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Málaga 0 – Sevilla FC 0. Decepcionante primer partido

La sensación que me dejó el primer partido de liga fue de decepción, desde antes del pitido inicial, al ver que Krychowiak jugaría de nuevo como central, hasta el pitido final, pues se vislumbraba bastante complicado el llevarse los tres puntos jugando en inferioridad numérica veinticinco minutos.

Por desgracia, una vez más se demostró que Krychowiak no sirve como central, por mucho que lo intente Emery. Poner al polaco en el centro de la defensa sólo sirve para parchear la defensa y debilitar el centro del campo, como ya quedó meridianamente claro en la Supercopa.

En la primera parte del partido el Sevilla mostró una actitud que dista mucho de ser la que se le espera, con falta de intensidad y agresividad, acabó regalando el centro del campo al Málaga que no tenía problemas para llegar al área sevillista, aunque, afortunadamente, sin consecuencias. Sólo se salvaron los diez primeros minutos, donde Gameiro falló dos ocasiones de gol clarísimas. El francés pudo dejar más que encarrilado el partido.

En la segunda parte, lo mejor fue el inicio, pero fue solo un espejismo. Los dos equipos creaban muy pocas ocasiones de gol. Emery tardó en hacer los cambios, como es habitual en él. Como todo el mundo, esperaba que uno de ellos fuera Nzonzi, quien se mostró perdido durante todo el partido y además se ganó una absurda tarjeta amarilla. Pero no fue así y acabó expulsado. De aquí al final, algún susto, como el provocado por la torpeza de Mariano, o el gol bien anulado, por fuera de juego, aunque muy justito.

Con diez jugadores, al menos se logró mantener la puerta a cero, que ya era algo que se preveía difícil, con una defensa de circunstancias.

Es evidente que hay muchísimo que mejorar, empezando por Emery. Hay que tener paciencia. Es necesario esperar a que se acoplen los nuevos y se remate la plantilla, porque está claro que el Sevilla FC está llamado a estar en los puestos altos de la tabla.

El punto logrado ayer puede considerarse bueno, pues no es lo normal que se cometan errores graves en las dos áreas y no perder el partido. Sin embargo, hay que recordar que Málaga era un lugar propicio para llevarse los tres puntos. El Málaga me ha dado una imagen muy pobre, nada que ver con el equipo que tenía hace años, o incluso la pasada temporada.

Rakitic impidió un fin de semana completo

El fin de semana podría haber sido para enmarcarlo: Los juveniles se trajeron la copa a Sevilla, el Sevilla Atlético vence a domicilio y se asegura matemáticamente la permanencia… pero el Sevilla, como siempre, es incapaz de ganar fuera.

Todavía me pregunto cómo es posible que Rakitic no fuera capaz de marcar a placer la dejada de Negredo, con toda la portería para él. Habría sido un justo premio, porque el Sevilla fue superior al Málaga.

El punto sabe a poco, muy poco, pero podría darse por bueno, por los siguientes motivos:

– En la primera jugada del partido, Cala comete un clarísimo penalti delante de las narices del árbitro. Y ya sabemos lo que nos cuesta remontar un partido. Fue el único lugar en la actuación de Cala. Por lo demás, estuvo sobresaliente.

– Normalmente, cuando se desaprovechan ocasiones de gol tan claras como las que tuvieron Negredo o Rakitic, se acaba pagando con la derrota. Pero ayer el Sevilla estuvo muy bien a nivel defensivo, hasta el punto de que el Málaga apenas creó ocasiones de gol. Esta temporada hemos perdido muchos partidos calcados al de ayer, pero en esta ocasión no se repitió el guión.

– Y por último, porque el Sevilla salió a empatar, y normalmente eso lleva a la derrota. En mi opinión, es incomprensible que el Sevilla, en la situación que está, se conforme con un mísero punto, pero viendo la actitud de los jugadores, está claro que lo dieron por bueno.

Y, verdaderamente, ese punto podría haber sido bueno, pues el Getafe perdió en Pamplona y el Rayo cayó estrepitosamente en su feudo ante el Valencia, pero el Betis, que ahora es nuestra referencia, ganó, y se nos pone a cinco puntos, quedando sólo nueve por disputar. Es decir, el objetivo está muy complicado, pero no imposible.

La importancia del punto ganado ayer se verá más adelante, pero está claro que tendremos que ganarlo todo en casa, ante Real Sociedad y Valencia, y ganar –puede que el empate sirva– en Pamplona. Casi nada. Tendríamos que hacer algo que no hemos hecho en toda la temporada: ganar tres partidos consecutivos. Y puede que, ni aún así, fuera suficiente.

Pero aún queda un resquicio de esperanza, porque nosotros estamos fuertes en casa y el Betis sigue flaqueando. Ayer ganó, pero lo hizo con muchísimos problemas, ante un Celta de Vigo que tiene muy poquitos argumentos y gracias a que se benefició, otra vez más, de un clamoroso error arbitral. Es increíble el gol que le anulan al Celta por un fuera de juego inexistente por varios metros.

El Betis tiene que enfrentarse al Mallorca fuera y al Zaragoza en casa. Ambos equipos están luchando por la permanencia, y lo harán hasta el último minuto –justo lo que deberíamos hacer nosotros–, y cerrarán la temporada con una teórica visita facilona al Levante, que ya, supuestamente, no tendría motivación alguna.

Es cierto que lograr el objetivo está casi imposible, pero tampoco sería tan descabellado que el Sevilla ganase sus dos partidos de casa y el Betis perdiera un partido y empatara otro de los tres que les quedan. Porque, además, están sintiendo nuestro aliento una barbaridad. Están de los nervios.

Lo que sí parece descabellado es que nosotros seamos capaces de ganar en Pamplona.

Habrá que esperar, pero, desde luego, lo que no tiene sentido es que nos rindamos mientras haya posibilidades, por pequeñas que sean. Y si no podemos quedar séptimos, debemos quedar octavos, por si hay sorpresas de última hora con las licencias UEFA o le ratifican la sanción al Málaga. O, simplemente, porque es nuestra obligación quedar lo más arriba posible.

Pero, ¿rendirnos? Nunca. ¿Acaso sirve eso para algo?