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Dnipro 2 – Sevilla FC 3. El Sevilla deja de ser Grande de Europa para convertirse en Grandísimo de Europa

Bacca Cuarta Europa League

Quién nos lo iba a decir en el año 2005, cuando celebrábamos nuestro centenario, que diez años después tendríamos en nuestras vitrinas cuatro UEFAS/Europa League, una Supercopa de Europa lograda ante un Barcelona de ensueño que no pudo evitar ser goleado, una Supercopa de España, también con goleada escandalosa en el Bernabéu, ante el todopoderoso Real Madrid; y dos Copas del Rey. Cuesta trabajo asimilar todos esos éxitos, pero es lo que ha hecho el Sevilla en nueve años.

El último episodio de la Edad de Oro Sevillista se escribió ayer, a más de tres mil kilómetros de nuestra ciudad, y se hizo con una victoria muy sufrida, ante un buen equipo, como es el Dnipro. No es de extrañar que haya llegado a la final, eliminando a conjuntos, en teoría, más fuertes.

El partido no pudo empezar peor, puesto que a los seis minutos encajamos el primer gol. Es un duro golpe empezar una final perdiendo con un gol tempranero, pero, por otro lado, si te tienen que marcar, mejor que sea al principio, con tiempo de sobra para la remontada, que no al final, cuando no queda tiempo para reaccionar. Ese gol sirvió para que, si había algún exceso de confianza en jugadores y afición, ésta desapareciera de un plumazo. Era la primera llegada del Dnipro… y gol.

El Sevilla estaba obligado a remontar, y lo hizo. Arrinconó al Dnipro hasta que, a la salida de un córner, Krychowiak hizo el empate. Y sólo tres minutos después, Bacca logró dar la vuelta al marcador, finalizando un maravilloso pase de José Antonio Reyes. El Dnipro veía cómo se esfumaba su ventaja en 180 segundos. ¿Demasiado duro para un equipo que se estrenaba como finalista? Pues no, porque los ucranianos no llegaron a la final por casualidad. En los últimos minutos de la primera parte, el Sevilla tuvo que hacer un gran esfuerzo para controlar a los jugadores más peligrosos del rival: Matheu –no me gustó nada que fuera titular, porque aún recuerdo el estropicio que formaron entre Lima y él con el Sporting de Braga–, Rotan y, sobre todo, Konoplianka, que es un fuera de serie. Por cierto, no sé por qué todo el mundo escribe su nombre con “y”, cuando en su camiseta se ve claramente una “i”. Pero esta primera parte no tuvo final feliz, ya que Rotan ejecutó magistralmente una falta al borde del área, aunque me dio la impresión de que Sergio Rico pudo hacer algo más. El disparo iba ajustado, pero Sergio reacciona algo tarde. Eso sí, minutos antes hizo una parada espectacular, desviando a córner un disparo de Konoplianka que iba a la escuadra.

En la segunda parte, se notó la tensión que atenazaba a los dos equipos, pues sabían que el que se adelantara en el marcador, tendría muchas papeletas para proclamarse campeón. Y ahí se notó la experiencia. El Sevilla tuvo más paciencia y supo esperar su momento. Banega cogió el mando y el Sevilla empezó a rondar con peligro el área ucraniana. Hasta que en el minuto 72 Bacca logró el 2-3 definitivo, aprovechando un muy buen pase de Vitolo. En los últimos 22 minutos, descuento incluido, sufrimiento para los dos equipos, aunque el Sevilla desperdició un par de ocasiones inmejorables para lograr un cuarto gol que fue innecesario para alzarse con el título.

Eché mucho de menos, durante todo el partido, a Nico Pareja. Pienso que habría sido fundamental, tanto en ataque, con sus pases en largo sobre una defensa muy adelantada, como en defensa, por su experiencia, dotes de mando y colocación. Confío en que se recupere plenamente y con prontitud, porque su participación es muy importante en este Sevilla.

Se sufre mucho en una Final, sobre todo si se ve desde la distancia, y no in situ, pero merece la pena. Vaya si merece la pena. Otra temporada exitosa, otro título más y con acceso directo a una Champions más que merecida. Lo único negativo es que este gran triunfo probablemente conllevará otro desmantelamiento de la plantilla. Incluso Emery podría no seguir. Pero, desgraciadamente, también estamos acostumbrados a empezar de nuevo.

