Archivo de la etiqueta: Europa League

Sevilla FC 1 – Zalgiris 0. Victoria mínima que obliga a marcar en Lituania

Saltó la sorpresa y el Sevilla no fue capaz de dejar encarrilada la eliminatoria ante el Zalgiris. Gran parte de culpa la tuvo la alineación inicial, plagada de suplentes, pensando en la Supercopa del domingo, pero, sobre todo, la excepcional actuación del portero visitante, Bartkus, internacional lituano, que hizo una auténtica exhibición, evitando una goleada. Lo paró casi todo (Banega se lo puso imposible en el gol), y la mala puntería de nuestros jugadores hizo el resto. Al igual que en muchos partidos de la temporada pasada, se desaprovecharon infinidad de ocasiones, dejando en evidencia que la falta de gol sigue siendo un grave problema. Lo cual, por otra parte, es totalmente lógico, pues no ha llegado aún ningún delantero que palie nuestra pobre efectividad ante la portería contraria. Urgen delanteros, y mientras antes lleguen, mejor.

El Zalgiris me pareció bastante mejor equipo que el Ujpest. Además del sobresaliente guardameta lituano, cuenta con varios jugadores de calidad y veloces, que les permite montar buenos contragolpes. No me extraña, por tanto, que el Zalgiris sea más peligroso a domicilio que en su propio feudo. Los mejores del Zalgiris fueron el central senegalés Mbodj (inexpugnable por alto, rápido y con buena salida de balón), y los centrocampistas Blagojevic (croata) y Simkovic (eslovaco). Afortunadamente, Vaclik también se lució en un par de ocasiones, con lo que esos contragolpes se quedaron en nada. Sólo supusieron un par de sustos, pues haber encajado un gol sí nos habría puesto la eliminatoria en una más que preocupante situación.

En cuanto a nuestro equipo, me parece evidente que hay jugadores en la plantilla que no deben formar parte del Sevilla 2018-2019. Jugadores como Nolito (mucha voluntad, nulo acierto, como suele ser habitual en él) o Muriel deberían seguir sus carreras en otro sitio. El problema es que a ver quién es el guapo que es capaz de colocarlos sin perder mucho dinero. Otros jugadores, como Berrocal y Pejiño, actualmente no tienen nivel para formar parte del primer equipo, pero tienen mucho futuro aún por delante, ya que sólo tienen 19 y 22 años, respectivamente. Pejiño tiene descaro y condiciones, pero aún le falta bastante para poder ser titular en un equipo del máximo nivel.

Tengo dudas con Arana. Por ahora, creo que pierde la batalla, claramente, con Escudero. El brasileño tiene buenos detalles, pero también mostró que le falta velocidad y que aún está lejos de adaptarse al fútbol europeo.

Por cierto, ayer me descuadró Gnagnon un poco. Desde la grada, daba la impresión de que estaba gordo y lento. Supongo que será eso, una impresión, porque cuando pasó el reconocimiento médico estaba en su peso. Pero lo que más me llamó la atención fueron sus numerosos saltos a destiempo, lo que le llevaba a caer o cargar sobre el contrario, lo que habría supuesto muchas faltas, algunas peligrosas, de haber tenido al silbato a un árbitro español. Gnagnon es un jugador muy joven (21 años) y que ya está en las quinielas para llegar a la selección absoluta de Francia, pero necesita adaptarse pronto al fútbol español si no quiere ser un asiduo del banquillo. El Gnagnon de ayer dista bastante del que todos esperamos ver.

En mi opinión, la victoria de ayer nos pone la eliminatoria bastante de cara, aunque al ser por la mínima nos obliga a marcar en Lituania para evitar lo que sería un descalabro histórico. La diferencia entre uno y otro equipo es abismal, pero un exceso de confianza podría resultar fatal. Está claro que lo ideal no es jugarse la eliminatoria fuera de casa y en un estadio con césped artificial, pero el Sevilla tiene que estar en la siguiente ronda y tiene que estar en la fase de grupos de la Europa League. No puede ser de otra forma. No debería ser de otra forma.

