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Sevilla FC 2 – Elche 0. Gran partido y tres puntos más para afianzarse en puestos Champions

Me ha sorprendido leer, mientras veía el partido, comentarios sobre la mala primera parte que estaba haciendo el Sevilla. Sin embargo, a mí me parecía que estaba haciendo un partido muy serio y con mucha concentración. Partidos como el de ayer lo hemos visto muchas veces los sevillistas: un rival agazapado atrás, con mucho orden y preparado para golpear con dureza en cualquier descuido. Una pérdida atrás, un contragolpe, una falta… y puede ocurrir como el día del Eibar, donde se pusieron por delante en el marcador y ya es muy difícil voltear el marcador. Era un partido para armarse de paciencia, de mucha paciencia. Quedaba mucho partido por delante y lo importante era desgastar al rival y no verse sorprendido en ningún momento.

Es cierto que el Sevilla tuvo muy pocas ocasiones en este primer período, pero yo valoro especialmente que era un partido donde el Sevilla tenía muchas bajas importantes (Fernando, Ocampos, Jordán y Diego Carlos) y que también tuvo que hacer un gran esfuerzo físico hace pocos días ante el Betis. Y por supuesto, también tengo en cuenta que es muy difícil crear ocasiones cuando un equipo defiende con un 4-4-2 –en ocasiones era un 4-3-3–, con las líneas muy juntas y la presión muy alta. Era necesario bascular continuamente y mover rápido el balón, lo que se conseguía en pocas ocasiones. Se echaba en falta desborde por la banda izquierda –se notó la ausencia de Ocampos–, llegando casi todo el peligro por la derecha, por la vía Suso. Fue el gaditano el que tuvo la ocasión más clara, con un tiro desde la frontal, antes de que asistiera a En-Nesyri en el primer gol del partido, donde el marroquí cabeceó a la perfección para ponerla imposible para Edgar Badía. El gol llegó en un momento importante, porque sólo faltaban dos minutos para el descanso.

En la segunda parte, el Sevilla salió decidido a poner tierra de por medio, teniendo dos o tres ocasiones muy claras para lograr el 2-0. No lo consiguió y el Elche también tuvo sus ocasiones para empatar el partido. Afortunadamente, la defensa o Bono, en última instancia, lo evitaron.

También valoro positivamente el partido de Sergi Gómez. Creo que estuvo bien y supo sobrellevar la tempranera tarjeta que vio. Tarjeta justa y necesaria, para evitar males mayores por una pérdida en zona de riesgo. Yo no soy muy de Sergi Gómez, pues creo que no tiene nivel para este Sevilla. Si ya me da miedo Sergi sin tarjeta, imagináos con ella.

En la recta final del partido se intuía un segundo gol, aunque no se sabía para quién. Por un lado, el Elche arriesgaba cada vez más, pues, lógicamente, la derrota no le servía para nada, y por otro al Sevilla se le notaba ya cansado, especialmente jugadores como Rakitic y Oliver Torres, pero podría aprovechar los espacios, cada vez mayores, que dejaban los visitantes en la zona media. Ocurrió esto último.

Para mi gusto, Lopetegui arriesgó mucho haciendo los últimos cambios tan tarde, pero vinieron como agua de mayo. Al poco tiempo de hacerse, Mudo Vázquez logró el 2-0 definitivo, a su estilo. Esto es, de tacón. Yo creo que no he visto a ningún jugador en el Sevilla tan obsesionado con las filigranas, ya sea un túnel o un taconazo. Hasta el punto de que, en ocasiones, han provocado pérdidas de balón que han resultado fatales.

Esta victoria ha sido muy trabajada, ante un rival que, si bien es verdad que está en la zona baja, dispone de jugadores de calidad, como Fidel, Raúl Guti, Carrillo o el incansable Lucas Boyé. Dos de estos ya nos dieron un disgusto no hace mucho.

La victoria es fundamental para mantener la distancia con el quinto clasificado, la Real Sociedad, que queda a nueve puntos, a la que tendremos como rival en la jornada 33 –vamos por la 27–, en el partido que puede ser determinante para lograr el objetivo.

El próximo rival será el Valladolid, en Pucela. Será el último antes del parón y, como todos los partidos de Primera División, será un partido complicado. Además nos han hecho la gracieta de ponerlo en sábado, cuando podría haberse jugado en domingo, perfectamente, no dejando ni 72 horas de margen. Como para ganar la Liga.

Ganarlo sería un importante paso para lograr el objetivo, que no es otro que mantener ese privilegiado cuarto puesto. Y ya sólo quedan once pasos.

Sevilla FC 4 – Villarreal 2. Paso importante para una Champions que sigue complicada

Importantísima victoria en el día de ayer ante un rival directo por la cuarta plaza. El Villarreal demostró que es un gran equipo pero, a pesar de irse al descanso por delante en el marcador, acabó sucumbiendo tras una muy buena segunda parte del Sevilla.

El choque entre los dos principales aspirantes a la única plaza Champios que queda por disputar, fue un auténtico partidazo, jugado en todo momento con mucha intensidad por ambos equipos, y donde hubo de todo: seis goles –uno de ellos antológico de Konoplyanka, desde 30 metros–, un gol en propia puerta, una expulsión, un gol anulado, dos remontadas en el marcador, un mal árbitro que desesperó bastante…

El Sevilla saltó al césped muy mentalizado, consciente de que sólo valía ganar, si no quería decir, definitiva y prematuramente, adiós a esa cuarta plaza tan codiciada. En los primeros compases del partido el Sevilla dispuso de varias ocasiones de gol que no acabaron en el fondo de la portería defendida por Areola por muy poco. Todas ellas se originaron por la banda izquierda, donde Konoplyanka y Trémoulinas hacían estragos. Hasta que, al final, se abrió la lata tras una sensacional jugada entre Konoplyanka, Gameiro e Iborra, haciendo justicia en el marcador.

Poco duró la alegría, pues el Villarreal, por medio de Bakambu empató el partido, aprovechando un mal despeje de Ever Banega. Fue un duro varapalo, puesto que era la primera ocasión que tuvo el equipo amarillo.

Pero lo que sentó como un tiro, a equipo y afición, fue el segundo gol del Villarreal. No habían pasado ni diez minutos, cuando el mismo jugador, Bakambu, marcó de volea cruzada, a pase sensacional de Adrián. Aquí hay que señalar como culpable a Rami, que no hace la línea de fuera de juego y habilita al veloz delantero francés.

