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Sevilla FC 1 – Las Palmas 0. ¿La noche de Vitolo? No, la noche de Navas

Temía este partido por la posible reacción del público, que, al final, se comportó espléndidamente, a pesar de las falacias que llegan desde Madrid. Y es que, según Marca, se cantó “Vitolo muérete”. Yo no oí nada de eso. Sí oí muchos pitos y, cuando se retiró el traidor, “Vitolo, cabrón, fuera de Nervión. Y aunque la palabra “cabrón” sea malsonante, no puede considerarse un insulto, si nos atenemos al RAE, y más en concreto a su primera acepción: “Dicho de una persona, de un animal o de una cosa: Que hace malas pasadas o resulta molesto”. Definición que, sin duda, se ajusta a Vitolo.

Habrá que esperar el informe del chivato de la Liga, porque según he leído, algún periodista ya ha avanzado que es “demoledor”. Pues nada, habrá que irse al juzgado de nuevo, si esto es cierto. Pero tendremos que ir acostumbrándonos a la táctica del acose y derribo, porque mientras el Sevilla siga ahí arriba –esperemos que hasta el final–, resulta incómodo para los equipos capitalinos.

En cuanto al partido, no fue bueno. El Sevilla, sobre todo en la primera parte, hizo un juego parsimonioso y lento, de manera que Las Palmas, que se encerró bien, esperando el momento oportuno para montar un contragolpe, no concedió muchas ocasiones de gol. Y las pocas que tuvimos, que fueron bien claras, las fallamos estrepitosamente. No fue el día de Ben Yedder, que no marcó, pese a quedarse dos veces delante del portero. Bueno, en realidad fueron tres, pero el linier invalidó la jugada por un fuera de juego inexistente. Otro grave error arbitral, pero, por fortuna, al igual que ocurrió en Gerona, no tuvimos que acordarnos de él.

La segunda parte fue un monólogo sevillista. Los de Berizzo sitiaron el área amarilla, pero el agobio no surtía efecto. Hasta que llegó, en la recta final del partido, el gol de don Jesús Navas. Fue un gol con bastante suerte, ya que su intención era, claramente, la de centrar, pero tocó en un defensor y Chichizola, que estaba haciendo un buen partido, se limitó a ver cómo el sobrepasaba el balón. Me dio la impresión de que pudo hacer bastante más. En cualquier caso, Navas no pudo celebrar de mejor manera su partido número 400 –que se dice pronto– con la camiseta del Sevilla FC.

Las Palmas, por su afán en defenderse, apenas creó peligro. Alguna llegada por banda y a balón parado, pero Sergio Rico, prácticamente, fue un espectador más.

Me gustó mucho el argentino Jonathan Calleri, que ya sonó como futurible para el Sevilla el año pasado. Este jugador dio muchísimo trabajo a nuestros centrales, con sus desmarques y su movilidad. Además, es bastante corpulento y fuerte, por lo que tanto Kjaer como Pareja se vieron negros para frenarle, en muchas ocasiones haciéndole falta. Por cierto, a Pareja se le ve en  claro declive físico.

Los cambios me parecieron acertados, aunque yo creo que Banega –sensacional el tiempo que estuvo, aunque arriesgando mucho– y Sarabia tienen que jugar siempre.

Tres puntos más para el zurrón, a pesar de Vitolo, a pesar de los árbitros y a pesar de nuestra mala puntería. Manteniendo la puerta a cero, basta con colar una, aunque sea de rebote, para llevare el partido. Y es que las matemáticas, a veces, son así de simples.

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El Ramón Sánchez Pizjuán, perfectamente preparado para acoger una final de Europa League

Me he quedado bastante sorprendido con el informe de evaluación de la UEFA que recoge deficiencias en el Ramón Sánchez Pizjuán, que es uno de los candidatos para albergar al final de la Europa League de 2019.