Rayo Vallecano 0 – Sevilla FC 1. Buen partido y tres puntos más

Complicado partido el que afrontaba el Sevilla en la mañana de hoy ante el Rayo Vallecano. Precisamente, el hecho de que el Rayo no sea un rival con mucho nombre, hacía más peligroso el encuentro. Pero el conjunto Vallecano tiene jugadores bastante peligrosos, como Trashorras –sobre todo, a balón parado–, Bueno –con mucha visión de juego–, y un par de jugadores muy rápidos y que podían complicar mucho las cosas al contragolpe, como Kakuta y Baptistao. También el Rayo ofrecía un peligroso juego aéreo en ataque, con el brasileño Baptistao y el congoleño Manucho, ex Manchester United, y que disfrutó de la más clara oportunidad local. Aparte de esta ocasión, el Sevilla sólo otorgó una ocasión a Kakuta, que no pudo controlar el balón, ganándole la partida Beto.

Por todo esto, pienso que el trabajo defensivo del Sevilla fue notable, principalmente en la primera parte. Lógicamente, Coke y Diogo volvieron a hacer de las suyas, pero el Rayo fue incapaz de aprovechar nuestros puntos débiles. De verdad, no entiendo que teniendo a Fernando Navarro, tenga que jugar Diogo de lateral izquierdo. Son ganas de complicarse la vida.

En mi opinión, Emery no supo gestionar la segunda parte, más que nada a raíz del ataque a la desesperada del Rayo, con hasta tres delanteros. Eso provocó que el Sevilla pasara muchos apuros y que, apenas llegara con peligro en la segunda parte. No obstante, el Sevilla tuvo varias ocasiones clarísimas para sentenciar el partido. Dos de ellas fueron un mano a mano de Vitolo contra el portero, y una volea de Coke que hizo que se luciera el guardameta local.

Desde mi punto de vista, Emery debió de haber sustituido a Banega, porque su aportación fue muy escasa, y más aún si tenemos en cuenta que en el banquillo estaba Denis Suárez.

Lo más negativo fue la lesión de Krychowiak –esperemos que no sea nada– y la expulsión de Carriço –muy rigurosa–, que es un jugador fundamental en nuestro entramado defensivo.

El árbitro estuvo regular, muy riguroso en algunas tarjetas, pero hay que admitir que perdonó la expulsión a Krychowiak en la primera parte, que hizo dos faltas muy cercanas en el tiempo, merecedoras de amarilla, y quizás por ahí se salvó de la expulsión.

En lineas generales, buen partido y tres puntos más, que hacen que mantengamos la cuarta plaza y marquemos más distancias con algunos de nuestros perseguidores.

Elche 0 – Sevilla FC 2. Por el buen camino, pero con bastante por mejorar aún

Quizás es que me estoy volviendo demasiado exigente, pero a mí el partido contra el Elche no me gustó. Claro que tampoco me importó, porque yo soy resultadista 100%. Prefiero que el Sevilla juegue fatal y gane, a que juegue maravillosamente bien y pierda. Precisamente, esto último es lo que más me revienta del fútbol, después de perder por culpa del árbitro.

La primera parte que hizo el Sevilla me pareció nefasta: sin intensidad, sin ambición y fallón. Sólo tuvimos dos ocasiones claras y perdonamos.

En la segunda parte, mejoramos algo, pero sin llegar a hacer un gran juego. El partido estaba equilibrado en el marcador, hasta que llegó el penalti a Deulofeu, que el árbitro se encargó de sacar fuera del área. Fue un error sin consecuencias, puesto que al saque de la falta llegó el gol, aunque en fuera de juego de Bacca.

Entonces Emery hizo un cambio que no entendí: meter a un segundo delantero cuando se va ganando. Me pareció más apropiado reforzar el centro del campo para así tener más posesión y minimizar, aún más, las posibilidades de que el Elche creara ocasiones de gol.

Pero la jugada le salió bien a Emery, porque el Elche falló un par de ocasiones que tuvo, y fue precisamente Gameiro quien hizo el segundo gol, finalizando de perfecto cabezazo una buena jugada de Trémoulinas y Denis Suárez.

