Archivo mensual: octubre 2022

Sevilla FC 0 – Rayo Vallecano 1. Lo más preocupante es la pérdida de papeles de Sampaoli

Por nada del mundo me esperaba el esperpento de hoy. Creía que íbamos a ganar. Con sufrimiento, porque la plantilla no da para mucho, pero esperaba ganar. Hasta que vi que en el once inicial de Sampaoli no había ningún delantero. Ahí ya me entraron dudas, porque significaba tirar la primera parte a la basura, y quedaba rezar para llegar con un 0-0 al descanso, con la esperanza de que se solventara el desaguisado en la segunda parte.

No sé qué es lo que lleva a Sampaoli a jugar sin delanteros, porque ninguna de las veces que lo ha hecho, ha conseguido ventaja sobre el rival. No sé qué es lo que le ha llevado a tropezar tres veces con la misma piedra. Pero el remate ha sido hoy, porque lo ha hecho en casa y ante un rival menos técnico que nosotros. Yo es que creo que a todos los entrenadores les gustaría que el rival jugara sin delanteros. Así que no entiendo por qué el nuestro lo hace.

La primera parte fue lo que se esperaba. El Rayo tranquilísimo, sin nadie que le pusiera en aprietos. Ni había nadie al remate, ni había quien rompiera líneas, ni quien centrara al área.

El Sevilla desespera. Todos los equipos, cuando pueden centrar al área, lo hacen; cuando tienen buena posición para tirar a puerta, tiran… Menos el Sevilla. Es que es lo más básico en fútbol. Lo hacen hasta los equipos de Preferente. Pero es que además, han habido jugadas donde ha faltado inteligencia. Recuerdo una especialmente, donde íbamos atacando por la banda derecha, en superioridad, y hacemos un cambio de juego a la banda izquierda, donde estábamos en igualdad. Absurdo. Otras jugadas que han sido absurdas y donde también ha faltado claramente inteligencia han sido en las que hemos arriesgado el balón, innecesariamente, en la última línea. Y claro, nos han cogido, en total superioridad, y si no han marcado ha sido porque el Rayo es un equipo que también deja mucho que desear.

En la segunda parte, ya con un delantero, al menos hemos atacado algo y hemos puesto en apuros al Rayo. La ocasión más clara fue la que desaprovechó Rafa Mir, en dos ocasiones, solo ante el portero. El Sevilla sí hacía ya lo que se esperaba, pero precisamente en una jugada donde teníamos todo a favor, una pérdida tontísima llevó a un contragolpe que acabó en el 0-1.

A partir de aquí ya fue un querer y no poder. Con el Rayo perdiendo todo el tiempo del mundo y el Sevilla siguiendo en el mismo plan: lento, sin ideas y perdiendo balones en zonas que normalmente cuestan goles.

Una de las ocasiones más claras para el Sevilla fue un mal despeje de un defensa del Rayo, que casi la mete en propia puerta.

Tras el partidito de hoy ya empiezo a preocuparme mucho. No tanto por los defectos que tiene la plantilla, que son muchos, sino porque parece que Sampaoli está dando palos de ciego y ha perdido los papeles.

Me pareció buena idea su fichaje, porque esperaba que potenciara el ataque. Pensé que ya que teníamos una defensa que era una mierda, lo mejor era atacar más, dando por hecho que jugaríamos con dos delanteros. Y vaya chasco que me estoy llevando.

Del partido de hoy no se salva nadie. Todos han jugado calamitosamente.

Ahora toca Champions, un partido donde lo más importante es que no haya lesionados, porque, hoy por hoy, el Sevilla no parece capaz de ganar a nadie.

Que llegue ya el mercado de invierno, a ver si se encuentra una solución a esto. A ver si se configura un Sevilla que al menos salga a ganar y que tenga un poquito de calidad y un poquito de físico. Porque el Sevilla de ahora, donde no están los cuatro que marcaban diferencias –Bono, Fernando, Koundé y Diego Carlos– es de lo más vulgar.

Sevilla FC 3 – Copenhague 0. El Sevilla de las viejas glorias gana sufriendo

Se ha sufrido hoy de lo lindo, pero ha merecido la pena, pues se ha logrado la clasificación para la Europa League, algo que, desde mi punto de vista, es importantísimo, y más teniendo en cuenta las circunstancias que rodean a este pobre Sevilla, que dista muchísimo del que estamos acostumbrados a ver en los últimos años.

