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Levante 2 – Sevilla FC 3. De verdad que no lo entiendo.

Para mí es inexplicable las cosas que hace este Sevilla. Los de hoy eran tres puntos vitales, importantísimos, y los hemos puesto en peligro por errores increíbles. Algunas veces, diría que nuestros jugadores parecen juveniles, por el poco oficio que muestran.

Me ha dado la sensación, durante todo el partido, de que a poco que el Sevilla se fuera al ataque, sin miedo, se llevaba los tres puntos sin problemas, puesto que el Levante es muy inferior. Pues nada, se han dedicado todo el tiempo a contemporizar, a tener posesión, poniendo en peligro el botín, puesto que cualquier golpe de fortuna –como el primer penalti– o una buena acción del rival, podría haber echado por tierra todo.

Y precisamente, cuando tiene que ponerse a hacerlo, a mover el balón, a dejar pasar el tiempo, a jugar con la desesperación de un rival hundido, con 1-3 en el marcador, se deja hacer un gol, permitiendo un absurdo contragolpe. Y menos mal, menos mal, que Bono en su cantada, tan inexplicable como el partido del Sevilla hoy, tuvo suerte y el balón rebotado en Soldado se fue fuera. Porque se habrían ido dos puntos de la manera más estúpida posible.

El partido ha tenido de todo: jugarreta arbitral –ninguno de lo dos penaltis se los habrían pitado al Madrid o al Barcelona–, un penalti fallado por el rival, buenos goles, emoción… Pero lo que yo quiero, que parece ser imposible, es ver un partido tranquilito, donde ganemos con claridad y no nos compliquemos la vida tontamente.

Lo mejor del partido ha sido Corona y el golazo de Koundé, quien al fin y al cabo ha logrado el gol de la victoria.

Más nos vale que el Papu no se vuelva a lesionar en lo que queda de temporada, porque es el jugador, con diferencia, con mejor visión de juego y más capacidad para retener el balón. Es más, yo diría, por lo visto en los últimos partidos, que es el único.

Sufrimiento máximo e innecesario, pero los tres puntos vuelan para Sevilla, que mucha falta hacía. Esta victoria nos permitiría ir a Champions con sólo ganar los tres partidos que nos quedan en casa.

Barcelona 1 – Sevilla FC 0. Buen partido, arbitraje criminal y primera derrota del 2022

Como suele ser habitual, el Sevilla ha mordido el polvo en el Nou Camp. Desgraciadamente, es lo de siempre: si no caemos por nuestros errores, es debido a los «errores» arbitrales, por una genialidad del rival o por falta de mentalidad. En mi opinión, hoy ha sido por una conjunción de los tres primeros motivos que he enunciado.

En cuanto a nuestros errores, han sido en ataque. En defensa el Sevilla ha rozado la perfección, pero ha sido en las jugadas de ataque donde siempre se ha elegido la peor opción y donde hemos errado las pocas oportunidades de gol que hemos tenido. Los mayores responsables de este desaguisado ofensivo han sido Ocampos y Martial. Ambos han estado negados, hasta el punto de que no alcanzo a comprender por qué Lopetegui no los ha sustituido antes. También se han desaprovechado las ocasiones a balón parado. Rakitic estuvo muy cerca de marcar de falta directa, pero el balón fue a parar encima de la red.

El arbitraje me ha parecido criminal. Cuando Sánchez Martínez decidió no señalar un penalti clarísimo, y que vio perfectamente puesto que estaba magníficamente situado, lo hizo para mandar un mensaje claro: «Si queréis ganar aquí, será por encima de mi cadáver». El penati es que no admite discusión: Araujo tiene el brazo separado del cuerpo y ocupa un espacio, precisamente el espacio que cortó y evitó el centro al área del Barcelona. Por supuesto, el VAR fue cómplice necesario de la fechoría. Se esfumaba así una magnífica posibilidad de poner el 0-1 en el marcador. Cierto que luego hay que meterlo, pero mejor ocasión que un penalti no hay, excepto los disparos a puerta vacía.

Pero Sánchez Martínez no se quedó ahí, sino que dejó sin señalar innumerables faltas en contra del Barcelona, la mayoría de ellas muy claras, perdonando, por ejemplo, una amarilla a Piqué, que probablemente habría supuesto su expulsión en los minutos finales del partido, o un par de faltas sobre Martial, una de ellas al borde del área. Incluso evitó el saque rápido de una falta a favor del Sevilla, mandándola repetir, por sacarse a pocos metros de donde se había producido. Lo que fuera necesario, que por él no iba a quedar.

Espero que ya que la Federación y la Liga tienen lo que deseaban, que el Madrid y el Barcelona se disputen la Liga y jueguen la Supercopa –que para eso la han modificado para que la jueguen cuatro equipos–, dejen de machacarnos los árbitros, jornada sí y jornada también, porque así es muy difícil ganar.

Y por último, el partido se decidió en una genialidad de uno de los muchos y buenos jugadores con los que cuenta el Barcelona. En esta ocasión fue Pedri. Que conste que a mí me parece un jugador sobrevalorado, pero tengo que admitir que hizo un golazo, ajustando el balón al palo y dejándolo imposible para Bono.

Lógicamente, era mucho pedir que el Sevilla no perdiera jugadores para el próximo partido. En esta ocasión le ha tocado a Rekik –de nuevo, lesión muscular, que hace pensar que no se ha recuperado bien– y a Montiel, por sanción, al ver una amarilla por protestar.

Pintan bastos. Toca defender la cuarta plaza, y para eso el principal rival será el Betis, ya que tiene un calendario bastante favorable, teniendo la suerte de enfrentarse al Madrid en la última jornada, cuando será ya, previsiblemente, campeón de Liga.

