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Sevilla FC 0 – Cluj 0. ¿Qué tiene que ocurrir para que Lopetegui cambie?

Pues eso. Me pregunto qué tiene que pasar para que Lopetegui se dé cuenta de lo que es evidente para el 99’9 % de los sevillistas: Que su sistema es más que válido para jugar fuera de casa, donde el rival va a buscarte, pero que es una nulidad para los partidos de casa, donde el rival, normalmente inferior técnicamente al Sevilla, ya que disponemos de una gran plantilla, viene con la idea de encerrarse atrás, como ha hecho hoy el Cluj y como hará el Osasuna el domingo.

Lopetegui tiene en la cabeza un sistema que para él es innegociable, y en el que sólo cuenta con un delantero. El problema es cuando el rival, como ha ocurrido hoy, se planta con una línea de seis defensas, con los otros cuatro por delante. Y nos encontramos con que un solo delantero, y que además es De Jong –que no es un virtuoso, técnicamente hablando–, tiene que vérselas y luchar… no en inferioridad, sino en total inferioridad, con la defensa rival. Pero es que De Jong, para colmo, seguramente por orden de Lopetegui, tambien va a presionar a banda, con lo que es habitual que lleguemos al área en posición de centrar, y no haya ni un solo jugador al remate. Al final, las jugadas de ataque se limitan a pasar el balón por la frontal del área, de lado a lado, con bastante lentitud, hasta que llega a Navas, quien centra a ese área totalmente poblada de rivales y, por tanto, con pocas posibilidades de éxito. Resumiéndolo en una palabra: aburrimiento.

Y a mí ese estilo de juego, sencillamente, me parece un disparate. Veo lógico que al Sevilla se le estén escapando infinidad de puntos en su estadio, y se le seguirán escapando como Lopetegui siga sin reaccionar, como siga sin cambiar su innegociable sistema.

Evidentemente, cuando Petrescu cayó en la cuenta de que tenía que marcar un gol forzosamente, y de que era una verdadera gilipollez mantener a seis defensas contra un solo delantero, cambió a una defensa de cuatro, reforzando el centro del campo y poniendo al Sevilla en muchísimos apuros. Tantos que incluso temi la eliminación. Los rumanos, a pesar de ser muy inferiores, se dieron cuenta de que, con la táctica del Sevilla, las posibilidades de que recibieran daño eran muy escasas, y pasaron a creer en la victoria. De hecho, tuvieron ocasiones muy claras. Si llegamos a tener enfrente a un equipo de calidad media, nos dan para el pelo.

Tampoco entiendo cómo Lopetegui no ha cambiado a De Jong, quien, si bien ante el Getafe hizo un auténtico partidazo –aunque no marcó, como, desgraciadamente, es habitual en él–, hoy ha sido un auténtico desastre. Pero es que, a pesar de eso, el tío no ha sido sustituido, y ha jugado los 98 minutos de partido. Ole ahí. Hoy ha estado tan mal De Jong que incluso ha evitado un gol, haciendo de defensa central y blocando un balón que se colaba en la meta contraria.

No fue hasta el minuto 75 cuando Lopetegui se dignó de dar entrada a En-Nesyri y jugar con dos delanteros. A partir de ahí, el Sevilla controló más el partido, pero el daño ya estaba hecho. El Cluj no tenía nada que perder y fue con todo a buscar el gol de la clasificación. Los nervios evidentes en los jugadores del Sevilla tampoco ayudaban. Creo que fue Koundé quien hizo una falta absurda en el tiempo de descuento, y Bono tuvo dos cantadas que pudieron costar la eliminatoria. Una donde se le escapó el balón y Koundé estuvo, milagrosamente, al quite, para despejar a córner, y otra donde, incomprensiblemente, se dejó tirar a un jugador rumano desde la frontal del área, tragándose Bono el balón. Menos mal que el el VAR anuló el gol, por mano previa, totalmente involuntaria, de Traoré. Pero se pudo ver un numerito. Bueno, mejor dicho, se pudo haber visto un numerito más grande del que se vio.

Encima, tenemos que aguantar las ruedas de prensa de Lopetegui, que parece que vio otro partido. Dice que el Sevilla dominó el 85% del partido y de que tuvo claras ocasiones de marcar. Hombre, alguna sí tuvimos. Faltaría más. Pero el Cluj también tuvo unas cuantas muy claras. Por ejemplo, el cabezazo de Traoré no entró porque… ni idea. No me explico cómo no entró. Yo lo vi dentro. Lo tuvo todo a su favor, pero se fue fuera por muy poquito.

Yo creo que lo de jugar con dos delanteros ya es un clamor en la grada. Por lo menos, en la zona donde tengo mi asiento, los aficionados comentan ese tema. Además, es que jugar con dos delanteros no sólo aumenta las posibilidades de hacer gol, sino que también dificulta la salida del balón del rival y le obliga a defender, a estar más concentrado, a no poder irse tan alegremente al ataque. Por eso, como se suele decir, la mejor defensa es un buen ataque. El rival sabe que el más mínimo despiste le costará un gol.

Y lo que más coraje me da es que este año tenemos una gran plantilla, de manera que el potencial defensivo del equipo no se vería muy mermado si Lopetegui se decidiera a jugar con dos puntas. Tenemos dos grandes centrales, como Koundé y Diego Carlos –rápidos, fuertes, técnicos y que van bien por alto– y dos centrocampistas defensivos muy buenos, como son Gudelj y Fernando.

Leí un twitter esta tarde donde alguien decía que no tenemos plantilla para ganar la Europa League. Yo discrepo totalmente. Tenemos una plantilla muy completa, y perfectamente capacitada para levantar la sexta Europa League. Lo que no tenemos es entrenador. Y lo peor es que Lopetegui es una apuesta personal de Monchi y que ha firmado por tres años. Con lo que sólo se irá si el Sevilla hace el ridículo –más de lo que lo ha hecho hoy– y en Liga empezara a alejarse de los puestos europeos. Con lo cual, tenemos que hacernos a la idea de que hay Lopetegui para rato.

Pero qué harto estoy de Lopetegui. ¡¡Qué harto!! Es que no lo puedo aguantar.

 

Sevilla FC 2 – Qarabag 0. El Sevilla sigue de paseo por el grupo

El Sevilla, hasta ahora, ha ganado todos los partidos del grupo sin apenas problemas. Sólo queda Chipre, y supuestamente no debería tener problemas para hacer el pleno. El visitante de hoy no ha ofrecido la más mínima resistencia. Aguantó la primera parte, metiendo atrás a todo el equipo. Y cuando digo todo el equipo, no es una exageración: seis defensas atrás, tres por delante de ellos (a veces cuatro), y uno más adelantado por si sonaba la flauta en algún posible contragolpe. Pero es que el Qarabag no tiene nada de nada, y no inquietó en absoluto.