Una de esas deficiencias hace referencia al aforo, que “sólo cumple parcialmente las exigencias en términos de capacidad y accesibilidad”, añadiendo que “no dispone de suficientes zonas de aparcamiento disponibles y las existentes están situadas bastante lejos”. Y, evidentemente, habiendo tenido la suerte de haber vivido todas las finales de la Europa League que ha ganado el Sevilla, excepto la de Varsovia, no he podido evitar acordarme, por ejemplo, de la última, la de Basilea. Y es que el St. Jacob Park sólo dispone de 38.512 asientos, algo por debajo de los 42.809 del Ramón Sánchez Pizjuán. Cabe recordar que el Philip Stadium, en Eindhoven, tiene aún menos plazas: 35.000. Es decir, la capacidad no fue un inconveniente para que estas ciudades acogieran una final de Europa League. Además, resulta evidente que la UEFA, si está preocupada por el aforo, es en vistas a satisfacer los muchos compromisos que tiene con patrocinadores y enchufados, como ya se ha visto en otras finales, no importándole, en absoluto, los aficionados. Resulta indignante comprobar cómo los aficionados poco menos que se pelean por conseguir una entrada y después, a la hora del partido, hay muchos asientos vacíos que, sin duda, corresponden, en su gran mayoría, a las que obsequia la UEFA a los diferentes patrocinadores.

Lo de las pocas plazas de aparcamiento, y el que estén alejadas, también tiene su gracia. Sobre todo, cuando me acuerdo dónde aparcaron los autobuses en Basilea. Intentamos coger un autobús para llegar al estadio o al centro, pero pasaban cada 20 minutos o media hora, y las colas en las paradas eran interminables. Así que la caminata de tres cuartos de hora fue obligada. Y no digamos en Turín, cuando la distancia entre el estadio y el centro de la ciudad era importante.  No fue muy agradable meterse en un autobús, como latas en sardina, durante 45 minutos, sobre todo porque había muchos borrachos de las dos aficiones, tanto del Sevilla como del Benfica. No pasó nada porque Dios no quiso, pero faltó poco.

Por cierto, tampoco se puede olvidar el caos que se vivió en el aeropuerto de Eindhoven. Yo me libré, porque me alojaba en Amsterdam y me desplacé en tren –que en Holanda funcionan con una puntualidad y eficiencia maravillosas—, pero, según me han contado, fue un desastre. Simplemente, porque era un aeropuerto pequeño y no estaba preparado para el tráfico tan enorme que genera una final europea.

El informe también indica que “el número de baños, concesiones de restauración, puntos de primeros auxilios y zonas para minusválidos son insuficientes”, así como el número de tornos de acceso. Sinceramente, a mí no me dio por contarlos, pero me dio la impresión de que en otros estadios eran iguales o menores en número a los que hay en el Ramón Sánchez Pizjuán. Y en cuanto a la zona de primeros auxilios o para minusválidos, o bien no me percaté, o no había.

A la UEFA también le parece que “el número de skyboxes es muy bajo”, y que el precio de alquiler propuesto por el Sevilla es muy alto. Desconozco si hay palcos VIP (skyboxes) en St. Jacob Park, y, por supuesto, tampoco conozco su precio, pero me acuerdo que dentro del estadio me cobraron 7 francos suizos (poco más de 6 €) por un vaso de agua de plástico. Eso sí, si devolvía el vaso, tenían el detalle de devolver 2 francos. Así que imagino que, en el caso de haber querido alquilar un un palco VIP, habría que haber pedido un buen crédito al banco, como mínimo.

En mi opinión, el Ramón Sánchez Pizjuán es un estadio bastante mejorable, y posiblemente haya candidatos que mejoren en prestaciones y comodidad a nuestro antiguo, aunque remodelado, estadio. No sé si al final habrá premio o no, pero, desde luego, lo que sí tengo claro, habiendo vivido casi todas las finales de la Europa League y una Supercopa de Europa, es que está sobradamente preparado para acoger una final europea con todas las garantías.

Gerona 0 – Sevilla FC 1. Victoria infravalorada

A veces, no deja de sorprenderme los comentarios de los aficionados sobre los partidos del Sevilla. Muchos, a pesar de la victoria, sólo se fijan en el juego propio, quizás esperando que ese juego sea brillante, que sea tan espectacular como para que haya goleada. Como si no hubiera otro equipo enfrente que ponga las cosas difíciles.

Pienso que esos aficionados tienen una mentalidad de superioridad a la que yo no encuentro explicación, de manera que creen que por visitar al Getafe o al Gerona, equipos recién ascendidos, le tenemos que meter un mínimo de cuatro goles. Y no, no es así. Pero no es así para casi nadie. Baste recordar que el todopoderoso Barcelona ha ganado esta jornada al Getafe por 1-2, marcando el gol de la victoria a falta de seis minutos, y que el Atlético sólo logró empatar en Gerona, llegando incluso a ir perdiendo por 2-0.

