Archivo mensual: diciembre 2018

Leganés 1 – Sevilla FC 1. La falta de profesionalidad de Hernández Hernández y El Mudo Vázquez impiden la victoria en Butarque

El botín conseguido es menor, pues eran necesarios los tres puntos, pero muy meritorio, ya que el partido se puso realmente feo, cuando debería haberse puesto de cara si Hernández Hernández  y Vázquez hubieran hecho bien su trabajo.

El partido no pudo empezar peor. A los cuatro minutos, en el primer ataque del Leganés, Escudero deja centrar al área y a Vesga le da por cabecear, de manera impecable, ajustado al poste, de manear que Vaclík no pudo hacer nada por evitar el primer gol del partido.

Poco después el Leganés pudo hacer el segundo. Eran momentos donde el Sevilla no daba una a derechas, pero poco a poco, se fue recomponiendo y llegando al área local. Hasta que llegó la jugada que marcó el partido: Nyon, que ya tenía una tarjeta amarilla, agarra y derriba al Mudo Vázquez cuando éste se iba. El árbitro señala la falta, clarísima, pero decide pasarse el reglamento por donde le dio la gana, y no mostrarle la segunda amarilla. Es decir, que no lo expulsó porque ya tenía una tarjeta, y eso no es de buen profesional. Obviamente, Pellegrino agradeció el regalo y sustituyó a Nyon en la segunda mitad.

Y para empeorar las cosas, ahí estaba Franco Vázquez, que su supone que protestó y le dijo de todo al árbitro. Lo cual es absurdo, porque un árbitro, una vez que toma una decisión, es casi imposible que vuelva atrás. Evidentemente, Hernández Hernández expulsó a Vázquez, porque éste no tiene la patente de corso que tienen otros jugadores de la Liga, como Sergio Ramos o Messi. Sin ir más lejos, en el último partido de los culés, ante el Celta,  Messi no se cortó y abroncó al árbitro por no pitarle una ligera falta –no recuerdo quién era, pero da lo mismo, porque son todos igual de cobardes–. Le gritó, durante varios segundos, mirándole a la cara, desafiante, haciendo aspavientos, conocedor de que el trencilla no iba a tener arrestos para expulsarle. Y el árbitro, simplemente, se quedó impávido, con la mirada perdida, sin saber cómo reaccionar y dando la impresión de pensar: “tierra, trágame”. Ni siquiera le mostró amarilla.

Todos sabemos que en La Liga hay equipos y jugadores que tienen un trato diferente. Por lo visto, Mudo Vázquez aún no lo sabe. Espero que el club le ponga una buena sanción, y si se repitiera algo parecido, que lo traspase.

El panorama era desalentador: perdiendo y en inferioridad, y con 45 minutos por delante. Afortunadamente, el Leganés cometió un error garrafal, tremendo, y es que no aprovechó la superioridad para ir a sentenciar el partido, sino que se dedicó a tontear, a mover el balón en horizontal y sin crear peligro. Al no cerrar el partido, cada minuto que pasaba nos daba vida, porque en una jugada aislada podríamos empatar. Amadou estuvo muy cerca, al rematar al poste, a diez minutos del final. Y poco después de que Vaclik evitara con la punta de los dedos, y con la inestimable colaboración del larguero, el 2-0, llegó la jugada que los sevillistas estábamos esperando pero que parecía que no iba a llegar nunca: un centro al área para que el más listo, el de siempre, Ben Yedder, cabeceara al fondo de la red.

Gol y punto que saben a gloria. Al Leganés le ocurrió lo mismo que al Sevilla en Mestalla: no sentenció, cuando lo tenía todo a favor, y lo pagó en el descuento.

No me gustó nada, de nuevo, el partido de André Silva. Estuvo deambulando, sin crear peligro, y fue sustituído.

Lo peor es que perdemos para el primer partido del año, ante el Atlético de Madrid, a Mercado, Mudo Vázquez y puede ser que a Jesús Navas, que tuvo que retirarse por una sobrecarga en el sóleo.

 

 

 

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Sevilla FC 2 – Gerona 0. Dos puntos vitales y muy trabajados

Viendo el marcador, parece que ha sido una victoria sencilla y cómoda, pero ni mucho menos ha sido así. El Gerona, a pesar de que apenas ha contado con ocasiones de gol durante los noventa minutos, ha demostrado ser un equipo muy trabajado y con jugadores de calidad. Si no han sido capaces de marcar, ha sido por el extraordinario trabajo en defensa de todo el equipo, mostrando una concentración total, excepto Banega en la primera parte, donde perdió varios de esos balones que acostumbra a perder tontamente, por suficiencia, pero que, por suerte, no suelen acabar en gol.

