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Sampaoli, héroe y villano

Sampaoli ha dejado el Sevilla con sensaciones dispares entre los aficionados. Hay quien se queda con haber logrado el cuarto puesto clasificatorio y, sin embargo, otros se quedan con su forma de salir.

Desde luego, hay que reconocer que tiene mucho mérito quedar cuarto, sobre todo, teniendo en cuenta que Sampaoli no había entrenado nunca en Europa y de que se hacía cargo de una plantilla muy renovada y, por tanto, sin acoplar. Eso, muy posiblemente, se pagó en las Supercopas de Europa y de España, pero, despúes de hacer algunos ajustes tácticos –el primer partido de Liga ante el Español fue una locura–  logró conformar un equipo bastante competitivo, hasta el punto de que estuvimos buena parte de la temporada en la tercera posición, y muy cerca de los dos privilegiados (Barcelona y Real Madrid).

Es decir, en lo deportivo estuvo francamente bien. Lo único que yo le culparía es de cierta cobardía en estadios importantes, donde el equipo salió perdedor desde el minuto uno, y de distraerse con la Champions. Dar prioridad absoluta a la máxima competición europea conllevó el desprecio a la Liga. Se reservaron los titulares en varios partidos y se perdieron puntos que eran, a priori, fáciles de conseguir. Nuestro máximo rival directo, el Atlético de Madrid –ni por supuesto, ni Madrid ni Barcelona, con mucha experiencia en la Champions League–, no cayó en ese error, y por ahí nos empezaron a recortar buena parte de los puntos que necesitaban para arrebatarnos la tercera plaza.

El buen nivel del equipo duró hasta que los pesos pesados del equipo bajaron su nivel de manera alarmante. Nasri, fundamental al principio, desapareció en diciembre, y Vitolo y N’Zonzi también tuvieron un período de mal estado de forma. Con lo cual, si el centro del campo no funcionaba, y en la delantera, entre que Sampaoli no tenía las ideas claras –casi siempre jugando con un solo delantero y no era el máximo goleador, Ben Yedder– y entre que nos faltaba un delantero centro nato –Ben Yedder cae mucho a banda y parece que se aprovechan mejor sus cualidades con un segundo delantero–, era difícil sacar los partidos adelante. Por eso pienso que el bajón fue, en realidad, debido a un mal estado de forma de varios jugadores importantes, y no a una mala preparación física, como daba a entender la prensa y pensaban muchos aficionados.

Y después está el Sampaoli villano, el Sampaoli que es capaz de pasar de ser idolatrado por la afición a ser silbado y abucheado.

Me sorprendo muchísimo cuando veo que hay sevillistas que ven bien cómo ha actuado Sampaoli, defendiéndole por el simple hecho de haber logrado el objetivo deportivo. Pues será que yo soy muy raro o muy exigente, pero a mí me parece de mal profesional, con tantísimo en juego, el estar negociando con la AFA. Y no sólo eso, sino que también se dedicó a  conformar el equipo de trabajo que tendría en la Selección Argentina, e incluso realizó la primera convocatoria de Argentina siendo aún entrenador del Sevilla.

¿Y donde dejamos tantas mentiras? A nadie le gusta que le mientan, y Sampaoli se hartó de mentir y de desmentir todo lo que llegaba desde Argentina. Y por supuesto, todo resultó ser verdad. Desde la negociación de AFA con el abogado de Sampaoli en Barcelona, hasta la contratación de su personal de confianza en la Selección, y, claro está, que acabaría siendo Sampaoli el seleccionador.

Entiendo que haya quien esté contento con Sampaoli y quien esté molesto. Yo, desde luego, no le echaré de menos. Estoy seguro de que el entrenador que le sustituya estará a la altura. Lo más importante es que tenga a su disposición jugadores de calidad, que marquen diferencias y que hagan asequible el lograr la tercera o cuarta posición. De las dos primeras nos olvidamos hasta que el VAR se instale, y aún así, será complicadísimo, pero, al menos, habrá una posibilidad, aunque sea remota.

 

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Al final, todo se sabe

Me llama la atención que en plena era digital y de las comunicaciones, haya aún personas que se abonan al doble discurso. Los últimos casos, los de Monchi y Sampaoli.

