Sevilla FC 3 – Molde 0. Llorente y Gameiro despejan el camino a octavos de final

Partido cómodo para el Sevilla FC, que superó en todo momento a un débil Molde. Aunque, a decir verdad, y teniendo en cuenta las palabras de Frode Olsen, esperaba a un equipo bastante peor, pues el Molde, en la primera parte, estuvo ordenado y tuvo alguna ocasión para adelantarse en el marcador.

No obstante, el Sevilla demostró ser muy superior al equipo noruego, pero hasta el minuto 35 no llegó el primero, obra, por fin, de Fernando Llorente. Gol que, por cierto, debió ser anulado. Había fuera de juego, aunque muy difícil de ver, porque era sólo por centímetros y en una jugada rápida.

Si en la primera parte el Sevilla tuvo problemas para romper la defensa del Molde, que dejaba muy pocos espacios entre líneas, en la segunda el panorama cambió, y se sucedieron las ocasiones de gol. Así, el 2-0 llegó muy pronto, sólo a los tres minutos de la reanudación, obra también de Fernando Llorente, al que le hacía falta, como el comer, marcar goles para coger confianza. En esta ocasión cruzó el balón muy bien, aprovechando el magnífico pase de Coke, quien hizo uno de los mejores partidos que yo le recuerdo.

El goleador tuvo que dejar su puesto a Gameiro, por tener molestias musculares, y, por supuesto, el francés aprovechó la ocasión para marcar el definitivo 3-0. Lástima que desaprovechara un mano a mano con el portero para lograr su segundo gol particular, pero es de esperar que tres goles de ventaja sean más que suficiente.

En general, todo el equipo estuvo a gran altura, exceptuando a Ever Banega, que estuvo fallón en el pase y demasiado individualista, regateando en exceso y perdiendo más balones de los que debiera. No sé si es porque le están mareando con ofertas y sólo piensa en si renovar o no, pero lo cierto es que su rendimiento ha bajado notablemente en los últimos partidos. A pesar de eso, tiene tanta calidad que, aún así, es un jugador fundamental y, con poco que haga, puede decidir partidos, como en el último partido de liga, ante Las Palmas.

El árbitro, el lituano Gediminas Mazeika, no me gustó. Parecía de la misma escuela que Mateu Lahoz. Dejó seguir el juego en exceso y perdonó alguna que otra tarjeta amarilla a los jugadores noruegos, que se emplearon con bastante dureza en algunas ocasiones. Su delantero Diouf hizo méritos, de sobra, para ser expulsado, al menos, en un par de ocasiones.

Muy mal partido tendría que hacer el Sevilla en el partido de vuelta para que no se encuentre en el bombo del sorteo de octavos de final, pues el 3-0 y, sobre todo, la diferencia de nivel entre los dos equipos, dejan la eliminatoria prácticamente sentenciada.

 

 

 

 

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