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Liverpool 2 – Sevilla FC 2. Faltó creer en la victoria

Buen resultado el conseguido ayer por el Sevilla en un estadio complicado, ante el que es, a priori, nuestro principal adversario para quedar primeros de grupo. Pero pienso que, de haber creído en la victoria, el Sevilla habría ganado el encuentro.

No pudo empezar mejor el partido, ya que nos adelantamos en el marcador en el minuto cinco. Escudero centró por su banda y Ben Yedder aprovechó el grave error de Lovren, que no acertó a despejar un balón raso que, aparentemente, no tenía dificultad. Este central croata, a pesar de ser internacional y jugar en un equipo de primer nivel, suele cometer errores importantes. El de ayer, por suerte para nosotros, fue uno más.

Fue adelantarse en el marcador, y el Sevilla se encerró atrás, perdiendo infinidad de balones en la zona media y siendo la defensa incapaz de frenar las continuas acometidas inglesas. Hasta que llegó el gol del empate, tras varios avisos reds. Les bastó una pared en la frontal del área entre Henderson –buen jugador este– y Alberto Moreno –gran partido el suyo–, para que éste centrara al área pequeña, donde sólo tuvo que empujar el balón Firmino. Fue una buena jugada del Liverpool. Aparentemente simple, pero repleta de velocidad y precisión, y difícil de contrarrestar.

El partido siguió por los mismos derroteros, con el Liverpool poniendo cerco a nuestro área y llegando en rápidos contragolpes. Sin embargo, el segundo gol del Liverpool no pudo ser más afortunado, pues llegó por un disparo del egipcio Salah desde la frontal del área que habría atajado Sergio Rico sin problemas, de no haber sido desviado por Kjaer a la escuadra. En la jugada del gol, Salah hizo falta previa sobre N’Zonzi, al que derriba en carrera, empujándolo con el brazo, pero el árbitro, muy casero durante todo el partido, no pitó nada.

Este segundo gol no sirvió para espolear al Sevilla, que seguía sin crear el más mínimo peligro.

Vi el partido perdido cuando Pareja cometió un absurdo penalti, al filo del descanso, sobre Mané, al que blocó en el área como si estuviera en un partido de rugby. Menos mal que a Firmino le dio por lanzarlo al palo, cuando Sergio Rico estaba ya casi batido.

Sergio Rico me parece un gran portero –y ayer lo volvió a demostrar–, pero bien haría en ensayar mucho, muchísimo, hasta aburrirse, tanto su juego con los pies como los penaltis. Ambos son sus puntos débiles.

En la segunda parte, sí mejoró el Sevilla, aunque siguió sin poder controlar, en ningún momento, a Salah y Mané, dos jugadores de una enorme velocidad y calidad. En realidad, ellos dos se bastaban para crear casi todas las ocasiones de gol del Liverpool.

El culpable de esta mejoría fue Pablo Sarabia. Había entrado sustituyendo al lesionado Pizarro, y a partir de ahí el Sevilla ganó en posesión y en verticalidad. Se empezó a controlar mejor el partido. Nzonzi se impuso en su zona y Kjaer despejaba todo lo que llegaba al área.

Se notó la entrada de Muriel, que sigue estando negado ante el gol, pero que asistió a Correa para lograr el empate. Lástima que no pudiera enganchar bien el balón en esa ocasión de los minutos finales que nos habría dado la victoria. Sigue sin marcar, pero tiene detalles de calidad. Con confianza y partidos puede ser un jugador importante.

Sobre los jugadores, decir que no me gustó Ever Banega, al que veo lento y fuera de forma. No se parece en nada al que deslumbró en su anterior etapa como sevillista. Espero que volvamos a recuperar al mejor Banega, porque es un jugador importantísimo.

Me da la impresión de que, por desgracia, Nico Pareja podría estar ya en su última temporada de fútbol al más alto nivel. Va a cumplir 34 años, tiene continuos problemas físicos y ha perdido bastante velocidad. Su penalti de ayer fue más que evitable. Y lo peor es que ya hizo uno, exactamente igual, en pretemporada, contra el Arsenal.

