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Liverpool 2 – Sevilla FC 2. Faltó creer en la victoria

Buen resultado el conseguido ayer por el Sevilla en un estadio complicado, ante el que es, a priori, nuestro principal adversario para quedar primeros de grupo. Pero pienso que, de haber creído en la victoria, el Sevilla habría ganado el encuentro.

No pudo empezar mejor el partido, ya que nos adelantamos en el marcador en el minuto cinco. Escudero centró por su banda y Ben Yedder aprovechó el grave error de Lovren, que no acertó a despejar un balón raso que, aparentemente, no tenía dificultad. Este central croata, a pesar de ser internacional y jugar en un equipo de primer nivel, suele cometer errores importantes. El de ayer, por suerte para nosotros, fue uno más.

Fue adelantarse en el marcador, y el Sevilla se encerró atrás, perdiendo infinidad de balones en la zona media y siendo la defensa incapaz de frenar las continuas acometidas inglesas. Hasta que llegó el gol del empate, tras varios avisos reds. Les bastó una pared en la frontal del área entre Henderson –buen jugador este– y Alberto Moreno –gran partido el suyo–, para que éste centrara al área pequeña, donde sólo tuvo que empujar el balón Firmino. Fue una buena jugada del Liverpool. Aparentemente simple, pero repleta de velocidad y precisión, y difícil de contrarrestar.

El partido siguió por los mismos derroteros, con el Liverpool poniendo cerco a nuestro área y llegando en rápidos contragolpes. Sin embargo, el segundo gol del Liverpool no pudo ser más afortunado, pues llegó por un disparo del egipcio Salah desde la frontal del área que habría atajado Sergio Rico sin problemas, de no haber sido desviado por Kjaer a la escuadra. En la jugada del gol, Salah hizo falta previa sobre N’Zonzi, al que derriba en carrera, empujándolo con el brazo, pero el árbitro, muy casero durante todo el partido, no pitó nada.

Este segundo gol no sirvió para espolear al Sevilla, que seguía sin crear el más mínimo peligro.

Vi el partido perdido cuando Pareja cometió un absurdo penalti, al filo del descanso, sobre Mané, al que blocó en el área como si estuviera en un partido de rugby. Menos mal que a Firmino le dio por lanzarlo al palo, cuando Sergio Rico estaba ya casi batido.

Sergio Rico me parece un gran portero –y ayer lo volvió a demostrar–, pero bien haría en ensayar mucho, muchísimo, hasta aburrirse, tanto su juego con los pies como los penaltis. Ambos son sus puntos débiles.

En la segunda parte, sí mejoró el Sevilla, aunque siguió sin poder controlar, en ningún momento, a Salah y Mané, dos jugadores de una enorme velocidad y calidad. En realidad, ellos dos se bastaban para crear casi todas las ocasiones de gol del Liverpool.

El culpable de esta mejoría fue Pablo Sarabia. Había entrado sustituyendo al lesionado Pizarro, y a partir de ahí el Sevilla ganó en posesión y en verticalidad. Se empezó a controlar mejor el partido. Nzonzi se impuso en su zona y Kjaer despejaba todo lo que llegaba al área.

Se notó la entrada de Muriel, que sigue estando negado ante el gol, pero que asistió a Correa para lograr el empate. Lástima que no pudiera enganchar bien el balón en esa ocasión de los minutos finales que nos habría dado la victoria. Sigue sin marcar, pero tiene detalles de calidad. Con confianza y partidos puede ser un jugador importante.

Sobre los jugadores, decir que no me gustó Ever Banega, al que veo lento y fuera de forma. No se parece en nada al que deslumbró en su anterior etapa como sevillista. Espero que volvamos a recuperar al mejor Banega, porque es un jugador importantísimo.

Me da la impresión de que, por desgracia, Nico Pareja podría estar ya en su última temporada de fútbol al más alto nivel. Va a cumplir 34 años, tiene continuos problemas físicos y ha perdido bastante velocidad. Su penalti de ayer fue más que evitable. Y lo peor es que ya hizo uno, exactamente igual, en pretemporada, contra el Arsenal.

