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Sevilla FC 1 – Celta de Vigo 1. El primer partido en casa aclara muchas cosas

El mísero punto conseguido ayer supo a muy poco. Pero que muy poco, porque el Sevilla fue muy superior al Celta. No obstante, se preveía un partido muy complicado. No puede ser de otra forma si el rival tiene jugadores de primerísimo nivel en ataque, como Iago Aspas, Denis Suárez o Santi Mina. Es cierto que el Celta apenas inquietó, pero se intuía peligro en cuanto estos jugadores tenían espacios o llegaban a las cercanías del área. Por suerte, en pocas ocasiones.

Espero que este decepcionante resultado sirva, al menos, para que se eche el resto en el fichaje de un buen delantero. Y si puede ser un portero titular, aunque mucho me temo que eso será pedir demasiado. No es que Vaclík sea mal portero, pero, dado que la portería es una de las posiciones más importante de la plantilla, bien merece una buena inversión, porque Vaclík no lo va a jugar todo, y sería un grave error que el otro portero fuera Sergio Rico, que está a años luz del checo.

Lo que deja claro el partido de hoy son varios aspectos:

1.- Si vas a jugar con un solo delantero, éste tiene que ser muy bueno. Y De Jong no lo es. Al menos, aparentemente. Le he visto jugar poco, pero no parece muy habilidoso con los pies. Y algo que cae por su peso: tras tres partidos, lleva cero goles. Al ser el único delantero, es el máximo responsable.

El problema se agrava porque Lopetegui parece haber sentenciado a Dabbur, con lo que no ha podido sustituir a un De Jong que no paraba en la última media hora de partido de hacer estiramientos, dejando entrever problemas físicos.

2.- La segunda línea (extremos y media punta) deben tener desborde y gol. Hoy han hecho un mal partido Bryan Gil (cuando jugó por la derecha), Munir y Nolito. Especialmente preocupante es el caso de Nolito, que no se quedó sólo ante el portero, en dos ocasiones, por nefastos controles de balón.

No entiendo esa manía de Lopetegui de situar a los extremos a pierna cambiada. Por ejemplo, estoy seguro que Pozo lo habría hecho mucho mejor que Bryan Gil por la derecha.

3.- Joan Jordan debe jugar siempre. Creo que fue un error de Lopetegui sustituirle, a no ser que fuera por lesión Jordan le da mucho equilibrio a la zona ancha, y se notó su ausencia.

4. – Hay que corregir la falta de gol. Porque si no, nos va a costar mucho ganar partidos. Urge que venga un jugador de calidad, un goleador contrastado. Por tanto, sería preocupante que fuera cierto que el fichaje de Chicharito está muy avanzado. No es que sea mal jugador, pero no es un goleador, ni parece ser del perfil de De Jong, o un jugador rápido y potente, que parece ser lo que se está buscando.

5 y último. A pesar de todo, creo que vamos en buen camino. Parece que hemos acertado de lleno en la defensa y el centro del campo. Si un equipo como el Celta sólo nos crea una ocasión de gol, es que se ha hecho un gran trabajo. Ojalá Monchi solucione el problema de la delantera y portería. De ser así, tendríamos una plantilla equilibrada, de calidad, con muchas alternativas y, por tanto, muchas papeletas para tener una temporada exitosa.

Aunque el empate haya sentado como un jarro de agua fría, sería injusto no valorarlo,  pues el Celta ha demostrado ser un gran equiupo. Ni euforias ni dramas. Sólo estamos en la jornada tres, y llevamos siete puntos de nueve posibles. Ojalá sigamos con el mismo ritmo durante mucho tiempo.

Que no nos distraiga el Bayern. El partido más importante es contra el Celta

A principios de temporada, cualquier sevillista habría supuesto que a estas alturas, en la jornada 30, estaríamos luchando por los puestos Champions junto con el Atlético de Madrid y otro equipo más, que este año ha resultado ser el Valencia, pero que bien podría haber sido el Villarreal. Sin embargo, estamos en séptima posición, y si perdemos en Vigo, podríamos bajar a la octava y salir de los puestos que dan derecho a jugar en Europa la próxima temporada.

