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Al final, todo se sabe

Me llama la atención que en plena era digital y de las comunicaciones, haya aún personas que se abonan al doble discurso. Los últimos casos, los de Monchi y Sampaoli.

Nuestro actual técnico parece que incluso toma por tonto a los aficionados y dirigentes del Sevilla, llegando incluso a adelantar una rueda de prensa para fingir indignación y para negar lo que todo el mundo dice que es un hecho: que ya ha llegado a un acuerdo con la Federación Argentina para ser el nuevo seleccionador.

En Argentina, los periodistas deportivos parece que no hablan de otra cosa. Son constantes las noticias de Sampaoli que llegan por las redes sociales. Cuando no hablan de su desvinculación del Sevilla, hablan de los reclutamientos que está haciendo, como el de Sebastián Beccacece, para el cuerpo técnico que tendrá con la Selección.

Incluso predijeron una reunión del presidente de la AFA, Claudio Tapia, con Sampaoli, previo al partido Valencia-Sevilla. Por supuesto, el que no escucha y sigue lo desmintió. El que los medios pillaran al abogado de Sampaoli entrando y reuniéndose con Tapia en un hotel de Barcelona, no fue impedimento para que Sampaoli lo volviera a negar todo. Incluso dijo que el que se reunió no era su abogado. Igual Tapia lo que quería era que un abogado fuera el seleccionador de su país.

Además, para colmo, José Castro sabe de buena mano, gracias a Angelici, Presidente de Boca Juniors, que es totalmente cierto el interés de la AFA en Sampaoli.

Con Monchi, más de lo mismo. Empecé a creer que Monchi se iba a la Roma cuando el periodista italiano Di Marzio daba detalles de cómo sería el acuerdo, afirmando que sería en Londres. Di Marzio es uno de esos periodistas que tiene la sana costumbre de contrastar las noticias y, yo al menos, no le recuerdo ninguna noticia errónea. Eso sí, se equivocó en los años de contrato, porque, al final creo que ha firmado por cuatro y un quinto opcional, cuando Di Marzio dijo que serían tres.

Pero Monchi negó la reunión en Londres. Primero dijo que no tenía nada firmado –lo cual sería probablemente cierto–, después que tenía varias ofertas pero que aún no se había decidido, que entre ellas estaba la de la Roma, que le gustaba mucho la de la Roma, que era un buen proyecto el de la Roma, y… ¡vaya! ¡Qué casualidad que acaba firmando con la Roma!, como habían dicho desde Italia.

¿No es más fácil ir con la verdad por delante y no engañar a la gente? Si al final todo se sabe, y más en estos días donde la información vuela más rápido que nunca. A veces, me sorprendo de que hasta yo, un simple aficionado, me entere de algunas noticias relativas al Sevilla antes que los periodistas, aunque, a decir verdad, eso ocurre en pocas ocasiones.

En fin, como ocurre siempre, el tiempo pondrá a cada uno en su lugar. Y todo parece indicar que tanto el Sevilla como la AFA tendrán nuevo entrenador.

Un Sevilla sin Monchi

Es difícil de imaginar un Sevilla sin Monchi. Inevitablemente, ese día llegará. Lo sabemos todos los sevillistas, pero no esperábamos que fuera tan pronto. De ahí que fuera una bomba informativa la noticia de su salida, sorpresiva porque el mismo Monchi había dicho que seguiría en el cargo hasta que el Sevilla quisiera, y porque el momento que está viviendo el Sevilla es el soñado por cualquier sevillista: quinta Europa League recientemente conquistada y con el mayor presupuesto de fichajes de la historia preparado para conformar una plantilla que sea competitiva en la siempre ilusionante Champions League. Por tanto, no parece el momento apropiado para abandonar el barco.

Decía Monchi en su sincera intervención en Sevilla FC radio que se ha dado cuenta de que no hay ningún momento bueno para dejar el Sevilla. Evidentemente, tiene toda la razón del mundo. ¿Cómo va a haberlo si él es el máximo responsable de una década llega de éxitos económicos y deportivos? El Sevilla ha pasado de ser un club del montón a ser uno de los mejores de Europa, y ha sido por su “culpa”. Por supuesto que no hay un momento bueno para dejar el Sevilla, pero sí hay un momento menos malo, y ése es el 1 de septiembre, cuando ya se haya cerrado el mercado de verano. O incluso mejor aún, cuando se haya cerrado el mercado de invierno, de manera que aún quedaría media temporada para encontrar un sustituto adecuado.

Afortunadamente, Monchi no escogió el peor momento para anunciar su marcha. Por increíble que parezca, se planteó hacerlo antes de las finales, lo cual ya habría sido el remate. Habría sido de locos afrontar dos finales con la fuerte marejada –más bien tsunami–, que levantó.

