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Camino de tropezar dos veces en la misma piedra

Ayer leí un artículo en Marca que me dejó algo preocupado. Aunque es cierto que es un alivio que la fuente sea Marca, lo cual quiere decir que, probablemente no será verdad, no deja de inquietarme que finalmente se lleve a cabo lo que anunciaba el citado diario, dadas las penurias económicas que está atravesando el Sevilla.

Decía el artículo que el nuevo Sevilla tendrá siete incorporaciones, y citaba los puestos: portero, dos centrales, lateral derecho y un medio defensivo, a los que había que sumar tanto a Hervás como a Bryan Rabello. También se añadía que se utilizaría un sistema 4-3-3 y que no se ficharía ningún delantero. Y esto último es precisamente lo que me preocupa, el que no venga ningún atacante.

Recuerdo, cuando disfrutaba del Sevilla de los títulos, que me preguntaba qué ocurriría cuando se fuera Dani Alves. Lo que ocurrió fue que se perdió potencial ofensivo, pues la banda derecha dejó de ser la mejor de europa, dejó de ser aquel cuchillo que abría las defensas contrarias como si fuera mantequilla. Navas continúa haciendo estragos, pero ya no tiene un cómplice de nivel.

También me preguntaba qué pasaría cuando faltaran Luis Fabiano y Kanouté. ¿Sería el Sevilla capaz de buscarles sustitutos de calidad, y hacerlo además en el momento adecuado? Parece que la respuesta es un rotundo “no”.

Ya consideré un error grave el haber comenzado la temporada pasada sin haber fichado al sustituto de Luis Fabiano, y bien que lo hemos pagado con puntos, con muchos puntos. Parece, si es cierto lo que publica Marca, que podemos repetir el error con Kanouté. ¿Empezaremos la temporada 2012-2013, de nuevo, con sólo dos delanteros natos?

Sé que sólo jugaremos dos competiciones, que no iremos a Europa, pero me parece absurdo que afrontemos una temporada con sólo dos delanteros. Y no me vale que hay varios medias puntas, como Reyes, Rakitic o Del Moral, que pueden jugar arriba, porque ya se ha demostrado esta temporada, cuando han faltado los delanteros, que se pierde muchisima presencia ofensiva y gol.

La explicación que se intenta dar para no fichar a un delantero es que se utilizará el sistema 4-3-3, que precisamente indica que se juega con tres delanteros. Ese sistema puede considerarse muy ofensivo si en verdad se utiliza a tres delanteros, o muy defensivo, si no se hace, como es el caso del Sevilla, porque en realidad es un 4-5-1. Porque yo no considero a Perotti y Navas delanteros. Yo no paso por ahí, al menos hasta que estos dos jugadores pasen de los diez goles por temporada. Mientras tanto, considero que Perotti y Navas son lo que realmente son: centrocampistas de banda con poco gol. ¿ Y para que sirve entrar por banda si después no hay nadie que remate a gol, o el único delantero que hay se pierde entre los centrales? Pues para cantar muchos “uys” y pocos goles.

No es casualidad el que sólo hayamos marcado 48 goles. Hemos presenciado infinidad de partidos en los que hemos podido sentenciar, matar a nuestro rival, a poco que hubiéramos tenido algo de pegada. ¿Cuántos puntos se nos han ido por perdonar lo imperdonable? Incontables, diría yo. Pocas cosas hay en fútbol más decepcionante que la impotencia de ver cómo tu equipo falla goles cantados una y otra vez, y se le escapan puntos.

Nos hemos llevado prácticamente toda la temporada a merced de Negredo. Un Negredo que, aparte de que haya estado más o menos acertado, ha mostrado una indolencia impropia de un profesional en muchos partidos. Míchel ya ha demostrado que confía ciegamente en el madrileño, por lo que muy mal lo tendrá que hacer para que Babá le quite el puesto. No le vendría mal al equipo que Negredo tuviera algo de competencia. Porque, al final, llegarán las lesiones y las sanciones, y habrá partidos donde juguemos sin delanteros. Supongo que entonces será cuando se tire de la cantera. O ni eso. Cualquiera sabe.

