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Sevilla FC 3 – Basilea 0. A cuartos de final, con suficiencia

A decir verdad, esperaba mucho más del Basilea. Creía que iba a ser un partido bastante reñido, pero lo cierto es que el Sevilla consiguió que sobraran 45 minutos, toda la segunda parte, gracias a un primer tiempo donde el Sevilla creó bastante más ocasiones que su rival y tuvo una gran efectividad en la recta final, por medio de un enrachado Gameiro.

Curiosamente, los goles fueron marcados por dos jugadores que horas antes habían sido despreciados por su seleccionador, Deschamps, que prefiere llevar incluso a suplentes antes que contar con dos jugadores que están en un gran estado de forma. Desde el punto de vista sevillista, mejor que mejor, pues así tendrán menos sobrecarga de partidos y viajes, pero es de entender que, personalmente, no les habrá sentado nada bien. Y ayer ambos se reivindicaron, haciendo un gran partido.

Pero, en general, toda la plantilla estuvo a un gran nivel. Nuestro centro del campo estuvo perfecto. Banega –una lástima que se vaya, y más por cuatro duros–, Reyes, Cristóforo, Krohn-Delhi… estuvieron sensacionales, con lo que el plan del Basilea, que era sorprender al contragolpe, era imposible que tuviera éxito. Las ocasiones, por parte sevillista, se sucedían y era cuestión de tiempo que se abriera la lata. Algo que no ocurrió hasta el minuto 35, por medio de Rami.

No obstante, el Basilea también tuvo ocasiones de gol, algunas bastante claras, pero ahí siempre estuvo David Soria para sacarnos del apuro. Espectacular la parada que evitó el empate a uno. La vi dentro.

Pero dos minutos locos acabaron con el Basilea, que se fue al descanso con un contundente 3-0 que sentenciaba la eliminatoria.

La segunda parte sólo sirvió para contemporizar, guardar fuerzas para lo que se avecina y para constatar, una vez más, que Llorente no está para muchos trotes. Un magnífico pase medido de Reyes –de los mejores, junto a Banega y Gameiro–  fue desperdiciado por el riojano, que definió muy mal, pudiendo haber fusilado al guardameta, cuando se quedaba solo.

Ya está el actual campeón en cuartos de final. Alrededor de las 13 horas habrá sorteo, donde el rival a evitar será, por supuesto el Borussia Dormund y el Liverpool. Pero en esta etapa ya no quedan rivales débiles. Cualquiera que toque será duro. Como dice Emery, lo importante era estar en el bombo. Y ahora, que la bolita decida.

Molde 1 – Sevilla FC 0. A octavos de final, pero con derrota dulce

Derrota insignificante, pero derrota al fin y al cabo, ante un equipo que no es de primera fila, pero que, en mi opinión, tampoco es tan malo como lo pintaba nuestro exjugador Frode Olsen.

La derrota llegó de la forma a la que nos tiene acostumbrado nuestro equipo fuera de casa durante esta temporada: fallos importantes atrás y nulidad en ataque, aunque también es verdad que la suerte no estuvo de nuestra parte, ya que el Sevilla se encontró dos veces con los palos y el defensa Flo sacó un balón en la misma línea de gol, con el portero ya batido.

Un gol nuestro habría finiquitado la eliminatoria, pero el Sevilla se encargó de darle emoción concediendo un gol, más que evitable, al filo del descanso, como ocurrió en Vallecas hace unos días. Un mal despeje de Fazio, en corto y al centro, provocó que Hestad quedara en posición inmejorable para batir a David Soria.

A la incertidumbre del resultado se sumó la de la adaptación al terreno de juego, ya que al inicio del segundo tiempo empezó a caer aguanieve, y en césped artificial… Los noruegos se movían como peces en el agua, porque estaban más que acostumbrados, pero era una incógnita el saber cómo se desenvolverían nuestros jugadores.  Por suerte, no se pasaron muchos apuros por este aspecto.

En líneas generales, nuestros jugadores no estuvieron muy acertados. Fazio, en su línea, daba inseguridad atrás. También David Soria tuvo dos o tres fallos importantes que, por suerte, no acabaron en gol. Y Llorente y Konoplyanka no aportaron apenas nada. Ambos tienen que dar muchísimo más, en todos los aspectos, para justificar sus elevadas fichas.

Mención aparte merece la pesada broma de Emery de situar a Carriço como mediocentro. Está más que demostrado que ahí el portugués no rinde y que es un lastre para la circulación del balón. Pero seguro que Emery seguirá erre que erre y lo volverá a poner en esa posición. Para colmo vio una tarjeta amarilla, que espero que no tenga consecuencias para próximas eliminatorias o incluso una posible final.

El equipo mejoró bastante con la entrada de Krohn-Delhi y Kevin Gameiro, pero siguió sin encontrar ese gol necesario para rematar la eliminatoria. Sin embargo, se llegó sin excesivos apuros al final del partido y el Sevilla estará en el sorteo de hoy, a las 13 horas, donde se encontrará con los siguientes rivales:

Valencia, Tottenham, Borussia Dortmund, Fenerbahçe, Anderlecht, Manchester United, Liverpool, Spartak de Praga, Lazio, Braga, Shakhtar, Athletic, Bayern Leverkusen, Villarreal y Basilea.

En mi opinión, el rival más fuerte es el Borussia Dormund, y después el Bayern Leverkusen. Mis preferencias son, por este orden, Spartak de Praga, Anderlecht, Braga y Fenerbahçe. No me gustarían equipos españoles, porque entonces ni parece Europa League ni nada.

Pero está claro que ya, a estas alturas, no quedan rivales fáciles.

