Archivo mensual: marzo 2021

Valladolid 1 – Sevilla FC 1. Flojo partido, pero el Sevilla mereció ganar

No ha sido bueno el partido que ha hecho el Sevilla esta noche. Empezó con fuerza, con una clara ocasión que desaprovechó En-Nesyri, que no pudo enganchar el rechace del guardameta Roberto. Siguieron minutos de “centrocuentismo”, es decir, muchos pases en horizontal y mucha posesión sin buscar el área rival. En realidad, es perder el tiempo y dar una posibilidad a un rival inferior, el Valladolid, que vio el cielo abierto al filo del descanso, con un penalti que se encontraron sin comerlo ni beberlo. El penalti lo hizo Rekik, involuntariamente. Penalti tonto, pero clarísimo. Tan claro como el que le hicieron a Diego Carlos en los últimos minutos de partido. También pudo señalar penalti Estrada Fernández en una mano de un jugador del Valladolid, pero el único que señaló, de los tres posibles, fue el del Valladolid, que fue transformado en el 1-0.

El Valladolid se puso por delante sin hacer prácticamente nada, y no había más remedio que darle la vuelta en la segunda parte. Para ello, había que ir de verdad a por el partido, y fue lo que hizo el Sevilla. Sin mucho acierto, eso sí, pero fue a por el partido, que era lo importante.

Lo que sí hicieron muy bien los locales fue defenderse, con lo que el Sevilla creó pocas ocasiones de gol, y perder tiempo, mucho tiempo. Para mí me resultó inconcebible que Estrada sólo añadiera cuatro minutos de tiempo añadido, pues se hicieron todos los cambios y sólo en uno de ellos se perdieron dos minutos.

Ocasiones de Rakitic, De Jong –al palo–, Koundé, Suso… hasta que en una jugada rocambolesca, un balón que parecía condenado a perderse por la línea de fondo, un pase atrás y Bono, el portero, por fin, la clava entre los tres palos.

El empate sabe a poco, pero habría sido injustísimo que el único equipo que buscó la victoria hubiera perdido. Sin embargo, lograr el empate en la última jugada del partido sabe a gloria, sobre todo si mañana la Real Sociedad no consigue puntuar en su difícil partido contra el Barcelona.

A ver si el parón sirve para que algunos jugadores, como Fernando –vital, porque entre él y Gudelj hay un abismo– o Navas logran recuperarse físicamente. Quedan diez partidos, el primero de ellos el más difícil, porque será ante el líder, el Atlético de Madrid. Pero el más importante, sin duda, será ante la Real Sociedad, en la jornada 33, en San Sebastián. Queda mucha tela por cortar aún, pero llevamos una buena ventaja y ya no jugaremos cada tres días.

Sevilla FC 2 – Elche 0. Gran partido y tres puntos más para afianzarse en puestos Champions

Me ha sorprendido leer, mientras veía el partido, comentarios sobre la mala primera parte que estaba haciendo el Sevilla. Sin embargo, a mí me parecía que estaba haciendo un partido muy serio y con mucha concentración. Partidos como el de ayer lo hemos visto muchas veces los sevillistas: un rival agazapado atrás, con mucho orden y preparado para golpear con dureza en cualquier descuido. Una pérdida atrás, un contragolpe, una falta… y puede ocurrir como el día del Eibar, donde se pusieron por delante en el marcador y ya es muy difícil voltear el marcador. Era un partido para armarse de paciencia, de mucha paciencia. Quedaba mucho partido por delante y lo importante era desgastar al rival y no verse sorprendido en ningún momento.

Es cierto que el Sevilla tuvo muy pocas ocasiones en este primer período, pero yo valoro especialmente que era un partido donde el Sevilla tenía muchas bajas importantes (Fernando, Ocampos, Jordán y Diego Carlos) y que también tuvo que hacer un gran esfuerzo físico hace pocos días ante el Betis. Y por supuesto, también tengo en cuenta que es muy difícil crear ocasiones cuando un equipo defiende con un 4-4-2 –en ocasiones era un 4-3-3–, con las líneas muy juntas y la presión muy alta. Era necesario bascular continuamente y mover rápido el balón, lo que se conseguía en pocas ocasiones. Se echaba en falta desborde por la banda izquierda –se notó la ausencia de Ocampos–, llegando casi todo el peligro por la derecha, por la vía Suso. Fue el gaditano el que tuvo la ocasión más clara, con un tiro desde la frontal, antes de que asistiera a En-Nesyri en el primer gol del partido, donde el marroquí cabeceó a la perfección para ponerla imposible para Edgar Badía. El gol llegó en un momento importante, porque sólo faltaban dos minutos para el descanso.