Me parece bien que se refuerce la línea defensiva, porque por ahí también nos hemos hundido, pero me parece incomprensible que se mire para otro lado y no se afronte el problema que hay con la delantera.

¿Volveremos a tropezar con la misma piedra? Espero que no. Confío en que hayamos aprendido algo de esta temporada interminable y que ha finalizado con un absoluto fracaso. Porque si no, mal vamos.

La marcha de Kanouté

Se ha ido Frédéric Omar Kanouté, el mejor jugador que yo he visto en mis casi cuarenta años como sevillista, y eso que los he tenido la suerte de ver a muchos grandes jugadores en nuestra plantilla. Se ha ido el más grande, como persona y como jugador. Se ha marchado el que, junto a Luis Fabiano, ha formado una de las mejores delanteras de la historia del Sevilla, que hacía temblar a cualquier defensa que se les ponía enfrente.

Cuando llegó al Sevilla, recuerdo que también sonaba como fichaje el internacional brasileño Fred (Frederico Chaves Guedes), que finalmente recaló en el Olympique de Lyon, y me lamenté de que llegara nuestro Fred Kanouté, pues lo consideraba una segunda opción. No pude estar más equivocado.

Ya no veré más jugar a Kanouté en vivo y en directo. Ahora empieza una nueva era, la era post Kanouté. La Secretaría Técnica tendrá que hilar fino, pues si no se tiene una delantera en condiciones, se pierden muchísimos puntos, que es, precisamente, lo que ha ocurrido esta temporada. ¿A cuántos rivales no hemos sido capaces de matar esta temporada y han acabado arañando un punto o se han llevado incluso los tres? Una barbaridad, y algunos de ellos fueron muy inferiores a nosotros. Una lástima que Kanouté no estuviera sobre el césped para machacar al Levante, un rival directo, de penalti, en el último minuto del partido. Probablemente, el resultado habría sido otro y ahora aún tendríamos opciones de conseguir plaza europea.

De Kanouté recordaré especialmente cómo bajaba el balón de las nubes, su visión de juego, su velocidad –cuando la tenía–, su calidad técnica y humana, su juego de equipo y su facilidad para hacer goles. De estos, me acuerdo especialmente de los que hizo en las finales, tanto europeas como en las nacionales.

Se ha ido el más grande, y lo ha hecho forzando su reaparición y marcando un gol, el último del 5-2 al Rayo Vallecano. Se ha ido, como no podía ser de otra manera, con el cariño de su afición, a la que encandiló desde que llegó y que  estará enternamente agradecida a este gigante maliense que tanto nos ha dado.

Muchas gracias por todo, Kanouté. Y mucha suerte, a donde quiera que vayas.

L’Equipe sobre Kanouté

Según L’Equipe, Kanouté podría acabar su carrera en Estados Unidos o en el Medio Oriente.

La noticia, que fue publicada hace unos días, dice textualmente:

Kanouté dejará el Sevilla

Con fin de contrato el próximo junio, Frédéric Kanouté dejará el Sevilla. Es el presidente del club, Josér María del Nido, quien lo confirmó el pasado martes a Diario de Sevilla. Autor de 135 goles en 287 partidos oficiales, el ex jugador del Lyon ha conseguido seis títulos con los andaluces. Cada vez menos utilizado y con un gran salario, deberá buscar fortuna en otro lugar. Tras un adiós “muy especial”, prometido por su presidente, el maliense, de 34 años, podría terminar su carrera en Estados Unidos o en Oriente Medio.

El momento de Babá

Parece que ya ha llegado el momento de Babá. O al menos, eso espero. Porque si no juega ahora el senegalés, ¿cuándo lo va a hacer?