La buena noticia del partido fue que volvió Gameiro, y lo hizo como debe hacerse: goleando. La mala noticia es que sigue fallando esa clase de goles que nunca debe fallar un delantero, y menos aún con la calidad que tiene el francés. Desperdició una ocasión inmejorable para conseguir el 0-3. Afortunadamente, el Elche no dispará entre los tres palos hasta bien pasado el minuto ochenta de partido, pero quizás el fallo de Gameiro pudo abocarnos a un final de infarto, si el rival hubiera tenido algo más de calidad.

Deberíamos cuidar más las tarjetas tontas, como las que hicieron Coke y M’Bia, por agarrar a un rival en el centro del campo, en jugadas sin peligro. También es verdad que el árbitro estuvo muy quisquilloso, pero ese tipo de jugadas están fuera de lugar.

De nuevo, magnífico partido el de toda la defensa, excepto el lateral derecho. Quedó claro que Coke no es gran cosa, pero es el mejor lateral derecho que tenemos. Diogo Figueiras fue un desastre el tiempo que jugó. Este muchacho no tiene la cabeza bien amueblada. Se jugó la expulsión al darle una patada estúpida a un rival y también dejó de perseguir a un rival porque creyó que el balón había salido por la banda. Yo también creo que el balón salió, pero si el árbitro no pita nada, Diogo nunca puede dejar de correr. Son detalles que evidencian que a este jugador, junto a la falta de calidad que demuestra, le viene grande el Sevilla. De hecho, aún no sé qué le vio la Secretaría Técnica para que se decidieran por su fichaje.

Por otro lado, el centro del campo estuvo sensacional. M’Bia y Krychowiak lo cortaron todo. Junto con Pareja y Carriço forman un muro difícil de franquear para nuestros rivales, a los que, prácticamente, les obligamos a entrar por banda como último recurso. A mi entender, estos cuatro jugadores son la clave para que llevemos sólo 8 goles encajados en 8 partidos. Una media bastante buena, sobre todo teniendo en cuenta que la mitad de ellos los encajamos en un solo partido.

Tres puntos más en el talego y yo más contento que un cochino en un charco. Y es que es un gustazo mirar la clasificación. La pena es que quedan aún 30 jornadas por disputarse.

Sevilla FC 2 – Getafe 0. Sergio Rico fue decisivo

Sergio Rico

En el partido de ayer hubo un protagonista claro: Sergio Rico. El canterano apenas tuvo trabajo –de hecho, no tocó el balón con las manos hasta el minuto 42–, pero en la única ocasión que creó el Getafe, estuvo sensacional. Su parada fue además el inicio de la jugada del 2-0. Su único lunar fueron las salidas, pues debió imponerse en algunos balones colgados al área.

El partido no tuvo brillo. Me recordó mucho al del Valencia, con la diferencia de que el Getafe tiene mucho menos potencial que el equipo ché, lo que posiblemente provocó que el partido tuviera un final feliz y no volaran otros dos puntos. Los cambios tardíos de Emery y la cesión del centro del campo al rival me hicieron temer por el resultado.

El Sevilla creó muy pocas ocasiones de gol. Se nota una barbaridad la falta de un creador de juego de calidad. Banega la tiene, pero está en muy baja forma física, y Denis Suárez tiende a escorarse a la banda y, además, le falta experiencia, contundencia y físico. Así que más nos vale que Banega se ponga las pilas pronto, porque creando tan pocas ocasiones de gol, en muchos partidos vamos a pasarlo mal.

Eso sí, lo bueno de que haya dos medios defensivos es que no pasamos apuros atrás, tanto por el buen hacer de Krychowiak e Iborra y de nuestros centrales, como por la falta de calidad de los jugadores del Getafe.

Por último, resaltar el esfuerzo realizado por Vitolo, Aleix Vidal y Carlos Bacca, quienes no dejaron de correr durante todo el partido. Los tres hicieron un enorme despliegue físico, tanto en ataque como en defensa, y los dos últimos incluso marcaron goles.

El Sevilla evidenció que aún tiene que mejorar muchísimo, y es lo más lógico del mundo, teniendo en cuenta que casi tenemos plantilla nueva. Pero mientras llega esa mejoría en el juego que dé confianza, nada mejor que ir sumando de tres en tres.

