El Sevilla FC tendrá una plantilla algo descompensada, pero de calidad

Una vez finalizado el plazo para fichar, me da la impresión de que tendremos que volver a hacer fichajes en el mercado de invierno. Ojalá me equivoque, pero mucho me temo que tendremos que fichar, al menos, un central. Dice Berizzo que tiene cuatro centrales y que no es necesario fichar más en esa posición, pero, en realidad, tiene a dos centrales –Kjaer y Lenglet– y otros dos que están siempre renqueantes o lesionados, como son Nico Pareja y Carriço. Aunque también puede jugar en esa posición Mercado, eso dejaría sólo a Corchia para el lateral derecho.

También estamos cortos en la delantera, donde tendremos que afrontar tres competiciones –Muriel cuatro, cuando va con su selección– con sólo dos delanteros. Aunque mal haríamos en olvidar a Sarabia, que fue delantero y tiene mucho gol. Pero no se ha buscado el delantero centro que se ajustaba a la petición de Berizzo. En cualquier caso, mejor así antes que traer a un delantero por traer. Si viene alguno, que sea para marcar diferencias y no para rellenar.

Donde sí tendrá mucho para escoger nuestro entrenador será en el centro el campo. Al final no salió N’Zonzi y llegó, en lugar del esperado delantero, otro centrocampista: el alemán Geis. Es decir, tenemos a N’Zonzi  –al que su calidad le permite jugar donde le dé la gana–, Pizarro, Geis, Franco Vázquez, Ganso, Krohn Delhi, Borja Lasso y Banega. Ocho centrocampistas, de los cuáles el que menos va a jugar va a ser, casi con toda probabilidad, Borja Lasso. Por ese motivo pienso que tendría que haber salido cedido a un equipo de Primera División. Un jugador de esa edad necesita jugar, y mucho.

También está superpoblada la banda derecha, donde tenemos a Navas, Sarabia y Montoya. Presumiblemente, el argentino es el que tendrá menos papeletas para jugar, aunque parece que cuenta con el favor de Berizzo. Sarabia en realidad, puede jugador donde quiera, y lo hará bien. Como utiliza bien las dos piernas, puede jugar por las dos bandas, de media punta y de delantero. La cuestión es que Berizzo sepa aprovechar a uno de los mejores jugadores que tenemos.

La portería está muy bien cubierta con nuestros dos guardametas canteranos.

Sin embaro, no acabo de comprender que se deje fuera de la lista Champions a Carole. ¿Qué ocurre si se lesiona Escudero? ¿A quién ponemos de lateral izquierdo ante los mejores equipos de Europa?

Al final, como siempre, el tiempo dirá si tenemos una buena plantilla o no. Habrá que esperar hasta la jornada diez o doce para saber nuestro verdadero objetivo, que espero que sea conseguir la tercera o cuarta plaza. Supuestamente nuestros rivales más directos serán Atlético de Madrid –que por potencial económico, deportivo e institucional debe asegurarse, como mínimo, la tercera plaza– Valencia y Villarreal. A ver cómo se nos da la temporada 2017-2018. Por lo pronto, sin jugar nada bien, llevamos cuatro puntos. Y ésa es muy buena señal.

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Sevilla FC 2 Basaksehir 2. Un gran sufrimiento y una gran satisfacción

