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La importancia de la inteligencia y la educación

El día de ayer fue un día triste. El Frente Atlético volvió a hacer de las suyas, asesinando en esta ocasión a un seguidor del Deportivo de la Coruña. Se ve que estos salvajes no tienen remedio, y difícilmente lo tendrán si siguen saliendo impunes de casi todas sus fechorías. Los ultras atléticos son, con diferencia, los más violentos del fútbol español. Ahora sólo han agrandado su currículum.

La violencia, como el dolor, aunque pueda parecer extraño, son totalmente necesarios. Sin ellos no habríamos evolucionado como especie y nos hubiéramos extinguido. Ahora bien, gracias a la inteligencia y la educación no seguimos anclados en la Edad de Piedra. El problema es que los ultras no tienen ni un mínimo de educación, respeto por los demás e inteligencia, como para darse cuenta de que es un sinsentido pelearse por alto tan nimio como un partido de fútbol. Aunque, por otra parte,  yo estoy convencido de que, en realidad, el fútbol aquí no tiene nada que ver y es sólo lo utilizan como excusa para apalear y asesinar.

De nuevo, llama la atención cómo, desde los medios de comunicación, se esfuerzan en quitar importancia al asesinato, probablemente porque fue realizado por ultras del Atlético de Madrid. Dicen “reyerta entre ultras”, muestran el “vídeo donde se ve cómo cae –no cómo lo tiran– el aficionado del Depor”… incluso reparten porquería a otros grupos ultras que no han tenido nada que ver. En fin, nada que no sepamos ya. Todos sabemos qué habría ocurrido si cambiamos el Manzanares por el Guadalquivir y el Frente Atlético por Biris.

Aparte están las declaraciones de Tebas, quien ha dicho que el asesinado “no era un aficionado normal”, y que por eso no se suspendió el encuentro. Desde luego, el que no es normal es Tebas, y cada día lo deja más claro.

Y ya para rizar el rizo del absurdo, las represalias que tuvieron lugar en La Coruña: seis encapuchados agreden a dos personas en una peña Atlética. Es decir: “Vosotros no tenéis nada que ver, pero alguien tiene que pagar el pato”. Todo muy lógico.

En mi opinión, lo que sucedió ayer en Madrid y La Coruña no es más que consecuencia del pobrísimo nivel educativo que hemos tenido en España durante muchos años, y que aún seguimos teniendo. Así, no es de extrañar cómo va el país. Y es que parece que no nos queremos enterar que una buena educación es la base de todo.

Biris. La difícil lucha contra la violencia.

El Consejo de Administración del club publicó ayer las medidas de control a adoptar para intentar poner fin a los actos violentos de una minoría de delincuentes o gamberros que se ocultan en la grada baja de gol norte.

En mi opinión algunas medidas son acertadas y otras no tanto. Para empezar, ha hecho bien el Consejo en destacar el comportamiento de la inmensa mayoría de los aficionados que ocupan gol norte, pero después anuncia unas medidas que, de llevarse a cabo con meticulosidad, provocarán muchas molestias a los abonados que ocupen esa zona del campo.

Me parece un acierto la decisión de implantar un nuevo carnet con fotografía para los abonados de tribuna baja y banco de pista de Gol Norte. Ahora bien, no tiene ningún sentido hacerlo si después, no se va a comprobar, una por una, a todas las personas que accedan al estadio. Y eso implicaría un aumento del personal de seguridad y un incremento del tiempo que necesitará el abonado para acceder a su asiento.  Sin duda, será bastante incómodo para el aficionado, pero parece que la intención es aplicar las medidas a rajatabla, ya que aconsejan llegar al estadio con una hora de antelación.

Por otro lado, no me parece bien que no se puedan comprar entradas para la grada baja de gol norte. No es justo que una persona de esa zona no pueda ir con un familiar o un amigo que no sea abonado. Tampoco me gusta la medida que dificulta el cambio a gol norte, ya que, a partir de ahora, los abonados que quieran cambiarse a esa zona del estadio deberán haber sido socios durante las últimas cinco temporadas o ser presentados por dos abonados.

Pienso que todo debería haber sido más sencillo. El club conoce perfectamente a los violentos. Si no a todos, sí a buena parte de ellos. Para eso están las cámaras de seguridad. Por tanto, en primer lugar, debería haber empezado por expulsar a los que ya tiene fichados, y, en segundo lugar, dejar bien claro que, de ahora en adelante, si a algún imbécil se le ocurre meter en el estadio bengalas, tirar objetos, invadir el terreno de juego, o cualquier otra acción que acarree perjuicios a los aficionados o al club, no volverá a pisar más el Ramón Sánchez Pizjuán.

Y si para echar a los violentos, hay que instalar el doble de cámaras o contratar a más personal, pues que se haga. Lo que no puede ser es que todas las temporadas se nos vaya un buen dinero en multas y que incluso corramos riesgo de que nos cierren el estadio. Y, sobre todo, no se puede permitir que unos cuantos descerebrados desprestigien tanto al Sevilla FC como a su hinchada.