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Las notas finales de la temporada del Sevilla FC. Del deficiente al notable

Aún queda una jornada, pero la séptima posición es inamovible. Por fin, se acabó esta temporada que se me ha hecho eterna.

Ha sido una temporada atípica, a la cual temía desde pretemporada, pues era la primera que afrontábamos sin Monchi. También tuvimos un mes de julio bastante convulso, con el numerito de Vitolo y el Atlético de Madrid, y con Las Palmas como cooperador necesario. Aún cuesta creer lo bajo que cayó Vitolo, que fue capaz de engañar a un club que se portó maravillosamente con él en los malos momentos, e incluso a su amigo Nico Pareja,  y todo por el vil metal. Mucho vil metal, eso sí.

También nos hemos encontrado muchos inconvenientes, algunos de ellos fruto de una pésima planificación deportiva, como ha sido, por ejemplo, el poco rendimiento del fichaje estrella (Muriel), lo que ha llevado a una cifra de goles a favor realmente bajo; los fichajes de dos entrenadores que no han sido capaces de sacar un mínimo rendimiento a la plantilla (Berizzo y Montella) y las lesiones de dos de los centrales (Carriço y Pareja), aunque esto, visto los antecedentes, era más que previsible. Tampoco ha ayudado la poca profesionalidad de Nzonzi, uno de nuestros mejores jugadores, que ha sacado los pies del tiesto en varias ocasiones. En resumen, ha sido una temporada realmente complicada, que bien podría haber acabado en un auténtico desastre, tanto económico como deportivo.

Si analizamos las tres competiciones por separado, las notas difieren bastante:

En la Copa del Rey, yo pondría un bien. Habría sido de notable de no haber sido por el pobre partido de la final. No obstante, considero casi como único culpable a Montella, quien, a mi modo de ver, hizo un planteamiento de locos. A nadie, en su sano juicio, se le ocurre jugar contra el que probablemente sea el equipo más técnico del mundo, con Messi incluido, con la defensa en el centro del campo. Fue dejar el partido en bandeja al Barcelona. Verdaderamente, así había poco que hacer, y, quizá, pocos goles nos cayeron. Sin embargo, fue bastante meritorio ganarle los dos partidos al Atlético de Madrid, equipo que encaja poquísimos goles.

En la Champions League sí que le pongo el notable, ya que se pasó una difícil previa ante el Istanbul Basaksehir, que nos puso en apuros, ya que se trataba de un buen equipo, con jugadores de nivel. De hecho, está luchando por el título de Liga con los dos grandes de Turquía. Después se consiguió la clasificación como segundos de grupo, en pugna con el Spartak de Moscú. Y, finalmente se logró la hazaña de eliminar al siempre potente Manchester United. Nos eliminó el Bayern de Munich, en una eliminatoria donde ofrecimos guerra al gigante alemán y donde no nos sonrió la fortuna, con dos goles en propia meta en la ida y un tiro al larguero en la vuelta. Pero no hay que olvidar que hacía más de sesenta años que no se llegaba a Cuartos de Final de la máxima competición europea.

Es en la Liga donde no hemos dado la talla. Hemos estado dando tumbos, otorgando una clara prioridad a la Champions League y a la Copa del Rey. Hemos recibido goleadas escandalosas, y aunque algunas de ellas pueden considerarse anecdóticas, porque fueron partidos donde se tuvieron más ocasiones que el rival, como contra el Spartak de Moscú y Betis –pero si tú tienes nula efectividad y el rival las cuela todas…–, otras fueron realmente bochornosas, como las que se tuvieron contra el Real Madrid, Celta de Vigo o Eibar. Por haber conseguido la séptima plaza a última hora es por lo que mi nota es la de “Deficiente”. Habría sido de “Muy Deficiente” de habernos quedado fuera de Europa, lo cual habría sido un desastre a todos los niveles.

Haciendo una nota media, daría un aprobado raspón, por los pelos.

