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At. de Madrid 1 – Sevilla FC 2. Necesitábamos un partido así

Bocanada de esperanza la que recibimos los sevillistas ayer. Teníamos los ánimos… no ya por el suelo, sino por el subsuelo. Pero ayer vimos a un equipo capaz de competir, y ante uno de los rivales más fuertes de la Liga. Precisamente, ante el rival, en teoría, menos propicio, pues destaca por su intensidad, por la calidad de algunos de sus jugadores, y por su compenetración como equipo. Es decir, un fuerte contraste con el Sevilla que hemos visto arrastrarse en muchos estadios, como visitante, esta temporada.

Por el temprano horario, no pude ver la primera parte, pero el Sevilla me causó una buena impresión en la segunda. Era un Sevilla intenso, con las líneas juntas, defendiendo bien, triangulando en el centro del campo, e intentando sorprender a la contra. Y algo muy importante: fue capaz de sobreponerse al mazazo que supuso el gol de Diego Costa (minuto 79), a pesar del poco tiempo que quedaba.

El gol del Atlético llegó por una mezcla de errores defensivos y de mala suerte. Una mano involuntaria dio lugar a una falta. Nzonzi despejó mal, justo a la frontal del área, el remate de un jugador atlético rebotó en la defensa y se lo encontró Diego Costa, que estaba totalmente solo –increíble error de marcaje– y éste marcó de tiro fuerte, raso y cruzado, ante el que poco pudo hacer Sergio Rico.

En sólo ocho minutos, el Sevilla le dio la vuelta al marcador. Primero con un gol donde estuvimos bastante afortunados. Un centro de Jesús Navas, que acababa de entrar, fue desviado por un defensa y después palmeado por Moyá hacia dentro. El segundo llegó al cabecear Ben Yedder un balón largo, dejando con ventaja a Correa, que la aprovechó para plantearse solo ante Moyá y batirle de tiro cruzado.

En mi opinión, para lograr esta victoria ha sido básico que hayan jugado los dos mejores centrales que tenemos: Mercado y Lenglet –que casi marca en propia meta, despejando al poste– . Kjaer, visto el nivel que está dando hasta ahora, mejor que no juegue, a no ser que no haya más remedio. Para mí, el danés es la mayor decepción de los nuevos fichajes, junto con Muriel. Precisamente, ocupan las dos posiciones donde era vital acertar y donde más necesitábamos mejorar.

Me parece muy importante que Montella se esté dando cuenta ya de quiénes son los mejores jugadores e imprescindibles, y las posiciones que deben ocupar. Berizzo ya lo sabía, pero no le dio la gana de hacer un conjunto, empeñado en hacer continuas y numerosas rotaciones.

El 1-2 es un muy buen resultado, que ni el más optimista esperaba, pero no deja la eliminatoria sentenciada. De eso tendrá que encargarse un Ramón Sánchez Pizjuán que espero que muestre sus mejores galas. Y es que tenemos, nada más y nada menos, unas semifinales de Copa a la vuelta de la esquina.

Pero ahora toca aparcar esta competición que se nos está dando realmente bien en los últimos años y pensar en el Español. Hay que recobrar el pulso en Liga y poner fin a esta nefasta y larga racha que está a punto de sacarnos de la zona europea.

 

 

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Alavés 1 – Sevilla FC 0. Este Sevilla no tiene pulso

El Sevilla va de mal en peor. Ya está sin constantes vitales. Incapaz de ganar a un Alavés que, como todos los rivales, nos ha ganado con la ley del mínimo esfuerzo. Les bastó con aprovechar nuestro desorden y desidia en un córner.

Es desesperante ver al Sevilla. El primer bajón anímico llega cuando se ve en la alineación inicial a jugadores como Kjaer, Pizarro o Carole, que ni siquiera dan el nivel para jugar en  Primera División. Después el desánimo sigue creciendo en el aficionado cuando ve la total inoperancia en ataque, creando muy pocas ocasiones de gol, y desaprovechándolas todas. Pasan los minutos y el equipo es incapaz de reaccionar, hasta que se llega al final del partido.

El problema de fichar a un entrenador como Montella es que, ni conoce la liga española, ni a su propia plantilla. Y cuando la conozca, ya habrán pasado muchos partidos, y habrán volado muchos puntos.

