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Sevilla FC 1 – Levante 1. Emery no reaccionó y volaron dos puntos

El Levante es uno de esos equipos de los que considero que son peligrosos, no por su potencial, sino porque parece que se da por sentado que los tres puntos acabarán en casa, antes incluso de que ruede el balón.

Posiblemente, eso también lo pensaron los jugadores, porque el equipo estuvo en todo momento falso de intensidad e incluso de concentración en muchas fases del juego.

A pesar de que enlazábamos poco fútbol, logramos adelantarnos en el marcador. El Levante había dado ya algunos avisos, disfrutando de algunas ocasiones claras de gol, como la del primer minuto de partido, pero eso no evitó que siguieran los excesos de confianza.

Hubo varias cosas que no alcanzo a entender, como por ejemplo, que Beto siguiera sobre el césped después de haberse dado un fuerte golpe. Después se dio otro, y siguió jugando. Puede que en el error grave que tuvo no influyeran esos dos golpes, pero Beto ya es un guardameta que no me da excesiva confianza, y descentrado a base de golpes, aún menos. Es más, yo era partidario de que en verano se fichara a un guardameta de más calidad, para dejar a Beto en el banquillo. Lo que no me esperaba, claro está, era la llegada de Barbosa, quien, desde mi punto de vista, no tiene nivel para el Sevilla.

Pero donde falló Emery de verdad, sin lugar a dudas, fue al permitir que el centro del campo quedara bajo el total control del Levante. Así, se sucedían las ocasiones del Levante –no demasiado claras, también es verdad– y apenas poníamos en apuros al guardameta rival. En mi opinión, el partido pedía a gritos la inclusión de Cristóforo, para intentar dominar el partido y tener más posesión. Pero no, Emery dio entrada a un delantero, Gameiro, cuando ya íbamos ganando. Y yo me pregunto: ¿para qué queremos dos delanteros, si vamos ganando, y ni siquiera olemos el balón en el centro del campo? Y menos aún es comprensible esa decisión cuando Carlos Bacca volvió a dar el nivel al que nos tiene acostumbrados últimamente. El colombiano está en un estado de forma tan lamentable que prácticamente se puede decir que jugamos con uno menos. Y aún así, sigue jugando. Pienso que le vendría bien un descanso y dar alguna oportunidad a Iago Aspas.

En fin, con ese panorama pasó lo que se veía que podía pasar: en uno de tantos balones que sobrelaron el área, llegó el gol, tras fallo enorme de Beto.

A partir de ahí, se puso la situación incluso más fea, porque la lesión de Arribas nos dejó en inferioridad numérica hasta la finalización del partido. Afortunadamente, el Levante ni siquiera se planteó ir a por el partido y se conformó con el empate. Con un equipo de más calidad y más ambición enfrente, quizás habrían volado los tres puntos.

Siendo positivos, el Valencia también falló en casa, en este caso ante el Athletic.

Ahora, a pensar en recuperar a los muchos lesionados, y, por favor, que vuelva M’Bia, al que he echado muchísimo de menos –maldita sanción–. Uno se da cuenta de lo importante que es el camerunés cuando está sobre el césped, pero más aún se nota cuando no está.

 

El penalti de Negredo

El Sevilla-Levante era otra final, otro partido vital de los tantísimos que nos hemos encontrado en esta temporada que se me está haciendo interminable. Y se volvió a desaprovechar la ocasión de dar un paso firme hacia conseguir plaza europea e incluso de tener opciones para plaza de Champions.

El Sevilla fue bastante superior al Levante, pero el equipo valenciano también tuvo sus opciones claras de gol, como las dos que tuvo Koné y que, por fortuna, desaprovechó, o la que salió rozando el poste, a disparo de Barkero. Me llamó la atención lo poco vigilado que estuvo el guipuzcoano, bastante libre de marca, cuando el Levante se mueve al ritmo que marca él. Además, asistó a Koné en la jugada del empate. El marfileño se desmarcó muy bien, finalizando con tiro fuerte y colocado al que no pudo responder Varas.