En la segunda parte, el Sevilla salió decidido a poner tierra de por medio, teniendo dos o tres ocasiones muy claras para lograr el 2-0. No lo consiguió y el Elche también tuvo sus ocasiones para empatar el partido. Afortunadamente, la defensa o Bono, en última instancia, lo evitaron.

También valoro positivamente el partido de Sergi Gómez. Creo que estuvo bien y supo sobrellevar la tempranera tarjeta que vio. Tarjeta justa y necesaria, para evitar males mayores por una pérdida en zona de riesgo. Yo no soy muy de Sergi Gómez, pues creo que no tiene nivel para este Sevilla. Si ya me da miedo Sergi sin tarjeta, imagináos con ella.

En la recta final del partido se intuía un segundo gol, aunque no se sabía para quién. Por un lado, el Elche arriesgaba cada vez más, pues, lógicamente, la derrota no le servía para nada, y por otro al Sevilla se le notaba ya cansado, especialmente jugadores como Rakitic y Oliver Torres, pero podría aprovechar los espacios, cada vez mayores, que dejaban los visitantes en la zona media. Ocurrió esto último.

Para mi gusto, Lopetegui arriesgó mucho haciendo los últimos cambios tan tarde, pero vinieron como agua de mayo. Al poco tiempo de hacerse, Mudo Vázquez logró el 2-0 definitivo, a su estilo. Esto es, de tacón. Yo creo que no he visto a ningún jugador en el Sevilla tan obsesionado con las filigranas, ya sea un túnel o un taconazo. Hasta el punto de que, en ocasiones, han provocado pérdidas de balón que han resultado fatales.

Esta victoria ha sido muy trabajada, ante un rival que, si bien es verdad que está en la zona baja, dispone de jugadores de calidad, como Fidel, Raúl Guti, Carrillo o el incansable Lucas Boyé. Dos de estos ya nos dieron un disgusto no hace mucho.

La victoria es fundamental para mantener la distancia con el quinto clasificado, la Real Sociedad, que queda a nueve puntos, a la que tendremos como rival en la jornada 33 –vamos por la 27–, en el partido que puede ser determinante para lograr el objetivo.

El próximo rival será el Valladolid, en Pucela. Será el último antes del parón y, como todos los partidos de Primera División, será un partido complicado. Además nos han hecho la gracieta de ponerlo en sábado, cuando podría haberse jugado en domingo, perfectamente, no dejando ni 72 horas de margen. Como para ganar la Liga.

Ganarlo sería un importante paso para lograr el objetivo, que no es otro que mantener ese privilegiado cuarto puesto. Y ya sólo quedan once pasos.

Sevilla FC 1 – Betis 0. Muy mal partido pero muy buen resultado

Pues parece que sí, que hay algo que para a este Betis. Se llama Sevilla Football Club, y le ha bastado con hacer un pésimo partido para llevarse los tres puntos en juego.

Obviamente, el partido no me ha gustado absolutamente nada. Desde el pitido inicial, se ha notado que el Sevilla ha tenido menos intensidad que el Betis, y eso normalmente se paga. Pudo adelantarse el Betis en un balón que se le escapó a Bono. Incomprensiblemente, la defensa dejó que dispararan desde la frontal del área, y parecía que Bono iba a atajar el balón sin problemas, pero se le escapó. Menos mal que reaccionó con rapidez y evitó el gol.

Pero fue el Sevilla el que golpeó primero, y también último, ya que fue el único gol del partido. Un magnífico pase de Navas, a la espalda de Víctor Ruiz. En-Nesyri hace un perfecto control orientado, regatea a Joel en su salida y le bate por bajo, a pesar del poco ángulo del que disponía. Un golazo. Este gol es un ejemplo del porqué debe ser titular En-Nesyri. De Jong, por su lentitud y poca técnica, jamás podría haber marcado un gol así.

Achuchó algo el Betis en los minutos finales de la primera parte, pero sin llegar crear ocasiones de gol.

En la segunda parte, el Sevilla intentó controlar el centro del campo, pero el bajo nivel de Papu Gómez lo convertía en una misión imposible. Rakitic, que entró en este segundo tiempo, tuvo la ocasión más clara, pero Mandi, desvió a córner.