Partido muy trabajado el que empató ayer el Sevilla. Empezamos fuerte, creando ocasiones y perdonando la vida. Dos ocasiones falladas, ambas clarísimas, por parte de Correa y Ben Yedder. Los turcos empezaron a tocar y a  inquietar, sobre todo a balón parado. Hasta que llegó el 0-1, tras una rápida combinación por banda y centro al área, que remató a placer Elía, quien le había ganado la posición a un Mercado que anduvo bastante torpe en esa jugada. Lo mejor que hizo el argentino fue un fuerte disparo que se estrelló contra el poste, cuando parecía que entraba.
El Basaksehir me pareció muy buen equipo, muy técnico y con unos automatismos que harían babear al mismísimo Emery. Tiene tres o cuatro jugadores muy interesantes, de calidad contrastada, como Elia, Adebayor, Visca o el número cinco –creo que Emre–, que era el encargado de distribuir juego y sacar todos los balones parados. Este jugador pudo tirar nuestras esperanzas Champions por la borda, de no haber repelido el poste su disparo, a tan sólo dos minutos del final.
Tácticamente, nos ganaron la partida durante buena parte del encuentro. Entre que tocaban bien el balón, presionaban muy arriba y con eficacia, y que el centro del campo Banega-Pizarro-N’Zonzi no acaba de cuajar, nos pusieron en apuros en la zona media, costándonos mucho crear ocasiones de gol.
Sin embargo, Navas se las apañó para sacar un centro perfecto, que remató a placer Escudero en el segundo palo.
Después llegaría el 2-1, que daría algo de tranquilidad y eliminaba cualquier posibilidad de prórroga. Fue en un contragolpe bien llevado por Nolito, y perfectamente finalizado por Bien Yedder, que al igual que Escudero, logró su segundo gol en la eliminatoria y, a la postre, la que nos daría el pase a la fase de grupos.
El final del partido fue infartante y angustioso. Primero porque el Basaksehir logró empatar, a falta de ocho minutos, en fuera de juego que no vio el linier. Y después por la falta directa, antrs reseñada, que no entró de milagro.
Me preocupa la fragilidad defensiva que está mostrando el equipo. Hecho en falta un central de categoría que tenga velocidad. Los que entienden de esto –Berizzo y Arias– dicen que no es necesario. Ojalá tengan razón, pero yo creo que en el mercado de invierno estaremos buscando un central.
Se pasó la eliminatoria, que era lo importante. Ahora, a esperar rivales y a disfrutar, un año más, de la Champions League.

Sevilla FC 1 – Español 1. Tropiezo por tener la cabeza en otro partido

Es evidente que el partido de Champions League es mucho más importante que el de ayer, pues hay mucho dinero y prestigio en juego. Ahí estamos todos de acuerdo. En lo que diferimos los aficionados es en la forma de afrontar dos partidos importantes en cuatro días. Berizzo es de los que piensan que hay que rotar prácticamente a todo el equipo, y yo creo que eso es una barbaridad, ya que en Primera División no hay ningún equipo fácil, cualquiera te puede complicar la vida, y el alinear a tanto suplente es arriesgar tres puntos, que también son muy necesarios para lograr el objetivo, ya casi obligatorio, de clasificarse para la Champions League. Por tanto, yo soy de la opinión de que las rotaciones deben ser al estilo Juan de Ramos. El manchego rotaba tres o cuatro jugadores, de manera que tenía a toda la plantilla implicada, refrescaba a los jugadores y no perdía potencial. O si lo hacía, era levemente.
En cuanto al partido en sí, me pareció que el Español hizo un partido muy serio. Por supuesto, ellos sí alinearon al mejor once posible. Fueron conscientes de su inferioridad, incluso cuando jugaron con uno más en los minutos finales del partido, por la absurda expulsión de Banega –merecedora de una fuerte multa–. La táctica que utilizaron fue la que harán el 90% de los equipos que nos visitaran: encerrados atrás, con las líneas muy juntas, esperando cualquier oportunidad para contraatacar.
Varias de esas oportunidades llegaron por pérdidas, principalmente por parte de Borja Lasso, en zonas muy delicadas. Parece que el canterano aún no se ha enterado de lo que es la Primera División, donde cualquier error te cuesta un gol. Ayer no fue el caso, de milagro, porque lo evitaron David Soria –qué mala suerte tiene este chaval con las lesiones– y Sergio Rico, quien hizo un espectacular paradón al rechazar el remate a bocajarro de Leo Baptistao, fuerte y abajo.
Hicimos lo más difícil, que fue adelantarnos en el marcador ante un equipo que se había encerrado con mucho orden y que nos estaba dando problemas a la contra. El gol fue de los llamados fantasma. Como nuestra liga es tercermundista y no disponemos del VAR, no podremos saber si Langlet marcó verdaderamente gol o no. Lo importante es que lo dieron por válido.
La alegría no duró mucho, porque un error infantil de N’Zonzi, que regaló el balón a Baptistao, provocó el empate. Para evitar goles como el de ayer, donde el brasileño se fue en velocidad de dos de nuestros defensas, considero que es fundamental fichar un central rápido. Eso es imprescindible para jugar con la defensa muy adelantada.
A partir de aquí, el dominio del Sevilla fue total, creando y desperdiciando bastantes ocasiones de gol, sobre todo a raíz de la entrada de Ever Banega. Y el acoso, asfixiante en algunos momentos, se acabó por la autoexpulsión del argentino, que se acordó de la madre del árbitro  — normal– y además se lo dijo –de anormal–.
Entramos en unos minutos finales de tensión, porque la niñería de Banega podía costar el punto que teníamos. No fue así porque como digo, el Español era consciente de su inferioridad, y ni con uno más se decidió a ir abiertamente a por el partido.
Incomprensible, el árbitro sólo añadió tres minutos. Se le olvidó la pausa de dos minutos para que se refrescaran los jugadores. De otra forma, no tiene sentido que se añadieran tres minutos, habiéndose agotado los cambios y habiendo habido una expulsión. No obstante, su peor error fue no mostrar la tarjeta roja a Baptistao por su brutal entrada por detrás a Corchia, a la altura de la rodilla.
El punto sabe a poco, pero no es tan malo si pensamos que los jugadores y entrenador tenían la cabeza en otro partido, los innumerables fallos en defensa y la expulsión de Banega.

