Con ganas de ver un Sevilla con dos delanteros

Si no recuerdo mal, fue Unai Emery el entrenador que empezó a utilizar un solo delantero. Buscaba con ello dominar los partidos y parar la sangría de goles que estaba sufriendo. Y lo consiguió. A partir de entonces el Sevilla mostró más consistencia. Ya no encajaba goles con tanta facilidad, ganó en posesión, y la calidad de los delanteros hacía el resto, ya que Bacca, Gameiro y Aspas eran delanteros de primerísimo nivel, como demostraban sus cifras goleadoras. Como sólo jugaba uno (Bacca), Gameiro no tenía todos los minutos que quería, y menos aún Iago Aspas, que tuvo mucho menos opciones de jugar de las que mereció.

Después llegó Sampaoli. El argentino jugó algunos encuentros con dos delanteros, pero, a medida que fue conociendo el fútbol español y su plantilla, finalmente también se decantó por jugar con un delantero, o incluso, ante los rivales más potentes, con ninguno.

Y cuando, por fin, llegó un entrenador como Berizzo, que estaba jugando muchos partidos con dos delanteros en el Celta, me alegré bastante, pues creí que ya iba a ver, después de mucho tiempo, a un Sevilla con dos delanteros titulares y dos delanteros suplentes.

Pero resulta que el Sevilla, por ahora, está jugando con un solo delantero, aunque Berizzo no descarta jugar con dos en determinadas ocasiones.

La cuestión es: ¿Tiene el Sevilla plantilla para jugar con dos delanteros? En mi opinión, por un lado sí, pues Muriel y Ben Yedder tienen cualidades que los hacen compatibles. Pero, por otro lado, no, ya que, aunque parezca increíble, sólo hay dos delanteros en plantilla.

Esta escasez de delanteros, la verdad, no la entiendo, y mucho menos aún si tenemos en cuenta las declaraciones de Berizzo, en los últimos días de mercado, reconociendo que el Sevilla buscaba un tercer delantero, de un perfil distinto al que ya tenía en plantilla. Por poner un ejemplo, nuestro más directo rival –ojalá que sea así hasta el final–, el Atlético de Madrid, tiene cinco delanteros (Griezmann, Fernando Torres, Correa, Gameiro y Vietto), y con la llegada de Diego Costa, serán seis, nada más y nada menos.

Con sólo dos delanteros, jugando un mínimo de tres competiciones, si no vamos a Europa League –Muriel cuatro, pues suele ir con su selección–, cualquier lesión o sanción, nos dejaría con lo mínimo en la línea que tiene la mayor responsabilidad a la hora de hacer goles.

Pienso que el Sevilla de Berizzo dispone de dos buenos delanteros y, en mi opinión, si se decidiera a alinearlos juntos, se complementarían bien. Y no por ello debería resentirse el centro del campo, siempre y cuando, como es lógico, los dos delanteros sean solidarios en defensa, es decir, que bajen al centro del campo a presionar, principalmente cuando no se tenga el balón, pero también cuando se esté en posesión del esférico, como hace Messi en el Barcelona, para crear superioridad numérica en determinadas zonas. Ahora bien, si nuestros dos delanteros fueran del estilo Luis Fabiano, al que no le gustaba defender y estaba acostumbrado a que el equipo jugara para él, entonces sí se podría perder la batalla en el centro del campo.

Obviamente, también depende mucho de la calidad de los delanteros. Si tienes la suerte de tener en tu plantilla a Neymar, Messi y Luis Suárez, sería poco comprensible dejar a uno de ellos en el banquillo. Es el mejor ejemplo del dicho: “La mejor defensa es un buen ataque”, ya que si tu rival dispone de tales elementos ofensivos, muchas precauciones debe tomar un equipo para lanzarse al ataque. Incluso inconscientemente, se tiende a tener bien vigilados y marcados a los delanteros de calidad, defendiendo más atrás, a veces incluso encerrándose y, por tanto, teniendo que recorrer más distancia para llegar al área rival, con lo que es más complicado crear más ocasiones.

Si el Sevilla jugara con dos delanteros, no sé si ganaría en ataque, si perdería en defensa, o si mantendría un equilibrio que lo hiciera más competitivo. Por eso tengo ganas de que Berizzo, por fin, se líe la manta a la cabeza y se decida de una vez.