Menos mal que ya toca despedirse de la temporada en el próximo partido, contra el Alavés, pero hubo momentos donde miré las posiciones de descenso, sobre todo cuando veía al equipo de Berizzo totalmente perdido, dando la impresión de que era poco menos que imposible ganar un partido. Y eso es algo que también ha ocurrido con Montella, aunque ya teníamos puntos suficientes como para no mirar para abajo, excepto a última hora, cuando se puso en serio peligro la clasificación europea.

Hay muchísimo que corregir para la próxima temporada y muchísimo que hacer. Lo más prioritario es fichar al Director Deportivo y empezar a confeccionar la nueva plantilla inmediatamente. Porque empezamos a competir ya mismo, y no hay tiempo que perder.

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Sevilla 1-Gerona 0. Sergio Rico nos mantiene en zona europea

Tal y como se esperaba, el Gerona dio mucha guerra en la mañana de ayer. El equipo catalán arriesgó con una defensa bastante adelantada, pero le dio resultado, en parte porque nuestros jugadores de banda, tanto Correa como Sarabia no estuvieron muy acertados. Sin embargo, al inicio de la segunda parte, ambos fueron decisivos, en la jugada del gol que decidió el partido. Aunque parece que el gol es de Correa, seguramente, si no llega a ser por Sarabia, no lo habrían concedido, pues en el acta aparece Sarabia como el autor del gol.

El protagonista del partido fue Sergio Rico, ya que tuvo dos o tres intervenciones de mucho mérito, salvando los muebles. Por ejemplo, parando un penalti en la primera parte y sacando un cabezazo a placer de un rival, en la recta final del partido.

En la segunda parte el Sevilla pudo sentenciar, y no lo hizo, lo que me recordó muchísimo al partido contra el Getafe, pero en esta ocasión sí hubo final feliz.

Aparte de Sergio Rico, hay que resaltar el gran nivel que está mostrando Jesús Navas en el lateral derecho. Esta vez frenó al veloz Mojica. De seguir así, va a costar trabajo que le quiten el puesto tanto Corchia como Layún.

El Mudo Vázquez estuvo desaparecido, al menos ofensivamente. Se obsesiona en hacer cañitos y, a veces, provoca pérdidas peligrosas. Un cañito no está mal, pero intentarlo casi siempre, creo que es pasarse. Es como cuando Negredo se quedaba solo delante del portero, que siempre pensaba en hacerle una vaselina, aunque pareciera la opción más complicada.

Los centrales estuvieron magníficos durante todo el partido. Mercado siempre le ganó por alto al keniata Olunga, a pesar de que éste le superaba en altura. También Lenglet estuvo soberbio durante todo el partido. También asistió a Correa en el gol, con un pase largo medido. Es una pena que estos centrales no tengan recambio, porque le dan al equipo un gran nivel defensivo y no tienen recambio. Esperaba, iluso de mí, que hubiera llegado un central en el mercado de invierno. No fue así, y creo que, con el tiempo, lo pagaremos caro. Tanto Kjaer, como Pareja y Carriço están muy lejos de llegar al nivel que muestran la pareja Mercado-Lenglet.

El árbitraje no me gustó nada, ni el de Jaime Latre, ni el de sus asistentes, con fallos incomprensibles. Quizás el más grave fue cuando perdonó la expulsión a Borja García, por una entrada por detrás, que le hubiera supuesto la amarilla, y después, a continuación, por discutir con Pizarro. Pero el árbitro, no quiso expulsarle y sólo se la mostró al argentino.

Tampoco me gustó, en absoluto, la tardanza de Montella en hacer los cambios. No es la primera vez que lo hace, y creo que se equivoca. Pizarro no fue expulsado de milagro. Tener un centrocampista de cierre con amarilla durante tantos minutos es jugar a la ruleta rusa, y más cuando tienes a Roque Mesa en el banquillo. Pizarro hizo una buena primera parte, pero en la segunda cometió errores que pudieron costarnos el gol.

También me parece un grave error mantener a jugadores sobre el césped que estaban visiblemente fatigados, como era el caso de Correa y Franco Vázquez.

