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Celta 1 – Sevilla FC 0. Perdonamos y perdimos

No pudo llegar la séptima victoria consecutiva. El equipo lo intentó hasta el final, pero hoy estuvimos bastante fallones arriba.

El trabajo defensivo fue bueno, pero se fue al traste a pocos minutos del final, por un penalti, a mi modo de ver, inexistente. Es cierto que Fazio toca, ligeramente, el balón con el brazo, pero es debido a que le empuja su marcador. Ningún jugador del Celta pidió penalti, ni mucho menos el que empujó a Fazio, que, además, se llevó el balón. Me parece que es el típico penalti que no se lo pitarían a los equipos que todos sabemos, y mucho menos siendo en los minutos finales. Es lo de siempre.

En la otra jugada polémica, el gol anulado a Gameiro, tampoco nos sonrió la suerte. Parece que Gameiro estaba en línea.

El Celta apenas tuvo ocasiones claras de gol –la más clara, el trallazo de Orellana al larguero–, pero sí dominó el partido, debido a que se adueñaron del centro del campo y a que metieron una marcha –o dos– más que nosotros. Eso también nos llevó a tener muy pocas ocasiones de gol, aunque de esas que no se deben de fallar nunca, como las que tuvieron Gamerio, Coke y Bacca.

Incomprensiblemente, Emery no hizo nada para evitar el dominio celtiña, ni por refrescar al aquipo, que me dio la impresión de estar acusando el gran esfuerzo que hizo el miércoles contra el Madrid. En mi opinión, hizo los cambios demasiado tarde.

Mirar al único puesto Champions que está accesible  –el que ahora ocupa el Athletic de Villar– pasaba por ganar en Vigo. Y no hemos sido capaces de hacerlo.

Creo que el Sevilla no se mereció venirse de vacío, pero lo único que valen son los goles, y hoy nos dio por fallar todas nuestras ocasiones. Proxima parada en el Ramón Sánchez Pizjuán. Partido importantísimo, porque yo sigo sin fiarme del Valencia.

¿Llegó el momento de Luismi?

Cuando el Sevilla, sorprendentemente, decidió traspasar a Juan Cala en el mercado de invierno, la única explicación lógica que se me ocurrió fue que el club y Emery tendrían una fe ciega en Luismi, el jugador del Sevilla Atlético. Después comprobé que no era así, puesto que se ha preferido poner a un lateral izquierdo (Fernando Navarro), antes que al joven canterano, cuando nos hemos quedado sin centrales.

Ahora se le presenta una nueva oportunidad a Luismi, pero en esta ocasión para jugar en el centro del campo. Lamentablemente, yo ya no tengo tiempo para visitar la Ciudad Deportiva, pero dicen los que siguen al Sevilla Atlético que Luismi es un jugador con una gran capacidad para recuperar balones y con un buen desplazamiento en largo, ya que no está exento de técnica. Si esto fuera así, no veo por qué no se le pude dar una oportunidad al chaval.

Cuando el Sevilla ha tenido problemas, siempre ha recurrido a la cantera, y nunca ha defraudado. Es más, se suele mirar a la cantera en los momentos malos, a no ser que surja un fuera de serie, como Reyes o Navas, con subidas meteóricas al primer equipo. En los momentos de bonanza, la prioridad es ir al mercado, en muchas ocasiones para fichar a jugadores que no superan en calidad a los del filial.

Pero mucho me temo, y ojalá me equivoque, que Emery se decantará por poner a un M’Bia renqueante y al que acusan –no sé si con fundamento– de preocuparse más de ir al Mundial que de jugar con el Sevilla, o por adelantar a Fazio, dejando aún más desguarnecida nuestra ya maltrecha defensa.

En cualquier caso, juegue quien juegue, hay que pasar la eliminatoria, entre otras cosas porque la Liga Europa perdería nivel sin el Sevilla en cuartos, y estoy seguro de que los jugadores darán lo máximo para que así sea. La dificultad es máxima, más por nuestras bajas que por el rival y el mal resultado de la ida, pero hay que intentarlo, por muchas adversidades que nos encontremos. Nuestra esperanza es la flaqueza del rival.

Yo, a estas alturas, y teniendo en cuenta la mala suerte que estamos teniendo con las lesiones, lo único que pido es como el del chiste: «Virgencita, virgencita, que me quede como estoy».  Porque, como dice el dicho, «cualquier situación, por muy mala que parezca, siempre es suceptible de empeorarse».

Sevilla FC 4 – Valladolid 1. Brillante victoria en otro partido plácido

El Sevilla superó sin problemas a un Valladolid que actualmente está a años luz del Sevilla. Quizás nuestro rival de ayer echó mucho en falta las bajas de Álvaro Rubio y Osorio, pero lo cierto es que sólo inquietó algo cuando el balón llegaba a los pies del internacional albano, Rama, quien tuvo la ocasión más clara en el lanzamiento de una falta, o al siempre peligroso Javi Guerra, que fue el autor del único gol vallisoletano.