La realidad es que cualquier equipo de Primera División puede complicarte un partido, y más contra el Sevilla, que ya es considerado un grande y, por tanto,  todos los equipos juegan muy mentalizados contra nosotros, entregándose sus jugadores siempre al máximo. Y ayer el Gerona no fue una excepción. El equipo local empezó atosigando, ejerciendo una alta presión y centrando muchos balones al área, que fueron todos rechazados. Nos costó hacernos con el partido, pero lo conseguimos. Casi media hora tardamos en tener nuestra primera ocasión de gol, y a partir de ahí se entró en una fase de dominio alterno, donde hubo muy pocas ocasiones de gol, hasta que llegó la segunda parte, donde ya cambió todo.

Y cambió todo a mejor, excepto el cuarto de hora final, que fue un desastre. Pero hasta entonces el Sevilla estuvo muy firme en defensa, hasta el punto de que el Gerona apenas creó ocasiones de gol. Sergio Rico apenas tuvo trabajo. De hecho, sólo recuerdo, como ocasiones del Gerona, un disparo fortísimo, a raíz de un córner, que salió fuera por muy poco, y la que sacó Lenglet –gran partido el suyo– , ya con 0-1, en el área pequeña, cuando ya se colaba, tras una buena jugada de Mojica, que dio el pase de la muerte.

El Sevilla tampoco es que tuviera una gran cantidad de ocasiones: dos en la primera parte, de Ganso y N’Zonzi, y alguna más en la segunda. En el minuto 68 llegó el gol, obra de Muriel, tras una buena asistencia de Franco Vázquez –tenía ganas de que volviera–, sorprendiendo a Iraizoz, que esperaba el remate al segundo palo. Poco después pudo sentenciar el partido Pablo Sarabia, que, pese a quedarse solo, no logró batir a Iraizoz.

El partido se puso propicio para sentenciar a la contra, porque el Gerona arriesgaba, pero el Sevilla sólo inquietó a balón parado. Muriel tiró dos faltas durante todo el partido. Las dos bastante bien tiradas, pero Iraizoz las atajó bien.

No se pudo sentenciar y la consecuencia lógica es que se sufrió en los minutos finales. Y se sufrió de lo lindo, sobre todo por la banda de Corchia, que no tuvo su día. Pero de nuevo la defensa despejó todo lo que le llegaba…. hasta que llegó la primera “gracieta” arbitral de la temporada. De Burgos Bengoetxea pitó penalti al considerar que Franco Vázquez cometió juego peligroso, cuando ni mucho menos fue así. El despeje del argentino fue perfecto, haciendo contacto plenamente con el balón, sin tocar al jugador local, que le echó teatro al asunto.

Menos mal que el lanzamiento del penalti se estrelló en el larguero, porque los tres puntos eran muy necesarios para mantenerse en la cabeza de la tabla.

Me gustó el partido de Muriel. Aunque falló una clara ocasión, que cubrió bien Iraizoz con su salida, por fin se estrenó en partido oficial. Luchó y mostró velocidad y buen juego a balón parado. Me desconcierta un poco que cuando encara portería, vaya alejándose de ésta, tirando a banda, como en el gol de ayer.

El partido también nos dejó el debut de Carole, que hizo un buen partido.

No me gusta que Berizzo rote tantísimo. Hasta ocho jugadores diferentes con respecto a lo que jugaron en Liverpool. Ni tampoco me gusta que no convoque ni a Navas, cuando el de Los Palacios es mucho mejor que Montoya, y que la mayoría de los que juegan en su posición, hasta jugando cojo. Pero si después de todo eso se gana, pues mejor que mejor.

Diez puntos de doce posibles. Espléndido inicio. Que ante Las Palmas sean doce de quince, porque nuestras próximas salidas son bastante complicadas y, por si acaso, es conveniente llenar el zurrón de puntos: Atlético de Madrid, Athletic, Valencia, Barcelona, Villarreal, Real Madrid y Real Sociedad .

 

Liverpool 2 – Sevilla FC 2. Faltó creer en la victoria

Buen resultado el conseguido ayer por el Sevilla en un estadio complicado, ante el que es, a priori, nuestro principal adversario para quedar primeros de grupo. Pero pienso que, de haber creído en la victoria, el Sevilla habría ganado el encuentro.

