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Sevilla-Valencia: ansiedad no, intensidad sí.

Hace un par de días, un jugador del Sevilla decía que hay que controlar la ansiedad. Confío en que eso no se malinterprete por los jugadores y confundan la ansiedad con la intensidad.

En mi opinión, mañana el Sevilla FC debería encarar el partido con cuidado, siendo conscientes de que un gol en contra podría resultar fatal, pero también sabiendo que mañana hay que arriesgar, puesto que hay que llegar, a toda costa, a Valencia con ventaja. Aunque sea una ventaja menor –como un empate a cero–, pero con ventaja.

Por tanto, espero que el Sevilla muestre, desde el pitido inicial, una intensidad parecida a la que vimos contra el Oporto en nuestro estadio. Es decir, sin prisa pero sin pausa, como se suele decir. Es evidente que la prioridad es mantener la portería a cero, pero hay que marcar la pauta,  un ritmo que le haga saber al Valencia a saber que lo va a pasar muy mal. Lo peor que puede pasar es que el equipo ché se sienta cómodo y nos reciba en su casa con todo a favor. El Valencia no está en su mejor momento, pero tampoco es el Betis. Tiene jugadores de mucho nivel.

No conozco al árbitro de mañana, pero su forma de arbitrar puede ser decisiva. Si sigue el método permisivo de muchos árbitros europeos, nos puede perjudicar bastante, porque pienso que el Valencia hará muchas más faltas que el Sevilla.

Me gustaría que el Sevilla saltara al terreno de juego con sólo un delantero. La razón es por lo que decía antes: la prioridad es mantener la puerta a cero, y para ello es mucho mejor reforzar el centro del campo. Además, el jugar con un solo delantero no quiere decir que se pierda poder ofensivo. Ni mucho menos.

Ojalá tengamos mañana un alto porcentaje de efectividad de cara a puerta, porque así, en muchas ocasiones, no hace falta ni jugar bien para ganar. Afortunadamente, parece que no jugará Diego Alves, por estar lesionado. Mucho mejor para nosotros.

Nervioneo, engorilamiento… todo lo que se diga es poco. Mañana es una de esas grandes noches europeas de las que pocos equipos en el mundo pueden vivir. Disfrutemos de ella. ¡Qué ganas tengo de que llegue el partido de mañana!

Emery se juega su futuro ante su ex equipo

Pase lo que pase en el partido de mañana, Emery seguirá siendo entrenador del Sevilla, pero todo lo que no sea un resultado favorable podría suponer su sentencia por parte de una afición que ya le ha aguantado bastante.

El aficionado sevillista ya está muy quemado. Lleva viendo toda la temporada cómo se están esfumando muchísimos puntos por culpa de un entrenador que a estas alturas de temporada no tiene las ideas claras, infrautiliza su plantilla y sigue reincidiendo en errores jornada tras jornada. Errores que, por otra parte, llaman la atención porque son de base, impropios de un entrenador de élite. Porque Emery, aunque a veces no lo parezca, es un entrenador de Primera División, y ahí no se llega por casualidad.

Incluso antes del partido se sabrá si Emery ha cometido su primer error. En mi opinión, es una gran metedura de pata el no alinear de salida a la pareja Fazio-Carriço, pues se ha demostrado que estos son los centrales que mejor rendimiento están ofreciendo. Obviamente, esta defensa no es inexpugnable, entre otras cosas porque nuestros laterales y portero están dejando mucho que desear, pero ha sido la clave para que durante muchos partidos nuestra línea defensiva no haya dado la lamentable imagen de estar compuesta por aficionados y no por profesionales.

Si además a Emery se le ocurre poner por delane a dos centrocampistas de contención y no le da por liarla con unos cambios que, a veces, son tan absurdos que  parece que los ha hecho el entrenador rival, tendremos mucho ganado para salir victoriosos mañana ante un rival directo. Bueno, directo no, más bien directísimo. No conviene olvidar que ya caímos derrotados en Mestalla, con lo que el goal-average también juega un papel muy importante.