Berizzo pecó de inocente en su expulsión, que fue tan absurda y evitable como el penalti. Tampoco me gustó que no sustituyera a Mercado cuando tenía una amarilla y se estaba viendo que podía ser expulsado. Y al final no acabó expulsado porque el árbitro le perdonó la segunda amarilla. Igualmente debió acabar el partido antes de tiempo Alberto Moreno. Nuestro exjugador pudo ser expulsado hasta en tres ocasiones: la primera, porque tampoco habría extrañado que hubiera visto la roja directa, en lugar de amarilla, por su fuerte entrada a Jesús Navas; y después, por cortar dos contragolpes del Sevilla haciendo falta. Quien sí fue expulsado, por doble amarilla, fue el local Gómez, aunque ya en el tiempo de descuento, por lo que el Sevilla no tuvo oportunidad de sacar provecho de la situación.

No fue un buen partido el del Sevilla en Anfield, pero supo sobreponerse a una mala primera parte, donde pudo quedar sentenciado el partido, para lograr un punto que puede ser importantísimo, tanto como para la clasificación a la fase de eliminatorias como para quedar líderes de grupo.

Tras finalizar el partido me quedé con la sensación de que el Sevilla, de haber tenido fe en la victoria y de haber salido a jugar de tú a tú, podría haberse llevado los tres puntos. Quizás le tuvo demasiado respeto a Anfield.

Ahora a pensar en el Girona, que es casi un filial del Manchester City, ya que tiene cedidos cinco jugadores por el equipo inglés. Ya deberíamos estar sobre aviso, porque el Girona bien pudo ganar al Atlético de Madrid en la primera jornada de Liga, donde llegó a ir 2-0. Así que espero que no haya ningún exceso de confianza porque el rival sea un recién ascendido.

Mi experiencia, deportiva y extradeportiva, de la final de Basilea

Ya somos pentacampeones de Europa, que se dice pronto. En esta ocasión tuvimos que vencer a un gran equipo, como es el Liverpool, que llegó a tenernos contra las cuerdas, en determinados momentos de la primera parte.

El partido empezó bien, controlando el juego y viéndose, con claridad, que el Liverpool nos tenía un gran respeto. Pero con el paso de los minutos, el equipo inglés empezó a llegar a nuestra área con relativa facilidad y tuvo un par de ocasiones claras para adelantarse en el marcador. Además, temí que el árbitro pitara una clara mano de Carriço dentro del área, cosa que, por suerte, no ocurrió. En una de esas llegó el gol –golazo más bien– de Sturridge, con un disparo con el exterior que colocó muy bien junto al poste.

A partir de este momento, hasta el final de la primera parte, lo pasó muy mal el Sevilla. Un gol anulado al Liverpool y una ocasión donde el balón se paseó por el área pequeña de Soria, me hizo rezar para que llegáramos con sólo 1-0 al descanso, con la esperanza de que Emery y los jugadores pudieran resetearlo todo, porque parecía que no estábamos jugando una final, sino un amistoso, hasa el punto de que el 2-0 no llegó de milagro, más que por acierto de los reds, por nuestros propios despropósitos. En varias ocasiones perdimos el balón en zonas peligrosísimas, quizás por un exceso de confianza, pero el desajuste fue total y estuvimos cerca de tirar la final a la basura.

Afortunadamente, el Sevilla de la segunda parte no tuvo nada que ver con el de la primera, y eso se vió desde el saque inicial. Apenas 15 minutos tardó el Sevilla en empatar, gracias a una sensacional jugada de Mariano, que casi se burla de Alberto Moreno, y deja el balón para que Gameiro sólo tenga que empujarla. Mazazo para el Liverpool y chute de adrenalina para el Sevilla.

Si el primer gol fue bonito, el segundo lo fue mucho más, al ser una jugada de todo el equipo, con varias paredes, y con una muy buena finalización de Coke, que fue el auténtico héroe de la noche, ya que poco después conseguiría el tercer gol que, prácticamente, dejó visto para sentencia el partido. Como no podía haber sido de otra manera, Coke fue elegido el hombre del partido, pero dicho honor debería haber recaído en Gameiro, de no haber fallado dos ocasiones donde se quedó solo ante Mignolet.

Curiosamente, la famosa pareja Coke-Mariano fueron jugadores claves para imponerse al Liverpool. El primero, asistiendo en el primer gol, y el segundo marcando por partida doble.

Se pasó mal durante varios minutos, pero, al final, la copa se fue para Sevilla, como debía ser. Pase lo que pase el domingo, la temporada será de sobresaliente: nuevo título y clasificación directa para la Champions League.

En cuanto a otros aspectos de la final, tengo que decir que la organización de la final, en todos los aspectos, ha sido nefasta. He estado en todas las finales europeas, a excepción de Varsovia y las Supercopas que no se disputaron en Mónaco, y la de Basilea ha sido verdaderamente lamentable. Como se suele decir, no ha ocurrido una desgracia porque Dios no ha querido.