La primera parte fue aburridísima, porque la única manera de romper el catenaccio que había propuesto el Qarabag era moviendo rápido el balón y desbordando por banda, y ni Pozo ni Rony lo consiguieron. Cualquier intento por el centro fue cortado por la maraña de defensas que montaban guardia en el área.

La segunda parte fue otra historia. Se notó bastante la entrada de Bryan, que marcó tras desviar un defensa. Era lo lógico, porque había tantos defensas que habría sido raro que su disparo no hubiera tocado a ninguno.

Ahí ya se envalentonaron los visitantes y sólo dejaron cuatro defensas. Con la entrada del Mudo se animó más el partido, apreciándose más verticalidad y desborde. Había más espacios, que los aprovechaban Munir, Pozo y Bryan con velocidad.

En una de estas jugadas llegó el segundo gol. Jugada entre Bryan y Dabbur. El israelí se busca hueco y tira de disparo fuerte y cruzado a la escuadra. Dabbur no había hecho prácticamente nada en todo el partido, fallando incluso un mano a mano, donde le sacó el balón un defensa in extremis, pero marcó un golazo y sentenció el partido. Si un jugador que no goza de continuidad, se pone de gol en varias ocasiones y hace un buen gol, igual es que es más que válido. Personalmente, lo prefiero a De Jong. Y estoy seguro de que acabará siendo titular. Si es que no lo largan en el mercado de invierno, claro.

El partido ha tenido momentos de verdadero tostón, pero será un día inolvidable para Bryan, que ha sido el primer jugador nacido en el siglo XXI en marcar en la Europa League, y para el también canterano Mena, que debutó con el primer equipo del Sevilla.

Quinto partido ganado, quinto partido jugando con los suplentes. Ahora viene lo bueno, que son las fases de eliminatorias, donde los errores son difíciles de enmendar y el nivel de los rivales aumenta considerablemente.

No sé si ganaremos la Europa League, pero sí parece que podemos llegar lejos.

Sevilla FC 3 – Dudelange 0. Los suplentes, y andando, se bastaron

Victoria cómoda la conseguida por el Sevilla en la noche de hoy. De haber estado un poco acertados de cara a gol, la goleada habría sido muy llamativa, porque el equipo luxemburgués es muy limitado técnicamente. Sólo creó peligro en contadas ocasiones, pero, sobre todo, debido al exceso de confianza de los locales. De hecho, al filo del descanso fueron los visitantes los que pudieron adelantarse en el marcador, pero su ocasión más clara salió rozando el poste.

No me gustó el partido. Me desagrada cuando los profesionales juegan sin intensidad y, prácticamente, andando. Y más aún cuando el once inicial estaba conformado casi en su totalidad por suplentes, los cuáles deberían esforzarse al máximo para convencer a Lopetegui de que merecen más minutos.

En la segunda parte el Sevilla salió con más ganas, pero tampoco para tirar cohetes. Y, desde luego, tuvo más acierto, lo que era bastante fácil de conseguir. A los tres minutos de la reanudación, Franco Vázquez adelantó al Sevilla al rematar de perfecto cabezazo un buen pase de Óliver Torres, quien hizo un partido bastante flojo.

El gol casi sentenciaba el partido, dada la inoperancia en ataque del débil Dudelange. Por si acaso, Franco Vázquez hizo su segundo gol del partido, al recoger un rechace del portero, a tiro de Munir. El marroquí, en mi opinión, fue el mejor del partido, consiguiendo un par de minutos después el tercer gol del partido, que cerraba la cuenta.

Dos jugadores me decepcionaron especialmente: Rony López y Pozo. El brasileño, si no espabila, puede confirmarse como el fiasco de la temporada. Un jugador que ha costado tantísimos millones debe ser titular siempre, y, por ahora, parece que se está ganando la suplencia a pulso. Es cierto que es joven y no está teniendo continuidad, por lo que aún tengo esperanzas de que mejore bastante su rendimiento.

En cuanto a Pozo, al que también tenía ganas de ver, me ha sorprendido su falta de confianza para encarar y desbordar. Incluso sus centros fueron flojos y sin peligro. También retrasaba el balón al centro del campo con frecuencia. Posiblemente, ante el Dudelange haya sido el peor partido que le he visto. Pero estoy convencido de que será un gran jugador.

Lo peor del partido fue la lesión de Sergi Gómez, que parece que se hizo daño en una clavícula, en una mala caída. Ojalá no sea grave, porque además, con Carriço lesionado, sólo nos quedan sanos Diego Carlos y Koundé, y tenemos que jugar muchos partidos en pocos días.

Dabbur estuvo fallón en el remate, pero trabajó y se desmarcó bien. Creo que mejor que Nolito es. Bastante mejor. Habrá que verlo más. Si Lopetegui quiere, claro.

Primeros de grupo, a cuatro puntos del segundo. Ahora a pensar en el Getafe. Partido que no tendrá nada que ver con el de hoy, porque el rival es mucho más potente  y porque ahí sí que jugarán los titulares.

Slavia 4 – Sevilla FC 3. El Sevilla cae increíblemente eliminado de la Europa League. Seis goles para analizar

Increíblemente, el Sevilla ha sido eliminado de la Europa League, por un equipo bastante inferior. Pero el Sevilla, que no ha hecho una buena eliminatoria, no ha tropezado con el líder de la liga checa, sino con la Diosa Fortuna. Y si tenemos que luchar con dioses, mal vamos. Los seis goles son para analizar.

El primero que encajamos es un tiro lejano que desvía un defensor, dejando a Vaclík vendido.

El segundo es de los más raros que he visto en mi vida, y he visto muchísimos, pero que muchísimos goles en mis casi medio siglo de vida. Un córner, el balón golpea en un defensor, dándole en la espalda, remata sin querer, poniéndola en la misma escuadra, inalcanzable para el portero, que además se lesiona en la jugada.

Ya en el partido de vuelta, el único gol más o menos normal fue el primero del Slavia, en un córner, muy mal defendido, donde Vaclík sale en falso, y se deja rematar en el área pequeña.

El segundo de hoy fue un penalti regalado por el árbitro bielorruso, premiando un piscinazo de un jugador checo.

El tercero fue finalizando la primera parte de la prórroga, en una jugada de nuevo muy mal defendida, donde se deja rematar a un jugador local, sin ángulo, pero el balón pasa por debajo de las piernas de Kjaer y acaba en la red, ajustado al poste.

