Archivo mensual: mayo 2022

Sevilla FC, fin de una temporada de éxito y fracaso

Concluida la temporada, y teniendo en cuenta las circunstancias, creo que el sevillista debe estar muy satisfecho con la temporada realizada, aunque quede la sensación de que esta temporada, que ha sido buena, al haberse conseguido el objetivo principal, podría haber sido brillante y, con un poco de suerte, haber llegado algún título.

Las circunstancias a las que me refiero es, evidentemente, la inaudita plaga de lesiones que ha asolado a la plantilla durante, prácticamente, toda la temporada. Incluso diría que Lopetegui no ha podido conformar un once a su gusto desde las primeras jornadas. Raro era el partido que no caía uno o varios jugadores, ya fuera debido a lesiones musculares o traumáticas. Especialmente importante, desde mi punto de vista, han sido las bajas de Suso, ya que es uno de los pocos jugadores que tiene desborde y calidad, y también, por supuesto, la de Fernando, que es quien da equilibrio a la plantilla. Se ha notado una barbaridad la ausencia del brasileño en la recta final del campeonato, haciéndose el equipo más vulnerable en defensa y perdiendo capacidad ofensiva.

Ha sido una temporada de éxito y fracaso porque en Liga se ha hecho un extraordinario trabajo pero en otras competiciones la decepción ha sido máxima:

Champions League

En la competición estrella, la que da mucho dinero y prestigio, el equipo ha estado nefasto. Para empezar, creo que se ha cometido el error de subestimar a los rivales. En mi opinión, no me parecía un grupo fácil, como se empeñaba en asegurar la prensa y gran parte de la afición. El Lille era el campeón de Francia, superando al todopoderoso PSG; el Wolfsburgo, uno de los mejores equipos de la Bundesliga, que es un campeonato importante; y el Salzburgo, que era supuestamente la perita en dulce, pero que gana de calle la liga austriaca y tiene una serie de jugadores de bastante nivel. De hecho, su estrella, el joven delantero Adeyemi,  ha sido fichado por el Borussia Dortmund para sustituir a Haaland, pagando 30 M€ más variables.

El mal papel en esta competición, aparte de una gran decepción, ha supuesto también un descalabro económico, puesto que estaba presupuestado pasar la fase de grupos. Además, casi todos los partidos los hemos empatado o perdido, con lo que los ingresos han sido mínimos. Vamos, lo que se dice un desastre. Sin paliativos.

Europa League

Una vez eliminados de Champions, había la esperanza de llegar a la final, que este año se celebraba en el mejor escenario posible: el Ramón Sánchez Pizjuán. Pero, de nuevo, decepción. Sin embargo, en esta ocasión, no lo considero un fracaso, puesto que nos eliminó un buen equipo, como es el West Ham, y sobre todo, porque el Sevilla disputó la eliminatoria muy mermado por las numerosas bajas. Creo recordar que se viajó a Londres con sólo 12 fichas profesionales.

Copa del Rey

Más de lo mismo. Se hizo lo que se pudo. Aquí ya era el más difícil todavía, porque a las numerosas bajas (11) por las lesiones, Covid, y la Copa de África, se sumaba el hecho de que era a partido único, en campo rival, y, por cuestiones de reglamento –edad del tercer portero—tuvimos que jugar con el cuarto portero. Aún así, perdimos por la mínima y estuvimos muy cerca de llegar a los penaltis si el larguero no hubiera repelido el cabezazo de Koundé en el descuento. Por las circunstancias –sin contar el lamentable espectáculo de la agresión a Jordan y la sinvergonzonería de la Federación por obligar al Sevilla a jugar la continuación del partido con el jugador agredido de baja–,  tampoco considero un fracaso la eliminación, aunque fuera ante un rival inferior.