 

 

Sevilla FC 3 – Molde 0. Llorente y Gameiro despejan el camino a octavos de final

Partido cómodo para el Sevilla FC, que superó en todo momento a un débil Molde. Aunque, a decir verdad, y teniendo en cuenta las palabras de Frode Olsen, esperaba a un equipo bastante peor, pues el Molde, en la primera parte, estuvo ordenado y tuvo alguna ocasión para adelantarse en el marcador.

No obstante, el Sevilla demostró ser muy superior al equipo noruego, pero hasta el minuto 35 no llegó el primero, obra, por fin, de Fernando Llorente. Gol que, por cierto, debió ser anulado. Había fuera de juego, aunque muy difícil de ver, porque era sólo por centímetros y en una jugada rápida.

Si en la primera parte el Sevilla tuvo problemas para romper la defensa del Molde, que dejaba muy pocos espacios entre líneas, en la segunda el panorama cambió, y se sucedieron las ocasiones de gol. Así, el 2-0 llegó muy pronto, sólo a los tres minutos de la reanudación, obra también de Fernando Llorente, al que le hacía falta, como el comer, marcar goles para coger confianza. En esta ocasión cruzó el balón muy bien, aprovechando el magnífico pase de Coke, quien hizo uno de los mejores partidos que yo le recuerdo.

El goleador tuvo que dejar su puesto a Gameiro, por tener molestias musculares, y, por supuesto, el francés aprovechó la ocasión para marcar el definitivo 3-0. Lástima que desaprovechara un mano a mano con el portero para lograr su segundo gol particular, pero es de esperar que tres goles de ventaja sean más que suficiente.

En general, todo el equipo estuvo a gran altura, exceptuando a Ever Banega, que estuvo fallón en el pase y demasiado individualista, regateando en exceso y perdiendo más balones de los que debiera. No sé si es porque le están mareando con ofertas y sólo piensa en si renovar o no, pero lo cierto es que su rendimiento ha bajado notablemente en los últimos partidos. A pesar de eso, tiene tanta calidad que, aún así, es un jugador fundamental y, con poco que haga, puede decidir partidos, como en el último partido de liga, ante Las Palmas.

El árbitro, el lituano Gediminas Mazeika, no me gustó. Parecía de la misma escuela que Mateu Lahoz. Dejó seguir el juego en exceso y perdonó alguna que otra tarjeta amarilla a los jugadores noruegos, que se emplearon con bastante dureza en algunas ocasiones. Su delantero Diouf hizo méritos, de sobra, para ser expulsado, al menos, en un par de ocasiones.

Muy mal partido tendría que hacer el Sevilla en el partido de vuelta para que no se encuentre en el bombo del sorteo de octavos de final, pues el 3-0 y, sobre todo, la diferencia de nivel entre los dos equipos, dejan la eliminatoria prácticamente sentenciada.

 

 

 

 

Dnipro 2 – Sevilla FC 3. El Sevilla deja de ser Grande de Europa para convertirse en Grandísimo de Europa

Bacca Cuarta Europa League

Quién nos lo iba a decir en el año 2005, cuando celebrábamos nuestro centenario, que diez años después tendríamos en nuestras vitrinas cuatro UEFAS/Europa League, una Supercopa de Europa lograda ante un Barcelona de ensueño que no pudo evitar ser goleado, una Supercopa de España, también con goleada escandalosa en el Bernabéu, ante el todopoderoso Real Madrid; y dos Copas del Rey. Cuesta trabajo asimilar todos esos éxitos, pero es lo que ha hecho el Sevilla en nueve años.

El último episodio de la Edad de Oro Sevillista se escribió ayer, a más de tres mil kilómetros de nuestra ciudad, y se hizo con una victoria muy sufrida, ante un buen equipo, como es el Dnipro. No es de extrañar que haya llegado a la final, eliminando a conjuntos, en teoría, más fuertes.

El partido no pudo empezar peor, puesto que a los seis minutos encajamos el primer gol. Es un duro golpe empezar una final perdiendo con un gol tempranero, pero, por otro lado, si te tienen que marcar, mejor que sea al principio, con tiempo de sobra para la remontada, que no al final, cuando no queda tiempo para reaccionar. Ese gol sirvió para que, si había algún exceso de confianza en jugadores y afición, ésta desapareciera de un plumazo. Era la primera llegada del Dnipro… y gol.

El Sevilla estaba obligado a remontar, y lo hizo. Arrinconó al Dnipro hasta que, a la salida de un córner, Krychowiak hizo el empate. Y sólo tres minutos después, Bacca logró dar la vuelta al marcador, finalizando un maravilloso pase de José Antonio Reyes. El Dnipro veía cómo se esfumaba su ventaja en 180 segundos. ¿Demasiado duro para un equipo que se estrenaba como finalista? Pues no, porque los ucranianos no llegaron a la final por casualidad. En los últimos minutos de la primera parte, el Sevilla tuvo que hacer un gran esfuerzo para controlar a los jugadores más peligrosos del rival: Matheu –no me gustó nada que fuera titular, porque aún recuerdo el estropicio que formaron entre Lima y él con el Sporting de Braga–, Rotan y, sobre todo, Konoplianka, que es un fuera de serie. Por cierto, no sé por qué todo el mundo escribe su nombre con “y”, cuando en su camiseta se ve claramente una “i”. Pero esta primera parte no tuvo final feliz, ya que Rotan ejecutó magistralmente una falta al borde del área, aunque me dio la impresión de que Sergio Rico pudo hacer algo más. El disparo iba ajustado, pero Sergio reacciona algo tarde. Eso sí, minutos antes hizo una parada espectacular, desviando a córner un disparo de Konoplianka que iba a la escuadra.