Ujpest 1 – Sevilla FC 3. Algunos detalles a destacar de una victoria cómoda

Como se preveía, el Ujpest no volvió a ser rival para el Sevilla, y es lógico, porque los húngaros sólo tienen dos jugadores que sobresalen y que, en mi opinión, podrían jugar en la Liga española: Zsótér y Obinna. El húngaro, de 22 años, internacional sub-21 con su país, es el manijero del equipo y se le ve bastante calidad. Participó en todas las ocasiones de gol de su equipo, con dos buenos pases y marcó un golazo de volea, ante el que no pudo hacer nada Sergio Rico, que se encontraba un poco adelantado. Eso sí, no se le puede pedir que se imponga en los saltos, porque sólo mide 1,67.

El nigeriano Obinna, también muy joven (21 años), internacional sub-20 con su país, es potente y veloz, con facilidad para el desborde, aunque se mostró muy inocente al no saber aprovechar el grave error que tuvo Carriço al intentar despejar un balón. Su disparo fue muy flojito. Fácil para Sergio Rico.

El partido fue más bien aburrido y con pocas ocasiones de gol. Me dio la impresión de que el Sevilla, ya que la eliminatoria estaba más que sentenciada y que la forma física aún está lejos de ser la deseable, no quería forzar mucho la máquina. Y el Ujpest no es que no quisiera, sencillamente es que no podía. Por tanto, en lugar de un partido de competición parecía más el típico de pretemporada, de los cuáles se pueden sacar pocas conclusiones. Estas pueden ser algunas:

1.- Sistema reconocible. El equipo y el entrenador tienen las ideas claras. Para Machín, los tres centrales son innegociables, y con ellos conseguirá alabanzas o críticas, éxitos o fracasos. Por tanto, bien haríamos en fichar a un central más, porque Nico Pareja volvió a lesionarse. Ha dado muchísimo al club, pero, lamentablemente, ya no puede estar al nivel que el Sevilla demanda.

2.- Sergio Rico debe ser traspasado o cedido, pero no debe continuar. Considero que no es bueno ni para el Sevilla ni para él. Ayer no transmitió seguridad. Es más, tuvo un error grave que bien podría haber acabado en gol. De seguir el canterano, no creo que se haga con una plaza de titular y seguirá depreciándose.

3.- Buen trabajo en ataque. El Sevilla se mostró efectivo de cara a gol, y esa cualidad, fundamental para tener éxito, hace mucho que se echaba de menos. Sarabia (2) y Muriel fueron los goleadores. El madrileño aprovechó un sensacional pase de Escudero en el primer gol, y una buena asistencia de Pejiño en el segundo. En este gol fue decisivo Ben Yedder, que con su desmarque se llevó a los dos defensas, dejando completamente solo a Sarabia ante el portero.

Muriel se fabricó dos ocasiones, fallando estrepitosamente una, tirando al muñeco, y marcando la otra, tirando también al muñeco, pero en esta ocasión acabó en el fondo de la red, tras tocar el portero. A ver si este gol sirve para que se le encuentre un comprador. De delantero ha demostrado que no sirve. Quizá en la banda, donde jugaba en la Sampdoria, pero ahí no se le ha podido ver. Por si acaso, al igual que con Sergio Rico, mejor que salga, antes de que se deprecie más.

4.- Debut de Sergi Gómez. No tuvo ningún error, ni pasó ningún apuro. Habrá que verlo ante rivales más potentes.

5.- Pejiño. Está muy verde aún, pero tiene detalles de calidad. Bien en el segundo gol. Se precipitó en un par de ocasiones.

De todas maneras, el equipo que vimos ayer tendrá poco que ver con el once tipo de la Liga 18/19, pues faltaban jugadores que se presumen titularísimos, como Gnagnon, Navas, Kjaer, Amadou, Roque Mesa y los fichajes que aún están por llegar, como el delantero centro, que se espera sea el fichaje más caro de nuestra historia.