Por tanto, cada partido de los ocho que queda son primordiales. El primero será el Granada. Pero aún nos quedan rivales durísimos, como Real Madrid, Atlético o Villarreal. Será fundamental recuperar en esta recta final a jugadores tan importantes y decisivos como Papu Gómez y Acuña. Y por favor, si Martial no va a aportar absolutamente nada, que no juegue. Porque si mal está pagar un pastizal por unos meses, mucho peor va a ser que no vayamos a la Champions por una sequía goleadora que parece que podría tener mejor remedio en Rafa Mir o En-Nesyri. Ambos marcarán o no, pero al menos se matan corriendo y dan lo máximo.

Sevilla FC 0 – Real Sociedad 0. Un punto más importante de lo que parece

Evidentemente, empatar en tu propio feudo, ante un rival que está por debajo de la tabla, no puede considerarse un buen resultado, pero, si lo pensamos bien, el punto conseguido no es tan malo como parece. Por los siguientes motivos:

  1. – La Real Sociedad ha sido bastante superior al Sevilla, hasta el punto de que, de haber ganado, me habrían parecido justos vencedores. En varias fases del partido el Sevilla lo pasó bastante mal. Incluso podrían haber logrado una victoria holgada. Por ejemplo, se nos apareció la Virgen y los nueve coros celestiales cuando, con todo a su favor, con toda la portería para él solito, a bocajarro, a Sorloth se le ocurrió la brillante idea de disparar a los pies de Portu, que había caído al suelo, con la fuerza suficiente además como para que el balón saliera por encima del larguero. Tampoco podemos olvidar que los palos nos salvaron en dos ocasiones, y que también tuvieron alguna bastante clara.
  2. – Hoy lo que no se podía dar, bajo ningún concepto, era un derrota, porque eso habría conllevado el buscarnos un rival directo, ya que habrían quedado a sólo seis puntos y con el goal-average perdido. En cualquier caso, creo que ni aún así la Real Sociedad habría sido un pretendiente serio para entrar entre los cuatro primeros, ya que tienen un calendario difícil y, en mi opinión, no tienen un buen entrenador.
  3. – Le sacamos un punto más al Villarreal. Muchos pensaréis que el Villarreal no es rival, pero yo no me fío. Es cierto que ahora mismo, con su pinchazo ante el Cádiz, se quedan a 12 puntos de distancia, pero no es menos cierto que tienen un buen entrenador y una gran plantilla. De hecho, considero que es el rival más serio para disputarnos el cuarto puesto, junto con el Betis. El Betis, en teoría, no tendría que estar ahí, pero tiene dos o tres jugadores bastante buenos, un calendario que no es muy difícil –cierra la temporada en el Bernabéu, cuando previsiblemente el Madrid ya será campeón de Liga–, y les ha salido todo, pero todo, durante gran parte de la temporada.
  4. – Sé que hay muchos que no lo tienen en cuenta, pero yo valoro muchísimo, una barbaridad, el gran esfuerzo que está haciendo la plantilla esta temporada, con ocho, nueve, diez bajas por jornada, durante muchos meses. Es más, me sigo maravillando al ver al Sevilla en segunda posición todavía. Hoy faltaban Suso, Fernando, Rekik, Diego Carlos, Acuña, Bono, Papu Gómez y Rafa Mir. No sé si me dejo alguno, pero casi todos son titulares. Coged a cualquier equipo de Primera División y quitadle a cinco o seis titulares, y veréis en qué se quedan.

Eso sí, si miramos a la segunda plaza, la cosa está bien jodida. Con tanto empate hemos, prácticamente, perdido la ventaja con Atlético y Barcelona. Sería un error olvidar que estos equipos juegan con otras reglas, como vemos «jornada sí y jornada también». Y al Sevilla pues le pasa lo contrario: que nos maltratan siempre que pueden. También es evidente que el Barcelona ha conseguido reforzarse muy bien en el mercado invernal, con los fichajes de Aubameyang y Ferrán Torres. Como ya tenían un gran equipo y antes de llegar a ese mercado le habían regalado muchísimos puntos para acercarlos a las posiciones europeas, sería un verdadero milagro que no finalizaran en segunda posición.

En resumidas cuentas, hoy hemos ganado un punto que no hemos merecido –bienvenido sea–, y la cuarta plaza sigue pintando bastante bien, aunque tengamos un calendario bastante complicado. Ojalá recuperemos jugadores tras el parón, pero somos tan desgraciados que probablemente no se recupere ninguno y además se lesione alguno de los que se van a ir con sus Selecciones.

Sevilla FC 3 – Dinamo de Zagreb 1. Superbono nos da ventaja para la vuelta

Partido bastante igualado el de ayer. Me dio muy buena impresión el Dinamo de Zagreb, con jugadores técnicos, de buena conducción del balón, tácticamente con las ideas claras, moviendo rápido el balón, y sobre todo, lo que destacaría de ellos es que llegan con bastante peligro al ataque, donde tienen un jugador diferencial, como es Orsic. Sin embargo, hubo dos detalles que desequilibraron la balanza a favor del Sevilla:

Los últimos minutos locos del primer tiempo, donde el Sevilla se rehízo del gol que había encajado, gracias a dos jugadas casi consecutivas que finalizaron con éxito Ocampos (con algo de suerte, pues desvió su disparo un defensa) y Martial, que tuvo su estreno goleador con el Sevilla.

Y Bono. Más bien Superbono, pues parece imposible parar el misil tierra-aire de Orsic en el inicio del partido, que iba con toda la mala leche del mundo: fuerte, con efecto y ajustado a la escuadra. Y qué decir ya de la doble intervención, evitando un gol a bocajarro, en la segunda parte. Sin duda, de no haber sido por las intervenciones “sobrenaturales” de nuestro guardameta, el resultado habría sido muy distinto.