Fue un partido de muy pocas ocasiones, por ambos conjuntos, pero la ventaja mínima provocaba que hubiera un alto riesgo de que volaran los tres puntos. Esto pudo ocurrir en un acción rocambolesca, que sería la más clara del Betis en todo el partido: un despeje de Rekik golpeó en Borja Iglesias, que estaba tendido en el suelo, y, cuando ya se colaba, Diego Carlos la sacó casi en la línea de gol.

Lopetegui optó por echar al equipo atrás, lo que siempre es arriesgado. Y en la última jugada del partido, pudo empatar Fekir, con el tiempo de prolongación ya cumplido incluso. Afortunadamente, su disparo fue fuera y los tres puntos fueron para donde tenían que ir.

No me gustó nada la falta de oficio en los minutos finales. Menos mal que en esta ocasión el rival no era el Barcelona, sino el Betis. Echo en falta más malicia. Oliver Torres estuvo bastante pardillo en un par de ocasiones, perdiendo el balón tontamente.

Con esta importantísima victoria sacamos seis puntos al quinto clasificado, que es la Real Sociedad, y que pueden ser nueve, si logramos vencer al Elche el miércoles. No será nada fácil, ya que tendremos las bajas importantes de Diego Carlos y Jordán, por sanción, y muy probablemente, también la de Fernando, que se retiró lesionado.

Queda mucho aún para lograr la cuarta plaza, pero vamos bien encaminados. De haber tropezado hoy, sobre todo si hubiéramos perdido, se habría complicado todo, porque el Betis habría quedado a tres puntos y además tendríamos el goal-average perdido. Por tanto, victoria vital.

B. Dortmund 2 – Sevilla FC 2. Gran partido, pero faltó gol

El equipo lo dio todo, como en la ida, pero no fue suficiente. Faltó gol, ese mismo gol que le sobra al Borussia con jugadores de la talla de Haaland o Jadón Sancho, quien, afortunadamente, fue baja hoy.

El partido del Sevilla ha sido muy bueno, superando al Borussia con claridad, con mucha claridad, como demuestran las estadísticas, pero un error en la salida del balón puso la eliminatoria casi imposible, al obligar a hacer ya tres goles. Una lástima, porque la primera parte fue extraordinaria, pero hay que admitir que el Borussia defendió muy bien durante todo el partido. Los centrales amarillos estuvieron sensacionales, despejando todo lo que les llegaba por arriba y a ras de suelo, que era muchísimo.

El Sevilla mereció al menos marcar algún gol, pero en el fútbol no valen de nada los merecimientos, sino los goles. Y el segundo de los locales llegó en una jugada disparatada, absurda, gracias al VAR. El árbitro turco estaba revisando si anulaba el segundo gol de Haaland, por empujón a Fernando, y resulta que se remonta a una jugada anterior donde Koundé agarra levemente de la camiseta a Haaland y éste se tira a la piscina, descaradamente. Evidentemente, Koundé no debe agarrar a nadie de la camiseta, pero los árbitros deberían de saber un mínimo de física básica. Para parar a una mole como Haaland, y además en carrera, no basta con un simple agarrón de la camiseta, sino que tendría que hacerle prácticamente un placaje. Y por supuesto, habría caído hacia atrás. La caída lógica hacia adelante es si le hubiera empujado, que no fue el caso. Pero bueno, increíblemente señaló penalti. Los paradones de Bono a Haaland no sirvió de nada porque no tenía los pies sobre la línea de gol. Y en la repetición ya Haaland no perdonó.

Era el más difícil todavía. Ya no eran necesario tres goles, sino cuatro para la clasificación y tres para forzar la prórroga. Y la verdad es que se estuvo muy cerquita de lograrlo. Acortamos distancias por un penalti tonto de Emre Can sobre De Jong, perfectamente transformado por En-Nesyri. Y ya en el descuento, un magnífico pase de Rakitic fue cabeceado a la perfección, de nuevo, por En-Nesyri, poniendo el balón en la escuadra. Este gol daba mínimas esperanzas de llegar a la prórroga, porque sólo quedaba un minuto. Habría sido demasiado bonito para ser verdad, pero al menos se intentó, se dio todo, pero no pudo ser. Marcó la diferencia la gran eficacia cara a gol de Haaland, pero el Sevilla hizo una eliminatoria muy digna, siendo bastante superior al Borussia Dortmund en gran parte de la eliminatoria.