El próximo rival, el Zalgiris, salvo mayúscula sorpresa, tampoco debe ser un obstáculo. Cuestión diferente podría ser el playoff, donde podríamos encontrarnos rivales veraderamente complicados, como el RB Leipzig, Istanbul Basaksehir o Burnley –uno de los dos–, Atalanta o Girondins de Burdeos. El lunes, día 6, conoceremos el último rival que nos separa de la fase de grupos

La aparente ineptitud de la Dirección Deportiva del Sevilla

Entre el aficionado sevillista hay máxima expectación por los posibles fichajes del Sevilla. Eso es igual todos los años, pero en esta ocasión, además, hay preocupación, pues el primer partido oficial está a seis días vista y la plantilla está prácticamente cogida con alfileres en la defensa y en la delantera.

No ha podido el Sevilla “escoger” peor temporada para quedar séptimo clasificado. El Mundial ha hecho estragos en la planificación, pues no podemos contar aún con los jugadores que han participado en él, dejándonos sólo con Pareja y Carriço como centrales disponibles y a Ben Yedder como único delantero. Tampoco ha ayudado que el Barcelona nos haya birlado a Lenglet, quien además de ser nuestro único central confiable –Carriço y Pareja están casi siempre lesionados–, era nuestro mejor jugador en esa zona tan importante.

Se da también la circunstancia de que Machín utiliza tres centrales en su sistema, el cual parece ser innegociable, con lo que la carencia es aún mayor.

No paran de salir nombres en la prensa. Como suele ser habitual, quizás muchos de ellos hayan sido inventados, pero no hay dudas de que otros son ciertos, como es el caso de Caleta-Car. El jugador croata es un desconocido por estos lares, pero los que le han visto jugar hablan maravillas de él. Parecía un fichaje hecho –siempre según la prensa–, pero lo cierto es que el Marsella ha estado más listo, consiguiendo un precontrato con el jugador durante el Mundial y llegando a un acuerdo con el Salzburgo. Un teórico –luego habrá que ver su rendimiento– buen jugador que se escapa por un par de millones de euros.

Leo en las Redes Sociales que el Sevilla está pagando la novatada de Caparrós como Director Deportivo. Y puede que sea cierto, pues no hay que olvidar que él mismo reconoció que no estaba preparado para ese puesto. También leo que José María Cruz es un serio obstáculo para cerrar algunas incorporaciones, pues es reacio a soltar grandes cantidades de dinero. No sé qué habrá de cierto en todo esto, pero lo que sí parece claro es que no se están haciendo bien las cosas. Si no, no tiene explicación que a estas alturas estemos casi con lo puesto, cuando en otras ocasiones se ha tenido el grueso de la plantilla disponible para el stage de pretemporada (en este caso en Benidorm), e incluso se ha hecho algún fichaje antes de finalizar la anterior temporada.

En mi opinión, también se ha estado torpe, verdaderamente torpe, al no fichar los centrales antes de que el Barcelona depositara la cláusula por Lenglet. Era algo que se conocía de antemano por todos, apareciendo diariamente en prensa. Evidentemente, los demás clubes, sabedores de que el Sevilla cuenta con dinero contante y sonante, se descuelgan pidiendo cantidades desorbitadas.

Particularmente, no entiendo que el Sevilla esté racaneando a la hora de fichar. Las arcas del Sevilla deben de estar llenas. Los ingresos por TV son los mayores de la historia, la temporada pasada se hizo un buen papel en Champions, ingresándose más de lo previsto; tenemos los 35 millones de Lenglet y, muy posiblemente, tendremos otros 35 por Nzonzi, además de las ventas que ya hemos realizado. Es cierto que ahora, casi por cualquier jugador, te piden 10-15 millones. Y por un buen jugador, lo mínimo son 20 millones. Pero eso es algo a lo que hay que adaptarse. Lo que sí pienso que está fuera de nuestro alcance son los fichajes de a partir de  unos 30 millones de euros. Como mínimo, serían muy arriesgados.

Tampoco entiendo ese miedo a fallar del que habla la prensa, cuando la mayoría de los nombres que están saliendo son jugadores contrastados, muchos de ellos ya incluso conocen la liga española.

El panorama no es muy alentador. Sólo aparecen malas noticias: el show de la Supercopa, donde todo parece indicar que nuestro Presidente mintió a la afición; la posible venta del club a un inversor extranjero, y la mala planificación deportiva, a día de hoy. Los únicos que están respondiendo son los aficionados, con una masiva renovación de abonos.