Dejando a un lado los malos y escasos medios de transportes para desplazarse desde la Fanzone al estadio o desde el estadio al centro de la ciudad –tiene su importancia pero no deja de ser una simple incomodidad–, lo peor tuvo lugar dentro y fuera del estadio. Dentro del estadio no se tuvo la precaución de separar a los aficionados de ambas aficiones, con lo que, en una final, con la tensión que hay, era jugar con fuego. De ahí que hubiera incidentes en la grada.

Pero lo que sí fue extremadamente grave, y pudo acabar en tragedia, fue la mala organización en el acceso al estadio. Yo llegué al estadio una hora y cuarto antes del comienzo del partido, y ya había una multitud importante esperando para entrar. Por delante de esa multitud, había muchos policías antidisturbios y unas vallas, quedando sólo un estrecho espacio para que entraran los aficionados. Es de suponer –yo no lo veía desde mi sitio, bastante alejado de la entrada– que la persona que entraba era minuciosamente registrada. El problema es que el flujo de gente que entraba era ridículo, y hacer eso con las tres mil o cuatro mil personas que estábamos esperando, era totalmente inviable. Y claro, pasan quince, veinte, cuarenta minutos… y ves que aquello no se mueve, y el comienzo del partido se acerca.

Quedaban veinte minutos para el inicio y ya a la gente se le acababa la paciencia: gritos, insultos, empujones, se empezó a tirar vasos de cerveza a los antidisturbios… Pero la policía seguía impasible. Allí no se movía nada. Un antidisturbio estuvo grabando en video, continuamente, a la multitud –lo que enfurecía más a la gente–, y, de vez en cuando, asomaba por encima de las vallas un tipo enchaquetado, que supongo que sería el máximo responsable de seguridad, oteaba el horizonte durante unos segundos y desaparecía entre los silbidos y abucheos de la gente, que cada vez estaba más nerviosa.

La tensión y el peligro era tan palpable que algunas personas empezaron a salir de la bulla, principalmente personas mayores y padres que sacaban a sus hijos. Un padre salía con sus dos hijos de unos 13-15 años, y uno de ellos le protestaba porque llevaban allí mucho tiempo esperando, a lo que el padre le respondió con un contundente “la seguridad es lo primero”. La presión de la bulla estaba lejos de ser la que se produce, por ejemplo, cuando pasa una cofradía por la calle Francos y se forman “ríos” de gente, cada uno queriendo ir para una dirección distinta, pero empezaba a ser bastante agobiante. El principal riesgo que se corría era que los antidisturbios cargaran o que se formara una avalancha. Esta última opción parecía la más probable, porque oía por detrás de mí gritos de “avalancha, avalancha”.

Por suerte, no pasó nada, pero no me quiero ni imaginar las consecuencias que habría tenido una carga o una avalancha, sobre todo para los más pequeños.

Al final, a falta de quince minutos para el inicio del partido, se impuso la cordura y se abrió más espacio para que pudiera entrar los aficionados, quienes ya casi ni eran registrados. En mi caso, tardaron unos diez segundos en cachearme y registrar mi pequeña mochila, pero hubo mucha gente que ni la registraron. Un exceso de celo en la seguridad no sirvió para nada, sólo para provocar el caos y la indignación, y, verdaderamente, la mala organización que sufrimos hace plantearte si merece la pena desplazarte a ver una final. Eso sí, efectivos policiales hubo de sobra, en el centro y en el estadio. El aeropuerto estaba prácticamente tomado por el ejército –soldados con fusiles de asalto– y dos helicópteros estuvieron dando vueltas todo el día. Pero fallaron en lo básico, hasta el punto de que me llevé la impresión de que Suiza es un país tercermundista donde todo está muy caro.

En este sentido, me quedé impresionado cuando, ya dentro del estadio, se me ocurrió pedir agua. La muchacha me dio un vaso de agua de plastico, que ya tenía allí preparado, de un tamaño un poco menor de medio litro –por tanto, no sé si era agua mineral o del grifo– y me dijo que “eran siete”. Siete céntimos me parecía muy poco y siete francos –casi ocho euros– me parecía una barbaridad. Efectivamente, eran siete francos. Pero lo más gracioso fue que me dijo que “si entregaba el vaso, me devolvía dinero”. Y cuando lo hice, me devolvió dos francos por entregar un vaso de plástico. Si no llego a estar muerto de sed… No sé qué habrían cobrado por un refresco, pero me lo imagino.

