Archivo de la etiqueta: González González

Sevilla 1 – R. Sociedad 1. De nuevo, mereció más, pero el punto puede ser suficiente

No puede ser que tengamos un fin de liga tranquilo, aunque la distancia con nuestros perseguidores puede hacer que el punto cosechado hoy sea suficiente para asegurar la cuarta plaza. Habrá que esperar a lo que hagan Villarreal –supongo que perderá– y Ahtletic –supongo que ganará–.

El partido ha sido muy bonito para el espectador neutral, pero a mi no me ha gustado nada. Pienso que Sampaoli arriesgó mucho alineando a un sólo centracampista defensivo, N’Zonzi, y a dos que no sólo son muy ofensivos, sino que apenas defienden, como son Franco Vázquez y Nasri. Esa disposición venía muy bien para los contragolpes o en el caso de robar el balón muy arriba, pero, sin embargo, en el juego estático, tenían ventaja los centrocampistas de la Real Sociedad, que además se conocen y compenetran muy bien.

El Sevilla pudo adelantarse en el marcador, en un balon robado en defensa, pero se erró en el pase decisivo y se estuvo lento. Después llegó un buen susto, en un contragolpe que tuvo que cortar Lenglet, cargándose muy pronto con una tarjeta amarilla.

Era un momento donde el dominio era alterno, y donde la Real Sociedad quería aprovechar la velocidad de sus delanteros para adelantarse a la contra. Pero fue el Sevilla el que lo consiguió, en un balón muy bien peleado por Ben Yedder, que asistió a Sarabia para que éste lograra, con mucha clase, el único tanto del Sevilla.

En la última jugada de la primera parte, el Sevilla tuvo otra ocasión de gol, pero al impresentable de González González le pareció que era el momento apropiado para irse a los vestuarios, dejando perplejos a los aficionados, que casi no lográbamos entender tal ineptitud. Se entiende que tendría prisa para irse a la Feria. Porque en la segunda parte, además, sólo añadió cuatro minutos, habiéndose completado todos los cambios y dando la Real Sociedad una exhibición de cómo perder tiempo.

En la segunda parte, el Sevilla pudo sentenciar, pero cuando peor lo estaba pasando la Real Sociedad, se encontró con un golpe de suerte. Un mal despeje de Lenglet, rebota en N’Zonzi, y Carlos Vela, el jugador donostiarra de más calidad, se encuentra un balón que sólo tuvo que empujar a la red.

Lenglet tiene visos de ser un gran central, pero los centrales jóvenes se tienen que hacer a base de fallos, a no ser que sean superfiguras. Esperemos que no tenga tantos como Fazio, pero su error hoy nos ha costado dos puntos.

El gol de Vela sentó como un jarro de agua helada, de manera que la Real olió sangre y fue a por el segundo. Lo tuvo en sus botas, otra vez, Vela, que tras un extraordinario recorte, se quedó sólo ante Sergio Rico, que hizo el paradón del partido.

Apenas tuvo más opciones de gol la Real, hasta que el partido se puso muy de cara con la expulsión de Zurutuza. No sacó provecho el Sevilla porque se empeñó en crear ocasiones por el centro, y con una lentitud desesperante, olvidando las bandas. Eso fue un regalo para la defensa donostiarra, que no pasó mayores apuros para mantener un empate que les supo a gloria.

De los jugadores, me ha llamado la atención la bajísima forma en la que está Gabriel Mercado. Parece otro jugador distinto al de la primera vuelta. Lo mismo ocurre con Nasri.

Me ha gustado el partido de Ben Yedder, que se ha hartado de correr durante todo el partido y que, aunque no estuvo acertado de cara a gol, sí asistió a Sarabia y fue un constante incordio para la Real.

Franco Vázquez lo intentó todo y no le salió nada. A Vitolo, recién salido de una lesión muscular, también se le ve sin chispa, pero aún así logró expulsar a Zurutuza, en un acción que fue muy protestada por el vasco, ya que apenas toca a Vitolo.

Tambien sobrevivimos al arbitraje de González González, y eso también es de valorar, porque es más malo que un dolor de muelas.

Ahora sólo queda esperar que nuestros rivales directos no ganen y que en el Bernabéu no nos destrocen mucho el goal-average. En cualquier caso, ganando a Osasuna, en la última jornada de Liga, tendremos asegurada la tan ansiada cuarta plaza.

 

Sevilla – R. Sociedad. Casi sin margen de error

El partido de esta noche bien puede considerarse casi una final, pues está en juego el dejar prácticamente asegurada la cuarta plaza, o bien, en caso de perder, pasar a depender de otros. Por tanto, el margen de error es mínimo. Hoy debe ganarse o, como mal menor, empatar, con lo que nos lo jugaríamos todo, en caso de que nuestros rivales hagan los deberes, en el último partido de Liga, contra el Osasuna.

