Archivo mensual: agosto 2016

Rico evita la primera derrota en liga

Mal partido el realizado por el Sevilla en el día de ayer, ante uno de los que se presuponen rivales directos, aunque, como siempre, habrá que esperar aún bastantes jornadas para conocerlos.

A mi modo de ver, dos fueron los males que aquejaron al Sevilla: por un lado, la exasperante lentitud con la que movía el balón, con lo cual, el Villarreal apenas pasaba apuros para neutralizar los ataques blancos; y por otro, la desastrosa salida del balón, ya que a la lentitud se unía la imprecisión, perdiéndose el balón, de forma reiterada, en zonas peligrosísimas. Perdimos tantos balones en la salida del balón que llegué a convencerme de que en una de esas tiraríamos el partido. Afortunadamente, no fue así, porque Rico tuvo su día, parándolo todo. Me alegro mucho por el canterano, porque debe de estar pasando un mal momento anímico, pues en los últimos días ha visto cómo ha llegado competencia con vitola de ser titular y no ha sido llamado por el nuevo seleccionador nacional.

No obstante, el Sevilla también tuvo ocasiones para adelantarse en el marcador. La más clara fue de Vietto, que estrelló el balón en el guardameta, Asenjo, cuando lo tenía todo a favor para sortearle. También, en la recta final, en un córner, el Sevilla estrelló un balon en el palo. Menos mal que no entró, porque el árbitro anuló la jugada por presunta falta en ataque de Vitolo. Resultan curiosas este tipo de jugadas. Normalmente, en los saques de esquina, es el atacante el que es agarrado por su marcador, pero en el rifirrafe, casi siempre señalan falta en ataque, excepto que sea un placaje descarado.

Quitando estados dos jugadas, el Sevilla se limitó a tirar desde fuera del área, sin peligro.

Eché mucho en falta la teórica presión, casi continua, que debe realizar el Sevilla cuando pierde el balón. No apareció en ningún momento. Es más, fue el Villarreal el que sí la hizo, aprovechándose de robos que no acabaron en gol de puro milagro.

Ayer quedó en evidencia que necesitamos a Roque Mesa o alguien de sus características. Me gustaría el canario, porque es español y porque se ajusta perfectamente a lo que necesita el equipo: alguien con capacidad para robar muchos balones y repartirlos con rapidez y precisión, tanto en corto como en largo. En el sistema de Sampaoli la salida del balón es crucial, sobre todo cuando se juega con tres defensas, y no podemos permitirnos el lujo de estar hasta enero sin solucionar ese grave problema.

Lo mejor de ayer fue, sin duda, el resultado. Si alguien mereció ganar fue el Villarreal. Y es que muy pocos partidos ganaremos jugando tan mal como ayer.

Pienso que el parón nos vendrá muy bien, porque está claro que Sampaoli tiene aún mucho trabajo por delante.

Otra Supercopa que se esfuma por falta de oficio y calidad

Se repitió la historia. Se acarició la Supercopa con la punta de los dedos, pero al final el Sevilla claudicó ante un Madrid que no pudo alinear su equipo de gala por las bajas. Claro que el Sevilla tampoco pudo, pues ni siquiera se sabe aún cuál es su equipo de gala. El Sevilla es un equipo en formación, como quedó ayer bien claro.

El partido del Sevilla no fue bueno, en especial la primera parte, pero una jugada aislada, donde Franco Vázquez ajustó su disparo a la base del poste, permitió equilibrar el golazo de Marco Asensio.

En la segunda se mejoró, pero sin hacer tampoco muchas ocasiones de gol. Vitolo provocó un penalti claro en una buena jugada individual. Konoplyanka, con la frialdad que le caracteriza, adelantó al Sevilla y dio esperanzas de llevarnos el titulo.

No entendí el cambio de Konoplyanka por Vietto. No pareció buena idea jugar sin delanteros. Desde mi punto de vista, eso da mucha tranquilidad al equipo rival y permitirle ir a por todas en ataque. Eché en falta la entrada de Ben Yedder.

Pero si se perdió la Supercopa fue por una falta de oficio tremenda. Me temí lo peor cuando vi cómo se desaprovechaba un córner en el tiempo de descuento. Jugadores con más experiencia, como Luis Fabiano y Renato, por ejemplo, se habrían llevado cinco minutos en ese córner y habrían matado el partido. También faltó calidad para retener más el balón. Por ejemplo, Sergio Rico siempre que sacaba o despejaba, o iba a un contrario o fuera del terreno de juego. Sólo en un par de ocasiones lo hizo bien. O la pérdida absurda de Konoplyanka que dio lugar al 3-2, a falta de 2 minutos para llegar a la tanda de penaltis.

En mi opinión, es necesario gastarse el dinero, de una vez por todas, en defensa y portería. Pareja y Carriço tienen problemas físicos, más o menos continuos, y Kolo falla mucho, demasiado. Ayer nos dejó con diez durante toda la prórroga. Unido a la lesión de Pareja, fue prácticamente la sentencia, porque jugábamos casi con nueve.

Se tiró la Supercopa por no saber defender. Lo bueno es que aún hay tiempo para corregir errores, rematar la plantilla y acoplarse al sistema, que, no se olvide, es completamente nuevo y, por tanto, se necesita tiempo. Un tiempo que, como siempre, no tenemos, ya que asoma la Supercopa de España y el primer partido de liga.