Llegué a mi asiento diez minutos antes del inicio del partido, aún con el susto en el cuerpo y repleto de indignación, pero dispuesto a disfrutar del partido.

Todavía me quedaban más sorpresas, por la mala organización de “Viajes El Corte Inglés” y por el numerito que se montó en el aeropuerto, que volvió a dejar en evidencia que UEFA no escogió la sede adecuada. El aeropuerto de Basilea, simplemente, no tiene la capacidad de dar salida a tantos vuelos ni a acoger a tantas personas. Tuve mucha suerte porque sólo salí con una hora de retraso, pero, sobre todo, porque mi avión no fue el que tenía problemas técnicos y que vio retrasada su salida, sin ni siquiera una hora estimada.

En Basilea viví momentos malos pero que fueron compensados por los buenos: la quinta Europa League del Sevilla FC, ante el Liverpool. Otro momento histórico que tuve el privilegio de disfrutar en vivo y en directo.

Habrá pocos sevillistas en Basilea, gracias, entre otros factores, a la mala gestión del Sevilla FC

El Sevilla FC se ha lucido con la venta de entradas para la final de Basilea. Lo único que ha hecho bien ha sido subvencionar los desplazamientos con 200 euros y llegar a acuerdos con una amplia variedad de agencias para organizar los viajes.

Después, para empezar, la cantidad de entradas que ha anunciado el Sevilla no cuadra con las que consta que ha recibido el Liverpool. La capacidad del St. Jakob-Park para la final de la Europa League es de 35.000 espectadores. El equipo inglés anunció que recibiría 10.236 entradas, mientras que el Sevilla dice que ha recibido 7.000. Pero lo que me pareció verdaderamente sorprendente es que devolvió 2.000 entradas porque “eran muy caras”. Habida cuenta de que los dos clubes reciben la misma cantidad, haciendo cuentas, me pregunto: ¿Dónde han ido a parar las 1.236 entradas que restan?

Era evidente que en Basilea los ingleses nos iban a superar en número, por varias razones:

En primer lugar, porque el Liverpool es un club top de Europa y, a pesar de ello, llevan más de diez años sin llegar a una final de la importancia de la Europa League. Por si fuera poco, en Febrero perdieron la final de la Capital One Cup, por penaltis, contra el Manchester City, y ven la final de Basilea como una segunda oportunidad. Por tanto, entre sus aficionados hay una gran ilusión por ver la posibilidad de ganar un título.

En segundo lugar, el aficionado inglés, en general, dispone de una solvencia económica mayor que el español, por lo que el desplazamiento les supone menos esfuerzo. Incluso Jürgen Klopp, el entrenador del Liverpool, ha recomendado a los hinchas ingleses que viajen, aunque sea sin entrada, dada la belleza de la ciudad de Basilea. A este respecto, UEFA lo ha desaconsejado y ha insistido en que los aficionados que viajen sin entrada no deben acercarse al estadio, que estará perimetrado con estrictas medidas de seguridad. Mucho ojo con este asunto, porque en Basilea habrá aficionados del Liverpool que intentarán conseguir entrada por las buenas –reventa– o por las malas –robo–.

También esa solvencia económica posibilita que adquieran entradas de sevillistas gracias a la reventa. Me parece increíble que los socios más antiguos se dediquen a lucrarse revendiendo la entrada, incluso a aficionados del Liverpool. Sólo puedo entenderlo en el caso de que esa persona esté verdaderamente necesitada, lo cual no creo que sea el caso, porque, si no, no sería socio del Sevilla –hay cosas más importantes que el fútbol–. En este espinoso y triste tema de la reventa, el club poco puede hacer. Considero que poner las entradas nominativas no es una solución, ya que no depende del club. En Turín lo eran porque en Italia es obligatorio por ley, pero en Suiza no es así, y, posiblemente, por ese motivo UEFA habrá decidido que no sean nominativas.

Y en tercer lugar, el desplazamiento será más cómodo para los ingleses, sobre todo en el caso de que decidieran hacerlo por carretera, ya que tardarían entre seis y siete horas menos que desde Sevilla.

Lamentablemente, ahora, gracias a la genial idea de nuestros directivos de devolver 2.000 entradas, hay una cuarta razón, ya que, de acuerdo con esta información, la UEFA, ante las protestas del Liverpool por la escasez de entradas, ha asegurado que les otorgarían las entradas que pudiera devolver el Sevilla.