Desde luego, ayer el Sevilla no hizo un buen partido defensivo. Quizás el Dinamo tenga algo que ver en ello, por su verticalidad y calidad, pero no es  habitual ver a Diego Carlos tragarse un balón aéreo o ver a Koundé tan fallón. Seguramente, influirá que Koundé no es lateral derecho, y lo habitual es que se note, pero también es cierto que ha hecho buenos partidos en esa posición.

Evidentemente, el equipo está KO físicamente. La lesión del día fue la de Rekik, que estará alejado de los terrenos de juego, según dicen, tres o cuatro semanas. Pero es que además también vi bastante tocado a Koundé (algo que seguro también influyó en su rendimiento), y Diego Carlos también tuvo problemas musculares. Que ojalá fueran sólo calambres por el esfuerzo, pero es que si no, puede verse un numerito con los tres centrales lesionados o bajo mínimos. También Lopetegui dijo, en la rueda de prensa, que En-Nesyri y Martial habían recibido fuertes golpes.

En lo positivo, que Rakitic esta vez sí transformó el penalti y, sobre todo, la vuelta de Jesús Navas, al que echábamos todos muchísimo de menos, y más ahora, con Montiel de baja.

Espero un partido de vuelta complicado (o complejo, como le gusta decir a Lopetegui), pero confío en que la renta de dos goles sea suficiente. Pero antes tendremos que enfrentarnos al Español de Raúl de Tomás, a González Fuertes y a González González, tres miuras difíciles de torear. Esperemos que no nos coja el toro.

Sevilla FC 2 – Elche 0. Buen triunfo ante un antideportivo Elche

Hacía tiempo que no veía a un equipo perder tiempo tan descaradamente como lo ha hecho el Elche. Desde el minuto uno, tenía las ideas muy claras: había que perder tiempo como fuera. Hasta el punto de que llegó a ser desesperante, ya que el juego se interrumpía constantemente. Los blanquiverdes caían al suelo con mucha facilidad, y les costaba muchísimo recuperarse… hasta, curiosamente, cuando el marcador les era adverso. Entonces sí, milagrosamente, no caían al suelo y su portero, Edgard Badía, ponía el balón en juego con rapidez.

Auque a los visitantes les faltaba Lucas Boyé, su principal baza ofensiva, creo que tenían jugadores como para ir a por el partido, pues tienen tres o cuatro jugadores de calidad. Al menos, no para dar la imagen de equipo timorato que han dado hoy.

El partido se preveía difícil. El Elche estuvo a punto de ganar en el Bernabéu, y el Madrid sólo consiguió empatar en el descuento, en una de las últimas jugadas del partido.

Pasaban los minutos y el Sevilla apenas creaba ocasiones claras de gol. En-Nesyri estuvo muy desafortunado, hasta el punto de que llegó a desaprovechar una magnífica asistencia de Corona, que, si el marroquí hubiera estado medio en forma, no me cabe duda de que habría acabado en gol. Pero parece que En-Nesyri está bastante lejos de recuperar su mejor nivel. Habrá que tener paciencia con él, porque no tengo dudas de que es un buen goleador. Pero es un goleador que depende mucho de su velocidad, y, hoy por hoy, la ha perdido, como dejó claro en un par de ocasiones.

La segunda parte fue diferente. El equipo buscó con más ahínco la portería contraria, y se llegaba con bastante claridad al área. Pero la pelotita seguía sin entrar. Hasta que, por fin, Papu Gómez abrió la lata. Desbordó por la izquierda, buscó el disparo desde la frontal del área y, con algo de fortuna, puesto que el balón fue desviado por un central, batió a Badía.

Había que tener cuidado, no perder la concentración y tener errores graves, porque, con lo que había costado adelantarse, un posible empate habría sido un mazazo. Por suerte no llegó, puesto que el trabajo defensivo fue impecable. Lo que si llegó fue el segundo gol del Sevilla, de buen cabezazo de Rafa Mir, que aprovechó un buen centro de Martial.

También el francés tiene que recuperar la forma física. No tiene la punta de velocidad que se le presupone, y, sin duda, será debido a los pocos minutos de los que ha disfrutado en el Manchester United. Tanto él como En-Nesyri deben de ir a más, y, una vez estén recuperados Ocampos y Navas, debería notarse en ataque.

Quedaban minutos del llamado «fútbol control»: marear la perdiz y no arriesgar la posesión, que es algo que el equipo de Lopetegui maneja a la perfección.

Lo peor del partido fue la lesión de Corona –esperemos que no sea importante– y la estúpida e innecesaria tarjeta que vio Acuña.

El próximo partido será en la Europa League. Me llama la atención que la afición del Sevilla esté de uñas por el hecho de que haya que pagar para ver este partido. Está claro que la afición se está acomodando. Lo que estaba incluido en el abono era la fase de grupos de la Champions League, y en ningún caso la Europa League. No hace mucho el aficionado se habría ilusionado con esta eliminatoria. Y ahora parece que incluso la desprecia. Buena señal por un lado, pero, por otro, me parece incomprensible. Si queremos tocar plata esta temporada, prácticamente ya sólo nos queda la Europa League, ya que estamos eliminados de la competición, teóricamente, más fácil, que es la Copa del Rey, y la Liga, por diversas circunstancias, parece imposible. O casi imposible. Ilusionarse no cuesta nada.