Victoria muy trabajada, ante un equipo que tiene jugadores de nivel –menos mal que Portu ayer no tuvo su día y que el máximo goleador del equipo, Stuani, estaba tocado y no jugó–, y que nos mantiene en zona europea. Estos tres puntos nos permiten acortar distancias con el Villarreal, pero, lamentablemente, no con el Valencia, que ayer ganó gracias a la inestimable ayuda del árbitro de turno (Medié Jiménez), que tuvo una actuación desastrosa y totalmente decisiva, ya que anuló un gol totalmente legal de Coke (hubiera supuesto el 1-2), por un empujón de un jugador del Valencia a otro del Valencia, no habiendo ningún jugador del Levante cerca. Es decir, que el árbitro se inventó la falta, pues era imposible que hubiera visto un jugador del Levante.

Lo peor es que en la jugada que hubo inmediatamente después, marcó el Valencia. Se pasó de un 1-2 a un 2-1 en cuestión de segundos, con el mazazo sicológico que supone eso. Pero no quedó ahí la cosa. Medié Jiménez quiso rematar su faena inventándose un penalti sobre Zaza cuando finalizaba el partido. Realmente, fue Zaza quien arrolló al central del Levante, que se le adelantó y tocó balón.

No creo que el Sevilla recupere la cuarta plaza, pero está claro que si el Valencia, además de ser un gran equipo y sólo disputar una competición, recibe ayudas de este tipo… entonces será imposible.

A 15 de enero, y el Sevilla sigue sin encontrar solución a unos problemas más que localizados

Es desagradable esa sensación que tiene el sevillista de ver a un equipo que parece no estar capacitado para ganar a ningún rival, por muy endeble que éste sea. Esto ocurre porque el equipo falla en todas sus líneas, por lo que se hace necesario, si no se quiere correr el riesgo de no jugar competición europea la próxima temporada, fichar en el mercado invernal. Todos sabemos que este mercado es difícil, porque los clubes no quieren desprenderse de sus mejores jugadores en plena competición, pero aún así deberían venir entre uno y tres jugadores, con el fin de corregir los tres graves defectos que están convirtiendo al Sevilla en un equipo de lo más vulgar:

1º.- El equipo defiende muy mal.

En mi opinión, se debería empezar por reforzar la defensa. En el caso de que no hubiera mucho dinero o no se quisiera descuadrar el presupuesto, pienso que muchos problemas se solucionarían con un central con experiencia y, a ser posible, que tenga entre sus cualidades la velocidad, ya que el Sevilla suele jugar con la defensa muy adelantada. Kjaer volvió a demostrar ayer que no tiene nivel para jugar en el Sevilla, y yo incluso diría que para jugar en la Primera División española. Si a eso le unimos que Corchia y Carole –otro que aporta bien poco– no destacan por su nivel defensivo y que Escudero parece otro jugador totalmente distinto al de la temporada pasada, no es de extrañar la gran cantidad de goles que estamos recibiendo.

Yo esperaba, iluso de mí, que, teniendo en cuenta las lesiones de larga duración de Carriço y Pareja, que el día 1 de enero ya estaría aquí un nuevo central. Pero sigo esperando, a ver si ocurre un milagro y llega. Porque están sonando nombres de fichajes, pero no de centrales.

Muy preocupante también es el nivel que está mostrando Sergio Rico, que ha pasado de ser un jugador que salvaba partidos, con grandes actuaciones que le llevaron a la Selección, a un jugador que se muestra muy inseguro y que no está parando casi nada. Últimamente, si le tiran entre los tres palos, prácticamente es gol. Ayer, en el gol del Alavés, ni se tiró. El problema es que su posible sustituto, David Soria, no lo mejora, y ya hay buena parte de la afición que le ha sentenciado, señalándolo como el culpable de muchos de los males defensivos.

2º.- Un centro del campo que ni contiene en defensa, ni tiene fluidez en ataque.

La temporada pasada el centro del campo se sostenía defensivamente, principalmente, por el gran nivel que mostró Nzonzi. Pero se quedó a disgusto esta temporada, y está demostrando que el Sevilla le importa un bledo. Su falta de implicación es palpable y ha tenido enfrentamientos con compañeros y Berizzo. Ayer no fue titular, y ha corrido el rumor de que tuvo un nuevo enfrentamiento con otro compañero.