 Y el último, el gol que nos ha eliminado, es el remate. La última jugada del partido. Una falta lejana, un disparo a puerta, no se es capaz de despejar el balón, rebote hacia el rival, remate, toca Vaclík, después en la rodilla de Kjaer, que no es capaz de despejar, dando al aire, y se acaba colando el balón dentro, casi ni se sabe cómo.

Si a eso le sumamos que en el partido de ida anularon un gol por fuera de juego de Ben Yedder inexistente, que hoy hemos tirado al palo, cuando parecía que entraba, y que el portero local ha hecho tres o cuatro paradas importantes… Yo creo que hemos hecho méritos más que suficientes para eliminar al Slavia de Praga. Es cierto que no hemos hecho una gran eliminatoria, pero en el global, me parece que hemos merecido pasar la eliminatoria, pero cuando no se puede, no se puede. Y además, es imposible.

Sé que es un análisis muy simplista, basado en la suerte, pero siempre he creído que es un factor muy determinante en un deporte como el fútbol. No es lo mismo como en tenis o baloncesto, donde puede acompañarte en un par de golpes de raqueta o tiros a canasta. En fútbol, una decisión arbitral, un rebote, un palo… te puede costar un partido o una eliminatoria. Y contra el Slavia, parece que nos ha mirado un tuerto. En fútbol no vale para nada, en absoluto, ser mejor que el rival. Sólo cuenta marcar un gol más que el contrario, da lo mismo que sea un golazo por la escuadra, en propia puerta, de penalti injusto o sin querer.

También creo que hoy Machín se ha equivocado en los cambios. Yo a Ben Yedder no lo quitaría ni aunque estuviera cojo. Y marcando en la prórroga, yo pondría un cerrojazo, fortaleciendo el centro del campo, adelantando la defensa y dejando sólo en punta a Ben Yedder. Pero también es verdad que es ver los toros desde la barrera.

Por supuesto, también ha faltado calidad y oficio. Adelantádote en la prórroga, jamás se debe ir una eliminatoria, y más en campo contrario, donde el valor es doble.

El mejor jugador me ha parecido Promes, que fue objeto de penalti, disparó a puerta con peligro y asistió a Mudo Vázquez en el gol.

El verdadero drama de este Sevilla de Machín es que el rival, cualquier que sea, necesita hacer muy poco, lo mínimo, para marcar y, por tanto, ganar con el mínimo esfuerzo. Lo hizo el Celta, el Barcelona, el Huesca, La Real Sociedad –hizo dos goles de cuatro ocasiones que tuvo–, y el Slavia casi ha hecho pleno. Y con tanta fragilidad no se va a ningún sitio. Probablemente, el Español nos ganará también teniendo sólo una o dos ocasiones de gol.

La eliminación es un palo, un palo grande. Pero hay que mirar el lado positivo: nos vamos a ahorrar un pasta entre vuelo, hotel, etcétera, etcétera. Y, además, para qué negarlo, no tenía ninguna gana de ir a Bakú.

 

Sevilla FC 2 – Slavia Praga 2. Eliminatoria bastante complicada

Todo sigue igual: mal juego, mala suerte, malos resultados, y, en esta ocasión, hasta mal arbitraje. Porque, si no estoy equivocado, Ben Yedder no estaba en fuera de juego cuando se disponía a marcar el que hubiera sido el 3-2.

El partido de esta noche podría haber acabado en un 3-0 perfectamente, a pesar de haber hecho el Sevilla un partido bastante decepcionante, pero seguimos gafados. No hay más que ver los dos goles visitantes. Aunque también es verdad que se defendió muy mal en ambos goles.

El Sevilla tuvo ocasiones de gol bastante claras para, como mínimo, ganar el partido, pero seguimos teniendo poca efectividad arriba y, por contra, nuestros rivales ya marcan incluso sin querer, como en el segundo gol checo.

Con el 2-2 el Slavia nos perdió el respeto, presionando arriba y disponiendo de algunos contragolpes peligrosos. Creyeron que podían ganar el partido, probablemente también porque eran conscientes del nerviosismo, ansiedad y el poco orden con el que jugaba el Sevilla, abusando del juego aéreo (bastante absurdo, porque los checos nos superaban en altura) y del juego en largo, evitando así tocar y rasear el balón en el centro del campo, zona donde el Sevilla perdió el control en la segunda parte.

Como todo sale mal, tampoco faltó la lesión del día. En esta ocasión le tocó a Vaclík. Ojalá pueda recuperarse para el domingo, porque, a pesar de no estar en su mejor momento, es nuestro mejor guardameta.

La eliminatoria se queda bastante fea. El resultado nos obliga, prácticamente, a ganar allí y a hacer, como mínimo, dos goles. Y el Slavia no son unos chuflas, aunque sí son inferiores al Sevilla. Pero nos  hacen tanto daño con tan poco y nos han ganado ya tantos equipos inferiores, que a nadie extrañaría que quedáramos eliminados en nuestra competición.

Machin se la juega ante la Real Sociedad, y muy probablemente, el Sevilla también. De no ganar, las distancias con el puesto Champions podrían ser ya importantes.

Sevilla FC 2 – Lazio 0. En octavos, con algún que otro susto

Misión cumplida. El Sevilla estará en el próximo sorteo. No ha sido un partido fácil, sobre todo en la primera parte, que fue bastante igualada y donde llegó el primer susto. Un despiste en la defensa, donde un italiano había pasado desapercibido, llegó a tener una ocasión clarísima de gol. Desde la grada me pareció que pudo ser hasta penalti.

Poco después llegaría el gol de Ben Yedder, que aprovechó un rechace del portero, a tiro de Sarabia, para empujar el balón al fondo de la red. Estos dos jugadores están en un momento extraordinario y sus estadísticas demuestran que fue un grave error que estuvieran en el banquillo en el importantísimo partido de Villarreal.

El segundo susto llegó tras la expulsión de Franco Vázquez. A mi modo de ver fue injusta. Me dio la sensación de que hasta es él el que recibe la falta. De cualquier forma, era un gran riesgo mantener a Vázquez en el césped con una tarjeta, porque es un jugador bastante alocado y no sabe contenerse.

La cuestión es que se planteaba un final de partido complicado, porque la Lazio tiene un buen equipo y quedaba mucho tiempo por delante, más de media hora. Afortunadamente, Marusic vio una estúpida tarjeta roja y, ya en igualdad numérica, quedaba prácticamente sentenciado el partido. Para despejar toda duda, Sarabia se encargó de hacer el 2-0, con la colaboración de un defensa que tocó el balón.

Por desgracia, a los pocos minutos, en un salto donde pisó mal, se lesionó Jesús Navas. Esperemos que no sea para mucho, porque es uno de los jugadores más importantes de la plantilla. La baja de Navas se une a la de Escudero, que se echó mano a los isquiotibiales nada más empezar el partido. La lesión de Escudero parece más importante, y además, como suele ocurrir, le ha cogido cuando parecía que estaba recuperando la forma.

