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Bayern Munich 0 – Sevilla FC 0. El Bayern no cometió el mismo error que el Manchester United

El Sevilla puso ayer fin a su brillante recorrido en la Champions League, competición donde, lamentablemente, estará, como mínimo, una temporada ausente.

Había que remontar un resultado muy adverso, que obligaba a marcar al menos dos goles, y eso para este Sevilla es muchísimo. Quizás si el árbitro nos hubiera pitado el penalti, por manos dentro del área, o aquel cabezazo de Correa a la escuadra hubiera entrado, como sí hizo ante el Cádiz –habría sido un gol calcado–, o hubiéramos aprovechado algunas de las contadas ocasiones que tuvimos, habríamos tenido una posibilidad de dar la sorpresa. Pero la mayor dificultad que se encontró el Sevilla en tierras bávaras es que el Bayern no cometió el mismo error que llevó al Manchester United a la eliminación: el exceso de confianza. En Manchester, desde el mismo momento en que se conoció que el Sevilla sería, ya se veían en Cuartos de Final. Sin embargo, al Bayern esta eliminación le sirvió de aviso, y tanto en el partido de ida, como en la vuelta, tomaron muchas precauciones. En ningún momento hicieron declaraciones prepotentes, ni se vieron claros vencedores. Se esforzaron al máximo y mostraron mucho respeto por el Sevilla, tanto que ni en su propio estadio salieron con la intención de sentenciar la eliminatoria por la vía rápida, sino que tenían como máxima prioridad el mantener la portería a cero. De modo que el Sevilla se encontró con muchas dificultades para sorprender a la contra, pues apenas encontró espacios, salvo en un par de entregas fallidas de los jugadores alemanes.

Tampoco ayudó que nuestros jugadores de ataque estuvieran muy desacertados. Sarabia y Correa estuvieron desaparecidos, así como Vázquez, con lo que apenas llegamos a asustar al Bayern. Ben Yedder volvió a jugar solo en punta, lo que no le viene nada bien. El francés no tiene cualidades para ser el único delantero. Ya que había que marcar un par de goles, creo que habría sido acertado por parte de Montella el haber jugado con dos delanteros, o al menos, haber puesto en la banda izquierda a Muriel o a Sandro, que es un jugador que se ha mostrado muy voluntarioso cuando ha salido, y además es muy rápido y tiene desborde.

Sin embargo, en defensa el equipo estuvo muy bien, de ahí que el Bayern no consiguiera hacer ningún gol, lo cual tiene muchísimo mérito. Soberbio también el partido de David Soria, muy seguro en todo momento. Como siga así, le va a ser imposible a Sergio Rico recuperar la titularidad.

El árbitro fue bastante casero, ya que tuvo diferente criterio a la hora de mostrar las tarjetas. De gatillo rápido cuando las faltas las hacía el Sevilla, y todo lo contrario cuando las hacía el Bayern.

Es una lástima la eliminación, sobre todo porque el Bayern no ha sido mejor, pero se le puso la eliminatoria muy de cara con los dos goles en propia puerta de la ida. Hay que quedarse con el buen papel realizado en esta competición tan exigente, donde se ha recaudado muchos millones de euros y se ha ganado en prestigio, pues no es moco de pavo salir imbatido de Anfield, Old Trafford o el Allianz Arena de Munich.

Ahora, a ver si somos capaces de ganar al Villarreal, porque, en mi opinión, la temporada sería un fracaso si no logramos estar en Europa la próxima temporada. Mejor hagámoslo por la vía fácil, que es la Liga, y no confiemos en la vía difícil, es decir, vencer en la final de la Copa del Rey al todopoderoso Barcelona de Messi

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Celta 4 – Sevilla FC 0. Jornada que pasa, más difícil parece clasificarse para la Europa League

Otra goleada,  la enésima, en esta ocasión ante el Celta de Vigo. Estaba expectante por conocer la alineación, ya que Montella había calificado el encuentro como una “final”, pero, a la hora de la verdad, demostró estar pensando más en el partido del miércoles, en Munich, que ante el Celta, reservando a jugadores importanes, como Escudero y Lenglet, y ni siquiera convocando a Muriel. Los que salieron, lo cierto es que no lo hiceron mal, hasta que marcó el equipo local, y a partir de ahí, sobre todo a raíz del segundo gol, el equipo se vino abajo de forma estrepitosa.