Finiquitado el Getafe, el jueves comenzamos el camino a Varsovia, que seguramente será la vía más fácil para conseguir un título. Próxima parada, Feyenoord de Rotterdam.

 

Betis 0 – Sevilla FC 2. El Sevilla se llevó el derbi invisible en un partido muy polémico

El Sevilla se llevó tres puntos importantísimos al vencer en un derbi que llegó casi sin avisar. El principal problema con el que se enfrentaba el Sevilla era que no había tenido apenas tiempo para preparar el partido, al haber disputado recientemente un intensísimo partido ante el Oporto, en Europa League. Lógicamente, Emery debía presentar un equipo en plenitud de facultades físicas, por lo que, prácticamente, estuvo obligado a renovar la mitad del equipo titular. Por contra, el Betis tuvo todo el tiempo del mundo para preparar a conciencia el partido. Salir vencedor del derbi era la única alegría que podría llevarse la afición bética en esta temporada, pero ni por esas.

El partido del Sevilla no fue bueno. Empezó mal, dominando con claridad el Betis, pero sin crear ocasiones de gol. La primera jugada polémica llegé en una entrada, dentro del área de Iborra a Baptistao. Lo vi por televisión, y a  mí me pareció penalti, aunque en las tomas que mostraron no se veía con claridad si el portugués tocó balón o no. El árbitro estaba bien situado y no pitó nada.

El Sevilla sólo inquietó algo en una contra de Gameiro, que se quedó solo ante el portero, pero se dejó ganar la partida por Amaya.

Pero la jugada que decidió el encuentro fue en un penalti polémico. Bacca se quedó solo ante el portero, tras hacer él mismo una obra de arte e irse de varios contrarios, y es derribado por Juan Carlos. Penalti y expulsión. A mí no me pareció penalti, y tras ver la repetición menos aún. Es cierto que el jugador bético derriba a Bacca, pero toca balón.  Pocos minutos antes había ocurrido una falta similar, a favor del Betis, en la frontal del área sevillista. Era una falta peligrosísima, pero inexistente, puesto que Alberto Moreno también tocó balón. Afortunadamente, se lanzó sin consecuencias.

A partir de aquí, Velasco Carballo demostró ser muy mal árbitro. Las dos jugadas polémicas anteriores, los dos posibles penaltis, eran jugadas de apreciación y difíciles de ver, y donde hay que tomar las decisiones en décimas de segundo. Pero tras el 0-1, logrado al transformar Gameiro el penalti, el árbitro, posiblemente por el remordimiento, intentó compensar en cada jugada, a favor del Betis, convirtiendo el partido en una retahíla de errores arbitrales, a cuál más grave.

El doble rasero del árbitro fue vergonzoso. Si enseña tarjeta amarilla a Trochowski por agarrar a un contrario, debe hacer lo mismo si el que agarra es un jugador bético. Y no lo hizo, no en una sino en dos ocasiones. Además, la amarilla que le enseñó a Vitolo fue de chiste.

También perdonó la segunda amarilla a Rubén Castro, en la jugada en que éste lesiona a Alberto Moreno. Y a N’Daye –o como se llame– también le perdonó la segunda amarilla,  hasta en dos ocasiones.

Por si fuera poco, erró al anular un gol a Carriço por fuera de juego inexistente y convirtió un penalti por manos claras y voluntarias en un fuera de juego, que tampoco existió. Aunque en esta ocasión el culpable fue el linier.

Este evidente afán de Velasco Carballo por compensar puso en peligro el resultado, hasta que Gameiro aprovechó un buen pase de Diogo para hacer el 0-2 y sentenciar el partido.

No fue un buen partido del Sevilla, que debió amarrar el partido mucho antes, pero lo importante es que se ganó, nos afianzamos en puestos de Europa League, y,  de paso, seguimos mirando de reojo los puestos de Champions, por si le da al Athletic por pinchar.

El protagonista del partido fue, sin duda, Velasco Carballo. No se puede errar tantísimo en tan poco tiempo. Y eso que es internacional. Si no recuerdo mal, este mismo árbitro fue el que nos birló tres penaltis contra el Valencia, en nuestro estadio.

Ahora, a seguir la racha en liga, ante el Granada y, después, a pensar en el partidazo de Europa League contra el Valencia. Dos partidos vitales donde no podemos fallar.