Aparte del parido de Sarabia y Ben Yedder, me quedo con el buen partido de Promes y con el paradón de Vaclick, que evitó el gol del empate, casi a  bocajarro, despejando por encima del larguero.

Los ex sevillistas Immobile y Correa pasaron desapercibidos, haciendo un mal partido. No fue así el caso del ex bético Durmisi, que se llevó una sonora pitada.

Se cumplió el objetivo de estar en octavos de final, al superar a un rival importante y con solvencia. Yo, al menos, no esperaba un contundente 3-0 en el global de la eliminatoria. Ahora toca recuperarse de este intenso partido, porque el próximo rival es el Barcelona, que llegará más descansado y contará con la ayuda, más o menos descarada, de uno de los peores árbitros y más serviles del fútbol español: Mateu Lahoz. Que Dios nos coja confesados.

Sevilla FC 3 – Krasnodar 0. Obstáculo superado por la vía rápida 

No hubo lugar a sustos. El Krasnodar duró apenas diez minutos. Ben Yedder no perdona la mínima oportunidad que tiene, y tuvo dos.

El primer gol me pareció un clarísimo fuera de juego. Lo único que se me ocurre es que el asistente pensara que el balón llegó a Yedder al pasar atrás un defensor, pero me dio la impresión de que no fue así, sino que Roque Mesa le pasó el balón.

El Krasnodar dio algún susto en los primeros minutos y con el 1-0, pero después se fue diluyendo conforme pasaban los minutos.

En la segunda parte se acabó de rematar el partido con la jugada del penalti y expulsión. Llegó entonces el momento de hacer los cambios y reservar jugadores para el importantísimo partido de la matinal del domingo ante el Gerona.

Lo fundamental es que se logró la clasificación, y como primeros de grupo, a pesar de las penosas actuaciones que hemos tenido fuera del Ramón Sánchez Pizjuán.

En cuanto al ambiente, lo esperaba bastante más crispado. Aunque no nos guste, lo cierto es que el Sevilla es una Sociedad Anónima Deportiva y al aficionado no nos queda más que el derecho al pataleo. Ahora bien, es muy difícil de asimilar que el Sevilla FC ha sido, o vaya a ser vendido porque unos supuestos sevillistas, cuatro viejos, como escribía un periodista hoy (bueno, decía “ancianos”, que es lo mismo), quieran dejar la vida resuelta a sus herederos. Cuatro ancianos que ya son ricos. Por eso son los accionistas mayoritarios. Pero se ve que es cierto el dicho de que nadie, por mucho dinero que tenga, dice: “Ya tengo suficiente dinero. Ya no quiero más”

Pero eso es lo que hay. El Sevilla dejará de estar en manos de sevillistas, como siempre ha sido. Nos guste o no nos guste. Sólo queda seguir animando al Sevilla FC. Y el próximo episodio es el domingo.  De vencer al Gerona, seguiremos en lo más alto.

Akhisar 2 – Sevilla FC 3. El expreso de medianoche

Angustioso, pero cuando todo parecía perdido, hubo final feliz, como sucede en el aclamado largometraje que no dejaba en muy buen lugar las cárceles turcas. A la cárcel había que mandar a más de un jugador por el espectáculo de esta noche, como es el caso de Sergi Gómez, a quien no se le ocurrió otra cosa que hacer un absurdo penalti, con 1-2 en el marcador, teniendo una amarilla. Lógicamente, el partido, que estaba prácticamente ganado con 0-2 al descanso, se puso complicadísimo en pocos minutos.

Y menos mal que el Akhisar es más malo que un dolor de muelas, porque, de haber estado enfrente un equipo con un mínimo de potencial, nos habrían pintado la cara.

Lo peor del partido fueron, como diría Cantattore, las desaplicaciones defensivas. Ni el penalti, ni los goles turcos debieron llegar de haber defendido medio bien y con un mínimo de intensidad.

Lo mejor es que hemos logrado marcar tres goles con Promes, Muriel y Nolito como hombres más adelantados. Y eso, a priori, es algo impensable, ni para el más optimista.

Promes ha vuelto a dar una de cal y otra de arena. Mal partido el del holandés, si exceptuamos su buena jugada en el segundo gol. Pero es muy poco bagaje para ganarse un puesto en este Sevilla. Promes debe dar más, muchísimo más.

El árbitro, francés, en consonancia con el partido. Bastante desacertado a la hora de señalar faltas. Por ejemplo, mostró la primera amarilla a Sergi Gómez cuando no hubo falta (más bien tropieza el jugador rival con él) y también enseñó amarilla a Mudo Vázquez cuando tocó balón, en una entrada que además no fue dura.

Partido para olvidar y para quedarse con lo positivo: pese a haber hecho un pésimo partido, nos hemos llevado los tres puntos, un dinerito para las arcas, y seguimos siendo primeros de grupo. A pensar sólo en el Español, que es un equipo infinitamente superior al Akhisar.

Sevilla FC 1 – Zalgiris 0. Victoria mínima que obliga a marcar en Lituania

Saltó la sorpresa y el Sevilla no fue capaz de dejar encarrilada la eliminatoria ante el Zalgiris. Gran parte de culpa la tuvo la alineación inicial, plagada de suplentes, pensando en la Supercopa del domingo, pero, sobre todo, la excepcional actuación del portero visitante, Bartkus, internacional lituano, que hizo una auténtica exhibición, evitando una goleada. Lo paró casi todo (Banega se lo puso imposible en el gol), y la mala puntería de nuestros jugadores hizo el resto. Al igual que en muchos partidos de la temporada pasada, se desaprovecharon infinidad de ocasiones, dejando en evidencia que la falta de gol sigue siendo un grave problema. Lo cual, por otra parte, es totalmente lógico, pues no ha llegado aún ningún delantero que palie nuestra pobre efectividad ante la portería contraria. Urgen delanteros, y mientras antes lleguen, mejor.

El Zalgiris me pareció bastante mejor equipo que el Ujpest. Además del sobresaliente guardameta lituano, cuenta con varios jugadores de calidad y veloces, que les permite montar buenos contragolpes. No me extraña, por tanto, que el Zalgiris sea más peligroso a domicilio que en su propio feudo. Los mejores del Zalgiris fueron el central senegalés Mbodj (inexpugnable por alto, rápido y con buena salida de balón), y los centrocampistas Blagojevic (croata) y Simkovic (eslovaco). Afortunadamente, Vaclik también se lució en un par de ocasiones, con lo que esos contragolpes se quedaron en nada. Sólo supusieron un par de sustos, pues haber encajado un gol sí nos habría puesto la eliminatoria en una más que preocupante situación.