El partido recordó a muchos otros partidos, donde el Sevilla perdona todo lo perdonable y más, y el rival necesita muy poquito para hacernos daño. Aunque parezca increíble, el Sevilla tuvo más ocasiones de gol, pero eso no sirve absolutamente para nada. Solamente para que nos desesperemos más.

Los goles, de nuevo, todos muy evitables, pero que, al final, acaban cayendo, ya sea por errores individuales  o  porque el equipo, en general, defiende rematadamente mal.

Para colmo, tampoco es que la suerte nos acompañe mucho. Si hace unos días, nos marcamos dos goles en propia puerta, ayer otros dos más, ambos de Arana. Hay quien ya le ha crucificado, pero yo quiero verlo jugar con continuidad. Supongo que si lo han elegido mejor lateral izquierdo de Brasil, debe ser por algo.

El panorama es desalentador, pero lo que más me preocupa es la falta de profesionalidad de nuestros jugadores. Es inadmisible que en partidos importantes, como los de Champions, den lo máximo y hagan grandes partidos, y los mismos jugadores dejen de lado la competición liguera. Parece que juegan desganados ante equipos como el Celta, Leganés, Alavés, Eibar… Y el resultado es una goleada tras otra. Si a eso le sumamos una planificación deportiva lamentable –aunque ganemos la Copa del Rey y eliminemos al Bayern– y un entrenador como Montella, que es incapaz de revertir un partido, dando continuas muestras de incapacidad de reacción… pues clasificarse para jugar en Europa la próxima temporada está pareciendo una quimera.

También hay falta de mentalidad. Ayer el Barcelona, que también juega Champions, jugó con los titulares ante el Leganés. El Barcelona no rotó y respetó a un equipo teóricamente muy inferior. Le da mucho valor a los tres puntos en juego, y eso que tiene la Liga en el bolsillo. Esa mentalidad ganadora no la tenemos aún, y es fundamental para crecer.

Si el Celta nos hizo cuatro, no quiero ni pensar los que nos hará el Bayern de Munich el miércoles. El Sevilla-Villarreal va a ser una auténtica final, porque, de perder, ya se estaría convirtiendo en una hazaña lograr jugar en Europa la temporada que viene.

Que no nos distraiga el Bayern. El partido más importante es contra el Celta

A principios de temporada, cualquier sevillista habría supuesto que a estas alturas, en la jornada 30, estaríamos luchando por los puestos Champions junto con el Atlético de Madrid y otro equipo más, que este año ha resultado ser el Valencia, pero que bien podría haber sido el Villarreal. Sin embargo, estamos en séptima posición, y si perdemos en Vigo, podríamos bajar a la octava y salir de los puestos que dan derecho a jugar en Europa la próxima temporada.

Es decir, que estamos en la recta final de la temporada, con un calendario que no es nada fácil, y, por tanto, si no nos empleamos a fondo, podemos acabar con un estrepitoso  fracaso en Liga, como aquella temporada con Monchi, que finalizamos en novena posición pero que después, por fortuna, acabamos jugando, y ganando, la Europa League al no cumplir el Málaga el Fair Play financiero.

Así pues, no quiero ni pensar que la próxima temporada no estemos entre los mejores equipos de Europa. Después de años de crecimiento sostenido, a todos los niveles, eso supondría un importante paso atrás, aparte de las molestias por el horario, pues seguro que nuestro “amigo” Tebas nos condenaría a jugar un lunes sí y otro también.

Leo la prensa y no estoy seguro de que tanto Montella como los jugadores sean conscientes de lo que nos jugamos en Vigo. Algunos aún están hablando de que la remontada en Munich es posible, y se habla de rotaciones para el partido de mañana.

Y yo no salgo de mi asombro. En mi opinión, mañana hay que ir con los mejores y, sobre todo, con los que estén al cien por cien, con el fin de conseguir tres puntos que nos distancien de los perseguidores y nos meta en la pelea por el quinto puesto, que debe ser ahora nuestro principal objetivo. Porque tampoco tengo muy claro de que se sea consciente de que, en el caso de morder el polvo en Vigo, metemos al Celta de lleno en la pelea por Europa. Tendríamos  otro rival directo, y quién sabe si con el goal average en contra.