Berizzo pecó de inocente en su expulsión, que fue tan absurda y evitable como el penalti. Tampoco me gustó que no sustituyera a Mercado cuando tenía una amarilla y se estaba viendo que podía ser expulsado. Y al final no acabó expulsado porque el árbitro le perdonó la segunda amarilla. Igualmente debió acabar el partido antes de tiempo Alberto Moreno. Nuestro exjugador pudo ser expulsado hasta en tres ocasiones: la primera, porque tampoco habría extrañado que hubiera visto la roja directa, en lugar de amarilla, por su fuerte entrada a Jesús Navas; y después, por cortar dos contragolpes del Sevilla haciendo falta. Quien sí fue expulsado, por doble amarilla, fue el local Gómez, aunque ya en el tiempo de descuento, por lo que el Sevilla no tuvo oportunidad de sacar provecho de la situación.

No fue un buen partido el del Sevilla en Anfield, pero supo sobreponerse a una mala primera parte, donde pudo quedar sentenciado el partido, para lograr un punto que puede ser importantísimo, tanto como para la clasificación a la fase de eliminatorias como para quedar líderes de grupo.

Tras finalizar el partido me quedé con la sensación de que el Sevilla, de haber tenido fe en la victoria y de haber salido a jugar de tú a tú, podría haberse llevado los tres puntos. Quizás le tuvo demasiado respeto a Anfield.

Ahora a pensar en el Girona, que es casi un filial del Manchester City, ya que tiene cedidos cinco jugadores por el equipo inglés. Ya deberíamos estar sobre aviso, porque el Girona bien pudo ganar al Atlético de Madrid en la primera jornada de Liga, donde llegó a ir 2-0. Así que espero que no haya ningún exceso de confianza porque el rival sea un recién ascendido.

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Tocó el Basaksehir turco, un rival de dificultad media que no debería ser obstáculo

El Sevilla ha tenido relativa suerte en el sorteo celebrado en el día de hoy en Nyon. Por un lado, evitamos a los dos equipos más complicados, como eran el Niza y el Hoffenheim, pero, por otro, tampoco nos enfrentaremos a los objetivos más fáciles del bombo: Young Boys y el antiguo Steaua de Bucarest.

Así pues, nos tendremos que ver las caras con un equipo que no será ninguna perita en dulce, ya que ha estado a punto de ser campeón de la liga turca, quedando por delante de equipos consagrados, como Galatasaray y Fenerbahçe. Sin embargo, si se hacen las cosas medianamente bien, el equipo turco no debería evitar que el Sevilla estuviera en la fase de grupos de la Champions League.

Ahora bien, tengo clarísimo que, para que haya final feliz, será imprescindible respetar al rival, en el césped y desde la grada. Aquí somos muy dados a despreciar a los rivales, y ése es el primer paso para darnos un batacazo, volviéndose a repetir la mala experiencia que tuvimos con el Braga hace unos años.

Tropezar con la misma piedra sería un error terrible, sobre todo cuando se está conformando un plantel muy competitivo, a falta de un lateral izquierdo y un tercer delantero.

Según he leído, el Basaksehir es un equipo conformado por jugadores muy veteranos, con una media de edad que ronda los 31 años. Muchos de ellos pertenecieron a equipos de primer nivel, como Adebayor, Clichy, Elia o Inler. También destaca el internacional bosnio Eden Visca, que juega por la derecha y es bastante peligroso. Así que más nos vale que, al menos, tengamos al lateral izquierdo antes de los enfrentamientos con los turcos, porque no tenemos alternativa de garantías ante una posible lesión de Escudero, como ya se vio en el partido ante el Arsenal.

Me ha gustado que el partido de vuelta sea en casa. Si se diera un mal resultado en la ida, es preferible una remontada con el factor campo a favor.

En resumen, el Basaksehir es un rival teóricamente inferior, pero que, como nos confiemos, nos dejará en la cuneta, como hizo no hace mucho el Leicester City. Y eso sería un importante paso atrás para un club como el Sevilla, que busca afianzarse en la máxima competición del fútbol europeo.

Sevilla FC 0 – Sporting de Gijón 0. Ventaja dilapidada

Tampoco llegó ayer esa victoria que cura todos los males y despeja todas las incertidumbres. El Sporting, un equipo que está en puestos de descenso por méritos propios, también rascó un punto, a pesar de que no hizo mucho por merecerlo.

