Archivo diario: 22/01/2018

En sólo unos días, Montella consigue más que Berizzo en casi toda la primera vuelta

Montella acaba de llegar y, por tanto, aún es pronto para valorar su trabajo. Pero, por lo pronto, ya ha conseguido que veamos al Sevilla que todos los sevillistas queremos ver.

Dos partidos, los últimos dos partidos, han sido más que suficientes para cambiar el ánimo de la afición. En el primero, contra el Atlético de Madrid, por fin hemos visto a un Sevilla jugar sin miedo en el campo de un gran equipo, yendo a por el partido, sin salir derrotado desde el banquillo. Y en el segundo, contra el Español, hemos visto una goleada a domicilio, y con buen juego. Cuando con Berizzo sólo veíamos ganar por la mínima, con fútbol a cuentagotas, y con muchos apuros.

¿Qué ha cambiado para que veamos este nuevo Sevilla? Pues una barbaridad de cosas.

Para empezar, ha cambiado la actitud de los jugadores, que es algo fundamental. Antes, prácticamente, jugaban andando, sin presionar o haciendo una mala presión –lo segundo es mucho peor, porque te desgastas físicamente para nada–. Ahora, sin embargo, se presiona bien y los jugadores luchan durante los noventa minutos.

Pero lo más importante que ha logrado Montella es que se funcione como equipo. Y el cambio, como es lógico, se nota en todas las líneas. Se defiende mucho mejor y se ataca con más peligro, con mucha más verticalidad y rapidez. Atrás quedó ese fútbol lento, horizontal y aburrido, donde primaba la posesión del balón, aunque ésta fuera de lo más estéril.

La mejoría en defensa es notable. A una presión bien hecha, de todo el equipo, se le une el hecho de que ha juntado las líneas y retrasado la defensa, con lo que los jugadores rivales se encuentran con menos espacios y más dificultades para elaborar jugadas. También se ha pasado a defender zonalmente, olvidándose el anticuado método que utilizaba Berizzo del marcaje al hombre. En mi opinión, también es fundamental que no se haya contado con Kjaer, ya que Mercado es mucho mejor central que el danés. En el último partido, ante el Español, Sergio Rico apenas tuvo trabajo, quitando los minutos iniciales, donde el Español achuchó de lo lindo, y los cinco primeros minutos del segundo tiempo, donde el Sevilla se dedicó a tontear, quizás por el exceso de confianza al que pudo llevar el 0-2 del marcador. Ojalá Montella también sea capaz de lograr que el Sevilla pierda esos balones, de forma tan absurda, en el centro del campo. Menos mal que Leo Baptistao la pifió, porque habría metido al Español en el partido.

El centro del campo ha vuelto a funcionar. Montella se ha dado cuenta de que la mejor combinación, la que ofrece más calidad y equilibrio, es Nzonzi-Banega, y también ha acertado con las bandas, donde Correa y Sarabia ofrecen más desborde y gol que Nolito y Navas. Berizzo, con tantas rotaciones salvajes, fue incapaz de formar un equipo, y esa falta de continuidad, unido a los nuevos métodos, fue muy negativa. Tengo la convicción de que deben jugar siempre los mejores, de tener un once tipo, y de sólo hacer cambios cuando los titulares no estén al cien por cien físicamente o estén atravesando un mal estado de forma.

La transformación en ataque también es llamativa. Disfruté viendo ante el Español un 4-4-2, mi sistema preferido, siempre que los delanteros, como así fue, presionen en el centro del campo. Por fin vimos a un Sevilla capaz de contragolpear con peligro. Cada vez que el Sevilla llegaba arriba, daba sensación de que podía marcar. En lugar de Vázquez, lo ideal sería contar con un segundo delantero que fuera rápido y con capacidad para desbordar, asistir y fijar a los centrales. Pero eso es difícil de conseguir, y suele valer mucho dinero. Mientras tanto, si el Mudo Vázquez está tan atinado como ante el Español, no echaremos demasiado en falta a ese tipo de delantero.

El once que está alineando Montella es el que más me gusta, exceptuando a Muriel, ya que prefiero a Ben Yedder. Aunque si Muriel va a marcar más golazos como el del sábado, me parece estupendo que juegue el colombiano.

Muchos que siguen sin entender la destitución de Berizzo –como el entrenador del Español, Quique Sánchez Flores–. Quizás, si vieran los partidos del Sevilla de la época de Berizzo y los compararan con los dos últimos disputados por el Sevilla, lo entenderían.