También afirmaba Monchi que se había dado cuenta de que la estrategia que utilizó no había sido la más adecuada, porque nadie le había creído. En mi opinión, también acierta de pleno. Posiblemente, el pedir que le liberaran de la cláusula de cinco millones diera pie a que todo el mundo pensara que su idea fuera irse a otro club. Tampoco ayuda el hecho de que escogiera para su anuncio precisamente el momento clave para cualquier Director Deportivo, cuando se tiene que planificar y conformar la temporada. Si además la prensa –no sólo la local– se dedica a inventarse noticias sobre el interés de Manchester United, Real Madrid, PSG…, unido a la escasez de información que llegaba al sevillista, era casi imposible creer la etérea excusa de los problemas personales.

Y llegados a este punto, el de los problemas personales, llegamos al quid de la cuestión. Entiendo perfectamente que Monchi necesite descansar. Aunque parezca que el puesto de Director Deportivo es el ideal, y además está muy bien pagado –eso sí, en otros equipos ganaría mucho más–, también es cierto que debe de dejar muy poco tiempo para la familia, ya que debe viajar mucho y estar pegado al teléfono continuamente. Me cuesta imaginar las veces que sonará su teléfono al cabo del día y de la noche. Además, estamos hablando de un puesto que tiene mucha presión. Si la pelotita no entra, todo el mundo dirigirá sus miradas, en primer lugar, a Emery, y después a Monchi.

Hacía referencia Monchi a los partidos finales de liga, lo mal que se sentía cuando veía arrastrarse al Sevilla –no utilizó la palabra “arrastrarse”, aunque es la que mejor definía la actuación del Sevilla en esos partidos– en los partidos ante el Español, Granada y Bilbao. Es algo que no nos gustó a ningún sevillista, y, lógicamente, a él menos, pues, al igual que es el máximo responsable de los éxitos, también es el máximo responsable de que los suplentes del Sevilla ofrecieran tan pobre nivel o rendimiento durante toda la temporada y, en especial, en la recta final del campeonato. Pero tampoco hay que tomarse los errores tan a pecho, sino aprender de ellos, para no volver a cometerlos. Y estoy seguro de que eso será lo que hará Monchi la próxima temporada.

También pedía perdón Monchi a quien hubiera perdido un minuto de sueño o a quien hubiera preocupado por su decisión. Creo que se refería a todos los sevillistas. Yo, al menos, no me había preocupado tanto desde agosto de 1995. Supongo que me sentía de manera similar a cuando a Sansón le quitaron su melena. De imprevisto, el Sevilla perdía su principal fuerza.

El perdón se lo tiene ganado Monchi a pulso. Pero, para otra vez, hazlo con una mejor estrategia. Sin sustos y anunciándolo con tiempo para reaccionar, para que salgas del club por la puerta grande, con todos los honores, y no por la gatera, que es por donde habría salido de no ser por la acertada decisión del Consejo.

Rakitic, tan hábil y tan torpe

Se acabó el culebrón de Rakitic. Al final, como es normal, el jugador de salió con la suya y jugará en el FC Barcelona, tras unas negociaciones que se han extendido más de lo deseado, pero que han tenido un final feliz para todas las partes: el jugador podrá jugar en un equipo superpoderoso, donde tendrá fácil el ganar títulos y mucho dinero; el Barcelona tendrá a un jugador de primer nivel por una módica cantidad –18 millones más 3 en incentivos–, y el Sevilla conseguirá un importante ingreso con el que intentará conseguir un sustituto de garantías y la incorporación de una joven promesa: Denis Suárez.

En mi opinión, el Sevilla ha conseguido hacer una buena venta. Y no lo digo por la cantidad del traspaso, puesto que Rakitic está valorado en mucho más, sino por el hecho de haber conseguido el fichaje de Denis Suárez y, sobre todo, porque el Sevilla tenía las manos atadas tras la jugarreta que ha hecho el ¿señor? Rakitic, al haberse comprometido con el Barcelona, a pesar de haberle prometido la renovación a José Castro.

Sin conocer todos los detalles, da la impresión de que la gestión que ha hecho el Sevilla en todo este tema ha sido sensacional: económicamente hablando, ha apretado todo lo que ha podido al club comprador y a los hermanos Rakitic, y, por el lado deportivo, ha reforzado la plantilla con un jugador de calidad.

No he visto nunca jugar a Denis Suárez. Tengo que admitir que sólo he visto el vídeo que está rondando por Internet. Es imposible conocer a un jugador por un vídeo de unos minutos, pero si la Secretaría Técnica del Manchester City, el Barcelona y el Sevilla han confiado en él, por algo será. Parece que se trata de un jugador con un estilo de juego de los que gusta por aquí: de los que piensan rápido, con velocidad, calidad, desborde y visión de juego. Ya tendremos tiempo de verle con detenimiento, ya que estará, al menos, dos años con nosotros. La pena es que el Barcelona se guarda una opción de recompra, pero eso lo consideraba inevitable, puesto que el jugador quiere triunfar, a toda costa, en el club catalán. La buena noticia es que, para ello, tendrá que hacerlo muy bien en el Sevilla, y la mala noticia es que sólo le costará al Barcelona recuperarlo tres millones de euros. Una minucia, en los tiempos que corren y más aún para un club tan poderoso económicamente.