En la segunda parte, se notó la tensión que atenazaba a los dos equipos, pues sabían que el que se adelantara en el marcador, tendría muchas papeletas para proclamarse campeón. Y ahí se notó la experiencia. El Sevilla tuvo más paciencia y supo esperar su momento. Banega cogió el mando y el Sevilla empezó a rondar con peligro el área ucraniana. Hasta que en el minuto 72 Bacca logró el 2-3 definitivo, aprovechando un muy buen pase de Vitolo. En los últimos 22 minutos, descuento incluido, sufrimiento para los dos equipos, aunque el Sevilla desperdició un par de ocasiones inmejorables para lograr un cuarto gol que fue innecesario para alzarse con el título.

Eché mucho de menos, durante todo el partido, a Nico Pareja. Pienso que habría sido fundamental, tanto en ataque, con sus pases en largo sobre una defensa muy adelantada, como en defensa, por su experiencia, dotes de mando y colocación. Confío en que se recupere plenamente y con prontitud, porque su participación es muy importante en este Sevilla.

Se sufre mucho en una Final, sobre todo si se ve desde la distancia, y no in situ, pero merece la pena. Vaya si merece la pena. Otra temporada exitosa, otro título más y con acceso directo a una Champions más que merecida. Lo único negativo es que este gran triunfo probablemente conllevará otro desmantelamiento de la plantilla. Incluso Emery podría no seguir. Pero, desgraciadamente, también estamos acostumbrados a empezar de nuevo.

El máximo respeto al rival, clave para conseguir la cuarta Europa League

Todo el mundo da como favorito al Sevilla FC en la final de mañana. Y es lógico, porque lo es. Sería absurdo negarlo, después de haber conseguido ser campeón en tres ediciones de la Europa League y de haber quedado quinto, aunque muy cerca del tercero y cuarto, en una de las ligas más potentes de Europa.

Pero el ser favorito no indica absolutamente nada. Sólo servirá para las casas de apuestas, pero mal haría el Sevilla en creerse superior al Dnipro, en creerse que va a ganar sólo con la camiseta, pues sólo si el Sevilla se esfuerza al máximo logrará superar al equipo ucraniano, que afrontrá la final cargado de ilusión y con un buen puñado de jugadores internacionales, con experiencia y calidad en sus filas. Entre ellos destaca sobremanera Konoplianka. No le he visto jugar, pero me he quedado impresionado al ver un corto vídeo sobre él. Me parece un jugador muy técnico, rápido y difícil de parar. El conseguir anular a este jugador será muy importante para ser campeones de nuevo.

De cualquier forma, tengo la misma sensación que el año pasado. Cuando el Benfica eliminó a la Juventus, pensé que el equipo italiano habría sido un rival más duro en la final. Y ahora pienso lo mismo. Aun siendo consciente de que no será fácil vencer al Dnipro, lo prefería antes que al Nápoles. Dicen los que vieron el enfrentamiento entre estos dos equipos, que el Dnipro tuvo mucha suerte. Si eso es cierto, entonces eso hace mucho más peligroso a los ucranianos, porque con la Diosa Fortuna de tu lado siempre es más fácil conseguir los objetivos.

Llevo ya varios días con el nervioneo en el estómago, y para esta final será aún peor, porque será la primera a la que no pueda asistir. Tendré que verlo por televisión, y eso me pone mucho más nervioso. Lo que peor llevo es escucharlo por la radio, pero también lo llevo mal el verlo por televisión, porque, además, de tener que aguantar las ridículas observaciones de los comentaristas –si se quita el sonido, también se pierde el sonido ambiente–, la pequeña pantalla no permite seguir los movimientos tácticos de los equipos, que es una de las cosas que más me gusta ver en un partido.

Espero una final muy complicada, donde el Sevilla deberá llevar el peso del partido y estar muy atento para no ser sorprendido al contragolpe o a balón parado. Y por supuesto, deberá correr más que el rival, como si les fuera la vida en cada balón. Sería un gravísimo error menospreciar al Dnipro. Estoy seguro de que Emery no lo permitirá y sabrá concienciar a los jugadores, si es que no lo están ya.

Y también espero, cómo no, que se traigan la copa para Sevilla. Y si no puede ser, agradecerles a esos magníficos jugadores que conforman el Sevilla FC que me hagan vivir partidos como el de mañana, que están marcados con letras de otro en el calendario futbolístico mundial.

Por último, felicitar a nuestros dos nuevos internacionales: Aleix Vidal y Sergio Rico. Vitolo también repite. Me pregunto para cuándo le llegará el turno a Iborra, que también está haciendo méritos para ello.

Fiorentina 0 – Sevilla FC 2. Veinte minutos tardó el Sevilla en sentenciar la eliminatoria

La Fiorentina tenía una mínima posibilidad de remontar el 3-0 de la ida. Esa posibilidad podía haberse incrementado de no haber sido por la extraordinaria parada de Sergio Rico, a cabezazo de Ilicic, pero se desvaneció totalmente en el minuto 21 de juego, cuando Bacca logró el 0-1. A partir de aquí, ya llegó la tranquilidad absoluta, pues era prácticamente imposible que la Fiorentina hiciera cinco goles. Es más, a lo largo del partido dio la impresión de que era imposible que marcaran incluso un gol, puesto que no fueron capaces de perforar nuestra portería, ni de penalti. Ilicic desperdició el regalo de Krychowiak, lanzando a las nubes. Se puede decir que “hizo un Nono”, expresión que ya ha quedado grabada en el argot sevillista.

El 0-2, tras otra jugada de estrategia, en una falta lanzada magistralmente por Banega, sirvió para tranquilizar hasta al aficionado más pesimista.