Como ven, obvio el partido contra el Real Madrid. No sólo porque haya distancias siderales entre ambas plantillas y en respeto arbitral, sino porque Sampaoli ya ha dado sobradas muestras de que se arruga en los grandes estadios. Es decir, el uno en la quiniela parece asegurado.

En cuanto a nuestros perseguidores, el que más me preocupa no es el Villarreal, sino el Athletic Club. A no ser, evidentemente, que el conjunto amarillo dé la campanada y gane en el Camp Nou. Pero eso, jugándose el Barcelona la Liga y, sobre todo, jugando Messi, parece tan improbable como que el Sevilla gane en el Bernabéu.

Sin embargo, el Athletic tiene que visitar al Alavés, y entre equipos vascos ya sabemos que no es que se echen una mano, sino las dos. Aunque puede que ahora se lo piensen dos veces, ya que uno de los factores que se tienen en cuenta a la hora de repartir los derechos de televisión es la posición clasificatoria, y el Alavés podría perder un dinerito si baja en la clasificación.

Después el Athletic recibirá a un Leganés que podría tener ya asegurada la permanencia, pues esta jornada recibe al Betis, una presa fácil, ya que se trata de un equipo que está con “las chanclas puestas” y que se permite incluso el bochorno de ser goleado en su propio estadio por el Alavés.

El conjunto de Valverde finalizará la Liga en el Vicente Calderón. A priori, un partido muy complicado, pero el Atlético de Madrid no se jugará ya nada. Mi esperanza, en caso de que necesitemos que pinche el Athletic, es que el conjunto de Simeone quiera despedirse de los suyos, y de su estadio, con una victoria.

Pero, sin duda, lo más importante es lo que hagamos nosotros. Las cuentas son bien sencillas si se ganan los partidos, y esta noche nos visita un conjunto como la Real Sociedad, que está haciendo una gran temporada y que tiene como objetivo meter la cabeza en los puestos de Europa League.

Si la Real Sociedad está séptimo, y con buenas opciones matemáticas incluso para hacerse con la quinta plaza, es porque tienen un buen equipo. Desde mi punto de vista, destacan  Carlos Vela, Oyarzabal, Illarramendi y Xavi Prieto, aunque también tiene jugadores que están dando un buen rendimiento, como Canales o el malagueño Juanmi, que está haciendo bastantes goles esta temporada. De William José no tendremos que preocuparnos, pues es una de las bajas por lesión, junto a Aguirretxe, Carlos Martínez y David Concha.

En cualquier caso, si el Sevilla está a su nivel y el árbitro –González González– no nos perjudica mucho, deberíamos ganar el partido, aunque seguro que no será fácil. De hecho, el equipo blanquiazul ya ha ganado en nueve ocasiones fuera de su estadio, lo que demuestra claramente su potencial. El Sevilla sólo ha ganado fuera siete partidos.

Supongo que, una vez más, me quedaré con las ganas de ver como titulares a Ganso y Ben Yedder. Creo que esa dupla tendría bastante peligro, aunque lo ideal sería ver a Ganso-Ben Yedder-Jovetic. Pero eso quizás ya sea mucho pedir, y también es cierto que Franco Vázquez hizo un gran partido en Málaga, donde marcó, por partida doble.

Dada la importancia del encuentro, el estadio debería estar lleno, porque, además, no se prevé lluvia para la hora del partido.

 

 

 

Sevilla FC 3 – Español 2. Victoria, a pesar de Emery

Lo que parecía, dadas las circunstancias, que iba a ser una victoria tranquila, se convirtió en una victoria sufrida y, más bien, incluso agónica. Es increíble la incapacidad de Emery para controlar los partidos en superioridad numérica. Lo que para cualquier entrenador es una bendición, para Emery es un suplicio. Y nuestro entrenador no puede escudarse en las numerosas bajas –aunque se notan una barbaridad los seis lesionados–, porque tenía a la solución en el banquillo, recién llegada de la Copa de África.

El partido se puso muy cuesta arriba para los intereses sevillistas, ya que antes del “minuto Puerta” ya encajamos un gol de penalti. Cuando todos esperábamos la expulsión de Beto, González González sólo le mostró amarilla. En directo me dio la impresión de que se equivocó, puesto que parecía clara la expulsión, pero viendo la repetición, se observa que Salva Sevilla, de no haber sido derribado, no habría llegado a marcar, puesto que,  o bien habría salido el balón por la línea de fondo o, lo más probable, habría llegado Diogo al balón antes que el jugador perico.