Durante unos minutos estuvimos noqueados, a merced del Villarreal, pero logramos llegar al decanso sin que hicieran más sangre. Era un resultado injusto, porque el Sevilla había sido muy superior, pero el Villarreal tuvo un 100% de efectividad de cara a gol. Y así, claro está, era imposible.

En la segunda parte cambiaron las tornas, porque ya el Villarreal falló las tres ocasiones clarísimas de gol de las que dispuso, y el Sevilla, aunque siguió perdonando algunas ocasiones, acertó las suficientes como para darle la vuelta al marcador.

Una de las claves del partido, desde mi punto de vista, fue la ausencia de Musacchio. El jugador argentino, ex de River, me parece uno de los mejores centrales de la liga, y creo que es el máximo responsable de que el Villarreal, hasta ayer, sólo hubiera encajado 19 goles en 28 partidos. Ni Bonera (34 tacos tiene ya el italiano) ni Victor Ruiz están a su altura, ni de lejos. Ambos sufrieron de lo lindo ante la endiablada velocidad de Gameiro, que fue el mejor del partido, con diferencia. Victor Ruiz no pudo parar a Gameiro en el primer gol y Bonera en el cuarto.

El empate a dos llegó, precisamente, con un gol en propia puerta de Victor Ruiz, al intentar despejar un buen pase de Konoplyanka. El ucraniano fue clave en la remontada, pues marcó un golazo para el recuerdo: un obús desde treinta metros que Areola sólo pudo seguir con la mirada.

Bakambu pudo conseguir un hat-trick e igualar, de nuevo, el partido, pero Rami evitó el gol, corrigiendo la mala salida de Rico. Sin embargo, el guardameta canterano se lució con una parada espectacular a Leo Baptistao, que remató a bocajarro, poco después.

Lo pasaba mal el Sevilla y, para colmo, Banega hizo una absurda entrada, ganándose a pulso la segunda amarilla. Velasco Carballo, un mal árbitro, no tuvo piedad de él, como sí la tuvo con Bonera, a quien perdonó la expulsión. Un doble rasero en faltas y tarjetas que no puede permitirse en arbitrajes de primer nivel.

Quince minutos de sufrimiento por delante, hasta que, ya en tiempo de descuento, Reyes consiguió el definitivo 4-2, al finalizar un contragolpe llevado por Gameiro.

Lo mejor del partido fue la fortaleza mental y física del equipo, que hizo un gran despliegue bajo un fuerte calor. Y lo peor fueron las lesiones, pues N’zonzi y Konoplyanka tuvieron que retirarse lesionados. Es evidente que el equipo está pagando la acumulación de partidos. Es ahora cuando cobra especial importancia tener un buen banquillo.

La victoria ha sido fundamental con vistas a intentar conseguir plaza Champions, porque, además, se le ha ganado al Villarreal el goal-average particular. Pero aún así, es un objetivo que sigue estando muy complicado, sobre todo si seguimos siendo incapaces de ganar fuera del Ramón Sánchez Pizjuán.

Celta 1 – Sevilla FC 1. Un penalti inexistente y un mal partido dejan la cuarta plaza casi imposible

Punto insuficiente el conseguido en el día de ayer con vistas a conquistar la cuarta plaza, que se sitúa ya como objetivo casi inalcanzable, a no ser que al Valencia, que apenas tiene desgaste por jugar sólo una competición durante gran parte de la temporada, le dé por fallar estrepitosamente en los dos partidos que le quedan, ante Celta y Almería, y el Sevilla ganara sus partidos ante Almería y Málaga.

Pero la prioridad, como se demostró en la alineación inicial, y como reconoció Carcedo en rueda de prensa, era el partido de vuelta contra la Fiorentina. Y eso llevó a contar con un once competitivo pero con las suficientes deficiencias como para no poder superar a un Celta que hizo un buen partido.

No pudo empezar mejor el encuentro. Una jugada sensacional entre Aspas y Gameiro fue finalizada perfectamente por este último. El Sevilla se encontraba entonces muy cómodo y pudo lograr el 0-2 en dos ocasiones clarísimas: Gameiro, casi en línea de gol, a pase de Aspas, de nuevo; y un remate de Arribas al poste. Aunque también es cierto que Charles también pudo empatar. El brasileño desperdició un magnífico pase de Santi Mina, que cabeceó fuera, cuando lo más fácil era colarla.

Se llegó al descanso con 0-1, y me quedé con la impresión de que, si en el segundo tiempo entraba Ever Banega, se acabaría el partido. En mi opinión, era el jugador que necesitaba el Sevilla, para dar posesión al equipo y repartir juego, pues tanto a Aspas como a Gameiro apenas le llegaban balones. El Celta se hizo con el control en la zona media, y no es de extrañar porque tiene muy buenos jugadores en el centro del campo, con experiencia y calidad. No parecía un partido propicio para jugar con dos delanteros. Todos los centrocampistas del Celta son internacionales: Augusto (Argentina), Pablo Hernández (Chile), Krohn-Dehli (Dinamarca), Orellana (Chile). A ellos se les sumó otro jugador que me causó muy buena impresión, como es Santi Mina. Me parece que este chaval va a llegar muy lejos. Con sólo 19 años ya se ha hecho con un puesto en el Celta.

Al inicio de la segunda parte empató el Celta por un penalti de esos que sólo le pitan al Sevilla. A Velasco Carballo ni se le pasaría por la cabeza señalar el punto de penalti si el perjudicado hubiera sido uno de los clubes poderosos. Y lo mismo digo con la tarjeta que le enseñó a Sergio Rico en el primer tiempo, por, supuestamente, perder tiempo. Es lo de siempre.

Con el empate se puso el partido cuesta arriba, pues el Celta siguió dominando el centro del campo y fue quien tuvo las mejores ocasiones. Sergio Rico evitó el 2-1 con una gran intervención, desviando un duro disparo raso de Orellana.

Estuve esperando la entrada de Banega todo el segundo tiempo, y me quedé con las ganas. Carcedo siguió empeñado en los dos delanteros hasta el final. Supongo que no se querría poner en peligro al argentino con vistas al importantísimo partido del jueves, en Florencia.

Partidos como el de ayer, como el de San Sebastián, como el de ida ante el Español de Copa… son la demostración de que no hay plantilla para tantas competiciones. Llega un momento donde hay que reservar a jugadores que no tienen sustitutos de calidad –Pareja, Carriço o Banega, por poner unos ejemplos–, y eso significa que se escapan eliminatorias o puntos en partidos que, normalmente, habrían caído de nuestro lado. La misma situación se repitió la temporada pasada, ante el Ahtetic Club, donde nos jugábamos la cuarta plaza, donde reservamos a nuestros mejores jugadores, como Rakitic, con vistas a estar en Turín… y donde perdimos el partido y nuestras opciones.