Planificación a medias, a tan sólo seis días de la eliminatoria Champions

Ya queda muy poquito para que empiece lo bueno, para que lleguen los partidos oficiales y se acaben los amistosos, donde, en realidad, no se juega nada y que, debido a la multitud de cambios permitidos, llegan a hacerse hasta aburridos.

Quedan seis días para el partido de ida de la eliminatoria Champions y, particularmente, me preocupa que la plantilla está a medio hacer, ya que no sólo queda la llamada “guinda”, sino que aún quedan puestos que reforzar en el centro del campo y en la defensa. Por cierto, la guinda se supone que será el tercer delantero, que llegará al final del mercado y el esfuerzo económico que hagamos dependerá de si nos clasificamos para la fase de grupos de la Champions o no.

Lo que se ha apreciado en pretemporada es que el equipo sigue adoleciendo de los mismos males que la temporada anterior, es decir, que encaja goles con suma facilidad. Y es normal que esto ocurra, porque la defensa apenas ha cambiado. Ha llegado Corchia, sustituyendo a Mariano, y Kjaer sustituyendo a Rami, pero el danés acaba de llegar y apenas ha tenido tiempo para conocer a los compañeros y disputar algún amistoso.

Queda pendiente la llegada del tan esperado lateral izquierdo. No quiero ni pensar que se lesione Escudero, porque uno de los puntos fuertes del Basaksehir es el poder ofensivo de la banda derecha.

Del mismo modo, esperaba la llegada de otro central y la salida de Carriço, quien, por desgracia, como suele ser habitual se ha lesionado y no estará, al menos, en el partido de ida. Como Pareja tampoco tiene entre sus virtudes escaparse de las lesiones, y Lenglet –me recuerda a Kolodziejczak: con buenas condiciones pero falla demasiado– no acaba de ser todo lo fiable que debería, pienso que no vendría mal el fichaje de otro central que dé contundencia y fortaleza a una línea tan importante como la defensiva. Y a ser posible, que fuera rápido, porque nuestros centrales no destacan precisamente por su velocidad.

Por otro lado, también se vislumbran cambios en el centro del campo, ya que, según leo, N’Zonzi saldrá con toda seguridad. Pienso que sería un error no retenerlo, porque es un jugador de mucha calidad y difícil de sustituir. Y por supuesto, sería imperdonable que, de traspasarlo, no se hiciera por el importe de su cláusula, o muy cercano.

Por ahora, la planificación deportiva me está convenciendo del centro del campo para arriba, pero no me está gustando en defensa. El éxito de la temporada 17-18 dependerá, en gran parte, de si conseguimos corregir o no la debacle defensiva de la pasada temporada, donde encajamos, nada más y nada menos, que 49 goles en 38 partidos.