Por cierto, el Borussia no es sólo Haaland. Tiene una plantilla extraordinaria: Jadon Sancho, Marco Reus, Reyna, Hummels, Hazard, Emre Can, Guerreiro, Dahoud, Akanji… Meunier es incluso suplente. Vamos, un plantillón.

Ahora ya sólo queda lamerse las heridas, recuperarse físicamente y ponerlo todo en la Liga. No será nada fácil mantener la cuarta plaza, puesto que la Real Sociedad está apretando de lo lindo y tiene una gran plantilla. No descarto incluso al Betis. Y no lo descarto porque está enrachado y le sale absolutamente todo. Gana aunque no lo merezca. Si le ganamos el derbi, donde por supuesto el Sevilla es favorito –aunque eso no sirve para nada, sólo para las casas de apuestas–, prácticamente lo dejamos desahuciado, pero si es al revés… Por tanto, el próximo partido es de vital importancia, como lo son el resto de partidos que siguen. Ya no hay tregua hasta el final.

El Sevilla FC eliminado de la Copa del Rey. Faltó fútbol, acierto y, por si fuera poco, el esperado robo arbitral

No pudo ser. Se intentó, pero en fútbol hay una máxima que suele cumplirse: si perdonas, pierdes. Y sobre todo, si perdonas a un gran equipo, como es el Barcelona. La clave, por supuesto, estuvo en el penalti fallado por Ocampos. Estaba claro: si la metía, a la final; si la fallaba, palmábamos. Y la falló. Precisamente, el que no falla nunca un penalti, le dio por fallar este tan importante. Desde ese preciso momento tenía clarísimo que no estaríamos en la final, y supongo que la mayoría de los jugadores del Sevilla también pensaron lo mismo. Porque hay que ser muy fuertes mentalmente para sobreponerse a un mazazo de ese calibre.

En cualquier caso, también es cierto que se hicieron muchas cosas mal durante este partido. En el primer gol, se le deja tirar desde la frontal del área a Dembelé, que la coloca en la escuadra, parece que tras tocar levemente en Jordan, poniéndola imposible para Vaclík. También De Jong falló una ocasión clarísima, por ser extremadamente lento y no ser capaz de controlar un balón relativamente fácil.

La primera parte fue una tortura, con la defensa muy atrasada y otorgando muchas ocasiones de gol al rival. En la segunda, se paró la hemorragia, pero no se sentenció el partido. Para colmo, otro de nuestros jugadores más fiables, Fernando, cometió otro grave error, al hacer una falta innecesaria a Trincao, en una balón en profundidad que parecía que llegaría sin problemas a las manos de Vaclík. Evidentemente, huelga decir que esa misma falta, de haber sido cometida por el Barcelona, no habría supuesto la segunda amarilla y la consiguiente expulsión, ya que ni era una entrada violenta, ni abortaba una ocasión de gol. Pero Fernando es del Sevilla, y Sánchez Martínez lo tuvo claro: a la puta calle.

Todos temíamos que pagaríamos caro los errores, y, así fue. En los últimos minutos del partido, Diego Carlos evita un córner, pero el rechace le cae a Griezmann, que, aprovechando que la defensa del Sevilla defendía demasiado atrás, la pone al área pequeña, donde Piqué remata a placer, poniéndola imposible para Vaclík.

El panorama se ponía más negro que los ojos de Azabache. A la prórroga, ante un equipo superior técnicamente, con un árbitro claramente parcial, y en inferioridad numérica. Era necesario un milagro que no se produjo. Porque en el fútbol, los milagros se dan en muy raras ocasiones.

En la prórroga, Sánchez Martínez pudo pitar penalti por una clara mano de Lenglet, que habría dado emoción a la eliminatoria. Pero, evidentemente, ni se le pasó por la cabeza. De igual modo que pudo expulsar a Mingueza, con una segunda amarilla por hacer penalti sobre Ocampos. Evidemente, tampoco se le pasó por la cabeza.

En mi post de la previa decía que sería necesario para estar en la final conseguir, al menos, un gol. Y no fuimos capaces.

En resumen, si no haces un buen partido, perdonas a un rival superior técnicamente y tienes al árbitro en contra… es casi imposible llegar a la final.

Eso sí, agradecer a los jugadores que lo dieran todo. Porque lo intentaron siempre.