Osasuna 0 – Sevilla FC 0. Falta de ambición alarmante

Conste que no veo aspirante a ser campeón de Liga al Sevilla, principalmente por dos motivos: por el tema arbitral, que ya nos han birlado varios puntos, y porque el Madrid tiene una plantilla bastante superior. Eso sí, si Benzemá se lesiona, como es el caso, creo que ya se iguala mucho la disputa. Pero el que no vea capaz al Sevilla de ganar la Liga no quiere decir que no deba intentarlo. Y a mi modo de ver, hoy no ha salido el equipo de Lopetegui con la mentalidad necesaria como para ganar el partido. Nos habría gustado ver un equipo vertical, asediando el área rojilla desde el minuto uno, y, sin embargo, hemos visto a un equipo que aburría hasta las ovejas, pasándose el balón continuamente entre centro del campo, defensa y portero, sin ni siquiera intentar llegar al área rival. Verdaderamente, esto lo hemos visto muchas veces, sobre todo en los partidos de fuera, pero a mí no deja de sorprenderme que un equipo de la calidad del Sevilla tire a la basura 45 o 60 minutos, con un juego ramplón y anodino, para después ir a por la victoria en la recta final del partido.

Lo cierto es que el partido ya me daba sensaciones negativas al ver que en el once inicial no estaban ni Koundé ni Fernando, jugadores fundamentales en este Sevilla. Peor pintaba aún cuando se lesionó Ocampos en el calentamiento y Montiel a los cuatro minutos de juego. Es decir, la banda derecha del Sevilla y de la Selección Argentina completamente KO antes de los cinco minutos de partido. Un verdadero desastre.

Pero aún así el Sevilla debió ganar el partido. O al menos intentarlo. Pero pasaban los minutos y el Sevilla no daba la sensación de ir a por los tres puntos. Y eso a mí me parece verdaderamente desesperante. Me cuesta asimilarlo, sobre todo cuando se está clasificado en segunda posición y sólo a cuatro puntos del líder.

Dice Lopetegui que el Sevilla mereció ganar el partido. Puede ser que tenga razón, porque, a decir verdad, el Sevilla tuvo tres ocasiones clarísimas de gol: En-Nesyri, que parece dudar mucho entre las varias posibilidades de remate que se le ofrecían, y que al final acaba rematando mal, con la rodilla, flojo y centrado; la de Corona, que se le fue alto; y el penalti de Rakitic en el descuento. Me parece muy extraño que un jugador de la calidad y experiencia de Rakitic tire tan mal un penalti, pero su cara era un poema. Parecía imposible que lo metiera.

Por contra, el Osasuna apenas tuvo alguna clara. Si acaso, un tiro lejano que sacó Bono a mano cambiada, y un error en defensa que desperdició Ávila.

Tercer empate consecutivo del Sevilla, o lo que es lo mismo, un mísero tres de nueve. Vamos, que a este ritmo no se puede seguir. Así es imposible mantenerse en los puestos Champions.

Siendo positivos, este punto servirá para igualar o aumentar la distancia con algún que otro rival. Aunque también, evidentemente, hay muchas probabilidades de que alguno nos recorte distancia o que el Madrid la aumente. Lo más conveniente sería un empate entre Barcelona y Atlético, para que todo siga más o menos igual.

En cuanto a los cambios, no entendí que quitara a En-Nesyri y a Martial cuando se necesitaba marcar, dando entrada a Munir y a Rafa Mir, estando ambos a un nivel paupérrimo. A no ser que tuvieran problemas físicos, claro está.

El próximo rival será el Elche, que se dio un festín ante el Alavés. Tampoco tiene suerte el Sevilla con los rivales, pues parece que siempre los recibe cuando están en su mejor momento y cuando tienen más confianza, como ya ocurriera con el Celta.

En cualquier caso, lo más importante es recuperar jugadores. A ver si es posible que para el próximo partido Lopetegui pueda contar con Fernando, Koundé y Navas. Y por Dios, que no se lesione nadie más, porque esto ya parece una pesadilla.

Valencia 1 – Sevilla FC 1. Nula efectividad, buen punto

Una lástima de partido el que hemos visto en Mestalla, porque el Sevilla ha tenido ocasiones para ganar con mucha claridad. Ahora bien, lo normal es que si las fallas todas, si perdonas a tu rival una y otra vez, también lo normal es acabar perdiendo el partido. Por eso considero que es un buen punto, aunque el sevillismo esté tirándose de los pelos por dejar de sumar de tres en tres. Pero hay que recordar el dicho: «Si no puedes ganar, al menos no pierdas». Incluso con superioridad numérica temí por el resultado, que volara ese punto que tenía el Sevilla en la mano. Vi demasiada precipitación, demasiados espacios, y el Valencia seguía teniendo sobre el césped a un Guedes que es quien marca diferencias en su equipo. Ningún otro jugador se le acerca en calidad y visión de juego.

El partido no pudo empezar mejor, con ese autogol de Diakhaby. Siguieron unos minutos de control de juego en el centro del campo, ese juego al que ya estamos más que acostumbrados: triangulaciones entre línea de defensa y centro del campo, pero casi sin mirar a puerta… hasta que el partido se volvió loco. Por un lado, el Valencia, sabedor de los problemas en defensa y portería del Sevilla, confíaba en colgar balones al área, y por otro lado, el Sevilla contragolpeaba con peligro aprovechando los espacios que regalaba el Valencia. Ocampos, Rafa Mir (al poste), Rakitic… Múltiples ocasiones para lograr un 0-2 que habría dado tranquilidad al equipo. Pero fue el Valencia el que aprovechó uno de esos centros al área para igualar el partido. En mi opinión fue un error de los centrales. El centro fue muy bueno de Gayá, haciendo imposible la salida del portero, y Guedes remató a placer, justo en la posición donde tendrían que estar los centrales –o al menos uno de ellos–, adelantándose a Marcos Acuña.

En la segunda parte no ocurrió gran cosa. Mucho centrocuentismo y poquísimas ocasiones de gol. La más clara la volvió a tener el Sevilla, por medio de Corona, pero su vaselina sobre la salida de Domenech salió fuera por poco.

Buen partido, en líneas generales, del Sevilla. De nuevo se puede considerar una hazaña el hecho de puntuar ante un buen equipo, como es el Valencia, aun teniendo once bajas –que se dice pronto– y estar defendiendo la portería el tercer guardameta de la plantilla.