En cuanto a Rakitic, la parte principal de la operación, ha dado una de cal y otra de arena. Por un lado, durante el tiempo que ha estado en el Sevilla, ha sido un gran profesional: se ha esforzado al máximo y ha dado un gran rendimiento –lo cual, dicho sea de paso, era su obligación–. Pero, por otro lado, su paso por el Sevilla ha sido decepcionante. Y es que no se puede entender que Rakitic se dé golpes en el pecho, dándoselas de sevillista –que es algo totalmente innecesario–, de estar implicado por el club, y después, a la hora de la verdad, faltar a su palabra y engañar, en reiteradas ocasiones, tanto a Monchi como al Presidente del Sevilla.

Me pregunto cómo es posible que un jugador sea tan hábil con el balón en los pies y tan torpe en las formas de tratar a un club y a su afición. A mi modo de ver, Rakitic lo tenía bien fácil. De haber renovado, con una cláusula relativamente baja, como era su deseo, habría salido del Sevilla de igual forma, pero por la puerta grande, y no por la puerta de atrás. No había ninguna necesidad de reírse del Sevilla, no había necesidad de llegar a acuerdos si no había intención alguna de cumplirlos.

A partir de ahora, cuando Rakitic nos visite, enfundado en su camiseta azulgrana, encontrará, mayoritariamente, silbidos y abucheos. Normal. A la gente no le gusta que le engañen.

Por mi parte, sólo habrá indiferencia.

Muy buena temporada, a pesar de la mala planificación en el mercado invernal

Finalizada ya la temporada, es el momento perfecto para hacer un balance del Sevilla 2013-2014. Desde mi punto de vista, la temporada ha sido sobresaliente. No se puede calificar de otra manera, ya que se ha conseguido la tercera Europa League y se ha finalizado en quinta posición, con 63 puntos. Esta cantidad de puntos, normalmente, da para entrar en Champions, pero el temporadón que ha realizado el Athletic Club de Bilbao, de la mano de Ernesto Valverde, ha provocado que tengamos que conformarnos con la clasificación para la Europa League.

A decir verdad, yo ni mucho menos esperaba una temporada tan brillante, puesto que era consciente de la dificultad de tener que competir con una plantilla muy renovada y, por tanto, sin conjuntar. Además, siendo  la más joven de la categoría, junto con la del Villarreal, con una media de edad de 25’4 años. Esto, sumado al hecho de que Emery daba una de cal y otra de arena, no me daba muchas esperanzas de que la temporada acabara de forma exitosa. Incluso desde el club se anunciaba que el proyecto era a tres años, no sé si para quitar presión a nuestros jóvenes jugadores o para preparar a los aficionados para lo que podía avecinarse: quedar alejados de la lucha por los puestos europeos.

Lo peor, lógicamente, fue el inicio de temporada, con un calendario bastante complicado, una plantilla sin conjuntar y con un entrenador que no se quería enterar de que “lo que no puede ser, no puede ser. Y  además, es imposible”. Con estos ingredientes, pasó lo que tenía que pasar: caímos en picado, hasta ser el farolillo rojo, para alegría del sector de béticos amargados, que, dicho sea de paso, pienso que son mayoría. Menos mal que el tiempo, como gran justiciero que es, puso a cada uno en su sitio.

El único fracaso de la temporada llegó, y de forma estrepitosa, en la Copa del Rey. Caímos eliminados a las primeras de cambio, en mi opinión, por un exceso de confianza de Emery, quien dio por hecho de que el 0-1 logrado en Santander sería más que suficiente para eliminar al Racing. Eso le llevó a poner a M’Bia de central, que acabó justamente expulsado. Y para nuestra desgracia, el Racing no tenía ningún jugador cojo. Es evidente que los cántabros eran muy inferiores, pero eso no quiere decir que no pudieran ganarnos. Despreciamos al rival y acabamos mordiendo el polvo, como suele ocurrir en estos casos.

En cuanto a la planificación deportiva, me pareció sensacional en el mercado de verano, donde se consiguió conformar una plantilla competitiva, extensa y con muchas alternativas. Pero todo eso se echó a perder en el mercado de invierno. Considero que fue un error muy grave el competir varios meses, precisamente los más decisivos, que son los del final del campeonato, con sólo tres centrales y dos delanteros. Afortunadamente, las lesiones nos han respetado, pero, aún así, la falta de efectivos nos pudo costar la eliminación de la Europa League ante el Betis, ya que en el partido de ida lo disputamos con muchas bajas en defensa –posiblemente por eso perdimos 0-2– y el de vuelta con muchas bajas en el centro del campo. También nos vimos en la final de Turín con sólo un delantero sano. Y ante el Elche, por suerte ya el último partido de liga, tuvimos que tirar de Carlos Fernández,

Ahora el objetivo debe ser mejorar la temporada actual, lo cual no será fácil, puesto que nos obligaría a ganar otro título y a clasificarnos para la Champions League. Complicado reto, pero no imposible de conseguir. El camino empieza en Cardiff, el 12 de agosto. Seguro que Monchi y su equipo ya llevan mucho trabajo adelantado, pero será fundamental no volver a reincidir en los errores cometidos. Porque los ha habido, y bastantes.