Es decir, tenemos a Nzonzi, que es como si no lo tuviéramos, y a Pizarro, que a lo mejor en la liga mejicana destacaba, pero aquí es un jugador de lo más normalito. Tan normalito, que, por lo visto hasta ahora, tampoco creo que tenga nivel para jugar en el Sevilla.

El único que está dando el callo en la zona media es Ever Banega, y tampoco es que esté sobresaliendo. Con lo cual, tenemos un centro del campo que apenas defiende, con lo que, a veces, nos llegan en defensa en superioridad, e incluso en oleadas, y que no tiene calidad ni para retener el balón cuando es necesario, ni para moverlo con rapidez y fluidez para surtir a los delanteros. Bueno, más bien el único delantero que tenemos: Ben Yedder. A Muriel, por ahora, me niego a catalogarlo de delantero.

Hacemos agua en defensa y también en el centro del campo, que es la zona donde se define quién controla el partido. Podría solucionarse buena parte de los males si se fichara a un centrocampista defensivo, con fortaleza física y con calidad para distribuir el balón. Si se pudiera hacer un segundo fichaje, yo iría a por este tipo de jugador, del estilo de Kondogbia, M’Bia, Roque Mesa…

Tampoco estaría mal que jugadores que están demostrando una baja forma alarmante, como Nolito y Navas, incapaces de desbordar, se vieran más habitualmente en el banquillo, y jugaran más asiduamente, con más continuidad, Correa y Sarabia, que tienen más velocidad, desborde y gol.

Y 3º.- El equipo adolece de gol.

Menos mal que tenemos a Ben Yedder, que lleva dieciséis goles entre todas las competiciones. Recemos pues para que no se lesione, porque, además, es el único delantero de la plantilla.

Ben Yedder es muy buen delantero, y además siempre da lo máximo sobre el terreno de juego. Y hay un detalle a tener muy en cuenta, y es que siempre juega solo, como único delantero, con lo que sus dieciséis goles tienen muchísimo mérito.

Ben Yedder, por su estilo de juego y presencia física, debería jugar junto con  otro delantero como referencia. Me refiero a un tipo de delantero que puda imponerse en el área, de buena estatura y que vaya bien por arriba –tipo Dzeko–. Ben Yedder cae mucho a banda, con el problema de que, al ser el único delantero, en muchas ocasiones no suele haber nadie para rematar los posibles centros al área.

Así es que, si quedara algo de dinero, yo traería un segundo delantero.

Pero estamos a 15 de enero, que se dice pronto, y el equipo sigue sin reforzarse, dando sobre el terreno de juego una imagen paupérrima, impropia de un club de primer nivel. Y lo peor es que, de seguir así, pronto dejaremos de estar en plaza europea.

Y no entro a valorar en profundidad lo del esperpento del cambio de entrenador, donde considero que se ha fallado al elegirse a Montella, un entrenador que no conoce ni la Liga, ni al club, ni a su plantilla, como está demostrando con las alineaciones y con los cambios.

A pesar de todo, aún estamos a tiempo de salvar esta temporada –clasificándonos para la Europa League. Hay que ser realistas–, pero hay que actuar ya, sin más demora. Hay que acabar con esa sensación de que es casi imposible el ganar un partido, porque el equipo es tan débil que, por poco que haga el rival, acaba llevándose el gato al agua.

Defensa muy frágil, centro del campo que no funciona y poco gol son síntomas de equipos que luchan por no descender. Si a eso le unimos la negativa actitud de muchos jugadores, la situación es para echarse a temblar. Incluso reconozco que ayer miré a cuántos puntos estábamos del descenso.

Hay que intentar solventar esta temporada como se pueda y, por lo que se está viendo, se antoja muy necesario hacer una buena limpia la próxima. Y espero que para entonces ya se haya aprendido de los muchos errores cometidos en la presente.