Por tanto, creo que González González acertó en esa polémica ocasión, pero fue de lo poquito que hizo bien. No sé si es porque no tenía la conciencia traquila o por otros motivos, pero lo cierto es que, a partir del penalti, no paró de perdonar tarjetas amarillas a los jugadores del Español. Dejó impunes una entrada por detrás, una mano voluntaria de Cañas –que creo que habría supuesto la segunda–, un agarrón cortando un contragolpe… y varias jugadas más que eran merecedoras de tarjetas. Pues nada, sólo mostró dos y la tarjeta roja a Casilla, que fue clarísima.

Por cierto, el penalti protagonista del partido no debió haber sucedido nunca. En primer lugar, porque Banega no puede quedarse solo, dentro del área, y tirar al muñeco. En segundo lugar, porque tras el despeje, hay un plantillazo, o posible plantillazo, a Diogo. En tercer lugar, porque hay un empujón clarísimo a Fernando Navarro. Y en cuarto lugar, porque Diogo no puede, o no debería, regalar el balón a un contrario siendo el último hombre. Tres o cuatro fallos en cadena, dos de ellos de jugadores del Sevilla, hicieron posible la jugada.

En cuanto al partido en sí, hubo varios jugadores que estuvieron a buen nivel:

Iago Aspas. Fue, sin duda, el mejor. Presionando como el que más y siendo un incordio para la defensa españolista con sus desmarques. Hizo lucirse a Casilla, provocó la expulsión de éste, al evitar un gol suyo; tiró al palo, y marcó el tercero y definitivo. Un partidazo. La verdad es que su actuación volvió a hacer que me preguntara por qué demonios no juega más el gallego, puesto que, en mi opinión, aporta mucho más que Bacca y Gameiro.

Iborra. Gran partido el suyo, pero pasamos apuros por su culpa. En primer lugar, por tirar al palo cuando lo más fácil era colarla dentro –cuesta trabajo creer que empezara su carrera como delantero–. Y en segundo lugar, por perder el balón en el centro del campo, en una mala entrega a Fernando Navarro, jugada que dió lugar al 2-2. Poco después también tuvo una ocasión clara, dentro del área, pero lanzó a las nubes.

Fernando Navarro. Otro partidazo del catalán. A este paso le va a quitar el puesto a Trémoulinas.

Vitolo. Buen partido el suyo. Dio posesión al centro del campo y volvió a ver puerta.

Diogo Figueiras. Su error en la jugada del penalti pudo costar el partido, pero también es cierto que marcó el primer gol, dio buenos pases y estuvo muy rápido y vertical. Diogo afirma que su gol fue queriendo. Yo tengo mis dudas. Lo que sí tengo claro es que el gol de este vídeo no es queriendo. Vaya suerte.

Banega. No hizo un gran partido, pero sí por encima de su nivel habitual. Centró al área con peligro y habilitó a Aspas en la jugada de la expulsión de Casilla. Su lunar fue, como he dicho antes, tirar al muñeco, cuando tenía toda la portería para él, en la jugada que fue el germen del penalti de Beto.

Los centrales. Tanto Arribas como Kolodziejczak hicieron un buen partido. Como siga así, el polaco-francés va a callarme la boca y convencerme de que es un buen central.

Lo que menos me gustó del partido fue el mal planteamiento de Emery, jugando en superioridad, y, sobre todo, la falta de orden que tuvo el Sevilla tras conseguir el 3-2. Jamás un equipo en inferioridad numérica te puede montar varios contragolpes, cuando además el Sevilla iba ganando. Ni tampoco se pueden provocar faltas al borde del área cuando al partido le queda el último suspiro. De todo ese desorden, el culpable es Emery.

Tampoco me explico el problema que tiene Emery con los cambios. El Español hizo su último cambio en el minuto 46. Sin embargo, Emery tuvo que esperar a que el Español empatara el partido, para dar entrada a Denis Suárez, en el minuto 78 y a Bacca en el 79. Todo eso, cuando el desgaste en varios jugadores era evidente y cuando el equipo estaba plagado de tarjetas amarillas. Un riesgo absurdo e innecesario que no alcanzo a comprender.

Por suerte, al final nos llevamos los tres puntos en un partido histórico –primera vez que juegan cuatro porteros en un partido de liga y todos encajan goles–, plagado de suplentes por parte de ambos conjuntos, lleno de intensidad, emoción y goles. Tres puntos muy necesarios y que nos hacen seguir arriba, peleando por plaza Champions.

Sobrevivimos a Mateu Lahoz. ¿Escaparemos indemnes de González González?

Yo creo que no. Aún recuerdo cómo nos machacó el 21 de abril de 2013, en nuestro propio estadio (dejo mi post de aquel día). Así que, si no se cortó en el Ramón Sánchez Pizjuán, no creo que se vaya a cortar en el Manzanares. Porque ojalá González González, el árbitro que arbitrará mañana el Atlético de Madrid-Sevilla, fuera sólo un mal árbitro. De ser así, podría perjudicar a los dos equipos. Pero no, González González sabe muy bien lo que hace. Sabe perfectamente cuándo sacar una vara de medir y cuándo otra. Sabe cuándo ver las infracciones y cuándo no.