Ojalá que ocurra como entonces, y también logremos ser campeones de la Europa League. Sería un éxito sin precedentes.

Granada 1 – Sevilla FC 1. Un Sevilla poco efectivo se trae un punto que sabe a poco

Empate a uno que no sirvió a ninguno de los dos equipos, pues es poco premio para el Sevilla, en su lucha por la Champions, y también lo es para el Granada, que pelea por mantener la categoría.

El Sevilla dominó, prácticamente, todo el partido, pero tuvo que jugar a contrarreloj, ya que el Granada marcó en la primera ocasión que tuvo, en el minuto 16, tras un claro fallo de marcaje de Krychowiak. El polaco perdió de vista el balón y a la marca, dejando rematar libremente a Mainz, que cabeceó a la escuadra.

A partir de aquí, el Sevilla puso cerco al área granadina, pero el equipo local inquietaba muchísimo con contragolpes. En uno de ellos, Sergio Rico tuvo que intervenir para evitar el que pudo ser el 2-0.  También Diogo, en un desastroso despeje, estuvo a punto de marcar en propia meta, pero el poste lo evitó. Nuestro guardameta no necesitó emplearse a fondo en el resto del partido, siendo un espectador más.

Por contra, el Sevilla llevaba el peso del partido, logrando crear varias ocasiones de gol, todas falladas, hasta que, de nuevo Mainz, aunque esta vez en propia puerta, logró el empate, tras un buen centro de Aleix Vidal.

El Sevilla mejoró mucho con la entrada de Banega. Quedaba tiempo para lograr la victoria, pero el Granada seguía siendo peligroso al contragolpe y el Sevilla continuó fallando ocasiones. La más clara, un disparo desde fuera del área de Denis Suárez que atajó muy bien el guardameta granadino, Roberto.

En mi opinión, Emery tendría que haber hecho los cambios al empezar la segunda parte, y no cuando sólo quedaban treinta minutos para remontar.

El árbitro, Estrada Fernández, no me gustó nada. Fue un partido sencillo de árbitrar, pero, inexplicablemente, perdonó tres o cuatro tarjetas amarillas clarísimas al Granada que nos podrían haber venido muy bien.

Por momentos, el partido me recordó al de San Sebastián, donde, por intentar conseguir la victoria, nos encontramos con un gol en el descuento. Por fortuna, en esta ocasión no ocurrió lo mismo y nos llevamos un exiguo punto del que desconoceremos su importancia hasta que no finalice la temporada. Por ahora, sólo sirve para recortar un puntito al Valencia, nuestro rival más directo, pero si tenemos en cuenta la pobre efectividad que tuvimos de cara a gol, y que no hicimos un gran partido, ese punto puede no ser tan malo como parece.

Sevilla FC 3 – Español 2. Victoria, a pesar de Emery

Lo que parecía, dadas las circunstancias, que iba a ser una victoria tranquila, se convirtió en una victoria sufrida y, más bien, incluso agónica. Es increíble la incapacidad de Emery para controlar los partidos en superioridad numérica. Lo que para cualquier entrenador es una bendición, para Emery es un suplicio. Y nuestro entrenador no puede escudarse en las numerosas bajas –aunque se notan una barbaridad los seis lesionados–, porque tenía a la solución en el banquillo, recién llegada de la Copa de África.

El partido se puso muy cuesta arriba para los intereses sevillistas, ya que antes del “minuto Puerta” ya encajamos un gol de penalti. Cuando todos esperábamos la expulsión de Beto, González González sólo le mostró amarilla. En directo me dio la impresión de que se equivocó, puesto que parecía clara la expulsión, pero viendo la repetición, se observa que Salva Sevilla, de no haber sido derribado, no habría llegado a marcar, puesto que,  o bien habría salido el balón por la línea de fondo o, lo más probable, habría llegado Diogo al balón antes que el jugador perico.

Por tanto, creo que González González acertó en esa polémica ocasión, pero fue de lo poquito que hizo bien. No sé si es porque no tenía la conciencia traquila o por otros motivos, pero lo cierto es que, a partir del penalti, no paró de perdonar tarjetas amarillas a los jugadores del Español. Dejó impunes una entrada por detrás, una mano voluntaria de Cañas –que creo que habría supuesto la segunda–, un agarrón cortando un contragolpe… y varias jugadas más que eran merecedoras de tarjetas. Pues nada, sólo mostró dos y la tarjeta roja a Casilla, que fue clarísima.

Por cierto, el penalti protagonista del partido no debió haber sucedido nunca. En primer lugar, porque Banega no puede quedarse solo, dentro del área, y tirar al muñeco. En segundo lugar, porque tras el despeje, hay un plantillazo, o posible plantillazo, a Diogo. En tercer lugar, porque hay un empujón clarísimo a Fernando Navarro. Y en cuarto lugar, porque Diogo no puede, o no debería, regalar el balón a un contrario siendo el último hombre. Tres o cuatro fallos en cadena, dos de ellos de jugadores del Sevilla, hicieron posible la jugada.

En cuanto al partido en sí, hubo varios jugadores que estuvieron a buen nivel:

Iago Aspas. Fue, sin duda, el mejor. Presionando como el que más y siendo un incordio para la defensa españolista con sus desmarques. Hizo lucirse a Casilla, provocó la expulsión de éste, al evitar un gol suyo; tiró al palo, y marcó el tercero y definitivo. Un partidazo. La verdad es que su actuación volvió a hacer que me preguntara por qué demonios no juega más el gallego, puesto que, en mi opinión, aporta mucho más que Bacca y Gameiro.

Iborra. Gran partido el suyo, pero pasamos apuros por su culpa. En primer lugar, por tirar al palo cuando lo más fácil era colarla dentro –cuesta trabajo creer que empezara su carrera como delantero–. Y en segundo lugar, por perder el balón en el centro del campo, en una mala entrega a Fernando Navarro, jugada que dió lugar al 2-2. Poco después también tuvo una ocasión clara, dentro del área, pero lanzó a las nubes.

Fernando Navarro. Otro partidazo del catalán. A este paso le va a quitar el puesto a Trémoulinas.

Vitolo. Buen partido el suyo. Dio posesión al centro del campo y volvió a ver puerta.