Caso Vitolo. En juego, prestigio, dinero y respeto

Por fin, el Sevilla FC se pronunció oficialmente sobre el caso Vitolo. Como era de esperar, dadas las pruebas contundentes que, según Castro, tiene en su poder, el Consejo de Administración del Sevilla acordó en el día de ayer denunciar el caso ante los tribunales de justicia. Entiendo que el acuerdo se refiere a los tribunales de justicia ordinaria, aunque tampoco vendría mal denunciar ante la UEFA, pues el Atlético y Las Palmas están intentando burlar una sanción deportiva. En mi opinión, el Sevilla en este caso debería ir a la yugular, es decir, a muerte, a sacar el máximo beneficio económico posible, e intentar que Atlético, Las Palmas, Vitolo y Bahía salgan bien escarmentados de todo este asunto.

Sin duda, será un camino largo, pero el Sevilla debe mantenerse firme hasta el final, pues supongo que tardará en emitirse una resolución, sobre todo si es a través de la justicia ordinaria, y también habrá numerosos recursos hasta que haya una resolución firme, como ya ocurrió con el tema de Antena 3.

Me parece fundamental que el Sevilla acuda a los tribunales, porque en el caso Vitolo no sólo está en juego prestigio y dinero –al menos diez millones de euros de diferencia con el antiguo contrato, sin contar la plusvalía que se podría, o no, pagar a Las Palmas–, sino que también es una cuestión de respeto, el cual, tanto en el mundo del fútbol como en la vida, es muy importante. Una de las frases que se le atribuyen a Rousseau es: “Siempre es más valioso tener el respeto que la admiración de las personas”. Ganarse el respeto, y mantenerlo, es esencial en la selva en que se ha convertido el fútbol moderno. Si el Sevilla FC permite la falta de respeto que han tenido todas las partes, especialmente el propio Vitolo, mal haría.

En mi opinión, la decisión que tenía el Consejo ayer era bien fácil. Debía elegir entre ir contra Atlético, Las Palmas, Vitolo y Bahía, o ir contra su propia afición. Pues pienso que ningún aficionado habría perdonado, ni a Castro ni al Consejo, quedarse de brazos cruzados y dejar pasar el tiempo sin hacer nada. De ser así, el Sevilla FC habría quedado en el más absoluto de los ridículos.

 

Para mantener a nuestros mejores jugadores hay que crecer. Y no es tan fácil, lleva tiempo

Recuerdo que hace algunos años, cuando festejábamos las clasificaciones para la Copa de la UEFA, José María Cruz decía que, para crecer, era necesario conseguir la clasificación europea todos los años, y no sólo uno. Por aquel entonces, parecía una quimera, algo imposible, pero hoy es una bonita realidad. Realmente, muy mal lo tiene que hacer el Sevilla para no estar en Europa.

Ahora seguimos creciendo, con el objetivo marcado de conseguir todos los años la clasificación… no ya para la Europa League, sino para la Champions League. Este objetivo es bastante complicado, ya que Madrid y Barcelona tienen aseguradas las dos primeras plazas, y el Atlético tiene recursos y potencial para tener, prácticamente, asegurada la tercera.  Con lo cual, para entrar en Champions debemos hacer una gran temporada y superar a equipos importantes, como Valencia, Villarreal o Athletic de Bilbao, junto con la típica sorpresa que salta todas temporadas, que en esta última fue la Real Sociedad.

Tener plaza Champions asegurada, año tras año, nos dará un gran potencial, tanto económico como deportivo, pero, no obstante, hay que ser conscientes de que siempre habrá equipos por encima nuestra, a todos los niveles. Por tanto, los sevillistas no deberíamos sentirnos frustrados porque tal o cual jugador no quiera seguir en el Sevilla, o no le podamos pagar la ficha. Me refiero, concretamente, a los recientes casos de Vitolo, N’Zonzi o Jovetic.