Mientras tanto, a seguir esperando. Porque seguro que en San Mamés sólo veremos a uno de ellos. Precisamente, creo que en ese estadio la velocidad de Muriel nos vendría muy bien. Pero como jugó con su selección, lo más probable es que el que sea de la partida sea Ben Yedder.

El partido de mañana es muy importante, fundamental para mantenernos en cabeza. Así que sería imperdonable que el Athletic nos ganara por el mismo motivo de siempre: que le eche más huevos, hablando en román paladino.

 

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Las lesiones de Carriço y Pareja destapan un error de planificación evidente

Recuerdo que, en pretemporada, bastantes aficionados pensábamos que sería más que conveniente fichar otro central, además de Kjaer. Esa opinión estaba basada en los numerosos antecedentes de lesiones que venían sufriendo Carriço y Pareja en las últimas temporadas. El portugués se pasó la pasada temporada prácticamente en blanco, y Pareja debía de parar cada cierto tiempo, y a nadie se le escapa que, desde que tuvo la gravísima lesión de rodilla, ya no es el mismo, y que la edad no perdona, puesto que en un par de meses cumplirá 34 años. Esto se ve, sobre todo, cuando se enfrenta a un delantero medianamente veloz, que se ve obligado a pararlo haciéndole falta.

Me parecieron preocupantes las palabras de Berizzo, diciendo que “cuatro centrales eran suficientes”, porque, en realidad, como decía por entonces en este blog, no eran cuatro centrales los que teníamos, sino dos centrales, más otros dos que están continuamente lesionados. Con lo cual, iluso de mí, esperaba que fueran unas declaraciones de cara a la galería pero que, en el fondo, el club estuviera pensando en fichar otro central más.

También creía que el Sevilla no iba a renovar a Carriço y que, en su lugar, ficharía un central del estilo Lenglet (joven y con mucha proyección) o del estilo Kjaer (contrastado y veterano). De igual modo, estaba pendiente por si llegaba algún central joven, con vistas al futuro, para el Sevilla Atlético… Pero, efectivamente, no sólo no llegó ningún otro central más, ni un tercer delantero –que también muchos veíamos necesario, incluido el propio Berizzo–, sino que siguieron llegando centrocampistas y más centrocampistas, de manera que, a día de hoy, en cada partido se quedan fuera de la convocatoria varios de ellos, como suele ser el caso de Borja Lasso, Montoya, Geis o, en menos ocasiones, Ganso y Krohn-Dehli. Es decir, esto demuestra que la plantilla está descompensada, como también decía en mi post El Sevilla FC tendrá una plantilla algo descompensada, pero de calidad .

Estamos a primeros de octubre y ninguno de los dos centrales han podido esquivar las lesiones, de modo que ambos estarán fuera de combate durante varias semanas, que parece una manera suave de decir durante varios meses.

Ahora resulta que nos vemos en una situación preocupante, ya que el centro de la defensa es el pilar básico del sistema defensivo, y nos vemos en la tesitura de tener que afrontar un período crítico, donde tenemos que disputar partidos de Champions, Liga y Copa del Rey, con sólo dos centrales. Afortunadamente, uno de los dos laterales derechos puede reconvertirse a central, como hizo la anterior temporada Mercado, pero, aún así, la situación es peliaguda, ya que también se debilita la posición de lateral derecho.

En mi opinión, las lesiones de Pareja y Carriço no son achacables a la mala suerte, cuando, además, según he escuchado en la radio, Pareja ya tenía problemas de pubis desde febrero. Se trata, claramente, de una mala planificación, y lo peor es que, como digo, era totalmente previsible que esto ocurriese.

En fin, ya podemos ir rezando para que Kjaer y Lenglet ni se resfríen hasta enero, porque se avecinan muchos, y muy importantes, partidos. Digo hasta enero con la esperanza, esperando que no sea vana, de que se fiche el anhelado central en enero. Confío en que Berizzo y la Secretaría Técnica no repitan el error.

 

Sevilla FC 2 – Málaga 0. 16 puntos de 21 posibles

Partido con toques de rivalidad el que hemos visto hoy. Nada que ver, con los de hace unos años, donde el Málaga salía a morder en cada balón.