El entrenador italiano me dejó desconcertado cuando decidió dar entrada a Corchia, cuando nos hacía falta gol y posesión. Creí que iba a echarse atrás cuando el Alavés se quedó en inferioridad numérica. Pero no, siguió con el cambio. Y por supuesto, fue infructuoso.

Veo al Sevilla tan mal que he mirado la clasificación para ver a cuánto estamos del descenso. Sin implicación de los jugadores, sin calidad, sin defensa, sin portero –pésimo estado de forma de Sergio Rico–, sin gol, con el entrenador sin conocer a sus jugadores… parece imposible ganar un partido. Afortunadamente, sabemos que eso no es así. No hay plantilla para ir a la Champions, pero sí para la Europa League y, sobre todo, para no dar una imagen tan penosa y desastrosa.

Vamos en picado y urge cambiar la dinámica. Si tienen que venir fichajes, que vengan, pero sin grandes desembolsos. No se debe hipotecar la planificación de la próxima temporada, cuando el objetivo principal ya está perdido.

Me gustaría decir algo positivo del partido de hoy, pero no se me ocurre nada, excepto que no hubo lesionados.

Hay que cambiar, pero a la voz de ya.

Sevilla FC 2 – Cádiz 1. Pasamos a cuartos de final, pero con jugadores “sentenciados”

Tal y como se esperaba, no hubo ningún problema para eliminar al Cádiz y el Sevilla estará en el bombo de esta mañana para conocer a su nuevo rival en los Cuartos de Final de la Copa del Rey.

La eliminatoria, que ya estaba muy de cara, prácticamente quedó sentenciada con el gol de Ben Yedder, que incrementa su cuenta goleadora, llevando a estas alturas dieciséis goles, entre todas las competiciones. Una cifra nada desdeñable. El segundo gol llegó de perfecto cabezazo de Correa, al saque de un córner.

Hasta ahí, lo normal. Pero durante el partido ocurrieron un par de cosas que me dejaron bastante preocupado.

La primera es que el Sevilla sigue defendiendo rematadamente mal. El Cádiz, sin hacer nada del otro mundo, se encontró con dos o tres ocasiones clarísimas para adelantarse en el marcador. Y es que, con la defensa muy adelantada, perdía el balón en el centro del campo, en zonas muy comprometidas, dejando muchos espacios, con lo que los jugadores cadistas podían montar los contragolpes a placer. Alguna de esas pérdidas fue de lo más absurda, como la que tuvo Geis, que regaló el balón a un rival, acabando el balón estrellado en la cruceta de la portería defendida por Sergio Rico.

La segunda es que, a falta de quince minutos para el final del partido, a parte de la afición le dio por tomarla con varios jugadores: Muriel, Franco Vázquez, Nzonzi y Sergio Rico. Correa se libró de la quema, probablemente por su gol y porque estuvo muy participativo, pero muchos también lo tienen enfilado.

La verdad, no entiendo a esos aficionados que silban a jugadores que están defendiendo la camiseta de su equipo. ¿Esperan acaso que su juego mejore? Más bien lo contrario, pues se verán más presionados y nerviosos. No ayuda en absoluto.

Es evidente que los cuatro jugadores que fueron blanco de las iras de esos aficionados no están pasando por su mejor momento:

                Muriel no está para nada. Los 23 millones de su coste es una losa muy pesada, y ni por asomo está rindiendo como se espera de un jugador internacional por Colombia, al que se le presupone cierta calidad. También hay que tener en cuenta que está jugando en una posición que es nueva para él.

                Franco Vázquez  me está decepcionando bastante esta temporada. Esperaba que, al ser su segundo año, iba a mejorar su rendimiento, pero lo ha bajado. No es un jugador rápido ni fuerte físicamente. En mi opinión, por lo visto hasta ahora, no es un jugador que marque diferencias, por lo que si llegara una buena oferta por él, lo traspasaría. Cuando Monchi lo fichó, lo ponía por las nubes, y puede que, por ese motivo, todos esperáramos más de él.

                Nzonzi. Ayer no hizo un buen partido y está lejos del Nzonzi al que estamos acostumbrados a ver. Pero las protestas contra él fueron más que nada por su actitud irrespetuosa hacia el club que le paga, Berizzo y compañeros. Debería ser traspasado a final de temporada, siempre que llegue una oferta cercana a su cláusula de rescisión, porque de nada sirve tener a un jugador a disgusto.