No pudo empezar mejor el partido, ya que nos adelantamos en el marcador en el minuto cinco. Escudero centró por su banda y Ben Yedder aprovechó el grave error de Lovren, que no acertó a despejar un balón raso que, aparentemente, no tenía dificultad. Este central croata, a pesar de ser internacional y jugar en un equipo de primer nivel, suele cometer errores importantes. El de ayer, por suerte para nosotros, fue uno más.

Fue adelantarse en el marcador, y el Sevilla se encerró atrás, perdiendo infinidad de balones en la zona media y siendo la defensa incapaz de frenar las continuas acometidas inglesas. Hasta que llegó el gol del empate, tras varios avisos reds. Les bastó una pared en la frontal del área entre Henderson –buen jugador este– y Alberto Moreno –gran partido el suyo–, para que éste centrara al área pequeña, donde sólo tuvo que empujar el balón Firmino. Fue una buena jugada del Liverpool. Aparentemente simple, pero repleta de velocidad y precisión, y difícil de contrarrestar.

El partido siguió por los mismos derroteros, con el Liverpool poniendo cerco a nuestro área y llegando en rápidos contragolpes. Sin embargo, el segundo gol del Liverpool no pudo ser más afortunado, pues llegó por un disparo del egipcio Salah desde la frontal del área que habría atajado Sergio Rico sin problemas, de no haber sido desviado por Kjaer a la escuadra. En la jugada del gol, Salah hizo falta previa sobre N’Zonzi, al que derriba en carrera, empujándolo con el brazo, pero el árbitro, muy casero durante todo el partido, no pitó nada.

Este segundo gol no sirvió para espolear al Sevilla, que seguía sin crear el más mínimo peligro.

Vi el partido perdido cuando Pareja cometió un absurdo penalti, al filo del descanso, sobre Mané, al que blocó en el área como si estuviera en un partido de rugby. Menos mal que a Firmino le dio por lanzarlo al palo, cuando Sergio Rico estaba ya casi batido.

Sergio Rico me parece un gran portero –y ayer lo volvió a demostrar–, pero bien haría en ensayar mucho, muchísimo, hasta aburrirse, tanto su juego con los pies como los penaltis. Ambos son sus puntos débiles.

En la segunda parte, sí mejoró el Sevilla, aunque siguió sin poder controlar, en ningún momento, a Salah y Mané, dos jugadores de una enorme velocidad y calidad. En realidad, ellos dos se bastaban para crear casi todas las ocasiones de gol del Liverpool.

El culpable de esta mejoría fue Pablo Sarabia. Había entrado sustituyendo al lesionado Pizarro, y a partir de ahí el Sevilla ganó en posesión y en verticalidad. Se empezó a controlar mejor el partido. Nzonzi se impuso en su zona y Kjaer despejaba todo lo que llegaba al área.

Se notó la entrada de Muriel, que sigue estando negado ante el gol, pero que asistió a Correa para lograr el empate. Lástima que no pudiera enganchar bien el balón en esa ocasión de los minutos finales que nos habría dado la victoria. Sigue sin marcar, pero tiene detalles de calidad. Con confianza y partidos puede ser un jugador importante.

Sobre los jugadores, decir que no me gustó Ever Banega, al que veo lento y fuera de forma. No se parece en nada al que deslumbró en su anterior etapa como sevillista. Espero que volvamos a recuperar al mejor Banega, porque es un jugador importantísimo.

Me da la impresión de que, por desgracia, Nico Pareja podría estar ya en su última temporada de fútbol al más alto nivel. Va a cumplir 34 años, tiene continuos problemas físicos y ha perdido bastante velocidad. Su penalti de ayer fue más que evitable. Y lo peor es que ya hizo uno, exactamente igual, en pretemporada, contra el Arsenal.

Berizzo pecó de inocente en su expulsión, que fue tan absurda y evitable como el penalti. Tampoco me gustó que no sustituyera a Mercado cuando tenía una amarilla y se estaba viendo que podía ser expulsado. Y al final no acabó expulsado porque el árbitro le perdonó la segunda amarilla. Igualmente debió acabar el partido antes de tiempo Alberto Moreno. Nuestro exjugador pudo ser expulsado hasta en tres ocasiones: la primera, porque tampoco habría extrañado que hubiera visto la roja directa, en lugar de amarilla, por su fuerte entrada a Jesús Navas; y después, por cortar dos contragolpes del Sevilla haciendo falta. Quien sí fue expulsado, por doble amarilla, fue el local Gómez, aunque ya en el tiempo de descuento, por lo que el Sevilla no tuvo oportunidad de sacar provecho de la situación.