Liga

En esta competición sí que ha estado el equipo bien. Brillante diría yo. Casi todo el tiempo en segunda posición, y podríamos haber estado incluso líderes, de no haber sido por los arbitrajes criminales que ha recibido el equipo. Pero no es sólo lo que nos quitan a nosotros, sino lo que le dan a los demás. No hay más que ver la de puntos que le han regalado al Barcelona antes del mercado invernal (donde se reforzaron bien), con tal de meterlo en Europa primero, y de situarlo en la segunda posición después, para que disputara la Supercopa. O los favores hacia el Real Madrid, que increíblemente ha finalizado el campeonato sin ningún jugador expulsado, pese a que tiene en sus filas a Casemiro, que hace méritos, de sobra, para ser expulsado en cada partido. A mí esto me parece un escándalo, sobre todo porque ya no hay excusas al existir el VAR, que es una herramienta perfecta pero que parece utilizan para manipular los partidos. Esta temporada me he indignado en muchas ocasiones por culpa de los soplapitos, como, por ejemplo, la expulsión de Koundé en Cornellá, los goles anulados por unas supuestas manos que no se ven de manera clara en las imágenes, la no expulsión de Camavinga en el Sevilla-Madrid, por las muchas jugadas polémicas en el Rayo Vallecano-Sevilla, etc, etc…

Es decir, que podríamos haber asegurado los puestos Champions con muchas jornadas de antelación, pero hemos tenido que esperar a la penúltima jornada. No obstante, doy mucho mérito a esta clasificación para Champions porque llegué a pensar que la plantilla no podría superar la plaga de lesiones, el menosprecio arbitral y el cansancio físico, porque me daba la impresión de que el equipo ha finalizado la temporada bajo mínimos. Y no debemos olvidar un dato importante: hemos sacado 11 puntos de ventaja, más el goal-average, al que yo consideraba el principal rival por el cuarto puesto: el Villarreal, que tiene una grandísima plantilla.

La clave para la consecución del objetivo principal ha sido la fortaleza defensiva del equipo, que ha conllevado que Bono sea premiado con el Zamora, como el portero menos goleado. Es increíble que aun habiendo habido partidos donde sólo hemos tenido un central sano, el Sevilla haya sido el equipo menos goleado con sólo 30 goles en 38 partidos. Únicamente hemos mordido el polvo en cuatro ocasiones: ante Granada, Real Madrid en dos ocasiones y Barcelona. Cifras verdaderamente impresionantes y que serán difíciles de repetir, y que demuestra la gran labor defensiva del equipo, recayendo especialmente en  el rombo Fernando-Diego Carlos-Koundé-Bono.

Se acabó una temporada que se me ha hecho eterna, angustiosa por momentos, pero ya estoy deseando de que vuelva la que yo llamo “la peor liga del mundo”, por méritos propios. Evidentemente, el Sevilla 2022-2023 sufrirá una gran transformación, pero ahí estaré una temporada más para apoyarlo.

Sevilla FC 1- Athletic Club 0. Despedida con victoria

Buen partido del Sevilla, que bien puedo acabar en goleada, de no haber sido un día nefasto para En-Nesyri  y por el palo, que repelió un buen cabezazo de Lamela. Es tremenda la falta de confianza del marroquí, a pesar de que fue él quien logró el empate en el Wanda para dar la clasificación matemática para la Champions y librarnos del que habría sido un partido de nervios.

No fue así. Fue un partido muy tranquilo. Sólo el Ahtletic se jugaba algo, pues aún tenía posibilidades de clasificarse para la Conference League, cuya final se disputa este miércoles en Albania, entre Roma y Feyenord.

El dominio fue sevillista, salvo algún arreón de los visitantes, pero lo cierto es que Dmitrovic casi fue un espectador más. Tuvo muy poquito trabajo.

Nos llevamos dos pequeños sustos. Uno en el gol anulado a Yuri –un tipo que sólo marca al Sevilla FC—por controlar involuntariamente con la mano, y otro en la ocasión más clara del Athletic, cuando Iñaki Williams remató al palo un balón que no atajó bien Dmitrovic.

También hubo un gol anulado a Rekik. Bien anulado también, pero no por lo que protestaban los jugadores visitantes, que era una supuesta falta al portero, sino por una posición ligeramente adelantada de un jugador sevillista.

El único gol del partido fue marcado por Rafa Mir, al aprovechar un buen balón en profundidad de Lamela. Batió a Unai Simón, que es uno de los porteros menos goleados, en el uno contra uno.

Rafa Mir ha finalizado la temporada como máximo goleador del equipo, con 13 goles (10 de ellos en Liga). Lo cierto es que tiene buenas cualidades, como un buen disparo y una buena definición en el uno contra uno, pero tiene que mejorar en el juego aéreo y, sobre todo, en el juego de espaldas y control del balón. No obstante, ha logrado una buena cifra de goles, teniendo en cuenta que no es titular indiscutible. Creo recordar que ha marcado un par de goles más, pero, lamentablemente, fueron mal anulados.