En cuanto a nuestro equipo, me parece evidente que hay jugadores en la plantilla que no deben formar parte del Sevilla 2018-2019. Jugadores como Nolito (mucha voluntad, nulo acierto, como suele ser habitual en él) o Muriel deberían seguir sus carreras en otro sitio. El problema es que a ver quién es el guapo que es capaz de colocarlos sin perder mucho dinero. Otros jugadores, como Berrocal y Pejiño, actualmente no tienen nivel para formar parte del primer equipo, pero tienen mucho futuro aún por delante, ya que sólo tienen 19 y 22 años, respectivamente. Pejiño tiene descaro y condiciones, pero aún le falta bastante para poder ser titular en un equipo del máximo nivel.

Tengo dudas con Arana. Por ahora, creo que pierde la batalla, claramente, con Escudero. El brasileño tiene buenos detalles, pero también mostró que le falta velocidad y que aún está lejos de adaptarse al fútbol europeo.

Por cierto, ayer me descuadró Gnagnon un poco. Desde la grada, daba la impresión de que estaba gordo y lento. Supongo que será eso, una impresión, porque cuando pasó el reconocimiento médico estaba en su peso. Pero lo que más me llamó la atención fueron sus numerosos saltos a destiempo, lo que le llevaba a caer o cargar sobre el contrario, lo que habría supuesto muchas faltas, algunas peligrosas, de haber tenido al silbato a un árbitro español. Gnagnon es un jugador muy joven (21 años) y que ya está en las quinielas para llegar a la selección absoluta de Francia, pero necesita adaptarse pronto al fútbol español si no quiere ser un asiduo del banquillo. El Gnagnon de ayer dista bastante del que todos esperamos ver.

En mi opinión, la victoria de ayer nos pone la eliminatoria bastante de cara, aunque al ser por la mínima nos obliga a marcar en Lituania para evitar lo que sería un descalabro histórico. La diferencia entre uno y otro equipo es abismal, pero un exceso de confianza podría resultar fatal. Está claro que lo ideal no es jugarse la eliminatoria fuera de casa y en un estadio con césped artificial, pero el Sevilla tiene que estar en la siguiente ronda y tiene que estar en la fase de grupos de la Europa League. No puede ser de otra forma. No debería ser de otra forma.

Ujpest 1 – Sevilla FC 3. Algunos detalles a destacar de una victoria cómoda

Como se preveía, el Ujpest no volvió a ser rival para el Sevilla, y es lógico, porque los húngaros sólo tienen dos jugadores que sobresalen y que, en mi opinión, podrían jugar en la Liga española: Zsótér y Obinna. El húngaro, de 22 años, internacional sub-21 con su país, es el manijero del equipo y se le ve bastante calidad. Participó en todas las ocasiones de gol de su equipo, con dos buenos pases y marcó un golazo de volea, ante el que no pudo hacer nada Sergio Rico, que se encontraba un poco adelantado. Eso sí, no se le puede pedir que se imponga en los saltos, porque sólo mide 1,67.

El nigeriano Obinna, también muy joven (21 años), internacional sub-20 con su país, es potente y veloz, con facilidad para el desborde, aunque se mostró muy inocente al no saber aprovechar el grave error que tuvo Carriço al intentar despejar un balón. Su disparo fue muy flojito. Fácil para Sergio Rico.

El partido fue más bien aburrido y con pocas ocasiones de gol. Me dio la impresión de que el Sevilla, ya que la eliminatoria estaba más que sentenciada y que la forma física aún está lejos de ser la deseable, no quería forzar mucho la máquina. Y el Ujpest no es que no quisiera, sencillamente es que no podía. Por tanto, en lugar de un partido de competición parecía más el típico de pretemporada, de los cuáles se pueden sacar pocas conclusiones. Estas pueden ser algunas:

1.- Sistema reconocible. El equipo y el entrenador tienen las ideas claras. Para Machín, los tres centrales son innegociables, y con ellos conseguirá alabanzas o críticas, éxitos o fracasos. Por tanto, bien haríamos en fichar a un central más, porque Nico Pareja volvió a lesionarse. Ha dado muchísimo al club, pero, lamentablemente, ya no puede estar al nivel que el Sevilla demanda.

2.- Sergio Rico debe ser traspasado o cedido, pero no debe continuar. Considero que no es bueno ni para el Sevilla ni para él. Ayer no transmitió seguridad. Es más, tuvo un error grave que bien podría haber acabado en gol. De seguir el canterano, no creo que se haga con una plaza de titular y seguirá depreciándose.

3.- Buen trabajo en ataque. El Sevilla se mostró efectivo de cara a gol, y esa cualidad, fundamental para tener éxito, hace mucho que se echaba de menos. Sarabia (2) y Muriel fueron los goleadores. El madrileño aprovechó un sensacional pase de Escudero en el primer gol, y una buena asistencia de Pejiño en el segundo. En este gol fue decisivo Ben Yedder, que con su desmarque se llevó a los dos defensas, dejando completamente solo a Sarabia ante el portero.

Muriel se fabricó dos ocasiones, fallando estrepitosamente una, tirando al muñeco, y marcando la otra, tirando también al muñeco, pero en esta ocasión acabó en el fondo de la red, tras tocar el portero. A ver si este gol sirve para que se le encuentre un comprador. De delantero ha demostrado que no sirve. Quizá en la banda, donde jugaba en la Sampdoria, pero ahí no se le ha podido ver. Por si acaso, al igual que con Sergio Rico, mejor que salga, antes de que se deprecie más.

4.- Debut de Sergi Gómez. No tuvo ningún error, ni pasó ningún apuro. Habrá que verlo ante rivales más potentes.

5.- Pejiño. Está muy verde aún, pero tiene detalles de calidad. Bien en el segundo gol. Se precipitó en un par de ocasiones.

De todas maneras, el equipo que vimos ayer tendrá poco que ver con el once tipo de la Liga 18/19, pues faltaban jugadores que se presumen titularísimos, como Gnagnon, Navas, Kjaer, Amadou, Roque Mesa y los fichajes que aún están por llegar, como el delantero centro, que se espera sea el fichaje más caro de nuestra historia.

El próximo rival, el Zalgiris, salvo mayúscula sorpresa, tampoco debe ser un obstáculo. Cuestión diferente podría ser el playoff, donde podríamos encontrarnos rivales veraderamente complicados, como el RB Leipzig, Istanbul Basaksehir o Burnley –uno de los dos–, Atalanta o Girondins de Burdeos. El lunes, día 6, conoceremos el último rival que nos separa de la fase de grupos

La aparente ineptitud de la Dirección Deportiva del Sevilla

Entre el aficionado sevillista hay máxima expectación por los posibles fichajes del Sevilla. Eso es igual todos los años, pero en esta ocasión, además, hay preocupación, pues el primer partido oficial está a seis días vista y la plantilla está prácticamente cogida con alfileres en la defensa y en la delantera.