Hay que recordar que el Sevilla tiene que cumplir con un tope salarial. A nadie debería sorprender que el Sevilla no pueda pagar una ficha de 3,5 millones de euros, libres de impuestos, que tiene Jovetic. Es más, muy pocos clubes pueden pagarla. Aunque, si bien es cierto que ahora no podemos pagarla, hay que aspirar a poderlo hacer, a corto o medio plazo. Hay que crecer, y eso no sólo pasa por la clasificación anual para la Champions, que es fundamental, sino que también es importantísimo aumentar todos los ingresos, principalmente por derechos de televisión, marketing, abonos y taquillas.

En todos estos conceptos estamos muy… pero que muy por detrás de muchos clubes. Por ejemplo, el Sevilla no tiene patrocinador principal en las camisetas, y ése es un lujo que no puede permitirse. El Manchester United cobra más de 70 millones de euros al año por llevar de patrocinador a Chevrolet. El Chelsea, 55 millones; Arsenal, 40; Barcelona, 35… Nosotros nunca podremos llegar a esas cifras, pero, desde luego, no debe ser de cero euros.

Para crecer, también deberíamos ampliar el Ramón Sánchez Pizjuán. La reforma que ha hecho Castro no está mal, pero llevamos varias temporadas donde el número de abonados está a tope. No se hacen más porque sólo quedan libres los abonos más caros y que no todo el mundo puede permitirse. Las zonas más asequibles están llenas. También, durante la temporada, se llena el estadio en los partidos más importantes. Es decir, llevamos varios años perdiendo dinero. Es cierto que una ampliación del estadio cuesta un dineral, pero pienso que es posible si se hace poco a poco o con un patrocinador. Pero, claro, supongo que si no somos capaces de encontrar un patrocinador para la camiseta, para el estadio ya ni hablamos. Eso sí, la reforma del estadio tendría que hacerse sin riesgos económicos y de manera que el potencial del primer equipo no se viera afectado. Sería imperdonable repetir errores del pasado.

Mientras crecemos, debemos aceptar que haya jugadores, como Vitolo o N’Zonzi, que quieran emigrar a equipos que están por delante de nosotros, y que, por tanto, le pagarán mucho más y donde tendrán más posibilidades de ganar títulos. Lo que sí sería de lamentar es que se fueran por menos de lo que marcan sus cláusulas de rescisión.

Pero no podemos olvidar que, por mucho que crezcamos, siempre habrá clubes que nos superen en masa social, ingresos por TV, marketing, patrocinadores, y en todo tipo de ingresos. Hay que intentar que esos clubes sean cada vez menos, pero eso lleva mucho tiempo. Mientras tanto, bien haríamos en disfrutar del enorme mérito que supone ser el octavo equipo con mejor coeficiente UEFA. Mantener o mejorar ese octavo puesto sólo lo podremos hacer siguiendo el método que tan buen resultado nos está dando: vendiendo por más de lo que compramos, es decir, generando plusvalías. Hay que ser conscientes de que muchos de nuestros competidores nos superan en todo, y sería absurdo no valorar, en su justa medida, lo mucho que se está consiguiendo.

Fin a una temporada notable, pero que debió ser de sobresaliente

Se acabó la temporada 2016-2017, una temporada de la que todo el mundo usa el término “agridulce” para referirse a ella. Parece un término apropiado, pues pienso que la gran mayoría de los sevillistas están contentos con el cuarto puesto obtenido, pero, al mismo tiempo, hay plena conciencia de que, de haber hecho las cosas medio bien en determinados momentos de las tres competiciones disputadas, habría podido ser una temporada histórica. Bueno, en realidad, lo ha sido, porque, desgraciadamente, no es muy habitual que quedemos clasificados en cuarta posición.

Y lo peor de todo, es que no ha sido de sobresaliente, más que nada, por torpeza, cuando el equipo iba disparado como un cohete.  La temporada de la torpeza, podría llamarse.

En la Copa del Rey se hizo un buen papel, hasta que tuvimos la mala suerte de enfrentarnos con el Real Madrid. A pesar de que Mateu Lahoz, con uno de sus desastrosos y malintencionados arbitrajes, dejó prácticamente sentenciada la eliminatoria en el Bernabéu, el equipo lo intentó siempre. Pero, como reza el dicho,  “lo que no puede ser, no puede ser y además es imposible”. En esta competición, por tanto, nada que objetar.