Esperemos que para el próximo partido, Lopetegui, o quien le sustituya, pueda recuperar jugadores, porque esta temporada está siendo un tormento, y en especial este mes, entre la dichosa Copa de África, las lesiones y la Covid. El rival será el Celta de Vigo, que aunque esté en la zona media de la tabla, tiene tres o cuatro jugadores muy habilidosos, destacando Iago Aspas, uno de los mejores delanteros nacionales.

Cádiz 0 – Sevilla FC 1. Tres puntos muy importantes para sacar ventaja al quinto

Con esta importante victoria ya le sacamos diez puntos al quinto, que ahora es el Barcelona. También sacamos ocho puntos al tercero (Betis) y nueve al cuarto (At. de Madrid). Es decir, que son cifras muy importantes, sobre todo teniendo en cuenta que ya ha finalizado la primera vuelta del campeonato y que estas últimas victorias se han conseguido con multitud de bajas, y bajas además de jugadores importantes.

La primera parte fue la habitual del Sevilla cuando juega como foráneo: soporífera, hasta tal punto que aburre hasta a las ovejas: juego muy lento, horizontal, con posesión absoluta pero sin buscar la portería contraria, muy previsible… Y, como es lógico, en este plan es muy difícil hacer ocasiones de gol. Y las pocas que tuvimos las fallamos.

En la segunda parte el Sevilla pisó algo el acelerador, pero sin abrumar tampoco al Cádiz. Pero ya se vio un cambio de actitud. Se buscó con más verticalidad la portería contraria y se crearon más ocasiones de gol.

Faltaba poco más de media hora de juego cuando el Sevilla consiguió el único gol del partido, tras una rápida combinación entre los Ivanes (Romero y Rakitic) y Ocampos, que sorprendió al portero por su palo, de un fuerte disparo.

El Sevilla pudo sentenciar el partido en varias ocasiones, pero o fallábamos las ocasiones –como la clarísima de Jordán que salió rozando la escuadra–, o el portero se lucía –paradón a Rakitic, que a punto estuvo de marcar por la escuadra–, o cuando marcábamos el gol era anulado por fuera de juego –justamente anulado–. La cuestión es que a punto estuvo de darme un infarto. No porque el Cádiz agobiara mucho, sino más bien por la incertidumbre del resultado. A decir verdad, si no recuerdo mal, el Cádiz sólo tuvo una ocasión clara, que fue un disparo lejano de Espino, que casi sorprende a Bono.

Es sorprendente cómo el equipo, a pesar de las múltiples bajas en defensa, sigue mostrando una fortaleza defensiva encomiable. De hecho, es el equipo menos goleado, con sólo 13 goles en contra. Los dos equipos que se le acercan en esta faceta son el Real Madrid y Ahtletic Club, ambos con 17 goles en contra pero con un partido más disputado. Obviamente, el mantener la portería a cero es el camino para mantenerse arriba, sobre todo porque nos cuesta muchísimo marcar goles. Sin embargo, paradójicamente, también somos de los equipos más anotadores.

Me ha gustado el partido de Acuña, Diego Carlos y Ocampos, que sigue en racha goleadora y sigue viendo puerta con facilidad.

Como no podía ser de otra manera, hoy también hubo un lesionado: Fernando. Ojalá sea sólo un golpe y se recupere pronto, porque se nota muchísimo cuando no está en el terreno de juego.

Ahora toca la Copa del Rey, frente al Zaragoza, y después se recibirá al renacido Getafe, que parece que tiene poco que ver con el que inició la Liga, con derrota tras derrota.

Sevilla FC 1 – Barcelona 1. Puntazo

Punto de oro el conseguido en la lluviosa noche de hoy. Primero, porque el Sevilla, desde mi punto de vista, no ha hecho un buen partido. Lo único notable ha sido el gol, en una jugada ensayada, a la salida de un córner. Papu Gómez se desmarcó muy bien y remató a la perfección, ajustado al poste, y lejos del alcance de Ter Stegen, al que convirtió en un espectador más.

A partir de aquí, el Sevilla no hizo absolutamente nada, al menos en el apartado ofensivo. Encajó el gol en un córner, en la última jugada del primer tiempo. Lo que se llama un gol sicológico, de esos que sientan como una patada en la zona más sensible. Un córner muy bien sacado por Dembelé, quien ha sido, en mi opinión, el mejor jugador del Barcelona en la noche de hoy, y perfectamente rematado por Araujo.

La segunda parte se presentaba interesante, con las espadas en todo lo alto. Seguía sin ocasiones claras, ni por parte del Barcelona ni por parte del Sevilla, hasta que a Koundé se le fue la olla, cometió un error impropio de un jugador profesional, cayendo en la muy posible provocación de Jordi Alba. Porque alguna explicación tiene que haber para que Koundé cometiera una estupidez de tal calibre, mereciéndose la roja directa.

Después de ver esta pérdida de papeles de nuestro mejor jugador, me hice a la idea de que perderíamos el partido. Y, verdaderamente, estuvimos muy cerquita. El poste repelió el magnífico disparo de Dembelé, y también Gavi estuvo a punto de marcar de cabeza, casi en el área pequeña. El Barcelona, a pesar de la superioridad, no tuvo muchas más ocasiones de gol, excepto en la última ocasión del partido, con el tiempo extra ya cumplido, y que sólo sirvió para demostrar que mi corazón está en buena forma.

El punto de hoy me sabe a gloria, por haberse conseguido ante un buen rival, en inferioridad numérica durante buena parte del segundo tiempo, con un equipo de circunstancias, con muchísimas bajas e importantes, y, siendo sinceros, haciendo pocos méritos para conseguir la victoria.

