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Planificación a medias, a tan sólo seis días de la eliminatoria Champions

Ya queda muy poquito para que empiece lo bueno, para que lleguen los partidos oficiales y se acaben los amistosos, donde, en realidad, no se juega nada y que, debido a la multitud de cambios permitidos, llegan a hacerse hasta aburridos.

Quedan seis días para el partido de ida de la eliminatoria Champions y, particularmente, me preocupa que la plantilla está a medio hacer, ya que no sólo queda la llamada “guinda”, sino que aún quedan puestos que reforzar en el centro del campo y en la defensa. Por cierto, la guinda se supone que será el tercer delantero, que llegará al final del mercado y el esfuerzo económico que hagamos dependerá de si nos clasificamos para la fase de grupos de la Champions o no.

Lo que se ha apreciado en pretemporada es que el equipo sigue adoleciendo de los mismos males que la temporada anterior, es decir, que encaja goles con suma facilidad. Y es normal que esto ocurra, porque la defensa apenas ha cambiado. Ha llegado Corchia, sustituyendo a Mariano, y Kjaer sustituyendo a Rami, pero el danés acaba de llegar y apenas ha tenido tiempo para conocer a los compañeros y disputar algún amistoso.

Queda pendiente la llegada del tan esperado lateral izquierdo. No quiero ni pensar que se lesione Escudero, porque uno de los puntos fuertes del Basaksehir es el poder ofensivo de la banda derecha.

Del mismo modo, esperaba la llegada de otro central y la salida de Carriço, quien, por desgracia, como suele ser habitual se ha lesionado y no estará, al menos, en el partido de ida. Como Pareja tampoco tiene entre sus virtudes escaparse de las lesiones, y Lenglet –me recuerda a Kolodziejczak: con buenas condiciones pero falla demasiado– no acaba de ser todo lo fiable que debería, pienso que no vendría mal el fichaje de otro central que dé contundencia y fortaleza a una línea tan importante como la defensiva. Y a ser posible, que fuera rápido, porque nuestros centrales no destacan precisamente por su velocidad.

Por otro lado, también se vislumbran cambios en el centro del campo, ya que, según leo, N’Zonzi saldrá con toda seguridad. Pienso que sería un error no retenerlo, porque es un jugador de mucha calidad y difícil de sustituir. Y por supuesto, sería imperdonable que, de traspasarlo, no se hiciera por el importe de su cláusula, o muy cercano.

Por ahora, la planificación deportiva me está convenciendo del centro del campo para arriba, pero no me está gustando en defensa. El éxito de la temporada 17-18 dependerá, en gran parte, de si conseguimos corregir o no la debacle defensiva de la pasada temporada, donde encajamos, nada más y nada menos, que 49 goles en 38 partidos.

Hoy es la última oportunidad para ir afinando el equipo, en el último amistoso, ante la Roma, un fuerte rival, en el trofeo Antonio Puerta. Dentro de unos días, ya empieza lo bueno. Por fin.

Las polémicas, vistas desde la distancia

Me he permitido el lujo de escaparme unos días, a 600 kilómetros de Sevilla, donde he estado intentando informarme de la actualidad del Sevilla. Me he enterado de algunas polémicas que han surgido en diversas webs y en las redes sociales, y no sé si es porque desde la distancia las cosas se ven de otra manera, o porque me estoy haciendo viejo, o porque no me ha llegado toda la información –o puede que las tres cosas juntas–, pero a mí estas polémicas me parecen auténticas chorradas:

– Las palabras de Jairo. Resulta que al chaval no se le ocurre otra cosa que decir: “a ver si podemos darle la puntilla al Betis”, y va y salta el escándalo. Al cántabro le llovieron críticas por unas palabras que a mí no me parecen nada del otro mundo. Entiendo que la prensa deportiva sevillana esté deseando rellenar páginas y avivar el fuego de la rivalidad, pero lo que más me llamó la atención es que Jairo incluso recibió críticas de sevillistas. Con lo que se ha dicho en derbis anteriores, me extrañó mucho la que se armó por una nimiedad. En cualquier caso, es evidente que Jairo está equivocado. Aún quedan muchos partidos y, por tanto, es imposible dar la puntilla a ningún equipo.

– Los farolillos rojos. Esta si que es buena. A alguien se le ha ocurrido proponer llenar el estadio de farolillos rojos, en recochineo hacia el supuesto eterno rival –digo “supuesto” porque ni es eterno, ni es rival–, y, como suele ocurrir, a algunos la idea le ha parecido sensacional y a otros una aberración. De nuevo, tampoco veo que sea un tema que deba preocupar a nadie. Además, cada cual es libre de ir al estadio ataviado con lo que quiera. Mejor que se lleven farolillos a vuvuzelas, las estruendosas bocinas spray –que son capaces de dejar sordo a cualquiera– o bengalas –que acarrean multas y ponen en peligro la seguridad de los asistentes–.