En la Champions, también se cumplió, ya que se logró el objetivo marcado al principio de temporada, que no era otro que pasar la fase de grupos. Una vez logrado, nos tocó el Leicester City, un equipo fuerte, pero asequible. A mi modo de ver, el Sevilla fue bastante superior, pudiendo dejar la eliminatoria sentenciada en la idea. Caímos eliminados por torpes. Fallamos dos penaltis –uno en cada estadio–, estrellamos varios balones en los postes y convertimos a su portero –buen portero–, Schmeichel, en héroe nacional. En esta competición cometimos tres errores graves:

Primero: Subestimar al rival. Había excesiva confianza en que el Sevilla pasaría, pero el Leicester es un buen equipo, con tres o cuatro jugadores muy buenos, y si ganaron la Premier League fue por algo. El estuvieran tan mal clasificados, posiblemente ayudó a que no se le tuviera tanto respeto a este buen equipo.

Segundo: No ir a por el partido, desde el inicio, en el partido de vuelta. A la Champions hay que ir a por todas, desde el minuto uno hasta el final, y, sobre todo, está fuera de lugar el saltar al campo a verlas venir y con un planteamiento cobarde. El más torpe de los torpes fue Nasry, que cayó en la provocación de Vardy como un colegial y fue expulsado.

Y tercero y último: marcar la Champions como prioridad absoluta, dejando de lado la Liga. Hubo partidos donde se abusó demasiado de las rotaciones. El Atlético de Madrid no cometió el mismo error y aprovechó para recortar bastantes puntos que luego serían decisivos para perder la tercera plaza.

Y en Liga, pues se ha dejado pasar una gran oportunidad para conseguir plaza directa a la fase de grupos de la Champions. Se han dado un conjunto de factores para que perdiéramos la ventaja de nueve puntos que llegamos a tener con respecto al Atlético de Madrid. Resumiendo, dejando aparte la ya referida distracción con la Champions:

1.- Perder el partido en el Vicente Calderón. Incluso un empate nos habría venido muy bien, pero el equipo salió derrotado de inicio, sin ambición y con otro planteamiento cobarde de Sampaoli. Parecía que era el Atlético el que estaba por delante en la clasificación, cuando le llevábamos cinco puntos de ventaja. Además, perdimos el goal-average.

2.- Los arbitrajes. No se me olvida que, de nuevo, a la hora de la verdad, el Sevilla fue perjudicado en determinados momentos. Parece que los árbitros siguen sin tenernos respeto. Cuando ya teníamos al Atlético pisándonos los talones, en casa nos fueron anulados un par de goles que fueron legales. Cuatro puntos que volaron.

3.- La guerra Consejo Administración-Biris. Aquí no pudo haber más torpeza, por ambos lados. En primer lugar, por parte del Consejo al seguirle el juego a Tebas y Antiviolencia, yendo en contra de los suyos, de los Biris, con una injusta y absurda decisión de prohibir la entrada de banderas o pancartas con la palabra “Biris”. Y en segundo lugar, torpeza también por parte de los Biris, que no encontraron mejor forma de protesta que la de no animar. Si bien es cierto que no están obligados a animar, también lo es que, de no hacerlo, se pierde el ambiente que nos ha hecho casi imbatibles en nuestro estadio, y, por tanto, se perjudica al equipo. De nada sirvió el llamamiento de los propios jugadores.

4.- La salida de Monchi. Decía Monchi, y con toda la razón del mundo, que nunca había un buen momento para irse. Pero yo creo que sí hay momentos mejores y otros peores. Y con el equipo jugándose el objetivo en Liga, no parecía el momento ideal. Por ejemplo, ahora habría sido un buen momento. Pienso que tampoco benefició al equipo que se hablara continuamente, día sí y día también,  de la salida de nuestro Director Deportivo.