La plantilla, en general, me parece buena, aunque hay puestos que son bastante mejorables, como los laterales derecho e izquierdo. Habrá que ver cómo quedará en unos meses, puesto que tenemos jugadores muy codiciados, como Alberto Moreno, Fazio, Bacca o Rakitic. Pero no me cabe la menor duda de que, salga quien salga, volveremos a tener una plantilla competitiva para la temporada 2014-2015, completamente capacitada para seguir dándonos alegrías.

Sevilla-Elche. Despedida a los campeones

Hoy  el Sevilla despedirá a los campeones de la Europa League. A algunos, hasta la próxima temporada, pero otros ya no pisarán más el césped del Ramón Sánchez Pizjuán, al menos como locales. Entre estos últimos podrían estar Alberto Moreno, M’Bia, Fazio o Rakitic.

Pase lo que pase, el Sevilla finalizará la liga en quinta posición, puesto que la Real Sociedad ha perdido por 1-2 contra el Villarreal, y los donostiarras quedarán en séptima posición. Así pues, esta noche no se jugarán absolutamente nada, ni el Elche, ni el Sevilla, con lo que será el partido ideal para que pueda debutar algún que otro canterano, y para que tengan minutos otros.

Esta noche debe ser el último homenaje a los campeones. Lo ideal sería finalizar la temporada con una victoria, pero, ciertamente, si perdemos tampoco será para salir con tristeza del estadio. Será el adiós a un buen equipo y a una gran temporada, que nos vuelve a traer un título europeo para Sevilla.

Ahora es el momento para que se ponga las pilas Monchi y su equipo, porque, a pesar de que hemos aumentado nuestro palmarés, a mi modo de ver, la plantilla es muy mejorable, sobre todo en los laterales y en algunas posiciones del centro del campo.

Tendremos que vender. No queda otro remedio, porque los grandes vendrán con sus millones a pescar por Sevilla. La clave para volver a estar arriba será invertir bien esos millones que consigamos. Y de eso Monchi sabe un rato.

Será un partido sin tensión, para disfrutar, para decir adiós a los jugadores que nos han llevado a la gloria y para demostrarles nuestro agradecimiento por haberlo dado todo, hasta la extenuación, por nuestro club.

Hoy acaba la liga y ya estoy deseando que comience la temporada 2014-2015.

José Castro, el mejor Presidente posible para el Sevilla FC

Tras escuchar las primeras declaraciones y entrevistas del nuevo Presidente del Sevilla –el 33º Presidente de la historia–, tengo la misma sensación que cuando fue elegido Roberto Alés o José María Del Nido: que sería un gran Presidente.

En mi opinión, Castro tiene todas las características que debe tener un Presidente:  ilusión, conocimientos, confianza y, sobre todo, un sevillismo que está fuera de toda duda. También está sobrado de experiencia, pues lleva muchos años como Vicepresidente, y no ocupando una Vicepresidencia cualquiera, sino la de Jose María Del Nido, que ha sido uno de los mejores presidentes de los casi 124 años de historia sevillista.

Estoy seguro de que Castro se dedicará en cuerpo y alma al Sevilla fútbol club y de que, si se rodea de personal cualificado y de su confianza, volveremos a conseguir éxitos deportivos en pocos años. En este sentido, sería muy importante que lograra convencer a Jose María Cruz para que formara parte del nuevo proyecto. Ya ha sido capaz de convencer a Monchi, quien tenía clarísimo que había llegado su momento de dejar el Consejo. Pero al de San Fernando su sevillismo le ha vuelto a dejar sin “credibilidad” y se ha echado para atrás, incapaz de negarse a la petición de Castro. Yo, particularmente, después de esto sigo creyendo más aún en Monchi de lo que ya creía. Para mí, tiene toda la credibilidad del mundo. Para mí es una tranquilidad y una alegría que una persona como Monchi siga en el Consejo y, sobre todo, a cargo de uno de los departamentos más importantes de la entidad: la Secretaría Técnica.

Con quien no ha podido contar Castro es con Manuel Vizcaíno. En este caso, a pesar de las alabanzas que recibía de Del Nido, no me parece que la marcha de Vizcaíno sea un inconveniente. Desde fuera, me da la impresión de que es perfectamente sustituíble, pues ha tomado decisiones que creo que no han sido acertadas y que incluso han dividido al sevillismo, como pueden ser la supresión del carnet infantil, la polémica con los escudos –que para mí no es tal–, el banquillo de las chalchichas o la incapacidad de encontrar un patrocinio para las camisetas.