Según decían en Portugal, Babá tiene una gran facilidad goleadora, como atestiguaban sus guarismos antes de venir al Sevilla. Parece ser, que en los entrenamientos hace gala de ello, y que es un jugador del agrado de Míchel, quien ha probado a ponerlo en los últimos ensayos junto con Kanouté. Así que todo parece indicar que, por fin, Babá podrá disponer de un partido completo para mostrar su valía, y no  de unos cuantos minutos sueltos.

En todo caso, Babá es un jugador muy joven y que procede de una liga que no es muy competitiva. Por tanto, aún es un jugador en crecimiento y que todavía tiene muchísimo que aprender, por lo que me da a mí que Babá es un jugador de futuro y que veremos su verdadero potencial en las próximas temporadas; donde, por otro lado, ya estará más que adaptado a una liga fuerte, como es la española.

El rival de mañana será muy complicado, porque tiene buenos jugadores y porque, con su nuevo entrenador, es mucho más agresivo y competitivo. Tendremos muchos más problemas para superarlos si el colegiado de turno –Álvarez Izquierdo– permite esa agresividad. Por lo visto, en el último partido que jugaron contra el Barcelona repartieron leña, a diestro y siniestro, hasta el punto que les mostraron siete tarjetas amarillas.

Mañana partido grande, con lleno en Nervión. Será un partido con un ambiente espectacular, para disfrutar y, sobre todo, un partido para vencer. Es de perogrullo que sería muy importante lograr la victoria, por el subidón que darían tres nuevos puntos y porque también está en juego el goal average, que en una liga tan igualada –quitando a los dos de siempre– será más decisivo que nunca a final de temporada.

No obstante, también hay que tener en cuenta que, al enfrentarnos a un rival directo, si no es posible la victoria, un empate, aunque a priori no agrade a nadie, tampoco sería un desastre.

La “pelea” entre Kanouté y Marcelino

Habría que estar dentro del club para saber si verdaderamente ocurre algo entre Kanouté y Marcelino, pero desde fuera,  o al menos la impresión que a mi me da es que parece más una invención de la prensa que otra cosa.

Por supuesto, como personas que son, cada uno con su criterio propio, es imposible que estén de acuerdo en todo y, lógicamente, tendrán sus discrepancias, pero de ahí a dar a entender que entre jugador y entrenador saltan chispas, hay un trecho largo.

Ciertamente, a los aficionados nos cuesta entender que Kanouté pueda pelearse o discutir airada y abiertamente, ante las cámaras, con alguien, y más aún con su entrenador. Pero si eso ya choca, más lo haría el que un entrenador se la tenga jurada a su mejor delantero. Habría que ser muy torpe, pero que muy torpe, para no alinear a Kanouté estando en forma, cuando precisamente el maliense ocupa una de las posiciones donde más flaqueamos y donde se ha mostrado decisivo en multitud de ocasiones. Kanouté ve el fútbol como ningún otro jugador. Lo difícil lo hace sencillo, y eso es un lujo que un entrenador no puede desaprovechar.

Si Kanouté no juega todo lo que debiera, será porque no esté al cien por cien. De hecho, el propio Marcelino reconoció en rueda de prensa, tras un partido, que Kanouté era un jugador ejemplar y que le habría gustado tenerlo a sus órdenes en una etapa donde estuviera en plenitud física.

Por eso, conociendo a Kanouté, que es un profesional ejemplar, en todos los sentidos, y conociendo las palabras de Marcelino, me cuesta trabajo creer que haya discrepancias entre ellos, hasta el punto de que pueda verse afectado el club.

En cualquier caso, lo cierto es que el tema es de actualidad y está ahí, sea inventado o no, con lo que me parece acertada la decisión del club de publicar una nota intentando aclarar el tema.

Y digo lo de “intentando”, porque el que quiera seguir viendo un problema entre Kanouté y Marcelino, lo seguirá viendo por mucho que los interesados publiquen o digan.