El partido ha sido de dominio total por parte del Sevilla, pero le costó mucho abrir el marcador. Esto fue debido, principalmente, a que el Málaga defendía con las líneas muy juntas y muy atrás. Lo único que hizo bien el Málaga fue marcar la línea del fuera de juego, provocando que nuestros jugadores recibieran en offside en infinidad de ocasiones. A ello se unía el hecho de que el Sevilla desplazaba el balón con lentitud y que, ni el Mudo Vázquez, ni Krohn Delhi tuvieron su día. Lógico en el caso del danés, pues supongo que él, acostumbrado a su frío natal, habrá sufrido especialmente con las altísimas temperaturas de hoy. Por cierto, yo he sido uno de los miles que se ha acordado de la madre del que puso el horario, porque me siento en Fondo.

Por tanto, en la primera parte hubo muy pocas ocasiones de gol, y las fallamos todas.

En la segunda parte, el Málaga se estiró algo, probablemente porque ya no le sirven más empates y necesita puntuar de tres en tres. En los primeros minutos, los de Michel dieron sensación de peligro. De hecho, justo antes del penalti que dio lugar al 1-0, si un jugador del Málaga hubiera dejado pasar el balón, habría dejado en inmejorable posición, dentro del área, a dos compañeros.

Pero no lo hizo, e inmediatamente después llegó el claro penalti a Correa, transformado por Banega –gran fichaje el del argentino–. Y sin tiempo para reaccionar, al minuto siguiente, llegó el 2-0, al aprovechar Muriel un error de un defensor malaguista.

Me gustó mucho la pareja de centrales que alineo Berizzo, y que pienso que es la preferida del sevillismo: Kjaer-Lenglet. También hicieron un gran partido Pizarro y Mercado.

Muy importante, en un partido como el de hoy, donde el calor también juega, tener la posesión tan alta que ha tenido el Sevilla, porque siempre supone más desgaste físico correr tras el balón.

Otra victoria más, y manteniendo la puerta a cero. Aunque David Soria tuvo un partido tranquilo, prefiero, porque me da mucha más confianza y ya es un portero hecho, a Sergio Rico.

Lo de rotar tanto, sigue sin gustarme, a pesar de que, por ahora, está saliendo bien. Prefiero rotar tres o cuatro jugadores, y no siete u ocho. A este paso, con tantos cambios y tanto jugador nuevo, va a costar que se compenetren y jueguen de memoria. Dice Berizzo que las rotaciones es para que todos los jugadores se sientan importantes, pero parece que ya está olvidando a algunos, como Ganso, Borja Lasso, o el último fichaje, Geis, que sólo ha jugado unos minutos y al que vi –todo hay que decirlo– fuera de forma. Quizás por eso aún no esté jugando, porque Berizzo querrá que juegue cuando esté bien físicamente. Otro motivo no se me ocurre.

16 puntos de 21 posibles. Recuperamos la segunda plaza, porque el Atlético de Madrid no pudo pasar del empate contra el Leganés.

Al parón, con sonrisa de oreja a oreja.

Sevilla FC 3 – Maribor 0. Goleada para afianzar el liderato de grupo

Bonita noche europea la que se vivió anoche en un Ramón Sánchez Pizjuán engalanado para Champions y donde se disfrutó de un magnífico ambiente europeo. Muy buena entrada, a pesar de que el horario, en un día entre semana, dificulta la asistencia, sobre todo para los que vienen de fuera de Sevilla.

En el palco, la presencia del ya mítico Biri-Biri, que pudo disfrutar de un buen partido y de su peña, muy animosa durante todo el encuentro.

El partido fue tranquilo hasta que llegó el primer gol, pero hasta entonces, la verdad es que el Maribor inquietó bastante. De hecho, tuvo alguna ocasión para adelantarse en el marcador. El Sevilla es un equipo muy superior, pero empezó el partido con cierta apatía, probablemente por exceso de confianza, y eso permitía a los jugadores eslovenos entrelazar jugadas y subir al ataque con relativa facilidad.