Nuestro actual técnico parece que incluso toma por tonto a los aficionados y dirigentes del Sevilla, llegando incluso a adelantar una rueda de prensa para fingir indignación y para negar lo que todo el mundo dice que es un hecho: que ya ha llegado a un acuerdo con la Federación Argentina para ser el nuevo seleccionador.

En Argentina, los periodistas deportivos parece que no hablan de otra cosa. Son constantes las noticias de Sampaoli que llegan por las redes sociales. Cuando no hablan de su desvinculación del Sevilla, hablan de los reclutamientos que está haciendo, como el de Sebastián Beccacece, para el cuerpo técnico que tendrá con la Selección.

Incluso predijeron una reunión del presidente de la AFA, Claudio Tapia, con Sampaoli, previo al partido Valencia-Sevilla. Por supuesto, el que no escucha y sigue lo desmintió. El que los medios pillaran al abogado de Sampaoli entrando y reuniéndose con Tapia en un hotel de Barcelona, no fue impedimento para que Sampaoli lo volviera a negar todo. Incluso dijo que el que se reunió no era su abogado. Igual Tapia lo que quería era que un abogado fuera el seleccionador de su país.

Además, para colmo, José Castro sabe de buena mano, gracias a Angelici, Presidente de Boca Juniors, que es totalmente cierto el interés de la AFA en Sampaoli.

Con Monchi, más de lo mismo. Empecé a creer que Monchi se iba a la Roma cuando el periodista italiano Di Marzio daba detalles de cómo sería el acuerdo, afirmando que sería en Londres. Di Marzio es uno de esos periodistas que tiene la sana costumbre de contrastar las noticias y, yo al menos, no le recuerdo ninguna noticia errónea. Eso sí, se equivocó en los años de contrato, porque, al final creo que ha firmado por cuatro y un quinto opcional, cuando Di Marzio dijo que serían tres.

Pero Monchi negó la reunión en Londres. Primero dijo que no tenía nada firmado –lo cual sería probablemente cierto–, después que tenía varias ofertas pero que aún no se había decidido, que entre ellas estaba la de la Roma, que le gustaba mucho la de la Roma, que era un buen proyecto el de la Roma, y… ¡vaya! ¡Qué casualidad que acaba firmando con la Roma!, como habían dicho desde Italia.

¿No es más fácil ir con la verdad por delante y no engañar a la gente? Si al final todo se sabe, y más en estos días donde la información vuela más rápido que nunca. A veces, me sorprendo de que hasta yo, un simple aficionado, me entere de algunas noticias relativas al Sevilla antes que los periodistas, aunque, a decir verdad, eso ocurre en pocas ocasiones.

En fin, como ocurre siempre, el tiempo pondrá a cada uno en su lugar. Y todo parece indicar que tanto el Sevilla como la AFA tendrán nuevo entrenador.

Valencia 0 – Sevilla FC 0. Sin ambición y sin entrenador

Una vez más, el Sevilla de Sampaoli saltó al campo, en su papel de visitante, sin ambición alguna. Es vergonzoso que en El Calderón o el Nou Camp se juegue sin delanteros en el once inicial, pero ya que se haga en Mestalla, es que no sé cómo calificarlo. Incluso equipos que están por debajo del Sevilla en la clasificación juegan con delanteros en estadios complicados. El caso más reciente, el de la Real Sociedad, que esta jornada hizo sufrir al Barcelona hasta el último minuto, jugando con dos delanteros.

Por suerte –si se puede llamar suerte que se te lesione un jugador nada más empezar el partido–, la lesión de Vitolo provocó que Sampaoli se viera obligado a meter a un delantero, Jovetic, y cambiar a un esquema algo más ofensivo. De no haber ocurrido esto, probablemente el partido habría consistido en soportar las embestidas del Valencia hasta que mordiéramos el polvo.

El partido no fue gran cosa. Fútbol hubo bien poco y se contaron muy pocas ocasiones por parte de ambos equipos. La más clara del Valencia fue una que sacó Mariano de la misma línea de gol, con Sergio Rico ya batido. Por cierto, nuestro guardameta volvió a salvarnos con un par de intervenciones soberbias. Por lo demás, al Valencia le costó muchísimo superar a Iborra y N’Zonzi en el centro del campo, quienes facilitaban mucho el trabajo a los centrales, que apenas tuvieron trabajo.