Diogo Figueiras. Su error en la jugada del penalti pudo costar el partido, pero también es cierto que marcó el primer gol, dio buenos pases y estuvo muy rápido y vertical. Diogo afirma que su gol fue queriendo. Yo tengo mis dudas. Lo que sí tengo claro es que el gol de este vídeo no es queriendo. Vaya suerte.

Banega. No hizo un gran partido, pero sí por encima de su nivel habitual. Centró al área con peligro y habilitó a Aspas en la jugada de la expulsión de Casilla. Su lunar fue, como he dicho antes, tirar al muñeco, cuando tenía toda la portería para él, en la jugada que fue el germen del penalti de Beto.

Los centrales. Tanto Arribas como Kolodziejczak hicieron un buen partido. Como siga así, el polaco-francés va a callarme la boca y convencerme de que es un buen central.

Lo que menos me gustó del partido fue el mal planteamiento de Emery, jugando en superioridad, y, sobre todo, la falta de orden que tuvo el Sevilla tras conseguir el 3-2. Jamás un equipo en inferioridad numérica te puede montar varios contragolpes, cuando además el Sevilla iba ganando. Ni tampoco se pueden provocar faltas al borde del área cuando al partido le queda el último suspiro. De todo ese desorden, el culpable es Emery.

Tampoco me explico el problema que tiene Emery con los cambios. El Español hizo su último cambio en el minuto 46. Sin embargo, Emery tuvo que esperar a que el Español empatara el partido, para dar entrada a Denis Suárez, en el minuto 78 y a Bacca en el 79. Todo eso, cuando el desgaste en varios jugadores era evidente y cuando el equipo estaba plagado de tarjetas amarillas. Un riesgo absurdo e innecesario que no alcanzo a comprender.

Por suerte, al final nos llevamos los tres puntos en un partido histórico –primera vez que juegan cuatro porteros en un partido de liga y todos encajan goles–, plagado de suplentes por parte de ambos conjuntos, lleno de intensidad, emoción y goles. Tres puntos muy necesarios y que nos hacen seguir arriba, peleando por plaza Champions.

Valencia 3 – Sevilla FC 1. El Sevilla cae al encajar tres goles perfectamente evitables

El Sevilla pierde la cuarta plaza ante un rival directo –aunque no debería serlo, pues su dueño ha gastado más de cien millones de euros en fichajes–, el Valencia, que no tuvo que hacer gran cosa para ganar el partido. Simplemente, se limitó a aprovechar tres regalos en defensa:

El primer gol llegó tras un penalti que no debió señalarse. Es cierto que Diogo le da una patada a Negredo, pero es en respuesta a un claro empujón de éste. No hay carga legal, puesto que el empujón es con el antebrazo y no con el hombro. Pero es evidente que esa patada sobraba, ya que con ella se dan motivos para que un mal árbitro, como el de ayer, tire por el camino fácil: señalar penalti para el equipo local.

El segundo gol no tiene por dónde cogerse, pues además es una jugada donde el Sevilla es reincidente. Ya la he visto en demasiadas ocasiones durante esta temporada, y supongo que seguiremos cometiendo ese mismo fallo en próximos partidos. Me refiero a la jugada donde en un córner o falta a favor, van al remate demasiados jugadores, arriesgándonos a que nos hagan un contragolpe fatal. Para colmo, además de que se quedan muy pocos jugadores a un posible rechace, no lo hacen los más rápidos. Eso nos pasó ayer en el segundo gol. Si hubiera sido la última jugada del partido, lo habría entendido, pero fue en el primer tiempo.

Y el tercer gol es sorprendente. Beto tiene varios jugadores a los que pasar el balón, pero decide pasarlo a una zona cercana del centro del campo donde sólo hay jugadores del Valencia. Como nuestros laterales son bastante endeblitos, Rodrigo no encontró mucha resistencia para centrar a la frontal del área, donde Javi Fuego remató a placer.

Demasiadas facilidades para un Valencia que es un buen equipo, por mucho que ayer se mostrara vulgar y marrullero. Y si ante un buen equipo, además de no estar contundentes atrás, fallas también un penalti, y apenas se crean ocasiones de gol, pues está clarísimo que llevarse los tres puntos es poco menos que misión imposible.

El árbitro, Jaime Latre, merece mención aparte. En la primera parte estuvo, más o menos, bien, pero en la segunda, como suele decirse, se cagó. Le tembló el pulso a la hora de expulsar a algún jugador valencianista, como Enzo Pérez, al que perdonó la segunda amarilla o a Gayá, que debió ser expulsado con roja directa por brutal entrada a Krychowiak. Ya hay que ser malnacido –por no utilizar otra palabra malsonante– para hacer una entrada así con el partido decidido, y ya hay que ser malnacido para no sancionarla, ni siquiera, con tarjeta amarilla. Esa jugada, por sí sola, descalifica totalmente al árbitro.

Esperemos que lo de Krychowiak se quede sólo en un susto, pero las primeras impresiones son de que la lesion no es ninguna tontería, pues podría estar afectado el ligamento externo.

Espero equivocarme, pero creo que será imposible mantener el ritmo de Atlético de Madrid, Valencia y Villarreal en la lucha por conseguir plaza Champions. Ya tenemos demasiadas bajas importantes, y de larga duración: Trémoulinas, Reyes, M’Bia, Cristóforo, y ahora, muy posiblemente, Krychowiak. Además, Pareja tiene molestias musculares un día sí y otro también, aunque, por fortuna, parece que no se rompio ayer y sólo tiene una sobrecarga.

Lo único que me gustó del partido es que el Sevilla no bajó nunca los brazos y que fue a por el partido desde el inicio. Pero eso, ante buenos equipos no es suficiente.

Por cierto, prácticamente jugamos con un jugador menos, puesto que Banega no aportó absolutamente nada. Si acaso, ralentizar el ataque.

Y ahora, a pensar en el Español. De nada sirve recordar los tres puntos –más el goalaverage– que se fueron en Mestalla.

 

El objetivo Champions, una quimera

Me sorprende que haya gente desde el club, como nuestro entrenador, que se marque como objetivo la clasificación para Champions, aunque añada después de que es un objetivo ambicioso. Yo puedo entender, hasta cierto punto, que a raíz de la buena racha de resultados que tuvimos, se lanzara y le saliera del alma esas palabras, pero también entiendo que marcarse un objetivo que está por encima de nuestras posibilidades es contraproducente.

Y es que ir a la Champions, hoy por hoy, está por encima de nuestras posibilidades. Hay que admitirlo, aunque no guste. ¿Y por qué afirmo esto, y rotundamente? Pues porque ahora hay cuatro equipos que nos superaran en todo: Barcelona, Real Madrid, Atlético de Madrid y Athletic de Bilbao. Y se acabó lo que se daba. Ya no hay más plazas para la Liga de Campeones.