El equipo finaliza como el menos goleado de la competición. Y menos lo habría sido de no haberse lesionado Fernando, que es pieza clave en el entramado defensivo, al igual que, por supuesto, Koundé, Diego Carlos y Bono. Con este rombo, que se partirá en dos con la muy probable marcha de Koundé y Diego Carlos, la sensación de fortaleza defensiva es tremenda.

Es de suponer que el Sevilla 2022-2023 sufrirá una importante renovación, sobre todo en defensa. Espero que también en el centro del campo, donde es necesario más calidad y, sobre todo, más fortaleza física. Y ojalá que, por fin, Monchi acierte con un delantero goleador que sea titular indiscutible. Uno de esos que marcan diferencias y que pasan de los 20 goles.  Algo que, por cierto, consiguió En-Nesyri la temporada pasada. En esta, donde apenas ha jugado entre lesiones, Copa de África y suplencias, sólo ha podido conseguir 5 goles.

Y veremos a ver si no hay también renovación en el banquillo. Julen Lopetegui ha vuelto a lograr el objetivo, pero hay una importante división entre la afición. Varios periodistas han afirmado que Lopetegui no seguirá, pero también es verdad que muchos otros periodistas daban como seguro, al 100% que un tal Mbappé ficharía por el Real Madrid. En resumen, habrá que esperar.

Atlético de Madrid 1 – Sevilla FC 1. Estoy más contento que unas castañuelas

Objetivo cumplido, que es lo importante. Estoy contentísimo porque llegué a creer que el Sevilla no podría superar la tremenda racha de lesiones y la masacre arbitral a la que le han sometido esta temporada. Pues sí, me equivoqué y se superó todo contratiempo.

La temporada que ha hecho el Sevilla me parece de muchísimo mérito. Porque ha sido una temporada durísima y muy larga. Particularmente, se me ha hecho eterna. Era tremendo preguntarse cuántos lesionados caerían en cada partido. Desde luego, sobrevivir a esto sólo ha sido posible por la calidad de la plantilla que ha conformado Monchi, aunque, a mi modo de ver, ha tenido un error grave de planificación, que nos ha costado puntos y, posiblemente, eliminatorias: tener únicamente tres centrales específicos en plantilla. Espero y deseo que no haya reincidencia en la planificación para la próxima temporada.

El final de temporada ha sido especialmente duro, viendo cómo nuestros rivales nos recortaban puntos, y con el equipo en una forma física lamentable. Barcelona y Atlético nos adelantaron, pero, por suerte, el Betis no dio el nivel –petardazo tremendo ante el Elche– y se quedará con un justo puesto de Europa League. Demasiado premio tuvo ya con la Copa del Rey, trofeo que no habría logrado, con toda seguridad, se no haberse enfrentado al Sevilla FC con once bajas, a partido único y con el cuarto portero defendiendo nuestra portería; en un partido además que pasará la historia por el vergonzoso ataque a Joan Jordan, desde la grada y desde el vestuario y palco verdiblanco. Y, desde luego, no se puede olvidar que también con la connivencia de la corrupta Federación Española de Fútbol obligando al Sevilla a disputar la reanudación del partido con el agredido aún de baja médica. Y lo que es peor, el Sevilla consintiéndolo. No entenderé jamás la actitud del Betis como institución, ni de la Federación, ni del Sevilla. Peor no pudieron actuar las tres partes.

Ha sido una lástima y una vergüenza que el Sevilla haya tenido que esperar a la penúltima jornada para asegurar plaza Champions, porque ha hecho méritos de sobra para afianzarla mucho antes. Habría sido así, sin ninguna duda, de no haber sido atracado por los árbitros y el VAR en numerosos partidos, como en el Madrid-Sevilla (penalti no pitado a Ocampos) y Sevilla-Madrid (expulsión perdonada a Camavinga con 2-0 en el marcador), Barcelona-Sevilla (penalti no pitado por manos de Araujo con 0-0 en el marcador), el Rayo Vallecano-Sevilla, Sevilla-Alavés… etc, etc. No los recuerdo todos, a bote pronto, pero son muchos partidos donde nos han anulado goles muy sospechosos, por supuestas manos que no se ven en ninguna imagen de VAR; penaltis que nos pitan pero que jamás en la vida pitarían a otros equipos… En fin, más vale que «los otros dieciocho» pongan pie en pared y arreglen el VAR, de manera que deje ser un despropósito. Es una herramienta estupenda, pero en malas manos ha quedado como una herramienta más para que los de siempre manipulen los partidos.