Aunque a mí lo que más me preocupaba en el día de ayer no fue el Valladolid, sino Nico Pareja. El argentino transmite inseguridad hasta para retrasar el balón al portero y estuvo torpísimo en acciones donde llevaba ventaja sobre el delantero. La verdad, no sé si es mejor que juegue de cetral Navarro o Pareja, pues ninguno de los dos me convence.

Quizás Pareja fuera el único lunar, ya que el resto del equipo estuvo notable. Destacaron jugadores como Marko Marin –ya era hora–, Rakitic o Reyes. Lástima que el utrerano empañara algo su actuación con la pérdida absurda de un balón en la frontal del área, que dio lugar al gol del Valladolid.

Cristóforo también hizo un buen partido, al igual que Gameiro. Lo único que se le puede reprochar al francés es que desperdiciara la espectacular jugada de estrategia que crearon Rakitic y Marin. Tenía toda la portería para él y tira al muñeco.

También Rakitic falló otra ocasión clarísima, tras una sensacional asistencia de Reyes, al rematar demasiado pronto una volea, casi a bocajarro.

Habrían sido dos golazos. Una pena, porque esas ocasiones tan claras no se deben fallar nunca.

El árbitraje me pareció bueno, aunque el segundo penalti a nuestro favor no me pareció tal, ni cuando lo vi en el campo, ni cuando lo he visto posteriormente en televisión. Creo que a Mitrovic le da el balón en el pecho.

En cuanto a Emery, la verdad es que no deja de sorprenderme. Si ayer no cambió a Rakitic ganando 4-0, ¿cuándo lo va a cambiar? ¿Es el único que no se da cuenta de que Rakitic lo está jugando todo y necesita, de vez en cuando, un descanso?

Sin embargo, el peor error de Emery fue sustituir a Iborra –que no podrá jugar el jueves– y dejar en el terreno de juego a Cristóforo. Encima, el uruguayo acabó lesionado, y era el único centrocampista defensivo que teníamos disponible para el partido de vuelta de la Europa League, puesto que M’Bia acaba de salir de una larga lesión. Esperemos que Cristóforo se recupere a tiempo, porque además lo está haciendo bastante bien en los últimos partidos.

La clasificación para la Europa League pinta bien. Tras la victoria de ayer, el Valencia queda a ocho puntos de diferencia. Está bien encaminada, pero aún queda mucha tela que cortar. Sigo sin fiarme ni un pelo del Valencia, y menos teniendo el goal-average perdido con ellos.

Ahora sí, tras habernos deshecho del Valladolid, a pensar en el importante partido del jueves. No pasar la eliminatoria sería un fracaso. Y de los gordos.

 

Almería 1 – Sevilla FC 3. Por fin, un partido tranquilo

Partido plácido en Almería, de principio a fin. Esperaba un partido mucho más comprometido, dadas las importantes bajas en defensa de Fazio y Alberto Moreno, y el descanso previsto de Rakitic, pero lo cierto es que el Almería no inquietó nunca. Creo que Emery puso la mejor defensa posible, pues tampoco había mucho donde elegir.

En la primera parte, a pesar de no hacer un fútbol vistoso, el Sevilla era el único que llegaba con peligro al área, y justo a la media hora, llegó el gol de Bacca (máximo goleador del equipo con 11 tantos), tras magnífica asistencia de Gameiro.

Ya en la segunda parte, Carriço prácticamente sentenciaba, al conseguir el 0-2 a raíz de un córner, y Gameiro remató la goleada al empujar una asistencia de Rakitic.

Por cierto, no entendí que entrara el croata en juego, con un 0-2 en el marcador. Si la suplencia de Rakitic era con la finalidad de darle descanso, no sé a cuento de qué viene el darle minutos. Afortunadamente, Rakitic no tuvo problemas, pero si le hubieran hecho una fuerte entrada, o simplemente una lesión fortuita, Emery habría tenido muy complicado el dar una explicación lógica a esa sustitución.

Me gustó mucho el partido de Iborra (el poste evitó que marcara el 0-4),  Carriço –marcó su segundo gol en liga– y, sobre todo, Cristóforo. Igual resulta que el uruguayo hasta puede ser el mejor en esa posición, a poco que se le den oportunidades.

A ver si puede ser que Pareja siga indispuesto hasta final de liga, más que nada para que Emery no tenga la tentación de ponerlo de titular y trastocar medio equipo para ello. En mi opinión, el sitio de Pareja está en el banquillo. Y seguiré pensando así mientras haya dos centrales –Fazio y Carriço– que le superan en todo.

Lo único que no me gustó del partido fue el gol del Almería, porque nos habría venido muy bien para el goal-average el mantener el 0-3, y porque fue totalmente evitable. No puede llegar un jugador libre de marca para que remate a placer. Probablemente fue fruto de un exceso de relajación y confianza.

Y tampoco me gustó la inocencia de Gameiro, en un par de ocasiones, en las que, si hubiera estado listo, habría podido marcar dos goles más. No obstante, a Gameiro ya se le ve que ha tenido un cambio de actitud notable. Quizás sea un mal pensado, pero creo que el cambio viene dado porque Gameiro le está viendo las orejas al lobo y piensa que puede quedarse fuera del mundial.