A Castro ya sólo le falta un poquito de suerte, que es totalmente necesaria para triunfar en el fútbol. Y ojalá que la encuentre, porque sus triunfos serán los de todo el sevillismo.

Con Monchi todo será más fácil

Me alegró escuchar las palabras de Monchi en el programa “A Balón Parado”. de Roberto Arrocha, pues me había preocupado la noticia que saltó a primera hora de la mañana de que nuestro Director Deportivo se estaba planteando abandonar el cargo. Afortunadamente, parece que dicha noticia era sólo un invento más de la prensa, ya que el mismo Monchi reconocía haberse sorprendido cuando la leyó.

De las palabras de Monchi se deduce que seguirá en el cargo, a no ser que el nuevo Presidente cometa el error de no contar con él, lo cual supongo que será harto improbable.

En mi opinión, la continuidad de Monchi es importantísima. En estos momentos de incertidumbre se antoja fundamental que los profesionales más válidos cojan las riendas del club, y, desde mi punto de vista, entre esos profesionales deben estar Pepe Castro, José María Cruz y Monchi.

Al de San Fernando no lo vamos a descubrir ahora. Es cierto que ha tenido errores –¿y quién no?–, pero, desde luego, también ha tenido muchos aciertos. No se puede olvidar que él y su equipo de trabajo fueron los responsables de conformar un equipo campeón, tanto a nivel europeo como nacional. Y eso, teniendo en cuenta las posibilidades económicas del Sevilla, tiene muchísimo mérito.

En esta temporada, Monchi también tiene mi aprobado. Ha conseguido algo que no es nada fácil: ha llevado a cabo una gran reestructuración de la plantilla, teniendo que desprenderse de las principales figuras, y sustituyéndolas por jugadores de futuro. A mi modo de ver, una remodelación tan grande de la plantilla es arriesgadísimo. A pesar de eso, ahí estamos: acercándonos a los puestos europeos y con una plantilla joven y bastante válida, que debe ser la base para formar un equipo que aspire a consolidarse en Europa durante los próximos años, como lo ha estado haciendo sin problemas en la época de Del Nido.

La función del Director Deportivo es de las más importantes en el organigrama del club. A fin de cuentas, de su buen hacer dependerá el potencial deportivo y económico del club. Es imposible ganar títulos y prestigio sin tener buenos jugadores. De su acierto o fracaso depende que el club sea una mina de oro o una ruina, pues los jugadores que destaquen nos los quitarán de las manos a golpe de talonario, y los que no den la talla costará un mundo colocarlos.

Por tanto, respiro mucho más tranquilo si Monchi sigue al frente de esa Dirección Deportiva, ya que, además de su más que demostrado valía, es un trabajador incansable, humilde y, sobre todo, muy sevillista.

Monchi ayer alardeó en muchas ocasiones de su sevillismo. No creo que, a estas alturas, nadie lo ponga en duda. Y si aún quedara alguien, sólo tiene que ver el inolvidable vídeo del descenso del Sevilla en el año 1997, en Oviedo, para convencerse de que Monchi, a pesar de haber nacido en la provincia de Cádiz, es tan sevillista como el que más.

Se va Jose María Cruz

Difícil reto el que se le presenta al Presidente del Sevilla, una vez confirmado que Jose María Cruz dejará el Sevilla a final de mes.

No será nada fácil encontrar un profesional del nivel de Cruz. Desde que ocupó su cargo, allá por el año 2002, ha sido pieza clave para lograr el importante crecimiento de la entidad, tanto en el aspecto económico como estructural.

También hay que destacar su importante labor en organismos como la Asociación de Clubes Europeos (ECA) o la Liga de Fútbol Profesional, organismo este último donde tuvo que presentar su dimisión, debido a la lamentable forma de actuar de la entidad que rige nuestro fútbol profesional.

Se va un profesional íntegro, trabajador y con una amplia formación. Y por si fuera poco, sevillista. Se va, en definitiva, uno de los pilares fundamentales del Sevilla de los títulos –los otros son, en mi opinión, Del Nido y Monchi–. Esperemos que no se note en demasía su marcha, aunque me da la impresión de que va a ser complicado.

Lástima que las ofertas no hubieran llegado antes

Decía ayer Del Nido que el 31 de agosto llegaron dos ofertas a Nervión: una de 20 millones por Álvaro Negredo, procedente del Tottenham, y otra de 10 millones, procedente del Rubin Kazan, aunque ésta parece ser que sólo se realizó de manera verbal.