No me gustó nada la primera parte. De partida, me dio la sensación de que el equipo saltó demasiado relajado al terreno de juego, con muy poca intensidad, como no siendo consciente de lo muchísimo que había en juego.

El juego era lentísimo y desesperante, con lo que el Sevilla era incapaz de superar la red defensiva que habían puesto los daneses delante de su área. Mucha culpa de ello lo tenían las cuatro «viejas glorias». De los diez jugadores de campo, cuatro eran extremadamente veteranos, y parecía que competían entre ellos para demostrar cuál era el más lento: Papu –34–, Suso –28, pero parece que tiene 42–, Isco –30, pero parece que tiene 37– y Rakitic –34–. Han perdido velocidad, resistencia, pero, por suerte, aún les queda calidad. De hecho, dos de ellos solventaron el partido en la segunda parte, con dos destellos: Papu asistiendo a En-Nesyri, con un pase perfecto, en fuerza y altura; e Isco, con un disparo lejano pero muy ajustado, que no pudo atajar el guardameta danés. Para rematar la extraña goleada, el remate a placer de Montiel, aprovechando un rechace del portero.

El partido se pudo poner cuesta arriba de no haberse tenido como aliados a los postes. Uno de ellos con 0-0 en el marcador y otro con el 1-0. Habría sido un desastre el no haber ganado hoy, y ciertamente, se estuvo bastante cerca, a pesar del resultado final, que se gestó en los últimos minutos del partido.

Hubo una jugada polémica, por mano de un defensa danés dentro del área. Se revisó en el VAR, y creo que se arbitró bien, porque En-Nesyri hace falta a su defensor, provocando que éste toque involuntariamente con la mano.

El partido cambió a partir de la entrada de Lamela, que dió más velocidad, desborde y profundidad al juego ofensivo.

El Sevilla jugará la Europa League, con la confianza de que Monchi sea capaz de mejorar, y bastante, la plantilla, que es algo que, sorprendentemente, no consiguió en verano. Ni de lejos.

Madrid 3 – Sevilla FC 1. Poca plantilla para ganar en el Bernabéu

El partido de hoy ha tenido cosas buenas y cosas malas. Entre las buenas, que no se ha lesionado Marcao –o eso parece–, quizás uno de los jugadores más importantes de la plantilla, y que hemos pasado por el que puede considerarse el estadio más difícil sin que el goal average sufra mucho. Vamos, que ha sido una derrota que se suele llamar digna, y más aún teniendo en cuenta que el Sevilla iba con muchas bajas importantes, principalmente en el centro de la defensa. También hay que tener en cuenta que en once jornadas ya nos hemos enfrentado a los equipos más importantes: Madrid, Barcelona, Atlético de Madrid, Villarreal y a un Athletic Club que estaba siendo uno de los equipos más fuertes del campeonato, al menos cuando se enfrentó al Sevilla.

Entre las cosas malas, pues que ha pasado lo de siempre: que hemos perdido. Y hemos perdido por errores más que evitables –como siempre–, por la diferencia de calidad de plantillas –como siempre– y por falta de mentalización –como siempre–. Esto último es lo única explicación que encuentro a que Sampaoli se plante en el Bernabéu con un once titular donde no figura ningún delantero. Me quejaba de que Lopetegui sólo jugaba con un delantero, y ahora viene Sampaoli y juega sin delanteros en Mallorca y en Madrid. Pues qué bien.

Los errores más que evitables fueron la pérdida de Montiel en el 1-0, y el doble fallo de Rafa Mir en el 2-0. Mir, en primer lugar, falla en la entrega, pero, sobre todo, cuando no corta el contragolpe que llevaba claro marchamo de gol, lo cual sólo le costaría una tarjeta amarilla. Tampoco Carmona estuvo acertado en la jugada, pues, de haber mantenido la línea, habría dejado en fuera de juego a Vinicius. Para colmo, a los pocos minutos Valverde marcó el gol que sentenciaba el partido con un buen disparo, fuerte, ajustado y cruzado, que no pudo parar Bono.

A pesar de jugar sin delanteros, sonó la flauta y fuimos capaces de marcar un gol. Fue tras un buen pase en profundidad de Montiel y un sensacional remate de Lamela, que batió a Courtois con poco ángulo.

No obstante, los cambios de uno y otro equipo fueron decisivos en el resultado final, sobre todo con la entrada de Asensio, quien, a mi modo de ver, es uno de los mejores centrocampistas de la Liga.

El árbitro, Hernández Hernández, estuvo aceptable. Se le vio el plumero en un par de detalles sin importancia, como la amarilla al Papu, pero sin influir en el resultado.