Por parte del Sevilla, más o menos las mismas aproximaciones. Cuando más cerca tuvimos el gol fue en un disparo de Jovetic al poste, poco después de entrar por Vitolo. Ya en la segunda parte, el mismo Jovetic no llegó a empujar un buen pase de Escudero, por muy poco. Y también en un tiro lejano, de falta, del mismo Escudero. Y no hubo más. Y así, en ese plan, es verdaderamente complicado ganar un partido.

Me pareció alarmante la falta de ambición del Sevilla, que hizo una exhibición de “centrocuentismo”, es decir, tocar y tocar en el centro del campo, pero principalmente con pases horizontales y sin buscar el área. Parece como si el único motivo fuera tener al final del partido la estadística de la posesión a favor, algo que me parece absurdo. También me pareció llamativo que Sampaoli no hiciera el tercer cambio, como si se conformara con el empate, cuando cualquiera que tuviera una mentalidad mínimamente ganadora pedía a gritos la entrada de Ben Yedder. Tuve la sensación, durante todo el partido, que a poco que el Sevilla fuera a por el partido, se lo llevaría sin problemas. Pero para ganar, lo primero y básico es tener intención de ganar.

Después del partido de ayer, creo que nos hemos quedado sin entrenador, quien ya tiene la mente más puesta en la selección de Argentina que en el Sevilla. En este sentido, me parece lamentable, en primer lugar, que negocie a espaldas del club, con contrato en vigor, y, en segudo lugar, que mienta, descaradamente, en la rueda de prensa, diciendo que desconocía la reunión de su abogado con el presidente de la AFA. Es más, el propio Sampaoli ya habla de que le vinculan con el Sevilla seis partidos.

Especialmente penosa me pareció la rueda de prensa previa al partido de Sampaoli, que fingió indignación por su presunta negociación con la AFA cuando en Argentina es un clamor y los medios deportivos no hablan de otra cosa.

Pero cuando digo que nos hemos quedado sin entrenador, no sólo me refiero a que se irá, sino a que parece que nos lo han cambiado. ¿Donde quedó lo de someter al rival, sin tener en cuenta cuál sea? ¿Y lo de la recuperación tras pérdida? ¿Y la intensidad, que ha brillado por su ausencia en muchos partidos? ¿Y la ambición? Si conseguimos la cuarta plaza, será a pesar de Sampaoli.

En cuanto al arbitraje, como viene siendo habitual desde que estamos en lucha con el Atlético de Madrid por la tercera plaza, fue otro hándicap más. En esta ocasión fue González González. Sólo tuvo un error –más bien, doble error–, pero fue gravísimo. Permitió que el portero valencianista despejara con las manos fuera del área –claramente fuera del área–, arrollando de paso a N’Zonzi, quien se le había anticipado en el remate. No señaló ninguna de las dos acciones, con lo que perdonó la expulsión o, en el mejor de los casos, falta peligrosa y amarilla.

En fin, en Valencia sumamos un punto más, que quizás nos sirva para lograr la cuarta plaza, pero es claramente suficiente para luchar por la tercera. Habrá que estar pendiente de lo que haga hoy el Villarreal ante un Alavés que ya tiene conseguida la permanencia, a falta de siete jornadas.

El punto de ayer lo doy por bueno, por la sencilla razón de que no se salió a ganar, y cuando eso ocurre, lo mejor que se puede esperar es un empate.

Sevilla FC 2 – Las Palmas 1. Sampaoli, a contraestilo

Otro partido donde Sampaoli no pudo ser fiel a su estilo. El Sevilla saltó al campo con defensa de cuatro y con Nzonzi y Ganso por delante de la defensa. La supuesta rápida e intensa presión que debe haber tras pérdida, al igual que en Villarreal, no se vio por ningún lado.

Posiblemente, Sampaoli echará en falta centrales rápidos y técnicos, y un centrocampista de cierre con unas cualidades que se supone debería tener Kranevitter. De ahí que dé la impresión de que la defensa de cuatro será bastante habitual esta temporada.

El primer tiempo no fue bueno. Las Palmas creaba muchísimo peligro al contragolpe, y llegaba con una facilidad tremenda al borde del área. El Sevilla se mostraba lento y espeso, perdiendo la batalla en el centro del campo. En los primeros minutos Sergio Rico salvó los muebles, pero no pudo hacer nada en el gol de Tana, fuerte y ajustado, aprovechando la impasibilidad y lentitud de nuestros centrales.

