Osasuna 3 – Sevilla FC 4. Victoria con signos de campeón

Hoy el Sevilla ha vuelto a dar una buena muestra de tener mentalidad ganadora, de tener mentalidad de campeón. Ha ganado en El Sadar, un estadio dificilísimo, porque el Osasuna, a pesar de ser el colista, es un equipo que se esfuerza al máximo. No para de presionar, agobiando al rival, y es especialista en el juego directo. Su estilo es rudimentario, con poca técnica y abusando de voleones –un jugador incluso levantó un balón que le llegaba raso, para dar un voleón– pero a la menor oportunidad cuelga el balón en el área, y tiene jugadores, como Oriol Riera, que ha sido un auténtico incordio. Este jugador va bien por alto y es rápido y corpulento, siendo un buen quebradero de cabeza para nuestros centrales, y, además, tiene facilidad para marcar ante el Sevilla.

El Sevilla también fue capaz de remontar hasta en dos ocasiones un marcador adverso. La primera de ellas llegó bien pronto, al cuarto de hora de partido, en una jugada donde el mal estado del césped fue decisivo, ya que Mercado no pudo perseguir a su par, debido a un inoportuno resbalón. A continuación llegaron momentos difíciles, donde el Sevilla pudo encajar el segundo. Afortunadamente, Sergio Rico hizo un partidazo y nos salvó de un marcador que habría sido muy complicado de superar. Hasta tres intervenciones de mérito realizó nuestro canterano durante el partido.

Al filo del descanso llegó el empate, obra de Iborra, a pase de Jovetic. Nos íbamos a vestuarios con la importancia de hacer un gol sicológico que nos daba la oportunidad de empezar de cero y borrar la mala imagen de la primera parte.

Pero estaba claro que no era nuestro día. A falta de poco menos de media hora de partido, Iborra no despeja bien, golpeando el balón con la pantorrilla, con la mala suerte de que la coló en su propia portería.

De nuevo, el Sevilla volvió a hacer gala de su capacidad de reacción, pues sólo habían transcurridos dos minutos de juego, cuando Iborra se quitó la espina y logró marcar el gol del empate.

Y entonces es cuando llegamos al momento crucial del partido: Sampaoli huele sangre y hace un cambio muy ofensivo, retirando a Mercado y dando entrada a Pablo Sarabia. Este cambio no pudo ser más acertado, pues Sarabia asistió a Vázquez en el tercer gol y marcó el cuarto, que sentenciaba el partido, de un disparo fuerte, raso y ajustado.

El tercer gol fue polémico y muy protestado por los jugadores de Osasuna. En directo no vi nada, ya que es una jugada difícil de ver. Pero en la repetición se aprecia claramente que Vázquez empuja a Oriol Riera levemente. ¿Suficiente como para señalar falta? Pues es difícil de calibrar, hasta el punto de que no sé si el árbitro no lo vio, o, simplemente, le pareció que no fue falta. Desde luego, lo que sí tengo clarísimo es que, si hubiera sido al revés, ningún árbitro habría señalado penalti.

Me parecen exageradas las protestas de Osasuna. Sacar un comunicado anunciando una queja formal, sólo por esa jugada y un fuera de juego, es desproporcionado. Me pregunto qué habrían hecho si hubieran sufrido el arbitraje de Mateu Lahoz en el Bernabéu o el de Mark Clattenburg en el Ramón Sánchez Pizjuán ante la Juventus.

Sí es verdad que Estrada Fernández estuvo muy permisivo con las protestas de los jugadores rojillos. Normalmente, cuando las protestas son tan desaforadas y visibles, con gestos y gritos, los árbitros son implacables y muestran amarilla. Estrada podría haber expulsado a más de uno si hubiera querido.

Por cierto, no sé si que yo no soy objetivo, pero me sigue pareciendo que a los jugadores del Sevilla le sacan amarilla con mucha facilidad y los jugadores contrarios pueden cortar contragolpes con agarrones o patadas y no les pasa absolutamente nada. Aunque igual son cosas mías.

Lo que menos me gustó fue la falta de concentración tras el 2-4, que provocó que en la última jugada del partido se le permitiera a Osasuna central al área para que Kodro lograra el 3-4 definitivo a placer. Y es que no es lo mismo ganar por uno que por dos goles. Hay que cuidar el goal-average, porque podría ser decisivo a final de temporada.

El Sevilla finaliza la primera vuelta como segundo clasificado, y eso tiene muchísimo mérito. Ya hasta ganamos en Pamplona, un estadio complicadísimo por el ambiente y el estilo de juego del rival, y lo hacemos en un patatal y remontando hasta en dos ocasiones el marcador. Y lo que es más importante: buscando la victoria en todo momento.

Ahora hay que seguir la racha en Barcelona, con el objetivo de seguir acumulando puntos para la complicada segunda vuelta, donde tendremos que visitar estadios tan difíciles como el Bernabéu, Nou Camp, Calderón o Mestalla. Esto hará casi imposible que volvamos a repetir los 42 puntazos que tenemos en esta segunda vuelta. Pero, por intentarlo, que no quede.

Lo que sí está claro es que conseguir la Liga es imposible. El Madrid volvió a ganar gracias a un gol en fuera de juego, en esta ocasión de sólo tres jugadores. Y así, evidentemente, no hay nada que hacer.

 

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