Y lo peor no es lo que nos han quitado, sino lo que han dado a los dos privilegiados de siempre. Estaba claro que el Barcelona tenía que acabar en segunda posición, antes incluso de que surgiera el escándalo entre Piqué y su amigo Rubi. Es increíble los puntos que le han dado al Barcelona antes del mercado de invierno, para que se enganchara, como fuera, a los puestos europeos. El ejemplo más claro fue el paradón –que quedó impune, como es lógico– de Piqué en el Villarreal-Barcelona, evitando un gol con la mano. Ya no fueron tan descarados una vez que el Barcelona se gastó una millonada, que no tenía, en reforzarse muy bien en enero. Al final, consiguieron el objetivo de situarlo en la segunda posición, para que fuera a la Supercopa.

Del partido de hoy no voy a decir nada, porque no he podido verlo. Me he tenido que conformar únicamente con el resumen, donde apenas han sacado ocasiones de gol por ambas partes. Supongo que habrán escaseado.

Veremos el Sevilla-Athletic Club con tranquilidad, sin nerviosismos. Habrá que despedir al Sevilla como se merece: con una gran ovación. Porque lo que ha hecho este equipo es muy grande. Ha luchado contra todo y contra todos.

Aún es posible la tercera plaza, pero será difícil que el Atlético no gane a la Real Sociedad.

Sevilla FC 0 – Mallorca 0. Un punto que no sirve, pero que puede ser fundamental

Mal partido del Sevilla, como, por desgracia, se está convirtiendo en habitual. Partidos como este lo hemos visto muchas veces, y ya nos lo sabemos de memoria: Equipo encerrado atrás, con las líneas muy juntas, perdiendo tiempo incluso antes de saltar al terreno de juego, y esperando que suene la flauta en algún contragolpe o a balón parado. Y ojo, porque a punto estuvo de sonar la flauta. Menos mal que tenemos un porterazo, a San Bono, al que deberíamos hacerle una estatua en la ciudad deportiva o incluso en el Ramón Sánchez Pizjuán.

Por contra, también nos conocemos de memoria el juego del Sevilla: juego horizontal, lentitud a raudales, nadie en el centro del campo con fortaleza física, capaz de aguantar un balón –desde que se fue Fernando. No lo puedo echar más de menos–… Nadie que se meta entre líneas, que desborde, que se desmarque en carrera, que vaya al espacio, que centre a la primera. Y además, si sólo tenemos un delantero, lo normal es que las ocasiones de gol brillen por su ausencia.

Hoy ha sido un partido muy complicado, donde, por desgracia ha ganado el antifútbol, con la colaboración del soplapitos de turno. En este caso, ha sido González González, que ha sido muy rápido a la hora de sacar amarillas a los jugadores del Sevilla, pero que ha perdonado varias tarjetas a los jugadores del Mallorca, incluso por entradas por detrás y por cortar contragolpes, desentendiéndose del balón. Si hoy no ha sido expulsado, como mínimo, un jugador del Mallorca, es porque al árbitro no le ha dado la gana, porque motivos ha tenido de sobra. Y qué decir de las pérdidas de tiempo. Una vergüenza que sólo haya añadido siete minutos, cuando se han realizado todos los cambios y las pérdidas de tiempo eran continuas. En fin, después de todo es lo normal, que nos pongan piedras en el camino. Sería de ilusos esperar otra cosa.

A pesar del mal juego, hemos tenido nuestras ocasiones y las hemos desaprovechado. Las más claras han sido en la segunda parte, cuando Martial, en lugar de centrar atrás, donde había un compañero para rematar a placer, le dio por tirar a puerta, parando el portero; y ese cabezazo de En-Nesyri en el descuento, donde Reina hizo un paradón. Sin duda, de haber estado Sergio Rico, quien llevaba una media de más de dos goles encajados por partido, habríamos ganado el partido. No pudo venir peor el 2-6 que les endosó el Granada en su propio campo, porque esto permitió ver la luz a Aguirre, que lo mandó, merecidamente, al banquillo, para nuestra desgracia. No podemos tener peor suerte esta temporada.