Para ganar en el Bernabéu se tienen que dar tres circunstancias: que el árbitro tenga un mínimo de decencia y se comporte, que las estrellas del Madrid no tengan su día, y, sobre todo, plantarse con una plantilla de calidad, de muchísima más calidad como la que ha tenido a disposición hoy Sampaoli.

Eso sí, el resultado ha sido, más o menos, el de siempre, pero lo que sí tengo claro es que el Sevilla de Sampaoli me gusta bastante más que el de Lopetegui. Y me gustará más cuando se conforme la plantilla a su gusto.

Sevilla FC 1 – Valencia 1. Marcao y Nianzou sostienen al Sevilla

Si ha quedado algo claro en el partido de hoy ha sido que la estabilidad defensiva, sin ser nada del otro mundo, depende de que estén sobre el tapete Nianzou y, sobre todo, Marcao. Sin el brasileño se pierde mucha seguridad atrás, y ya cuando se tuvo que retirar Nianzou, por lesión, fue el remate. No vamos a ningún sitio con defensas de Tercera División. Y mira que me gustaría que Carmona y Kike Salas fueran dos pedazos de centrales, hechos y derechos, como lo eran los jovencísimos Sergio Ramos y Koundé cuando llegaron a la primera plantilla, pero no. Nada de eso. El gol del Valencia llegó en un centro lateral, donde ni Carmona ni Montiel molestan lo más mínimo a Cavani, que remata a placer.

A Nianzou aún le queda mucho por aprender, porque es muy joven y esa falta de experiencia le llevará a cometer fallos, pero al menos tiene cierto nivel. Por tanto, como falte uno de estos, mal asunto. Y si faltan los dos, ya ni hablamos.

El problema del Sevilla es que tiene poca calidad en todas sus líneas, sobre todo en defensa, pero es que el centro del campo está envejecido y, por tanto, ni hay velocidad ni resistencia. La consecuencia fue que el Valencia no tuvo que hacer un gran esfuerzo para imponerse en la zona ancha y controlar el partido. Hasta tal punto de que yo rezaba para que llegarámos con el 0-1 al descanso, con la esperanza de que los cambios fueran acertados en la segunda parte. Parecía más probable que el Valencia marcara el segundo del partido a que el Sevilla lograra el empate.

Afortunadamente, en la segunda parte cambió el panorama, y el Sevilla acorraló al Valencia en su área. Se sucedieron las ocasiones de gol, algunas muy claras, como el cabezazo de Gudelj al larguero, hasta que Lamela, en un córner, logró el justo empate. Delaney mejoró bastante la salida del balón, y eso lo notó el equipo.

A mi modo de ver, a partir de ese momento el Sevilla gestionó muy mal el partido, con el Valencia prácticamente KO. Era momento de tener cabeza y, sin embargo, el juego del Sevilla fue alocado, sin orden. Parecía que todo el esfuerzo y buena segunda parte se iría al traste por una jugada absurda de Navas, perdiendo el balón siendo el último hombre, y provocando una contragolpe en total inferioridad. No acabó en gol porque Dios no quiso, y porque Papu Gómez hizo falta al borde del área… No, espera, que hay sorpresita del VAR. Penalti y expulsión. Menos mal que tenemos un porterazo, uno de los mejores del mundo, y se llama Bono. De nuevo, como ya ocurrió en Mallorca, sumamos gracias a su decisiva actuación. En esta ocasión, sólo un punto, pero al menos no queda esa sensación tan desagradable que da el perder los partidos.

El próximo partido es en el Bernabéu. Es decir, que perdemos seguro. Si no es por las buenas, por las malas. Si no es por que ellos, que son infinitamente superiores, nos superan en buena lid, será el árbitro el que tenga que echar una mano, o dos, o las que haga falta. Pero al final los tres puntos se quedarán en Madrid.

Y ojalá me equivoque. No me gustaría nada más que eso, pero la plantilla de este año tiene muchísimos defectos. Demasiados.

Mucho más importante me parece el partido de Champions. Ahí sí que nos jugamos muchísimo. Más nos vale que para ese partido dispongamos de nuestros mejores jugadores en buen estado físico. Tenemos que aferrarnos a la Europa League como sea, con la esperanza de que en el mercado invernal Monchi sea capaz de mejorar el desastre –aún no me creo que sólo tengamos tres centrales y una ficha libre– que ha hecho en el mercado estival. Parece que lo tiene fácil. Veremos.