Es decir, que estamos en la recta final de la temporada, con un calendario que no es nada fácil, y, por tanto, si no nos empleamos a fondo, podemos acabar con un estrepitoso  fracaso en Liga, como aquella temporada con Monchi, que finalizamos en novena posición pero que después, por fortuna, acabamos jugando, y ganando, la Europa League al no cumplir el Málaga el Fair Play financiero.

Así pues, no quiero ni pensar que la próxima temporada no estemos entre los mejores equipos de Europa. Después de años de crecimiento sostenido, a todos los niveles, eso supondría un importante paso atrás, aparte de las molestias por el horario, pues seguro que nuestro “amigo” Tebas nos condenaría a jugar un lunes sí y otro también.

Leo la prensa y no estoy seguro de que tanto Montella como los jugadores sean conscientes de lo que nos jugamos en Vigo. Algunos aún están hablando de que la remontada en Munich es posible, y se habla de rotaciones para el partido de mañana.

Y yo no salgo de mi asombro. En mi opinión, mañana hay que ir con los mejores y, sobre todo, con los que estén al cien por cien, con el fin de conseguir tres puntos que nos distancien de los perseguidores y nos meta en la pelea por el quinto puesto, que debe ser ahora nuestro principal objetivo. Porque tampoco tengo muy claro de que se sea consciente de que, en el caso de morder el polvo en Vigo, metemos al Celta de lleno en la pelea por Europa. Tendríamos  otro rival directo, y quién sabe si con el goal average en contra.

Ganar en Munich es un sueño de jugadores y afición, pero hay que ser realistas. Y la realidad es que hacerlo por dos goles de diferencia sería un auténtico milagro. No sólo porque a nosotros nos cuesta un mundo hacer goles, sino porque enfrente tendremos, como vimos el martes, a un auténtico equipazo, que no tiene nada que ver con el Manchester United. El Bayern es mucho mejor técnicamente, rara vez entregan mal el balón, cuentan con uno de los mejores delanteros del mundo, están imbatidos en su estadio, y van a ganar de calle su liga. Tácticamente también vimos que se desenvuelven con maestría: perfectamente posicionados sobre el tapete, combinan con rapidez, se repliegan en segundos cuando pierden el balón, presionan bien, cortando con eficacia las posibles líneas de pase… Intachables en todo.

Me parece muy bien que la plantilla piense que es posible la remontada, pero lo primero es lo primero. Y es ganar al Celta mañana. Estoy harto de esta temporada en Liga, que para mí está siendo muy decepcionante, con una pésima planificación deportiva y con muchas goleadas y derrotas ante equipos, en muchos casos, de bastante inferior nivel: Alavés, Leganés, Betis, Spartak de Moscú, R. Madrid, Valencia, R. Sociedad, Eibar… Estoy tan harto que, a día de hoy, hasta firmaría quedar en esta séptima plaza que ocupamos. Si así fuera, teniendo en cuenta los bandazos que llevamos dando desde agosto y el buen papel que estamos haciendo en la Champions y en la Copa del Rey, me parecería una temporada de notable. Y obviamente, si ganamos la Copa del Rey, que igualmente es un objetivo de máxima dificultad, de sobresaliente.

Celta-Sevilla. El Sevilla no debe dejarles creer en la remontada

Cuatro goles de ventaja deben ser más que suficientes para asegurarse estar en la final de la Copa del Rey. La remontada es posible, sí, pero harto improbable. Sólo circunstancias extraordinarias podrían hacer saltar la sorpresa, como una expulsión tempranera, que el Sevilla haga un partido desastroso, de principio a fin, o que al Celta le dé por colar cada ocasión de gol que tenga. Sin ir más lejos, hay que recordar que el Sevilla, antes de marcar el primer gol en el partido de ida –es decir, aún en el primer tiempo– tuvo cinco ocasiones claras de gol, penalti incluido, que fueron desaprovechadas.