No ha sido justo el resultado. Pero el fútbol no va de justicia, sino de goles. Y el Sevilla ha hecho muy poquito para marcarlos. Ofensivamente, este equipo deja bastante que desear. Y defensivamente, hoy también hemos estado muy flojitos, con algunas pérdidas peligrosísimas, que no han acabado en gol por la poca calidad del rival, pero que, prácticamente, con cualquier otro rival, nos habría costado la derrota.

Finalmente, creo que nos clasificaremos, pero, desde luego, vamos a sufrir. Mi teoría es que el Betis ganará los dos partidos que les quedan, puesto que sus rivales no se juegan nada. Si acaso el Granada, pero, teniendo en cuenta el nivel del Mallorca, estos parecen que son los que bajarán, salvo hecatombe.

Por cierto, vaya suerte que estén teniendo nuestros malos vecinos esta temporada. Les esta saliendo absolutamente todo, tanto en Copa del Rey como en Liga. En Liga, se enfrentarán a Granada –casi salvado– y Madrid –pensando en la Champions y que jugará con el Madrid B–.

Y también creo que el Sevilla perderá en el Wanda, con lo que se jugará la Champions en la última jornada, ante un Athletic Club que no se jugará nada –confío ciegamente en el Villarreal– y donde, gracias al punto de hoy, bastará con un empate.

El partido contra el Atlético de Madrid no podré verlo. Un sufrimiento que me ahorro. Lo único que espero de ese partido es que no haya lesiones ni sanciones, y que Lopetegui, aunque sea por una vez en toda la temporada, pueda disponer de casi toda la plantilla. Porque disponer de toda la plantilla ya es imposible.

En fin, habrá que esperar para lograr el tan ansiado puesto Champions, el cual ya tendríamos que tener ya asegurado desde hace muchas jornadas, ya que hemos hecho méritos para ello.

Sevilla FC – Mallorca. Hay que ponerse en lo peor

Cuando digo que «hay que ponerse en lo peor», no me refiero a que vayamos a perder mañana, aunque tengo clarísimo que, si hacemos las cosas mal, lo haremos. Porque, después de todo, en el Mallorca no hay ningún jugador cojo y, si no recuerdo mal, fueron capaces de ganar al Atlético de Madrid a domicilio. Es decir, que confianzas ninguna. Si no es así, estamos perdidos.

Me refiero a que lo peor es que el Betis gane los dos partidos que le quedan. Y si lo pensamos bien, es bastante fácil que eso ocurra, ya que se enfrentará en casa a un Granada casi salvado y acabará la Liga jugando en Madrid, ante un equipo que únicamente piensa en la final de la Champions. Si ya ante el Atlético de Madrid, que se supone que es un derbi –los madrileños no tienen ni idea de lo que es un derbi–, pusieron a siete u ocho jugadores que son habituales titulares en el banquillo, no cuesta imaginar la alineación que saldrá ante el Betis, a seis días vista de la final.

Es decir, hay que dar por hecho que el Betis ganará los dos partidos que les quedan. Y ante eso, el Sevilla tiene dos oportunidades para estar un año más en Champions: o bien ganamos mañana o en la última jornada ante el Athletic. Aunque también sirven dos empates.

Habréis notado que no soy muy optimista en la única visita que queda, que es ante el Atlético de Madrid. Viendo lo que hay en juego, que el equipo está con el depósito de gasolina en reserva, desde hace mucho, y el trato arbitral con respecto a uno y otro equipo, la verdad es que me cuesta creer que vayamos, aunque sea, puntuar allí.

El puñetero calendario ha querido complicar aún más las cosas, emparejando al Sevilla con dos equipos que se juegan el objetivo liguero y al Betis con dos equipos que no se juegan nada, o casi nada, si pensamos en el Granada.

Confío en que el Sevilla sea tan superior al Mallorca como muestra la clasificación. Para ello sera muy importante que Sergio Rico sea titular en los bermellones. Pero mucho me temo que no será así, y que Aguirre, a estas alturas, le habrá calado y le pondrá en el banquillo. No tenemos suerte ni para eso.