Lo poco que hizo el Sporting, lo hizo en la primera parte, aprovechando que el Sevilla saltó al campo dormido. Hasta en tres ocasiones llegaron los asturianos hasta la línea de fondo y lograron centrar al punto de penalti. No se adelantaron en el marcador de milagro. Y es que la primera parte del Sevilla fue de pena. Con mucha posesión, eso sí, pero incapaz de superar las dos líneas defensivas del Sporting. Algo que también era lógico, por otra parte, ya que el Sevilla jugaba sin intensidad alguna y movía el balón con una lentitud desesperante, al ritmo cansino de Nasri, quien, a mi modo de ver, sigue sin justificar su titularidad.

Como ya ha ocurrido en otros partidos, el Sevilla desperdició la primera parte. En la segunda, sin embargo,  ya se vio a un Sevilla que se parecía más al que todos queremos ver. Desde el princio, se vio que algo había cambiado. La agresividad aumentó y se buscó el gol de forma constante. Las ocasiones se sucedieron, pero, para nuestra desgracia, la efectividad fue del 0%. N’Zonzi, por ejemplo, falló tres ocasiones claras, pero la mejor de todas fue un tiro fuerte, raso y ajustado de Vitolo. Una de esas jugadas que sólo un paradón puede evitar… y, lamentablemente, ahí estaba Cuéllar para evitarlo.

El partido fue un querer y no poder. No se pudo ni con el Sporting ni con el árbitro. Como ya ocurriera contra el Leganés, donde nos anularon un gol legal, volvimos a tener otro arbitraje perjudicial. Vicandi Garrido volvió a demostrar que es el peor árbitro de Primera, con permiso de Mateu Lahoz. Debe de tener un enchufe de primera categoría, porque, si no, no se explica que esté en Primera División. Sus errores fueron constantes, pero los más graves fueron perdonar, hasta en dos ocasiones, la segunda amarilla al central Amorebieta. Una de esas amarillas habría sido por manos dentro del área. Manos que, por supuesto, no vieron ni el asistente –que esta perfectamente colocado– ni Vicandi.

Vicandi también dejó muestras de su incapacidad al pitar un penalti contra el Sevilla por entender mal la indicación de su asistente –menos mal que rectificó– y al permitir que el guardameta del Sporting, Cuéllar, perdiera tiempo, de forma descarada, retrasando exageradamente los saques de puerta y fingiendo lesiones, durante los noventa y cinco minutos de partido. Ni siquiera le mostró tarjeta amarilla, quedando todo en una simple advertencia.

El Sevilla mereció ganar, pero en fútbol lo único que se valora es el gol, y si fallas todo lo que creas, lo mejor que se puede conseguir es un empate a cero que no nos sirve para luchar por la tercera plaza, aunque sí para mantener la cuarta a buen recaudo, al menos por el momento.

Una vez perdida la tercera plaza, después de dilapidar en un nefasto mes la gran ventaja que se tenía con el Atlético de Madrid, dudo que la volvamos a recuperar, ya que el Atlético lo está ganando todo y tenemos que visitar el Bernabéu y el Nou Camp. Tampoco es que las sensaciones que transmite el equipo sean muy buenas, ya que los jugadores importantes siguen estando lejos de su mejor nivel. Y por supuesto, no se puede olvidar que ya no contamos con el factor campo, y que así es mucho más complicado lograr los objetivos, ya que el Ramón Sánchez Pizjuán ha pasado de ser casi inexpugnable a bastante asequible, pues hasta los equipos que habitan la parte baja de la tabla están logrando puntuar.

Quizás sea el momento de mirar hacia abajo y no hacia arriba, porque mucho tienen que cambiar las cosas para que consigamos recuperar esa tercera plaza que hemos ocupado durante gran parte de la temporada. La cuarta plaza, si se consiguiera –aún quedan muchos puntos en juego–, no sería un fracaso, pero no garantiza ir a la fase de grupos de la Champions y sabe a poco después de la temporada que se estaba haciendo.

 

Leicester 2 – Sevilla FC 0. A la Champions no se puede ir de pardillo

Pues se acabó la Champions League para el Sevilla FC, una competición muy exigente y que no perdona a equipos que van de pardillo.