Por cierto, Banega fue el causante de la única preocupación del partido, primero por la absurda tarjeta que le mostraron –temí que fuera roja—, y, segundo, porque Emery no lo cambió en el descanso. Lo mantuvo unos diez minutos de la segunda parte, y para mi fue un riesgo innecesario, porque una tarjeta puede venir en cualquier tontería: una mano involuntaria, un salto con un rival, una protesta… Tampoco me hubiera parecido mal que Carriço hubiera sido sustituido por Arribas, ya que la ventaja en el marcador era sideral. Y es que Banega y Carriço son ahora mismo los jugadores más determinantes que tiene el Sevilla, y además no tienen sustitutos de garantías en el plantel.

Sergio Rico volvió a hacer un gran partido, demostrando reflejos felinos en un par de acciones. En mi opinión, merece ser el portero en la final. No quiero ni pensar que Emery se decante por Beto.

Mención aparte merece Kolodziejczak. Parece que ya se he hecho con el puesto de central, y eso tiene muchísimo mérito. Pienso que no debe ser nada fácil, para un jugador que siempre ha jugado en el lateral izquierdo, jugar de central y, además, haciéndolo bien en partidos de máxima exigencia.

Me gustó mucho la intensidad y la concentración que mostró el equipo en todo momento, incluso cuando el partido estaba más que sentenciado.

Y por supuesto, me ha encantado la iniciativa del club de organizar viajes subvencionados de cara a la final, aunque yo, lamentablemente, no podré beneficiarme de ella. Será la primera final de la Europa League a la que no podré asistir. Una verdadera pena, porque, además, me pongo mucho más nervioso viendo un partido por televisión que en directo. Aunque si ganamos, la disfrutaré igual.

En Varsovia nos enfrentaremos al Dnipro, que era mi opción preferida. Ahora bien, si el equipo ucraniano ha sido capaz de llegar a la final, eliminado a equipos potentes, como el Nápoles, es por algo. No es por casualidad.

El Dnipro, para llegar a la final, ha tenido que superar una fase de grupos donde estaban el Saint-Etienne, el FK Qarabag y el Inter de Milán. Por cierto, perdió con estos dos últimos, en su propio estadio, por 0-1. Después, ya en las eliminatorias, eliminó a Olympiacos, Ajax, Brujas y Nápoles.

Es decir, el Dnipro no será fácil de vencer. Ninguna final es fácil, aunque confío en que no será impedimento para que el Sevilla FC alce su cuarta Europa League.

Fiorentina – Sevilla FC. Los tres motivos por los que la Fiorentina puede remontar la eliminatoria

Partido grande el de esta noche, partido de los que te hace contar las horas, minutos y segundos; partido donde nos jugamos, nada más y nada menos, que el pase a otra final europea; partido para recordar en la historia, ya sea porque pasemos o no. Si se diera este último caso, se podría hablar de hecatombe, pifiazo… cualquier palabra se quedaría corta. Porque hace una semana se hicieron los deberes, y muy bien hechos, hasta el punto de que a ningún sevillista se le pasa por la cabeza el no estar en Varsovia.

Ahora bien, todos los sevillistas tenemos que ser conscientes, y los futbolistas los primeros, de que la remontada es posible. Y lo es por las siguientes razones:

1º.- Porque sólo se lleva jugada la mitad de la eliminatoria. Y si nosotros fuimos capaces de hacer tres goles, ellos también pueden hacerlo. Es cuestión de lógica y de confianza. Y ellos creen que la remontada es posible, o al menos intentan creerlo.

2º.- Porque la Fiorentina tiene muy buenos jugadores. Borja Valero, Salah, Mario Gómez, Ilicic, Badelj… incluso Joaquín. Aunque el portuense ya no es el que era, sigue teniendo calidad. En el partido de ida, la Fiorentina creó tres o cuatro ocasiones clarísimas, alguna tan clara que era más difícil tirarla fuera que colarla, como la de Matías Fernández, a pase de Joaquín. No sería tan disparatado entonces que lograran hacer tres goles.

3º.- Porque 90 minutos dan para mucho. Puede haber jugadas o hechos decisivos que pueden dar la vuelta a una eliminatoria, como un pésimo arbitraje, un penalti, una tempranera expulsión, o simplemente que no tengamos fortuna. A ellos puede salirles todo y a nosotros nada.

Por otro lado, también hay motivos para creer que la remontada es una quimera, y es que, si la Fiorentina tiene jugadores de calidad, el Sevilla no es menos en ese sentido, mostrando un potencial similar o incluso superior. Y lo que es más importante: como logremos hacer un gol, el equipo italiano tendría que hacer cinco, nada más y nada menos.

Es evidente que un gol tempranero de los viola les metería en la eliminatoria de lleno, pero uno del Sevilla la dejaría casi sentenciada, y es raro el partido donde el Sevilla no encuentre la portería contraria. Será fundamental, como siempre, intensidad, concentración y, sobre todo, estar acertado en las dos áreas.

Yo soy optimista, como no puede ser de otro forma, y es que tres goles son mucha ventaja. Pero también soy consciente de que esto no ha acabado, de que enfrente tendremos a un gran equipo, y que en fútbol puede ocurrir de todo. Hay que rematar la faena, porque, como se suele decir, hasta el rabo, todo es toro.

Sevilla FC 2 – Zenit 1. Una sublime segunda parte da esperanzas para la vuelta

El Sevilla tendrá que hacer un gran partido en Rusia para poder pasar la eliminatoria ante un Zenit que demostró ser un gran conjunto y tener buenas individualidades. Al fin y al cabo, es una plantilla repleta de internacionales, con lo que suplió con garantías las importantes bajas que traía de la anterior eliminatoria.