Este es un asunto que hay que olvidar ya, porque lo único que importa es el Villarreal. En juego tres puntos que nos pueden dar la vida. Casi nada.

Luis Fabiano y Kanouté

Nos la prometíamos muy felices los sevillistas cuando la delantera estaba conformada por Luis Fabiano, Kanouté y Negredo. Los dos primeros habían demostrado ser unos auténticos cracks y el tercero llegaba con la vitola de ser un gran goleador. De hecho, costó como si fuera uno de los mejores del mundo: 15 millones de euros.

Con estos delanteros íbamos tirando bien. Teníamos un poder ofensivo importante, que nos daba para estar siempre en la parte de arriba de la tabla, y había cierta competencia entre ellos, con lo que ninguno aligeraba el paso. Si dominábamos un partido, lo normal era que lo ganáramos.

El problema empezó a gestarse cuando se traspasó a Luis Fabiano, con la temporada pasada en juego. Se suponía que su sustituto llegaría en el verano de 2011, pero el único jugador ofensivo que llegó fue Manu Del Moral, que, si bien era un buen delantero, de ninguna manera llegaba a las cifras anotadoras del brasileño. Si estaba previsto que el jiennense fuera su reemplazo, estaba claro que, a priori, perdíamos calidad, no tratándose además de un delantero centro nato, sino más bien un mediapunta.

Durante el verano surge la duda de si Kanouté se va o se queda, y si se queda, también hay dudas sobre el rendimiento que dará, pues no hay que olvidar que el maliense tiene 34 años y que ya la temporada pasada se perdió un importante número de partidos por lesión.

Finalmente, tras semanas de incetidumbre, Kanouté  se queda, y la delantera queda conformada, además, por Negredo y Rodri, que es considerado una promesa con mucho futuro. Se habla de que puede venir, para rematar la plantilla, Giovani Dos Santos, pero antes de confirmarse su llegada, el club comete el error, difícilmente justificable, de desprenderse de Rodri.

Pero no queda ahí la cosa, sino que el club sorprende al decir que, ya que sólo había que disputar dos competiciones, quizás no fuera necesario fichar a un delantero, ya que no sobraba el dinero y había que cuadrar el presupuesto.

Finaliza el plazo de inscripción, y Dos Santos no llega. Todos los sevillistas nos llevamos las manos a la cabeza. No nos lo podíamos creer. Como tampoco llegó el sustituto de Luis Fabiano –si es que no era Del Moral–, ni el de Kanouté –en mi opinión, debió llegar hace tiempo–, ni el de Koné, que supuestamente estaba ya recuperado de su eterna lesión, pero que también salió.

Así pues, los delanteros que nos quedaban para afrontar dos competiciones son: Kanouté, Negredo y Del Moral, siendo sólo los dos primeros, delanteros centro. El primero, por sus problemas físicos, no puede ni jugar un partido completo; el segundo, lleva una racha muy negativa, donde ni ve puerta ni aporta nada al equipo; y el tercero está cumpliendo, pero no es un goleador nato. Dos delanteros centro para dos competiciones –y uno de ellos con 34 años– para hacer frente a lesiones o sanciones, o simplemente para poder tener una alternativa por si algún jugador necesita descanso o atraviesa una mala racha, como está ocurriendo con Negredo.

Lógicamente, los números ofensivos del Sevilla son preocupantes, y en el mercado de invierno se ficha a Reyes, que es un buen jugador pero tampoco es un delantero centro.

No es casualidad que hayamos tenido partidos como el Sevilla-Granada, Sevilla-Santander, Levante-Sevilla, Sevilla-Español… donde hemos podido golear y finalmente hemos empatado o perdido.

Hace falta un delantero. Hacen falta los sustitutos de Luis Fabiano y de Kanouté. No digo que sea fácil de encontrar, más bien al contrario, pero, ¿de verdad que no hay por ahí ningún delantero goleador y que no cueste una millonada? Si lo hay, que venga ya, lo más pronto posible. Que buena falta nos hace. Y si no lo hay, tenemos un problema. Y gordo.

