Archivo mensual: noviembre 2020

Huesca 0 – Sevilla FC 1. Sufrimos, como previó Lopetegui, pero por su culpa

Partido de muy pocas ocasiones de gol, de poquísimas ocasiones de gol, de mucho mover el balón para acá y para allá, con lentitud, parsimonia, y sin tirar apenas a puerta. Parecía que el partido estaba condenado a un empate a cero, pero como ya estamos acostumbrados a ganar en los últimos minutos, quedaba ese hilo de esperanza. Y, efectivamente, En-Nesyri –que ya está empezando a callar bocas–, a falta de ocho minutos para el final, logró el único tanto del partido, a pase de Ocampos.

Para mi gusto, el gol debería de haber llegado un minuto más tarde. Estaba preparado Idrissi para entrar al terreno de juego, y preví la jugada. No porque yo sea un adivino, sino porque Lopetegui sigue siendo un cobardica. No lo puede remediar. Fue ponerse por delante en el marcador y, automáticamente, mandar sentar a Idrissi –cara de poema, por la decepción– y dar entrada a Gudelj. Eso significaba que íbamos a sufrir, porque si quitas a un delantero y metes a un defensa, quedando solo unos minutos, el equipo rival se irá al ataque, sin nada que perder, y con menos preocupaciones defensivas.

Para colmo, por si faltaba poco, hay jugadores, como Óscar Rodríguez, que arriesgan el balón, y lo pierden innecesariamente, cuando no hay necesidad alguna de marcar, sino, simplemente, evitar que te marquen. En lugar de aguantar el balón un par de minutos, de jugar al ratón y al gato con un rival desesperado, le regalamos la posesión y la oportunidad, hasta en dos ocasiones, de centrar ál área con el tiempo ya prácticamente cumplido. Hay una falta de oficio, en algunos jugadores, alarmante. Esto se explica, en parte, por la juventud, pero hay que tener dos dedos de frente y no dar la más mínima opción al rival, aunque sea tan endeble como este Huesca. Porque, de no haber sido por Aleix Vidal, que evitó un gol cantado, o por la falta de calidad de nuestro exjugador Sandro –creo que habría sido anulado por fuera de juego–, probablemente, no habríamos conseguido los tres puntos hoy.

De verdad, no entiendo la necesidad de hacer un cambio tan defensivo como quitar a Munir y dar entrada a Gudelj, cuando el Huesca no conseguía llegar con peligro. Si está el partido controlado, no hay que cambiar absolutamente nada. Simplemente, intentar aprovechar la desesperación del rival para intentar sentenciar a la contra. Pero bueno, se ganó y no ha lugar a lamentaciones.

Ahora vienen dos partidos muy complicados, pero que hay que ganar: el miércoles ante el Chelsea, para lograr la primera plaza del grupo, y el sábado ante el Madrid, para lograr entrar ya en plazas Champions. Seguimos sin hacer un juego maravilloso, ganando con fatiguitas, pero, ¿a quién importa eso cuando se gana?

Sevilla FC 4 – Celta 2. Segunda victoria consecutiva tras un partido de altibajos

Extraño partido hoy del Sevilla. Salió arrollando al Celta, hasta el punto de que tuvo ocasiones para ponerse con 3-0 en los primeros diez minutos, al disponer de ocasiones claras para ello. El primer gol del partido llegó a los cinco minutos de juego, al recoger Koundé un rechace en el área. Ya lo que le faltaba al francés: que, encima, haga goles. El inicio tan prometedor del partido se vio enturbiado por una cantada indigna de un portero de primer nivel. Vaclík se la tragó, materialmente, como diría uno al que apodan «el maestro». También achaco algo de culpa a Acuña, que dejó centrar al área, con toda tranquilidad, a Hugo Mallo.

El empate sentó como un verdadero mazazo, pues el Celta no había hecho absolutamente nada hasta entonces. Estaba siendo apabullado, y este regalo, aprovechado por Iago Aspas, les dio vida.

Un nuevo error fue aprovechado bien por Aspas, que dispuso de mucho terreno, se fue en velocidad de Fernando, y aunque paró Vaclík, el balón quedó muerto a los pies de otro «ex»: Nolito.