             Sergio Rico. Para mí es el caso más sangrante, porque me parece tremendamente injusto cómo se le está tratando. Después queremos que jueguen más canteranos, pero a la mínima nos tiramos al cuello y no les dejamos pasar ni una. Si Sergio Rico hubiera costado una millonada y fuera extranjero, seguro que el trato sería muy distinto.

Es cierto que Sergio Rico está atravesando una mala racha, encajando bastantes goles donde puede hacer más. Desde mi punto de vista, le ha perjudicado muchísimo que Berizzo lo rotara continuamente con David Soria. Esa falta de continuidad no le ha venido nada bien en el aspecto anímico y le ha puesto casi imposible el ir al Mundial de Rusia. Desde el principio no ha encajado con buena parte de la afición, que considera que no tiene calidad para defender la portería del Sevilla.

En el partido de ayer Sergio Rico volvió a mostrarse inseguro y cometió varios fallos. Uno de ellos acabó en gol, al calcular mal una salida. Pero vuelvo a lo de antes. ¿De qué sirve silbarle? Además, en el caso de Serio Rico la crítica es más cruel, porque es uno de los pocos jugadores de la plantilla que sienten verdaderamente el escudo del Sevilla. Estoy seguro de que le habrá dolido muchísimo los pitidos de su propia afición.

Con la presión que tiene que soportar Sergio Rico será difícil que haga buenos partidos, al menos ante su gente. También ha tenido grandes actuaciones  donde ha salvado puntos, pero eso no parece tenerlo en cuenta sus detractores. Es triste, pero seguramente Sergio Rico sería más valorado en otro club, como ya le ha ocurrido a infinidad de canteranos.

Dadas las circunstancia actuales, y siendo el puesto de guardameta uno de los más importantes de la plantilla, si no el que más, vería bien la contratación de un portero para la próxima temporada, ya que considero que la presión que tiene que soportar Sergio Rico es casi imposible de llevar. Ahora bien, encontrar un guardameta de primer nivel no es nada fácil, ni barato. Ojalá encontráramos un Palop, pero encontrar ese tipo de porteros, de gran calidad, es muy complicado.

Y en cuanto David Soria, me parece que está por debajo de Sergio Rico. Y pienso que se ha demostrado cuando ha jugado. Pero hay quien piensa que debería ser titular.

Del partido me quedo con lo más importante, y es que logramos pasar a Cuartos de Final, aunque no hayamos dado una buena imagen. Montella tiene mucho trabajo por delante. Mucho trabajo y muy poquito tiempo, que es lo peor.

Ante el Cádiz, sin confianzas y con madurez

No puedo estar más en desacuerdo con el artículo que publica Jesús Alba en el Diario de Sevilla, titulado “Cuando la bronca está asegurada“. Yo pienso que está muy equivocado, y que los pocos que vayamos a ir al estadio hoy –eliminatoria muy de cara, ante un Segunda División, a las siete y media de la tarde de un día laboral y con bajas temperaturas– vamos a tener más que olvidado el derbi. Si no fuera así, la afición demostraría una inmadurez preocupante.

Al derbi no hay que darle más importancia de la que tiene. Y me refiero a todos los casos, tanto cuando se nos da bien –la inmensa mayoría de las veces, afortunadamente– como cuando se nos da mal. Lo peor del derbi fue que perdimos tres puntos, y eso es algo que ya nos pudo ocurrir perfectamente contra el Celta o contra el Levante, pero tuvimos la suerte de que estos equipos perdonaron ocasiones clarísimas de gol. Y ese fue el motivo por el que perdimos el derbi, y no otro. El Betis únicamente nos superó en lo único que importa: el acierto de cara a gol. Si no recuerdo mal, tiraron seis veces a puerta, logrando cinco goles y un tiro al palo. Les salió todo. Supieron aguantar el chaparrón y enfriar el partido con el llamado “otro fútbol” –sí, ése que es de todo menos fútbol–, logrando un resultado engañoso y abultado, en la última jugada del partido, cuando el Sevilla se volcó a la desesperada, sin orden, y con todo, para lograr el empate.