Sin embargo, era el Sevilla el que dispuso de las ocasiones más claras, hasta que se abrió la lata, casi a la media hora de partido. Llegó tras una sensacional jugada de Joaquín Correa, que se fue de varios jugadores, con una velocidad pasmosa, y dejó el gol en bandeja a Ben Yedder, que sólo tuvo que empujar el balón, casi en línea de gol.

El Maribor se estiró un poco más, buscando el empate, pero sin crear demasiado peligro. La sensación de peligro venía más por el aparente exceso de confianza de los jugadores sevillistas que por la capacidad que mostraban los eslovenos.

Antes del descanso llegó el segundo gol, obra también de Ben Yedder. Franco Vázquez le asistió perfectamente, pase medido, y el franco-tunecino cruzó el balón al segundo poste.

Un 2-0 era ya demasiada ventaja para el Maribor, quedando, además, toda una segunda parte, con lo que se preveía la goleada.

Navas tuvo en sus botas el 3-0, pero lo evitó el larguero. Pero no tardó mucho en llegar, pues Corchia fue arrollado en el área. Ben Yedder lanzó muy bien el penalti, como suele ser habitual.

Me acordé de los problemas que tuvimos la temporada pasada con los penaltis, pero lo cierto es que Sampaoli casi no le daba oportunidades a Ben Yedder, y desde el banquillo poco podía hacer. Incomprensiblemente, prefería antes incluso a Vietto. Puedo entender que prefiera a Jovetic, ¿pero a Vietto?

Aparte de Ben Yedder, que fue el mejor, me gustó mucho el partido que hicieron N’Zonzi y Lenglet. Ambos lo hicieron todo bien. Lenglet, a poco que corrija algunos fallitos que suele tener –falta de concentración y contundencia, principalmente–, puede convertirse en un central de mucha categoría. Y eso que sólo tiene 22 años.

El árbitro estuvo bien. Sólo mostró una tarjeta amarilla, a Sergio Escudero, y fue tan merecida como evitable.

El Sevilla crece en Europa. El histórico hat-trick de Ben Yedder –primer sevillista que logra un triplete en Europa– lo coloca líder en solitario de su Grupo, pues el Liverpool no pasó del empate ante el Spartak de Moscú.

Y ahora, toca cambio de chip, ya que el sábado, a la agradable hora de las cuatro y cuarto de la tarde, con la fresquita, nos espera el Málaga de Míchel. Tres puntos fundamentales para mantener la privilegiada tercera plaza de la que estamos disfrutando.

 

At. de Madrid 2 – Sevilla FC 0. Derrota, pero, al menos, se compitió

Llegó la primera derrota de la temporada, en un partido que tiene dos etapas totalmente diferenciadas, pues el Sevilla hizo una muy buen primera parte, donde no pasó apuros y controló perfectamente al Atlético, y una segunda donde comenzó errando gravemente y apenas inquietó en ataque.

Empezó el patido con el Sevilla muy bien posicionado, con mucha posesión, y aunque llegaba poco al área local, cuando lo hacía inquietaba bastante. En este período, al igual que durante todo el partido, hubo muy pocas ocasiones. Las más claras, un tiro al palo del Sevila y otra, poco después, del Atlético.

Tras el descanso, en el primer minuto de juego, se adelantó el Atlético, al aprovechar un doble error de N’Zonzi, quien, primero, rompe la línea con sus compañeros, habilitando a Carrasco, y, segundo, no cede bien el balón a Sergio Rico, llegando con ventaja Carrasco, que sortea al guardameta y marca a placer.

El Sevilla intentó empatar, pero sin éxito, ya que tanto Sarabia, Banega y Mudo Vázquez estaban negados. Todo lo hacían mal y, lógicamente, ni a Muriel ni a Ben Yedder le llegaron balones en condiciones.

El Atlético tampoco es que hiciera un juego brillante, pero sentenció el partido en su segunda oportunidad de gol, en una jugada plagada de errores defensivos. Una jugada por banda, permitiendo fácilmente un desmarque, un centro al punto de penalti, donde no sólo es que no haya absolutamente nadie, sino que se tarda una barbaridad en cubrir a Griezmann, quien aunque tira con poco ángulo, cuela el balón entre las piernas de Sergio Rico.