Lo que sí tengo claro es que yo no llevaré farolillo rojo. Entre otras cosas, porque soy de la creencia de que al Betis hay que tratarlo como a cualquier otro equipo, por lo que pienso que no debe hacerse nada especial por su visita. En los últimos años el Sevilla se ha distanciado mucho del Betis, en todos los aspectos, y por lógica, la rivalidad no es tan fuerte como antes. Posiblemente, los béticos vivan los derbis con más entusiasmo, porque para ellos es una hazaña el ganarnos. En mi opinión, sólo deberíamos tener en cuenta al Betis en los días previos a un derbi, cuando haya en juego tres puntos o una eliminatoria, y una vez se haya jugado con ellos, como si no existieran, total indiferencia. Será que a mí no me gustan los derbis. Me pasa igual que cuando jugamos contra el Madrid o el Barcelona: estoy deseando que pasen los partidos. Eso sí, hay una diferencia importante, pues contra los dos mastodontes, lo más normal es que perdamos, pero, sin embargo, contra el Betis, todo lo que no sea ganar se puede considerar una sorpresa.

– El tema Perotti. Este asunto es el que me parece más absurdo de todos. Ya me parece incomprensible y ridículo el que los Biris piten a Perotti, a un jugador que lleva la camiseta del Sevilla, y que, además, lo hagan por sistema, por un gesto tonto, por el que además creo que ya ha pedido perdón. Pero lo que ya no doy crédito es que, a raíz de eso, a Perotti le dé por decir que, si no cambian las cosas, buscará una salida en enero. La actitud de Perotti me parece risible, en primer lugar, porque sólo es una pequeña parte de la afición –los Biris– los que están contra él, y, en segundo lugar, porque no es tan fácil buscar una salida. Hay un contrato firmado y si no llega una oferta “fuera de mercado”, como le gusta decir a Del Nido, el argentino no saldrá.

Tampoco veo el asunto Perotti preocupante. Perotti ha perdido peso en la plantilla. No es titular indiscutible, ni es un jugador determinante. Si es verdad que, en su momento, llegó al club una oferta por él de trece o catorce millones de euros, en mi opinión, se cometió un grave error al no traspasarlo. La salida de Perotti no causaría ningún trauma, sobre todo si se traspasa por una buena cantidad –de cinco millones para arriba–. Me parece que es un jugador sobrevalorado, con tendencia a lesionarse y poco inteligente en el terreno de juego, y por estas últimas declaraciones, parece que también fuera de él. Perotti no es mal jugador, pero no es un fuera de serie, y no creo que la Secretaría Técnica tuviera muchos problemas para encontrar un jugador de más calidad que el argentino.

Lo peor de mi “exilio” voluntario es que, lamentablemente, me perdí el trofeo Antonio Puerta. Eso sí que es importante. Lo demás son chorradas.

Victoria obligada

Hoy estamos obligados a ganar, ya que ayer hicieron lo propio todos nuestros rivales directos. No ganar supondría descolgarnos de los puestos Champions.

Tenemos que andar con pies de plomo. Recibimos al colista, y eso siempre ha sido un problema. Si no queremos que el Granada nos dé un disgusto, tendremos que dejar las confianzas a un lado. Si no, mal vamos. Aunque, en realidad, a mi me da igual que mi equipo se confíe y relaje, pero cuando vayamos ganando 4-0 y queden cinco minutos para el final. Antes no.

El Granada viaja con muchas e importantes bajas. El que probablemente sea su mejor jugador, Dani Benítez, por ejemplo, no podrá jugar por sanción, al igual que Jaime Romero. Tampoco podrán hacerlo, por lesión, Martins, Lucena y Yebda. Aún así, habrá que tener cuidado con el velocísimo Uche y el goleador Geijo, y, por supuesto, con el exsevillista Abel, que intentará lucirse ante el que fue su público.

Hace bien Marcelino al mostrarse cauto por la visita del Granada. Y es que el Granada nos puede ganar perfectamente, al igual que cualquier otro equipo al que no mostremos el debido respeto.

No hay excusas para que se vuelva a repetir lo de noviembre de 2010, cuando el Granada nos sorprendió y se llevó el tercer trofeo Antonio Puerta, tras empatar a uno e imponerse en la tanda de penaltis. Lo de hoy no será un amistoso, ni mucho menos, y espero que no se transmita esa impresión a la grada. Por tanto, hay que ir a por el partido desde el primer minuto y dejarlo sentenciado lo antes posible.

Recuperamos para este importante partido a Kanouté y Fernando Navarro, aunque, lamentablemente, tampoco podremos contar con Negredo. Ya se está perdiendo muchos partidos el madrileño. Demasiados, quizás.

Si el Sevilla no sale motivado, el Granada sí lo hará, ya que ellos consideran el partido un derbi, y seguro que darán lo mejor. La cuestión es: ¿estará motivado el público? Debería haber una muy buena entrada, al ser mañana día festivo. El aficionado es el primero que debe estar motivado ante este tipo de encuentros. Es evidente que no se anima igual y no hay el mismo ambiente cuando nos visita un equipo de la parte alta de la tabla que de la parte baja. Y eso no debería ser así.

Será complicado ganar hoy, pero si no podemos tener 20 puntos a eso de las once de la noche, al menos hay que seguir siendo invictos. Del mal, el menos.