Se ponía el partido muy negro. Incluso Vaclík tuvo que hacer una buena parada a Nolito, para evitar el 1-3, al filo del descanso.

Sin embargo, al minuto siguiente ocurrió otro giro en este partido de altibajos. En el último segundo del descuento Navas centró para que En-Nesyri cabeceara a la red. En esta ocasión el mazazo fue para el Celta, que parecía que se iría a vestuarios con ventaja en el marcador.

En la segunda parte sólo marcó el Sevilla. El Celta, sin embargo, mostró bastante peligro, pues tiene jugadores de mucha calidad, como Mina, Aspas o Suárez. De hecho, de no haber sido por Vaclík, se habrían adelantado en el marcador. Pero su paradón a Mina, con el pie, evitó el gol a bocajarro.

Es justo decir que el grave error de Vaclík complicó el partido, pero no es menos cierto que hizo tres paradas de mucho mérito. En el cómputo general, creo que nos acabó salvando el partido.

El partido únicamente se decantó en la recta final, con la entrada de jugadores de refresco, como Idrissi, Oscar o Munir. A falta de cinco minutos para la finalización, un zapatazo de Escudero fue desviado por Tapia, haciendo imposible que pudiera llegar Rubén. Y sólo dos minutos después, con la defensa del Celta muy adelantada, un balón en profundidad dejó solo a Munir, que sentenció ya el partido.

Se lograron tres puntos importantísimos para no alejarse de los puestos Champions. Esta segunda victoria consecutiva es vital.

A pesar del gol, hoy no me ha gustado mucho el partido de Koundé. En líneas generales, ha hecho un buen partido, pero le he visto, en ocasiones, con suficiencia, complicándose con el balón innecesariamente. En una de estas ocasiones, el Celta tuvo una ocasión bastante clara, aunque, en mi opinión, hubo una evidente falta previa.

Me agradó el debut de Idrissi. Me gustan esos jugadores que llevan el balón pegado al pie. Habrá que verle más, pero da la impresión de que tiene bastante desborde.

Y Munir…. Por Dios, Munir tiene que jugar. Es uno de los jugadores que tiene más gol en la plantilla, si no el que más.

El próximo sábado visitaremos al Huesca. Partido que, de ganar, puede meternos ya en plazas europeas.

Sevilla FC 1 – Osasuna 0. Mal partido, pero se ganó, que es lo importante

Ya llegarán tiempos mejores, pero, por ahora, en Liga nos tenemos que conformar con partidos como el que hemos visto hoy: con mucha voluntad, eso sí, pero con poco juego y con muy pocas ocasiones de gol.

Ha sido un partido muy disputado, con una lucha incesante en el centro del campo, donde ha estado casi siempre el balón. Porque es cierto que el Sevilla apenas ha creado ocasiones de gol, pero no es menos cierto que el Osasuna tampoco ha tenido muchas. Eso sí, ha tenido un par de ellas muy claras. Por ejemplo, un cabezazo de Budimir, con todo a favor, que se fue fuera por poco.

El equipo navarro planteó un partido con un centro del campo muy poblado, con la línea defensiva adelantada y con tres jugadores arriba presionando la salida del balón. La única forma de salir de esta trampa es moviendo el esférico con rapidez y precisión, y precisión más o menos sí, porque hubo pocas pérdidas, pero en cuanto a rapidez, nada de nada. El resultado era el lógico: mucho bascular el balón de banda a banda, mucho retrasar el balón de línea, pero crear ocasiones… poquito.

Al descanso, se veía que iba a ser difícil superar a Osasuna, porque estaba muy bien plantado y había que tener muchísima precaución, pues siempre estaba el peligro de que fueran a montar una contra o el balón parado. Afortunadamente, un inocente penalti de Moncayola a Ocampos nos sacó de nuestro sufrimiento. Para colmo, Ocampos lo falló, lanzándolo muy mal. Menos mal que ahí estaba el VAR para dejar en evidencia al guardameta rojillo, que se adelantó antes de tocar el balón el argentino. Ocampos no falló la segunda oportunidad, logrando su primer gol en Liga. Sin duda, le vendrá bien anímicamente.