Aún queda tiempo para hacer las cosas bien. Ahí está el ejemplo del Valencia. Recuerdo que, viendo un amistoso del Valencia, estando ya a punto de empezar la temporada pasada, pensé que no tendríamos ningún problema para superarlos en la tabla. A los pocos días, el Valencia fichó a Kondogbia y a Guedes. Dos grandísimos jugadores cuyo rendimiento cambió al Valencia por completo. Es decir, queda aún mucho tiempo para fichar, y hay muy buenos jugadores en el mercado, pero no nos podemos dormir en los laureles.

En cualquier caso, me da algo de tranquilidad la endeblez del rival de la primera eliminatoria: el Ujpest húngaro. No parece un rival que deba preocupar, a no ser que haya un exceso de confianza y no se le respete. Sería un error imperdonable.

Que no nos distraiga el Bayern. El partido más importante es contra el Celta

A principios de temporada, cualquier sevillista habría supuesto que a estas alturas, en la jornada 30, estaríamos luchando por los puestos Champions junto con el Atlético de Madrid y otro equipo más, que este año ha resultado ser el Valencia, pero que bien podría haber sido el Villarreal. Sin embargo, estamos en séptima posición, y si perdemos en Vigo, podríamos bajar a la octava y salir de los puestos que dan derecho a jugar en Europa la próxima temporada.

Es decir, que estamos en la recta final de la temporada, con un calendario que no es nada fácil, y, por tanto, si no nos empleamos a fondo, podemos acabar con un estrepitoso  fracaso en Liga, como aquella temporada con Monchi, que finalizamos en novena posición pero que después, por fortuna, acabamos jugando, y ganando, la Europa League al no cumplir el Málaga el Fair Play financiero.

Así pues, no quiero ni pensar que la próxima temporada no estemos entre los mejores equipos de Europa. Después de años de crecimiento sostenido, a todos los niveles, eso supondría un importante paso atrás, aparte de las molestias por el horario, pues seguro que nuestro “amigo” Tebas nos condenaría a jugar un lunes sí y otro también.

Leo la prensa y no estoy seguro de que tanto Montella como los jugadores sean conscientes de lo que nos jugamos en Vigo. Algunos aún están hablando de que la remontada en Munich es posible, y se habla de rotaciones para el partido de mañana.

Y yo no salgo de mi asombro. En mi opinión, mañana hay que ir con los mejores y, sobre todo, con los que estén al cien por cien, con el fin de conseguir tres puntos que nos distancien de los perseguidores y nos meta en la pelea por el quinto puesto, que debe ser ahora nuestro principal objetivo. Porque tampoco tengo muy claro de que se sea consciente de que, en el caso de morder el polvo en Vigo, metemos al Celta de lleno en la pelea por Europa. Tendríamos  otro rival directo, y quién sabe si con el goal average en contra.

Ganar en Munich es un sueño de jugadores y afición, pero hay que ser realistas. Y la realidad es que hacerlo por dos goles de diferencia sería un auténtico milagro. No sólo porque a nosotros nos cuesta un mundo hacer goles, sino porque enfrente tendremos, como vimos el martes, a un auténtico equipazo, que no tiene nada que ver con el Manchester United. El Bayern es mucho mejor técnicamente, rara vez entregan mal el balón, cuentan con uno de los mejores delanteros del mundo, están imbatidos en su estadio, y van a ganar de calle su liga. Tácticamente también vimos que se desenvuelven con maestría: perfectamente posicionados sobre el tapete, combinan con rapidez, se repliegan en segundos cuando pierden el balón, presionan bien, cortando con eficacia las posibles líneas de pase… Intachables en todo.