Ganar en Munich es un sueño de jugadores y afición, pero hay que ser realistas. Y la realidad es que hacerlo por dos goles de diferencia sería un auténtico milagro. No sólo porque a nosotros nos cuesta un mundo hacer goles, sino porque enfrente tendremos, como vimos el martes, a un auténtico equipazo, que no tiene nada que ver con el Manchester United. El Bayern es mucho mejor técnicamente, rara vez entregan mal el balón, cuentan con uno de los mejores delanteros del mundo, están imbatidos en su estadio, y van a ganar de calle su liga. Tácticamente también vimos que se desenvuelven con maestría: perfectamente posicionados sobre el tapete, combinan con rapidez, se repliegan en segundos cuando pierden el balón, presionan bien, cortando con eficacia las posibles líneas de pase… Intachables en todo.

Me parece muy bien que la plantilla piense que es posible la remontada, pero lo primero es lo primero. Y es ganar al Celta mañana. Estoy harto de esta temporada en Liga, que para mí está siendo muy decepcionante, con una pésima planificación deportiva y con muchas goleadas y derrotas ante equipos, en muchos casos, de bastante inferior nivel: Alavés, Leganés, Betis, Spartak de Moscú, R. Madrid, Valencia, R. Sociedad, Eibar… Estoy tan harto que, a día de hoy, hasta firmaría quedar en esta séptima plaza que ocupamos. Si así fuera, teniendo en cuenta los bandazos que llevamos dando desde agosto y el buen papel que estamos haciendo en la Champions y en la Copa del Rey, me parecería una temporada de notable. Y obviamente, si ganamos la Copa del Rey, que igualmente es un objetivo de máxima dificultad, de sobresaliente.

Sevilla FC 1 – Bayern 2. Eliminatoria sentenciada

Me gustaría pensar que aún tenemos posibilidades de eliminar al Bayern, pero después de lo que vi ayer, me parecería un auténtico milagro vencer, por más de un gol de diferencia, al Bayern de Munich, y en su propio estadio, donde aún no han mordido el polvo.

Y lo que vi ayer fue a un verdadero equipazo, y me refiero a nivel físico, técnico y táctico. El Bayern es un equipo que lo tiene todo: jugadores de mucha calidad –cualquiera, hasta los defensas, te dan un pase de treinta metros–, con fortaleza física, y juegan de memoria. Para tener una idea del nivel del equipo alemán, no hay más que ver los cambios que hicieron, donde el sustituto parecía mejor que el sustituido.

El Sevilla no hizo un mal partido, y prueba de ello fue que el equipo alemán tampoco es que pusiera en graves apuros a David Soria, excepto en un par de intervenciones donde tuvo que emplearse a fondo. En los goles, ambos en propia puerta, no tuvo nada que hacer. Me gustó su partido, aunque creo que, al igual que Sergio Rico, tampoco tiene nivel para ser titular en un club que aspire a lo máximo; esto es, Champions League y ganar títulos.

A mi modo de ver, el partido tuvo varias claves:

1º.- La sempiterna falta de contundencia del Sevilla en ataque. Lo que falló ayer Sarabia, con toda la portería para él, no se puede fallar nunca. Aunque después si logró marcar en una situación más complicada. También hubo varias contras muy claras que se desaprovecharon.

2º.- La lesión de Vidal, pues creo que con James mejoró mucho ofensivamente el Bayern.

3º.- El gol del empate fue un verdadero mazazo, produciéndose además de una forma desgraciada, y a pocos minutos de habernos adelantado en el marcador. Y por supuesto, lo mismo ocurrió con el otro gol en propia puerta, de Escudero.

4º.- La falta de reacción de Montella. Como siempre, hizo los cambios muy tarde, demasiado quizás, y además, sólo hizo dos. Es algo que no entiendo.  Montella tiene a muchos jugadores que hace pocos días han hecho un gran esfuerzo contra el Barcelona, ve que el rival tiene el control del  partido, y a pesar de ello, no mueve un dedo para refrescar al equipo e intentar revertir la situación. La grada incluso llegó a pedirle a gritos que hiciera los cambios.