Osasuna 1 – Sevilla FC 2. Importantísima victoria, por varios motivos

A pesar de lo que pueda indicar el resultado, el Sevilla ha ganado con mucha superioridad a un Osasuna que apenas creó peligro. De no haber sido por los incomprensibles fallos de Carlos Bacca, el partido debió acabar en goleada.

La victoria es importantísima porque nos da muchas posibilidades de conseguir plaza europea. Además, se ha conseguido haciendo rotaciones. En el once inicial había seis jugadores de refresco con respecto al partido del jueves contra el Betis. En mi opinión, era totalmente necesario hacer rotaciones y dar descanso a varios jugadores, como Rakitic, quien, por fin, ha tenido un partido de descanso.

Del partido me quedo con el golazo de Jairo. Sin embargo, falló de forma clamorosa el 0-2 cuando sólo tenía que empujar el balón. Menos mal que no tuvo importancia, puesto que esa misma jugada acabó en el penalti que transformó Bacca. Esto fue lo único que hizo bien el colombiano, porque después falló dos ocasiones clarísimas, dándole vida a Osasuna que arriesgaba muchísimo, dejando muchos espacios atrás. En una de estas ocasiones de Bacca, que acabó dando en el poste, tenía a un compañero totalmente desmarcado, a pocos metros. Imperdonable.

Esperemos que la lesión de Beto no tenga importancia, porque aunque no sea un portero de primer nivel, sí creo que es mejor que Javi Varas.

Me gustó el partido del Sevilla en defensa: muy serio e imponiéndose siempre por alto. También fue bueno el trabajo en el centro del campo, que estuvo siempre bajo control sevillista.

Lo único que no me ha gustado del partido de hoy ha sido la poca contundencia en ataque. Afortunadamente, el gol de Osasuna ha sido con el tiempo de la prórroga cumplido. Pero si hubiera llegado unos minutos antes, se habría puesto en peligro el resultado. Y es que en Primera División no se puede perdonar a nadie. Ni siquiera a los equipos que tienen tan poca pólvora como el Osasuna.

Ahora, a pensar en el Madrid. Ya sabemos la dificultad que entraña este partido, y por eso también era importantísimo ganar hoy en un estadio de donde casi siempre nos vamos de vacío.

Betis 0 – Sevilla FC 2. A Cuartos de Final, en otra gran noche europea

Muy meritorio encuentro del Sevilla FC, que fue capaz de remontar la eliminatoria, a pesar de las numerosas bajas en el centro del campo y del resultado tan adverso de la ida. La fe y la calidad de nuestros jugadores superó al miedo que tenían en el cuerpo el entrenador y jugadores béticos. Prueba de ello es que incluso el Betis llegó a achicar la anchura del terreno de juego un par de metros. De nada les sirvió.

El partido fue controlado casi en su totalidad por el Sevilla, teniendo el Betis, que yo recuerde, sólo una ocasión clara de gol, protagonizada por Rubén Castro, en la segunda parte, al encontrarse un balón en el área y que despejó Rakitic.

En general, el partido que hizo el Sevilla me gustó bastante, aunque pienso que debió aprovecharse del duro varapalo que supuso para el Betis encajar relativamente pronto el 0-1, e ir a por el segundo cuando aún había fuerzas. Me pareció que el Sevilla arriesgó mucho mostrando tanta parsimonia en la segunda parte, puesto que corríamos el riesgo de que el cronómetro se convirtiera en un duro rival. Y una vez conseguido el segundo, en mi opinión, debería haber buscado con más ahínco el tercero, para evitar llegar a la prórroga y, por supuesto, a los penaltis, que es donde se igualan las fuerzas.

Muy buen partido de Reyes hasta su lesión, de Alberto Moreno –que dio las dos asistencias de gol–, y, en general, de la defensa en su totalidad, puesto que apenas pasó apuros, imponiéndose siempre Pareja –buen partido el suyo– y Fazio. Rakitic y Marin también estuvieron a buena altura, aunque a Marin le volvió a fallar el físico y no aguantó en condiciones hasta el final.