En cualquier caso, lo que sí me gustaría, aunque me parezca imposible, es que el sevillista que acuda a nuestro templo, el Ramón Sánchez Pizjuán, sea consciente de que el encuentro no será fácil y que el equipo necesitará todo nuestro apoyo. Lo que más temo es el ambiente enrarecido que hay por este debate, esa discordia, entre los que están a favor de Lopetegui y los que están en contra. Esa falta de unión puede ser clave, en un momento donde hay que remar todos juntos, en la misma dirección. No es momento de titubear, de dudar, sino de tener confianza, y eso es lo que debe transmitir la grada.

Mañana hay muchísimo en juego. Eso lo ve cualquiera. Sería muy injusto que el Sevilla no se clasificara para la Champions cuando ha estado toda la temporada en esos puestos. Y lo peor es que el único rival que puede privar al Sevilla de ese logro –el Atlético se clasificará, por supuesto–, es el Betis. ¿A qué sevillista le gustaría eso? A ninguno. Por eso, mañana hay que darlo todo en el estadio. Sin excusas que valgan. No entendería otra cosa.

Y también hay que tener bien claro algo: si, por lo que sea, no es posible ganar, hay que empatar. No es lo mismo que en el último partido baste con un empate, a que sea necesaria una victoria. Así que mucha cabeza y temple. Para quejarse está toda la pretemporada. Para estar con el equipo, sólo tres jornadas.

Villarreal 1 – Sevilla FC 1. Puntito, pese al mal partido

Muy flojo el partido que ha hecho hoy el Sevilla en Villarreal. Es de los que normalmente acaban en derrota, pero entre el palo, San Bono y el gol de Koundé in extremis, se ha logrado salvar un puntito que sirve para alejarnos un poco más del quinto puesto. Para lograr la clasificación a Champions habrá que esperar, pero parece que es cuestión de tiempo.

En defensa más o menos se ha cumplido, puesto que el Villarreal, en mi opinión, es un grandísimo equipo, con una plantilla de mucha calidad, pero en ataque el equipo ha sido una nulidad. Sólo recuerdo la ocasión de En-Nesyri, que lanzó a las manos de Rulli, cuando Corona se había desmarcado a la perfección, y una falta directa de Diego Carlos. La ocasión que falló Rafa Mir en la recta final del partido fue en fuera de juego, con lo que no habría subido al marcador.

El equipo me sigue transmitiendo la sensación de que está muy al límite físicamente. Un claro ejemplo ha sido Lamela, que ha entrado a pocos minutos del final y, prácticamente, no ha sido capaz de presionar o esprintar. No sé si es cuestión de actitud, pero eso sería incluso peor.

En realidad, si lo pensamos, es lógico que el Sevilla apenas hay tenido ocasiones de gol, puesto que el centro del campo no se sostiene. Una vez más, Rakitic y Jordán han estado nefastos. Y así es imposible. Para la próxima temporada, Monchi tendrá que corregir esto, incorporando más calidad y físico.

Hubo alguna jugada polémica. La anulación del gol marcado por Koundé, en propia puerta, fue muy protestado por los locales, pero, desde mi punto de vista, fue bien anulado. Koundé mete el gol al intentar evitar el remate del jugador que está en fuera de juego. Por lo que no entiendo que desde el VAR llame al árbitro para que vea el monitor, puesto que está claro que el jugador interviene en la jugada. Es más de no haber estado el jugador delante de Koundé, éste no habría cabeceado el balón en esa dirección.

El gol del Villarreal llegó tras una buena jugada de Capoue –muy buen jugador el francés–, un despeje forzado de Gudelj, que dejó el balón para que lo rematara a placer Lo Celso.

Cuando parecía que iba a llegar una nueva derrota, llegó el gol del empate, cuando estaba todo el equipo arriba, incluido Bono, al ser la última jugada del partido. Koundé, que casi con toda seguridad estará disputando sus últimos partidos con el Sevilla, tuvo el suficiente temple y sangre fría como para batir a Rulli desde muy corta distancia.

Habrá que conseguir la clasificación matemática el próximo miércoles, ante un Mallorca que ha sido vapuleado en esta jornada, por el Granada, con un contundente 2-6. Aunque también está la posibilidad de que ya estemos a esas horas clasificados para Champions, puesto que el punto conseguido hoy obliga al Betis a ganar en Mestalla el martes para apurar sus pocas posibilidades de clasificarse para Champions.

El arbitraje de Gil Manzano me pareció bueno, aunque no suela ser lo habitual.