No ha podido el Sevilla “escoger” peor temporada para quedar séptimo clasificado. El Mundial ha hecho estragos en la planificación, pues no podemos contar aún con los jugadores que han participado en él, dejándonos sólo con Pareja y Carriço como centrales disponibles y a Ben Yedder como único delantero. Tampoco ha ayudado que el Barcelona nos haya birlado a Lenglet, quien además de ser nuestro único central confiable –Carriço y Pareja están casi siempre lesionados–, era nuestro mejor jugador en esa zona tan importante.

Se da también la circunstancia de que Machín utiliza tres centrales en su sistema, el cual parece ser innegociable, con lo que la carencia es aún mayor.

No paran de salir nombres en la prensa. Como suele ser habitual, quizás muchos de ellos hayan sido inventados, pero no hay dudas de que otros son ciertos, como es el caso de Caleta-Car. El jugador croata es un desconocido por estos lares, pero los que le han visto jugar hablan maravillas de él. Parecía un fichaje hecho –siempre según la prensa–, pero lo cierto es que el Marsella ha estado más listo, consiguiendo un precontrato con el jugador durante el Mundial y llegando a un acuerdo con el Salzburgo. Un teórico –luego habrá que ver su rendimiento– buen jugador que se escapa por un par de millones de euros.

Leo en las Redes Sociales que el Sevilla está pagando la novatada de Caparrós como Director Deportivo. Y puede que sea cierto, pues no hay que olvidar que él mismo reconoció que no estaba preparado para ese puesto. También leo que José María Cruz es un serio obstáculo para cerrar algunas incorporaciones, pues es reacio a soltar grandes cantidades de dinero. No sé qué habrá de cierto en todo esto, pero lo que sí parece claro es que no se están haciendo bien las cosas. Si no, no tiene explicación que a estas alturas estemos casi con lo puesto, cuando en otras ocasiones se ha tenido el grueso de la plantilla disponible para el stage de pretemporada (en este caso en Benidorm), e incluso se ha hecho algún fichaje antes de finalizar la anterior temporada.

En mi opinión, también se ha estado torpe, verdaderamente torpe, al no fichar los centrales antes de que el Barcelona depositara la cláusula por Lenglet. Era algo que se conocía de antemano por todos, apareciendo diariamente en prensa. Evidentemente, los demás clubes, sabedores de que el Sevilla cuenta con dinero contante y sonante, se descuelgan pidiendo cantidades desorbitadas.

Particularmente, no entiendo que el Sevilla esté racaneando a la hora de fichar. Las arcas del Sevilla deben de estar llenas. Los ingresos por TV son los mayores de la historia, la temporada pasada se hizo un buen papel en Champions, ingresándose más de lo previsto; tenemos los 35 millones de Lenglet y, muy posiblemente, tendremos otros 35 por Nzonzi, además de las ventas que ya hemos realizado. Es cierto que ahora, casi por cualquier jugador, te piden 10-15 millones. Y por un buen jugador, lo mínimo son 20 millones. Pero eso es algo a lo que hay que adaptarse. Lo que sí pienso que está fuera de nuestro alcance son los fichajes de a partir de  unos 30 millones de euros. Como mínimo, serían muy arriesgados.

Tampoco entiendo ese miedo a fallar del que habla la prensa, cuando la mayoría de los nombres que están saliendo son jugadores contrastados, muchos de ellos ya incluso conocen la liga española.

El panorama no es muy alentador. Sólo aparecen malas noticias: el show de la Supercopa, donde todo parece indicar que nuestro Presidente mintió a la afición; la posible venta del club a un inversor extranjero, y la mala planificación deportiva, a día de hoy. Los únicos que están respondiendo son los aficionados, con una masiva renovación de abonos.

Aún queda tiempo para hacer las cosas bien. Ahí está el ejemplo del Valencia. Recuerdo que, viendo un amistoso del Valencia, estando ya a punto de empezar la temporada pasada, pensé que no tendríamos ningún problema para superarlos en la tabla. A los pocos días, el Valencia fichó a Kondogbia y a Guedes. Dos grandísimos jugadores cuyo rendimiento cambió al Valencia por completo. Es decir, queda aún mucho tiempo para fichar, y hay muy buenos jugadores en el mercado, pero no nos podemos dormir en los laureles.

En cualquier caso, me da algo de tranquilidad la endeblez del rival de la primera eliminatoria: el Ujpest húngaro. No parece un rival que deba preocupar, a no ser que haya un exceso de confianza y no se le respete. Sería un error imperdonable.

Que no nos distraiga el Bayern. El partido más importante es contra el Celta

A principios de temporada, cualquier sevillista habría supuesto que a estas alturas, en la jornada 30, estaríamos luchando por los puestos Champions junto con el Atlético de Madrid y otro equipo más, que este año ha resultado ser el Valencia, pero que bien podría haber sido el Villarreal. Sin embargo, estamos en séptima posición, y si perdemos en Vigo, podríamos bajar a la octava y salir de los puestos que dan derecho a jugar en Europa la próxima temporada.

Es decir, que estamos en la recta final de la temporada, con un calendario que no es nada fácil, y, por tanto, si no nos empleamos a fondo, podemos acabar con un estrepitoso  fracaso en Liga, como aquella temporada con Monchi, que finalizamos en novena posición pero que después, por fortuna, acabamos jugando, y ganando, la Europa League al no cumplir el Málaga el Fair Play financiero.

Así pues, no quiero ni pensar que la próxima temporada no estemos entre los mejores equipos de Europa. Después de años de crecimiento sostenido, a todos los niveles, eso supondría un importante paso atrás, aparte de las molestias por el horario, pues seguro que nuestro “amigo” Tebas nos condenaría a jugar un lunes sí y otro también.

Leo la prensa y no estoy seguro de que tanto Montella como los jugadores sean conscientes de lo que nos jugamos en Vigo. Algunos aún están hablando de que la remontada en Munich es posible, y se habla de rotaciones para el partido de mañana.

Y yo no salgo de mi asombro. En mi opinión, mañana hay que ir con los mejores y, sobre todo, con los que estén al cien por cien, con el fin de conseguir tres puntos que nos distancien de los perseguidores y nos meta en la pelea por el quinto puesto, que debe ser ahora nuestro principal objetivo. Porque tampoco tengo muy claro de que se sea consciente de que, en el caso de morder el polvo en Vigo, metemos al Celta de lleno en la pelea por Europa. Tendríamos  otro rival directo, y quién sabe si con el goal average en contra.