Desde mi punto de vista es totalmente inconcebible que el Sevilla devuelva las entradas, para más inri, con el débil pretexto de que tienen un precio elevado. Una sencilla solución habría sido el subvencionar las entradas más caras, vendiéndolas a 110 o 120 €, pagando el Sevilla el resto, de modo similar a como se ha hecho con los viajes. O en todo caso, pagar el Sevilla el coste íntegro. Cualquier medida me parece más acertada antes que poner las entradas a disposición del rival.

Otro tema que me parece una barbaridad es el elevado número de entradas que el Sevilla se queda para lo que llaman “compromisos del club”. De las 7.000 entradas (sin olvidar las sospechosas 1.236 que no cuadran), sólo se han puesto a la venta 5.600. Es decir, 1.400 entradas para compromisos. De acuerdo con la información que enlacé anteriormente, el Liverpool está obligado a reservar 2.000 entradas, por contrato, para los antiguos accionistas del club. El Liverpool ha decidido dedicar un 10% para empleados, jugadores, exjugadores y medios de comunicación –unas 825– y sólo un 2% para sponsors –unas 165–. Es decir, unas 1.000 entradas para “compromisos”, frente a las 1.400 por parte del Sevilla.

Y por último, lo que no se puede permitir es la mala organización para recoger las entradas. Yo, que tenía asegurada entrada por mi número de socio, fue el primer día, por la mañana, y tuve que esperar más de tres horas para recoger la entrada. Al menos, tuvieron el detalle de hacer la cola por dentro del estadio, para protegernos de la lluvia, pero, según he leído, ha habido gente que han hecho cola durante más de cinco horas, soportando lluvia, y al final se han quedado sin entradas. Eso es durísimo e inaceptable. El club debería, como mínimo, tener el detalle de hacer un simple cálculo y avisar de a partir de qué momento el aficionado que está en cola corre el riesgo de no tener entrada.

Y por supuesto, estoy seguro de que se puede hacer la recogida de entradas con más comodidad. No sé si se pueden agilizar trámites telemáticamente, pero lo que sí se puede, perfectamente, es habilitar más taquillas.

Un suspenso grande para el club en la organización de esta final de Europa League. Estaremos en Basilea en una gran inferioridad numérica. Sólo espero que ocurra lo mismo que ocurrió en la final de la Copa del Rey de Barcelona, donde a pesar de que los aficionados del Atlético de Madrid nos superaban por abrumadora mayoría, nos impusimos tanto en el césped como en la grada.

El Liverpool, a por Alberto Moreno y Manquillo

Eso, al menos, es lo que dice el Daily Star en su edición de hoy. En su noticia titulada “Brendan Rodgers y Liverpool cercan a Alberto Moreno y Javier Manquillo”, muy brevemente hacen referencia al fichaje de nuestro lateral zurdo:

“El director deportivo de los Reds, Ian Ayre, ha volado a España para intentar sellar el doble fichaje.

El entrenador, Brendan Rodgers había renunciado a la posibilidad de firmar al lateral izquierdo Moreno, de 22 años, cuando el Sevilla insistía en 20 millones de libras. Pero se cree que el Liverpool está acercándose al acuerdo.”

En mi opinión, si Alberto Moreno se vende por encima de los 15 millones de euros, estará muy bien vendido. En cualquier caso, si no se vende y alcanza el nivel que ya ha demostrado que puede dar, tanto en el Sevilla como en la Selección, tampoco me parece mal que siga formando parte de la plantilla.

Vender, sí, pero no a cualquier precio. Alberto Moreno es un buen jugador, con un amplio margen de mejora, por su juventud, pero pienso que podría ser sustituido perfectamente. Y si el dinero de su traspaso se invierte casi íntegramente en el centrocampista ofensivo, pues mejor.

No sé si será cierto lo del nuevo interés del Liverpool, pero ayer también Sky Sports lo anunciaba:

Notica SkySports Alberto Moreno

Y también en el día de hoy, el diario Liverpool Echo  hace referencia al renovado interés del Liverpool en Alberto Moreno. En este caso, incluso dan detalles de las maniobras Reds cuando recibió la negativa del Sevilla y se decidió a buscar una alternativa a Moreno:

“El Liverpool está dando cerco al doble fichaje de los defensas españoles Alberto Moreno y Javier Manquillo.

Los Reds han reabierto negociaciones con el Sevilla sobre el lateral izquierdo Moreno y tienen confianza en que su larga persecución veraniega del internacional español finalmente alcanzará un final feliz.