Siempre sienta mal perder un partido, sobre todo cuando es en casa y ante un rival inferior, pero lo más importante ahora es corregir errores y sentar las bases para que podamos volver a la senda del triunfo. Porque ahora mismo el Sevilla da la sensación de no poder ganar a nadie. Y eso pasa, en primer lugar, por arreglar el desaguisado en defensa, donde, como es lógico, se está echando mucho de menos a los centrales llamados a ser titulares, como son Pareja y Carrriço, que llevan ya, y se dice pronto, tres meses en el dique seco.

Mucho me temo que el Sevilla no fichará a ningún central en el mercado invernal. Ojalá fuera cierto lo que he leído de que hay interés en Musacchio, del Milán, porque es justo el tipo de jugador que necesitamos. Pero supongo que sólo llegaremos a fichar un lateral derecho, con el fin de que Mercado pase a jugar de central.

Eso es precisamente una de las cosas que espero ver en el partido de hoy: ver a Mercado jugando de central. Teniendo en cuenta el nivel mostrado por Kjaer –la mayor decepción de los fichajes de este año, junto con Muriel–, parece totalmente necesario probar con Mercado. Es algo que ya esperaba que hiciera Berizzo, pero, por motivos que se me escapan, no lo llegó a hacer nunca.

El partido de hoy, ante el Cádiz, será una buena oportunidad para ver a los menos habituales y para hacer probaturas, ya que Montella, por ahora, tiene que encontrar soluciones con lo que hay, con el importante hándicap de que aún no conoce a su plantilla.

A pesar de que el Cádiz es equipo de Segunda División, no espero un partido fácil. Nunca lo espero, porque cualquier equipo te puede poner en problemas, máxime cuando el equipo se está mostrando tan frágil atrás. Por supuesto, confío en la victoria, pero si el Cádiz, por lo que fuera, se adelantara en el marcador, espero que la afición reaccione bien y esté con el equipo. Porque lo único importante hoy, aparte de que no haya más lesiones, es lograr que el Sevilla esté en el bombo el viernes. Y para eso será imprescindible que no haya confianzas por la teórica inferioridad del rival y por el claro resultado a favor de la ida.

Una vez en el bombo, que esperemos que así sea, será momento de pensar en el fundamental partido contra el Alavés. Porque ya no podemos perder más puntos ante equipos de la parte media-baja de la tabla. Y no lo digo pensando en los puestos que dan acceso a la Champions –a los que ya doy por perdidos, salvo que Arias acierte de lleno en el mercado invernal y Montella saque el máximo rendimiento a los buenos jugadores de los que dispone–, sino en los puestos de Europa League, ya que hemos dejado escapar tantos puntos en las últimas jornadas que hasta estamos poniendo en peligro lo que ya parecía casi asegurado: estar en Europa una temporada más.

El Sevilla FC da otra exhibición de cómo no se debe defender

Cada día es más urgente arreglar los serios problemas que tiene el Sevilla en defensa. Sin una defensa sólida se corre el serio peligro de quedar fuera de Europa a final de temporada. Así que más vale que la Secretaría Técnica afine en la contratación de un central y, si puede ser, que venga un delantero, porque Muriel se está empeñando en demostrar que él no es delantero. Y si lo es, es uno muy malo.

El rival de hoy, el Betis, como ya viene siendo habitual, tuvo que hacer muy poco para crear peligro y hacer gol. Y es que el Sevilla defiende fatal, y no sólo me refiero a su defensa, sino a su sistema defensivo en general. Repliegues, falta de anticipación, de intensidad en la presión, posición en los córners a favor… En fin, en multitud de detalles.

El partido en general fue muy disputado, con dominio alterno, a veces apabullando el Sevilla, por momentos, pero sin acierto de cara a gol. El 3-5 es la clara demostración de que las dos defensas estuvieron muy desacertadas, especialmente la del Sevilla, claro está. El resultado fue incierto hasta el último minuto, donde un fallo en cadena, con un desorden total, sentenció el partido.

El Sevilla lo intentó siempre, y eso hay que agradecérselo a los jugadores, pero el Betis tuvo un arma que suele resultar demodelora: una tremenda efectividad, cercana al 100%. Prácticamente, cada vez que llegaba, marcaba.

Mal partido de Corchia, Kjaer –a pesar de su gol– y Sergio Rico, que hoy no pilló ni una, aunque en otras ocasiones haya sido decisivo. Entre otros, porque hoy pocos se salvan.