Porque de pardillo es perdonar en la ida a un rival y encajar un gol, más que evitable, en la recta final del partido.

De pardillo es fallar dos penaltis, uno en cada partido, y, además, de la forma cómo se han fallado: tirando flojo y por el centro.

También es de pardillo, teniendo que hacer un gol en Leicester, dejar en el banquillo a Jovetic, que es uno de los jugadores ofensivos de más calidad que tenemos, si no el que más.

De pardillo es no ir a por el partido de ayer desde el principio. La primera ocasión de Nasri fue solo un espejismo. Después el equipo fue a verlas venir, y una vez encajado el primer gol, que nos eliminaba, todo era más complicado. El que marcara primero tenía mucho ganado, y fue el equipo inglés.

De pardillo fue encajar el segundo gol tontamente. Rami, de forma no forzada –pudo despejar a córner o banda–, despejó al centro del área, que es precisamente donde no se debe despejar nunca. No sé en qué estaría pensando un jugador internacional y de la experiencia de Rami, pero Albrighton no desperdició el regalo.

De pardillo fue no sustituir a Nasri en la segunda parte, cuando no estaba aportando absolutamente nada. Ralentizaba el juego, jugaba andando, sin chispa, parecía desganado, estaba desacertado y tenía tarjeta amarilla –absurda tarjeta amarilla–. El Nasri de antes de Navidad merecía ser titular siempre, el de después de Navidad no merece serlo nunca. No sé qué le inyectaron en la famosa clínica, pero parece otro jugador.

De pardillo fue caer en la provocación de Vardy. Nasri podría ser nombrado Pardillo Mayor del Reino por eso. Aunque en realidad no le hizo nada, teniendo ya una tarjeta amarilla, es de tontos siquiera encararse con un jugador que va buscando expulsarle. Con la mala suerte además de que el árbitro de turno no supo, o no quiso, ver que Vardy simuló la agresión.

De pardillo fue, necesitando marcar un gol, quitar a nuestro mejor delantero, que es Ben Yedder. Él y Jovetic deben ser titulares siempre, porque además se complementan bien. Y también habría que haber tenido en cuenta que, por lo visto, Ben Yedder es el único capacitado para transformar un penalti en la plantilla.

De pardillo fue quitar a nuestro mejor central, Mercado, cuando además se estaba incorporando bien al ataque y va bien por alto. Sus compañeros de River Plate le llamaban “El hombre de los goles importantes”. Pienso que era Pareja el que tendría que haber sido sustituido, porque no estaba haciendo un buen partido. Me sorprendió que ni siquiera tirara una falta peligrosa que, en su lugar, acabó lanzando Rami bastante mal.

Igual también es de pardillos considerar, como leía ayer en las redes sociales, que el Leicester es inferior al Sevilla. No sé si es muy acertado considerar inferior a un club que nos supera ampliamente en ingresos y que ha ganado la Premier League, que es el mejor campeonato del mundo, con diferencia. Porque el Leicester no es sólo Vardy y Mahrez, aunque hayan sido ellos, junto con Schmeichel, los que hayan decidido la eliminatoria. Quizás si hubiéramos tenido todos más respeto por el rival, nos habría ido mejor. Y tampoco habría estado mal tener un poco de más suerte, porque el 1-0, obra de Morgan, fue casi sin querer, y los palos han sido un handicap más, en ambos partidos.

Lo que sí tengo claro es que el Sevilla aún tiene mucho que aprender en la máxima competición europea. Y que, desde luego, en la Champions, a estas alturas, no hay lugar para los pardillos.

Espero que podamos volver a disfrutar de esta competición la próxima temporada y que no tropecemos en la misma piedra.

 

 

 

Sevilla FC 2 – Leicester 1. Los dejamos escapar muy vivos

No fue una buena noche de Champions, cuando durante muchas fases del partido el Sevilla fue total dominador y tuvo ocasiones más que de sobra para sentenciar la eliminatoria, finalmente recibió un gol que deja la eliminatoria muy abierta, aunque con ventaja para el Sevilla.