El acuerdo por el lateral derecho del Atlético de Madrid, Manquillo, está en una etapa más avanzada, con el jefe ejecutivo del Liverpool, Ian Ayre, en la capital de España, tras haber volado para completar el traspaso. Se espera que el jugador, de veinte años, firme inicialmente como cedido, pero los Reds tendrán opción a compra.

Cerrar los servicios de Moreno y Manquillo complacerían al entrenador Brendan Rodgers, quien quería, a toda costa, reforzar la defensa.

Moreno siempre fue el objetivo número uno del lateral izquierdo, pero las negociaciones con el Sevilla llegaron a un punto muerto.

La oferta inicial de los Reds fue de 16 millones de libras, en Mayo, que fue rechazada por el equipo de La Liga insistiendo en una cifra superior a los 20 millones de libras.

Las exigencias del Sevilla llevaron al Liverpool a mirar otras opciones, incluyendo a Ben Davies, del Swanse City, y Ryan Bertrand, del Chelsea.

Sin embargo, los Reds perdieron la posibilidad de fichar a Davies porque el Swansea sólo quería vender al Tottenham, pues el equipo galés quería firmar a Gylfi Sigurdssson como parte del acuerdo.

Liverpool entonces se fijó como objetivo  a Bertrand y estaba de acuerdo con la tasación de 8 millones de libras que había hecho el Chelsea, pero los londinenses simplemente se negaron a vender a un club al que consideraba como un rival por el título de Liga.

Bertrand ha fichado ahora por el Southampton, cedido por una temporada, y eso ha dado lugar a que los Reds hagan otro intento por Moreno, quien se sabe está por la labor de trasladarse a Anfield.

Moreno, de 22 años, brilló en La Liga la pasada temporada y ayudó al Sevilla a ganar la Europa League.

Llegó al Sevilla procedente de sus escalafones inferiores e hizo su debut en la primera plantilla en Abril de 2012.

Moreno, quien debutó con España ante Georgia, en octubre de 2013, fue nominado en la lista provisional, de 30 hombres, para la Copa del Mundo, pero no logró pasar el corte.

El madrileño Manquillo empezó su carrera en los escalafones inferiores del Real Madrid, pero quedó libre en 2007 y firmó por el Atlético de Madrid poco después.

Debutó en el primer equipo del Atlético en diciembre de 2011, pero ha disfrutado de muy pocas oportunidades.

El fichaje de Moreno llevaría el gasto del Liverpool, en este verano, a pasar de los cien millones de libras.

Los reds ya han completado fichajes por valor de 87 millones de libras, de Rickie Lambert, Emre Can, Adam Lallana, Lazar Markovic, Dejan Lovren y Divock Origi”.

Si hoy no pasamos la eliminatoria, mejor no hacer caso a Bill Shankly

Al ya difunto Bill Shankly, que fue un afamado entrenador británico que logró sus mayores éxitos con el Liverpool, se le ocurrió decir un día: “Algunos creen que el fútbol es una cuestión de vida o muerte. Puedo asegurarles que es mucho, mucho más importante que eso”.

Conociendo otras frases suyas, las cuáles añadiré al final del post, supongo que estaría bromeando. Si lo dijo en serio, yo no podría estar más en desacuerdo con él. A mi modo de ver, el fútbol está para disfrutar. Para agobiarnos y pasarlo mal, ya nos tiene reservada la vida muchas otras cosas.

Quiero con esto decir que, pase lo que pase esta noche, el mundo va a seguir girando, y que hay que valorar las cosas en su justa medida. Por supuesto, para el Sevilla sería un fracaso el caer eliminado tan prematuramente, de manera similar a como hicimos en la Copa del Rey ante el Racing de Santander. Eso es innegable.

Lo que sí está claro es que esta noche presenciaremos una hazaña. Bien sea por parte del Betis, al eliminar a un equipo muy superior, o por parte del Sevilla, por dar la vuelta a un resultado muy adverso, y en campo contrario.

Para el partido de hoy espero a un Betis muy agazapado atrás, excusándose de su ventaja de dos goles y de su inferioridad, con la única intención de salir al contragolpe. Por tanto, tendremos que estar muy atentos en el centro del campo, para evitar estas contras y controlar la posesión del balón. Será fundamental no perder la calma –cosa que no hizo Emery en la ida– y tener paciencia. Y por supuesto, lo más importante de todo, será el tener un mínimo de acierto en las dos áreas. Probablemente, con que aprovechemos sólo la mitad de ocasiones que tengamos, sería suficiente.