Mallorca 0 – Sevilla FC 1. Mal partido, sensacional resultado

Sorprendía hoy Sampaoli con la alineación, sin ninguno de los tres delanteros que tenemos como titulares. No me gustan esas tonterías. Para que salga bien un plan así, creo que hay que tener unos jugadores con características muy concretas: centrocampistas con mucha técnica, movilidad, velocidad y, por supuesto, gol. Precisamente, todo lo que nos falta en la zona ancha.

Eso significa, además, que los defensas rivales están más libres para incorporarse al ataque, al estar menos presionados, pues el único jugador avanzado era Lamela. Antes de los diez minutos podríamos habernos puesto con un 2-0 en el marcador, de no haber sido por dos extraordinarias intervenciones de Super Bono, quien, además fue salvador, una vez más, en la recta final del partido, al evitar un gol a bocajarro que acabó sacando Marcao bajo palos.

La primera parte del Sevilla fue calamitosa. No tiró a puerta ni una sola vez. Lo mejor fue que nos fuimos al descanso sin encajar gol, algo que es primordial si queremos ir a Europa esta temporada. Al menos, defensivamente, más o menos se cumplía.

En la segunda parte, más de lo mismo, con la diferencia de que a Gudelj le dio por colarla por la escuadra, de tremendo zapatazo, desde 30 metros. Golazo impresionante que, seguramente, no volverá a repetir el serbio en lo que le queda de vida deportiva. Aunque una vez oí decir a un periodista de los medios oficiales del club que Gudelj tenía un buen disparo lejano, lo cierto es que se prodiga muy poquito.

Sorprendentemente, el Mallorca, durante unos buenos minutos no se fue al ataque para intentar empatar el partido, sino que siguió como si nada, lo cual aprovechó gustoso el Sevilla. Pero a falta de quince minutos para el final sí fueron ya los locales a por todas, y el Sevilla pasó apuros. El árbitro también puso su granito de arena, añadiendo seis minutos de añadido, que luego convirtió en siete, no se sabe muy bien el motivo. También, como suele ser habitual, tuvo diferente rasero a la hora de sacar tarjetas. A Mafeo, por ejemplo, le pudo expulsar perfectamente por dos entradas fuertes por detrás, sin posibilidad de jugar el balón, y ni siquiera fue amonestado. Sin embargo, el Sevilla en la primera parte se cargó de tarjetas. Prácticamente, cada falta era tarjeta. En fin, como digo, suele ser lo habitual.

Al final, final feliz, a pesar del mal partido. El resultado es lo único que cuenta, y si ganamos, aunque sea sufriendo y jugando mal, estoy contento. Soy así de conformista. Me conformo con ganar y punto. Y más estando, como estábamos, en posición de descenso.

Próximo partido será contra el Valencia, en nuestro estadio, jugándonos tres puntos que nos pueden acercar a la zona Europa League.

Borussia Dortmund 1 – Sevilla FC 1. Esto ya es otra cosa

Se percibió ante el Athletic Club y se confirmó esta noche en Alemania. Este Sevilla es diferente, bastante diferente al entrenado por Lopetegui. Por un lado, da tranquilidad el saber que se podrá salir del pozo, pero, por otro, también sabemos que el nivel mostrado en la recién comenzada etapa de Sampaoli pende de un hilo, pues la defensa sigue estando cogida con alfileres. Más nos vale que no se resfríe Marcao, que hoy tuvo un fallo que pudo echar a perder el partido, pero que hizo una exhibición de saber estar, de anticipación, de veteranía, y de fuerza física. Además, tiene buena salida del balón. Espero y confío en que su retirada en los últimos minutos de partido fuera una estratagema para perder tiempo o para coger aire, porque debió de acabar medio muerto.

Pero lo más importante es que, como decía en el titular, esto ya es otra cosa. Ahora el equipo es mucho más vertical, favorecido por la disposición táctica de los jugadores, más escalonados y menos horizontal. Se acabó el juego aburrido de pasar el balón de banda a banda, con lentitud desesperante. Ahora se triangula más, y con más velocidad; hay más desmarques, y no tanto juego estático… En definitiva, se ha dado otra imagen muy distinta, y Sampaoli lo ha conseguido en sólo dos partidos. Y además lo ha hecho con un equipo bastante cambiado con el que logró empatar ante los bilbaínos.

Sin embargo, hoy el Sevilla ha tenido el lastre de contar con algunos jugadores que ahora mismo no están para nada, como es el caso de Suso o de Gudelj. A Suso le salva la grave lesión que tuvo, pero lo cierto es que debe recuperarse a un jugador que, aunque no sea un portento físico, sí tiene mucha calidad técnica y visión de juego. Gudelj es un caso perdido. De vez en cuando hace un buen partido, o incluso excepcional, pero muy de vez en cuando.

