Español 2 – Sevilla FC 3. Un penalti y una expulsión de chiste pusieron en peligro la justa victoria

Por fin llegó la primera victoria, más que merecida, sobre todo por la buena primera parte que se hizo, pero que a punto estuvo de irse al traste por un penalti que, a mi modo de ver, es inexistente. Rezaba para llegar al descanso con un 0-3, pero no pudo ser, por una gracieta arbitral. En esta ocasión fue por un balón que supuestamente da en el brazo de Acuña, que salta a por un balón, pero no llega y le da el balón en el brazo, de espaldas. Yo creo que le da en el costado, y si el da en el brazo, es un simple roce. Las manos de Acuña estaban en posición natural, puesto que estaba saltando y tenía los brazos en posición para mantener el equilibrio, y además no cortaba ningún pase, ni ocasión de gol. Era un balón intranscendente y una acción totalmente involuntaria. Pues nada, penalti que te crió. Las penas máximas supuestamente están para castigar una infracción grave, no para premiar un golpe de suerte. Pero para pena máxima los árbitros que tenemos que aguantar en Primera División.

Esta polémica jugada fue decisiva, puesto que daba opciones a los locales de remontar el resultado. Eso sí, estaba en manos del Sevilla ir a por el cuarto, o recular y echarse atrás. Y el Sevilla, como suele ocurrir, optó por lo segundo. Y además lo hizo mal, con la defensa demasiado atrasada, dentro del área, y permitiendo centros al área con desesperante facilidad. Y en uno de esos centros llegó el gol que nos haría sufrir hasta el final, en un doble remate del que fuera compañero de nuestro «miarma» en el Toulouse, Braithwaite, que se aprovechó de un mal despeje de Bono y de la lentitud y poca contundencia de los centrales.

Por si fuera poco, por si fuera necesaria más madera, otra gracieta arbitral, al expulsar a Lamela. Supongo que el Sevilla recurrirá las tarjetas, porque la primera no es ni falta y la segunda, según decían por TV tampoco, ya que no tocó al jugador. En cualquier caso, a la calle y un efectivo menos para defender el resultado. También es verdad que Lamela, teniendo ya una amarilla, no debería haber entrado con tanta fuerza.

Y como no hay dos sin tres, la última gracieta que tenía reservada Cuadra Fernández fue añadir once minutos de descuento, cuando apenas hubieron interrupciones, excepto en los minutos finales.

Pero bueno, se sufrió de lo lindo, pero los tres puntos para Sevilla, que es lo importante.

Lo mejor fue la aportación canterana, en especial de José Ángel Carmona. Me alegro muchísimo por el chaval, que tuvo una actuación estelar y decisiva, al hacer dos goles y dar la asistencia en el gol de Lamela.

Victoria muy merecida y necesaria para afrontar los dos próximos y difíciles partidos, ante Villarreal y Atlético de Madrid.

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