El resultado final debió ser bastante más abultado, pero el guardameta visitante se lució en dos intervenciones, y las demás ocasiones, alguna bastante clara, las desperdiciamos. No lográbamos hacer el 3-0 y me temía que lo pagaríamos con un final de partido de infarto, mirando el cronómetro, pero Vaclík, con una soberbia estirada, lo evitó.

El 2-0 nos viene bastante bien de cara al goal-average.

El mejor del partido me pareció Roque Mesa. Su partido fue completísimo, faltándole únicamente el gol. También los centrales, Kjaer, Carriço y Sergi Gómez hicieron un gran partido.

No me gustó nada el partido de André Silva. Desesperante en ocasiones, desaprovechó un uno contra uno que no se puede fallar nunca. Cada vez estoy más convencido de que no es un jugador que vale 43 millones de euros. Aunque tenga un gran futuro por delante. Eso sí, un buen recorte suyo provocó el penalti que abrió el marcador, perfectamente lanzado por Banega. Ben Yedder si aportó mucho trabajo y acierto. Aunque no marcó, asistió a Sabaria en el definitivo 2-0.

 A pesar de haber conseguido esta fundamental victoria que nos mantiene en los puestos de privilegio, debemos de pisar el acelerador y cerrar el año con otra victoria en Butarque. Allí no podremos contar con Kjaer, lesionado, ni con Banega y Sarabia, sancionados, pero recuperaremos a Mudo Vázquez. Estando segundos sólo vale ganar. Cualquier otro resultado es malo.

Sevilla FC 3 – Krasnodar 0. Obstáculo superado por la vía rápida 

No hubo lugar a sustos. El Krasnodar duró apenas diez minutos. Ben Yedder no perdona la mínima oportunidad que tiene, y tuvo dos.

El primer gol me pareció un clarísimo fuera de juego. Lo único que se me ocurre es que el asistente pensara que el balón llegó a Yedder al pasar atrás un defensor, pero me dio la impresión de que no fue así, sino que Roque Mesa le pasó el balón.

El Krasnodar dio algún susto en los primeros minutos y con el 1-0, pero después se fue diluyendo conforme pasaban los minutos.

En la segunda parte se acabó de rematar el partido con la jugada del penalti y expulsión. Llegó entonces el momento de hacer los cambios y reservar jugadores para el importantísimo partido de la matinal del domingo ante el Gerona.

Lo fundamental es que se logró la clasificación, y como primeros de grupo, a pesar de las penosas actuaciones que hemos tenido fuera del Ramón Sánchez Pizjuán.

En cuanto al ambiente, lo esperaba bastante más crispado. Aunque no nos guste, lo cierto es que el Sevilla es una Sociedad Anónima Deportiva y al aficionado no nos queda más que el derecho al pataleo. Ahora bien, es muy difícil de asimilar que el Sevilla FC ha sido, o vaya a ser vendido porque unos supuestos sevillistas, cuatro viejos, como escribía un periodista hoy (bueno, decía “ancianos”, que es lo mismo), quieran dejar la vida resuelta a sus herederos. Cuatro ancianos que ya son ricos. Por eso son los accionistas mayoritarios. Pero se ve que es cierto el dicho de que nadie, por mucho dinero que tenga, dice: “Ya tengo suficiente dinero. Ya no quiero más”

Pero eso es lo que hay. El Sevilla dejará de estar en manos de sevillistas, como siempre ha sido. Nos guste o no nos guste. Sólo queda seguir animando al Sevilla FC. Y el próximo episodio es el domingo.  De vencer al Gerona, seguiremos en lo más alto.

Junta General de Accionistas 2018. La Junta de la decepción

La Junta General de Accionistas, que era ordinaria, resultó ser extraordinaria. Pero extraordinaria en cuanto a la tremenda decepción que nos llevamos los ilusos sevillistas que creíamos que el Sevilla no estaba vendido o no iba a venderse. Nada más lejos de la realidad. Ayer los máximos accionistas dejaron claro que dan la espalda al sevillismo de base, al no blindar el estadio Ramón Sánchez Pizjuán y la ciudad deportiva José Ramón Cisneros Palacios.

