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Valencia 4 – Sevilla FC 0. Lo normal cuando el rival es infinitamente superior y le echa más intensidad

Otra goleada, cuando aún están demasiada frescas las graves heridas de Moscú, dando la sensación no sólo de que el equipo no funciona, sino que el entrenador no sabe qué piezas cambiar. Berizzo parece incapaz de voltear la situación, que ya empieza a preocupar, y mucho.

El Sevilla cayó con todo merecimiento, y es que el Valencia hoy ha sido muy superior al Sevilla, que sólo con el 0-2 dio señales de vida y fue capaz de superar el magnífico centro del campo ché, pero ya era demasiado tarde. Un espectáculo ver jugar a jugadores como Guedes, Parejo y Kondogbia. Son tres jugadores de mucha calidad y que dan mucho equilibrio, puesto que son capaces de defender y atacar con eficacia, y además reciben mucha ayuda de dos delanteros que tienen mucha movilidad y gol entre ceja y ceja. El Valencia es la prueba de que se puede jugar perfectamente con dos delanteros y tener superioridad en el centro del campo.

Así pues, no es de extrañar que casi siempre se impusiera el Valencia en la zona media, porque Kondogbia, al que ya conocemos todos, hizo una exhibición de las suyas, tanto en el corte como en la distribución, y Guedes –al que no conocía– volvió a demostrar que es un futbolista como la copa de un pino. Espectacular su golazo por la escuadra, pero es que, además de marcar dos goles, también asistió en el tercero.

Me llamó la atención que el Valencia se permitiera el lujo de rasear el balón en pases más bien largos, y casi nunca había anticipación de los jugadores sevillistas. Incluso en la mayoría de las ocasiones, recibían los jugadores del Valencia sin que ningún jugador sevillista estuviera cerca. Apenas encontraban resistencia para mover el balón por la zona media. Por contra, el Sevilla perdía el balón en zonas muy peligrosas, como Banega que lo hizo, al menos, en un par de ocasiones, costando el segundo gol.

En mi opinión, este déficit, en todos los aspectos, debe atenuarse, o mejorar ostensiblemente, con la vuelta de N’Zonzi. Creo que es un jugador fundamental en nuestro centro del campo, y las dos goleadas me hacen pensar que es más importante de lo que yo creía.

Y en defensa, mucho ojo porque la fragilidad defensiva es pasmosa. Tanto Athletic, como Spartak y Valencia han tenido una efectividad altísima. Y eso no es casualidad, sino porque el rival consigue llegar al área o a sus inmediaciones en situaciones muy ventajosas.

Muy preocupante la lesión de Lenglet –esperemos que no sea grave–. Y cuidado con Kjaer. Me están entrando muchas dudas con el central danés. A sus fallos en Moscú, hay que sumar los que ha tenido hoy. Zaza poco menos que se ríe de él en su gol, y también falla en el cuarto, puesto que es Kjaer quien no hace la línea con el resto de sus compañeros y habilita a Guedes.

Pero si ya da que pensar las últimas actuaciones de nuestras líneas defensiva y media, no podemos obviar el grave problema que tenemos en la delantera. Da la sensación de que, aunque los partidos duraran 180 minutos, no haríamos gol. Y eso es totalmente inaceptable, sobre todo en un plantel que tiene como objetivo clasificarse entre los cuatro primeros. Lo cual, por cierto, parece que este año va a estar muy complicado, porque el Valencia ya nos saca cinco puntos –muy probablemente serán seis, por el goal-average– y no tiene el desgaste que supone jugar competiciones europeas.

Berizzo parece que sigue despistado. Nolito no hizo absolutamente nada, tenía tarjeta amarilla, y no fue sustituido hasta el minuto 67. Muriel también estuvo negado de cara a gol, no aportando nada, y no fue sustituido.

Pero lo que está claro es que, como bien dice Sergio Escudero, «esto no puede seguir así». No hay afición, plantilla, entrenador, ni Consejo de Administración que soporte estos malísimos resultados y, lo que es peor, malísimas sensaciones. Hacemos agua en todas las líneas. Hay que cambiar, y si Berizzo no es capaz de conseguirlo, habrá que pensar en otro. Es Ley de fútbol.