Me parece muy bien que la plantilla piense que es posible la remontada, pero lo primero es lo primero. Y es ganar al Celta mañana. Estoy harto de esta temporada en Liga, que para mí está siendo muy decepcionante, con una pésima planificación deportiva y con muchas goleadas y derrotas ante equipos, en muchos casos, de bastante inferior nivel: Alavés, Leganés, Betis, Spartak de Moscú, R. Madrid, Valencia, R. Sociedad, Eibar… Estoy tan harto que, a día de hoy, hasta firmaría quedar en esta séptima plaza que ocupamos. Si así fuera, teniendo en cuenta los bandazos que llevamos dando desde agosto y el buen papel que estamos haciendo en la Champions y en la Copa del Rey, me parecería una temporada de notable. Y obviamente, si ganamos la Copa del Rey, que igualmente es un objetivo de máxima dificultad, de sobresaliente.

El Ramón Sánchez Pizjuán, perfectamente preparado para acoger una final de Europa League

Me he quedado bastante sorprendido con el informe de evaluación de la UEFA que recoge deficiencias en el Ramón Sánchez Pizjuán, que es uno de los candidatos para albergar al final de la Europa League de 2019.

Una de esas deficiencias hace referencia al aforo, que “sólo cumple parcialmente las exigencias en términos de capacidad y accesibilidad”, añadiendo que “no dispone de suficientes zonas de aparcamiento disponibles y las existentes están situadas bastante lejos”. Y, evidentemente, habiendo tenido la suerte de haber vivido todas las finales de la Europa League que ha ganado el Sevilla, excepto la de Varsovia, no he podido evitar acordarme, por ejemplo, de la última, la de Basilea. Y es que el St. Jacob Park sólo dispone de 38.512 asientos, algo por debajo de los 42.809 del Ramón Sánchez Pizjuán. Cabe recordar que el Philip Stadium, en Eindhoven, tiene aún menos plazas: 35.000. Es decir, la capacidad no fue un inconveniente para que estas ciudades acogieran una final de Europa League. Además, resulta evidente que la UEFA, si está preocupada por el aforo, es en vistas a satisfacer los muchos compromisos que tiene con patrocinadores y enchufados, como ya se ha visto en otras finales, no importándole, en absoluto, los aficionados. Resulta indignante comprobar cómo los aficionados poco menos que se pelean por conseguir una entrada y después, a la hora del partido, hay muchos asientos vacíos que, sin duda, corresponden, en su gran mayoría, a las que obsequia la UEFA a los diferentes patrocinadores.

Lo de las pocas plazas de aparcamiento, y el que estén alejadas, también tiene su gracia. Sobre todo, cuando me acuerdo dónde aparcaron los autobuses en Basilea. Intentamos coger un autobús para llegar al estadio o al centro, pero pasaban cada 20 minutos o media hora, y las colas en las paradas eran interminables. Así que la caminata de tres cuartos de hora fue obligada. Y no digamos en Turín, cuando la distancia entre el estadio y el centro de la ciudad era importante.  No fue muy agradable meterse en un autobús, como latas en sardina, durante 45 minutos, sobre todo porque había muchos borrachos de las dos aficiones, tanto del Sevilla como del Benfica. No pasó nada porque Dios no quiso, pero faltó poco.

Por cierto, tampoco se puede olvidar el caos que se vivió en el aeropuerto de Eindhoven. Yo me libré, porque me alojaba en Amsterdam y me desplacé en tren –que en Holanda funcionan con una puntualidad y eficiencia maravillosas—, pero, según me han contado, fue un desastre. Simplemente, porque era un aeropuerto pequeño y no estaba preparado para el tráfico tan enorme que genera una final europea.

El informe también indica que “el número de baños, concesiones de restauración, puntos de primeros auxilios y zonas para minusválidos son insuficientes”, así como el número de tornos de acceso. Sinceramente, a mí no me dio por contarlos, pero me dio la impresión de que en otros estadios eran iguales o menores en número a los que hay en el Ramón Sánchez Pizjuán. Y en cuanto a la zona de primeros auxilios o para minusválidos, o bien no me percaté, o no había.

A la UEFA también le parece que “el número de skyboxes es muy bajo”, y que el precio de alquiler propuesto por el Sevilla es muy alto. Desconozco si hay palcos VIP (skyboxes) en St. Jacob Park, y, por supuesto, tampoco conozco su precio, pero me acuerdo que dentro del estadio me cobraron 7 francos suizos (poco más de 6 €) por un vaso de agua de plástico. Eso sí, si devolvía el vaso, tenían el detalle de devolver 2 francos. Así que imagino que, en el caso de haber querido alquilar un un palco VIP, habría que haber pedido un buen crédito al banco, como mínimo.