Ganar en Munich es un sueño de jugadores y afición, pero hay que ser realistas. Y la realidad es que hacerlo por dos goles de diferencia sería un auténtico milagro. No sólo porque a nosotros nos cuesta un mundo hacer goles, sino porque enfrente tendremos, como vimos el martes, a un auténtico equipazo, que no tiene nada que ver con el Manchester United. El Bayern es mucho mejor técnicamente, rara vez entregan mal el balón, cuentan con uno de los mejores delanteros del mundo, están imbatidos en su estadio, y van a ganar de calle su liga. Tácticamente también vimos que se desenvuelven con maestría: perfectamente posicionados sobre el tapete, combinan con rapidez, se repliegan en segundos cuando pierden el balón, presionan bien, cortando con eficacia las posibles líneas de pase… Intachables en todo.

Me parece muy bien que la plantilla piense que es posible la remontada, pero lo primero es lo primero. Y es ganar al Celta mañana. Estoy harto de esta temporada en Liga, que para mí está siendo muy decepcionante, con una pésima planificación deportiva y con muchas goleadas y derrotas ante equipos, en muchos casos, de bastante inferior nivel: Alavés, Leganés, Betis, Spartak de Moscú, R. Madrid, Valencia, R. Sociedad, Eibar… Estoy tan harto que, a día de hoy, hasta firmaría quedar en esta séptima plaza que ocupamos. Si así fuera, teniendo en cuenta los bandazos que llevamos dando desde agosto y el buen papel que estamos haciendo en la Champions y en la Copa del Rey, me parecería una temporada de notable. Y obviamente, si ganamos la Copa del Rey, que igualmente es un objetivo de máxima dificultad, de sobresaliente.

El Ramón Sánchez Pizjuán, perfectamente preparado para acoger una final de Europa League

Me he quedado bastante sorprendido con el informe de evaluación de la UEFA que recoge deficiencias en el Ramón Sánchez Pizjuán, que es uno de los candidatos para albergar al final de la Europa League de 2019.

Una de esas deficiencias hace referencia al aforo, que “sólo cumple parcialmente las exigencias en términos de capacidad y accesibilidad”, añadiendo que “no dispone de suficientes zonas de aparcamiento disponibles y las existentes están situadas bastante lejos”. Y, evidentemente, habiendo tenido la suerte de haber vivido todas las finales de la Europa League que ha ganado el Sevilla, excepto la de Varsovia, no he podido evitar acordarme, por ejemplo, de la última, la de Basilea. Y es que el St. Jacob Park sólo dispone de 38.512 asientos, algo por debajo de los 42.809 del Ramón Sánchez Pizjuán. Cabe recordar que el Philip Stadium, en Eindhoven, tiene aún menos plazas: 35.000. Es decir, la capacidad no fue un inconveniente para que estas ciudades acogieran una final de Europa League. Además, resulta evidente que la UEFA, si está preocupada por el aforo, es en vistas a satisfacer los muchos compromisos que tiene con patrocinadores y enchufados, como ya se ha visto en otras finales, no importándole, en absoluto, los aficionados. Resulta indignante comprobar cómo los aficionados poco menos que se pelean por conseguir una entrada y después, a la hora del partido, hay muchos asientos vacíos que, sin duda, corresponden, en su gran mayoría, a las que obsequia la UEFA a los diferentes patrocinadores.

Lo de las pocas plazas de aparcamiento, y el que estén alejadas, también tiene su gracia. Sobre todo, cuando me acuerdo dónde aparcaron los autobuses en Basilea. Intentamos coger un autobús para llegar al estadio o al centro, pero pasaban cada 20 minutos o media hora, y las colas en las paradas eran interminables. Así que la caminata de tres cuartos de hora fue obligada. Y no digamos en Turín, cuando la distancia entre el estadio y el centro de la ciudad era importante.  No fue muy agradable meterse en un autobús, como latas en sardina, durante 45 minutos, sobre todo porque había muchos borrachos de las dos aficiones, tanto del Sevilla como del Benfica. No pasó nada porque Dios no quiso, pero faltó poco.

Por cierto, tampoco se puede olvidar el caos que se vivió en el aeropuerto de Eindhoven. Yo me libré, porque me alojaba en Amsterdam y me desplacé en tren –que en Holanda funcionan con una puntualidad y eficiencia maravillosas—, pero, según me han contado, fue un desastre. Simplemente, porque era un aeropuerto pequeño y no estaba preparado para el tráfico tan enorme que genera una final europea.

El informe también indica que “el número de baños, concesiones de restauración, puntos de primeros auxilios y zonas para minusválidos son insuficientes”, así como el número de tornos de acceso. Sinceramente, a mí no me dio por contarlos, pero me dio la impresión de que en otros estadios eran iguales o menores en número a los que hay en el Ramón Sánchez Pizjuán. Y en cuanto a la zona de primeros auxilios o para minusválidos, o bien no me percaté, o no había.

A la UEFA también le parece que “el número de skyboxes es muy bajo”, y que el precio de alquiler propuesto por el Sevilla es muy alto. Desconozco si hay palcos VIP (skyboxes) en St. Jacob Park, y, por supuesto, tampoco conozco su precio, pero me acuerdo que dentro del estadio me cobraron 7 francos suizos (poco más de 6 €) por un vaso de agua de plástico. Eso sí, si devolvía el vaso, tenían el detalle de devolver 2 francos. Así que imagino que, en el caso de haber querido alquilar un un palco VIP, habría que haber pedido un buen crédito al banco, como mínimo.

En mi opinión, el Ramón Sánchez Pizjuán es un estadio bastante mejorable, y posiblemente haya candidatos que mejoren en prestaciones y comodidad a nuestro antiguo, aunque remodelado, estadio. No sé si al final habrá premio o no, pero, desde luego, lo que sí tengo claro, habiendo vivido casi todas las finales de la Europa League y una Supercopa de Europa, es que está sobradamente preparado para acoger una final europea con todas las garantías.

Sevilla FC 3 – Shakhtar 1. Otra final europea. Otro año igual, otro año igual…

Ayer, recién acabado el partido, la afición bajaba las escaleras al grito de “Otro año igual, otro año igual…”, y se me pasó por la cabeza que, probablemente, los aficionados más jóvenes no sabrían qué significaba. No sabrían que ese mismo cántico resonaba hace veinticinco años, en ese mismo estadio, pero con un significado muy diferente. Antes se oía porque el Sevilla, teniendo un buen equipo, ni siquiera lograba plaza para disputar competiciones europeas. Ahora, sin embargo, se oye porque volvemos a clasificarnos para disputar una nueva final europea, la quinta, y la tercera consecutiva. Es complicado de asimilar, pero es real, como la vida misma.