Sin embargo, esto se veía venir. No se entendería entonces, que viéndose el alarmismo entre los pequeños accionistas y su lucha por sindicar el 5% de las acciones necesarias para incluir nuevos puntos en el orden del día, los máximos accionistas no sólo no se pronunciaran, sino que no solicitaran esta modificación de motu proprio. Evidentemente, no estaban por la labor. Pero siempre quedaba la esperanza de que, a última hora, sucumbieran ante la presión de los accionistas minoritarios y cambiaran de opinión.

Parece obvio que, si no han vendido ya sus acciones a un inversor extranjero, lo van a hacer próximamente, pues cabe deducir que tienen ya más que acordados los términos de la venta y sólo deben quedar detalles. En este sentido, resultó reveladora la lamentable intervención de Carolina Alés, que se destapó, admitiendo que ellos “venden sus acciones, no venden al Sevilla”. Pues no, Carolina. Si yo vendo mis dos acciones, sería así. Pero si tú, que eres una de las principales accionistas, las vendes, también vendes al Sevilla FC. Poco después intentó retractarse, quedando incluso peor.

Pero no quedó ahí la cosa. Carolina Alés también se lució con su desprecio a los pequeños accionistas, cuando preguntó por qué ellos no habían comprado acciones. Haciendo un alarde de soberbia, poco menos que se rió de aquellos que no podían permitirse comprar acciones, o sólo unas pocas, como es el caso de la gran mayoría de los aficionados. Sin duda, Carolina, quien probablemente habrá nadado en la abundancia desde que nació, no tiene la capacidad de entender que mucha gente no puede permitirse comprar acciones, o si lo hace, es con gran esfuerzo.

Como contrapunto a Carolina Alés, destacar la impresionante y conmovedora intervención de Alejandro Cadenas. Faltó poco para que lo sacaran a hombros, pero, lamentablemente, pese al gran esfuerzo de los pequeños accionistas, mucho me temo que se ha llegado tarde. Ya está todo el pescado vendido.

Ahora hay que apretarse los machos, pues se entra en una situación muy complicada, donde hay un patente enfrentamiento entre los accionistas mayoritarios y el aficionado de base. Será harto complicado que eso no afecte al rendimiento del equipo. Esto se verá muy pronto, en el importantísimo partido del jueves, ante el Krasnodar. Yo espero un gran abucheo al palco, pues es lo mínimo que merecen.

Empieza una época de incertidumbre, donde el Sevilla dejará de pertenecer a los sevillistas y estaremos en manos de un grupo inversor que podrá disponer, a su antojo, de nuestro estadio y ciudad deportiva. Desde luego, si con el tiempo acabamos trasladándonos a la Cartuja, sería mi fin como abonado. Llevo treinta y dos años siéndolo, pero me niego a ver al Sevilla en la Cartuja si no es algo temporal, mientras se amplía el Ramón Sánchez Pizjuán. El estadio olímpico es para ver atletismo, no fútbol. Si lo veo mejor por televisión, me quedaré en casa y no soportaré las inclemencias del tiempo, ni tendré que desplazarme.

La Junta de ayer me ha dejado tocado, o más bien hundido. Hasta el punto de que el partido contra el Krasnodar ha pasado de parecerme muy importante a ser totalmente secundario. No me explico cómo los máximos accionistas pueden tirar por los suelos los sentimientos de tantas generaciones de sevillistas. Y todo por el dinero, por el vil metal. ¡Qué triste!

Valencia 1 – Sevilla FC 1. Un punto que sabe a menos aún que el conseguido en Vitoria

Las dos salidas consecutivas del Sevilla se han saldado con empates, y en ambos partidos dio la sensación de que, de haber estado un poco más acertados, o de haber tenido un poco más de suerte –fundamental en fútbol–, se podrían haber conseguido dos victorias.

La primera parte del Sevilla no me gustó. Aunque se controló bien al Valencia, fueron los locales los únicos que crearon peligro, aunque también es verdad que a cuentagotas. El Sevilla fue incapaz de mantener la posesión del balón, con contínuos errores en el pase, y de tirar a puerta con peligro.

La segunda parte ya fue otra cosa. El Sevilla fue a por el partido, y una buena jugada entre Promes, Sarabia (goleador) y Ben Yedder (pasador), dio lugar al 0-1.

Entró el partido en una fase donde el Valencia quería y no podía, y el Sevilla estaba atento para apuntillar al contragolpe, si tenía ocasión. Y las tuvo, en las botas de Banega y André Silva, pero el poste no estuvo por la labor de colaborar. Especialmente clara fue la que tuvo Silva, que hizo lo más difícil, que era regatear al portero, y falló lo más fácil, que era no colarla entre los tres palos. Cuando vi el grave error de Silva, me hice a la idea de que no ganaríamos en Mestalla. El fútbol suele ser implacable cuando no se cierran los partidos, sobre todo cuando enfrente tienes a un rival importante, como es el Valencia.