Hoy es la última oportunidad para ir afinando el equipo, en el último amistoso, ante la Roma, un fuerte rival, en el trofeo Antonio Puerta. Dentro de unos días, ya empieza lo bueno. Por fin.

Tocó el Basaksehir turco, un rival de dificultad media que no debería ser obstáculo

El Sevilla ha tenido relativa suerte en el sorteo celebrado en el día de hoy en Nyon. Por un lado, evitamos a los dos equipos más complicados, como eran el Niza y el Hoffenheim, pero, por otro, tampoco nos enfrentaremos a los objetivos más fáciles del bombo: Young Boys y el antiguo Steaua de Bucarest.

Así pues, nos tendremos que ver las caras con un equipo que no será ninguna perita en dulce, ya que ha estado a punto de ser campeón de la liga turca, quedando por delante de equipos consagrados, como Galatasaray y Fenerbahçe. Sin embargo, si se hacen las cosas medianamente bien, el equipo turco no debería evitar que el Sevilla estuviera en la fase de grupos de la Champions League.

Ahora bien, tengo clarísimo que, para que haya final feliz, será imprescindible respetar al rival, en el césped y desde la grada. Aquí somos muy dados a despreciar a los rivales, y ése es el primer paso para darnos un batacazo, volviéndose a repetir la mala experiencia que tuvimos con el Braga hace unos años.

Tropezar con la misma piedra sería un error terrible, sobre todo cuando se está conformando un plantel muy competitivo, a falta de un lateral izquierdo y un tercer delantero.

Según he leído, el Basaksehir es un equipo conformado por jugadores muy veteranos, con una media de edad que ronda los 31 años. Muchos de ellos pertenecieron a equipos de primer nivel, como Adebayor, Clichy, Elia o Inler. También destaca el internacional bosnio Eden Visca, que juega por la derecha y es bastante peligroso. Así que más nos vale que, al menos, tengamos al lateral izquierdo antes de los enfrentamientos con los turcos, porque no tenemos alternativa de garantías ante una posible lesión de Escudero, como ya se vio en el partido ante el Arsenal.

Me ha gustado que el partido de vuelta sea en casa. Si se diera un mal resultado en la ida, es preferible una remontada con el factor campo a favor.

En resumen, el Basaksehir es un rival teóricamente inferior, pero que, como nos confiemos, nos dejará en la cuneta, como hizo no hace mucho el Leicester City. Y eso sería un importante paso atrás para un club como el Sevilla, que busca afianzarse en la máxima competición del fútbol europeo.

Mal momento para las batallitas de poder

Estamos en pretemporada, es decir, en un momento crucial para la formación del Sevilla 17-18. Cuando la única preocupación del aficionado tendría que ser el estar pendiente de si viene fulanito o menganito, nos encontramos con esperpentos como el que tuvo ayer lugar en la reunión del Consejo  de Administración, donde según parece, hubo tanta tensión que casi llegaron a las manos.

El origen de la trifulca es de sobra conocido: Del Nido Carrasco se presentó en el Consejo cuando había presentado su dimisión “irrevocable” –es decir, que no se puede anular–, ante notario, sólo unos días antes. Y como el muchacho no atendía a razones, y se negó a abandonar la sala, no hubo más remedio que posponer el Consejo, por segunda vez.

El Sevilla atraviesa un momento dulce, uno de los mejores de su historia, estando saneado económicamente y siendo uno de los equipos punteros de España y de Europa. Por eso es imposible de entender, desde el punto de vista del aficionado sevillista, que los Del Nido quieran quitar de la presidencia a Castro, un presidente que con sus aciertos y errores –muchos más los primeros–, lo está haciendo bastante bien. La única explicación posible es el ansia de poder, buscando el beneficio propio, hasta el punto de importarles lo más mínimo que el Sevilla pueda salir perjudicado.

En mi opinión, la estrategia de los Del Nido no ha podido ser más torpe. Es lo mínimo que se puede decir cuando se intenta un asalto al poder sin tener los apoyos suficientes, y en un momento tan importante para el club, a sólo tres semanas vista de la eliminatoria previa a la fase de grupos de la Champions League. Vamos, que se puede decir, sin riesgo a equivocarse, que nos jugaremos buena parte de la temporada en pocos días.