Teniendo eso en cuenta, claro que es posible la remontada. De igual modo que también es perfectamente posible que el Sevilla marque algún gol. Y ese pequeño detalle parece no tenerlo en consideración ni Berizzo, ni sus jugadores, que hablan de hacer cuatro o cinco goles pero en ningún momento parecen preocupados de no recibir ningún gol en contra.

Además, el Sevilla tendrá en la noche de hoy un aliado de lujo: el cronómetro. El Celta basa su estrategia en, lógicamente, lograr un gol en los primeros minutos. Si no lo consigue, poco a poco, irán convenciéndose –si es que no lo están ya– de la complicada hazaña que tienen que conseguir. Basta con que lleguemos al descanso con la puerta a cero para que se convenzan del todo. O que, por supuesto, marquemos un gol, lo que convertiría en un trámite el resto del partido.

A medida que pase el tiempo, la ansiedad debe notarse en las acciones de nuestro rival, y eso debe llevar a la precipitación y al error. Y hoy el Celta no puede permitirse ninguno.

Por otro lado, me preocupan las declaraciones de Emery, cuando afirma que “jugarán los mejores”. Desde mi punto de vista, eso implica alinear a Rami y, teniendo en cuenta sus últimas actuaciones, a N’Zonzi. Espero que nuestro entrenador no sea tan irresponsable como para poner en riesgo la participación de estos jugadores en una hipotética final, ya que están apercibidos. Entiendo que los convoque, por si llegarámos a una situación preocupante, pero no que formen parte del once inicial, llevando cuatro goles de ventaja.

Esta noche saldremos de dudas, pero todo apunta a que la final debe ser entre el Barcelona y el Sevilla, como no puede debe ser de otra manera.

Esta noche toca partidazo

Gran partido ante un gran rival. El Celta ha llegado a las semifinales porque tiene un muy buen equipo, repleto de jugadores de calidad: Cabral, Wass, Guidetti y, sobre todo, Orellana, Iago Aspas y Pablo Hernández. También se han unido en el mercado de invierno el francés Beauvue y el chileno Marcelo Díaz, otro internacional chileno, procedente del Hamburgo y que podría debutar hoy, aunque no de titular. Por suerte, no será de la partida Nolito, que en liga sacó mucho provecho de uno de nuestros puntos débiles: el lateral derecho.

Además, Berizzo ha conseguido que el Celta juegue casi de memoria y tienen tanta ilusión, o más, como nosotros por llegar a la final. Su potencial se pudo ver en la anterior eliminatoria, donde se deshicieron del Atlético de Madrid, haciéndole, nada más y nada menos, que tres goles en el Vicente Calderón. Dos de ellos fueron goles de cabeza del argentino, pero internacional por Chile, Pablo Hernández. El Atlético de Madrid sólo había encajado ocho goles en veintiuna jornadas de Liga.

Pero es evidente que el Sevilla también tiene buenas armas, a pesar de la destacada baja de Krychowiak, con lo cual será, previsiblemente, un partido de poder a poder, muy igualado, y donde será fundamental, como siempre, el mantener la portería a cero con vistas al partido de vuelta, donde, casi con toda seguridad, se decidirá la eliminatoria.

Espero que a Emery no caiga en la tentación de poner a Carriço en el centro del campo. Necesitamos al portugués en defensa, junto con Rami. Confío en que el buen juego que están mostrando N’Zonzi y Cristóforo le haga desistir de esa idea que seguro que se le ha pasado por la cabeza, pero que está más que demostrado que no funciona.