La primera parte del Sevilla no fue nada buena. El Zenit se agazapó muy bien atrás, ejerciendo una presión que el Sevilla era incapaz de contrarrestar, en primer lugar, por la lentitud en su juego, y en segundo lugar, porque Reyes estuvo muy desacertado, con continuas pérdidas de balón y sin claridad de ideas. De hecho, fue el Zenit el que dispuso de tres ocasiones claras de gol, todas ellas llegaron por la banda derecha del Sevilla –espero que esta debilidad tan patente se corrija en verano–. Y fue precisamente a la tercera cuando Ryasantsev logró el gol, por la escuadra y con muy poco ángulo, tras rechace de Sergio Rico.

A partir de aquí, cambió el partido, una vez que el Sevilla se quitó el lastre mental de tener que mantener la puerta a cero, lo que no le permitía ir alegremente al ataque. Pero no fue hasta el segundo tiempo, con la entrada de M’Bia y Denis Suárez, cuando se hizo más patente el dominio sevillista.

Y es que la segunda parte fue un monólogo blanquirrojo. El Sevilla arrinconó al Zenit con un presión asfixiante y con continuos centros al área, que era bombardeada por Banega y, sobre todo, por Trémoulinas y Aleix Vidal, convertidos en dos estiletes que hicieron mucho daño al Zenit. Pero a pesar de que las ocasiones se sucedían por parte del Sevilla, los goles no llegaron hasta la recta final del partido. El primero fue de Bacca, a pase de Aleix Vidal, a unos 20 minutos del final. Y el segundo, el mejor del partido, de Denis Suárez, de gran volea desde veinte metros, al borde del área, y a falta de tres minutos del tiempo reglamentario.

El 2-1 no es un buen resultado, pero al menos nos permite visitar el Petrovsky Stadium con una ventaja mínima. Estoy de acuerdo con Emery en que el partido de vuelta no tendrá nada que ver con el de ayer, puesto que el Zenit recuperará jugadores ofensivos muy importantes, como Hulk y Dany. Sin embargo, perderá por sanción a Ryasantsev y Garay. En Rusia será el Sevilla el que juegue con un planteamiento defensivo, esperando dar un zarpazo que ponga la eliminatoria de cara. Pero lo que sí está claro es que para estar en semifinales tendremos que hacer un partido muy completo.

Por cierto, quien tiene un puesto casi asegurado en semifinales es el Nápoles, que se entretuvo en golear a domicilio al Wolfsburgo, por 1-4, con Higuaín y Hamsik estelares. La verdad es que los italianos asustan un poco.

Vuelve el Zenit, un gran equipo que nos tiene mucho respeto

Partido grande el de mañana, en el estadio Ramón Sánchez Pizjuán, como no podía ser de otra manera. Recibiremos a un Zenit de San Petersburgo que está plagado de grandes jugadores, ya que está diseñado para competir en la Champions y no en la Europa League. El Zenit ha aumentado considerablemente su poder, económico y deportivo, desde que Gazprom quedó como accionista mayoritaria. Eso provocó que el Zenit invirtiera cerca de cien millones de euros, en un solo verano, en jugadores de primerísimo nivel, como Witsel o Hulk. Su cada vez más potente plantilla no está teniendo muchos problemas para dominar con claridad la liga rusa, de la que se proclamará campeón en un futuro cercano.

El Sevilla, por tanto, tendrá que hacerlo muy bien mañana, con el fin de que podamos llevar una importante ventaja que nos permita sobrevivir en el partido de vuelta, en el Petrovsky Stadium.

El Zenit no podrá contar con cuatro jugadores básicos en el esquema del equipo ruso, ya que están sancionados por acumulación de amonestaciones: Hulk, Danny, Igor Smolnikov y Domenico Criscito. Esas bajas, junto con el gran respeto que está demostrando su entrenador, el portugués André Villas-Boas, en las declaraciones pre-partido, provocará que muy probablemente el Zenit salte al césped con una mentalidad muy defensiva y un centro del campo superpoblado. Por lo tanto, espero que Emery siga poniendo en práctica el sistema que tan buen resultado le está dando.

No obstante, a pesar de esas bajas, el Zenit podrá alinear un once muy competitivo, con muchos jugadores de renombre e internacionales. Una probable alineación inicial que da la UEFA sería la siguiente: Lodygin; Anyukov, Garay, Lombaerts, Neto; Javi García, Witsel, Mogilevets; Shatov, Rondón, Ryazantsev.

Como siempre, en este tipo de partidos la prioridad debe ser mantener la puerta a cero, y si es posible, llevar algún gol de ventaja a Rusia.

Sería conveniente también que el club dedicara toda la Seguridad a vigilar muy de cerca a los aficionados rusos, y no a los Biris. Aún recuerdo, de la otra vez, cómo un ruso descamisado –en invierno– y gigantesco, de unos dos por dos metros, embistió a uno de los GEO que le cercaba. El policía no dudó en tirarse, casi de cabeza, grada abajo, ante la que se le venía encima. Y es que, además de que los ultras rusos no son hermanitas de la caridad precisamente, muchos de ellos llegarán al partido con más vodka que sangre en sus venas.

El estadio debería presentar un lleno total, como ante el Barcelona, pues el partido de mañana es vital para el Sevilla, mucho más que el del pasado sábado.

Sevilla FC 2 – Villarreal 1. A cuartos de final, con paso firme

El Sevilla logró eliminar al Villarreal tras un intenso partido. No se puede decir que el Sevilla hiciera un gran partido, pero hizo lo que tenía que hacer: controlar el juego y dejar que el Villarreal, acuciado por las prisas, cometiera errores. Dos zarpazos en momentos oportunos acabaron de sentenciar lo que ya estaba “casi” sentenciado.