5º.- La ausencia de Banega. Estoy seguro de que con Banega en el campo, el partido habría sido muy distinto, porque su sustituto,  Pizarro, no le llega ni a la suela del zapato. Me habría gustado ver ayer a Roque Mesa, pero, por lo que sea –no sé si justa o injustamente—Montella le tiene sentenciado. El Roque Mesa que jugó en Las Palmas era un excelente recuperador de balones y también lo distribuía bien, y eso era exactamente lo que necesitábamos.

También me gustaría ver jugar a Muriel y Ben Yedder juntos, ya sea porque Muriel ocupe la posición de Franco Vázquez o la de Correa. Tendré que seguir esperando.

El resultado final deja muy pocas, casi nulas, opciones para la vuelta. Por tanto, aunque iría con todo a Munich, la prioridad debe ser la Liga. Hay que amarrar, como sea, una plaza europea para la temporada que viene. Este Sevilla no puede permitirse el lujo de no estar en Europa.

Sevilla FC 2 – Barcelona 2. Perdonamos lo imperdonable y, por tanto, hay que dar el punto como bueno

No se puede perdonar más que el Sevilla en la noche de hoy. Las falló de todos los colores y pudo conseguir el 3-0 en multitud de ocasiones. Creo que si hubiera estado Ben Yedder en el once, se habría hinchado de hacer goles. Nunca lo sabremos. Estaba Muriel, que a pesar de su gol, ha vuelto a demostrar, una vez más, que no es un delantero de los caros.

A cada ocasión perdida, no se podía evitar pensar que el partido se perdía, sobre todo cuando ya estaba Messi en el césped. Con él, el Barcelona era otro equipo totalmente distinto. Como lo sería cualquier otro equipo con él en sus filas.

El Sevilla no supo gestionar la ventaja del 2-0. Eché en falta más experiencia, más malicia, menos ingenuidad a la hora de mantener más el balón o sentenciar en alguna contra. Y el Barcelona no perdonó. Claro que no. O igual sí, porque también pudo ganar el partido. Algo que habría sido muy injusto, pero perfectamente posible cuando se tiene enfrente a Messi, Luís Suárez, Coutinho, Iniesta…

No entendí que Montella diera minutos a Nolito. Con dos goles de ventaja, en mi opinión, era necesario un jugador más defensivo. Diría que cualquiera antes que Nolito. Y Roque Mesa, un gran recuperador de balones, sin convocar. Son cosas que se me escapan.

Mercado nos pudo poner el partido imposible, pues con una amarilla hizo una dura entrada por detrás y pudo ver la segunda. Menos mal que el árbitro se la perdonó y Montella agradeció el favor sustituyéndolo al descanso.

Gran partido de todo el equipo, en especial de Mudo Vázquez, Nzonzi y Navas, que esperemos que su lesión no tenga importancia, porque ahora mismo es un jugador muy importante.

La única nota discordante la puso Sergio Rico, con dos errores gravísimos. El primero, con 0-0, despejó mal, hacia Iniesta, quien falló a puerta vacía. El segundo fallo también fue importante, al atajar un balón, que se le escapó, y que no acabó en gol de puro milagro. No está haciendo, desde luego, una buena temporada Sergio Rico.

El derroche físico del equipo ha sido impresionante y digno de elogio. Quizás por eso también se han ido dos puntos, porque muchos jugadores acabaron exhaustos.

El Sevilla pudo con el Barcelona, haciendo un fútbol de categoría, pero no pudo con Messi, sin duda, el mejor jugador del mundo. La incógnita es saber si también es el mejor de la historia.

El punto sabe a muy poco, casi a derrota, pero ahora sólo queda recuperarse y pensar únicamente en el Bayern de Munich, que hoy se ha entretenido hacerle un 6-0 al Dormund.

Leganés 2 – Sevilla FC 1. Bochornosa derrota que pone en peligro la clasificación para Europa

Como se temía, el Sevilla que se plantó en Butarque ha distado muchísimo del que triunfó en Old Trafford. No supo ponerse el traje de faena, ni competir, con lo que la derrota fue justa.