El Valencia viene enrachado, tras haber contratado a un nuevo entrenador y haberse reforzado convenientemente en el mercado de invierno –que aprenda nuestra Secretaría Técnica–. Nosotros también estamos enrachados, pero en el sentido negativo. Así que, a priori, será un partido bastante complicado, por el buen momento de  nuestro visitante.

En el Valencia es baja Piatti –me parece bien, pues el argentino ya nos armó una buena cuando jugaba en el Almería–, pero, por lo demás, Pizzi tendrá disponible a todo su arsenal.

Ya nos ha pillado el Levante, y mañana puede hacerlo el Valencia. Es lo que tiene el fallar tantísimo y ante rivales tan débiles: que, como te descuides, te encuentras en tierra de nadie y firmas una temporada para olvidar.

Partido vital. Por tanto, el Ramón Sánchez Pizjuán tiene que estar hasta la bandera y los tres puntos tienen que quedarse en Sevilla, cueste lo que cueste.

En Valencia temen el arbitraje de mañana –Álvarez Izquierdo será el soplapitos–. ¡Qué graciosos! Como que nosotros no. Y eso que ya estamos curados de espanto. O deberíamos.

Por cierto, esta es la entrada 666 de mi blog. Espero que no sea un mal presagio.

Difícil, pero no imposible.

Hay que admitir que eliminar al Valencia será muy complicado. Principalmente, porque el Valencia ahora mismo es bastante superior a nosotros, tanto en individualidades como en conjunto, pero también porque tras el partido de ida nos ha sacado una ventaja considerable. En las eliminatorias a doble partido, suele ser decisivo el marcar algún gol en campo contrario, y nosotros no fuimos capaces de hacerlo.

Por lo tanto, tendremos que hacer las cosas muy bien para superar al Valencia: concentración máxima en defensa –ni un gol–, presionar con sentido en el centro del campo y acierto en la delantera. Es de perogrullo que no es tan importante crear muchas ocasiones de gol, sino aprovechar las pocas que se tengan. Lógicamente, es mejor llegar siete veces y marcar seis –como hizo el Madrid– que tener infinidad de ocasiones y sólo aprovechar una, como hicimos ante el Granada.

En todo caso, aparte de mantener la portería a cero, necesitaremos marcar tres goles para estar tranquilos. Parece misión imposible, y más después de ver las dificultades que tenemos para hacer goles esta temporada. Para ello, nos hará falta el mejor Negredo, quien supongo estará extramotivado por las absurdas declaraciones de Emery. Ya hay que ser torpe para decir que prefiere a Soldado antes que a Negredo, precisamente pocas horas antes de enfrentarte al exvallecano.

El partido de esta noche es un examen importante para el Sevilla, pero, sobre todo, para Marcelino, que se la juega. La afición ha tenido mucha paciencia con él, quizás incluso demasiada, y parece que ya se ha acabado. Es de suponer que un nueva mala imagen del equipo conllevaría un grito unánime de la grada, pidiendo su sentencia. Todavía está muy reciente el desastre de Vallecas y podrían saltar chispas.

El partido se presenta completito, pero, por si faltaba algo, el soplapitos será Tixeira Vitienes. Este árbitro parece que tiene su propia ley, y un criterio bastante extraño a la hora de tomar decisiones, y parece que le gusta liarla. A ver cómo se porta el muchacho.

Está claro que me gustaría pasar la eliminatoria, pero confío en que Marcelino se dé cuenta de que el partido de hoy, aun siendo importante, no lo es tanto como el del sábado, ante el Español. No podemos conseguir cero puntos de doce posibles en liga. Hay que ganar, por lo civil o lo criminal, como diría uno que yo me sé. Espero, por tanto, que no se fuerce a ningún jugador. Lo digo, concretamente, por Reyes y Navas, que son piezas importantes y han tenido problemas musculares esta semana. Sería fatal que recayeran y los perdiéramos durante varias semanas. Sería un gravísimo error.

Sobre la media noche sabremos si el Sevilla estará en cuartos, sabremos si Marcelino respira o se ahoga. Apasionante partido ante uno de los mejores equipos de España.