Los delanteros no estuvieron finos. Bacca no hizo un buen partido, pero, al menos marcó, que es lo más importante en un delantero. Y Gameiro… Por culpa de Gameiro llegamos a la prórroga. No se puede fallar una ocasión tan clara, solo ante el portero. Porque a Bacca le llegó el rebote sin fuerza y el remate era más complicado, pero Gameiro debió fusilar con un tiro raso y sentenciar la eliminatoria. Claro que peor aún fue lo que falló en la ida, sin portero incluso.

Gameiro me parece un buen jugador, pero perdona ocasiones que los delanteros de élite, los caros, los llamados cracks, nunca fallan. Eso sí, el penalti lo tiró de lujo.

Cuando lo pasé mal fue cuando el árbitro pitó dos faltas peligrosísimas, ya en el tiempo del descuento, en la frontal del área. Menos mal que nuestro ex jugador Salva Sevilla las tiró fatal, porque nos pudo costar la eliminatoria. Por cierto, la primera de ellas fue un piscinazo que mereció tarjeta amarilla. Fue el único error importante del árbitro.

Pasamos a Cuartos de Final, que es lo que cuenta. Pienso que ha ganado el mejor, puesto que el Sevilla ha sido superior en los dos partidos. Y sólo la fortuna que ha tenido el Betis, al tener el Sevilla numerosísimas e importantes bajas, tanto en la ida como en la vuelta, ha evitado que la eliminatoria haya sido un paseo.

Como no puede ser de otra manera, me quito el sombrero ante nuestra afición, que acudió en masa a territorio hostil. Seguro que lo que vivieron no se puede contar con palabras.

Por último, un detalle que me pareció gracioso: ¿A quién se le ocurre dejar que tire el penalti decisivo –y las faltas– a un jugador bizco y que se llama Nono? Al Betis. Desde luego, son únicos.

Sevilla FC 4 – Betis 0. Ganó el de casi siempre.

El Sevilla no hizo un buen partido, pero tampoco le hizo falta para superar a un lastimoso Betis, que apenas duró los dos minutos que tardó Bacca en perforar la portería verdiblanca.

El Betis dio algunos coletazos, hasta que Paulao nos hizo el favor de buscarse la tarjeta roja. A partir de ahí, ya fue coser y cantar, pues, hoy por hoy, el Betis apenas tiene equipo para inquietarnos. Nuestro rival –que ayer no fue tal– tiene un serio problema en defensa, con un portero y una línea defensiva que es un coladero. O se gastan los cuartos en el mercado de invierno, o se van a Segunda de cabeza.

En el Sevilla destacó Reyes. Una pena que no juegue así habitualmente. Cuando me enteré de que iba a ser titular, en detrimento de Jairo, no me gustó nada. Pero, claro, yo esperaba al Reyes de siempre, y no al Reyes de los derbis, que es otro totalmente distinto. En cualquier caso, creo que Jairo también habría sido una magnífica opción, y dada su velocidad y desborde, posiblemente habría entrado como cuchillo en manteca por la banda bética.

Tampoco me gustó que el Sevilla se mostrara tan magnánimo con el Betis. Al igual que ya ocurriera con el 5-1, no quiso hacer sangre y soltó el pie del acelerador. Si ellos hubieran estado en nuestra posición, no habrían hecho lo mismo. Se desperdició una buena ocasión para arreglar el goal-average, tan estropeado desde el partido del Bernabéu.

El árbitro no me gustó nada. Fue muy permisivo con el Betis, que repartió leña de lo lindo durante todo el partido, pero especialmente durante los primeros minutos. Podrían haberse cargado de amarillas. Menos mal que, al menos, no le tembló el pulso en la expulsión de Paulao, que fue uno de los momentos clave del encuentro.

El Sevilla consiguió ayer tres puntos muy importantes, que nos impulsan hacia arriba en la tabla, después de dos victorias consecutivas. Espero que el partido también haya servido para que Emery se convenza de que el doble pivote da mucha más consistencia y equilibrio al equipo, y se olvide de cabezonerías que no llevan a ninguna parte.

Partido plácido, sin mucha historia, donde ganó el de casi siempre: el equipo que nació para dominar Andalucía –y no sólo Sevilla, como decía erróneamente la pancarta de ayer–, y que puede resumirse en un genial mensaje que se está extendiendo como un reguero de pólvora por las redes sociales:

«Poco BACCA M’BIÁ la cosa en esta ciudad, VITO LO visto. IBORRA el mensaje si no te ha gustado».