La única posibilidad de cambio en el guión previsto habría sido por un gol tempranero del Villarreal. Y no ocurrió. El equipo castellonense sólo inquietó con disparos lejanos, que fueron blocados sin muchos problemas por Sergio Rico, o alguna que otra internada por banda, que, por fortuna, no encontraron rematador.

Emery y el Sevilla mostraron, en todo momento, un gran respeto por el Villarreal, que tampoco pudo superar el trivote Carriço-Iborra-M’Bia, donde Iborra volvió a ser un bastión importantísimo ayer, tanto en ataque como en defensa. Incluso marcó un gol, aunque sólo se limitó a empujar el balón regalado por Bacca.

Después llegó la expulsión del jovencísimo Bailly (20 años), por doble amarilla, que convirtió la remontada en una hazaña imposible. La velocidad endiablada del marfileño sacó en más de un apuro a sus compañeros.

Aunque el Villarreal acortó distancias por medio de Gio Dos Santos, no se pasaron apuros. El gol me pareció un fallo de Sergio Rico, por falta de experiencia. Gio sabía perfectamente que una falta tan cerca del área, o va a la barrera o se va por encima del larguero, por lo que estaba cantado que tiraría fuerte al palo del portero. Espero que Sergio Rico haya aprendido la lección, porque ya es el segundo que encaja de esa forma.

Poco después, Denis Suárez cabeceó un buen pase de Trémoulinas, para lograr el definitivo 2-1 y dar paso al cántico de apoyo a “Unai Emery”. Recuerdo que la última vez que se cantó eso, a Emery le dio un ataque de entrenador, cambió lo que funcionaba y empezamos una larga racha de malos resultados. Se ve que no aprendemos.

La afición no defraudó y acudió en masa a apoyar a su equipo, en una noche de perros. No es que lloviera mucho, pero sí una lluvia constante que molestaba. En noches así me acuerdo mucho de la visera que debería ya, a estas alturas, rodear al estadio en su totalidad, y, por supuesto, acabo maldiciendo a los que se empeñan en llevar el paragüas al fútbol, en lugar de un buen chubasquero.

Por cierto, veo a la afición sevillista, en general, con el ánimo muy subidito. Algunos incluso piensan ya en la final. Y no es por nada, pero en el bombo nos esperan equipos con un potencial tremendo, como el Wolfsburgo, el Zenit, la Fiorentina o el Nápoles. Así que es mejor que vayamos paso a paso y sin echar las campanas al vuelo, porque después puede pasar como contra el Español, donde más de uno se veía en la final antes de tiempo.

Veremos a ver qué nos depara el sorteo, a partir de las 13 horas, en Nyon. La eliminatoria se jugará los días 16 y 23 de abril (jueves de Feria). La UEFA ha aclarado que el sorteo tendrá un único condicionante: Podrán enfrentarse dos equipos del mismo país, aunque los conjuntos rusos y ucranianos serán sorteados por separado, dada la tensión política entre ambos países.

Lo que sí ha dejado claro este Sevilla de Emery es que será uno de los huesos duros de roer y uno de los favoritos para alzarse con el título.

Sevilla FC – Villarreal. La remontada es posible, pero muy complicada

El Sevilla se juega esta noche el pase a cuartos de final de la Europa League, y lo hará ante un gran rival que está demostrando su potencial tanto en la Europa League como en la Liga. Por tanto, es normal que todas las partes coincidan en que la remontada es posible. Sin embargo, del mismo modo que hay que reconocer que es posible, también hay que admitir que es realmente complicado que el Villarreal dé la vuelta a la eliminatoria, puesto que el Sevilla parte con una ventaja de dos goles y con un gran aliado: el cronómetro.

Es de Perogrullo el decir que será fundamental no encajar un gol en los primeros compases del partido, que es precisamente lo que empezó a hundir al Villarreal en su propio feudo. Si lo consiguieran, la eliminatoria se vería desde una perspectiva distinta por parte de los dos equipos. Y, por el contrario, si el Villarreal tardara en marcar, su moral se iría minando sin remedio.

La otra clave en el partido de ida fue la tremenda efectividad que mostró el Sevilla en casi todas sus llegadas a puerta. El Villarreal flaqueó en ese sentido, pero lo cierto es que creó más de tres ocasiones claras de gol, pero no subieron el marcador gracias al palo, o a las decisivas intervenciones de Sergio Rico, o a que sus disparos salieron desviados por muy poquito. Quiero decir con esto que el Villarreal tiene sobrada capacidad para hacer tres goles en la noche de hoy. Pero, por supuesto, también la tiene el Sevilla.

Claro que tres goles pueden no ser suficientes. Eso es lo que necesitan, como mínimo, para pasar la eliminatoria o forzar la prórroga. Es decir, que lo tienen verdaderamente complicado, sobre todo si el Sevilla se toma el partido en serio, lo cual, con lo que hay en juego, me parecería incomprensible que no se hiciera.

Confío en que Emery no caiga en la tentación de poner a Carriço en el centro del campo, porque eso, a mi modo de ver, desestabilizaría el equipo, puesto que se perdería seguridad defensiva –Pareja y Carriço son la mejor pareja de centrales, con mucha diferencia– y también se perdería potencial en el centro del campo, ya que el portugués ha demostrado, por activa y por pasiva, que no se le da muy bien la zona ancha. Yo me decantaría, sin lugar a dudas, por seguir aprovechando el sensacional momento en que se encuentra Banega, escoltándole con M’Bia e Iborra.