Ahora bien, en mi opinión, el Sevilla actual tiene mejor plantilla que el Athletic. Reconozco que los bilbaínos tienen buenos jugadores, pero, en general, la plantilla sevillista es superior. Donde creo que nos superan, y con creces, es en el banquillo, pues Valverde, a diferencia de Emery, tiene las ideas muy claras y está consiguiendo sacar el máximo rendimiento a su plantilla. Además, han logrado convertir su campo en una fortaleza casi inexpugnable.

Emery, por el contrario, transmite mucha inseguridad: hoy juego con doble pivote, mañana no;  hoy pongo estos centrales y mañana otros; ahora que dispongo de tres delanteros, juego sólo con uno, pero cuando me quedo con dos –porque uno se va aburrido a otro equipo– entonces juego con un sistema de dos delanteros… Emery no tiene las ideas nada claras, y estamos ya en la segunda vuelta.

Hay que ser realistas: un equipo que pierde en su estadio con equipos como Celta o Levante, y fuera no es capaz de ganar al Elche o Valladolid, verdaderamente lo tiene crudo para ir a la competición europea de más categoría. Para llegar a  lo máximo se tiene que fallar lo mínimo.

Nos tendremos que conformar con la Europa League –competición para la que sí estamos muy bien situados–. Y eso si hacemos las cosas bien.

Por fin acabó la peor liga del mundo

Se me ha hecho eterna. Una pésima planificación y decisiones tomadas a mitad de temporada nos ha llevado a tierra de nadie. Evidentemente, muchos darían lo que fuera por estar clasificados en la novena posición, pero para nosotros es un fracaso en toda regla. Y esto es más claro aún cuando se echa un vistazo a la clasificación y se ve que el Levante ha conseguido clasificarse para la Europa League y que el Osasuna y el Mallorca nos preceden en la tabla. Esto quiere decir dos cosas: que la Europa League ha estado muy barata –sólo 55 puntos han sido necesarios– y que hemos hecho una temporada muy por debajo de nuestro nivel. Hemos regalado infinidad de puntos, algunos de ellos de forma absurda y ridícula, y, lógicamente, así es imposible conseguir los objetivos. El equipo llegó a dar muestras de ser tan vulgar y plano, que llegué a preocuparme bastante. Menos mal que llegó Míchel y cambió algo la dinámica, porque si no… Mejor ni lo pienso.

Por si alguien tiene dudas de si la liga española es la peor del mundo, sólo tiene que mirar algunas de las cifras que vienen en la tabla. Ya se sabía, desde hace varios meses, que salvo milagro, el ganador iba a ser el Real Madrid. Pero es que encima lo ha hecho consiguiendo 100 puntos. Es decir, sólo ha dejado escapar 14 puntos de los que había en juego. Por un lado, es normal, porque entre lo buenos que son sus jugadores y las ayudas arbitrales, muy pocos puntos deben escapárseles. Pero, por otro lado, es una vergüenza que haya tal desequilibrio en la liga española, hasta el punto de que el primero le ha sacado 39 puntos al tercero y 73 al último. Igualito que en la Premier League, donde el título se ha decidido en el minuto 94 de la última jornada, y ha sido por el goal-average a favor del Manchester City, que ha quedado igualado a puntos con el Manchester United. En la Premier, el líder ha conseguido 19 puntos de diferencia con el tercer clasificado y 64 con el farolillo rojo.

En cuanto a la lucha por los puestos Champions, yo prefiería que fuera el Málaga el que se llevara la plaza y no el Atlético de Madrid. No es que el Málaga me caiga bien –a pesar de las muestras de “cariño” que tienen con nosotros temporada tras temporada–, pero hay que admitir que desde que el jeque es el dueño del club, lo normal es que el Málaga sea un asíduo de la Champions. Es muy fácil hacer un equipo ganador si el presupuesto para fichajes es, prácticamente, ilimitado. Sin embargo, el Atlético de Madrid sí puede considerarse un rival directo nuestro, porque sí tiene que ajustar su presupuesto dependiendo de los resultados deportivos que obtenga, y está claro que para ellos es un varapalo el no clasificarse para la Champions. Incluso ya avisó su Presidente-hombre de paja que si no había clasificación para la Champions, posiblemente tendrían que traspasar a Falcao.

Pero ayer lo más importante era la lucha por el descenso. Sorprendió la hazaña del Zaragoza. Manolo Jiménez consumó el milagro. No puede llamarse de otra forma a lo conseguido por el arahelense. Cogió un equipo totalmente hundido, a una panda de jugadores, y les ha dado fortaleza, orden y fé. Desde que Jiménez se hizo con las riendas del Zaragoza lo han ganado casi todo. Si sólo se contaran los puntos desde su llegada, el Zaragoza estaría en puestos Champions.

Pero el protagonista de la jornada fue, sin duda, el Villarreal. Tenía fácil la salvación, pero, cuando parecía que estaba todo hecho, a falta de cuatro minutos recibieron un gol del Atlético de Madrid. Junto con gol que marcó Tamudo en el Rayo-Granada, les llevó al desastre.

Ya es duro bajar por un gol que te hacen cuando está finalizando el partido, pero más duro aún es ver que el gol que marca Tamudo, en el minuto 94, es en un clarísimo fuera de juego. Tanto Tamudo como otro jugador del Rayo están en posición incorrecta. Supongo que es normal que estas cosas pasen en una liga de mierda, pero yo creo que esto no debería consentirse. Los mandamases europeos que están en contra de que se utilice la tecnología en el fútbol, deberían ponerse en la piel del Presidente y aficionados del Villarreal, quienes, seguramente, todavían no habrán asimilado la que se les viene encima. Para más inri, el descenso del primer equipo conlleva el de su filial a la Segunda División B.

Ya sólo espero que el Sevilla haya aprendido de la experiencia y que vuelva a hacer bien las cosas desde el principio, como ha hecho durante tantos años. Y también espero que no se vendan tan alegremente, como se ha estado haciendo en las últimas temporadas, a los jugadores “Clase A”, como dicen algunos. Porque al final, el Sevilla no será lo que los sevillistas quieran que sea, sino que se lograrán los objetivos, o no, dependiendo de cuánta calidad ponga el Sevilla sobre el césped.