Me da la impresión de que si la oferta de White Hart Lane hubiera llegado antes, a Negredo le habrían puesto un lacito, porque 20 millones son muchos millones, y más aún teniendo en cuenta el irregular rendimiento del vallecano. Pero claro, el club es consciente, aunque no se quiera reconocer, que la delantera está cogida con alfileres, y habría sido muy arriesgado y difícil buscar un sustituto de garantías en pocas horas. Además, Negredo quiere seguir en el Sevilla, con lo cual no creo que Del Nido y compañía tuvieran dudas de que lo más correcto era que Negredo continuara.

De ser cierto que el pretendiente de Negredo era el Tottenham, se confirmaría, como afirma Monchi, que el Sevilla no ha mostrado ningún interés en Giovani Dos Santos, pues a buen seguro los londinenses habrían utilizado al mexicano en la operación, con el fin de abaratar el traspaso.

También considero muy buena la oferta del Rubin Kazán, sobre todo para el jugador, pues algunos medios afirman que le ofrecían una ficha anual de 4’5 millones de euros. El jugador, sin embargo, la ha rechazado por no querer jugar en una liga menor, como es ahora mismo la liga rusa, por mucho dinero que mueva. O igual ha sido porque su novia sevillana no quiere cambiar el calorcito de Sevilla por el gélido clima de Kazan. Cualquiera sabe.

De haber habido más tiempo, yo habría visto con muy buenos ojos la salida de estos dos jugadores, que tuvieron un rendimiento decepcionante la pasada temporada. Treinta millones de euros, en los tiempos que corren, dan para mucho. Al menos, para buscarles unos buenos sustitutos y para tapar algunos agujeros económicos.

Monchi sigue con nosotros

Afortunadamente, Monchi seguirá comandando la Secretaría Técnica, según publica la web oficial: http://www.sevillafc.es/nuevaweb/actualidad/noticias/23585. Yo lo daba prácticamente como un hecho su continuidad, ya que él mismo dijo en la televisión del club que quería seguir y que por él no iba a haber ningún problema. Y como por parte de Del Nido tampoco lo iba a haber… pues estaba claro que iba a seguir.

Sé que hay muchos sevillistas que no son partidarios de Monchi, porque consideran que se ha equivocado mucho. Yo no lo veo así, y creo que ha acertado bastante más de lo que ha errado. Probablemente, si no fuera por el buen hacer de Monchi y de su equipo, no habríamos conocido la época dorada de los títulos.

Me da la impresión de que a Monchi lo valoraremos en su justa medida cuando se haya ido. Yo lo único que espero es que, cuando eso ocurra –porque ocurrirá algún día, como todo– sea dentro de mucho tiempo.

A balón parado

El programa de SFC TV A balón parado se ha convertido en mi programa preferido de la parrilla sevillista. Una de las claves del éxito de este programa es su presentador y director, Roberto Arrocha, que lo lleva de forma muy amena. El programa de ayer me pareció bastante interesante, porque el invitado fue nuestro Director Deportivo, Monchi.

Monchi se mostró tal y como es: sencillo y humilde, y reconoció que es muy nervioso y lo pasa fatal viendo los partidos. También dedicó unos minutos a soltar un panegírico dedicado a Del Nido, Jose María Cruz y Manolo Vizcaíno, destacando el papel tan importante y la dedicación absoluta que tienen con el Sevilla FC.

Nuestro Director Deportivo dejó claro su sevillismo, aunque es algo que supongo que nadie pondrá en duda. ¿Quién no recuerda a Monchi llorando a lágrima viva en la puerta del vestuario del Carlos Tartiere cuando bajó el Sevilla  a Segunda División? Sólo un sevillista puede llorar así.

El de San Fernando dijo algunas cosas que me llamaron la atención. Por ejemplo, habló de fichajes, y fue bastante claro. Reconoció que había tratado de fichar a Pandev antes de que fuera al Inter de Milán, y volvió a salir, cómo no, el nombre de Giovani. Por sus palabras, parece que va a volver a ser el objetivo principal del mercado de invierno. El culebrón Giovani parece no tener fin. Ahora bien, dijo algo que me dejó preocupado, pero que también, hasta cierto punto, entiendo que sea así. Dijo que tratarían de fichar a un delantero, pero que, si no encontraban al jugador adecuado, no vendría nadie. Queda, por tanto, abierta la posibilidad de que acabemos la liga con Negredo y Kanouté cómo únicos puntas. También, por una parte, es lógico, porque para traer a alguien que no dé la talla, para eso, mejor no traer a nadie. Pero, por otro lado, me cuesta trabajo creer que, con lo extenso que es el mercado y con el conocimiento que tiene de él la Secretaría Técnica del Sevilla, no puedan encontrar un jugador joven, con proyección y a un precio razonable.