Y desgraciadamente, así fue. En la última jugada del partido, en una falta lateral, perfectamente botada por Parejo, llegó el empate.

Hoy Vaclík no ha estado acertado en los despejes de puños. En dos ocasiones, en lugar de golpear el balón, lo hizo en la cara de sus compañeros, primero de Sergi Gómez y después de André Silva. No me extrañaría que en la falta del empate, los defensores estuvieran más pendientes de una posible “agresión” de su propio portero que de despejar el balón. Bromas aparte, Vaclík ha hecho un buen partido hoy, al igual que toda la defensa. La agradable sorpresa ha sido el sensacional partido de Promes. En mi opinión, su partido ha sido completísimo, y me ha parecido el mejor del partido.

En cuanto a André Silva, me viene decepcionando en los últimos partidos. Me parece un buen jugador, pero no estoy seguro de que sea un jugador de 40 millones de euros. Creo que, para pagar una millonada así, un jugador tiene que ser más decisivo, más determinante, más participativo de lo que lo está haciendo André Silva. Para mí, Ben Yedder es más completo, aunque menos valorado. Lo que sí tiene el portugués a su favor es su juventud y, por tanto, margen de mejora.

Si la actuación de Promes fue una buena  noticia, la mala fue que Mudo Vázquez vio la quinta amarilla y será baja contra el Gerona.

Pero antes de pensar en el próximo partido de Liga, que será fundamental para mantenernos arriba, hay que ocuparse del Krasnodar. No superar la fase de grupos sería un gran fracaso. Nos jugamos, además, ser primeros de grupo, lo cual implicaría más dinero y un rival teóricamente más asequible en la fase de eliminatorias.

Sevilla FC 1 Villanovense 0. A octavos de final, con más apuros de los previstos

No ha sido una eliminatoria de coser y cantar, como casi todo el mundo esperaba. Al menos, yo creía que el Sevilla iba a pasearse en ambos partidos, y no ha sido así. El Villanovense ha dado problemas hasta el final. No ha sido el típico equipo acomplejado, que sale a encerrarse para que no le caiga un saco de goles, sino que ha intentado estirarse, a veces con buen trato de balón, aunque con las limitaciones propias de un equipo tan humilde, pero estando lejos de lo que hacen muchos equipos de Primera, que es meterse atrás, con un planteamiento ultradefensivo, con las líneas muy juntas y perder tiempo desde el minuto uno.

Sin embargo, los apuros no han venido porque el Villlanovense haya tenido muchas ocasiones de gol. De hecho, Soriano ha sido, prácticamente, un espectador más. Pero gracias al valor doble de los goles visitantes en caso de empate, la incertidumbre se ha mantenido hasta el final. Un error defensivo, una falta, córner, un error arbitral, un rebote… cualquier cosa podía pasar si no se cerraba el partido con el segundo gol… Ese segundo gol que nunca llegó. Menos mal que la portería de Soriano quedó inmaculada, porque caer a las primeras de cambio, y ante un rival de Segunda B, habría sido un fracaso absoluto.

Lógicamente, el Sevilla ha sido muy superior. El partido podría incluso haber acabado en goleada, pero entre la buena actuación del guardameta visitante, al que casi hacemos internacional, y la nula eficacia de nuestros jugadores, nos ha costado más de la cuenta pasar la eliminatoria.

Se han  fallado muchas ocasiones de gol. Las más claras por parte de Muriel, que estrelló un balón en el poste, de impresionante trallazo en una falta muy lejana. También André Silva falló lo suyo. Incluso el gol, de penalti, lo hizo tras rechace del portero. Este clase de goles pueden quedar pronto en el pasado, de aprobarse una norma que está estudiando la International Board, por la cual, de parar el lanzamiento el portero, no habría posibilidad de rechace y se sacaría de puerta.

Me ha gustado el partido de Amadou y Promes, que se postula como una seria alternativa para sustituir a Navas. No obstante, un fallo suyo provocó una de las ocasiones más claras del Villanovense. Soriano, que debutaba en el Ramón Sánchez Pizjuán, se mostró muy seguro en todo momento, sacando con nota su primer partido ante los suyos.

Nolito y Muriel han estado por encima de su nivel habitual, lo cual es bastante fácil, dicho sea de paso.