Y por último, también espero que el Sevilla haya aprendido del Villarreal. Seguramente, cuando vendieron a Cazorla, por 20 millones de euros, ni se imaginaron que podrían bajar a Segunda. Pero con lo que no contaban era con las graves lesiones de Nilmar y Rossi, dos jugadores de clase mundial. Sin esos tres jugadores, el Villarreal es un equipo simplón, uno más. Y lo que le ha ocurrido al Villarreal le puede pasar a cualquiera. Bueno, excepto a los dos de siempre.

En juego los tres puntos más importantes de la temporada

En esta temporada 2011-2012 hemos tenido muchos partidos importantes, vitales, como el Sevilla-Osasuna, pero los tres puntos que habrá en disputa esta noche son, sin duda, los más importantes de la temporada.

Los desastrosos resultados conseguidos con Marcelino en el banquillo nos hicieron pensar que la Champions era una utopía, un imposible. Ahora, si somos capaces de ganar al Getafe y al Levante, la tenemos al alcance de la mano. Y esto es así, por dos motivos fundamentales: la notable mejoría del Sevilla, en todos los aspectos, y la flaqueza que están demostrando los equipos que nos preceden, a cuyos jugadores parece que les tiemblan las piernas.

Pero, como siempre, no será fácil ganar los dos partidos. Para empezar, Getafe no es una plaza propicia para el Sevilla, aunque hoy contaremos con Míchel y Manu del Moral, que conocen perfectamente lo que nos espera: un campo pequeño y un equipo aguerrido, que cuenta con algunos jugadores de calidad y que tienen en mente, exactamente, lo mismo que nosostros, que no es más que clasificarse para las competiciones europeas.

Los dos equipos acuden a la cita con muchas bajas. En el Sevilla, Perotti, Reyes, Spahic, Palop, Kanouté y Guarente. Por parte del Getafe, Pedro León, Valera y Lopo, a los que se le unirá Alexis porque el Getafe no pagará la cantidad estipulada en el contrato de cesión. Así pues, el Getafe estará mermado, pero seguirá teniendo jugadores de nivel, como Pedro Rios, Güiza, el venezolano Miku o Diego Castro –todos ellos han marcado goles al Sevilla–, o el prometedor Barrada, del que hablan maravillas.

Pero lo que más me preocupa es el árbitro. Arbitrará Turienzo Álvarez, que tiene unos nefastos antecedentes con el Sevilla, ya que nos expulsa jugadores con una facilidad pasmosa. Tendremos también que superar este obstáculo.

No hay vuelta de hoja. Si queremos Champions, debemos aprovechar la situación que se nos ofrece y traernos los tres puntos de Getafe. También sería importante no ver muchas amarillas, porque tenemos muchos apercibidos de sanción, pero eso ya es secundario. Lo cierto es que, todo lo que no sea ganar, sería una gran decepción.

Sevilla 3 – Zaragoza 0. Gran paso adelante.

Se preveía un partido complicado, pues el Zaragoza ha mejorado bastante desde que es entrenado por Jiménez, pero no fue así, ni mucho menos. La clave estuvo en que Fazio logró cabecear a la red un corner magníficamente lanzado por Luna muy prontito, antes del “minuto Puerta”. Se encarriló antes de la media hora, por medio de Negredo, que aprovechó un buen pase de Del Moral, y se sentenció antes del descanso, tras el doblete de Negredo.

Pudo complicarse el partido si el árbitro hubiera visto cómo Escude agarraba a un zaragozista en el borde del área cuando se quedaba sólo ante Palop. El valenciano fue el principal culpable de esta jugada, porque tenía ventaja de sobra para llegar antes que el delantero, pero frenó su salida y reculó, dejando la resolución en manos de Escude. Si Fernando Teixeira hubiera visto el agarrón, habría supuesto la expulsión del francés. Ya íbamos ganando 2-0, pero qué duda cabe que estar cerca de una hora con un jugador menos podría haber supuesto un serio inconveniente. El árbitro no dejó contento a nadie, pues también perdonó tarjetas clarísimas a Mateos y Álvarez, y en ocasiones daba la impresión de que señalaba faltas al azar.

Otro grave error lo cometió Del Moral, al ceder el balón a Palop y no percatarse de que Postiga estaba unos metros por delante del guardameta. Afortunadamente, Postiga desperdició el regalo, lanzando el balón fuera. Por último Escudé se dejó que le robaran la cartera y otorgó una ocasión que no fue gol por milímetros. Como suele ser habitual, cometimos errores graves atrás –tres ayer, nada más y nada menos– que pudieron poner el partido cuesta arriba. Esto y la gran cantidad de ocasiones de gol que no fuimos capaces de materializar, es lo único que no me gustó del partido.

A destacar, el gran partido de Fazio, Negredo y Navas. Eché en falta que, ya con el partido decidido, tuvieran minutos Luis Alberto y De Mul.

Enorme paso adelante, aprovechando los tropiezos de Español, Levante, At. de Madrid y Málaga. Pero aún quedan muchos partidos importantes. El más cercano, contra el Getafe. De ganar, posiblemente entraríamos ya en zona europea. De perder, incluiríamos al Getafe en la lucha, ya que tendría los mismos puntos.

Si ya es importante el partido contra el Getafe, más aún lo será el siguiente, contra el Levante. Después de estos dos partidos, ya sabremos con absoluta certeza si tendremos posibilidades de luchar por plaza Champions o no.

Como siempre, no podemos –o no debemos– fallar.

El partidazo de ayer

Llevo ya un par de temporadas algo asqueado con el fútbol.  Probablemente, tenga mucho que ver con esto el mal momento que está pasando mi club y, sobre todo, el esperpento en el que se ha convertido la liga española, que es, al fin y al cabo, un cortijo donde un par de señoritos hacen lo que les viene en gana, sin mostrar el más mínimo respeto por los demás. Así pues, dado este panorama, no me quedan muchas ganas ni ánimo para ver un partido de fútbol que no sea el Sevilla. De hecho, hace una barbaridad de tiempo que no veo un partido desde el pitido inicial, y he llegado al punto de decir que a mí no me gusta el fútbol, sino que sólo me gusta el Sevilla.

Sin embargo, ayer, haciendo zapping –o channel surfing, como dicen los ingleses–, me encontré con un partido de Champions, el Chelsea-Nápoles –que tampoco vi de inicio–, que me cautivó. Me quedé pegado al televisor. Ambos equipos tenían buenos jugadores y hacían un juego técnico y ofensivo, entregándose al máximo. Nada de pérdidas de tiempo ni artimañas. Los dos salieron a ganar, a pesar de que el conjunto italiano visitaba Londres con el crédito del 3-1 a su favor del partido de ida. Era un partido lleno de intensidad, de principio a fin. El ritmo del partido no decreció en ningún momento y los jugadores hacían tal derroche físico que casi me cansaba sólo de verlos. En resumen, un gran espectáculo en un gran ambiente, pues el estadio estaba lleno.

