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Sevilla FC 1 – Eibar 0. Victoria tan sufrida como meritoria

Temía el partido de ayer, porque el Eibar es uno de esos rivales trampa. Es uno de esos rivales que, ya sólo por el nombre, la mayoría de los aficionados cree que el partido debe acabar en goleada. Y el Eibar lleva demostrando, desde el inicio de temporada, que no es ninguna perita en dulce. Si a estas alturas de temporada está situado en octava posición, y luchando por entrar en Europa, no es por casualidad, sino porque tiene buenos jugadores y un buen entrenador.

Mendilibar tenía las ideas claras y demostró que el Eibar es un equipo muy trabajado, donde la presión que ejercen todos los jugadores es fundamental en su estilo de juego. Debido a esta presión, que empezaban a hacer sus dos delanteros, el Sevilla no sólo se encontró con problemas para crear ocasiones en el centro del campo, sino incluso para sacar el balón jugado desde la defensa. Sin embargo, lo que sí hizo muy bien el Sevilla fue mantener la posesión, y pocas veces nos cogieron a la contra.

Además de la incesante presión, el Eibar jugó con las líneas muy juntas y no fue el día de nuestros centrocampistas, lo que explica que el Sevilla no creara muchas ocasiones de gol. Por fortuna, en una de ellas, a los diez minutos, Llorente, a pase de Krohn-Delhi, consiguió el único gol del encuentro, en una buena maniobra en el corazón del área.

Pero ni aún así, con el Eibar por detrás en el marcador, se abrió el partido. El Eibar seguía a lo suyo: con mucho orden, tocando raso y en corto, intentando robar el balón para sorprender en un contragolpe o en un balón parado. Esto último, el balón parado, me pareció la principal amenaza, porque solían sacar bien los saques de esquina y faltas, y el Eibar tiene jugadores que van bien por arriba.

El hecho de que nuestros mejores jugadores fueran ayer Sergio Rico y Rami, deja claro que el partido no fue nada fácil. El resto del equipo no dio el nivel acostumbrado, en especial los centrocampistas. Banega empezó muy bien, pero, a medida que iba pasando el tiempo, se fue diluyendo. Cristóforo estuvo fallón en el pase, aunque hizo gala de su habitual garra. Reyes no hizo nada de nada, y fue sustituido. Los mejores fueron Krohn-Delhi y N’Zonzi. Aunque el francés perdió el balón en una posición peligrosa, por exceso de confianza, y pudo costarnos un disgusto.

El Sevilla pudo finiquitar el partido en la segunda parte, pero Riesgo le ganó el mano a mano a Banega, y no pudo finalizar un contragolpe muy bien llevado por Gameiro. Este error nos condenó a sufrir, puesto que el Eibar apretó de lo lindo y tuvo varias ocasiones clarísimas. La que más, una de Enrich, que incluso cuando ya había regateado a Sergio Rico –que estuvo indeciso en la jugada, porque yo creo que, si hubiera salido, habría llegado antes que Enrich–, remata mal y se cae, en la que podía ser la «pifia de la jornada», si no llega a ser por la cantada de Kameni en el Málaga-Valencia.

El propio Enrich, poco después pudo empatar el partido, pero no enganchó bien una volea que se le quedó perfecta para partir el balón y fusilar a Sergio Rico.

Incluso cuando el Eibar ya contaba con sólo 10 jugadores, por la expulsión de Lillo, puso en apuros al Sevilla. Los tres minutos del tiempo añadido se hicieron eternos. Hasta que Sergio Rico evitó el empate en la última jugada del partido, al hacer una buena parada, atajando una falta directa.

Mal partido, ante un buen rival. Las pasamos canutas, pero lo más importante son los tres puntazos que sumamos a nuestro casillero y que nos hace recuperar la quinta plaza, acercándonos mucho a Europa. Porque el Eibar, ahora a ocho puntos y con el goal-average perdido, era un rival directo.

Athletic-Sevilla FC. La intensidad será clave

En la matinal del domingo nos espera una auténtica prueba de fuego para este Sevilla que nos está acostumbrando a las alturas: San Mamés. O mejor dicho, el nuevo San Mamés.

Se trata de un feudo de donde históricamente no se nos da bien y donde, además,  no solemos tener «suerte» con los árbitros. Pienso que la razón de los malos resultados allí es por la falta de intensidad de la que solemos hacer gala. Por contra, ellos sí van sobrados en ese sentido. No puede ser de otra forma, pues el empuje de su afición –que protestará cada falta nuestra, por mínima que sea–y la entrega de sus jugadores es, quizás, la principal característica del Athletic.