El Celta será el primer rival importante al que nos enfrentemos, porque hasta ahora hemos tenido bastante suerte en los sorteos. Nos jugamos mucho, nada más y nada menos que jugar la final ante el Barcelona, porque me da la impresión de que el Valencia no será capaz de remontar la eliminatoria.

El estadio debería de estar hasta la bandera, pero supongo que no será así por el horario –ocho y media de la tarde, en día laborable–, el frío y porque será televisado en abierto.

De cualquier manera, seguro que el ambiente estará a la altura de las circunstancias.

Ya podría aprender Emery de Simeone

El Celta de Vigo ganó ayer al Atlético de Madrid por dos goles a cero, en una derrota que ha sorprendido a muchos. Yo esperaba que ganara el Atlético, de manera que fui uno de los sorprendidos, hasta que le encuentré cierta explicación a la derrota cuando me enteré de que en el Atlético no pudieron jugar ni Coke ni Arda Turan, dos jugadores de gran calidad y que deciden partidos. Y por ahí se le fué el partido al Atlético, sencillamente porque el Celta le ganó la partida en el centro del campo. Para empeorar el asunto del control del juego en la zona media, a Simeone le dio por jugar con tres delanteros: Mandzukic, Torres y Griezmann. No le salió bien la jugada, probablemente porque, como el centro del campo no funcionaba –falto de calidad y en inferioridad de efectivos con respecto al Celta–, no le llegaron balones en condiciones, quedando además mucho espacio entre líneas.

Simeone intentó arreglar el desaguisado retirando a un inoperante Torres y dando entrada a Cani, pero ya fue demasiado tarde. A raíz de este cambio, se equilibró el partido y el Atlético pudo empatar, pero perdonó.

En rueda de prensa, Simeone reconoció que se había equivocado: “Perdí 45 minutos. Me equivoqué al elegir al once”. Y eso es precisamente lo que yo echo en falta de Emery, el que reconozca más sus errores, los cuáles, algunas veces, desde mi perspectiva de simple aficionado, me parecen garrafales.

Uno de esos errores o manías incomprensibles que me viene a la cabeza es el empecinamiento de Emery de poner a Coke como  mediocentro, especialmente cuando lo hizo en el partido de ida de la Copa del Rey ante el Español. No se le puede reprochar a Coke nada, porque él hizo lo que pudo, pero pienso que Emery, viendo que el invento no funcionaba, podría haber dado entrada a Krychowiak. Pues no, Emery se dedicó a contemplar cómo el barco se hundía, poco a poco, y el polaco siguió en el banquillo hasta el pitido final.

Entiendo perfectamente que Emery pueda cometer errores, pero lo que no entiendo es que no sea capaz de reconocer el error, muchas veces evidente, e intente corregirlo a tiempo.

Además, ¿qué quedó del famoso “partido a partido” que pregonaba Emery? Si hubiera sido fiel a esa idea, Krychowiak habría jugado de titular ese día. Pero no, Emery prefirió reservarlo para que pudiera jugar en Mestalla. Y peor no pudo salirle la jugada, puesto que caímos derrotados en Cornellá, en Mestalla y además Krychowiak no pudo jugar el decisivo partido de vuelta de la Copa del Rey por la salvaje entrada de Gayá.

En todo caso, pienso que antes de poner a Coke en una posición que le es desconocida, debería mirarse a la cantera. ¿De verdad que no hay en nuestros filiales ningún jugador que mejore el rendimiento de Coke en la zona media? Me cuesta trabajo creerlo.

Se le atribuye a Jonathan Swift, el escritor irlandés autor de Los viajes de Gulliver, la frase: “Un hombre nunca debe avergonzarse por reconocer que se equivocó, que es tanto como decir que hoy es más sabio de lo que fue ayer”. Así que, por favor, Emery, hágale caso al señor Swift o mírese en el espejo de Simeone, y tenga en cuenta, de una vez, que el equivocarse no es tan terrible, sobre todo cuando se está a tiempo de enmendar el error.