Parece que estamos gafados con los penaltis. Correa fue objeto de uno y lo tiró tan mal como Nasri ante el Villarreal, hasta el punto de que el buen guardameta Schmeichel  pudo hasta blocar el balón.

Después llegó el 1-0, tras un magnífico cabezazo de Sarabia, uno de los mejores fichajes de esta temporada, junto con Mercado –cómo le he echado de menos– y Jovetic.

Las ocasiones se sucedían, pero cuando no eran los postes, era el portero o algún defensa quien se interponía a última hora para evitar el gol. Hasta que llegó el 2-0, obra de Correa, a pase de Jovetic. En esta ocasión el palo tuvo piedad y colaboró para empujar el balón a la red, al igual que ocurrió en el primer gol.

A partir de la lesión de Lenglet empecé a preocuparme por el resultado, porque el francés estaba siendo uno de los mejores y tuvo que abandonar el campo por lo que parece ser una lesión muscular. Su sustituto, Carriço, llevaba mucho tiempo sin jugar y podía notar tanta inactividad, pero no teníamos otro central disponible. En cualquier caso, el portugués no lo hizo mal.

No me gustó el cambio defensivo de retirar a Correa para dar entrada a Iborra. El Sevilla estaba creando muchos problemas a los ingleses, pero también es cierto que reforzar la zona media podría haber ayudado a controlar el partido y a fortalecer la defensa. Para nuestra desgracia, no fue así. El plan no funcionó y llegó el gol del aguafiestas Vardy. Entonces el Leicester empezó a tener más balón y a inquietar más de lo esperado. El verdadero peligro del Leicester es el contragolpe –tiene varios jugadores rapidísimos– y, como todos los equipos ingleses, el juego a balón parado.

El equipo sigue notando una barbaridad el pésimo estado de forma de Nasri, que tiene mucha calidad, pero que tiene una flojera encima que asusta. Ralentiza muchísimo el juego. Tampoco N’Zonzi atraviesa su mejor momento. Por contra, Sarabia y Jovetic están en un gran estado de forma y se están mostrando fundamentales en el juego ofensivo.

Creo que Ben Yedder debe ser de la partida siempre, porque, en mi opinión, es el mejor delantero que tenemos. Aunque tengo que reconocer que Correa no lo hizo nada mal, forzando un penalti y marcando un gol. Me sorprendió el cambio de Iborra por Correa, porque yo esperaba que fuera el de Ben Yedder por Correa. El francés, aunque tenga la pólvora mojada, aporta mucho con sus desmarques, movilidad y juego ofensivo.

El mazazo del gol de Vardy hace parecer que el resultado no es bueno, y no es así. No es tan bueno como nos habría gustado, pero vamos a Leicester con ventaja. Y lo que es más imporatante, creo que el Sevilla es bastante superior al conjunto inglés. No obstante, la ventaja es corta y tendremos que hacer un gran partido, y sobre todo, tener mucha más efectividad, si queremos pasar la eliminatoria. El equipo ya ha demostrado que tiene calidad, personalidad y que da la cara en las grandes citas.

Ahora toca pensar en Liga, donde nos jugamos mantener o aumentar la distancia con el Atlético y seguir molestando a los económicamente poderosos, aunque a todos nos gustaría darle al botón de “avance rápido” y plantarnos ya en el partido de vuelta, para saber si estaremos entre los ocho mejores equipos de Europa.

Olympique de Lyon 0 – Sevilla 0. Más prestigio, dinero e ilusión

Objetivo cumplido en Champions. Ya lo que llegue será un premio añadido. Pero el Sevilla estará en el bombo de la Champions League, entre los más grandes de Europa, como le corresponde ya.

El partido no fue fácil, ya que el Lyon nos puso en apuros en bastantes ocasiones. Pudo haber quedado en un trámite si Vitolo hubiera ajustado un pelín más el disparo que se estrelló en el poste o si el árbitro hubiera señalado un clarísimo penalti que le hicieron al mismo jugador.

Creo que el Sevilla le tuvo demasiado respeto al Lyon. Es un gran equipo, pero no es invencible, de ahí que no me gustara que saltáramos al campo con ningún delantero. Eso dejaba demasiado libre a los defensas y no tuvieron problemas en dominar el centro del campo, llegando con mucha facilidad a nuestro área. También el Sevilla daba muchas facilidades, con continuas pérdidas de balón. Por fortuna, los postes nos salvaron en dos ocasiones.