Por otro lado, Monchi tampoco admitió un error de planificación en la configuración de la platilla. A mí me parece evidente que sí lo hubo, porque no puede ser que un equipo que aspire a todo tenga tan escasos recursos en la delantera. Aunque Monchi incluyó a Del Moral como delantero, a mí me parece claro que el jiennense es más peligroso y resolutivo viniendo desde atrás, y no jugando como referencia arriba. Por eso mismo, yo pienso que al Sevilla le hace más falta un delantero referencia que un jugador del estilo de Giovani. En cualquier caso, pienso que Rodri no debió irse nunca. Y lo mismo pienso de Capel, al menos, por el poco dinero en que se vendió.

Me tranquilizó oír, de boca de Monchi, que no hay intención de que salgan Luis Alberto y Luna, por considerar la plantilla corta y por tener la confianza de Marcelino. Aunque Marcelino tiene una extraña forma de mostrar esa confianza, porque no cuenta con ellos para nada, especialmente en el caso de Luna.

También reveló Monchi algo que yo ya sospechaba: que le había dado un toque al representante de Koné. Es la explicación que yo veía al cambio de actitud de Koné. Sin embargo, no creo que el marfileño se libre de una sonora pitada cuando visite el Ramón Sánchez Pizjuán.

Me da la impresión de que con Monchi pasará lo mismo que con José María del Nido y José María Cruz: los echaremos de menos cuando no estén. Quizás no los valoremos lo suficiente ahora. No se entiende de otra forma la crítica a la que están sometidos los dos primeros por parte de un sector de la afición.

Los tres dejarán el Sevilla, tarde o temprano, pero yo espero, por el bien de club, que sea lo más tarde posible.

¿De verdad es necesario otro centrocampista?

Según la prensa, parece ser que Marcelino ha pedido el fichaje de un centrocampista en el mercado invernal. No sé qué habrá de cierto en esto, pero si esto es así, la verdad es que no lo entiendo.

Es evidente que un delantero es necesario, y, si acaso un central, dado el bajo rendimiento de Escudé, la irregularidad de Spahic, que Cáceres cuenta más como lateral, y que Alexis no convence a Marcelino –ni a mí tampoco–. Y luego está Fazio, quien, en mi opinión, no es válido para el Sevilla. No me gusta ni como central ni como centrocampista, pero, en todo caso, lo veo más como central.

Teóricamente, la llegada de un centrocampista sería necesaria porque no hay sustituto de garantías para Medel. ¿Y qué pasa con Guarente entonces? ¿Y con Campaña?¿ Y qué pasa, sobre todo, con Salva? Porque Salva, para mi, fue uno de los mejores de la pretemporada, y en el Sevilla Atlético lo está haciendo muy bien. Además, es un jugador tipo Medel: incansable, con capacidad para recuperar muchos balones y distribuirlos bien, tanto en corto como en largo. ¿No sería mejor confiar en la cantera, cuando además hay poco dinero en caja, antes que hacer un nuevo desembolso en otra incorporación?

Y si lo que necesitara Marcelino fuera un centrocampista ofensivo, también creo que esa posición también está bien cubierta con Rakitic, Trochowski o Luis Alberto.

Monchi y Del Nido, como siempre, son los que deciden, pero si de mi dependiera, la respuesta sería un “no” rotundo.

¿Qué tipo de delantero hace falta?

Seguro que el Sevilla estará rastreando el mercado, con vistas a fichar en invierno el delantero que tendría que haber llegado en verano. Cuando se cerró el plazo en agosto, yo me llevaba las manos a la cabeza, preguntándome cómo era posible que el Sevilla hubiera cometido un error de planificación tan grave. El sevilla afrontaba, como mínimo, cuatro meses de competición con un delantero y medio, porque Kanouté, por cuestiones físicas, estaba claro que se perdería muchos partidos.

El error no sólo era no haber incorporado a alguien que pudiera sustituir a Kanouté o Negredo, sino que además el club se había desprendido de otros delanteros, como Rodri, Acosta o Koné, quienes podrían ser mejores o peores, pero que seguro que podrían haber aportado algo en caso de emergencia.

Es difícil evaluar cuántos puntos se han perdido –y se perderán– por este fallo de planificación, pero me da la impresión de que bastantes y puede que –esperemos que no– demasiados. No es de recibo que un club que aspira a conseguir plaza Champions y títulos se quede varios partidos sin apenas poder ofensivo, precisamente en la línea que tiene que meter miedo a los rivales. Si no inquietamos arriba, equipos como el Sporting, Racing o Granada pueden permitirse el lujo de atacar sin temor, llegándonos en tromba en más de una  ocasión. ¿Acaso no se ven las cosas de distinta manera si se visita el Nou Camp y no juegan ni Messi ni Villa? Pues lo mismo ocurre con nuestros rivales cuando ven que no están ni Negredo ni Kanouté.