Se consiguieron los tres puntos en juego, y ahora sí que hay que pensar sólo y exclusivamente en el derbi.

Emery ante el partido de mañana: «No nos sentimos favoritos»

Pues si no nos sentimos favoritos ante el Maribor, apaga y vámonos. Otra cosa es que seamos conscientes de que un exceso de confianza puede resultar fatal, como ya ocurrió con el Racing de Santander, pero lo primero que hay que tener en cuenta para el partido de mañana es que el Sevilla es muy superior al Maribor, y, por tanto, todo lo que no sea dejar encarrilada la eliminatoria, será un mal resultado.

También haría bien Emery en refrescar un poco la plantilla. Hay jugadores que lo juegan todo, y eso es arriesgarse a que haya lesiones musculares. Y eso es lo últimos que nos hacía falta, porque la plantilla se ha quedado bien cortita tras el mercado invernal.

Lo que sí hace bien Emery es buscar un jugador para lanzar los penaltis. Rakitic ya ha demostrado que no es un especialista. En el arte de lanzar los penaltis, como en todo, lo que cuentan son las cifras, y las cifras del croata son paupérrimas: sólo ha sido capaz de transformar un 50 % de los lanzamientos. Y no hay que pasar por alto que en el Calderón faltó el canto de un duro para que lo fallara, pues Courtois –para mí, uno de los mejores porteros del mundo– llegó a rozar el balón con la punta de los dedos. En esta ocasión, al menos Rakitic tiró el penalti con fuerza, pero fue a media altura, y por eso casi lo falla.

Lanzar un penalti parece fácil, pero los que saben de esto dicen que no lo es en absoluto. La cuestión es que toda la presión recae sobre el lanzador, pues se da por sentado que el portero tiene bien poco que hacer. En realidad es así, puesto que si el penalti está bien lanzado, el portero nunca llegará al balón. Sólo puede atajar el lanzamiento si no está bien ejecutado.

Me da la impresión de que a Rakitic se le ve a leguas que no es un especialista en lanzar penaltis. Rakitic se aproxima al balón totalmente perpendicular a la portería, cuando los que están acostumbrados a lanzarlos suelen escorarse a un lado, para golpear con el interior del pie e intentar ajustar el disparo, y de paso intentar ocultar el lado hacia el que van a lanzar.

Otro aspecto importante es aguantar hasta el último momento para intentar engañar al portero. Pocos guardamentas son capaces de aguantar sin tirarse antes de que golpee el lanzador. Eso lo saben perfectamente los especialistas y se aprovechan de ello, no teniendo si quiera que lanzar con fuerza. El gran Kanouté lo hacía de lujo.

Lo que es evidente es que el Sevilla no se puede permitir el lujo de tener un porcentaje de acierto de sólo el 50%. Y es que ya nos cuesta un mundo que nos piten un penalti, como para que, encima, nos dé por fallarlos. Se nos han ido ya varios puntos por este importante detalle.

Ahora bien, si no es Rakitic, ¿quién deberá lanzarlos? Pues encontrar al lanzador apropiado, como en todo, es misión de Emery. Pero no haría mal en darle la confianza a jugadores que ya han demostrado en otros equipos que lo hacen bien. Dicen que Reyes los tira muy bien. También Bacca y Vitolo lo lanzaban en sus anteriores equipos. Marcar de penalti es incluso fácil, si se domina la técnica, lógicamente.

Mañana hay que dejar claro quién es el favorito. Emery no lo sabe, pero es evidente para todo el mundo que es el Sevilla. Como lo era ante el Santander. Es decir, que eso de ser favorito no sirve absolutamente para nada, excepto para las casas de apuestas. Lo único que sirve en fútbol es meter más goles que el rival. Con eso me conformo. Si hace falta, ya dejamos el «jogo bonito» para otro día.

Sevilla FC 0 – Valencia 0. Incapacidad absoluta

Supo a poco el punto conseguido ayer, sobre todo porque fuimos incapaces de apuntillar a un Valencia que se había quedado en inferioridad numérica durante casi toda la segunda parte, fallando incluso un penalti. Pero lo cierto es que fue el Valencia el que se pudo haber ido al descanso con el partido sentenciado, de no haber fallado sus jugadores en el último pase, en algunas ocasiones de manera incomprensible.

Emery volvió a tirar la primera parte a la basura, al reincidir de nuevo, por enésima vez, en su error de poner de titular a Pareja de central y a Carriço en el centro del campo. En realidad, es un doble error, pues ni Carriço lo hace bien en la zona media, ni Pareja en la defensa. Con lo cual, al Valencia no le costó dominar el partido, ni tampoco el montar contragolpes que, como digo, no acabaron en gol porque les faltó acierto en el último pase.

Verdaderamente, no entiendo la confianza total que tiene Emery en Pareja, pues el argentino está en un estado de forma lamentable. Ayer fue una máquina de perder balones, y lo hacía en zonas donde se suelen pagar muy caro los errores. Con un central así, es casi un milagro que no nos hicieran algún gol, teniendo enfrente además a un buen equipo como es el Valencia.