Ni siquiera faltó emoción, pues el Chelsea consiguió empatar la eliminatoria a 15 minutos del final, de manera que un gol prácticamente sentenciaba la eliminatoria, para un lado u otro. Se llegó a la prórroga,  y se disputó con tanta intensidad como en el minuto 1. Finalmente, se impuso el Chelsea, con un gol de Ivanovic, en el minuto 105, a nuestro exportero Morgan De Sanctis.

También cómo no, me llamó la atención la actuación del árbitro. Al silbato estaba el alemán Felix Brych, y para mí hizo un arbitraje perfecto, con un estilo diametralmente opuesto al que estoy acostumbrado a ver en España. En todo momento tuvo el control del partido, sin necesidad de aspavientos, sin tener que recurrir a gestos ni miradas amenazantes. Trató, en todo momento, a los dos equipos por igual y cortaba el juego sólo cuando era estrictamente necesario. En general fue un partido limpio, pero cuando algún jugador sacaba los pies del tiesto, allí estaba él para amonestarle y cortar de raíz cualquier atisbo de violencia.

Tampoco permitió simulaciones. Con 3-1 en el marcador, David Luiz recibió un golpe e hizo un amago de tumbarse en el césped para que le atendieran. Se le acercó el árbitro y le indicó, por señas, que o se levantaba y se incorporaba al juego o que saliera del terreno de juego para que le atendieran, pero dejó claro que el juego no se iba a detener por él. Daviz Luiz se levantó y siguió jugando.

En cuanto a las jugadas polémicas, apenas hubo alguna. Un penalti clarísimo, por manos en el área, que igual aquí no habrían pitado, pero que no causó la más mínima duda en el árbitro. Gracias a ese penalti se igualó la eliminatoria.

Ayer Chelsea y Nápoles, con su calidad y ambición mostraron que el fútbol puede ser un espectáculo grandioso, sobre todo si se acompaña de un estadio lleno –a ver si Roures se entera y abandona la idea de los horarios absurdos– y el árbitro se dedica a lo suyo, que es simplemente arbitrar y no tomar partido por nadie, por muy poderoso que sea.

Lamentablemente, no puede evitar preguntarme si veríamos algún día partidos como este Chelsea-Nápoles en la liga española. Tampoco pude evitar responderme. Y la respuesta, lógicamente, fue que no. Y es que tienen que cambiar tantísimas cosas en nuestro fútbol, e incluso yo diría que en nuestra sociedad, que ahora mismo me parece una utopía. Una completa utopía.

Victorias importantísimas para mirar arriba

Partido bastante completo del Sevilla en tierras valencianas. El equipo ha estado seguro en defensa y ha sabido finalizar las pocas jugadas de ataque del partido. El árbitro ha pasado más o menos desapercibido. Ha perdonado algunas tarjetas, de manera incomprensible, al Valencia, pero, por lo demás, bien.

Me ha gustado mucho el partido de Palop, que se ha mostrado muy seguro por arriba, y el de toda la defensa. Y es que para que el Valencia te cree tan pocas ocasiones de gol, tienen que haber hecho muy buen trabajo los defensores, tanto de la línea defensiva como en el centro del campo, donde, una vez más, fue decisivo Gary Medel. Como siga así el chileno, y teniendo en cuenta la propensión de Del Nido a vender, me parece a mí que lo vamos a disfrutar muy poco.

Mantener la seguridad en defensa es básico, si queremos jugar en Europa la temporada que viene. Hoy no hemos tenido ningún error grave, excepto, quizás, en esa ocasión donde dejamos controlar y rematar, tranquilamente, a Aduritz, en el borde del área.

Es una pena que Negredo siga desaparecido, porque a otros jugadores, como Rakitic o Navas, se les está notando la mejoría. El palaciego ha sido otro de los jugadores importantes del partido, ya que asistió en el primer gol y marcó en el segundo.

Con la victoria en Mestalla nos situamos a ocho puntos del Valencia y a tres del Levante. No será fácil, pero con dos victorias consecutivas se ve todo desde otra perspectiva. El próximo partido, contra el Atlético de Madrid, será un partidazo. Todo lo que no sea un lleno, será un fracaso. Partido de más de tres puntos.

Y no quiero finalizar el post sin dedicar unas líneas a la otra victoria que hace mirar hacia arriba: la del Sevilla Atlético. Impresionante la calidad, el coraje y el espíritu competitivo que muestran los chavales, jornada tras jornada. Hoy han superado al Écija y al árbitro de turno. Hay cantera como para no mirar tanto hacia fuera, a la hora de fichar.

Riesgo innecesario

Nada más llegar, ya se ha encontrado Míchel con el primer problema. Hacía muchísimo tiempo que el entrenador no tenía a su disposición a toda la plantilla, pero una pelea estúpida entre Medel y Spahic ha provocado que Míchel no cuente con ninguno de los dos para el importantísimo partido de esta noche.

A mi modo de ver, es una decisión errónea, y deja entrever que quizás Míchel no conoce la plantilla tan bien como él cree. No se explica de otra forma que no cuente con el único centrocampista de cierre que tenemos de garantías. O bien es eso, o bien es que confía muchísimo en Fazio o en un Tiberio Guarente que supuestamente está recuperado, pero que no ha contado, en absoluto, para Marcelino.

Pienso que Míchel se equivoca porque la prioridad, antes que castigar a jugadores por indisciplina, siempre debe ser el bien del equipo, y dudo mucho que dejar a Medel fuera del once titular, o de la convocatoria, vaya a ser positivo. Además, si se quiere dar ejemplo a estos jugadores, bien que se les podría haber sancionado con una fuerte sanción económica.

De entre las decisiones que tenía Míchel para solucionar el altercado, ha optado por la tremenda, y, la verdad, no lo entiendo; entre otras cosas, porque el propio Míchel pide intensidad en los entrenamientos, y a las primeras de cambio, quiere atajar, de manera demasiado contundente, algo que posiblemente sea producto de esa intensidad, como fue la pelea.

Más nos vale que esta noche los jugadores den el callo, porque, como bien ha advertido Montanier, no va a ser un partido fácil. El entrenador galo pondrá en liza un equipo muy luchador, donde destacan algunos jugadores más que interesantes, como Xavi Prieto, Griezmann, Aguirretxe y el mejicano Vela (ex del Arsenal).

