rebote… cualquier cosa podía pasar si no se cerraba el partido con el segundo gol… Ese segundo gol que nunca llegó. Menos mal que la portería de Soriano quedó inmaculada, porque caer a las primeras de cambio, y ante un rival de Segunda B, habría sido un fracaso absoluto.

Lógicamente, el Sevilla ha sido muy superior. El partido podría incluso haber acabado en goleada, pero entre la buena actuación del guardameta visitante, al que casi hacemos internacional, y la nula eficacia de nuestros jugadores, nos ha costado más de la cuenta pasar la eliminatoria.

Se han  fallado muchas ocasiones de gol. Las más claras por parte de Muriel, que estrelló un balón en el poste, de impresionante trallazo en una falta muy lejana. También André Silva falló lo suyo. Incluso el gol, de penalti, lo hizo tras rechace del portero. Este clase de goles pueden quedar pronto en el pasado, de aprobarse una norma que está estudiando la International Board, por la cual, de parar el lanzamiento el portero, no habría posibilidad de rechace y se sacaría de puerta.

Me ha gustado el partido de Amadou y Promes, que se postula como una seria alternativa para sustituir a Navas. No obstante, un fallo suyo provocó una de las ocasiones más claras del Villanovense. Soriano, que debutaba en el Ramón Sánchez Pizjuán, se mostró muy seguro en todo momento, sacando con nota su primer partido ante los suyos.

Nolito y Muriel han estado por encima de su nivel habitual, lo cual es bastante fácil, dicho sea de paso.

La eliminatoria debió quedar sentenciada en el partido de ida, pero el terreno de juego estaba impracticable, dado que el césped no estaba asentado, de manera que los jugadores, en muchas ocasiones, cuando intentaban golpear el balón, resbalaban. O el bote irregular hacía casi imposible controlar el balón. El empate a cero de la ida provocaba que este partido fuera bastante peligroso. Afortunadamente, los jugadores del Sevilla nunca se confiaron y respetaron al rival en todo momento. De no haber sido así, a estas horas estariamos fuera de la competición.

Lo importante es que estamos en octavos de final y que lo hemos hecho reservando a gran parte de los titulares, con lo que estarán descansados para afrontar el dificilísimo partido del sábado en Mestalla. Porque el Valencia, aunque haya tenido un comienzo de temporada desastroso, tiene jugadores de mucha calidad y está llamado a estar luchando por los puestos que dan derecho a jugar la próxima Liga de Campeones.

Alavés 1 – Sevilla FC 1. Punto que sabe a poco. De nuevo, maltratados por el VAR

Lo positivo del día de ayer es que se consiguió puntuar en un estadio tan complicado como Mendizorroza, ante un rival que, hoy por hoy, es directo, pero que está llamado a dejar los puestos altos de la tabla. Al menos, para mí sería una sorpresa que siguiera ahí, en puestos europeos, al final de temporada. También me quedo con la segunda parte, donde el Sevilla fue a buscar la victoria, mereciendo llevarse los tres puntos.

Por el lado negativo, varios apuntes. En primer lugar, no me gustó la alineación. En un partido donde se defendía el liderato, es decir, donde hay que ganar obligatoriamente, no se debería de haber quedado en el banquillo Sarabia, ni haber dado entrada a Roque Mesa. Ojalá el canario dé pronto el nivel que nos ha demostrado que puede dar, pero a día de hoy, está muy lejos de él y, por tanto, creo que su lugar es el banquillo. Con el centro del campo Banega-Mudo-Roque el equipo no funcionó, sólo creando una ocasión de gol en la primera parte. También es verdad que no sólo fue culpa de Mesa, porque sus dos compañeros argentinos tampoco dieron una a derechas.

En segundo lugar, volvimos a ser perjudicados, una vez más, por el VAR. Es incomprensible que el gol del Alavés subiera al marcador, ya que Calleri estaba en órsay por muchos metros. En ningún caso puede considerarse que Sergio Gómez, que intenta despejar, quiere pasar o ceder el balón a Vaclík, en cuyo caso sí habría sido legal el gol. Y la verdad, me resulta muy sospechoso no sólo el caso de ayer, sino en las otras decisiones donde nos han perjudicado, a pesar de tener los árbitros la posibilidad de ver las jugadas polémicas repetidas las veces que consideren necesarias. Que González Fuertes estuviera ayer en el VAR, que ya ha demostrado que nos odia, no era ninguna garantía, pero, aún así, cuando veía la repetición de la jugada, no tenía ninguna duda de que anularían el gol. Pues no. Me quedé boquiabierto e indignado al ver la decisión arbitral.

