Sevilla FC 2 – Madrid 3. La prevaricación arbitral y una nefasta segunda parte evitaron la victoria

Creo que todos los sevillistas sabíamos lo que iba a pasar antes de empezar el partido, que es lo que pasa siempre. El Madrid te gana, o por los árbitros, o porque son muy buenos. Y hoy han ocurrido ambas cosas, unido a la desastrosa segunda parte que ha hecho el equipo.

En resumen, se puede decir que el Sevilla duró hasta que el Papu estuvo sobre el terreno de juego. La excelente primera mitad, donde el Sevilla fue muy superior, no sirvió de nada. Todo se fue al traste cuando faltó sobre el tapete la calidad del Papu, Lamela o Acuña. El Sevilla tiene una buena plantilla, pero hay jugadores diferenciales, y cuando faltan varios de estos el equipo se vuelve vulgar. Y cuando enfrente tienes a un equipo con muchísima calidad, pues ocurre lo que tiene que ocurrir.

En mi opinión, hubo dos claves en el partido:

La no expulsión de Camavinga. Si el árbitro hubiera hecho bien su trabajo, hoy estaríamos de fiesta y casi celebrando que tendríamos bien encaminada la clasificación para Champions. O quizás sí hizo bien su trabajo, si éste fuera barrer para el poderoso. Lo que hemos visto hoy en el Ramón Sánchez Pizjuán sólo puede llamarse prevaricación. La segunda amarilla y expulsión de Camavinga era clarísima, sin dar opción a la duda. Y además lesionó a Martial. Lógicamente, Ancelotti no es tonto, agradeció la generosidad arbitral y retiró inmediatamente al francés para dar entrada a Rodrigo, quien además fue fundamental en la remontada.

La segunda clave fue la desastrosa segunda parte que hizo el Sevilla, incapaz de dar dos pases seguidos. A la falta de calidad se debe añadir la lamentable preparación física. El equipo se arrastraba, los jugadores del Madrid parecía que iban en moto. Es más, parecía que quien había jugado una prórroga hace unos días eran ellos y no los jugadores visitantes.

También faltó oficio. Ahora sí era el momento de hartarse de dar pases horizontales, sin arriesgar el balón, como acostumbra a hacer el equipo de Lopetegui. Pero el problema era que ni lo olíamos. Faltaba quien templara el balón, quien fuera capaz de retenerlo, de jugarlo con sentido, de jugarlo con precisión…

Por otro lado, no se pudo defender peor. Hoy no ha sido el mejor día de los centrales. Los tres goles han sido rematados desde el punto de penalti, o incluso más cerca.

Arriba tampoco hicimos nada de nada. Sólo Rafa Mir tuvo una ocasión. Clarísima, eso sí, para fusilar a Courtois. Pero su cabezazo fue muy mal rematado, yéndose alto.

La Champions se complica. No ya por lo que hagan los demás, que también, sino porque el equipo está tan mal físicamente que no parece capaz de llegar al final de los partidos sin arrastrar la lengua. Y los partidos duran noventa minutos. O noventa y tantos. Hasta que marque el Madrid, o el Atlético, o el Barcelona. Ya lo sabemos.

Una cosa está clara. Para la próxima temporada hay que fichar físico. Casi todos los equipos europeos nos superan en ese sentido. No podemos tener un centro del campo con jugadores como Óliver Torres o Rakitic, que son lentísimos y poco corpulentos. Jordán está haciendo una temporada decepcionante… Hay que encontrar un sustituto a Fernando –cuánto se le echa de menos–… Hay que vender bien y hacer una buena limpia.

Mientras tanto, hay que levantarse. Algo que ahora mismo parece imposible cuando faltan jugadores tan importantes. Pero, al menos, hay que intentarlo.

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