En mi opinión, el Ramón Sánchez Pizjuán es un estadio bastante mejorable, y posiblemente haya candidatos que mejoren en prestaciones y comodidad a nuestro antiguo, aunque remodelado, estadio. No sé si al final habrá premio o no, pero, desde luego, lo que sí tengo claro, habiendo vivido casi todas las finales de la Europa League y una Supercopa de Europa, es que está sobradamente preparado para acoger una final europea con todas las garantías.

Sevilla FC 3 – Shakhtar 1. Otra final europea. Otro año igual, otro año igual…

Ayer, recién acabado el partido, la afición bajaba las escaleras al grito de “Otro año igual, otro año igual…”, y se me pasó por la cabeza que, probablemente, los aficionados más jóvenes no sabrían qué significaba. No sabrían que ese mismo cántico resonaba hace veinticinco años, en ese mismo estadio, pero con un significado muy diferente. Antes se oía porque el Sevilla, teniendo un buen equipo, ni siquiera lograba plaza para disputar competiciones europeas. Ahora, sin embargo, se oye porque volvemos a clasificarnos para disputar una nueva final europea, la quinta, y la tercera consecutiva. Es complicado de asimilar, pero es real, como la vida misma.

El partido empezó como estaba previsto, y como había anunciado Lucescu, el entrenador del Shakhtar: sin prisas por el combinado naranja, que esperaba con orden su oportunidad para contragolpear, y el Sevilla intentando incrementar la ventaja que traía del partido de ida, pero también sin precipitarse. Hasta que muy pronto, antes de los 10 minutos de juego, Gameiro adelantó al Sevilla, al aprovechar un gran error de Rakitskiy.

Ese gol obligaba al Shakhtar a hacer, al menos, dos goles para clasificarse, y la consecuencia fue que el equipo ucraniano se fue arriba. Pero el mayor inconveniente fue que el Sevilla no se defendió bien. Con la defensa demasiado atrás, cedía demasiado terreno al Shakhtar, que puso cerco al área sevillista. Fueron momentos de agobios, ya que los buenos jugadores ucranianos se movían como pez en el agua por las inmediaciones del área y daban mucha sensación de peligro. También inquietaron en algún corner absurdo y en alguna que otra falta que se podría haber evitado. Hasta que llegó el gol de la igualada, que sentó como un jarro de agua fría, por el momento en que llegó, al filo del descanso, y por la forma, en un contragolpe; el cual, dicho sea de paso, fue muy bien llevado por Marlos, que dio una asistencia de lujo a Eduardo. Este jugador brasileño –también nacionalizado croata– ya nos marcó en nuestro estadio cuando jugaba en el Arsenal, en partido de Champions, en noviembre de 2007. Espero que no nos lo encontremos más, porque ya tiene 33 años. Por parte sevillista, sólo Fazio estuvo en ese partido.

La segunda parte empezó de la mejor manera posible, consiguiendo Gameiro el 2-1, al aprovechar un buen pase de Krywhowiak y regatear al guardameta Pyatov. Ese gol daba cierta tranquilidad, pero aún daba pie a la posibilidad de prórroga. Posibilidad que desapareció totalmente doce minutos después, cuando Mariano Ferreira la puso imposible, de fuerte trallazo, ajustado al poste, para lograr el 3-1 definitivo.

Tiene razón Krychowiak cuando dice que aún no se ha conseguido nada. Tiene razón hasta cierto punto, porque la historia sólo recuerda a los vencedores, y se compite para ganar títulos. Pero también es cierto que el Sevilla volvió a ganar ayer dinero, prestigio y la posibilidad de volver a soñar con lograr la quinta Europa League.