Partido grande esta noche en Nervión, entre dos magníficos equipos, repletos de grandes jugadores, y con un objetivo claro: estar mañana en el sorteo de cuartos de final de la Europa League. Y todo apunta a que, salvo desastre, se conseguirá.

Villarreal 1 – Sevilla FC 3. Tres mazazos tumban a un poderoso Villarreal

El Villarreal demostró ayer que es un gran equipo, pero claudicó porque Emery le ganó la partida a Marcelino, porque todos los jugadores del Sevilla hicieron un gran partido, y, por supuesto, por los tres goles, que fueron mazazos en toda regla:

El primer gol no pudo sentar peor. Cuando un equipo juega como local, el primer objetivo que se marca es dejar su portería a cero. Pues no pasaron ni 13 segundos, cuando Vitolo perforó la portería defendida por Asenjo. Incluso fue record de la Europa League. Nunca antes se había logrado un gol tan tempranero.

El segundo mazazo llegó tras una situación en fuera de juego de M’Bia, que cabeceó a gol bastante cerca de la porteria. A favor del linier, hay que decir que el fuera de juego era complicado de ver,  y en contra, pues que, aunque sea difícil, su obligación es verlo. En cualquier caso, subió al marcador, dejando un panorama muy agradable para todo aquel que sintiera en blanquirrojo.

Y el tercer mazazo llegó muy poquito después de conseguir acortar distancias el Villarreal, destrozando las ilusiones del equipo amarillo por empatar el partido.

El partido fue muy intenso, con grandes jugadores por ambos equipos. Por parte del Villarreal, me gustaron mucho Vietto,  Cheryshev, Musacchio y Trigueros. En el Sevilla, todos hicieron un gran encuentro, pero destacaron Gameiro –sensacional pase en el primer gol y cómo la engancha en el tercero–, Vitolo, Iborra y, sobre todo, M’Bia –que hizo un partidazo de principio a fin, y además fue goleador– y Sergio Rico, con alguna que otra intervención decisiva.

Al Sevilla le salió todo bien, empezando de la mejor manera posible, con ese gol a los 13 segundos de partido, pero pienso que Emery arriesgó muchísimo al plantear un partido tan defensivo y con la defensa tan atrasada, de forma parecida a como lo hizo en Alemania. Por suerte, no hubo que lamentar el tiro al larguero de Vietto, ni los peligrosos centros de Cherishev, ni los disparos del Villarreal desde la frontal del área, ni el que el Villarreal nos agobiara y nos encerrara en algunos momentos del partido. Todo se olvidó gracias a la efectividad del Sevilla, que prácticamente contaba sus llegadas por goles. Lástima de aquel disparo al larguero de Aleix Vidal, porque ahí sí podría haber quedada sentenciada la eliminatoria.

El árbitro, el italiano Daniele Orsato, en mi opinión, no estuvo tan bien como decía irónicamente Marcelino. En general, hizo un buen arbitraje, pero tuvo dos errores graves: El primero fue enseñar tarjeta amarilla a Campbell, cuando era roja. El costarricense entra con mucha dureza, cortando un contragolpe, y con la única intención de derribar al jugador sevillista, puesto no podía llegar de ninguna manera al balón. Y el segundo fue no pitar un clarísimo penalti a Aleix Vidal, en la recta final del partido, que podría haber supuesto el 1-4. Vaya ése error por el que cometió el linier al dar por válido el gol de M’Bia. Para colmo, enseñó tarjeta a Vidal por sus más que lógicas protestas.

Ganar 1-3 en Europa es un marcador muy bueno, por el valor doble de los goles en caso de empate, pero el Villarreal ha dejado meridianamente claro que dispone de grandísimos jugadores, de primer nivel, y que no será nada sencillo rematar la faena. Se ha dado un gran paso adelante para estar en cuartos de final, pero la eliminatoria no está ni mucho menos decicida.

Pero ahora mismo, eso es lo de menos. Hay que mentalizarse, apartar al Villarreal de la mente y pensar sólo en el partido del domingo ante el Elche.

Por cierto, no quiero cerrar el post sin recordar que el Cádiz-Sevilla At. se podrá ver en Canal Sur 2, también el domingo, a las 17 horas.

El absurdo debate de si interesa más Champions o Europa League

No salgo de mi asombro, cuando a estas alturas, hay sevillistas que cuestionan si, verdaderamente, merece la pena clasificarse para la Champions o, por el contrario, es mejor clasificarnos para la Europa League, que es “nuestra competición”. A mí se me ocurren, al menos, tres razones para tener claro que nuestro objetivo debe ser, sin ninguna duda, la Champions:

Económico. Los premios que la UEFA dedica la primera competición europea y a la segunda difieren mucho. No es necesario dar todas las cantidades para dejar en evidencia que, desde el punto de vista económico, es mucho mejor ir a Champions:

                                                             Champions             Europa League

Victoria en fase de grupos              1.000.000 €           200.000 €

Empate en fase de grupos              500.000 €               100.000 €

Clasificación a 1/8                           3.500.000 €            350.000 €

Clasificación a 1/4                           3.900.000 €            450.000 €

Clasificación a 1/2                           4.900.000 €            1.000.000 €

Finalista (Ganador)                        10.500.000 €          5.000.000 €

Finalista (Perdedor)                        6.500.000 €          2.500.000 €

Aproximadamente, el campeón de la Champions ganaría un máximo de 37’4 millones de euros, y el de la Europa League, 9’9 millones. En la Supercopa, las cantidades serían de 3 millones para el ganador y 2’2 millones para el perdedor. Evidentemente, hay más posibilidades de jugar la Supercopa por la vía de la Europa League.