El planteamiento del partido y la alineación me parecieron, más o menos, bien. Yo habría dejado en el banquillo a De Jong, que no es de mi gusto en absoluto, y habría dado entrada a Munir, que es uno de los jugadores con más gol de la plantilla –y hoy se trataba de eso, de hacer un gol–, poniendo como jugador más adelantado a En-Nesyri. Y también habría dado la oportunidad a Papu en lugar de Oliver. Pero por lo demás, me pareció bien el equipo, especialmente los laterales, tanto Aleix Vidal como Acuña. De hecho, el Sevilla notó cuando tuvieron que irse, al ser sustituidos.

Para finalizar, un deseo muy deportivo y que me sale del corazón: ojalá que el Paris San Germain le meta ocho al Barcelona. ¡Por cabrones! ¡Qué asco de Barcelona! No los aguanto.

Copa del Rey. Será necesario marcar, al menos, un gol

Normalmente, una ventaja de dos goles suele ser muy importante, casi decisiva, para el partido de vuelta, pero no se puede obviar que el Barcelona tiene una gran plantilla, con unos delanteros de primerísimo nivel, como son Dembelé, Griezmann o, por supuesto, Messi. Este potencial ofensivo, desde mi punto de vista, obliga a marcar, como mínimo, un gol, si queremos clasificarnos. Aun así, tampoco podría darse por sentenciada la eliminatoria, ya que el Barcelona puede marcar perfectamente cuatro goles.  De hecho, hace unos días, en el encuentro de Liga, tuvo cuatro o cinco ocasiones clarísimas, de las que “sólo” aprovechó dos.

Me parece inconcebible que, si el Sevilla FC sale desde el minuto uno a encerrarse, se logre el pase a la final. Precisamente, por ese motivo se juega la semifinal contra el Barcelona, porque si el Granada no se hubiera encerrado en su área una vez que se adelantó en el marcador, casi con toda seguridad hoy sería semifinalista. Por tanto, es imprescindible no caer en ese error. Entiendo que es una tentación, como se suele decir, poner el autobús delante de la portería, pero dada la calidad del rival, sería casi milagroso que ese plan saliera bien. Es decir, en mi opinión, hay que saltar al terreno de juego convencidos de que hay equipo para ganar, o al menos intentarlo. El Barcelona debe tener la sensación, desde el inicio del partido, de que el Sevilla puede marcar y que puede incluso ganar. De esa manera, no irá a tumba abierta a buscar nuestra portería. Hay que recordar el famoso dicho: “la mejor defensa es un buen ataque”. Para ello, me parecería un acierto que En-Nesyri fuera titular hoy, ya que su velocidad será muy importante tanto en la presión como en los contragolpes.

En este sentido, si hay que buscar marcar un gol y dar sensación de peligro, no me parecería apropiado jugar con doble pivote y tres centrales, que es algo que, por otra parte, normalmente no nos ha dado resultado. Y por supuesto, también espero que Papu Gómez no juegue escorado a la izquierda, donde es una auténtica nulidad.

Ojalá que Lopetegui pueda sacar hoy su once de gala, o, al menos, un once de lo más competitivo. No creo que pueda jugar Ocampos, y veremos a ver si Acuña o Bono. Ayer se decía que el guardameta está lesionado, lo cual sería un revés importante, porque salva muchos goles.

Hoy es uno de esos partidos grandes, de los difíciles, porque hay que rozar la perfección para sacar un buen resultado. Además, doy por hecho que el árbitro también ayudará, como ocurre siempre, al Barcelona. La cuestión es si ayudará poco, mucho o muchísimo. Por tanto, los jugadores del Sevilla deberán ser muy solidarios, muy pacientes y no caer en las provocaciones arbitrales, como ya ocurrió en Liga. Sé que es casi imposible no protestar en faltas inexistentes, pero hay que hacer un esfuerzo, ya que el resultado es que nos cargamos de tarjetas por ese motivo y eso, lógicamente, tiene su consecuencia en el terreno de juego.

La sensación que tengo para la noche de hoy es que si el Sevilla va a por el partido, con  concentración y esfuerzo, pasaremos la eliminatoria. Si sale a verlas venir, acobardado, como en Liga, donde los jugadores del Barcelona ponían más intensidad que los del Sevilla, palmamos.

Gran partido, de los que gustan al aficionado. Hay que dar lo máximo, y así será más fácil estar en la deseada final.