Pocas cosas hay más desesperante en fútbol que ser superior a tu rival, tener infinidad de ocasiones de gol y no ser capaz de convertir ni una de ellas. Si queremos ser un equipo grande, hay que poner fin a esto, y que sea más pronto que tarde.

Sevilla 2 – Valencia 1. Al menos, se compitió.

No pasamos la eliminatoria. Era lo previsible, dada la ventaja que el Valencia traía del partido de ida y que, hoy por hoy, es un equipo superior a nosotros.

Los pocos espectadores que acudimos ayer al Ramón Sánchez Pizjuán, al menos, pudimos ver que el equipo corrió y luchó todo lo que pudo. Cuando se da todo, nadie puede reprochar nada.

Quedamos apeados de otra competición, y ha sido así porque hemos vuelto a reincidir en los mismos errores de siempre. Hemos vuelto a estar fallones de cara a gol y atrás hemos dado facilidades. El Valencia apenas tuvo ocasiones, pero le bastó aprovecharse de una jugada donde estuvimos muy inocentes. Si tenemos la defensa muy adelantada, excesivamente adelantada, y no presionamos a un muy buen jugador, como es Jonas –Varas hizo un paradón a un tiro lejano suyo– lo normal es que dé un pase al hueco y deje a Soldado, que siempre busca el desmarque, en posición franca de gol. Pues esto que el aficionado al fútbol lo ve como algo lógico, no lo supieron ver los centrales, ni ayer ni ante el Madrid.

Esta es una de las razones por la que me gustaría ver a Cáceres de central. Ya me he mentalizado que me voy a quedar con las ganas, pero Cáceres es mucho más rápido que Spahic y Fazio, y, por supuesto, más técnico, con lo que también ganaríamos en salida de balón. Para jugar con la defensa adelantada, mientras más rápidos sean los defensas, mejor.

Otra de las cosas previsibles era que Soldado aportara más que Negredo. No me explico por qué sigue jugando Negredo. No le espolearon ni la presencia de Del Bosque en el palco, ni las palabras de Emery. No entiendo cómo hay gente que se empeñan en compararlo con Soldado. Éste presiona bien y con sentido, lucha por cada balón, se desmarca con inteligencia, tiene mucha movilidad, y no suele perdonar de cara a gol. Sin embargo, Negredo se limitó a perderse entre la defensa valenciana, estático, sin caer a banda, y nulo en ataque.

Me parece que a Negredo le hace falta un banquillazo. Si es necesario que juegue Hiroshi, pues que juegue, pero tal y como está Negredo, seguro que el japonés aporta más que él.

Y también, por supuesto, era previsible el error de Marcelino, que siempre reacciona tarde. Me llevé desde el inicio del segundo tiempo preguntándome: ¿por qué no entra Kanouté? Y cuando finalizó el partido, ¿por qué no habrá entrado Kanouté antes? El maliense ve con facilidad lo que otros no ven nunca, y siempre se impone por alto. Un lujo tenerlo en el banquillo. Un lujo que no nos podemos permitir.

El árbitro también dió el nivel esperado. No se le pueden pedir peras al olmo. Siempre monta un numerito. Fue un aliado del Valencia, que repartió leña a distro y siniestro y permitió, sin rubor alguno, las continuas pérdidas de tiempo del equipo ché. Para colmo, tuvo la desvergüenza de descontar únicamente los tres minutos de rigor por haberse agotado los cambios. Y lo peor es que su hermano, que es igual o incluso peor que él, nos arbitrará el sábado.

Tenemos que pensar ya en el Espanol. Sólo nos queda el triste consuelo de que, al menos, nos ha eliminado un equipo superior. Ya quisiera tener yo en mi equipo a jugadores como Ramis, Mathieu, Banega, Jonas o Soldado. Todo sería muy diferente.