Creo que también faltó suerte, tan necesaria para ganar siempre. Me pareció fuera de juego el 2-2, y, por supuesto, siempre es desafortunado que un jugador se lesione cuando se han hecho los tres cambios.

Aún nos queda la Supercopa de España, pero ésta, a priori, se antoja mucho más complicada de ganar.

Por ahora, del Sevilla de Sampaoli, tengo la impresión de que, al igual que ocurría la temporada pasada, nuestro punto débil es la defensa, con mucha diferencia sobre las otras líneas. Quizás el club debería tomarse más interés en mejorar la primera línea, porque ya hemos visto que cuesta muchos puntos y, lo que es peor, títulos, alguno perdido de forma tan lastimosa y dolorosa como la de ayer.

El Sevilla de Sampaoli, una auténtica incógnita con el que habrá que tener mucha paciencia

El Sevilla lo ha vuelto a hacer. Un año más la plantilla ha sufrido una gran renovación, con el añadido de que, en esta ocasión, se ha dado una vuelta de tuerca más, ya que el cuerpo técnico también es nuevo. Sampaoli trae nuevos métodos y viene acompañado por muchos jugadores de nacionalidad argentina. Ya los franceses no son mayoría, sino los argentinos.

El riesgo que asume el club al hacer una renovación tan «salvaje», por decirlo de alguna manera, es enorme. Acoplar a tantos jugadores nuevos lleva tiempo, y más aún cuando es toda la plantilla la que tiene que asimilar una nueva metodología de trabajo. En las últimas temporadas, el equipo ha llegado a estar farolillo rojo durante algunas jornadas, así que nadie debería extrañarse si en esta nueva temporada ocurriese lo mismo. Pero en esta ocasión habría un aspecto preocupante, y es que varios pesos pesados del vestuario se han ido: Reyes, Coke, Krychowiak… ya no estarán ahí para enseñar a los nuevos lo que significa el Sevilla FC si las cosas se tuercen a las primeras de cambio. Con tanta renovación, ya sólo quedan como veteranos Carriço, Pareja, Iborra y Vitolo. Bueno, si es que no se vende a alguno más, porque el ritmo de ventas es tan vertiginoso que ningún jugador puede asegurar que seguirá.

Lo cierto es que este nuevo Sevilla es una verdadera incógnita. En mi opinión, la pretemporada ha sido bastante flojita en cuanto a los rivales elegidos. De hecho, la primera piedra de toque importante será la Supercopa de Europa, ante el Madrid. Los equipos a los que nos hemos enfrentado, en teoría, son bastante inferiores técnicamente, con lo que nadie debe sorprenderse de que todos los partidos hayan acabado con victoria sevillista. He echado en falta algún encuentro contra algún equipo potente de Europa, para poder evaluar el verdadero nivel que puede dar el equipo ante una prueba de fuego, como es la disputa de un nuevo título europeo.

En cuanto a los sistemas que ha utilizado el Sevilla, prefiero, sin ninguna duda, la defensa de cuatro. Una defensa de tres me parece muy arriesgado. Para ponerla en práctica con éxito, sería necesario tener centrales muy rápidos y de mucha calidad, y eso es algo de lo que este Sevilla carece. Esperaba que la marcha de Fazio se cubriera con algún central de nivel, pero, por ahora, no ha llegado ningún jugador con condiciones para ser un baluarte en el centro de la defensa. De igual modo, también esperaba la contratación de un portero con experiencia, contrastado, de los que salvan muchos partidos y da seguridad a la defensa. Sergio Rico y David Soria son aún jóvenes. Tienen mucha proyección pero actualmente no tienen el nivel que exige un equipo que aspire a todo. Esperaba que uno de ellos saliera cedido para seguir formándose, ya que a esas edades lo que necesitan son muchos minutos de juego.

Ante la incertidumbre que transmite el Sevilla 2016-2017, me da cierta tranquilidad el hecho de que, a priori, parece que se ha acertado con los fichajes. Luego habrá que ver el rendimiento y la implicación que tienen, pero es indudable que jugadores como Ganso, Vietto, Kranevitter, Ben Yedder, Correa, Vázquez… rebosan calidad. Al menos, confío en que tengan la suficiente como para que no tengamos que acordarnos de que se ha esfumado la columna vertebral del Sevilla campeón de las dos últimas temporadas: Krychowiak, Banega y Gameiro.

Parece ser que la idea que tiene el club es que sólo haya dos delanteros en plantilla, y eso no me gusta absolutamente nada. Aunque Sampaoli juegue con un solo delantero, como a uno de ellos le dé por lesionarse durante un mes, tendríamos que estar rezando para que no se lesione el otro. Y eso, en una plantilla que ansía títulos y que va a jugar tantísimos partidos la próxima temporada, me parece una auténtica barbaridad.

A mí este nuevo Sevilla, por ahora, no me transmite ilusión, sino incertidumbre. Como siempre, cuando lleguemos a la jornada 10-12, ya sabremos cuál será el objetivo por el que deberemos luchar. Pero lo que sí debemos tener como seguro es que habrá que tener mucha prudencia y, sobre todo, armarse de paciencia con esta nueva plantilla que tiene por delante tres o cuatro –esperemos que tres– exigentes competiciones.