Los otros antecedentes, que me vienen ahora a la memoria, son el Betis-Sevilla, con la famosa jugada donde el Sevilla debió quedarse en superioridad y con un penalti a favor, y el Sevilla-Getafe, donde anularon un gol a Ben Yedder y donde perdonaron la tarjeta roja directa a Djené. Porque si la entrada que hizo no era roja directa, ¿entonces qué hay que hacer para merecerla?

En cuanto a lo que me gustó, fue la línea defensiva y el trabajo incansable de Ben Yedder, quien además, fue el autor del gol. Todos los defensas estuvieron a un gran nivel, especialmente Carriço, como lo demuestra el hecho de que el Alavés sólo creara una ocasión clara de gol, que, por fortuna, dio en el poste.

El gol del empate llegó en un contragolpe de libro: Vázquez cambia el juego a Sarabia, desmarcado, y éste ve perfectamente el marcaje de Ben Yedder, que se adelanta a Pacheco.

También me gustaron los minutos de Promes. Se notó mucho su entrada, porque a partir de ahí el Sevilla tuvo más desborde y verticalidad. Pudo incluso marcar o asistir, pero llegó muy forzado y desaprovechó la ocasión.

El punto no es un buen resultado, pero nos permite seguir en puestos Champions y mantener la distancia con el Atlético de Madrid, que también empató. El próximo partido, en Mestalla, promete ser más complicado que el de ayer. Ojalá salgamos con buena nota de esta difícil doble salida.

Standard de Lieja 1 – Sevilla FC 0. Penosa imagen y desastroso resultado

Decepcionante el partidito que se ha dignado hacer el Sevilla en la Europa League. El Sevilla tiene ya demasiado prestigio como para permitirse espectáculos como el de hoy. No sólo es que hayamos perdido, sino que lo hemos hecho sin apenas crear ocasiones de gol, sin la más mínima intensidad, como si hubiéramos ido de turismo, y sin dar sensación de poder ganar el partido.

La derrota es lógica, porque muchos jugadores han estado desconocidos. Mudo Vázquez, Banega o Kjaer parecían otros, y jugadores como Aleix Vidal, Roque Mesa, Promes o Muriel siguen demostrando un nivel paupérrimo. Y el Standard no es que sea gran cosa, pero si se lo damos mascaíto, pues lo engulle.

Tampoco hemos tenido suerte en momentos puntuales. Sarabia es expulsado en una acción donde ve la tarjeta amarilla en una falta totalmente involuntaria, pero muy llamativa, con plancha de por medio. Y el gol es, posiblemente, en fuera de juego. Pero si lo es, es por tan poco que puede considerarse en línea. El linier podría haber dudado, pero se mostró muy seguro.

En honor a la verdad, podría haber sido incluso peor, de no haber sacado Vaclík la absurda cesión de Kjaer, cuando parecía que el gol era inevitable. Habría quedado para la historia un gol de lo más ridículo.

Lo positivo es que si somos capaces de ganar al Krasnodar, que es el rival más potente, seremos primeros de grupo, a pesar del lastimoso espectáculo que estamos ofreciendo como visitantes en esta Europa League.

Nos llega otra final y aún no ha acabado el año. Impensable, pero es así. Para que no haya un estrepitoso fracaso en Europa, tendremos que mostrar un nivel muy diferente al de hoy.

Sevilla FC 2 – Español 1. Pese a fallar infinidad de ocasiones y el Mudo Vázquez, los tres puntos se quedaron en casa

Importantísimo ganar cuando no se hace el mejor partido. La primera parte dejó bastante que desear y el Español nos maniató, plantándose mejor que el Sevilla sobre el tapete. Las ocasiones se sucedían por ambos bandos, pero fue en una jugada mal defendida, con la defensa bastante adelantada, donde el equipo catalán nos sorprendió, adelantándose en el marcador, por medio del enrachado Borja Iglesias.

A partir de aquí, el Español dio un paso atrás, en parte porque el Sevilla apretaba, buscando la igualada antes del descanso, y en parte porque el Español intentaba aprovechar los espacios para aumentar las distancias al contragolpe.

En la segunda mitad, aunque el Español también tuvo alguna ocasión para marcar, fue de predominante dominio sevillista, que falló numerosas ocasiones de gol. Algunas de ellas, clarísimas, como un par de ellas que desaprovechó André Silva. No me gustó nada el partido del portugués, pero también es verdad que aporta otras cosas y tiene detalles que también le vienen bien al equipo.

El gol del empate, sin embargo, llegó en un tremendo despiste colectivo de los periquitos, que dejaron rematar totalmente libre de marca, en un córner, a Gabriel Mercado.