No será fácil, por supuesto. Nunca lo es. Enfrente tendremos al Liverpool, un conjunto plagado de buenos jugadores que, a buen seguro, obligará al Sevilla a dar lo mejor, a luchar al límite, para alzarse con el trofeo. No obstante, era mi rival preferido. No me habría gustado jugar la final con el Villarreal, por ser un equipo español y porque considero que es superior al Liverpool. Además, los castellonenses nos conocen mejor y tienen una gran plantilla.

No quiero cerrar el post sin dedicar unas palabras al impresionante partido de Gameiro. No sólo por los dos goles de ayer –que pudieron haber sido tres si Kuipers, el árbitro holandés, hubiera señalado un clarísimo penalti que le hicieron–, sino por el gran esfuerzo físico del que hizo gala. Levantó al público de sus asientos cuando se pegó un carrerón para frenar un contragolpe en la esquina del área sevillista. Ya habría sido el acabose si hubiera conseguido el gol de chilena que intentó.

Se preguntaba ayer un periodista francés cuántos goles habría conseguido Gameiro si estuviera jugando en México –en referencia a Gignac, que está jugando en Tigres y, a diferencia de Gameiro, sí ha sido convocado por Francia para la Eurocopa–. Nadie sabe la respuesta, pero estoy seguro de que muchos más de los que lleva en su cuenta.

Shakhtar Donestk 2 – Sevilla FC 2. La eliminatoria se decidirá en Sevilla

Buen resultado el conseguido en el día de ayer por el Sevilla FC ante un complicado rival, el Shakhtar, que demostró que tiene jugadores de calidad y que, por tanto, no será nada fácil llegar a la final. Tal y como se preveía, por otra parte.

El partido no pudo empezar mejor, pues a los cinco minutos Vitolo recortó a su marcador y fusiló por bajo a Pyatov, al aprovechar un magnífico pase de Gameiro.

Pero esta jugada fue lo único destacable de la primera mitad, por parte sevillista. Incomprensiblemente, el Sevilla se echó atrás. Con las líneas demasiado atrasadas y juntas, el Shakhtar no tenía ningún problema para llegar a las inmediaciones del área, creando una sensación de agobio continuo que tuvo sus frutos, ya que le bastó media hora para dar la vuelta al marcador.

El primer gol ucraniano llegó tras un grave despiste defensivo de Carriço, que dejó libre a Marlos, quien, con toda la tranquilidad del mundo, ajustó al poste, batiendo a un David Soria que se había quedado a media salida.

El segundo gol llegó por banda. Marlos, el autor del primer gol, se fue con suma facilidad de Banega y puso un centro fuerte y preciso que Stepanenko cabeceó a placer, fusilando a Soria, quien esta vez sí que no pudo hacer nada.

Eran minutos en los que el Sevilla estaba grogui, y lo mejor que pudo hacer fue llegar al descanso con una desventaja mínima.

En la segunda parte cambió todo. Me dio la impresión de que el Shakhtar se conformaba con el 2-1, esperando un error para conseguir el tercer gol al contragolpe. Esa cesión de terreno la supo aprovechar el Sevilla con ambición, poniendo cerco al área ucraniana. Así, el Sevilla tuvo varias ocasiones para lograr el empate, por medio de Banega, N’Zonzi, Gameiro… hasta que, finalmente, lo logró. En primera instancia, marcó Gameiro pero su gol fue anulado por un ajustado fuera de juego. Pero, a la segunda, Gameiro sí transformó un penalti cometido sobre Vitolo.

Quien tenga dudas sobre si fue penalti, sólo tiene que ver la carita que puso Ferreyra cuando lo hizo.

El 2-2 nos da una ligera ventaja para la vuelta, pero habrá que estar muy concentrados, porque el Shakhtar es un buen conjunto, con jugadores muy rápidos y de calidad, como Ismaily, Stepanenko, Marlos, Kovalenko o Taison. Este último me pareció su jugador más incisivo, junto con Kovalenko. Habrá que tenerlos muy en cuenta.

Lo peor, sin duda, la grave lesión de rodilla de Krohn-Delhi. El Danés cumplirá 33 años en un par de meses, y si el tiempo de recuperación es elevado, podría ser su último partido con el Sevilla.

El jueves habemus otro partido histórico. Podemos plantarnos en otra final europea. Que se dice pronto.