Me muero de ganas porque llegue ya la hora del importante partido de hoy. Es importante, pero no el más importante del fútbol sevillano, como nos quiere hacer creer algún aficionado bético. Supongo que para el Betis no lo será, pues ha ganado un par de Copas del Rey y una Liga. Y para el Sevilla, mucho menos, pues ha sido mucho más laureado, ganando títulos europeos: dos Copas de la UEFA y una Supercopa de Europa. Después de todo, lo único que hoy está en juego es una eliminatoria de octavos de la Europa League y la guasa sevillana del día –o días– después. No estamos hablando de cosas mayores, como títulos o descensos.

Para finalizar, os dejo otras frases de Bill Shankly, quien debió ser un buen personaje:

  • “Cuando no tengo nada que hacer miro debajo de la clasificación para ver cómo va el Everton”.
  • “Esta ciudad tiene dos grandes equipos: el Liverpool y el equipo reserva del Liverpool”.
  • “No te preocupes, Alan, al menos estarás cerca de un gran equipo”. (A Alan Ball, cuando firmó por el Everton)
  • “Si el Everton jugara en el jardín de mi casa, correría las cortinas”.
  • “Sé que este es un momento triste, pero creo que Dixie (Dixie Dean) estaría impresionado de saber que puede atraer más gente ahora que el Everton en una tarde de sábado.” (En el funeral de Dixie Dean)
  • “Algunos creen que el fútbol es solo una cuestión de vida o muerte, pero es algo mucho más importante que eso”.
  • “El problema con los árbitros es que conocen las reglas, pero no el juego”.
  • “¿Qué alineación voy a sacar? No voy a revelar un secreto como ese al Milan. Si por mí fuera, procuraría que no se enterase ni de la hora del partido.”
  • “Si estás en el área y no estás seguro de qué hacer con el balón, mételo en la portería y después discutiremos las opciones”.
  • “También pasamos malos momentos: un año acabamos segundos.”
  • “Si no lo nombran el futbolista del año, el fútbol debería detenerse, y los hombres que eligieron a otro tipo deberían ser enviados al Kremlin”. (Sobre Tommy Smith)
  • “¿De dónde eres?” -“Soy un fan de Liverpool desde Londres”. “Bien, entonces, ¿cómo se siente al estar en el cielo?- respondió Shankly”.
  • “Sólo ve afuera y llena el lugar de granadas, hijo”.  (A Kevin Keegan)
  • “Ehh… Aquí estamos, con problemas y punteros de la Liga” (A un periodista que decía que Liverpool estaba en crisis).
  • “Un equipo de fútbol es como un piano. Necesitas a ocho personas que lo muevan, y tres que puedan tocar el condenado instrumento”.
  • “Si eres el primero eres el primero. Si eres el segundo no eres nada.”
  • “Si no puedes apoyarnos cuando perdemos o empatamos, no nos apoyes cuando ganemos”.

Campaña, que te vaya bonito

Campaña será traspasado al Crystal Palace por unos dos millones de euros, guardándose el Sevilla un porcentaje de un futuro traspaso –se dice que un 20%–. Dado que el jugador no quería renovar, ya que ni siquiera se ha dignado en contestar a la generosa oferta de renovación que tenía sobre la mesa, me parece de lo más acertado su traspaso.

A decir verdad, este jugador nunca me ha llegado a convencer, ni cuando jugaba en el filial ni cuando lo hacía en la primera plantilla. Para mi gusto, abusa del juego horizontal y se apoya demasiado en la defensa, es lento en una zona donde el dinamismo es fundamental y tiene poca resistencia. También es cierto que aún es muy joven y que también tiene virtudes, como su pase en largo y su tiro a puerta, aunque no se prodigue mucho en ellos. En la primera plantilla sólo le he visto unos cuantos minutos a buen nivel en las dos temporadas que ha jugado, donde ha sido incapaz de hacerse con un puesto de titular.

Pienso que a Campaña le ha pasado lo mismo que a Luis Alberto: no ha subido en el momento adecuado a la primera plantilla. Me da la sensación de que Campaña subió demasiado pronto –yo, al menos, lo veía muy verde– y Luis Alberto demasiado tarde –la Segunda B se le quedó demasiado pequeña–. Claro que los técnicos entienden mucho más de esto que yo, que soy un simple aficionado, e igual estoy equivocado, pero la impresión que tengo es que no se ha sabido gestionar bien a estos dos jugadores desde el club. Por ejemplo, si a Campaña se le considera, a todos los efectos, jugador de la primera plantilla, debe ser porque tiene calidad suficiente para jugar con asiduidad, pero si después resulta que el jugador no hace más que calentar banquillo, jornada tras jornada,  pues, a lo mejor, una cesión hubiera sido mucho más productiva. Y es que para los jugadores en formación es fundamental el tener muchos minutos, de igual modo que el banquillo puede llevarles a su final.