Con el empate, el partido se volvió totalmente loco, y cualquiera de los dos equipos pudo marcar el segundo. Por suerte, fue el Sevilla, pero temí por el resultado porque el Sevilla perdió el orden en defensa y el español casi nos la lía en dos contras.

Se notó muchísimo la aportación de Ben Yedder. Para mí, es un superdelantero: presiona y se desmarca como el que más, tiene una magnífica visión de juego, y, por norma general, está muy acertado de cara a puerta. Fue el héroe del partido hoy, al marcar el 1-2 definitivo, que nos coloca en segunda posición, a un punto del líder, el Barcelona, que hoy ha dado un inesperado petardazo ante el Betis.

El árbitro, Jaime Latre, no me gustó nada, pues creo que no estuvo muy acertado al pitar algunas faltas y perdonando tarjetas bastante claras a jugadores blanquiazules. Aunque en honor a la verdad, también hay que agradecerle que le perdonara una a Banega, que le habría imposibilitado jugar el próximo partido, y sobre todo, que no le enseñara la segunda amarilla al Mudo Vázquez, por protestar con vehemencia, casi abroncando al árbitro. Si yo hubiera estado en su lugar, le habría expulsado, sin dudarlo. Por tonto. Es de una gran irresponsabilidad hacer eso, porque podría  haber dejado al Sevilla en inferioridad, en la primera parte, habiendo en juego tres puntos tan importantes. Hay que ser más profesional y tener la cabeza más fría.

Nos vamos al parón con remontada y con una sonrisa de oreja a oreja. Segundos. Y aunque aún queda muchísima liga, siempre es bueno sacar ventaja a nuestros rivales directos. En cuanto a estos rivales, yo sigo fijándome en Valencia y Villarreal, pero quizás habría que empezar también a tener en cuenta a Alavés y Español. No tienen una plantilla llamativa y amplia, con lo que podrían acusar las bajas cuando se juegue cada tres días, pero tienen la “ventaja” de no jugar en Europa y, por tanto, estar menos cargados de partidos.

Pero es evidente que, si a estas alturas están donde están, es porque tienen buenos jugadores y funcionan como equipo. Por ejemplo, el Español tiene un buen centro del campo, con jugadores como Darder, Roca y Granero, y delanteros peligrosos arriba, como Borja Iglesias, Sergio García o Baptista. Quizás su punto débil esté en la defensa, un escalón o dos por debajo de las otras líneas.

La victoria de hoy puede ser muy importante, porque quién sabe si la hemos logrado ante uno de los posibles rivales directos al final del campeonato.

Akhisar 2 – Sevilla FC 3. El expreso de medianoche

Angustioso, pero cuando todo parecía perdido, hubo final feliz, como sucede en el aclamado largometraje que no dejaba en muy buen lugar las cárceles turcas. A la cárcel había que mandar a más de un jugador por el espectáculo de esta noche, como es el caso de Sergi Gómez, a quien no se le ocurrió otra cosa que hacer un absurdo penalti, con 1-2 en el marcador, teniendo una amarilla. Lógicamente, el partido, que estaba prácticamente ganado con 0-2 al descanso, se puso complicadísimo en pocos minutos.

Y menos mal que el Akhisar es más malo que un dolor de muelas, porque, de haber estado enfrente un equipo con un mínimo de potencial, nos habrían pintado la cara.

Lo peor del partido fueron, como diría Cantattore, las desaplicaciones defensivas. Ni el penalti, ni los goles turcos debieron llegar de haber defendido medio bien y con un mínimo de intensidad.

Lo mejor es que hemos logrado marcar tres goles con Promes, Muriel y Nolito como hombres más adelantados. Y eso, a priori, es algo impensable, ni para el más optimista.

Promes ha vuelto a dar una de cal y otra de arena. Mal partido el del holandés, si exceptuamos su buena jugada en el segundo gol. Pero es muy poco bagaje para ganarse un puesto en este Sevilla. Promes debe dar más, muchísimo más.

El árbitro, francés, en consonancia con el partido. Bastante desacertado a la hora de señalar faltas. Por ejemplo, mostró la primera amarilla a Sergi Gómez cuando no hubo falta (más bien tropieza el jugador rival con él) y también enseñó amarilla a Mudo Vázquez cuando tocó balón, en una entrada que además no fue dura.

Partido para olvidar y para quedarse con lo positivo: pese a haber hecho un pésimo partido, nos hemos llevado los tres puntos, un dinerito para las arcas, y seguimos siendo primeros de grupo. A pensar sólo en el Español, que es un equipo infinitamente superior al Akhisar.