El partido empezó como estaba previsto, y como había anunciado Lucescu, el entrenador del Shakhtar: sin prisas por el combinado naranja, que esperaba con orden su oportunidad para contragolpear, y el Sevilla intentando incrementar la ventaja que traía del partido de ida, pero también sin precipitarse. Hasta que muy pronto, antes de los 10 minutos de juego, Gameiro adelantó al Sevilla, al aprovechar un gran error de Rakitskiy.

Ese gol obligaba al Shakhtar a hacer, al menos, dos goles para clasificarse, y la consecuencia fue que el equipo ucraniano se fue arriba. Pero el mayor inconveniente fue que el Sevilla no se defendió bien. Con la defensa demasiado atrás, cedía demasiado terreno al Shakhtar, que puso cerco al área sevillista. Fueron momentos de agobios, ya que los buenos jugadores ucranianos se movían como pez en el agua por las inmediaciones del área y daban mucha sensación de peligro. También inquietaron en algún corner absurdo y en alguna que otra falta que se podría haber evitado. Hasta que llegó el gol de la igualada, que sentó como un jarro de agua fría, por el momento en que llegó, al filo del descanso, y por la forma, en un contragolpe; el cual, dicho sea de paso, fue muy bien llevado por Marlos, que dio una asistencia de lujo a Eduardo. Este jugador brasileño –también nacionalizado croata– ya nos marcó en nuestro estadio cuando jugaba en el Arsenal, en partido de Champions, en noviembre de 2007. Espero que no nos lo encontremos más, porque ya tiene 33 años. Por parte sevillista, sólo Fazio estuvo en ese partido.

La segunda parte empezó de la mejor manera posible, consiguiendo Gameiro el 2-1, al aprovechar un buen pase de Krywhowiak y regatear al guardameta Pyatov. Ese gol daba cierta tranquilidad, pero aún daba pie a la posibilidad de prórroga. Posibilidad que desapareció totalmente doce minutos después, cuando Mariano Ferreira la puso imposible, de fuerte trallazo, ajustado al poste, para lograr el 3-1 definitivo.

Tiene razón Krychowiak cuando dice que aún no se ha conseguido nada. Tiene razón hasta cierto punto, porque la historia sólo recuerda a los vencedores, y se compite para ganar títulos. Pero también es cierto que el Sevilla volvió a ganar ayer dinero, prestigio y la posibilidad de volver a soñar con lograr la quinta Europa League.

No será fácil, por supuesto. Nunca lo es. Enfrente tendremos al Liverpool, un conjunto plagado de buenos jugadores que, a buen seguro, obligará al Sevilla a dar lo mejor, a luchar al límite, para alzarse con el trofeo. No obstante, era mi rival preferido. No me habría gustado jugar la final con el Villarreal, por ser un equipo español y porque considero que es superior al Liverpool. Además, los castellonenses nos conocen mejor y tienen una gran plantilla.

No quiero cerrar el post sin dedicar unas palabras al impresionante partido de Gameiro. No sólo por los dos goles de ayer –que pudieron haber sido tres si Kuipers, el árbitro holandés, hubiera señalado un clarísimo penalti que le hicieron–, sino por el gran esfuerzo físico del que hizo gala. Levantó al público de sus asientos cuando se pegó un carrerón para frenar un contragolpe en la esquina del área sevillista. Ya habría sido el acabose si hubiera conseguido el gol de chilena que intentó.

Se preguntaba ayer un periodista francés cuántos goles habría conseguido Gameiro si estuviera jugando en México –en referencia a Gignac, que está jugando en Tigres y, a diferencia de Gameiro, sí ha sido convocado por Francia para la Eurocopa–. Nadie sabe la respuesta, pero estoy seguro de que muchos más de los que lleva en su cuenta.

Shakhtar Donestk 2 – Sevilla FC 2. La eliminatoria se decidirá en Sevilla

Buen resultado el conseguido en el día de ayer por el Sevilla FC ante un complicado rival, el Shakhtar, que demostró que tiene jugadores de calidad y que, por tanto, no será nada fácil llegar a la final. Tal y como se preveía, por otra parte.

El partido no pudo empezar mejor, pues a los cinco minutos Vitolo recortó a su marcador y fusiló por bajo a Pyatov, al aprovechar un magnífico pase de Gameiro.

Pero esta jugada fue lo único destacable de la primera mitad, por parte sevillista. Incomprensiblemente, el Sevilla se echó atrás. Con las líneas demasiado atrasadas y juntas, el Shakhtar no tenía ningún problema para llegar a las inmediaciones del área, creando una sensación de agobio continuo que tuvo sus frutos, ya que le bastó media hora para dar la vuelta al marcador.

El primer gol ucraniano llegó tras un grave despiste defensivo de Carriço, que dejó libre a Marlos, quien, con toda la tranquilidad del mundo, ajustó al poste, batiendo a un David Soria que se había quedado a media salida.

El segundo gol llegó por banda. Marlos, el autor del primer gol, se fue con suma facilidad de Banega y puso un centro fuerte y preciso que Stepanenko cabeceó a placer, fusilando a Soria, quien esta vez sí que no pudo hacer nada.

Eran minutos en los que el Sevilla estaba grogui, y lo mejor que pudo hacer fue llegar al descanso con una desventaja mínima.

En la segunda parte cambió todo. Me dio la impresión de que el Shakhtar se conformaba con el 2-1, esperando un error para conseguir el tercer gol al contragolpe. Esa cesión de terreno la supo aprovechar el Sevilla con ambición, poniendo cerco al área ucraniana. Así, el Sevilla tuvo varias ocasiones para lograr el empate, por medio de Banega, N’Zonzi, Gameiro… hasta que, finalmente, lo logró. En primera instancia, marcó Gameiro pero su gol fue anulado por un ajustado fuera de juego. Pero, a la segunda, Gameiro sí transformó un penalti cometido sobre Vitolo.

Quien tenga dudas sobre si fue penalti, sólo tiene que ver la carita que puso Ferreyra cuando lo hizo.

El 2-2 nos da una ligera ventaja para la vuelta, pero habrá que estar muy concentrados, porque el Shakhtar es un buen conjunto, con jugadores muy rápidos y de calidad, como Ismaily, Stepanenko, Marlos, Kovalenko o Taison. Este último me pareció su jugador más incisivo, junto con Kovalenko. Habrá que tenerlos muy en cuenta.

Lo peor, sin duda, la grave lesión de rodilla de Krohn-Delhi. El Danés cumplirá 33 años en un par de meses, y si el tiempo de recuperación es elevado, podría ser su último partido con el Sevilla.

El jueves habemus otro partido histórico. Podemos plantarnos en otra final europea. Que se dice pronto.