El empate, en realidad, no ha sido un buen resultado, porque el Sevilla mereció más. Falló algunas ocasiones muy claras, y tuvo el gran mérito de que el Borussia Dortmund apenas creara ocasiones de gol. Lamentablemente, en una de esas pocas ocasiones, llegó el gol del empate que equilibraba el buen gol marcado por Nianzou, al cabecear a la perfección una falta botada por Rakitic.

Eso indica el buen trabajo general del equipo, pues hay que reconocer que los alemanes tienen un equipazo, con un nivel de plantilla enorme. Los que salieron del banquillo eran tan buenos o mejores como los titulares, y tienen una calidad arriba apabullante, y de muchísimo futuro, con jugadores jovencísimos, como Adeyemi (20 años), Bellingham (19 años) o Moukoko, con sus increíbles 17 años.

Prácticamente decimos adiós a la Champions League, pero este empate probablemente nos servirá para jugarnos el pase a la Europa League ante los daneses del Copenhague, y de paso pillar casi un milloncito de euros (930.000 exactamente), que vendrán muy bien a la supuestamente maltrecha economía del club.

Ojalá Monchi sepa en esta ocasión reforzar convenientemente a la plantilla en el mercado de invierno, y logre, por fin, traer lo que verdaderamente necesita el Sevilla: un cuarto central, un centrocampista que pueda reemplazar a Fernando con garantías, y un delantero goleador.

En cualquier caso, aún queda mucho para el mercado de invierno, por lo que hay que centrarse en el próximo partido liguero, ante el Mallorca. Este partido es fundamental para salir del descenso, dar confianza, y empezar a recortar distancias con los de arriba.

Sevilla FC 0 – At. Madrid 2. Drama en defensa

Es casi imposible ganar un partido con una defensa tan endeble. Es más, no recuerdo una defensa tan endeble en el Sevilla, ni siquiera cuando jugaba en Segunda División. Si tenemos suerte, nos meten dos goles. Porque hoy hemos tenido bastante suerte. El resultado bien podría haber sido un 0-5 ó 0-6, puesto que el Atlético tuvo ocasiones muy claras, y sólo Bono o los fallos estrepitosos de los jugadores visitantes evitaron una goleada de escándalo.

El Atlético sólo tuvo que aprovechar dos de nuestros regalos para llevarse el partido. Encajar un gol, prácticamente supone decir adiós a los tres puntos en muchos partidos, porque la nulidad en ataque también es palpable. Un centro del campo lento, muy lento y horizontal, y un único delantero aislado –da lo mismo quien sea, porque está en total inferioridad– entre multitud de rivales son los culpables de la sequía goleadora.

La derrota de hoy ha sido la cuarta de la temporada, lo que supone que, nada más empezar la competición, ya llevamos el mismo número de derrotas que en toda la Liga pasada. Un dato demodelor que deja en evidencia lo que supone prescindir de dos de los mejores centrales de la pasada temporada, a nivel europeo, y sustituirlos por dos jugadores jóvenes sin calidad ni experiencia. Que igual dentro de unos años son unos fueras de serie, pero hoy día no tienen nivel para el Sevilla. Y el fútbol es presente. Si a eso le sumamos la ausencia de Fernando… La planificación esta temporada ha sido desastrosa, y ahora estamos viendo las consecuencias.

La mala noticia es que tiene difícil solución, porque únicamente puede solucionarse con buenos centrales, y no los tenemos. Queda la esperanza de que Marcao se recupere algún día y, además, resulte que sea un buen jugador.

La buena noticia es que hemos llegado a un nivel tan paupérrimo, no ya en defensa, sino en todas las líneas, que es muy fácil mejorar.

La situación es insostenible, y, por tanto, todo parece indicar que Lopetegui dejará de ser entrenador en las próximas horas. Si no ocurre esto, la única explicación que encuentro es que es debido a la mala situación económica del Sevilla y el coste que implicaría la destitución de Lopetegui.

El árbitro, De Burgos Bengoetxea, ha estado mal, aunque no ha influido en el marcador. Eso sí, ha dejado bien claro que es un sinvergüenza, por el doble rasero a la hora de mostrar las tarjetas amarillas.

A ver quién endereza esto, si es que se puede. Porque Lopetegui parece incapaz. Y no hay tiempo.