A partir de aquí, desapareció el equipo amarillo y el Sevilla, sobre todo en el segundo tiempo, a raíz de la entrada de Sarabia y Vitolo, creó suficientes ocasiones de gol como para dar la vuelta al marcador, pero entre las buenas actuaciones de Javi Varas, su defensa y el trío arbitral, no se logró dar la vuelta hasta los últimos minutos. Poco antes pudo haber sentenciado el partido Las Palmas, pero Sergio Rico volvió a tener una intervención decisiva, en esta ocasión con los pies.

Aún es pronto para valorar a un Sevilla que se está rearmando y conjuntado, pero es evidente que, hoy por hoy, Ganso no está para nada –aunque dio una asistencia genial a Yedder–, y que jugadores como Sarabia, Vázquez y Vitolo marcan las diferencias. A Ben Yedder aún le falta entenderse con los compañeros. Ayer sólo tuvo una ocasión, clarísima, y la falló.

Me gustó la aportación de Nasri, muy participativo, aunque se ve con claridad que aún no está bien físicamente. Puede ser un jugador importante cuando coja ritmo de partidos y una mejor condición física.

El árbitro estuvo desastroso, perjudicando a los dos equipos. Al Sevilla le anuló un gol legal, perdonó una segunda amarilla a un jugador de Las Palmas y no señaló un penalti más que dudoso. A Las Palmas le señaló en contra un penalti inexistente que conllevaba expulsión. Como esto ocurrió en los últimos minutos, se vieron perjudicados, pero viendo el global del partido, no fue así. Además, Martínez Munuera sólo añadió tres minutos de prolongación, cuando Las Palmas abusó de la pérdida de tiempo. Incluso el mismo árbitro perdió bastante tiempo, ya que parecía que las tarjetas amarillas las escribía con letra gótica.

Tercer partido de Liga y ya ha tenido que entrar en acción el tercer delantero, Carlos Fernández. Y eso que aún no hemos empezado ni Champions ni Copa del Rey. Me parece bien que se tire de Carlos, pero eso debilita al filial, que tiene una alarmante falta de gol.

Victoria agónica, pero victoria al fin y al cabo, que es lo importante. Ahora bien, el partido que hizo el Sevilla evidenció que hay muchísimo que mejorar, en todos los aspectos, pero, sobre todo, en el defensivo.

El próximo rival será la Juventus, y ahí no se pueden repetir los graves errores de ayer, porque, si no, vendremos con un buen saco de goles en contra.

Finaliza el período de fichajes con la plantilla del Sevilla FC, aparentemente, descompensada

Finalizado el período de fichajes, tengo la misma sensación que la temporada pasada: que la plantilla está descompensada. Si en la temporada anterior, echaba en falta uno o incluso dos centrales, en esta me ocurre lo mismo con un central, un centrocampista defensivo y un delantero. Sin embargo, la zona superpoblada es, claramente, el centro del campo, más en concreto la zona ofensiva, con jugadores como Kiyotake, Ganso, Correa, Vázquez, Vitolo, Nasri, Sarabia y N’Zonzi, aunque este último, tanto con Emery como con Sampaoli, está siendo utilizado en una posición más atrasada de lo que lo hacía en Inglaterra.

Teniendo en cuenta esta saturación, me ha llamado mucho la atención la llegada de Nasri, cuando creo que todo el mundo o la gran mayoría del sevillismo pensaba que era más urgente cubrir con garantías la posición de medio centro defensivo, una vez que había salido Krychowiak –en mi opinión, malvendido– y su sustituto, el argentino Kranevitter, hasta ahora no ha dado muestras de la categoría que se le presupone, aunque también es cierto que se le ha visto muy poco. Además, salta a la vista que, en estos primeros partidos oficiales, hay un serio problema con la salida del balón. Para encontrar una solución a esto, parecía necesaria la llegada de un centrocampista como Roque Mesa, o alguien de sus características. Porque si el Presidente de Las Palmas se cierra en banda y bloquea su salida, es evidente que también deberá haber en el mercado jugadores de su perfil.