La Real Sociedad es un rival que históricamente no se nos da nada bien. Si nos vencieran hoy, nos adelantarían en la tabla, dejándonos con cuatro equipos pisándonos los talones y sólo a tres puntos del descenso. Claro que también es cierto que  una victoria también nos dejaría a tres puntos de la Champions.

Por tanto, de nuevo es vital vencer hoy. Esperemos que se cumpla el dicho de “a entrenador nuevo, victoria segura”. Ya no nos podemos permitir más derrotas, porque hasta los equipos de abajo ganan de vez en cuando.

Y si ganamos, Míchel, no hagas más locuras. No hay por qué correr riesgos innecesarios. Por lo que más quieras.

Ir a la Champions no sería un milagro

Para afirmar esto me baso en dos elementos:

En primer lugar, este año la Champions es más barata que nunca. Prueba de ello es que, actualmente, el cuarto puesto lo ocupa el Levante, que nos saca seis puntos de ventaja. Es evidente que el Levante deberá dejar esa posición con el paso de las jornadas. Para mí sería una gran sorpresa que no fuera así, cuando, además, lleva ya varias jornadas perdiendo fuelle.

Es decir, hasta ahora estamos realizando una temporada verdaderamente desastrosa, con tan sólo 26 puntos en nuestro haber y con una cifra ridícula de goles a favor, pero, aun así, sólo estamos a seis puntos del objetivo. Quedan por disputarse 17 partidos para reducir la distancia, y, por tanto, dependemos de nosotros mismos. De nadie más.

Y, en segundo lugar, también me baso en la calidad de la plantilla. Miro a las demás plantillas y sólo veo más calidad –aparte de los dos de siempre– en la del Valencia. La del Atlético de Madrid y, quizás, la del Athletic de Bilbao, las considero del mismo nivel, y a las del Málaga y Español un escalón por debajo. Hasta que no vea jugar a Babá y Cala, no tendré claro si la calidad de nuestra plantilla ha aumentado o disminuido tras los fichajes invernales. Ha venido Reyes, que puede aportar muchísimo, pero se ha ido Cáceres, al que consideraba un gran defensa y, sobre todo, un gran central, aunque en el Sevilla, de forma incomprensible, no haya jugado mucho en esa posición. Curiosamente, al uruguayo le ha dado por marcar dos goles al Milán en su propio estadio.

Pero que nadie se confunda. Al mismo tiempo que digo que no es imposible ir a la Champions, también digo que es difícil, ya que ahora mismo hay varios equipos de similar nivel por delante de nosotros y hemos cambiado recientemente de entrenador. Por tanto, los jugadores tendrán que asimilar un nuevo sistema y acostumbrarse a otro cuerpo técnico en mitad de temporada, con puntos importantes en juego, y eso no es nada fácil.

Ahora bien, si Míchel consigue sacar un buen rendimiento de los jugadores que tiene a su disposición, lo más normal es que superemos a la mayoría de los rivales que nos quedan, haciendo más que posible conseguir el objetivo. Eso sí, para ello será imprescindible, claro está, que nos tomemos los partidos en serio y con mentalidad ganadora. Porque en muchas ocasiones hemos saltado al terreno de juego a verlas venir, y eso no puede pasar en un equipo que aspire a puestos Champions.

También Míchel deberá convertir al Ramón Sánchez Pizjuán en una fortaleza inexpugnable. A partir de ahora, ningún mindundi deberá llevarse puntos de nuestra casa, y los rivales directos (Sevilla-Levante y Sevilla-At. de Madrid) deberán irse de vacío.

Como digo, no será fácil, pero si se corre igual o más que el rival, se dejan de fallar goles cantados, de regalar goles absurdos… en definitiva, si se hacen las cosas medianamente bien, el objetivo puede conseguirse. El juego del equipo y los resultados deben cambiar bastante, pero, afortunadamente, aún queda tiempo. Si no para lograr el premio gordo, al menos para evitar que la temporada acabe en desastre económico y deportivo.

Tendremos que dar lo mejor para vencer al Valencia

Ayer estuve viendo el Valencia-Barcelona, que fue un encuentro muy intenso, de principio a fin –nos puede venir bien para el sábado–, y me quedó claro que tendremos que hacer un muy buen partido y, sobre todo, aprovechar las ocasiones que tengamos si queremos que los tres puntos se queden en el Sánchez Pizjuán.

Este Valencia tiene muy buena pinta. El bloque es casi el mismo que el del año pasado, pero han añadido jugadores interesantes, como los centrales Rami y Victor Ruiz. El centro del campo presiona mucho y distribuye el balón con rapidez y precisión. De eso se encargan Banega, Albelda –que suele dar bastante leña–, Jordi Alba –que fue expulsado y no jugará contra nosotros, a no ser que haya recurso de por medio– y Pablo Hernández. En ataque cuentan con Sergio Canales y el peligrosísimo Soldado, que, aunque ayer no marcó, lleva ya anotados cinco goles.

Ayer también les acompañó la suerte, que es fundamental en fútbol. Porque no es habitual que al Barcelona les hagan dos penaltis y el árbitro no pite ninguno. Ni que Abidal marque un gol en propia puerta. Ni que Messi se quede solo ante el portero y falle. Esperemos que con nosotros no estén tan afortunados.

También tendremos que estar muy atentos a las contínuas subidas del lateral izquierdo Mathieu, que ayer entró como cuchillo en manteca por su banda. De hecho, los dos goles del Valencia fueron asistencias suyas.

En definitiva, para salir victoriosos ante un rival tan duro –para mí, el claro favorito para ocupar la tercera plaza– tendremos que hacer un juego totalmente opuesto al que hicimos en Pamplona. Hay que recordar que nos enfrentamos a un rival directo y que, aunque un empate sería un mal resultado, lo fundamental es que no se vayan los tres puntos.

En este partido, la afición también tendrá mucho que decir. Es de suponer que habrá una buena entrada, aunque la hora no sea la más conveniente. El apoyo al equipo y al entrenador –ya hay a quien no le gusta Marcelino, por difícil que resulte creerlo– debe ser máximo. Partidos como este son los que nos pondrán en nuestro sitio, los que dirán si estamos preparados y tenemos nivel para estar en Champions o no, y, por tanto, los que tenemos que ganar cueste lo que cueste. Y es que está en juego, además de los tres puntos, algo que suele ser decisivo al final de liga: el goalaverage.