No fue un buen partido el del Sevilla en Anfield, pero supo sobreponerse a una mala primera parte, donde pudo quedar sentenciado el partido, para lograr un punto que puede ser importantísimo, tanto como para la clasificación a la fase de eliminatorias como para quedar líderes de grupo.

Tras finalizar el partido me quedé con la sensación de que el Sevilla, de haber tenido fe en la victoria y de haber salido a jugar de tú a tú, podría haberse llevado los tres puntos. Quizás le tuvo demasiado respeto a Anfield.

Ahora a pensar en el Girona, que es casi un filial del Manchester City, ya que tiene cedidos cinco jugadores por el equipo inglés. Ya deberíamos estar sobre aviso, porque el Girona bien pudo ganar al Atlético de Madrid en la primera jornada de Liga, donde llegó a ir 2-0. Así que espero que no haya ningún exceso de confianza porque el rival sea un recién ascendido.

Caso Vitolo. En juego, prestigio, dinero y respeto

Por fin, el Sevilla FC se pronunció oficialmente sobre el caso Vitolo. Como era de esperar, dadas las pruebas contundentes que, según Castro, tiene en su poder, el Consejo de Administración del Sevilla acordó en el día de ayer denunciar el caso ante los tribunales de justicia. Entiendo que el acuerdo se refiere a los tribunales de justicia ordinaria, aunque tampoco vendría mal denunciar ante la UEFA, pues el Atlético y Las Palmas están intentando burlar una sanción deportiva. En mi opinión, el Sevilla en este caso debería ir a la yugular, es decir, a muerte, a sacar el máximo beneficio económico posible, e intentar que Atlético, Las Palmas, Vitolo y Bahía salgan bien escarmentados de todo este asunto.

Sin duda, será un camino largo, pero el Sevilla debe mantenerse firme hasta el final, pues supongo que tardará en emitirse una resolución, sobre todo si es a través de la justicia ordinaria, y también habrá numerosos recursos hasta que haya una resolución firme, como ya ocurrió con el tema de Antena 3.

Me parece fundamental que el Sevilla acuda a los tribunales, porque en el caso Vitolo no sólo está en juego prestigio y dinero –al menos diez millones de euros de diferencia con el antiguo contrato, sin contar la plusvalía que se podría, o no, pagar a Las Palmas–, sino que también es una cuestión de respeto, el cual, tanto en el mundo del fútbol como en la vida, es muy importante. Una de las frases que se le atribuyen a Rousseau es: “Siempre es más valioso tener el respeto que la admiración de las personas”. Ganarse el respeto, y mantenerlo, es esencial en la selva en que se ha convertido el fútbol moderno. Si el Sevilla FC permite la falta de respeto que han tenido todas las partes, especialmente el propio Vitolo, mal haría.

En mi opinión, la decisión que tenía el Consejo ayer era bien fácil. Debía elegir entre ir contra Atlético, Las Palmas, Vitolo y Bahía, o ir contra su propia afición. Pues pienso que ningún aficionado habría perdonado, ni a Castro ni al Consejo, quedarse de brazos cruzados y dejar pasar el tiempo sin hacer nada. De ser así, el Sevilla FC habría quedado en el más absoluto de los ridículos.

 

Planificación a medias, a tan sólo seis días de la eliminatoria Champions

Ya queda muy poquito para que empiece lo bueno, para que lleguen los partidos oficiales y se acaben los amistosos, donde, en realidad, no se juega nada y que, debido a la multitud de cambios permitidos, llegan a hacerse hasta aburridos.

Quedan seis días para el partido de ida de la eliminatoria Champions y, particularmente, me preocupa que la plantilla está a medio hacer, ya que no sólo queda la llamada “guinda”, sino que aún quedan puestos que reforzar en el centro del campo y en la defensa. Por cierto, la guinda se supone que será el tercer delantero, que llegará al final del mercado y el esfuerzo económico que hagamos dependerá de si nos clasificamos para la fase de grupos de la Champions o no.