El jugador más peligroso del Lyon fue Valbuena, un auténtico quebradero de cabeza. Además lanzaba muy bien los corners.

En la segunda parte, el Sevilla mejoró. Controló más el partido, con más posesión y menos pérdidas absurdas. Pienso que el entrenador francés echó una mano en la recta final, pues creo que se precipitó al poner en liza hasta cuatro delanteros, facilitándonos la tarea en el centro del campo.

Lo peor fue que Mercado vio la amarilla y se perderá el próximo partido. Espero que para entonces ya tengamos uno o dos centrales nuevos que puedan sustituirle con garantías.

El Sevilla estará en Octavos de Final, cumpliendo así uno de los objetivos marcados a principios de temporada. Entre nuestros posibles rivales, prefiero al Leicester. A evitar, claramente, el B. Dormunt, que es el rival más poderoso.

Importante paso el que da el club al estar entre los dieciséis mejores equipos de Europa, aunque eso implique el renunciar a la Europa League, o la Copa Sevilla, como ya he leído en un par de sitios.

 

Olympique de Lyon – Sevilla FC. En juego, estar entre los mejores de Europa

En el partidazo de esta noche nos jugamos, nada más y nada menos, que conseguir uno de los objetivos marcados por la institución: superar la fase de grupos de la Europa Champions League y estar entre los dieciséis mejores equipos de Europa.

Ya sabíamos que no iba a ser fácil de conseguir, porque la Champions es una competición muy exigente, pero sí es verdad que a estas alturas todos esperábamos que el partido de hoy fuera un mero trámite. No lo será por el extraño gol que encajó la Juventus en su propio estadio ante el Lyon –rarísimo que un equipo con la calidad y experiencia que tiene en defensa y portería encaje un gol en una falta sin demasiado peligro en la recta final del partido– y por el desastroso arbitraje, del inglés Mark Clattenburg, que tuvimos que sufrir en el Ramón Sánchez Pizjuán ante la propia Juventus.

Así que habrá que poner toda la carne en el asador e ir a por el partido desde el principio. Las posibilidades de éxito las veo al 50%. Es cierto que al Sevilla le basta incluso con una derrota mínima, pero también hay que tener en cuenta que el Olympique de Lyon jugará ante su público, en un estadio lleno, y no se puede obviar que es un gran rival, con jugadores muy importantes, como Gonalons, Tolisso, Grenier, Darder –cuidado con su disparo lejano–, Fekir, Valbuena y, sobre todo, Alexandre Lacazette, su máxima figura. Ya el Lyon nos dio muchos problemas en nuestro estadio y les faltó Lacazette, aunque Cornet también nos dio algún susto.

El Sevilla tendrá otro handicap: Sampaoli no podrá sentarse en el banquillo, por sanción, aunque confío en que esto no será problema y no quedemos en manos de Lillo.

Por otra parte, podremos contar con nuestro equipo de gala. Por fin, no será de la partida Franco Vázquez, sancionado. Creo que merece un banquillazo desde hace tiempo. Me gustaría que su sustituto fuera Ben Yedder, o bien que jugara el francés en lugar de Vietto, pero me da a mí que Sampaoli se decidirá a alinear a Iborra, para liberar a Nasri de tareas defensivas. Por cierto, si como dice Sampaoli, Nasri no está en el estado de forma ideal, pienso que no debería jugar, ya que el partido será muy exigente. Yo, al menos, espero un partido “a cara de perro”.

En Francia son optimistas por varios motivos, aunque son conscientes de la dificultad: porque el estadio estará a reventar, porque el Lyon ya ha realizado varias “hazañas” con anterioridad, por la facilidad goleadora que están mostrando últimamente y, la más peculiar: porque el Sevilla tiene un idilio con la Europa League.

No estar en octavos sería un duro revés, pero nos daría paso a otra ilusionante competición, la Europa League, donde seríamos uno de los favoritos y donde tendríamos otra vía para clasificarnos para la Champions League. Esperemos que no sea el caso y podamos estar en Octavos de Final.