Por otro lado, parece que hay un debate sobre qué tipo de delantero hace falta. Hay quiénes piensan que debe ser un delantero referencia, y otros piensan que debe ser un delantero que sirva de enlace con Negredo y Kanouté, incorporándose desde atrás. Yo lo único que digo es que tiene que ser un delantero que tenga gol, porque, al fin y al cabo, da lo mismo desde donde vengan los goles. Lo importante es que la pelotita entre y que se creen ocasiones de gol. El elegido tiene que ser alguien que desborde, que atemorice, que marque diferencias. El problema es que eso suele costar bastante dinero y nuestra situación económica no es la mejor. Así que tendremos que esperar  y confiar en que Monchi dé con un mirlo blanco.

Los tres pilares del Sevilla

En una entrevista que Monchi ha concedido, recientemente, a un medio de comunicación, ha declarado que le quedan sólo nueve meses de contrato, pero deja claro que quiere seguir en el Sevilla, ya que sigue teniendo muchísima ilusión por su trabajo. Mal haría nuestro club si no contara con él, porque Monchi ha sido una de las claves del Sevilla de los éxitos. Y lo será en el futuro. De eso no debe haber dudas, porque Monchi, además de ser sevillista, que siempre es importante, ha demostrado ser un gran profesional, y, por supuesto, tener grandes conocimientos en su materia. No obstante, es respetado y admirado tanto a nivel nacional como internacional.  A veces, incluso parece que Monchi sea el secretario técnico de otros clubes. No creo que sea casualidad que, siempre que se abre el mercado de fichajes, haya varios clubes que, curiosamente, se fijan en los mismos objetivos que Monchi. Una coincidencia puede ser, dos ya empieza a ser sospechoso, tres… ya da que pensar.

Hasta tal punto llega el renombre de Monchi que en un medio nacional se llegó a comentar que el fichaje del brasileño Marcelo se realizó por parte del R. Madrid porque Monchi estaba interesado en él. Por lo visto, los técnicos del Madrid tenían dudas de su fichaje, por ser Marcelo un jugador muy joven y estar aún demasiado verde. Al enterarse en la Castellana de que Monchi estaba tras él, y dado que su contratación no era demasiada costosa –para sus multimillonarias arcas, claro está–, decidieron dar el paso. No sé qué habrá de verdad en todo eso, pero sí parece que el Sevilla estuvo muy cerca de fichar a Marcelo, según publicó El Mundo.

En mi opinión, la valía de Monchi está fuera de toda duda, por más que el de San Fernando haya sido, injustamente, blanco de parte de la prensa sevillana. Esto sólo ha servido para que una pequeña parte de la afición, posiblemente la que se haya dejado influenciar, esté en contra de él. Aunque parezca mentira, hay detractores de Monchi, pero pienso que la mayoría vemos en él una pieza clave, un pilar del Sevilla actual. Afortunadamente, el hecho de que renueve o no dependerá de uno de los otros dos pilares en los que se cimienta el Sevilla FC: José María del Nido y José María Cruz. Podemos estar tranquilos. Conociéndoles, es imposible que Monchi no continúe con nosotros.

El fichaje del delantero

Recojo las palabras textuales de Monchi sobre la llegada de un delantero: “No tenemos urgencia ni va a ser una cosa de hoy para mañana. Habrá que tener un poco de paciencia para primero encontrarlo, luego que sea una operación rentable para el Club y después que le guste al entrenador”.

Según estas palabras, yo entiendo que el delantero no va a ser ni Giovanni Dos Santos ni el coreano Chu-Young Park. Entre otras cosas, porque ambos son jugadores caros y ahora mismo no estamos sobrados de euros. Así que primero habrá que recaudar dinerito fresco –posible venta de Capel o cualquier otro jugador que no sea imprescindible– y después buscar un jugador –encontrarlo– jóven –rentable para el club–,  y lo más parecido posible a Gio Dos Santos –que le guste al entrenador–.

Así pues, parece que el tema del delantero va para largo. A mí me da igual que venga ahora o venga a final de la pretemporada, pero sí tengo claro que es una posición donde no se puede fallar, y donde los jugadores de calidad nunca son baratos.

Hace poco Del Nido dijo que Jeffren no era ninguno de los tres jugadores que tenía el Sevilla en cartera como opción al delantero. Uno era Giovanni, otro Park, y el otro supuestamente es el argentino Burrito Martínez, del que hoy publican en Tucumán lo siguiente: http://www.elsigloweb.com/nota.php?id=73772

Hay que hilar fino en este tema, porque al final son los buenos goleadores los que hacen a un equipo temido y respetado. Negredo se ha ganado un sitio en la delantera, Kanouté se lo ha ganado durante muchos años, pero ya está, queramos o no, flaqueando; y nos falta otro delantero de lujo, porque jugaremos cuatro competiciones y las lesiones, sanciones o partidos con la selección harán mella, y tenemos que estar preparados. Muy bien preparados, diría yo, porque la próxima temporada tendremos más rivales directos que nunca. Para mí, éstos son: Valencia y Villarreal para la Champions y At. de Madrid, Ath. de Bilbao y Málaga para la Europa League. O sea, que se espera una temporada larga y bastante exigente. Como para fallar en el delantero.