Lo que se ha apreciado en pretemporada es que el equipo sigue adoleciendo de los mismos males que la temporada anterior, es decir, que encaja goles con suma facilidad. Y es normal que esto ocurra, porque la defensa apenas ha cambiado. Ha llegado Corchia, sustituyendo a Mariano, y Kjaer sustituyendo a Rami, pero el danés acaba de llegar y apenas ha tenido tiempo para conocer a los compañeros y disputar algún amistoso.

Queda pendiente la llegada del tan esperado lateral izquierdo. No quiero ni pensar que se lesione Escudero, porque uno de los puntos fuertes del Basaksehir es el poder ofensivo de la banda derecha.

Del mismo modo, esperaba la llegada de otro central y la salida de Carriço, quien, por desgracia, como suele ser habitual se ha lesionado y no estará, al menos, en el partido de ida. Como Pareja tampoco tiene entre sus virtudes escaparse de las lesiones, y Lenglet –me recuerda a Kolodziejczak: con buenas condiciones pero falla demasiado– no acaba de ser todo lo fiable que debería, pienso que no vendría mal el fichaje de otro central que dé contundencia y fortaleza a una línea tan importante como la defensiva. Y a ser posible, que fuera rápido, porque nuestros centrales no destacan precisamente por su velocidad.

Por otro lado, también se vislumbran cambios en el centro del campo, ya que, según leo, N’Zonzi saldrá con toda seguridad. Pienso que sería un error no retenerlo, porque es un jugador de mucha calidad y difícil de sustituir. Y por supuesto, sería imperdonable que, de traspasarlo, no se hiciera por el importe de su cláusula, o muy cercano.

Por ahora, la planificación deportiva me está convenciendo del centro del campo para arriba, pero no me está gustando en defensa. El éxito de la temporada 17-18 dependerá, en gran parte, de si conseguimos corregir o no la debacle defensiva de la pasada temporada, donde encajamos, nada más y nada menos, que 49 goles en 38 partidos.

Hoy es la última oportunidad para ir afinando el equipo, en el último amistoso, ante la Roma, un fuerte rival, en el trofeo Antonio Puerta. Dentro de unos días, ya empieza lo bueno. Por fin.

Tocó el Basaksehir turco, un rival de dificultad media que no debería ser obstáculo

El Sevilla ha tenido relativa suerte en el sorteo celebrado en el día de hoy en Nyon. Por un lado, evitamos a los dos equipos más complicados, como eran el Niza y el Hoffenheim, pero, por otro, tampoco nos enfrentaremos a los objetivos más fáciles del bombo: Young Boys y el antiguo Steaua de Bucarest.

Así pues, nos tendremos que ver las caras con un equipo que no será ninguna perita en dulce, ya que ha estado a punto de ser campeón de la liga turca, quedando por delante de equipos consagrados, como Galatasaray y Fenerbahçe. Sin embargo, si se hacen las cosas medianamente bien, el equipo turco no debería evitar que el Sevilla estuviera en la fase de grupos de la Champions League.

Ahora bien, tengo clarísimo que, para que haya final feliz, será imprescindible respetar al rival, en el césped y desde la grada. Aquí somos muy dados a despreciar a los rivales, y ése es el primer paso para darnos un batacazo, volviéndose a repetir la mala experiencia que tuvimos con el Braga hace unos años.

Tropezar con la misma piedra sería un error terrible, sobre todo cuando se está conformando un plantel muy competitivo, a falta de un lateral izquierdo y un tercer delantero.

Según he leído, el Basaksehir es un equipo conformado por jugadores muy veteranos, con una media de edad que ronda los 31 años. Muchos de ellos pertenecieron a equipos de primer nivel, como Adebayor, Clichy, Elia o Inler. También destaca el internacional bosnio Eden Visca, que juega por la derecha y es bastante peligroso. Así que más nos vale que, al menos, tengamos al lateral izquierdo antes de los enfrentamientos con los turcos, porque no tenemos alternativa de garantías ante una posible lesión de Escudero, como ya se vio en el partido ante el Arsenal.

Me ha gustado que el partido de vuelta sea en casa. Si se diera un mal resultado en la ida, es preferible una remontada con el factor campo a favor.

En resumen, el Basaksehir es un rival teóricamente inferior, pero que, como nos confiemos, nos dejará en la cuneta, como hizo no hace mucho el Leicester City. Y eso sería un importante paso atrás para un club como el Sevilla, que busca afianzarse en la máxima competición del fútbol europeo.