No dudo de que será un partido duro, puesto que los tres puntos son fundamentales para los dos equipos. Para el Sevilla lo serán para mantener el coliderato o, quién sabe, ser líder. Y para el Athletic, para alejarse de los puestos de descenso, de los que están separados por tres puntos.

Una de los aspectos que me preocupan de este partido es la actitud que tendrá Emery ante este partido. ¿Saldrá con un planteamiento timorato y ultradefensivo, como ante el Altético de Madrid, o, por contra, saldremos de inicio a «pecho descubierto», con cuatro jugadores muy ofensivos, como ante el Villarreal? En mi opinión, en el término medio está la virtud. Yo optaría por salir con un solo delantero y reforzar el centro del campo. Deberíamos aprovechar la baja de Gurpegi –también tienen una segunda baja: Aketxe–, la velocidad de nuestros jugadores ofensivos y la posible ansiedad de los jugadores del Athletic, para hacernos fuertes en la zona media y jugar a la contra.

En San Mamés hay que ser valientes, y más aún si tenemos en cuenta que este Athletic no es el mismo que el de la temporada pasada. Desde mi punto de vista, esto es debido, fundamentalmente, a que no han sabido sustituir convenientemente a Ander Herrera –algo complicado, porque Herrera tiene una gran calidad– y porque están disputando una competición muy exigente, como es la Champions League. De hecho, el próximo miércoles tienen un partido ante un potente rival –el Oporto–, donde se juegan el seguir en Europa, aunque sea en la Europa League.

Si miramos la clasificación, se puede apreciar, claramente, cuál es uno de los principales defectos del Athletic: su falta de poderío ofensivo. Después de 9 partidos disputados, sólo tienen 6 goles a favor, habiendo encajado 12 goles. Obviamente, con esos guarismos, es imposible estar bien clasificado.

En mi opinión, si saltamos concentrados a San Mamés –con especial atención al juego aéreo–, si somos capaces de controlar a sus jugadores más determinantes –Aduriz, Muniain y las llegadas de De Marcos–, y, sobre todo, si ponemos, al menos, la misma intensidad que ellos, nos llevaremos los tres puntos. Ahora bien, si salimos en el plan que salimos en el Calderón, tengo claro que nos van a dar por todos lados.

El árbitro será Estrada Fernández, del colegio catalán.

Getafe y Betis nuestros únicos rivales por Europa

Tal y como se esperaba, no le han dado licencia para jugar en Europa ni al Rayo Vallecano, ni al Español, con lo que quedan como únicos rivales para conseguir plaza Europea el Getafe y el Betis.

Curiosamente, parece ser que al Betis lo dan en todos sitios como clasificado ya. Yo no me lo explico, porque tiene que visitar a un Mallorca que intentará apurar sus pocas opciones de salvarse, ya que es colista y está a cinco puntos de la salvación. Y después deberá recibir a un Real Zaragoza que está al borde del abismo, finalizando con una cómoda visita a Valencia, para enfrentarse al Levante, que no se jugará nada. Es decir, el Betis lo tiene fácil –sobre todo si los árbitros le siguen echando una manita, o dos–, pero le queda el último sprint.

El Getafe está igualado a puntos con nosotros, pero tiene un calendario relativamente fácil. Lo de relativo es porque su próximo visitante es el Valencia, pero después recibirá al Rayo Vallecano, que no se juega nada, y finalizará en Granada, que probablemente estará luchando por el descenso.

Con lo cual, nos encontramos que el próximo partido ante la Real Sociedad será vital para nuestras aspiraciones, porque además nos conviene enfrentarnos a un Valencia ya clasificado para Champions.

Si el Betis no se desinfla al final –están llegando muy justitos, haciendo una pésima segunda vuelta–, y siempre que al Málaga lo sancionen en firme, se prevé un mano a mano entre Getafe y Sevilla para la disputa por esa última plaza Europea que podría quedar libre. Ellos tienen bastante mejor calendario, pero nosotros estamos llegando con fuerza en estas últimas jornadas. Una pena que no lo hayamos hecho antes.

El penalti de Negredo

El Sevilla-Levante era otra final, otro partido vital de los tantísimos que nos hemos encontrado en esta temporada que se me está haciendo interminable. Y se volvió a desaprovechar la ocasión de dar un paso firme hacia conseguir plaza europea e incluso de tener opciones para plaza de Champions.