Probablemente, Pareja estará jugando porque Emery quiere recuperar al central que dio tan buen rendimiento en Barcelona y en Rusia, pero resulta obvio que el Pareja actual está muy lejos de ser aquel que en su día fue codiciado por grandes equipos.

En la segunda parte, la historia fue muy diferente, pero fue a raíz de la expulsión de Ricardo Costa, quien fue expulsado, por tercera vez, por Álvarez Izquierdo, como temían en Valencia. Aunque en esta ocasión no deben quejarse, pues la expulsión fue justa y además debió de haber pitado penalti, al ser las  manos dentro del área.

Para intentar aprovecharse de la ventaja de tener uno más sobre el campo, Emery realizó un doble cambio. En mi opinión acertó en quitar a Pareja –demasiado tardó en quitarlo– y falló al dar entrada a Cheryshev. Y es que el ruso no está para nada. Por supuesto, también me parece incomprensible que Emery apueste por un jugador que incluso él mismo ha reconocido que está falto de ritmo y es obvio que fuera de forma. Me parece además una falta de respeto para otros jugadores que tienen que seguir esperando su oportunidad desde el banquillo.

Como Emery también dio cancha a otro jugador que está totalmente desaparecido, como es el francés Gameiro, el Valencia no tuvo muchos problemas para aguantar el resultado. También influyó que el Valencia se dedicó, descaradamente, durante toda la segunda parte, a perder tiempo, con el permiso del árbitro, Álvarez Izquierdo, quien demostró ser un muy mal árbitro: permitió pérdidas de tiempo, dejó tres o cuatro penaltis claros sin señalizar y no tiene ni idea de lo que es la Ley de la Ventaja.

Emery, el Sevilla –ayer no se salvó nadie, si acaso Fazio–, el Valencia, el árbitro… todos fueron incapaces de hacer bien su trabajo. Y esa total y absoluta incapacidad nos ha llevado, irremediablemente, a un empate a cero que sólo sirve para complicarnos aún más las posibilidades de estar en Europa la próxima temporada.

¿Qué nos encontramos en Vallecas? Seguimos estando en manos de Emery, y eso no es nada alentador.

El objetivo Champions, una quimera

Me sorprende que haya gente desde el club, como nuestro entrenador, que se marque como objetivo la clasificación para Champions, aunque añada después de que es un objetivo ambicioso. Yo puedo entender, hasta cierto punto, que a raíz de la buena racha de resultados que tuvimos, se lanzara y le saliera del alma esas palabras, pero también entiendo que marcarse un objetivo que está por encima de nuestras posibilidades es contraproducente.

Y es que ir a la Champions, hoy por hoy, está por encima de nuestras posibilidades. Hay que admitirlo, aunque no guste. ¿Y por qué afirmo esto, y rotundamente? Pues porque ahora hay cuatro equipos que nos superaran en todo: Barcelona, Real Madrid, Atlético de Madrid y Athletic de Bilbao. Y se acabó lo que se daba. Ya no hay más plazas para la Liga de Campeones.

Ahora bien, en mi opinión, el Sevilla actual tiene mejor plantilla que el Athletic. Reconozco que los bilbaínos tienen buenos jugadores, pero, en general, la plantilla sevillista es superior. Donde creo que nos superan, y con creces, es en el banquillo, pues Valverde, a diferencia de Emery, tiene las ideas muy claras y está consiguiendo sacar el máximo rendimiento a su plantilla. Además, han logrado convertir su campo en una fortaleza casi inexpugnable.

Emery, por el contrario, transmite mucha inseguridad: hoy juego con doble pivote, mañana no;  hoy pongo estos centrales y mañana otros; ahora que dispongo de tres delanteros, juego sólo con uno, pero cuando me quedo con dos –porque uno se va aburrido a otro equipo– entonces juego con un sistema de dos delanteros… Emery no tiene las ideas nada claras, y estamos ya en la segunda vuelta.

Hay que ser realistas: un equipo que pierde en su estadio con equipos como Celta o Levante, y fuera no es capaz de ganar al Elche o Valladolid, verdaderamente lo tiene crudo para ir a la competición europea de más categoría. Para llegar a  lo máximo se tiene que fallar lo mínimo.

Nos tendremos que conformar con la Europa League –competición para la que sí estamos muy bien situados–. Y eso si hacemos las cosas bien.

Sevilla FC 2 – Levante 3. Sin la dupla Fazio-Carriço todo es más complicado

En mi opinión, si el Sevilla ha disfrutado de una racha exitosa de resultados es porque ha encontrado una pareja de centrales, como Fazio y Carriço que se han complementado a las mil maravillas. Por tanto, no sé a cuento de qué viene la locura de Emery de cambiar lo que funciona. Lo peor es que, encima, la entrada de Pareja -que está lento– provoca que el portugués pase al centro del campo, sustituyendo jugadores más capacitados para esas funciones, como Iborra, por ejemplo.