Recién salido de prisión, poco ha tardado el ex presidente José María Del Nido en intentar volver a controlar el Sevilla. Podría haber aprovechado su estancia entre rejas para grabarse a fuego estas palabras de Ramón Sánchez Pizjuán: “El Sevilla no eres tú, ni yo, ni aquél… El Sevilla está muy por encima de todos nosotros”.

Al menos, espero que todo este lamentable embrollo haya servido para que el sevillismo tenga claro a quién le importa el Sevilla y a quién no, para que se identifique a quiénes sólo les importa el poder, y para que se muestre unido ante cualquier intento de desestabilizar el club. Porque sólo si hay unión, paz social y, sobre todo, si se sigue conformando una buena plantilla, podremos mantener el puesto de privilegio donde nos encontramos ahora.

Lo que no dijo Rami a los medios franceses

Hace unos días sorprendía Rami con unas declaraciones, ya siendo jugador del Olympique de Marsella, donde arremetía contra el Sevilla, diciendo que el Consejo de Administración se había comportado de manera vergonzosa. En principio, parecía, según la prensa francesa, que las declaraciones eran debido a que el Sevilla había cambiado a última hora la forma de pago, pero poco después se supo la realidad: el Sevilla había incumplido una cláusula del contrato de Rami, por la que el francés debía cobrar el 10% de un futuro traspaso, es decir, aproximadamente, 600.000 €.

Lo que no dijo Rami es que él quería irse al Marsella, donde se reuniría con el que fue su entrenador en el Lille, Rudi García, y donde tendría una importante ficha. Y para eso estaba dispuesto a presionar, y mucho, hasta el punto de decir que no iría a otro club que no fuera el Marsella.

En este sentido, hay que entender al Sevilla, ya que la actitud de Rami le dejaba en una posición negociadora débil. El Marsella, que ya lo tenía todo acordado con Rami, era consciente de ello y ofertó muy a la baja (4 millones). Sin embargo, el Sevilla también era conocedor de que Rami era una prioridad para Rudi García, y a nadie se le escapa que el club francés ya no es el que era, pues tiene un nuevo y multimillonario dueño que está empeñado en colocar al Marsella como uno de los clubes punteros de su país. Por tanto, el Sevilla sólo tenía que esperar, pacientemente, a que el Marsella subiera su oferta, hasta los seis millones que pretendía el Sevilla.

A mi modo de ver, seis millones es barato, porque, aunque Rami tiene 31 años, no ha tenido lesiones graves, tiene cuerda para rato –una “fuerza de la naturaleza” le ha llamado Rudi– y es internacional por su país.

El Sevilla, posiblemente porque esperaba mejor oferta del Marsella y, quizás, también por enojo con la actitud del jugador, decidió obligar a Rami a que renunciara al 10% de la transferencia que debía llevarse, según contrato. Esto es algo que, dicho sea de paso, es habitual en los traspasos, sobre todo cuando es el jugador el que tiene interés en irse. Es una forma de decir: “Te dejamos ir, pero tienes que poner de tu parte, y qué mejor manera que perdonar algunas cantidades”.

Evidentemente, la prensa francesa en ningún caso habla de la fea actitud de Rami con el que fue su equipo. Por tanto, es el Sevilla el que queda mal, al haber incumplido el contrato. Ahora bien, ¿verdaderamente merece la pena esta disputa con un jugador que lo dio todo y mostrar una mala imagen en el extranjero por 600.000 euros? En mi opinión, no. Yo creo que la solución era que el Sevilla hubiera forzado un poco más la negociación, ya que era un traspaso que se iba a hacer de cualquier forma, puesto que, como digo, el Marsella tiene dinero de sobra, el jugador quería irse y, de hecho, tenía ya un acuerdo cerrado con el Marsella, y, además, era un capricho del entrenador.

Habría sido cuestión de tiempo, de tener un poco más de paciencia, y, de paso, se habría quedado bien con todas las partes.