Lo cierto es que es muy complicado que el Sevilla de Lopetegui pierda, jugando bien, regular e incluso mal, y, por supuesto, hay que felicitarse por ello. ¿Que el juego es muy mejorable? Por supuesto. Pero en fútbol, nos guste o no, lo único que importa es el resultado.

Lo mejor de hoy ha sido la vuelta de En-Nesyri, aunque lo perderemos por la Copa de África. Lo peor, evidentemente, la expulsión de Koundé. Con lo mal que estamos de efectivos, Koudé se suma a las bajas. Aunque, visto lo visto, mejor que sea por sanción que por lesión.

Empezaremos el año ante el Cádiz, un equipo duro, defensivamente hablando. Partido que también afrontaremos con muchas bajas. Es lo que hay.

A ver si el Mago Baltasar, alias Monchi, nos trae algún regalito en forma de fichaje, porque, desde luego, falta hace.

Sevilla FC 2 – Wolfsburgo 0. Todo o nada en el último partido

Buen partido del Sevilla, que ha sido superior al equipo alemán. Dicen que el Sevilla tuvo suerte en el sorteo, pero cada día que pasa estoy convencido de que no fue así, ya que los tres rivales de grupo tienen un gran nivel y muy buenos jugadores. Muchos de esos jugadores a los que nos hemos enfrentado serán traspasados en breve, a cambio de varias decenas de millones de euros.

En la primera parte, el Sevilla dominó el partido, aunque, como suele ser habitual, creando muy poquitas ocasiones de gol. Pero en una de esas nos adelantamos. Un centro sensacional de Rakitic que fue rematado a bocajarro por Jordán.

Poco después llegó uno de los sustos del partido. Un fuerte disparo lo detuvo Bono, pero el balón fue hacia atrás y dio en el larguero. A mí me dio la sensación de que entraba. Nos salvamos por centímetros del mazazo que habría supuesto el empate.

La segunda parte me gustó menos. Mientras más avanzaba ésta, menos me gustaba. Primero porque el Sevilla se tomaba con demasiada parsimonia el partido, no poniendo demasiado entusiasmo en marcar el segundo, con el riesgo que ello implicaba. Y en segundo lugar, porque con el marcador a favor, nos precipitábamos en muchas ocasiones, perdiendo la posesión innecesariamente, lo que era especialmente desesperante en los últimos minutos del partido.

El segundo susto del partido llegó en un despeje de Diego Carlos, que a mí en el estadio me dio la sensación de que fue con la mano. Por lo visto, tras la revisión del VAR, parece que fue con el hombro.

Sufrimiento en los minutos finales, hasta que Rafa Mir remató a placer una asistencia de Ocampos, tras una gran jugada del argentino.

A decir verdad, Bono sólo tuvo que emplearse a fondo en aquella ocasión que dio en el larguero, pero la incertidumbre del resultado, y la importancia de los tres puntos, creaban un ambiente de tensión que hizo que el partido se me hiciera eterno.

En mi opinión, el mejor del partido fue Fernando. Partidazo descomunal.

Nos lo jugaremos todo en el último partido, ya veremos si en Austria o en otro país, por culpa del dichoso virus. Me habría gustado que este decisivo partido fuera intrascendente para el Salzburgo, pero no será así. La última jornada será un todo o nada, no solo para el Sevilla, sino para todos los clubes del grupo. Hay tanta igualdad que todos pueden quedar líderes o últimos.

El próximo partido será en Liga, ante el Madrid. Lógicamente, no se nos suele dar bien, porque o te ganan porque son muy buenos, o por las ayudas arbitrales. Habrá que hacer un grandísimo partido para puntuar.

Ojalá que Diego Carlos no tenga nada importante, pero se retiró cojeando ostensiblemente.

Sevilla FC 2 – Alavés 2. Con todo en contra, pero ni aún así muerde el polvo el Sevilla FC

Miedo me dan este tipo de partidos, contra rivales propensos a estar en la parte baja de la tabla, pero que, sin embargo, son más que capaces de complicarte un partido e incluso, si les acompaña la suerte, llevarse los tres puntos. Muy cerquita han estado hoy los alavesistas de llevarse la victoria. Habría sido totalmente injusto, pero en fútbol eso da lo mismo. No gana el mejor, sino el que haga más goles, aunque sean de rebote, en propia meta o de penalti inexistente.

Hoy el Sevilla ha tenido que luchar no sólo contra el Alavés, sino que también ha tenido que superar muchos obstáculos, concretamente tres:

  • Los errores propios. Por ejemplo, en el primer gol del Alavés, donde La Guardia remata a placer, completamente libre de marca.

En ataque también se fallaron tres o cuatro ocasiones clarísimas, pero que se tiraron, como se suele decir, «al muñeco» o fuera.

Para ser justos, también el Alavés tuvo dos ocasiones que no fueron gol de milagro, y que habrían supuesto el 1-3, poniendo prácticamente imposible voltear el marcador.

  • El arbitraje. No entro en si fue penalti o no, pero aparte de esto, el arbitraje me pareció criminal. No sé si el debutante Muñiz Ruiz es un corrupto o, simplemente, un incompetente más. Pero da que pensar algunas decisiones, como en las faltas (Koundé no hace falta en la que da lugar al penalti), las tarjetas, la permisividad en cuanto a la pérdida de tiempo, y el añadir sólamente cuatro minutos de tiempo añadido. En cuanto al VAR, si está el ladrón reincidente de González González a los mandos, es casi imposible que no haya lamentaciones al final.
  • La climatología. Evidentemente, la lluvia perjudicó más al Sevilla. El mal tiempo siempre reduce la asistencia al estadio. Además, el Alavés está más acostumbrado a la lluvia, y en algunos momentos el terreno de juego estuvo impracticable, a causa de la tromba de agua caída en poco tiempo, haciendo imposible jugar al fútbol y complicando la difícil tarea de remontar el marcador, y todo ello ante un rival encerrado.