Me quedé esperando todo el partido el cambio de Pareja por Iborra, sobre todo a raíz del 2-1. Era el momento de cerrar el partido y de evitar contragolpes, como los que dieron lugar a los goles levantinistas. Se esfumó la seguridad defensiva y así es muy complicado ganar partidos. Si para colmo, nos da por fallar infinidad de ocasiones claras de gol –penalti incluido–, al portero rival le da por hacer el partido de su vida y la efectividad del Levante de cara a puerta es casi del 100%, entonces apaga y vámonos.

Partido nefasto de nuestros delanteros. Ni Bacca ni Gameiro aportaron algo, especialmente el segundo. Ni siquieran aparecieron para empujar cualquiera de los balones que quedaron muertos en el área.

En resumen, cometimos errores graves en las dos áreas: Fazio, al cometer penalti; Rakitic, al fallar el penalti a favor; Gameiro, que tiró al poste, con toda la portería para él… Así pues, teniendo en cuenta todos los condicionantes, no debe extrañar que al final el que se llevara el gato al agua fuera el Levante. Y es que el fútbol suele ser implacable con los que perdonan al rival. No basta con poder golear, ni con dominar por completo el partido. Sólo valen los goles. Es así de simple.

A los jugadores no se les puede achacar nada, pues lo han dado todo. Otra cosa es si miramos al banquillo. Ahí, quizás, no podríamos decir lo mismo. Emery hoy restó, y mucho.

Ahora sólo queda pensar en el próximo partido: Málaga, donde tanto nos quieren. Partido vital para nuestras aspiraciones, sobre todo teniendo en cuenta quién es nuestro próximo visitante: el FC Barcelona.

El regreso de Pareja y Marko Marin, ¿un incordio?

Por supuesto, tener una plantilla amplia siempre es una ventaja, y sobre todo, tener un banquillo de calidad, puesto que, tarde o temprano, harán falta todos los jugadores. Por eso mismo, no me ha parecido bien la salida de Rusescu, a menos que Emery tenga una confianza ciega en Carlos Fernández.

Ahora con el parón, parece ser que serán de la partida tanto Pareja como Marko Marin. El posible problema que veo es que, ahora que precisamente Emery ha dado con la tan famosa y manida tecla, y ha sido capaz de conseguir una buena racha de resultados, puede verse en la tentanción de hacer cambios, ya sean tácticos o de alineación. Y desde mi punto de vista, no se debe cambiar lo que funciona.

Confío en que Emery dé entrada a Pareja y Marko Marin cuando demuestren que son mejores que sus compañeros, y no por su alta ficha o fama. Desde mi punto de vista, Carriço ha demostrado que, por ahora, es el mejor central que tiene el Sevilla y el más efectivo. Por tanto, no me gustaría que la incorporación de Pareja le llevara a adelantar su posición al centro del campo, donde veo a jugadores más capacitados para ocupar esa posición.

Y lo mismo pienso de Marko Marin. Hasta ahora, el alemán no ha demostrado gran cosa, excepto en los primeros partidos de pretemporada. Su juego anárquico y su poca presencia defensiva ha sido un inconveniente en algunos partidos. Su calidad en indudable, pero el hecho de que ha aportado poco al equipo también lo es.

Dicen que el ideal de cualquier entrenador es que tenga que partirse la cabeza pensando la alineación inicial, debido a la calidad de los jugadores a su disposición. Yo lo único que espero es que Emery le dé todas las vueltas al tarro que quiera, pero que no trastoque los puntales que están dando tan buenos resultados en los últimos partidos, como pueden ser, por ejemplo, los casos de Carriço e Iborra.

En cualquier caso, independientemente de la alineación del próximo día 5, lo que está claro es que vencer al Getafe sería una victoria importantísima, por continuar la racha positiva y porque probablemente los azulones serán uno de los equipos que estarán luchando hasta el final por meter la cabeza en competiciones europeas.

No hay excusas para no ir en masa al Estadio: mono de fútbol por el parón navideño, buena hora, buen tiempo –según las previsiones a día de hoy– y tres puntos que tienen que caer de nuestro lado, cueste lo que cueste.

Rusescu, visto y no visto

El Sevilla ya ha oficializado la cesión de Rusescu al Sporting de Braga. Así pues, se repite el caso de jugadores como Stevanovic o Babá: se fichan pero lo único que hacen es calentar banquillo, hasta que se van con sólo unos míseros minutos de participación. Supongo que, cuando esto ocurre, no hay sólo un culpable, sino varios: dirección deportiva, entrenador y, por supuesto, los jugadores.

En el caso de Rusescu, que llegó con vitola de goleador, pienso que los principales culpables son el propio jugador, que llegó fuera de forma, y Emery, que debería haberle dado muchos más minutos. Es cierto que Bacca y, en menor medida, Gameiro, lo están haciendo bien, pero han habido partidos en los que podría haber participado perfectamente el rumano y ni siquiera fue convocado.