Otro jugador que podría haber contribuido a una mejor salida del balón era el brasileño Rodrigo Caio. En este caso, según los medios, el Sao Paulo también se subía a la parra pidiendo una cantidad desorbitada de dinero, con lo cual me parece muy bien que se descartara su fichaje, máxime cuando se trata de un jugador que ha tenido una grave lesión de rodilla.

También me da la impresión de que la delantera está cogida con alfileres, sobre todo teniendo en cuenta de que jugaremos, como mínimo, tres competiciones muy exigentes y que sólo hay dos delanteros natos en plantilla. Para colmo, se da la circunstancia de que Sampaoli ha llegado a alinear a los dos delanteros juntos, con lo que parecía necesaria la llegada de un tercer delantero con características diferentes, como, por ejemplo, que dominara el juego aéreo. Si nos atenemos a las palabras de Monchi, esto no se ha producido para no cerrar el paso a Carlos Fernández, haciendo hincapié nuestro Director Deportivo en que otros jugadores, como Vázquez o Correa podían también jugar en esa posición.

Y por último, en mi opinión, también habría venido de perlas un central de primer nivel. Es decir, de los caros, de los que hacen ganar muchos puntos, dan seguridad defensiva y tienen calidad técnica para sacar el balón jugado. Desde mi punto de vista, debería haber llegado un central en sustitución de Fazio, pero sólo se ha fichado a Mercado, y con la finalidad de que su polivalencia sirva para cubrir el lateral derecho –Coke– y central. Pareja –32 años ya y una grave lesión reciente– y Carriço están teniendo frecuentes problemas físicos, y Kolo sigue teniendo muchos errores, transmitiendo inseguridad. Me da cierta tranquilidad que se pueda tirar de Diego González, reciente internacional sub-21 y que me ha causado una grata impresión en los minutos que ha jugado.

En cuanto a la portería, creo que el Sevilla ha hecho bien en fichar a Sirigu. Es bueno que haya competencia en esa posición clave. No conozco al guardameta italiano, pero entre los que sí lo han visto jugar, leo que hay opiniones contrapuestas. Hay quien asegura que mejora a Sergio Rico y, sin embargo, otros no entienden su fichaje. Desde luego, si Rico se mantiene en el nivel que mostró en El Madrigal, creo que el italiano va a jugar bien poco, a no ser que su juego de pies sea maravilloso, que es algo que obsesiona a Sampaoli.

Por supuesto, también será fundamental ver el rendimiento de los jugadores. No será lo mismo si Nasri o Ganso tienen la intención de estar de vacaciones, al estilo de Fernando Llorente, o si han venido con la idea de esforzarse para recuperar el maravilloso nivel que tuvieron hace unos años, como fue el caso de Banega.

En cualquier caso, lo que está meridianamente claro es que, al final, serán los resultados los que juzgarán si la plantilla está lo suficientemente bien confeccionada como para conseguir éxitos deportivos. Como suele ser habitual, habrá que esperar a la jornada 10 ó 12 para vislumbrar cuál puede ser nuestro objetivo a final de temporada. Hasta entonces, hay una palabra que define perfectamente el sentir del sevillismo: incertidumbre. No puede ser de otra manera cuando hay un nuevo entrenador, un nuevo sistema y una plantilla muy renovada, con once altas y trece bajas.

Emery se va por la puerta de atrás. Llega Sampaoli

Ayer se hizo oficial lo que todo el mundo esperaba: Emery se va al Paris Saint Germain y llega el argentino Jorge Sampaoli, cada uno con su numeroso cuerpo técnico.

Desde mi punto de vista, Emery se va por la puerta de atrás. No es la mejor forma, para un técnico que ha ganado títulos y dado gloria al Sevilla FC durante tres años, irse negociando a espaldas de su club y despidiéndose con una escueta carta publicada en su página web. Pero es la vía que él ha escogido.

Por tanto, Emery es ya pasado. El presente se llama Jorge Sampaoli, y llega con la vitola de practicar un juego ofensivo y de tener una mentalidad ganadora. Dice nuestro Presidente que a él le ilusiona la llegada del nuevo entrenador. Yo ni siquiera puedo opinar, porque tengo que admitir que ni siquiera había oído hablar de él. Así que tendré que esperar a ver cómo se desenvuelve el nuevo Sevilla 2016-2017 para pronunciarme. En cualquier caso, Sampaoli, como ocurre con todos los entrenadores, dependerá de los resultados. El juego y las decisiones de Emery podrían gustar más o menos, pero conseguía resultados. Incluso cuando hizo una mala temporada, quedando el Sevilla clasificado en novena posición, logró plaza para disputar competición europea, gracias a la mala gestión económica del Málaga. Y no sólo se clasificó el Sevilla de manera milagrosa, sino que Emery hizo que el Sevilla fuera el campeón de la Europa League en Turín.