Montella tiene mucho trabajo por delante. Entre otras cosas, conocer a su plantilla y a la liga española. Y para eso necesita tiempo. Un tiempo que no tenemos. Por eso habría preferido un entrenador español. Pero ya sólo queda tirar hacia adelante e intentar compensar un poco la plantilla con un par de fichajes.

Por cierto, a esos que no pueden dormir por perder un partido… Evidentemente, perder un partido siempre sienta mal. Hacerlo ante el Betis, sienta aún peor. Pero el fútbol debe estar para disfrutar. Para quedarte sin dormir hay cosas muchas peores. Si se piensa bien, el fútbol, el que entre una pelotita o no en una portería, es una tontería que no merece demasiada preocupación. Al menos, ése es mi punto de vista.

Fue bonito mientras duró. Alguna vez tenía que ganar el Betis. Lo que hay que procurar es que vuelvan a pasar muchos años más hasta que lo consigan de nuevo.

 

Cádiz 0 – Sevilla FC 2. Montella se estrena con victoria

Montella lleva muy pocos días trabajando con el Sevilla, pero ya ha hecho algo muy importante, que es darle plaza de titular indiscutible a Nzonzi. No sabemos si el francés va a estar con nosotros unos días o hasta el final de temporada. Eso dependerá de que su padre encuentre una oferta de 40 millones de euros, o muy cercana. Pero, mientras tanto, tendremos una pieza muy valiosa en el centro del campo, como pudo verse ayer en Cádiz.

Me gustó sólo la primera parte. Confío en que el bajón se debiera a que con el 0-2 se dejaran llevar, pensando en el importante partido del sábado.

En esta primrea parte el equipo jugó con intensidad, con mucha movilidad, y moviendo el balón con más rapidez y verticalidad que a la que estábamos acostumbrados con Berizzo. También se tuvo eficacia en el gol, primero con un buen disparo de Nolito, marca de la casa, sorprendiendo al primer palo, con un disparo fuerte y raso; y después con Jesús Navas, también de disparo fuerte y raso. Pudo quedar más que sentenciada –si no lo está ya– la eliminatoria, si Nolito no hubiera enviado al poste una asistencia de Muriel. Fue lo único meritorio que hizo el colombiano, quien volvió a desaprovechar una ocasión para lucirse.

Ojalá Montella sea capaz de sacar rendimiento a Muriel, aunque sea en la posición en la que jugaba en la Sampdoria, de extremo izquierdo. Lo que está cada día más claro es que no es delantero centro, con lo cual sólo contamos con Ben Yedder y, por tanto, se hace necesario incorporar uno en el mercado invernal. Quiero pensar que los técnicos del Sevilla habrán estado observando a Muriel durante mucho tiempo y que, si decidieron pagar 23 millones de euros por el 80% de su pase, sería porque en los partidos donde le vieron se salió. Si no, no se entiende tal dispendio. Un jugador que cueste ese pastizal, debe tener unas cifras goleadoras muy importantes y marcar las diferencias en los partidos. Y por ahora, no está haciendo ni lo uno, ni lo otro.

También vendría bien, tanto para Ben Yedder como para Muriel, que alguna vez jugaran juntos. Pienso que con Montella es posible que lo veamos, al igual que ver jugar a Geis en su posición natural. Con la baja de Pizarro para el sábado, espero que el alemán sea de la partida, y no se decante por Krohn-Delhi.

El partido de ayer también nos dejó la agradable sorpresa de ver parar un penalti a Sergio Rico. Penalti que fue más que evitable. Primero, porque ninguno de los centrales reaccionó ante el desmarque en diagonal que dejó solo a un jugador cadista, y, en segundo lugar, porque Rico sale tarde y mal. Luego enmendó su error con un paradón, porque el disparo de Salvi era fuerte y Sergio Rico desvió lo justo para que diera en el poste.

Sigue sin gustarme la defensa. Ayer, aparte de Rico, también tuvo un error individual importante Lenglet, que se saldó con tarjeta amarilla porque estaba Kjaer cerca. El danés sigue sin convencerme. Un central indiscutible con su país y que ha costado 13 millones debe ser más contundente y más técnico. No se complica nunca, y abusa del voleón para despejar a saque de banda. Donde parece que más destaca es en su juego aéreo.

Mateu Lahoz, uno de los peores árbitros de Primera División, no hizo de las suyas y pasó desapercibido.