En mi opinión, la salida de Rusescu es un grave error de planificación. Entiendo que no se pueda tener a un jugador sin darle apenas cancha y condenarlo al banquillo o a no ir convocado, pero lo que no podré entender nunca es cómo un equipo como el Sevilla, que aspira a estar en los puestos altos de la clasificación, se permite el lujo de tener sólo a dos delanteros en su plantilla. Estaba seguro de que el momento de Rusescu llegaría, pues siempre hay lesiones y sanciones. Ahora no será así, y casi con toda seguridad lo echaremos de menos. Basta para que uno pueda jugar uno de los dos delanteros que nos quedan, para que tengamos que empezar con los rezos, ya que no habrá recambio en el banquillo. Y no digo nada si se lesionan los dos –que no sería algo descabellado, ya que tendrán que jugar en dos competiciones con el Sevilla y con sus respectivas selecciones. ¿Quién marcará entonces los goles?

Lo cierto es que podemos disputar partidos importantísimos, ya sea en Europa League o en Liga, y vernos sin algo tan fundamental y tan decisivo como es el gol.

Rusescu ha jugado tan poco que no podria decir si es un buen jugador o no. Nunca ha tenido continuidad, pero, en las pocas oportunidades de las que ha disfrutado, le he visto algunos detalles que me gustaron: se desmarca bien, tiene buen disparo, distribuye bien el balón… y se va siendo el delantero que mejor promedio goleador tiene.

Sólo entendería la marcha de Rusescu en dos casos: si se piensa traer un sustituto –que, según Monchi, no será así– o si se tuviera una confianza ciega en el jovencísimo Carlos Fernández. Lamentablemente, ya no tengo tiempo para seguir las evoluciones de los chavales de la cantera y, por tanto, no puedo opinar sobre nuestra joven promesa. Es cierto que hablan maravillas de él, pero no sé si ya está preparado para jugar –y hacerlo bien– en Primera División.

Tampoco entiendo que la cesión de Rusescu sea con opción a compra, y, además, con una cuantía tan baja. Aunque el Sevilla no ha hecho oficial la cifra, en los medios de comunicación dicen que sería de tres millones de euros. Una ridiculez si a Rusescu le da por hacer lo que ha hecho en Rumanía.

El mercado de invierno aún no se ha abierto, pero mucho me temo que sólo servirá para lo mismo que ha servido en las últimas temporadas: para debilitar la plantilla. Y eso no me gusta nada.

Sevilla FC 0 – Celta 1. La derrota tonta de la jornada

Pocos méritos hizo el Sevilla para no salir derrotado de su estadio, por segunda vez esta temporada. No es que el Celta hiciera mucho más que el Sevilla, pero, al menos, nos superó en ganas.

La primera parte fue para olvidar. Emery sigue empeñado en convertir en un correcalles el centro del campo, y eso es jugársela a cara o cruz. En la segunda parte, probablemente quiso conseguir más posesión, pues el Celta dominaba el partido y el control del balón. Pero fue quitar a Bacca y meter a Cristóforo,  y a partir de ahí todo salió mal.

A favor de Emery, en esta ocasión, es que él no tiene absolutamente nada de culpa en que hoy fuera el día tonto de Beto. El portero portugués tuvo algunos detalles de falta de concentración, ciertamente alarmantes. Pero no fue hasta los primeros minutos de la segunda parte, cuando no metió la pata de forma decisiva. De nuevo, regalamos un gol. Cuando no es el portero, es el central, el lateral… siempre tenemos errores de bulto, y, claro, esto es Primera División. Aquí no se perdona.

A partir de aquí, la precipitación se apoderó del equipo y todo se hizo más complicado. Pero cuando ya se puso el panorama negro azabache fue cuando Gameiro se lesionó y Cristóforo quedó tocado. El francés se está disolviendo como un azucarillo en agua. Poco queda de aquel que deslumbró en las primeras jornadas.

Tampoco nos acompañó la suerte. Si al menos el poste no hubiera rechazado aquel remate de M’Bia…

Por cierto, el árbitro era más malo que un dolor de muelas. Pero fue malo para los dos.

El tiempo se le acaba a Emery. Yo ya dejé de confiar en él desde el partido de Valladolid, pero lo malo es que no lo largarán hasta que no estemos más abajo aún. En cualquier caso, creo que a Emery le queda poco en Sevilla, sobre todo si no cambia la forma de plantear los partidos. Y Emery ya ha demostrado, de sobra, que es lo suficientemente cabezota como para no hacerlo.

Slovan Liberec 1 – Sevilla FC 1. Lo mejor, el resultado

Sin duda, lo mejor del partido de ayer fue el resultado, pues conseguimos un punto que nos deja la clasificación a tiro de piedra. Ésa es la mejor noticia, aparte de que no hubo que lamentar ninguna lesión, que también es importante no masificar la enfermería más aún de lo que está.

Sin embargo, en mi opinión, el Sevilla consiguió más de lo que mereció, ya que el punto conquistado fue más por demérito del rival que por mérito nuestro. El Slovan Liberec es un equipo muy endeblito, tanto que, probablemente, en la liga española tendría problemas para mantener la categoría. Y aún así, casi nos gana el partido.

Lo normal es que el Sevilla ayer hubiera perdido, y claramente, porque tuvo errores de bulto en todas las líneas, siendo las más llamativas las de la delantera y la defensa. Sencillamente, arriba no se pueden fallar ocasiones de gol tan claras, y atrás no se pueden cometer errores tan infantiles. Algunos de esos errores parecen impropios de profesionales, como el que cometió Pareja, que dejó en bandeja el 2-0, que no llegó a materializarse por la baja calidad del rival.