Hoy no fue el mejor partido del Sevilla. Varios jugadores estuvieron bastante desacertados, como fue el caso de Rafa Mir. Este jugador me tiene desconcertado. Es capaz de lo mejor y de lo peor. Tiene a su favor que es joven y que puede mejorar, pero muchas veces desespera ver cómo falla ocasiones claras de gol. Sin embargo, él tuvo mucha parte de culpa en el gol del empate, al pelear el balón a La Guardia, y que acabó llegando a los pies de Rakitic, que la envió a la red.

Me gusta la profundidad de Montiel. Cierto que falló en la marca, en el primer gol, pero también asistió muy bien a Ocampos en el empate.

Suso se lesionó al poco de saltar al césped. Otro contratiempo más, ante un calendario muy exigente y repleto de partidos.

Una pena que el Sevilla no se llevara los tres puntos esta tarde, porque hizo mucho más que el Alavés para ganar el partido.

Ahora hay que pensar en la Champions. Complicadísimo partido el del martes, donde hay que ganar para seguir teniendo opciones de clasificación.

Sevilla FC 1 – Lille 2. Máxima decepción

De verdad que no me esperaba un partido así, un partido tan pésimo, donde ni si quiera hemos sido capaces de controlar el partido. Mucha culpa de ello la ha tenido Renato Sánchez, que ha hecho prácticamente lo que le ha dado la gana.

El Lille, con tres jugadores presionando arriba la salida del balón, dificultaba mucho la creación de juego sevillista. Para colmo, nuestro centro del campo no daba una a derechas.

Aún así, nos acompañó la suerte, y en un afortunado rebote nos encontramos el gol. 1-0, pero el Sevilla seguía sin controlar el partido. Los franceses estaban mejor situados y el Sevilla seguía siendo incapaz de romper la doble línea de presión.

Ni siquiera con el marcador a favor me gustó el Sevilla. Parecía ansioso con marcar el segundo, cuando lo que pedía el cuerpo era ralentizar el ritmo de partido, tocar y tocar, hacer correr un poco al rival e intentar que dejara espacios.

Y entonces pasó lo inesperado y lo inexplicable. Porque no se puede explicar que un jugador con tanta experiencia como delaney haga un penalti tan absurdo, y más aún cuando hay VAR.

El 1-1 fue un mazazo, por las formas y porque fue al final del primer tiempo.

Debió gustarle a Lopetegui la primera parte que hizo el Sevilla –a mí, ni mijita–, porque, sorprendentemente no hizo ningún cambio al descanso.

A los pocos minutos de la reanudación, en una jugada muy mal defendida, se adelantó el Lille. Y lo peor es que todo siguió igual, a pesar de los cambios: el Lille controlando el partido y el Sevilla siendo incapaz de crear ocasiones. Y las poca que tenía, las fallaba, como la que tuvo Lamela.

Como hoy no era la noche, y parecía que todo salía mal, también hubo un lesionado: Jesús Navas. Esperemos que se recupere lo antes posible.

El Lille me pareció muy buen equipo. Muy físico. Se llevaron casi todos los balones divididos. Tiene mucha calidad arriba y, sobre todo, muchísima velocidad. Además perdió todo el tiempo del mundo y más. En mi opinión fue justo vencedor.

La clasificación se pone casi imposible. Habría que ganar los dos partidos que quedan, y eso es bastante difícil. A ver si, al menos, podemos quedar entre los mejores terceros y pasar a la Europa League. Que ya sería un desastre, económico y deportivo, pero nos permitiría soñar con ganar un título.

Sevilla FC 1 – Salzburgo 1. Punto importantísimo

Lo normal cuando haces tres penaltis, a cual más tonto, y tienes que jugar cuarenta y seis minutos en inferioridad numérica ante un equipo Champions es que pierdas, y eso, afortunadamente, no ha ocurrido. Por tanto, este punto, que a priori sería malo, puede ser oro puro cuando se finalice la fase de grupos. Además, económicamente también tiene su importancia.

Los austriacos me han sorprendido, por su planteamiento ofensivo y por la calidad de algunos de sus jugadores, como Adeyemi, Camara o Aaronson.

Me ha dado la impresión de que los jugadores del Sevilla no han salido con la suficiente concentración ante una competición tan importante, donde cada error se paga caro. No puede explicarse de otra forma los absurdos penaltis de Jesús Navas y Bono, o la expulsión de En-Nesyri, aunque a mi modo de ver, ya con el VAR en funcionamiento, me parece incomprensible que el árbitro expulse a un jugador por simular un penalti. Y es que además lo hace hasta mal. Con una amonestación verbal habría sido suficiente, o simplemente, como hacen muchos árbitros, haber dado continuidad al juego y no parar el partido.

A pesar de los palos que recibía el Sevilla cada pocos minutos, lo cierto es que al final incluso tuvo ocasiones para llevarse los tres puntos. Lo mismo le ocurrió al Salzburgo, que si no llega a ser por dos paradones impresionantes de Bono, habría caído una dolorosa derrota.

Me ha gustado mucho Lamela, y me ha parecido evidente que su compatriota Lucas Ocampos está bastante lejos de alcanzar su mejor estado de forma.

La fase de grupos es bien larga y queda mucho recorrido para enmendar la pérdida de estos dos puntos. Pero lo que está claro es que el Sevilla deberá mejorar muchísimo su juego para lograr la clasificación. Jugando al nivel mostrado hoy no vamos a ningún sitio.

