Archivo diario: 28/11/2020

Huesca 0 – Sevilla FC 1. Sufrimos, como previó Lopetegui, pero por su culpa

Partido de muy pocas ocasiones de gol, de poquísimas ocasiones de gol, de mucho mover el balón para acá y para allá, con lentitud, parsimonia, y sin tirar apenas a puerta. Parecía que el partido estaba condenado a un empate a cero, pero como ya estamos acostumbrados a ganar en los últimos minutos, quedaba ese hilo de esperanza. Y, efectivamente, En-Nesyri –que ya está empezando a callar bocas–, a falta de ocho minutos para el final, logró el único tanto del partido, a pase de Ocampos.

Para mi gusto, el gol debería de haber llegado un minuto más tarde. Estaba preparado Idrissi para entrar al terreno de juego, y preví la jugada. No porque yo sea un adivino, sino porque Lopetegui sigue siendo un cobardica. No lo puede remediar. Fue ponerse por delante en el marcador y, automáticamente, mandar sentar a Idrissi –cara de poema, por la decepción– y dar entrada a Gudelj. Eso significaba que íbamos a sufrir, porque si quitas a un delantero y metes a un defensa, quedando solo unos minutos, el equipo rival se irá al ataque, sin nada que perder, y con menos preocupaciones defensivas.

Para colmo, por si faltaba poco, hay jugadores, como Óscar Rodríguez, que arriesgan el balón, y lo pierden innecesariamente, cuando no hay necesidad alguna de marcar, sino, simplemente, evitar que te marquen. En lugar de aguantar el balón un par de minutos, de jugar al ratón y al gato con un rival desesperado, le regalamos la posesión y la oportunidad, hasta en dos ocasiones, de centrar ál área con el tiempo ya prácticamente cumplido. Hay una falta de oficio, en algunos jugadores, alarmante. Esto se explica, en parte, por la juventud, pero hay que tener dos dedos de frente y no dar la más mínima opción al rival, aunque sea tan endeble como este Huesca. Porque, de no haber sido por Aleix Vidal, que evitó un gol cantado, o por la falta de calidad de nuestro exjugador Sandro –creo que habría sido anulado por fuera de juego–, probablemente, no habríamos conseguido los tres puntos hoy.

De verdad, no entiendo la necesidad de hacer un cambio tan defensivo como quitar a Munir y dar entrada a Gudelj, cuando el Huesca no conseguía llegar con peligro. Si está el partido controlado, no hay que cambiar absolutamente nada. Simplemente, intentar aprovechar la desesperación del rival para intentar sentenciar a la contra. Pero bueno, se ganó y no ha lugar a lamentaciones.

Ahora vienen dos partidos muy complicados, pero que hay que ganar: el miércoles ante el Chelsea, para lograr la primera plaza del grupo, y el sábado ante el Madrid, para lograr entrar ya en plazas Champions. Seguimos sin hacer un juego maravilloso, ganando con fatiguitas, pero, ¿a quién importa eso cuando se gana?