En cuanto a los jugadores, el que más me gustó fue Cristóforo. No es que hiciera un gran partido, pero tiene agresividad para robar el balón y calidad para pasarlo en vertical. Ayer dio un par de pases bastante buenos, que deberían haber acabado en gol. Cristóforo también supo mantener el balón, que es algo que muchas veces nos cuesta un mundo hacer. Es cierto que también perdió algún balón en una zona comprometida, pero, en general, tuvo una buena actuación. Es de suponer que este jugador con más partidos y con más confianza por parte de Emery, debe ir a más.

También destacó Javi Varas. No es que tuviera mucho trabajo, porque el Slovan Liberec creó pocas ocasiones, a pesar de las facilidades que les dimos, pero estuvo bastante acertado, especialmente al salvar un mano a mano tras el fallo garrafal de Pareja.

En el lado negativo, Kevin Gameiro. Al francés se le debe exigir mucho más, ya que ayer, salvo alguna pincelada, estuvo desaparecido y fallón.

En resumen, mal partido pero buen resultado. El partido de ayer era para haber goleado, si se hubieran hecho las cosas medio bien, pero, ya que, por ahora, no estamos para grandes cosas, por lo menos conseguimos traernos un punto que nos viene de perlas y que nos deja la clasificación prácticamente hecha, a falta de dos partidos.

Del Nido se impacienta y da un toque de atención a Emery

Antes de partir a Liberec, Del Nido ha dedicado unas palabras al esperpento de Valladolid. Han sido unas palabras suaves –seguro que se ha mordido la lengua–, pero directas. Su objetivo, como no podía ser de otra manera, eran Emery y los jugadores.

Del Nido achacó como uno de los motivos por los que el Sevilla no gana fuera a la «incapacidad», aunque no especificó si se refería a la plantilla o a Emery. Particularmente, viendo la exhibición de nuestro entrenador en Valencia, San Sebastián o Valladolid, me da la impresión de que esa incapacidad iba por Emery, más aún cuando Del Nido no pierde ocasión de alabar a la plantilla.

Nuestro Presidente criticó la actitud sobre el terreno de juego: «Cuando hay un rival inferior hay que machacarlo y dejarse de tonterías. El Valladolid estaba muerto y nosotros le dimos vida en un saque de banda. Empezamos a recular y, cuando nos dimos cuenta, no estábamos detrás de la portería de milagro».

Del Nido también dio muestras de impaciencia y preocupación: «Se están yendo oportunidades magníficas. Pasan las jornadas y estamos más cerca del tercero por la cola que del sexto clasificado», e instó a Emery y a los jugadores a buscar soluciones: «Lo que sí es verdad es que las soluciones tienen que encontrarse con trabajo dentro del vestuario y en la ciudad deportiva».

Por último Del Nido dedicó unas palabras para intentar despejar dudas sobre la preparación física de la plantilla: «Es un tema que hemos tratado y que, como es lógico y natural, nos preocupa. Más del cincuenta por ciento no son por rotura fibrilar. También llevamos acumulación de partidos. Un catedrático de fisiología ha realizado pruebas y el resultado ha sido positivo, por lo que la causa no está en la preparación física El examen que ha realizado el jefe de los servicios médicos así lo dice también»

En mi opinión, hace muy bien el Presidente en dar un toque de atención. El desastre de Valladolid ha calado hondo, y es que no puede ser que dé la sensación de que los cambios del Sevilla los haga el entrenador rival. Y a Dios gracias que el árbitro sólo dio tres minutos de prolongación, porque, si llega a durar un poquito más el partido, nos venimos de vacío.

Valladolid 2 – Sevilla FC 2. Emery volvió a liarla

Partido casi sentenciado, con un 0-2 y un Valladolid que se las ve y se las desea para crear ocasiones de gol. Pasan los minutos y llegamos al 67. El Valladolid, a esas alturas, hace los tres cambios y el Sevilla ninguno. Evidentemente, algo no va bien. Nuestro entrenador no reacciona a los movimientos tácticos del rival, cuyos cambios tienen un marcado sentido ofensivo. Lógico, pues iban perdiendo 0-2 y se les acababa el tiempo. En cualquier caso, ya era hora de que el Sevilla hiciera el primer cambio, aunque sólo fuera para refrescar a los jugadores más cansados.

¡¡Aleluya!! Minuto 77, Emery, por fin, hace el primer cambio, a falta de 13 minutos para el final. Pero, incomprensiblemente, el jugador que entra al terreno de juego es Diego Perotti, un jugador ofensivo. ¿A cuento de qué viene, con una ventaja de dos goles y con el partido en la recta final, el meter a Perotti? ¿Acaso se quería hacer el 0-3? Pues si era eso lo que pretendía Emery, en mi opinión no podía estar más equivocado, pues no era necesario hacer más goles, sino mantener la ventaja y controlar un partido que estaba, como digo, casi sentenciado.