Espero equivocarme, pero tengo la impresión de que el poderoso Atlético de Madrid no será nuestro peor enemigo. Eso sí, el Atlético no deja de ser un rival temible, ya que sigue teniendo una gran plantilla. Pienso que ha perdido potencial. Ya no cuenta con el que, a mi modo de ver, es el mejor portero del mundo –Courtois–, ni con el jugador más antideportivo y gran goleador de la liga pasada –Diego Costa–, ni con Villa, Diego Ribas o Filipe Luis. Pero tiene otros grandes jugadores, como el francés Griezmann –La Real Sociedad está notando muchísimo su marcha–, Mandzukic, Arda Turan o el central Godín, al que habrá que vigilar muy de cerca a balón parado.

Por tanto, tendremos que sudar sangre, sudor y lágrimas para puntuar allí, y, por supuesto, armarnos de paciencia para no caer en las provocaciones arbitrales. A eso habrá que sumar el habitual ambiente hostil con que nos recibe la simpática afición atlética.

Habrá que mantener la cabeza fría y jugar un gran partido, donde no nos podremos permitir la falta de efectividad de la que hicimos gala ante la Real Sociedad.

Y si no se puede ganar, al menos espero que nuestros jugadores lo den todo y que no haya sanciones para el próximo partido, contra el Deportivo. La liga no ha hecho más que empezar y seguro que llegarán las derrotas y los malos partidos.

Sevilla FC 0 – Atlético de Madrid 1. Otro robo arbitral, y ya van… demasiados

Derrota totalmente inmerecida la de ayer, pues si alguien buscó la victoria fue el Sevilla. El Atlético se dedicó, durante todo el partido, a aprovecharse de la impunidad que le otorga su camiseta.

A un equipo que está situado en tercera posición se le presupone ambición y calidad. Sin embargo, el Atlético renunció a jugar desde el pitido inicial. Atrincherados en su campo, se limitaron a defender con mucha violencia y a esperar un contragolpe que llegó en pocas ocasiones. En una de esas contadas ocasiones llegó el gol, que debió ser anulado por clara mano previa.

Por una cosa o por otra, se nos han ido y se nos irán muchos puntos. Cuando no es por fallos infantiles en defensa, es por perdonar demasiado arriba –como ayer–, o porque el árbitro nos saquea –como ayer también–. Es incomprensible que el árbitro perdonara la tarjeta roja a Falcao –por codazo a Cala en un salto–, Mario Suárez –el que juega el balón con la mano en la jugada del gol–, por criminal entrada a Jesús Navas, o que permitiera que Diego Costa acabara el partido. Si González González tuviera un poquito de dignidad, habría echado al Brasileño.

Lo de Diego Costa es un tema aparte. Es el jugador más antideportivo de la liga con diferencia. En Madrid lo llaman pillo pero aquí y en el resto de España recibiría otros calificativos más apropiados y malsonantes. Se llevó todo el partido provocando y riéndose del árbitro, que no se atrevió a expulsarle ni cuando le protestó en su cara, ni cuando simuló una agresión al estilo Cesc. Esa jugada no admite discusión: o expulsa a Cala por agredir–opción incorrecta– o expulsa a Diego Costa por simular agresión –opción correcta–. Pero lo que no puede hacer es verlo y no pitar nada. La misma táctica utilizó en muchos lances del juego donde debió mostrar tarjeta amarilla.

Lo del tema arbitral ya es cansino e indignante. Es digno de estudio, pues prácticamente se da en todas las jornadas. Cuando no es un arbitraje sibilino –distinto rasero pero sin errores graves–, es un robo en toda regla, como en el caso de ayer, o la pasada semana en el Villamarín, o la anterior en casa, ante el Athletic Club de Bilbao, aunque en esta ocasión ganamos el partido, a pesar de que Mateu Lahoz puso todo de su parte para que no fuera así.

Esta temporada no se ha hecho una buena planificación deportiva, pero pienso que, de haber tenido arbitrajes normales, no deberíamos haber tenido problemas para estar en puestos europeos. Solamente con estos dos últimos partidos, tendríamos cinco puntos más. Eso sin contar con los arbitrajes del Sevilla-Barcelona –Mateu Lahoz–, el Español-Sevilla –Muñiz Fernández–, y otros tantos que han sido determinantes.

Es normal y justo que paguemos nuestros propios errores, que han sido muchos, pero ya clama al cielo que tengamos que pagar también los errores ajenos. Mal futuro nos aguarda si tenemos que llevar una carga tan pesada.