5.- El affaire Sampaoli-AFA. Sin duda, tampoco ha venido bien el hecho de que el entrenador no esté cien por cien concentrado en el equipo y tenga la cabeza en su próximo proyecto, que, por lo visto, era su sueño de toda la vida. No me parece serio que, con contrato en vigor, se haya estado dedicando a hacer la lista y a reclutar el personal de confianza que tendrá con su Selección.

Alguno de estos factores habrán influido más que otros, pero todo ha sumado.

En definitiva, me parece normal que haya sevillistas que estén algo defraudados con ese cuarto puesto que, a decir verdad, tiene muchísimo mérito, y más aún si tenemos en cuenta todos los obstáculos a los que nos hemos tenido que enfrentar. Pero, obviamente, no es lo mismo estar toda la temporada quinto y después, a última hora, conseguir el cuarto puesto, que estando tercero y, en la recta final, quedar cuarto. Se consigue la misma meta, pero las sensaciones son distintas.

A ver cómo se da la próxima temporada, la 17-18, donde espero que se corrijan todos los errores que se han cometido en esta, que han sido muchos, pero que no han evitado que haya sido, una vez más, exitosa.

 

Al final, todo se sabe

Me llama la atención que en plena era digital y de las comunicaciones, haya aún personas que se abonan al doble discurso. Los últimos casos, los de Monchi y Sampaoli.

Nuestro actual técnico parece que incluso toma por tonto a los aficionados y dirigentes del Sevilla, llegando incluso a adelantar una rueda de prensa para fingir indignación y para negar lo que todo el mundo dice que es un hecho: que ya ha llegado a un acuerdo con la Federación Argentina para ser el nuevo seleccionador.

En Argentina, los periodistas deportivos parece que no hablan de otra cosa. Son constantes las noticias de Sampaoli que llegan por las redes sociales. Cuando no hablan de su desvinculación del Sevilla, hablan de los reclutamientos que está haciendo, como el de Sebastián Beccacece, para el cuerpo técnico que tendrá con la Selección.

Incluso predijeron una reunión del presidente de la AFA, Claudio Tapia, con Sampaoli, previo al partido Valencia-Sevilla. Por supuesto, el que no escucha y sigue lo desmintió. El que los medios pillaran al abogado de Sampaoli entrando y reuniéndose con Tapia en un hotel de Barcelona, no fue impedimento para que Sampaoli lo volviera a negar todo. Incluso dijo que el que se reunió no era su abogado. Igual Tapia lo que quería era que un abogado fuera el seleccionador de su país.

Además, para colmo, José Castro sabe de buena mano, gracias a Angelici, Presidente de Boca Juniors, que es totalmente cierto el interés de la AFA en Sampaoli.

Con Monchi, más de lo mismo. Empecé a creer que Monchi se iba a la Roma cuando el periodista italiano Di Marzio daba detalles de cómo sería el acuerdo, afirmando que sería en Londres. Di Marzio es uno de esos periodistas que tiene la sana costumbre de contrastar las noticias y, yo al menos, no le recuerdo ninguna noticia errónea. Eso sí, se equivocó en los años de contrato, porque, al final creo que ha firmado por cuatro y un quinto opcional, cuando Di Marzio dijo que serían tres.

Pero Monchi negó la reunión en Londres. Primero dijo que no tenía nada firmado –lo cual sería probablemente cierto–, después que tenía varias ofertas pero que aún no se había decidido, que entre ellas estaba la de la Roma, que le gustaba mucho la de la Roma, que era un buen proyecto el de la Roma, y… ¡vaya! ¡Qué casualidad que acaba firmando con la Roma!, como habían dicho desde Italia.

¿No es más fácil ir con la verdad por delante y no engañar a la gente? Si al final todo se sabe, y más en estos días donde la información vuela más rápido que nunca. A veces, me sorprendo de que hasta yo, un simple aficionado, me entere de algunas noticias relativas al Sevilla antes que los periodistas, aunque, a decir verdad, eso ocurre en pocas ocasiones.

En fin, como ocurre siempre, el tiempo pondrá a cada uno en su lugar. Y todo parece indicar que tanto el Sevilla como la AFA tendrán nuevo entrenador.