Pero el momento decisivo, evidentemente, fue el penalti a nuestro favor, cuando quedaban apenas unos minutos para el final del partido. De haber sido gol, casi con toda seguridad habríamos ganado el partido, porque, prácticamente, no había tiempo para más.

Se me vino el alma al suelo cuando vi que el lanzador iba a ser Negredo. Verdaderamente, no sé por qué suele ser el vallecano, en ausencia de Kanouté, el encargado de lanzar los penaltis, porque, desde mi punto de vista, no los tira nada bien. No me da confianza ni cómo encara el balón para su golpeo. La mayoría de los lanzadores de penaltis, en el momento de lanzarlos, se sitúan a la derecha o izquierda del balón, según sean zurdos o diestros, con la finalidad de ocultar hasta el último momento hacia dónde va a ir dirigido el lanzamiento y para poder darle con más fuerza y precisión. Del mismo modo ocurre en los lanzamientos de faltas. Si el lanzador no se escora es que va a tirar a romper. El lanzamiento de Negredo no pudo ser peor: a media altura y casi por el centro. Negredo no me parece un especialista en el arte de lanzar penaltis, como lo pueden ser Kanouté o Reyes. Precisamente, el utrerano es el jugador que yo creo que debió lanzar el penalti, pues recuerdo, de su anterior etapa sevillista, que los lanzaba con una gran seguridad y efectividad.

Lanzar un penalti parece fácil, pero no es así. Un buen lanzador tiene que estar muy concentrado y seguro de sí mismo. Es un mano a mano entre portero y lanzador, donde el portero siempre tiene las de ganar, recayendo la presión en el lanzador. Si es gol, no pasará nada, puesto que es lo normal. La clave está en intentar engañar al guardameta, que siempre intentará leer en los movimientos del lanzador hacia dónde dirigirá el disparo. Un buen penalti, en todo caso, debe lanzarse fuerte y ajustado, a ser posible raso o a la escuadra. Si va a media altura, lógicamente, el portero tendrá más posibilidades de pararlo.

Quizás merecimos mejor resultado, pero, lamentablemente, se fallaron las ocasiones de gol que tuvimos y volaron dos puntos que, a buen seguro, serán decisivos a final de liga. Sólo espero que el próximo penalti, si es que lo hay, no lo lance Negredo. Verdaderamente, me cuesta trabajo creer que sea él nuestro mejor lanzador. Y lo peor es que fallar un penalti siempre deja con un bajón de moral tremendo tanto al lanzador como a sus compañeros, ya que se considera que un penalti siempre debe acabar en gol.

Entrando a valorar la actuación de algunos jugadores, me gustó mucho el partido tan completo que hizo Trochowski, que distribuyó bastante bien el juego. Por contra, no entendí que entrara Reyes, porque mostró que está en muy baja forma y falto de velocidad, y se arriesgó innecesariamente con su entrada, ya que ha adelantado los plazos de su recuperación. El utrerano no mejoró a Luna y podría haber recaído de su lesión. De haber sido así, probablemente, lo habríamos perdido para el resto del campeonato. Sin embargo, eché en falta la entrada de Babá, que bien podría haber entrado por un Manu Del Moral que estuvo negado toda la noche, o incluso por Luna, pasando Del Moral a banda.

También me gustó mucho el canario Deivid, que además de mostrarse muy seguro y de no tener problemas en defensa, dio rápida salida al balón. Seguramente, dispondrá de más minutos por la baja de Escudé para lo que queda de temporada.

Restan cuatro partidos, y uno de ellos no sólo es casi imposible de ganar, sino que, además, lo normal es que nos sitúe con el goal-average en negativo. Así que muy bien lo tendremos que hacer en los tres últimos partidos para conseguir una plaza europea que nos ha estado evitando durante gran parte de la temporada.