Celta 1 – Sevilla fC 1. Sólo un punto, pero muy meritorio

Según Emery, se afrontaba el partido de ayer como una pequeña final, pero, por la alimeación inicial, plagada de suplentes, parece que sus declaraciones eran de cara a la galería. Me parece bien que haga cambios para refrescar el equipo, pero si quieres ir a por los tres puntos de verdad, hay jugadores que no debes dejar en el banquillo, o ni siquiera convocar.

El partido quedó marcado por la temprana expulsión de Fazio. Todo el mundo culpa al argentino, pero a mí me parece más bien un doble error arbitral, o rigurosidad extrema, pues creo que ninguna de las dos acciones eran merecedoras de tarjeta. Desde luego, en la Premier League no lo serían nunca. En ese sentido, a Fazio le pasó lo mismo que N’zonzi, que tras jugar en Inglaterra, comprobó, en su primer partido, con qué facilidad puede ser expulsado un jugador en nuestra liga. Bueno, también depende de quién es el jugador en cuestión. Todos sabemos que Velasco Carballo es muy valiente a la hora de expulsar a Fazio, pero a ese mismo árbitro, jamás se le ocurriría mostrar tarjeta amarilla, y mucho menos la roja,  si enfrente hubiera tenido a Sergio Ramos, Piqué o Godin. Es la misma historia de siempre.

Muy negro se presentaba el panorama, con un jugador menos durante 66 minutos, sin contar el descuento, ante un conjunto como el Celta, que mueve bien el balón. Se aclaró un poco con el gol de Carriço, pero aun quedaba todo el segundo tiempo por delante.

En la primera mitad se controló muy bien la situación, y el Celta apenas tuvo ocasiones. En la segunda parte, Nzonzi cabeceó al poste, en lo que pudo ser el segundo gol, pero después empezamos a pasar apuros a raiz de que Berizzo diera entrada a Guidetti y Marcelo Díaz. Entonces el cansancio empezó a hacer mella y el Celta tuvo ocasiones claras de gol, hasta que llegó la igualada, con mucho tiempo aún por delante.

Daba la sensación de que el Sevilla acabaría ahogándose en la orilla y que tanto esfuerzo no serviría para nada. Y estuvo a punto de ocurrir, si no llega a ser por la extraordinaria parada de Sergio Rico en los minutos finales. Pero, por fortuna, hubo final medio feliz. No ganamos, como ocurre siempre fuera de casa, pero logramos un empate muy valioso, teniendo en cuenta las circunstancias, y ante un Celta que, a día de hoy, es un rival directo.

El mejor del partido fue N’zonzi, con un despliegue físico sensacional, y el peor, una vez más, Fernando Llorente. Supongo que Emery prefiere al riojano porque aún tiene confianza en él y porque dejarlo en el banquillo, con lo que ha costado y le está costando al club, debe ser duro. Pero estoy seguro de que Juan Muñoz aportaría mucho más que Llorente. Como no espabile, no me extrañaría que acabara como tercer delantero.

Ahora a pensar en el jueves y a ganarnos un puesto en la final de la Copa del Rey. El objetivo es muy fácil, pero mal haríamos en confiarnos.

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