El Atlético sentenció el partido en una jugada muy mal defendida y se llevó, quizás, más premio del que mereció. Pero también es verdad que el Sevilla estuvo muy pobre defensivamente.

Al árbitro, Martínez Munuera, se le vio demasiado el plumero, sobre todo en las faltas y en las tarjetas, donde no utilizaba el mismo rasero.

Perdemos tres puntos ante el que ojalá sea un rival directo hasta el final de temporada. Pero, al menos, competimos y no salimos derrotados desde los vestuarios, con un pobre planteamiento y once inicial,  como cuando nuestros entrenadores eran Emery y Sampaoli.

Sevilla FC 1 – Las Palmas 0. ¿La noche de Vitolo? No, la noche de Navas

Temía este partido por la posible reacción del público, que, al final, se comportó espléndidamente, a pesar de las falacias que llegan desde Madrid. Y es que, según Marca, se cantó “Vitolo muérete”. Yo no oí nada de eso. Sí oí muchos pitos y, cuando se retiró el traidor, “Vitolo, cabrón, fuera de Nervión. Y aunque la palabra “cabrón” sea malsonante, no puede considerarse un insulto, si nos atenemos al RAE, y más en concreto a su primera acepción: “Dicho de una persona, de un animal o de una cosa: Que hace malas pasadas o resulta molesto”. Definición que, sin duda, se ajusta a Vitolo.

Habrá que esperar el informe del chivato de la Liga, porque según he leído, algún periodista ya ha avanzado que es “demoledor”. Pues nada, habrá que irse al juzgado de nuevo, si esto es cierto. Pero tendremos que ir acostumbrándonos a la táctica del acose y derribo, porque mientras el Sevilla siga ahí arriba –esperemos que hasta el final–, resulta incómodo para los equipos capitalinos.

En cuanto al partido, no fue bueno. El Sevilla, sobre todo en la primera parte, hizo un juego parsimonioso y lento, de manera que Las Palmas, que se encerró bien, esperando el momento oportuno para montar un contragolpe, no concedió muchas ocasiones de gol. Y las pocas que tuvimos, que fueron bien claras, las fallamos estrepitosamente. No fue el día de Ben Yedder, que no marcó, pese a quedarse dos veces delante del portero. Bueno, en realidad fueron tres, pero el linier invalidó la jugada por un fuera de juego inexistente. Otro grave error arbitral, pero, por fortuna, al igual que ocurrió en Gerona, no tuvimos que acordarnos de él.

La segunda parte fue un monólogo sevillista. Los de Berizzo sitiaron el área amarilla, pero el agobio no surtía efecto. Hasta que llegó, en la recta final del partido, el gol de don Jesús Navas. Fue un gol con bastante suerte, ya que su intención era, claramente, la de centrar, pero tocó en un defensor y Chichizola, que estaba haciendo un buen partido, se limitó a ver cómo el sobrepasaba el balón. Me dio la impresión de que pudo hacer bastante más. En cualquier caso, Navas no pudo celebrar de mejor manera su partido número 400 –que se dice pronto– con la camiseta del Sevilla FC.

Las Palmas, por su afán en defenderse, apenas creó peligro. Alguna llegada por banda y a balón parado, pero Sergio Rico, prácticamente, fue un espectador más.

Me gustó mucho el argentino Jonathan Calleri, que ya sonó como futurible para el Sevilla el año pasado. Este jugador dio muchísimo trabajo a nuestros centrales, con sus desmarques y su movilidad. Además, es bastante corpulento y fuerte, por lo que tanto Kjaer como Pareja se vieron negros para frenarle, en muchas ocasiones haciéndole falta. Por cierto, a Pareja se le ve en  claro declive físico.

Los cambios me parecieron acertados, aunque yo creo que Banega –sensacional el tiempo que estuvo, aunque arriesgando mucho– y Sarabia tienen que jugar siempre.

Tres puntos más para el zurrón, a pesar de Vitolo, a pesar de los árbitros y a pesar de nuestra mala puntería. Manteniendo la puerta a cero, basta con colar una, aunque sea de rebote, para llevare el partido. Y es que las matemáticas, a veces, son así de simples.