Al igual que otros muchos rivales esta temporada, el Leganés no tuvo que hacer gran cosa para llevarse el partido. Simplemente, aprovechar dos de los muchos errores que tuvimos. En el primero, llama la atención la facilidad con que se deja centrar al área y también cómo se traga el gol Sergio Rico, quien pudo hacer mucho más, ya que no era un balón fuerte ni ajustado. Y ya en la segunda parte, llegó el segundo gol, donde, a pesar de que hay muchos jugadores del Sevilla prestos a despejar el centro, se permite hacer un pase de la muerte, para que Eraso remate a placer. Aquí llama la atención la actitud de Nzonzi, que persigue a Eraso pero sin intentar anticiparse ni inquietarlo lo más mínimo.

Con 2-0 y quedando sólo 22 minutos, y teniendo en cuenta la patética actuación de los nuestros, el partido quedaba sentenciado. Sobre todo, cuando Sarabia fue expulsado por una falta normalita, quedándonos en inferioridad.

El 2-1 llegó en el descuento, tras buen disparo de Layún, pero sólo sirvió para arreglar un poquito el maltrecho goal-average.

Es verdaderamente lamentable que apenas hayamos sido capaces de crear ocasiones de gol durante los noventa minutos. Y no me sirve la excusa del cansancio, porque han pasado casi cinco días desde Old Trafford.

El trío arbitral estuvo desastroso, aunque no cometió errores muy graves. Sin embargo, me parece que, siempre que no se trate a los dos equipos por igual, no es un buen arbitraje. No se puede tener diferentes criterios a la hora de mostrar las tarjetas –perdonando al Leganés varias muy claras y expulsado injustamente a Sarabia–. También Arberola Rojas no supo gestionar el tiempo añadido. Sólo añadió tres minutos y no tuvo en cuenta el tiempo perdido al realizarse una sustitución en el añadido. Los asistentes también tuvieron varios errores en fueras de juego y en saques de banda, desesperando a Nolito y Sarabia.

Lo que está claro es que no se puede tener dos caras. No se puede ganar a domicilio en el Metropolitano o en Old Trafford, y hacer el ridículo en Ipurua o Butarque. Hay que ser más profesional, tener más orgullo y ser consciente de que se está representando y vistiendo la camiseta de uno de los equipos más importantes del mundo. Pero la realidad es que, con tanto perder partidos ante equipos de la parte media-baja de la tabla, nos estamos complicando tontamente la clasificación para jugar en Europa la temporada que viene. No tenemos un calendario nada fácil, pues tenemos que recibir a Barcelona, Madrid y Villarreal, y, evidentemente, a estas alturas, quedar fuera de Europa sería un fracaso tan grande que no lo podría ocultar ni una final de Copa de Rey, ni una clasificación de Cuartos de Final de Champions.

El próximo partido, el Barcelona. Si el Atlético nos hizo cinco, mejor no pensar en un posible resultado.  Y para colmo, el Villarreal ya nos aventaja en dos puntos. Le ha dado la vuelta al marcador, en los últimos diez minutos de partido, ganando a un Atlético de Madrid que había marcado gracias a un penalti de chiste.

Manchester United 1 – Sevilla FC 2. Saca a Ben Yedder, saca a Ben Yedder…

“Saca a Ben Yedder”. Eso es lo que me llevé diciendo ayer durante casi todo el partido. No sólo porque soy de los que están absolutamente convencidos de que Ben Yedder debe ser titular indiscutible en este equipo, sino porque el Sevilla estaba haciendo un buen partido, muy serio, controlándolo a todos los niveles, pero cuando llegaba arriba no hacía nada de daño. Y era lógico, porque tanto Muriel como Mudo Vázquez, nuestros jugadores más adelantados, hicieron un partido desastroso, tanto en el pase como en la definición –Vázquez se salva porque aporta trabajo y tácticamente es bueno–, siendo incapaces de poner a prueba a De Gea ni una sola vez. Se llegaba a las inmediaciones del área con peligro, pero una vez allí, o hacíamos algo parecido a los ensayos de rugby, o tirábamos desviado.

 Y no se puede ir con balas de fogueo a la guerra. Claro que no. Por eso celebré la entrada al campo de Ben Yedder, porque es evidente que es nuestro mejor delantero. No lo digo yo, lo dicen sus cifras, sus estadísticas. Y éstas dicen que tiene mejor promedio de goles que delanteros históricos, como Luis Fabiano, Kanouté, Gameiro… ¿Que podría ser más veloz? ¿Que podría ser más alto? Pues sí. ¿Qué falla goles cantados, como en Moscú o ayer mismo, perdonando el tercero? También, pero eso le ocurre a todos los delanteros. Y por eso precisamente no es uno de los mejores delanteros del mundo, pero sí es nuestro mejor delantero, con diferencia.