Y en el caso de Luis Alberto, más de lo mismo. El jugador dio sobradas muestras de su calidad en el tiempo que estuvo en el filial, pero tuvo la mala suerte de que ni Manzano, ni Marcelino, ni Míchel confiaron en él. Hasta que Eusebio, del Barcelona, vio en él lo que otros no veían. Y cuando parecía que iba a volver, se metió el Liverpool de por medio. Una pena, porque creo que Luis Alberto tiene calidad de sobra para jugar en el Sevilla. Ahora lo disfrutarán en la Premier.

Campaña y Luis Alberto eran dos canteranos que, a priori, estaban llamados a ser grandes jugadores en el Sevilla, pero han pasado sin pena ni gloria. Al menos, se ha podido sacar un aceptable rendimiento económico de ellos.

Seguramente, también los jugadores habrán tenido algo de culpa. Pablo Blanco ya avisó de las supuestas malas compañías de Campaña, y entre la afición tenía fama de ser un juerguista y de frecuentar las discotecas hasta altas horas de la madrugada. Si es así, con tan poca cabeza es difícil llegar lejos.

Como siempre, el tiempo dirá si Campaña y Luis Alberto llegarán a triunfar en el fútbol de élite. Yo apuesto más por el segundo que por el primero, pero, en cualquier caso, espero que les vaya bien a los dos.

Regalamos a Luis Alberto

No ha hecho más que empezar la planificación del Sevilla 2013-2014 y el Sevilla ya se ha desprendido de Jesús Navas, Luna y parece que lo hará, en los  próximos días, según ha confirmado Del Nido, Luis Alberto.

Puedo entender la salida de Navas, por una urgencia económica y porque el jugador quería irse. También puedo entender la salida de Luna, aunque en mi opinión, es mejor jugador que Fernando Navarro, con más llegada al área, con más margen de mejora, pues sólo tiene 22 años –Navarro, 30 años–, y con una ficha más baja. Pero lo que no puedo entender, de ninguna de las maneras es la salida de Luis Alberto.

Supongo que en el caso de Luis Alberto, también estará la voluntad del jugador de irse al Liverpool. Si el jugador insistiera, entendería su venta, pero nunca por las cantidades que se están barajando. Hace pocos días, decía Monchi en la televisión del club que la primera oferta del Liverpool era muy buena. Yo, sin embargo, creo que vender a Luis Alberto por ocho millones, o por diez millones, es, prácticamente regalarlo. Estoy seguro de que, a poco que se le dé la oportunidad, Luis Alberto va a demostrar lo gran jugador que es. Probablemente, si el Sevilla le hubiera retenido un año, y Emery hubiera confiado en él, la próxima temporada podría haberse vendido por el doble, o incluso más.

Es una pena que en el Sevilla no hayan sido capaz de apreciar las cualidades de aquel jugador que maravillara a todos en la ciudad deportiva José Ramón Cisneros Palacios. Han tenido que venir técnicos del Barcelona y del Liverpool para darle confianza y que pudiera desplegar su juego. Su temporada en el filial del Barcelona le ha servido para ganarse un sitio entre los grandes.

Luis Alberto era uno de los jugadores que más me ilusionaban de cara a la próxima temporada. Ahora tendré que conformarme con verlo en la Premier League, donde estoy seguro de que acabará triunfando.

Y lo peor no es que se vaya Luis Alberto, sino que no puedo evitar preguntarme quién será el próximo. ¿Será Rabello? ¿O será Alberto Moreno? Parece que basta que venga un equipo con unos cuantos millones de euros para que se lleven a nuestros mejores jugadores. Encima para justificar la salida de Luis Alberto, dicen que se recibe un buen dinero por un jugador que apenas ha jugado al más alto nivel. Claro, si no lo han dejado más que unos míseros minutos, ¿cómo va a destacar en Primera?

Igual es que yo sobrevaloro a Luis Alberto, pero, en mi opinión es mucho mejor jugador que Rakitic o Perotti, por poner unos ejemplos.

En fin, veremos a ver cómo sigue la planificación, pero a mí lo de Luis Alberto me ha sentado como un tiro. Y ya me dieron otro con la venta de Navas.