El Ramón Sánchez Pizjuán, perfectamente preparado para acoger una final de Europa League

Me he quedado bastante sorprendido con el informe de evaluación de la UEFA que recoge deficiencias en el Ramón Sánchez Pizjuán, que es uno de los candidatos para albergar al final de la Europa League de 2019.

Una de esas deficiencias hace referencia al aforo, que “sólo cumple parcialmente las exigencias en términos de capacidad y accesibilidad”, añadiendo que “no dispone de suficientes zonas de aparcamiento disponibles y las existentes están situadas bastante lejos”. Y, evidentemente, habiendo tenido la suerte de haber vivido todas las finales de la Europa League que ha ganado el Sevilla, excepto la de Varsovia, no he podido evitar acordarme, por ejemplo, de la última, la de Basilea. Y es que el St. Jacob Park sólo dispone de 38.512 asientos, algo por debajo de los 42.809 del Ramón Sánchez Pizjuán. Cabe recordar que el Philip Stadium, en Eindhoven, tiene aún menos plazas: 35.000. Es decir, la capacidad no fue un inconveniente para que estas ciudades acogieran una final de Europa League. Además, resulta evidente que la UEFA, si está preocupada por el aforo, es en vistas a satisfacer los muchos compromisos que tiene con patrocinadores y enchufados, como ya se ha visto en otras finales, no importándole, en absoluto, los aficionados. Resulta indignante comprobar cómo los aficionados poco menos que se pelean por conseguir una entrada y después, a la hora del partido, hay muchos asientos vacíos que, sin duda, corresponden, en su gran mayoría, a las que obsequia la UEFA a los diferentes patrocinadores.

Lo de las pocas plazas de aparcamiento, y el que estén alejadas, también tiene su gracia. Sobre todo, cuando me acuerdo dónde aparcaron los autobuses en Basilea. Intentamos coger un autobús para llegar al estadio o al centro, pero pasaban cada 20 minutos o media hora, y las colas en las paradas eran interminables. Así que la caminata de tres cuartos de hora fue obligada. Y no digamos en Turín, cuando la distancia entre el estadio y el centro de la ciudad era importante.  No fue muy agradable meterse en un autobús, como latas en sardina, durante 45 minutos, sobre todo porque había muchos borrachos de las dos aficiones, tanto del Sevilla como del Benfica. No pasó nada porque Dios no quiso, pero faltó poco.

Por cierto, tampoco se puede olvidar el caos que se vivió en el aeropuerto de Eindhoven. Yo me libré, porque me alojaba en Amsterdam y me desplacé en tren –que en Holanda funcionan con una puntualidad y eficiencia maravillosas—, pero, según me han contado, fue un desastre. Simplemente, porque era un aeropuerto pequeño y no estaba preparado para el tráfico tan enorme que genera una final europea.

El informe también indica que “el número de baños, concesiones de restauración, puntos de primeros auxilios y zonas para minusválidos son insuficientes”, así como el número de tornos de acceso. Sinceramente, a mí no me dio por contarlos, pero me dio la impresión de que en otros estadios eran iguales o menores en número a los que hay en el Ramón Sánchez Pizjuán. Y en cuanto a la zona de primeros auxilios o para minusválidos, o bien no me percaté, o no había.

A la UEFA también le parece que “el número de skyboxes es muy bajo”, y que el precio de alquiler propuesto por el Sevilla es muy alto. Desconozco si hay palcos VIP (skyboxes) en St. Jacob Park, y, por supuesto, tampoco conozco su precio, pero me acuerdo que dentro del estadio me cobraron 7 francos suizos (poco más de 6 €) por un vaso de agua de plástico. Eso sí, si devolvía el vaso, tenían el detalle de devolver 2 francos. Así que imagino que, en el caso de haber querido alquilar un un palco VIP, habría que haber pedido un buen crédito al banco, como mínimo.

En mi opinión, el Ramón Sánchez Pizjuán es un estadio bastante mejorable, y posiblemente haya candidatos que mejoren en prestaciones y comodidad a nuestro antiguo, aunque remodelado, estadio. No sé si al final habrá premio o no, pero, desde luego, lo que sí tengo claro, habiendo vivido casi todas las finales de la Europa League y una Supercopa de Europa, es que está sobradamente preparado para acoger una final europea con todas las garantías.