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El show de Tony Chapron

TonyChapron

Tony Chapron, no es un humorista, ni un payaso. Al menos, oficialmente, porque en la práctica tuvimos que padecer sus toques de humor en el Friburgo-Sevilla de ayer.

Tony Chapron es un árbitro francés que dejó ayer  huella tras su exhibición en los últimos minutos del partido. En mis casi cuarenta años viendo fútbol, nunca he visto a un árbitro ir corriendo tras un jugador para apremiarle a que abandone el terreno de juego al ser sustituído. Incluso llegó a ser hilarante, cuando Bacca empezó a hacer un trote suave, y él le insistía en que corriera más. El mismo Bacca se partía de la risa, por lo absurda de la situación. Los comentaristas de Cuatro –el canal más sevillista tras el pasado derbi– no daban crédito a lo que veían, especialmente Kiko Narváez, que decía que nunca había visto nada igual, cuando además se daba la circunstancia de que el jugador que se retiraba iba ganando y no que había ninguna norma que obligara a abandonar el terreno de juego corriendo. Añadía que, lógicamente, si el árbitro consideraba que el jugador estaba perdiendo tiempo de manera descarada, entonces debería añadir un minuto más o enseñar tarjeta amarilla.

Pero no quedó ahí la cosa, porque también enseñó tarjeta amarilla a Rusescu por poner el balón bajo su camiseta tras hacer el 0-2. Era una clara forma de dedicar el gol a su hijo, pero al señor Chapron le dio igual. Supongo que consideraría que Rusescu estaba perdiendo tiempo, pero eso habría sido absurdo, pues sólo quedaba un minuto de juego, incluído descuento, y ya era imposible remontar el resultado.

En cuanto al partido, destacar la actuación de Javi Varas, que hizo dos buenas paradas. Aunque también es cierto que tuvo un fallo en un saque de puerta que pudo costar caro, y que se quedó bajo palos, sin salir, en más de una ocasión.

Rakitic demostró que ahora mismo es fundamental, con lo cual lo más normal es que le echemos mucho de menos en el partido contra el Athletic.

Y también me gustó mucho el trabajo de Iborra –que además marcó un gol–, Cristóforo –aunque estuvo algo fallón en el pase– y Rusescu. El rumano dispuso de muy pocos minutos, pero hizo un gol y cosas muy interesantes.

Primeros de grupo, como debe ser. Ahora a olvidar esta competición hasta febrero y a centrarnos, casi exclusivamente, en la Liga. La Copa este año vuelve a estar manipulada, para que Madrid y Barça se enfrenten en la final. Así que no conviene hacerse muchas ilusiones en esta competición.

Y a todo esto, hoy juega el Sevilla

Al tercer día de la nueva era sevillista, llega este Friburgo-Sevilla de la Europa League que hubiera sido un trámite, de no haberse dejado ir el equipo contra el Estoril en aquel infame partido casero, donde el Sevilla casi se arrastró por el terreno de juego.

En realidad, tampoco es que haya mucho en juego en la noche de hoy, pues ya se tiene la clasificación asegurada. Si acaso, el prestigio de quedar primero de grupo y el recibir unos 300.000 euros más, ya que la UEFA paga bastante más por ganar un partido que por empatarlo, e igual ocurre por quedar primero o segundo de grupo.

En cuanto al potencial de nuestros posibles rivales si llegamos a octavos de final, tanto quedando primeros como segundos de grupo, nos pueden tocar rivales durísimos. Por ejemplo, si quedamos primeros, nos podrían tocar el Shakhtar Donetsk, Benfica, Basilea o Nápoles. Casi nada.

Por cierto, el Nápoles ha sido el primer equipo en quedar eliminado de la Champions tras conseguir 12 puntos. Su grupo era durísimo, con Arsenal y Borussia Dormunt, y a pesar de ganar 2-0 al Arsenal, no pudo clasificarse –le faltó un tercer gol–. En mi opinión, el Nápoles sería el rival más duro, con diferencia, aunque también los ucranianos del Shakhtar tienen muy buen equipo.

Y si quedáramos segundos de grupo, los cocos serían la Juventus y el Oporto, que también están plagados de buenos jugadores. Se da la circunstancia de que la final será en el estadio de la Juventus, con lo que los italianos tendrán una especial motivación.

Si se puede ganar hoy, mejor que mejor, pero me da la impresión de que el partido verdaderamente importante es el del próximo domingo, cuando recibamos al Athletic Club de Bilbao. Ése es un partido lanzadera, y no hay más remedio que ganarlo si queremos llegar a los puestos de privilegio.