Prestigio. El prestigio también es muy importante, y no es lo mismo ser un equipo asiduo de la Europa League que de la Champions. Puede ser fundamental, por ejemplo, a la hora de fichar jugadores. Normalmente, siempre se decidirán por el club que les pague más, pero, en caso de duda, siempre preferirán un club donde puedan ganar títulos y les dé la oportunidad de jugar en la Champions.

Ambición. El Sevilla siempre debe aspirar a lo máximo, y lo máximo es jugar la Champions, donde están la mayor parte de los mejores equipos del mundo. Hay quien piensa que la competición del Sevilla es la Europa League, porque puede tener un largo recorrido e incluso ganarla. Por contra, en la Champions, tendría problemas para superar la fase de grupos y, como máximo, llegaríamos a la eliminatoria de octavos. Y esta forma de pensar me parece muy errónea, entre otras cosas porque puede darse el caso de que, al ser eliminado de Champions, dé lugar a pasar, directamente, a la fase de eliminatorias de la Europa League. Prácticamente, sólo en el caso de que el Sevilla llegara a la final, convendría, desde el punto de vista económico, el jugar la Europa League.

Recuerdo las palabras de José María Cruz, cuando en el Sevilla se festejaba, a lo grande, el simple hecho de clasificarse para jugar la Europa League –UEFA en aquel entonces–. Decía nuestro Director General que, para crecer, había que clasificarse todos los años para jugar en competiciones europeas y no sólo uno. En su momento, me pareció algo casi imposible de conseguir, pero, a día de hoy, me parece bastante complicado que el Sevilla no juegue en Europa. Pues exactamente lo mismo hay que conseguir con la Champions: no basta con clasificarse un año, sino debe tenerse una continuidad. Lógicamente, esto es muy complicado, porque hay varios clubes que nos superan en presupuesto, y por mucho, pero, al menos, hay que intentarlo. El Sevilla tiene la obligación de intentarlo, porque es cuestión de dinero, prestigio y ambición. Y el Sevilla no puede, ni debe, renunciar a ninguno de esos tres elementos, porque es lo único que nos hará más grandes de lo que ya somos.

Villarreal- Sevilla en Europa League. Eliminatoria igualadísima

A priori, no puede haber más igualdad. Sólo hay que echar un vistazo a la tabla clasificatoria de la liga para convencerse de ello.

El rival es durísimo, porque tiene muy buenos jugadores y está rindiendo a gran nivel, pero, dentro de lo que cabe, se podría decir que hemos tenido suerte. En competición europea no me gustan los enfrentamientos contra equipos españoles, pero hemos evitado a verdaderos cocos, como la Roma, Wolfsburg, Inter de Milán, Fiorentina, Nápoles, Everton… y a los equipos rusos, que conlleva un viaje largo y, posiblemente, con mucho frío.

Lo ideal habría sido un emparejamiento con el Brujas, Ajax o Besiktas, que también son buenos conjuntos, pero perfectamente eliminables.

El primer partido será en Villarreal y el de vuelta en el Ramón Sánchez Pizjuán. Lo prefiero así, pues posiblemente, salvo desastre, se decidirá la eliminatoria en nuestro estadio.

Borussia M. – Sevilla FC. A por el partido, y sin inventos

Quedan pocas horas para el decisivo encuentro en el Borussia Park, el cual nos dará impulso para seguir adelante, o nos hará frenar en seco en esta competición que tan buenos recuerdos nos trae y tantos éxitos nos ha dado.

Es obvio que el partido será muy complicado, tanto por la calidad del rival como por el ambiente que se espera. Por ello, creo que la única manera de pasar la eliminatoria es ir a por el partido, desde el principio, sin echar cuenta de la pobre renta que llevamos y con la idea fija de que será necesario conseguir, al menos, un gol.

Por supuesto, espero que Emery se deje de inventos y probaturas raras, como el trivote. Pienso que lo más sensato sería utilizar el sistema que mejores resultados nos ha dado: el 4-5-1, con un solo delantero. Sería también la mejor opción para jugar al contragolpe. Porque es cierto que el Borussia ataca mucho y bien, pero también lo es que, en la ida, le pudimos montar algunos contragolpes peligrosos.

Si no hay sorpresas de última hora, podremos alinear un equipo competitivo, y no como el que saltó al terreno de juego en Anoeta, que presentaba una falta de calidad y experiencia alarmante en el centro de la defensa y en la zona media. Confío en que Emery se decante por los mejores, que a estas alturas ya sabemos todos quiénes son.

Si las cosas se ponen feas, será fundamental no perder los nervios, ni el orden, porque entonces sí que estaremos perdidos. La experiencia es un grado en este tipo de encuentros, con lo cual espero que los jugadores jóvenes, como Sergio Rico, Denis Suárez o Deulofeu –creo que sólo el primero será titular– estén a la altura y no les pueda la presión.

Lo decía Iborra al finalizar el partido de ida, avisando de que el partido de hoy será un partido para hombres, donde habrá que rendir a gran altura, tanto individual como colectivamente, para pasar la eliminatoria. Sólo así tendremos opciones.

Ojalá que nos clasifiquemos sin necesidad de ir a la prórroga, porque un esfuerzo extra sería la puntilla para el importante encuentro ante el Atlético de Madrid, que será a las 12 h. del domingo, con apenas poco más de dos días de recuperación, cuando los jugadores colchoneros tendrán un día más de descanso. Yo creo que el horario está puesto con toda la mala idea del mundo, porque, si no, no se entiende. Pero también es verdad que esta desigualdad, esta falta de respeto que se ha tenido con el Sevilla a la hora de fijar el horario, se puede considerar hasta normal en una liga tan decadente como la española.