A partir de aquí, el Sevilla controló el partido, pero cometió el error de no sentenciar. Incluso diría yo, de no buscar sentenciar, ya que al Sevilla se le veía más preocupado de mantener la posesión, de dejar pasar los minutos, antes que conseguir ese 2-0 que nos habría dado la tranquilidad. Jugamos con fuego, pero no nos quemamos.

Mal partido, sufrimiento, dos lesiones importantes (Navas y Acuña), pero tres puntitos que no nos quita ya nadie y que eran fundamentales. No podíamos permitirnos una cuarta derrota consecutiva. Ni siquiera servía un empate. Había que ganar, fuera como fuera. Y se hizo.

Ahora llega el aburrimiento, los partidos de selecciones nacionales, pero este aburrimiento se afronta mucho mejor con una victoria, aunque haya sido una victoria pírrica y lograda con la ley del mínimo esfuerzo.

El próximo rival será el Celta. También en casa y, seguramente, también un partido muy disputado.

Sevilla FC 3 – Krasnodar 2. Primera parte de pesadilla, segunda parte de épica

Increíble partido de Champions el que hemos visto esta noche. En los primeros minutos, donde el Sevilla apabullaba a un Krasnodar que ponía el autobús en el área, parecía que era cuestión de tiempo que el Sevilla inaugurara el marcador. Y todo parecía indicar eso cuando el árbitro señaló un penalti que luego corrigió el VAR. Yo creía que iba a señalarlo por manos del defensor ruso, pero al final quedó en nada. Y poco después saltó la sorpresa, pues en una contra Koundé se vio obligado a hacer falta, dado que había un rival solo en el segundo palo. La ejecución de la falta fue, sencillamente, perfecta, un verdadero golazo el de Suleymanov. La puso en la misma escuadra. Imposible para Vaclík y para cualquier portero.

Cuando aún no se había recuperado el Sevilla del golpe, llego otro más fuerte. El que casi nunca falla, Koundé, no fue capaz de controlar un balón fácil, se le escapó y cuando fue a despejar, se le adelantó Berg. Koundé fue a despejar el balón y despejó la pierna del jugador ruso. Penalti claro. Que transformó Berg también a la perfección. Vaclík se estiró muy bien, pero no pudo llegar al disparo fuerte, raso y ajustado de Berg.

Se ponía el panorama negrísimo, más negro que la camiseta del Krasnodar. Era el momento de arriesgar. Y Lopetegui lo hizo, pues retirar a nuestro mejor central siempre es un riesgo, pero probablemente se vio obligado a ello porque tenía ya una amarilla e iban a quedar muchos espacios atrás.

Poco después llegó el buen gol de Rakitic, cabeceando un magnífico pase de Jordán.

Cuando parecía que el partido iba a llegar al descanso con el 1-2, llegó una jugada desgraciadísima, ya que Navas no llegó a despejar el balón, golpeando a un jugador ruso, y fue expulsado.

Verdaderamente, parecía impensable que un equipo con tan poco gol como el Sevilla fuera capaz de hacer tres goles y no encajar ninguno en sólo 45 minutos, con un jugador menos, y sin contar con los dos mejores jugadores de la plantilla, que son, a mi juicio, Jesús Navas y Koundé.

Sería un milagro, y de los gordos, que el Sevilla remontara el partido. Pero el milagro sucedió. Y para ello fue preciso que se dieran varias circunstancias: una pizca de suerte, ya que el fallo de Caio, dando lugar el empate, fue tremendo; y el acierto de cara a puerta, puesto que En-Nesyri enchufó a la red las dos ocasiones que tuvo. El marroquí fue el héroe del partido, y su doblete le vendrá de perlas para mejorar en confianza.

Lo que quedaba era aguantar estoicamente los veinte minutos que quedaban, alargue incluido, para lograr la hazaña. Y se hizo, aunque con mucho sufrimiento. Pero los centrales consiguieron despejar todos los centros al área y pases en profundidad del Krasnodar.

Debutó Rekik. Ya sólo queda por hacerlo Idrissi. A ver si se recupera de su interminable lesión.

La victoria de hoy es importantísima. No sólo porque nos deja bastante de cara la clasificación, al lograr siete puntos en tres partidos, sino porque cambia la dinámica de derrotas y de infortunio. Y eso puede ser importantísimo para afrontar el duro partido que nos espera el sábado ante el Osasuna.