Sampaoli tendrá mucho más fácil conseguir éxitos si Monchi le configura una buena plantilla. Hoy día el nuevo Sevilla es una incógnita. Se habla de salidas importantes, como las de Krychowiak –todo lo que sea por debajo de 40 millones, ante un pretendiente tan poderoso como el PSG, será una mala venta– o la de Gameiro. El Sevilla quiere renovar al francés, pero el Barcelona es una seria amenaza siempre. También se ha ido un número uno mundial, como es Ever Banega, al que será difícil de sustituir.

En cuanto a las altas, se oyen muchos nombres, pero pocos acaban por concretarse (sólo Sabaria y Kiyotake), posiblemente esperando a que llegue el mes de julio, fecha estratégica en materia presupuestaria. Habrá que acelerar en este sentido, porque las dos próximas finales están a la vuelta de la esquina y, la verdad, no da mucha confianza afrontarlas con un nuevo entrenador y una muy remodelada plantilla. Prácticamente, no habrá tiempo para que los nuevos jugadores absorban unas ideas tácticas que a buen seguro diferirán mucho con las de Emery.

Sampaoli y el Sevilla 2016-2017 empiezan desde cero. Ojalá que tenga mucha suerte, porque, como se suele decir, y con toda la razón del mundo, su suerte será también la nuestra.

 

 

Se va Emery, llega Sampaoli

Por fin se fue Emery. No es que yo quisiera que se fuera, de hecho, habría preferido que siguiera siendo nuestro entrenador. Pero ya que el de Fuenterrabía ha decidido abandonar el barco, mientras antes lo haga, mejor.

Hay muchas cosas de Emery que no me gustaban, como su manía de cambiar lo que funcionaba; el hacer los cambios a ultimísima hora,  o no hacerlos; su forma de defender a balón parado y su tendencia a defender demasiado atrás; su trato hacia jugadores de gran calidad que tuvieron que buscarse las habichuelas en otro lugar por su culpa, como Denis Suárez o Iago Aspas, ya que apenas les dio oportunidades; su planteamiento cobarde ante equipos superiores técnicamente –lamentable el Juventus-Sevilla, por ejemplo–… Pero, a pesar de no gustarme muchos aspectos de él, Emery conseguía resultados, y eso me basta. Es cierto que rara vez se ganaba con juego brillante, pero eso es totalmente secundario. Lo más importante es que Emery conseguía todos los años clasificación europea y títulos –uno por temporada–. Por tanto, lo ideal habría sido que hubiera seguido una cuarta temporada y hubiera dado continuidad al proyecto, pero se han cruzado los petrodólares en su camino, dejando en ridículo las palabras que pronunció unos meses atrás: “No estoy en el mercado”, “Quiero crecer aquí”, “Tengo la ilusión puesta en el Sevilla”.

Emery es pasado y el presente, si nada se tuerce, parece que es Sampaoli. Desconozco totalmente los métodos de Sampaoli. Es más, cuando escuché su nombre, ni siquiera sabía quién era. Me ha llamado la atención el saber que, normalmente, juega con tres centrales. De ser así, supongo que el Sevilla deberá fichar, al menos, un par de ellos, para que pueda hacer rotaciones. Aunque también le he oído decir en una entrevista que el dibujo no es lo más importante.

Estoy expectante por saber si definitivamente será el argentino el nuevo entrenador del Sevilla. Hubiera preferido un entrenador español, o al menos, que conociera la liga española. Pero como siempre, confio en Monchi.

Lo que más me ha gustado del supuesto estilo de juego de Sampaoli es que da mucha importancia a la presión y a la intensidad, y creo que eso es muy importante en el fútbol moderno. También hace hincapié en la importancia del respeto al escudo y a la camiseta.

Estamos al comienzo de una nueva era, que esperemos sea tan exitosa como la que dejamos atrás, la de Unai Emery.