La eliminatoria debió quedar sentenciada en el partido de ida, pero el terreno de juego estaba impracticable, dado que el césped no estaba asentado, de manera que los jugadores, en muchas ocasiones, cuando intentaban golpear el balón, resbalaban. O el bote irregular hacía casi imposible controlar el balón. El empate a cero de la ida provocaba que este partido fuera bastante peligroso. Afortunadamente, los jugadores del Sevilla nunca se confiaron y respetaron al rival en todo momento. De no haber sido así, a estas horas estariamos fuera de la competición.

Lo importante es que estamos en octavos de final y que lo hemos hecho reservando a gran parte de los titulares, con lo que estarán descansados para afrontar el dificilísimo partido del sábado en Mestalla. Porque el Valencia, aunque haya tenido un comienzo de temporada desastroso, tiene jugadores de mucha calidad y está llamado a estar luchando por los puestos que dan derecho a jugar la próxima Liga de Campeones.

Alavés 1 – Sevilla FC 1. Punto que sabe a poco. De nuevo, maltratados por el VAR

Lo positivo del día de ayer es que se consiguió puntuar en un estadio tan complicado como Mendizorroza, ante un rival que, hoy por hoy, es directo, pero que está llamado a dejar los puestos altos de la tabla. Al menos, para mí sería una sorpresa que siguiera ahí, en puestos europeos, al final de temporada. También me quedo con la segunda parte, donde el Sevilla fue a buscar la victoria, mereciendo llevarse los tres puntos.

Por el lado negativo, varios apuntes. En primer lugar, no me gustó la alineación. En un partido donde se defendía el liderato, es decir, donde hay que ganar obligatoriamente, no se debería de haber quedado en el banquillo Sarabia, ni haber dado entrada a Roque Mesa. Ojalá el canario dé pronto el nivel que nos ha demostrado que puede dar, pero a día de hoy, está muy lejos de él y, por tanto, creo que su lugar es el banquillo. Con el centro del campo Banega-Mudo-Roque el equipo no funcionó, sólo creando una ocasión de gol en la primera parte. También es verdad que no sólo fue culpa de Mesa, porque sus dos compañeros argentinos tampoco dieron una a derechas.

En segundo lugar, volvimos a ser perjudicados, una vez más, por el VAR. Es incomprensible que el gol del Alavés subiera al marcador, ya que Calleri estaba en órsay por muchos metros. En ningún caso puede considerarse que Sergio Gómez, que intenta despejar, quiere pasar o ceder el balón a Vaclík, en cuyo caso sí habría sido legal el gol. Y la verdad, me resulta muy sospechoso no sólo el caso de ayer, sino en las otras decisiones donde nos han perjudicado, a pesar de tener los árbitros la posibilidad de ver las jugadas polémicas repetidas las veces que consideren necesarias. Que González Fuertes estuviera ayer en el VAR, que ya ha demostrado que nos odia, no era ninguna garantía, pero, aún así, cuando veía la repetición de la jugada, no tenía ninguna duda de que anularían el gol. Pues no. Me quedé boquiabierto e indignado al ver la decisión arbitral.

Los otros antecedentes, que me vienen ahora a la memoria, son el Betis-Sevilla, con la famosa jugada donde el Sevilla debió quedarse en superioridad y con un penalti a favor, y el Sevilla-Getafe, donde anularon un gol a Ben Yedder y donde perdonaron la tarjeta roja directa a Djené. Porque si la entrada que hizo no era roja directa, ¿entonces qué hay que hacer para merecerla?

En cuanto a lo que me gustó, fue la línea defensiva y el trabajo incansable de Ben Yedder, quien además, fue el autor del gol. Todos los defensas estuvieron a un gran nivel, especialmente Carriço, como lo demuestra el hecho de que el Alavés sólo creara una ocasión clara de gol, que, por fortuna, dio en el poste.

El gol del empate llegó en un contragolpe de libro: Vázquez cambia el juego a Sarabia, desmarcado, y éste ve perfectamente el marcaje de Ben Yedder, que se adelanta a Pacheco.

También me gustaron los minutos de Promes. Se notó mucho su entrada, porque a partir de ahí el Sevilla tuvo más desborde y verticalidad. Pudo incluso marcar o asistir, pero llegó muy forzado y desaprovechó la ocasión.

El punto no es un buen resultado, pero nos permite seguir en puestos Champions y mantener la distancia con el Atlético de Madrid, que también empató. El próximo partido, en Mestalla, promete ser más complicado que el de ayer. Ojalá salgamos con buena nota de esta difícil doble salida.