Pero si ya el primer cambio hizo llevarme las manos a la cabeza, el segundo ya me dejó con la boca abierta. Resulta que un par de minutos más tarde, Emery tiene la genial idea de dar entrada a Kevin Gameiro. Delantero por delantero. En mi opinión, el jugador francés no tendría ni que haber ido convocado, ya que había sido duda por molestias musculares, durante toda la semana. Además, habría sido el momento perfecto para tener un detalle con Rusescu. Pues nada, Gameiro tuvo sus minutos, con el consiguiente riesgo de recaída, cuando lo que el partido estaba pidiendo a gritos era la entrada de, por ejemplo, Cristóforo, que a buen seguro habría reforzado con éxito el centro del campo. Con esta vital zona en nuestro poder, la victoria habría caído por su propio peso, sobre todo porque el Valladolid atacaba a la desesperada y habríamos encontrado muchos espacios a la contra.

¿Y el tercer cambio? Pues ése fue el «toque de humor de Emery». Ni siquiera lo hizo. Le estaría gustando tanto el partido que ni siquiera lo consideró necesario.

En el minuto 81 llegó el gol de Manucho. Gol previsible, porque el propio Manucho ya había avisado antes, en un par de ocasiones. El congoleño, ex del Manchester United, se imponía con facilidad por arriba, y desde el banquillo no se encontraron soluciones. Si es que acaso se buscaron. El gol fue un remate a placer, donde le ganó la partida a un Fernando Navarro que ni siquiera saltó, ni incomodó al ariete vallisoletano. Fernando Navarro, desde luego, tampoco parecía el más apropiado para marcar a Manucho.

Tres minutos más tarde, en el 84, se hace una falta en la frontal del área que nunca debió de haberse producido. Valdet Rama entra como Pedro por su casa, atravesando un centro del campo que tendría que haber estado cerrado a cal y canto, hasta que llega a la frontal y es derribado. Para nuestra desgracia, el Valladolid cuenta con un lanzador de primera, como es el alemán Patrick Ebert. Y en esta ocasión no perdonó –en la primera parte lanzó otra falta muy peligrosa–, logrando el empate.

Restaban seis minutos para el final, más el descuento, y si soy sincero, llegué a temerme lo peor. Un valladolid lanzado atacaba a un Sevilla que estaba grogui: con sus jugadores cansados, desmoralizados y con un entrenador incapaz de reaccionar. Afortunadamente, el desastre no fue total y pudimos traernos un mísero punto, que aunque parezca que no sirve para nada, nunca se sabe qué puede significar a final de temporada.

Quizás Emery debería aprender algo de ajedrez, deporte éste que parece que no tiene muchas similitudes con el fútbol, pero donde los jugadores tienen que contrarrestar contínuamente los movimientos del rival y donde el jugador que consigue dominar el centro tiene todas las papeletas para llevarse la victoria. Igual si Emery aprende esas dos cositas, le iría mucho mejor.

Pero, para ser justos, Emery no tiene toda la culpa de la derrota de ayer. Tiene gran parte de culpa, pero no toda, porque el Sevilla creó ocasiones más que suficientes para haber logrado el 0-3.  No se puede perdonar tanto, porque estamos en Primera División. Y una de las leyes del fútbol es clara: Quien perdona, pierde. Y por eso perdimos dos puntos.

No es cuestión de mala suerte, no es que estemos gafados. Es cuestión de hacer las cosas bien, desde el terreno de juego y desde el banquillo. Así de simple y, por lo que se ve, tan complicado.

El partido de esta noche es vital… para Emery

Para el Sevilla es un partido muy importante, pero no definitivo, ya que, afortunadamente, la liga no ha hecho más que empezar. Sin embargo, para Emery es vital, ya que una nueva derrota nos condenaría a seguir una jornada más como colista, y eso para un club como el Sevilla es inaceptable.

Tengo la impresión de que Emery se está cavando su propia tumba muy al estilo de Jiménez, que fue muy criticado por cambiar a Luis Fabiano en partidos importantes. Y es que quitar a los mejores no es un sistema muy aconsejable para darle la vuelta a un marcador o ir a por un partido.

Aparte del famoso cambio de Gameiro por Cristóforo, Emery parece empecinado en poner a Rakitic en el centro del campo. Tampoco parece muy inteligente insistir en lo que no funciona. Así que si nuestro entrenador vuelve a recaer en su más que criticado planteamiento, mucho me temo que en el partido de hoy, a no ser que estemos afortunados de cara a puerta, lo vamos a pasar mal.

No obstante, si se diera un resultado adverso –es decir, no ganar– creo que Emery seguiría con el respaldo del Consejo de Administración durante una o dos jornadas, pero la inmensa mayoría de la afición le habrá ya sentenciado. Y es que ese cambio de Gameiro, el farolillo rojo y el desequilibrio que evidencia el equipo, pesan mucho.

Lo ideal sería que esta noche el estadio estuviera lleno, porque el partido, como digo, es muy importante, pero va a ser muy complicado al estar fijado a las 20 horas de un día laboral. Pero con más o menos público, con árbitro a favor o en contra, jugando bien o mal, lo único que importa es el resultado. Ése que quita y pone entrenadores.