En resumen, noté cierta mejoría en la primera parte, pero también me dio la sensación de que Montella tiene mucho trabajo por delante y que el Sevilla necesita traer dos jugadores más: un central rápido y un delantero centro que complemente a Ben Yedder. Si viene alguien más, bienvenido sea, pero esas dos posiciones me parecen fundamentales.

Comienza la era Montella

Se acabó el culebrón. Montella es el elegido, junto con Maresca, como segundo entrenador, para conseguir ese cuarto puesto que hoy día parece bastante complicado de alcanzar. Porque, no nos engañemos, Berizzo tenía el equipo que daba pena verlo, pero no se puede obviar que la plantilla ha sido confeccionada con importantes defectos, que se hacen notar, principalmente, en la línea defensiva y en la delantera.

Por tanto, Montella tendrá la difícil misión de hacerse cargo de esta plantilla, a mitad de temporada, y sacarle rendimiento. Quizás por ese motivo Montella ha sido el que se ha llevado el gato al agua, entre el ramillete de entrenadores del casting. Igual ha sido fundamental que conozca bien a jugadores como Muriel y Correa, dos fuertes inversiones que están teniendo poco o nulo rendimiento.

Admito que Montella no es de mi agrado, aunque apenas conozca sus métodos. Pero, por lo que he leído, es un entrenador con mentalidad ofensiva –eso me gusta– pero también, parece ser, que sus equipos no destacan por defender precisamente bien, encajando muchos goles. Y eso no me gusta nada, porque defender bien es la base del triunfo. Si defiendes bien y el equipo tiene algo de calidad arriba, lo normal es que se ganen muchos partidos –el más claro ejemplo es el Atlético de Madrid–, y si defiendes mal, lo extraño es que se gane alguno.

Habría preferido un entrenador español o, al menos, que conociera la liga española –aunque para eso se supone que viene Maresca como segundo entrenador–. Y en su defecto, alguien de prestigio, pero, según la prensa, tanto Blanc como Tuchel no estaban dispuestos a hacerse cargo del equipo a mitad de temporada y querían empezar un proyecto desde cero. Algo totalmente comprensible, por otra parte.

El proceso de selección me ha parecido un auténtico despropósito. Para empezar, no entiendo por qué no se ha elegido a Javi Gracia, si verdaderamente era un técnico que ha sido seguido por el Sevilla durante mucho tiempo y era el que más convencía a la Secretaría Técnica. No quiero creer que haya sido porque no tenía el apoyo mayoritario de la afición, por no tener un buen currículum, porque, a fin de cuentas, los que entienden de esto son los técnicos y no los aficionados. Y después de todo, pienso que Montella tampoco tiene ni ese apoyo mayoritario, ni ese currículum que le haga ser el entrenador deseado por todos.

Tampoco logro entender que se haya publicitado todo el proceso. Parecía que iba a ser Gracia el entrenador, después se lo piensan mejor y hacen una tournée por Italia para sondear a varios técnicos italianos, dejando a Gracia como segundo plato y a la expectativa. Y finalmente escogen a uno que no se puede incorporar inmediatamente porque tiene que desvincularse con su anterior club. No me parece serio.

Y también me pregunto para qué está el Director Deportivo. La elección del entrenador tendría que estar más que decidida desde que Berizzo estaba en la cuerda floja –desde el show del Bernabéu–. Y resulta que, al final, Arias y Castro llevan el asunto al Consejo de Administración, que decide lavarse las manos y “delegar” en el Comité Ejecutivo. Cuando yo entiendo que debe ser única y exclusivamente decisión de Óscar Arias. Y encima la entidad emite un comunicado para anunciar esta delegación.

En fin, esperemos que se haya acertado con Montella, porque estamos en un momento crucial de la temporada. El nuevo entrenador y Árias tendrán la posibilidad de mejorar la plantilla, con nuevos refuerzos, y esperemos que tengan éxito, porque está en juego lo que resta de temporada y la siguiente, que es lo que ha firmado el italiano.

Montella necesitará tiempo, que es precisamente lo que no tendrá, porque al tercer día de su llegada tendrá el primer envite serio, contra un Cádiz con el que no cabe confianza alguna. Y después un derbi que, a priori, se prevé más igualado que otros años, más por demérito del Sevilla que por méritos del Betis, que ya ha empezado a mirar de reojo la parte baja de la tabla.

Empieza la era Montella. Ojalá sea muy larga y exitosa.