El Sevilla fue bastante superior al Levante, pero el equipo valenciano también tuvo sus opciones claras de gol, como las dos que tuvo Koné y que, por fortuna, desaprovechó, o la que salió rozando el poste, a disparo de Barkero. Me llamó la atención lo poco vigilado que estuvo el guipuzcoano, bastante libre de marca, cuando el Levante se mueve al ritmo que marca él. Además, asistó a Koné en la jugada del empate. El marfileño se desmarcó muy bien, finalizando con tiro fuerte y colocado al que no pudo responder Varas.

Pero el momento decisivo, evidentemente, fue el penalti a nuestro favor, cuando quedaban apenas unos minutos para el final del partido. De haber sido gol, casi con toda seguridad habríamos ganado el partido, porque, prácticamente, no había tiempo para más.

Se me vino el alma al suelo cuando vi que el lanzador iba a ser Negredo. Verdaderamente, no sé por qué suele ser el vallecano, en ausencia de Kanouté, el encargado de lanzar los penaltis, porque, desde mi punto de vista, no los tira nada bien. No me da confianza ni cómo encara el balón para su golpeo. La mayoría de los lanzadores de penaltis, en el momento de lanzarlos, se sitúan a la derecha o izquierda del balón, según sean zurdos o diestros, con la finalidad de ocultar hasta el último momento hacia dónde va a ir dirigido el lanzamiento y para poder darle con más fuerza y precisión. Del mismo modo ocurre en los lanzamientos de faltas. Si el lanzador no se escora es que va a tirar a romper. El lanzamiento de Negredo no pudo ser peor: a media altura y casi por el centro. Negredo no me parece un especialista en el arte de lanzar penaltis, como lo pueden ser Kanouté o Reyes. Precisamente, el utrerano es el jugador que yo creo que debió lanzar el penalti, pues recuerdo, de su anterior etapa sevillista, que los lanzaba con una gran seguridad y efectividad.

Lanzar un penalti parece fácil, pero no es así. Un buen lanzador tiene que estar muy concentrado y seguro de sí mismo. Es un mano a mano entre portero y lanzador, donde el portero siempre tiene las de ganar, recayendo la presión en el lanzador. Si es gol, no pasará nada, puesto que es lo normal. La clave está en intentar engañar al guardameta, que siempre intentará leer en los movimientos del lanzador hacia dónde dirigirá el disparo. Un buen penalti, en todo caso, debe lanzarse fuerte y ajustado, a ser posible raso o a la escuadra. Si va a media altura, lógicamente, el portero tendrá más posibilidades de pararlo.

Quizás merecimos mejor resultado, pero, lamentablemente, se fallaron las ocasiones de gol que tuvimos y volaron dos puntos que, a buen seguro, serán decisivos a final de liga. Sólo espero que el próximo penalti, si es que lo hay, no lo lance Negredo. Verdaderamente, me cuesta trabajo creer que sea él nuestro mejor lanzador. Y lo peor es que fallar un penalti siempre deja con un bajón de moral tremendo tanto al lanzador como a sus compañeros, ya que se considera que un penalti siempre debe acabar en gol.

Entrando a valorar la actuación de algunos jugadores, me gustó mucho el partido tan completo que hizo Trochowski, que distribuyó bastante bien el juego. Por contra, no entendí que entrara Reyes, porque mostró que está en muy baja forma y falto de velocidad, y se arriesgó innecesariamente con su entrada, ya que ha adelantado los plazos de su recuperación. El utrerano no mejoró a Luna y podría haber recaído de su lesión. De haber sido así, probablemente, lo habríamos perdido para el resto del campeonato. Sin embargo, eché en falta la entrada de Babá, que bien podría haber entrado por un Manu Del Moral que estuvo negado toda la noche, o incluso por Luna, pasando Del Moral a banda.

También me gustó mucho el canario Deivid, que además de mostrarse muy seguro y de no tener problemas en defensa, dio rápida salida al balón. Seguramente, dispondrá de más minutos por la baja de Escudé para lo que queda de temporada.

Restan cuatro partidos, y uno de ellos no sólo es casi imposible de ganar, sino que, además, lo normal es que nos sitúe con el goal-average en negativo. Así que muy bien lo tendremos que hacer en los tres últimos partidos para conseguir una plaza europea que nos ha estado evitando durante gran parte de la temporada.