Rayo Vallecano 2 – Sevilla FC 2. Un punto que se puede dar por bueno, aunque debieron ser tres.

Cuando un partido se pone 0-2 a los 20 minutos de juego, muchos pueden pensar que el partido está poco menos que sentenciado y que la victoria no puede o debe escaparse. Pero los partidos duran noventa minutos, no veinte, y si no se hacen las cosas bien, por supuesto que se puede perder esa ventaja, o incluso el partido. Ya con el empate, llegó un momento donde el Sevilla flaqueaba en defensa, reinando la inseguridad que transmitían Fazio y Sergio Rico, y donde me pareció más probable que el equipo local marcara el 3-2 en un contragolpe –a punto estuvo de conseguirlo Bebé– a que el Sevilla fuera capaz, por fin, de hacer el 2-3. Es por ese motivo por el que doy por bueno el punto, aunque, por supuesto, con vistas a la clasificación para la Europa League. Es absurdo pensar en la Champions League cuando se es incapaz de ganar un partido fuera de casa y cuando, además, el Villarreal sigue igual de firme que al principio de temporada.

El partido, a partir de los 25 primeros minutos, empezó a parecerse sospechosamente al tipo de partido al que nos tiene acostumbrado el Sevilla cuando se aleja de nuestro estadio.

Cuando Iborra, completamente solo, estrelló el balón en el poste, en lo que podría haber sido el 0-3, intenté convencerme de que no pasaría lo de siempre y que conseguiríamos la victoria. Más tarde, cuando Paco Jémez hizo dos cambios a la desesperada, creí que era un suicidio y que acabaríamos goleando. Hasta que llegó el primer gol del Rayo, que además llegó en un momento muy inoportuno, a pocos minutos del final de la primera parte.

El gol llegó tras un triple fallo. Primero, se deja centrar al área sin apenas oposición. En segundo lugar, Fazio no marca la línea del fuera de juego y, además, no hace nada por ir a por el balón, posiblemente, sin saber que a su espalda estaba Manucho y creyendo que Sergio Rico atraparía el balón. Y el fallo más grave de todos, el de Sergio Rico, que llega tarde a un balón que es centrado al área pequeña. Un despropósito.

Ese gol abría un nuevo partido y, desde mi punto de vista, requería acciones desde el banquillo. Esperaba, iluso de mí, que Emery daría entrada a Carriço y Banega, para dar fortaleza en defensa y potenciar el contragolpe y el balón parado. Y no fue hasta el minuto 66, cinco minutos después de haber logrado el empate el Rayo, cuando entraron estos jugadores. Pero Carriço entró por Cristóforo, y no por Fazio, para jugar en el centro del campo. Pienso que los cambios llegaron tarde. El último de ellos fue el de Konoplyanka por Vitolo, que se fue lesionado en los isquiotibiales. Esperemos que no sea nada importante, porque es una zona delicada y Vitolo está ahora en buena forma.

El segundo gol del Rayo fue parecido al primero: Trémoulinas deja centrar a Bebé –interesante este jugador de 25 años, cedido por el Benfica–, Fazio no se digna tirarse a por un balón que me pareció que estaba a su alcance, y Miku le gana la partida a Rami y a Sergio Rico, que no son capaces de evitar un nuevo remate en el área pequeña.

Del partido de ayer me preocuparon los fallos de Fazio –este no tiene solución– y, sobre todo, de Sergio Rico. Un portero que dé seguridad es fundamental y ayer estuvo excesivamente fallón. El primer gol es achacable, en su mayor parte, a él. También despejó de puños cuando podía haber cogido el balón, y pudimos encajar un gol en esa jugada donde parecía que estaba persiguiendo un conejo, en vez del balón. Pecó hasta de pardillo, cuando tiró el balón fuera, en el descuento, para que atendieran a  Jozabez, a pesar de que éste decidió tirarse a un metro de la línea de fondo, para que le atendieran.

Un nuevo empate, que nos aleja más de la Champions. Era fundamental ganar porque el próximo partido es en el Camp Nou, y ya sabemos lo que suele pasar allí. Desde mi punto de vista, si queremos ganar fuera de casa, debemos de poner a los mejores, y eso incluye a Banega y, sobre todo, al dúo Carriço-Rami. Mantener la puerta a cero es mucho más fácil con ellos sobre el césped.

No podemos olvidar tampoco al árbitro, que se tragó una falta sobre Gameiro que habría supuesto penalti y expulsión, y que habría decidido el partido. Pero a esto también estamos acostumbrados.

Siendo positivos, aún queda tiempo, pero tenemos que hacer un final de liga espectacular. Siendo negativos, se ve complicado que logremos algo que no hemos sido capaces de conseguir hasta ahora, cuando se llevan veinticinco jornadas disputadas.

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