Sevilla FC 1 – Alavés 0. Tostonazo, golazo y tres puntos para despedir la temporada

Mal partido el del Sevilla en la noche de hoy. Un Sevilla plagado de suplentes ha sido incapaz de superar la pobladísima defensa alavesa durante casi todo el partido. El Alavés defendía con orden, con presión, fuera del área –como debe ser–, y con las líneas muy juntas. El Sevilla, falto de calidad por los numerosos suplentes, apenas creaba un par de ocasiones de gol, por medio de En-Nesyri y Suso. Y demasiadas eran, porque se abusaba del juego lento y pase horizontal, sin profundidad, sin desborde por la banda.

El partido bien podría definirse como un tostonazo, excepto en los minutos finales, donde pudieron llegar varios goles. El que más cerca estuvo de inaugurar el marcador fue el Alavés, que tuvo dos ocasiones clarísimas: un disparo al poste y una ocasión de uno contra uno, donde Vaclík hizo un paradón, y el rechace posterior fue desaprovechado por Lucas Pérez, cuando lo tenía todo a favor para marcar.

Pero como se suele decir, «el que perdona, pierde». Y eso es exactamente lo que sucedió. Papu Gómez controló fuera del área y su golpeo, seco y duro, con un efecto endiablado, superó a Pacheco. Era el minuto 92.

Bonita forma de despedir el último partido de la temporada, que había dado la sensación de tratarse de un amistoso, por la falta de intensidad que mostraban los dos conjuntos, que no se jugaban nada. El Sevilla, si acaso, el récord de puntos, pero nada más.

El árbitro Díaz de Mera, me parece uno de los peores de la categoría. Es de esos que no señalan las faltas clarísimas, bien porque no le da la gana –siguiendo la escuela de Mateu Lahoz– o, simplemente, porque no lo ve. Sea por una razón o por otra, muy mal árbitro. Por ejemplo, han habido dos faltas clarísimas que no ha señalado. Creo que en las dos el protagonista ha sido En-Nesyri. En una, iba a tirar a puerta, y en ese justo momento, le desequilibran, con un evidente empujón. Y en otra, un agarrón dentro del área, que acaba con En-Nesyri en el suelo, y que ni siquiera es revisado por el VAR.

Hoy se han despedido jugadores que habían sido importantes, como Vaclík, Escudero y Mudo Vázquez, a los que les deseo lo mejor, pero que, sinceramente, creo que ya no dan el nivel que el Sevilla necesita a día de hoy.

Llega el momento de decir adiós a esta extraordinaria y exitosa temporada, donde se ha conseguido el objetivo de clasificarse para la Champions con cinco jornadas de antelación, y donde se ha estado muy cerca de clasificarse para la final de la Copa del Rey. Llega el momento de descansar y de cargar las pilas para la próxima temporada, que a buen seguro Monchi se encargará de que sea muy ilusionante. Se prevén muchísimos cambios en la plantilla, entre los que acaban contratos y los que dan el nivel. A ver qué nos tiene preparado nuestro León de San Fernando.

Villarreal 4 – Sevilla FC 0. Falta de concentración inadmisible, con mucho en juego

Lamentablemente, no he podido ver casi la primera media hora del partido, que, parece ser, por lo que leo, es lo único destacable que ha hecho el Sevilla esta tarde. Perdonó y lo pagó, como suele suceder ante equipos importantes, y el Villarreal, a pesar de su mala temporada, lo es.

Los locales aprovecharon un córner, muy bien botado por Parejo, con lo que era difícil de defender, y cabeceado a la perfección por Bacca. Había que remontar, pero quedaría claro que hoy no era el día del Sevilla, y que muchos de los jugadores no saltaron al terreno de juego con la concentración que requería el partido.

El segundo tiempo empezó de la peor manera posible: encajando el segundo gol, donde, a mi modo de ver, Koundé no está muy acertado, al no prever el pase interior y estar demasiado cerca del delantero. Aunque también es verdad que había mucho espacio que cubrir y era una situación complicada.

Poco después llegaría la sentencia del partido, al cometer Diego Carlos un triple error que acabaría con su expulsión: en primer lugar, deja que el balón bote; en segundo lugar, se deja ganar la posición por Yeremi Pino; y en tercer lugar, le agarra, siendo el último hombre y teniendo ya una tarjeta amarilla previa, tan absurda como la segunda.

Estaba claro que, perdiendo 2-0 y en inferioridad numérica, ya estaba todo el pescado vendido. Entonces es cuando entró en el terreno de juego En-Nesyri. Esta decisión de Lopetegui no la entiendo. Resulta que tenemos un partido muy importante, donde está en juego la tercera plaza, y se le ocurre dejar al mejor goleador de la plantilla, con diferencia, en el banquillo. Cuando además, seguro que está el chaval extramotivado, deseando llegar a la veintena de goles.

Desgraciadamente, otros dos errores garrafales, primero de Rakitic y después de Bono, provocaron el tercer y cuarto gol en contra, consiguiéndose la mayor goleada esta temporada.

Muy decepcionado con el partido de hoy, ya que esperaba ganar, y de ningún modo, esta falta de concentración de muchos los jugadores del Sevilla en la tarde de hoy.

Además, el Barcelona ha perdido también hoy, en casa, ante el Celta de Vigo, por lo que la tercera plaza, de haberse ganado hoy, habría quedado prácticamente en nuestra mano. Por contra, ya es prácticamente imposible, pues el Barcelona visitará a un Eibar ya descendido.

Ahora sí, parece que ya es momento de pensar en la próxima temporada. Espero que Monchi no haga muchas ventas, las mínimas de jugadores importantes, si es que hay que cuadrar las cuentas, y que tenga su habitual acierto para poder mejorar una plantilla que tiene actualmente un importante nivel.

La temporada ha sido un gran éxito, lográndose el objetivo con cinco jornadas de antelación, pero hay que mejorar algunas cosas, entre ellas la mentalidad. A mi modo de ver, no hemos afrontado bien la eliminatoria de la Copa del Rey ante el Barcelona, en el partido de vuelta, y los últimos partidos de Liga.