Después de este panegírico dedicado al franco-tunecino, decir que me gustó mucho el planteamiento y el juego de mi equipo. En mi opinión, al igual que ocurrió en la ida, el Sevilla fue bastante superior al Manchester United, con un espectacular trabajo en defensa y en el centro del campo, con el único hándicap de que daba la impresión de que el Sevilla tenía demasiado respeto al United y que, en cuanto éste se le perdiera, en cuanto el Sevilla se olvidara de que el Manchester es el equipo más rico del mundo y de que se gasta una auténtica barbaridad de dinero en fichajes, podría ganar el partido. Y así fue.

Lo que no me gustó nada fue la exhibición que hicieron los franceses del equipo. Increíble el partido que hicieron Lenglet –que amargó a la mole Lukaku–, Nzonzi y Ben Yedder. Y no me gustó en el sentido de que la exhibición la hicieron en el gran escaparate del mundo del fútbol, la Champions League, y a buen seguro que habrán tomado buena nota tanto Deschamps  –eso no me importa tanto—como los Directores Deportivos de los equipos más pudientes del mundo. Y eso es un serio problema, si tenemos en cuenta que las cláusulas de rescisión de estos jugadores son bajísimas para esos equipos. Es decir, que nos va a ser casi imposible retener a nuestros mejores jugadores, como nos viene ocurriendo habitualmente. Debemos encontrar una solución a esto, porque la renovación obligada de la plantilla nos impide tener continuidad, formar una base fuerte con jugadores de calidad. El primer paso, desde luego, es poner las cláusulas de rescisión lo más alta posibles, y el segundo es el más complicado: conseguir éxitos deportivos, los cuáles llevan al éxito económico, necesario para poder mantener altas fichas.

También hicieron un trabajo excepcional el resto de jugadores de la defensa: Mercado, Kjaer y Escudero. Sergio Rico hizo de salvador con un par de paradones. No pudo hacer nada en el gol, donde fue fusilado a corta distancia por Lukaku.

Uno de los pocos detalles negativos del partido fue la tarjeta amarilla que vio Banega, algo absurda, por innecesaria, y que le impedirá jugar el primer partido de Cuartos de Final. Sin duda, una baja importantísima.

El éxtasis llegó, como es lógico, con los goles de Ben Yedder. El primero propio de un goleador nato, librándose del defensa y ajustando el tiro al máximo, fuerte y raso, poniéndolo imposible para De Gea. Y el segundo de oportunismo, con un cabezazo que entró por poco, pero lo suficiente para que lo vieran los árbitros.

El árbitro no estuvo mal, pero lo vi muy casero a la hora de mostrar las tarjetas, perdonando varias, bastante claras, a los locales.

Donde ya me quedo sin palabras es a la hora de referirme a nuestra afición. Verdaderamente impresionante, hasta el punto de que, por televisión, parecía que estábamos jugando en el Ramón Sánchez Pizjuán. Sólo se oía a nuestros aficionados, durante todo el partido.

Ahora toca disfrutar de unas horas del partidazo del histórico partidazo de ayer. Y no es para menos, porque hacía 60 años –que se dice pronto—que no alcanzábamos unos Cuartos de Final de la máxima competición europea. Pero ojo, porque en pocos días vamos a pasar del mítico Old Trafford, el llamado “Teatro de los Sueños”, a Butarque. Con todos los respetos para el Leganés, el cambio es total. En Old Trafford no era necesario ganar para conseguir el objetivo. El domingo, sin embargo, todo lo que no sea ganar será un fracaso, porque nos están pisando los talones un par de equipos (Villarreal y Gerona) y después hay otros que, aunque están algo apartados, no están tan lejos (Betis, Eibar y Celta). Tenemos que recibir aún a Madrid y Barcelona, y no nos podemos dormir en los laureles. Ya que no podremos jugar Champions la próxima temporada, hay que estar obligatoriamente en la Europa League.